Idea transversal
Doctrina contrainsurgente
Conjunto articulado de marcos jurídicos, manuales militares, técnicas operativas y prácticas de control social con que el Estado colombiano y sus aliados civiles definieron y combatieron al llamado 'enemigo interno' desde los años sesenta. Dispositivo híbrido que injertó la contrainsurgencia hemisférica de la Guerra Fría sobre las lógicas heredadas de La Violencia bipartidista, explicando la longevidad del conflicto armado y la porosidad estructural entre Fuerza Pública, paramilitarismo y política civil.
Trayectoria de una idea
- 1946
Sustrato previo: La Violencia como laboratorio
- 1959
La Revolución Cubana como detonante de la transferencia doctrinal
- 1962
Visita de Yarborough y recomendación de estructura paramilitar clandestina
- 1964
Operación Soberanía contra Marquetalia: la doctrina en acción
- 1965
Decreto 3398: andamiaje jurídico de la contrainsurgencia
- 1979
Manual de 1979: sindicalistas y estudiantes como frente civil de la subversión
- 1987
Reglamento de 1987: disolución de la distinción entre civiles y combatientes
La lectura
La doctrina contrainsurgente colombiana no fue una importación pasiva: fue el resultado de un injerto preciso entre la contrainsurgencia hemisférica de la Guerra Fría y una tradición local de violencia estatal delegada que se remontaba a La Violencia bipartidista. Su rasgo más duradero fue la operación conceptual de disolver la frontera entre combatientes y civiles, convirtiendo a sindicalistas, estudiantes y dirigentes campesinos en piezas del 'frente civil' de la subversión, lo que proporcionó cobertura doctrinal para décadas de persecución de la oposición desarmada. El andamiaje jurídico construido entre 1965 y 1968 —Decreto 3398, Decreto 1667, Ley 48— fue la columna vertebral que permitió al Estado armar civiles y delegar la violencia en grupos formalmente privados durante más de dos décadas. Paradójicamente, su aplicación más resonante, la Operación Marquetalia de 1964, no eliminó al enemigo que pretendía destruir sino que lo constituyó como organización nacional: las FARC nacieron como respuesta directa a la contrainsurgencia. La doctrina sobrevivió a la Guerra Fría, se adaptó a nuevos vocabularios —seguridad democrática, lucha antinarcóticos— y mantuvo intacta su premisa fundacional: que la amenaza al orden no viene del exterior sino de dentro de la propia nación, y que contenerla justifica la movilización de todos los recursos del Estado y de la sociedad civil.
La doctrina contrainsurgente en Colombia
En Colombia, la doctrina contrainsurgente designa el conjunto articulado de marcos jurídicos, manuales militares, técnicas operativas y prácticas de control social con que el Estado y sus aliados civiles definieron, combatieron y en muchos casos exterminaron a un adversario llamado enemigo interno entre principios de los años sesenta y el presente. No es una ideología ni una teoría militar entre otras: es el dispositivo específico —fechable, atribuible, mutable— por el cual la contención del comunismo hemisférico de la Guerra Fría se injertó sobre lógicas heredadas de La Violencia bipartidista, produciendo un artefacto híbrido en el que caben el Decreto 3398 de 1965, la Operación Marquetalia, el Estatuto de Seguridad de Turbay, las Convivir y el Plan Patriota. Su historia explica dos cosas simultáneas: la longevidad de un conflicto armado de más de medio siglo y la porosidad estructural entre Fuerza Pública, paramilitarismo y política civil que ha marcado al país. Quien busque una sola bisagra que articule violencia estatal, violencia paraestatal y violencia política contra opositores desarmados, la encuentra aquí.
La materia sobre la que se aplicó: La Violencia como sustrato
La doctrina contrainsurgente que llegó de Estados Unidos a partir de 1959 no cayó sobre suelo virgen. Cayó sobre un Estado que ya había practicado durante más de una década el exterminio del adversario político como método de gobierno. La lógica del enemigo interno —la idea de que el contrincante no es un rival legítimo dentro de la nación sino una amenaza que debe ser eliminada— es anterior al vocabulario contrainsurgente propiamente dicho.
Durante La Violencia bipartidista, fechada como ciclo ininterrumpido desde 1946 y desatada con particular ferocidad tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948, el Estado colombiano ensayó de manera sistemática la delegación de la violencia hacia cuerpos irregulares. Los chulavitas, matones adscritos a la policía y al ejército, y los pájaros, escuadrones privados con presencia documentada en la cordillera Occidental, operaban bajo la protección o la tolerancia del gobierno conservador de Mariano Ospina Pérez. El ejército fue utilizado como instrumento partidista, la violencia se desató desde el propio gobierno, y el saldo —más de doscientos mil muertos— definió el umbral de lo que el Estado colombiano se permitiría hacer contra su propia población.
Dos rasgos de ese sustrato viajarían intactos hacia la doctrina posterior. Primero, el diseño de cuerpos armados irregulares vinculados al Estado pero formalmente distintos de él, capaces de ejecutar acciones que el aparato oficial no podía firmar. Segundo, la conversión del adversario político en enemigo susceptible de aniquilación: masacres como las de Pueblo Nuevo, con noventa muertos que esperaban salvoconductos, o los cerca de 1.500 cadáveres de Las Rocas, en El Líbano, en abril de 1952, muestran que el exterminio como técnica ya estaba disponible antes de que hubiera manuales que lo nombraran. Cuando en los años sesenta el vocabulario de la contrainsurgencia hemisférica llegue al país, no importará una práctica: le pondrá nombre a una práctica que ya existía.
La matriz de importación: Cuba, Kennedy, Yarborough
La Revolución Cubana de enero de 1959 fue un campanazo de alerta para las clases dominantes y los militares latinoamericanos. Lo que hasta entonces había sido un peligro remoto —la posibilidad de que un movimiento armado de izquierda tomara el poder en el hemisferio— se convirtió en una posibilidad inmediata. La respuesta estadounidense fue reorientar la doctrina militar promovida en América Latina: del énfasis en la defensa frente a agresión exterior, previsto en el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca de 1947, se pasó al énfasis en la guerra irregular interna y en la lucha contra el enemigo dentro de las propias fronteras nacionales.
La doctrina que se transfirió venía cargada. Se nutría de las guerras coloniales francesas en Indochina y Argelia —donde teóricos como Roger Trinquier y David Galula habían formulado el problema de cómo combatir a un enemigo que se disolvía en la población civil— y sería revisada a lo largo de los años sesenta y setenta con las experiencias de Estados Unidos en Vietnam, Filipinas, Malasia y Kenia. Su premisa central era que el objeto de la guerra no era el ejército enemigo sino la población civil: quien la controlaba, ganaba. En el plano intelectual, la doctrina se articuló con la teoría de la modernización de Walt W. Rostow, profesor del MIT y asesor de Seguridad Nacional del presidente John F. Kennedy, cuyas Etapas del crecimiento económico. Un manifiesto no-comunista (1960) establecieron el nexo entre desarrollo y contrainsurgencia: el despegue económico era también el momento de mayor vulnerabilidad frente a la subversión.
La transferencia hacia Colombia comenzó temprano. En 1959, Estados Unidos envió un primer equipo de asesores militares —veteranos de Filipinas y Corea— para evaluar la guerra y los métodos del ejército colombiano; su informe de tres volúmenes recomendó una red extensa de asesores y participación directa estadounidense en acciones contrainsurgentes. Hacia 1957 ya existían cuarenta misiones militares estadounidenses en América Latina y cerca de seiscientos oficiales destacados como asesores técnicos en la región. Pero el momento fundacional para Colombia fue febrero de 1962, cuando el general William P. Yarborough, jefe del Centro de Guerra Especial de Fort Bragg, en Carolina del Norte, visitó el país y elaboró un informe para la Junta de Jefes de Estado Mayor de Estados Unidos.
El informe Yarborough recomendaba, entre otras medidas, un programa intenso de registro de civiles con huellas digitales y fotografías, el uso de pentotal sódico y polígrafos en interrogatorios, y una mejora sustancial de la inteligencia militar. Pero fue su anexo secreto el que dejó la huella más honda. Allí, Yarborough recomendó desarrollar en Colombia una estructura civil y militar clandestina que ejecutara —textualmente— actividades paramilitares, de sabotaje y/o terroristas contra conocidos proponentes del comunismo, con el respaldo de Estados Unidos. La recomendación no era una desviación excepcional del pensamiento militar estadounidense de la época: era su lógica llevada a la letra. Y encontró en Colombia un terreno particularmente receptivo, por la herencia de La Violencia y por la disposición de las élites civiles y militares a asumir la contrainsurgencia como principio de gobierno.
La norteamericanización del ejército colombiano fue rápida y profunda. Desplazó a Prusia como referente principal de profesionalización militar y penetró los cuadros superiores: de treinta y un oficiales colombianos de una estrella activos hacia 1970, veintidós habían estudiado en Estados Unidos y cuatro en la Zona del Canal de Panamá, donde funcionaba la Escuela de las Américas. La formación era también un vehículo doctrinal: por allí pasaron los oficiales que aplicarían el nuevo marco.
El Plan Lazo y Marquetalia: la primera aplicación sistemática
El primer despliegue coherente de la doctrina contrainsurgente en Colombia fue el Plan Lazo, aplicado desde 1962 bajo la dirección del general Alberto Ruiz Novoa. Combinaba tres fases secuenciales: acción cívico-militar, para ganar el apoyo civil y obtener inteligencia; bloqueo económico-militar del territorio objetivo; y ofensiva armada con tropas, artillería y aviación. La fórmula tenía una vocación pedagógica —quitarle el agua al pez— y expresaba con precisión la premisa importada: si la guerra se ganaba controlando a la población, la primera batalla era por su afinidad, su información y, llegado el caso, su participación armada del lado del Estado.
La acción cívico-militar se desplegó en dos direcciones simultáneas. Por un lado, las Fuerzas Armadas ejecutaban en zonas de precaria presencia estatal obras propias de instituciones civiles: escuelas, puestos de salud, caminos. Por el otro, se utilizaba a la población para censos, redes de espionaje y labores de inteligencia, con apoyo de programas como Acción Comunal, el Cuerpo de Paz y organizaciones norteamericanas como CARE y Cáritas. El plan estableció además los Comités de Coordinación Cívico-Militar, encargados de seleccionar, organizar y adoctrinar unidades de autodefensa legal, en las que se privilegiaba a militares y policías retirados y a personas sobresalientes de la sociedad local, a quienes se entregarían armas.
La aplicación más resonante fue la Operación Soberanía contra Marquetalia, ejecutada en mayo de 1964 con asesoría del gobierno norteamericano. Marquetalia, en la vertiente de la cordillera Central al sur del Tolima, era una de las llamadas repúblicas independientes: enclaves campesinos de resistencia surgidos como decantación de La Violencia, asociados a la figura de Manuel Marulanda Vélez, alias Tirofijo. El ataque combinó bombardeos y ametrallamiento por aviones a reacción, artillería pesada e infantería, y fue precedido por un primer operativo con cerca de siete mil efectivos que quizá funcionó como ensayo. Los guerrilleros, prevenidos, respondieron con tácticas irregulares. La operación no aniquiló al núcleo armado: lo dispersó y radicalizó. Siguieron ataques a Riochiquito, El Pato y Guayabero, y en la II Conferencia del Bloque Guerrillero del Sur, en 1966, el grupo asumió formalmente el nombre de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. La contrainsurgencia no eliminó a su enemigo: lo constituyó como enemigo nacional. Fue una constante de su historia posterior.
El andamiaje jurídico: del Decreto 3398 a la Ley 48
Paralelamente al despliegue operativo, se construyó el andamiaje normativo. La pieza clave fue el Decreto Legislativo 3398 de 1965, expedido bajo estado de sitio durante el gobierno de Guillermo León Valencia. Su artículo primero definía la defensa nacional como la organización y previsión del empleo de todos los habitantes y recursos del país, desde tiempo de paz, para garantizar la independencia nacional y la estabilidad de las instituciones. Los artículos tercero y cuarto obligaban a todos los colombianos, personas naturales y jurídicas, a participar activamente cuando las necesidades públicas lo exigieran; el artículo veinticinco extendía esas obligaciones a hombres y mujeres no comprendidos en el servicio militar, comprometiéndolos con el restablecimiento de la normalidad. Y el artículo treinta y tres autorizaba al Ministerio de Defensa Nacional a amparar como de propiedad particular armas consideradas de uso privativo de las Fuerzas Armadas: es decir, a poner armamento militar en manos civiles.
La Ley 48 de 1968 convirtió en legislación permanente el Decreto 3398 y el Decreto 1667 de 1966. La contrainsurgencia dejaba de ser una legislación de excepción para volverse marco jurídico ordinario del Estado colombiano. Sobre ese cimiento se erigirán —durante veintiún años, hasta 1989— las bases legales que permitirán la conformación de grupos civiles armados por el propio Estado.
Los manuales militares completaron el edificio. Entre principios de los sesenta y finales de los ochenta, el Ejército colombiano produjo o adoptó una sucesión de textos: un manual del Comando del Ejército de hacia 1962-1963; el Manual de instrucciones generales para operaciones de contraguerrillas de 1979; el Manual de combate contra bandoleros o guerrilleros EJC-3-101, adoptado por Resolución 0014 del 25 de junio de 1982; y el Reglamento de combate de contraguerrilla adoptado en 1987. Su hilo conductor era una operación conceptual precisa: diluir la distinción entre combatientes y civiles.
Un manual empleado en la doctrina militar colombiana de 1963 —atribuido a Trinquier— afirmaba que el control de la población permitirá obligar a participar a una parte importante de los habitantes en su propia defensa. El manual de 1979 ordenaba organizar en forma militar a la población civil para que se proteja contra la acción de las guerrillas y apoye la ejecución de operaciones de combate, y definía la junta de autodefensa como una organización militar formada con personal civil seleccionado, entrenado y equipado para operar en coordinación con tropas regulares. El Reglamento de 1987 llevó la operación conceptual a su punto más explícito: dividió a las fuerzas insurgentes en dos grupos, población civil insurgente y grupo armado, definiendo la primera como una masa heterogénea unificada mediante actividad psicológica. Con esa categoría, cualquier civil podía ser fichado como combatiente sin haber tomado un arma.
La cadena categorial se extendió a los actores sociales. El manual de 1979 consideró que los movimientos sindicales, estudiantiles, campesinos y políticos podían ser organizados y dirigidos por grupos subversivos como parte del frente civil de la guerra irregular. La afirmación no era retórica: era una instrucción operativa. En la Memoria al Congreso de 1987-1988, el ministro de Defensa general Rafael Samudio Molina lo formalizó públicamente al afirmar que la subversión actuaba simultáneamente en los campos político, económico, educativo, sindical y armado, mediante una estrategia de convergencia. Un sindicalista, un estudiante, un dirigente campesino: cualquiera podía ser leído como pieza de esa convergencia. La Doctrina de Seguridad Nacional, difundida en parte a través de la Escuela de las Américas, había cumplido su promesa conceptual: la frontera entre amigos y enemigos no era ya una frontera territorial sino una frontera ideológica inmaterial trazada dentro de la propia nación.
El Estatuto de Seguridad y la criminalización de la protesta
El Estatuto de Seguridad, establecido por el Decreto 1923 del 6 de septiembre de 1978 durante el gobierno de Julio César Turbay Ayala, fue la proyección más nítida de esa lógica sobre el orden jurídico colombiano. Expedido bajo estado de sitio, endureció las penas para el delito de rebelión —que pasó de cinco a nueve años para los combatientes y de ocho a doce para quienes lo encabezaran— y desplegó un régimen de excepción que, en el nombre de la contención de las guerrillas urbanas, se aplicó de manera indiscriminada contra dirigentes sociales, sindicales, estudiantiles y campesinos.
Bajo su vigencia, más de cinco mil personas fueron detenidas y torturadas por militares solo en Bogotá, según reconoció el propio Ministerio de Defensa. Allanamientos, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales se sistematizaron a medida que crecían las movilizaciones. El Estatuto operó como el eslabón que unía el marco doctrinal —la Doctrina de Seguridad Nacional, con su noción ampliada de enemigo interno— con una práctica represiva a escala nacional. Contra la mitología que reserva la violencia de Estado a los años ochenta y noventa, la administración Turbay demostró que la lógica contrainsurgente ya estaba plenamente operativa antes de que apareciera el paramilitarismo moderno: era el propio Estado el que ejercía la represión contra los actores civiles de izquierda y contra el mundo de la protesta social.
La bifurcación paramilitar: del Magdalena Medio a las Convivir
El Decreto 3398 y la Ley 48 no crearon el paramilitarismo, pero le dieron cobertura legal durante dos décadas. A partir de comienzos de los ochenta, en el Magdalena Medio, esa cobertura se combinó con dos factores decisivos: la incapacidad de la Fuerza Pública para adaptarse a la guerra irregular, que produjo una delegación implícita de la violencia hacia grupos armados privados, y la irrupción del narcotráfico como financiador de esos grupos. Lo que había comenzado como unidades de autodefensa legal organizadas por Comités de Coordinación Cívico-Militar se transformó en una red de estructuras armadas cuya autonomía respecto del Estado era formal pero cuya cooperación operativa era estrecha.
El caso del Magdalena Medio en el período 1977-1991 condensa el patrón. Se formaron grupos de escopeteros promovidos por el Estado; esos grupos fueron cooptados y unificados por una estructura paramilitar mayor; se aliaron con el narcotráfico —bajo figuras como Gonzalo Rodríguez Gacha y Henry Pérez— y ejecutaron múltiples masacres en 1982, el exterminio de la Unión Nacional de Oposición, y una serie de crímenes de connotación nacional entre 1988 y 1989. Las desapariciones forzadas en la región aumentaron a partir de 1982; entre 1977 y 2013 se documentaron 2.627 víctimas, con picos de 117 casos anuales en 1988 y 1990 y un máximo de 267 en 2001.
En Puerto Nare, desde 1986, el grupo paramilitar de Puerto Boyacá al mando de Rodríguez Gacha asesinó a afiliados y exterminó juntas directivas del sindicato Sutimac, en una fase en que la actividad sindical se combinaba con la militancia en la Unión Patriótica. La UP, surgida en 1984 como frente amplio civil producto de las conversaciones de paz con las FARC, fue identificada desde su nacimiento por una parte del estamento castrense como el enemigo interno que los manuales habían definido: su exterminio —miles de militantes, dos candidatos presidenciales— fue la aplicación en escala nacional de la categoría población civil insurgente.
En 1989, ante la evidencia de la deriva narcoparamilitar, el presidente Virgilio Barco anuló la Ley 48 y ordenó la captura de líderes paramilitares. El marco legal que había amparado el arme de civiles quedó desmontado, pero la práctica no se detuvo: mutó. Aparecieron las Cooperativas de Vigilancia y Seguridad Privada —Convivir—, figura legal que, según el testimonio de Salvatore Mancuso ante la Comisión de la Verdad, funcionó como autodefensa legal amparada por el Estado, con fusiles del Estado, que servía de bisagra, de engranaje entre la institucionalidad y la autodefensa ilegal. Mancuso describió pactos con comandantes de brigada, división, batallón, con la Policía, el DAS y hasta la Fiscalía, para enfrentar conjuntamente al enemigo de la nación colombiana. Las Convivir terminaron absorbidas por las Autodefensas Unidas de Colombia; sus integrantes pasaron a formar parte de las estructuras ilegales que las habían usado como plataforma.
La continuidad del dispositivo, aunque cambien sus nombres, es aquí visible. Lo que la doctrina había normalizado desde los años sesenta —la incorporación armada de civiles a la contrainsurgencia— sobrevivió a todos los intentos de reforma. La colaboración operativa entre Fuerza Pública y estructuras paramilitares no fue una anomalía ni una traición ocasional del uniforme: fue el modo en que se resolvió en la práctica la contradicción entre un mandato doctrinal maximalista —controlar a toda la población, aniquilar al enemigo interno— y unas fuerzas regulares atadas al derecho.
La red doctrinal: personas, escuelas, referentes
Detrás de esa continuidad hay personas y lugares específicos. La Escuela de las Américas, en la Zona del Canal de Panamá, formó a generaciones de oficiales colombianos en la doctrina de seguridad nacional. Fort Bragg, en Carolina del Norte, sede del Centro de Guerra Especial que dirigía Yarborough, fue el nodo original de la transferencia. Del lado colombiano, oficiales como Alberto Ruiz Novoa —arquitecto del Plan Lazo—, Álvaro Valencia Tovar —comandante del cerco a Marquetalia y luego teórico militar—, y más tarde Fernando Landazábal Reyes y Jorge Enrique Mora Rangel, encarnaron distintas fases de la aplicación doctrinal. El general Farouk Yanine Díaz, egresado de la Escuela de las Américas, aparece en testimonios paramilitares como uno de los nodos de canalización de recursos hacia estructuras del Magdalena Medio.
Los referentes intelectuales importados fueron pocos y precisos. Trinquier y Galula, veteranos del ejército francés en Argelia, aportaron el marco conceptual sobre control de población; Rostow proveyó la teoría del desarrollo como escenario de vulnerabilidad subversiva; los manuales estadounidenses derivados de Vietnam alimentaron los sucesivos reglamentos colombianos. Al frente de la trinchera contraria, Manuel Marulanda desde Marquetalia y el sacerdote Camilo Torres Restrepo —muerto en combate con el ELN en febrero de 1966— definieron el rostro de un enemigo que, por su propia diversidad, terminó justificando la extensión indefinida de la categoría.
El siglo XXI: Seguridad Democrática y Plan Patriota
Los atentados del 11 de septiembre de 2001 permitieron una realineación decisiva. El Congreso estadounidense autorizó combatir simultáneamente a grupos terroristas y narcotraficantes al constatar la vinculación entre ambas actividades, y el Plan Colombia, negociado a finales de los noventa, se articuló con la lucha global contra el terrorismo. La Política de Seguridad Democrática del gobierno de Álvaro Uribe Vélez (2002-2010), acompañada por el Plan Patriota lanzado en 2003 —la operación contraguerrillera más grande desde la década de 1960, dirigida contra las FARC en la antigua zona de distensión del Caguán y el sur del país—, representó la puesta al día del dispositivo contrainsurgente para la nueva coyuntura hemisférica.
Los principios continuaron intactos: control territorial estatal, eliminación del enemigo interno redefinido ahora como narcoterrorismo, movilización de la población civil como colaboradora informativa. La militarización de la vida cotidiana —retenes, allanamientos, ocupación militar de escuelas, parques y centros culturales— fue el traslado urbano y masivo de una lógica que antes se había circunscrito a zonas rurales. El costo humano de esa aplicación quedó cifrado en el escándalo de los llamados falsos positivos: ejecuciones extrajudiciales de civiles presentados como guerrilleros muertos en combate, de las cuales CINEP registró 106 acusaciones solo en 2008. En el primer semestre de 2009, la cifra cayó a entre dos y siete casos, con la asignación de sesenta y dos fiscales a casos de derechos humanos, ciento treinta y siete condenas de personal militar y trescientas noventa y seis órdenes de arresto.
La desmovilización de las AUC bajo la Ley de Justicia y Paz no eliminó las estructuras paramilitares, en particular en el Pacífico colombiano, donde persistieron actores herederos del paramilitarismo. La contrainsurgencia colombiana del siglo XXI siguió operando con el mismo doble piso que la había caracterizado desde los sesenta: un aparato oficial cada vez más profesionalizado y una constelación de actores irregulares cuya relación con el Estado oscilaba entre la delegación, la tolerancia y la persecución selectiva.
La huella y sus disputas
Colombia sostiene un récord sombrío en la escala mundial: cerca de trescientos mil muertos por el conflicto armado, 6,9 millones de desplazados según estimaciones acumuladas, y el mayor número de sindicalistas asesinados del mundo. Esas cifras no son un accidente ni la sumatoria de decisiones inconexas: son la huella acumulada de un dispositivo que, por diseño y por deriva, hizo de la población civil el terreno mismo del combate.
La disputa historiográfica y jurídica sobre la doctrina contrainsurgente en Colombia sigue abierta. Los procesos ante la Jurisdicción Especial para la Paz, los informes de la Comisión de la Verdad, las sentencias de la Corte Interamericana en casos como los de La Rochela, Mapiripán, El Aro, o el propio proceso de la Unión Patriótica, han ido consolidando un archivo público que documenta la responsabilidad estatal en la construcción y operación del dispositivo. Del otro lado, sectores militares y políticos reivindican la contrainsurgencia como legítima defensa frente a una amenaza real: guerrillas efectivamente armadas, con financiamiento del narcotráfico y con crímenes de guerra propios. Ambas afirmaciones pueden sostenerse a la vez —hubo insurgencia armada; hubo respuesta estatal desproporcionada y criminal— sin cancelarse mutuamente.
Lo que queda como saldo, más allá de la contabilidad de las víctimas, es la comprobación de que las decisiones tomadas en 1962, 1965 y 1968 —convertir el arme de civiles en política de Estado, ampliar la categoría de enemigo hasta abarcar al opositor desarmado, delegar a estructuras paralelas la ejecución de la violencia más sucia— fijaron un curso del que el país todavía no ha salido del todo. La doctrina contrainsurgente colombiana no fue solo un conjunto de manuales: fue el modo específico en que, durante seis décadas, se organizó la relación entre el Estado y su propia población. Entender esa historia no cierra el conflicto, pero es la condición mínima para que no vuelva a comenzar bajo otros nombres.
En el archivo
60 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01La Violencia1946–19572
02Frente Nacional1958–197414
- 1960RiochiquitoFicha
- 1961Alianza para el ProgresoFicha
- 1961John F. KennedyFicha
- 1961Repúblicas independientesFicha
- 1962Acción cívico-militarFicha
- 1962Misión Yarborough y el anexo secreto sobre operaciones paramilitares (1962)Hecho
- 1962Plan Lazo y contrainsurgencia territorial diferenciadaHecho
- 1962William YarboroughFicha
- 1964Alberto Ruiz NovoaFicha
- 1964Álvaro Valencia TovarFicha
- 1964El Frente Nacional y el origen de las guerrillas colombianasPregunta
- 1964Operación Marquetalia y el nacimiento de las guerrillas (FARC, ELN, EPL)Hecho
- 1965Decreto 3398 de 1965 y Ley 48 de 1968: andamiaje jurídico de la autodefensa armadaHecho
- 1965FoquismoFicha
03Crisis y narcotráfico1974–199013
- 1979La 'limpieza social' urbana en Colombia (1979–1990)Hecho
- 1984Fernando Landazábal ReyesFicha
- 1984Génesis del paramilitarismo en el Magdalena Medio (1984–1989)Hecho
- 1984Pablo Emilio Guarín VeraFicha
- 1985Jesús Armando Arias CabralesFicha
- 1985La toma y retoma del Palacio de Justicia (1985)Pregunta
- 1986Guerra suciaFicha
- 1986Guerra sucia contra la UP y los defensores de derechos humanos (1986–1990)Hecho
- 1986Henry PérezFicha
- 1987Héctor Abad GómezFicha
- 1987Infiltración del ELN en A Luchar y masacre de Llana CalienteHecho
- 1987Mercenarios extranjeros y consolidación paramilitar (1987–1989)Hecho
- 1988Yair KleinFicha
04Constitución de 19911991–20027
- 1988El paramilitarismo del Magdalena Medio (1982-1992)Pregunta
- 1993Pedagogías paramilitares de adoctrinamiento y giro bolivariano de las FARC (1993–2002)Hecho
- 1995Fundación y expansión de las AUC (1995–2000)Hecho
- 1996Asimetría mediática: hipervisibilidad de las FARC e invisibilización paramilitar (1996–2002)Hecho
- 1997AutodefensasFicha
- 1997Harold Bedoya PizarroFicha
- 1997Rito Alejo del Río RojasFicha
05Seguridad Democrática2002–201614
- 2000Plan ColombiaFicha
- 2000Plan Colombia (1999)Pregunta
- 2000Plan Colombia y soberaníaPregunta
- 2001George W. BushFicha
- 2002Doctrina militarFicha
- 2002Falsos positivos y ejecuciones extrajudicialesHecho
- 2002Seguridad Democrática (2002–2016)Época
- 2005Body countFicha
- 2005Continuidad paramilitarFicha
- 2005Directiva 029 de 2005 y la arquitectura de incentivos para los falsos positivosHecho
- 2005Falsos positivos (2002-2008)Pregunta
- 2005Iván Roberto Duque GaviriaFicha
- 2006Seguridad DemocráticaFicha
- 2008Falsos positivosFicha
06Posconflicto2016–presente1
07Transversal—8
- 1903Washington en la historia de ColombiaFicha
- 1954Fuerte Militar de TolemaidaFicha
- 1962ContrainsurgenciaFicha
- 1962Doctrina de Seguridad NacionalFicha
- 1964Las FARC: ¿injerto cubano o sedimentación agraria?Pregunta
- 1975Enemigo internoFicha
- 1997Connivencia militar-paramilitar en Colombia: ¿doctrina de Estado o desviación individual?Pregunta
- 2000EstigmatizaciónFicha
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01William P. Yarborough: general estadounidense cuyo informe secreto de febrero de 1962 recomendó crear en Colombia una estructura civil y militar clandestina para actividades paramilitares contra proponentes del comunismo, momento fundacional de la transferencia doctrinal.
- 02Alberto Ruiz Novoa: general colombiano director del Plan Lazo desde 1962, primera aplicación sistemática de la doctrina contrainsurgente en Colombia.
- 03Decreto 3398 de 1965 / Ley 48 de 1968: andamiaje jurídico que convirtió la contrainsurgencia en marco legal ordinario del Estado colombiano, habilitando la entrega de armas a civiles y la conformación de grupos de autodefensa.
- 04Marquetalia: enclave campesino en el sur del Tolima cuya destrucción en mayo de 1964 mediante la Operación Soberanía fue la primera aplicación mayor del Plan Lazo, y cuya resistencia derivó en la fundación formal de las FARC en 1966.
- 05Doctrina de Seguridad Nacional: marco ideológico hemisférico difundido en parte a través de la Escuela de las Américas, que estableció la frontera entre amigos y enemigos como frontera ideológica interna y proveyó el vocabulario conceptual de la contrainsurgencia colombiana.
- 06Paramilitarismo: práctica estructuralmente vinculada a la doctrina contrainsurgente desde el Decreto 3398 de 1965, que autorizó armar civiles, hasta las Convivir de los años noventa, expresando la continuidad histórica entre cuerpos irregulares estatales y grupos paraestatales.
- 07La Violencia bipartidista: sustrato histórico sobre el que se injertó la doctrina contrainsurgente; la lógica del enemigo interno, los cuerpos irregulares vinculados al Estado y el exterminio del adversario político ya operaban desde 1946, antes de la formalización doctrinal estadounidense.
Personas
Lugares
Ideas
- Contrainsurgencia53 piezas compartidas
- Doctrina de Seguridad Nacional36 piezas compartidas
- Paramilitarismo35 piezas compartidas
- Enemigo interno34 piezas compartidas
- Anticomunismo24 piezas compartidas
- Autodefensa campesina23 piezas compartidas
- Alianza para el Progreso20 piezas compartidas
- Seguridad Democrática18 piezas compartidas
Documentos y fragmentos citados
61 documentos · 84 fragmentos
01"Falsos positivos" en Colombia y el papel de la asistencia militar de Estados Unidos, 2000-2010Movimiento de Reconciliación (FOR), Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU) · 2014 · p. 23, 252 citas
[1]en Colombia a. e jecuciones como expresión de “L a v io L encia ” y L a d octrina de s eguridad n aciona L, 1946-1988 El año de 1946 ha sido definido por parte de los historiadores modernos como el año en que se origina en Colombia un conflicto violento ininterrumpido hasta el día de hoy, en el que la violencia contra…
p. 23
[56]6; “De los fines del Estado” (Boletín de Estrategia 001), en el mismo ejemplar, pp. 79 a 82; “Organización básica de la defensa nacional”, (Boletín estratégico 002), en Nº. 89, mayo-junio-julio-agosto 1978, Vol. XXX, pp. 227 a 236; “Generalidades sobre seguridad nacional”, (Editorial), en No.96,…
p. 25
02Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 351 cita
[2]las FARC, sí articuló formas organiza- tivas agrarias, legales e ilegales, constituidas en los años precedentes. En este sentido, la base construida por el movimiento comunista en los núcleos agra- rios cafeteros de Cundinamarca posibilitó la conformación de las estructuras guerrilleras en la década de 1960. 1.…
p. 35
03Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1151 cita
[3]in 1950, but he was murdered in the center of Bogot á on April 9, 1948, a day that changed the history of the nation, much as the assassination of President Kennedy in 1963 changed U.S. society. The marginalized working class, people who felt that government, laws, and society were stacked against them, were stunned…
p. 115
04Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · p. 401 cita
[4]economic elites that dominated both polit- ical parties (Pearce 1990, 44). His candidacy expressed the frustration of mil- lions of Colombians disappointed with the failed reformist efforts of the López-Pumarejo government. In April 1948 Gaitan was assassinated in the streets of Bogotá. His death set off an incredible…
p. 40
05La paz en ColombiaFidel Castro Ruz · 2008 · p. 66, 722 citas
[5]habían sacrificado su vida y las armas conquistadas al precio de la sangre de muchos combatientes caídos era una traición en la cual no se incurría. Esto hacía la situa- ción de este sector de combatientes guerrilleros extre- madamente difícil. El análisis político que se hacía, a la luz de orientaciones centrales era…
p. 66
[31]los concep- tos básicos expresados en sus Cuadernos. Es impresionante la for- ma en que evolucionaron sus ideas. Capítulo V JACOBO ARENAS L dirigente comunista Jacobo Arenas, enviado por su parti- do a la más importante zona guerrillera, escribió un intere- sante libro que tituló Diario de la resistencia de…
p. 72
06Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · p. 291 cita
[6]llegó también la re vuelta. Mientras tanto, varios jefes liberales fueron a Palacio para hablar con el presidente sobre la difícil situa ción. Ospina continuó en el mando. Los liberales aceptaron colabo rar con él. Varios días permaneció la multitud ebria, sin que nadie la dirigiera. Se diluyó la revuelta en las…
p. 29
07Paz en Colombia: perspectivas, desafíos, opcionesSara Victoria Alvarado, Eduardo A. Rueda Barrera, Pablo Gentili (editores) · 2016 · p. 1291 cita
[7]cruzado por el conflicto armado, la práctica de la exclusión política, al lado de la exclusión económica y social, de tratar a quien no comparte las posiciones oficiales como enemigo interno, aún antes de que se em- palmara con las modernas teorizaciones de la doctrina de seguridad nacional, y sus nuevos adjetivos…
p. 129
08Paz en Colombia: perspectivas, desafíos, opcionesMartha Nussbaum, Sara Victoria Alvarado (ed.), Eduardo A. Rueda Barrera (ed.), Pablo Gentili (ed.) · 2016 · p. 1291 cita
[8]cruzado por el conflicto armado, la práctica de la exclusión política, al lado de la exclusión económica y social, de tratar a quien no comparte las posiciones oficiales como enemigo interno, aún antes de que se em- palmara con las modernas teorizaciones de la doctrina de seguridad nacional, y sus nuevos adjetivos…
p. 129
09Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 1731 cita
[9]vereda, establecían estrictas líneas de demarcación política cuya transgresión tenía consecuencias fatales. Una corbata, una camisa o una puerta roja eran una invitación a la muerte; como también cargar una cédula de identidad que llevara el registro de determinadas elecciones. Y formas atroces de mutilación, de…
p. 173
10Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 511 cita
[10]par- tidista, electoral e ideológica, buscando, sobre todo, ejercer presión mediante el terror, no sólo contra liberales, sino contra todo aquello que a los ojos de los dirigentes conservadores, estaba en contra del orden, las instituciones, la nación y la Iglesia». Betancourt y García, Matones y Cuadrilleros. Origen…
p. 51
11Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 45, 65, 743 citas
[11]gadas de protegerlos. Las identidades partidistas estaban tan enraizadas que, con su proclividad sectaria, parecían funcionar como si fuesen identidades étnicas. No en vano el mote “chulativa”, con que los grupos liberales desig- naban las fuerzas de policía durante la primera ola de la Violencia; ese era el nombre de…
p. 45
[17]la invasión a Cuba en 1960. Reelaborar la doctrina fue todavía más apremiante después de aquel fiasco. La doctrina de la contrainsurgencia quitaba todo énfasis a la guerra re- gular interestatal poniéndolo en la guerra irregular interna. En esta direc- ción, había que fortalecer unidades operativas orientadas por una…
p. 74
[18]el trasfondo de la guerrilla del e pl, pavimentaría el camino al paramilitarísmo (Romero, 2003, pp. 128-155). La cara antiliberal de la Alianza era la doctrina contrainsurgente elabor a da por diferentes agencias del gobierno estadounidense con el objetivo de for talecer la legitimidad política y la capacidad militar…
p. 65
12Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 52, 852 citas
[12]están lu- chando contra nuestros enemigos, no tenemos ningún interés en comba- tirlos»25. Está visión se oye dentro de los círculos más altos de los mandos militares 26. De esta manera, las relaciones entre el Estado y los grupos son de colaboración en las zonas es en el terreno, mientras el tar. Este análisis se LOS…
p. 85
[24]De 31 oficiales de una estrella, 22 estudiaron en Estados Unidos, 4 en Panamá 104 Sistemas de guerra y sólo 2 no lo han hecho>>. Review of U. S. Military Presence in Latín America, Secret Section, 16 de diciembre de 1970, Bogotá, 5767. 37. Véanse, por ejemplo, Francisco Leal Buitrago, El oficio de la guerra; Eduardo…
p. 52
13La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 1061 cita
[13]sos culminantes: Lucha simultánea de las guerrillas liberales del sur del Toli- ma con los comunistas y con las fuerzas armadas; genocidio de Tetuán por soldados del ejército regular; arrasamiento de Or- ganos y de la zona de Colombia, en el Huila; asalto a Santo Domingo y acción punitiva sobre las regiones de…
p. 106
14Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 481 cita
[14]por parte de Espana. Sin embargo, en este estudio sdlo se senalaron las caracteristicas mas importantes del periodo que se inicia en nuestro pais con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitan, hecho que establece un puente de continuidad de la llamada «Gran Violencia». Fue éste un fendmeno alucinante que ha sido objeto de…
p. 48
15El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 89, 994 citas
[15]y Nikita Krushev decidió subir el tono de voz contra Estados Unidos, decla- rando que la Doctrina Monroe moría de “muerte natural”. 9 9 Maurice Lemoine: Les 100 portes de l’Amérique Latine, Ob. cit. 89 Capítulo IV Con la Revolución Cubana, la vida política y militar del hemis- ferio no volvieron a ser las mismas. La…
p. 89
[16]y Nikita Krushev decidió subir el tono de voz contra Estados Unidos, decla- rando que la Doctrina Monroe moría de “muerte natural”. 9 9 Maurice Lemoine: Les 100 portes de l’Amérique Latine, Ob. cit. 89 Capítulo IV Con la Revolución Cubana, la vida política y militar del hemis- ferio no volvieron a ser las mismas. La…
p. 89
[26]como su padre Laureano, durante un discurso en el Senado habló de la existencia de unas regiones conocidas como Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero, situadas en la vertiente de la cordillera Central, al sur del departamento del Tolima. Las trataba de “repúblicas independientes”, al asegurar que quienes…
p. 99
[27]como su padre Laureano, durante un discurso en el Senado habló de la existencia de unas regiones conocidas como Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero, situadas en la vertiente de la cordillera Central, al sur del departamento del Tolima. Las trataba de “repúblicas independientes”, al asegurar que quienes…
p. 99
16Plan Colombia: U.S. Ally Atrocities and Community ActivismJohn Lindsay-Poland · 2018 · p. 461 cita
[19]provided by the United States. 16 The light aircraft that Yarborough recommended for the Colombian Air Force were “Helio Couriers,” a lightweight plane used extensively by the cia in operations at that time in Africa and Indochina. The U.S. State Depart - ment had already recommended in 1960 that the Colombian…
p. 46
17More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · p. 761 cita
[20]the doctores in charge were so impressed that they promoted him again, to the position of army commander and later war minister. Although General Ruiz downplays the link, it is clear that Plan Lazo also drew heavily on American ideas that emerged from a seis- mic shift in the way war was waged across the globe, most…
p. 76
18War in Colombia: Made in U.S.A.Teresa Gutierrez, Sara Flounders, Rebeca Toledo, Andy McInerney (eds.) · 2003 · p. 741 cita
[21]Jr., who was staff director of the National Security Council's special group for counterinsurgency during the Kennedy and Johnson administrations. He was also a staff member for the Joint Chiefs of Staff and a naval attache in Latin America. Here is how he describes the original formulation of this policy, which is…
p. 74
19La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social - Tomo IIGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 2019 · p. 3741 cita
[22]ventajosamente a una guerra generalizada de guerrillas dentro de la topografía americana. En algunos países, como Colombia, se han realizado ensayos con resultados positivos. Algunos atribuyen este éxito, en parte, a la ayuda de Estados Unidos que han destacado en Latinoamérica cerca de 600 oficiales como asesores…
p. 374
20Post-conflict Colombia and the Global Circulation of Military ExpertiseManuela Trindade Viana · 2022 · p. 1991 cita
[23]was displaced by the U.S. as the main reference for the professionalization of the Colombian military. 5.2 (The Imperative of) Winning Hearts, Minds, and Populations in the Never-Ending Colombian War Discussions about the professionalization of the Colombian military often evoke its close ties with the U.S. in the…
p. 199
21Camilo TorresGerman Guzman · 1969 · p. 2241 cita
[25]Chiquita, El Pato and Guayabero. As a governmental plan for controlling them, the Lazo Plan was put into action. The development of this plan includes several tactical steps. The first is the psychological war which embraces the “civic-military action” consisting of programs of aid to the peasants through army…
p. 224
22Pueblos arrasados: Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión (relatores) · 2015 · p. 641 cita
[28]la Escuela Militar de Cadetes a fin de elevar la enseñanza en el ámbito universitario y se fundó la Cátedra de Filosofía Militar, con el fin de explicar el sentido y la misión de las Fuerzas Armadas y dar a conocer el papel de esta institución. También se hizo un esfuerzo por llevar a los cuadros de las Fuerzas…
p. 64
23Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 641 cita
[29]defender exclusivamente las fronteras nacionales para empezar a enfrentar a los armados en el país, lo que exigía el abandono del apoliticismo y la neutralidad de la institución castrense. En tanto que se planteaba combatir el comunismo no solo desde una clara estrategia militar, sino también que su freno debía…
p. 64
24De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC). Informe No. 1Centro Nacional de Memoria Histórica, Álvaro Villarraga Sarmiento, Anascas Del Río Moncada, Mauricio Barón Villa, Andrea García Hernández, José Alirio Duque Orrego, Edith Garzón Quintero · 2017 · p. 611 cita
[30]“en la que participaron casi 7.000 miembros 62 DE LOS GRUPOS PRECURSORES AL BLOQUE TOLIMA (AUC) INFORME No. 1 del Ejército, algunos con formación antiguerrillera. El operati- vo fue respondido con tácticas guerrilleras, pero fue levantado al poco tiempo, quizá porque se trataba de un ensayo para la operación militar…
p. 61
25When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 2353 citas
[32]suggested darkly, "we're going to see which forces are capable of opposing the military strategy plotted against Colombia by the North American government."44 Father Guzman, by then a political activist, did his best to stop the militaI)' phase of Plan Lazo. Along with his colleague Father Camilo Torres Restrepo,…
p. 235
[33]suggested darkly, "we're going to see which forces are capable of opposing the military strategy plotted against Colombia by the North American government."44 Father Guzman, by then a political activist, did his best to stop the militaI)' phase of Plan Lazo. Along with his colleague Father Camilo Torres Restrepo,…
p. 235
[34]suggested darkly, "we're going to see which forces are capable of opposing the military strategy plotted against Colombia by the North American government."44 Father Guzman, by then a political activist, did his best to stop the militaI)' phase of Plan Lazo. Along with his colleague Father Camilo Torres Restrepo,…
p. 235
26Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 291 cita
[35]the Colombian state had devoted over US$17 million alongside one-third of its entire army to defeat Marulanda and the network of self-defense communities (Alejandro and Billon, 1999; de la Peña, 1989: 354; Gott, 1970: 249; Lartéguy, 1970: 148). Using general infla- tion rates, the operation would today total almost…
p. 29
27Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 1822 citas
[36]independientes” comunistas, comenzando por la más antigua y numerosa: 10 Robert H. Dix, Colombia: The Political Dimensions of Change (New Haven: Yale University Press, 1967), 279-280; Eduardo Pizarro Leongómez, “Revolutionary Guerrilla Groups in Co- lombia”, en Charles Bergquist, ed., Violence in Colombia: The…
p. 182
[37]independientes” comunistas, comenzando por la más antigua y numerosa: 10 Robert H. Dix, Colombia: The Political Dimensions of Change (New Haven: Yale University Press, 1967), 279-280; Eduardo Pizarro Leongómez, “Revolutionary Guerrilla Groups in Co- lombia”, en Charles Bergquist, ed., Violence in Colombia: The…
p. 182
28Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 491 cita
[38]Luna; y el sacerdote Camilo Torres, que ofreció una mediación entre los campesinos y las autoridades, por lo que fue tildado por la prensa conservadora como “crip- tocomunista”. El episodio desencadenó protestas por parte del Movimiento Revolucionario Liberal (mrl) y del Partido Comu- nista, y debates en la Cámara de…
p. 49
29Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo I. Bloque Central Bolívar: origen y consolidaciónCentro Nacional de Memoria Histórica, Alberto Santos Peñuela · 2021 · p. 591 cita
[39]colombiano en el marco de la guerra fría. Las operaciones de mayo de 1964 conocidas como Operación Soberanía, ocasionaron la salida de campesinos que organizados en grupos de autodefen- sas, iniciaron una marcha hacia el sur del país en columnas, este proceso per- mitió la consolidación política y militar con la…
p. 59
30Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 32, 734 citas
[40]2010). Este decreto colocaba nuevamente a Colombia en estado de sitio y de paso en el título I del artículo 1 definía que la “Defensa nacional es la organización y previsión del empleo de todos los habitantes y recursos del país, desde tiempo de paz, para garantizar la independencia nacional y la estabilidad de las…
p. 73
[41]2010). Este decreto colocaba nuevamente a Colombia en estado de sitio y de paso en el título I del artículo 1 definía que la “Defensa nacional es la organización y previsión del empleo de todos los habitantes y recursos del país, desde tiempo de paz, para garantizar la independencia nacional y la estabilidad de las…
p. 73
[67]Estatuto) facilitó “el deslinde entre las acciones militares legítimas y las violatorias de los derechos humanos” (Leal, 2002,p. 27), acorde con los principios doctrinarios clásicos, sobreviniendo en el país las estra- tegias contrainsurgentes que fueron descritas por Daniel Feirstein (2009) como características en…
p. 32
[68]Estatuto) facilitó “el deslinde entre las acciones militares legítimas y las violatorias de los derechos humanos” (Leal, 2002,p. 27), acorde con los principios doctrinarios clásicos, sobreviniendo en el país las estra- tegias contrainsurgentes que fueron descritas por Daniel Feirstein (2009) como características en…
p. 32
31El Bloque Mineros de las AUC. Violencia contrainsurgente, economías criminales y depredación sexualJuan Esteban Jaramillo Giraldo, José Manuel Hernández, Dairo Correa Gutiérrez · 2022 · p. 65, 1392 citas
[42]serie de normas que autorizaron al Ministerio de Guerra para la conformación de grupos de civiles armados para el desarrollo de actividades de con- trainsurgencia, vigilancia y protección, tanto rural como barrial. Así fue como se expidió el Decreto Legislativo No. 3398 de 1965, mediante el cual se reglamentó la…
p. 65
[65]la participación de civiles en el conflicto armado. El caso más notorio fue el modelo de las Convivir (Cooperativas de vigilancia y seguridad privada para la defensa agraria o servicios comunitarios de vigilancia y seguridad privada). Igualmente, analizaremos cómo en los años noventa se presentó una recon- figuración…
p. 139
32Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 521 cita
[43]de control directo de las élites políticas locales y regionales. El general Rojas Pinilla dio el primer paso para desestimular a los grupos armados civiles y despolitizar a la Policía y acabar con sus expresiones subnacionales (el Decreto 1814 del 13 de junio de 1953 la trasladó al Ministerio de Defensa y la convirtió…
p. 52
33No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1181 cita
[44]el territorio nacional una guerra irregular. 322 Ibíd., 21. 119 fifl pr ers enptacir r pr ódflllr cfodlóflfafl (mThffiff-mThoff) 12. Armar a los civiles En 1965 el gobierno de Guillermo León Valencia rompió uno de los pilares del acuerdo establecido por su antecesor, Alberto Lleras Camargo, en el discurso del Teatro…
p. 118
34Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 681 cita
[45]propias experiencias. El objetivo era realizar acciones civiles y operaciones militares para eliminar cuadrillas de bandoleros y prevenir nuevos focos de antisociales y mantener la paz y la tranquilidad en el territorio nacional 177. La filosofía era quitarle el «agua al pez», es decir quitarle el apoyo campesino a la…
p. 68
35Gobernar en medio de la violencia. Estado y paramilitarismo en ColombiaJacobo Grajales · 2017 · p. 1521 cita
[46]con la tropa, para obligarlos a que se descubran; atemorizarlos haciéndoles creer que están comprometidos y que deben abandonar la región” (Colombia, Ejército Nacional, Ayudantía General del Comando del Ejército, 1979, p. 188). Como los habitantes se encuentran en el centro del con fl icto, es necesario incluirlos en…
p. 152
36Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 252, 4252 citas
[47]armadas paramilitares, como Los Rastrojos, Los Pachenca, Los Caparrapos o Caparros y el Clan del Golfo. En numerosas ocasiones se hicieron denuncias sobre dicha colaboración, como una forma de delegar la seguridad y apoyarse en estructuras paramilitares para el control de la población y del territorio. Sin embargo,…
p. 425
[72]desarrollo de organizaciones que brindaban protección a quien pudiese pagarla 326 Una suerte de delegación hacia arriba que se ha manifestado en la adopción de recomendaciones y políticas de seguridad y defensa internacionales, especialmente estadounidenses, para definir y afrontar las responsabilidades estatales en…
p. 252
37Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 605, 7522 citas
[48]las fuerzas irregulares, del Comando del Ejército (1962); el Manual de Guerrillas y Contraguerrillas Urbanas - EJC 3-18, adoptado mediante esta guerra está viva. ¿por qué sigue pasando? 753 declaraciones de altos mandos militares 2567 revelan su visión del conflicto armado y quienes forman parte del «enemigo interno».…
p. 752
[52]civil, y sobre todo de aquella considerada base social o sustento de la guerrilla. 1939 Entrevista 185-PR-006008. Hombre, experto, exmilitar. 1940 En el plano estratégico de la seguridad y defensa nacional se creó el concepto de «poder nacional». En este se conjugan cinco frentes (interno, externo, económico, militar…
p. 605
38El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 3781 cita
[49]no solo dio vida, sino que apoyó políticamente a las Convivir (ver por ejemplo las declaraciones en este sentido de Carlos Holmes Trujillo en: E l Tiempo, 27 de agosto de 1997b; y E l Tiempo, 29 de octubre de 1997c). 365 C a p í t u l o i o “una organización de tipo militar que se hace con personal civil seleccionado…
p. 378
39Todo pasó frente a nuestros ojos. El genocidio de la Unión Patriótica 1984-2002Vladimir Melo Moreno (Relator); Andrés Fernando Suárez, Carmen Andrea Becerra (Correlatores); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2018 · p. 195, 2002 citas
[50]convencionales son usadas frecuentemente, el triunfo en el conflicto de baja intensidad rara vez es aquel de la victoria convencional por la fuerza de las armas; frecuentemente el triunfo es medido sólo por evitar ciertos resultados o por cam- bios de comportamiento en un grupo que es el objetivo (Bermú- dez, 1989,…
p. 200
[70]militar alineada con la política militar nortea- mericana y iii) la reapropiación de la Doctrina de Seguridad Na- cional suramericana (Leal, 2006, páginas 55-61). De esta forma, se dio una reconfiguración de un modelo de fuerza para la Defensa Nacional a uno de Seguridad Nacional (Rueda, 1997), que derivó en la…
p. 195
40Huellas y rostros de la desaparición forzada (1970-2010)Federico Andreu-Guzmán (relator); Carlos Miguel Ortiz (coordinador); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2014 · p. 131, 1392 citas
[51]en dos componentes: “población civil insurgente y grupo armado” 244. El mismo manual de fi ne la “población civil insurgente” como “la masa heterogénea conformada por elementos provenientes de diferentes sectores y uni fi cada a través de un proceso de actividad sicológica” 245. Este manual aseveraba igualmente que la…
p. 139
[69]En un estudio auspiciado por el Programa de las Naciones Uni- das para el Desarrollo (PNUD) sobre la violencia antisindical en Colombia entre 1984 y 2011, se destaca que 224 Carta dirigida al Presidente de la República, Virgilio Barco Vargas, 12 de febrero de 1988, p. 2. 4. Víctor Manuel Isaza Uribe: Desaparición…
p. 131
41Normas y dimensiones de la desaparición forzada en Colombia. Tomo ICentro Nacional de Memoria Histórica; Germán Lozano Villegas; Luz Janeth Forero M. · 2014 · p. 571 cita
[53]o en contra de la nación, nunca neutrales, dada la visión que se hacía a través del prisma de la lucha contrainsurgente. En ese sentido, las huelgas, la manifestación social y las campañas electorales de ciertas condiciones eran consideradas como focos de con fl ictos y, por ende, sujetos de control estatal 64. La in…
p. 57
42El orden desarmado. La resistencia de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare (ATCC)Gonzalo Sánchez Gómez, Mario Aguilera Peña · 2011 · p. 491 cita
[54]partido conservador. Colombia Nunca Más. Cimitarra. www.dere- chos.org/nizkor/colombia. 178 Voz. Marzo 16 de 1978. 179 Vanguardia Liberal Agosto 28 de 1981. 96 Capítulo 2 97 El orden desarmado La resistencia de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare (ATCC) tuvo efectos bastante negativos para la…
p. 49
43Isaza, el clan paramilitar. Las Autodefensas Campesinas del Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 281 cita
[55]amparo de armas y propiciaba el apoyo a líderes de las comunidades a los que investía de atribuciones o funciones pro- pias de la fuerza pública, como vigilancia y captura de los que denominaban co- múnmente como “antisociales”. Era la continuidad de la orientación doctrinal 28 ISAZA, EL CLAN PARAMILITAR LAS…
p. 28
44Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 47, 952 citas
[57]la población, y se mejorara la inteligencia. En particular sugería: «Un programa intenso de registro de los civiles... de modo que todos sean registrados en archivos del gobierno incluyendo huellas digitales y fotografías»... También recomendaba este esmerado militar, el procedimiento de técnicas de interrogatorio que…
p. 47
[83]artículo de otros tantos artículos plasmados en el libro «Mas allá del Embrujo» (tercer año de gobierno de Álvaro Uribe) editado por Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Bogota, www.plataforma-colombiana.org. 96 Efectivamente, el Plan Colombia, que cuatro años más tarde fue rebautizado Plan Patriota —…
p. 95
45Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 47, 952 citas
[58]la población, y se mejorara la inteligencia. En particular sugería: «Un programa intenso de registro de los civiles... de modo que todos sean registrados en archivos del gobierno incluyendo huellas digitales y fotografías»... También recomendaba este esmerado militar, el procedimiento de técnicas de interrogatorio que…
p. 47
[84]artículo de otros tantos artículos plasmados en el libro «Mas allá del Embrujo» (tercer año de gobierno de Álvaro Uribe) editado por Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Bogota, www.plataforma-colombiana.org. 96 Efectivamente, el Plan Colombia, que cuatro años más tarde fue rebautizado Plan Patriota —…
p. 95
46El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · p. 332 citas
[59]y mapas, así como la colaboración con el proceso de edición. Al igual que con todos los informes de esta serie, a la Dirección Técnica de la DAV le correspondió la dirección general en términos de orientación, acompañamiento y revisión detallada del conjunto del texto y de su proceso de consolidación y edición. Álvaro…
p. 33
[60]y mapas, así como la colaboración con el proceso de edición. Al igual que con todos los informes de esta serie, a la Dirección Técnica de la DAV le correspondió la dirección general en términos de orientación, acompañamiento y revisión detallada del conjunto del texto y de su proceso de consolidación y edición. Álvaro…
p. 33
47Detrás de la guerra en ColombiaAriel Ávila · 2019 · p. 781 cita
[61]táctica de los grupos paramilitares fue la utilización y asistencia de la fuerza pública para sus operaciones. Sin bien los grupos paramilitares mantienen autonomía financiera respecto a la fuerza pública y algunas instituciones del Estado, su dependencia operativa fue durante años alta. Tal situación de asistencia de…
p. 78
48The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 4101 cita
[62]the recommendation of US military strategists, who favored using civilians in counterinsurgency campaigns. What began as a questionable antiguerrilla tactic quickly provided a front for an illicit partnership between drug traffickers, the military, and police officers. The former helped fight guerrillas in a dirty war…
p. 410
49Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1041 cita
[63]de Córdoba y Urabá (ACCU). Las masacres reaparecieron con una matanza en San Pelayo, subregión del bajo Sinú, el 19 mayo de 1997. Para entonces, las Convivir y las masacres se habían extendido a otros departamentos del Caribe, auspiciadas por las ACCU. El encargado de esta tarea fue Salvatore Mancuso Gómez. En su…
p. 104
50Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo IILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · p. 891 cita
[64]de Bogotá, 2013, p. 303). Testimonios recogidos por la Dirección de Acuerdos de la Verdad señalan que las Convivir fueron absorbidas por los grupos paramilitares, lo que causó, en ocasiones, entorpecimientos en la línea de mando al interior del grupo, situación que generó disputas entre los comandantes. 90 ESTRATEGIAS…
p. 89
51¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 1491 cita
[66]setenta y los ochenta en lo que atañe al tratamiento jurídico de la guerra y de la extensión de su lógica al campo de los conflictos sociales. Estas dos décadas están atravesadas por una dualidad que está bien represen- tada en ese caso: de un lado, la extensión de la guerra al campo jurídico a través del uso de un…
p. 149
52Trujillo: Una tragedia que no cesaGrupo de Memoria Histórica; Álvaro Camacho Guizado (relator); Gonzalo Sánchez G. (coordinador) · 2008 · p. 1841 cita
[71]in- ternacional, mucho menos cuando las guerrillas comunistas aún continúan en guerra en Colombia y no se avizoraban perspectivas de paz en el corto plazo. La esencia de la doctrina de seguridad era combatir al enemigo interno para contener la expansión del comunismo internacional, sin que se cuestionara necesariamen-…
p. 184
53Nororiente y Magdalena Medio, Llanos Orientales, Suroccidente y Bogotá DC. Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento (coordinador), Alberto Santos Peñuela, Lukas Rodríguez Lizcano, Luisa Fernanda Hernández Mercado, Juanita Esguerra Rezk · p. 221 cita
[73]y se consolidaron como grupo guerrillero predominante. Durante los años ochenta aparecieron varios grupos armados que fueron la base del paramilitarismo, entre ellos MAS (Muerte a Secuestradores), Los Tiznados y las Autodefensas de Puerto Boya - cá, quienes luego se reconformarían como ACMM (Autodefensas Campesinas…
p. 22
54Memoria de la infamia. Desaparición forzada en el Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Liz Yasmit Arévalo Naranjo, Andrés Prieto Ruiz · 2017 · p. 3081 cita
[74]1977 1 1978 4 1979 11 1980 7 1981 8 1982 32 1983 36 1984 36 1985 46 1986 68 1987 76 1988 117 1989 66 1990 117 1991 76 1992 65 1993 64 1994 83 1995 70 1996 91 1997 78 1998 117 1999 121 2000 190 2001 267 2002 174 2003 202 2004 114 2005 57 2006 46 2007 53 2008 32 2009 27 2010 21 2011 18 2012 24 2013 4 TOTAL 2.627 Fuente:…
p. 308
55Guerras RecicladasMaría Teresa Ronderos · 2014 · p. 1411 cita
[75]a Justicia y Paz un testimonio que parecía inverosímil. Aseguró, en noviembre de 2012, que el general Farouk Yanine Díaz, proveniente de la Escuela de las Américas, al igual que muchos otros oficiales de la época, contaba con el apoyo de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos para apoyar a los…
p. 141
56Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. PacíficoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1521 cita
[76]1985-2005, Departamento Administrativo Nacional de Estadística. Proyecciones de población municipal por área 2005-2020, Departamento Administrativo Nacional de Estadística. 602 Entrevista 208-PR-02012. Testigo, mujer, religiosa. 153 fiflćffć́Th́ El repliegue de la insurgencia, los herederos del paramilitarismo y la…
p. 152
57Guns, Drugs, and Development in ColombiaJennifer S. Holmes, Sheila Amin Gutiérrez de Piñeres, Kevin M. Curtin · 2008 · p. 1551 cita
[77]e l o P m e n t i n C o l o m B i a 1 0 mines the success of those sincerely trying to reintegrate: “These gaps are particularly apparent in the fields of health, psychosocial support, and edu- cation, and many former combatants have no possibility of finding work or pursuing productive projects” (oa S 2006a, 4). As…
p. 155
58Colombia: Background and U.S. RelationsJune S. Beittel · 2018 · p. 481 cita
[78]request for a unified campaign to fight drug trafficking and terrorist organizations as Members of Congress came to realize how deeply intertwined the activities of Colombia’s terrorist groups were with the illicit drug trade that funded them. 91 However, Congress prohibited U.S. 89 Ibid. 90 Cynthia J. Arnson, “Th e…
p. 48
59¡Adiós a las FARC! ¿Y ahora qué? Construir ciudadanía, Estado y mercado para unir las tres ColombiasClaudia López Hernández · 2016 · p. 2491 cita
[79]contra el terrorismo". Tanto sus alocuciones como los documentos gubernamentales y oficiales sobre el conflicto político o armado en Colombia se hablaba exclusivamente de la "amenaza narcoterrorista". Este discurso se profundizó con los atentados del 11 de septiembre en los Estados Unidos, que alinearon más…
p. 249
60Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 771 cita
[80]militarización de la vida cotidiana colombiana en la que van a resultar rutinarios la puesta en marcha de retenes militares, la creación de cuarteles, los allanamientos, registros y detenciones arbitrarias o la ocupación militar de las escuelas, parques o centros culturales. Toda la vida social va a quedar supeditada…
p. 77
61Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 1712 citas
[81]data of the first half of the year, the total for the year was ninety-five incidents and 175 victims, a de- crease from the 149 cases in 2007 but an increase from the sixty-eight of 2006. 13 A year later, the new policies seemed to be working. An investiga- tion by the Jesuit think tank Center for Research and Popular…
p. 171
[82]data of the first half of the year, the total for the year was ninety-five incidents and 175 victims, a de- crease from the 149 cases in 2007 but an increase from the sixty-eight of 2006. 13 A year later, the new policies seemed to be working. An investiga- tion by the Jesuit think tank Center for Research and Popular…
p. 171