Privacidad y medición

¿Nos permite medir el uso del archivo?

Usamos Google Analytics para conocer, de forma agregada, qué páginas se leen y mejorar la navegación. Google Tag Manager no se carga hasta que usted lo acepte. Puede rechazarlo o cambiar su decisión después. Más información sobre privacidad y analítica.

Biografía

Carlos Castaño Gil

Constitución de 1991

1965–2004

19 min de lectura51 documentos
Nacimiento1965, Amalfi, Antioquia, Colombia
FallecimientoAbril de 2004 (desaparecido; presuntamente asesinado por orden de su hermano Vicente Castaño)
RolesComandante y vocero político de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) · Cofundador de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU)
Lugar principalCórdoba (departamento)
Período históricoConstitución de 19911991–2002
03

La biografía

Carlos Castaño Gil fue el comandante que le puso rostro, discurso y proyecto nacional al paramilitarismo colombiano. Nacido en Amalfi (Antioquia) en 1965 y desaparecido en abril de 2004, transformó las cuadrillas de venganza familiar que su hermano Fidel había levantado en el sur de Córdoba a mediados de los años ochenta en una federación armada de alcance continental: las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), fundadas en 1997. Vocero, ideólogo y estratega mediático de un proyecto contrainsurgente que aspiraba a disputar poder territorial y político mientras se sostenía sobre la venta de franquicias a narcotraficantes. Esa contradicción originaria —discurso antisubversivo, caja narco— lo consumió: sus propios hombres, probablemente por orden de su hermano Vicente, lo asesinaron cuando su apuesta por negociar con el gobierno de Álvaro Uribe amenazó los intereses de los traficantes que habían colonizado la estructura que él ayudó a construir. Su recorrido, en menos de cuatro décadas, condensa la mutación del paramilitarismo colombiano de guerra privada a poder de facto nacional, y del poder de facto a su fragmentación violenta.

02

Línea de vida

  1. 1981

    Secuestro y muerte del padre

    Leer contexto

    Las FARC secuestraron a don Jesús Castaño en Amalfi (Antioquia). Fidel se negó a pagar el rescate; el cuerpo nunca fue encontrado. El episodio se convirtió en el motor mitológico de la guerra privada de los hermanos Castaño contra la guerrilla, aunque Carlos ya tenía vínculos con el mundo criminal antes de ese momento.

  2. 1985

    Inicio como sicario y socio del Cartel de Medellín

    Leer contexto

    Carlos Castaño inició su carrera criminal como sicario, colaborando tanto con su hermano Fidel como con Pablo Escobar. Fidel acumuló riqueza considerable como narcotraficante dentro del Cartel de Medellín, que invirtió en propiedades en Córdoba y una colección de arte privada.

  3. 1988

    Primeras masacres en Urabá y expansión paramilitar

    Leer contexto

    En coordinación con Henry Pérez del Magdalena Medio, Fidel Castaño ejecutó las primeras masacres en la zona bananera de Urabá, exportando el modelo paramilitar de Puerto Boyacá hacia Córdoba y Urabá. La violencia se dirigió sistemáticamente contra campesinos, sindicalistas, maestros, comunidades indígenas y afrodescendientes.

  4. 1990

    Sometimiento de Fidel a la justicia

    Leer contexto

    Fidel Castaño se sometió a la justicia junto con unos trescientos hombres y entregó varias haciendas en el sur de Córdoba. La oleada de violencia disminuyó en la región, pero la estructura paramilitar quedó latente con sus redes intactas.

  5. 1993

    Participación en los Pepes y muerte de Pablo Escobar

    Leer contexto

    A finales de 1992 y comienzos de 1993, los hermanos Castaño cofundaron los Pepes junto al Cartel de Cali y Don Berna, en alianza operativa con el Bloque de Búsqueda de la Policía, la CIA, la DEA y fuerzas especiales de la Marina de Estados Unidos. Carlos interactuó directamente con agentes de la DEA. Escobar fue abatido el 2 de diciembre de 1993.

  6. 1994

    Desaparición de Fidel y herencia del mando

    Leer contexto

    Poco después de la muerte de Escobar, Fidel Castaño desapareció sin que su cuerpo fuera encontrado. Carlos heredó el liderazgo de las estructuras paramilitares en Córdoba y Urabá, retomando la expansión territorial con armamento, exhombres de Escobar y contactos fortalecidos con la fuerza pública.

  7. 1995

    Fundación de las ACCU

    Leer contexto

    Entre 1994 y 1995 se consolidaron las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU), fundadas por Fidel, Carlos y Vicente Castaño. Constituyeron la columna vertebral de la expansión paramilitar hacia Urabá, Córdoba, Sucre, Chocó, Magdalena, Antioquia, los Llanos Orientales y el Catatumbo.

  8. 1997

    Fundación de las AUC

    Leer contexto

    El 18 de abril de 1997, en Urabá, se celebró la Primera Conferencia de las Autodefensas Unidas de Colombia. Jefes paramilitares de distintas regiones acordaron constituir una federación antisubversiva con dirección única y estado mayor conjunto. Carlos Castaño lideró el proyecto federativo que dio origen a las AUC.

  9. 2001

    Publicación de Mi confesión

    Leer contexto

    Carlos Castaño publicó su autobiografía Mi confesión, construida a partir de conversaciones con el periodista Mauricio Aranguren Molina. El libro se convirtió en éxito editorial y en documento primario del discurso paramilitar, al tiempo que reveló operaciones de asesinato sistemático en Medellín contra personas acusadas de nexos con la guerrilla.

  10. 2004

    Desaparición y muerte

    Leer contexto

    En abril de 2004, Carlos Castaño desapareció. Se presume que fue asesinado por sus propios hombres, probablemente por orden de su hermano Vicente Castaño, cuando su apuesta por negociar con el gobierno de Álvaro Uribe amenazó los intereses de los narcotraficantes que habían colonizado las AUC.

Amalfi, el padre secuestrado y el origen de una guerra privada

Los Castaño Gil vinieron de Amalfi, municipio del nordeste antioqueño fundado en 1838 en la estela de las migraciones mineras y colonizadoras que desde finales de la Colonia dibujaron el mapa de la Antioquia rural. La casa paterna, don Jesús Castaño, era una hacienda ganadera modesta en una región donde las FARC habían establecido presencia temprana. En 1981, los frentes guerrilleros secuestraron a don Jesús. La familia intentó negociar; Fidel, el mayor de los hijos varones, se negó a pagar el rescate y anunció, según el relato que los propios hermanos repetirían durante años, que el dinero destinado a los secuestradores lo invertiría en combatirlos. El cuerpo del padre no apareció nunca. La ausencia del cadáver —esa forma particular de la muerte que impide el duelo— se convirtió en el motor mitológico de los hermanos: un secuestro sin cierre que exigía cierres violentos.

El primero de esos cierres fue Conrado Ramírez, señalado como uno de los responsables del plagio. Un magistrado que Fidel y Carlos consideraron simpatizante de las FARC lo liberó por un testimonio que juzgó sesgado. Los hermanos lo ejecutaron por su cuenta en Segovia. A partir de allí, la fórmula quedó fijada: cuando el Estado no actuaba contra los sospechosos de guerrilla o de colaboración con la guerrilla, los Castaño actuaban. Empezaron sirviendo como guías del Ejército —conocían la geografía y la gente del nordeste— y muy pronto operaron por su cuenta, sicariales y silenciosos, contra objetivos que ellos mismos identificaban.

El relato familiar oculta, sin embargo, la mitad de la historia. Los Castaño no eran ganaderos sencillos empujados a las armas por el dolor. Desde la década de 1970, Carlos y Fidel se habían involucrado en el narcotráfico, y hacia comienzos de los ochenta Fidel era ya un socio próspero del Cartel de Medellín de Pablo Escobar. La colección de arte que acumuló, las haciendas que compró en Córdoba, la infraestructura de sus primeras cuadrillas armadas: todo se financió con cocaína. Carlos, más joven, comenzó su carrera formalmente como sicario, colaborando tanto con su hermano como directamente con Escobar. La venganza contra las FARC y el negocio de la droga corrieron desde el principio por el mismo cauce, y esa simultaneidad —no una deformación tardía, sino una condición original— explica buena parte de lo que vino después.

Los Tangueros, Urabá y la escuela de la masacre

A mediados de los ochenta, Fidel Castaño trasladó el centro de gravedad de su proyecto armado del nordeste antioqueño al sur de Córdoba, donde había comprado grandes propiedades. Allí conformó el grupo conocido como Los Tangueros —también llamados Mochacabezas por sus métodos—, la primera generación paramilitar cordobesa. La inserción no respondía solo al odio antisubversivo: era también una operación empresarial. La colonización antioqueña de tierras cordobesas permitía lavar dinero del narcotráfico, ganar aceptación entre las élites ganaderas locales y asegurar corredores para el tráfico de cocaína hacia el Caribe. La venganza familiar y la acumulación capitalista se articularon en el mismo movimiento.

Hacia 1987, Henry Pérez —heredero del paramilitarismo de Puerto Boyacá y del Magdalena Medio— y su padre compraron tierras en Urabá. Al año siguiente, en 1988, Pérez asesoró y coordinó con Fidel Castaño la ejecución de las primeras masacres de la zona bananera. Fue la exportación del modelo Puerto Boyacá al Urabá antioqueño y al sur cordobés: entrenamiento paramilitar, mímesis del método guerrillero, alianzas con oficiales del Ejército, financiación cruzada con narcotráfico. Grupos del norte antioqueño replicaron el molde; algunos cuadros se entrenaron directamente en el Magdalena Medio. La violencia de finales de los ochenta en Urabá, dirigida contra campesinos, trabajadores agrícolas, sindicalistas, maestros, líderes del movimiento campesino y comunidades indígenas y afrodescendientes considerados base social de la insurgencia, fue letal y sistemática. Parte de las élites regionales —hacendados y ganaderos resentidos con la actuación guerrillera— sostuvo activamente ese proyecto.

En 1990, Fidel Castaño se sometió a la justicia junto con unos trescientos de sus hombres y entregó varias haciendas. La oleada disminuyó en el sur de Córdoba, pero la estructura no se desmontó: quedó latente, con sus redes intactas, mientras Carlos maduraba en la sombra. La aparente pausa era en realidad una reconfiguración.

Los Pepes: el laboratorio de la alianza con el Estado

El punto de inflexión llegó por dentro del Cartel de Medellín. En 1992, Pablo Escobar asesinó dentro de La Catedral a Fernando Galeano y a los hermanos Moncada, dos de los grandes financistas del cartel. La brutalidad partió en dos al ala empresarial de la organización. Fidel Castaño, aliado con el Cartel de Cali y con Diego Fernando Murillo, alias Don Berna —antiguo empleado de Galeano—, formó a finales de 1992 y comienzos de 1993 la coalición conocida como los Pepes, Perseguidos por Pablo Escobar. La coalición reunió a enemigos que hasta entonces habían sido socios: exsocios del Cartel de Medellín, jefes del Cartel de Cali y —esto es lo decisivo— la Policía colombiana a través del Bloque de Búsqueda, con la asesoría de la CIA, la DEA y fuerzas especiales de la Marina de Estados Unidos.

Carlos Castaño describió después que se presentaba con frecuencia en la sede del Bloque de Búsqueda, cerca del estadio Atanasio Girardot de Medellín. Allí interactuaba con agentes de las tres agencias norteamericanas, y su relación más estrecha era con la DEA. Don Berna funcionaba como enlace principal entre los Pepes, la Policía y los estadounidenses. La inteligencia extranjera se compartía con el Bloque; el Bloque, a su vez, operaba en articulación con los Pepes. El embajador estadounidense y funcionarios del gobierno de Estados Unidos conocían la colaboración y no tomaron medidas. Pablo Escobar cayó el 2 de diciembre de 1993 en Medellín, y los hermanos Castaño consideraron su participación en los Pepes como una pausa dentro del proyecto paramilitar mayor.

Aquella pausa fue en realidad la escuela más productiva de su carrera. De los Pepes salieron tres cosas que definirían la década siguiente: hombres experimentados y armados —incluyendo algunos exhombres de Escobar que se sumaron a las filas Castaño—, dinero acumulado durante la persecución y, sobre todo, una red de contactos operativos con la fuerza pública y con las agencias norteamericanas. Por los crímenes de los Pepes se investigó únicamente a Fidel, Carlos y Vicente Castaño y a Eugenio León García Jaramillo, alias Taxista; solo Fidel fue condenado, por promoción y financiación de grupos armados. Los oficiales del Bloque de Búsqueda no fueron llevados a juicio pese a la evidencia acumulada por el fiscal Gustavo De Greiff. La lección para Carlos Castaño fue explícita: se podía operar al margen de la ley con la ley trabajando al lado.

En algún momento de comienzos de 1994, poco más de un mes después de la muerte de Escobar, Fidel Castaño desapareció. Nunca se encontró su cuerpo. Carlos ofreció versiones cambiantes —dijo primero que la selva se lo había tragado, luego que había muerto de un tiro directo al corazón disparado por guerrilleros—, y esa contradicción alimentó durante años la sospecha de que Fidel podía estar vivo. Muerto o escondido, dejó el mando a Carlos.

Las ACCU y la federación nacional de 1997

Carlos Castaño heredó estructuras, tierras, contactos con la fuerza pública, dineros del narcotráfico y una idea. La idea —que Fidel había empezado a gestar desde 1993— era transformar los grupos regionales de autodefensa en una organización nacional con dirección única. En el sur de Córdoba y Urabá, en un territorio parcialmente vaciado por la desmovilización del EPL en 1991, las cuadrillas de la Casa Castaño reanudaron su expansión.

Entre 1994 y 1995 se consolidaron las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, las ACCU, fundadas por Fidel, Carlos y Vicente Castaño. Absorbieron desmovilizados del EPL, incorporaron militares en retiro, se apropiaron de conocimiento de inteligencia y de práctica militar, y se apoyaron en un mimetismo organizacional respecto a la propia guerrilla. Fueron la columna vertebral de la expansión hacia Urabá, Córdoba, Sucre, Chocó, Magdalena, el resto de Antioquia, los Llanos Orientales y el Catatumbo. Desde 1994, la Casa Castaño inició un proceso de confederación de estructuras paramilitares del norte antioqueño, el Bajo Cauca y el Darién bajo la denominación ACCU.

El 18 de abril de 1997, en algún punto del Urabá, se celebró la Primera Conferencia de las Autodefensas Unidas de Colombia. Allí, jefes paramilitares de distintas regiones —las ACCU y otras organizaciones— acordaron constituirse en una federación de carácter antisubversivo con aspiración a dirección única y estado mayor conjunto. Un documento político expedido ese mismo año pretendía unificar los aparatos de Córdoba-Urabá, el Magdalena Medio y el Meta bajo una estrategia nacional. La idea de una junta nacional de autodefensas no era del todo nueva —Gonzalo y Henry Pérez ya la habían intentado con reuniones entre 1986 y 1989—, pero Carlos Castaño la puso en marcha con una envergadura y una ambición inéditas.

A partir de 1997 se desplegó la mayor y más audaz expansión paramilitar en la historia del país. Las AUC llegaron a los Llanos, al Guaviare, al Catatumbo, al Magdalena, a Sucre, al sur de Bolívar, al Valle. Donde antes había grupos regionales que limitaban sus acciones a sus zonas, apareció una arquitectura federada, con vocación de proyecto nacional y con capacidad de proyectar violencia coordinada. La firma de esa arquitectura —lo que la distinguía del paramilitarismo previo— fue la combinación de expansión militar, penetración política y estrategia mediática deliberada.

El vocero: Carlos Castaño en la televisión, el libro, la página web

Fidel Castaño rehusó siempre las cámaras. Carlos hizo lo contrario. Asumió con plena conciencia la vocería política de las autodefensas, convencido de que la guerra no se ganaba solo con fusiles: había que instalar el discurso contrainsurgente en la opinión pública, arrebatarle a la guerrilla el monopolio del reclamo moral, presentar a las AUC como respuesta legítima de una sociedad agredida.

Creó una página electrónica cuando internet apenas empezaba a extenderse en Colombia. Concedió una entrevista televisiva estelar en La Noche de RCN, con Claudia Gurisatti. Recibió a delegaciones políticas, gremiales y académicas en sus campamentos del Nudo de Paramillo para explicar objetivos, justificar acciones, ofrecer análisis. Pocos días después de la masacre de El Salado —febrero de 2000, en los Montes de María— fue entrevistado en horario estelar por televisión. En 2001 publicó Mi confesión, autobiografía construida a partir de largas conversaciones con el periodista Mauricio Aranguren Molina. El libro se convirtió en éxito editorial y en documento primario para entender el discurso de las autodefensas.

El discurso funcionaba. En una sociedad hastiada de secuestros, tomas de pueblos, pescas milagrosas y atentados de las FARC, la retórica contrainsurgente de Castaño encontró eco en sectores amplios de la opinión, en gremios rurales, en ganaderos, en franjas de las Fuerzas Armadas, en columnistas influyentes. Las masacres se justificaban como golpes a la base social de la guerrilla; los muertos se convertían, por la fuerza del rótulo, en auxiliadores o guerrilleros de civil. El informe posterior del Grupo de Memoria Histórica sobre El Salado desmontaría con paciencia forense ese estigma antisubversivo: las víctimas eran campesinos, no combatientes.

La contradicción entre discurso y práctica atravesaba también al propio Castaño. En una entrevista televisiva llegó a decir que las autodefensas reemplazarían la financiación proveniente de la coca con la gasolina robada, admitiendo por la puerta lateral lo que su discurso público negaba por la principal. En Mi confesión describió operaciones urbanas de lucha antisubversiva en Medellín consistentes en el asesinato sistemático de personas acusadas de nexos con la guerrilla —a las que llamaba padrinos, aliados ocultos vestidos de legalidad—, incluyendo sindicalistas. La ofensiva urbana suponía identificar objetivos por su apariencia legal y ejecutarlos, y esa práctica pesaría de manera decisiva en la doctrina de las AUC en las ciudades.

La caja: franquicias, coca y la colonización narco de las AUC

El proyecto político requería un flujo permanente de dinero, y Carlos y Vicente Castaño lo aseguraron a través de un mecanismo que terminaría por transformar la naturaleza de la organización: la venta de franquicias. Un narcotraficante interesado en tener aparato armado propio compraba a la Casa Castaño la denominación paramilitar, asumía el sostenimiento económico de la tropa y a cambio construía una estructura que le brindaba protección territorial, ventaja frente a competidores y una eventual carta política de negociación con el Estado. El franquiciado ganaba autonomía operativa considerable; la marca AUC ganaba territorios y recursos.

Carlos Mario Jiménez, alias Macaco, narcotraficante del Cartel del Norte del Valle, compró la franquicia con la que dio vida al Bloque Central Bolívar, que llegaría a ser una de las estructuras más poderosas y díscolas de la federación. Otros bloques nacieron por caminos similares. Las ACCU y las AUC, bajo la lógica de los hermanos Castaño, se apropiaron directamente del control de cultivos de coca, de centros de producción de cocaína y de rutas de tráfico. Las utilidades se lavaron mediante testaferros, empresas de fachada y compra masiva de tierras. La organización combinó rentas narco con inversiones en ganadería, agroindustria y minería, y con un proyecto político de penetración del Estado.

En 1992, mucho antes de la federación, un investigador judicial que seguía al Cartel de Medellín contó que un alto mando de esa organización le señaló la foto de Vicente Castaño y dijo, sin mencionar su nombre y aparentemente con temor: Ese es el jefe más arriba que todos. La frase, si es cierta, sitúa a Vicente en la cúpula del narcotráfico desde antes de las AUC. Carlos, más visible, más discursivo, más mediático, empezaría a percibir con el tiempo que la caja narco no era instrumento de su proyecto: era el proyecto real que había detrás del suyo.

Los motivos de quienes compraban franquicia eran cada vez más políticos y menos contrainsurgentes. Se anticipaba desde finales de los noventa que un eventual proceso de paz con las autodefensas ofrecería una salida jurídica —convertirse en bandido político, blanquear capitales, obtener beneficios judiciales, esquivar tal vez la extradición— que ningún narcotraficante puro podía soñar. La franquicia paramilitar era, además de aparato armado, un salvoconducto de futuro.

Ejército, políticos, Ralito

La expansión no habría sido posible sin la articulación con la fuerza pública. Salvatore Mancuso —a quien Carlos Castaño le encomendó crear el Bloque Norte de las AUC, facilitándole una Convivir legal como bisagra entre institucionalidad y autodefensa ilegal— declaró décadas después ante la Comisión de la Verdad que la articulación con las Fuerzas Militares resultó en pactos para enfrentar conjuntamente al enemigo de la nación, con el respaldo de comandantes militares y de otras instituciones del Estado. En Córdoba, la Brigada 11 del Ejército, creada en 1987, respaldó las operaciones de la Casa Castaño; documentos del DAS registraron vínculos comprometedores entre varios de sus oficiales y Fidel Castaño.

La proyección política llegó al punto más alto en el Pacto de Santa Fe de Ralito, firmado en el corregimiento del mismo nombre, en Tierralta (Córdoba), entre dirigentes significativos de las AUC —incluyendo a Mancuso, a Jorge 40 y a otros comandantes— y más de cincuenta políticos: senadores, congresistas, alcaldes y gobernadores, principalmente de la región Caribe. El propósito declarado era refundar la patria. La ambición real era traducir el control territorial paramilitar en representación parlamentaria y construir, con financiación narco, un bloque político con capacidad de reformar el Estado desde adentro. La proliferación de partidos y movimientos que había habilitado la Constitución de 1991 —Colombia Democrática, Colombia Viva, Convergencia Ciudadana, Convergencia Popular Cívica, Moral, Mipol, Equipo Colombia, Apertura Liberal, Sí Colombia, Alas, Cambio Radical, Movimiento Nacional Conservador, Movimiento Nacional Progresista, Dejen Jugar al Moreno, entre otros, además de sectores del liberalismo y el conservatismo tradicionales— ofreció el andamiaje jurídico ideal para esa penetración.

En 2002, Carlos Castaño declaró públicamente que no tenía influencia directa sobre legisladores, pero admitió que el 35% del Congreso era elegido en zonas de influencia de las AUC. En 2005, su hermano José Vicente afirmó que ese 35% de aliados en el Congreso se mantenía y que esperaba aumentarlo en las siguientes elecciones. La cifra —fría, contable, sin épica— sería la que años después alimentaría el escándalo de la parapolítica y llevaría a la cárcel a decenas de congresistas.

Pero Ralito era también el punto donde el proyecto de Carlos Castaño empezaba a írsele de las manos. El pacto contravenía sus intereses: se había distanciado ya de los dirigentes del Bloque Norte y de la facción más afín al narcotráfico. La coordinación política se estaba trazando por caminos que él ya no controlaba.

Ruptura: el Plan Birmania, el Bloque Central Bolívar y la negociación con Uribe

Álvaro Uribe llegó a la Presidencia en agosto de 2002 con la promesa de someter tanto a la guerrilla como a los paramilitares. Un grupo de líderes de las AUC —Carlos Castaño entre ellos— aceptó un cese al fuego unilateral mediante carta al presidente, acogiendo su exigencia a partir del 1 de diciembre de 2002. El 23 de diciembre, el gobierno nombró una Comisión Exploratoria de Paz. Los primeros contactos se hicieron en la hacienda Jaraquiel, en los límites entre Córdoba y el Urabá, donde el alto comisionado Luis Carlos Restrepo se reunió con los jefes paramilitares. Carlos Castaño estuvo en esa primera mesa.

La fractura interna se hizo visible de inmediato. Los comandantes del Bloque Central Bolívar —Macaco, Ernesto Báez— no aparecieron como firmantes en la declaración pública de noviembre-diciembre de 2002. Su comandancia general se mantuvo al margen de la fase exploratoria durante toda su duración. Se venía perfilando además una iniciativa conocida como Plan Birmania, una alianza con narcotraficantes dirigida también contra la institucionalidad estatal. Carlos Castaño se opuso frontalmente. A ese rechazo sumó objeciones explícitas contra Báez y contra Macaco por sus nexos con la producción ilícita de droga, aunque no las hizo del todo públicas.

La negativa fue leída internamente como traición. La estructura que Castaño había federado en 1997 llevaba años saturándose de intereses narco puros; los franquiciados habían dejado de ser socios subordinados para convertirse en dueños de facto de bloques enteros. Cuando el jefe visible del proyecto empezó a distanciarse de esos intereses, cuando su apuesta por negociar con Uribe amenazó convertirse en salvoconducto para la desmovilización sin ellos, se volvió un obstáculo. La renuncia de Castaño a la comandancia de las AUC no fue una salida noble: fue la señal de una guerra interna que iba a resolverse por vías conocidas.

Gustavo Petro, entonces congresista, le había advertido a Castaño en una conversación personal que el narcotráfico terminaría por destruirlo desde adentro y que serían sus propios hombres quienes lo matarían, no la guerrilla ni la izquierda. La advertencia se cumplió con precisión de manual.

Abril de 2004

Carlos Castaño Gil desapareció en abril de 2004. La versión más asentada —presentada por buena parte de las investigaciones y aceptada por la Fiscalía— es que fue asesinado por hombres bajo órdenes de su hermano Vicente. La motivación probable: el temor de los grandes narcotraficantes ante un jefe que ya no controlaban y que —según algunas lecturas— habría estado explorando contactos con autoridades extranjeras, posiblemente estadounidenses, para negociar de manera individual. Como con el padre en 1981 y con Fidel en 1994, el cuerpo no apareció durante años. La desaparición se convirtió, para los tres Castaño, en la forma final de la muerte.

Vicente Castaño no sobrevivió mucho a su hermano. Probablemente también fue asesinado por sus socios en 2007, después de haber ordenado o participado en la muerte de Carlos. La Casa Castaño, que había fundado el paramilitarismo cordobés en los ochenta, federado el nacional en 1997 y llevado la parapolítica a las puertas del Congreso, se extinguió por vía de fratricidios sucesivos en menos de una década. Los bloques que Carlos había ayudado a construir se desmovilizaron entre 2003 y 2006 bajo la Ley de Justicia y Paz, y buena parte de sus mandos —Mancuso, Macaco, Jorge 40, Don Berna, Báez— fueron extraditados a Estados Unidos por delitos de narcotráfico en mayo de 2008. La extradición demostró, con crudeza jurídica, cuál había sido la naturaleza real de la organización que Carlos Castaño había vestido de proyecto político.

La huella

La figura de Carlos Castaño resiste tanto la hagiografía como la caricatura. No fue un ganadero empujado a las armas por una tragedia familiar: fue un narcotraficante de segunda generación que instrumentalizó una tragedia real para construir un proyecto armado con vocación política. Tampoco fue un simple sicario devenido en jefe: fue el estratega mediático más eficaz que haya tenido la contrainsurgencia colombiana, y el arquitecto consciente de una federación paramilitar que ninguna otra figura logró siquiera imaginar. Fue las dos cosas a la vez, sin contradicción interna resuelta.

La tensión que lo definió —discurso contrainsurgente y práctica narco— no fue una deformación del proyecto: fue el proyecto. Desde los años setenta, cuando él y Fidel entraron al negocio de la cocaína, la Casa Castaño operó en la misma cadena que combatía retóricamente. La venta de franquicias en los años dos mil no fue una desviación tardía sino la lógica constitutiva llevada a escala. Y cuando Castaño intentó, al final, poner distancia con los nexos más flagrantes —rechazando el Plan Birmania, cuestionando a Báez y a Macaco, apostando por la negociación con Uribe—, ya era tarde: la estructura que había federado le pertenecía menos a él que a quienes la financiaban.

Su legado material es visible. La expansión paramilitar de 1997-2006, cuya arquitectura él diseñó, dejó centenares de masacres, millones de desplazados, decenas de miles de asesinatos selectivos, tierras acumuladas por vías criminales y una penetración de la política nacional cuyas ramificaciones —desde la parapolítica hasta las estructuras herederas conocidas como bandas criminales o bacrim— siguen operando. El discurso que él instaló en la opinión pública —el que convierte a víctimas civiles en base social de la guerrilla, el que presenta al paramilitarismo como respuesta legítima frente a la incompetencia estatal— sobrevive en franjas amplias del debate colombiano, con o sin sus rótulos originales.

Su legado biográfico es más ambiguo. Mi confesión sigue siendo documento primario para entender cómo se pensaba a sí mismo el paramilitarismo colombiano en su momento de mayor poder. Las entrevistas televisivas, la página web, los encuentros con delegaciones: todo eso constituyó una operación pedagógica cuyos efectos —haber vuelto discutible lo indiscutible, haber vuelto pronunciable lo indecible— pesan aún sobre la cultura política del país. Y su muerte, ordenada por su propio hermano en abril de 2004, cerró la parábola con la misma pedagogía brutal: quien construye poder sobre el narcotráfico termina siendo administrado, y eventualmente eliminado, por él.

Amalfi, el pueblo del que salieron los Castaño Gil en los años setenta, sigue existiendo en el nordeste antioqueño, con sus calles empinadas y su historia minera. Los tres hermanos —Fidel, Carlos y Vicente— desaparecieron sin sepultura conocida en un lapso de trece años, entre 1994 y 2007. El padre secuestrado en 1981, cuyo cuerpo tampoco apareció nunca, quedó así emparentado con sus hijos en la misma forma de muerte: la que no permite el duelo. Es difícil no ver en esa simetría involuntaria una alegoría de lo que Carlos Castaño Gil construyó y de lo que terminó por destruirlo.

04

Conexiones del archivo

Red histórica

Aparece en146
Ver las 142 restantes
1950AnticomunismoEntidad1950Río SinúEntidad1952Chulavitas, pájaros y el origen del paramilitarismo colombianoEnsayo1952Córdoba (Colombia)Entidad1953DesmovilizaciónEntidad1960LatifundioEntidad1961Las reformas agrarias en Colombia (1936–2016)Ensayo1962Misión Yarborough y el anexo secreto sobre operaciones paramilitares (1962)Hecho1965Privatización de la seguridadEntidad1970TierraltaEntidad1972Contrarreforma agrariaEntidad1974Crisis y narcotráfico (1974–1990)Época1975Democracia paramilitar vs. dictadura: la Doctrina de Seguridad Nacional en Colombia y el Cono SurEnsayo1979La 'limpieza social' urbana en Colombia (1979–1990)Hecho1980ApartadóEntidad1980CimitarraEntidad1980MonteríaEntidad1980TibúEntidad1984Fundación y exterminio de la Unión Patriótica (1985–1986)Hecho1984Pablo EscobarEntidad1985Aída AvellaEntidad1985Derechos humanosEntidad1985Economía de guerraEntidad1985Guerrilla urbanaEntidad1985Hacienda ganaderaEntidad1985La cuestión agraria como sustrato del conflicto colombianoEnsayo1985Oriente antioqueñoEntidad1985San CarlosEntidad1986Genocidio de la Unión PatrióticaHecho1986Guerra suciaEntidad1986Guerra sucia contra la UP y los defensores de derechos humanos (1986–1990)Hecho1986Henry PérezEntidad1986Unión PatrióticaEntidad1987Mercenarios extranjeros y consolidación paramilitar (1987–1989)Hecho1988El paramilitarismo del Magdalena Medio (1982-1992)Ensayo1988La elección popular de alcaldes y la descentralización (1986-1988)Ensayo1988Yair KleinEntidad1989La Constitución de 1991 y su décadaÉpoca1989Magnicidios y crisis del bipartidismo (1989–1990)Hecho1989Muerte de Pablo Escobar y reconfiguración del narcotráfico (1993)Hecho1990Bernardo Jaramillo OssaEntidad1990Carlos Pizarro LeongómezEntidad1990Eduardo Umaña MendozaEntidad1990El CastilloEntidad1990El exterminio de la Unión Patriótica (1984–2005)Ensayo1990Narcotráfico y tierra en Colombia (1980-2000)Ensayo1990Norte del ValleEntidad1990SicariatoEntidad1991El multiculturalismo de la Constitución de 1991Ensayo1991Funpazcor y el despojo legalizado mediante filantropía armadaHecho1991La Constitución de 1991 y la paradoja del Estado constitucional sin EstadoEnsayo1991Monopolio de la violenciaEntidad1991Multiculturalismo constitucional y derechos étnicos en Colombia (1991–1997)Hecho1991Soberanía fragmentadaEntidad1993Pedagogías paramilitares de adoctrinamiento y giro bolivariano de las FARC (1993–2002)Hecho1993Resistencia embera-katío contra Urrá y desaparición de Kimy Pernía DomicóHecho1994El viraje del paramilitarismo colombianoEnsayo1994Gobierno Samper, Proceso 8.000 y las Convivir (1994–1998)Hecho1994Manuel Cepeda VargasEntidad1994NarcoparamilitarismoEntidad1994Vicente CastañoEntidad1995Alto SinúEntidad1995Apertura económica de 1990-91 y auge cocaleroEnsayo1995Capital transnacionalEntidad1995Clientelismo armadoEntidad1995Cooperativas de Trabajo Asociado y desmantelamiento del sindicalismo palmero (1995–2005)Hecho1995Fundación y expansión de las AUC (1995–2000)Hecho1995Limpieza socialEntidad1995Limpieza social y orden moral paramilitar en ciudades colombianas (1995–2002)Hecho1995Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio (PDPMM)Hecho1995Sur de BolívarEntidad1996Asimetría mediática: hipervisibilidad de las FARC e invisibilización paramilitar (1996–2002)Hecho1996Gloria Cuartas MontoyaEntidad1996Soberanía limitadaEntidad1996Yolanda Becerra VegaEntidad1997AutodefensasEntidad1997Connivencia militar-paramilitar en Colombia: ¿doctrina de Estado o desviación individual?Ensayo1997Desplazamiento forzadoEntidad1997Despojo, palma aceitera y titulación colectiva afro en Curvaradó y Jiguamiandó (1997–2007)Hecho1997El despojo narco-paramilitar y la contrarreforma agraria en Colombia (1980-2006)Ensayo1997Harold Bedoya PizarroEntidad1997MapiripánEntidad1997Operación Génesis y desplazamiento masivo en el Bajo AtratoHecho1997Paramilitarismo en ColombiaEntidad1997Rito Alejo del Río RojasEntidad1997Salvatore Mancuso GómezEntidad1997Sevicia ritual paramilitar y violencia sexual escenificada en masacres (1997–2002)Hecho1997Urbanización forzadaEntidad1998El despojo agrario en Colombia, 1985-2010Ensayo1998El exterminio del sindicalismo colombiano (1986-2010)Ensayo1998El Plan Colombia (1999–2002)Hecho1998Hernán Giraldo SernaEntidad1998Jesús María Valle JaramilloEntidad1998La paradoja del 91: Constitución garantista y expansión paramilitar en ColombiaEnsayo1999Asesinato de Jaime GarzónHecho1999El PlacerEntidad1999Jaime GarzónEntidad1999Monumento a la Paz de MonteríaHecho2000CurvaradóEntidad2000El Caguán (1998-2002)Ensayo2000El SaladoEntidad2000Estado paraleloEntidad2000Jineth Bedoya LimaEntidad2000Piedad CórdobaEntidad2000Plan Colombia (1999)Ensayo2000Plan Colombia y soberaníaEnsayo2001Kimy Pernía DomicóEntidad2001Palma aceitera y despojo paramilitar en Colombia (1996–2013)Ensayo2001Yolanda Cerón PalaciosEntidad2002Control territorialEntidad2002El Bloque Centauros y la guerra intra-paramilitar en el Casanare (2002–2005)Hecho2002Ley de Justicia y Paz (Ley 975 de 2005)Hecho2002Operación Orión en la Comuna 13Hecho2002Política de Seguridad DemocráticaHecho2002Ruptura del Caguán, masacre de Bojayá y elección de Uribe (2002)Hecho2002Seguridad Democrática (2002–2016)Época2003Carlos Mario Jiménez NaranjoEntidad2003Cultura popular y narco-violencia en ColombiaEnsayo2003Don Berna (Diego Fernando Murillo Bejarano)Entidad2003Éver Veloza GarcíaEntidad2003Falsificación de cifras y ocultamiento de menores en la desmovilización paramilitar (2003–2006)Hecho2003Feminismo colombiano post-1991: territorialización, ONGización y violencia contra lideresasEnsayo2003Negociación de Santa Fe de Ralito y desmovilización paramilitar (2003–2006)Hecho2003Santa Fe de RalitoEntidad2005Continuidad paramilitarEntidad2005Iván Roberto Duque GaviriaEntidad2005Justicia y PazEntidad2005La Ley 975 de 2005 (Justicia y Paz)Ensayo2005Luis Carlos RestrepoEntidad2006Álvaro Uribe VélezEntidad2006Francisco Santos CalderónEntidad2006Jesús Abad ColoradoEntidad2006La desmovilización de las AUC y las bacrim/AGC (2003-2006)Ensayo2006La parapolíticaEnsayo2006ParapolíticaEntidad2007Andrés Felipe Arias LeivaEntidad2007Daniel Rendón HerreraEntidad2007Yolanda Izquierdo BerríoEntidad2008El pacifismo colombiano entre el Mandato de 1997 y el plebiscito de 2016Ensayo2008Iván Velásquez GómezEntidad2016Dairo Antonio Úsuga David, alias OtonielEntidad2020Violencia selectiva contra el liderazgo social rural en Colombia (1970–2024)Ensayo
Relacionadaspor co-ocurrencia
05

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

51 documentos · 67 fragmentos
01The Para-State: An Ethnography of Colombia's Death SquadsAldo Civico · 2016 · Páginas 114, 2412 citas
[1]

for being a guerrilla nest, a pueblo guerrillero. Their spectacular violence was an act of purification and reeducation. The violence was performed by paramilitary groups, which had turned into powerful and well-organized regional armies. Their development and expansion were the result of the leadership and initiative…

p. 114
[3]

raid, eleven of the twenty-five judges were killed by the army. The M-19 was established in 1974 as a mainly urban guerrilla group after the presidential election was stolen from Gustavo Rojas Pinilla. The aim of this group was not the overthrow of the state, but the opening up of the democratic system. The M-19…

p. 241
02Rugidos entre los Andes: una historia del jaguar en la región andina (1820-1910)José Arturo Jiménez Viña · 2015 · Página 1381 cita
[2]

el caso de la “vuelta del tigre” un sitio del antiguo camino del Quindío que se llamó así por el supuesto ataque de un jaguar a una familia que habitaba una humilde casa en ese sitio a comienzos del siglo XX Roberto Restrepo Ramírez, Referencias visuales del paisaje cultural dede el mirador colina iluminada de…

p. 138
03Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · Páginas 241, 2604 citas
[4]

el magistrado era un simpatizante de las FARC, así que pronto dejó en libertad a Ramírez, diciendo a los Castaño que su testimonio era sesgado y 20 Mauricio Aranguren, Mi confesión, 64. 241 Víctima de la globalización. La historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en Colombia estaba basado en rumores. Al…

p. 241
[5]

el magistrado era un simpatizante de las FARC, así que pronto dejó en libertad a Ramírez, diciendo a los Castaño que su testimonio era sesgado y 20 Mauricio Aranguren, Mi confesión, 64. 241 Víctima de la globalización. La historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en Colombia estaba basado en rumores. Al…

p. 241
[21]

también contra Pablo Escobar. 76 Fue por aquella misma época cuando Pablo Escobar decidió que había llegado el momento de ordenar el asesinato de Carlos Castaño. Después de la entrega y el encarcelamiento de Pablo Escobar, a mediados de 1991, este presumió acertadamente que enemigos dentro de su propio grupo de…

p. 260
[22]

también contra Pablo Escobar. 76 Fue por aquella misma época cuando Pablo Escobar decidió que había llegado el momento de ordenar el asesinato de Carlos Castaño. Después de la entrega y el encarcelamiento de Pablo Escobar, a mediados de 1991, este presumió acertadamente que enemigos dentro de su propio grupo de…

p. 260
04Walking Ghosts: Murder and Guerrilla Politics in ColombiaSteven Dudley · 2004 · Páginas 169, 2142 citas
[6]

to have a little discussion: Do we go into it or do we not go into it? But when she’s already come, and she’s going to keep at it, not fighting it would be the worst mistake.” There would be no more ransoms, no more bullying, no more cowards. “Even if I had the money,” Fidel wrote back, “I’d use it to fight you.” Don…

p. 169
[66]

and murderers. They had managed to win some of the same legal protections as the guerrillas who were treated as political combatants rather than common criminals. Now Fidel, too, wanted political recognition, which could eventually lead to amnesty. He sent letters to Colombian officials, but they were mute. The…

p. 214
05Silenciar la democracia. Las masacres de Remedios y Segovia 1982-1997Centro Nacional de Memoria Histórica; Ronald Edward Villamil Carvajal, Vladimir Melo Moreno (relatores); Tatiana Rincón Covelli, Andrés Fernando Suárez (correlatores) · 2014 · Página 521 cita
[7]

desconoce 25. Los victimarios recorrieron el caserío con lista en mano para seleccionar a sus víctimas, las cuales fueron atadas y luego asesinadas con sevicia: “los cuerpos estaban mutilados, sin ojos y sin lengua; fueron asesinados a ba- lazos y a golpes de machete” 26. Olga Lucía García de Osorio fue violada…

p. 52
06Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 861 cita
[8]

(Acdegam) en 1982 187 y las autodefensas de la Casa Castaño en Córdoba y Urabá a mediados de la década de 1980. Otros grupos de seguridad privada ilegal se armaron en el suroeste, norte, nordeste, Bajo Cauca y Oriente antioqueño. La primera generación paramilitar del norte de Antioquia y el sur de Córdoba siguió el…

p. 86
07Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · Página 1181 cita
[9]

De acuerdo con el CNMH (2018) la inserción de la familia Castaño a comienzos de los ochenta en el sur de Cór- doba no se interpreta únicamente a razón de objetivos antisubversivos, sino como parte de una etapa de la larga colonización empresarial antioqueña, con la diferencia de que “a los tradicionales hacendados…

p. 118
08Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUC. Región Caribe, Departamento de Antioquia, Departamento de ChocóÁlvaro Villarraga Sarmiento, Alberto Santos Peñuela, Priscila Zúñiga Jiménez, Margarita Jaimes Velásquez, Lukas Rodríguez Lizcano, Gisela Andrea Aguirre García, Camilo Villamizar Hernández · 2014 · Página 241 cita
[10]

por Fidel Castaño en el sur de Córdoba y Urabá, en los últimos años ochenta, de manera que su despliegue se relaciona con la compra de tierras e instalación de infraestructura del nego - cio ilegal de la coca por parte de reconocidos miembros del Car - tel de Medellín y por los propios Castaño, con la fuerte ofensiva…

p. 24
09La Rochela: Memorias de un crimen contra la justiciaGrupo de Memoria Histórica, Iván Orozco Abad (Relator), Gonzalo Sánchez G. (Coordinador) · 2010 · Página 2971 cita
[11]

Eduardo Ramírez, 95 Hacia 1987 el paramilitarismo del Magdalena Medio comenzó a perturbar re- giones de Córdoba y Urabá. La expansión del grupo paramilitar comandado por Gonzalo y Henry Pérez a territorios que transcendían al Magdalena Medio tuvo cierta semejanza con el proceso de enquistamiento que años atrás…

p. 297
10Grupos Armados Posdesmovilización (2006 - 2015). Trayectorias, rupturas y continuidadesTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera Ramírez, Carlos Andrés Hoyos, Javier Benavides Torres, Jefferson Corredor Uyaban, Mateo Morales · 2016 · Página 2391 cita
[12]

(Comisión de Superación de la Violencia, 1992). Esta oleada de violencia paramilitar disminuyó en el sur de Córdoba luego de que Fidel Castaño se sometiera a la justicia 81 En la misma entrevista realizada por Alejandro Reyes, Fidel Castaño ilustraba muy claramente la lógica de la guerra que libraron durante esos…

p. 239
11Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · Páginas 120, 1472 citas
[13]

liderado por Pablo Escobar, y orientado a forzar al Gobierno a suspender la extradición de narcotraficantes a Estados Unidos. El sucesor de Barco, César Gaviria, ofreció como alternativa a la confrontación terrorista la política de sometimiento a la justicia y aceptó prohibir la extradición en la reforma…

p. 147
[38]

expandió sus operaciones al resto de la costa atlántica, a los Llanos Orientales y a algunas regiones del centro y sur del país y del litoral Pacífico. A diferencia de Fidel, quien siempre rehusó ser fotografiado y publicar entrevistas, Carlos asumió la vocería política de las autodefensas, creó una página…

p. 120
12Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Páginas 264, 3352 citas
[14]

Verdad Abierta. 1 de febrero de 2015. Centro Nacional de Memoria Histórica. El Estado suplantado, las autodefensas de Puerto Boyacá. Bogotá: CNMH, 2019, p. 214. 369 Informe Confidencial del DAS del 20 de julio de 1988. Citado en: Equipo Nizkor y Derechos Human Rights. Proyecto Nunca Más. 2001. los entramados del…

p. 264
[20]

terror del Cartel de Medellín contra el Estado, en la que murieron cientos de policías y hubo atentados masivos con carros bomba, a la vez que los carteles se fracturaron. Una parte del Cartel de Medellín, junto con el de Cali, se alió contra Pablo Escobar; en tal alianza participaron agentes de la DEA e instituciones…

p. 335
13Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 9151 cita
[15]

del Bloque de Búsqueda no fueron llevados a juicio, a pesar de las evidencias del fiscal Gustavo De Greiff 3292. Por los crímenes de los Pepes solo investigaron a Fidel, Carlos y Vicente Castaño y a Eugenio León García Jaramillo, socio de Escobar conocido con el alias de Taxista. Pero solo Fidel Castaño –quien murió…

p. 915
14Plan Colombia: U.S. Ally Atrocities and Community ActivismJohn Lindsay-Poland · 2018 · Página 501 cita
[16]

June 1991 Escobar surrendered to authorities on condition that he dictate the terms of his im - prisonment, which was in a compound dubbed “the Cathedral,” and from which he continued to carry out hom i cides and drug business. When he es - caped from confinement in July 1992, the hunt for him galvanized a power - ful…

p. 50
15El Bloque Mineros de las AUC. Violencia contrainsurgente, economías criminales y depredación sexualJuan Esteban Jaramillo Giraldo, José Manuel Hernández, Dairo Correa Gutiérrez · 2022 · Página 921 cita
[17]

un cuerpo de operaciones especializado conformado por integran- tes de la Policía Nacional y el Ejército Nacional, que recibió apoyo y entrena- miento de agentes de la CIA (Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos), de la DEA (Departamento Antidrogas de los Estados Unidos), y de la Fuerza Área y el…

p. 92
16Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1201 cita
[18]

Don Berna (antiguo empleado de Galeano), y Carlos Mauricio García, alias Rodrigo Doble Cero (antiguo oficial del Ejército). Un exintegrante de Los Pepes le contó a la Comisión que a esa alianza se sumaron rápidamente agencias estadounidenses, desequilibrando a su favor la corre- lación de fuerzas y permitiéndoles dar…

p. 120
17Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · Página 1261 cita
[19]

tal in the training and financing of these groups, especially in the Atlantic Coast region. However, rivalries within the Medellín cartel and efforts by CIVIL-MILITARY RELATIONS IN COLOMBIA 114 Pablo Escobar to centralize his power contributed to many paramilitary groups breaking away from Escobar and working with the…

p. 126
18El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · Página 2242 citas
[23]

un Robin Hood desa- fiando a la oligarquía, al poder político y a los “gringos”. Los pobres de Medellín le construyeron un altar en la casa donde murió, y dicen que hasta realiza milagros. Castaño Gil cuenta en Mi confesión... lo que puede parecer inve- rosímil a los oídos de muchos ciudadanos en el mundo, pues por…

p. 224
[24]

un Robin Hood desa- fiando a la oligarquía, al poder político y a los “gringos”. Los pobres de Medellín le construyeron un altar en la casa donde murió, y dicen que hasta realiza milagros. Castaño Gil cuenta en Mi confesión... lo que puede parecer inve- rosímil a los oídos de muchos ciudadanos en el mundo, pues por…

p. 224
19"Falsos positivos" en Colombia y el papel de la asistencia militar de Estados Unidos, 2000-2010Movimiento de Reconciliación (FOR), Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU) · 2014 · Página 341 cita
[25]

de Búsqueda, General Hugo Martínez y otros altos mandos de esta unidad no solo estaban trabajando con los Pepes sino que las pruebas daban para acusarlos por narcotráfico, soborno, secuestro, tortura y hasta asesinato, el embajador no qui- 61 Ibíd. 62 Los hermanos Castaño, desde 1992 operaron en Urabá articulando a su…

p. 34
20Colombia Elites and Organized CrimeHannah Stone · Página 391 cita
[26]

intelligence forces: "Frequently I would go to the headquarters of the Search Bloc, near a car park by the Atanasio Girardot Stadium. The CIA (Central Intelligence Agency), the DEA and members of the Naval Special Forces [Navy Seals] of the United States were there. The ones I spoke to the most were th e men of the…

p. 39
21Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · Página 2641 cita
[27]

el ala empresarial, compuesta por traficantes multimillonarios. Cualquier chispa estaba presta para hacer estallar un conflicto interno. La chispa llegaría con el robo de veinte millones de dólares a los hermanos Moneada por uno de los sicarios de Escobar. En ese punto a Escobar le tocó elegir entre los bandidos —…

p. 264
22The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · Página 4251 cita
[28]

one other thing, I need you to hand over Rafaelito Galeano, here’s Rey.’ Rey was the handle or nickname used by El Arete [Carlos Álzate Urquijo, one of Escobar’s closest henchmen; the alias literally means “earring”]. Back then I was called ‘Raúl.’ I remem- ber it like it was yesterday when El Arete, one of Escobar’s…

p. 425
23Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo ILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · 2022 · Página 1551 cita
[29]

al Gobierno o suplantarlo en entrevistas para la prensa (Aranguren, 2001; Ronderos, 2014). 156 ESTRATEGIAS DE GUERRA Y TRASFONDOS DEL PARAMILITARISMO EN EL URABÁ ANTIOQUEÑO, SUR DE CÓRDOBA, BAJO ATRATO Y DARIÉN El anterior relato menciona la guerra contra las FARC que Carlos heredó de Fidel en las pretensiones de…

p. 155
24Gobernar en medio de la violencia. Estado y paramilitarismo en ColombiaJacobo Grajales · 2017 · Páginas 45, 522 citas
[30]

paradigmático de la organización político-militar que es la guerrilla. Se trata, según Cubides, de una forma de “mimetismo”. Este mimetismo se vio estimulado por el ingreso, en las fi las de las ACCU, de antiguos guerrilleros del EPL y de militares en retiro. La cooptación de desmovilizados del EPL se inscribía en la…

p. 45
[50]

guerra irregular y pudiendo servir como base para el reclutamiento y el entrenamiento de nuevos combatientes. Los compradores de las franquicias eran narcotra fi cantes que tenían un doble interés en orquestar su transformación en paramilitares. Por una parte, la fl uidez de las redes económicas de la cocaína…

p. 52
25¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · Página 1071 cita
[31]

de 1997), 9A. 160 INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica En 1995 se fundaron las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá –ACCU –, y en 1997 se dieron cita en un lugar de la región los jefes de nueve organizaciones paramilitares de distintos puntos de la geografía nacional para conformar las…

p. 107
26Violencia paramilitar en la Altillanura: Autodefensas Campesinas de Meta y VichadaÁlvaro Villarraga Sarmiento (Director general); Centro Nacional de Memoria Histórica · Página 1041 cita
[32]

grupos armados bien constituidos 24. Sin embargo, el alcance de estas acciones se limitaba a sus zonas de influencia. Esta característica cambió con la aparición de las ACCU (Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá) en la región de los Llanos Orientales. En 1996 las ACCU, surgidas en 1994, emprendieron la ins-…

p. 104
27La maldita tierra. Guerrilla, paramilitares, mineras y conflicto armado en el departamento de CesarCésar Molinares Dueñas, Nathan Jaccard · 2016 · Página 431 cita
[33]

enviados a Cesar por el ganadero cordobés Sal- vatore Mancuso, cumplían órdenes de René Ríos, alias Santiago Tobón y del exguerrillero Baltazar Mesa Durango (Verdadabier- ta.com, 22 de agosto de 2013, “La historia del “Juan Andrés Ál- varez””). En 1996 el paramilitarismo iniciaba una expansión sin precedentes bajo la…

p. 43
28Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo I. Bloque Central Bolívar: origen y consolidaciónCentro Nacional de Memoria Histórica, Alberto Santos Peñuela · 2021 · Página 1391 cita
[34]

el sur del Cesar, San Vicente de Chucurí y el valle del río Cimitarra. La consolidación de las ACCU bajo una estrategia similar ya había facilitado cierta hegemonía paramilitar en zonas limítrofes entre los departamentos de Antioquia, Sucre y el sur de Bolívar. Esto permitió establecer una especie de perímetro sobre…

p. 139
29El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · Página 3782 citas
[35]

paramilitar. Para el CNMH dado que Botalón ha reconocido que fue el creador y financiador de la Convivir, debe aceptar por la línea de mando cualquier crimen que esta haya cometido. La licencia de la Convivir fue cancelada el 12 de febrero de 2001 mediante resolución 1369. (Fiscalía Dossier BPB) 380 EL ESTADO…

p. 378
[36]

paramilitar. Para el CNMH dado que Botalón ha reconocido que fue el creador y financiador de la Convivir, debe aceptar por la línea de mando cualquier crimen que esta haya cometido. La licencia de la Convivir fue cancelada el 12 de febrero de 2001 mediante resolución 1369. (Fiscalía Dossier BPB) 380 EL ESTADO…

p. 378
30Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · Página 1631 cita
[37]

de octubre, las auc publicaron un documento político expedido el 26 de junio de ese año “en las montañas de Colombia".45 Ahí se reinventaron como "Organización civil defensiva en armas" que sustituía al Estado, dada su “conducta omisiva", en las tareas de "garantizar la vida, el orden social, la paz ciudadana, el…

p. 163
31Paramilitarismo. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera · 2018 · Página 1851 cita
[39]

grupos armados, en especial los paramilitares, construyeron sobre los motivos y fines de sus ac- ciones, como en el caso de la masacre de El Salado. En el informe sobre esa masacre, sus autores contribuyen a desmontar el estigma con el cual la Casa Castaño justificó semejante horror 99. Según el CNRR-GMH, la masacre…

p. 185
32Doble discurso, múltiples crímenes. Análisis temático de las ACMM y las ACPBCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández (coordinador) · 2021 · Página 3382 citas
[40]

es tan lucrativo que recientemente Carlos Castaño dijo en una entrevista por televisión que las autodefensas reemplaza- rán la financiación que les aporta hoy la coca con la gasolina robada” (Semana, 2002, 23 de septiembre). El hurto de combustibles por las ACMM y las ACPB duró casi diez años. De acuerdo con Botalón…

p. 338
[41]

es tan lucrativo que recientemente Carlos Castaño dijo en una entrevista por televisión que las autodefensas reemplaza- rán la financiación que les aporta hoy la coca con la gasolina robada” (Semana, 2002, 23 de septiembre). El hurto de combustibles por las ACMM y las ACPB duró casi diez años. De acuerdo con Botalón…

p. 338
33Medellín: memorias de una guerra urbanaMarta Inés Villa Martínez, Ana María Jaramillo Arbeláez, Jorge Giraldo Ramírez, Manuel Alberto Alonso Espinal, Sandra Arenas Grisales, Pablo Bedoya Molina, Luz María Londoño Fernández · 2017 · Página 1381 cita
[42]

escapado en Segovia y luego se desempeñó como profesor de un colegio en Medellín los puso en alerta sobre la fortale- za de la subversión en ciudades como Medellín y Bogotá, pues allí residían los llamados “padrinos”, aliados ocultos de la guerrilla, “personas prestantes que viven en la legalidad, facilitan secuestros…

p. 138
34Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · Páginas 482, 4952 citas
[43]

a Medellín los jefes de esa banda quisieron entablar diálogos con nosotros pero desde un principio nos opusimos porque su accionar era delictivo. Por eso, la combatimos y la obligamos a que hicieran una reconversión en beneficio de ellos mismos y de la sociedad. —¿Combatieron a La Terraza o la absorbieron? —A esa y a…

p. 495
[44]

ellos han tenido la potestad de ser la última palabra. Es notable también que el comandante se ocupe de aclarar que quienes no los comprenden parten de una sensación de superioridad que a su vez se apoya en la negativa a entender la realidad de las provincias. Se trata de una presentación emocional de sí mismos que…

p. 482
35Una vida, muchas vidasGustavo Petro Urrego · 2021 · Páginas 235, 2452 citas
[45]

no podía ser como el de un actor político armado. Esa noche le dije a Castaño: "Señor; si usted no hace un proceso de paz, sus pro- pios hombres lo van a matar. Porque el narcotráfico se carcome a sí mismo. Usted va a quedar prisionero tanto del narcotráfico como de sus propias fuerzas. No será la guerrilla, no será…

p. 235
[60]

ni al Ejército, pero que tenían más · poder que esas dos instituciones juntas. Estos hombres se dedi- caron a la destrucción de todos aquellos que se asociaban con 249 la izquierda y con el progresismo antioqueño. También trans- formaron en instrumentos del narcofascismo la cultura, las uni- versidades y los centros…

p. 245
36Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · Página 1541 cita
[46]

project... An increasing number of political crimes will continue with impunity until home-grown fascism strikes its final blow. (Child as quoted in Pearce, 1990a: 266–7) THE ROLE AND RELATION OF THE COCA INDUSTRY TO THE PARAMILITARY (AND GUERRILLAS) The appellation of “narco-fascist paramilitary” is significant;…

p. 154
37Tierra y carbón en la vorágine del Gran Magdalena. Los casos de las parcelaciones de El Toco, El Platanal y Santa FeYamile Salinas Abdala, María Paula Hoyos, Ana María Cristancho · 2018 · Página 851 cita
[47]

vorágine del Gran Magdalena El negocio de las drogas ilícitas En la lógica mafiosa de los hermanos Castaño Gil, las ACCU se apropiaron del control de los cultivos de coca, los centros de pro- ducción de la cocaína y las rutas del narcotráfico en el Magdalena Grande. Esto lo hicieron con alianzas, asesinatos de viejos…

p. 85
38Guerras RecicladasMaría Teresa Ronderos · 2014 · Página 2711 cita
[48]

su hermano, debido a su papel central en la financiación del grupo, a sus conexiones con altos mandos militares y a la gran cantidad de tierras que había acumulado. En 1992, un investigador judicial que seguía los pasos del Cartel de Medellín contó que un alto mando de esa organización ilegal le dijo, en un momento de…

p. 271
39Memoria de la infamia. Desaparición forzada en el Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Liz Yasmit Arévalo Naranjo, Andrés Prieto Ruiz · 2017 · Páginas 409, 4652 citas
[49]

6 Ejercicio de periodización del delito de desaparición forzada en el Magdalena Medio del narcotráfico en zonas dominadas por las guerrillas (Garzón, 2005, página 67). Mucho se ha hablado sobre el origen de esta facción paramilitar. Algunos consideran que su aparición está ligada a la venta de una “franquicia” de…

p. 409
[51]

sabían: que ninguno de ellos tenía relación con la insurgencia. Como el plan era someter a la población a través del terror la orden fue terminante, como se conocería después. Todos fueron asesinados y sus cuerpos desaparecidos. La masacre fue el preludio de la toma a sangre y fuego de Barrancaber- meja. La tarea la…

p. 465
40Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · Página 1441 cita
[52]

significativos de las AUC junto con más de 50 políticos entre senadores, congresistas, alcaldes y gobernadores cuyo último propósito no era otro que el refundar el Estado. El nombre viene del corregimiento de Santa Fe de Ralito, en Tierralta, Córdoba, y donde toman especial relevancia muchos nombres de la política…

p. 144
41Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo IILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · Páginas 26, 1262 citas
[53]

negativa rotunda a respaldar la iniciativa y sumó a su rechazo las objeciones que ya venía haciendo contra los entonces máximos líderes del Blo- que Norte, Iván Roberto Duque, alias Ernesto Báez, y Carlos Mario Jiménez, alias Macaco, por sus nexos con la producción ilícita de droga (UPI español, 2007, 3 de febrero).…

p. 126
[55]

desarrollo del capítulo, las primeras incluyen acciones de suministro (in- tendencia, alimentos e información), patrullajes conjuntos, coordinación de operaciones, apoyo en combates e incursiones; y las segundas responden al favorecimiento o no interferencia en el accionar de los grupos paramilitares. El análisis de…

p. 26
42Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1041 cita
[54]

de Córdoba y Urabá (ACCU). Las masacres reaparecieron con una matanza en San Pelayo, subregión del bajo Sinú, el 19 mayo de 1997. Para entonces, las Convivir y las masacres se habían extendido a otros departamentos del Caribe, auspiciadas por las ACCU. El encargado de esta tarea fue Salvatore Mancuso Gómez. En su…

p. 104
43A las puertas de El UbérrimoIván Cepeda, Jorge Rojas · 2008 · Páginas 47, 832 citas
[56]

49 • La organización paramilitar que funcionaba en las fincas de Córdo- ba dirigida por la familia Castaño Gil estaba apoyada por los ganaderos de la región, por jefes políticos y por capos del narcotráfico. Contaba igualmente con el respaldo de los mandos militares de la brigada 11 del 47 Córdoba. No todo está…

p. 47
[58]

del senador y jefe del Partido Conservador Julio Manzur, Rodrigo Burgos de la Espriella; el ex alcalde de Chinú, Córdoba, y suplente a la Cámara de Represen- tantes, Luis Álvarez; el líder conservador, José de los Santos Negrete; el ex diputado conservador, Álvaro Cabrales Hodge; el director de la Corporación Autónoma…

p. 83
44La tierra en disputa. Memorias de despojo y resistencia campesina en la costa Caribe (1960-2010)Absalón Machado, Donny Meertens · 2010 · Página 891 cita
[57]

una gran bancada en el Congreso que les permitiera ventilar sus intereses en los órganos de decisión de la Nación. Para tal efecto, les fue útil la proliferación de partidos políticos promovida por la Constitución de 1991. De hecho, para el momento en que las AUC estaban unificadas, ya existían varios movimientos…

p. 89
45Guns, Drugs, and Development in ColombiaJennifer S. Holmes, Sheila Amin Gutiérrez de Piñeres, Kevin M. Curtin · 2008 · Página 771 cita
[59]

seemed to support the candidacy of Uribe, the current president. Nonetheless, in an interview in 2002, Castaño denied having direct influence over lawmakers: “Thirty-five percent of the Congress is elected from our zones of influence, but this is not to say that we have a legal political base, that we direct these…

p. 77
46Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · Página 3331 cita
[61]

un cese al fuego unilateral, que este grupo d«e líderes de las auc aceptó mediante una carta dirigida al presidente Uribe, en la cual se acogían a esta exigencia a partir del 1 de diciembre de 2002. De inmediato el Gobierno nombró, pocas semanas más tarde, el 23 de diciembre, una Comisión Exploratoria de Paz que,…

p. 333
47Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo II. Bloque Central Bolívar: violencia pública y resistencias no violentasAlberto Santos Peñuela (coordinador del informe y correlator), Luis Miguel Buitrago Roa, Juan Guillermo Jaramillo Acuña, Nicolás Otero González, Rodrigo Torrejano Jiménez · 2021 · Página 3341 cita
[62]

Paz de Colombia, manifestaron su disposición a iniciar diá- logos con el Gobierno y establecieron un cese de hostilidades a partir del 1 de diciembre de 2002. En esta declaración, ninguno de los comandantes del BCB 334 BLOQUE CENTRAL BOLÍVAR SUR DE BOLÍVAR BLOQUE CENTRAL BOLÍVAR SUR DE BOLÍVAR apareció como firmante…

p. 334
48Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · Página 3551 cita
[63]

terms of this process, formal talks began in May 2004. The government set up a zone consisting of 368 square kilometers in Santa Fe de Ralito, Cordoba, to relocate demobilized paramilitaries 261 Colombia: A Country Study and conduct the talks, and an Organization of American States (OAS) mission came to verify this…

p. 355
49Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · Página 541 cita
[64]

con arma blanca durante una noche, matando luego a algunos de un tiro en la cabeza y enterrando vivos a otros. 48 La desaparición de este criminal es un completo misterio, pues hasta el momento jamás se ha encontrado su cuerpo y nadie sabe en donde está enterrado. Lo único cierto sobre su muerte, se basa sobre…

p. 54
50Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · Página 541 cita
[65]

con arma blanca durante una noche, matando luego a algunos de un tiro en la cabeza y enterrando vivos a otros. 48 La desaparición de este criminal es un completo misterio, pues hasta el momento jamás se ha encontrado su cuerpo y nadie sabe en donde está enterrado. Lo único cierto sobre su muerte, se basa sobre…

p. 54
51No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 4861 cita
[67]

defeccionaron del proceso de desarme cuando el Gobierno quiso trasladar a los jefes paramilitares a una cárcel. Pero Vicente Castaño probablemente también fue asesinado por sus socios en 2007. Luego, el mando lo tomó Daniel Rendón, conocido como Don Mario, quien mantuvo un ejército ilegal en el Urabá antioqueño y en…

p. 486