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Biografía

Kimy Pernía Domicó

Constitución de 1991

1950–2001

16 min de lectura28 documentos
NacimientoHacia 1950, comunidad de Begido, rio Kuranzado o rio Esmeralda, Alto Sinu
FallecimientoDesaparecido forzadamente el 2 de junio de 2001 en Tierralta, Cordoba, por miembros de las AUC; responsables paramilitares reconocieron el homicidio y sus restos no han sido hallados.
RolesAutoridad tradicional y lider embera katio del Alto Sinu · Vocero de los cabildos en la resistencia frente a Urra I
Lugar principalColombia
Período históricoConstitución de 19911991–2002
03

La biografía

Kimy Pernía Domicó (hacia 1950-2001) fue una autoridad tradicional y vocero emberá katío del Alto Sinú. Nació en Begidó, a orillas del Kuranzadó o río Esmeralda, y desde la década de 1990 articuló la defensa territorial frente a la hidroeléctrica Urrá I con movilizaciones, acciones judiciales y redes internacionales. El 2 de junio de 2001, tres paramilitares lo sacaron por la fuerza de Tierralta y lo desaparecieron. Salvatore Mancuso reconoció después responsabilidad en el homicidio y dijo haber recibido una orden de Carlos Castaño y solicitudes de integrantes de la fuerza pública; esas afirmaciones deben presentarse como su testimonio, no como una sentencia que hubiera identificado toda la cadena estatal. El caso reúne tres procesos comprobables: la construcción inconsulta inicial de Urrá, una sentencia constitucional que protegió derechos emberá pero llegó cuando el daño material ya estaba avanzado, y una campaña de violencia y estigmatización contra sus dirigentes.

02

Línea de vida

  1. 1994

    Do Wambura y reorganizacion de la resistencia

    Leer contexto

    Kimy Pernia y Lucindo Domico lideraron con apoyo de la ONIC una despedida colectiva del rio Sinu que fortalecio la organizacion y abrio negociaciones. Las fuentes discrepan entre octubre o noviembre de 1994 y 1995.

  2. 1998

    La Corte Constitucional protege los derechos embera

    Leer contexto

    La Sentencia T-652 reconocio vulneraciones de consulta, integridad y supervivencia, revoco decisiones inferiores y ordeno consulta, medidas territoriales, etnodesarrollo e indemnizacion.

  3. 1999

    Testimonio ante el Parlamento canadiense

    Leer contexto

    El 16 de noviembre comparecio ante un comite de la Camara de los Comunes para denunciar impactos de Urra y cuestionar la financiacion de Export Development Corporation. Despues participo en la Gran Marcha embera hasta Bogota.

  4. 2000

    Acuerdo tras la movilizacion y entrada en operacion de Urra I

    Leer contexto

    La permanencia embera frente al Ministerio del Medio Ambiente termino a finales de abril con un acuerdo. La central entro gradualmente en operacion y fue inaugurada el 1 de julio; continuaron las disputas sobre consulta, representacion y reparaciones.

  5. 2001

    Desaparicion forzada y homicidio

    Leer contexto

    El 2 de junio tres paramilitares lo sacaron por la fuerza de Tierralta. Mancuso reconocio despues responsabilidad y atribuyo la orden a Carlos Castano; los restos de Kimy no han sido hallados.

El hijo del Kuranzadó

Los emberá katío del Alto Sinú habitan un territorio de ríos y bosques en el entorno del Nudo de Paramillo. En la entrevista autobiográfica preservada por IWGIA, Kimy nombró esos cursos de agua en emberabédea: Kuranzadó para el río Esmeralda, Iwagadó para el Verde y Keradó para el Sinú. Su vínculo político con el territorio partía de relaciones concretas de alimentación, transporte, parentesco y autoridad. Las descripciones de viajeros del siglo XIX pueden iluminar la mirada externa sobre la región, pero no sustituyen la voz de Kimy ni permiten reconstruir su infancia como si hubiera sido una escena etnográfica invariable.

La información biográfica verificable es más concreta y también más cauta. Kimy contó que nació en la comunidad de Begidó y que su padre, Manuelito, heredó conocimientos de su abuelo Yarí, autoridad y jaibaná recordado por las comunidades. Fue inscrito como Juan Domicó, conservó el nombre Kimy que le daba su abuelo y más tarde adoptó en su documento el apellido de su madre, Pernía. También relató una niñez sin escuela formal, ligada al trabajo, la pesca y el aprendizaje familiar. Las fuentes revisadas no permiten afirmar que determinados rituales de nacimiento se practicaran específicamente con él; presentarlos como parte comprobada de su biografía confundía contexto cultural general con experiencia personal.

No se ha localizado un registro civil que permita fijar el día exacto de su nacimiento. Una semblanza escrita cuando tenía 51 años, poco antes de su desaparición, y la biografía institucional de la Comisión de la Verdad sitúan su nacimiento hacia 1950. Desde comienzos de la década de 1990 aparece como uno de los dirigentes que intentaron reunir a comunidades divididas por disputas internas, explotación maderera y la llegada del proyecto hidroeléctrico. Su liderazgo no surgió únicamente de la Constitución de 1991: combinó autoridad comunitaria, memoria territorial, organización indígena y aprendizaje de instrumentos jurídicos nuevos.

El Cabildo y el aprendizaje del derecho

La organización política del Alto Sinú se reconfiguró durante la resistencia a Urrá. El Do Wambura —la despedida colectiva del río— ayudó a reunir comunidades, fortaleció el trabajo con la ONIC y abrió negociaciones con la empresa y el Gobierno. Kimy fue uno de los promotores del Cabildo Mayor, una forma de interlocución reconocible para el Estado que coexistió con autoridades y procedimientos propios. El proceso no tuvo una fecha única ni una arquitectura inmóvil: las fuentes describen divisiones posteriores entre cabildos mayores y alianzas de cabildos menores. Por ello, la lista de cargos formalizada en documentos posteriores no debe proyectarse sin matices sobre 1995 ni presentarse como reemplazo súbito de la autoridad tradicional.

Kimy aprendió a intervenir en audiencias, tutelas, reuniones ministeriales y foros internacionales sin abandonar el lenguaje político de su pueblo. El 16 de noviembre de 1999 compareció como testigo ante el Comité Permanente de Asuntos Exteriores y Comercio Internacional de la Cámara de los Comunes de Canadá. Allí explicó los efectos sobre la pesca y los cultivos, denunció que la obra se había construido sin consulta directa y cuestionó la financiación de Export Development Corporation. Su papel fue el de un vocero y traductor político: explicaba ante instituciones externas una relación con el río que no cabía en la contabilidad ordinaria de costos y compensaciones.

La Constitución de 1991 y el Convenio 169 de la OIT ofrecieron herramientas nuevas para defender la integridad cultural, el territorio y la participación. En 1998 la Sentencia T-652 convirtió el caso Urrá en un precedente central: la Corte Constitucional encontró vulnerados derechos fundamentales del pueblo emberá katío, revocó decisiones inferiores y ordenó consulta, unificación territorial, medidas de etnodesarrollo e indemnización. El precedente mostró la capacidad del derecho para reconocer el daño, pero también sus límites: la construcción había avanzado y varias transformaciones del río eran ya irreversibles.

La represa como amenaza y como escuela

La licencia para construir Urrá I fue otorgada en 1993 y las obras avanzaron durante esa década. La central tiene una capacidad instalada de 340 MW y su embalse ocupa alrededor de 7.400 hectáreas en total. Esa cifra no equivale a 7.400 hectáreas de resguardo emberá: la resolución ambiental de 1999 y el plan de manejo posterior identifican unas 417 hectáreas del resguardo afectadas directamente por la inundación, mientras la Comisión de la Verdad registra además veintiocho hectáreas de sitios sagrados y cementerios. El impacto territorial desbordó esas superficies porque la presa alteró pesca, transporte, cultivos, movilidad y relaciones entre comunidades a lo largo de la cuenca.

La resistencia combinó movilización, negociación y litigio. Kimy y Lucindo Domicó participaron en el Do Wambura, una travesía masiva en balsas hasta Lorica; la propia Comisión de la Verdad advierte que las fuentes la ubican entre octubre o noviembre de 1994 y 1995, de modo que no existe una fecha única segura. A esa acción siguieron la ocupación pacífica de la embajada de Suecia en 1996, la tutela resuelta en 1998, la comparecencia canadiense de 1999 y una marcha desde el Alto Sinú hasta Bogotá que permaneció frente al Ministerio del Medio Ambiente entre finales de 1999 y abril de 2000. Las fuentes verificadas documentan un acuerdo al cierre de esa movilización, pero no sostienen con suficiente claridad la fecha del 23 de abril ni una suspensión definitiva de Urrá II como logro personal de Kimy.

Urrá I entró gradualmente en operación comercial durante 2000 y fue inaugurada el 1 de julio. El trámite de consulta siguió siendo controvertido: la administración ambiental consideró agotadas determinadas reuniones y acuerdos, mientras sectores emberá cuestionaron la división de la representación y la suficiencia del proceso. Pero la rama judicial no avaló simplemente la falta de consulta. La Sentencia T-652 declaró la vulneración, ordenó consultar antes del llenado y dispuso una indemnización porque parte del daño alimentario y de transporte era irreversible; a falta de acuerdo, previó un subsidio por persona durante años. Las fuentes comunitarias han descrito efectos fragmentadores de esos pagos individuales. Esa crítica es relevante, pero el mecanismo nació como remedio judicial frente al daño, no como negación judicial del derecho.

La victoria constitucional fue real y, al mismo tiempo, insuficiente para restaurar el río o deshacer una obra ya avanzada. Las órdenes de consulta, ampliación territorial, etnodesarrollo e indemnización convivieron con incumplimientos, disputas internas y presión armada. Esa distancia entre reconocimiento jurídico y protección efectiva ayuda a entender el liderazgo de Kimy. No hay base, sin embargo, para afirmar que el derecho derrotó primero a la comunidad ni que su eficacia explique por sí sola el homicidio. La Comisión de la Verdad sí relaciona la estigmatización y la violencia contra dirigentes con su oposición a Urrá; la causalidad individual del crimen debe formularse dentro de esa conclusión institucional y de los testimonios disponibles.

La sombra paramilitar sobre Córdoba

Durante la resistencia a Urrá, Córdoba y Urabá atravesaron una expansión paramilitar de gran escala. Las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá precedieron a las AUC, constituidas en 1997 bajo el liderazgo de la casa Castaño y otros jefes regionales. Salvatore Mancuso llegó a dirigir estructuras con amplia influencia en Córdoba y el norte del país. Ese contexto político y armado es pertinente para el caso; las alianzas matrimoniales y detalles sociales de su familia, en cambio, no explican el crimen de Kimy ni aportan evidencia sobre responsabilidad.

Carlos Castaño y Salvatore Mancuso ocuparon posiciones de mando dentro de esa expansión. Investigaciones judiciales y de esclarecimiento han documentado relaciones entre estructuras paramilitares, miembros de la fuerza pública, autoridades políticas y sectores económicos en Córdoba, aunque su alcance varía según el hecho y la persona. Mancuso declaró ante la Comisión de la Verdad que recibió de Castaño la orden de matar a Kimy y que hubo solicitudes provenientes de agentes estatales. El valor de esa declaración es central, pero exige atribución: describe la versión de un responsable confeso y una línea de investigación, no reemplaza la determinación judicial individual de cada partícipe.

La población del Alto Sinú quedó expuesta a varios actores armados. La Comisión de la Verdad documentó homicidios, desapariciones, secuestros, bloqueos, desplazamientos y estigmatización cometidos principalmente por estructuras paramilitares contra autoridades y comunidades emberá; también registró asesinatos y reclutamientos atribuidos a las FARC. En otros episodios regionales existen pruebas de cooperación o tolerancia estatal con paramilitares, pero no todas las agresiones del periodo fueron operaciones conjuntas. Nombrar autores, fechas y tipos de evidencia evita convertir un patrón complejo en una sola acción indistinta.

La estigmatización de los opositores a Urrá como guerrilleros aparece de forma reiterada en testimonios comunitarios y en el informe de la Comisión de la Verdad. Mancuso añadió que integrantes de la fuerza pública entregaron información y censos y que desde sectores estatales se pidió actuar contra dirigentes. Es incorrecto transformar esa declaración, sin atribución, en la afirmación de que «el Estado» como un todo entregó los datos para matar. La evidencia revisada permite describir el señalamiento, las redes regionales de colaboración y la versión del jefe paramilitar; identificar responsabilidades institucionales e individuales adicionales sigue siendo una cuestión judicial y de esclarecimiento.

Los asesinatos anteriores y la construcción del cerco

La desaparición de Kimy cerró una secuencia visible de ataques. El investigador Alberto Álzate Patiño, quien había trabajado sobre los impactos de Urrá, fue asesinado el 11 de julio de 1996, no en 1997. El jaibaná y vocero Alonso Domicó Jarupia fue asesinado por paramilitares el 25 de agosto de 1998, después de diligencias relacionadas con la tutela. Lucindo Domicó Cabrera, secretario del Cabildo, promotor de salud y negociador ante el Estado y la empresa, fue asesinado el 24 de abril de 1999. La Comisión de la Verdad sitúa estos hechos dentro de la violencia y la estigmatización contra quienes defendían derechos territoriales, pero no afirma que cada homicidio haya sido ordenado por la empresa ni que todos tuvieran idéntico móvil probado.

El repertorio contra las comunidades incluyó asesinatos selectivos, desapariciones, amenazas, restricciones a alimentos y medicinas, quema o retención de embarcaciones y desplazamiento. La acusación de colaborar con la guerrilla funcionó como estigma contra autoridades visibles, incluso cuando las asambleas emberá habían declarado su neutralidad y exigido a todos los actores armados salir del territorio. La Comisión de la Verdad concluyó que la presión paramilitar atravesó los espacios de concertación sobre Urrá y favoreció intereses políticos y económicos regionales. Esa conclusión permite establecer una relación estructural; no autoriza a presentar cada ataque como una operación directamente coordinada por la empresa hidroeléctrica.

En sus últimos años Kimy habló en universidades colombianas, viajó a Canadá y Estados Unidos y participó en redes indígenas, ambientales y de derechos humanos. Su comparecencia parlamentaria dejó una advertencia explícita sobre el riesgo que corría por oponerse a Urrá II. Después de su desaparición, organizaciones internacionales y parlamentarios canadienses mantuvieron el caso en la agenda pública. Esa visibilidad amplió la capacidad de denuncia y coexistió con las amenazas; las fuentes no permiten medir si lo protegió, lo expuso o produjo ambas cosas en una relación causal verificable.

La desaparición

El 2 de junio de 2001, en Tierralta, tres hombres armados abordaron a Kimy cerca de las sedes de la Fiscalía y de los cabildos, lo golpearon y lo obligaron a subir a una motocicleta. Las denuncias contemporáneas lo registraron primero como secuestrado y desaparecido. Investigaciones posteriores de memoria y las confesiones paramilitares establecieron que fue asesinado por miembros de las AUC. Mancuso reconoció responsabilidad y señaló una orden de Carlos Castaño; la Comisión de la Verdad vinculó el crimen con la estigmatización y con el riesgo que su liderazgo representaba para intereses alrededor de Urrá. No se ha localizado una decisión que permita describirlo como ejecutado bajo el «mando directo» de Mancuso en el lugar de los hechos.

Mancuso admitió el homicidio en el proceso de Justicia y Paz y volvió sobre él ante la Comisión de la Verdad. Lo calificó como crimen de Estado, atribuyó la orden a Carlos Castaño y afirmó haber recibido una llamada o solicitud desde la fuerza pública. La Comisión incorporó esa declaración a su explicación de la violencia contra el pueblo emberá y de la convergencia de intereses en el Alto Sinú. La confesión constituye evidencia de gran relevancia sobre la estructura paramilitar; por sí sola no equivale a una condena de las personas o instituciones estatales aludidas ni prueba cada detalle de su versión.

La obstrucción inicial de la búsqueda sí tiene un rastro administrativo preciso. Jesús María López Gómez, entonces gobernador de Córdoba, expidió el Decreto 00472 del 13 de junio de 2001, que restringió la navegación durante una feria ganadera y bloqueó la comisión humanitaria indígena que buscaba a Kimy. La Comisión de la Verdad señala que López Gómez fue condenado posteriormente por promover grupos paramilitares. También recoge la versión de Mancuso según la cual el gobernador alertó a las AUC sobre la búsqueda, tras lo cual el cuerpo habría sido trasladado y arrojado al río. Conviene mantener separadas esas tres piezas: el decreto documentado, la condena posterior y la acusación testimonial de Mancuso.

Los restos de Kimy no han sido hallados ni entregados. Mancuso declaró que el cuerpo fue enterrado inicialmente y, cuando se aproximaba una diligencia de búsqueda, trasladado y arrojado al río Sinú. Fuentes comunitarias e institucionales registran la imposibilidad de realizar plenamente los rituales funerarios y el daño que produce la incertidumbre. Una crónica de febrero de 2026 muestra que la familia continuaba elaborando el duelo mediante actos simbólicos, no porque la búsqueda hubiera concluido. La condición de desaparecido persiste y debe distinguirse del hecho, reconocido por los responsables, de que fue asesinado.

El resguardo, la red y el fin de siglo

Kimy tejió relaciones entre los cabildos del Alto Sinú, la ONIC, organizaciones de apoyo, iglesias y redes internacionales de ríos y derechos humanos. En noviembre de 1999 llevó el caso al Parlamento canadiense; a comienzos de 2000 visitó Estados Unidos y también participó en intercambios indígenas internacionales. Su trabajo ayudó a convertir una disputa presentada localmente como obstáculo al progreso en un caso sobre consulta, supervivencia cultural y responsabilidad de financiadores externos. Esa red fue plural y cambiante; no hay base para atribuirle una alianza política uniforme con todos los movimientos indígenas, ecologistas o partidos de la región.

En los meses anteriores a su desaparición volvió a Canadá y participó en la Cumbre de los Pueblos de las Américas en Quebec. Las fuentes contemporáneas muestran que conocía las amenazas y que su seguridad preocupaba a organizaciones nacionales e internacionales. No se encontró evidencia de que hubiera sido seleccionado para una pasantía anual de Amnistía, de que se le hubiera ofrecido exilio por ese mecanismo ni de una decisión expresa de «quedarse» en Colombia frente a esa alternativa. Su regreso a Tierralta está documentado; la escena moral de haber rechazado una salida no lo está.

La secuencia institucional atravesó varios gobiernos. En 1993, durante la presidencia de César Gaviria, se otorgó la licencia de construcción; en 1998, bajo Ernesto Samper, la Corte Constitucional profirió la Sentencia T-652; y en octubre de 1999, bajo Andrés Pastrana, el Ministerio del Medio Ambiente autorizó el llenado y la operación mediante la Resolución 0838, después de un proceso de consulta disputado. La rama judicial no acompañó de forma uniforme al Ejecutivo: la Corte protegió derechos y ordenó reparaciones, aunque su cumplimiento fue parcial y controvertido. Cuando Álvaro Uribe llegó a la presidencia en 2002, la central operaba y Kimy llevaba más de un año desaparecido; la Ley 975 de 2005 abrió después el escenario en que Mancuso confesó el crimen.

Justicia y Paz: el balance judicial

El caso pasó por varios escenarios de verdad y justicia. Mancuso reconoció en 2007, dentro de Justicia y Paz, que Kimy había sido asesinado y que sus restos fueron arrojados al Sinú. En julio de 2009 la Fiscalía informó una medida de aseguramiento contra él por presunta responsabilidad; ese acto no equivale a una condena definitiva. En 2020, ante la Comisión de la Verdad, Mancuso reiteró el reconocimiento y amplió su versión sobre la orden y los actores estatales que, según él, la solicitaron. Esta cronología específica es más útil que cifras generales de postulados y condenas cerradas en 2012, que no establecían por sí mismas el resultado judicial del caso Kimy.

La confesión de Mancuso fue decisiva para reconocer el homicidio y orientar la búsqueda del cuerpo. También abrió preguntas sobre Carlos Castaño, miembros de la fuerza pública y autoridades políticas regionales. Pero no «estableció» judicialmente por sí sola todo el nexo entre Urrá, empresa, paramilitares y Estado: parte de esa relación procede de su relato, otra de decisiones sobre parapolítica y colaboración regional, y otra de las conclusiones de la Comisión de la Verdad sobre patrones y beneficiarios. La precisión no debilita la gravedad del caso; permite saber qué está confesado, qué está probado en decisiones y qué continúa por esclarecer.

Para la familia y las comunidades el balance sigue abierto. Existe un responsable paramilitar que admitió el crimen, una reconstrucción pública de sus circunstancias y un precedente constitucional sobre el daño de Urrá. No existe, en las fuentes revisadas, una condena que cierre toda la cadena de responsabilidades señalada por Mancuso; tampoco se han recuperado los restos ni puede revertirse la transformación del río. Las indemnizaciones y medidas colectivas ordenadas por la Corte tuvieron alcances y efectos discutidos, por lo que no deben resumirse como reparación plena ni como simple instrumento deliberado de destrucción comunitaria.

La huella

La central Urrá I continúa operando y su embalse ocupa alrededor de 7.400 hectáreas, de las cuales unas 417 correspondieron a afectación directa del resguardo según el expediente ambiental. Los documentos técnicos y de memoria registran cambios en la dinámica del río, la migración y reproducción de peces, el transporte, los cultivos y la seguridad alimentaria. También consignan programas de repoblamiento, monitoreo y compensación, cuya existencia no elimina la controversia sobre suficiencia o cumplimiento. Comparar literalmente el daño ecológico con la destrucción de «una civilización» borra la capacidad de acción y continuidad del pueblo emberá; es más preciso hablar de afectaciones profundas a un sistema territorial que continúa resistiendo y transformándose.

La huella de Kimy es jurídica, política y comunitaria. La Sentencia T-652 sigue siendo un referente sobre consulta previa, integridad cultural y supervivencia de pueblos indígenas afectados por proyectos de infraestructura. Su testimonio de 1999 permanece en el archivo parlamentario canadiense y su entrevista autobiográfica conserva su propia explicación del territorio y del Do Wambura. El CNMH, la ONIC, la Comisión de la Verdad y su comunidad han mantenido su nombre en informes, conmemoraciones y procesos pedagógicos. Ese legado no depende de presentar como resueltas todas las disputas internas ni de usar experiencias de otras personas emberá como si fueran evidencia directa sobre él.

La búsqueda de Kimy es también una disputa por el duelo y la memoria. La comisión humanitaria indígena de junio de 2001 fue obstaculizada y no encontró el cuerpo; las versiones posteriores sobre su traslado al río tampoco han permitido recuperarlo. La familia y las comunidades han realizado actos simbólicos para nombrarlo y despedirlo, mientras reclaman verdad sobre autores, beneficiarios y encubrimientos. Hablar de derecho al duelo es pertinente en este caso concreto, pero no requiere extender sin evidencia cada práctica de ocultamiento documentada en otros territorios ni presentar actividades generales de memoria como búsquedas forenses de sus restos.

Kimy Pernía permite leer el fin del siglo XX colombiano sin convertir una historia compleja en una conspiración lineal. La construcción de Urrá avanzó sin consulta previa adecuada, la Corte Constitucional reconoció la vulneración y ordenó remedios, y las comunidades siguieron disputando el territorio en medio de presión armada. La Comisión de la Verdad concluyó que la violencia paramilitar contra el pueblo emberá estuvo atravesada por la estigmatización de sus dirigentes y por intereses políticos y económicos alrededor de la represa. Mancuso confesó el homicidio y señaló órdenes y solicitudes de otros actores; la individualización completa de esas responsabilidades no está cerrada. La vigencia de Kimy reside precisamente en esa tensión: los derechos pudieron ser invocados y producir una sentencia protectora, pero las instituciones no garantizaron su vida, el cumplimiento integral ni la verdad completa sobre su desaparición.

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Conexiones del archivo

Red histórica

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Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

28 documentos · 33 fragmentos
01Sus armas no lograrán extinguir nuestra palabra. Informe de riesgos de extinción en 6 Pueblos Indígenas de ColombiaObservatorio por la Autonomía y los Derechos de los Pueblos Indígenas en Colombia (Observatorio ADPI); José Aristizabal G.; Lina María González Correa · 2014 · Páginas 307, 3352 citas
[1]

anciano, quien orienta el lugar del asentamiento, asigna terrenos para los miembros de la familia y resuelve aquellos conflictos que son de su injerencia, pues los conflictos generados por delitos culturales son tratados por el respectivo Cabildo. Estos grupos familiares habitan en viviendas cercanas y participan en…

p. 335
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agrícolas en gran escala y en menor escala la generación de energía. • Área inundada de 7.400 hectáreas. • Altura de la presa: 73 m. • Capacidad instalada: 340 MW, lo cual significa 21,7 hectáreas utilizadas para producir un megavatio. • El costo inicial concebido para Urrá fue de US $600 millones. Su costo real fue…

p. 307
02Una Colombia que nos quedaLinsu Fonseca · 2007 · Páginas 143, 1502 citas
[2]

que no deben regresar. A veces cuando los muñecos son transmiso res de poderes positivos se dejan junto al enfermo. Todo lo decide el jaibaná en su sabiduría”, explica. Para los embera la llegada de un nuevo hijo sirve para fortale cer a la Madre Tierra. Se dice que cuando nace un bebé se le baña con jagua. El jaibaná…

p. 150
[32]

viven los temo res y los miedos, y que deben utilizar estrategias para sobrevivir, en tre estas la resistencia pacífica. Como todo movimiento, el aprendizaje es inagotable y vamos construyendo el diálogo con la historia en donde se involucran experiencias pasadas con las del presente para construir futuro. Por lo…

p. 143
03Historia de Colombia. La Colombia más Antigua. Tomo 1Gonzalo Hernández de Alba (dir.); Camilo Domínguez O., José L. Lorenzo, Amancio Fernández, Gonzalo Correal y otros · Página 351 cita
[3]

en la tenencia de la tierra. Esta misma economía se practica también en la región sinuana, en Córdoba, aunque en ella las zo- nas inundables son menores, excepto en las cié- nagas de Betancí, en Ciénaga Grande y en Tinajo- nes. El río Sinú, que nace en el parque natural del cerro de Paramillo, es la arteria de la…

p. 35
04Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · Página 1301 cita
[4]

ecosistemas y sociedades. Capítulo V l os sistemas ambientales territoriales 131 C olombia C ompleja 1. e l C aribe rural Entre la ciudad de Cartagena, el golfo de Urabá y las estribaciones de la cordillera se extienden las ciénagas, sabanas y lomeríos del Caribe, surcadas ellas por los ríos Cauca, San Jorge, Sinú y…

p. 130
05Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · Página 2871 cita
[6]

–; Fidalgo, ‘‘Expedición Fidalgo,’’  n. . Howe, People Who Would Not Kneel, ; Mendinueta, ‘‘Relación,’’ , . . Pombo, ‘‘Informe del real consulado,’’ –; Nieto, ‘‘Geografía histórica,’’ . According to French resident Luis Striffler (‘‘El Alto Sinú,’’ pt. , –), who visited the Alto Sinú…

p. 287
06Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · Página 2871 cita
[7]

–; Fidalgo, ‘‘Expedición Fidalgo,’’  n. . Howe, People Who Would Not Kneel, ; Mendinueta, ‘‘Relación,’’ , . . Pombo, ‘‘Informe del real consulado,’’ –; Nieto, ‘‘Geografía histórica,’’ . According to French resident Luis Striffler (‘‘El Alto Sinú,’’ pt. , –), who visited the Alto Sinú…

p. 287
07Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · Página 2761 cita
[8]

y globales9 que contribuyen al cambio social (Princcen 1994; Sethi 1993; Wapner 1994, 1995). En otros países latino americanos como Ecuador, Brasil, México, Bolivia y Nicaragua, los pueblos indígenas y los ecologistas han liderado luchas en contra de compañías madereras y petroleras, programas de desarrollo…

p. 276
08Movimientos sociales, Estado y democracia en ColombiaMauricio Archila, Mauricio Pardo (Editores) · 2001 · Página 2161 cita
[9]

esta relación al plantear que Para los pueblos indígenas del departamento [Chocó] el bien- estar está basado en el sentido de pertenencia a la Naturaleza como un legado ancestral de su origen; la Naturaleza y el mundo están constituidos por múltiples espíritus donde cada uno de ellos re- presenta una de las especies…

p. 216
09Estado crítico de la propiedad en ColombiaDelgado Castaño, P. · 2018 · Página 92 citas
[10]

de la comunidad indígena, el Estado, tanto a través del ejecutivo como de la rama judicial, avaló su desconocimiento y en reemplazo impuso un resarcimiento monetario de los perjuicios ocasionados. Debido a que la relación de los indígenas y de las comunidades negras con la tierra no se circunscribe a una relación…

p. 9
[11]

de la comunidad indígena, el Estado, tanto a través del ejecutivo como de la rama judicial, avaló su desconocimiento y en reemplazo impuso un resarcimiento monetario de los perjuicios ocasionados. Debido a que la relación de los indígenas y de las comunidades negras con la tierra no se circunscribe a una relación…

p. 9
10La tierra en disputa. Memorias de despojo y resistencia campesina en la costa Caribe (1960-2010)Absalón Machado, Donny Meertens · 2010 · Página 1581 cita
[12]

porque esa las sembré yo». Eso había que hacerlo. (Hombre/adulto/ primer exfuncionario Incora/ Montería/ noviembre 2009) Saber si en el marco de estas negociaciones, Urrá tuvo que ne- gociar otras cosas con los grupos armados es muy difícil de es- tablecer. Pero por el contrario, sí debía negociar con población…

p. 158
11Libro rojo de peces dulceacuícolas de Colombia 2012José Iván Mojica, José Saulo Usma, Ricardo Álvarez-León, Carlos A. Lasso (Eds.) · 2012 · Página 1061 cita
[13]

pérdida de los desoves aguas arriba (Atencio-García 2000) y la pesca indiscriminada de peces reofílicos con capacidad de reproducirse, se traducen en pérdida de su potencial re- productivo como consecuencia de la cons- trucción de la hidroeléctrica Urrá. Medidas de conservación tomadas El Acuerdo 013 del 14 diciembre…

p. 106
12¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · Página 1071 cita
[14]

de 1997), 9A. 160 INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica En 1995 se fundaron las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá –ACCU –, y en 1997 se dieron cita en un lugar de la región los jefes de nueve organizaciones paramilitares de distintos puntos de la geografía nacional para conformar las…

p. 107
13Grupos Armados Posdesmovilización (2006 - 2015). Trayectorias, rupturas y continuidadesTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera Ramírez, Carlos Andrés Hoyos, Javier Benavides Torres, Jefferson Corredor Uyaban, Mateo Morales · 2016 · Página 2391 cita
[15]

(Comisión de Superación de la Violencia, 1992). Esta oleada de violencia paramilitar disminuyó en el sur de Córdoba luego de que Fidel Castaño se sometiera a la justicia 81 En la misma entrevista realizada por Alejandro Reyes, Fidel Castaño ilustraba muy claramente la lógica de la guerra que libraron durante esos…

p. 239
14Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1041 cita
[16]

de Córdoba y Urabá (ACCU). Las masacres reaparecieron con una matanza en San Pelayo, subregión del bajo Sinú, el 19 mayo de 1997. Para entonces, las Convivir y las masacres se habían extendido a otros departamentos del Caribe, auspiciadas por las ACCU. El encargado de esta tarea fue Salvatore Mancuso Gómez. En su…

p. 104
15A las puertas de El UbérrimoIván Cepeda, Jorge Rojas · 2008 · Página 551 cita
[17]

otras familias de origen italiano que vivían en Montería, y montó su propio taller de mecánica. Dos años después contrajo matrimonio con Gladys Gómez, ex reina de la ganadería, con quien tuvo 6 hijos: Gian Carlo, el primogénito, Salvatore, César, Rossana, Roberto y Antonio Fabri- cio, fallecido a los 17 años en un…

p. 55
16Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Páginas 176, 1802 citas
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ribera izquierda del río San Jorge y en la 303 Informe 1898825-FS-19. Fiscalía General de la Nación. «Estructuras del Bloque Occidental de las FARC EP», 239. 304 Ibíd., 142. 305 Ibíd., 241. 306 Informe 1898825-FS-12. Fiscalía General de la Nación, «Caracterización del Bloque Oriental», 142. parte iii: violencias,…

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en relación con Kimy. Efectivamente, con él tuvimos muchas relaciones, con el gobernador de Córdoba; él también fue alcalde de Montería, hizo parte de estas estructuras, siempre fue con nosotros a las reuniones con el Ejército, la Policía, y estuvo en las reuniones con las autodefensas. Él fue un motor y brazo…

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17Nos matan y no es noticia. Parapolítica de Estado en ColombiaRicardo Ferrer Espinosa, Nelson J. Restrepo A. · 2010 · Página 681 cita
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que se describía la región noroccidental de Colombia como «la mejor esquina de América», a finales de 1996 e inicios de 1997 miles de habitantes de Córdoba, Urabá y el norte del Chocó sufrieron bombardeos, masacres, desapariciones de líderes co- munitarios y vecinos, asesinatos selectivos y desplazamiento for- zado.…

p. 68
18Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 5541 cita
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responsabilidad en la desaparición forzada y el homicidio del líder indígena Kimy Pernía Domicó. Mancuso señaló en su testimonio que los ataques dirigidos contra las comunidades indígenas estuvieron orientados a debilitar los procesos organizati - vos y facilitar los espacios de negociación y de consulta previa con la…

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19Sufrir la guerra y rehacer la vida. Impactos, afrontamientos y resistenciasSaúl Franco Agudelo · 2022 · Página 3131 cita
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s olidarios y sostenibles, bancos de semillas y acopios de alimentos, en contextos en los que la confrontación armada sitúa a las diversas formas de organización comunitaria en el centro de la sospecha, no ha sido fácil, pero sí definitivo para recomponer la forma de vida campesina. Durante la construcción de la…

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20Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo ILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · 2022 · Página 4111 cita
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para la guerra por su localización o por su alto potencial económico asociado a la producción agropecuaria. Además, los pueblos indígenas fueron altamente perseguidos por los paramilitares, incluyéndose dentro de su accionar prácti- cas como asesinato a sus líderes tradicionales; homicidios selectivos; desapa- 13 8 1…

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211989María Elvira Samper · 2019 · Página 641 cita
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una escena relativa a la violencia y la tortura y las figuras del sacerdote y los agresores uniformados son tan realistas, que los militares, principal autoridad en la zona, se sienten aludidos y expresan su desacuerdo. Según testimonios de la época, el capitán César Augusto Valencia, entonces comandante de la Base…

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22Huellas y rostros de la desaparición forzada (1970-2010)Federico Andreu-Guzmán (relator); Carlos Miguel Ortiz (coordinador); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2014 · Página 3811 cita
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sugerirían que todos estos elementos de- 679 O fi cio No. 018 del 21 de enero de 2011 de la Fiscalía No. 17 de la Unidad Na- cional de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de la Fiscalía General de la Nación. 383 11. Simón Efraín González Ramírez: La desaparición forzada y el “Estado de las…

p. 381
23Balance de la acción del Estado colombiano frente a la desaparición forzada de personas. Tomo IVCentro Nacional de Memoria Histórica; Luz Marina Monzón Cifuentes (relatora); Carlos Miguel Ortiz (coordinador) · 2014 · Página 1081 cita
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Externado de Colombia, Bogotá. 140 Fiscalía General de la Nación. Origen de la Unidad. Recuperado de http:// www. fi scalia.gov.co: 8080 /justiciapaz/Origen.htm 110 Balance de la acción del Estado colombiano frente a la desaparición forzada de personas de los desaparecidos no permite ver de qué manera se está ofre-…

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24«¡Déjennos en paz!» La población civil, víctima del conflicto armado interno de ColombiaAmnistía Internacional · 2008 · Página 311 cita
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LA POBLACIÓN CIVIL, VÍCTIMA DEL CONFLICTO ARMADO INTERNO DE COLOMBIA | 29 muerte desde diciembre de 2006, se cree que debido a su labor como representante de supervivientes de violaciones de derechos humanos cometidas por los paramilitares en la vista del proceso de desmovilización sobre el dirigente paramilitar…

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25Desmovilización y reintegración paramilitar. Panorama posacuerdos con las AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · Página 4172 citas
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las penas para determinados delitos eran su - ficientemente altas pero se imponían condiciones de impunidad por distintos factores, mientras que en el caso de la Ley de Justi - cia y Paz se habían impuesto penas muy bajas con relación a los más graves delitos cometidos por los paramilitares (El Tiempo, 2011, febrero…

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las penas para determinados delitos eran su - ficientemente altas pero se imponían condiciones de impunidad por distintos factores, mientras que en el caso de la Ley de Justi - cia y Paz se habían impuesto penas muy bajas con relación a los más graves delitos cometidos por los paramilitares (El Tiempo, 2011, febrero…

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26Hasta encontrarlos. El drama de la desaparición forzada en ColombiaMartha Nubia Bello Albarracín, Andrés Fernando Suárez, Mónica Márquez Ramírez · 2016 · Página 3011 cita
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co- munidades. También provoca la percepción de “desorganización y caos traducido en las pérdidas de referentes identitarios, territoria- les y de lazo social” (Lira; Arévalo y otros, 2011, en CNMH, 2014 -c, página 19 - 20), todas estas, expresiones de daños socioculturales. En el daño sociocultural se incluyen las…

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27Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo IILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · Página 2911 cita
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Dicha demanda se materializa en los reclamos por la verdad sobre los hechos de violencia perpetrados por los grupos armados contra estas comunidades, el esclarecimiento de asesina- tos y desapariciones de miembros y líderes de estos procesos sociales, además del derecho al luto de aquellos miembros que no han podido…

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28La Colombia fuera de Colombia. Las verdades del exilioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 2551 cita
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el apoyo de Amnistía Internacional. Ese programa, que benefició a muchas personas que sufrían un riesgo inminente, les ofrecía una pasan- tía por un año en un país extranjero, donde tenían acceso a documentación, apoyo para alimentación y vivienda, y para el desarrollo de actividades relacionadas con su quehacer…

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