César Gaviria
Constitución de 1991
N. 1947
La biografía
César Gaviria Trujillo (Pereira, 1947) es el economista y político liberal que llegó a la presidencia de Colombia en agosto de 1990 como reemplazo del candidato asesinado Luis Carlos Galán y que, en apenas cuatro años, presidió la transformación institucional más profunda del país en el siglo XX: la Constitución de 1991, la apertura económica y la desmovilización de varias guerrillas. Su gobierno, situado entre el ocaso violento del narcoterrorismo de Pablo Escobar y el amanecer del Estado social de derecho, fue tanto una refundación como una serie de concesiones. Después de la Casa de Nariño dirigió la Organización de Estados Americanos durante una década (1994-2004) y regresó a la política interna como jefe del Partido Liberal, donde ha permanecido como una de las figuras más influyentes —y más disputadas— de la política colombiana contemporánea.
Línea de vida
- 1989
Designado candidato liberal tras el asesinato de Galán
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El 18 de agosto de 1989, Luis Carlos Galán fue asesinado en Soacha por sicarios de Pablo Escobar con apoyo paramilitar. Gaviria, jefe de debate de Galán, fue ungido apresuradamente como su reemplazo y candidato del Partido Liberal a la presidencia.
- 1989
Sobrevive al atentado contra el vuelo 203 de Avianca
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En noviembre de 1989, una bomba destruyó el vuelo 203 de Avianca matando a 107 pasajeros y tripulantes en un atentado dirigido contra Gaviria, quien sobrevivió porque no abordó el avión.
- 1990
Elegido presidente de Colombia
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Gaviria ganó las elecciones presidenciales de mayo de 1990 en un ciclo electoral marcado por los magnicidios de Bernardo Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro Leongómez, además del previo asesinato de Galán.
- 1991
Convocatoria y sanción de la Constitución de 1991
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Gaviria convocó formalmente la Asamblea Nacional Constituyente usando las facultades del estado de sitio. La Asamblea, copresidida por Álvaro Gómez Hurtado y Antonio Navarro Wolff, sesionó el primer semestre de 1991 y la nueva Constitución fue sancionada el 4 de julio de 1991, creando la acción de tutela, la Corte Constitucional, la Fiscalía General de la Nación y la Defensoría del Pueblo.
- 1991
Entrega de Pablo Escobar y prohibición de la extradición
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El 19 de junio de 1991 la Constituyente aprobó el artículo 35 que prohibía la extradición (51 votos a favor, 13 en contra, 5 abstenciones), con sobornos de Escobar de por medio. Al día siguiente, el 20 de junio, Escobar se entregó y fue recluido en La Catedral, prisión en Envigado que él mismo diseñó y controló.
- 1991
Desmovilización del EPL, PRT y Quintín Lame
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Durante 1990-1991, incentivados por la posibilidad de participar en la Asamblea Constituyente, el EPL, el PRT y el Movimiento Armado Quintín Lame completaron sus procesos de desmovilización, cerrando el ciclo de paz parcial iniciado bajo Barco con el M-19.
- 1992
Fuga de Escobar de La Catedral
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En julio de 1992, ante el intento del gobierno de trasladarlo a un centro de reclusión regular, Escobar se fugó de La Catedral, desencadenando una intensa cacería con participación de la CIA, la DEA, el Bloque de Búsqueda, el Cartel de Cali y Los Pepes.
- 1993
Muerte de Pablo Escobar
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El 2 de diciembre de 1993, Pablo Escobar fue dado de baja en el barrio Los Olivos de Medellín. La política de sometimiento a la justicia quedó fracturada: cubrió solo a algunos lugartenientes y capos menores, mientras el Cartel de Cali consolidó su hegemonía criminal con amplia impunidad.
- 1994
Inicio como Secretario General de la OEA
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Al concluir su mandato presidencial en 1994, Gaviria asumió la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos, cargo que ejerció durante una década hasta 2004.
El heredero improbable
En la memoria política colombiana, Gaviria ocupa un lugar singular: el del presidente accidental que terminó siendo definitorio. No llegó al poder por la vía natural del liderazgo carismático ni por la construcción paciente de una figura nacional, sino por el hueco que abrió una bala. El 18 de agosto de 1989, en la plaza pública de Soacha, sicarios enviados por Pablo Escobar y ejecutados con apoyo de paramilitares del Magdalena Medio asesinaron a Luis Carlos Galán Sarmiento, el candidato liberal que aventajaba a todos sus contendores con una imagen positiva superior al 60% según la encuesta de El Tiempo publicada la mañana misma del crimen. Uno de los rifles utilizados provenía de un lote clandestino traído desde Israel para el grupo paramilitar Acdegam. Galán era el favorito indiscutido tanto para la consulta liberal como para las elecciones presidenciales de mayo de 1990.
Gaviria, que había sido su jefe de debate, fue ungido apresuradamente como su reemplazo. Su designación fue menos una elección deliberada del partido que una respuesta al vacío: alguien tenía que cargar la bandera del Nuevo Liberalismo herido. En noviembre de 1989, un atentado con bomba contra el vuelo 203 de Avianca —que mató a 107 pasajeros y tripulantes— fue en realidad un intento de asesinarlo a él. Gaviria sobrevivió porque no abordó el avión. Ganó las elecciones de mayo de 1990 en un ciclo electoral en el que también fueron asesinados Bernardo Jaramillo Ossa, candidato de la Unión Patriótica, y Carlos Pizarro Leongómez, comandante desmovilizado del M-19 convertido en candidato presidencial. Tres magnicidios en menos de un año enmarcaron su llegada al poder y explican, en buena medida, la urgencia con que su gobierno abordó la refundación institucional del país.
Los orígenes: Pereira, la economía y el aparato liberal
Nacido en 1947 en Pereira, capital del recién creado departamento de Risaralda, Gaviria pertenece a una generación de políticos liberales formados en la economía técnica antes que en la oratoria de plaza mayor. Su ascenso siguió el escalafón del liberalismo regional: concejal en su ciudad natal, alcalde de Pereira, representante a la Cámara por Risaralda. En el Congreso se destacó por la seriedad de sus intervenciones en temas fiscales y por su capacidad de tejer alianzas dentro de la maquinaria liberal, que en los años setenta y ochenta seguía siendo la principal fuerza política del país mientras se desmontaba lentamente el Frente Nacional.
En 1982 vivió, como toda su generación, la fractura del partido: la facción oficialista encabezada por Alfonso López Michelsen se enfrentó a la renovadora liderada por Galán, y esa división le entregó la presidencia al conservador Belisario Betancur. Gaviria, más pragmático que doctrinario, transitó entre las corrientes sin quemarse. Fue ministro de Hacienda y luego ministro de Gobierno bajo la presidencia de Virgilio Barco (1986-1990), dos carteras que lo pusieron en el centro de las dos agendas que definirían su propio mandato: la modernización económica y el manejo del orden público en medio de la ofensiva narcoterrorista.
Bajo Barco, Gaviria fue testigo y coautor de dos procesos que después ejecutaría como presidente. El primero, la reformulación del modelo económico: en febrero de 1990, el gobierno Barco presentó el documento CONPES "Programa de modernización de la economía colombiana", que sentó las bases de lo que después sería llamado, con acento peyorativo o entusiasta según el hablante, la apertura. El segundo, la propuesta de una Asamblea Nacional Constituyente como salida política a la crisis institucional. Ambos proyectos fueron diseñados en la administración anterior; Gaviria los recibió maduros y los ejecutó. Esa continuidad —que él mismo prefirió minimizar en su relato público— es indispensable para entender su presidencia. Gaviria no inventó la refundación; la firmó.
La trayectoria presidencial: 1990-1994
La convocatoria a la Constituyente
El primer acto de gobierno con vocación histórica de Gaviria fue convocar formalmente la Asamblea Nacional Constituyente. Lo hizo mediante las facultades del estado de sitio, apoyándose en el artículo 121 de la Constitución de 1886 y en el Decreto 1038 de 1984. La paradoja fue evidente desde el primer día: la nueva Constitución que vendría a suprimir el estado de sitio como figura permanente nació al amparo de ese mismo instrumento excepcional. El nuevo orden llegó por la puerta del viejo.
El impulso venía desde abajo. El movimiento estudiantil conocido como la Séptima Papeleta —una iniciativa universitaria que buscó introducir en las urnas una boleta adicional pidiendo la convocatoria constituyente— fue un factor decisivo en la construcción de la voluntad política, pese a que su base jurídica fue objetada por el Procurador y tuvo que ser revisada por la Corte Suprema. El decreto que finalmente facilitó el pronunciamiento popular abrió el camino, y Gaviria, más pragmático que su antecesor, no dudó en cabalgar la ola.
Las elecciones para la Constituyente confirmaron la magnitud del cambio: la AD M-19, el partido nacido de la desmovilización de la guerrilla del M-19 apenas meses antes, obtuvo cerca de un tercio de los escaños y se convirtió en la segunda fuerza. La Asamblea sesionó durante el primer semestre de 1991 y fue presidida de manera colegiada por Álvaro Gómez Hurtado, del Movimiento de Salvación Nacional, y Antonio Navarro Wolff, excomandante del M-19. Que un caudillo conservador y un exguerrillero copresidieran el cuerpo constituyente era, por sí mismo, un símbolo de la magnitud del reacomodo.
La Constitución fue sancionada el 4 de julio de 1991. En sus 380 artículos originales introdujo instituciones que hoy definen la vida jurídica colombiana: la acción de tutela, la Corte Constitucional, la Fiscalía General de la Nación, la Defensoría del Pueblo y el Consejo Superior de la Judicatura. Amplió el catálogo de derechos fundamentales, económicos y sociales, y reconoció por primera vez de manera plena los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades afrodescendientes. Fue, en la forma y en buena parte del fondo, el acta de nacimiento de un Estado nuevo.
El precio del artículo 35
Toda esta construcción tuvo, sin embargo, un capítulo oscuro que Gaviria no podría después borrar de su balance. El 19 de junio de 1991, la Asamblea aprobó por 51 votos a favor, 13 en contra y 5 abstenciones el artículo 35, que prohibió la extradición. Fue quizás la decisión más polémica de la Constituyente. Pablo Escobar había sobornado a varios de sus miembros para asegurar ese resultado, aunque el hartazgo social ante la violencia narcoterrorista era tal que incluso constituyentes que rechazaron los sobornos terminaron votando a favor: la extradición se había vuelto sinónimo de bombas en centros comerciales, aviones destruidos y jueces muertos.
Al día siguiente, el 20 de junio de 1991, Escobar se entregó a las autoridades y fue recluido en una prisión especialmente construida para él en las montañas de Envigado, conocida como La Catedral. Él mismo había dictado las condiciones: diseñó el lugar, escogió a sus guardianes, controló los accesos. La esperanza declarada del gobierno era que, una vez ingresado, se pudieran endurecer progresivamente las condiciones de reclusión. La realidad fue otra: desde La Catedral, Escobar continuó dirigiendo homicidios y negocios de narcotráfico con impunidad casi absoluta.
En julio de 1992, tras trascender que el gobierno intentaría trasladarlo a un centro de reclusión regular, Escobar se fugó. Comenzó entonces la cacería más intensa de la historia reciente colombiana. Participaron agencias estadounidenses —CIA y DEA en primera línea—, la Policía y el Ejército colombianos a través del Bloque de Búsqueda, y también, en las sombras, el Cartel de Cali y un grupo autodenominado Los Pepes (Perseguidos por Pablo Escobar), integrado por los hermanos Castaño Gil, capos rivales y antiguos socios convertidos en enemigos. Los Pepes se especializaron en asesinar sistemáticamente al entorno familiar y financiero de Escobar, en una campaña de terror que ninguna institución del Estado detuvo. El 2 de diciembre de 1993, Escobar fue dado de baja en un tejado del barrio Los Olivos de Medellín.
La política de sometimiento a la justicia, presentada como la gran alternativa a la extradición, quedó fracturada. Terminó cubriendo apenas a algunos lugartenientes de Escobar y a un puñado de capos como los hermanos Ochoa Vásquez, mientras el Cartel de Cali —los hermanos Rodríguez Orejuela— quedaba en la práctica impune y consolidaba su hegemonía criminal, que estallaría en escándalo público apenas terminado el gobierno Gaviria, con el proceso 8.000 que golpearía a su sucesor Ernesto Samper. Los integrantes de Los Pepes, por su parte, no fueron perseguidos: varios se consolidaron después como jefes de las autodefensas, formando el sustrato humano y logístico de lo que a finales de los noventa se autodenominaría las Autodefensas Unidas de Colombia.
Las paces posibles y las que no fueron
En paralelo a la Constituyente, Gaviria heredó y llevó a término un ciclo de negociaciones de paz iniciado bajo Barco. El M-19 ya había firmado su acuerdo el 9 de marzo de 1990 —el Acuerdo de Corinto— con la desmovilización de aproximadamente 900 combatientes, antes de que él asumiera. Durante 1990 y 1991, bajo la promesa concreta de participar en la Asamblea Constituyente, aceleraron y cerraron sus procesos el Ejército Popular de Liberación (EPL), el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y el Movimiento Armado Quintín Lame, indígena caucano. La posibilidad de sentarse en el cuerpo constituyente fue un incentivo político real, aunque no el único: los diálogos venían del gobierno anterior y confluyeron con factores propios de cada grupo.
Las FARC y el ELN, en cambio, no aceptaron el marco propuesto. El gobierno les exigía el desarme como condición previa, y ambas guerrillas rechazaron esa fórmula. Las FARC estaban en expansión militar, abriendo frentes en nuevas zonas y beneficiándose crecientemente de los pagos por protección a los cultivos de coca. El ELN, tras años de crisis, también atravesaba una fase de crecimiento. A finales de 1990, el ataque militar contra Casa Verde, sede del Secretariado de las FARC en La Uribe, cerró casi por completo la posibilidad de un diálogo con la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar. Que ese golpe militar coincidiera aproximadamente con las elecciones para la Constituyente fue leído por las guerrillas como una declaración: la refundación institucional se haría sin ellas.
Fue una de las paradojas fundadoras del nuevo orden. La Constitución de 1991 nació como un pacto de paz parcial: alcanzó a los desmovilizados, dejó fuera al conflicto principal. El sector con mayor poder de decisión armada —las FARC— quedó al margen del proceso constituyente, y esa exclusión marcaría los treinta años siguientes.
La apertura económica
La otra gran transformación del gobierno Gaviria fue el desmantelamiento del modelo proteccionista que había regido la economía colombiana desde mediados del siglo XX. La apertura, como quedó bautizada en el lenguaje corriente, incluyó la reducción drástica de aranceles a las importaciones, la privatización y liquidación de empresas estatales, la entrega parcial de los sistemas de salud y pensiones al capital privado —con las leyes 100 y 60— y la llamada flexibilización del mercado laboral.
La operación se enmarcó en la ola latinoamericana de reformas orientadas al mercado que atravesó la región tras el fin de la crisis de la deuda, y contó con el respaldo de una red de economistas ortodoxos articulada en torno a Fedesarrollo y a la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, que ocupó las posiciones clave del gobierno. Esa red limitó el debate económico a un pequeño círculo de especialistas y desplazó las visiones alternativas de planificación y desarrollo que habían dominado la política pública colombiana durante décadas.
La apertura no fue, sin embargo, una operación exclusivamente ideológica. Contra la caricatura del Estado minimalista, la reforma incluyó la creación de nuevas instituciones reguladoras —superintendencias, comisiones de regulación, entidades sectoriales— que dieron forma a una reestructuración del Estado más que a un retiro. La Constitución de 1991, aprobada por la misma administración, consagraba un extenso catálogo de derechos económicos y sociales que no encajaba fácilmente con una visión neoliberal ortodoxa. La tensión entre la Constitución generosa y la política económica ajustada fue una de las marcas de fábrica del gobierno y sería fuente de conflictos durante las décadas siguientes, especialmente cuando la Corte Constitucional comenzó a activar los derechos sociales por vía de tutela.
Los efectos de la apertura sobre el sector agrícola fueron severos. La eliminación de las protecciones desmanteló las bases productivas de amplias regiones campesinas que no contaban con recursos institucionales, financieros ni tecnológicos para competir en el nuevo entorno. La capacidad de los pobladores de territorios históricamente excluidos para mantenerse en la economía legal disminuyó, y en muchos de esos territorios la coca ofreció la alternativa que el mercado abierto no ofrecía. La modernización económica del centro se pagó, en parte, con la desarticulación de la periferia rural, sembrando condiciones sociales que después alimentarían la expansión del conflicto armado.
Dentro del propio Partido Liberal, la apertura produjo un cisma ideológico. Un sector la respaldó como política de vanguardia, coherente con los nuevos tiempos. Otro —incluyendo a figuras como Horacio Serpa— la denunció como contraria al ideario liberal social, generadora de desigualdades y subordinada al crecimiento sobre el bienestar. Años después, algunos protagonistas del gobierno reconocerían haber subestimado el fondo de esas objeciones.
Violencia y derechos humanos: la sombra permanente
Ningún balance del gobierno Gaviria puede omitir sus cifras de violencia. Durante la administración se registraron 14.856 muertes violentas asociadas al conflicto social y político, y 5.043 prisioneros políticos. La cifra fue algo superior a la del gobierno Barco (13.635 víctimas por causas equivalentes), lo que indica que la refundación constitucional no coincidió con una disminución del baño de sangre.
Los datos más específicos son aún más incómodos. Solo en 1994, último año del mandato, se registraron 4.378 hechos de violencia; en 2.627 de ellos (el 60%) se pudo identificar al autor. De esos casos con autor conocido, el 88,9% fue atribuido a agentes directos del Estado —Fuerzas Armadas y organismos de seguridad—, el 8,75% a paramilitares y apenas el 2,3% a la insurgencia. Es un cuadro que contrasta violentamente con el relato oficial del período: la guerrilla como amenaza principal, el Estado como garante del orden. En los hechos identificados, la responsabilidad estatal directa era mayoritaria.
La Constitución de 1991, pese a su vocación garantista, no reformó las relaciones civiles-militares. En el articulado sobre Fuerza Pública apenas se modificó un artículo heredado de la Constitución de 1886 sin alterar su espíritu, en buena medida por la presión que los militares ejercieron sobre los constituyentes. La justicia penal militar mantuvo un fuero amplio, y la doctrina castrense continuó operando sobre supuestos que la nueva Carta contradecía en el papel. Fue una omisión estructural cuya factura se pagaría en las décadas siguientes, cuando escándalos como los falsos positivos revelaran las continuidades de un aparato de fuerza no reformado.
En 1995, ya fuera del gobierno Gaviria, se dictó la primera sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra el Estado colombiano, abriendo el camino del litigio internacional como vía contra la impunidad. La coincidencia temporal es sugestiva: el nuevo marco constitucional convivió desde el comienzo con un patrón de violencia estatal que ni él ni sus artífices lograron modificar.
La red: aliados, rivales y sucesores
La trayectoria de Gaviria está tejida sobre una red densa de figuras del liberalismo y de la política colombiana de finales del siglo XX. Su vínculo formativo con Galán fue paradójico: aunque Galán encabezaba el Nuevo Liberalismo —fuerza escindida del oficialismo que había expulsado a Escobar de sus filas en los primeros años ochenta y que denunciaba la infiltración del narcotráfico en la política, causa por la que Rodrigo Lara Bonilla había pagado con su vida en 1984—, Gaviria pertenecía más al aparato pragmático del partido que al ala ideológica renovadora. La designación de Gaviria como reemplazo de Galán tras el magnicidio fue, en cierto modo, la victoria póstuma del oficialismo sobre el galanismo, aunque hecha en su nombre.
Con Virgilio Barco, su antecesor y jefe, mantuvo una relación de continuidad ejecutiva más que de doctrina. Con Antonio Navarro Wolff, excomandante del M-19 y copresidente de la Constituyente, sostuvo una alianza pragmática que fue clave para sacar adelante la Carta. Con Álvaro Gómez Hurtado, dirigente conservador y el otro copresidente, entabló una relación compleja: adversario histórico del liberalismo, Gómez terminó siendo uno de los constructores del nuevo pacto. Su asesinato en 1995 —al año siguiente de la salida de Gaviria del gobierno— cerraría de manera trágica una generación política.
Sus sucesores en la Casa de Nariño lo relegaron o lo confrontaron. Ernesto Samper (1994-1998), también liberal, heredó las contradicciones económicas y estalló bajo el proceso 8.000 —la investigación por la financiación de su campaña con dineros del Cartel de Cali—, escándalo del que Gaviria se mantuvo cuidadosamente distante desde la OEA. Andrés Pastrana (1998-2002), conservador, intentó negociar con las FARC lo que Gaviria no pudo, y fracasó. Álvaro Uribe Vélez (2002-2010) representó, en muchos sentidos, la reacción de otro liberalismo —o de un antiliberalismo con raíces liberales— contra el pacto de 1991, tanto en seguridad como en derechos, y desató una relación tensa con Gaviria que persiste hasta hoy.
Después de la presidencia: la OEA y el regreso al partido
En septiembre de 1994, tres meses después de dejar la presidencia, Gaviria asumió como Secretario General de la Organización de Estados Americanos, cargo en el que fue reelecto y que ocupó durante una década, hasta 2004. Fue el segundo colombiano en dirigir el organismo hemisférico, después de Alberto Lleras Camargo, quien había sido su primer Secretario General entre 1948 y 1954 tras haber orientado la Unión Panamericana desde junio de 1947 y haber participado en la elaboración de la Carta y del Pacto de Bogotá aprobados en la conferencia de 1948, celebrada en la capital colombiana. La gestión de Lleras había sido llamada, con nostalgia, "la edad de oro de la OEA". La de Gaviria transcurrió en un tiempo distinto: el hemisferio post-Guerra Fría, atravesado por crisis institucionales y por la creciente ambigüedad del papel estadounidense.
Su aporte más recordado en la OEA fue impulsar la aprobación, en septiembre de 2001, de la Carta Democrática Interamericana, instrumento que estableció mecanismos concretos para la defensa colectiva de la democracia representativa en la región: la suspensión de Estados miembros por ruptura del orden democrático mediante voto de dos tercios de la Asamblea General (artículo 19) y la convocatoria de reuniones de emergencia del Consejo Permanente ante amenazas al orden constitucional (artículo 20). La Carta ha sido invocada en crisis posteriores con eficacia desigual, pero sigue siendo el marco normativo hemisférico más relevante en materia de defensa de la democracia.
Al regresar a Colombia, Gaviria volvió al Partido Liberal, del que asumió la dirección en distintos momentos. Su liderazgo del partido en la era posterior al pacto de 1991 fue objeto de fuertes críticas internas —hubo dirigentes que lo tildaron de antidemocrático en el manejo de avales y decisiones— y coincidió con la larga hegemonía uribista, frente a la que Gaviria se posicionó como oposición ordenada. Bajo su influencia, el Partido Liberal se involucró en el proceso de paz con las FARC durante el gobierno de Juan Manuel Santos, cerrando de algún modo el ciclo que su propia presidencia había dejado abierto: las guerrillas que no firmaron en 1990 firmarían, veintiséis años después, en La Habana.
Su huella: refundación y sus límites
El legado de Gaviria vive dividido entre la solidez de sus instituciones y la fragilidad de sus supuestos. La Constitución de 1991 sigue siendo, tres décadas después, el marco jurídico colombiano. La acción de tutela ha protegido derechos concretos de millones de ciudadanos. La Corte Constitucional se ha consolidado como uno de los tribunales más activos y respetados de América Latina. La Fiscalía y la Defensoría son piezas centrales del aparato del Estado. La estructura territorial, el reconocimiento de la diversidad étnica, el catálogo amplio de derechos: todo ello es Gaviria, aunque él prefiera compartir el crédito con Barco o con la Séptima Papeleta. La restauración de la competencia política plena, tras el desmonte definitivo de las restricciones institucionales heredadas del Frente Nacional, también le corresponde.
Al mismo tiempo, el diseño tuvo sus grietas fundacionales. La refundación se hizo bajo estado de sitio. Se compró en parte con la prohibición de extradición, aprobada bajo el soborno directo de Escobar. Se selló sin las FARC, sin el ELN y sin una reforma sustantiva de las relaciones civiles-militares. La apertura económica que la acompañó desarticuló bases sociales enteras del campo colombiano sin construir alternativas, y empujó población hacia la coca y el conflicto que la Constitución pretendía superar. Los niveles de violencia estatal, medidos en las cifras de 1994, contradicen la retórica de refundación democrática con la que se cerró el mandato. Y los sicarios de Los Pepes, socios ocultos de la persecución exitosa contra Escobar, se transformaron en la matriz humana del paramilitarismo posterior.
La figura pública de Gaviria refleja esa doble condición. Es el presidente de la Constitución, elogiado en las conmemoraciones de julio. Es también el presidente de La Catedral, cuestionado cada vez que se recuerda cómo entró y cómo salió Escobar de su prisión de lujo. Es el tecnócrata que modernizó la economía y el político cuya modernización ayudó a expandir, sin proponérselo, la guerra que la Constitución nueva no supo detener. Ninguna de esas imágenes es completa por sí sola; todas conviven en la misma trayectoria.
Gaviria encarna un momento y una limitación. Fue el ejecutor de una refundación diseñada por otros, en circunstancias que no eligió, con instrumentos que a menudo contradecían los fines. La Colombia que dejó al terminar su mandato en agosto de 1994 no era la misma que había recibido cuatro años antes: tenía otra Constitución, otra economía, otro mapa guerrillero, otro Pablo Escobar (muerto). Pero era también, en muchos indicadores estructurales, la misma Colombia: violenta, desigual, con un Estado desbordado por sus propios agentes armados. Esa tensión entre lo que cambió y lo que persistió es su legado más honesto, y la disputa sobre cómo pesa cada lado de la balanza sigue siendo, treinta años después, una de las discusiones definitorias de la política colombiana contemporánea.
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53 documentos · 64 fragmentos01Testigos olvidados. Periodismo y paz en ColombiaAndrés Felipe De Pablos, Luisa Fernanda Gómez · 2017 · Páginas 1, 36 citas
[1]63 III. Bienvenidos al futuro (1990-1994) En los últimos días del gobierno de Virgilio Barco ya se habían iniciado diálogos de paz con las guerrillas, y Quintín PRT EPL Lame. Por esta razón, desde la hora cero del gobierno de César Gaviria, se buscó recobrar esos diálogos y reiniciar procesos de desmovilización y…
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[2]63 III. Bienvenidos al futuro (1990-1994) En los últimos días del gobierno de Virgilio Barco ya se habían iniciado diálogos de paz con las guerrillas, y Quintín PRT EPL Lame. Por esta razón, desde la hora cero del gobierno de César Gaviria, se buscó recobrar esos diálogos y reiniciar procesos de desmovilización y…
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[20]palabras, determinó que la Constituyente no podía quedar sujeta a los temas impuestos por el Gobierno o el poder político. Con este nuevo impulso para los procesos de negociación, el convocó al XII Pleno del Partido Comunista Marxista EPL Leninista los días 18, 19 y 20 de octubre, en el campamento de Labores. “Este…
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[21]palabras, determinó que la Constituyente no podía quedar sujeta a los temas impuestos por el Gobierno o el poder político. Con este nuevo impulso para los procesos de negociación, el convocó al XII Pleno del Partido Comunista Marxista EPL Leninista los días 18, 19 y 20 de octubre, en el campamento de Labores. “Este…
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[60]16 I. El gobierno de la paz y los enemigos agazapados (1982-1986) Durante la campaña presidencial para el período 1982-1986 la paz fue tema clave de discusión. Lo fue, sobre todo, por las denuncias de violaciones a los derechos humanos, el abuso y poder desmedido de las Fuerzas Armadas, las desapariciones y demás…
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[61]16 I. El gobierno de la paz y los enemigos agazapados (1982-1986) Durante la campaña presidencial para el período 1982-1986 la paz fue tema clave de discusión. Lo fue, sobre todo, por las denuncias de violaciones a los derechos humanos, el abuso y poder desmedido de las Fuerzas Armadas, las desapariciones y demás…
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021989María Elvira Samper · 2019 · Página 891 cita
[3]Torregrosa, el director del DAS le asegura que todo está bajo control. Y se sabe que también esa tarde, no obstante la desconfianza y las alertas sobre el peligro, le dice a su amigo Gustavo Gaviria: “El país no me va a conocer a mí como un cobarde”. Los capos del narcotráfico buscan venganza desde hace años. No le…
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03Guerras RecicladasMaría Teresa Ronderos · 2014 · Página 641 cita
[4]lo que sería un nuevo paramilitarismo que llegaría a su pico una década después. El principio del fin de las Autodefensas de Henry Pérez comenzó ese 18 de agosto de 1989, cuando sicarios, encabezados por Jaime Eduardo Rueda Rocha, nacido en Yacopí, Cundinamarca, en el Magdalena Medio, y entrenado en las escuelas de…
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04Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Página 1591 cita
[5]cien dólares por asesinar a alguien, incluidos políticos y policías. La guerra entre el Estado y el cartel de Medellín, liderado por Escobar, se intensificó entre 1989 y 1990, periodo al que el historiador Marco Palacios se refiere como “de fuego cruzado”. 34 En agosto de 1989, mientras hacía campaña por la…
p. 159
05El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · Página 1121 cita
[6]idea de que solamente así se podría construir un sistema político moderno y le gítimo.96 Fue entonces cuando se acabaron por fin todas las restric ciones institucionales a la competencia política establecidas durante el Frente Nacional (paradójicamente, este era el momento más alto de votación para los partidos…
p. 112
06Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · Página 1361 cita
[7]places where consumers are willing to pay a premium for this particular Colombian export. Colombia is not the only Latin American nation to export cocaine (and, increasingly, heroin) to the north. Peruvian produc- tion of cocaine has increased dramatically during the past ten years, and Peru became the world’s top…
p. 136
07Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · Página 1741 cita
[8]el avión de Avianca habían generado tal indignación en la gente, que Gaviria, elegido presidente en mayo de 1990, obtuvo el respaldo político necesario para continuar el proceso de extradición. Escobar volvería a desencadenar una nueva ola de violencia, poniendo bombas aleatoriamente en espacios públicos para forzar…
p. 174
08The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · Página 4501 cita
[9]left dozens wounded and one dead; second, the bombing of Avianca flight 203 in November, which was an attempt to kill then presidential candidate César Gaviria but instead ended the lives of 107 passengers and crew; third, the early December bombing of the das, or Departamento Administrativo de Seguridad (Colombia’s…
p. 450
09Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Página 2711 cita
[10]a c ó mo ofrecer a los grupos pol í ticos surgidos de la guerrilla condiciones favorables para el ejercicio democr á tico. La negociaci ó n llev ó, a comienzos de 1990, a la fir ma de la paz con el m -19 y otros grupos guerrilleros (el epl, el prt, el ind í gena Movimiento Armado Quint í n Lame), convencidos ya de la…
p. 271
10Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · Páginas 138, 1472 citas
[11]con el citado Estatuto de Defensa de la Democracia que calificaba de "terroristas” todas 146 PAZ CUATRIENAL sus acciones. La norma se estrenó con el establecimiento de la Jefatura Mili tar en Urabá, baluarte electoral de la UP y del PC. Al mismo tiempo era escan dalosa la permisividad gubernamental con la expansión…
p. 138
[12]los car- teles en el Guaviare y Caquetá y la guerra a muerte que, como se mencionó, estos decretaron contra la UP. Barco y la transición a Gaviria, agosto de 1988-junio de 1994 De mayo a julio de 1988 el M -19 mantuvo en cautiverio al dirigente conserva- dor Álvaro Gómez Hurtado, secuestro que, inesperadamente, puso…
p. 147
11Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 941 cita
[13]crea una nueva institucionalidad: para profun- dizar la democracia, se crean mecanismos para hacer valer los derechos, una Corte y una Defensoría para velar por ellos; y para ampliar los procesos de descentralización administrativa y generar mecanismos de control y fiscalización política» 267. Precisamente la…
p. 94
12Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1841 cita
[14]cuando la guerrilla, los grupos paramilitares y la fuerza pública fueron responsables del agravamiento de la crisis humanitaria que padeció el país durante más de sesenta años. Algunas guerrillas se desmovilizaron alrededor de la aprobación de la Constitución de 1991, como el Ejército Popular de Liberación (EPL), el…
p. 184
13Mujeres que hacen historia. Tierra, cuerpo y política en el Caribe colombianoGrupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación · 2011 · Página 1451 cita
[15]tinos del país hacia la paz mediante la profundización de meca- nismos democráticos de participación ciudadana. Paralelos a la convocatoria a una Asamblea Nacional Constitu- yente, se reinician diálogos entre el Gobierno y el M-19, el EPL, el MRQL y el PRT, que bajo ese marco impulsan su transición a partido político.…
p. 145
14¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · Página 971 cita
[16]social más amplia, como los de Córdoba o la Sierra Nevada de Santa Marta, liderados por Fidel Castaño y Hernán Giraldo. Pese a la lucha contra la amenaza narcoterrorista, durante el Gobierno Barco se reanudaron las conversaciones de paz con el M -19. Estas se habían iniciado en enero de 1989 tras el secuestro y…
p. 97
15Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · Página 471 cita
[17]personas en la Embajada de la República Dominicana en Colombia (1980) y, sobre todo, la toma del Palacio de Justicia el 6 de noviembre de 1985. Un grupo guerrillero que, por todo lo anterior, va a ser severamente hostigado en los núcleos urbanos y obligado a retirarse a los emplazamientos del suroccidente colombiano,…
p. 47
16Colombia, así en la guerra como en la pazJorge Giraldo Ramírez · 2018 · Página 341 cita
[18]a hacer una oposición seria. Replanteó toda la política de paz, en las que ofrecía garantías para la desmovilización a quien quisiera aceptarla y creó un programa especial destinado a superar las inequidades sociales en las zonas rurales, bajo la esquiva enseña de la rehabilitación. En la periferia colombiana no había…
p. 34
17Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · Página 1931 cita
[19]el país. A pesar de lo corto del tiempo, su coordinador, Ricardo Santamaría, sostiene que hubo mucho interés, el cual se vio reflejado, por ejemplo, en el Una de las mayores paradojas de la Constitución de 1991 fue que esta nació con base en la controvertida figura del “estado de sitio”. En efecto, el presidente…
p. 193
18La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · Página 451 cita
[22]los antiguos combatientes regresaron a la vida civil y política, y jugaron de inmediato un papel esencial y constructivo. Su comandante, Carlos Pizarro, fue candidato a la alcaldía de Bogotá el mismo mes de su desmovilización y obtuvo la tercera votación. Luego lanzó su candidatura presidencial, que fue truncada por…
p. 45
19Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · Página 711 cita
[23]en el nuevo pacto social (1989 – 1996) El año 1989 fue determinante en el proceso de adopción del nuevo pacto social a partir del fortalecimiento del movimiento por una Asamblea Constituyente. En ese año, el gobierno de Barco continuó con los acercamientos con los grupos subversivos ten- dientes a su desmovilización,…
p. 71
20¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · Página 1011 cita
[24]UP, luego de queJaime Pardo Leal también fuera asesinado; y Carlos Pizarro, excomandante de un M-19 que recogía un respetable apoyo popular tras su conversión en partido político. Al tiempo, el narcotráfico, en alianza con grupos políticos y paramilitares, venía de asesinar a los periodistas Guillermo Cano y Jorge…
p. 101
21Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · Página 1731 cita
[25]que sirviera para implantar la paz y afrontar el estudio de temas tan críticos como la reforma a la justicia. El estado de sitio dio para todo. Según Alfonso Gómez Méndez, fue reiterado el abuso que se hizo de la figura y “nunca se adelantó juicio de responsabilidad a presidente alguno por esa violación manifiesta y…
p. 173
22Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · Página 351 cita
[26]elección de presidente de República. Este decreto se explicó amparado en el decreto 1038 do 1984, que dechró turbadoel orden público y en estado de sitio todo el territorio nacional, Su finalidad era facilitar el pronancamiento popular sobre el de- sE0- de comvecar una assmblen consti: tuyente para reformar la…
p. 35
23Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · Página 3301 cita
[27]más de medio sig lo transitando esta espiral de cri men-mo vimiento de opinión-represión-crimen. Pero, ya vi- mos, la repr esión no ha funcionado y ello obedece en alguna me- dida a que la población no confia en sus jueces y menos aún en sus po li cías. Si alguna conclusión se deriva de este último medio sig lo, es el…
p. 330
24Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1111 cita
[28]de desarrollo de carácter extractivista y que diezmaban la posibilidad de tener derechos sociales y territoriales. Y en buena parte de la región la defensa de la vida, la memoria y los derechos humanos cobró fuerza ante la arremetida de la violencia política. La denuncia de las desapariciones forzadas, las detenciones…
p. 111
259 de marzo de 1990Rafael Pardo Rueda · 2020 · Página 401 cita
[29]que restableció un nuevo aire para un proyecto de paz con un renovado interés, pero también le dio a la paz, por el momento, un cierto sesgo de oposición. Para algunos, el secuestro había tenido el doble efecto de reavivar la vigencia de Álvaro Gómez, muy venido a menos desde el punto de vista político por la derrota…
p. 40
26Narcotráfico en Colombia: Economía y ViolenciaGustavo Duncan, Ricardo Vargas, Ricardo Rocha, Andrés López · 2005 · Página 2061 cita
[30]necesidad de consolidar los acuerdos firmados con el M-19, abrieron la puer- ta a una reforma de la Constitución. Recién los narcotraficantes habían reconocido el triunfo del Estado, pero paradójicamente fue en buena medida la violencia generada por ellos lo que permitió el proceso que desembocó en la convocatoria de…
p. 206
27Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · Página 1602 citas
[31]samente a miembros de la Asamblea Constituyente para asegurarse de que aprobaran el artículo 35 del nuevo documento, que prohibía la extradición. El artículo fue aprobado con facilidad, con 51 votos a favor, 13 en contra y 5 abstenciones. Los colombianos estaban tan hastiados del problema de la extradición y de la…
p. 160
[32]samente a miembros de la Asamblea Constituyente para asegurarse de que aprobaran el artículo 35 del nuevo documento, que prohibía la extradición. El artículo fue aprobado con facilidad, con 51 votos a favor, 13 en contra y 5 abstenciones. Los colombianos estaban tan hastiados del problema de la extradición y de la…
p. 160
28No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 2481 cita
[33]en Envigado: La Catedral. La esperanza de Gaviria era que una vez en la prisión se podrían endurecer las condiciones de reclusión de Escobar 728. Hasta ese momento, en teoría el Ejército no estaba en guerra contra las drogas, que era un asunto controlado por la DEA y la Policía. De hecho, Escobar escribió en un…
p. 248
29Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 2641 cita
[34]y judiciales tales como la Fiscalía General de la Nación, la Defensoría del Pueblo y el Consejo Superior de la Judicatura. Además, se puso en marcha la acción de tutela, mecanismo de protección de los derechos funda- mentales. Gobiernos posteriores al Frente Nacional EN Proclamación de la Constitución de 1991. En Pese…
p. 264
30Plan Colombia: U.S. Ally Atrocities and Community ActivismJohn Lindsay-Poland · 2018 · Página 501 cita
[35]June 1991 Escobar surrendered to authorities on condition that he dictate the terms of his im - prisonment, which was in a compound dubbed “the Cathedral,” and from which he continued to carry out hom i cides and drug business. When he es - caped from confinement in July 1992, the hunt for him galvanized a power - ful…
p. 50
31Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · Página 181 cita
[36]extradición y al día siguiente se entregó a la justicia Pablo Escobar Gaviria, cabeza del cartel de Medellín y autor de innumerables asesinatos y varios atentados terroristas en lugares públicos. Su fuga de la cárcel de lujo que había acondicionado con sus propios recursos, seguida por su persecución y muerte a manos…
p. 18
32"Falsos positivos" en Colombia y el papel de la asistencia militar de Estados Unidos, 2000-2010Movimiento de Reconciliación (FOR), Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU) · 2014 · Página 311 cita
[37]L c arte L de m ede LL ín (1988-1994) Entre 1988 y 1994, los métodos de guerra sucia combinaron acciones encu- biertas de eliminación de cientos de civiles por parte de organismos estatales de seguridad y asesinatos selectivos perpetrados por paramilitares coordinados por agentes estatales. Este periodo coincide con…
p. 31
33El Bloque Mineros de las AUC. Violencia contrainsurgente, economías criminales y depredación sexualJuan Esteban Jaramillo Giraldo, José Manuel Hernández, Dairo Correa Gutiérrez · 2022 · Página 921 cita
[38]un cuerpo de operaciones especializado conformado por integran- tes de la Policía Nacional y el Ejército Nacional, que recibió apoyo y entrena- miento de agentes de la CIA (Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos), de la DEA (Departamento Antidrogas de los Estados Unidos), y de la Fuerza Área y el…
p. 92
34Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · Página 1142 citas
[39]de la venta de “seguridad” contra robos. Durante dicho periodo el valor de la “vacuna” exigida por las FARC, es de 6.000 millones de pesos y la de minas 115 Elementos p a ra una g e nealogía del p a ramilitarismo e n C olombia de oro se calcula que supera los 8.000 millones de pesos, y el de la protección a cultivos…
p. 114
[40]de la venta de “seguridad” contra robos. Durante dicho periodo el valor de la “vacuna” exigida por las FARC, es de 6.000 millones de pesos y la de minas 115 Elementos p a ra una g e nealogía del p a ramilitarismo e n C olombia de oro se calcula que supera los 8.000 millones de pesos, y el de la protección a cultivos…
p. 114
35Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · Página 2641 cita
[41]el ala empresarial, compuesta por traficantes multimillonarios. Cualquier chispa estaba presta para hacer estallar un conflicto interno. La chispa llegaría con el robo de veinte millones de dólares a los hermanos Moneada por uno de los sicarios de Escobar. En ese punto a Escobar le tocó elegir entre los bandidos —…
p. 264
36El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · Página 2342 citas
[42]de crimina- lidad política a la que se llegó en Colombia durante cada uno de los gobiernos de Virgilio Barco Vargas y César Gaviria Trujillo: “[...]de la administración Gaviria queda un saldo de 14 856 muertes violen- tas relacionadas con el conflicto social y político, así como 5 043 El terrorismo de Estado en…
p. 234
[43]de crimina- lidad política a la que se llegó en Colombia durante cada uno de los gobiernos de Virgilio Barco Vargas y César Gaviria Trujillo: “[...]de la administración Gaviria queda un saldo de 14 856 muertes violen- tas relacionadas con el conflicto social y político, así como 5 043 El terrorismo de Estado en…
p. 234
37Grupos Armados Posdesmovilización (2006 - 2015). Trayectorias, rupturas y continuidadesTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera Ramírez, Carlos Andrés Hoyos, Javier Benavides Torres, Jefferson Corredor Uyaban, Mateo Morales · 2016 · Página 421 cita
[44]y continuidades la Constitución de 1991 y la recomposición de la alianza “narco- paras”. En ese momento, como resume María Teresa Ronderos (2014), el ambiente en el contexto de la Asamblea Nacional Cons- tituyente era de optimismo: “Con Escobar preso, la mayoría de las guerrillas en paz y las autodefensas principales,…
p. 42
38Histories of Perplexity: Colombia, 1970s–2010sLina Britto, A. Ricardo López-Pedreros · 2024 · Página 2181 cita
[45]a series of economic and social reforms, very similar to those pursued at the time by other Latin American governments, including the privatization and liquidation of state compa - nies, the surrender of the health and pension systems to private capital, the dismantling of a protectionist system of import tariffs, and…
p. 218
39A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · Página 2021 cita
[46]goes hand in hand with the constant search in the Western world to rationalize the activity of states. Public administration tech - niques have become increasingly specialized, and economic policy-making lies beyond the scope of the law, accounting, or business administration. In devel - oping countries, economic…
p. 202
40Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 621 cita
[47]no tenían los recursos institucionales, financieros ni tecnológicos para adaptarse a las nuevas condiciones de la competencia. Si se considera que la economía global había privilegiado un modelo de producción que se caracteriza por la extracción y adaptación tecnológica intensiva y el limitado uso de mano de obra,…
p. 62
41Colombia: The Politics of Reforming the StateEduardo Posada-Carbó (editor) · 1998 · Página 361 cita
[48]decade, although it is difficult to identify a radical shift in the dominant intellectual trends of the past. No minimalist view of the state emerged from the 1991 constitutional assembly - a reflection of the mixed composition of this assembly. Yet two major and closely interre- lated changes are worthy of attention.…
p. 36
42Gran Enciclopedia de Colombia - Economía 2José Antonio Ocampo (Dirección Académica); Patricia Correa, Luis Nelson Beltrán, Roberto Steiner S. y otros (autores de capítulos) · 2007 · Página 351 cita
[49]eran industriales, apenas tres puntos porcentuales mas que en el periodo 1980-1985. Fl valor agregado de la industria se habia estacionado en 22 por ciento del pts, en tanto que la tasa de cambio real estaba en menos de ochenta puntos. Tomando como referencia el estudio del Banco Mundial y los diagnésticos oficiales,…
p. 35
43Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · Página 2161 cita
[50]candidaturas? ¿No es improbable que el magro resultado de las fuerzas alternativas hubiese sido menos castigado por las urnas? ¿El propio Partido Liberal no se hubiese beneficiado si en el remezón hubiesen salido de la escena varios líderes paquidérmicos y hubiesen ingresado algunos de quienes descollaron en la…
p. 216
44Álvaro Uribe: El Caballo de Troya del NeoliberalismoJuan Manuel López Caballero · 2009 · Página 2361 cita
[51]reconozco su condición de abanderado de la lucha contra el paramilitarismo, o sería algo como su opo- sitor en cuanto a su condición de instaurador y promotor aquí del neoliberalismo (aun cuando él niegue tal carácter). En el aspecto ideológico lo primero representa un consenso dentro del Partido Liberal y lo segundo…
p. 236
45Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · Páginas 56, 2632 citas
[52]number of human rights violations in Colombia, 1982– 1990, according to the Inter-American Commission on Human Rights President Political Assassinations Disappearances Deaths in Combat Kidnappings Total Murders Betancur 788.25 126.00 286.50 233.00 12,264.50 Barco 2,093.50 168.25 839.25 760.00 21,524.50 Source:…
p. 56
[56]53, 64, 85–98, 161. See also Córdoba, Piedad humanitarian law, international, 36, 44– 45, 74, 76, 78, 80, 84, 154, 158 human rights: CINEP evaluation of, 78– 79t; DAS as protector of, 136; DAS wiretaps of defenders of, 159, 161; im- provement in, Uribe years, 13, 178– 79, 184; and international humani- tarian law, 36,…
p. 263
46Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · Página 3051 cita
[53]informa- tion. (For further information and complete citations, see Bibliography.) 211 Chapter 4. Government and Politics Top: An indigenous geometric design, C. Jaramillo Collection, Pasto Bottom: An indigenous geometric design, private collection, Pupiales Courtesy Carlos Arturo Jaramillo Giraldo, Murmullos del…
p. 305
47Normas y dimensiones de la desaparición forzada en Colombia. Tomo ICentro Nacional de Memoria Histórica; Germán Lozano Villegas; Luz Janeth Forero M. · 2014 · Página 921 cita
[54]te el decreto 2254 de 1991 con la incorporación de las expresio- nes “escuadrones de la muerte, bandas de sicarios o grupos de autodefensa o de justicia privada, equivocadamente denominados paramilitares”. De la misma forma, el artículo 6 del decreto 2266 emitido el 4 de octubre de 1991 adoptó como legislación perma-…
p. 92
48Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · Página 411 cita
[55]del Estado pero lo suficiente como para satisfacer los incre- mentos salariales y pensionales de los militares. Más del 60% de la fuer- za 1nilitar está dedicada a la protección de sectores clave de la economía, y casi el 70% del presupuesto de defensa se invierte en salarios y otros beneficios; el resto, en la…
p. 41
49El derecho a la justicia como garantía de no repetición. Volumen 1. Graves violaciones de derechos humanos: luchas sociales y cambios normativos e institucionales 1985-2012Centro Nacional de Memoria Histórica · 2015 · Página 732 citas
[57]impulso notorio en esta década, llegándose, por ejemplo, a la primera sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) al Estado colombiano en 1995 38. De ahí en adelante, las decisiones en estas instancias, enmarcadas, en particular, en el sistema inte- ramericano de derechos humanos, cobraron…
p. 73
[58]impulso notorio en esta década, llegándose, por ejemplo, a la primera sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) al Estado colombiano en 1995 38. De ahí en adelante, las decisiones en estas instancias, enmarcadas, en particular, en el sistema inte- ramericano de derechos humanos, cobraron…
p. 73
50Democracia feroz. ¿Por qué la sociedad en Colombia no es capaz de controlar a su clase política?Gustavo Duncan · 2018 · Página 1741 cita
[59]que se pertenecía por un conjunto de rasgos que iban desde redes familiares y contactos sociales hasta hábitos y prácticas culturales similares. El propio Samper dijo en una entrevista que él no era parte de la oligarquía bogotana sino de la aristocracia bogotana. Desde la ventaja que significaba pertenecer a la élite…
p. 174
51Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · Página 3431 cita
[62]la Organización de Estados Americanos (OEA) que en 1948 sustituyó a la Unión Panamericana, la cual él había orientado desde junio de 1947. Su gestión fue calificada como, “la edad de oro de la OEA”. Su vida diplomática inició temprano, a los 27 años; fue embajador de Colombia en los Estados Unidos y representó a…
p. 343
52Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · Página 341 cita
[63]Jorge Eliécer Gaitán y por los disturbios al orden público que le siguieron, se observó el enfrenta- miento de intereses entre Estados Unidos y los países situados al sur del río Grande: para éstos, el punto prin- cipal en la agenda de las relaciones era el económico, mientras para aquél era el de defensa. La América…
p. 34
53Desafíos de la gobernabilidad democrática. Reformas político-institucionales y movimientos sociales en la región andinaMartín Tanaka, Francine Jácome · 2010 · Página 3981 cita
[64]cuestión (ar- tículo 18); la CDI prevé la suspensión de cualquier país miembro (por parte de la asamblea general mediante voto de 2/3 partes de los miembros) luego de la ruptura del orden democrático o mientras subsista la alteración del orden constitucional (artículo 19); cuando el orden constitucional está…
p. 398