Idea · Constitución de 1991
Capital transnacional
Flujo sostenido de inversión extranjera directa, créditos y operaciones corporativas multinacionales que desde comienzos del siglo XX ha moldeado la geografía económica, laboral y territorial de Colombia, articulando enclaves extractivos, reformas neoliberales y, en varios períodos, violencia organizada contra trabajadores y comunidades.
Trayectoria de una idea
- 1900
Consolidación del enclave bananero de la United Fruit Company
- 1920
La Danza de los Millones y los enclaves petroleros
- 1928
Masacre de Ciénaga: violencia estatal al servicio del enclave
- 1929
Corte de créditos internacionales como instrumento de presión
- 1969
Ley 20 de 1969: primer intento de soberanía petrolera
- 1974
Abolición del sistema de concesiones y adopción del contrato de asociación
- 1983
Descubrimiento de Caño Limón por Occidental Petroleum
- 1990
Apertura económica y desregulación laboral bajo Gaviria
- 1991
Constitución de 1991: autonomía del Banco de la República y marco para la IED
- 1997
Convergencia entre capital transnacional y expansión paramilitar
- 1998
Palma de aceite y despojo en el Bajo Atrato
- 2002
Plan Colombia y protección de infraestructura petrolera
La lectura
El capital transnacional en Colombia no es un fenómeno de la globalización tardía sino una presencia estructural que desde comienzos del siglo XX ha organizado territorios, definido relaciones laborales y condicionado decisiones soberanas. Su forma más temprana fue el enclave: un espacio económico autónomo donde la empresa extranjera controlaba no solo la producción sino el transporte, la moneda de pago y la tierra, como hizo la United Fruit Company en el Magdalena durante tres décadas. La respuesta obrera a ese modelo —huelgas, sindicatos, pliegos de peticiones— fue respondida con violencia estatal y patronal en 1928, inaugurando un patrón que se repetiría con variaciones durante casi un siglo. La reconfiguración neoliberal de los noventa no rompió esa continuidad sino que la amplió geográficamente: la apertura económica, la desregulación laboral y la autonomía del Banco de la República crearon un andamiaje jurídico-institucional que atrajo nuevas oleadas de inversión extranjera directa hacia petróleo, minería, agroindustria y servicios, mientras el colapso del agro campesino empujaba a franjas enteras de la población hacia la coca y el desplazamiento. La coincidencia entre el mapa de la inversión transnacional y el mapa de la expansión paramilitar en los noventa no fue accidental: en varios casos —Drummond en el Cesar, Chiquita Brands en Urabá, palmicultores en el Bajo Atrato— la violencia fue funcional a la transferencia de tierras y al control de territorios estratégicos para la extracción.
El capital transnacional en Colombia
El capital transnacional no llegó a Colombia con la apertura económica de 1990. Llevaba aquí, por lo menos, desde que la United Fruit Company convirtió la zona bananera del Magdalena en un enclave con ferrocarril propio, comisariatos que pagaban en vales y once kilómetros de plantación a cada lado de la vía. Lo que ocurrió entre 1990 y 2002 —bajo los gobiernos de César Gaviria Trujillo, Ernesto Samper Pizano y Andrés Pastrana Arango, y culminado por Álvaro Uribe Vélez— fue otra cosa: una reconfiguración jurídico-institucional que reformateó las condiciones de su expansión. La desregulación laboral abarató la fuerza de trabajo, la Constitución de 1991 otorgó autonomía al Banco de la República y la apertura arancelaria abrió la economía a una nueva escala de inversión extranjera. Esa reconfiguración coincidió —y en varios sectores se entrelazó— con el escalamiento paramilitar más severo de la historia colombiana. Entre 1986 y 2006 fueron asesinados más de 2.500 sindicalistas y desposeídas o abandonadas cerca de 8,3 millones de hectáreas. Entender el capital transnacional en Colombia exige, por tanto, sostener a la vez la larga duración del enclave y la especificidad del giro neoliberal: una constante estructural que la década del noventa amplió geográficamente y reencuadró jurídicamente.
La forma del enclave: 1900-1930
La primera oleada masiva de capital extranjero coincidió con lo que la historiografía llamó la Danza de los Millones. Los años veinte combinaron un aumento sostenido de las exportaciones cafeteras con un fuerte influjo de créditos estadounidenses, canalizados hacia ferrocarriles, cables aéreos, servicios urbanos de energía eléctrica, teléfono, alcantarillado y edificios públicos. Fue en ese contexto que se consolidaron los dos enclaves fundacionales del capitalismo extractivo colombiano: el bananero, en el Magdalena, y el petrolero, en el Magdalena Medio.
La United Fruit Company organizó su operación alrededor de Santa Marta con una lógica de control total. Dominaba el ferrocarril, el transporte marítimo, la exportación y extensas tierras entre Ciénaga y Fundación, aunque parte de la producción provenía de cultivadores colombianos vinculados a la compañía como contratistas indirectos. Las cifras de crecimiento son elocuentes: de 275.000 racimos exportados en 1900 a 6,5 millones en 1915 y 10,3 millones en 1929, año en que Colombia se ubicó como tercer abastecedor mundial de banano y el producto alcanzó el 7% de las exportaciones nacionales. En 1928, la compañía obtenía una ganancia del 100% por cada racimo, empleaba unos 30.000 trabajadores y pagaba mediante vales canjeables solo en sus propios comisariatos.
Ese modelo produjo la huelga bananera de noviembre-diciembre de 1928. Los trabajadores exigían salarios en dinero en vez de vales, servicios médicos, mejoras habitacionales y la abolición de los contratos indirectos que fragmentaban su condición jurídica. La huelga terminó en la masacre de Ciénaga, en diciembre de ese año, cuando el Ejército disparó contra los huelguistas concentrados en la plaza. Aquel episodio inauguró en Colombia un patrón que se repetiría durante casi un siglo: la eliminación física de la organización obrera en enclaves controlados por capital extranjero, con concurso —activo u omisivo— de la fuerza pública.
El petróleo siguió una trayectoria paralela. Las concesiones De Mares, sobre Barrancabermeja, y Barco, sobre el Catatumbo, fueron declaradas caducas y luego traspasadas a la Tropical Oil Company y a la Compañía Colombiana de Petróleos, esta última controlada por accionistas norteamericanos que cedieron sus derechos a la Colombian Petroleum Company de Delaware. El presidente José Vicente Concha aprobó el traspaso de la concesión De Mares a Tropical Oil en un contexto en que la política petrolera estaba condicionada por el interés colombiano en firmar el tratado con Estados Unidos sobre el canal de Panamá. Ese entrelazamiento entre concesiones extractivas y política exterior sería una constante.
En Barrancabermeja, la Unión Obrera —después Unión Sindical Obrera, USO— se fundó en 1923 con participación del Partido Socialista Revolucionario. Las huelgas petroleras de 1924 y 1927 y la bananera de 1928 compartieron pliegos casi idénticos: salarios atrasados, vivienda, salud, abolición del pago en vales. Los enclaves habían generado, en menos de dos décadas, una clase obrera consciente de que sus contrapartes no eran patrones locales sino corporaciones extranjeras, y de que el conflicto laboral en Colombia tenía, desde el origen, una dimensión de soberanía.
La Danza de los Millones se cortó abruptamente. Los intereses norteamericanos suspendieron los créditos internacionales a Colombia antes del crack de 1929, en parte como reacción a los intentos del gobierno de Miguel Abadía Méndez de controlar las explotaciones petroleras. La lección quedó grabada en la memoria política del país: la financiación externa podía apagarse como respuesta a decisiones soberanas sobre el subsuelo.
Del régimen de concesiones al contrato de asociación: 1969-1983
Durante décadas, el debate sobre el petróleo giró en torno a un dilema técnico y político: cómo capturar más renta pública sin ahuyentar la inversión que Colombia no podía sustituir con capital propio. La Ley 20 de 1969 marcó el primer intento serio. Pretendió abolir la propiedad privada del subsuelo como sistema de contratación petrolera, respetando los derechos ya adquiridos sobre yacimientos descubiertos, y sentó las condiciones para entregar a Ecopetrol —creada en 1951 con la reversión de la concesión De Mares— zonas para exploración y explotación directa o bajo un nuevo esquema.
En 1974 se dio el paso decisivo: se abolió el sistema de concesiones y se orientaron todas las nuevas contrataciones petroleras hacia el sistema de asociación. Bajo ese modelo, la empresa extranjera asumía los costos de exploración y, si encontraba crudo, Ecopetrol entraba a participar en la extracción con derecho al 50% de las rentas. Era, en la práctica, un compromiso: el Estado colombiano no renunciaba a la inversión foránea, pero exigía asociarse a ella. El país había pasado, además, a ser importador neto de petróleo, condición que arrastraría durante más de una década.
La transformación llegó desde Arauca. En julio de 1983, Occidental Petroleum descubrió petróleo en Caño Limón tras una inversión de 70 millones de dólares; en noviembre se confirmaron reservas de hasta mil millones de barriles, uno de los hallazgos más importantes en el mundo en los quince años anteriores. La producción comenzó hacia finales de 1985 o inicios de 1986, tras la construcción en tiempo récord —dos años— del oleoducto Caño Limón-Coveñas de 800 kilómetros. Colombia dejó de ser importador y volvió a exportar en 1986. La producción nacional se duplicó, de aproximadamente 265.000 a 480.000 barriles diarios, y el petróleo pasó del 3% de las exportaciones en 1980 al 25% en 1989.
Caño Limón no era solo un descubrimiento geológico. Era una infraestructura crítica que atravesaba territorios de presencia guerrillera consolidada, en particular del ELN en Arauca y el Norte de Santander, y de las FARC en el piedemonte llanero. La coincidencia entre la nueva escala de la renta petrolera y la geografía del conflicto armado definiría las dos décadas siguientes.
La reconfiguración de los noventa: apertura, Constitución y ley
El gobierno de César Gaviria Trujillo, con Rudolf Hommes como ministro de Hacienda, impulsó desde 1990 el paquete que se conoció como Apertura Económica: privatizaciones y liquidación de empresas estatales, apertura del sistema de salud y pensiones al capital privado, reducción del sistema proteccionista de aranceles y flexibilización del mercado laboral. Fue una versión colombiana de las reformas que en esos mismos años atravesaban América Latina, con las particularidades del momento: la Asamblea Nacional Constituyente sesionaba en paralelo, y el país acababa de salir del quinquenio más violento del narcotráfico contra el Estado.
La Constitución de 1991 aportó dos piezas centrales al andamiaje neoliberal, aunque contuviera también un extenso catálogo de derechos sociales y una vocación garantista que jugaría contra ese mismo andamiaje. Por un lado, reformó el Banco de la República otorgándole autonomía e independencia, con el objetivo explícito de disminuir la inflación y preservar el poder adquisitivo de la moneda —la Corte Constitucional precisaría después que esa independencia no era absoluta, pues el Banco debía considerar también los efectos sobre empleo y crecimiento—. Por otro, estableció un marco general de garantías a la inversión que, sumado a las reformas legales del período, favoreció un crecimiento aproximado del 55% en la inversión extranjera directa entre 1992 y 1997.
La paradoja jurídica del proceso constituyente merece nombrarse. La Asamblea fue convocada mediante decretos de Estado de Sitio —uno bajo el gobierno de Virgilio Barco Vargas y otro bajo Gaviria— amparados en el decreto 1038 de 1984, y fue sometida a revisión de la Corte Suprema de Justicia, que terminó avalándola pese a la oposición del procurador general. Una constitución democrática nacida de un instrumento de excepción: el gesto fundacional del nuevo régimen jurídico se hizo con las herramientas del viejo.
La Ley 50 de 1990, aprobada aún antes de la Constitución, materializó la desregulación laboral. Aumentó la flexibilidad en la contratación y el despido, aunque introdujo también algunos avances —ampliación de derechos de maternidad y vacaciones— que suelen omitirse en las lecturas más rígidas. En conjunto, la reforma modificó la relación de fuerzas: abarató la fuerza de trabajo formal, empujó la informalización y debilitó estructuralmente al sindicalismo justo en el momento en que el paramilitarismo entraba en su fase de expansión nacional.
El costo social de la apertura fue más nítido en el campo. El PIB agropecuario creció apenas 2,52% entre 1990 y 1994 frente al 4,26% del PIB general, y llegó a caer al -2,0% en 1992. La importación masiva de trigo, cebada y otros productos afectó gravemente a productores campesinos —especialmente en la cordillera nariñense—, que quedaron sin mercado para sus cultivos y con deudas bancarias impagables. Ese colapso agrícola tuvo una consecuencia territorial de fondo: contribuyó al crecimiento de los cultivos ilícitos de coca al dejar a franjas enteras del campesinado sin alternativa económica legal, y propició su migración hacia Caquetá y Putumayo, regiones que en la década siguiente serían el epicentro de la guerra.
La reducción de controles de capital, además, aceleró la entrada y salida de dinero líquido. La desregulación sobre inversiones de portafolio generó un aumento de flujos de corto plazo que en otros países latinoamericanos derivó en crisis bancarias severas durante la década. Colombia atravesó su propia versión al final del período, con la crisis financiera y de vivienda de finales de los noventa.
La geografía del capital y la geografía de la guerra
Entre 1992 y 1997, la inversión extranjera directa se diversificó respecto a los años ochenta, cuando petróleo y minería concentraban más del 80% del total. Pero los sectores extractivos y agroindustriales siguieron siendo los ejes de la penetración territorial: Occidental y BP en los llanos petroleros, Drummond y las operadoras del Cerrejón en el Cesar y La Guajira, Chiquita Brands —heredera directa de la United Fruit tras su fusión con AMK Corporation en 1970 y su rebautizo en 1990— en el Urabá antioqueño y chocoano, y una constelación de palmicultores que desde 1998 se instalaron en el Bajo Atrato con apoyo del Bloque Elmer Cárdenas de las Autodefensas Unidas de Colombia.
Este mapa importa porque coincide, casi milimétricamente, con la expansión paramilitar de la segunda mitad de los noventa. El fenómeno de despojo que había arrancado en Urabá, sur de Córdoba y Magdalena Medio se extendió hacia los Montes de María, el corredor minero del Cesar, las zonas bananeras del Magdalena y la Sierra Nevada de Santa Marta. La violencia fue funcional a la transferencia de tierras: existe una correlación documentada entre masacres, desplazamiento forzado y saltos inexplicables en el recaudo del impuesto predial —indicador de movimientos excepcionales en los registros de propiedad—, especialmente en la región Caribe, donde la informalidad en la tenencia agravaba la vulnerabilidad de las comunidades campesinas.
En el Bajo Atrato, la industria de la palma de aceite se introdujo en los territorios colectivos de Curvaradó, Jiguamiandó y Pedeguita y Mancilla desde 1998, respaldada por el Bloque Elmer Cárdenas, comandado por Fredy Rendón Herrera, alias El Alemán. Entre 2002 y 2006, el control territorial de ese bloque en el Urabá-Chocó estuvo directamente asociado a la consolidación de agronegocios de palma, banano y plátano, ganadería extensiva, explotación maderera y concesiones mineras. Maderas del Darién S.A. aportó al Bloque entre veinte y treinta millones de pesos desde el año 2000, además de permitirle utilizar las frecuencias de sus antenas repetidoras. Comunidades campesinas y afrodescendientes fueron forzadas a vender predios o descubrieron que sus tierras habían sido transferidas mediante compraventas irregulares. En el Pacífico nariñense, la titulación colectiva de comunidades negras se dio en medio de conflictos territoriales que afectaron el proceso mismo de posicionamiento de sus nociones de territorio.
Chiquita Brands: la continuidad del enclave
Ningún caso ilustra mejor la larga duración del capital transnacional en Colombia que el de la sucesora de la United Fruit. La compañía se instaló en Urabá en la década de 1960 bajo el nombre Compañía Frutera de Sevilla, y su filial colombiana Banadex realizó pagos a grupos guerrilleros —al menos a las FARC— entre 1989 y 1997, y posteriormente a las Autodefensas Unidas de Colombia entre 1997 y 2004. Los pagos a las AUC se canalizaron inicialmente a través de la llamada Casa Castaño —la estructura de mando de Carlos Castaño Gil y su hermano Vicente—, luego mediante la Convivir Papagayo, que entre 1998 y junio de 2003 recibió 7.036.793.917 pesos, y finalmente a través de una cuenta del Banco Ganadero de la Asociación de Servicios Especiales de Vigilancia y Seguridad Privada.
En 2007, el Departamento de Justicia de Estados Unidos llevó a Chiquita ante una corte federal de Washington. La empresa confesó su alianza con las AUC entre 1997 y 2004 —organización clasificada como terrorista por el gobierno estadounidense desde 2001— y fue declarada culpable. En Colombia, en cambio, Chiquita no ha recibido ninguna sanción administrativa o judicial firme, aunque la Fiscalía adelantó investigaciones contra exdirectivos por financiamiento a grupos paramilitares.
El argumento central de las demandas civiles contra Chiquita presentadas en Estados Unidos es analíticamente decisivo: los pagos no fueron extorsiones sino pagos voluntarios a cambio de seguridad y de lo que las demandas llamaron un "ambiente laboral favorable". Ese ambiente se entendía como la restricción práctica de libertades básicas de asociación, expresión y negociación colectiva mediante intimidación de sindicalistas y la expulsión o asesinato de líderes sindicales, hechos que habrían beneficiado a la multinacional. Es la formulación jurídica más precisa que se ha logrado del vínculo estructural entre acumulación transnacional y violencia antisindical en Colombia.
La Comisión de la Verdad, en su informe final, documentó que Chiquita estuvo vinculada con la financiación de grupos guerrilleros y paramilitares en Urabá al menos desde 1989 hasta 2004. La línea que va de la masacre de Ciénaga en 1928 a los pagos de la Convivir Papagayo en 2003, pasando por la fusión de la United Fruit con AMK en 1970 y su rebautizo como Chiquita en 1990, dibuja un patrón que resiste tanto la lectura que reduce todo al momento neoliberal como la que lo diluye en la larga duración: una constante que la apertura de los noventa amplió geográficamente y radicalizó en sus formas de violencia.
Petróleo, carbón y contratos de seguridad
En el sector energético, la articulación entre capital transnacional y actores armados adoptó formas paralelas pero distintivas. Drummond Company Inc., la carbonífera de Alabama que opera la mina La Loma en el Cesar y un puerto de embarque en el Magdalena, fue señalada por presuntamente financiar al Frente Juan Andrés Álvarez del Bloque Norte de las AUC al menos entre 1996 y 2001. El excontratista Jaime Blanco Maya declaró ante una corte federal de Alabama haber pagado cerca de 900.000 dólares a las AUC entre 1997 y mediados de 2001. Blanco sostuvo que quienes planearon el asesinato de los líderes sindicales de Sintraminenergética —Valmore Locarno y Víctor Orcasita— fueron Adkins y Jairo de Jesús Charris, empleado de la minera y de las AUC, y que haber eliminado a esos sindicalistas "benefició indirectamente a la multinacional" porque en el departamento de seguridad de Drummond se creía que los sindicalistas tenían vínculos con las FARC.
En el Putumayo, empresas petroleras firmaron con unidades de la fuerza pública convenios de cooperación o colaboración —contratos de seguridad, en el lenguaje corriente— con unidades sindicadas de graves violaciones a los derechos humanos y de alianzas comprobadas con grupos paramilitares. La lógica se replicaba: el Estado subcontrataba con la fuerza pública la protección de infraestructura crítica de propiedad transnacional, en zonas donde esa misma fuerza pública operaba en tándem con estructuras paramilitares.
El Bloque Central Bolívar, por su parte, ejerció control sobre la asignación de contratos y empleos en empresas contratistas vinculadas a Ecopetrol, utilizando ese mecanismo para colocar personas que realizaban labores de inteligencia o encubrían acciones criminales. Conviene una distinción precisa: no está documentado que las contratistas conocieran explícitamente el origen paramilitar del mecanismo, ni que el arreglo funcionara como una bolsa de empleo formalmente estructurada. Pero el hecho de que un bloque paramilitar controlara efectivamente la puerta de entrada al empleo en contratos de la petrolera estatal revela hasta qué punto el andamiaje del capital energético estaba capturado, en el terreno, por actores armados ilegales.
Las multinacionales de seguridad privada, que crecieron exponencialmente en el período, reclutaban preferentemente a oficiales militares retirados, cuya experiencia previa y relaciones personales con los altos mandos del Ejército les permitían ocupar posiciones privilegiadas. Ese circuito de personal entre fuerza pública, seguridad privada y estructuras irregulares operaba, en la práctica, como el sistema nervioso de la protección extractiva.
La violencia antisindical como sistema
Los números condensan lo que las historias particulares desarrollan. Entre 1986 y 2006, más de 2.500 sindicalistas fueron asesinados en Colombia. En el año 2000, de 140 sindicalistas víctimas de asesinato o desaparición forzada en el mundo, Colombia registraba 76 —además de 676 amenazas, 13 intentos de asesinato, 22 secuestros, 28 exilios forzosos y 418 detenciones, principalmente en contextos de represión a huelgas—. En 2001 y 2002 los picos fueron extremos: 125 sindicalistas asesinados en los primeros diez meses de 2001 y 146 en los mismos meses de 2002.
Colombia se consolidó, durante casi dos décadas, como el país más peligroso del mundo para ejercer la actividad sindical. Esa condición no era un accidente ni un efecto lateral de un conflicto que ocurría al margen. Era, en sectores concretos —bananero, carbonífero, palmicultor, petrolero—, un componente estructural de la forma en que operaba el capital transnacional: el "ambiente laboral favorable" que las demandas contra Chiquita definirían con precisión jurídica.
La USO fue uno de los blancos permanentes. Sus dirigentes fueron sometidos a procesos ante la Justicia Sin Rostro; la Procuraduría comprobó la clonación de testigos y sancionó a los funcionarios responsables. El abogado Eduardo Umaña Mendoza, defensor de los sindicalistas, logró desmontar acusaciones en varios de esos procesos antes de ser asesinado en 1998. En el sector eléctrico, Edulfo Zambrano, presidente del sindicato, fue asesinado el 27 de octubre de 1997, y Adán Alberto Pacheco, fiscal de Sintraelecol, el 2 de mayo de 2005; este último figuraba en listas proporcionadas por el DAS al Bloque Norte de las AUC.
Plan Colombia: la protección internacional del capital
En 2002, el gobierno de Estados Unidos solicitó a su Congreso un suplemento adicional de cerca de 100 millones de dólares específicamente para la seguridad del oleoducto Caño Limón-Coveñas, motivado en parte por las pérdidas que los ataques al oleoducto generaban a empresas estadounidenses con inversiones en el sector. Esa cifra —una línea presupuestal explícita para proteger infraestructura petrolera de una compañía privada extranjera— es la formulación más nítida de la política que se materializó en el Plan Colombia.
El plan fue concebido por Andrés Pastrana hacia junio de 1998 como una iniciativa que combinaba componentes sociales, económicos y de paz dentro de su Plan de Desarrollo, con énfasis en cooperación internacional, sustitución de cultivos y proceso de paz. Con la acogida del presidente Bill Clinton en diciembre de 1998 y la posterior aprobación de ayuda estadounidense, el plan fue adquiriendo un perfil predominantemente militar y contrainsurgente, coordinado por el Comando Sur. Bajo el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, ese perfil se profundizó: la política de Seguridad Democrática continuó recibiendo ayuda para la modernización de las Fuerzas Armadas y la lucha antinarcóticos, e incluyó un componente específico de protección de infraestructura petrolera que benefició directamente a las empresas del sector.
La respuesta institucional al narcotráfico bajo el Plan Colombia tuvo éxito principalmente en los centros urbanos. En las zonas rurales de cultivo y transformación —las mismas hacia donde había migrado el campesinado desplazado por la apertura agrícola de los noventa— el Estado no logró imponerse. La pugna territorial entre narcotráfico, guerrilla y paramilitares derivó en masacres y desplazamiento forzado a escala masiva. Los actores económicos aprovecharon o soportaron esa pugna según su posición: algunos, como las palmicultoras del Bajo Atrato o Chiquita en Urabá, se beneficiaron de la reconfiguración territorial que la violencia produjo; otros, como los campesinos cocaleros del Putumayo, fueron su cara desechable.
Desde al menos la administración de Misael Pastrana Borrero en los años setenta puede trazarse un patrón continuo en el que Estados Unidos presionaba sus políticas antidrogas y los sucesivos gobiernos colombianos intentaban satisfacerlas, con desacuerdos ocasionales. El Plan Colombia fue la fase más intensa de esa dinámica, y su rasgo definitorio fue haber articulado, en un mismo instrumento, la lucha antinarcóticos, la contrainsurgencia y la protección de intereses económicos transnacionales.
El post-acuerdo y las deudas abiertas
La Ley de Justicia y Paz de 2005, marco jurídico de la desmovilización paramilitar, generó un rendimiento inesperado en materia de responsabilidad empresarial. Las versiones libres de los jefes paramilitares produjeron casi 30.000 compulsas de copias que ordenaron investigar a terceros; entre los investigados figuran actores de los sectores ganadero, agroindustrial —banano y palma—, extractivo —carbón y petróleo—, además de dirigentes políticos y funcionarios. Actores económicos aparecen referenciados en sentencias de restitución de tierras y de Justicia y Paz en relación con presuntas violaciones de derechos humanos e infracciones al derecho internacional humanitario, incluyendo financiación e instigación de grupos armados.
Los resultados judiciales han sido lentos y parciales. Chiquita fue sancionada en Estados Unidos, no en Colombia. Drummond enfrenta demandas civiles en cortes estadounidenses y ha sido declarada responsable en algunas instancias; en Colombia, las investigaciones avanzan sin sentencias condenatorias firmes contra la empresa. Los aportes empresariales al paramilitarismo —ya como inversión en seguridad, ya bajo extorsión— quedaron documentados por la Comisión de la Verdad, pero la traducción de ese hallazgo en responsabilidad jurídica sigue siendo una asignatura pendiente del sistema colombiano.
La Ley de Víctimas de 2011 contempló, entre sus instrumentos, la figura del contrato de transacción en el marco del programa de reparaciones administrativas —mecanismo que las organizaciones de víctimas identificaron como un obstáculo potencial para el ejercicio pleno del derecho a la justicia—. La tensión entre reparación y justicia, entre reconocimiento y sanción, atraviesa todo el diseño transicional colombiano; en el caso de los actores empresariales, esa tensión se agudiza porque la responsabilidad económica desborda el marco de la responsabilidad individual con el que la Ley de Justicia y Paz fue concebida.
Balance de una relación estructural
El capital transnacional operó en Colombia, durante todo el siglo XX y las dos primeras décadas del XXI, como una condición estructural que amplificó el conflicto sin ser su causa única ni su director. La apertura jurídica de los noventa creó incentivos para la expansión extractiva y agroindustrial en territorios disputados, y en esos territorios algunas empresas transnacionales financiaron actores paramilitares —documentadamente, no solo por extorsión sino como inversión en un "ambiente laboral favorable"—. Pero el paramilitarismo tenía bases autónomas en el narcotráfico y en alianzas políticas nacionales que exceden la demanda empresarial de seguridad: el Bloque Central Bolívar, la Casa Castaño, el Bloque Norte y el Bloque Elmer Cárdenas fueron aparatos con lógicas propias, no meros instrumentos del capital foráneo.
La continuidad histórica del enclave —de la United Fruit de 1928 a Chiquita de 2004, del petróleo de Barrancabermeja a Caño Limón, de las huelgas del veintitantos a los asesinatos de Sintraminenergética— sugiere, con todo, que el patrón de violencia antisindical y territorial no es un efecto lateral de la apertura neoliberal sino una constante estructural del capitalismo extractivo en Colombia, que la reconfiguración jurídica de los noventa actualizó, amplió geográficamente y dotó de nuevos instrumentos legales. La Constitución de 1991, en esa lectura, no fue la que introdujo el capital transnacional al país: fue la que le dio un marco jurídico modernizado —autonomía del Banco de la República, garantías a la inversión, apertura arancelaria— en el momento exacto en que ese capital estaba a punto de encontrarse, en el terreno, con el escalamiento paramilitar más severo de la historia colombiana.
Esa coincidencia temporal no fue una fatalidad ni un plan. Fue el resultado de decisiones tomadas en Bogotá, en Wall Street, en Houston y en las oficinas del Comando Sur, articuladas con dinámicas locales de despojo, narcotráfico y guerra irregular que ninguno de esos actores controlaba por completo pero de las que todos, en distinta medida, se beneficiaron. Entender el capital transnacional en Colombia es entender esa articulación: ni un fantasma foráneo que llegó con Gaviria, ni un actor omnipotente que dirigió la guerra desde afuera, sino una relación histórica de largo aliento que se reformateó entre 1990 y 2002 y que dejó, como saldo, ocho millones de hectáreas cambiadas de manos, más de dos mil quinientos sindicalistas asesinados y una asignatura de responsabilidad empresarial que la justicia colombiana apenas empieza a abrir.
En el archivo
1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01United Fruit Company / Chiquita Brands International: enclave bananero fundacional en el Magdalena y Urabá, con continuidad desde 1900 hasta los pagos a las AUC documentados entre 1997 y 2004
- 02Occidental Petroleum: descubrimiento de Caño Limón en 1983, transformación de Colombia en exportador de petróleo y eje de la política de seguridad de infraestructura del Plan Colombia
- 03Drummond: empresa carbonífera señalada por financiamiento al Bloque Norte de las AUC en el Cesar y Magdalena entre 1996 y 2001
- 04Ecopetrol: contraparte estatal en el sistema de contratos de asociación desde 1974, cuya infraestructura fue objeto de control paramilitar y disputas armadas
- 05César Gaviria Trujillo: presidente que impulsó la apertura económica, la desregulación laboral y el marco constitucional e institucional que reconfiguró las condiciones de expansión del capital transnacional
- 06Paramilitarismo / AUC: actor armado cuya expansión territorial en los noventa coincidió geográficamente con las zonas de mayor penetración del capital transnacional extractivo y agroindustrial
- 07Sindicalismo: sujeto histórico sistemáticamente reprimido en los enclaves de capital extranjero, desde la masacre de Ciénaga en 1928 hasta el asesinato de más de 2.500 sindicalistas entre 1986 y 2006
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
67 documentos · 74 fragmentos
01Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1791 cita
[1]la economía colombiana era limitada. Por el otro lado, los créditos y las inversiones fluían hacia Colombia desde los Estados Unidos durante la década de 1920, cuando los bancos estadounidenses, rebosantes de capital de inversión después de la Primera Guerra Mundial, estaban ansiosos de ofrecer préstamos y créditos a…
p. 179
02Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 1921 cita
[2]El crecimiento económico extremadamente rápido de los años veinte provenía de dos fuentes principales: el influjo de capital extranjero y el aumento de las exportaciones cafeteras. Si previamente la inversión extranjera había des- empeñado un papel relativamente insignificante en la economía colombiana, enormes…
p. 192
03Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1521 cita
[3]economic reality, Su á rez’s gaze toward the Polar Star was fraught with cultural tension; he was a man deeply influenced by a nineteenth- century Catholic ethos that viewed U.S. Protestant- style capitalist- industrialist development with great skepticism. The Church frequently warned about capitalist excesses and…
p. 152
04Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 3611 cita
[4]temas de cable aéreo para sacar el café de la Cordillera Central y bajarlo a los ríos Magdalena y Cauca. A partir de 1919 entró en servicio el trans porte aéreo con el fin de unir a las principales ciudades colombianas. La ·construcción en gran escala de sistemas de transporte y de otros prQYec tos financiados con…
p. 361
05Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 1871 cita
[5]taciones de banano, llegando a tener once kilómetros a cada lado de la vía. Algunos ramales conectaron cada plantación con la línea principal, y de ahí al muelle en Santa Marta y al mar. En los años veinte la zona bananera cubría buena parte de los municipios de Santa Marta, Ciénaga, Aracataca, Fundación y Pivijay.…
p. 187
06Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1221 cita
[6]de estos delitos. En el Magdalena funcionaba la United Fruit Company, un enclave agrícola que ocupaba extensos terrenos entre las poblaciones de Ciénaga y Fundación para el negocio del cultivo y la exportación del banano. En 1928, la Yunai obtenía una ganancia de 100% por cada racimo que vendía, contaba con unos…
p. 122
07Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 511 cita
[7]bajo la dirección del coronel Efraín Rojas Acevedo. Las concesiones petroleras Aunque las concesiones petroleras De Mares, en Barrancabermeja, y Barco, en el Catatumbo, habían sido declaradas caducas por las autoridades por razones de política internacional –entre las cuales estaba lograr la firma del Tratado con…
p. 51
08Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 2971 cita
[8]inmediatas de utilidades. Un vistazo a la balanza comercial constituye, entonces, un ejercicio útil e informativo acerca de la naturaleza de los cambios en la totalidad de la balanza de pagos. El persistente déficit en la balanza comercial que experimentó el país durante la última parte del periodo 1845-1885 continuó…
p. 297
09Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 361 cita
[9]petróleo en Barrancabermeja (1924 y 1927) y en la zona bananera del Magdalena (1928) permiten hacerse una idea acerca de la situación del proleta- riado, de sus reivindicaciones, del papel desempeñado por los intelec- tuales y de la actitud de las élites. Esas grandes manifestaciones obreras, mucho más ambiciosas que…
p. 36
10Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 3721 cita
[10]Con el agravan- ~ te de que en Colombia comenzó antes, pues los intereses 1 norteamericanos, preocupados por los intentos oficiales ' de control de las explotaciones petroleras, decidieron cor- tar los créditos internacionales. El New York Times atribu- yó esa política oficial al "deseo de la administración del…
p. 372
11Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 1351 cita
[11]y controlando el pago de la tarifa. Las primeras épocas de los ferroviarios fueron también duras. Uno de ellos recordaba lo que le tocó vivir a su padre, antiguo empleado de una empresa inglesa: "El fue maquinista; en esa época no había prestaciones, no había ninguna clase de vacaciones... no se pagaban horas…
p. 135
12Gran Enciclopedia de Colombia - Economía 2José Antonio Ocampo (Dirección Académica); Patricia Correa, Luis Nelson Beltrán, Roberto Steiner S. y otros (autores de capítulos) · 2007 · p. 2171 cita
[12]épocas de la Colonia y la Conquista, que consagraban la propiedad del suelo y del subsuelo en cabeza de sus duenos. La Ley 20 de 1969 pretendio, entre sus muchas disposiciones, abolir la propiedad privada del subsuelo como sistema de contratacion petrolera, respetando, sin embargo, los derechos adquiridos que…
p. 217
13Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 831 cita
[13]Occidental Petroleum Corporation (OXY), asumía los costos de la exploración y, si en efecto encontraba crudo, Ecopetrol entraba a participar del proceso de extracción y tenía derecho al 50 % de las rentas derivadas de esta actividad 228. Pero la buena noticia para la economía nacional no lo fue tanto para las comu-…
p. 83
14Violent Democratization: Social Movements, Elites, and Politics in Colombia's Rural War Zones, 1984-2008Leah Anne Carroll · 2011 · p. 2081 cita
[14]state oil enterprise, specifying the conditions for oil exploration in Arauca. In July 1983, after a long and arduous exploratory process and a $70 million investment, Occidental discovered oil, in Caño Limón (see fig. 6.1). By November tests had con- firmed that the find—reserves of up to one billion barrels—was one…
p. 208
15Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 2991 cita
[15]guarismos del periodo. 300 Sfiíndic Kfiídficnerst Entre 1980 y 1991, la ied tuvo un crecimiento promedio de 15 %. La mayor parte de las inversiones se concentraron en la explotación de yacimientos de petróleo (54 %), mine- ría (27 %) e industria manufacturera (15 %) (Cubillos y Navas, 2000, p. 22). Medidas enfocadas…
p. 299
16Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 591 cita
[16]hasta el año 2000 muestra a los sectores industrial y eléctrico (en particular el público) como los de mayor crecimiento, junto con cementos, ladrillos y otras construcciones y en menor medida el sector metalúrgico, textiles y papel. Mercado internacional A principios de la década de 1980, apenas un 5 por ciento de la…
p. 59
17Estado crítico de la propiedad rural y de las políticas agrarias en ColombiaDelgado Castaño, P. · 2018 · p. 132 citas
[17]que tiene su origen en la libertad económica y que se sustenta en las políticas EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:25:35 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 48 rentabilidad que deben obtener los campesinos. Este círculo vicioso que…
p. 13
[18]que tiene su origen en la libertad económica y que se sustenta en las políticas EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:25:35 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 48 rentabilidad que deben obtener los campesinos. Este círculo vicioso que…
p. 13
18Paramilitarism and Neoliberalism: Violent Systems of Capital Accumulation in Colombia and BeyondJasmin Hristov · 2014 · p. 1031 cita
[19]by the state military of armed bodies outside its institution. It had such long-lasting effects that even when paramilitarism was outlawed in 1989, paramilitary groups continued to grow and multiply with the unofficial support (and often direct involvement) of the state. Neoliberalism and Militarization: The Peace of…
p. 103
19Histories of Perplexity: Colombia, 1970s–2010sLina Britto, A. Ricardo López-Pedreros · 2024 · p. 2181 cita
[20]a series of economic and social reforms, very similar to those pursued at the time by other Latin American governments, including the privatization and liquidation of state compa - nies, the surrender of the health and pension systems to private capital, the dismantling of a protectionist system of import tariffs, and…
p. 218
20Mayorías sin democracia. Desequilibrio de poderes y Estado de derecho en Colombia, 2002-2009Mauricio García Villegas, Javier Eduardo Revelo Rebolledo · 2009 · p. 2171 cita
[21]preservar el poder adquisitivo de la moneda (CP, art. 373), no puede, sin embargo, ser indiferente a los resultados de sus decisiones sobre el empleo y el crecimiento, que explícitamente debe tomar en consideración” Corte Constitucional, sentencia C-481 de 1999, M. P. Alejandro Martínez Caballero. En adelante…
p. 217
2125 años de luchas sociales en Colombia 1975-2000Mauricio Archila Neira, Álvaro Delgado G., Martha Cecilia García V., Esmeralda Prada M. · 2002 · p. 301 cita
[22]importaciones. pero desatendió la infraestructura. sobre todo la rural. que atravesó la peor recesión en muchos años. Mientras el PIB general creció en pro- medio 4,26% entre 1990 y 1994. el agropecuario lo hizo en 2,52% con cambios dramáticos como pasar de 5.9% en 1990 a -2.0% en 1992"". El crecimiento del PIB…
p. 30
22No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 4641 cita
[23]una importante fuente de financiación. Como lo explicó un exfuncionario del área rural de la cordillera nariñense, las transformaciones económicas en Nariño durante los años noventa habían dejado un campesinado empobrecido, migrante, y terrenos abandonados disponibles para el cultivo de coca: «Lo primero que hizo el…
p. 464
23Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 621 cita
[24]no tenían los recursos institucionales, financieros ni tecnológicos para adaptarse a las nuevas condiciones de la competencia. Si se considera que la economía global había privilegiado un modelo de producción que se caracteriza por la extracción y adaptación tecnológica intensiva y el limitado uso de mano de obra,…
p. 62
24Testigos olvidados. Periodismo y paz en ColombiaAndrés Felipe De Pablos, Luisa Fernanda Gómez · 2017 · p. 12 citas
[25]63 III. Bienvenidos al futuro (1990-1994) En los últimos días del gobierno de Virgilio Barco ya se habían iniciado diálogos de paz con las guerrillas, y Quintín PRT EPL Lame. Por esta razón, desde la hora cero del gobierno de César Gaviria, se buscó recobrar esos diálogos y reiniciar procesos de desmovilización y…
p. 1
[26]63 III. Bienvenidos al futuro (1990-1994) En los últimos días del gobierno de Virgilio Barco ya se habían iniciado diálogos de paz con las guerrillas, y Quintín PRT EPL Lame. Por esta razón, desde la hora cero del gobierno de César Gaviria, se buscó recobrar esos diálogos y reiniciar procesos de desmovilización y…
p. 1
25Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · p. 1931 cita
[27]el país. A pesar de lo corto del tiempo, su coordinador, Ricardo Santamaría, sostiene que hubo mucho interés, el cual se vio reflejado, por ejemplo, en el Una de las mayores paradojas de la Constitución de 1991 fue que esta nació con base en la controvertida figura del “estado de sitio”. En efecto, el presidente…
p. 193
26Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 351 cita
[28]elección de presidente de República. Este decreto se explicó amparado en el decreto 1038 do 1984, que dechró turbadoel orden público y en estado de sitio todo el territorio nacional, Su finalidad era facilitar el pronancamiento popular sobre el de- sE0- de comvecar una assmblen consti: tuyente para reformar la…
p. 35
27Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · p. 231 cita
[29]capital. In 1975 almost 80 percent of foreign exchange trans- actions were linked to the production of goods and services, while in 1998 only 2.5 percent of these transactions were connected to goods and services, CIVIL-MILITARY RELATIONS IN COLOMBIA 12 with 97.5 percent related to portfolio or financial flows…
p. 23
28Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 471 cita
[30]los años ochenta e inicios de los noventa y el ímpetu de los nuevos descubri- mientos de petróleo, oro, carbón, esmeraldas y otros minerales llevó al incre1nento de las inversiones de capital por parte de compaíi.ías ex- tranjeras. La llegada de un número creciente de compaíi.ías lntlltinacionales \rino acompaúada de…
p. 47
29Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 4221 cita
[31]sirvió, entonces, de la militarización de territorios considerados como zonas especiales de orden público y del desarrollo de acciones cívico-militares para atender las necesidades básicas de la población, como medio para ganar su simpatía y, a la vez, realizar labores de inteligencia, obteniendo información a través…
p. 422
30Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 311 cita
[32]pérdidas para las empresas estadounidenses que tienen inversiones en este sector. 16 En 2002, el gobierno de Estados Unidos solicitó a su Congreso un suplemento adicional de cerca de 100 millones de dólares para la seguridad del oleoducto Caño Limón-Coveñas (Estados Unidos, Departamento de Estado, 2002). Igualmente,…
p. 31
31Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1451 cita
[33]todo el tema de lo que es el con- flicto armado, ¿no? Entonces muchos hostigamientos, enfrentamientos, bombardeos. O sea, es ese periodo. Estamos hablando que es el periodo más duro del conflicto armado en el territorio» 389. En ese sentido, las empresas petroleras participaron indirectamente en las dinámi- cas del…
p. 145
32Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 10221 cita
[34]e instigaron violaciones de derechos humanos e infracciones al DIH. Actores económicos relacionados con el sector ganadero, agroindustrial (banano y palma) y extractivo (carbón y petróleo) se referencian en sentencias de restitución de tierras y de Justicia y Paz, así como en las casi 30.000 compulsas de copias…
p. 1022
33La maldita tierra. Guerrilla, paramilitares, mineras y conflicto armado en el departamento de CesarCésar Molinares Dueñas, Nathan Jaccard · 2016 · p. 651 cita
[35]los paramilitares. El excontratista asegura que los cinco millones faltantes los sacaba de su bolsillo. Según su tes- timonio, entre 1997 y mediados de 2001 pagó cerca de 900. 000 dólares a las llamadas “autodefensas”. Antes del crimen de Locarno y Orcasita, Blanco recuerda que la guerrilla voló varias veces la línea…
p. 65
34Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo II. Bloque Central Bolívar: violencia pública y resistencias no violentasAlberto Santos Peñuela (coordinador del informe y correlator), Luis Miguel Buitrago Roa, Juan Guillermo Jaramillo Acuña, Nicolás Otero González, Rodrigo Torrejano Jiménez · 2021 · p. 1541 cita
[36]trabajadores de Ecopetrol 28. Sin embargo, la coacción no fue la única forma en la que los paramilitares ejercieron control sobre las personas alrededor de la administración petrolera. Con el objetivo de hacer labores de inteligencia sobre el actuar de los sindicatos y de las empresas en la zona, los paramilitares…
p. 154
35Doble discurso, múltiples crímenes. Análisis temático de las ACMM y las ACPBCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández (coordinador) · 2021 · p. 3272 citas
[37]y que le suminis- tró, por ejemplo, parte de las regalías. “Gremiales y empresariales”, que realizaron aportes a grupos parami- litares ya sea como inversión en seguridad o por extorsión en sectores industriales, financieros y comerciales. “Fuentes proscritas”, aquellas que provienen de actividades ilegales como…
p. 327
[38]y que le suminis- tró, por ejemplo, parte de las regalías. “Gremiales y empresariales”, que realizaron aportes a grupos parami- litares ya sea como inversión en seguridad o por extorsión en sectores industriales, financieros y comerciales. “Fuentes proscritas”, aquellas que provienen de actividades ilegales como…
p. 327
36America's Other War: Terrorizing ColombiaDoug Stokes · 2005 · p. 1422 citas
[39]the original documents of the order in both Spanish and English. See pp. 105–50. 125 Ibid., pp. 30, 38–9. 126 Washington Times, 28 January 2003. 127 Ibid. 128 Human Rights Watch, Colombia’s Checkbook Impunity, 22 September 2003. < http://hrw.org/backgrounder/americas/checkbook-impunity.htm > 129 UN High Commissioner…
p. 142
[40]the original documents of the order in both Spanish and English. See pp. 105–50. 125 Ibid., pp. 30, 38–9. 126 Washington Times, 28 January 2003. 127 Ibid. 128 Human Rights Watch, Colombia’s Checkbook Impunity, 22 September 2003. < http://hrw.org/backgrounder/americas/checkbook-impunity.htm > 129 UN High Commissioner…
p. 142
37Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 551 cita
[41]para encontrar «enemigos internos» en los actores sociales. La historia nacional también demuestra que la guerra suele desbordar los límites humanitarios y que al final se tejerán ilícitas alianzas estratégicas que la reconfiguran en guerra sucia. Surge, entonces, un patrón de estigmatización, persecución, eliminación…
p. 55
38El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 1842 citas
[42]los ojos ante el resultado de una investigación interna que lo vinculaba con narcotraficantes, según el “Oficio 002-BR4-01-746”. El general Navas Rubio fue destituido en 1992, pero a raíz de la “fuga” del narcotraficante Pablo Escobar Gaviria de la cárcel, pues era el director general de prisiones. “Tierra arrasada”…
p. 184
[43]los ojos ante el resultado de una investigación interna que lo vinculaba con narcotraficantes, según el “Oficio 002-BR4-01-746”. El general Navas Rubio fue destituido en 1992, pero a raíz de la “fuga” del narcotraficante Pablo Escobar Gaviria de la cárcel, pues era el director general de prisiones. “Tierra arrasada”…
p. 184
39Tierra y carbón en la vorágine del Gran Magdalena. Los casos de las parcelaciones de El Toco, El Platanal y Santa FeYamile Salinas Abdala, María Paula Hoyos, Ana María Cristancho · 2018 · p. 1181 cita
[44]y Banadex S.A., filiales de Chiquita Brands - antes United Fruit Company 170. En Urabá, las contribuciones se realizaron inicialmente a “la Casa Castaño través de lo que se ha conocido como la Oficina de Mede- llín” (Fiscalía, 2016). Después, por medio de la Convivir Papagayo, que entre 1998 y junio de 2003 recibió…
p. 118
40At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 1391 cita
[45]at large. 124 | At the Margins of the Global Market Case Study #2 DESPOTISM AND CRISIS IN THE BANANA REGIME OF URABÁ I was appointed by the Estado Mayor [AUC Central Command] to retake “ el Calima ” fi ve years ago. But the Bloque Bananera was initiated by me as a measure of self-defense. I started here and will have…
p. 139
41Plan Colombia: U.S. Ally Atrocities and Community ActivismJohn Lindsay-Poland · 2018 · p. 611 cita
[46]to growers at the time. The farc, for its part, harassed competing banana growers. The payments to farc, often made by a former U.S. military pi lot who was a Chiquita man ag er in Colom - bia, continued through at least 1997. 26 These changes on the armed Left coincided with the growth of paramili - tary death squads…
p. 61
42The Para-State: An Ethnography of Colombia's Death SquadsAldo Civico · 2016 · p. 1801 cita
[47]from kidnappings, but to also dispossess peasants from their land, which has been increasingly concen- trated to the advantage of agroindustrial businesses and mining companies (Reyes Posada 2009). Paramilitary death squads have played a fundamental role in the repression of workers’ organizations and the selective…
p. 180
43La economía de los paramilitares: Redes de corrupción, negocios y políticaMauricio Romero Vidal (coordinador y editor), Ariel Fernando Ávila Martínez, Vilma Liliana Franco R., Ángela Olaya, Hernán Pedraza Saravia, Bernardo Pérez Salazar, Juan Diego Restrepo E., Diana Torres · 2011 · p. 871 cita
[48]pre- sentada la demanda y la apelación, aún no se han manifestado sobre la responsabilidad de Chiquita frente a los familiares de las víctimas y las demandas por reparación. La multinacional enfrenta varias demandas por su responsabilidad en la violación de derechos humanos a cientos de pobladores y trabajadores…
p. 87
44Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 761 cita
[49]rentas de la economía del narco- tráfico 90. Entre 2002 y 2006, el control territorial ejercido por el Bloque Elmer Cárdenas de las AUC estuvo asociado a la consolidación de diferentes proyectos económicos en territorios étnicos, como la explotación maderera; agronegocios de palma, banano y plátano, y ganadería…
p. 76
45Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 1351 cita
[50]de tierras, tierras robadas a campesinos, indígenas y comunidades negras para el exclusivo sembrado de la palma con el total apoyo de la Presidencia de la República. A principios del 2003 la plantación ilegal de la palma de aceite o africana, avanzaba en el norte de Colombia en las regiones próximas al Darién,…
p. 135
46Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 1351 cita
[51]de tierras, tierras robadas a campesinos, indígenas y comunidades negras para el exclusivo sembrado de la palma con el total apoyo de la Presidencia de la República. A principios del 2003 la plantación ilegal de la palma de aceite o africana, avanzaba en el norte de Colombia en las regiones próximas al Darién,…
p. 135
47Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. PacíficoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1201 cita
[52]20 de julio de 2013. 420 Corte Constitucional, Sentencia SU394/16, 28 de julio de 2016. 421 Según informes del Incoder, en el año 2000 existían dentro del territorio colectivo de Curvaradó 3.636 hectáreas de cultivos de palma africana, mientras que en el área correspondiente a la cuenca del Jiguamiandó, la extensión…
p. 120
48Carne es guerra. Veganismo y conflicto armado en ColombiaColectiva Dostristestigres, La Calderita Vegana · 2021 · p. 141 cita
[53]palma africana es un cultivo de rendimiento tardío porque, a pesar de que es permanente, sólo empieza a ge - nerar frutos a partir del tercer o cuarto año. La extrac - ción del aceite debe realizarse máximo en las primeras 12 horas después de que el fruto ha sido recolectado, lo que exige la ubicación de una planta de…
p. 14
49Una Colombia que nos quedaLinsu Fonseca · 2007 · p. 1961 cita
[54]y se encuentra concentrada principalmente en la faja del litoral Pa cífico, donde está el mayor número de comunidades y pobladores. Se encuentran también 116 resguardos, seis de los cuales comparten con el departamento del Valle del Cauca; las etnias son Embera, Katío, Chamí, Wouunaan y Tule con una población de…
p. 196
50Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1381 cita
[55]el mapa 9 se pueden apreciar, por ejemplo, los municipios que presentan expansión de cultivos de palma en el periodo 2001-2013, en relación con los que registran fenómenos de desplazamiento forzado entre 2001 y 2004. Se evidencia allí una correspondencia en algunas regiones del Urabá, el Magdalena Medio o el Meta. La…
p. 138
51Tierras. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoAlejandro Reyes Posada · 2018 · p. 991 cita
[56]Sierra Nevada de Santa Marta, en los depar- tamentos de Guajira, Magdalena y Cesar, reunió su importancia estratégica como ruta de salida del narcotráfico con la creación de un grupo paramilitar dirigido por un colono antioqueño, Hernán Giraldo Serna, que prestó servicios de seguridad para grandes ha- cendados y…
p. 99
52Etnización de la negridad: La invención de las 'comunidades negras' como grupo étnico en ColombiaEduardo Restrepo · 2013 · p. 2531 cita
[57]‘revolución’ pacífica y dentro de los 252 E t n i z a c i ó n d e l a n e g r i d a d límites de la institucionalidad. Una ‘revolución’ que involucraba transformaciones radicales, sin duda; pero unas que operaban por fuera de las lógicas de la extrema derecha o izquierda, apostándole a las tendencias hacia la…
p. 253
53La tierra en disputa. Memorias de despojo y resistencia campesina en la costa Caribe (1960-2010)Absalón Machado, Donny Meertens · 2010 · p. 501 cita
[58]una posible correlación entre actos de violencia, analizados a través de su más cruel expresión que son las masacres; el desplazamiento forzado y sus momentos más intensos, y los saltos inexplicables en el recaudo del impuesto predial, dato que se suele usar para aproximarse a excepcionales movimientos de predios en…
p. 50
54El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 2921 cita
[59]en la defensa de la vida, en la desmilitarización de las regiones campesinas y sólo en un tercer lugar la tierra y los servicios públicos. Ello debido a la persecución y el asesinato consecutivo en forma individual y en masacres de los dirigentes campesinos por la acción de los grupos paramilitares que ya se habían…
p. 292
55El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 2921 cita
[60]en la defensa de la vida, en la desmilitarización de las regiones campesinas y sólo en un tercer lugar la tierra y los servicios públicos. Ello debido a la persecución y el asesinato consecutivo en forma individual y en masacres de los dirigentes campesinos por la acción de los grupos paramilitares que ya se habían…
p. 292
56Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Magdalena MedioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 421 cita
[61]sucesivas olas migratorias de personas buscando ocupación en oficios varios y abrir oportunidades comerciales. Mientras que los rendimientos de las empresas se multiplicaban y sus empleados extranjeros gozaban de comodidades y beneficios, los obreros y sus familias vivían en condiciones muy difíciles. Fue en esta…
p. 42
57Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 1921 cita
[62]naciente clase obrera colom- biana no tenía un componente de trabajadores in- dustriales fuertes; para 1930 sólo 15.000 obreros laboraban en fábricas; la mayoría de ellos, las dos terceras partes, eran mujeres; las formas de orga- nización sindical tuvieron carácter esporádico. Los sectores que presentaron mayor grado…
p. 192
58Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 611 cita
[63]compañía: 30 Además de las fuentes periodísticas y la Memoria del Ministerio de Industrias de 1927, también se consultó la autobiografía de uno de los dirigentes de la huelga de 1927. Gutiérrez, l. (1949). 97 98 1-llSTORIA OEL SINDICAUSMO EN COLOMHI!I., 185<1·2013 1. Aumento de salarios del25% 2. Seguridad de empleo,…
p. 61
59El derecho a la justicia como garantía de no repetición. Volumen 2. Las víctimas y las antesalas de la justicia. Conclusiones y RecomendacionesCentro Nacional de Memoria Histórica · 2016 · p. 1252 citas
[64]de la ci- fra mundial de 140 sindicalistas víctimas de asesinato o desaparición forzada, Colombia registraba 76, a lo que se sumaban 676 amenazas, 13 intentos de asesinato, 22 secuestros, 28 exilios forzosos, 149 heri- dos y 418 detenciones, principalmente por represión a movimientos huelguistas (El Tiempo, 2000,…
p. 125
[65]de la ci- fra mundial de 140 sindicalistas víctimas de asesinato o desaparición forzada, Colombia registraba 76, a lo que se sumaban 676 amenazas, 13 intentos de asesinato, 22 secuestros, 28 exilios forzosos, 149 heri- dos y 418 detenciones, principalmente por represión a movimientos huelguistas (El Tiempo, 2000,…
p. 125
60La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo IICentro Nacional de Memoria Histórica · 2022 · p. 2561 cita
[66]Edulfo Zambrano, presidente del sindicato, asesinado el 27 de octubre de 1997; Luis Oñate Henrí- quez, ocurrido el 24 de mayo de 2003, y Adán Pacheco, asesinado el 2 de mayo de 2005. Además, el sindicato reporta que se dieron amenazas contra Rubén Castro Quintana en 2004, y un atentado contra Fernando Echavarría en…
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61La Colombia fuera de Colombia. Las verdades del exilioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1431 cita
[67]sentado y una voz distorsionada: “Diga sí o no tal cosa”. El abogado no podía intervenir, así era el sistema. En ese momento sentí temor. Lógicamente, ¿a quién no le va a dar temor que lo metan a la cárcel? [...]. Eduardo Umaña, en nuestra defensa, logró vincular al proceso a altos funcionarios de Ecopetrol, a…
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62Los procesos de paz en Colombia, 1982-2014 (documento resumen)Álvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 1471 cita
[68]de los programas planteados en el marco de la política de paz, el Plan Colombia fue el más importante y abarcó el mayor esfuerzo del gobierno: El Plan Colombia se desarrollará, principalmente en zonas críticas del conflicto. Aquellas regiones del país que han tenido presencia continua, durante varios años, de actores…
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63Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 651 cita
[69]concebido por el propio Andrés Pastrana, el 8 de junio de 1998, se trataba de una iniciativa nuclear de su Plan de Desarrollo, resultando acogida por el presidente estadounidense Bill Clinton, en diciembre de 1998, cuando prometió destinar más ayuda militar a Colombia a fin de combatir las drogas y fortalecer la…
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64Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 4371 cita
[70]cultivations dominated. With the installation of a radar system from the United States in Vichada, aerial interdictions began against suspected narco-trafficking flights. United States-Colombia Security Cooperation and Plan Colombia Although the hardening of Colombia's antidrug policies stemmed from the upsurge of…
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65Narcotráfico en Colombia: Economía y ViolenciaGustavo Duncan, Ricardo Vargas, Ricardo Rocha, Andrés López · 2005 · p. 1561 cita
[71]en la legisla- ción, penalizando el narcotráfico y los delitos conexos, recurrien- do a la extradición y modernizando su aparato de administración de justicia y de seguridad. Para la primera mitad de los años 90 se había logrado desarticular la mayoría de los grandes carteles de la década anterior y sus vínculos con…
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66Gobernar en medio de la violencia. Estado y paramilitarismo en ColombiaJacobo Grajales · 2017 · p. 561 cita
[72]de Medellín. Rad. 101 768. 22 De fi nido por Sciarrone como “la capacidad de la ma fi a para obtener la cooperación de otros sectores sociales exteriores a su núcleo organizacional” (2000, p. 36). 23 En 2002, la Junta Directiva de la empresa ordenó una auditoría externa sobre los pagos efectuados por su fi lial…
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67El derecho a la justicia como garantía de no repetición. Volumen 1. Graves violaciones de derechos humanos: luchas sociales y cambios normativos e institucionales 1985-2012Centro Nacional de Memoria Histórica · 2015 · p. 1452 citas
[73]sucedieron en los años precedentes a las discusiones sobre la ley de víctimas, fueron determinantes para el posicionamiento que las víctimas y sus organizaciones lograron con- seguir en los debates sobre verdad, justicia y reparación, que se vio principalmente re fl ejado en la incidencia que lograron hacer sobre este…
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[74]sucedieron en los años precedentes a las discusiones sobre la ley de víctimas, fueron determinantes para el posicionamiento que las víctimas y sus organizaciones lograron con- seguir en los debates sobre verdad, justicia y reparación, que se vio principalmente re fl ejado en la incidencia que lograron hacer sobre este…
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