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Biografía

Simón Bolívar

Independencia

1783–1830

16 min de lectura31 documentos
Nacimiento1783, Caracas, Venezuela
Fallecimiento1830, Santa Marta, Colombia
RolesMilitar y comandante de ejércitos independentistas · Presidente de la República de Colombia (Gran Colombia)
Lugar principalBogotá, D.C.
Período históricoIndependencia1810–1831
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La biografía

Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios (Caracas, 1783 — Santa Marta, 1830) fue el militar y político venezolano que condujo la guerra de independencia contra España en cinco países del norte suramericano y concibió, para el territorio liberado, la República de Colombia —hoy llamada Gran Colombia— que unió durante una década a Venezuela, Nueva Granada y Quito. Su nombre pesa en Colombia por dos hechos entrelazados: sin él, la Nueva Granada difícilmente habría alcanzado la independencia en el plazo en que lo hizo; y sin la crisis final de su proyecto —el intento de imponer una presidencia vitalicia y la desintegración subsiguiente de la Gran Colombia entre 1828 y 1830— tampoco se entenderían los bandos originarios de la vida política del país. Es, a la vez, el fundador y el primer gran problema constitucional del Estado colombiano.

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Línea de vida

  1. 1802

    Regreso de España y matrimonio con María Teresa

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    Tras tres años en España, Bolívar regresó en 1802 casado con María Teresa Rodríguez del Toro. Ella murió aproximadamente medio año después del matrimonio, lo que quebrantó profundamente al joven viudo y lo llevó a jurar no volver a casarse.

  2. 1805

    Juramento en el Monte Sacro

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    El 15 de agosto de 1805, en Roma, junto a su maestro Simón Rodríguez, Bolívar juró no dar descanso a su brazo ni reposo a su alma hasta romper las cadenas que oprimían a la América española. El acto marcó su conversión definitiva de joven ilustrado a hombre de misión política.

  3. 1813

    Campaña Admirable y Decreto de Guerra a Muerte

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    Partiendo desde Cartagena, Bolívar ejecutó la Campaña Admirable: tomó Ocaña, Cúcuta, Mérida (23 de mayo), Trujillo (14 de junio), Barinas y Valencia, entrando en Caracas el 6 de agosto de 1813 y restableciendo la Segunda República. El 15 de junio, en Trujillo, emitió el Decreto de Guerra a Muerte.

  4. 1815

    Carta de Jamaica

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    Exiliado en Jamaica tras la caída de la Segunda República, Bolívar redactó el 6 de septiembre de 1815 su célebre Carta de Jamaica, diagnóstico y pronóstico de la América hispana en la que trazó el proyecto de unir Venezuela, Nueva Granada y Quito.

  5. 1819

    Congreso de Angostura, cruce del páramo de Pisba y batalla de Boyacá

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    El 15 de febrero de 1819 instaló el Congreso de Angostura, donde proyectó la República de Colombia. En junio cruzó los Andes por el páramo de Pisba —considerado inaccesible—, con Santander en la vanguardia y Anzoátegui en la retaguardia. El 7 de agosto venció en Boyacá y abrió el camino a Bogotá. En diciembre fue proclamado presidente de la nueva República de Colombia.

  6. 1821

    Constitución de Cúcuta y consolidación de la Gran Colombia

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    El Congreso reunido en Cúcuta aprobó la Constitución de la República de Colombia, con delegados de Nueva Granada y Venezuela, estableciendo un régimen centralista con capital en Bogotá. Ese mismo año la batalla de Carabobo consolidó la independencia venezolana.

  7. 1824

    Junín y Ayacucho: fin de la guerra continental

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    Bolívar venció en Junín en agosto de 1824; su lugarteniente Antonio José de Sucre ganó la batalla de Ayacucho el 9 de diciembre del mismo año, cerrando la guerra de independencia en el continente. En 1825 se fundó la República de Bolívar (Bolivia) y se le encargó redactar su constitución.

  8. 1826

    Constitución boliviana y Congreso Anfictiónico de Panamá

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    Bolívar redactó la Constitución boliviana, que incluía un presidente vitalicio con facultad de nombrar a su sucesor. El 15 de junio de 1826 ratificó el tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua entre Colombia, Centroamérica, Perú y México en el Congreso de Panamá. La propuesta de adoptar la Constitución boliviana en la Gran Colombia generó la fractura con Santander.

  9. 1828

    Fracaso de Ocaña, dictadura y atentado del 25 de septiembre

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    El Congreso de Ocaña (abril-junio de 1828) se disolvió sin acuerdo; Bolívar asumió poderes dictatoriales en agosto. La noche del 25 de septiembre un grupo de conspiradores asaltó el Palacio de San Carlos; Manuela Sáenz los entretuvo mientras Bolívar escapaba. La represión fue severa y Santander fue desterrado.

  10. 1830

    Renuncia y muerte en Santa Marta

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    Con la Gran Colombia desintegrada en Venezuela, Nueva Granada y Ecuador, Bolívar renunció a la presidencia y emprendió el camino al exilio. Murió en Santa Marta el 17 de diciembre de 1830, antes de poder abandonar el continente.

Un criollo mantuano

Los Bolívar eran vascos. El primer Simón de la línea cruzó el Atlántico en 1584 y se estableció en Caracas como funcionario de la corona de Felipe II; de él descendió, tras siete generaciones —un segundo Simón, un Bolívar sin nombre registrado en el árbol, Luis, Juan, Juan Vicente—, el niño que nacería en 1783. La familia había prosperado en Venezuela hasta situarse en la primera línea de la aristocracia criolla: casa en la ciudad, un cacaotal, un hato de ganado, minas de oro, esclavos y el ingenio de San Mateo, que sería más tarde escenario militar de las guerras que ese mismo hijo emprendería. Poseían incluso un título de marqués, aunque para entonces caído en desuso. La riqueza y el prestigio ubicaban a los Bolívar entre los mantuanos, esa élite blanca que en la Caracas colonial monopolizaba tierra, comercio y matrimonios ventajosos.

Simón quedó huérfano de padre y madre en la infancia y fue educado por familiares. La instrucción se repartió entre varios maestros —Andrés Bello, Guillermo Pelgrón, el padre Andújar— y estuvo tutelado durante un tiempo por Miguel José Sanz, abogado severo con quien la convivencia parece haber sido áspera. Pero el nombre que marcó al niño y luego al hombre fue el de Simón Rodríguez, el maestro que a los catorce años del pupilo ya le hablaba de filosofías libérrimas y que poco después tuvo que abandonar Venezuela, desterrado por comprometerse en una conspiración. Rodríguez andaría luego por Norteamérica y Francia, y volvería a cruzarse con Bolívar en el momento decisivo de su vida adulta. La educación del futuro Libertador no fue académica en el sentido escolástico: fue una mezcla de lecturas ilustradas, temperamento aristocrático y desarraigo temprano.

A los quince años partió a España, donde permaneció tres años, y regresó en 1802 casado con María Teresa Rodríguez del Toro. La muchacha —española, prima lejana, algo mayor que él— murió aproximadamente medio año después del matrimonio, en Caracas. El golpe fue tal que el joven viudo juró no volver a casarse, y cumplió. Muchos biógrafos han visto en esa muerte temprana el punto en que la vida privada de Bolívar quedó clausurada para siempre y la vida pública se convirtió en su única sustancia.

El juramento y la vocación

Entre 1804 y noviembre de 1806, Bolívar hizo su segunda estancia europea. París fue su centro de gravedad —residió allí en varios períodos, incluida buena parte de 1806—, pero también recorrió España e Italia. En mayo de 1805 estaba en la península itálica; el 15 de agosto de ese año, en el Monte Sacro de Roma, junto a Simón Rodríguez, pronunció el juramento por el que se comprometía a no dar descanso a su brazo ni reposo a su alma hasta romper las cadenas que oprimían a la América española. Aquel acto —montaña, maestro, mediterráneo, latinidad— sería después releído hasta el mito, pero en su momento fue lo que parecía: la epifanía política de un joven rico que había leído a los ilustrados, admirado y sospechado de Napoleón, y decidido a convertir la biografía en misión. Cerró el viaje con una estadía en los Estados Unidos y regresó a Caracas en junio de 1807.

De la Primera República al Decreto de Guerra a Muerte

Bolívar entró a la política venezolana durante los movimientos juntistas de 1810 y 1811, en la constelación que giraba alrededor de Francisco de Miranda. La Primera República se hundió pronto; también la Segunda tendría vida breve. Lo que separó a Bolívar del resto de los patriotas fue su capacidad de reinventar la guerra después de cada derrota. Tras la caída inicial se refugió en la Nueva Granada, obtuvo mando militar y desde Cartagena lanzó, en 1813, la que quedaría bautizada como Campaña Admirable: una ofensiva relámpago que atravesó los Andes desde el oriente neogranadino, tomó Ocaña, Cúcuta, Mérida el 23 de mayo, Trujillo el 14 de junio, Barinas y Valencia, y culminó con la entrada en Caracas el 6 de agosto de 1813, restableciendo la república.

En el trayecto, el 15 de junio de 1813 y en Trujillo, había emitido el Decreto de Guerra a Muerte, que autorizaba matar a todo español o canario que no participara activamente a favor de la independencia y perdonar la vida a todo americano, incluso a los que hubieran servido al rey. La medida no era retórica: legalizaba una violencia que ya se estaba practicando y la convertía en instrumento de nación. Marcó, desde el inicio, el rasgo que atravesaría toda la carrera de Bolívar: la disposición a suspender el derecho para producir la patria.

La Segunda República cayó también, y en 1815 Bolívar hubo de refugiarse otra vez, ahora en Jamaica. Allí, el 6 de septiembre de aquel año, redactó la Carta de Jamaica, el documento en el que trazó el diagnóstico y el pronóstico de la América hispana, sus posibilidades constitucionales, sus riesgos y —según se lee entre líneas— el proyecto de reducir el gigantesco sueño de Miranda a algo más manejable: la unión de Venezuela, Nueva Granada y Quito.

Boyacá, Angostura, Ayacucho

De Jamaica pasó a Haití, donde recibió del presidente Alexandre Pétion armas, hombres y la exigencia moral de abolir la esclavitud en los territorios que liberara. Desde allí regresó a Venezuela, retomó la guerra en los llanos con jefes como José Antonio Páez, y para 1819 tenía preparada la operación que cambiaría el mapa del continente.

El 15 de febrero de 1819 instaló en Angostura, sobre el Orinoco, un Congreso al que presentó no solo la restauración de la república sino un proyecto mayor: unir Venezuela, la Nueva Granada y Quito bajo el nombre de Colombia, aunque los dos últimos territorios estuvieran todavía en manos españolas. Cuatro meses después, con un ejército que incorporaba más de mil llaneros veteranos, cruzó los Andes por el páramo de Pisba, un paso considerado inaccesible: Francisco de Paula Santander mandaba la vanguardia; José Antonio Anzoátegui, la retaguardia. Los primeros combates se libraron en Paya el 27 de junio. La operación culminó el 7 de agosto de 1819 en el puente de Boyacá, con la derrota del ejército realista y la apertura del camino a Bogotá. En diciembre de ese año, el Congreso de Angostura proclamó formalmente la República de Colombia, con Bolívar como presidente y el neogranadino Francisco Antonio Zea como vicepresidente.

En 1821, un Congreso reunido en Cúcuta —con delegados de Nueva Granada y Venezuela— aprobó la Constitución que dio forma jurídica a la unión: un régimen centralista, con capital en Bogotá. Ese mismo año, la batalla de Carabobo consolidó la independencia venezolana. En 1822, Antonio José de Sucre, el lugarteniente más querido de Bolívar, obtuvo Pichincha y abrió Quito. En Guayaquil, en julio de ese año, tuvo lugar la entrevista con José de San Martín, tras la cual el argentino se retiró de la escena americana y dejó a Bolívar la campaña del Perú. Junín, en agosto de 1824, y Ayacucho, ganada por Sucre el 9 de diciembre del mismo año, cerraron la guerra continental. En 1825, en el Alto Perú, se fundó la República de Bolívar —luego Bolivia— y se le pidió al Libertador redactar su constitución.

El proyecto y su contradicción

La Constitución boliviana, escrita en 1826, contenía el rasgo que precipitaría la crisis: un presidente vitalicio con facultad de nombrar a su sucesor, es decir, sin elecciones presidenciales. Bolívar lo justificaba con un argumento que había ido madurando desde la Carta de Jamaica: las elecciones producían anarquía, "el grande azote de las repúblicas" y el peligro más inmediato de los gobiernos populares. La lógica era la de un republicano desengañado: para salvar la libertad de los pueblos hispanoamericanos —territorios sin experiencia representativa, con élites divididas y ejércitos armados— había que sustraerla del vaivén electoral. La presidencia vitalicia sería el fiel de la balanza; el cuerpo político, un mecanismo estable con recambios pactados desde arriba.

Al mismo tiempo, Bolívar acariciaba una ambición mayor: una gran confederación que uniera al menos al Perú, Bolivia, la Gran Colombia, México y la Confederación Centroamericana. El 15 de junio de 1826 ratificó el tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua suscrito entre Colombia, Centroamérica, Perú y los Estados Unidos Mexicanos, en el marco del Congreso Anfictiónico de Panamá. Ese es el punto más alto de su imaginación política: un continente republicano confederado, con presidencias vitalicias en cada país y un pacto que impidiera guerras internas.

Ninguna pieza del edificio resistió. Bolivia adoptó otra constitución. El Perú también rechazó la vitalicia. Y en la Gran Colombia, cuando Bolívar promovió en 1826 que la Constitución boliviana fuera adoptada, se produjo la fractura decisiva.

La contradicción es la que da su carácter trágico a la última fase de Bolívar: para salvar la unión republicana había ideado un instrumento que en la práctica desataba las fuerzas centrífugas que pretendía contener. Cada élite regional —los llaneros de Páez en Venezuela, los notables neogranadinos alrededor de Santander, los quiteños— leyó la vitalicia como lo que era desde su ángulo: la clausura del pacto constitucional de 1821 y la concentración indefinida del poder en Bogotá. El proyecto de unión se volvió, para sus propios ciudadanos, la amenaza mayor contra sus autonomías.

Santander, Páez y la fractura

Francisco de Paula Santander había sido durante los años de guerra, entre 1819 y 1826, el vicepresidente que administraba la retaguardia mientras Bolívar hacía la campaña del sur. La relación fue cordial y funcional: Bolívar en el frente, Santander en el escritorio de Bogotá organizando hacienda, ejército y ley. La ruptura empezó en 1826, con la propuesta de la Constitución boliviana, y respondía a diferencias de fondo sobre los métodos de gobierno. Santander se consideraba fiel a la Constitución de Cúcuta —civil, electoral, legalista— y desconfiaba de un presidencialismo vitalicio que juzgaba monárquico en todo salvo el nombre.

Ese mismo año, José Antonio Páez se sublevó en Venezuela. Bolívar tuvo entonces una elección: enviar tropas a someterlo, como sugería Santander, o viajar personalmente para negociar su obediencia. Escogió lo segundo y en 1827 marchó a Venezuela. Obtuvo la sumisión de Páez a cambio de concesiones. Santander leyó el episodio como una debilidad estratégica frente al caudillismo llanero y como la señal de que el Libertador estaba dispuesto a pactar con quienes mantuvieran su poder regional, siempre que reconocieran su primacía. La brecha se hizo insalvable.

En abril de 1828 se reunió en Ocaña una Convención para reformar la Constitución. Los bolivarianos querían un ejecutivo fuerte; los santanderistas defendían el marco de 1821. La Convención fracasó: los bolivarianos se retiraron para impedir el quórum; los santanderistas se declararon sujetos a la Constitución de 1821. Bolívar, en respuesta, asumió en agosto poderes dictatoriales.

La noche del 25 de septiembre de 1828, un grupo de conspiradores asaltó el Palacio de San Carlos, sede de la presidencia en Bogotá. Manuela Sáenz, la quiteña que era pareja de Bolívar y con quien vivía allí, los entretuvo el tiempo suficiente para que él pudiera saltar por una ventana y ocultarse. La memoria posterior la bautizaría "Libertadora del Libertador". La represión fue severa: varios conspiradores fueron fusilados. El primero en morir fue el almirante José Prudencio Padilla, pardo cartagenero, que no había participado en el atentado y cuya ejecución muchos leyeron como víctima probable de los prejuicios raciales que pesaban sobre los oficiales de color. Santander fue condenado a muerte por haber tenido conocimiento previo de la conspiración, aunque no participara en ella. El Consejo de Ministros insistió en conmutar la pena por destierro, y Bolívar, a regañadientes, aceptó.

El atentado marcó el fin político de Bolívar sin que él lo supiera todavía. Convirtió en enemigos abiertos a quienes habían sido colaboradores, cerró la posibilidad de un pacto con el santanderismo y radicalizó al Libertador en la dirección exactamente contraria a la que su proyecto necesitaba para sobrevivir: más autoridad personal, menos institucionalidad.

Manuela Sáenz

Manuela Sáenz había conocido a Bolívar en Quito en 1822, tras la batalla de Pichincha. Quiteña, casada con un médico inglés del que estaba separada, culta, políticamente activa, se convirtió en su compañera durante los años finales y en la figura femenina más consistente de su biografía después de María Teresa. Vivía con él en Bogotá cuando ocurrió el atentado. Su papel esa noche —entretener a los conspiradores mientras Bolívar escapaba— la convirtió en personaje histórico por derecho propio, no solo por asociación. Cuando Bolívar dejó Bogotá por última vez, se despidió de ella; nunca volverían a verse. Manuela sobrevivió al Libertador cuarenta y seis años y murió en el olvido en el puerto peruano de Paita, muy lejos del lugar que la historia terminaría dándole.

La desintegración

Para 1829 la Gran Colombia era ya una ficción administrativa. Venezuela había vuelto al centro de la insubordinación bajo Páez, con la anuencia tácita de las municipalidades y de una parte de la élite caraqueña que veía en la separación la única forma de librarse tanto de la vitalicia como del centralismo bogotano. En noviembre de 1829, en el Acta de Caracas, Páez declaró la independencia de Venezuela respecto de la Gran Colombia y amenazó con la guerra a cualquiera que desafiara la resolución. Quito seguiría el mismo camino en los primeros meses de 1830: la República del Ecuador nacería el 13 de mayo de ese año, con el venezolano Juan José Flores Aramburu como primer presidente, y promulgaría su Constitución el 22 de septiembre.

Bolívar renunció a la presidencia en mayo de 1830. Su lectura era la única posible: los venezolanos habían votado por la separación, los ecuatorianos mostraban idéntica inclinación, y Colombia —la Colombia que él había concebido en Angostura once años atrás— había dejado de existir. Venezuela lo declaró fuera de la ley y pidió su expulsión del territorio; desde Bogotá, en cambio, se le instaba a regresar.

No regresó. Descendió desde el altiplano cundiboyacense hacia la costa a lo largo de varios meses, parte del trayecto por el río Magdalena en un champán, enfermo y consumido. En Santa Marta, un caballero español, Joaquín de Mier y Benítez, le ofreció albergue en la Quinta de San Pedro Alejandrino, a las afueras de la ciudad. Allí murió el 17 de diciembre de 1830. Tenía cuarenta y siete años. Testimonios de la época señalan que había liberado a sus esclavos y comprometido su fortuna en la guerra, y que murió en condiciones de precariedad —contraste extremo con el mantuano rico que treinta años antes había jurado en el Monte Sacro. Sus últimas palabras públicas, dictadas en el lecho de muerte, se dirigieron a los colombianos con un llamado a mantener la unión que él mismo veía ya rota.

Tres meses antes, en septiembre de 1830, el general venezolano Rafael Urdaneta había asumido en Bogotá el control del gobierno mediante un golpe militar destinado a devolver a Bolívar el poder. La noticia de la muerte del Libertador desactivó el proyecto. Urdaneta fue derrotado en 1831 y el general Santander regresó del destierro para asumir la presidencia de la nueva república, que en 1832 tomaría el nombre de Nueva Granada.

Herederos: bolivarianos y santanderistas

De la Convención de Ocaña salieron, en cierta forma, los dos bandos originarios de la política neogranadina. No conviene, sin embargo, hacer la trasposición mecánica que a veces se ha hecho —bolivarianos igual conservadores, santanderistas igual liberales—: las etiquetas partidarias del siglo XIX se formaron con otros ingredientes y en otros tiempos. Lo que sí quedó de aquel enfrentamiento fue una estructura de sensibilidades duraderas: por un lado, el peso del ejecutivo, el mando personal, la desconfianza hacia el legalismo cuando amenaza la unión; por otro, la primacía del texto constitucional, la administración civil, la sospecha ante el caudillismo.

Los periódicos bogotanos, ya en diciembre de 1826, comparaban las ambiciones de Bolívar con las de Napoleón e Iturbide y atacaban el "Código bolivariano". Bolívar había respondido de antemano a esos cargos en una carta a Páez del 6 de marzo de ese año que llevaría después el título de Nor Am I Napoleon. La comparación con Napoleón fue una obsesión de sus enemigos y una tentación permanente de sus admiradores; él mismo osciló entre rechazarla y aprovecharla.

La imagen y su culto

Los restos de Bolívar fueron repatriados a Caracas años después de su muerte, en un acto que fundó el culto bolivariano como fenómeno de Estado. Antes de eso, la imagen misma del Libertador ya había sido campo de batalla. En 1830, dos retratos suyos fueron fusilados en Bogotá por sus enemigos; adeptos suyos, en respuesta, apuñalaron retratos de Santander. En hogares de todas las clases sociales, y en espacios públicos, se promovió durante décadas la veneración de sus imágenes junto a las religiosas, en una liturgia cívica que hizo del rostro de Bolívar un objeto casi sacramental.

En 1819, cuando Bolívar tenía treinta y seis años y seis meses, el pintor Joaquín Espinosa realizó el retrato que la crítica Marta Traba llamaría, siglo y medio después, "la pieza maestra de la iconografía bolivariana". Muestra al Libertador de frente, con una expresión entre irónica y despectiva, apoyando la mano derecha sobre el hombro de una pequeña figura femenina, alegoría de la república, sentada en una roca a manera de trono. El cuadro, poco apreciado durante mucho tiempo, fue revalorizado en la segunda mitad del siglo XX gracias a Traba, su principal difusora. Sirve como recordatorio de que la fijación icónica de Bolívar no fue un dato natural sino una operación cultural sostenida en el tiempo por críticos, historiadores y Estados.

En Europa, sobre todo en el París donde el Libertador había sido joven y anónimo, su nombre generó incluso una moda: el sombrero "a la Bolívar", de copa alta y ala ancha, opuesto al de ala corta y baja copa asociado a los realistas. La política se llevaba, literalmente, en la cabeza.

Qué queda

Bolívar dejó, en el terreno de las instituciones, sobre todo fracasos: la Gran Colombia se disolvió antes de que su Constitución cumpliera una década; la vitalicia fue rechazada donde se propuso; la confederación anfictiónica no cuajó. En el terreno de los territorios, en cambio, dejó cinco Estados independientes cuyas fronteras esenciales se trazaron entre sus campañas: Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. Y en el terreno de la memoria dejó lo que quizá haya sido su legado más difícil de administrar: una figura tan poderosa simbólicamente que se convirtió en significante compartido por comunidades políticas antagónicas, capaz de fundar tanto proyectos autoritarios como programas democráticos, tanto nacionalismos cerrados como sueños continentales.

La contradicción que estructura su vida —libertad para los pueblos, autoridad concentrada para gobernarlos— no fue resuelta por Bolívar ni ha sido resuelta después. Su Constitución vitalicia fue rechazada, pero la tentación del ejecutivo fuerte no dejó nunca la región; su república continental no se consolidó, pero la idea de una unidad hispanoamericana volvió cíclicamente al debate; su desconfianza hacia la política electoral fue derrotada institucionalmente y persistió en las prácticas. Colombia heredó esa tensión con particular intensidad, porque fue el país donde el drama se cerró: donde el Libertador murió, donde su proyecto se desintegró, donde el santanderismo prevaleció como marco institucional y donde, sin embargo, el bolivarianismo siguió gravitando durante dos siglos como reproche, como nostalgia y como programa.

Buena parte de la vida política colombiana del siglo XIX y aún posterior se libró, sin saberlo del todo, en el interior de una discusión que Bolívar y Santander no habían llegado a terminar. El primero murió en Santa Marta en diciembre de 1830 convencido, según sus propias palabras, de que había arado en el mar. El segundo lo sobrevivió, gobernó la Nueva Granada y fundó las prácticas civiles del nuevo Estado. Los dos, cada uno a su manera, siguen ganando y perdiendo en Colombia.

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civilesEntidad1863Justo ArosemenaEntidad1863Liberalismo radicalEntidad1867Caída de Mosquera y consolidación civilista (1867)Hecho1867MasoneríaEntidad1870Abolición sistemática de resguardos indígenas bajo el Olimpo Radical (1870-1875)Hecho1873Memoria fundacionalEntidad1875Culto bolivarianoEntidad1886CentralismoEntidad1886ColombiaEntidad1886El panteón heroico colombianoEnsayo1886Identidad nacionalEntidad1887PatronatoEntidad1887SecularizaciónEntidad1890Ley 89 de 1890Entidad1899Guerra civilEntidad1900Frontera porosaEntidad1900Reclutamiento forzadoEntidad1903Panamá en la historia de ColombiaEntidad1903PanamericanismoEntidad1903Washington en la historia de ColombiaEntidad1904NariñoEntidad1910Norte de SantanderEntidad1912San AndrésEntidad1918Respice PolumEntidad1952CiudadaníaEntidad1954Sufragio femeninoEntidad1956Pacto de Sitges y fundación del Frente Nacional (1957–1958)Hecho1966QuindíoEntidad1967CesarEntidad1967ValleduparEntidad1979El M-19Ensayo1983AraucaEntidad1984Decreto 1002 de 1984 y fin de la Historia Patria escolarHecho1985Ciudad BolívarEntidad1985Economía de guerraEntidad1985Guerrilla urbanaEntidad1991Asamblea ConstituyenteEntidad1991Soberanía territorialEntidad1993Pedagogías paramilitares de adoctrinamiento y giro bolivariano de las FARC (1993–2002)Hecho2006Hugo ChávezEntidad
Relacionadaspor co-ocurrencia
05

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

31 documentos · 53 fragmentos
01Biografía del CaribeGermán Arciniegas · 2016 · Páginas 628, 6432 citas
[1]

Hace dos años se enroló en el batallón de voluntarios blancos de los valles de Aragua: con su rostro finamente acanelado y los colorines del uni- forme, le miraban sus primas encantadas. Su casa de la ciudad, sus minas de oro, el cacaotal, el hato, el ingenio de San Mateo, le situaban en un plano de preeminencia entre…

p. 628
[44]

en la plaza de Kingston, de la carta profética. Con estos encrespamientos del Caribe brinca sobre las olas la goleta. Bolívar se les muere. Supersticiones, los mari- neros ven la silueta de la barca negra. Tuercen el rumbo, cortan el viaje, arriman a Santa Marta. Una ciudad blanca, una bahía azul, la herradura…

p. 643
02Con nombre propioDaniel Samper Pizano · 2017 · Páginas 21, 272 citas
[2]

leyes hereditarias vascas explican que, a la hora de escoger autógrafo, el que llegaría a ser funcionario de Felipe ii en Venezuela hubiera optado por reunir su nombre de pila y el último de sus cuatro apelli- dos, que era también el nombre del pueblo donde nació. 22 Díndic Síeris Pdtína Trasladado a Caracas en 1584,…

p. 21
[4]

tercer Simón en tierra vasca y las influencias que pudo allí pescar, no hay en cambio ninguna sobre la devoción con que reclama sus orígenes el País Vasco. La Sociedad que estudia su historia, la nutrida biblioteca boliva- riana que reposa en la ciudad de Vitoria y el museo que divulga la imagen del Libertador en la…

p. 27
03La Gran Colombia y la Gran Holanda, 1815-1830. Una relación entre sueño y realidadSytze van der Veen · 2018 · Páginas 55, 3102 citas
[3]

que se había establecido en la colonia Venezuela hacia el final del siglo xvi. En el transcurso de dos siglos, la familia Bolívar había adquirido extensas superficies de tierra, manadas de ganado y hor - das de esclavos. Con el tiempo hasta había obtenido un título de marqués, si bien esa categoría nobiliaria algo…

p. 55
[49]

país; se radicó en Nueva York, donde redactó sus memorias y falleció en 1873. 13 Panteón La catedral de Caracas no fue la última morada de Bolívar, ya que un cuar- to de siglo después lo volvieron a enterrar. Por orden de Antonio Guzmán 12 anpb / rree 1288 y 1294, Van Lansberge al entonces ministro de Relaciones…

p. 310
04El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · Páginas 404, 4292 citas
[5]

después de haberse elevado hasta mil los efectivos de su división, pidió permiso el 15 de mayo de 1815 ante el Congreso de Cartagena para emprender una campaña de liberación del país venezolano. Empezó, pues, aque- lla homérica expedición de la que ha dicho con justicia 199 Juan Domingo de Monteverde y Ribas…

p. 404
[42]

dio a sus difamadores ocasión para nuevas sospechas. Pero por mucho que todo pareciera desafiarle a un último combate, por mucho que le hostigara su misma patria, Ve- nezuela, declarándole fuera de la ley y pidiendo su expul- sión de Colombia, por mucho, también, que se le instaba desde Bogotá para que regresase,…

p. 429
05Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · Páginas 39, 452 citas
[6]

su madre. Al desaparecer don Vicente, Simón es puesto al amparo directriz del autoritario e iras- cible Miguel José Sanz, abogado, pero al poco tiempo se fatiga con el terrible genio que insi- nuaba el niño y lo devuelve al hogar materno. Siguió un nuevo intento de fortalecer el proceso formativo de estos difíciles…

p. 39
[31]

no logra cristalizar sus anhelos, pero por lo menos es un precedente. Y en ese mismo año redacta la célebre "Constitución boliviana", a petición de la República nacida con su nombre. Allí plasma otra vez sus consideraciones y el resultado de tantos años de batallar y observar el comportamiento de los pueblos a los que…

p. 45
06El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · Páginas 42, 822 citas
[7]

y noviembre de 1806 transcurre la segunda estad í a de Bol í var en Europa. Este es su itinerario aproximado: permanece breve mente en Espa ñ a a la llegada. Viaja despu é s a Par í s, luego pasa a Italia (Mayo de 1805). Viene despu é s el Juramento en el Monte Sacro (Agosto 15 de 1805) para regresar a Par í s en…

p. 42
[21]

por eso fue figura prominente en ese diciembre de 1819. 46) “ El doctor Roscio (...) — se ñ ala Marx — lo persuadi ó (a Bol í var) de que proclamara a Nueva Granada y Venezuela como ‘ Rep ú blica de Colom bia ” ’. /B,p.87/ No cabe duda de que Bol í var estaba rodeado de una suerte de “ inteligentzia ” que le hac í a…

p. 82
0730 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · Páginas 42, 472 citas
[8]

kilómetros del curso del río Magdalena. Se dirigió a Venezuela. En el camino liberó a Ocaña y en Cúcuta tuvo una fuerte batalla contra el sangriento general Domingo de Monteverde. Bolívar había tar-dado menos de dos meses desde su salida de Cartagena. Recuperó fuerzas y recibió autorización del Congreso, situado en…

p. 42
[22]

aun con mi honor, esta constitución que encierra los derechos de dos pueblos hermanos, ligados por la libertad, por el bien y por la gloria. La constitución de Colombia será junto con la Independencia la ara santa, en la cual haré los sacrificios. Por ella marcharé a las extremidades de Colombia a romper las cadenas…

p. 47
08Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · Página 991 cita
[9]

el capitán Surroca en su descripción de las tropas incontrolables de Morales, los realistas, al sublevar a las castas, abrieron la caja de Pandora: El ejército de Morales estaba esparcido y descansando en los puntos de la costa, esperando el dilatado termino para la expedición de Margarita; y como desde que Monteverde…

p. 99
09Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · Página 991 cita
[10]

el capitán Surroca en su descripción de las tropas incontrolables de Morales, los realistas, al sublevar a las castas, abrieron la caja de Pandora: El ejército de Morales estaba esparcido y descansando en los puntos de la costa, esperando el dilatado termino para la expedición de Margarita; y como desde que Monteverde…

p. 99
10Historia de Colombia. La Independencia II. Tomo 8Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); Ricardo Martín (dir. de la obra); German Arciniegas y otros colaboradores · 1988 · Página 801 cita
[11]

toda Venezuela. Al final del afo se repitié el viaje de Bolivar a Nueva Granada, como se repiti el gesto de Camilo Antonio Ricaurte en un retrato que se conserva en el Museo 20 de Julio, en Bogota. En la batalla de San Mateo, cuando todo parecia perdido, al volar Ricaurte el polvorin, con el sacrificio de su vida, dio…

p. 80
11Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Páginas 120, 123, 1423 citas
[12]

parte de la América del Sur. Tales métodos, si al principio rindieron los resultados esperados, muy pronto lanzaron a la población a la resistencia, obligando a algunos a organizarse en guerrillas, a conspirar o, por lo menos, a desear vivamente la caída del régimen. A pesar de que durante la Primera República vastos…

p. 120
[17]

de hacerse célebres por su partici- pación en la campaña libertadora, tales como José Antonio Anzoátegui, Carlos Soublette, Juan José Rondón, Leonardo Infante y Jaime Rook. El 15 de junio comenzó la campaña, con la vanguardia al mando de Santander y la retaguardia dirigida por Anzoátegui. De acuerdo con las órdenes…

p. 123
[30]

bolivarianos La Constitución de Cúcuta, de 1821, que incluía a Venezuela y Quito, instauró un régimen centra- Camilo Torres, líder fede- ralista. Centralismo y fe- deralismo fueron el origen de los partidos políticos. lista que, sin embargo, no encontró mayor oposición ni generó bandos definidos hasta 1826, cuando el…

p. 142
12Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · Páginas 352, 356, 3603 citas
[13]

medida convencional, sus fuerzas eran inferiores a las españolas en armamento, entrenamiento y experiencia. Recurrió entonces a la cautela, al ingenio y al terror. El 15 de junio de 1813 emitió “El Decreto de Guerra a Muerte”, en el cual dejaba claro a amigos y enemigos por igual lo que les esperaba en los campos de…

p. 356
[16]

montañas, coronaría las cumbres de la cordillera Oriental y descendería desde las alturas hasta Bogotá. Mientras las tropas realistas recién llegadas de España padecían su primera exposición a la fiebre amarilla, la malaria y la peste, además del tedio de la vida de guarnición en Caracas, él y su ejército de…

p. 360
[43]

20 de mayo de 1830. Enrique recordó ese día como si él mismo hubiera estado presente. Con voz temblorosa, nos describió cómo Simón Bolívar, traicionado y desesperado, en medio de su desgracia, había decidido bajar por el Magdalena en un simple champán, mientras el ritmo y los cantos de los bogas enmascaraban las…

p. 352
13Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · Páginas 44, 472 citas
[14]

to the guerillas about the movement of royalist troops. Slowly, these groups man- aged to chip away at Morillo’s military dominance. Increasing numbers of inhabitants came to view Morillo’s army as an occupation force, and thus, recovering independence became the primary goal. To this end, the patriots sought to…

p. 44
[39]

í var’s return to the capital city in January 1830, Congress had already met once more to approve a new constitution, and the Venezuelans had voted in favor of separation from Cun- dinamarca; the Ecuadorians were similarly inclined. Colombia had simply ceased to exist. This is how Bol í var understood the succession…

p. 47
14Uniting States: Voluntary Union in World PoliticsJoseph M. Parent · 2011 · Páginas 4, 62 citas
[15]

was available to send forces to the New World, but not in the desired numbers over a number of years. While Britain did not interdict Spanish reinforcements, it did not nancially support Spain’s eort, and that had an equally arresting eect. 8 The 1819 Congress of Angostura brought to life many of Bolívar’s ideas,…

p. 4
[41]

happen, and he tried the same tired remedies, expecting better outcomes. Four years before, he was the adored liberator of South America—now Bolívar’s charisma was spent; everything he touched turned hostile or futile. Another of his former ocers, José María Córdova, took up arms against him; Bolívar earned not a…

p. 6
15Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Páginas 50, 552 citas
[18]

que resultó fallido. El 17 de julio de 1817, Bolívar logró tomar control del territorio de Angostura, y, unos días después, el 24 de julio, se declaró Jefe Supremo del Ejército. Una vez Bolívar reafirmó su dominio sobre Angostura, le abrió el río Orinoco a la Legión Británica, que entró a Venezuela por esta ruta con…

p. 50
[47]

En “El Santuario”, un lugar cercano a Bogotá, las tropas de los partidos opositores se encontraron en una violenta batalla. Los venezolanos salieron triunfantes. La Constitución de 1830 quedó en entredicho, así como los gobernantes elegidos bajo su manto. Estos renunciaron y el Concejo municipal de Bogotá, el 5 de…

p. 55
16La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · Página 3751 cita
[19]

Gran Colombia. Las elecciones de 1818, 1820, 1822 y 1825 no fueron puestas a prueba y las instituciones representativas a las que dieron origen nunca fueron 3 Correo del Orinoco. Angostura, sábado 10 de octubre de 1818, tomo i, n.º 12. Las elecciones bajo el Jano de poder Bolívar-Santander, 1818-1828 351 sustituidas o…

p. 375
17Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Páginas 114, 121, 1243 citas
[20]

Francisco Miranda para toda la Am é rica independiente, para un estado que seg ú n Bol í var deb í a incluir el territorio del virreinato: Caracas, Bogot á, Quito y Panam á. Bol í var fue elegido presidente y el neogranadino Francisco Antonio Zea vicepresidente. Los patriotas organizaron el gobierno en Bogot á, pero…

p. 114
[36]

el Pala cio de San Carlos, sede de la presidencia. Bol í var se escap ó gracias a Manuelita S á enz, su pareja, que entretuvo a los conjurados mientras Bol í var saltaba por una ventana. Varios de los participantes fueron juzgados y condenados a muerte, aunque algunos, como Mariano Ospina Rodr í guez, lograron…

p. 124
[38]

a responder a Bogot á. Aun que Santander trat ó de convencerlo de que deb í a dar ejemplo de cumplimiento y de asegurarle que todo saldr í a bien, P á ez se neg ó a obedecer e hizo un “ pronunciamiento ” declar á ndose en rebeld í a y considerando injusta la investigaci ó n a la que se le quer í a some ter. Como se…

p. 121
18Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · Página 661 cita
[23]

the civil war fought between 1830 and 1831. The territory that Gran Colombia called Cundinamarca be- came the Republic of New Granada. Following Simón Bolívar’s resignation of the presidency in May 1830 and his death in December of that year, Rafael Urdaneta assumed leadership of New Granada’s national military and…

p. 66
19Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · Página 11 cita
[24]

Armando Martínez Garnica HISTORIA DE LA PRIMERA REPÚBLICA DE COLOMBIA, Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831 “Decid Colombia sea, y Colombia será” Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. “Decid Colombia sea, y Colombia será” Resumen Esta obra trata de una ambición política. De una…

p. 1
20Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · Páginas 112, 1152 citas
[25]

the rest of New Granada except the Caribbean coast and far southwest. Bolivar organized a provisional patriot government at Bogota, naming Santander to head it. Then, in December 1819, he was in Angostura (present-day Ciu- dad Bolivar), temporary capital of patriot Venezuela, where at his behest the Venezuelan…

p. 112
[29]

blame to Vice President San- tander, a man who had dropped out of law study to fight for indepen- dence but as chief executive surrounded himself with ardent young lawyers as helpers and advisers. What the country needed, in Boli- var's view, was a stronger executive, a less assertive legislature, and a partial…

p. 115
21Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · Página 1051 cita
[26]

esta cédula con la de 1563 resulta que la demarcación se- ñalada en una y en otra es igual, aun cuando hay algunas diferencias que obedecen primordialmente al mejor conocimiento del terreno en la de 1740. Ésa misma delimitación se es- Sellos y firmas de Marco Fidel Suárez y Alberto Muñoz Vernaza en el documento de…

p. 105
22Historia de Colombia. La Gran Colombia II. Tomo 10Juan Salvat, Roberto García Rojas (directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico) · Páginas 33, 682 citas
[27]

fundamental del Congreso, el antiguo virreinato de Nueva Granada y la antigua Capitania General de Venezuela se unian para formar un solo Estado. fruto de su madura inteligencia, don Pedro Gual tra- duce a la realidad las ideas inspiradoras de Bolivar y en primer lugar organiza la propia Secretaria de Relaciones…

p. 33
[52]

Bolivar en Europa, se habia difundido en Paris la moda del «sombrero a la Bolivar», el cual, segun el cronista, se caracteri- zaba por tener copa alta y ala ancha, en contraste con el de ala corta y baja copa que usaban los rea- listas. Este recuento sucinto y decididamente incom- pleto de las expresiones del arte…

p. 68
23Historia de Colombia. La Gran Colombia I. Tomo 9Salvat Editores (Dirección: Juan Salvat, Roberto García Rojas; Director científico: Gonzalo Hernández de Alba) · 1988 · Página 1341 cita
[28]

habian llegado nunca a convencerle: «El Presidente de la Republica nombra al Vice- Presidente, para que administre el Estado, y le su- ceda en el mando. Por esta providencia se evitan las elecciones, que producen el grande azote de las republicas, la anarquia, que es el lujo de la tirania y el peligro mas inmediato y…

p. 134
24La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · Páginas 157, 1722 citas
[32]

dotó, según él, de la constitución política ideal, lo llenaban de contento. Creyó entonces, y lo creyó de verdad, que podía hacer realidad el sueño, que había mantenido en silencio, de una gran confederación que uniera por lo menos a Perú, México, la Confederación Centroamericana, Bolivia y la Gran Colombia. Nunca…

p. 157
[40]

de tan altos méritos guerreros e infinita capacidad para el sacrificio, de tan vasta ilustración y talento para la escritura, podía, con la misma pasión que lo hacía todo, escribir cartas ofensivas sobre negros y mulatos, y organizar el sacrificio de Padilla en la forma como lo hizo, habría que acudir, tal vez, y esto…

p. 172
25The Struggle for Power in Post-Independence Colombia and VenezuelaMatthew Brown · 2012 · Páginas 205, 221, 2593 citas
[33]

demolition” see Carrera Damas, Colombia, 1821–1827. For the term “unrestrained multitudes” see Bolívar to Flores, November 9, 1830, in Bushnell, ed., Simón Bolívar, 146. 56. For Venezuela see Zahler, Lawyers, and for Colombia see Helg, Liberty and Equality. 57. The British Consul in Caracas reported as much in his…

p. 205
[48]

15–19, 171–5 Ayacucho, battle of, 31–3, 37, 71 Ayala, José María, 135 Ayton, Joseph, 104, 107–11 Azuero, Vicente, 43, 80, 91, 101 Balls, 45, 49, 52 Banco Colonial Británico, Venezuela, 139–40, 148, 175 Banco Nacional, Venezuela, 140, 148 Banditry, 78, 162 Barbosa, 85, 87, 131 Barrot, Adolph, 95, 110–13 Bentham,…

p. 259
[53]

8. This was O’Leary’s claim in the Prologue to O’Leary, Narración, Vol. 1, 3. 9. O’Leary, Memorias del General O’Leary. 10. O’Leary to Soublette, April 30, 1831, Cartagena, in O’Leary, Narración, Vol. 1, 2. 11. On the “double insertion” of the Irish in the Hispanic world I draw on O’Phelan Godoy, “Una doble…

p. 221
26El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · Página 172 citas
[34]

Sin contar a gobernadores y alcaldes presos “uribistas”. No cabe duda que apenas comienza el forcejeo. ¿Quién sabe si las importantes revelaciones hechas en este libro por Hernando Calvo Ospina, sobre los mecanismos del terrorismo de Estado en Colombia, no serán a corto o mediano plazo confirmadas por los propios…

p. 17
[35]

Sin contar a gobernadores y alcaldes presos “uribistas”. No cabe duda que apenas comienza el forcejeo. ¿Quién sabe si las importantes revelaciones hechas en este libro por Hernando Calvo Ospina, sobre los mecanismos del terrorismo de Estado en Colombia, no serán a corto o mediano plazo confirmadas por los propios…

p. 17
27Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · Página 991 cita
[37]

de integracion politica de la Gran Colombia, con la unién de Venezuela, Nueva Granada y Quito. Los centralistas defendieron la integracion en una republica unitaria e indivisible, con un gobierno fuerte, adaptable a la realidad americana, de carac- ter discolo y anarquico, y con una administracion centralista para el…

p. 99
28Guns, Drugs, and Development in ColombiaJennifer S. Holmes, Sheila Amin Gutiérrez de Piñeres, Kevin M. Curtin · 2008 · Página 331 cita
[45]

Terri- torial Division Law” of June 25, 1824 (Ireland 1938). There were nine origi- nal departments (then called sovereign states) in what is today the north of Colombia and Panama (Antioquia, Bolívar, Cauca, Cundinamarca, Magda- lena, Panama, Santander, and Tolima; see Figure 2.4). When Simón Bolívar died, in 1830,…

p. 33
29¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · Página 571 cita
[46]

Antonio José de Sucre, el líder del partido bolivariano menos compro metido en los conflictos. Cuando Bolívar murió, en diciembre de 1 830, la Nueva Granada, que incluía al actual territorio colombiano más Pa namá, ya tenía una vida separada. El país resultante llegaba a una nueva era afectado _por la pobreza de la…

p. 57
30Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · Página 1011 cita
[50]

adeptos de Bolívar apuñalaron un retra - to de Santander. A su vez, en 1830 se fusilaron dos retratos de Bolívar en Bogotá. Estas tensiones continuaron después de la muerte de los repre - sentados” (Robledo Páez, 2018, p. 89). Lo anterior ayuda a comprender la dimensión funcional de las imágenes de héroes nacionales…

p. 101
31Manual de arte del siglo XIX en ColombiaBeatriz González Aranda · 2017 · Página 921 cita
[51]

Este retrato es obra del artista Espinosa. Al pie del retrato se lee: « Post Nubila Faebus. Simón Bolí- var, Libertador y padre de la Patria». A la izquierda, y en letra más pequeña: «hecho en 1819, edad 36 años 6 meses». Este retrato estaba en la Casa de Moneda, de donde se trajo al Museo por disposición del señor…

p. 92