La Cosiata, la Convención de Ocaña y la crisis de la Gran Colombia (1826–1828)
Entre 1826 y 1828, la República de Colombia agotó sus salidas institucionales: el pronunciamiento de Páez en Valencia, la ruptura entre Bolívar y Santander, el fracaso deliberado de la Convención de Ocaña y la dictadura del Decreto Orgánico de agosto de 1828 sellaron la muerte de la Constitución de Cúcuta y anunciaron la disolución formal de la Gran Colombia en 1830.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- Abril de 1826 – septiembre de 1828
- Dónde
- Caracas, Ocaña, Nueva Granada, Cúcuta, Cartagena, Panamá, Valencia (Venezuela), Bogotá (Santafé), Venezuela, Ecuador
- Protagonistas
- Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander, José Antonio Páez, Antonio Nariño, Manuela Sáenz, Vicente Azuero, Florentino González, José Hilario López, Pedro Carujo, Daniel O'Leary, Miguel Peña, Pedro Briceño Méndez
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- La Constitución de Cúcuta de 1821 impuso un régimen centralista sobre territorios con tradiciones autonómicas profundas: Venezuela tenía caudillos militares forjados en quince años de guerra y una geografía que la separaba del altiplano bogotano, mientras Ecuador fue anexado por conquista en 1822 sin haber participado en el pacto constituyente.
- El Congreso acusó a Páez ante el Senado por excesos cometidos durante un reclutamiento forzoso en Caracas (41 votos contra 16), lo ordenó suspender y comparecer en Bogotá; Páez se negó y se pronunció en rebeldía en Valencia en abril de 1826, invocando el artículo 191 de la Constitución para exigir una convención reformadora.
- Bolívar propuso adoptar en Colombia su Constitución Boliviana —presidencia vitalicia con derecho a designar sucesor—, lo que Santander apoyó en público pero rechazó en privado por considerarla absurda y porque cerraba su propio camino a la presidencia bajo la Constitución de Cúcuta vigente.
- La solución negociada de enero de 1827 —amnistía total para los rebeldes, garantías a Páez y promesa de reforma constitucional— demostró al sector santanderista que la rebelión pagaba y que la Constitución era una ficción negociable, profundizando la desconfianza entre los dos bandos.
- La tensión entre centralismo y federalismo tenía raíces en el período 1810–1816, cuando las provincias neogranadinas redactaron constituciones locales y ejercieron soberanía propia; esa tradición de autonomía regional nunca desapareció y reafloreció en las demandas venezolanas y en la polarización de Ocaña.
- El miedo de Bolívar a la 'pardocracia' —la posibilidad de que la igualdad legal consagrada en Cúcuta se tradujera en poder político efectivo de las poblaciones afrodescendientes y mulatas— añadió una fractura racial a la pugna constitucional, especialmente visible en el Caribe granadino.
Consecuencias
- El fracaso deliberado de la Convención de Ocaña —los delegados bolivarianos se retiraron para disolver el quórum— abrió la puerta a la dictadura: el 27 de agosto de 1828 Bolívar promulgó el Decreto Orgánico, suprimió la vicepresidencia, concentró el ejecutivo en su persona y dejó en suspenso el orden constitucional.
- En la noche del 25 de septiembre de 1828 se produjo el atentado contra Bolívar en el Palacio de San Carlos; el régimen fusiló a quince personas y desterró a Santander, convirtiendo al vicepresidente electo en jefe de la oposición desde el exilio.
- El alzamiento de Páez en 1826 inició el proceso de disolución de la Gran Colombia, que se consumó formalmente en 1830 con la separación de Venezuela, Nueva Granada y Ecuador en tres repúblicas independientes.
- La pugna entre bolivarianos y santanderistas, detonada por el proyecto de presidencia vitalicia, contribuyó a la formación de bandos políticos definidos que algunos historiadores consideran antecedente de los partidos Liberal y Conservador colombianos.
- La Constitución de Cúcuta quedó como letra muerta: Bolívar la había intentado reemplazar antes de que pudiera ser legalmente revisada, evidenciando el escaso respeto por la formalidad constitucional que caracterizaría décadas de inestabilidad política en la región.
- El arreglo de enero de 1827 con Páez —impunidad a cambio de sumisión nominal— consolidó el caudillismo regional como mecanismo de poder paralelo al Estado, patrón que se repetiría a lo largo del siglo XIX en Colombia y Venezuela.
La clave interpretativa
Por qué importa
La crisis de 1826–1828 es el momento en que el experimento grancolombiano reveló sus contradicciones irresolubles: un Estado centralista montado sobre lealtades regionales intactas, una legitimidad militar que desbordaba la civil y dos visiones de república —la legalista de Santander y la ejecutivista de Bolívar— que no podían coexistir en el mismo marco constitucional. El fracaso de Ocaña y la dictadura de agosto de 1828 no fueron accidentes sino el desenlace lógico de fisuras abiertas desde Cúcuta en 1821. Lo que se jugó en esos veintiocho meses definió la herencia política de Colombia: el bipartidismo, la tensión entre centralismo y autonomía regional, y la recurrencia del caudillismo como sustituto del orden institucional.
Desarrollo histórico
La historia completa
La Cosiata, Ocaña y la crisis de la Gran Colombia (1826-1828)
Entre abril de 1826 y septiembre de 1828, la República de Colombia agotó todas las salidas institucionales que tenía a mano. Empezó con el pronunciamiento del general José Antonio Páez en Valencia contra una orden judicial del Congreso; siguió con la fractura pública entre Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander; pasó por el fracaso deliberado de la Convención de Ocaña; desembocó en la dictadura decretada el 27 de agosto de 1828; y culminó en la noche del atentado contra Bolívar en el Palacio de San Carlos, tras el cual el régimen fusiló a quince personas y desterró al vicepresidente de la República. Al final de esos veintiocho meses, la Constitución de Cúcuta era letra muerta, la unión con Venezuela y Ecuador estaba herida de muerte, y el proyecto continental de Bolívar se había reducido a un decreto orgánico sostenido por bayonetas. La disolución formal de 1830 solo certificó lo que ya había ocurrido.
El país que no existía: Cúcuta y sus fisuras originales
La Constitución de Cúcuta, aprobada en 1821 por delegados de Nueva Granada y Venezuela, fundó una república centralista y representativa, con separación de poderes, presunción de inocencia, prohibición de detención sin proceso previo y libertad de imprenta sin censura previa. En papel era una de las cartas más liberales del continente. En el terreno, era un pacto entre dos territorios que nunca se habían gobernado juntos y al que enseguida se sumó, por conquista, un tercero que no había participado en su redacción.
En el Congreso constituyente se enfrentaron dos corrientes. La centralista se impuso. La federalista hundía sus raíces en el período 1810-1816, cuando las provincias neogranadinas habían redactado constituciones locales y ejercido soberanía propia. Esa tradición de autonomía regional no desapareció con el triunfo del centralismo: se replegó. Antonio Nariño llegó a proponer una fórmula intermedia —"centralismo primero, federalismo después"— que el Congreso no quiso discutir de inmediato; disgustado, renunció a la vicepresidencia. La derrota federalista en Cúcuta fue política, no cultural: las lealtades provinciales siguieron intactas.
A esa contradicción interna se sumó una asimetría más grave. Venezuela, con su economía llanera, sus caudillos militares forjados en quince años de guerra y una geografía que la separaba del altiplano bogotano, quedó incorporada a un gobierno centralista dirigido desde Santafé. Ecuador entró todavía peor: fue anexado en 1822, después de la batalla de Pichincha, sin haber tenido delegados en Cúcuta, y sus élites tuvieron participación prácticamente nula en los círculos decisorios de la República. La Gran Colombia no era, en rigor, un pacto de tres partes: era una constitución bipartita a la que se le adjuntó un departamento conquistado.
Sobre esa estructura frágil se montó una tensión de origen más antiguo. Desde 1819, la vida política había nacido bajo la primacía del ejército: mientras duró la guerra de independencia, la legitimidad militar pesó más que la civil. Bolívar proclamaba sumisión a los poderes elegidos, pero en la práctica ignoraba con frecuencia las decisiones del Congreso. En una carta privada a Santander, en vísperas de Carabobo, había escrito que "en Colombia el pueblo está en el ejército, porque realmente está, y porque ha conquistado este pueblo de manos de los tiranos". Esa identificación entre pueblo y ejército —hecha por el propio Libertador— definía dónde residía, para él, la legitimidad última. Cuando en 1826 el edificio civil crujiera, ese instinto reaparecería intacto.
Valencia, abril de 1826: el pronunciamiento de Páez
El detonante fue burocrático y racial a la vez. En Caracas, Páez había cometido excesos durante un reclutamiento forzoso. La Cámara de Representantes, reunida en Bogotá, votó por 41 contra 16 acusarlo ante el Senado. El Senado aceptó la acusación, suspendió a Páez de sus funciones como comandante general del Departamento de Venezuela y ordenó que se presentara ante las autoridades para proseguir el proceso judicial.
Páez se negó. En abril de 1826, en Valencia, hizo un pronunciamiento en el que se declaró en rebeldía. La operación tuvo desde el principio un doble filo: contra Bogotá, presentaba a los neogranadinos como una casta togada y remota que pretendía juzgar a los generales que habían hecho la Independencia; a favor de una reforma, invocaba el artículo 191 de la Constitución de Cúcuta, que autorizaba al Congreso a convocar una gran convención para revisar la Carta. Páez y sus seguidores hicieron de esa convocatoria constituyente el eje explícito de su causa, situando la Constitución de 1821 en el centro del debate. Rebelión y legalismo iban en el mismo pliego.
El pronunciamiento cristalizó lo que llevaba años acumulándose. Desde principios de 1825, el propio Santander había identificado a Venezuela como el punto débil de la República: allí convivían federalistas, liberales exaltados y "godos", en una mezcla que ningún gobierno central podía manejar desde lejos. La rebelión pronto tomó nombre popular: La Cosiata —del italiano cosetta, cosita, cosa sin importancia—, mote irónico que revelaba a la vez la ligereza con que se trataba el desacato y la conciencia de que aquello, en efecto, era otra cosa: el ensayo de una secesión.
Santander, en Bogotá, quería enviar tropas. Bolívar, que se encontraba en el Perú, entendió de inmediato que la vía militar era impracticable. Casi todos los principales mandos militares de Colombia estaban ocupados por nativos de Caracas: enviar el ejército contra Páez era pedirle al ejército que se dividiera. En 1827 regresó al norte y se dirigió a Venezuela con el propósito de conciliar. Envió por delante a su edecán, Daniel Florencio O'Leary, con instrucciones urgentes para calmar a Páez mientras él mismo viajaba a Caracas.
El 1 de enero de 1827, Bolívar recibió la sumisión de Páez. El precio fue alto: amnistía total para todos los rebeldes, garantías de seguridad en sus cargos y propiedades, y promesa de reforma constitucional. Páez conservó el mando militar del Departamento de Venezuela. En un momento de la negociación, además, propuso a Bolívar que imitara a Napoleón y estableciera una monarquía en Colombia. Bolívar rechazó la propuesta, pero el sesgo del intercambio quedaba claro: se hablaba entre caudillos, no entre autoridades constitucionales.
La solución disgustó profundamente a Santander. El vicepresidente había querido someter a Páez con el peso de la ley y del ejército; Bolívar lo había premiado con la impunidad. Para el sector santanderista, la lección del arreglo de enero de 1827 fue devastadora: la rebelión pagaba. Si un general podía desafiar al Congreso, obligar al Libertador a viajar y salir del episodio con el mando intacto y la promesa de una convención constitucional a su medida, entonces la Constitución de Cúcuta era una ficción negociable.
La ruptura personal: 19 de marzo de 1827
Entre 1819 y 1826, Bolívar y Santander habían sido socios cordiales de una misma empresa: uno campaña militar afuera, el otro administración civil adentro. Hubo fricciones —Bolívar se quejaba de las demoras de Santander en el envío de recursos, Santander se quejaba de la desatención del Libertador a la legalidad—, pero la sociedad funcionaba. Después de 1826, se rompió.
El detonante inmediato fue doble. En primer lugar, la Constitución Boliviana. Bolívar la había redactado en 1825 a petición de la nueva república nacida con su nombre, y su idea central era una presidencia vitalicia con derecho a designar sucesor, junto a otras características que sus defensores llamaban liberales y sus críticos, casi monárquicas. Al regresar del Perú, propuso adoptar alguna forma de esa carta en Colombia, con las modificaciones que se juzgaran propias. Santander lo apoyó públicamente, calificándola de "liberal, popular, fuerte y vigorosa"; en privado, la consideraba más poderosa que las monarquías de Inglaterra o Francia, complicada, absurda y desestabilizadora. La contradicción no era menor: el vicepresidente tenía ambiciones legítimas de suceder a Bolívar al final del mandato bajo la Constitución de Cúcuta vigente, y una presidencia vitalicia le cerraba ese camino para siempre.
En segundo lugar, el manejo indulgente de Páez. Santander había esperado el escarmiento y recibió la amnistía. A partir de ahí, la desconfianza dejó de ser reparable.
El 19 de marzo de 1827, desde Caracas, Bolívar envió a Santander una carta breve en la que le pedía que dejara de escribirle y le retiraba formalmente su amistad. El 29 de abril, Santander respondió: su pesar era grande, pero no se sorprendía. La ruptura personal era, a esa altura, la formalización de una ruptura política que llevaba meses en marcha. Alrededor de cada uno se organizaron dos bandos definidos: los bolivarianos, partidarios de un ejecutivo fuerte y una constitución más presidencialista; los santanderistas, que se declaraban sujetos a la Constitución de 1821 y hacían de la defensa de la legalidad su bandera.
La disputa se ventiló en la prensa con dureza inusitada. La promulgación de la Constitución Boliviana desató una batalla periodística donde predominaron la injuria y el insulto, con asaltos a imprentas y atentados personales entre militares y periodistas. En diciembre de 1826, el cónsul británico en Caracas reportaba que los periódicos de Bogotá llegaban llenos de ataques a Bolívar, que criticaban el "Código Boliviano" y lo comparaban con Napoleón e Iturbide. Cuando algunos bolivarianos exaltados asaltaron imprentas para defender al Libertador, el propio Bolívar ordenó su arresto y los obligó a humillarse públicamente ante los agraviados; el episodio revelaba a un Bolívar todavía inhibido por las formas civiles, aunque cada vez más impaciente con ellas.
En paralelo, desde 1826 los bolivarianos habían empezado a promover "actas populares" organizadas por autoridades militares o civiles para desconocer la Constitución de Cúcuta. La disputa constitucional se convertía en movilización pública, y la movilización pública en presión sobre las instituciones. El país se estaba dividiendo en dos partidos, y esos partidos ya no discutían dentro de un mismo marco: discutían cuál debía ser el marco.
Ocaña, 1828: la última salida institucional
La reforma constitucional prometida a Páez debía tramitarse mediante una gran convención. Ese cauce, en teoría, era el que ofrecía el propio artículo 191 de la Constitución de 1821. La Convención de Ocaña se reunió a comienzos de 1828 con la esperanza —quizá la última— de reformar el pacto grancolombiano dentro de la ley.
Llegó dividida. Los santanderistas, mayoritarios entre los delegados neogranadinos, defendían el marco de 1821 con ajustes graduales; los bolivarianos empujaban por una carta que se aproximara al modelo boliviano, con ejecutivo fuerte y período presidencial prolongado. Entre unos y otros, los delegados venezolanos alineados con Páez añadían sus propias exigencias, que en el fondo apuntaban a una autonomía departamental cercana al federalismo. Ninguna de las tres visiones podía imponerse por votación.
Ante la evidencia de que la mayoría se inclinaba por reformas moderadas que dejaban intacta la línea santanderista, los delegados bolivarianos tomaron una decisión estratégica: retirarse. El abandono de las sesiones, coordinado y sostenido, dejó a la Convención sin quórum y la disolvió. Entre los bolivarianos que se retiraron figuraba Juan de Francisco Martín, del círculo más cercano a Bolívar. Los santanderistas que permanecieron alcanzaron a declararse sujetos a la Constitución de 1821 antes de que el cierre fuera inevitable. Entre ellos se contaba el poeta y diputado Luis Vargas Tejada, que combinaba la militancia parlamentaria con una crítica literaria del creciente autoritarismo bolivariano.
El fracaso de Ocaña no fue un accidente ni el resultado de una discusión llevada al agotamiento: fue el efecto buscado de una maniobra deliberada. Y ese fracaso, calculado desde el bolivarianismo, abrió la puerta que estaba esperándose. Tras la disolución de la Convención, se generalizó en los círculos afines la demanda de otorgar poderes dictatoriales a Bolívar. La lógica del argumento era circular pero eficaz: como la Convención había fracasado, la Constitución quedaba sin efecto, y como la Constitución quedaba sin efecto, el poder soberano delegado en la Convención regresaba al pueblo, quien lo transfería al Libertador.
El 27 de agosto de 1828, Bolívar promulgó en Bogotá el Decreto Orgánico —también llamado Ley Orgánica— que instauró su dictadura personal. El decreto suprimió la vicepresidencia que ocupaba Santander, concentró el ejecutivo en el propio Libertador y dejó en suspenso el orden constitucional. En sentido estricto, la dictadura puede datarse ya desde junio de 1828, aunque su forma acabada se consolidó tras el atentado de septiembre y se extendió hasta enero de 1830. Santander pasó, de un día para otro, de vicepresidente a jefe de la oposición desde la clandestinidad y luego desde el destierro.
La sombra racial: Padilla y la "pardocracia"
Debajo del pulso entre centralistas y federalistas, entre bolivarianos y santanderistas, corría una segunda línea de fractura: la racial. Bolívar la nombraba con una palabra —pardocracia— que revela hasta qué punto la amenaza era, para él, precisa y concreta.
La Constitución de Cúcuta había establecido la igualdad legal entre los ciudadanos. En el Caribe granadino, y particularmente en Cartagena, esa igualdad amenazaba con traducirse en demandas políticas efectivas de la población afrodescendiente y mulata, que era mayoritaria. Bolívar temía que la igualdad de derechos abriera la puerta a un orden social donde la vieja élite blanca perdiera su lugar. En cartas privadas —algunas dirigidas al propio Santander— expresó ese miedo en un lenguaje que sus lectores contemporáneos describieron como ofensivo y dramático. La pardocracia era, en su vocabulario, el horizonte a evitar.
Ese miedo se concentró en un nombre: José Prudencio Padilla. Marino heroico de la Independencia, mulato, general de la República, Padilla había sido elegido senador por el Departamento del Magdalena, pese a las inquietudes que su ascenso generaba en el círculo bolivariano. En Cartagena rivalizaba con el gobernador Mariano Montilla, quien durante años había cultivado ante Bolívar la imagen de una conspiración parda en la ciudad. Cuando Padilla defendió públicamente la Convención de Ocaña y la Constitución de 1821, esa defensa constitucional fue traducida por Montilla —y aceptada por Bolívar— como algo distinto: una amenaza de guerra racial.
Testigos reportaron que en ciertos círculos pardos se hablaba de la necesidad de "acabar con los blancos". La existencia de ese lenguaje —seguramente marginal y provocado tanto como espontáneo— fue usada por los bolivarianos para deslegitimar por completo al bando santanderista, que había defendido a Padilla en Ocaña. Los liberales pro-Santander fueron acusados de promover el caos social. Su disidencia constitucional quedó reencuadrada como sedición racial. Bolívar, incluso antes del atentado de septiembre, había ordenado juzgar a Padilla conforme al decreto de conspiradores y había escrito que Cartagena era "el único peligro que nos amenaza en el día".
Ese trasfondo permite entender lo que ocurrió después del 25 de septiembre. La represión de la conspiración no fue una respuesta puntual a un intento de magnicidio: fue el momento en que dos crisis paralelas —la constitucional y la racial— se fundieron en un solo procedimiento judicial.
La noche del 25 de septiembre de 1828
El atentado ocurrió en el Palacio de San Carlos, sede de la presidencia en Bogotá. Un grupo de conjurados, en su mayoría militares jóvenes y civiles santanderistas —entre ellos Pedro Carujo y Florentino González—, entró al palacio con la intención de matar al dictador. Bolívar alcanzó a escapar saltando por una ventana, gracias a que Manuela Sáenz, su compañera, entretuvo a los conjurados en el interior. La operación fracasó.
Las detenciones empezaron en la madrugada del 26 de septiembre. El general Rafael Urdaneta, hombre de confianza de Bolívar y encargado del proceso, ordenó la aprehensión de aproximadamente sesenta personas. Entre ellas figuraba el vicepresidente Santander. Aunque no había participado directamente en la conjura, sí tenía conocimiento previo de ella y no la había denunciado; sobre esa base fue procesado.
Los enemigos de Bolívar habían considerado lícito usar la fuerza contra él evocando el precedente del atentado a Julio César: para ellos, la anulación de la Constitución en agosto convertía al dictador en tirano. Algunos de los conjurados estaban dispuestos a matarlo. El régimen respondió con la lógica inversa: si atentar contra el dictador era regicidio, la conspiración debía castigarse como el peor de los crímenes.
Al menos quince personas fueron condenadas a muerte y ejecutadas. El primer fusilado fue José Prudencio Padilla. Y aquí el proceso judicial mostró su verdadera arquitectura: Padilla no había participado en el atentado. No tenía conocimiento de él. Su causa venía de antes: Bolívar ya había mandado juzgarlo por incidentes previos en Cartagena, y el proceso septembrino simplemente le dio el marco procesal para consumar una condena que estaba decidida por otras razones. En los documentos del proceso no hay pruebas que justifiquen su sentencia de muerte. Lo que hay, alrededor de ella, es el temor a Cartagena, el conflicto con Montilla, y la utilidad política de eliminar a la figura pública afrodescendiente más visible de la República en un momento en que el régimen necesitaba enviar una señal a un tiempo constitucional y racial.
Santander también fue condenado a muerte. El Consejo de Ministros insistió en la conmutación por destierro, y Bolívar aceptó a regañadientes. Santander salió del país. Desde el exilio se convirtió en el más agudo crítico de la dictadura.
Las causas: qué se estaba disolviendo
Vistas juntas, La Cosiata y Ocaña no son dos crisis sucesivas: son dos fases del mismo colapso. Bajo su superficie corren causas de fondo y decisiones de coyuntura que conviene distinguir.
Tres causas estructurales operaron en el fondo. La primera fue la incompatibilidad material y social de los territorios unidos en Cúcuta. Venezuela funcionaba como una sociedad militarizada, con caudillos llaneros que controlaban ejércitos personales. Ecuador había sido incorporado por conquista y sus élites nunca aceptaron íntimamente el pacto. Nueva Granada arrastraba una tradición provincial federalista que el centralismo de 1821 había derrotado pero no extinguido. Sobre esas tres realidades se impuso una constitución que ninguna había elegido libremente en las mismas condiciones.
La segunda fue la desaparición de la amenaza española como cemento externo. La Gran Colombia había sido, en gran medida, una alianza militar contra un enemigo común. Asegurada la independencia continental —y para 1826, tras Ayacucho, ya lo estaba—, los incentivos para mantener la unión se evaporaron. La lealtad política volvió a las provincias y las regiones, no al Estado nacional.
La tercera, más silenciada, fue la contradicción racial. La Constitución de Cúcuta proclamaba la igualdad legal, pero el proyecto político de sus fundadores —incluido Bolívar— era inseparable de la preservación de una jerarquía racial que esa igualdad amenazaba. Mientras el orden pareció estable, la contradicción pudo administrarse; cuando el orden entró en crisis, el miedo a la "pardocracia" se convirtió en un lenguaje del que la dictadura sacó legitimación.
Los detonantes fueron de otro orden. La acusación contra Páez en 1826 y su rebeldía posterior; el intento de Bolívar de trasladar a Colombia la Constitución Boliviana con su presidencia vitalicia, que ni Perú ni Bolivia terminaron aceptando; la ruptura entre Bolívar y Santander en marzo-abril de 1827; el sabotaje deliberado de la Convención de Ocaña; el decreto orgánico del 27 de agosto de 1828; el atentado septembrino. Ninguno de estos hechos era, por separado, inevitable. Bolívar pudo haber aceptado someterse a la revisión constitucional prevista en el artículo 191 en vez de forzar la adopción de una carta ajena; los bolivarianos pudieron haber negociado en Ocaña en lugar de retirarse; la conmutación de la pena a Padilla habría sido tan defendible como la que se hizo con Santander. Cada decisión cerró una salida institucional. Al final, no quedaban salidas.
Consecuencias: la disolución certificada
Las consecuencias inmediatas fueron visibles en menos de dos años. La dictadura, lejos de restaurar la unión, la aceleró. Venezuela, con Páez, se separó formalmente durante los primeros meses de 1830. Ecuador hizo lo propio: la República del Ecuador nació el 13 de mayo de 1830, con Juan José Flores como primer presidente y una constitución promulgada el 22 de septiembre de ese año. Bolívar renunció a la presidencia en 1830 y murió el 17 de diciembre de ese mismo año en la Quinta de San Pedro Alejandrino, en Santa Marta. Antonio José de Sucre, su colaborador más cercano y probable heredero político, había sido asesinado el 4 de junio de 1830 en Berruecos, en el camino entre Quito y Popayán.
El vacío dejado por la muerte de Bolívar precipitó una guerra civil corta pero decisiva. Rafael Urdaneta, tras un golpe militar bolivarista que derrocó a Joaquín Mosquera en agosto de 1830, asumió el poder en Bogotá con la expectativa de que Bolívar retornara a la presidencia. La muerte del Libertador en diciembre eliminó la razón misma de ese régimen. Del conflicto de 1830-1831 emergió, sobre el antiguo Departamento de Cundinamarca, la República de Nueva Granada. Santander regresó del exilio y sucedió a Bolívar como gobernante del nuevo Estado.
Las consecuencias de largo plazo fueron más hondas. La lealtad política en la Nueva Granada quedó anclada en las provincias y las regiones, no en el Estado nacional. Esa fragmentación estructural dificultó la consolidación de un gobierno central efectivo durante décadas y alimentó los ciclos de guerras civiles del siglo XIX. La polarización entre bolivarianos y santanderistas, sin equivaler linealmente a la posterior división entre conservadores y liberales, aportó materia prima —lenguajes, agravios, familias políticas— a la formación de los partidos. Y la crisis dejó instalada una lección ambigua sobre el uso del poder: la salida constitucional y la salida dictatorial quedaron disponibles como opciones intercambiables según la conveniencia del momento.
Por qué sigue pesando
En el bienio 1826-1828 quedó planteado, con una nitidez que rara vez volvería a repetirse, el dilema fundacional de las repúblicas hispanoamericanas: cómo se construye un Estado nacional sobre territorios que funcionaban como países distintos, con élites regionales que no querían ceder poder al centro y con jerarquías sociales que la igualdad legal proclamada por las constituciones amenazaba pero no desmontaba.
La respuesta de Bolívar —dictadura ilustrada, presidencia vitalicia, orden por encima de forma— fracasó doblemente: no evitó la disolución y erosionó la legitimidad del propio proyecto que pretendía salvar. La respuesta de Santander —legalismo, constitución vigente, defensa del marco de 1821— tampoco pudo evitarla, pero al menos legó a la Nueva Granada un lenguaje institucional al que volver. Lo que se rompió en esos veintiocho meses no fue el triunfo de una visión sobre la otra: fue el marco común en el que ambas podían haber convivido. Ese marco no volvió a rehacerse.
Queda, por último, la sombra larga del caso Padilla. La ejecución sin pruebas del general mulato, la instrumentalización política de su activismo constitucional como sedición racial, el uso del miedo a la "pardocracia" como argumento de gobierno: todo ello es parte constitutiva del origen de la República, no una nota al pie. Reconocerlo no rebaja la estatura de Bolívar; la ubica en su tiempo. Y devuelve al centro de la historia a un hombre —Padilla— que fue, en más de un sentido, la primera víctima civil de la dictadura, aunque su nombre haya sido escrito con las tintas del atentado en el que no participó.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01Historia de Colombia. La Gran Colombia I. Tomo 9Salvat Editores (Dirección: Juan Salvat, Roberto García Rojas; Director científico: Gonzalo Hernández de Alba) · 1988 · p. 57, 63, 1343 citas
[1]organizado el Congreso se Mapa de Colombia, trazado en 1828 por H. S, Tanner y que se conserva en el Archivo Nacional. Todas las provincias que constituéan la Republica enviaron, en 1821, sus delegados al Congreso de Cticuta. procedié a elegir al presidente y al vicepresidente del mismo; la eleccién recay6 en José…p. 63
[14]se apresuré a despachar con caracter urgente a su edecan Daniel Florencio O'Leary con instrucciones precisas, a fin de que calmara al general Paez mientras él mismo se dirigia a Caracas. Cabe senalar en este punto que el general José Antonio Paez ya habia propuesto al Libertador que imitara a Napoleon y estableciera…p. 57
[19]habian llegado nunca a convencerle: «El Presidente de la Republica nombra al Vice- Presidente, para que administre el Estado, y le su- ceda en el mando. Por esta providencia se evitan las elecciones, que producen el grande azote de las republicas, la anarquia, que es el lujo de la tirania y el peligro mas inmediato y…p. 134
02Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 106, 114, 121, 124, 1275 citas
[2]Francisco Miranda para toda la Am é rica independiente, para un estado que seg ú n Bol í var deb í a incluir el territorio del virreinato: Caracas, Bogot á, Quito y Panam á. Bol í var fue elegido presidente y el neogranadino Francisco Antonio Zea vicepresidente. Los patriotas organizaron el gobierno en Bogot á, pero…p. 114
[7]todas las provincias, sobre la base de la Constituci ó n local declararon la independencia abso luta de Espa ñ a. Este proceso ayud ó a definir en cada provincia un espacio regional de gobierno y lealtades pol í ticas, que correspond í a a lazos reales entre sus habitantes, a regiones econ ó micas y sociales m á s o…p. 106
[12]a responder a Bogot á. Aun que Santander trat ó de convencerlo de que deb í a dar ejemplo de cumplimiento y de asegurarle que todo saldr í a bien, P á ez se neg ó a obedecer e hizo un “ pronunciamiento ” declar á ndose en rebeld í a y considerando injusta la investigaci ó n a la que se le quer í a some ter. Como se…p. 121
[39]rita de los pol í ticos, incluso para romper las reglas acordadas por los representantes del “ pueblo ”. En 1811, Antonio Nari ñ o dio el primer golpe de Estado, al derribar, a nombre del bien com ú n, con el apoyo de los militares, el gobierno de Jorge Tadeo Lozano. Entre 1811 y 1815 los dirigentes criollos,…p. 127
[40]el Pala cio de San Carlos, sede de la presidencia. Bol í var se escap ó gracias a Manuelita S á enz, su pareja, que entretuvo a los conjurados mientras Bol í var saltaba por una ventana. Varios de los participantes fueron juzgados y condenados a muerte, aunque algunos, como Mariano Ospina Rodr í guez, lograron…p. 124
03Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · p. 40, 42, 3263 citas
[3]y soberano. En la Constitución de 1821 (Cúcuta) — la primera Carta fundamental de la República de Colombia, pues las anteriores habían sido Constituciones locales como las de Cundí- namarca, Tunja, Antioquia, Cartagena, Mariquita, etcétera—, se consignó la siguiente disposición* que consagra, como las anteriores, la…p. 326
[21]de Teseo, que la irritaban cuantos remedios se le ponían. Esta Haga cubre.a toda la república." 37 La promulgación de la Constitución Boliviana, ardorosamente defendida por unos y acervamente criticada por otros, dió origen a una intensa y generalizada batalla perio dística, donde predominaron la injuria y el insulto.…p. 42
[69]23 de mayo de 1824, en doceavo y ocho páginas. FAUNA PERIODISTICA Por esta época se presentó la discusión sobre la masonería, que inició fray Antonio María Gutiérrez, religioso dominico que colgó los hábitos y se afilió a esa secta. El exclérigo ocupó para estos menesteres el periódico de Santander "EL PATRIOTA". Como…p. 40
04Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 126, 1422 citas
[4]como la separación de poderes y el reconocimiento de las garantías individuales. Se trataba, además, de una democracia restringi- da, en la cual podían ejercer el sufragio todos los ciudadanos casados o mayores de 21 años, que su- pieran leer y escribir, que fueran dueños de una propiedad raíz con un valor de 100…p. 126
[5]bolivarianos La Constitución de Cúcuta, de 1821, que incluía a Venezuela y Quito, instauró un régimen centra- Camilo Torres, líder fede- ralista. Centralismo y fe- deralismo fueron el origen de los partidos políticos. lista que, sin embargo, no encontró mayor oposición ni generó bandos definidos hasta 1826, cuando el…p. 142
05Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 2911 cita
[6]Constitución de Cúcuta de 1821 se consagraron principios como el de legalidad, la presunción de inocencia, la prohibición de detención sin proceso judicial previo, y la prohibición de tes - tificar contra uno mismo o sus parientes 32. No obstante, en medio de la guerra y con el propósito de con - jurar situaciones de…p. 291
06Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 19, 942 citas
[8]tenido adecuada representa- ción enel comgreso constituyente, La incorporación del Ecuador sé efectuó come una simple anexión del terdóro militarmente conquistado y el ejército patriota, luego de la talla de Pichincha, en 1822 Guaya- quil ciudad que tabla declarado imi- viduaimente su independencia, fue amexada a la…p. 19
[18]más terrible de los gobiernos papula- res. Siendo la herencia la que perpe: Reyimenes políticos - Simivo Maltzar: Méstefuczo de José María Expéecir Pricin Mareo all Sighs AUX: Fogoti toa el régimen monárquico y lo hace cas) general en el mundo, ¡Cuánto más útil no es el método que acabo de proponer para la sucesión:…p. 94
07Simón Bolívar: A LifeJohn Lynch · 2007 · p. 246, 249, 252, 3544 citas
[9]manifest as early as 1815; it produced resistance to Bolívar and his officers in New Granada, and contributed to the success of the Spanish counter-revolution of 1815–16. In 1819 national conflict was responsible for the deposition of New Granadan Zea as vice- president of Venezuela by the congress of Angostura and…p. 246
[13]in violence; none of this is glorious, my dear general’. Although he mobilized, he did not want violence. From Coro he warned, ‘I have come from Peru to save you from the crime of civil war.’ 109 Conciliation was also favoured by the majority opinion in both countries. There was little alternative. Bolívar was aware…p. 252
[20]the Bolivian Constitution, particularly the life presidency, but meanwhile agreed that it was ‘liberal, popular, strong, and vigorous’. 96 An insincere letter, even by Santander’s standards. His true thoughts were contained in an auto- biographical memoir he subsequently wrote, where he described the life- president…p. 249
[37]306–9. 45. Blanco and Azpurúa, Documentos para la historia de la vida pública del Libertador, XII, 705–20. 46. Mosquera, Memoria sobre la vida del General Simón Bolívar, 567. 47. Campbell to Dudley, Bogotá, 14 June 1828, National Archives, PRO, FO 18/53. 48. See Chapter 9. 49. Organic Decree, 27 August 1828, Decretos…p. 354
08La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · p. 375, 397, 401, 4044 citas
[10]facciosos han logrado precipitar al general páez en una defección ignominiosa alagándolo con la infame esperanza de erigirse en rey y tirano de sus compatriotas, por medio de la violencia y de la fuerza que tiene a sus órdenes, es llegado el tiempo de sostener con firmeza y constancia este principio vita, es pacto…p. 401
[11]órdenes que Páez había dado a los batallones de Anzoátegui y Apure para el reclutamiento de cuanto hombre en- contrase por las calles, sin distinción de personas ni edades. El inconveniente de dicho oficio fueron las quejas presentadas por algunas personas contra el general Páez, por los excesos cometidos en este…p. 397
[36]Gran Colombia. Las elecciones de 1818, 1820, 1822 y 1825 no fueron puestas a prueba y las instituciones representativas a las que dieron origen nunca fueron 3 Correo del Orinoco. Angostura, sábado 10 de octubre de 1818, tomo i, n.º 12. Las elecciones bajo el Jano de poder Bolívar-Santander, 1818-1828 351 sustituidas o…p. 375
[70]los ciudadanos. Esta falta de construcción de un grupo de competidores que pudieran ser identificados muestra el bajo nivel de politización existente en las asambleas primarias. La elección en estas asambleas se convirtió en un acto de selección social, revestido 34 Ibid. 35 El Defensor de las Libertades Colombianas.…p. 404
09Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 461 cita
[15]obvious than one would assume. And should onecould onecount all the outbreaks whose immediate aim was to overthrow only regional authorities? For purposes of discussion it nevertheless may be useful to present a l of rebellions directed against the national authorities, rebellions whose seriousnes varied widely but…p. 46
10Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 430, 451, 473, 4914 citas
[16]la población y, en fin, argumentando que Venezuela, Cundinamarca y Quito deberían ser tres repúblicas federadas, “sistema el más a propósito para la felicidad de estas grandes secciones”. Los habitantes de la ciudad de Quito alimentaban ya iguales pensamientos, “de donde tampoco han venido al congreso sino unos pocos…p. 430
[29]Se dice que su opinión favorita es que Colombia sea dividida en tres grandes departamentos corres - pondientes a las antiguas divisiones del territorio bajo del gobierno español, es decir, del virreinato de la Nueva Granada, la capitanía general de Caracas y la presidencia de Quito; y que Bogotá, Caracas y Quito sean…p. 451
[31]ha tenido la tierra: la América, que después que la he librado de sus enemigos y le he dado una libertad que no merece, me despedaza diariamente de un extremo a otro con todas las furias de sus viles pasiones”. 190 Como en estos desgraciados países no era necesario un libertador, sino un tirano, cualquiera podría…p. 491
[34]sur y en algunos del norte desde 1826, así como en el Istmo y en Cartagena. Se necesitó el fracaso de la gran Convención Constituyente para que se generalizara esta demanda en los departamentos del centro de Colombia. 160 El 24 de junio de 1828 entró 159 David Bushnell consideró que solo desde el mes de junio de 1828,…p. 473
11Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1151 cita
[17]blame to Vice President San- tander, a man who had dropped out of law study to fight for indepen- dence but as chief executive surrounded himself with ardent young lawyers as helpers and advisers. What the country needed, in Boli- var's view, was a stronger executive, a less assertive legislature, and a partial…p. 115
12The Struggle for Power in Post-Independence Colombia and VenezuelaMatthew Brown · 2012 · p. 65, 104, 2053 citas
[22]demolition” see Carrera Damas, Colombia, 1821–1827. For the term “unrestrained multitudes” see Bolívar to Flores, November 9, 1830, in Bushnell, ed., Simón Bolívar, 146. 56. For Venezuela see Zahler, Lawyers, and for Colombia see Helg, Liberty and Equality. 57. The British Consul in Caracas reported as much in his…p. 205
[41]contemporary, Joaquin Posada Gútierrez, described him as a “barbarous Irishmen of the lowest order,” but no sources survive documenting his origins or early life. 9 In March 1828, three months before Sáenz’s garden party, he had declared his loyalty to Bolívar’s regime with an obsequious publication. 10 Crofton…p. 65
[67]April 1830 two moderate Bolivarians, Joaquin Mosquera and Domingo Caicedo, were elected as president and vice president. Some military officers, many of them Venezuelan, were unhappy when they saw that their political power and their privileges were being progressively shorn away, first with Bolívar’s resignation in…p. 104
13Uniting States: Voluntary Union in World PoliticsJoseph M. Parent · 2011 · p. 6, 9, 113 citas
[23]only by stretching the term. Bolívar was no respecter of legal formality—he sought to replace the Cúcuta Constitution with his Bolivian Constitution well before the former was legally supposed to be revised. One biographer states: In fact, Bolívar never governed constitutionally. Whenever Congress elevated him to the…p. 11
[62]happen, and he tried the same tired remedies, expecting better outcomes. Four years before, he was the adored liberator of South America—now Bolívar’s charisma was spent; everything he touched turned hostile or futile. Another of his former ocers, José María Córdova, took up arms against him; Bolívar earned not a…p. 6
[68]a focal solution to liberation legitimacy problems. He had a centralized multistate army, a reservoir of goodwill, and a mind for unication. Although no one matched Bolívar’s zeal for union, for a time he was the only game in town. 26 That reversed as Bolívar’s stayed the same while reality changed. His army grew…p. 9
14Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 45, 522 citas
[24]no logra cristalizar sus anhelos, pero por lo menos es un precedente. Y en ese mismo año redacta la célebre "Constitución boliviana", a petición de la República nacida con su nombre. Allí plasma otra vez sus consideraciones y el resultado de tantos años de batallar y observar el comportamiento de los pueblos a los que…p. 45
[28]en la cual la con- ducta legalista del segundo no fue bien aceptada por el Libertador. O como el rechazo que San- tander hizo de la rebeldía de Páez en 1826, al desconocer la autoridad granadina, conducta que no fue condenada por Bolívar, lo que desa- gradó profundamente al mandatario cucuteño. O como la simpatía que…p. 52
15La Gran Colombia y la Gran Holanda, 1815-1830. Una relación entre sueño y realidadSytze van der Veen · 2018 · p. 184, 240, 2453 citas
[25]autónoma, ya no tenía voz ni voto. El vicepresidente fue degradado a subordinado del presidente, que se erigió en némesis. Su dificultosa relación sería en los años siguientes una causa importante del ocaso de la Gran Colombia. Tras una estadía de dos semanas en la capital, Bolívar partió a Vene- zuela, acompañado…p. 184
[35]llegó en el transcurso de agosto de Caracas, que por boca de Páez se pronunciaba a favor de Bolívar. El 27 de agosto de 1828 se anunció la «Ley orgánica», pensada como fundamento constitucional de la dictadu - ra. Según la versión oficial, la constitución había perdido su efecto por el 16 Escenas similares se…p. 240
[42]España, de quienes sospechaba que aplicaban una táctica taimada: apostaban a que el régimen de Santander degenerara en un caos total, para que España pudiera adue - ñarse otra vez de Colombia sin esfuerzo. En la madrugada del 26 de septiembre se produjeron varias detencio - nes, pues los principales conspiradores eran…p. 245
16Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 991 cita
[26]de integracion politica de la Gran Colombia, con la unién de Venezuela, Nueva Granada y Quito. Los centralistas defendieron la integracion en una republica unitaria e indivisible, con un gobierno fuerte, adaptable a la realidad americana, de carac- ter discolo y anarquico, y con una administracion centralista para el…p. 99
17La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · p. 148, 157, 164, 168 y 2 más6 citas
[27]dotó, según él, de la constitución política ideal, lo llenaban de contento. Creyó entonces, y lo creyó de verdad, que podía hacer realidad el sueño, que había mantenido en silencio, de una gran confederación que uniera por lo menos a Perú, México, la Confederación Centroamericana, Bolivia y la Gran Colombia. Nunca…p. 157
[43]allá a todo rigor para salvarnos de estos malvados”. 293 Y cinco días más tarde, lo escribió con mayor claridad: “… con motivo del inicuo atentando que acaba de cometer allí el general Padilla en contra de la autoridad; y aunque me escribe ahora de Ocaña excusándose, yo lo he mandado juzgar conforme al decreto de…p. 168
[44]un hecho que hoy nadie duda que, en el atentado de la noche del 25 de septiembre, no solo no tuvo parte (Padilla), sino que no supo lo que pasaba ni la causa, hasta que su prisión fue invadida”. Y en relación con los sucesos de Cartagena, es también muy claro en decir que en los acontecimientos de marzo en Cartagena,…p. 175
[45]de tan altos méritos guerreros e infinita capacidad para el sacrificio, de tan vasta ilustración y talento para la escritura, podía, con la misma pasión que lo hacía todo, escribir cartas ofensivas sobre negros y mulatos, y organizar el sacrificio de Padilla en la forma como lo hizo, habría que acudir, tal vez, y esto…p. 172
[51]Bolívar, de no precipitarse el último de sus conflictos con Montilla, cuyo comienzo estuvo en la trifulca del bar Matosi. El terrible problema, en el que quizá no puso mientes Padilla, fue el de que, en medio de las gravísimas circunstancias por las que atravesaba Bolívar –el desmoronamiento de sus ambiciones, su…p. 164
[55]dio precisamente cuando Montilla, su peor enemigo, residía a muchos kilómetros de distancia de Cartagena y nada tendría, en apariencia, que ver con su escritura. Salvo que se podría interpretar también como una respuesta a tantos desaires y persecuciones de este último. Nada grave vuelve a suceder entre los dos,…p. 148
18El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 423, 429, 4373 citas
[30]donde se le nombró protector vitalicio del Perú, así como las muchas lisonjas y testimonios de aplauso, y el ilimitado poder que ejerció durante cinco años. Sólo tras largos ti- tubeos logró evadirse de aquella seducción. Partió enton- ces a Bogotá, donde se hicieron magníficos preparativos para tributarle un digno…p. 423
[63]x Colombia. Años de aprendizaje División de Colombia por la separación de Venezuela y Ecuador / La República de la Nueva Granada / Presidencias de Santander, Márquez, Herrán y Mosquera / El gobierno liberal de López; la Confederación Granadina / La guerra de los tres años de los federalistas / La Constitución de los…p. 437
[66]dio a sus difamadores ocasión para nuevas sospechas. Pero por mucho que todo pareciera desafiarle a un último combate, por mucho que le hostigara su misma patria, Ve- nezuela, declarándole fuera de la ley y pidiendo su expul- sión de Colombia, por mucho, también, que se le instaba desde Bogotá para que regresase,…p. 429
19Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 406, 4082 citas
[32]l l(1985),p. 147. 2 3 Noticia Biográfica, p. 2. 2 4 B u s h n e l l (1985),p. 65. 2 5 Ibid., p. 152. 2 6 P o rd i v e r s a sr a z o n e se s t a ss o c i e d a d e sf r a c a s a r o ne n s uo b j e t i v o. Ibid., p p. 177 - 185. [3 2 8 ] En 1828 f u e e l e g i d o a l aConvención de Ocaña, en l aque formó p a r t…p. 406
[60]c i ó n d e lnuevo P r e s i d e n t e,al ac u a l no s esometió B o l í v a rpor haber renuncia do d e f i n i t ivamente ae s a i n v e s t i d u r a. Los amigos de B o l í v a rpostularonentoncesaEusebio María Canabal,quien debía e n f r e n t a r s econ Joaquín Mosquera, apoyado,asuv e z,por l o sdenominados l i b…p. 408
20Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2141 cita
[33]1857 José Joaquín Ortiz publicó una compilación de sus traba- jos bajo el título Poesías de Caro i Var- gas Tejada. Cultivó también el drama ESA AAA Biografías Luis Vargas Tejada, poeta y drama- turgo de los albores de la República, vivió una vida intensa y legendaria. RENATA neoclásico y los temas indigenistas. Su…p. 214
21Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 211 cita
[38]así como, por muchos años, se consideró que el centralismo era conservador y el federalismo era liberal, pero no hay que olvidar que fue una Constituyente de estirpe conservadora, en 1858, la que promovió por primera vez el federalismo en Colombia. Y, tratándose del tema económico, la apertura, tan condenada hoy día…p. 21
22Myths of Harmony: Race and Republicanism during the Age of Revolution, Colombia, 1795–1831Marixa Lasso · 2007 · p. 132, 1552 citas
[46]was used by both the Bolivarians and, following their de{eat, the represenrarives of the new Santanderian government. In rBz8, the Bolivarian governor of Cartagena, Mariano Montilla, effectively used this tacric ro delegitimize Padilla's arrempt to become a local champion of the sel{,proclaimed liberals of the pro.…p. 155
[52]culture of the times. Regardless of the witnesses' veracity, they had to build on the available political imaginary. Both pardos and whites used the language of race war to express social and political tensions. One witness reported having overheard someone in a grotrp of five to six persons, "whose clothes reveal…p. 132
23Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 330, 3482 citas
[47]será solemnemente proclamada en los pueblos y en los ejércitos». 82 66 La vida política de Colombia, después de 1819. nace de esta tensión entre los géneros de legitimidad política, con una neta ventaja, mientras dura la guerra, para los militares. Pero se trata de una oposición conceptual más que de personas.…p. 348
[50]de la revolución, op. cit., III. p. 400. Todo lo cual no evitaba que lo odiaran. 128. Andrés LEVEL DE GODA, «Antapodosis», loc. cit., p. 584. 129. RESTREPO, Historia de la revolución, op. cit., III, p. 370. 130. Ibid. 131. Representación del procurador Andrés Level de Goda al rey Fernando VII. 5 de diciembre de 1819.…p. 330
24Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 330, 3482 citas
[48]será solemnemente proclamada en los pueblos y en los ejércitos». 82 66 La vida política de Colombia, después de 1819. nace de esta tensión entre los géneros de legitimidad política, con una neta ventaja, mientras dura la guerra, para los militares. Pero se trata de una oposición conceptual más que de personas.…p. 348
[49]de la revolución, op. cit., III. p. 400. Todo lo cual no evitaba que lo odiaran. 128. Andrés LEVEL DE GODA, «Antapodosis», loc. cit., p. 584. 129. RESTREPO, Historia de la revolución, op. cit., III, p. 370. 130. Ibid. 131. Representación del procurador Andrés Level de Goda al rey Fernando VII. 5 de diciembre de 1819.…p. 330
25Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 213, 217, 2403 citas
[53]Moreover, by announcing that he would use his sword to defend the equal rights and full integration of the pardo class at all levels, Padilla formu- lated the very scenario that, since the late s, colonial and early inde- pendent authorities had predicted would transform Caribbean New Gra- nada into another Haiti.…p. 217
[56]an open let- ter published by an anonymous paterfamilias who vilified the mulatto gen- eral’s separation from his adulterous wife and his ‘‘immoral’’ cohabitation with Anita Romero, a daughter of deceased pardo artisan Pedro Romero, a pioneer of Cartagena’s First Independence. Astutely, the letter writer, by focusing…p. 213
[64]tenure, Mosquera and Caicedo included some santanderistas in the government and attempted to reunify the nation, but in August the The Pardo and Liberal Challenges The last days of General Simón Bolívar in Santa Marta (anonymous painter). (Bolívar de Cartagena a Santa Marta, ed. Vicente Pérez Silva [Bogotá:…p. 240
26Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 213, 217, 2403 citas
[54]Moreover, by announcing that he would use his sword to defend the equal rights and full integration of the pardo class at all levels, Padilla formu- lated the very scenario that, since the late s, colonial and early inde- pendent authorities had predicted would transform Caribbean New Gra- nada into another Haiti.…p. 217
[57]an open let- ter published by an anonymous paterfamilias who vilified the mulatto gen- eral’s separation from his adulterous wife and his ‘‘immoral’’ cohabitation with Anita Romero, a daughter of deceased pardo artisan Pedro Romero, a pioneer of Cartagena’s First Independence. Astutely, the letter writer, by focusing…p. 213
[65]tenure, Mosquera and Caicedo included some santanderistas in the government and attempted to reunify the nation, but in August the The Pardo and Liberal Challenges The last days of General Simón Bolívar in Santa Marta (anonymous painter). (Bolívar de Cartagena a Santa Marta, ed. Vicente Pérez Silva [Bogotá:…p. 240
27Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 661 cita
[58]the civil war fought between 1830 and 1831. The territory that Gran Colombia called Cundinamarca be- came the Republic of New Granada. Following Simón Bolívar’s resignation of the presidency in May 1830 and his death in December of that year, Rafael Urdaneta assumed leadership of New Granada’s national military and…p. 66
28Guns, Drugs, and Development in ColombiaJennifer S. Holmes, Sheila Amin Gutiérrez de Piñeres, Kevin M. Curtin · 2008 · p. 331 cita
[59]Terri- torial Division Law” of June 25, 1824 (Ireland 1938). There were nine origi- nal departments (then called sovereign states) in what is today the north of Colombia and Panama (Antioquia, Bolívar, Cauca, Cundinamarca, Magda- lena, Panama, Santander, and Tolima; see Figure 2.4). When Simón Bolívar died, in 1830,…p. 33
29Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 471 cita
[61]í var’s return to the capital city in January 1830, Congress had already met once more to approve a new constitution, and the Venezuelans had voted in favor of separation from Cun- dinamarca; the Ecuadorians were similarly inclined. Colombia had simply ceased to exist. This is how Bol í var understood the succession…p. 47