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Biografía

Rafael Urdaneta

Independencia

1788–1845

16 min de lectura25 documentos
Nacimiento24 de octubre de 1788, Maracaibo
Fallecimiento1845, París
RolesGeneral del Ejército de Colombia · Comandante del batallón Callao
Lugar principalColombia
Período históricoIndependencia1810–1831
03

La biografía

Rafael Urdaneta Faría fue el general venezolano que sostuvo el proyecto grancolombiano hasta su último aliento. Nacido en Maracaibo en 1788 y muerto en París en 1845, atravesó las guerras de Independencia como uno de los oficiales más constantes del entorno de Bolívar, comandó ejércitos en Nueva Granada y Venezuela, y en septiembre de 1830 asumió el gobierno de la República de Colombia como jefe provisorio, convertido de hecho en dictador, para intentar salvar la unión cuando Venezuela y Ecuador ya se habían separado y el Libertador agonizaba en la costa. Su nombre queda incómodo entre las historiografías de los dos países: Venezuela lo reclama como prócer, Colombia lo recuerda como el militar extranjero que tomó Bogotá por la fuerza, y la Gran Colombia, la patria a la que fue leal, dejó de existir pocos meses después de que él dejara el poder. Esa doble condición, la de bolivariano consumado y la de agente de la fractura que quiso evitar, define su lugar en la historia.

02

Línea de vida

  1. 1810

    Ingreso al ejército patriota

    Leer contexto

    Radicado en Bogotá desde 1804, donde trabajaba en la contaduría del Virreinato, Urdaneta se incorporó al ejército patriota desde los primeros momentos de la revolución, iniciando una carrera militar ininterrumpida que lo llevaría a los más altos rangos del ejército de Colombia.

  2. 1821

    Toma de Maracaibo

    Leer contexto

    El 28 de enero de 1821, en pleno armisticio con los realistas, Urdaneta planeó y ejecutó la toma de su ciudad natal apostando el Batallón Tiradores cerca de la plaza y asegurando el apoyo del teniente coronel Las Heras. Las autoridades civiles y militares firmaron un acta de adhesión a Colombia, reduciendo el espacio realista en Venezuela a Coro, Caracas y Cumaná.

  3. 1826

    Correspondencia política desde Maracaibo

    Leer contexto

    En junio de 1826, desde Maracaibo, Urdaneta mantuvo correspondencia con el general Páez sobre la situación política de la República de Colombia. El 27 de junio envió una carta a Páez que fue compilada en las Memorias del general O'Leary, tomo VI, mostrando su papel como interlocutor del núcleo bolivariano en la primera gran crisis interna de la Gran Colombia.

  4. 1830

    Golpe de Estado y proclamación como jefe provisorio

    Leer contexto

    Tras la victoria de tropas venezolanas bolivarianas en la batalla de El Santuario y la renuncia de Mosquera y Caycedo el 4 de septiembre, el Concejo Municipal de Bogotá ratificó el 5 de septiembre la petición de nombrar a Urdaneta al frente del ejecutivo. Ese mismo día se proclamó jefe provisorio del gobierno de Colombia, justificando su poder como transición hasta el regreso de Bolívar.

  5. 1831

    Fin de la dictadura y convenio de Apulo

    Leer contexto

    Muerto Bolívar el 17 de diciembre de 1830, la base de legitimidad del régimen se derrumbó. Urdaneta optó por el diálogo en lugar de la resistencia armada: el 28 de abril de 1831 firmó con el vicepresidente Caycedo el convenio que puso fin a los enfrentamientos, restableció la legitimidad constitucional y abrió el camino a la constitución de la República de la Nueva Granada.

La semblanza

Urdaneta no fue el más brillante de los tenientes de Bolívar ni el más popular. Sucre lo superaba en talento estratégico, Páez en carisma de caudillo, Córdova en audacia. Lo suyo fue otra cosa: una fidelidad institucional que no cedía. Mientras los generales venezolanos y neogranadinos se distanciaban del Libertador al ritmo de las conveniencias regionales, Urdaneta se mantuvo en el eje bolivariano hasta el final, y aún después de la muerte de Bolívar en diciembre de 1830 siguió tratando de administrar el país que Bolívar había imaginado. Esa constancia lo convirtió, en el otoño de 1830, en la única figura militar en Bogotá dispuesta a tomar el poder en nombre del Libertador ausente. Y también en el hombre que, seis meses después, firmó el acta que puso fin a ese poder sin resistir por las armas.

Su figura resiste tanto la hagiografía como la fiscalía. Fue un militar de oficio en tiempos en que ese oficio se hacía a caballo por los Andes, con tropas desnutridas y batallas decididas por una carga afortunada. Fue también un hombre de partido, el bolivariano, en una época en que los partidos aún no existían como tales, y por lo tanto cargó con las ambigüedades ideológicas de una facción que se creía la patria misma. Su bolivarismo no era retórico: había cabalgado con Bolívar desde Cúcuta hasta Maracaibo, había perdido y ganado batallas bajo su mando, y creía, con razones, que sin Bolívar la unión de Venezuela, Nueva Granada y Ecuador no sobreviviría. Tenía razón. Pero cuando quiso probar que la unión podía sostenerse en su nombre, descubrió que el nombre no bastaba.

Los orígenes

Rafael Urdaneta nació en Maracaibo el 24 de octubre de 1788, en el seno de una familia acomodada de la provincia. Su padre, Rafael José Urdaneta, y su madre, María Alejandrina Faría, pertenecían a los círculos ilustrados de la ciudad portuaria, la más comerciante y la menos española en sus lealtades tardías. Maracaibo era en esos años una plaza singular: rica por el cacao y por el tráfico con el Caribe, culturalmente próxima a Nueva Granada por el corredor del Zulia, y política e institucionalmente parte de la Capitanía General de Venezuela. Esa doble pertenencia geográfica, caribeña y andina, venezolana y neogranadina, marcaría toda la biografía política de Urdaneta.

Su formación fue la propia de un hijo de familia principal: latín, letras, aritmética comercial. En 1804, con dieciséis años, se trasladó a Bogotá para trabajar en la contaduría del Virreinato de Nueva Granada, empleo que le abrió a la vez la administración colonial y la sociedad santafereña. Cuando estalló la revolución en 1810, Urdaneta ya conocía por dentro las dos capitales que gobernaría, una como libertador, otra como dictador, y llevaba en Bogotá el tiempo suficiente para no ser sentido como un extranjero, aunque nunca dejaría de serlo del todo. Esa condición de venezolano en Bogotá y de bogotanizado entre los venezolanos sería una de las claves de su trayectoria: le dio movilidad entre las dos élites patriotas y también la desconfianza latente de ambas.

Ingresó al ejército patriota en la primera hora, cuando las juntas de gobierno neogranadinas comenzaron a formar sus milicias, y desde entonces su vida se confundió con la campaña militar continua. No hay en Urdaneta una etapa civil de ideólogo o de tribuno: fue soldado desde los veintidós años hasta la muerte, con los intervalos administrativos que impone cualquier alto mando.

La trayectoria: las guerras de Independencia

La década de 1810 a 1820 fue para Urdaneta un aprendizaje sostenido bajo el mando de los grandes jefes patriotas. Combatió en la Nueva Granada temprana, sobrevivió a la reconquista española de 1815-1816, que aniquiló a buena parte del liderazgo criollo de la Primera República, y volvió al combate en el ciclo de la Segunda República, cuando Bolívar reorganizó desde los Llanos y desde Angostura la ofensiva definitiva. Para 1819 era ya un general de confianza del Libertador, integrado al núcleo militar que planearía la audacia estratégica de aquel año: cruzar los Andes por un páramo mal conocido, el de Pisba, para caer sobre la Nueva Granada por la retaguardia realista.

La campaña de 1819 es el momento fundacional del bolivarismo militar. La vanguardia del ejército, al mando de Francisco de Paula Santander, y la retaguardia bajo José Antonio Anzoátegui, remontaron el páramo en condiciones de hipotermia y hambre; llegaron al altiplano diezmadas pero enteras; y el 7 de agosto, en el puente de Boyacá, quebraron al ejército del virrey Sámano. En cuestión de semanas Bolívar controlaba la mayor parte de Nueva Granada, organizaba un gobierno patriota provisional en Bogotá y dejaba a Santander al frente. El Congreso de Angostura, en diciembre de ese mismo año, proclamó la creación de la República de Gran Colombia, uniendo Venezuela, Nueva Granada y Ecuador bajo un solo Estado, aunque vastas porciones del territorio seguían en manos españolas.

La consolidación de esa república pasaba por dos frentes: el sur, donde Sucre marcharía hacia Ecuador y Perú, y el norte, donde había que expulsar a los realistas de las principales ciudades venezolanas. En ese segundo frente Urdaneta jugó su carta más audaz. En enero de 1821, en pleno armisticio firmado con los realistas, planeó y ejecutó la toma de Maracaibo, su ciudad natal. El plan era limpio y de una moralidad discutible: apostó al Batallón Tiradores cerca de la ciudad bajo un pretexto, aseguró el apoyo del teniente coronel Las Heras, comandante del batallón, cuya adhesión era la llave, y el 28 de enero las autoridades civiles y militares, junto con los habitantes principales, firmaron un acta declarando la separación de España y la adhesión a Colombia.

La operación quebró el armisticio. El general realista La Torre protestó, pero no se atrevió a denunciarlo formalmente, aunque los argumentos patriotas para justificar la acción eran, incluso a ojos contemporáneos, débiles. La toma no se hizo por la fuerza sino por acta, en medio de una tregua vigente, y esa astucia, o esa deslealtad, según se mire, tuvo consecuencias enormes: redujo el espacio realista en Venezuela a las ciudades de Coro, Caracas y Cumaná, y colocó a Maracaibo como base patriota para las operaciones finales. Poco después, la batalla de Carabobo quebró definitivamente el poder español en Venezuela.

Urdaneta salió de la guerra de Independencia como uno de los generales de mayor rango del ejército de Colombia. Su hoja mostraba disciplina, lealtad y una capacidad para operaciones político-militares, como la de Maracaibo, que no todos los jefes patriotas tenían. En los años siguientes ejercería mandos militares y funciones de gobierno en distintas plazas de Venezuela, dentro de la estructura de la nueva república.

La trayectoria: general de la Gran Colombia

Los años de la Gran Colombia consolidada, entre 1821 y 1828, no dieron a Urdaneta batallas decisivas pero sí un lugar central en la política militar del régimen. En junio de 1826, desde Maracaibo, mantenía correspondencia con Páez sobre la situación política de la República; una carta fechada el 27 de junio lo muestra como uno de los interlocutores del núcleo de mando venezolano en la crisis que se avecinaba. Aquel año fue el del pronunciamiento de Páez contra las autoridades de Bogotá, la primera gran fractura interna de la Gran Colombia, y Urdaneta se movió en el filo, tratando de mantener la unión sin romper con la lealtad regional venezolana.

Esa posición intermedia lo distinguió. Mientras Páez consolidaba su poder en Venezuela con vocación separatista, y Santander en Bogotá se atrincheraba en el legalismo constitucional, Urdaneta no se identificó plenamente con ninguna de las dos capitales sino con el proyecto bolivariano que las trascendía. Cuando Bolívar asumió la dictadura en 1828, tras el fracaso de la Convención de Ocaña y el atentado septembrino, Urdaneta se contó entre los militares de mayor rango del régimen. Y cuando la dictadura bolivariana empezó a agrietarse a partir de 1829, él permaneció donde estaba.

La trayectoria: el poder, 1830

El año 1830 fue el de la disolución. Venezuela se había separado por decisión de Páez; Ecuador nació como república el 13 de mayo, con el también venezolano Juan José Flores como primer presidente. A comienzos de año se reunió en Bogotá un Congreso, el llamado Congreso Admirable, para aprobar una nueva constitución que intentara refundar la unión sobre bases distintas. Bolívar, enfermo y desgastado, renunció a la presidencia en mayo. El Congreso eligió como presidente a Joaquín Mosquera y como vicepresidente a Domingo Caycedo, en un ambiente de recelos crecientes entre bolivarianos y liberales santanderistas.

El gobierno de Mosquera duró tres meses. Su fragilidad se debía a muchas cosas: la constitución nueva no convencía a nadie, las provincias se agitaban, el crédito público estaba deshecho. Pero el detonante fue militar. En Bogotá seguía acuartelado el batallón Callao, compuesto principalmente por venezolanos y comandado por Urdaneta, un núcleo de tropa profesionalmente formada en las últimas campañas y políticamente identificada con el bolivarismo. Mosquera se negó a aumentar el número de soldados que el batallón demandaba, medida que Urdaneta y sus oficiales leyeron como una amenaza directa a la existencia del cuerpo. El gobierno proyectaba, de hecho, desintegrar el Callao.

La respuesta fue armada. En agosto, tropas venezolanas y bolivarianas se enfrentaron al gobierno en la batalla de El Santuario, cerca de Bogotá, y salieron triunfantes. La Constitución de 1830 quedó en entredicho. El 2 de septiembre, el jefe político del cantón de Bogotá, Francisco Urquinaona, instó a proclamar a Bolívar y a encargar a Urdaneta del mando mientras regresaba el Libertador. El 4 de septiembre, Mosquera y Caycedo renunciaron. El 5 de septiembre, el Concejo Municipal de Bogotá ratificó la petición y Urdaneta se proclamó jefe provisorio del gobierno de Colombia.

La operación fue un golpe de Estado. La legitimidad que reclamaba era doble: la firma del Concejo bogotano, órgano civil sin atribuciones nacionales para nombrar jefe de gobierno, y la expectativa del retorno de Bolívar, que Urdaneta administraba como interino en su ausencia. Sobre esa doble base, una jurídicamente frágil, otra biológicamente incierta, se sostuvo la dictadura.

La trayectoria: la dictadura y su caída

Los meses siguientes mostraron a Urdaneta gobernando como podía: con el respaldo del batallón Callao y de los cuadros venezolanos que dominaban militarmente Bogotá, y con la resistencia sorda de los santanderistas y de los sectores neogranadinos que veían en el régimen una ocupación extranjera. La represión fue severa. Urdaneta persiguió sin misericordia a los sospechosos de conspiración; los santanderistas más destacados ya habían sido desterrados antes del golpe, tras la derrota en El Santuario. La dictadura funcionó, en la práctica, como el gobierno del bolivarismo militar sobre un país que ya no era Colombia sino solo Nueva Granada, y que tampoco quería ser lo que Urdaneta pretendía que fuera.

Todo dependía del regreso de Bolívar. Y el 17 de diciembre de 1830, en Santa Marta, Bolívar murió. La noticia llegó a Bogotá con el retraso habitual de las comunicaciones caribeñas, pero cuando llegó desmontó la base entera del régimen. La dictadura se justificaba como transición hacia el retorno del Libertador; muerto el Libertador, la transición no llevaba a ninguna parte. Urdaneta quedó al frente de un gobierno cuyo horizonte se había cerrado.

Es aquí donde su figura se define. Podía haber recurrido a la fuerza y resistir hasta el final; disponía de tropa, tenía Bogotá, controlaba los recursos del Estado. Optó por lo contrario. Comprendió que ya no era ni inteligente ni patriótico continuar en el poder, y buscó el diálogo con la facción rival y con el vicepresidente Caycedo, a quien la constitucionalidad todavía asistía. Las dos facciones se reunieron en las Juntas de Apulo, y el 28 de abril de 1831 Urdaneta y Caycedo firmaron el convenio que puso fin a los enfrentamientos armados, restableció la legitimidad constitucional y abrió el camino a la reorganización política del país. Urdaneta dejó el poder sin combatir por él.

La contrarrevolución que lo desalojó y el golpe que lo había instalado se cancelaron mutuamente. Ninguno de los dos produjo un régimen duradero. Lo que sí produjeron, sumados, fue la constatación definitiva de que la Gran Colombia era irrecuperable. El 17 de noviembre de 1831 se constituyó la República de la Nueva Granada. Entre el 20 de octubre de 1831 y el 29 de febrero de 1832 sesionó en Bogotá la convención que aprobó la nueva Constitución. Santander, elegido presidente mientras se encontraba en el exilio, envió su aceptación desde Nueva York y regresó a gobernar entre 1832 y 1837 con un estilo sectario, poco dispuesto a conciliar con quienes habían apoyado la dictadura de Bolívar, hostil en las palabras y en las asociaciones aunque cuidadoso de no violar directamente los derechos políticos de sus adversarios.

Urdaneta, entretanto, regresó a Venezuela.

Su red

La biografía de Urdaneta es inseparable de un pequeño número de personas que ordenan sus decisiones. En el primer círculo, Bolívar: no un jefe entre otros, sino el eje ideológico y afectivo de toda su vida pública. Urdaneta lo siguió en las campañas, lo respaldó en la dictadura de 1828, gobernó en su nombre en 1830 y perdió el poder cuando Bolívar murió. Su bolivarismo fue biográfico antes que doctrinal: creía en el proyecto porque creía en el hombre.

En segundo lugar, los generales del núcleo venezolano: Sucre, Páez, Anzoátegui, Piar en la primera hora. Con Sucre compartió la disciplina institucional y la fidelidad al Libertador; con Páez, la lealtad regional venezolana pero no las ambiciones separatistas; con Anzoátegui, las campañas de 1819. Su distancia con Páez fue crucial: en 1826, cuando Páez rompió con Bogotá, Urdaneta se mantuvo en el bando de la unión, y esa decisión definió el resto de su carrera política.

Entre los neogranadinos, sus vínculos fueron más ambivalentes. Con Santander mantuvo la relación tensa de dos hombres formados en la misma guerra y ubicados en bandos opuestos de la posguerra. Con Córdova, muerto en 1829 tras su rebelión contra Bolívar, compartió el arco de la lealtad militar hasta el momento en que se quebró. Con Mosquera y Caycedo, los dos gobernantes constitucionales que él desalojó y con quienes luego negoció Apulo, tuvo la relación singular de adversarios en una guerra corta y contrapartes en un acuerdo de paz.

En el plano personal, se casó con Dolores Vargas París, bogotana, matrimonio que consolidó su enraizamiento en la sociedad santafereña y que dio numerosa descendencia. Uno de sus hijos, Alberto Urdaneta, nacido en 1845, el mismo año de la muerte del padre, sería en la segunda mitad del siglo XIX una figura central de la vida cultural colombiana: artista, escritor y militar, fundador y director del Papel Periódico Ilustrado y responsable de establecer en 1886 la Academia que se conocería como Escuela de Bellas Artes. Que el hijo del último bolivariano se convirtiera en el organizador institucional del arte nacional colombiano es una de las ironías silenciosas del linaje.

En términos geográficos, la red de Urdaneta se despliega sobre tres ciudades: Maracaibo, su origen y la plaza donde ejerció mandos militares; Bogotá, la capital que administró y en la que se enraizó por matrimonio; y Caracas, el centro de gravedad político venezolano al que volvió tras la caída y donde ejerció cargos en los últimos años. París cierra el mapa: allí murió en 1845, en una misión diplomática, lejos de las dos patrias que había servido y que ya no eran una sola.

Su huella

La incomodidad historiográfica de Urdaneta empieza en el hecho básico de que su patria política, la República de Colombia integrada, dejó de existir. Los sujetos históricos suelen ser reclamados por el Estado nacional que sobrevive a su época; Urdaneta pertenecía a un Estado que se disolvió. Venezuela lo integró en su panteón militar sin dificultad, porque nació allí y allí murieron sus últimos años; Colombia lo ha situado en un lugar más ambiguo, entre el reconocimiento a su papel en la Independencia y la reserva ante su dictadura de 1830. Ninguna de las dos historiografías nacionales puede narrarlo del todo, porque su proyecto era precisamente el que las dos naciones sepultaron al separarse.

La lectura más justa de su gobierno de 1830-1831 sostiene dos cosas a la vez. La primera es que su bolivarismo fue genuino: no tomó el poder por ambición personal (lo dejó voluntariamente en Apulo cuando pudo haberlo defendido a sangre) sino en el marco de un proyecto de unión al que había sido leal durante veinte años. La segunda es que el instrumento de esa lealtad, el batallón Callao, la tropa venezolana, el golpe extralegal, tenía una lógica de facción que contradecía el proyecto mismo. Fueron los soldados y mandos medios del Callao, tanto como Urdaneta, quienes forzaron el desenlace de septiembre al sentirse amenazados por Mosquera; el golpe combinó la defensa de un cuerpo militar corporativo con la cobertura ideológica de la unión bolivariana, y esa mezcla explica por qué su ascenso al poder aceleró la fragmentación que pretendía evitar. Un gobierno de venezolanos sobre Bogotá, aunque se llamara Colombia, ya no era Colombia: era el diagnóstico de que Colombia había dejado de ser posible.

La lectura contingente, sin embargo, matiza el fatalismo. La Gran Colombia no se derrumbó solo por fuerzas estructurales inevitables (las rivalidades regionales, la ausencia de amenaza externa española, la indisciplina militar, el desinterés de las élites locales); se derrumbó también porque el 17 de diciembre de 1830, en Santa Marta, murió el hombre cuyo prestigio personal sostenía la unión. Tres meses antes, Urdaneta había apostado a que Bolívar volvería. Con Bolívar vivo, el gobierno provisional podría haber sido una transición negociada hacia una nueva forma de unión, o al menos hacia una separación menos abrupta. Sin Bolívar, no había nada que negociar. La dictadura de Urdaneta es uno de los episodios de la historia americana más determinados por una sola muerte.

Queda, por último, el gesto de Apulo. La decisión de Urdaneta de firmar en abril de 1831 en lugar de resistir por la fuerza lo separa del molde clásico del caudillo hispanoamericano, el que se atrinchera hasta el último cartucho, y lo aproxima a una figura menos común: la del militar que entiende cuándo su causa está perdida y prefiere abrir el camino a la constitucionalidad antes que prolongar la guerra civil. La Nueva Granada de Santander, con toda su hostilidad hacia los bolivarianos, se constituyó sobre un país que no había sido arrasado por una resistencia final del régimen anterior. Que Bogotá pudiera sesionar en convención constituyente entre octubre de 1831 y febrero de 1832 sin una guerra prolongada de por medio se debe, en parte, a que Urdaneta firmó cuando firmó.

Rafael Urdaneta murió en París el 23 de agosto de 1845, en misión diplomática de Venezuela. Tenía cincuenta y seis años. La república por la que había peleado desde 1810 llevaba catorce años disuelta. La nación en la que había nacido, Venezuela, y la nación en la que había gobernado, Nueva Granada, eran ya dos países separados, con historiografías que empezaban a construirse por caminos distintos. Él quedó en medio, general de una patria que existió veinte años y que trató, hasta el último día institucional posible, de sostener. Esa fidelidad terminal es su rasgo más nítido, y la razón por la cual ninguna de las dos historias nacionales sabe del todo qué hacer con él.

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Conexiones del archivo

Red histórica

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Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

25 documentos · 39 fragmentos
01Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · Página 7321 cita
[1]

Unamuno, Miguel de: 625 - 663. Uprimny, Leopoldo: 132. Urdaneta, Alberto: 491 - 556 - 564 - 581 (n. 10) - 586, id. n. 17 - 587 - 588 (n. 18) - 597 - 598 - 599 - 600 - 601 603 - 609 - 611 - 612. Urdaneta, (general): 128. Uribe Uribe: 320, id. n. 183. Uribe Ram í rez, Enrique: 529. Uribe (familia): 549. Uribe, Juan:…

p. 732
02Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · Páginas 427, 699, 7253 citas
[2]

Margarita. 34 Rafael Urdaneta, “Carta del general Rafael Urdaneta al general Páez. Maracaibo, 27 de junio de 1926” (en Florencio O’Leary (comp.), Me morias del general O’Leary, tomo VI, 2 ed. facsimilar, Caracas: Ministerio de Defensa, 1981), 139. 35 José Antonio Páez, “Carta a mi muy querido general y amigo [Simón…

p. 427
[34]

completas, tomo V. Bucaramanga: FICA, 2008. Bolívar, Simón. “Carta del Libertador presidente al general Francisco de Paula Santander. Ibarra, 8 de octubre de 1826”. En Obras completas, tomo V. Bucaramanga: FICA, 2008. Bolívar, Simón. “Carta del Libertador presidente al general Francisco de Paula Santander. Pasto, 14…

p. 699
[39]

República de Colombia en el año de 1830”. En Luis Ervin Prado y David Fernando Prado (editores), Laureano López y Joaquín Mosquera. Recuerdos de dos payaneses sobre la guerra de indepen - dencia y la disolución de Colombia. Bucaramanga: UIS, 2012. Moxó, Salvador. “Informe del capitán general Salvador Moxó al ministro…

p. 725
03Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · Páginas 388, 4342 citas
[3]

las personas notables de la ciudad» que conocía bien. Bajo un pretexto cualquiera, hizo apostar el Batallón Tiradores no lejos de la ciudad. El 28 de enero de 1821, después de haber asegurado el apoyo del teniente coronel Las Heras, comandante del Tiradores, «las autoridades civiles y militares con los habitantes…

p. 388
[35]

255, 256, 257A, 257B, 258, 259, 260, 261/2, 262/2, 263A/2, 264, 265, 266, 267, 268, 281, 282/4. 284 Panamá, N. os 323, 324, 325, 326, 327, 328 ARCHIVO DE SIMANCAS, ESPAÑA Sección Guerra y marina Tomos 7172, 7194, 7282, 7294, 7295, 7299 ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN, BOGOTÁ, COLOMBIA Sección Colonia, Intendencia de…

p. 434
04Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · Páginas 388, 4342 citas
[4]

las personas notables de la ciudad» que conocía bien. Bajo un pretexto cualquiera, hizo apostar el Batallón Tiradores no lejos de la ciudad. El 28 de enero de 1821, después de haber asegurado el apoyo del teniente coronel Las Heras, comandante del Tiradores, «las autoridades civiles y militares con los habitantes…

p. 388
[36]

255, 256, 257A, 257B, 258, 259, 260, 261/2, 262/2, 263A/2, 264, 265, 266, 267, 268, 281, 282/4. 284 Panamá, N. os 323, 324, 325, 326, 327, 328 ARCHIVO DE SIMANCAS, ESPAÑA Sección Guerra y marina Tomos 7172, 7194, 7282, 7294, 7295, 7299 ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN, BOGOTÁ, COLOMBIA Sección Colonia, Intendencia de…

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05Uniting States: Voluntary Union in World PoliticsJoseph M. Parent · 2011 · Páginas 4, 6, 93 citas
[5]

was available to send forces to the New World, but not in the desired numbers over a number of years. While Britain did not interdict Spanish reinforcements, it did not nancially support Spain’s eort, and that had an equally arresting eect. 8 The 1819 Congress of Angostura brought to life many of Bolívar’s ideas,…

p. 4
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happen, and he tried the same tired remedies, expecting better outcomes. Four years before, he was the adored liberator of South America—now Bolívar’s charisma was spent; everything he touched turned hostile or futile. Another of his former ocers, José María Córdova, took up arms against him; Bolívar earned not a…

p. 6
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a focal solution to liberation legitimacy problems. He had a centralized multistate army, a reservoir of goodwill, and a mind for unication. Although no one matched Bolívar’s zeal for union, for a time he was the only game in town. 26 That reversed as Bolívar’s stayed the same while reality changed. His army grew…

p. 9
06Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · Página 1121 cita
[6]

the rest of New Granada except the Caribbean coast and far southwest. Bolivar organized a provisional patriot government at Bogota, naming Santander to head it. Then, in December 1819, he was in Angostura (present-day Ciu- dad Bolivar), temporary capital of patriot Venezuela, where at his behest the Venezuelan…

p. 112
07Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Páginas 123, 1292 citas
[7]

de hacerse célebres por su partici- pación en la campaña libertadora, tales como José Antonio Anzoátegui, Carlos Soublette, Juan José Rondón, Leonardo Infante y Jaime Rook. El 15 de junio comenzó la campaña, con la vanguardia al mando de Santander y la retaguardia dirigida por Anzoátegui. De acuerdo con las órdenes…

p. 123
[10]

rianos, que habían presentado como candidato a Eusebio María Canabal, se sublevaron en distintas partes del país, especialmente las tropas venezolanas, aun cuando al- gunos batallones, como el Grana- deros y el Húsares, convinieron en regresar a su país. El gobierno proyectó desintegrar el batallón Callao, pero las…

p. 129
08Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Páginas 50, 55, 863 citas
[8]

que resultó fallido. El 17 de julio de 1817, Bolívar logró tomar control del territorio de Angostura, y, unos días después, el 24 de julio, se declaró Jefe Supremo del Ejército. Una vez Bolívar reafirmó su dominio sobre Angostura, le abrió el río Orinoco a la Legión Británica, que entró a Venezuela por esta ruta con…

p. 50
[17]

En “El Santuario”, un lugar cercano a Bogotá, las tropas de los partidos opositores se encontraron en una violenta batalla. Los venezolanos salieron triunfantes. La Constitución de 1830 quedó en entredicho, así como los gobernantes elegidos bajo su manto. Estos renunciaron y el Concejo municipal de Bogotá, el 5 de…

p. 55
[19]

tanto la ausencia de dichos distritos, que pronto se convertirían en repúblicas, como la renuncia a la presidencia que Simón Bolívar presentó a la Convención causaron que esta nueva carta política naciera muerta. La secesión y la guerra civil que ella produjo permitieron que en las provincias de la Nueva Granada…

p. 86
09Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · Páginas 43, 662 citas
[9]

to create the conditions for the civil war that brought to a close the Second Republic in 1830. Bolívar’s dictatorship, the conspiracies against him, the war with Peru, the numerous rebellions against the Colombia regime, the open rebellion of Venezuela against the national government in Bogotá, the efforts by the…

p. 43
[12]

the civil war fought between 1830 and 1831. The territory that Gran Colombia called Cundinamarca be- came the Republic of New Granada. Following Simón Bolívar’s resignation of the presidency in May 1830 and his death in December of that year, Rafael Urdaneta assumed leadership of New Granada’s national military and…

p. 66
10Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Página 1271 cita
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rita de los pol í ticos, incluso para romper las reglas acordadas por los representantes del “ pueblo ”. En 1811, Antonio Nari ñ o dio el primer golpe de Estado, al derribar, a nombre del bien com ú n, con el apoyo de los militares, el gobierno de Jorge Tadeo Lozano. Entre 1811 y 1815 los dirigentes criollos,…

p. 127
11Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · Página 471 cita
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í var’s return to the capital city in January 1830, Congress had already met once more to approve a new constitution, and the Venezuelans had voted in favor of separation from Cun- dinamarca; the Ecuadorians were similarly inclined. Colombia had simply ceased to exist. This is how Bol í var understood the succession…

p. 47
12La Gran Colombia y la Gran Holanda, 1815-1830. Una relación entre sueño y realidadSytze van der Veen · 2018 · Páginas 276, 3302 citas
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ciudad fronteriza de Cúcuta. Las negociaciones no llevaron a nada. El Congreso Nacional en Bogotá llegó paulatinamente a la conclusión de que la separación era imparable. Conscientes de su propia impotencia, los de- legados decidieron que su nueva constitución no podía imponerse por la fuerza a todas las partes de la…

p. 276
[37]

sketch of the revolution in New Granada and Venezuela. Londres, J. J. Stockdale, 1820. Reinsma, R. «De West-Indische Maatschappij, 1828-1863». Tijdschrift voor Geschiedenis 73 (1960), pp. 58-74. Restrepo, J. M. Historia de la revolución de la República de Colombia en la Amé- rica meridional. 4 tomos. Besanzon, José…

p. 330
13Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · Página 4081 cita
[16]

c i ó n d e lnuevo P r e s i d e n t e,al ac u a l no s esometió B o l í v a rpor haber renuncia do d e f i n i t ivamente ae s a i n v e s t i d u r a. Los amigos de B o l í v a rpostularonentoncesaEusebio María Canabal,quien debía e n f r e n t a r s econ Joaquín Mosquera, apoyado,asuv e z,por l o sdenominados l i b…

p. 408
14El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · Página 4291 cita
[18]

dio a sus difamadores ocasión para nuevas sospechas. Pero por mucho que todo pareciera desafiarle a un último combate, por mucho que le hostigara su misma patria, Ve- nezuela, declarándole fuera de la ley y pidiendo su expul- sión de Colombia, por mucho, también, que se le instaba desde Bogotá para que regresase,…

p. 429
15Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · Página 172 citas
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popular cada cuatro años. Su denominación como República de Co- lombia fue propuesta por el general Simón Bolí- var durante el congreso de Angostura en 1819, como homenaje al descubridor Cristóbal Colón. Desde esa fecha hasta 1831 la República de Co- lombia comprendía todo el territorio que abarca- ba el antiguo…

p. 17
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popular cada cuatro años. Su denominación como República de Co- lombia fue propuesta por el general Simón Bolí- var durante el congreso de Angostura en 1819, como homenaje al descubridor Cristóbal Colón. Desde esa fecha hasta 1831 la República de Co- lombia comprendía todo el territorio que abarca- ba el antiguo…

p. 17
16Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · Páginas 46, 52, 653 citas
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obvious than one would assume. And should onecould onecount all the outbreaks whose immediate aim was to overthrow only regional authorities? For purposes of discussion it nevertheless may be useful to present a l of rebellions directed against the national authorities, rebellions whose seriousnes varied widely but…

p. 46
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dictatorship of Rafael Urdaneta that resulted from it was overthrown in its turn by a counterrebellion the very next year, so that the two "successful" uprisings in effect canceled out each other. The next three uprisingsthe War of the Supremes, the Conservative revolution of 1851, and the Melo coupall ended in…

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[27]

the acts of repression inflicted on him and his followers by Bolívar's dictator- Page 23 ship, and his political style was clearly what came to be known in Colombia as "sectarian," or highly partisan behavior. Faithful to his own legalistic bent, Santander was careful not to violate directly the political rights of…

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17Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · Página 611 cita
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buena actitud de las dos partes, iluminada por la claridad que ambas tenían en relación con lo que se buscaba, llevó a la entrevista de Juntas de Apulo, el 28 de abril, donde se firmó el célebre convenio que lleva dicho nombre, efectuado por Urdaneta y Caicedo, que finalizó los enfrentamientos y aseguró la paz,…

p. 61
18Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · Página 871 cita
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se suprimieron los departamentos y el territorio quedo dividido en provincias, ratificadas por la Constituci6n de 1832, que fue la que instituy6 el ré- gimen provincial auténomo (articulo 156). A estas provincias pasaron, con el nombre de camara pro- vincial, las camaras de distrito de los extinguidos de- partamentos,…

p. 87
19Historias del arte en Colombia. Identidades, materialidades, migraciones y geografíasOlga Isabel Acosta Luna, Natalia Lozada Mendieta, Juanita Solano Roa · Página 1701 cita
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suerte de genealogía artística neogranadina, que busca sus raíces en Apeles y en la tradición clásica. Por último, vale la pena subrayar que esta obra conecta y entrelaza a tres generaciones de artistas: por una parte, la de Pedro José Figueroa (ca. 1770- 1836), el protagonista de la representación; la de su pupilo,…

p. 170
20Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · Página 1241 cita
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Con el sencillo título de "LA GOLONDRINA ", un grupo de literatos antioqueños editó en 1881 un periodiquito con el fin de dar a conocer sus propias producciones. Sus redactores:* Antonio José Restrepo, Camilo Antonio Echeverri, Demetrio Viana y Juan José Molina. "PAPEL PERIODICO ILUSTRADO" LLegamos a la mejor…

p. 124
21Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · Página 1291 cita
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la época. Jorge Crane (1864-1950). En su obra destacan los temas arquitectonicos, costumbristas y paisajis- ticos. Al desaparecer Urdaneta, Crane abandoné la practica artistica. Alfredo Grefas (1859-19472), practic6é igual- mente el retrato, el paisaje y el periodismo. Fue uno de los primeros alumnos de la escuela de…

p. 129
22Manual de arte del siglo XIX en ColombiaBeatriz González Aranda · 2017 · Página 3341 cita
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de Mosquera, padre e inoculador de la nueva Colombia, no es sufi- ciente caricatura de Simón Bolívar, padre y libertador de la grande? […] ¿Quién es el autor de este texto? Está firmado por Simte ¿Es el mismo Urdaneta o uno de sus socios en la empresa? Lo que por un lado se deduce de la carta es que se tiene una…

p. 334
23Historia abierta del arte colombianoMarta Traba · 2016 · Página 791 cita
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Mosquera se incauta de los bienes de «manos muertas» pertenecien- tes a la Iglesia. Las guerras civiles que asolan el país de 1830 a 1903 siguen teniendo a la facción política, al grupo de poder, al héroe, como protagonista. La acción épica, que supone la intervención de la comunidad real, no del grupo, no existe en…

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24Crónicas de BogotáPedro María Ibáñez · 2014 · Página 471 cita
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de «¡Oh larga y negra partida!». Sobre esta bella tradición se inspiró el artista bogotano Alberto Urdaneta para crear, en cuadro al óleo, una de sus mejores obras, que guarda el Museo Nacional. cr ónica s de bogotá: sucesos curiosos 47 Un historiador colombiano, José María Quija- no Otero atribuyó, desde 1872, en un…

p. 47
25Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · Página 151 cita
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los españoles en Chile” (1844)”, en Caracas, Ministerio de Educación, 1957, pp. 160-161 (Obras Obras completas, completas,). XIX Rafael Gómez, “José Manuel Restrepo, fundador de la República y padre de la historia moderna” (1963), op. cit,, pp. 4-14., p. 15. Ibid. Quizás por eso, el de José Manuel Restrepo solo vio la…

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