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Ensayo · Independencia · 1810–1831

La Gran Colombia

La República de Colombia proclamada en 1819 y constituida en Cúcuta en 1821 duró apenas una década. Su colapso en 1830 plantea una pregunta central para la historia colombiana: ¿fue tragedia contingente o inviabilidad estructural?

17 min de lectura3.573 palabras50 documentos70 fragmentos
La Gran Colombia
Actualizado 28 de julio de 2026
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Orientación para entrar

La respuesta en breve

La tesis

La Gran Colombia colapsó por la convergencia de causas estructurales y decisiones políticas que se reforzaron mutuamente. La indigencia fiscal heredada de la Colonia impidió construir un Estado con presencia territorial real; la geografía fragmentada y las identidades provinciales preexistentes —un archipiélago de patrias chicas, no tres naciones acabadas— hicieron inviable la integración con la tecnología y los recursos del momento; la ausencia de una burocracia autónoma dejó al proyecto dependiente del carisma personal de Bolívar. Sobre ese suelo frágil, el giro autoritario bolivariano desde 1826 —la propuesta de presidencia vitalicia, el fracaso de la Convención de Ocaña y la dictadura de agosto de 1828— convirtió la fragilidad estructural en fractura irreversible. La disolución no fue accidente corregible ni fatalidad inevitable, sino el resultado de una arquitectura de fondo que las decisiones políticas concretas precipitaron.

La tensión

La historiografía ha enfrentado cuatro lecturas en tensión. La fiscal-estructural sostiene que el Estado grancolombiano nunca pudo sustituir la maquinaria tributaria colonial —con exportaciones per cápita que no recuperaron el nivel colonial hasta cerca de 1870 y un gasto público de alrededor de un dólar por habitante en los años treinta— sin erosionar sus bases de apoyo regional, lo que predeterminó la balcanización. La identitario-territorial argumenta que tres siglos coloniales sedimentaron lealtades provinciales tan densas que una década de voluntad política no pudo amalgamarlas; sin embargo, sus críticos señalan que ni la identidad venezolana ni la quiteña ni la granadina eran productos acabados en 1819, y que lo que existía era un archipiélago de patrias chicas, no naciones resistiendo la fusión. La institucional-burocrática subraya que, a diferencia de otros proyectos federativos contemporáneos, la Gran Colombia carecía de una clase administrativa autónoma del líder capaz de sostener el Estado cuando el carisma fallara, lo que la hacía más frágil que repúblicas con herencia burocrática propia. La personalista-caudillista atribuye la ruptura a la propuesta boliviana de presidencia vitalicia desde 1826, al fracaso de la Convención de Ocaña de 1828 —donde la minoría bolivariana abandonó las sesiones—, a la dictadura asumida en agosto de ese año y a la ruptura personal con Santander formalizada en carta del 19 de marzo de 1827. Un debate adicional concierne al legado: si la disolución fue condición que produjo la configuración oligárquica bipartidista colombiana —con la pugna bolivarianos-santanderistas como germen de los partidos Liberal y Conservador—, o si fue simplemente el primer eslabón de una cadena de debilidad estatal cuyos extremos son la pérdida de Panamá en 1903 y el mito unionista bolivariano como religión civil compensatoria.

Temas
Constitución de Cúcuta de 1821Caudillismo y personalismo políticoFiscalidad colonial y republicanaIdentidades regionales y fragmentación territorialBipartidismo colombianoCongreso de AngosturaConvención de OcañaBalcanización latinoamericana
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Ensayo completo

La lectura

¿Por qué se disolvió la Gran Colombia?

La República de Colombia proclamada en Angostura en diciembre de 1819 y constituida formalmente en Cúcuta en 1821 fue el intento más ambicioso de la independencia sudamericana: unir el antiguo Virreinato de la Nueva Granada, la Capitanía General de Venezuela y la Audiencia de Quito en un solo Estado que se extendía desde el alto Amazonas hasta el istmo centroamericano. Duró apenas una década. En 1830 Venezuela y Ecuador se separaron, Bolívar renunció a la presidencia en mayo y murió en Santa Marta en diciembre; entre 1831 y 1832, lo que quedó se reconstituyó como República de la Nueva Granada bajo la presidencia de Francisco de Paula Santander. La pregunta que este colapso plantea a la historia colombiana no es anecdótica: de la respuesta depende cómo se lee todo el siglo XIX —la debilidad crónica del Estado, el bipartidismo, la fragmentación regional, la pérdida eventual de Panamá en 1903—. Ninguna causa aislada explica la ruptura, pero las causas no pesan igual: hubo una arquitectura de fondo —fiscal, geográfica, sociorracial— que hizo del proyecto una construcción frágil desde su fundación, y decisiones políticas concretas —el giro autoritario bolivariano después de 1826— que convirtieron la fragilidad en fractura.

¿Por qué la pregunta importa?

La Gran Colombia contaba, en el papel, con todos los ingredientes del éxito: un ejército victorioso tras Boyacá (1819), Carabobo (1821) y Pichincha (1822); un libertador de prestigio continental; una Constitución sancionada por un congreso de dos meses de deliberación en la villa del Rosario de Cúcuta; reconocimiento diplomático de Gran Bretaña y Francia; empréstitos ingleses; y un proyecto anfictiónico —el Congreso de Panamá de 1826— que aspiraba a articular a la América hispana frente a las potencias del Atlántico Norte. Que todo esto se disolviera en menos de una década plantea una pregunta que no admite la fuga fácil hacia el "gran hombre" ni hacia la fatalidad geográfica.

Lo que se juega es la naturaleza misma del fracaso: ¿fue tragedia contingente —una serie de errores personales corregibles— o inviabilidad estructural —un proyecto sobredimensionado desde el origen—? Si lo primero, la disolución es un accidente del que se pudo salir; si lo segundo, la Gran Colombia no era el destino frustrado de América Latina sino la máscara ideológica de una imposibilidad. Y de ahí se desprende la lectura del legado: la balcanización posterior, la debilidad estatal crónica en las tres repúblicas sucesoras, el bipartidismo colombiano, el mito unionista que Bolívar convirtió en religión civil, todo depende de cómo se jerarquice la causa del colapso original.

¿Cuáles son los términos del debate?

Cuatro grandes lecturas se disputan la explicación. La lectura fiscal-estructural sostiene que el Estado grancolombiano jamás pudo sustituir la maquinaria tributaria colonial sin erosionar sus bases de apoyo, y que esa incapacidad económica minó cualquier proyecto de integración. La lectura identitario-territorial argumenta que tres siglos coloniales habían construido identidades granadina, venezolana y quiteña demasiado sedimentadas para que una década de voluntad política las amalgamara: la Gran Colombia era una nación sin naciones. La institucional-burocrática señala que, a diferencia de otros proyectos federativos contemporáneos, no había una capa administrativa autónoma del líder, ninguna clase burocrática heredada capaz de sostener el Estado cuando el carisma fallara. La personalista-caudillista atribuye la ruptura a las ambiciones concretas —Bolívar y su Constitución boliviana, Páez en Venezuela, Flores en Ecuador, Santander en Bogotá— y a sus enfrentamientos irreconciliables desde 1826.

Cada una tiene su núcleo de verdad, y una historiografía suficientemente sofisticada las ha enfrentado en pares: los estructuralistas contra los personalistas, los fiscalistas contra los culturalistas de la identidad. Pero el material histórico no permite tratarlas como opciones excluyentes. Las cuatro operaron simultáneamente, y la cuestión seria es en qué orden y con qué peso.

Antes de responder importa desmontar dos supuestos falsos. La Gran Colombia no era una nación preexistente que se rompió: era un proyecto en construcción, y el fracaso de un proyecto no es lo mismo que el desmembramiento de una unidad previa. La denominación misma —propuesta por Bolívar en Angostura en homenaje a Colón, sobre un plan originalmente concebido por Francisco de Miranda— revela su carácter de invención política sin sustrato nacional. Tampoco era una amalgama de tres partes iguales: la incorporación de Quito en 1822 se hizo como anexión militar tras Pichincha, sin representación en el Congreso Constituyente de Cúcuta que había redactado la Constitución un año antes, y Guayaquil fue anexada por decisión de generales victoriosos. La Gran Colombia nació, en su tercio ecuatoriano, ya con un déficit de legitimidad fundacional.

¿Un Estado sobre arcas vacías?

La cifra es implacable. Entre 1802 y 1850 las exportaciones per cápita de la Nueva Granada cayeron más de un cuarenta por ciento, y el nivel bruto de exportaciones del final de la Colonia no se recuperó hasta cerca de 1850; las exportaciones por habitante alcanzaron ese umbral apenas hacia 1870. El Estado que salió de la guerra de independencia era estructuralmente más pobre que el virreinato al que había reemplazado. En los años treinta del siglo XIX, el gasto público por habitante en la Nueva Granada rondaba un dólar y tendía a disminuir en la década siguiente. Los aparentes superávits contables de algunos años eran un espejismo: escondían la postergación sistemática del pago de la deuda y gastos irrisorios en desarrollo económico.

El Congreso de Cúcuta y los años siguientes intentaron reformas. Se abolió el tributo de indios, el impuesto a los mazamorreros, se redujo la alcabala sobre ventas internas de productos nacionales en 1821. Pero la economía fiscal de fondo fue en gran medida conservada durante el gobierno de Santander: monopolios, diezmos, aranceles heredados de la Colonia. La república republicanizó la retórica sin poder republicanizar la caja. Cuando la guerra impuso presiones adicionales, se recurrió a expedientes de emergencia como los vales pagaderos en sal autorizados por el Decreto del 14 de julio de 1821, cuya experiencia en Cartagena resultó tan negativa que generó un complejo anti-papel moneda que atormentó a la Gran Colombia durante toda su corta vida. La política de tierras baldías, impregnada de fiscalismo ante la penuria y el endeudamiento, terminó usándose para redimir bonos de deuda pública entregando tierras a los acreedores del Estado: una privatización silenciosa del patrimonio nacional como sustituto de un sistema tributario funcional.

Esta indigencia no es un dato accesorio. Un Estado que gasta un dólar por habitante al año no puede construir caminos que integren cordilleras, no puede pagar guarniciones que garanticen presencia territorial, no puede sostener una burocracia autónoma que compita con las lealtades regionales. La coerción militar y el carisma personal ocuparon el vacío que el aparato fiscal no podía llenar. Cuando ambos fallaron, no quedó nada debajo.

¿La geografía como institución?

En 1980, con una población colombiana cercana a los veintisiete millones, dos tercios vivían en los Andes; los Llanos y la Amazonia, con más de seiscientos setenta mil kilómetros cuadrados, apenas alojaban a menos del tres por ciento. La proporción había cambiado poco respecto a periodos anteriores. Este dato tardío ilumina retrospectivamente el problema grancolombiano: la población siempre estuvo concentrada en el núcleo andino, separada por cordilleras y selvas de las periferias venezolana, quiteña, panameña, llanera, caribeña. Viajar en el siglo XIX era un evento extraordinario y penoso: caminos precarios, ríos difíciles de navegar, calor, mosquitos, fieras, enfermedades.

Las grandes distancias entre Caracas, Bogotá y Quito, atravesadas por dos cordilleras y llanuras casi despobladas, no eran una molestia logística sino una institución en sí misma: producían identidades regionales autónomas, élites que se identificaban con sus provincias antes que con la nación, y una imposibilidad práctica de administrar un Estado unificado con la tecnología del momento. La nación como entidad abstracta significaba menos, para el habitante del Cauca o de Maracaibo o de Cuenca, que la provincia donde vivía y trabajaba. Los pardos venezolanos, los mestizos neogranadinos, los indígenas ecuatorianos no compartían experiencia histórica común más que la reciente cohabitación bajo el imperio español, y ese vínculo era demasiado débil para sostener una república.

¿Basta entonces la lectura identitaria? La imagen de Gran Colombia como amalgama artificial contra tres identidades sedimentadas por tres siglos tiene evidencia sólida, pero admite matiz. Ni la identidad venezolana ni la quiteña ni la granadina eran productos acabados hacia 1819; eran a su vez construcciones en proceso, con divisiones internas fortísimas: Caracas contra Maracaibo, Bogotá contra Popayán, Quito contra Guayaquil. Lo que había, más bien, era una red densa de lealtades locales, provinciales, urbanas, familiares, que preexistía al proyecto grancolombiano y que este no logró subordinar. No se trataba de tres naciones que resistieron la fusión, sino de un archipiélago de patrias chicas que hicieron inviable cualquier fusión mayor. La disolución de 1830 en tres estados sucesores fue el compromiso mínimo que las élites regionales pudieron aceptar; incluso ese compromiso resultó frágil, como demostraría la separación panameña en 1903.

¿Fue el debate constitucional el escenario del conflicto real?

La Constitución de Cúcuta de 1821 estableció una república unitaria e indivisible, con renovación del ejecutivo cada cuatro años y separación de poderes. Los centralistas —Vicente Azuero, Francisco Soto, Pedro Gual, Fernando Peñalver— defendían este marco argumentando que la realidad americana, díscola y anárquica, requería una administración fuerte para el fortalecimiento institucional. Bolívar fue elegido presidente y el neogranadino Francisco Antonio Zea vicepresidente. El diseño era racional sobre el papel; en la práctica, chocó con dos realidades: Ecuador había sido anexado sin voz en la constituyente, y los caudillos regionales, especialmente venezolanos, se opusieron desde el primer día a cualquier concentración del poder en Bogotá.

Desde 1826, los distritos de Venezuela y Quito comenzaron a manifestar tensiones crecientes con el proyecto de unión. Ese mismo año, Bolívar propuso implantar en la Gran Colombia la Constitución boliviana que había redactado para Bolivia y Perú: un presidente vitalicio con capacidad de nombrar su sucesor, eliminando las elecciones presidenciales. En la Gran Colombia, obviamente, ese presidente sería él. Esta propuesta, más que las diferencias abstractas entre centralismo y federalismo, fue el detonante que fracturó definitivamente el bloque republicano y generó bandos definidos.

La Convención de Ocaña de 1828 fue el intento de resolver la crisis por vía constitucional. Fracasó: la minoría bolivariana abandonó las sesiones, la santanderista se declaró sujeta a la Constitución de 1821, y el país quedó sin pacto. En agosto de 1828 Bolívar asumió la dictadura. Había roto con Santander en carta del 19 de marzo de 1827, pidiéndole que dejara de escribirle. La ruptura personal, ahora, era también ruptura institucional.

La noche del 25 de septiembre de 1828, conjurados asaltaron el Palacio de San Carlos en Bogotá. Bolívar escapó saltando por una ventana mientras Manuela Sáenz entretenía a los atacantes. La represión posterior fue severa: Santander, aunque no había participado directamente pero tenía conocimiento previo de la conspiración, fue condenado a muerte, pena conmutada por destierro tras la insistencia del Consejo de Ministros, que Bolívar aceptó a regañadientes. El almirante José Padilla, oficial de color, fue ejecutado; nunca aparecieron pruebas convincentes de su participación en el atentado ni de que promoviera un levantamiento racial.

Aquí se cruzan las causas. La disputa política —bolivarianos contra santanderistas, presidencia vitalicia contra república constitucional— es real y decisiva. Pero no ocurre en un vacío: ocurre en un Estado sin recursos fiscales para imponer autoridad más allá del ejército, en un territorio donde las regiones ya funcionaban como estados dentro del Estado —Venezuela bajo Páez lo hacía abiertamente antes de 1826—, y en una sociedad donde la lealtad al gobierno central era una abstracción difícil de sostener. La dictadura de Bolívar, en lugar de resolver la crisis, la aceleró: aparecieron las rebeliones de Obando y López en Popayán, la sublevación de Córdoba, y Venezuela se encaminó hacia la separación formal mediante el Acta de Caracas.

¿Qué palpitaba bajo el envoltorio republicano?

Bajo la disputa constitucional palpitaba una tensión más profunda. La igualdad jurídica proclamada en 1821 encubría diferencias sociales y raciales heredadas del orden colonial que la desaparición formal de ese orden agudizaba más de lo que disimulaba. La élite criolla liberal aspiraba a construir una Colombia culturalmente blanca, considerando primitivas y premodernas las culturas mestiza, indígena y afrocolombiana, incluso mientras reconocía formalmente los derechos políticos de esos grupos. La república fue, en su ejecución cotidiana, un proyecto de las mismas élites que habían dirigido la sociedad colonial, con menos legitimidad heredada y más ansiedad frente a las mayorías movilizadas por la guerra.

Los ejemplos son punzantes. En el Caribe, las unidades del ejército republicano —compuestas mayoritariamente por indios, negros y razas intermedias— recibieron paga irregular y escasa, y los motines en Cartagena y Santa Marta revelaron al gobierno el peligro de subestimar a una tropa que comenzaba a sentir su propia fuerza. En los Llanos, la represión terrateniente sobre los llaneros licenciados en 1824 —hombres que se habían quedado sin hogar ni ocupación tras años de guerra— fue tan violenta que el historiador contemporáneo José Manuel Restrepo consideró seriamente la posibilidad de una guerra de castas. La ejecución de Padilla en 1828 fue el símbolo culminante: un almirante de color destruido en un proceso donde no había cometido más que imprudencias, y donde el general Mariano Montilla actuó con precipitación.

El censo colonial de 1778-1780 para Santa Fe muestra que los libres de todos los colores eran el grupo más numeroso, cerca del treinta y siete por ciento, seguidos por indígenas (33%), blancos (28,88%) y esclavos (1,51%). Sobre esta base sociorracial diversa se montaba un proyecto republicano dirigido por la fracción blanca minoritaria, que reproducía bajo envoltorio republicano las lógicas de exclusión coloniales. La contradicción no era retórica: era la condición material de un Estado que no podía apelar a la lealtad plena de las mayorías porque no las reconocía como plenamente parte de la nación proyectada, y cuya cohesión dependía por eso mismo del ejército, del carisma y de la coerción.

Entonces, ¿cómo se jerarquizan las causas?

Toda explicación monocausal traiciona el fenómeno. Peor lo traicionaría el eclecticismo de listar cuatro factores y declararlos igualmente importantes. La evidencia sostiene una jerarquía.

En la base están las condiciones estructurales de imposibilidad: la incapacidad fiscal para construir un Estado que integrara territorios separados por barreras geográficas mayúsculas y poblados por sociedades con identidades locales sedimentadas y jerarquías sociorraciales que la república no resolvía. Un Estado que gasta un dólar por habitante al año, con exportaciones que caen más de un cuarenta por ciento en medio siglo, no puede construir caminos, escuelas, guarniciones ni una burocracia autónoma capaz de sostener la lealtad institucional. Sobre esa base, cualquier proyecto de unificación dependía necesariamente de sustitutos —el carisma, el ejército, la coerción— que son por definición inestables.

En el segundo nivel están las decisiones políticas concretas que convirtieron la fragilidad en fractura: el proyecto bolivariano de presidencia vitalicia desde 1826, que rompió el consenso republicano; la dictadura de agosto de 1828, que ilegitimó al gobierno central ante los sectores constitucionalistas; la persecución tras el 25 de septiembre, que convirtió adversarios políticos en enemigos irreconciliables. Estas decisiones no fueron inevitables. Bolívar pudo haber gobernado dentro del marco de 1821 en lugar de intentar reemplazarlo. Que optara por la vía autoritaria no fue destino histórico sino elección concreta, y esa elección destruyó el único pegamento que la debilidad estructural dejaba disponible: la legitimidad del proyecto republicano en sí.

En el tercer nivel están los acelerantes personalistas y caudillistas: la ambición de Páez, la ruptura con Santander, la conspiración del 25 de septiembre, la rebelión de Córdoba, las intrigas en Guayaquil y Quito bajo Flores. Estos episodios son visibles y dramáticos, pero son consecuencia más que causa: emergen porque la base estructural es débil y las decisiones políticas han deslegitimado el centro. Un Estado consolidado habría absorbido personalidades como Páez —como el estadounidense absorbió las suyas—; el grancolombiano no pudo porque no tenía con qué.

Y en el nivel más superficial, aunque no despreciable, están las coyunturas contingentes: la enfermedad de Bolívar, el fracaso del Congreso de Panamá en 1826 —marcado por el clima insalubre, la muerte por fiebre amarilla de los secretarios del enviado británico Dawkins, y su traslado inconcluso a Tacubaya—, las presiones diplomáticas británicas mediadas por Canning tras septiembre de 1822, la crisis económica internacional que afectó los empréstitos ingleses. Estos factores modelaron el timing, pero no la dirección.

La Gran Colombia no fue víctima de una tragedia contingente resoluble con mejores decisiones personales ni de un destino estructural que ninguna acción humana podía evitar. Fue el resultado de opciones políticas concretas tomadas sobre una base tan frágil que apenas admitía margen de error. Bolívar tuvo margen —limitado, real— y lo usó mal: convirtió su carisma en proyecto autoritario justo cuando la unión necesitaba flexibilidad federal y despersonalización institucional. También es cierto que el margen era estrecho: incluso una gestión óptima habría enfrentado la geografía, la pobreza fiscal, la heterogeneidad sociorracial y las lealtades regionales preexistentes.

¿Qué huellas dejó el colapso?

La disolución de 1830 no fue solo un final: fue una matriz. La República de la Nueva Granada establecida en 1832 heredó los vicios estructurales del proyecto grancolombiano —fiscalidad raquítica, geografía inconmensurable, lealtades regionales dominantes— sin la escala que había justificado el sueño bolivariano. La lealtad política siguió orientándose hacia las provincias antes que hacia la nación, y el Estado central siguió siendo, durante décadas, más una aspiración que una realidad.

Sobre esa matriz se formaron los dos partidos que marcarían el siglo XIX y buena parte del XX. La pugna entre bolivarianos y santanderistas fue germen —no acta fundacional, pero sí semilla— de la división partidista. Santander, tras su regreso del destierro y su presidencia iniciada en 1832, cultivó un estilo político sectario que profundizó las escisiones entre quienes lo habían apoyado. La elección presidencial de José Ignacio de Márquez en 1837 marcó el momento en que moderados y exbolivarianos convergieron. La Guerra de los Supremos (1839-1841) profundizó divisiones sin consolidarlas ideológicamente: los rebeldes carecían de perspectiva común, Santander mismo se opuso a la revuelta, y las motivaciones fueron más personalistas y regionales que doctrinarias. Los nombres partidistas —liberal, conservador— no se usaron regularmente hasta mediados de siglo, cuando las diferencias sobre el papel de la Iglesia católica, sobre políticas económicas y sobre centralismo o federalismo cristalizaron identidades duraderas.

Aquí opera una paradoja instructiva: la asociación centralismo-conservadurismo / federalismo-liberalismo, tan naturalizada en el imaginario político, nunca fue absoluta. Fue una Constituyente de estirpe conservadora la que promovió por primera vez el federalismo en Colombia en 1858, y el padre de la apertura económica librecambista fue el conservador Florentino González. Los rótulos ideológicos fueron instrumentos que las élites regionales usaron para preservar autonomías oligárquicas, más que doctrinas que las dividieran genuinamente. El bipartidismo colombiano fue, en ese sentido, un producto directo de la fragmentación grancolombiana: la forma que las élites encontraron para reproducir lógicas locales de poder bajo lenguaje nacional.

La debilidad estatal crónica —incapacidad de controlar el territorio, presencia intermitente en las periferias, dependencia recurrente de acuerdos con caudillos regionales— es la otra herencia. Superar las barreras geográficas y culturales que separaban las viejas provincias exigía mejoras sustanciales en comunicaciones, poblamiento y urbanización que el Estado colombiano no pudo emprender hasta bien entrado el siglo XX. La pérdida de Panamá en 1903, con apoyo estadounidense, fue la consecuencia extrema de esta debilidad: un territorio incorporado en el proyecto grancolombiano por herencia virreinal, separado ahora por la incapacidad del Estado central para articularlo. La separación panameña no fue anomalía sino continuación lógica de 1830: la última provincia que las élites bogotanas no pudieron retener.

¿Qué queda abierto?

Varios flancos del problema resisten cierre definitivo. ¿Habría sobrevivido la Gran Colombia si Bolívar hubiera renunciado antes, si Santander hubiera sido menos sectario, si el proyecto federal moderado hubiera triunfado en Ocaña? La evidencia estructural sugiere que la base económica y geográfica hacía inviable un Estado de esa escala con la tecnología disponible, pero también muestra que el timing y la forma del colapso dependieron de decisiones concretas. Una Gran Colombia federal, descentralizada y sin proyecto vitalicio quizás no habría sobrevivido como Estado único, pero pudo haber generado una transición menos traumática hacia formas de cooperación regional.

¿Y en el espejo comparativo? La disolución grancolombiana debe leerse en el contexto más amplio de la fragmentación hispanoamericana —México pierde Centroamérica, el Río de la Plata se fractura, Perú y Bolivia se separan definitivamente— y de la persistencia de proyectos federativos exitosos en el Atlántico Norte. La diferencia no fue cultural sino de dotación institucional: capas burocráticas heredadas, densidad urbana, integración económica previa.

¿Cuál fue el peso relativo de la agencia de las élites regionales frente a los movimientos populares? Los motines caribeños, la represión llanera, la ejecución de Padilla, las conspiraciones y contraconspiraciones sugieren una dinámica sociorracial autónoma que pudo haber operado como causa independiente. Pero estas tensiones fueron amplificadas y canalizadas por decisiones de las élites, no constituyeron motores autónomos del colapso.

Queda la pregunta más incómoda: si la disolución produjo el bipartidismo oligárquico colombiano y la debilidad estatal crónica, ¿en qué medida esa herencia sigue operando? La cuestión rebasa la historiografía y entra en el terreno de la política contemporánea, pero la línea es visible: un Estado que nunca completó su construcción, una nación que se articuló más por partidos y por Iglesia que por institucionalidad estatal, un territorio cuya integración plena sigue siendo tarea pendiente. La Gran Colombia fue la fundación fallida sobre la que se edificó todo lo que vino después, y ese fracaso —más que cualquier éxito posterior— sigue explicando por qué Colombia es Colombia.

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Archivo documental

Documentos usados en esta lectura

50 documentos · 70 fragmentos de referencia
01Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 172 fragmentos
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popular cada cuatro años. Su denominación como República de Co- lombia fue propuesta por el general Simón Bolí- var durante el congreso de Angostura en 1819, como homenaje al descubridor Cristóbal Colón. Desde esa fecha hasta 1831 la República de Co- lombia comprendía todo el territorio que abarca- ba el antiguo…

p. 17
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popular cada cuatro años. Su denominación como República de Co- lombia fue propuesta por el general Simón Bolí- var durante el congreso de Angostura en 1819, como homenaje al descubridor Cristóbal Colón. Desde esa fecha hasta 1831 la República de Co- lombia comprendía todo el territorio que abarca- ba el antiguo…

p. 17
02Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 112, 1152 fragmentos
[3]

the rest of New Granada except the Caribbean coast and far southwest. Bolivar organized a provisional patriot government at Bogota, naming Santander to head it. Then, in December 1819, he was in Angostura (present-day Ciu- dad Bolivar), temporary capital of patriot Venezuela, where at his behest the Venezuelan…

p. 112
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blame to Vice President San- tander, a man who had dropped out of law study to fight for indepen- dence but as chief executive surrounded himself with ardent young lawyers as helpers and advisers. What the country needed, in Boli- var's view, was a stronger executive, a less assertive legislature, and a partial…

p. 115
03Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 66, 832 fragmentos
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the civil war fought between 1830 and 1831. The territory that Gran Colombia called Cundinamarca be- came the Republic of New Granada. Following Simón Bolívar’s resignation of the presidency in May 1830 and his death in December of that year, Rafael Urdaneta assumed leadership of New Granada’s national military and…

p. 66
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pronounced in the dispute among the different Colombian federalisms that were obliterated by the triumph of centralism in the late 1800s. Once this inclination toward dispersion was thus resolved, the twentieth century saw the excesses of regional autonomy solved through an extremely centralist and presidentialist…

p. 83
04Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 1, 172 fragmentos
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Armando Martínez Garnica HISTORIA DE LA PRIMERA REPÚBLICA DE COLOMBIA, Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831 “Decid Colombia sea, y Colombia será” Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. “Decid Colombia sea, y Colombia será” Resumen Esta obra trata de una ambición política. De una…

p. 1
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distintas. Algunos políticos de tiempos posteriores suspiraron por ese legado e intentaron, infructuosamente, insuflarle una segunda vida llamándola ‘Patria Grande’, pero los intereses nacionales de las patrias que condujeron los diádocos del Libertador presidente de Colombia siempre se opusieron, y sospecho que…

p. 17
05Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 114, 1242 fragmentos
[6]

Francisco Miranda para toda la Am é rica independiente, para un estado que seg ú n Bol í var deb í a incluir el territorio del virreinato: Caracas, Bogot á, Quito y Panam á. Bol í var fue elegido presidente y el neogranadino Francisco Antonio Zea vicepresidente. Los patriotas organizaron el gobierno en Bogot á, pero…

p. 114
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el Pala cio de San Carlos, sede de la presidencia. Bol í var se escap ó gracias a Manuelita S á enz, su pareja, que entretuvo a los conjurados mientras Bol í var saltaba por una ventana. Varios de los participantes fueron juzgados y condenados a muerte, aunque algunos, como Mariano Ospina Rodr í guez, lograron…

p. 124
06Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 19, 1082 fragmentos
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tenido adecuada representa- ción enel comgreso constituyente, La incorporación del Ecuador sé efectuó come una simple anexión del terdóro militarmente conquistado y el ejército patriota, luego de la talla de Pichincha, en 1822 Guaya- quil ciudad que tabla declarado imi- viduaimente su independencia, fue amexada a la…

p. 19
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ninguna de las dos posiciones es satistactoria; ademas, independientemente de las exciavo- nes internas, es factible identificar a lo largo de la historia dos tendencias o talantes que conviven, precipitando o demorando el curse de los aconteci mientos ORIGEN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS COLOMBIANOS Absolutismo e…

p. 108
07Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · p. 5, 232 fragmentos
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these percentages had changed little: of a total of EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 7:55:30 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. Page 7 Map 1. Colombia: intendancies and comisar í as, 1931 – 1946 Source: Vila, Nueva Geograf í a de…

p. 5
[10]

includes some 253,000 square kilometers of Colombian territory and stretches on into Venezuela for another 300,000 square kilometers. South of the Guaviare River is the second region, Amazonia. Its 420,875 square kilometers of tropical rain forest extend to the borders of Peru, Ecuador, and Brazil. Third, stretching…

p. 23
08La Gran Colombia y la Gran Holanda, 1815-1830. Una relación entre sueño y realidadSytze van der Veen · 2018 · p. 70, 1792 fragmentos
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La Gran Colombia y la Gran Holanda 1815-1830 74 porque era consciente de las grandes diferencias existentes en el país. La geografía de las partes constituyentes era tan divergente como sus eco- nomías y poblaciones. Un habitante del interior venezolano sentía poca afinidad con sus compatriotas en los Andes o en la…

p. 70
[69]

Ámsterdam. La Gran Colombia y la Gran Holanda 1815-1830 184 miserable, y el clima, insalubre. En la «atmósfera caliente y al mismo tiem- po acuosa», los dos secretarios del enviado británico Dawkins sucumbie - ron a una enfermedad, probablemente la fiebre amarilla. El mexicano José Mariano Michelena, exmiembro del…

p. 179
09Simón Bolívar: A LifeJohn Lynch · 2007 · p. 2461 fragmento
[12]

manifest as early as 1815; it produced resistance to Bolívar and his officers in New Granada, and contributed to the success of the Spanish counter-revolution of 1815–16. In 1819 national conflict was responsible for the deposition of New Granadan Zea as vice- president of Venezuela by the congress of Angostura and…

p. 246
10Guns, Drugs, and Development in ColombiaJennifer S. Holmes, Sheila Amin Gutiérrez de Piñeres, Kevin M. Curtin · 2008 · p. 331 fragmento
[13]

Terri- torial Division Law” of June 25, 1824 (Ireland 1938). There were nine origi- nal departments (then called sovereign states) in what is today the north of Colombia and Panama (Antioquia, Bolívar, Cauca, Cundinamarca, Magda- lena, Panama, Santander, and Tolima; see Figure 2.4). When Simón Bolívar died, in 1830,…

p. 33
11Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 362 fragmentos
[14]

set of liberal politi cal institutions. Except for the War of the Supremes (1839–41), up to midcentury it established a record of out- ward stability superior to that of most of Latin America. Yet the political framework directly touched the lives and affairs of only a small minority of the people. Even among those…

p. 36
[15]

set of liberal politi cal institutions. Except for the War of the Supremes (1839–41), up to midcentury it established a record of out- ward stability superior to that of most of Latin America. Yet the political framework directly touched the lives and affairs of only a small minority of the people. Even among those…

p. 36
12Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 3941 fragmento
[16]

los caminos no eran caminos y el viajero de los ríos debía disputar el espacio del champán con las cargas de tabaco de Ambalema y los géneros im- portados de Londres, viajar constituía no sólo un «mal necesario» sino un auténtico suplicio. Cuando por al- gún milagro inexplicable conseguía llegar a su destino, 395…

p. 394
13Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1101 fragmento
[18]

parte de un solo cuerpo político, social y cultural; y cuarto, entre otros asuntos, superar lo mejor posible las barreras geográficas y culturales que separaban las viejas provincias, mediante la mejora sustancial de la comunicación y el intercambio entre ellas, el poblamiento sostenido de las zonas intermedias, y la…

p. 110
14Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 991 fragmento
[19]

de integracion politica de la Gran Colombia, con la unién de Venezuela, Nueva Granada y Quito. Los centralistas defendieron la integracion en una republica unitaria e indivisible, con un gobierno fuerte, adaptable a la realidad americana, de carac- ter discolo y anarquico, y con una administracion centralista para el…

p. 99
15Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 1421 fragmento
[20]

bolivarianos La Constitución de Cúcuta, de 1821, que incluía a Venezuela y Quito, instauró un régimen centra- Camilo Torres, líder fede- ralista. Centralismo y fe- deralismo fueron el origen de los partidos políticos. lista que, sin embargo, no encontró mayor oposición ni generó bandos definidos hasta 1826, cuando el…

p. 142
16El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 4231 fragmento
[22]

donde se le nombró protector vitalicio del Perú, así como las muchas lisonjas y testimonios de aplauso, y el ilimitado poder que ejerció durante cinco años. Sólo tras largos ti- tubeos logró evadirse de aquella seducción. Partió enton- ces a Bogotá, donde se hicieron magníficos preparativos para tributarle un digno…

p. 423
17Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 211 fragmento
[23]

así como, por muchos años, se consideró que el centralismo era conservador y el federalismo era liberal, pero no hay que olvidar que fue una Constituyente de estirpe conservadora, en 1858, la que promovió por primera vez el federalismo en Colombia. Y, tratándose del tema económico, la apertura, tan condenada hoy día…

p. 21
18Historia de Colombia. La Gran Colombia I. Tomo 9Salvat Editores (Dirección: Juan Salvat, Roberto García Rojas; Director científico: Gonzalo Hernández de Alba) · 1988 · p. 47, 1342 fragmentos
[24]

habian llegado nunca a convencerle: «El Presidente de la Republica nombra al Vice- Presidente, para que administre el Estado, y le su- ceda en el mando. Por esta providencia se evitan las elecciones, que producen el grande azote de las republicas, la anarquia, que es el lujo de la tirania y el peligro mas inmediato y…

p. 134
[48]

la derecha, otra de las banderas espanolas que figura en el Museo Nacional es esa del siglo xv, que lleva los escudos de Castilla y de Leon. El economista caraqueno Pedro Gual, Secretario de Hacienda y de Relaciones Exteriores con Santander. Su nombramiento para el primer cargo obedecia al deseo de sanear las finanzas…

p. 47
19Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · p. 31 fragmento
[25]

la formalización de los dos partidos políticos predominantes en el espectro político colombiano se dio a mediados del siglo. Esta situación se consolidó en torno a las discusiones XIX sobre temas como los modelos administrativos y económicos que debía aplicar la República naciente, la caracterización de las fuerzas…

p. 3
20Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 311 fragmento
[26]

las Indias 21, que garantizaba la dominación con intuiciones de control y vigilancia, la uniformidad pretendida seguía siendo trastocada por la realidad heterogénea del terri- torio. A este respecto Jaramillo Uribe anota: Diversas culturas, diversas densidades de población, diferentes territorios geográficos,…

p. 31
21Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 22, 522 fragmentos
[27]

ocasiones aplicó penas de prisión. Sin embargo, pese a haberse opuesto a incorporar a Cundinamarca a los acuerdos fede- ralistas, proponía que, como estado indepen- diente, se aliara a las demás provincias para de- fenderse de la agresión española. Era tal su resistencia a las citadas tesis, que la posición que adoptó…

p. 22
[33]

en la cual la con- ducta legalista del segundo no fue bien aceptada por el Libertador. O como el rechazo que San- tander hizo de la rebeldía de Páez en 1826, al desconocer la autoridad granadina, conducta que no fue condenada por Bolívar, lo que desa- gradó profundamente al mandatario cucuteño. O como la simpatía que…

p. 52
22The Struggle for Power in Post-Independence Colombia and VenezuelaMatthew Brown · 2012 · p. 2051 fragmento
[29]

demolition” see Carrera Damas, Colombia, 1821–1827. For the term “unrestrained multitudes” see Bolívar to Flores, November 9, 1830, in Bushnell, ed., Simón Bolívar, 146. 56. For Venezuela see Zahler, Lawyers, and for Colombia see Helg, Liberty and Equality. 57. The British Consul in Caracas reported as much in his…

p. 205
23Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · p. 421 fragmento
[30]

de Teseo, que la irritaban cuantos remedios se le ponían. Esta Haga cubre.a toda la república." 37 La promulgación de la Constitución Boliviana, ardorosamente defendida por unos y acervamente criticada por otros, dió origen a una intensa y generalizada batalla perio dística, donde predominaron la injuria y el insulto.…

p. 42
24La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · p. 4161 fragmento
[31]

1828, n.º 338. 54 “Carta de Bolívar al señor: Fernando Peñalver”. 55 “Exposición de los motivos que tuvieron los diputados que suscriben para separarse de la Gran Convención”, pp. 13-14. 56 Ibid., p. 5. La elección de la República 392 indiferente ante los problemas de la sociedad, que tampoco podían conocer, y sin…

p. 416
25Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 4061 fragmento
[32]

l l(1985),p. 147. 2 3 Noticia Biográfica, p. 2. 2 4 B u s h n e l l (1985),p. 65. 2 5 Ibid., p. 152. 2 6 P o rd i v e r s a sr a z o n e se s t a ss o c i e d a d e sf r a c a s a r o ne n s uo b j e t i v o. Ibid., p p. 177 - 185. [3 2 8 ] En 1828 f u e e l e g i d o a l aConvención de Ocaña, en l aque formó p a r t…

p. 406
26El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 172 fragmentos
[35]

Sin contar a gobernadores y alcaldes presos “uribistas”. No cabe duda que apenas comienza el forcejeo. ¿Quién sabe si las importantes revelaciones hechas en este libro por Hernando Calvo Ospina, sobre los mecanismos del terrorismo de Estado en Colombia, no serán a corto o mediano plazo confirmadas por los propios…

p. 17
[36]

Sin contar a gobernadores y alcaldes presos “uribistas”. No cabe duda que apenas comienza el forcejeo. ¿Quién sabe si las importantes revelaciones hechas en este libro por Hernando Calvo Ospina, sobre los mecanismos del terrorismo de Estado en Colombia, no serán a corto o mediano plazo confirmadas por los propios…

p. 17
27Uniting States: Voluntary Union in World PoliticsJoseph M. Parent · 2011 · p. 61 fragmento
[37]

happen, and he tried the same tired remedies, expecting better outcomes. Four years before, he was the adored liberator of South America—now Bolívar’s charisma was spent; everything he touched turned hostile or futile. Another of his former ocers, José María Córdova, took up arms against him; Bolívar earned not a…

p. 6
28Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 59, 652 fragmentos
[38]

the acts of repression inflicted on him and his followers by Bolívar's dictator- Page 23 ship, and his political style was clearly what came to be known in Colombia as "sectarian," or highly partisan behavior. Faithful to his own legalistic bent, Santander was careful not to violate directly the political rights of…

p. 65
[58]

so, the casualty rate was normally a good bit lower in elections. What both types of political conflict had in common was the role of the two traditional parties, at least from the time those parties came into existence. Curiously, however, Colombian scholars still cannot agree on either when the parties were created…

p. 59
29La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · p. 157, 1752 fragmentos
[39]

dotó, según él, de la constitución política ideal, lo llenaban de contento. Creyó entonces, y lo creyó de verdad, que podía hacer realidad el sueño, que había mantenido en silencio, de una gran confederación que uniera por lo menos a Perú, México, la Confederación Centroamericana, Bolivia y la Gran Colombia. Nunca…

p. 157
[56]

un hecho que hoy nadie duda que, en el atentado de la noche del 25 de septiembre, no solo no tuvo parte (Padilla), sino que no supo lo que pasaba ni la causa, hasta que su prisión fue invadida”. Y en relación con los sucesos de Cartagena, es también muy claro en decir que en los acontecimientos de marzo en Cartagena,…

p. 175
30Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 2991 fragmento
[40]

Peru Founding of P á cora in new colonization zone, Antioquia Painter José Mar í a Espinosa creates portrait of Simón Bol í var 1829 Military uprising against Bol í var’s dictatorship Shipyard project, to build steamships Juan Garc í a del R í o writes Meditaciones Colombianas 1830 —Constitutional assembly…

p. 299
31¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 571 fragmento
[41]

Antonio José de Sucre, el líder del partido bolivariano menos compro metido en los conflictos. Cuando Bolívar murió, en diciembre de 1 830, la Nueva Granada, que incluía al actual territorio colombiano más Pa namá, ya tenía una vida separada. El país resultante llegaba a una nueva era afectado _por la pobreza de la…

p. 57
32Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 791 fragmento
[42]

en la población total (Ocampo, 1984). El comercio de exportación sufrió una contracción considerable al perder el monopolio centrado en Sevilla y en los consulados locales y al deteriorarse la producción de 80 Sfiíndic Kfiídficnerst oro, mientras que tampoco se ampliaban los mercados inter- nacionales de materias…

p. 79
33Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 188, 1942 fragmentos
[43]

fiduciaria, como el autorizado por el Decreto de 14 de julio, 1821 —emisión de vales pagaderos en sal en la salina de Zipaquirá— y otros, que encon- traron poca atmósfera, y no tuvieron consecuencias importantes. Véase carta de Briceño Méndez —por orden del Libertador— al ministro de Relaciones Exteriores y Hacienda,…

p. 188
[44]

5 de agosto de 1823, respectiva- mente—. Tampoco se tocó a los diezmos, aunque se les tenía en mala opinión, y desde el primer momento se hubiera pensado en la manera de suprimir o de aliviar este gravamen, o de que tuviera mayor participación en sus productos el fisco nacional 189. Contra él se pronunciaron más tarde…

p. 194
34Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 32, 1182 fragmentos
[45]

aun las personas. La sal, el tabaco, el aguardiente, los naipes, la pólvora y la amonedación eran industrias reservadas al Fisco; los diezmos y los quintos y la fundición de oro y plata, pesaban sobre la agricultura y la minería; la alca- bala y el papel sellado servían para embarazar el comercio interior; la misma…

p. 32
[46]

la Colonia se vigoriza y se fortifica. La 119 Eíndnice r ístasóe ld te ogpanóge ml Cntniuge economía vieja es conservada y defendida casi con frenesí por los hombres que organizan o desorganizan la Hacienda Nacional durante el gobierno que preside el general San- tander. Subsistían las contradicciones implícitas entre…

p. 118
35Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 1981 fragmento
[47]

en nuevo capital, en un permanente círculo vicioso. Es importante anotar que, pese a que la contabilidad mostró superávit en algunos años, este no era más que un espejismo, que ocultaba la postergación de los pagos de la deuda pública y los gastos irrisorios en nuevos proyectos de desarrollo económico. Teniendo en…

p. 198
36Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 611 fragmento
[49]

en regiones que iniciaban su desarrollo (LeGrand, 1984: 25). 5 9 E n s a y o s p a r a l a h is t o r ia d e l a p o l ít ic a d e t ie r r a s e n C o l o m b ia el país y explotar sus recursos. Al final de este periodo se abrió la coloniza ción interna ante el fracaso de la inmigración extranjera, debido al…

p. 61
37The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · p. 561 fragmento
[50]

practical men among the upper class, men who shunned politics, indeed cursed it as the bane of commerce. But in most regions they were overwhelmed by the political torments. Only in An- tioquia were they strong enough to make their voices prevail much of the time. Almost everywhere else a significant proportion of the…

p. 56
38Colombia: The Politics of Reforming the StateEduardo Posada-Carbó (editor) · 1998 · p. 541 fragmento
[51]

was made of its citizens, it also failed to take cognisance of the cultural foundations of nationhood. The political rights of mestizos, natives and Afro-Colombians implied a prior recog- nition of their cultural values, but they were considered primitive and premodern by the liberal elite. The iconography of the…

p. 54
39Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 2011 fragmento
[52]

the republican army units in the region were ‘‘filled with In- dians, negroes, and all intermediate races’’ who irregularly received meager pay. ‘‘The mutinies which arose entirely from this cause, in the years  and , at Cartagena and Santa Martha [sic ] taught the government how dangerous it would be to…

p. 201
40Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 2011 fragmento
[53]

the republican army units in the region were ‘‘filled with In- dians, negroes, and all intermediate races’’ who irregularly received meager pay. ‘‘The mutinies which arose entirely from this cause, in the years  and , at Cartagena and Santa Martha [sic ] taught the government how dangerous it would be to…

p. 201
41Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 912 fragmentos
[54]

las pe- queñas manufacturas de lana, que antes se alimentaban de los vellones de ovejas que desaparecieron, su población diezmada, multitud de fusilados, mujeres vio- ladas y ranchos quemados". (Restrepo, vol. V, p. 138). En el Llano, cuando las tropas fueron licenciadas en 1824, los hombres "se encontraron sin hogar…

p. 91
[55]

las pe- queñas manufacturas de lana, que antes se alimentaban de los vellones de ovejas que desaparecieron, su población diezmada, multitud de fusilados, mujeres vio- ladas y ranchos quemados". (Restrepo, vol. V, p. 138). En el Llano, cuando las tropas fueron licenciadas en 1824, los hombres "se encontraron sin hogar…

p. 91
42Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · p. 1741 fragmento
[57]

in this case, puritan habits of the owner. The arrendatarios grew their own food crops, but not coffee; the latter was planted under the administrator’s direction. One source of difficulty was the administrator’s rule that obliged the arrendata- rios to do unpaid work on the hacienda. Another source of difficulty was…

p. 174
4330 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 691 fragmento
[59]

la tendencia natural del partido Conservador a la religión, de ahí su odio a las enseñanzas irreligiosas y disolventes”. En el país, hasta nuestros días, todos los gobiernos son liberales o conservadores. EL PARTIDO CONSERVADOR Y SU NOMBRE (La Civilización, número 17, 29 de noviembre de 1849) I. Hemos visto, en…

p. 69
44Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 671 fragmento
[60]

que provocó la revuelta conservadora. Como ya se señaló, en ambos partidos había grupos que rechazaban la violencia, por considerarla un método inadecuado. Por ejemplo, la revuelta de 1839 tuvo la oposición de Santander y contó con la “abstención” visible de José Hilario López, quien trató de ser un mediador. Los…

p. 67
45Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 216, 2392 fragmentos
[61]

en la región de Santander, abogaban por la supresión del estanco del tabaco que les impedía la expansión de la producción, y secundaban también las reformas fiscales, en especial la abolición del diezmo eclesiástico que pesaba duramente sobre ellos. Los terratenientes, por el contrario, eran los partidarios del statu…

p. 239
[67]

para explorar las posibilidades mineras en casi todos los países de América Latina.¹⁸⁴ Inglaterra, el más avanzado país capitalista de la época, tenía un excedente de capital inactivo para poner a circular fuera de sus fronteras, y las manufacturas inglesas, producidas con la técnica más avanzada del momento,…

p. 216
46El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 821 fragmento
[62]

Julio Arboleda, Mariano Ospina Rodrí- guez y José Eusebio Caro, habían defendido con entusiasmo el librecambio 4. Esta dicotomía entre librecambio y democracia se acentuó más profundamente en el pensamiento de la élite conservadora con el advenimiento del romanticismo político radi- cal y plebeyo producto de las…

p. 82
47When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 2563 fragmentos
[63]

the nineteenth century} but political affairs were thrown into chaos. Lacking any powerful symbol of political unity} Colombians fell to fighting among themselves until the mid-nineteenth century} when they found dual symbols of political legitimacy in their antipathetic ConseIVative and Liberal parties. The ideology…

p. 256
[64]

the nineteenth century} but political affairs were thrown into chaos. Lacking any powerful symbol of political unity} Colombians fell to fighting among themselves until the mid-nineteenth century} when they found dual symbols of political legitimacy in their antipathetic ConseIVative and Liberal parties. The ideology…

p. 256
[65]

the nineteenth century} but political affairs were thrown into chaos. Lacking any powerful symbol of political unity} Colombians fell to fighting among themselves until the mid-nineteenth century} when they found dual symbols of political legitimacy in their antipathetic ConseIVative and Liberal parties. The ideology…

p. 256
48La colonización antioqueña: una empresa de caminosEduardo Santa · 2016 · p. 931 fragmento
[66]

se tiene en cuenta que era con algunos países europeos, especialmente con Inglaterra y Francia, lo mismo que con los Estados Unidos de Norteamérica, que los dirigentes republicanos tuvieron contacto durante los años de la Independencia y algunas décadas posteriores. De los mencionados países recibieron nuestros…

p. 93
49Gran Bretaña y la Independencia de Venezuela y ColombiaD. A. G. Waddell · 1983 · p. 2431 fragmento
[68]

el asunto con el gobierno español. Esto no produjo ningún cambio en la situación. Un año más tarde, el 15 de septiembre de 1822, Morales, poco después de haber sido nombrado Capi tán-General, promulgó un decreto en que ordenó la continuación del bloqueo y otro que establecía medidas en contra de los extranjeros que se…

p. 243
50Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 641 fragmento
[70]

Granada native son Caldas had celebrated for refusing the honors the Bona- parte regime would have bestowed upon him in occupied Madrid. Among the “many other learned and valuable personages” that were executed was, of course, Francisco José de Caldas. 41 News of Morillo’s sanguinary tactics and actions was…

p. 64