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Biografía

José Prudencio Padilla

Independencia

1784–1828

8 min de lectura17 documentos
Nacimientohacia 1784, Riohacha
Fallecimientooctubre de 1828, Plaza Mayor de Bogotá
RolesMarinero de la Marina Real Española · Oficial de la Marina patriota
Lugar principalCartagena de Indias
Período históricoIndependencia1810–1831
03

La biografía

En el escalafón de los libertadores hay un solo almirante, y ese almirante murió fusilado a los 44 años en la Plaza Mayor de Bogotá, sin haber participado en el crimen por el que se lo condenaba. José Prudencio Padilla —marinero pardo de Riohacha, vencedor de la escuadra realista en el Lago de Maracaibo, líder liberal de Cartagena cuando la Gran Colombia se rompía— es la figura donde convergen las dos historias que la República joven no supo conciliar: la de los oficiales de origen humilde que ganaron la guerra en el mar y la de los pardos que no encontraron sitio propio en la paz. Su vida traza, con precisión incómoda, el punto exacto en el que la independencia dejó de ser una promesa de igualdad y se convirtió en un reparto de poder entre las viejas jerarquías.

02

Línea de vida

  1. 1798

    Ingreso a la Marina Real Española

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    A los catorce años Padilla se embarcó en una nave de la Marina Real Española, iniciando una formación naval práctica que lo convertiría en experto en las aguas y bajos del Caribe.

  2. 1820

    Combate de la Ciénaga y caída de Santa Marta

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    El 10 de noviembre de 1820, bajo el mando del general José María Carreño, Padilla y Maza hicieron prodigios de valor en el encarnizado combate de la Ciénaga, antesala de la recuperación de Santa Marta por los patriotas al día siguiente.

  3. 1823

    Victoria en el Lago de Maracaibo

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    En mayo de 1823 Padilla condujo una escuadra de veleros de bajo calado al interior del lago; hacia julio derrotó a los navíos realistas del comodoro Ángel Laborde, forzando la rendición del brigadier Francisco Tomás Morales y poniendo fin a la resistencia realista en el Caribe.

  4. 1828

    Activismo liberal y enfrentamiento con Montilla

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    En el contexto de las elecciones para la Convención de Ocaña, Padilla se declaró constante en sus principios liberales, amparó a oficiales que se negaron a firmar la exposición bolivariana y denunció públicamente los incidentes del cuartel de artillería del 5 de marzo de 1828.

  5. 1828

    Juicio y fusilamiento

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    Tras el atentado contra Bolívar en el Palacio de San Carlos la noche del 25 de septiembre de 1828, Padilla fue detenido y juzgado pese a no haber participado en la conspiración; fue el primero en ser fusilado, mientras Santander, con mayor red política, obtuvo la conmutación de la pena por destierro.

  6. 1831

    Rehabilitación póstuma

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    El presidente Domingo Caicedo rehabilitó los grados y honores de Padilla y los demás condenados de octubre de 1828; la medida fue ratificada por la Convención de 1831, aunque constituyó una restitución política antes que una reparación del racismo republicano.

Un pescador de Riohacha en la Marina Real

Padilla nació hacia 1784 en Riohacha, entonces una población costera apartada y pobre en el extremo norte del virreinato. Era hijo de un pescador humilde y de condición mulata, o parda, en el lenguaje colonial: una categoría que, más que un color, describía una posición social inferior a la de la élite blanca de origen europeo. Creció sin abolengos, con una educación formal precaria y habituado desde niño a los oficios manuales. A los catorce años se embarcó en una nave de la Marina Real Española, y de allí en adelante su formación fue la cubierta: la navegación aprendida a la brava, la disciplina del combate y el conocimiento minucioso de los bajos, los vientos y las bocas del Caribe que más tarde le darían la victoria.

Ese origen —Riohacha, el padre pescador, la piel parda, el escalafón subalterno de la marina imperial— es indispensable para entender lo que vino después. Padilla no se hizo militar en las tertulias criollas de Caracas o Santa Fe; se hizo marino en las bodegas de los buques españoles, y llegó a la causa patriota como un profesional del mar con oficio propio, no como un letrado con espada. Esa autonomía técnica fue su fuerza y, al final, su condena: la República le debía demasiado y le concedía demasiado poco.

La guerra en el mar: del Magdalena a Maracaibo

En diciembre de 1819, tras Boyacá, Bolívar organizó la campaña del litoral con tres objetivos entrelazados: recuperar Cartagena, someter Santa Marta y liberar Maracaibo, pieza clave para la reconquista de Venezuela. Mariano Montilla recibió el mando de la ofensiva sobre Riohacha y Santa Marta, con el apoyo naval del almirante Luis Brión. Padilla, formado ya en las flotillas patriotas, sirvió en esa campaña bajo el general José María Carreño. El 10 de noviembre de 1820, en el encarnizado combate de la Ciénaga —antesala de la caída de Santa Marta al día siguiente—, Padilla y su compañero Maza hicieron prodigios de valor.

Once días más tarde, el armisticio de Trujillo, firmado entre Bolívar y Morillo el 21 de noviembre de 1820, suspendió por más de cuatro meses las operaciones sobre Cartagena. La plaza terminó capitulando tras un sitio que se prolongó por más de catorce meses, hito que el propio Bolívar reconoció por escrito al general Montilla. Pacificado el Caribe granadino, la mirada estratégica se desplazó al oriente: Maracaibo, todavía en manos del brigadier Francisco Tomás Morales, era la última llave realista del litoral.

A finales de 1822 Montilla organizó desde Riohacha la expedición decisiva. Morales, en un movimiento audaz, alcanzó a ocupar Coro y las provincias andinas de Mérida y Trujillo, y por unas semanas los patriotas conocieron el pánico; pero los levantamientos que él esperaba no se produjeron, y debió replegarse a Maracaibo. Los patriotas recuperaron Coro y cerraron el cerco terrestre. Faltaba el mar.

En mayo de 1823, Padilla condujo una escuadra de veleros de bajo calado —imprescindibles para maniobrar en las aguas someras del lago— por la barra y adentro. Dos meses después, hacia julio, embistió a los navíos realistas al mando del comodoro Ángel Laborde y los derrotó. Es la batalla del Lago de Maracaibo, uno de los pocos combates navales decisivos de la independencia hispanoamericana y, con toda propiedad, el que cerró la guerra en el Caribe. Sin flota que lo sostuviera y cercado por tierra, Morales no tuvo otra salida que rendirse; se le permitió partir a Cuba con algunos cientos de soldados. La victoria de Padilla puso fin a la resistencia realista en Venezuela occidental y fue el paso decisivo hacia la expulsión definitiva de España del continente. De ese combate, y no de un despacho político, salió el almirante.

Cartagena, 1828: el marino se hace político

A partir de 1826, la República por la que Padilla había peleado empezó a dividirse. La Constitución centralista de Cúcuta, aprobada en 1821, había gobernado sin bandos definidos hasta que Bolívar promovió el proyecto de una nueva constitución —la boliviana— con presidencia vitalicia y poderes casi monárquicos. La ruptura con Francisco de Paula Santander, garante de la legalidad de 1821, fue rápida y profunda. Se formaron dos bloques: los bolivarianos, partidarios de un ejecutivo fuerte, y los santanderistas, aferrados al texto vigente. La Convención de Ocaña, reunida entre abril y junio de 1828 para reformar la carta, se disolvió sin acuerdo cuando los bolivarianos se retiraron.

En Cartagena, esa fractura nacional tuvo cara y nombre. El gobernador Mariano Montilla, hombre de la coalición bolivariana, encarnaba el poder militar central. Enfrente, Padilla se convirtió en el campeón local del bando santanderista, se declaró público constante en mis principios liberales y amparó a los oficiales que se negaban a firmar la exposición en defensa del ejército bolivariano, protegiéndolos de la persecución del comandante general. El 5 de marzo de 1828, en el cuartel de artillería, el comandante Joaquín M. Tatis vitoreó a Bolívar y condenó a muerte a Santander durante la lista de las seis de la mañana; a las once, Padilla informaba del incidente al comandante Montes con una frase que resume su estado de ánimo: ya esto no se puede aguantar.

Aquí la biografía se vuelve espesa. Padilla no era una víctima pasiva de la estructura racial: era un actor político deliberado, ambicioso, con base popular en Cartagena, que había decidido enfrentarse al aparato militar bolivariano en su propio terreno. Y Montilla, que necesitaba neutralizarlo, encontró en la raza el arma perfecta. La acusación de guerra de razas —el fantasma que recorría todas las sociedades esclavistas del Caribe— fue desplegada sistemáticamente contra Padilla para asociarlo con el peligro social antes que con la disidencia legítima. Un panfleto anónimo firmado por un paterfamilias lo atacó por su separación de la esposa adúltera y su convivencia con Anita Romero, hija del artesano pardo Pedro Romero, presentándolo como un hombre fuera del cuerpo de ciudadanos respetables sin necesidad de mencionar explícitamente el color. Cuando Anita fue excluida de un baile en casa del rico comerciante Juan de Francisco bajo el pretexto de la ilegitimidad religiosa de su unión, Padilla denunció en público la hipocresía del argumento y señaló el verdadero motivo. El activismo político y el estigma racial se enredaron hasta ser una misma acusación.

El paredón de octubre

La noche del 25 de septiembre de 1828, en el Palacio de San Carlos de Bogotá, un grupo encabezado por el joven oficial venezolano Pedro Carujo, con Ramón Guerra y Luis Vargas Tejada entre otros, intentó asesinar a Bolívar. El Libertador escapó saltando por una ventana mientras Manuela Sáenz entretenía a los conspiradores. El general Rafael Urdaneta, encargado de la represión, ordenó en la madrugada del 26 la detención de unas sesenta personas, entre ellas Santander.

Padilla no había participado en la conspiración. Se le juzgó de todos modos. Daniel F. O'Leary había advertido antes que juzgarlo en Cartagena era contraproducente: aunque el pueblo y el ejército lo habían abandonado cuando sus acciones eran ilegales, podría despertar simpatía si se lo convertía en víctima. En Bogotá, lejos de su base costeña, esa preocupación se desvaneció. Fue el primero en ser fusilado. Catorce condenados más siguieron unos días después. Santander, en cambio, no había participado directamente y fue salvado por el Consejo de Ministros, que insistió en conmutarle la pena de muerte por destierro; Bolívar aceptó a regañadientes.

La secuencia importa. El almirante pardo, sin abolengo y sin defensores en el gabinete, fue el sacrificio visible; el general criollo, con red política dentro del propio poder, se salvó. No es que la República ejecutara a Padilla a pesar de ser mulato: en parte lo ejecutó precisamente porque lo era, porque su desafío se dejaba criminalizar con más facilidad y su eliminación se justificaba con menos costo.

Después de la muerte

Cuando la Gran Colombia se desintegró y la reacción antibolivariana llegó al poder, el presidente Domingo Caicedo rehabilitó los grados y honores de Santander y la memoria del almirante Padilla y de los demás condenados de octubre de 1828, medida ratificada por la Convención de 1831. La decisión despertó airadas protestas de varios sectores. Fue una restitución política —los santanderistas devolviendo a los suyos al panteón— antes que un ajuste de cuentas con el racismo republicano, tema que la clase dirigente no estaba dispuesta a abrir.

Padilla quedó desde entonces en un lugar incómodo de la memoria nacional: héroe naval indiscutido de la independencia, víctima judicial de la conspiración septembrina, mártir póstumo de una república que necesitó a los pardos para ganar la guerra en el mar y reprodujo después las jerarquías coloniales al distribuir el poder. Su rehabilitación fue oficial, no reparadora; su nombre volvió a los honores, pero la pregunta que su ejecución dejaba planteada —qué lugar tenía en la ciudadanía nueva un hombre de origen humilde y piel oscura que además pensaba por sí mismo— quedó sin respuesta, y aún hoy, en la historiografía costeña que lo reclama como suyo, sigue teniendo la fuerza de un asunto pendiente.

04

Conexiones del archivo

Red histórica

05

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

17 documentos · 25 fragmentos
01La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · Páginas 99, 133, 1523 citas
[1]

de su propio grupo bolivariano y de su misma élite gran colombiana, lo dejara retratado como a cualquier burócrata de los tiempos de hoy, haciendo uso de su posición en el gobierno para enriquecerse de manera fraudulenta. Y no solo eso: teniendo que huir prácticamente de Cartagena ante las expresiones de odio del…

p. 152
[4]

por la aduana y en vías de organización las rentas del aguardiente y del tabaco–, viajó Montilla hacia Santa Marta, con el ánimo mal predispuesto por las alarmantes noticias del fraude generalizado contra la aduana del puerto y del contrabando abierto que se practicaba en sus costas. Algo logró, y así se lo hace saber…

p. 133
[5]

mando del general Pablo Morillo– con toda la costa norte a su servicio? El Libertador Bolívar, en una de sus muchísimas cartas al general Mariano Montilla, cuando apenas se ha enterado de que Cartagena había sido finalmente recuperada después de un sitio que duró más de 14 meses, le dijo: “Aún después de la…

p. 99
02Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · Páginas 213, 2832 citas
[2]

viento y marea; Park, Rafael Núñez.  Notes to Pages – . Lemaître, Historia general de Cartagena, :–, and Juan José Nieto; Fals, El Presidente Nieto. . Pérez, El negro Robles. Although written in , this biography, the first book-length study on Robles, was only published in  as part of a special…

p. 283
[13]

an open let- ter published by an anonymous paterfamilias who vilified the mulatto gen- eral’s separation from his adulterous wife and his ‘‘immoral’’ cohabitation with Anita Romero, a daughter of deceased pardo artisan Pedro Romero, a pioneer of Cartagena’s First Independence. Astutely, the letter writer, by focusing…

p. 213
03Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · Páginas 213, 2832 citas
[3]

viento y marea; Park, Rafael Núñez.  Notes to Pages – . Lemaître, Historia general de Cartagena, :–, and Juan José Nieto; Fals, El Presidente Nieto. . Pérez, El negro Robles. Although written in , this biography, the first book-length study on Robles, was only published in  as part of a special…

p. 283
[14]

an open let- ter published by an anonymous paterfamilias who vilified the mulatto gen- eral’s separation from his adulterous wife and his ‘‘immoral’’ cohabitation with Anita Romero, a daughter of deceased pardo artisan Pedro Romero, a pioneer of Cartagena’s First Independence. Astutely, the letter writer, by focusing…

p. 213
04Gran Bretaña y la Independencia de Venezuela y ColombiaD. A. G. Waddell · 1983 · Páginas 236, 2402 citas
[6]

suspensión del fuego, las nuevas condiciones prevalecientes, y el efecto que éstas tuvieron sobre la moral de los realistas, influyeron en forma considera ble sobre la naturaleza y escala de las operaciones en 1820. Antes de que llegasen las noticias sobre la revolución en España a Hispano América, Bolívar habla…

p. 236
[8]

se tomó Maracaibo. A fines de ese año había logrado ocupar Coro y dos provincias andinas, Mèri da y Trujillo. Esto se produjo en lós momentos en que se desencadenaron disturbios en Santa Marta, los llanos y Cumaná. Durante un breve período los partidarios de la república fueron dominados por el pánico. Pero no se…

p. 240
05Notas de viaje: Colombia y Estados Unidos de AméricaSalvador Camacho Roldán · 2017 · Página 3081 cita
[7]

de Venezuela envenenados con el re- cuerdo de las crueldades de Boves y Morales. La huma- nidad recobró sus derechos cinco meses más tarde en el tratado de regularizaron de la guerra celebrado entre Bo- lívar y Morillo. Despejado así el Magdalena, Santa Marta y Carta- gena, ocupadas aún por fuerzas españolas…

p. 308
06Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · Páginas 483, 4862 citas
[9]

de las elecciones, y en contra de la influencia política del general Bolívar y del ejército, en las que llevaba la voz cantante el general José Padilla. Según la versión 174 Estanislao Vergara, miembro del Consejo de Estado, informó al Libertador que la conmutación de la pena había sido como echar “un dado [a la…

p. 483
[11]

manos”. 178 El comandante general y los oficiales que firmaron habrían comenzado a perseguir a los que no firmaron, estos se acogieron a la protección del general Padilla, quien se deci - dió a ampararlos públicamente por ser un hombre “constante en mis principios liberales”. En ese momento también se amenazaba a los…

p. 486
07Myths of Harmony: Race and Republicanism during the Age of Revolution, Colombia, 1795–1831Marixa Lasso · 2007 · Páginas 132, 1552 citas
[10]

was used by both the Bolivarians and, following their de{eat, the represenrarives of the new Santanderian government. In rBz8, the Bolivarian governor of Cartagena, Mariano Montilla, effectively used this tacric ro delegitimize Padilla's arrempt to become a local champion of the sel{,proclaimed liberals of the pro.…

p. 155
[12]

culture of the times. Regardless of the witnesses' veracity, they had to build on the available political imaginary. Both pardos and whites used the language of race war to express social and political tensions. One witness reported having overheard someone in a grotrp of five to six persons, "whose clothes reveal…

p. 132
08Simón Bolívar: A LifeJohn Lynch · 2007 · Páginas 261, 2672 citas
[15]

that he has no party at all.’ O’Leary advised against putting Padilla on trial in Cartagena, for although he had been abandoned by the people and the army when his actions were unlawful, he might be regarded with sympathy if he were to become a victim. 31 O’Leary had a point. Conditions were not on Padilla’s side.…

p. 261
[18]

a mass revolt, but a projected coup designed to overthrow Bolívar, whom the conspir- ators identified as the supreme enemy of freedom. They consulted Santander, who agreed on the criminality of Bolívar but declined to participate in violence; when specifically sounded he expressed his disapproval, though he did not…

p. 267
09Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Página 1241 cita
[16]

el Pala cio de San Carlos, sede de la presidencia. Bol í var se escap ó gracias a Manuelita S á enz, su pareja, que entretuvo a los conjurados mientras Bol í var saltaba por una ventana. Varios de los participantes fueron juzgados y condenados a muerte, aunque algunos, como Mariano Ospina Rodr í guez, lograron…

p. 124
10La Gran Colombia y la Gran Holanda, 1815-1830. Una relación entre sueño y realidadSytze van der Veen · 2018 · Página 2451 cita
[17]

España, de quienes sospechaba que aplicaban una táctica taimada: apostaban a que el régimen de Santander degenerara en un caos total, para que España pudiera adue - ñarse otra vez de Colombia sin esfuerzo. En la madrugada del 26 de septiembre se produjeron varias detencio - nes, pues los principales conspiradores eran…

p. 245
11Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · Página 571 cita
[19]

todo lo relacionado con la conjuración septem- brina contra el Libertador y la secuela que su represión causó en el espíritu de los antiboliva- rianos, ahora y antes del Callao, con presencia en la gestión ejecutiva, Caicedo consideró del caso rehabilitar al general Santander en sus gra- dos y honores, como también la…

p. 57
12Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · Página 991 cita
[20]

de integracion politica de la Gran Colombia, con la unién de Venezuela, Nueva Granada y Quito. Los centralistas defendieron la integracion en una republica unitaria e indivisible, con un gobierno fuerte, adaptable a la realidad americana, de carac- ter discolo y anarquico, y con una administracion centralista para el…

p. 99
13Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 1421 cita
[21]

bolivarianos La Constitución de Cúcuta, de 1821, que incluía a Venezuela y Quito, instauró un régimen centra- Camilo Torres, líder fede- ralista. Centralismo y fe- deralismo fueron el origen de los partidos políticos. lista que, sin embargo, no encontró mayor oposición ni generó bandos definidos hasta 1826, cuando el…

p. 142
14Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · Página 1151 cita
[22]

blame to Vice President San- tander, a man who had dropped out of law study to fight for indepen- dence but as chief executive surrounded himself with ardent young lawyers as helpers and advisers. What the country needed, in Boli- var's view, was a stronger executive, a less assertive legislature, and a partial…

p. 115
15La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · Página 4161 cita
[23]

1828, n.º 338. 54 “Carta de Bolívar al señor: Fernando Peñalver”. 55 “Exposición de los motivos que tuvieron los diputados que suscriben para separarse de la Gran Convención”, pp. 13-14. 56 Ibid., p. 5. La elección de la República 392 indiferente ante los problemas de la sociedad, que tampoco podían conocer, y sin…

p. 416
16Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · Página 421 cita
[24]

de Teseo, que la irritaban cuantos remedios se le ponían. Esta Haga cubre.a toda la república." 37 La promulgación de la Constitución Boliviana, ardorosamente defendida por unos y acervamente criticada por otros, dió origen a una intensa y generalizada batalla perio dística, donde predominaron la injuria y el insulto.…

p. 42
17Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · Página 431 cita
[25]

to create the conditions for the civil war that brought to a close the Second Republic in 1830. Bolívar’s dictatorship, the conspiracies against him, the war with Peru, the numerous rebellions against the Colombia regime, the open rebellion of Venezuela against the national government in Bogotá, the efforts by the…

p. 43