Privacidad y medición

¿Nos permite medir el uso del archivo?

Usamos Google Analytics para conocer, de forma agregada, qué páginas se leen y mejorar la navegación. Google Tag Manager no se carga hasta que usted lo acepte. Puede rechazarlo o cambiar su decisión después. Más información sobre privacidad y analítica.

Hecho histórico · Independencia · 1810–1831

Pardos, Haití y la dimensión afro de la independencia (1815–1821)

Entre 1815 y 1821, la causa patriota se rehízo gracias al apoyo haitiano, las lanzas pardas del Orinoco y los generales afrodescendientes que ganaron batallas decisivas; pero la misma república que necesitó ese brazo afro-pardo para vencer a Morillo fusiló a Manuel Piar y fundó sus instituciones limitando el protagonismo político de quienes la habían hecho posible.

Pardos, Haití y la dimensión afro de la independencia (1815–1821)
1815–1821
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
1815–1821
Dónde
Nueva Granada, Cúcuta, Venezuela, Haití, Jamaica, Guayana, Angostura, Cartagena de Indias, Curazao, Llanos del Orinoco
Protagonistas
Simón Bolívar, José Padilla, Pablo Morillo, Francisco de Paula Santander, José Antonio Páez, Manuel Piar, Alexandre Pétion, Pedro Camejo, Luis Brión, Santiago Mariño
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. La caída de la Segunda República venezolana en 1815 dejó a Bolívar sin ejército ni base territorial, obligándolo a buscar refugio en Jamaica y luego en Haití, donde Alexandre Pétion ofreció armas, dinero e imprentas a cambio del compromiso de abolir la esclavitud en los territorios liberados.
  2. La represión del Ejército Expedicionario de Morillo —ejecuciones de figuras como Francisco José de Caldas, consejos de guerra sistemáticos y control territorial brutal— empujó a amplios sectores de la población hacia la guerrilla y convirtió simpatías realistas en animadversión.
  3. La demografía de la guerra impuso la movilización afro-parda: en los llanos venezolanos y en la costa caribe neogranadina, donde la población de ascendencia africana era mayoría, la insurgencia solo podía sostenerse reclutando a esa mayoría, lo que otorgó a generales pardos como Piar un prestigio y una base propios.
  4. El ejemplo de la Revolución Haitiana de 1804 —primera república que consagró libertad y ciudadanía sin distinción de razas— aterraba a las élites criollas blancas y a los imperios esclavistas, generando el concepto de 'pardocracia' y condicionando las decisiones políticas y militares de Bolívar respecto a sus aliados afrodescendientes.
1815–1821Pardos, Haití y la dimensión afro de la independencia (1815–1821)

Consecuencias

  1. El fusilamiento de Manuel Piar en Angostura el 16 de octubre de 1817 consolidó la autoridad de Bolívar sobre el ejército patriota y envió una señal inequívoca de que el mando político y militar de la república en construcción no sería disputado desde el color, borrando el protagonismo pardo de la narrativa fundacional.
  2. La victoria de San Félix (abril de 1817) y la toma de Angostura abrieron el río Orinoco a la Legión Británica y permitieron la instalación del Congreso de Angostura (15 de febrero de 1819), dotando a la insurgencia de legitimidad institucional republicana.
  3. La ley de libertad de vientres aprobada en el Congreso de Cúcuta en julio de 1821 representó el límite máximo de la promesa abolicionista: reconoció formalmente la deuda con la población afrodescendiente sin desmantelar la esclavitud, perpetuando la exclusión estructural de quienes habían sostenido militarmente la independencia.
  4. La participación afro-parda fue reescrita por las élites criollas como sedición y desorden; los afrocolombianos patriotas quedaron retratados como facción perturbadora, y su contribución fue sistemáticamente invisibilizada en las narrativas oficiales y en la iconografía republicana del siglo XIX.
03

La clave interpretativa

Por qué importa

Este período revela que la independencia grancolombiana fue una empresa afro-parda tanto como criolla, y que la república se fundó sobre una contradicción estructural: necesitó el brazo negro y mulato para vencer militarmente y lo contuvo políticamente para consolidarse. El caso Piar y la ley de libertad de vientres son los dos polos jurídicos y simbólicos de esa tensión, que explica por qué la promesa republicana de igualdad quedó trunca desde su origen y por qué la dimensión racial de la independencia siguió condicionando la política colombiana y venezolana durante todo el siglo XIX.
04

Desarrollo histórico

La historia completa

Pardos, Haití y la dimensión afro de la independencia (1815-1821)

Entre la caída de la Segunda República venezolana y la Constitución de Cúcuta transcurren seis años en los que la causa patriota pasó de ser una empresa criolla derrotada a convertirse en república continental. Ese tránsito no lo hicieron solos los oficiales blancos que las estatuas recordarían. Lo hicieron posible el presidente mulato de Haití que armó las expediciones de relanzamiento, las lanzas pardas y negras que sostuvieron la guerrilla del Orinoco cuando Bolívar estaba exiliado, los almirantes curazoleños que abrieron el Caribe a la insurgencia y los generales de color —Manuel Piar, José Prudencio Padilla, Pedro Camejo— que ganaron batallas decisivas. La república grancolombiana necesitó ese brazo afro-pardo para vencer al Ejército Expedicionario de Pablo Morillo, y necesitó, casi al mismo tiempo, contenerlo para fundarse. El fusilamiento de Piar en Angostura en octubre de 1817 y la ley de libertad de vientres aprobada en Cúcuta en julio de 1821 son los dos extremos jurídicos y simbólicos de esa contradicción: la independencia se ganó con los pardos y se fundó contra su protagonismo político.

El Caribe como refugio: Jamaica, Haití y la ofrenda de Pétion

En mayo de 1815, tras el fracaso de la Segunda República y la imposibilidad de coser políticamente a Nueva Granada, Bolívar salió hacia Jamaica. La isla británica fue observatorio antes que base: allí, el 6 de septiembre, redactó la Respuesta de un americano meridional a un caballero de esta isla, conocida después como Carta de Jamaica. En ella recuperó el nombre "Colombia" —el que Francisco Miranda había hecho circular— para nombrar la entidad política que resultaría de unir Nueva Granada, que entonces comprendía los territorios de la actual Colombia y del Ecuador, con Venezuela. Era una carta de derrotado que ya pensaba en fundar.

El paso a Haití lo cambió todo. La república haitiana estaba entonces partida en dos: al norte, el reino de Henri Christophe; al sur, la república presidida por Alexandre Pétion, mulato ilustrado, liberal y magnánimo, formado en la Francia revolucionaria. Pétion recibió a Bolívar cuando este, expulsado de las Antillas y sin ejército, más necesitaba a alguien. En febrero de 1816, en Los Cayos, se celebraron las deliberaciones de guerra que reorganizarían la insurgencia: se acordó la invasión de Venezuela y se eligió a Bolívar comandante. En torno a esa mesa estaban Manuel Piar —general pardo curazoleño que ya venía batiéndose por la causa—, Luis Brión —almirante nacido en Curazao, financista de la flota—, el oficial francés Holstein Ducoudray y otros jefes.

Haití era, en 1816, la única república del hemisferio que había abolido victoriosamente la esclavitud y consagrado en su constitución de 1804 la libertad y la ciudadanía sin distinción de razas. Ese ejemplo aterraba a los imperios y a las jóvenes repúblicas esclavistas. Estados Unidos había impuesto un bloqueo a la isla; Francia le exigiría décadas de indemnización. Pétion, sitiado por ese cerco, apostó sin embargo por Bolívar. Le entregó armas, imprentas, dinero y hombres, y le pidió a cambio una sola cosa: que decretara la libertad de los esclavos en los territorios que liberase. Bolívar aceptó el compromiso.

La primera expedición desembarcó en Ocumare, en la costa central venezolana, en junio de 1816. Fue un desastre. Atacadas y rechazadas las fuerzas patriotas, los barcos abandonaron a los hombres en tierra y Bolívar tuvo que retirarse. Volvió a Haití. Pétion, sin reproches, volvió a armarlo. De esa segunda ronda saldrían las expediciones que consolidarían el frente oriental venezolano y desembocarían en la toma de Angostura.

Curazao, Willemstad, la logística invisible

Mientras Bolívar rehacía su ejército desde el sur, otro engranaje del Caribe insurgente operaba en las Antillas neerlandesas. Curazao, Aruba y Bonaire eran posesiones holandesas frente a la costa venezolana. Funcionaban a la vez como puertos de tránsito, refugios políticos y semilleros de oficiales. Miranda había usado Bonaire como escala tras el fracaso de su expedición de 1806, antes de reintentar el desembarco desde Trinidad. Luis Brión, el almirante de la escuadra patriota, era curazoleño. En julio de 1816 se presentó frente a Willemstad con un escuadrón de seis barcos, un episodio que generó entusiasmo entre sectores de color de la isla y que las autoridades holandesas —el gobernador Kikkert al frente— intentaron manejar con prudencia diplomática.

Ese equilibrio diplomático tenía costos concretos. Poco antes de la aparición de Brión, Kikkert había accedido a una petición española de extradición de una decena de refugiados políticos que se hallaban en la isla, y los entregó sin oponer resistencia. El episodio dice mucho del terreno real en que se movía la insurgencia caribeña: las Antillas neerlandesas eran refugio funcional, no aliado. Ofrecían puerto, imprenta, comercio de armas y desembarco para oficiales de color como Brión o Piar, pero al mismo tiempo colaboraban con Madrid cuando el cálculo diplomático lo aconsejaba. La logística que sostuvo a Bolívar durante los años del exilio se movió entre esas dos aguas: un Caribe pardo y mercantil dispuesto a apostar por la causa, y unas administraciones coloniales dispuestas a devolver cuerpos si el costo político era bajo. La independencia se construyó también en ese margen precario.

Curazao fue después destino de retiro para algunos de aquellos oficiales. Holstein Ducoudray, veterano de las deliberaciones de Los Cayos, se radicó allí en 1819 y se ganó la vida enseñando música y francés. Cuando en 1827 José Manuel Restrepo trazó el mapa de la Gran Colombia, Aruba, Curazao y Bonaire aparecían en él: el espacio de referencia geográfica de la joven república incluía todavía ese archipiélago desde el que había venido buena parte de su brazo armado.

Guayana, el Orinoco y la resistencia sin Bolívar

Mientras Bolívar viajaba y negociaba, dentro de Venezuela otra guerra seguía librándose sin él. El Ejército Expedicionario de Morillo había llegado a las costas americanas en 1815 con unos doce mil hombres. Su tarea era reconquistar. Sus métodos —consejos de guerra, un aparato judicial orientado a castigar sistemáticamente a los patriotas, ejecuciones ejemplares como la del sabio Francisco José de Caldas en Nueva Granada— configuraron un régimen de represión que a corto plazo pareció eficaz y a mediano plazo se volvió contra sí mismo. La noticia de esas ejecuciones cruzó el Atlántico y encajó con los tropos ya establecidos de la leyenda negra española en Londres y en Filadelfia, lo que ayudó a movilizar dinero y voluntarios extranjeros para la causa patriota. Y en el terreno, la dureza empujó a la población a la guerrilla.

Las caballerías patriotas de los llanos —mandadas por Francisco Vicente Parejo, Andrés Rojas, José Tadeo Monagas, Pablo Saraza y Manuel Cedeño— resistieron los primeros embates y, acosadas, cruzaron el Orinoco hacia Guayana. Allí sobrevivieron en condiciones que un testigo de la época describió sin adorno: "encerrados en lo interior, sin esperanza de auxilio, desnudos, comiendo carne sin sal, sin otras armas que la lanza y el caballo, perseguidos como bandoleros". Guayana era frontera-refugio: colindaba con posesiones inglesas, holandesas y francesas, lo que dificultaba a los españoles cerrar el cerco. Fue el único territorio donde la insurgencia no se extinguió durante el peor bienio de la reconquista.

Ese frente lo sostuvo un cuerpo de tropas mayoritariamente pardo y negro, mandado por oficiales de la misma extracción. Manuel Piar, curazoleño, mulato, era su general más victorioso. Cuando Bolívar regresó de Haití, se encontró con un ejército que no había construido y con un jefe militar que ya tenía autoridad propia sobre esas fuerzas. La toma de Angostura, el 17 de julio de 1817, fue la culminación de esa campaña oriental; el 24 de julio, Bolívar se declaró Jefe Supremo del Ejército. Pero la victoria decisiva que hizo posible ese acto había sido librada meses antes, en abril, por Piar: la batalla de San Félix.

Los llanos y la mutación del ejército patriota

La composición del ejército libertador se había ido adaptando pragmáticamente a la sociología del terreno. En la costa caribe neogranadina —Cartagena, el valle del Magdalena—, donde la población afrodescendiente era mayoría demográfica, la guerra pasaba por movilizar a esa mayoría; en los llanos venezolanos, la guerra era caballería, y esa caballería la formaban peones, esclavos fugados y pardos libres que hallaron en el conflicto un canal de ascenso que la sociedad colonial les negaba. La imagen inicial de una independencia liderada por minorías cultas y ricas —los abogados santafereños, los mantuanos caraqueños— fue quedando desbordada por la realidad del reclutamiento popular. El ejército evolucionó de la guerrilla montada hacia una fuerza con las tres armas diferenciadas, pero su savia siguió siendo la misma.

Pedro Camejo, el Negro Primero, lancero de José Antonio Páez, se convirtió en la figura emblemática de esa tropa; caería años después en Carabobo. Piar mandaba desde Guayana. En Cartagena, José Prudencio Padilla —mulato de Riohacha, marino— construía la fuerza naval que decidiría el sitio de la ciudad en 1821. Y en las lanzas anónimas, en la infantería descalza, el rostro del libertador era negro y pardo mucho más de lo que las litografías del siglo XIX quisieron admitir.

Sobre esa realidad demográfica pesaba, sin embargo, una lectura criolla que no la aceptaba. La palabra circulaba: pardocracia, el temor a que los pardos, movilizados por la guerra, tomaran políticamente lo que militarmente ya sostenían. Bolívar, criollo mantuano, escribió a lo largo de esos años cartas donde su actitud hacia negros y mulatos oscila entre el uso instrumental, la desconfianza doctrinaria y, en ciertos pasajes, la ofensa. La experiencia haitiana, los levantamientos de esclavos y pardos libres en Venezuela durante la Primera República y la revuelta de negros y mulatos en Cartagena entre 1811 y 1815 se acumulaban en su cabeza como advertencias. Recibía apoyo pardo con una mano y con la otra escribía sobre el peligro de que ese apoyo se volviera autonomía política.

San Félix, Cariaco y el hombre por derribar

La victoria de Piar en San Félix, en abril de 1817, cambió la aritmética interna del bando patriota. Piar se convirtió en el general más favorecido por las tres lógicas que entonces distribuían el poder militar: la clientelar, la funcional y la carismática. Tenía red propia, había ganado la batalla que abrió Guayana y encarnaba, ante la tropa parda, una promesa que Bolívar no podía encarnar del mismo modo.

Ese mismo año, el Congreso de Cariaco intentó reordenar el mando patriota. De sus consecuencias emergieron dos redes rivales —la de Piar y la de Bolívar— coaligadas contra la clientela de Santiago Mariño. La coalición se rompió pronto. Piar, que había pedido licencia por enfermedad, empezó a moverse en un terreno ambiguo entre la queja legítima y la insubordinación. El 30 de junio de 1817, Bolívar le extendió un pasaporte para que se marchara adonde quisiera. Piar no se marchó: se encaminó hacia la rebelión.

Los testimonios posteriores, casi todos favorables a Bolívar, sostuvieron que Piar —y antes José Félix Ribas— habrían intentado destituirlo del mando aprovechando un incidente con un italiano que pretendía fugarse con fondos de la revolución, y atribuyeron la maniobra a envidia. Sea cual sea la verdad íntima del episodio, la lógica objetiva era otra: el general pardo más victorioso, en un ejército mayoritariamente pardo, disputaba el mando al criollo blanco que reclamaba la conducción política de la república por venir. Bolívar lo hizo arrestar. El consejo de guerra fue expeditivo. Piar fue fusilado en Angostura el 16 de octubre de 1817.

Los documentos del proceso hablan de sedición y de intento de guerra civil. Un año después, en el caso de José Prudencio Padilla en 1828, el temor a la "guerra de colores" —así lo llamaban indistintamente, "guerra de clases" o "guerra de colores"— aparecería registrado con nitidez por José Manuel Restrepo en su diario, que consignó explícitamente el miedo a que Padilla, por ser negro, encabezara a los pardos. En 1817 ese argumento no está tan explícito en los papeles del expediente Piar; pero el efecto político del fusilamiento operó exactamente en esa dirección. Se ejecutó al general pardo más capaz en el momento en que su prestigio empezaba a organizar una alternativa dentro del bando patriota. La lección quedó dicha sin necesidad de decirla: en la república que se estaba fundando, el mando no se disputaba desde el color.

Angostura: la República se rehace

Con Piar muerto, Bolívar consolidó una autoridad que hasta entonces había sido negociada. Angostura, sobre el Orinoco, se convirtió en capital provisional de una república que aún no existía en el mapa pero ya funcionaba en actos. Abrió el río a la Legión Británica: expediciones de voluntarios irlandeses, escoceses, ingleses y alemanes empezaron a llegar por esa ruta desde 1818, sumando fusiles, disciplina europea y hombres como Daniel O'Leary, futuro edecán y memorialista del Libertador. En 1816 y 1817 aún no había alemanes ni irlandeses en el refugio patriota; llegaron unos meses después, escalonadamente, atraídos por la campaña de propaganda que la ejecución de Caldas y los rigores de Morillo habían nutrido en Londres.

Angostura fue también trinchera institucional. Desde allí se imprimió el Correo del Orinoco, órgano de propaganda republicana y ventana diplomática. El 1.º de octubre de 1818, Bolívar pronunció ante el Consejo de Estado venezolano el discurso que abría el proceso electoral para convocar un congreso. Ese Congreso se instaló el 15 de febrero de 1819 en la propia Angostura. En su discurso inaugural, Bolívar declaró que el Congreso era "fuente de la autoridad legítima, depósito de la voluntad soberana y árbitro del destino de la Nación". El general José Antonio Páez, llanero, jefe caudillista al que Santander había cedido meses antes el mando de las fuerzas unidas de los llanos, reconoció la legitimidad del Congreso señalando que la nación había estado "huérfana tantos años por la falta de un gobierno legítimo".

La Ley Fundamental que allí se aprobó introdujo, con lenguaje neutro y consecuencias enormes, una distinción que atravesaría todo el siglo: ciudadanos activos —quienes gozaban del derecho de sufragio— y ciudadanos pasivos —quienes estaban bajo la protección de la ley pero no participaban en su formación—. La república universalizaba la protección y particularizaba el voto. Los criterios censitarios y letrados que definirían quién era activo excluían, en la práctica, a la mayoría de la tropa parda y negra que había hecho posible ese Congreso.

Los setenta y cinco días: Pisba, Pantano de Vargas, Boyacá

En Casanare, mientras Angostura legislaba, Francisco de Paula Santander organizaba las fuerzas neogranadinas refugiadas en los llanos de Pore. Santander había huido allí tras la invasión de Morillo a Nueva Granada, y en julio de 1816 una asamblea precaria —una "asamblea fantasma", según la califican las crónicas— lo había nombrado jefe militar de las fuerzas unidas, cargo que después cedió a Páez cuando sus soldados pasaron al mando de este. Ahora, en 1819, Santander volvía al Casanare como comandante de la División de Vanguardia.

En Tame, Bolívar y Santander se reunieron y decidieron lo impensable: cruzar los Andes por el páramo de Pisba para caer sobre Nueva Granada por la espalda, en plena estación de lluvias. La campaña, de setenta y cinco días, incluyó la subida al páramo —donde murieron soldados, caballos y llaneros vestidos apenas con guayucos—, la batalla del Pantano de Vargas en julio, y el enfrentamiento decisivo del 7 de agosto en el puente de Boyacá, donde fue derrotado el coronel realista José María Barreiro.

El 10 de agosto de 1819, Bolívar entró a Santafé de Bogotá a la cabeza de sesenta llaneros, bajo una lluvia de flores. Las autoridades españolas habían huido tan precipitadamente que dejaron 700.000 dólares en la Casa de la Moneda. La imagen fundacional —los llaneros polvorientos entrando a la Santafé colonial— condensa en un cuadro lo que la República aún no había resuelto: los que ganaron la guerra no eran los que administrarían la paz.

Boyacá no liberó a Nueva Granada. Santa Marta, Cartagena, Antioquia, Cauca, Pasto, Caracas y Quito seguían en manos españolas. Pero abrió el camino jurídico. Bolívar regresó a Angostura y ante el Congreso relató la campaña, pidió como única recompensa retirarse a la vida privada, y solicitó la creación de una gran república que uniera los territorios liberados y por liberar. El Congreso lo eligió presidente en diciembre de 1819. La República de Colombia —Caracas, Bogotá, Quito, Panamá— existía en decreto.

Cúcuta: la ley y sus fronteras raciales

El 6 de mayo de 1821, en la villa del Rosario de Cúcuta, se reunieron 57 diputados por Cundinamarca y Venezuela, presididos en la instalación por el general Antonio Nariño. El Congreso eligió después a José Félix de Restrepo como su presidente. Iba a dictarse la Constitución que daría forma jurídica definitiva a la nueva república.

Los debates centrales fueron dos: la forma del Estado y la esclavitud. En el primero se enfrentaron proyectos centralistas y federalistas; Nariño resumió su propuesta con la fórmula "centralismo primero, federalismo después", y el Congreso terminó inclinándose por el modelo centralista. La Constitución estableció que la soberanía reside esencialmente en la Nación y que la República de Colombia no sería patrimonio de ninguna familia o persona.

El debate sobre la esclavitud fue más revelador. Bolívar había llegado a Cúcuta con una propuesta radical: libertad absoluta para todos los colombianos desde el momento de nacer en territorio de la república. Los constituyentes —muchos de ellos propietarios, o representantes de propietarios— rechazaron esa fórmula y la reemplazaron por otra, gradual y restrictiva. La ley del 21 de julio de 1821 declaró libres a los hijos de esclavas nacidos a partir de su publicación, pero dispuso que permanecerían bajo tutela del amo de su madre, sirviéndole hasta los 18 años, "como indemnización por los gastos de alimentación y vestuario". Los adultos esclavizados no fueron tocados: siguieron en poder de sus amos. La manumisión adulta dependería de mecanismos voluntarios y de juntas locales cuyo impacto práctico entre 1821 y 1851 sería mínimo.

El argumento del Congreso fue expreso: la libertad inmediata sería "peligrosa para el orden público" y perjudicial para los propietarios; había que extinguir la esclavitud gradualmente, "sin comprometer la tranquilidad pública ni vulnerar los derechos de los propietarios". La república se dio treinta años, en promedio, para incumplir su promesa. Y aún los llamados libertos —los nacidos libres bajo la ley de 1821— cargarían con nuevas trabas: en 1842, ya rota la Gran Colombia, una ley dispuso que los libertos entre 18 y 25 años quedaran en poder de los amos, prolongando de facto la servidumbre por siete años más.

La cuestión indígena siguió una lógica análoga. Los constituyentes declararon la igualdad jurídica de los indígenas y suprimieron el tributo colonial. La estructura social subyacente, sin embargo, apenas se movió; el tributo fue después restablecido bajo la dictadura de Bolívar. La supresión de los resguardos ordenada en 1821 no tuvo efecto inmediato mayor, y la ley que la disponía fue derogada por el decreto dictatorial del 15 de octubre de 1828, pero la disposición inicial ya había abierto la puerta que en décadas siguientes llevaría a la enajenación de las tierras comunales a manos de particulares.

En la letra, la República proclamaba la igualdad. Los censos, los documentos legales, hasta los avisos de esclavos fugitivos, dejaron de consignar las castas coloniales —con la excepción, precisamente, de indios y esclavos, es decir, de los dos grupos a los que la ley seguía tratando aparte—. José Manuel Restrepo, ideólogo de la nueva historia oficial, proyectó una nación de personas libres y "progresivamente blancas": anticipaba que indios, europeos y africanos se mezclarían hasta que las castas desaparecieran del suelo colombiano. La igualdad ante la ley coexistía con un ideal de blanqueamiento a largo plazo.

El silenciamiento como método

Lo que Cúcuta institucionalizó, la memoria oficial lo completó. La participación patriota de los pardos fue reescrita por las élites criollas como sedición y desorden. En textos posteriores, los afrocolombianos que habían sostenido la guerra aparecen retratados como "una facción que se había apoderado del gobierno bajo el escudo de la independencia". La palabra pardocracia servía como advertencia retrospectiva y como profilaxis futura: el protagonismo negro se dejaba de contar, o se contaba como amenaza contenida.

El caso de Padilla lo confirmó una década después. En 1828, el almirante que había ganado la batalla naval de Cartagena y liberado el Caribe neogranadino fue procesado y fusilado. Restrepo anotó en su diario, sin metáfora, que el temor era que Padilla, negro, encabezara a los pardos. La lógica que había operado subterráneamente en el caso Piar quedaba ahora escrita con todas sus letras. Entre Angostura 1817 y Bogotá 1828, la república había pasado del silencio operativo al enunciado explícito: el mando militar tenía un techo de color, y ese techo se hacía cumplir con paredón.

La ley de bonificación en propiedades nacionales, dictada para premiar a los veteranos, fue otro filtro. Solo quienes se hubieran incorporado antes de una fecha temprana y contaran con al menos dos años de servicio podían reclamarla; en la práctica, se benefició sobre todo a oficiales de alto rango. La mayoría de los veteranos caribeños neogranadinos —los mismos hombres afrodescendientes que habían tomado Cartagena y sostenido el Magdalena— no calificaron. La república prometió tierras y las entregó a quienes ya tenían.

El mecanismo se extendió también a la iconografía. Los retratos oficiales, las litografías que empezaron a circular en el segundo tercio del siglo XIX, las biografías de los próceres compiladas por Restrepo y sus continuadores, componen una galería casi enteramente blanca. Piar aparece como episodio disciplinario, no como el vencedor de San Félix. Padilla figura como conspirador, no como el marino que decidió Cartagena. Camejo sobrevive en la anécdota del "vengo a decirle adiós porque estoy muerto", que lo fija en el pintoresquismo llanero y le arranca la dimensión política. Brión se conserva mejor porque murió a tiempo y porque su vínculo con la escuadra era funcionalmente insustituible. El resto —los oficiales curazoleños, los lanceros del Orinoco, los pardos de Cartagena— se disuelve en el sustantivo colectivo tropa. Nombrarlos es ya una operación de restitución.

Por qué este arco sigue importando

La independencia grancolombiana descansó sobre una contradicción operativa que no se resolvió: necesitó el cuerpo afro-pardo para ganar la guerra y necesitó contenerlo para fundar la república. Pétion armó a Bolívar cuando nadie más lo hacía y a cambio pidió libertad para los esclavos; Bolívar prometió esa libertad y la República la aplazó en cuotas de 18 años. Piar ganó San Félix y abrió Guayana; fue fusilado antes de que el Congreso de Angostura sesionara. Padilla liberó el Caribe; fue fusilado antes de que la Gran Colombia terminara de desmoronarse. Los llaneros de Páez y Camejo pusieron el cuerpo en Pisba, en el Pantano de Vargas, en Boyacá y en Carabobo; la ciudadanía activa que la Constitución dibujó no los incluyó como iguales.

No fue solo Bolívar. La lectura que reduce este proceso a las contradicciones íntimas del Libertador —sus cartas ofensivas, su temor haitiano, su relación ambivalente con los pardos— pierde la escala del problema. La clase propietaria colectiva reunida en Cúcuta fue la que blindó la esclavitud adulta contra la propuesta más radical de Bolívar; los constituyentes, no el Libertador, fijaron los 18 años de servidumbre para los libertos. El límite racial de la república fue estructural. Bolívar cristalizó la contradicción en actos —el fusilamiento de Piar, después el de Padilla—; los constituyentes la institucionalizaron en leyes.

Del otro lado, la lectura que subordina toda la agencia afro al vector haitiano-bolivariano también se queda corta. Cuando Bolívar estaba en Kingston y en Los Cayos, la guerrilla del Orinoco resistió sin él, sostenida por jefes pardos y por una tropa que decidió, con hambre y sin sal, seguir peleando. Esa agencia autónoma existió antes del regreso de Bolívar y sobrevivió a Piar. La memoria oficial la contó como desorden; el archivo la muestra como sostén de la campaña.

Colombia arrastró la estructura durante el resto del siglo XIX. La esclavitud fue abolida definitivamente en 1851, treinta años después de Cúcuta. Los resguardos siguieron cediendo terreno legal ante particulares. La ciudadanía activa —el voto— tardó más de un siglo en universalizarse. La palabra pardocracia dejó de usarse, pero la operación que nombraba —militarizar a los sectores populares para la guerra y desmovilizarlos para la paz— se repitió con otros nombres y otros colores.

Entre 1815 y 1821, en el arco que va de Los Cayos a Cúcuta, se fundó una república que existe todavía. Se fundó también, en el mismo movimiento, una manera de contar su fundación que dejó fuera a quienes la hicieron posible. Recuperar a Pétion, a Piar, a Padilla, a Camejo, a Brión, a los llaneros del Orinoco y a los pardos de Cartagena es leer la independencia como lo que fue: una guerra ganada por muchos y una república hecha para unos pocos. Esa asimetría de origen sigue explicando tensiones que Colombia no ha terminado de tramitar.

05

La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

07

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

30 documentos · 58 fragmentos
01Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 391 cita
[1]of Angostura (in Venezuela—currently called Ciudad Bolívar) and raising an army that would be capable of defeating the Spanish. Simón Bolívar was at the forefront of both processes. Bolívar left New Granada for Jamaica in May 1815. The fall of the Second Venezuelan Republic and the insurmountable challenge of…p. 39
02La Gran Colombia y la Gran Holanda, 1815-1830. Una relación entre sueño y realidadSytze van der Veen · 2018 · p. 48, 60, 87, 964 citas
[2]de la libertad en el este de Venezuela, pero su contribución no sirvió de nada. Pese a un par de victorias, los patriotas llevaban las de perder. En el verano de 1814, Caracas cayó en manos de los realistas, después de que miles de habitantes se dieran a la fuga por temor a las tropas de Boves. Bolívar se retiró en el…p. 60
[5]su casa en la asediada Cartagena. Cuando Morillo reprimió con gran violencia la insurrección en Nueva Granada, Ducoudray y su joven cónyuge se refugiaron en Haití. En febrero de 1816 participó con Piar, Brión y otros gerifaltes en las deliberaciones de guerra en las que Bolívar fue elegido comandante y se preparó la…p. 96
[55]caribeña de la Gran Colombia, incluidas las Antillas Neerlandesas: Aruba en frente de la península de Paraguaná y, un poco más hacia el este, Curazao y Bonaire. Detalle del mapa de la Gran Colombia de José Manuel Restrepo, 1827. David Rumsey Historical Map Collection, Universidad de Stanford (Estados Unidos). La Gran…p. 48
[56]352-354, informes Kikkert al Gobierno holandés (asimismo, en col 3739- 3749); De Hullu, «Curazao in 1817», pp. 563-609. Albert Kikkert (1762-1819), contralmirante y gobernador general de Curazao, Aruba y Bonaire. Dibujo al pastel de Johan Anspach, ca. 1815. Ámsterdam, Museo del Estado. La Gran Colombia y la Gran…p. 87
03Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 441 cita
[3]to the guerillas about the movement of royalist troops. Slowly, these groups man- aged to chip away at Morillo’s military dominance. Increasing numbers of inhabitants came to view Morillo’s army as an occupation force, and thus, recovering independence became the primary goal. To this end, the patriots sought to…p. 44
04Biografía del CaribeGermán Arciniegas · 2016 · p. 512, 5472 citas
[4]de Le Cap le hacen la corona, el cetro y la mano-de-la-justicia: tres piezas maestras de orfebrería. Se construye una iglesia para el solo efecto de la coronación. Pasada la coronación, se destruye. Henri crea nobleza con príncipes de la sangre, duques, condes y barones. Los patrones de las monarquías euro- peas…p. 547
[30]y son, en cierto modo, cabeza de la nueva política. Los colonos quieren gobernar ellos mismos en la isla, como lo dijo Clugny, y sacudir el yugo de una buro- cracia escogida por el rey. Es la misma ambición de los franceses en Francia. Es el legítimo deseo de querer tener el mando quien tiene el dinero. Con derecho a…p. 512
05Gran Bretaña y la Independencia de Venezuela y ColombiaD. A. G. Waddell · 1983 · p. 185, 191, 2253 citas
[6]varios intentos para contactar a grupos guerilleros que aún estaban resistiendo en el área; el más importante de éstos era el dirigido por José Ta- deo Monagas, que estaba operando al interior de la provincia de Barcelona. Bolívar ofreció la libertad a todos los esclavos que se uniesen al ejército patriota, pero…p. 191
[57]a Croker, 16 octubre 1814, ADM 1/265, P 128, P 139, P,Í55.; Hamilton a Croker. 3 enero 1815, ADM 1/4232; Croker a Douglas, 9 enero 1815, ADM 2/9.40, pág. 248 - 9. 31. Pedro Ruiz de Porras a Capitán-General, 10 junio 1815, Archivo Nacional de Colombia, Archivo Anexo, Historia, Tomo 18 (507) f. 127 - 31; FernámNúñez a…p. 185
[58]la supremacía política que Bolívar, que, sólo seis meses antes, había hecho prevalecer en el Congreso de Angostura. Pero no menos impor tante fue el hecho que esa supremacía se extendió hacia Nueva Granada, lo que le permitió implementar su acariciado plan, 225 la unificación de Nueva Granada con Venezuela,…p. 225
06La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · p. 38, 1722 citas
[7]sigue reflejando en la manera como se ha ocultado en los textos de enseñanza que la más profunda de las revoluciones sociales del siglo XIX fue la del pueblo negro de Haití, en el mar de los caribes, que había llevado su guerra de liberación nacional contra los imperios poderosos de Europa hasta el extremo de eliminar…p. 38
[23]de tan altos méritos guerreros e infinita capacidad para el sacrificio, de tan vasta ilustración y talento para la escritura, podía, con la misma pasión que lo hacía todo, escribir cartas ofensivas sobre negros y mulatos, y organizar el sacrificio de Padilla en la forma como lo hizo, habría que acudir, tal vez, y esto…p. 172
07Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 110, 114, 1173 citas
[8]ñ oles. Poco despu é s los restos del ej é rcito patriota fueron derrotados. Las tropas espa ñ olas estaban diezmadas por las enfermedades, rn especial el paludismo y la fiebre amarilla: en 1820 sobreviv í an menos de 3000 de los 12000 que hab í an llegado en 1815 a Am é lica. No era probable que un ej é rcito espa ñ…p. 110
[40]Francisco Miranda para toda la Am é rica independiente, para un estado que seg ú n Bol í var deb í a incluir el territorio del virreinato: Caracas, Bogot á, Quito y Panam á. Bol í var fue elegido presidente y el neogranadino Francisco Antonio Zea vicepresidente. Los patriotas organizaron el gobierno en Bogot á, pero…p. 114
[52]personas capaz de dirigirla, pues de otro modo el conflicto de los intereses individuales, que es lo que buscan satisfacer los que no tienen virtudes republicanas, destruye el orden social. Se advierte en estos debates c ó mo la visi ó n escol á s tica y org á nica de la pol í tica, en la que el bien com ú n es…p. 117
08Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 1201 cita
[9]parte de la América del Sur. Tales métodos, si al principio rindieron los resultados esperados, muy pronto lanzaron a la población a la resistencia, obligando a algunos a organizarse en guerrillas, a conspirar o, por lo menos, a desear vivamente la caída del régimen. A pesar de que durante la Primera República vastos…p. 120
09Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 641 cita
[10]Granada native son Caldas had celebrated for refusing the honors the Bona- parte regime would have bestowed upon him in occupied Madrid. Among the “many other learned and valuable personages” that were executed was, of course, Francisco José de Caldas. 41 News of Morillo’s sanguinary tactics and actions was…p. 64
10Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 189, 192, 338, 3444 citas
[11]el río Orinoco para establecer su base de apoyo en la Guayana, frontera donde los bandidos pudieron legitimarse con un Congreso Constituyente, un periódico (Correo del Orinoco) y un plan de ataque sorpresivo sobre el Nuevo Reino de Granada. La llegada del Ejército Expedicionario a Venezuela significó la restauración…p. 189
[37]mentos que encomendó a colaboradores cercanos: Manuel Palacio (Estado y Hacienda), Pedro Briceño Méndez (Marina y Guerra) y Diego Bautista Urbaneja (Interior y Justicia). La legitimidad que este Congreso había dado a las acciones guerrilleras de los insurgentes fue de inmediato reconocida por el general José Antonio…p. 192
[50]Considerando que se partía del “estado de ignorancia y degradación moral a que esta porción desgraciada de la humanidad se halla reducida”, precisó la necesidad de “hacer hombres antes de hacer ciudadanos”. Con ello, la liberación de los esclavos tendría que ser un proceso gradual, “como a los que recobran la vista…p. 338
[51]miembro de un noble cuerpo al que perte - nece. Por esas relaciones estáis obligados a someteros y respetar las leyes que os protegen con tanta generosidad, a obedecer a los magistrados, en quienes deposita la República la autoridad de hacerlas observar y cumplir; y en fin, a llenar los deberes de los verdaderos…p. 344
11El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 691 cita
[12]era comandante del 5o. batall ó n de la Uni ó n 72 Granadina bajo las ó rdenes de Castillo, el rival de Bol í var. Queriendo Castillo sustraer el batall ó n de Santander a los prop ó sitos de Bol í var, este amenaz ó a Santander con fusilarlo si se negaba a cooperar con é l. Los soldados se declararon bolivaristas y…p. 69
12Historia de Colombia. La Gran Colombia II. Tomo 10Juan Salvat, Roberto García Rojas (directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico) · p. 17, 812 citas
[13]desde el mismo ins- 1100 1102 Retrato de José Tomas Boves que se conserva en el Museo Nacional de Bogota. Este jefe realista fue el que primero moviliz6 a los llaneros, que en un principio pelearon a favor de Esparia. tante en que Crist6bal Colon desembarco en las costas del Nuevo Mundo. Por lo que se puede ver, al…p. 17
[45]no conceder la libertad es una bar- barie; darla de repente es una precipitacion. La li- bertad social tiene ciertos grados y necesita cierta disposicién en los que la reciben para que no sea peligrosa. No se pasa repentinamente de un estado al opuesto sin exponerse a grandes inconvenientes. Por otra parte, los…p. 81
13Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 244, 255, 2583 citas
[14]de ser confiscado por Bolívar, cuenta con más soldados de infantería que jinetes (el 80% y el 20%). El de Zaraza, descrito como una mesnada de caballería, tendría según La Torre 1.000 soldados de infantería por igual número de caballería. 8 15 Ver en el caudillismo militar el dominio de los jinetes parece exagerado,…p. 258
[24]de las mesnadas. Este reconocimiento es objeto de un pacto encaminado a detener a los rivales en ascenso; justo después del Congreso de Cariaco, se forman las redes «Piar» y «Bolívar» contra la clientela de Mariño. 122 242 132 En cuanto a las líneas de fuerza que estructuran el juego clientelista, la disciplina…p. 244
[34]la Europa latina —Italia, España, Francia —, fuera de algunos ingleses y escoceses. No hay, aparentemente, ni alemanes ni irlandeses, que llegaron unos meses después. FIGURA 6.1 ORIGEN DE LOS HOMBRES DEL REFUGIO (1816-1817) Fuente: 322 hojas de servicio con información 4 En los americanos, se percibe la…p. 255
14Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 244, 255, 2583 citas
[15]de ser confiscado por Bolívar, cuenta con más soldados de infantería que jinetes (el 80% y el 20%). El de Zaraza, descrito como una mesnada de caballería, tendría según La Torre 1.000 soldados de infantería por igual número de caballería. 8 15 Ver en el caudillismo militar el dominio de los jinetes parece exagerado,…p. 258
[25]de las mesnadas. Este reconocimiento es objeto de un pacto encaminado a detener a los rivales en ascenso; justo después del Congreso de Cariaco, se forman las redes «Piar» y «Bolívar» contra la clientela de Mariño. 122 242 132 En cuanto a las líneas de fuerza que estructuran el juego clientelista, la disciplina…p. 244
[33]la Europa latina —Italia, España, Francia —, fuera de algunos ingleses y escoceses. No hay, aparentemente, ni alemanes ni irlandeses, que llegaron unos meses después. FIGURA 6.1 ORIGEN DE LOS HOMBRES DEL REFUGIO (1816-1817) Fuente: 322 hojas de servicio con información 4 En los americanos, se percibe la…p. 255
15Myths of Harmony: Race and Republicanism during the Age of Revolution, Colombia, 1795–1831Marixa Lasso · 2007 · p. 24, 96, 1893 citas
[16]the potential to either empower the disenfranchised or keep them in their place. The ques' don was who controlled the concept of equality. Blacks' and mulat' toes' demands, their active particiPation in patriot politics, gave this issue special urgency and concrete implications. Only through analy' sis of specfic…p. 24
[19]of prominent creoles in saving the city from "chaos" and "anarchy." Tales of creole heroism would be painted in the Senate chamber and narrated in the books of meritorious citizens; the names of the heroes would be inscribed in golden ietters to immortalize their glory.5e These commemorative acts were among the first…p. 96
[28]desenlace de tales sucesos no puede haber sido mds feliz, y nos ha evitado que Padilla se pusiera al frente de los pardos porque 6l es un negro (Jos6 Manuel Re. strepo, Diarto polittco y militar, r: 375); Sim6n Bolivar to General Pedro Bricefro M6ndez, Sativi, Mar. 24, rBzB, in O'Leary, Munortas, z9: rB9. rrz. Sim6n…p. 189
16Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 181, 316, 323, 3694 citas
[17]135–36, 139–40, 146–47, 149, 153, 157, 175, 214 Guzmán, Antonio Leocadio, 202–4 Hacendado class: and socioracial con- flict, 16; and Spanish forced re- settlement, 34, 35, 36, 37, 40, 49, 84; and mestizaje, 36; and state control, 42; expansion of land prop- erties, 49–50, 188; and patronage networks, 50–53, 65, 79;…p. 369
[21]roll . . Maingot, ‘‘Social Structure, Social Status,’’ . For a general discussion of the nineteenth-century Colombian army, see Tirado, Aspectos sociales. Only veter- ans who had joined the patriot army before February  and had at least two years of service could claim a bonus in national property, a…p. 323
[48]Codificación, :–. The law was more restrictive than Bolívar’s proposal, which included the ‘‘absolute freedom of all the Colombians upon the act of being born in the territory of the republic’’ (Simón Bolívar to President of the Sovereign Congress of Colombia,  July , in Bolívar, Obras completas, :).…p. 316
[53]men, the Indians will have mixed with the European and the African races, and a third race will result, which ac- cording to experience does not have the defects of the indigenes; finally the racial mixes (castas) will progressively disappear from our soil.’’ 6 Anticipat- ing the cosmic race imagined a century later…p. 181
17Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 181, 316, 323, 3694 citas
[18]135–36, 139–40, 146–47, 149, 153, 157, 175, 214 Guzmán, Antonio Leocadio, 202–4 Hacendado class: and socioracial con- flict, 16; and Spanish forced re- settlement, 34, 35, 36, 37, 40, 49, 84; and mestizaje, 36; and state control, 42; expansion of land prop- erties, 49–50, 188; and patronage networks, 50–53, 65, 79;…p. 369
[22]roll . . Maingot, ‘‘Social Structure, Social Status,’’ . For a general discussion of the nineteenth-century Colombian army, see Tirado, Aspectos sociales. Only veter- ans who had joined the patriot army before February  and had at least two years of service could claim a bonus in national property, a…p. 323
[49]Codificación, :–. The law was more restrictive than Bolívar’s proposal, which included the ‘‘absolute freedom of all the Colombians upon the act of being born in the territory of the republic’’ (Simón Bolívar to President of the Sovereign Congress of Colombia,  July , in Bolívar, Obras completas, :).…p. 316
[54]men, the Indians will have mixed with the European and the African races, and a third race will result, which ac- cording to experience does not have the defects of the indigenes; finally the racial mixes (castas) will progressively disappear from our soil.’’ 6 Anticipat- ing the cosmic race imagined a century later…p. 181
18Simón Bolívar: A LifeJohn Lynch · 2007 · p. 125, 3742 citas
[20]Prudencio 147–8, 229, 234–5, 241, 242 Páez, José Antonio and Bolívar 203, 243, 262, 300–1 and Carabobo 139–40 land policy 114, 147, 150, 157–8 in llanos 98, 113–14, 125–7, 133 on race 149 rebellion of 218, 219, 220–5, 233, 285, 295, 298 secession 266–9, 272 Paine, Thomas 32, 36 Palacios, Carlos 16, 17–18, 20–1…p. 374
[26]and did not wish to disturb things; he was simply speaking of assigning Bolívar democratic institutions and creating a political authority alongside his military authority. Bolívar regarded the report as mealy-mouthed and he exploded. He was no longer operating from weakness, he said, as in Cartagena, Güiria and…p. 125
19Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 411 cita
[27]de su trayectoria. Razones ten- dría cuando en Lima, en cierto momento, le dijo a Sucre: "...yo soy el hombre de las dificul- tades". En los inicios de la campaña de Venezuela, bajo órdenes de Miranda, el Libertador sufre una estruendosa derrota al perder la plaza de Puerto Cabello, que defendía. Luego, al presen-…p. 41
20Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 491 cita
[29]muerte” y a la idea medieval del derecho a rebelarse contra las autoridades tiránicas se añade la visión filosófica ilustrada de los defensores de la Independencia: la existencia general de un derecho humano a la insurrección. Esta fue expresada con claridad en un texto publicado en El Correo del Orinoco, en 1820 (n.°…p. 49
21Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 501 cita
[31]que resultó fallido. El 17 de julio de 1817, Bolívar logró tomar control del territorio de Angostura, y, unos días después, el 24 de julio, se declaró Jefe Supremo del Ejército. Una vez Bolívar reafirmó su dominio sobre Angostura, le abrió el río Orinoco a la Legión Británica, que entró a Venezuela por esta ruta con…p. 50
22The Struggle for Power in Post-Independence Colombia and VenezuelaMatthew Brown · 2012 · p. 401 cita
[32]Daniel O’Leary, who would be the most senior of the three Irishmen who served at El Santuario. A Catholic born in Cork in 1800, O’Leary was a Jesuit-educated relation of Daniel O’Connell, the leader of Irish Catholic organization in the 1810s. Swept up in the waves of popular support in Ireland for the liberation T H…p. 40
23La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · p. 130, 3752 citas
[35]Gran Colombia. Las elecciones de 1818, 1820, 1822 y 1825 no fueron puestas a prueba y las instituciones representativas a las que dieron origen nunca fueron 3 Correo del Orinoco. Angostura, sábado 10 de octubre de 1818, tomo i, n.º 12. Las elecciones bajo el Jano de poder Bolívar-Santander, 1818-1828 351 sustituidas o…p. 375
[36]Ley Fundamental de Angostura de 1819 se materializó, al es- tablecer la diferenciación entre ciudadanos pasivos y activos: “Los ciudadanos se dividen en activos y pasivos. Es ciudadano activo el que goza el derecho de sufragio, y ejerce por medio de él la soberanía nacional, nombrando sus repre- sentantes. Ciudadano…p. 130
24Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2341 cita
[38]toma Carta- A o. od ele del terror. 1816 Los patriotas de Cartagena son pasados por las armas. Cuatro expediciones realistas reconquis- tan Nueva Granada. Nariño vuelve prisionero a Cádiz. El presidente Torres es reemplazado por José Fernández Madrid. El español Warleta toma Medellín y Miguel de la Torre, Santafé.…p. 234
25El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 4161 cita
[39]fue fusilado en Bogotá por órdenes de Fran- cisco de Paula Santander. 417 Efi Díndií que quedaban. Un oficial llevó a Bogotá la noticia de la derrota, y las autoridades españolas entregaron a toda prisa la ciudad, dejando incluso una suma de 700. 000 dólares en la Casa de la Moneda. Ya el 10 de agosto de 1819 entró…p. 416
26Peregrinación de AlphaManuel Ancízar · 2016 · p. 5751 cita
[41]su ejemplo y la enseñanza perfecciona el alma de 17 jóvenes, tan modes - tas como entendidas. Si la concurrencia del comercio ha dado a San José la supremacía de las riquezas, el esmero por la instrucción pública y privada, afianzará la supremacía intelectual del Rosario, más noble y duradera que la otra. El día 6 de…p. 575
27Historia de Colombia. La Gran Colombia I. Tomo 9Salvat Editores (Dirección: Juan Salvat, Roberto García Rojas; Director científico: Gonzalo Hernández de Alba) · 1988 · p. 63, 742 citas
[42]organizado el Congreso se Mapa de Colombia, trazado en 1828 por H. S, Tanner y que se conserva en el Archivo Nacional. Todas las provincias que constituéan la Republica enviaron, en 1821, sus delegados al Congreso de Cticuta. procedié a elegir al presidente y al vicepresidente del mismo; la eleccién recay6 en José…p. 63
[43]propiedad privada. Esta disposicion, referente a la poblacién indige- na, lejos de realizarse en los términos dispuestos en 1821, se convirtid en Ultima instancia en una enajenacion de las tierras comunales que pasaron a manos de particulares y no propiamente a las de la comunidad indigena. Dada la persistencia de la…p. 74
28Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 2561 cita
[44]valiera la pena a los resguardos de los indígenas 277, base de su peculiar organización social —en la medida en que ella subsistía— pero la tendencia era a buscar más y más su asimilación al resto de los habitantes. A ello tendió, entre otras medidas, la supresión de la capitación. La libertad de los hijos de los…p. 256
29Historia doble de la Costa. Tomo 4: Retorno a la tierraOrlando Fals Borda · 2002 · p. 1621 cita
[46]tierra de hacienda, además de vivienda y / o comida. 2. Concierto forzoso. El fin de la esclavitud hizo nacer otro concierto que resultó forzoso, aunque teóricamente pudiera verse como una forma de trabajo libre. La ley del 21 de julio de 1821 que dispuso la libertad de vientres (los hijos de esclavos nacidos a partir…p. 162
30Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 1721 cita
[47]hubieran nacido después de 1821. Normalmente los amos habían practicado desde la Colonia el sistema de manumitir esclavos por decisión personal, pero en escala reducida. En la Colonia, por otra parte, los esclavos trabajaban en sus charcas o cascajeros de oro, con cuyos ingresos podían acumular el valor de su…p. 172