Privacidad y medición

¿Nos permite medir el uso del archivo?

Usamos Google Analytics para conocer, de forma agregada, qué páginas se leen y mejorar la navegación. Google Tag Manager no se carga hasta que usted lo acepte. Puede rechazarlo o cambiar su decisión después. Más información sobre privacidad y analítica.

Idea transversal

Mestizaje

El mestizaje es a la vez el resultado material de la conquista, la catástrofe indígena y la esclavitud africana en Colombia, y el artefacto cultural con el que las élites republicanas convirtieron esa mezcla en mito de unidad nacional, útil para invisibilizar a indios y negros y legitimar la apropiación de sus territorios.

4.089 palabras60 documentos83 fragmentos citados
Mestizaje

Trayectoria de una idea

  1. 1537

    Inicio del colapso demográfico indígena

  2. 1547

    Desproporción de género y primeras mezclas urbanas

  3. 1690

    Recuperación demográfica mestiza y auge de las castas

  4. 1778

    El mestizaje como fenómeno demográfico dominante

  5. 1821

    Ley de libertad de vientres y reconfiguración del mestizaje afrodescendiente

  6. 1851

    Abolición de la esclavitud y consolidación del mestizaje republicano

  7. 1991

    Constitución multicultural y cuestionamiento del mito mestizo

03

La lectura

El mestizaje colombiano no fue un proceso uniforme ni un proyecto nacional coherente: fue un mosaico regional de mezclas forzadas, jerarquías raciales y relatos rivales que nunca logró unificarse bajo un Estado central capaz de imponer un discurso único, a diferencia de México con la 'raza cósmica' o Brasil con la 'democracia racial'. Su particularidad reside en la doble dinámica descrita por Peter Wade: la raza se regionalizó y las regiones se racializaron, de modo que ser negro, indio o mestizo significó cosas distintas según el territorio, y la pertenencia racial se leyó más en el mapa que en la sangre. Construido sobre el triple trauma de la catástrofe indígena, la esclavitud africana y la violencia sexual estructural de la conquista, el mestizaje fue simultáneamente un hecho demográfico irreversible y una ideología de blanqueamiento gradual que invisibilizó a sus propios protagonistas. La tensión entre la mezcla real y el mito de la unidad persiste: la Constitución de 1991 comenzó a desmontarlo sin lograr aún reemplazarlo por un relato que dé cuenta de la profundidad de las desigualdades raciales heredadas.

El mestizaje es la palabra con la que Colombia ha nombrado —y a menudo escondido— cinco siglos de mezcla forzada, jerarquía racial y disputa por lo que significa pertenecer a la nación. No es un hecho biológico neutro ni una constatación demográfica: es a la vez el resultado material de la conquista, la catástrofe indígena y la esclavitud africana, y el artefacto cultural con el que las élites republicanas convirtieron esa mezcla en mito de unidad, útil para invisibilizar a indios y negros y para legitimar la apropiación de sus territorios. Comprenderlo exige moverse entre el archivo colonial, la historia intelectual de los siglos XIX y XX, y la crítica contemporánea que, desde la Constitución de 1991, empezó a desmontarlo sin lograr aún reemplazarlo.

La palabra y lo que carga

Hablar de mestizaje en Colombia es hablar de tres cosas a la vez: un proceso demográfico irreversible desde el siglo XVII, una taxonomía colonial que clasificó a las personas por su mezcla presunta de sangre, y una ideología nacionalista que convirtió esa mezcla en relato fundacional. Los tres estratos coexisten. Cuando en 2018 el 78% de los colombianos se declaró mestizo o blanco frente al 14% que se reconoció como étnicamente diferente —afrodescendiente, indígena, raizal, palenquero—, esa cifra no midió biología: midió el sedimento de cinco siglos en los que llamarse mestizo o llamarse blanco funcionó como aspiración, protección o invisibilización.

El concepto es, además, uno de los más disputados de la historia latinoamericana. Ninguna categoría racial en la América hispana se explica sin las otras, y el mestizaje siempre operó en tensión con las nociones vecinas de casta, raza, pureza de sangre y, más tarde, cultura y nación. En Colombia esa tensión adquirió una forma particular: menos que en México o Brasil, el país careció de un Estado central capaz de imponer un relato mestizo único, y por eso lo que hubo fue un mosaico regional de proyectos rivales, todos organizados alrededor de la misma palabra pero con contenidos distintos.

El hecho material: catástrofe y mezcla en el Nuevo Reino

Antes de ser ideología, el mestizaje fue demografía. La población indígena del territorio neogranadino —que probablemente superaba los tres millones antes de la conquista— se había reducido, según el primer censo confiable de 1778-1780, a poco más de 150.000 personas. Un colapso superior al 95% en menos de tres siglos. Las cifras regionales dibujan curvas aterradoras: la provincia de Tunja pasó de unos 215.000 indígenas en 1537 a apenas 25.000 en 1757; Popayán perdió el 90% de su población india en 68 años; Cartago el 97% en 50; los Quimbaya, de 100.000 personas, quedaron reducidos a 40 individuos en 40 años.

La violencia de la conquista y las enfermedades europeas actuaron a la par, sin que sea posible separar limpiamente sus efectos. Sobre ese vacío se produjo la mezcla. Hacia 1547 había unas 200 mujeres europeas frente a 800 varones en el Nuevo Reino; en Popayán, en 1556, apenas diez españoles vivían con sus esposas. La desproporción de género no explica por sí sola el mestizaje, pero lo facilitó estructuralmente. El jesuita Diego de Torres escribió alarmado a Felipe III que en muchos pueblos de indios no quedaban ya mujeres con quienes los varones pudieran casarse, y que la pérdida solo podría compensarse parcialmente con el crecimiento de la población mestiza. Su carta enunciaba, con angustia pastoral, lo que era ya un hecho: el vacío demográfico había resquebrajado los nexos de dominación personal de la encomienda, y la mezcla avanzaba en las ciudades —residencia permanente de los españoles— antes de hacerse visible, ya bien entrado el siglo XVII, en el campo.

Los grupos indígenas que resistieron armados —los que nunca se dejaron encomendar— sobrevivieron demográficamente en mayor medida que los sedentarios sometidos al régimen. La conquista tuvo desde el inicio un sesgo destructivo diferencial: castigó con la extinción a quienes se sometieron. A partir de 1690, la Nueva Granada entró en una fase de recuperación demográfica impulsada por la rápida reproducción de mestizos, negros y mulatos; en un mundo donde la población era el factor fundamental de producción, esa recuperación se tradujo en crecimiento económico. Para 1778, los mestizos de toda clase eran ya el 46% de la población del Nuevo Reino, los blancos el 26%, los indios el 20% y los esclavos el 8%. El mestizaje era el fenómeno demográfico dominante mucho antes de convertirse en ideología.

La taxonomía de las castas y la pureza de sangre

Sobre esa realidad se montó un sistema legal de clasificación. La preocupación por la limpieza de sangre, traída por los conquistadores desde una España obsesionada con distinguir cristianos viejos de conversos, se trasplantó al Nuevo Mundo y adquirió allí un contenido racial. Para acceder a la educación universitaria o a cargos públicos elevados —incluso el de notario— se exigía presentar documentos que acreditaran nacimiento legítimo y pureza de sangre, requisito que excluía sistemáticamente a mestizos y mulatos. La identidad de casta se inscribía en el bautismo, y los libros parroquiales se convirtieron en instrumento cotidiano de refuerzo del sistema.

La jerarquía legal no coincidía siempre con la social. En derecho, los indígenas ocupaban una posición relativamente alta —por encima de mestizos, negros libres y esclavos— porque la Corona los había definido como vasallos protegidos. En la vida real, sin embargo, quedaban por debajo de casi todos. Los estereotipos, producidos y difundidos por la minoría blanca dominante que monopolizaba las valoraciones sociales, tuvieron larga vida: el indio perezoso en el siglo XVI y embrutecido en el XVIII; los mestizos como fuente de conflictos; los pardos pendencieros y borrachos. Esas categorías no eran descripciones: eran naturalizaciones. Convertían la posición subordinada en supuesta condición intrínseca e invertían la causalidad: los grupos sometidos eran inferiores por naturaleza, no por su lugar en la estructura de poder.

La Corona intentó preservar la separación mediante una política segregacionista: desde mediados del siglo XVI prohibió la presencia de esclavos negros en pueblos de indios y limitó la estancia de encomenderos en esas comunidades. La política fracasó. El propio avance del mestizaje demuestra que ninguna legislación pudo contener las dinámicas de mezcla que la conquista había desencadenado. En Cartagena, Tunja, Popayán y las villas del interior, los libros parroquiales registraron una y otra vez uniones ilegítimas, y los pleitos por honor y limpieza de sangre se multiplicaron en el siglo XVIII a medida que crecía el número de aspirantes mestizos y mulatos a posiciones de prestigio. Algunos juicios de disenso matrimonial revelan algo más inquietante: individuos de clases subalternas —mestizos incluidos— invocaron los mismos valores de honor, color y estatus para defender su posición, apropiándose del lenguaje que los subordinaba.

Esclavitud, cimarronaje y otro cauce del mestizaje

Al torrente de la mezcla hispano-indígena se sumó, desde muy temprano, el aporte africano. Una estimación conservadora sugiere que el total de esclavos africanos introducidos en el actual territorio colombiano pudo haber sido inferior a 120.000. Trabajaron sobre todo en la minería de las tierras bajas del Pacífico y el Cauca, en regiones aisladas —una diferencia decisiva frente a Brasil, donde las plantaciones esclavistas se concentraron cerca de los centros políticos y económicos, lo que en Colombia contribuyó al carácter regionalizado del mestizaje posterior.

La mezcla afrodescendiente estuvo impulsada estructuralmente por dos factores: la desproporción de género —aproximadamente un tercio de la población esclava eran mujeres— y el abuso sexual de los amos sobre las esclavas. Los esclavos negros tenían acceso limitado a mujeres de su propia raza; ellas, por su parte, quedaban expuestas a la violencia sexual de la casa señorial. De esa geometría brutal salieron generaciones enteras de mulatos y zambos que, en las jerarquías coloniales, ocuparon posiciones intermedias e inestables. La categoría zambo, que designaba al hijo de padres indio y negro, nombraba una mezcla que la Corona había querido impedir por decreto y que la práctica cotidiana produjo a gran escala en las tierras bajas mineras.

El cimarronaje abrió otro cauce. Los palenques —comunidades de esclavos fugados— desafiaron la autoridad de hacendados y funcionarios desde muy temprano, y ese desafío fue tanto militar como económico: cada esclavo huido era capital perdido y ejemplo peligroso. San Basilio de Palenque, en las estribaciones de los Montes de María, se convirtió en el emblema perdurable de esa fuga, con su lengua criolla propia y una organización interna que sobrevivió a siglos de asedio, pero hubo muchos otros. Los palenques de Amaime y El Bolo en el Valle del Cauca llegaron incluso a establecer relaciones armónicas con haciendas vecinas, viviendo de cultivos, caza y pesca, y funcionaron como espacios híbridos donde la economía formal y la economía cimarrona se tocaban sin destruirse. La libertad se obtenía también por otras vías: por compra —los esclavos que lograban acumular pequeños peculios podían adquirir su propia manumisión o la de familiares—, por concesión del amo, y más tarde por participación en los ejércitos libertadores, donde la promesa de libertad funcionó como argumento de reclutamiento.

La Constitución de Cúcuta de 1821 estableció la ley de libertad de vientres —los nacidos después de esa fecha serían libres al cumplir 21 años— y la abolición definitiva llegó en 1851. Pero la libertad legal no disolvió la subordinación: los libertos y cimarrones que se establecieron en la costa del Pacífico durante el siglo XIX desarrollaron comunidades de subsistencia en zonas tropicales húmedas, en relativo aislamiento, sin acceso a los circuitos económicos y políticos del país andino. La geografía del cimarronaje se convirtió, con el tiempo, en geografía del abandono estatal, y buena parte del mapa afrocolombiano contemporáneo sigue esa huella.

En Cartagena, en cambio, los servicios de milicia prestados a la Corona por zambos, mulatos y mestizos asentados en arrabales como Getsemaní contribuyeron a fortalecer un estatus social propio dentro de la jerarquía colonial. La independencia encontraría allí, en esos batallones de pardos, uno de sus vectores más beligerantes.

Regiones, no nación: la geografía racializada

El siglo XIX heredó una realidad demográfica mestiza y la refuncionalizó como proyecto. Pero ese proyecto nunca fue nacional en sentido pleno. Aquí está la particularidad colombiana: donde México produciría con José Vasconcelos la raza cósmica y Brasil, con Gilberto Freyre, la democracia racial institucionalizada por un Estado autoritario en todo su territorio, Colombia careció de instituciones estatales centralizadas capaces de imponer un relato único. Lo que hubo fue un mosaico de proyectos regionales, cada uno con su propio contenido racial.

En Colombia opera una doble dinámica: regionalización de la raza y racialización de las regiones. La raza no se entiende únicamente por rasgos fenotípicos, sino por su articulación con territorios específicos e historias regionales. La expresión juntos pero no revueltos captura la tensión: individuos que mezclan raíces, sí, pero dentro de una nación agregada de regiones culturalmente distintas donde la raza se asocia más al lugar que a la sangre.

El discurso que codificó esa geografía racializada tiene un articulador central: Francisco José de Caldas. En sus escritos de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX identificó los Andes con la civilización y la raza blanca, y las tierras bajas —costas, selvas, valles cálidos— con la barbarie y las razas negra e indígena. Caldas compartió esta cartografía moral con otros criollos ilustrados como José Ignacio de Pombo, y a lo largo del siglo XIX el discurso se volvió hegemónico. Es una geografía que juzga: las alturas frías producen ciudadanos aptos para la república; las bajuras cálidas, cuerpos degradados por el clima y la mezcla.

Sobre ese mapa se asentaron identidades regionales duraderas. Santander se pensó blanca y mestiza, tierra de pequeños comerciantes, artesanos y agricultores, con vida urbana intensa y desarrollo económico. Antioquia produjo la ficción más lograda: la raza antioqueña, autodenominada así para invocar cohesión cultural y laboriosidad, aunque su composición histórica fuera triétnica —españoles, indios y esclavos negros—. El Chocó y el Pacífico, en cambio, quedaron fijados como paradigmáticamente negros, y su marginalidad económica se explicó como consecuencia natural de esa predominancia racial. La imagen sigue viva: cuando la embajadora Carolina Barco declaró ante Estados Unidos, ya entrado el siglo XXI, que la pobreza afrocolombiana se debía a factores geográficos y no a racismo, estaba reciclando la vieja cartografía de Caldas con lenguaje diplomático.

El proyecto criollo: mestizaje como blanqueamiento

Si la geografía racializada distribuía cuerpos y climas en un mapa moral, las élites letradas se ocuparon de traducir ese mapa en programa. Las élites criollas del siglo XIX no leyeron el mestizaje como hecho consumado. Lo percibieron como proceso aún precario, susceptible de mejora o degradación, y lo ataron al tipo de nación que querían construir sobre valores de la cultura occidental. Aquí el mestizaje funcionó menos como celebración de lo mixto que como proyecto de blanqueamiento gradual.

Manuel Ancízar recorrió el altiplano en los años 1850 registrando en la Peregrinación de Alpha poblaciones y costumbres; Jorge Isaacs, en María, escribió una novela nacional que a la vez idealizó y racializó el paisaje del Cauca. Manuel Uribe planteó abiertamente la inferioridad de la raza indígena y postuló al elemento mestizo —entendido como acercamiento a lo blanco— como predominante en la nación. Vicente Restrepo, en 1895, atacó la exaltación de la cultura muisca argumentando que lo que se sabía de los muiscas era conjetura y que un solo grupo, entre los innumerables presentes a la llegada de los españoles, no podía servir de pilar de la nacionalidad. Frente a quienes exaltaban el legado indígena como fundamento, Uribe y Restrepo movieron el centro hacia lo mestizo-hispánico.

El proyecto tuvo consecuencias materiales. La ley 55 de 1905 cedió las tierras de los antiguos resguardos indígenas a los municipios para su remate a particulares, y esas tierras terminaron en manos de hacendados y jefes políticos locales. La disolución jurídica del resguardo era coherente con la ideología del mestizaje: si la nación era una y homogénea, los indios debían disolverse en ella, y sus tierras comunales eran obstáculo tanto simbólico como económico. La política de inmigración de comienzos del siglo XX complementó el proyecto por el otro extremo: se desalentó activamente la llegada de chinos, hindúes y turcos, y se fomentó la europea, buscando mejorar la sangre nacional por vía migratoria.

La discusión de las razas: 1918-1928

El discurso racial alcanzó su forma más explícita en el debate público de las dos primeras décadas del siglo XX. En 1918, el médico conservador Miguel Jiménez López abrió la polémica en el Tercer Congreso Nacional de Médicos con la tesis Nuestras razas decaen. Su diagnóstico invocaba indicadores fisiológicos —baja estatura, escasos glóbulos rojos, temperatura corporal inferior a la normal— y atribuía la decadencia a la mezcla de españoles aventureros inmorales con indígenas ya degenerados antes de la colonización. La conquista aparecía, en la pluma de un conservador colombiano, como pecado original biológico.

La famosa discusión de las razas se desplegó entre mayo y octubre de 1920 en el Teatro Municipal de Bogotá, y allí se produjo el desplazamiento más revelador del debate: intelectuales de partidos rivales coincidieron en el diagnóstico. El psiquiatra liberal Luis López de Mesa y el político conservador Marco Fidel Suárez —de orígenes personales humildes y mestizos— sostuvieron por igual que la sangre colombiana podía ser regenerada mediante inmigración proveniente del norte. La misma línea reaparecería en 1928, cuando Laureano Gómez publicó sus Interrogantes sobre el progreso de Colombia, un diagnóstico sombrío sobre la realidad y el futuro del país en clave racial y cultural. Que el liberal López de Mesa y el conservador Gómez compartieran el fondo del argumento indica que, más allá de las disputas partidistas, existía un consenso de élite en torno al problema racial como problema de la nación.

López de Mesa consolidó su papel intelectual con De cómo se ha formado la nación colombiana, publicado en 1934, considerado el primer estudio integral moderno de la nacionalidad. La obra articula lo que hasta entonces se había dicho fragmentariamente: Colombia es un país mestizo, sí, pero su mestizaje es un problema tanto como un dato, y la tarea del Estado es orientar ese proceso hacia el blanqueamiento cultural y biológico.

La homogeneidad como narrativa

A la par del diagnóstico pesimista, se elaboró una narrativa positiva. El folklore colombiano se articuló como discurso nacionalista a lo largo del siglo XX en manos de escritores mayoritariamente blancos del centro andino —Guillermo Abadía Morales, Javier Ocampo López, Octavio Marulanda—, cuyas obras tejieron una historia de unidad nacional surgida con el tiempo de elementos culturales, raciales y geográficos heterogéneos. Formas musicales y de danza se metonimizaron como piezas de un todo mestizo: el bambuco andino, el porro costeño, el currulao del Pacífico, el joropo llanero. Cada región aportaba su color al mosaico, y el mosaico se llamaba Colombia.

Esa doctrina de homogeneidad no resolvió la heterogeneidad: la complementó dialécticamente. Homogeneidad y heterogeneidad coexistieron como figuras una dentro de la otra, permitiendo afirmar la unidad sin negar la diferencia y, sobre todo, sin alterar las jerarquías. Los tres componentes reconocidos —culturas precolombinas, cultura española diversificada regionalmente, presencia africana introducida desde el siglo XVI— aparecían enumerados en pie de igualdad formal, pero nunca habían interactuado como iguales: la cultura del dominador se había impuesto por la fuerza durante la Colonia, y las culturas indígena y africana habían sido subordinadas y silenciadas.

Ese sesgo del canon folklórico se hace visible cuando se pregunta quién produjo, en la vida cotidiana, la mezcla que los folkloristas después catalogaron. En la Costa Atlántica fue la mujer quien realizó el verdadero mestizaje cultural, transmitiéndolo y transformándolo de generación en generación a través de prácticas cotidianas: la cocina, la crianza, el uso de plantas, la hechicería, la brujería. Prácticas que muchas veces no fueron bien comprendidas por la mirada letrada y que quedaron fuera del canon folklórico oficial, ocupado en fijar bailes y trajes típicos antes que en registrar los saberes domésticos donde efectivamente se cruzaron África, América y Europa.

La versión más ligera y eficaz del discurso circuló en la cultura popular ilustrada, en revistas de amplio tiraje que educaban el gusto de las clases medias urbanas y traducían el discurso letrado en imágenes accesibles. Un reportaje de la revista Cromos de 1972 ofrece un ejemplo característico: allí el mestizaje fue presentado como origen de la belleza femenina nacional, con mujeres de todos los colores exhibidas como producto de la fusión iniciada el 12 de octubre de 1492. La violencia fundacional se convertía en romance genético, y la conquista en génesis de la belleza colombiana. Pocas piezas expresan mejor la operación ideológica de fondo: la mezcla forzada refuncionalizada como orgullo estético.

La crítica y el giro etnográfico

Esa versión celebratoria empezó a agrietarse cuando otras disciplinas —la historia social, la antropología, los estudios afroamericanos— tomaron la palabra. A finales del siglo XX el discurso se resquebrajó desde adentro y desde afuera. Jaime Jaramillo Uribe fundó desde los años sesenta una historia social atenta a las jerarquías coloniales y a la formación desigual de la sociedad neogranadina. Germán Arciniegas había insistido antes en la importancia del componente africano y en la centralidad del Caribe, contra la mirada andinocéntrica dominante. Nina S. de Friedemann y Jaime Arocha, desde la antropología, denunciaron sistemáticamente la invisibilidad de la población negra en la academia y en los censos, mostrando que esa invisibilidad no era descuido sino producto histórico: desde la Colonia se había excluido a los negros de las terminologías con que se definía el mundo cultural americano, y esa exclusión discursiva tenía continuidad directa con la invisibilidad estadística contemporánea.

Marta Herrera Ángel documentó, desde la historia agraria, cómo la estructura de poblamiento colonial y la disolución posterior de los resguardos habían configurado geografías de exclusión que sobrevivían al siglo XX. Peter Wade formalizó la lectura crítica: el mestizaje colombiano opera simultáneamente como inclusión formal y exclusión real, y su eficacia como ideología reside precisamente en esa ambigüedad.

1991: reconocimiento y sus incumplimientos

La Constitución de 1991 cambió el terreno del debate. El Estado reconoció y protegió por primera vez la diversidad étnica de la nación colombiana, se otorgaron dos escaños senatoriales a las comunidades indígenas, y el artículo transitorio 55 ordenó al Congreso expedir en dos años una ley que reconociera el derecho a la propiedad colectiva de las comunidades negras asentadas en las zonas rurales ribereñas de la cuenca del Pacífico. Esa ley llegó: la Ley 70 de 1993 selló, junto con la Asamblea Nacional Constituyente, la etnización de las comunidades negras —su constitución como sujeto político colectivo en nombre de un grupo étnico—, aunque los antecedentes organizativos venían desde los años setenta, con movilizaciones campesinas y urbanas que fueron dando forma a un lenguaje político propio, distinto del sindicalismo de clase y del indigenismo tradicional.

El paradigma mestizo cedió, al menos en el texto, al multiculturalismo. Pero el tránsito no produjo ruptura limpia. El paso al multiculturalismo generó mayor ambigüedad en el marcaje y difuminación de la diferencia racial, no menos. Los nuevos mecanismos de reconocimiento produjeron también nuevas subordinaciones: apareció el indio patrimonial, asociado con naturaleza, biodiversidad y patrimonio nacional, útil como símbolo pero encapsulado en una función decorativa. La figura del afrocolombiano quedó atada, por la propia letra de la Ley 70, a un territorio específico —las zonas ribereñas de la cuenca del Pacífico— y a un modo de vida rural comunitario, lo que dejó en zona gris a las poblaciones negras urbanas, del Caribe y de los valles interiores, cuyos reclamos no encajaban en el molde territorial-comunitario.

Los censos son el termómetro más nítido de la ambigüedad. El de 1993 introdujo por primera vez una pregunta de autodeclaración étnica que incluía a comunidades negras junto a indígenas, con una formulación que dejó fuera a buena parte de la población afrocolombiana. En 2005, la pregunta étnico-racial fue modificada de última hora por el nuevo director del DANE, excluyendo el término moreno que había sido solicitado por el movimiento afrocolombiano; las organizaciones afrodescendientes denunciaron que el cambio recortaría a quienes no se identifican con el término negro. La demanda de estadística étnica es reciente, impulsada por la presión política posterior a la Ley 70, y esa juventud institucional se paga: cada censo se convierte en escenario de disputa por las palabras con que un país cuenta a sus habitantes.

Los incumplimientos son estructurales. Las Entidades Territoriales Indígenas previstas en la Constitución para garantizar autonomía territorial y presupuestal a los pueblos indígenas siguen sin reglamentarse tres décadas después. La ampliación formal de derechos étnicos coincidió con la introducción de reformas neoliberales de apertura económica que agudizaron la precariedad de las poblaciones rurales: al mismo tiempo que se firmaban decretos de titulación colectiva, la expansión de la palma africana, la minería legal e ilegal y los cultivos de uso ilícito reorganizaban el territorio del Pacífico, y el desplazamiento forzado empezó a afectar de manera desproporcionada a las comunidades que la Constitución acababa de reconocer. Los campesinos, sujetos históricamente centrales pero no clasificados como etnia, quedaron fuera del nuevo marco y tuvieron que esperar hasta la sentencia de la Corte Constitucional de 2018 y los debates posteriores para ver reconocida siquiera parcialmente su condición de sujeto de derechos.

Lo que queda

Queda una palabra que hace demasiadas cosas a la vez. Nombra un hecho demográfico, cataloga cuerpos, funda un relato de nación y, en el mismo movimiento, silencia a quienes ese relato subordina. Su fuerza no está en ser verdadera o falsa, sino en poder ser ambas cosas según el uso: descripción del país cuando conviene la evidencia, ideología del país cuando conviene la unidad, coartada del país cuando conviene el olvido.

La ausencia de un Estado central capaz de imponer un proyecto único —el que sí tuvieron México y Brasil— explica que en Colombia el mestizaje no haya cristalizado en un mito unitario sino en un archipiélago de mitos regionales: Antioquia laboriosa, Santander blanca, Pacífico negro, Andes civilizados, bajuras bárbaras. Esa dispersión, que a primera vista debería haber debilitado la ideología, la volvió más resistente: cada región puede sostener su propia versión sin que el conjunto tenga que responder por sus contradicciones. La Constitución de 1991 no desmontó un monolito, precisamente porque no lo había; interpeló un mosaico, y por eso su promesa multicultural avanza a ritmos distintos según la región, la comunidad y la coyuntura.

Lo que sigue vivo después de 1991 —la negación diplomática del racismo, la manipulación de las categorías censales, las ETI sin reglamentar, la explicación geográfica de la pobreza afrocolombiana— no es sobrevivencia del pasado. Es la traducción actual del mismo mecanismo al idioma del reconocimiento. La palabra mestizaje aprendió a convivir con la palabra multiculturalismo sin ceder su función más antigua: producir, cada vez que se pronuncia, el país que dice simplemente estar nombrando.

04

En el archivo

220 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

01Prehispánicoantes de 14996
  1. -2000Género y arqueología prehispánica en ColombiaPregunta
  2. -500Orfebrería precolombinaFicha
  3. 900Calendario muiscaFicha
  4. 1000Cosmovisión muiscaFicha
  5. 1000El DoradoFicha
  6. 1500NemequeneFicha
02Conquista1499–159933
  1. 1499La Conquista del territorio colombianoÉpoca
  2. 1500Rodrigo de BastidasFicha
  3. 1525Intercambio colombinoFicha
  4. 1530Colapso demográfico indígenaFicha
  5. 1535NutibaraFicha
  6. 1535Servicio personalFicha
  7. 1536Resistencia indígena a la Conquista (1536–1544)Hecho
  8. 1537La contradicción del conquistador-evangelizadorPregunta
  9. 1537Sebastián de BelalcázarFicha
  10. 1537Tributo indígenaFicha
  11. 1538Gonzalo Jiménez de QuesadaFicha
  12. 1538Implantación de la encomienda en el Nuevo Reino de Granada (1538–1560)Hecho
  13. 1540La GaitanaFicha
  14. 1541Jorge RobledoFicha
  15. 1542Bartolomé de las CasasFicha
  16. 1543Pedro Cieza de LeónFicha
  17. 1550Derecho indianoFicha
  18. 1550EncomiendaFicha
  19. 1550EvangelizaciónFicha
  20. 1550GanaderizaciónFicha
  21. 1550Pueblo de indiosFicha
  22. 1550Real Audiencia de SantaféFicha
  23. 1550Resistencia indígenaFicha
  24. 1553Juan de los BarriosFicha
  25. 1560Política de reducciones, resguardos y pueblos de indios (1560–1599)Hecho
  26. 1570Cronistas y construcción del pasado prehispánico (1570–1599)Hecho
  27. 1570Juan de CastellanosFicha
  28. 1576Luis Zapata de CárdenasFicha
  29. 1578Gaspar de RodasFicha
  30. 1580CalarcáFicha
  31. 1580Cultura urbana colonial en Tunja: Escuela Tunjana, lengua muisca y congregación indígena (1580–1599)Hecho
  32. 1580Esclavitud africanaFicha
  33. 1584Diego de Torres y MoyachoqueFicha
03Colonia1600–178039
  1. 1591Composiciones de tierras (1591–1642)Hecho
  2. 1600Cimarronaje y formación de palenques en el Caribe neogranadino (1600–1700)Hecho
  3. 1600Colonia (1600–1780)Época
  4. 1600Consolidación del régimen minero-esclavista del Pacífico y crisis de la encomienda en la Nueva Granada (1600–1650)Hecho
  5. 1615Juan de BorjaFicha
  6. 1627Alonso de SandovalFicha
  7. 1630Pedro ClaverFicha
  8. 1636Juan Rodríguez FreyleFicha
  9. 1650ConcertajeFicha
  10. 1650Consolidación de la sociedad de castas y el orden barroco neogranadino (1650–1700)Hecho
  11. 1650El convento femenino en el Nuevo Reino de GranadaPregunta
  12. 1650El Tribunal del Santo Oficio de Cartagena de IndiasPregunta
  13. 1650Excavación del Canal del Dique (1650–1660)Hecho
  14. 1650Minería aurífera colonialFicha
  15. 1650PalenqueFicha
  16. 1650SincretismoFicha
  17. 1650Trata atlánticaFicha
  18. 1675HaciendaFicha
  19. 1680Atlántico NegroFicha
  20. 1680Catolicismo colonial y africanos esclavizados en la Nueva GranadaPregunta
  21. 1680Esclavitud mineraFicha
  22. 1680Expansión minera esclavista tardía en el Chocó (1680–1730)Hecho
  23. 1680Limpieza de sangreFicha
  24. 1688Lucas Fernández de PiedrahitaFicha
  25. 1700CompadrazgoFicha
  26. 1700Instauración borbónica y reorganización del gobierno neogranadino (1700–1720)Hecho
  27. 1700Los títulos de resguardo de Juan Tama (1700–1708)Hecho
  28. 1700Sociedad de castasFicha
  29. 1713Pacto del obispo Cassiani con los palenques de los Montes de MaríaHecho
  30. 1745Derrota del palenque de El Castigo y fundación de San Miguel de Patía (1745–1749)Hecho
  31. 1750Diferenciación regional y economías campesinas del Oriente neogranadino (1750–1770)Hecho
  32. 1750Rochelas del Caribe interior neogranadino (1750–1780)Hecho
  33. 1757José Solís Folch de CardonaFicha
  34. 1760Reformas borbónicasFicha
  35. 1769Carlos III de EspañaFicha
  36. 1770Castellanización, disolución de resguardos y censo de 1778 en el Nuevo Reino de GranadaHecho
  37. 1774Campañas de poblamiento forzado de Antonio de la Torre y Miranda (1774–1780)Hecho
  38. 1776Antonio de la Torre y MirandaFicha
  39. 1782Francisco SilvestreFicha
04Pre-independencia1780–180927
  1. 1770Milicias de pardos y morenos de Cartagena como escuela política afrocaribeñaHecho
  2. 1778Simplificación censal borbónica de 1778–1782Hecho
  3. 1780Pacto colonialFicha
  4. 1780Pre-independencia neogranadina (1780–1809)Época
  5. 1781Ambrosio PiscoFicha
  6. 1781Colonialismo internoFicha
  7. 1781ComunerosFicha
  8. 1781Conspiración esclava de Antioquia de 1781 y el rumor de la cédula real ocultaHecho
  9. 1781José Antonio GalánFicha
  10. 1781La Revolución de los Comuneros y las Capitulaciones de ZipaquiráHecho
  11. 1781La traición a Galán y las Capitulaciones de ZipaquiráPregunta
  12. 1781Los Comuneros de 1781Pregunta
  13. 1781Manuela BeltránFicha
  14. 1781SocorroFicha
  15. 1782Virreinato de Caballero y Góngora y pacificación reformista (1782–1789)Hecho
  16. 1783Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de GranadaHecho
  17. 1785Comuna de Ayapel de 1785Hecho
  18. 1785Reforma agraria antioqueña de Juan Antonio Mon y Velarde (1785-1788)Hecho
  19. 1787Juan Antonio Mon y VelardeFicha
  20. 1789Reformismo judicial borbónico en Nueva GranadaPregunta
  21. 1790Antonio de Narváez y la TorreFicha
  22. 1793Bautizadores negros esclavizados en las minas del Chocó (c. 1793)Hecho
  23. 1794Productividad política inversa de la coerción borbónica en la Nueva GranadaPregunta
  24. 1795Sombra haitiana, milicias pardas y miedos raciales en el Caribe (1795–1799)Hecho
  25. 1804José Ignacio de PomboFicha
  26. 1808Semanario del Nuevo Reino de Granada (1808–1810)Hecho
  27. 1808Soberanía indígenaFicha
05Independencia1810–183117
  1. 1811José María García de ToledoFicha
  2. 1811La Primera República de Cartagena (1811–1815)Hecho
  3. 1811Pedro RomeroFicha
  4. 1813El vuelco llanero: de Boves realista a Páez republicanoHecho
  5. 1813Realismo pastuso y lealtad popular al rey (1813-1824)Hecho
  6. 1814Ley de Libertad de Vientres (1821)Hecho
  7. 1815Pardos, Haití y la dimensión afro de la independencia (1815–1821)Hecho
  8. 1815Realismo popularFicha
  9. 1817Agustín AgualongoFicha
  10. 1817Ejecuciones de Piar (1817) y Padilla (1828): el techo racial de la repúblicaHecho
  11. 1819Arte e iconografía de la Independencia colombianaPregunta
  12. 1820Continuidad colonialFicha
  13. 1820José Antonio PáezFicha
  14. 1821El racismo republicano en la Gran ColombiaPregunta
  15. 1821José Félix de RestrepoFicha
  16. 1821Libertad de vientresFicha
  17. 1828PardocraciaFicha
06Nueva Granada1831–186214
  1. 1750Hacienda esclavistaFicha
  2. 1821Manumisión gradual: de la Ley de Libertad de Vientres (1821) a la abolición efectiva (1851-1852)Hecho
  3. 1839Resistencia pastusa a la supresión de conventos menores (1839-1842)Hecho
  4. 1840Trabajo libreFicha
  5. 1848Ramón Torres MéndezFicha
  6. 1849ArtesanadoFicha
  7. 1850Cartografía nacionalFicha
  8. 1850Disolución de resguardosFicha
  9. 1850La Comisión Corográfica (1850–1859)Hecho
  10. 1850Reformas liberales de medio siglo y abolición de la esclavitud (1850–1852)Hecho
  11. 1854La Comisión Corográfica (1850-1859)Pregunta
  12. 1855CostumbrismoFicha
  13. 1856Juan José Nieto GilFicha
  14. 1856Manuel María PazFicha
07Estados Unidos de Colombia1863–188510
  1. 1861Juan José Nieto, primer presidente afrodescendiente de Colombia (1861)Hecho
  2. 1870Abolición sistemática de resguardos indígenas bajo el Olimpo Radical (1870-1875)Hecho
  3. 1870Civilización-barbarieFicha
  4. 1870La colonización antioqueña y la fábrica del pionero (1870–1880)Hecho
  5. 1870Trabajo asalariadoFicha
  6. 1870Vapor en el Magdalena y reorganización racial del trabajo fluvial (1870-1885)Hecho
  7. 1871Discursos raciales y civilizatorios en Colombia (1871–1875)Hecho
  8. 1875Solón WilchesFicha
  9. 1877Candelario ObesoFicha
  10. 1877Cantos populares de mi tierra (1877)Hecho
08Regeneración1886–19298
  1. 1886BlanqueamientoFicha
  2. 1886HispanismoFicha
  3. 1886Identidad regionalFicha
  4. 1886Imaginario nacionalFicha
  5. 1905La excepción colombiana: ¿por qué Colombia no fue tierra de inmigrantes entre 1880 y 1930?Pregunta
  6. 1905Ley 55 de 1905 y la disolución de los resguardos indígenas del CaribeHecho
  7. 1910Manual de Historia de Colombia de Henao y Arrubla como canon pedagógico oficialHecho
  8. 1913Expedición de Konrad Theodor Preuss a San Agustín (1913-1914)Hecho
09República Liberal1930–194613
  1. 1934Campaña de Cultura Aldeana (1934–1936)Hecho
  2. 1935Luis López de MesaFicha
  3. 1936Institucionalización de la antropología y la arqueología nacionales (1936–1942)Hecho
  4. 1936La síntesis socialista que no cristalizó (1925-1948)Pregunta
  5. 1936Pedro Nel GómezFicha
  6. 1938Antropología nacionalFicha
  7. 1938Arqueología nacionalFicha
  8. 1938EtnobotánicaFicha
  9. 1940Diego Luis CórdobaFicha
  10. 1940Jorge ArtelFicha
  11. 1941El Instituto Etnológico Nacional y la ciencia de la República LiberalPregunta
  12. 1941Paul RivetFicha
  13. 1945Adán Arriaga AndradeFicha
10La Violencia1946–19571
  1. 1948Contracción de la etnología estatal y ascenso del Museo del Oro (1948–1952)Hecho
11Frente Nacional1958–19744
  1. 1962Manuel Zapata Olivella y la afrocolombianidad (1962–1974)Hecho
  2. 1962Virginia Gutiérrez de PinedaFicha
  3. 1966Delia Zapata OlivellaFicha
  4. 1983Manuel Zapata OlivellaFicha
12Constitución de 19911991–20021
  1. 1991Juan de Dios Mosquera MosqueraFicha
13Seguridad Democrática2002–20161
  1. 2006Racismo estructuralFicha
14Transversal45
  1. -500Sabana de BogotáFicha
  2. 1000SogamosoFicha
  3. 1533Caribe colombianoFicha
  4. 1533Cartagena de IndiasFicha
  5. 1537La invención cronística de los muiscasPregunta
  6. 1538BogotáFicha
  7. 1538Nueva GranadaFicha
  8. 1538SantaféFicha
  9. 1539TunjaFicha
  10. 1541AntioquiaFicha
  11. 1545RiohachaFicha
  12. 1549PamplonaFicha
  13. 1600Costa CaribeFicha
  14. 1640La trata negrera por Cartagena y el régimen esclavista neogranadinoPregunta
  15. 1675MedellínFicha
  16. 1680Regímenes de trabajo coercitivo en la Nueva GranadaPregunta
  17. 1700CimarronajeFicha
  18. 1713San Basilio de PalenqueFicha
  19. 1800El resguardo y la política indígena tardocolonial en la Nueva GranadaPregunta
  20. 1805La larga duración colonial en ColombiaPregunta
  21. 1810Mito fundacionalFicha
  22. 1811CundinamarcaFicha
  23. 1819BoyacáFicha
  24. 1821ManumisiónFicha
  25. 1840José María ObandoFicha
  26. 1850Colonización antioqueñaFicha
  27. 1861José María SamperFicha
  28. 1867Jorge IsaacsFicha
  29. 1880La colonización antioqueña y el mito de la democracia ruralPregunta
  30. 1886ColombiaFicha
  31. 1886Identidad nacionalFicha
  32. 1900BarranquillaFicha
  33. 1904NariñoFicha
  34. 1910HigienismoFicha
  35. 1910Santiago de CaliFicha
  36. 1910Valle del CaucaFicha
  37. 1940IndigenismoFicha
  38. 1959Orlando Fals BordaFicha
  39. 1960Área Intermedia y hegemonía arqueológica en ColombiaPregunta
  40. 1973Germán ColmenaresFicha
  41. 1980EnvigadoFicha
  42. 1985SoachaFicha
  43. 1990Violencia sexualFicha
  44. 1991MulticulturalismoFicha
  45. 1991Multiculturalismo constitucionalFicha
05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01Francisco José de Caldas — articulador del discurso que identificó los Andes con la civilización y la raza blanca, y las tierras bajas con la barbarie y las razas negra e indígena, codificando la geografía racializada que estructuró el mestizaje regional colombiano
  2. 02Encomienda — régimen de dominación colonial cuyo colapso demográfico resquebrajó los nexos de dominación personal y favoreció el avance del mestizaje en el campo durante el siglo XVII
  3. 03Cimarronaje — práctica de fuga y resistencia esclava que abrió un cauce alternativo al mestizaje forzado, generando comunidades como San Basilio de Palenque y configurando la geografía afrocolombiana contemporánea
  4. 04Antioquia — región que produjo la ficción más elaborada del mestizaje colombiano: la llamada 'raza antioqueña', de composición histórica triétnica pero presentada como cohesión cultural y laboriosidad
  5. 05Chocó — región racializada como paradigmáticamente negra cuya marginalidad económica fue explicada ideológicamente como consecuencia de su predominancia racial, ilustrando la doble dinámica de regionalización de la raza y racialización de las regiones
  6. 06Pureza de sangre — concepto colonial que operó como mecanismo de exclusión sistemática de mestizos y mulatos del acceso a la educación universitaria y cargos públicos, reforzado por los registros parroquiales de bautismo
06

Documentos y fragmentos citados

60 documentos · 83 fragmentos

01Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 412 citas
[1]

años después se calcula una población de 750.000 indígenas, 10.000 mestizos y blancos y 15.000 negros. En el primer censo confiable (1778-1780) solo aparecen un poco más de 150.000 indios cuando el total de la población probablemente había sido superior a tres millones (Martínez 2010). Si hoy se reprodujera ese…

p. 41
[2]

mulatos; diez años después se calcula una población de 750.000 indígenas, 10.000 mestizos y blancos y 15.000 negros. En el primer censo confiable (1778-1780) solo aparecen un poco más de 150.000 indios cuando el total de la población probablemente había sido superior a tres millones (Martínez 2010). Si hoy se…

p. 41
02Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 271 cita
[3]

quedaban fueron diezmados en un 95%. La evolución demográfica de otras regiones, tales como las de Santa Fe, Tunja, Vélez, Pamplona, Cartago, Pasto y Popayán, es mejor conocida. En dichas zonas existían poblaciones sedentarias que habían alcanzado niveles altos de cohesión y organización tribal, lo cual permitió una…

p. 27
03Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 190, 1964 citas
[4]

de Córdoba, al referirse a Cuba, ex- clamaba: «los cristianos han destruido y desterra- do de estas pobres gentes la natural generación». Cifras de la catástrofe Los datos que permiten evaluar la caída de pobla- ción indígena son escasos y fragmentarios, pero no menos impresionantes: Juan Friede calcula que la…

p. 190
[5]

de Córdoba, al referirse a Cuba, ex- clamaba: «los cristianos han destruido y desterra- do de estas pobres gentes la natural generación». Cifras de la catástrofe Los datos que permiten evaluar la caída de pobla- ción indígena son escasos y fragmentarios, pero no menos impresionantes: Juan Friede calcula que la…

p. 190
[11]

las autoridades dispusieron que los indios vivieran en pueblos con arreglo a normas fijas: una plaza mayor de 180 varas en cuadro, con una iglesia «lo mejor que pudieren», con calles rectas de 14 varas de ancho y manzanas cuadradas igual- mente de 80 varas de lado, con una casa para el cacique que «sea mayor y mejor…

p. 196
[12]

las autoridades dispusieron que los indios vivieran en pueblos con arreglo a normas fijas: una plaza mayor de 180 varas en cuadro, con una iglesia «lo mejor que pudieren», con calles rectas de 14 varas de ancho y manzanas cuadradas igual- mente de 80 varas de lado, con una casa para el cacique que «sea mayor y mejor…

p. 196
04Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 146, 1492 citas
[6]

se sabe que en el período de 1509 a 1539, alrededor del 6% fueron mujeres; en el período de 1540 a 1559 el porcentaje subió al 23% 12. Es posible que la proporción de mujeres a hombres no fuera a mediados del siglo muy diferente de la del Perú, donde había una mujer por cada 7 u 8 españoles 13. El único dato…

p. 146
[21]

que llevó a prohibir que los últimos vivieran entre aquéllos. La norma de mayo de 1526 de que los esclavos que se casaran con personas libres no obtendrían la emancipación como podía ocurrir en España, trataba de establecer una barrera a posibles matrimonios entre indias (legalmente libres) y esclavos 21. 5. La…

p. 149
05Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 123, 4602 citas
[7]

notorias en el seno de los cabildos. En 1684, el alguacil Pedro de Vargas denunciaba la intervención del presiden te en las elecciones del Cabildo de Santa Fe de 1682,1683 y 1684. En 1692 el Consejo de Indias decidía que, en adelante, los funcionarios españoles deberían intervenir en la designación de las personas…

p. 460
[9]

los españoles era tan notoria que el jesuíta El proceso de desintegración de la familia indígena 145 Cf. Service, art. d t. p. 292. y SOCIEDAD INDÍGENA Y SU EVOLUCIÓN POSTERIOR 105 pjego de Torres escribía alarmado a Felipe III sobre el daño que recibía la sociedad indígena puesto que en los pueblos no quedaban indias…

p. 123
06Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 501 cita
[8]

determinado entonces por un mar- cado descenso de la población tributaria que creó una situación de abundancia de tierras y escasez extrema de mano de obra. La producción de oro colapsó, lo que llevó a que en 1700 casi desapareciera por completo, de un nivel de 2 millones de pesos plata a principios del siglo. Sola-…

p. 50
07La gente de GuambíaRonald A. Schwarz · 2018 · p. 711 cita
[10]

h a s t a 1 9 7 1 pueblos en la ruta a Cali, llamada entonces Lili o Lile. Masacres y quema de casas se convirtieron en su política, pueblos enteros fueron arrasados o destruidos completamente. Pascual de Andagoya, que sirvió brevemente como adelantado de la provincia de Popayán, describió lo que encontró en su…

p. 71
08Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 71, 742 citas
[13]

los nobles, eran considerados vecinos y ten í an derechos similares a ellos, al menos frente a la ley: declaraban en juicio, pod í an ocupar cargos p ú blicos, ir a los colegios u ordenarse como sacerdotes. En esta sociedad, los indios, considerados vasallos libres del rey, estaban sometidos a una tutela minuciosa:…

p. 71
[18]

o “ cuarterones ”, agrupadas en los censos co mo “ mestizos ”, “ castas ” o “ libres ”. En efecto, ya para 1778 casi la mi tad de la poblaci ó n del Nuevo Reino figuraba como mestiza, y mu chos de los que aparec í an como ind í genas, blancos o incluso esclavos eran mestizos. En el censo de ese a ñ o los indios fueron…

p. 74
09Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 78, 1022 citas
[14]

a sp ira r a ocupar un lugar de m ayor estatus. D urante las últim as décadas del siglo XVIII, el creciente núm ero de aspirantes m estizos y m ulatos generó eviden tes tensiones sociales. D esde finales del siglo xvi, varias disposiciones esp añ o las m antenían a raya las aspiraciones sociales de m estizos y m…

p. 102
[20]

y vivían en barrios m ayoritariam ente habitados por artesanos indios y m estizos. En el siglo xviii, estos barrios de artesanos, así com o la clase trabajadora urbana en general, eran en su m ayor p arte m estizos. El crecim iento num érico de los m estizos en Santa Fe de Bogotá (y d e m esti zos o m ulatos en otras…

p. 78
10Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 761 cita
[15]

las uniones efectuadas entre ellos, lo cual dio lugar a la forma- ción de las llamadas castas. De esa suerte, en el de- sarrollo del grupo humano colonial confluyeron múltiples factores derivados de la presencia de culturas diferentes, lo cual planteó a la Corona el problema de crear unas pautas de comportamien- to…

p. 76
11Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 283, 3222 citas
[16]

la estratificaci ó n de los grupos sociales de la sociedad esclavista y a la legislaci ó n de la Corona para evitar la convivencia de los negros con los indios y espa ñ oles. Factores de diversa í ndole contribuyeron al cruzamiento de razas, fen ó meno bien caracter í stico de la sociedad colonial hispa noamericana.…

p. 322
[22]

retir á ndose al palenque del castigo, en. donde se refugian muchos esclavos y totalmente se pierden ”, * J 4 1 En Colombia ha habido una aceptaci ó n t á cita del argumento cl á sico de Fr an k Tannenbaum, seg ú n el cual la actitud de los colo nizadores ib é ricos frente a etnias diferentes estaba suavizada por.…

p. 283
12Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 143, 1602 citas
[17]

dían la obligación de promover la cristianización del esclavo sin tener en cuenta las sanciones económicas que esto podría acarrear y que iban desde una multa equivalente a la mitad del precio del esclavo hasta la confiscación de los mismos. La actitud de los propietarios hacia el pro- ceso de aculturación variaba…

p. 160
[23]

de una élite, que se identificaba fácilmente entre sí, hacia los blancos pobres. Con todas las complejidades que pueden resultar de un examen somero de las designacio- nes raciales que proceden de los documentos de la época, el problema resulta incomparable- mente mayor si se trata de establecer las actitu- des y la…

p. 143
13Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 341 cita
[19]

caracterizaciones, que se volvieron rutinarias, sobre los rasgos de cada grupo, y que se atribuían presuntamente a todos sus miembros: por ejemplo, el indio era visto como engañoso, falso, perezoso, estúpido, etc. También los negros, o las mezclas que incluyen estos grupos inferiores, como los mestizos y los mulatos,…

p. 34
14Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 164, 2252 citas
[24]

figuras vistosas de la familia y hacer amnesia de las líneas familiares despreciables, para otros, éste era un camino que conducía a la revelación de lo innombrable en la fami- lia: viejos orígenes raciales ocultados. Lorenzo, decidido a lograr su propósito, relató ante el juez que su abuelo Ja- vier de Medina era…

p. 225
[58]

de la cultura blanca, las mani- festaciones de carácter ritual de los pueblos vencidos, des- cribiéndolas como si fueran parte integral de un todo específico de la cultura blanca, desconociendo y relegando al silencio y al olvido los valores de las otras culturas. A pesar de esto, y aunque no podemos tener la certeza…

p. 164
15Gente negra en Colombia. Dinámicas sociopolíticas en Cali y el PacíficoOlivier Barbary, Fernando Urrea · 2004 · p. 52, 582 citas
[25]

aceptación, y han pasado por cambios políticos e institucionales de la sociedad colombiana desde la Colonia hasta nuestros días. En este libro se utiliza la denominación de poblaciones afrocolombianas en for- ma equivalente a la de poblaciones negras-mulatas, como términos descripti- vos, independientemente de un…

p. 52
[77]

de la sociedad nacional para captar poblaciones urbanas y rurales que supuestamente se identificasen con una identidad ances- tral. En efecto, debido a este interés político reciente, ha aparecido muy rápidamente una nueva demanda de infonnación estadística que tome en cuenta el compo- nente "étnico" afrocolombiano; y…

p. 58
16Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · p. 961 cita
[26]

ancho de los siglos las transformaciones de la sociedad colonial, según la presencia o la ausencia de quienes llegaron a trabajar tanto en las minas y el servicio doméstico como en las estancias y el mundo urbano 38. La superposición de estos instru- mentos públicos y las testamentarías, las cartas, los registros de…

p. 96
17Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 521 cita
[27]

origins or around common experiences focused on the devastating reality of displace- ment and dislocation. Independence from Spain did not result in an immediate and significant change for slaves or free blacks. Although Peninsulares (people from Spain) and patriots offered freedom to the slaves who fought among their…

p. 52
18Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · p. 451 cita
[28]

no era cosa de poca monta, aun siendo legal. Transportar y alimentar partida,s de 50, 100 o 200 personas durante más de un mes _por regiones inhóspitas exigía una logística tan laboriosa, que explica que lós precios se duplicaran entre Cartagena y Popayán. Así, debe concluirse que las partidas introducidas de…

p. 45
19Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 1201 cita
[29]

vivían de algunos cultivos, la caza, la pesca y de algún trato con la hacienda. El desafío de estos palenques a la pretensión de las autoridades de transformarlos en poblados era un reto tácito al influjo 70 Colmenares, Germán, 1979, Popayán: Una sociedad esclavista, 1680-1800, Medellín: La Carreta, págs. 215-227. 121…

p. 120
20Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 4011 cita
[30]

vidas con crueles azotes y gravísimos tormentos, o ellos atemorizados se mueren podridos y llenos de gusanos. Testigos son las informaciones que cerca de ellos las justicias hacen cada día, y testigo soy yo que lo he visto, algunas veces, haciéndoseme de lástima los ojos fuentes y el corazón, mar de lágrimas (Sandoval…

p. 401
21Becoming Black Political Subjects: Movements and Ethno-Racial Rights in Colombia and BrazilTianna S. Paschel · 2016 · p. 53, 562 citas
[31]

to conclude, “Very few countries give less impor- tance to race than this one. Whites, blacks and Indians live together and mix without any fuss; and this indifference has been and continues to be so much the case that in the national statistics gathering these [ethno-racial] questions have been totally ignored.” 27…

p. 53
[34]

of “superior” and “inferior” races, which preoccupied elites elsewhere, mapped 44 Chapter Two directly onto the Colombian territory in unique ways. In this sense, Colom- bia’s imagined race mixture could be said to be more about culture and geography than about imagined notions of “mixed blood,” even though the latter…

p. 56
22¿Por qué fracasa Colombia?Enrique Serrano López · 2016 · p. 21, 492 citas
[32]

por la cual se les dejó libres. Esa condición de esclavos libres, de cimarrones al azar buscando horizonte, les permitió establecerse en este territorio inmenso donde hallaron un entorno suficientemente parecido al de su África nativa, es decir, una zona tropical húmeda con gran pluviosidad, que aunque no era de mucha…

p. 49
[48]

y de supervivencia en tierras nuevas, las cuales estaban plagadas de enfermedades, incertidumbres y dificultades. La limpieza de sangre fue, por tanto, uno de los aspectos decisivos de la trasformación de la península ibérica y de la migración definitiva de casi todos los indianos a América, pues no solo los obligaba…

p. 21
23Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 3471 cita
[33]

de Cartagena, puerto de entrada de negros esclavos para el reino y ade - más escenario de zambajes y mulatajes, se toleró un sitio de poblamiento con un estatus superior al de los palenques y las rochelas. Se trataba del arrabal de Getsemaní, situado fuera de la muralla de la ciudad, en el que se toleraba el…

p. 347
24Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · p. 1501 cita
[35]

Catalans whose lands were freed from feudalism and encomiendas, resulting in a more equitable distribution of property, has few things in common with the polite Cundinamarqués of the capital, and even less in common with descen- dants of the Chibchas, mixed with Spanish blood, who were ruled in the semi-feudal…

p. 150
25Etnización de la negridad: La invención de las 'comunidades negras' como grupo étnico en ColombiaEduardo Restrepo · 2013 · p. 20, 1932 citas
[36]

de su población: “La miseria y un clima y unos terrenos inhóspitos estaban unidos a un tercer factor, lo negro, puesto que la gran mayoría de la población de la región era negra, y esas tres causas juntas constituían la principal impresión que se llevaban los visitantes del Chocó, una impresión caracterizadas por las…

p. 193
[75]

entre otros. Desde una perspectiva más etnográfica, quién ‘es’ (o deviene) miembro del grupo étnico y cuáles son (o pueden ser) sus significados es profundamente contextual y objeto de diversas tensiones y ambigüedades. En determinados contextos, supone particulares performances y específicos conflictos en el acceso a…

p. 20
26Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · p. 39, 802 citas
[37]

la osadía. De acuerdo con Alfonso Múnera: 58 Caldas, “El influjo”, 143. 81 Amada Carolina Pérez Benavides Caldas interpretó el territorio y los habitantes del virreinato desde una postura meto- dológica que le permitió identificar y hacer comprensible la geografía de los Andes como el área de la civilización y el…

p. 80
[38]

élites criollas resaltando el papel que estos cumplieron en la creación de imágenes particulares sobre las regiones y sus pobladores y en la valoración de sus geografías y de sus razas. Para Múnera, la aparición temprana de los discursos criollos sobre la geografía humana elaborados por autores como José Ignacio de…

p. 39
27Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 531 cita
[39]

en la vida nacional. Por ejemplo, la region de Santander en las antiguas provincias de Socorro y Pamplona, se revela como un area mer- cantil de pequenos comerciantes, artesanos y agri- cultores, en su mayoria blancos y mestizos; es una region de intensa vida urbana y un relativo desarro- llo econémico. En la regi6n…

p. 53
28La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · p. 2041 cita
[40]

la calificación de los representantes fue transferida a las cámaras provin- ciales. El Gobierno creaba una junta especial cuando se trataba de la calificación de los diputados a la convención constituyente, Los ciudadanos activos de las primeras repúblicas: los padres de familia libres de todos los colores La sociedad…

p. 204
29Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 581 cita
[41]

de los ejércitos patriotas luego; 15 y llevaron a que el movimiento de Independencia pudiera ser visto en la Colombia mestiza sencillamente como una ruptura con el orden colonial, en tanto que en los otros países de población mayoritariamente indígena la Independencia fuera pensada y vivida como una recuperación del…

p. 58
30La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · p. 101 cita
[42]

XVIII, cuando tuvo lugar un cambio de las antiguas y ardientes tierras 24 La colonización antioqueña de Santa Fe hacia la nueva villa de Medellín. El conquistador Jorge Robledo había sentado el precedente de regresar de su visita a España con su esposa y un séquito de dieciséis señoritas. U na de éstas, doña Mencia de…

p. 10
31Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 521 cita
[43]

conocedor del asunto, Las élites criollas de principios del XIX percibían aún el mestizaje como un proceso precario, que no alcanzaba, ni mucho menos, a menguar la otra percepción que se tenía de las razas negra e indígena como amenazas y obstáculos reales al proceso de construcción de una nación fundamentado en los…

p. 52
32Muiscas: representaciones, cartografías y etnopolíticas de la memoriaAna María Gómez Londoño (editora), Carl Henrik Langebaek Rueda, Jorge Augusto Gamboa Mendoza, Michael J. Francis, Marta Clemencia Herrera Ángel, François Correa Rubio, Óscar Guarín Martínez, Hermann Trimborn, Luis Fernando Restrepo, Mercedes López Rodríguez, Carlos Andrés Durán · 2005 · p. 104, 1802 citas
[44]

superior anterior a la muisca. Otros intelectuales de la época llegaron a sostener ideas muy diferentes a las de Zerda. Manuel Uribe, en Compendio histórico del departamento de Antioquia, defendió la idea de que los habitantes de Antioquia no habían alcanzado un grado de desarrollo nota- ble. Este autor planteó,…

p. 104
[45]

fue el Teatro Municipal de Bogotá, entre mayo y octubre de 1920, con la “famosa discusión de las razas”. Desde 1918, Miguel Jiménez López, médico conservador de Boyacá, abrió la polémica en el Tercer Congreso Nacional de Médicos con la tesis “Nuestras razas decaen”. Decadencia sustentada en “la inferioridad…

p. 180
33Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 1051 cita
[46]

immigration of Chinese, Hindus, and Turks (Otomanos), but encouraging European immigration. That same year a writer for El Tiempo protested Tropical Oil’s use of Jamaican guest workers in its Colombian fields, a charge the company “enthusiastically denied.” Still, the editorialist concluded, “we hope the government…

p. 105
34Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · p. 151 cita
[47]

cultural”. 43 Los presupuestos teóricos y este tipo de conclusiones del eximio representante liberal coincidían con las del líder conservador Laureano Gómez. Más allá del ámbito electoral y de las disputas por el poder local y nacional, los grupos dirigentes colombianos tienen claras coincidencias. Imbuido por la…

p. 15
35Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 231 cita
[49]

el racismo, la intolerancia con las ideas distintas, la mezquindad como estilo de vida y el irrespeto por los derechos de los ciudadanos. En el país más mestizo del continente, donde las uniones maritales se daban de hecho entre gentes de todas las razas, no hubo nada más perseguido que el amor libre y nada más…

p. 23
36La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 531 cita
[50]

histórico-social de las crisis a que da lugar la refracción y descomposición de órdenes en Colombia, cuenta con el valioso aporte del profesor Luis López de Mesa, quien publicó un Escrutinio sociológico de la histo ria colombiana en 1956. Es esta una obra mucho más sis- temática que su anterior y clásico estudio, De…

p. 53
37La biblioteca aldeana de Colombia y el ideario de la República Liberal, 1934-1947. Bibliotecas y cultura en AntioquiaHernán Alonso Muñoz Vélez · 2014 · p. 63, 772 citas
[51]

la Comisión pudo viajar a Nariño antes de desapare - cer. Los resultados de estos viajes serían los únicos que se publicarían. La redacción de la ley refleja el pensamiento de su mentor, Luis López de Mesa, quien en diferentes obras de su autoría como Introducción a la historia de la cultura en Colombia (1930) y De…

p. 77
[53]

consultorio de psicología experimental y ese mismo año fue elegido concejal de la ciudad. Por la misma época vivió su pri - mera etapa como servidor público en el ejercicio de la política, como diputado a la Asamblea de Cundinamarca, representante a la Cámara y senador de la República. 14 En 1922 viajó a Inglaterra y…

p. 63
38Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 6311 cita
[52]

carec í a de los presupuestos culturales m á s elementales para aceptar y cultivar una ciencia rigurosa. En la. cuna universitaria de la Rep ú blica, en el Colegio Mayor de Nuestra Se ñ ora del Rosario, se segu í a comentando el tomismo con un fer vor y fanatismo tan anacr ó nicos que daban la justificada impre si ó n…

p. 631
39Rites, Rights & Rhythms: A Genealogy of Musical Meaning in Colombia's Black PacificMichael Birenbaum Quintero · 2019 · p. 1921 cita
[54]

of nationalist folklore, including the works of a number of venerated writers (generally white men from the Andean center), including Guillermo Abadía Morales, Javier Ocampo López, Octavio Marulanda, and others, 27 whose oft- cited, widely available, and still- in- print writings are much be - loved by Colombians.…

p. 192
40Blancos, no blancos, casi blancos. Cuerpo, color y belleza en Colombia, segunda mitad del siglo XXPietro Pisano · 2019 · p. 260, 2742 citas
[55]

estéticos, caracterizada por una “dureza monolítica” parecida a aquella de las esculturas precolombinas (viñeta 6) (C-2856, 1972: 24-25; ilustración 4.2). Ilustración 4.2. “La raza” (C - 2856, 1972: 24 - 25) Capítulo 4. La edad morena 245 Opuesta era la interpretación del mestizaje planteada en el reportaje sobre “las…

p. 260
[56]

como destinatario explícito de esos consejos. Cromos, por ejemplo, dirigió algunos a “los de ruana”, es decir, a los habitantes de la región andina quienes, por llegar de un clima frío, al ir de vacaciones en la playa deberían tomar particulares precauciones para evitar el peligro de insolaciones (C-2840, 1972: 88);…

p. 274
41Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 3041 cita
[57]

distintas etapas de nuestra historia: la herencia de las grandes culturas precolombinas que al ser descubiertas ya habían desarrolla- do una serie de tecnologías adaptati- vas al medio ambiente y estructurado un conjunto de sistemas de pensa- miento; la importación de la cultura española también diversificada por di-…

p. 304
42Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · p. 2311 cita
[59]

poco se fue extendiendo la mancha de los cafiaduzales por toda la planicie. El aguardiente de cana, Nacido de grandes matas, Que hasta e! hombre més cabal, Hace andar en cuatro patas. El mestizaje Por Alfonso Bonilla Aragon {Como son los actuales habitantes de estos valles? Va- riopintos seria la respuesta, si se…

p. 231
43Managing Multiculturalism: Indigeneity and the Struggle for Rights in ColombiaJean E. Jackson · 2019 · p. 53, 742 citas
[60]

Mexico “an enserfed population dominated by a ‘hybrid, defective culture.’” 25 The official indigenista mindset in Colombia had begun to change in the late 1960s, culminating in the 1991 constitution, perhaps the best symbol of the country’s shift to official acceptance and even celebration of ethnic plural - ism. One…

p. 53
[72]

under- examined foundational val - ues and premises. As we shall see in Chapter Four, in two cases involving sen - tences mandating whipping and stocks, Colombian court verdicts may decide in favor of pueblos that are engaging in what we in the West consider illegal and immoral actions, providing a dramatic…

p. 74
44Marijuana Boom: The Rise and Fall of Colombia's First Drug ParadiseLina Britto · 2020 · p. 4071 cita
[61]

segunda mitad del siglo XVIII (Bogotá: Instituto Colombiano de Antropología e Historia, 2000); José Polo Acuña, Indígenas, poderes y mediaciones en la Guajira en la transición de la colonia a la república (Bogotá: Universidad de los Andes, 2012); and Forrest Hylton, “ ‘The Sole Owners of the Land’: Empire, War, and…

p. 407
45Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 34, 5872 citas
[62]

étnicos afectados por el conflicto armado que aborda el capítulo tres. Los siguientes tres anexos presentan diferentes casos de profundización específicos documentados por la Comisión para cada pueblo étnico en el marco del conflicto armado: el anexo 4, de los pueblos indí- genas; el anexo 5, de los pueblos negro,…

p. 34
[76]

la flora, la fauna y el ecosistema. En él se habita. De él se come y en él construimos las diferentes relaciones. Por eso es tan valioso cuidarle y conservarle» 1532. Resistencias por el reconocimiento de los derechos étnicos y territoriales Desde la década de los setenta, han nacido en Colombia organizaciones…

p. 587
46La alteridad radical que cura. Neochamanismos yajeceros en ColombiaAlhena Caicedo-Fernández · 2015 · p. 541 cita
[63]

el imaginario nacional de la indianidad, con sus múltiples facetas, solo puede ser comprendido como un entramado de determinaciones de carácter histórico que hacen que actualmente haya unas imágenes de lo indio social y políticamente más significativas que otras. Exploraremos aquí tres imágenes paradigmáticas de la…

p. 54
47Movimientos sociales, Estado y democracia en ColombiaMauricio Archila, Mauricio Pardo (Editores) · 2001 · p. 1561 cita
[64]

contenido específico: 1) el reconocimiento del carácter pluriétnico y multicultural de la sociedad colombiana, con el cual se reafirma la concepción li- beral, hegemónica, de la autodeterminación de los individuos con voluntad política en la Constitución de la nación colombia- na y, 2) la incorporación explícita de…

p. 156
48La guerra vino de afuera. El Bloque Pacífico en el sur del Chocó: una herida que aún no cierraCentro Nacional de Memoria Histórica, Laura Bibiana Escobar García, Laura Catalina Tovar Bohórquez, Esteban de Jesús Caviedes Alfonso · 2022 · p. 571 cita
[65]

de organizaciones sociales a través de los consejos comunitarios, para la protección y utilización sustentable de los recursos naturales (Grueso, 2000). Estos consejos comunitarios son las instancias de organización de los pobladores dentro de un área delimitada del terri- torio que han ocupado de acuerdo a sus…

p. 57
49Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 1771 cita
[66]

participado de una manera más directa en sus propios asuntos, lo que se ha traducido en la consolidación de algunas de sus tradiciones más significativas. No menos importante ha sido la titulación colectiva de varios millones de hectáreas a favor de las dos comunidades. Sin embargo, los derechos de las minorías…

p. 177
50Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 921 cita
[67]

pluricultural: «El Estado reconoce y protege la diversidad étnica de la nación colom- biana» 219. También dispuso la creación de los departamentos, distritos y municipios, estos últimos definidos como la «entidad fundamental de la división político-admi- nistrativa del Estado» 220. Respecto de los territorios…

p. 92
51Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporáneaJorge Giraldo Ramírez · 2015 · p. 128, 1292 citas
[68]

1991 y abrió un periodo de reformas en todos los órdenes del sistema político y socioeconómico. La Constitución disolvió los bloqueos que desde 1976 habían impedido reformar el régimen político; de manera tácita pero contundente, respondió a las demandas de “apertura democrática” que algunos sectores políticos y…

p. 129
[69]

1991 y abrió un periodo de reformas en todos los órdenes del sistema político y socioeconómico. La Constitución disolvió los bloqueos que desde 1976 habían impedido reformar el régimen político; de manera tácita pero contundente, respondió a las demandas de “apertura democrática” que algunos sectores políticos y…

p. 128
52Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 161 cita
[70]

            - This page intentionally left blank             In  Colombia adopted a new democratic and pluralistic constitution that recognizes the ethnic and cultural diversity of the coun- try, protects minorities, and acknowledges the existence of Indians in the nation by…

p. 16
53Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 161 cita
[71]

            - This page intentionally left blank             In  Colombia adopted a new democratic and pluralistic constitution that recognizes the ethnic and cultural diversity of the coun- try, protects minorities, and acknowledges the existence of Indians in the nation by…

p. 16
54The Work of Recognition: Caribbean Colombia and the Postemancipation Struggle for CitizenshipJason McGraw · 2014 · p. 2461 cita
[73]

to one grounded in pluralism and multiculturalism has not come close to settling the issue of Afro-Colombian visibility. As Peter Wade and Elisa- beth Cunin note—echoing arguments made by Colombia’s writers and activists of color since the 1940s—the shift from mestizaje to multicul- turalism has produced less rupture…

p. 246
55Representaciones y epistemes locales sobre la naturaleza en el Pacífico sur de ColombiaCarlos Enrique Osorio Garcés · 2018 · p. 681 cita
[74]

parque naturales, las tierras comunales de grupos étnicos, las tierras de resguardo, el patrimonio arqueológico de la nación y los demás bienes que determine la ley, son inalienables, imprescriptibles e inembargables. Artículo 70. El estado tiene el deber de promover y fomentar el acceso a la cultura de todos los…

p. 68
56Histories of Perplexity: Colombia, 1970s–2010sLina Britto, A. Ricardo López-Pedreros · 2024 · p. 1391 cita
[78]

understanding of campesino that goes beyond the rhetoric of the peasant as an economic subject, devoid of ethics of rootedness and care for their territory. This gradual change came about as a result of the limited recognition of campesinos as political subjects in the Constitution of 1991, which opened unprecedented…

p. 139
57Raza y derechos humanos en Colombia: Informe sobre discriminación racial y derechos de la población afrocolombianaCésar Rodríguez Garavito, Tatiana Alfonso Sierra, Isabel Cavelier Adarve · 2009 · p. 49, 532 citas
[79]

ejemplo, la declaración sobre el tema dada por la embajadora Carolina Barco en Estados Unidos a propósito de críticas contra la discriminación racial colombiana en el contexto de los debates sobre el Tratado de Libre Comercio con ese país. De acuerdo con la embajadora Barco, “no hubo mar- ginación histórica” de los…

p. 53
[82]

Indígenas Gráfico 2. c omposición étnico-racial colombiana Fuente: ODR con datos del Censo General 2005 – DANE. Los afrocolombianos son el segundo grupo étnico-racial más grande en el país y constituyen la segunda población negra más grande de América Latina. (49) Las cifras de la discriminación racial y la situación…

p. 49
58The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 2581 cita
[80]

used courts to their advantage across Spanish America and Brazil. Colombia was no excep- tion, meaning that legal strategies for fighting inequality precede the 1991 Constitution by centuries. One key to understanding hierarchies of race and class in Colombia is grasping their flexibility. In the distant past as well…

p. 258
59Patía, de la tierra de nadie a las grandes haciendasCarlos Daniel Quiñonez Rodríguez, Carlos Enrique Osorio Garcés · 2024 · p. 351 cita
[81]

economía colonial americana, en general, y del suroccidente de Colombia, en particular. Las condiciones de vida y carecer de los mínimos requisitos de salud, educación e infraestructura de todo tipo se constituían en el escenario cotidiano de estas comunidades. En los apuntes de viaje de la Comisión Corográfica, Olga…

p. 35
60Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 511 cita
[83]

Palenquero); Raizal are the people who have inhabited the islands of San Andrés and Providencia in the Caribbean. These statistics show how individuals who answered the census self- identified, not what a government official perceived while taking down information. We therefore have close to 14 percent of Colombians…

p. 51