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Hecho histórico · Pre-independencia · 1780–1809

Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada

Inaugurada el 27 de abril de 1783 bajo la dirección de José Celestino Mutis, la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada fue la empresa científica más ambiciosa de la Corona española en América durante el siglo XVIII. Durante treinta y tres años produjo un herbario monumental y una escuela de iconografía botánica sin equivalente, y forjó la intelligentsia criolla que nutriría el proceso de independencia.

Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada
27 de abril de 1783 – 1816
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
27 de abril de 1783 – 1816
Dónde
Mariquita, Honda, Popayán, Quito, Madrid, Nueva Granada, Santafé de Bogotá, Mesa de Juan Díaz (Cundinamarca), Río Magdalena, Cartagena de Indias
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. Las Reformas borbónicas impulsadas por Carlos III exigían inventariar y explotar racionalmente los recursos naturales del virreinato para aumentar la recaudación fiscal, lo que hacía indispensable una empresa científica de descripción sistemática.
  2. El arzobispo-virrey Antonio Caballero y Góngora concibió la Expedición como parte de un plan de explotación racional de las riquezas naturales —en especial la quina— y de reforma cultural y educativa del reino, en ruptura con la escolástica colonial.
  3. La presencia previa de José Celestino Mutis en Nueva Granada desde 1761, su red científica con Linné y su posición como médico ilustrado con vínculos virreinales, crearon las condiciones personales e institucionales para que la empresa fuera viable.
  4. La sugerencia del visitador y primer regente Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres contribuyó a precipitar la decisión de fundar la Expedición, en el marco de las reformas administrativas y fiscales que también desencadenaron el movimiento comunero de 1781.
27 de abril de 1783 – 1816Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada

Consecuencias

  1. La Expedición produjo un herbario de veinte mil plantas y un archivo visual de láminas botánicas ejecutadas por diecinueve pintores formados en la tradición quiteña, corpus sin equivalente entre las expediciones hispanoamericanas coetáneas.
  2. Se formó una genealogía intelectual criolla —Caldas, Zea, Lozano, Rizo, Matís, Vargas— que adquirió vocabulario científico común, manejo de instrumentos, cartografía y lectura de literatura europea, constituyendo la intelligentsia territorial que nutrió el proceso de independencia.
  3. El Observatorio Astronómico de Santafé, erigido durante la Expedición y puesto bajo la dirección de Caldas, se convirtió en centro nervioso de la vida científica y política del virreinato en vísperas de la independencia.
  4. El Semanario del Nuevo Reino de Granada (1808–1810), editado por Caldas, articuló una autoridad epistémica criolla que reclamaba el derecho a producir conocimiento propio sobre el territorio, sentando un precedente para la ciencia y la identidad nacional republicana.
  5. La Expedición fue clausurada en 1816 durante la Reconquista española, y varios de sus protagonistas —entre ellos Caldas— fueron ejecutados, lo que convirtió el proyecto ilustrado en mártir simbólico de la causa independentista.
  6. La disputa entre Mutis y Sebastián López Ruiz por la prioridad en el descubrimiento de las quinas, resuelta a favor de Mutis, consagró la Expedición como la única aduana legítima del saber botánico neogranadino ante la Corona, consolidando el modelo de ciencia institucional sobre el del comisionado individual.
03

La clave interpretativa

Por qué importa

La Real Expedición Botánica fue el dispositivo central de la Ilustración criolla neogranadina: no solo clasificó la flora del virreinato con el sistema linneano, sino que produjo una comunidad de letrados con territorio propio, instrumentos compartidos y conciencia de autoridad epistémica frente a Europa. Ese patriotismo científico, construido sobre jerarquías raciales del conocimiento que invisibilizaron a recolectores indígenas y artesanos anónimos, fue el sustrato intelectual sobre el que descansó el proceso de independencia y la posterior construcción del Estado republicano colombiano.
04

Desarrollo histórico

La historia completa

Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada

La Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada fue la empresa científica más ambiciosa que la Corona española desplegó en América durante el siglo XVIII. Inaugurada el 27 de abril de 1783 bajo la dirección de José Celestino Mutis, funcionó durante treinta y tres años —hasta su clausura en 1816, en plena Reconquista— con la misión formal de describir, clasificar y dibujar la flora del virreinato conforme al sistema linneano. Sus productos materiales fueron un herbario de veinte mil plantas y una escuela de iconografía botánica sin equivalente en las expediciones hispanoamericanas coetáneas, servida por diecinueve pintores. Sus productos intelectuales y políticos fueron otros y menos previstos: la Expedición fue el taller donde una generación de letrados criollos —Francisco José de Caldas, Francisco Antonio Zea, Jorge Tadeo Lozano, Sinforoso Mutis, Salvador Rizo— aprendió a mirar el territorio neogranadino como objeto de conocimiento propio, a traducir sus recursos y sus paisajes al lenguaje de la ciencia europea, y a construir sobre esa traducción una autoridad epistémica que la república independiente heredaría casi intacta, con sus luces y con sus exclusiones.

El mundo del que brota la Expedición

Mutis había llegado a Santa Fe en 1761 como médico del virrey Pedro Messía de la Cerda, dos décadas antes del acto fundacional. En ese intervalo hizo lo que un ilustrado europeo trasplantado hacía en las colonias: correspondió con Carl Linné, quien le dedicó plantas —una llamada mutisia— y le abrió las puertas de la Universidad de Uppsala y la Academia de Estocolmo; enseñó astronomía copernicana en Nueva Granada, el primero en hacerlo en el virreinato; y provocó, con esa enseñanza, el ataque de los dominicos, guardianes del pensamiento tomista, que consideraban herética cualquier afirmación sobre el movimiento de la Tierra. Solo la protección del arzobispo-virrey Antonio Caballero y Góngora evitó su expulsión.

El conflicto no era menor. Marcaba la línea de fractura que atravesaba a la Nueva Granada de la segunda mitad del siglo XVIII: por un lado, una cultura escolástica anclada en las universidades religiosas, que dictaba lo pensable en materia de filosofía natural; por el otro, un puñado de figuras —Mutis entre ellos, y antes Francisco Antonio Moreno y Escandón, uno de los mayores promotores del cambio entre 1764 y 1780— que intentaban introducir la ciencia moderna, la matemática y una orientación práctica del saber. La Corona borbónica, bajo Carlos III, había decidido apoyar a los segundos. No por convicción filosófica, sino por cálculo fiscal: un imperio que quería aumentar la recaudación necesitaba inventariar sus recursos, y para inventariarlos necesitaba una ciencia útil.

El brazo administrativo de esa política llegó al virreinato con Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres, primer regente del Nuevo Reino de Granada, cuyas reformas hacendísticas precipitaron el movimiento comunero de 1781. Fue Gutiérrez de Piñeres quien sugirió la creación de una empresa botánica, y fue Caballero y Góngora quien la concibió, en un plan más amplio, como parte de un programa de explotación racional de las riquezas naturales del reino y de reforma cultural de sus establecimientos de enseñanza. La Expedición Botánica nació así en el punto exacto donde se cruzaban la extracción fiscal borbónica, la ambición reformadora ilustrada y la ambición personal de un médico gaditano que llevaba veintidós años esperando esa carta.

La estructura y la primera década

La dirección se formalizó el 1 de abril de 1783; la inauguración pública, veintiséis días después. Mutis fue nombrado director; Eloy Valenzuela, subdirector; Antonio García del Campo, pintor; Luis Esteban y Roque Gutiérrez, auxiliares. La primera sede se estableció en la Mesa de Juan Díaz, en tierras de Cundinamarca. De allí la Expedición se trasladó a Mariquita, donde permaneció durante los años más productivos, y finalmente a Santafé de Bogotá, donde funcionó hasta el desmantelamiento.

La distribución territorial es reveladora. Mariquita, en la cuenca media del Magdalena, era región de quinas: no una elección estética, sino económica. La quina —febrífugo indispensable en un mundo asediado por la malaria— se había convertido en la obsesión práctica del virrey y del director. Caballero y Góngora había propuesto someter a estanco la explotación de los bosques de quina, argumentando que la naturaleza misma indicaba ese monopolio al producir el reino el febrífugo en exclusiva. Se estimaba en dieciséis mil arrobas el consumo mundial anual; la aritmética era irresistible. Bajo régimen de explotación por cuenta del Rey, la libra podía alcanzar veinte reales —sesenta y dos y medio pesos la arroba—; liberado el ramo al comercio particular, cayó a entre seis y ocho reales por libra puesta en Cartagena. La Expedición, en su costado más pragmático, era una oficina de prospección farmacológica al servicio del erario.

Pero fue también, y sobre todo, un taller de imágenes. Mutis modeló su escuela de iconografía botánica con pintores formados en la tradición quiteña, célebre por la minuciosidad, los colores brillantes y las líneas sinuosas de su escultura y pintura religiosas. La técnica empleada fue la miniatura —pintura ejecutada sobre vitela o papel terso, a la manera de la iluminación pero con claro y oscuro punteado, no tendido—, una decisión técnica que distinguía las láminas neogranadinas de las expediciones paralelas. México y Perú incluyeron dos dibujantes cada una en sus respectivas empresas botánicas; Mutis llegó a tener diecinueve. Ese solo dato reconfigura la escala de la Expedición: no era un inventario textual con ilustraciones auxiliares, sino un archivo visual monumental respaldado por descripciones. En su biblioteca, Mutis reunió libros impresos en Holanda, Inglaterra, Alemania, Francia e Italia, con técnicas avanzadas e íconos botánicos observados del natural; ese acervo revolucionó el ambiente novogranadino y sostuvo la formación de los pintores.

Detrás de las láminas hubo una arquitectura de trabajo poco visible en las narrativas heroicas: recolectores anónimos que localizaban las plantas en los bosques, artesanos que preparaban los soportes y los pigmentos, informantes indígenas que enseñaban nombres, usos, temporadas de floración y virtudes medicinales. La escuela de Quito aportó no solo manos, sino toda una gramática visual acumulada en dos siglos de taller colonial. La firma de la Expedición fue Mutis, y en segundo plano la de sus discípulos criollos; los saberes que la hicieron posible se depositaron en el archivo sin nombre.

El pleito de las quinas: quién posee el saber

Ninguna disputa ilumina mejor el funcionamiento interno de la ciencia colonial que el pleito entre Mutis y Sebastián López Ruiz. Por Real Orden de 1778, López Ruiz había sido nombrado encargado de recorrer las montañas del virreinato para estudiar los lugares donde crecían las quinas y la canela de los Andaquíes. Regresó en 1783 —el año mismo de la fundación de la Expedición— tras cruzar el territorio en todas direcciones, y solicitó al virrey Manuel Antonio Flórez el título de descubridor de las quinas del Nuevo Reino de Granada.

Mutis reclamó la prioridad. El pleito fue sentenciado a su favor, pese a que López Ruiz viajó personalmente a España para defender su causa. Derrotado en la cuestión de las quinas, López Ruiz continuó atacando desde otros frentes: cuestionó la legitimidad académica del director, alegando que sus títulos médicos eran dudosos, pues el Real Colegio de Cirugía de Cádiz donde Mutis había estudiado solo formaba cirujanos latinos y no médicos. El ataque era técnico y era certero: apuntaba al núcleo de la autoridad de Mutis, su condición de médico ilustrado.

El pleito importa por lo que revela sobre la economía política del saber colonial. No estaban en juego únicamente dos hombres, sino dos modelos de relación con la Corona: el comisionado individual con Real Orden previa —López Ruiz— y el director de una empresa institucional patrocinada por el virrey —Mutis—. La Corona arbitró a favor del segundo modelo, y con esa decisión consagró la Expedición como el conducto legítimo por el que debía pasar el conocimiento útil del reino. Descubrir una planta ya no bastaba: había que descubrirla dentro del dispositivo autorizado. La Expedición se convirtió, por vía judicial, en la aduana del saber botánico neogranadino.

La genealogía criolla

Mutis no era criollo —había nacido en Cádiz—, pero fue plenamente americanizado. Alrededor suyo se formó una genealogía intelectual criolla que constituye, quizá, el legado más consecuente de la Expedición. Enseñó a Felipe Vergara y Caycedo en los años 1760 y a Eloy Valenzuela en los 1770, quienes transmitieron sus conocimientos en el Colegio del Rosario. José Félix Restrepo, formado en la nueva filosofía, llevó la ciencia moderna al Colegio-Seminario de Popayán, y de esa cátedra salió Francisco José de Caldas.

Caldas es la figura más nítida de esa segunda generación. Payanés, formado en filosofía con Restrepo, se tituló en derecho en el Colegio del Rosario, pero no ejerció la abogacía. Durante años trabajó en un aislamiento casi total, midiendo altitudes por un método propio, estudiando la quina, haciendo observaciones astronómicas y geodésicas con instrumentos que él mismo construyó. Mutis lo comisionó para recorrer y estudiar los bosques del Ecuador, y a su regreso lo puso al frente del Observatorio Astronómico de Santafé —un edificio erigido durante la Expedición y que se convertiría en uno de los centros nerviosos de la vida científica y, más tarde, política del virreinato.

En torno a Caldas y al Observatorio orbitaba una red más amplia: Francisco Antonio Zea, futuro vicepresidente de la Gran Colombia; Jorge Tadeo Lozano, naturalista y luego presidente del Estado de Cundinamarca en 1811; Sinforoso Mutis, sobrino del director; Salvador Rizo, mayordomo de la Expedición y él mismo pintor; Francisco Javier Matís, considerado en su tiempo uno de los mejores pintores de flores del mundo; Pedro Fermín de Vargas, cuyo pensamiento económico y geográfico corrió paralelo al de Caldas. La Expedición, sin proponérselo, había producido algo que la Corona no había encargado: una intelligentsia territorial, formada en el manejo de instrumentos, en la clasificación linneana, en la cartografía, en la lectura de la literatura científica europea. Una comunidad de letrados con vocabulario común y con un objeto de estudio compartido: el suelo del virreinato.

El Semanario y la voz criolla

Esa comunidad se dotó de sus propios órganos de difusión. El Papel Periódico de Santafé, primer periódico de importancia en la Nueva Granada, contó con colaboraciones de Mutis, Zea, Matís, Caldas y otras figuras del círculo ilustrado; abordó la vida cotidiana urbana —pobreza, hospicios, hospitales—, promovió las sociedades de amigos del país e informó sobre comercio, nombramientos coloniales y noticias europeas, aludiendo a los granadinos como una comunidad. En 1801 apareció el Correo Curioso, erudito, económico y mercantil de la ciudad de Santafé de Bogotá, fundado y dirigido por Jorge Tadeo Lozano y el presbítero José Luis de Azuola, con cuarenta y seis números publicados.

El instrumento más consecuente fue el Semanario del Nuevo Reino de Granada, editado por Caldas entre 1808 y 1810. Allí escribió sobre el valor de la geografía para el reino, argumentando que ningún gasto debía escatimarse para producir un mapa detallado y digno del territorio, capaz de atraer las mejores mentes y de fomentar la industria, la navegación, la educación y la extracción de recursos naturales. Propuso una expedición "geográfica o económica" que congregara simultáneamente astrónomos, botánicos, mineralogistas, zoólogos, economistas y diseñadores para investigar las realidades propias del territorio. Y en su ensayo Del influjo del clima sobre los seres organizados declaró que no se arrodillaba ante ningún filósofo y que la experiencia debía primar sobre la autoridad de los textos científicos.

Esa frase merece pausa. Un letrado criollo, formado en un seminario provincial y en un colegio virreinal, reivindicaba autoridad epistémica frente a los grandes nombres europeos apelando a su propia experiencia sobre el terreno. La Expedición había producido las condiciones para esa declaración: sin los instrumentos, sin la biblioteca de Mutis, sin la práctica sostenida de mediciones y clasificaciones, la afirmación habría sido bravuconada. Con ellas, era un acto fundacional. La ciencia dejaba de ser algo que se recibía desde Europa para volverse algo que también se hacía —y se disputaba— en Santafé, en Popayán, en Quito.

El Semanario y sus antecedentes cumplieron otra función más silenciosa. Los estudios universitarios en los colegios de Santa Fe habían reunido a jóvenes de distintas provincias y forjado relaciones que luego se afianzaron mediante correspondencia privada; la prensa ilustrada amplió esas redes hasta configurar una comunidad imaginada de élites criollas. Neogranadinos de Cartagena, Popayán, Quito, Santafé, Tunja e Ibagué empezaron a leer los mismos textos, a discutir los mismos problemas y a reconocerse como miembros de un cuerpo intelectual con territorio propio. Ese reconocimiento, más que cualquier proclama política, fue el sustrato subjetivo sobre el que descansaría el proceso de independencia.

Humboldt en la casa de Mutis

En marzo de 1801, Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland fondearon en Cartagena tras pasar por la bahía de Cispatá y la isla de Barú. Remontaron el Magdalena hasta Honda, cruzaron a Santafé y se detuvieron allí durante dos meses en la casa de Mutis. El encuentro fue, en su modestia doméstica, uno de los momentos más densos de la historia científica hispanoamericana.

Mutis le habló a Humboldt de Guatavita, de la extracción de sal en Zipaquirá, de las propiedades de la quinina, del curare, de mediciones barométricas y de botánica. Humboldt le habló a Mutis de biogeografía, de la anatomía de los manatíes, de las luciérnagas, de geología. Mutis revisó el mapa preliminar del Magdalena que Humboldt había elaborado y le sugirió cambios que el prusiano incorporó de inmediato. Un mapa del Magdalena fue publicado después en París con el crédito dado a Caldas.

Ese pequeño episodio cartográfico condensa algo esencial. Humboldt no vino a instruir a los americanos: vino a conversar con ellos, a tomar sus datos, a corregir sus mapas con la información que ellos poseían. Cuando dejó Bogotá y atravesó el paso del Quindío —territorio extenso, casi impenetrable y despoblado— en 1801, iba equipado con conocimientos que la Expedición y sus satélites habían acumulado durante dos décadas. Los tomos sobre plantas equinocciales resultantes de su viaje, en los que colaboró Carl Sigismund Kunth, trataron ciento cuarenta y dos especies, cerca de treinta de las cuales pertenecían a la Flora de Bogotá de Mutis.

Al mismo tiempo, la Expedición mostraba plena vitalidad: Caldas regresaba del Ecuador cargado de materiales para el Observatorio, Mutis continuaba la Flora de Bogotá con un herbario de veinte mil plantas, y los diecinueve pintores seguían produciendo láminas. Humboldt, forastero elocuente, encontró en Santafé un centro científico americano funcionando a pleno rendimiento; sus escritos posteriores, con su característica atención a la diversidad desbordante de la naturaleza tropical, dieron al mundo europeo una imagen del paisaje neogranadino que en muchos aspectos ya había sido pre-construida por Mutis y sus discípulos.

La paradoja borbónica

La Expedición nació de las reformas borbónicas y fue, en cierto modo, su emblema más luminoso. Pero contenía en su interior la contradicción que terminaría por dinamitar el orden que la había engendrado.

La intelligentsia criolla que se formó entre 1760 y 1800 compartía los temas y las propuestas de la generación ilustrada española del reinado de Carlos III: rechazo a la escolástica, entusiasmo por la ciencia moderna, fe en la educación técnica como remedio a los males sociales. Las reformas borbónicas, al fomentar exportaciones, apoyar la ciencia aplicada a la minería y la agricultura y estimular el desarrollo universitario, coincidían con los intereses criollos, y estos las acogieron con entusiasmo. La Expedición fue el punto de convergencia perfecto entre ambos programas.

Pero la asimilación fue más profunda de lo previsto. Los criollos ilustrados no aprendieron solo taxonomía y cartografía; aprendieron también a mirar el territorio como recurso, y por tanto como posesión susceptible de ser administrada mejor. Desde la década de 1790, algunos empezaron a culpar al régimen español por no mejorar las comunicaciones internas y por obstruir el desarrollo del comercio exterior, pese a que varios virreyes habían apoyado la ilustración científica. La misma métrica —utilidad, racionalidad, provecho económico— que la Corona había introducido para legitimar sus reformas se volvió contra el orden colonial cuando este demostró ser incapaz de estar a la altura de esa métrica. El estanco de la quina fue criticado precisamente por restringir la libertad de comercio y limitar la actividad de comerciantes y agricultores capaces de explotar el recurso por su cuenta.

La paradoja se completó con la conciencia territorial. Los criollos que sabían medir altitudes, clasificar plantas, dibujar cuencas hidrográficas y calcular consumos mundiales de quina llegaron a sentir el territorio neogranadino como algo que conocían mejor que sus gobernantes peninsulares. La autoridad epistémica fabricada dentro de la Expedición se traducía casi automáticamente en un principio de legitimidad política: quien conoce el territorio tiene un derecho superior sobre él. Ese principio no era republicano —Caldas y Mutis nunca lo formularon en términos políticos explícitos durante los años activos de la Expedición—, pero contenía el germen del que se nutriría el patriotismo criollo tras 1810.

El desmantelamiento y la muerte de Caldas

Cuando estalló la crisis de la monarquía española en 1808 y se abrieron las juntas americanas en 1810, la red formada en torno a la Expedición se politizó rápidamente. Jorge Tadeo Lozano presidió el Estado de Cundinamarca en 1811. Zea alcanzaría más tarde la vicepresidencia de la Gran Colombia. Caldas puso sus conocimientos de geografía e ingeniería al servicio de las fuerzas patriotas en la Primera República.

La Reconquista española, iniciada en 1815 y consumada en 1816 con la toma de Santafé por Pablo Morillo, cerró violentamente el ciclo. La Expedición fue clausurada; parte de su archivo fue embarcado hacia España. Caldas fue fusilado en 1816. Su muerte impactó profundamente a la sociedad criolla y fue evocada en el poema Lamentación de Pubén, de su coterráneo payanés José María Gruesso, publicado en 1820, donde apareció por primera vez la palabra "romántico" aplicada a la naturaleza neogranadina. La ejecución convirtió a Caldas, casi de inmediato, en símbolo: no solo un mártir de la Independencia, sino el mártir específico de la ciencia americana asesinada por el absolutismo peninsular.

Apropiación republicana y jerarquías del saber

A partir de la década de 1820, los sobrevivientes y herederos de la red expedicionaria emprendieron una operación deliberada de memoria. Miembros del Partido Libertador —entre ellos José Manuel Restrepo— reimprimieron y descontextualizaron textos del Semanario, convirtiendo a Caldas en el "genio patriótico" que había propugnado la libre circulación del conocimiento técnico y anticipado, en clave científica, la libertad política. La operación fue efectiva. Todavía hoy Caldas figura en el imaginario nacional como precursor intelectual de la Independencia, aunque en vida se identificó menos con la política que con la astronomía, la botánica y la geodesia.

La reapropiación no se detuvo en Caldas. En 1860, Florentino Vezga publicó en el boletín de la Sociedad de Naturalistas su Memoria sobre la historia del estudio de la botánica en la Nueva Granada, considerada la primera obra sobre historia de la ciencia en Colombia; su segunda parte, dedicada a la Expedición, cumplía la función explícita de proporcionar identificación histórica al pequeño núcleo de científicos de la época. La Sociedad publicó únicamente dos números de su boletín Contribuciones de Colombia a las ciencias y a las artes entre 1860 y 1861, pero el gesto quedó fijado: la Expedición era la partida de nacimiento de la ciencia colombiana, y la ciencia colombiana era una hija directa del patriotismo ilustrado.

Mientras tanto, la práctica cotidiana de la botánica sobrevivió por vías más humildes. La enseñanza en la Nueva Granada del siglo XIX quedó principalmente en manos de Francisco Javier Matís —antiguo pintor de la Expedición—, del presbítero autodidacta Juan María Céspedes y del médico Francisco Bayón. Céspedes evolucionó del sistema sexual de Linné al sistema natural de Jussieu, recomendando hacia 1842 una modificación del lineano y aceptando finalmente el de Jussieu. La ciencia continuó, pero fragmentada, sin la infraestructura ni la escala que había tenido bajo Mutis.

Dos consecuencias de fondo merecen consignarse. La primera: la Expedición legó a la república una manera de imaginar el territorio como espacio susceptible de ser inventariado, cartografiado, clasificado y puesto al servicio de un proyecto de desarrollo. Toda la tradición corográfica del siglo XIX —desde la Comisión Corográfica de Agustín Codazzi hasta los estudios regionales tardíos— descansa sobre esa gramática. La segunda es más incómoda. La autoridad epistémica que la Expedición fabricó fue, desde su origen, una autoridad estratificada. Los saberes indígenas sobre plantas medicinales, los conocimientos de los recolectores afrodescendientes sobre los bosques del Magdalena, la destreza técnica de los artesanos y pintores quiteños alimentaron el archivo pero no fueron reconocidos como conocimiento en sentido pleno: fueron materia prima que la firma criolla —Mutis, Caldas— transformó en ciencia. La república heredó esa jerarquía sin repensarla. Los grandes proyectos científicos del siglo XIX seguirían atribuyendo la autoría intelectual a letrados blancos criollos, mientras el trabajo indígena, negro y artesanal permanecía en el anonimato del método.

Por qué la Expedición sigue importando

La Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada no fue el proyecto científico más productivo del siglo XVIII americano si se mide por publicaciones concluidas: la Flora de Bogotá no llegó a imprimirse en vida de Mutis y buena parte de sus láminas dormiría en Madrid durante más de un siglo. Su importancia está en otra parte. Fue el dispositivo que dotó a una generación criolla de los instrumentos —conceptuales, técnicos, institucionales— con los que aprendieron a nombrar el territorio como propio. Fue la escuela donde la miniatura sobre vitela, la observación astronómica y la corresponsalía con Linné convivieron con la política del estanco, el conflicto por las quinas y el patronazgo virreinal. Fue el punto en el que la Corona borbónica, buscando extraer más valor fiscal del suelo americano, terminó financiando la infraestructura simbólica sobre la que ese suelo se independizaría.

La Colombia contemporánea, cuando invoca el nombre de Mutis, a Caldas o a los pintores de Mariquita, invoca menos un episodio del pasado que un modelo persistente de relación entre saber y territorio. Ese modelo tiene sus grandezas —la fe en la ciencia útil, el afán por conocer el país, la confianza en que la investigación es una forma de soberanía— y tiene sus deudas: las que quedaron sin pagar cuando los nombres de los recolectores, informantes, cargueros y aprendices se disolvieron en el pie de página del gran archivo botánico. La Expedición sigue importando porque en ella se cifra, más nítidamente que en cualquier otro momento del período colonial tardío, esa doble herencia.

05

La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

07

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

24 documentos · 42 fragmentos
01Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 85, 88, 913 citas
[1]alemanes en la Nueva Granada, y por sugerencia, entre otros, del visitador Juan Francisco Gutiérrez de Piñe- res, se dio nacimiento a la Expedicion Botánica, que el primero de abril de 1783 se puso bajo la dirección de Mutis, la subdirección de Eloy Va- lenzuela (1756-1834) y la plaza de pintor de Antonio García del…p. 91
[5]E 329 Sin embargo, las reformas no sólo tuvieron ese carácter, sino que también pretendieron solucionar los problemas de una sociedad que, como la neogranadina, acusó grandes cambios en el siglo XVII, cuando la población creció rápida- mente, el elemento mestizo pasó a ser el grupo mayoritario de la po- blación, se…p. 85
[34](1818-1819). tado a través de la aplicación de las llamadas cien- cias útiles, la conciencia de habitar un territorio distinto de la metrópoli y la apropiación de una ideología diferente a aquella que sustentaba el ab- solutismo monárquico, crearon las condiciones para madurar el proceso de Independencia, el cual de…p. 88
02Manual de arte del siglo XIX en ColombiaBeatriz González Aranda · 2017 · p. 36, 48, 53, 594 citas
[2]innovación y experimen- tación. La desarrolló únicamente con los recursos que obtuvo de sus distintas disciplinas: médico, mineralogista y profesor. Tuvo un solo pintor de santos, monjas y más adelante, virreyes, Pablo Antonio García del Campo, y alguno que otro ocasional. Este período duró desde 1760 hasta 1783. La…p. 48
[12]laborioso e instruido en la ciencia natural» 15. Cuando a Mutis le roban el descubrimiento de los árboles de quina, es a Suecia y no a España donde acude en busca de auxilio. La extensa biblioteca de Mutis, que abarcaba todos los aspectos de la cultura, historia, literatura, geografía, matemá- ticas y botánica,…p. 36
[23]santafereño, José María Espinosa. Dentro de la comunidad de artistas fue el que causó más proble- mas hasta el punto que Mutis le aconsejó a Rizo, en un momento de crisis, que lo dejara abandonar la Expedición. Donde Mutis pudo modelar su escuela de iconos botá- nicos fue con los quiteños. Los jóvenes, en su gran…p. 53
[24]miniatura es «pintura que se eje- cuta sobre vitela o papel terso, a manera de iluminación; pero ejecutado el claro y el oscuro, punteado y no tendi- do» 36. Iluminación es una «especie de pintura al temple, que de ordinario se ejecuta en vitelas o papel terso». Pin- tura al temple, «especie de pintura acuosa, que se…p. 59
03El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 5431 cita
[3]el progreso de la sociedad. En el pensamiento neogranadino aparecía el concepto de «utilidad social de la ciencia», que había 370 Vida y escritos, ed. cit., págs. 143 y 144. 544 Jíndi Jícídneer Ucnsi sido completamente ajeno a la cultura colonial, cultura de contenido religioso esencialmente, jurídica y filológi- ca,…p. 543
04Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 178, 2792 citas
[4]sustitución de él y en cierta forma para llenar sus funciones, para el Nuevo Reino, bajo Carlos III se creó la institución de la Regencia. En la Real Orden del 25 de marzo de 1783, dirigida a la Audiencia de Quito, con motivo de la lle- gada del regente para ese territorio, se acompa- ñaba la Ordenanza de Intendentes…p. 178
[27]ilustración neograna- dina: Mutis, Zea, Matiz, Caldas, Ulloa, entre otros, además del mismo Rodríguez. El segundo periódico de importancia y el primero fundado y dirigido por particulares, Jorge Tadeo Lozano y su primo el presbítero José Luis de Azuola, tiene una orientación más específica y recibe sólo colaboraciones…p. 279
05Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2041 cita
[6]Pedro Messía de la Cerda. Lo impulsaba, fundamentalmente, el de- seo de desentrañar las propiedades de la quina y establecer sus auténticas propiedades médicas. El impacto del trópico fue grande, pues a cada paso se encontraba con una novedad botá- nica o zoológica. Al año de su llegada, sentó las bases de su…p. 204
06Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 120, 1362 citas
[7]o r el tem a, poco se hizo al respecto, acaso p o rq u e los gastos m ilitares absorbían g ran p arte d e los recursos fiscales. A p a rtir d e la décad a d e los años 1790, los criollos ilu strad o s com enzaron a c u lp ar cada vez m ás al régim en español p o r no tom ar m ed id as ad e cu ad a s para m ejorar las…p. 120
[41]sentim iento incipiente de id en tid a d n eo g ran ad in a antes de finalizar el periodo colonial. El m u ch as veces citado Imagined Com m unities, de Benedict A nderson, sostiene q u e los periódicos del p eriodo colonial tardío, publicados en la N u e Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de…p. 136
07Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 282 citas
[8]que uno de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser…p. 28
[9]de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser utilizados…p. 28
08Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · p. 54, 60, 633 citas
[10]alumnos lo que ya se discutía en el resto de Europa: la Revolutionibus orbium coelestium de Copérnico, que sostenía que la tierra es otro planeta girando alrededor del sol, y no al revés, como querían las Sagradas Escrituras. La orden de los dominicos se fue lanza en ristre contra Mutis. No pudieron expulsarlo como…p. 60
[26]podía y acaso porque tampoco le interesaba; su rebeldía era en esencia contra el método escolástico, contra sus colegas, que sentían exce- siva confianza por los textos de los científicos de ese momento (Newton, Buffon, Montesquieu), sin demostrar antes si lo que se decía en esos textos se confirmaba en la…p. 63
[31]Villalonga, recomendó suprimirlo, en vista de su escasa infraestructura. Era la colonia más pobre del Imperio español. De virreinato volvió a hablarse tiempo después, cuando la poderosa armada inglesa intentó tomarse Cartagena en 1741, hambrienta por colonizar Sur- américa. La Corona española reforzó las defensas de…p. 54
09Memorias para la historia de la medicina en Santafé de BogotáPedro María Ibáñez · 2017 · p. 69, 80, 993 citas
[11]primero que enseñó entre no- sotros el sistema de Copérnico, mirado como herejía por los frailes de la Colonia, los que no admitían que la tierra tuviera movimiento alguno. Sostuvo correspondencia con Linné, y este sabio le de- dicó varias plantas, conocida una con el nombre de mutisia, e hizo circular en el mundo…p. 80
[13]España, y trabaja en la Fauna cundinamarquesa; Caldas había sido comisionado por el Director para recorrer y es- tudiar los bosques del Ecuador, y regresaba cargado de ricos despojos de esta campaña científica a encargarse del Ob- servatorio; Juan Bautista Aguiar y Benedicto Domínguez se habían distinguido por su…p. 69
[16]España, y solicitó del Virrey, don Manuel Antonio Flórez, el título de descu- bridor de las quinas del Nuevo Reino. Esta solicitud fue origen de un pleito seguido entre López Ruiz y el señor Mutis, y sentenciado a favor del segundo, no obstante ha- berse trasladado López Ruiz a España con el fin de apreciar el negocio…p. 99
10Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · p. 1381 cita
[14]dio más tiempo para ir a presentar sus respetos al hombre por el que había desviado su camino: José Celestino Mutis. La visita se alargó por dos meses. Mutis deleitaba a Humboldt con sus historias de Guatavita y las leyendas de El Dorado; con el recuento acerca de las dificultades técnicas de la extracción de sal en…p. 138
11The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · p. 101, 1042 citas
[15]them and were awaiting higher appointments. These young men were more likely to be responsive to the new science than were older men operating according to a long-established routine. It is possible to construct a kind of intellectual genealogy showing how Mutis's influence spread from one student genera- tion to the…p. 101
[25]Anillo, an engineer and mathematician sent from Spain as the vice-royalty's director of public works. 22 The most notable of the upper-class creole scientists who appeared at this time was Francisco José de Caldas of Popayán, who, despite the fact that he worked for a long time in virtually total isolation, managed to…p. 104
12Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 98, 1782 citas
[17]la mayor parte de los curanderos y cirujanos romancistas eran mestizos. Ciertamente, Isla estudió filosofía con los jesuítas en la Universidad Javeriana de Bogotá y luego ingresó a la orden de San Juan de Dios. Sin embargo, la 94 Santiago Castro-Gótru directo a la pretensión "ilegal" de Mutis de formar médicos por…p. 98
[21]taxonómica de la naturaleza, era una estructura del conocimiento que daba más prioridad al orden, a través de la mediday la composición de series jerárquicas. Conocer significaba discriminar, y esta disaiminación tenía lugar a través de la separación de interminables parecidos en dos grupos: de u n a parte, las…p. 178
13Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de GranadaPedro Fermín de Vargas · 2016 · p. 631 cita
[18]y en cercanías del río de la Magdalena, debería ser para el Reino una fuente inagotable de bienes. Calcúlese que en todo el universo se consumen anualmente cerca de 16. 000 arrobas de este género. Cada arroba puesta en Cartagena importa a razón de 20 reales de plata la libra — 62 ½ pesos—, ganando el Erario inmensas…p. 63
14Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 4021 cita
[19]remitido a España en los dos años anterio- res, 21. 271 cajones con el peso de 220. 252 arrobas 8 libras, que si se beneficiasen por cuenta de la Real Hacienda al precio equitativo propuesto en el plan de estanco de este género (de que hablaré en su lugar), podrían producir al Real Erario más de 600. 000 pesos…p. 402
15Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 1391 cita
[20]de exportación del palo de tinte y el de la quina, de corta duración. Estos estancos o monopolios, especialmente el de aguardientes y tabaco, fueron el blanco de las mayores críticas, porque restaban campos de actividad a comerciantes y agricultores, que estaban en capacidad de hacer inversiones y explotar por su…p. 139
16La botánica en Colombia, hechos notables en su desarrolloSantiago Díaz Piedrahita · 2016 · p. 94, 105, 1173 citas
[22]muerte acaecida en Barcelona, el médico que le acompañó en sus últimos momentos sustrajo las láminas, las que pasados los años fueron vendidas y sacadas subrepticiamente de España, siendo descritas ante las autoridades aduaneras como di - bujos realizados a manera de ejercicios por aprendices de bellas artes.…p. 94
[36]que el alojamiento y las facilidades ofrecidas en Bogotá y a lo largo de la ruta. De las 142 especies tratadas en los dos tomos de las Plantas equinocciales, cerca de treinta pertenecían sin duda a la Flora de Bogotá. Por su aporte al conocimiento de la flora colombiana, ocupan lugar destacado en la historia de la…p. 105
[39]xix la enseñanza de esta ciencia en la Nueva Granada quedó en manos de Francisco Javier Matís, quien ejercía cierta influencia entre la juventud; aparte de él, esta activi - dad tan sólo era desempeñada por el presbítero Juan María Céspedes y por el médico Francisco Bayón. Céspedes, aun - que autodidacta en su…p. 117
17Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 48, 892 citas
[28]group gave to independence. Indians who did not sup- port the war were therefore profoundly different from other cit- izens, but through no fault of their own. “The opprobrium that breaks all of the soul’s springs managed to sink them in the most profound abject poverty and in the most brutal of stupidity.... They…p. 89
[29]coastlines, and territories. At the time of his writing, Caldas lamented that geographic knowledge about his place of birth was in its infancy. He argued no expense should be spared to ensure the production of a stately, dignified, detailed map, a “magic painting” that would attract the brightest minds and foment…p. 48
18Historia de Colombia. La Gran Colombia II. Tomo 10Juan Salvat, Roberto García Rojas (directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico) · p. 110, 1142 citas
[30]de las plantas, una perspec- tiva que ciertamente adquirié durante sus viajes por el Cauca y el Ecuador y, sobre todo, cuando insistid en la urgencia de realizar una expedicion «geogra- fica 0 econdémica», con la cooperacién simultanea de astronomos, botanicos, mineralogistas, zodlo- gos, economistas y unos cuantos…p. 110
[40]de clasificaci6n zooldgica y botanica. La Sociedad de Naturalistas publicé dos nu- meros de su boletin: Contribuciones de Colombia a las ciencias y a las artes (1860-1861). En el co- trespondiente al primer ano se incluy6 la que habria de ser la primera obra sobre la historia de la ciencia en Colombia: Memoria sobre…p. 114
19Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 5491 cita
[32]franc é s cuyas obras, que penetran lentamente y a menudo de contrabando, influir á n de manera decisiva s ó lo en la generaci ó n siguiente, la que har á la Independencia. En la etapa comprendida entre 1760 y 1800 la intelligentsia criolla se encuentra preocupada por los mismos temas, los mismos problemas y…p. 549
20Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 841 cita
[33]a poco el n ú mero de espa ñ oles en los principales cargos, en particular al mando de tropas, como los gobernadores, que ya para 1794 eran casi todos espa ñ oles. Los cabildos, con regidores que casi siempre compraban sus puestos, siguieron en manos de los crio llos, a pesar de algunos intentos de los virreyes de…p. 84
21¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 481 cita
[35]en las que se representó la flora de la Nueva Granada. Pero, ya se dijo, además de estimular la formación intelectual de los criollos, los monarcas españoles también deseaban forta lecer su autoridad sobre sus reinos en América, de ahí el apodo de "déspotas ilustrados" con el que se conocería posteriormente a estos…p. 48
22The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 5411 cita
[37]map— published later in Paris, with credit given to Caldas. Our extract is substantially incomplete for excluding the accompanying drawings —in a record that married scientific observation with literary ambition and the artistic effort of drawing and painting the landscape. As with the hundreds of color plates…p. 541
23La colonización antioqueña: una empresa de caminosEduardo Santa · 2016 · p. 2131 cita
[38]Quindío. Este viaje verdaderamente heroico, por el cúmulo de penalidades, lo hizo en 1801, prácticamente en las pos- trimerías de la época colonial, cuando aquellas tierras que estaban despobladas eran, ni más ni menos, extensas y casi impenetrables selvas, pues la avanzada de los colonizado- res todavía no había…p. 213
24Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 1721 cita
[42]252-258. 107 Archivo General de la Nación, Empleados Públicos de Cundina- marca, tomo i, folios 179-278. 173 Híndicíe rf ae oíre vidíríete ft Ciailqíe su eco llega a la era republicana para ser combinado con una pedagogía para la producción de ciudadanos. La prensa de fines del siglo xviii también conver- gió en los…p. 172