Alexander von Humboldt
Transversal
1769–1859
La biografía
Cuando Alexander von Humboldt desembarcó en Cartagena de Indias el 30 de marzo de 1801, tenía treinta y un años y ya arrastraba una reputación de sabio total. Salió del actual territorio colombiano seis meses después, tras cruzar el Magdalena, atravesar el paso del Quindío a lomos de cargueros y frecuentar en Santafé la casa de José Celestino Mutis. En esos meses no descubrió, en sentido estricto, un país que la Expedición Botánica ya había descrito largamente; hizo algo distinto y de consecuencias más duraderas: incorporó a la Nueva Granada al mapa científico de Europa, validó ante ese mapa el trabajo de los ilustrados criollos y dejó una manera de mirar el territorio —como unidad natural desbordante, cognoscible por la ciencia y ordenable en un cuadro— que las élites republicanas, la Comisión Corográfica del siglo XIX y, hasta hoy, el instituto de biodiversidad que lleva su nombre seguirían usando como lengua franca. Este artículo reconstruye ese paso, sus antecedentes y su larga posteridad colombiana.
Línea de vida
- 1799
Inicio del viaje a las regiones equinocciales
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Humboldt y el botánico francés Aimé Bonpland parten hacia América con licencia de la Corona española, iniciando un recorrido de cinco años por Venezuela, la Nueva Granada, el Perú, Nueva España y el Caribe.
- 1801
Ingreso y recorrido por la Nueva Granada
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El 30 de marzo de 1801 fondean en Cartagena de Indias tras pasar por la bahía de Cispatá y la isla de Barú. Ascienden por el río Magdalena hasta Honda, llegan a Santafé donde frecuentan a José Celestino Mutis y su círculo, cruzan el penoso paso del Quindío hacia Cartago y continúan hacia el sur rumbo a Quito. Durante el recorrido observan la minería de aluvión, estiman el contrabando de oro en 0,36 millones de pesos y recogen datos botánicos, lingüísticos y arqueológicos.
- 1804
Regreso a Europa y encuentro con Bolívar en París
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Tras una escala en Virginia donde se reunió con Thomas Jefferson, Humboldt se instala en París. Ese mismo año conoce a Simón Bolívar; la relación se prolongaría por correspondencia, con una carta conocida del Libertador fechada el 10 de noviembre de 1821, convirtiendo a Humboldt en referente simbólico del movimiento emancipador hispanoamericano.
- 1810
Publicación de 'Vistas de las cordilleras y los monumentos de los pueblos de América'
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La obra incluye grabados del paisaje neogranadino, entre ellos los Puentes naturales de Icononzo, fijando para el público europeo una imagen estética del territorio colombiano y contribuyendo a desmontar la tesis ilustrada europea de la inferioridad de la naturaleza americana.
- 1822
Publicación del mapa general de Colombia
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Humboldt elabora un mapa general de Colombia basado en observaciones e indagaciones astronómicas, considerado el más completo del país hasta entonces, elaborado para ilustrar la versión española de su obra 'Viajes a las regiones equinoxiales del Nuevo Continente' y tomando en cuenta los trabajos de Boussingault, Ribero y Roulin.
- 1847
Reconocimiento cartográfico póstumo: mapa de Joaquín Acosta
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El general Joaquín Acosta publica un nuevo Mapa de la República de Nueva Granada dedicado al barón de Humboldt, gesto que testimonia el reconocimiento de su figura en la cartografía colombiana del siglo XIX.
- 1982
Publicación de los diarios colombianos
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Los extractos de los Diarios VII a y b, correspondientes al viaje por Colombia, son publicados bajo el título 'Alexander von Humboldt in Kolumbien' en edición conjunta de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y la Academia de Ciencias de la RDA, con impresión a cargo de la Flota Mercante Grancolombiana en Bogotá.
La semblanza: el prusiano que se hizo americano
Alexander von Humboldt (1769–1859) fue naturalista, geógrafo, minerólogo y viajero prusiano, y una de las figuras europeas que con más ambición encarnó la idea ilustrada de un saber unificado de la naturaleza. Su viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, entre 1799 y 1804, en compañía del botánico francés Aimé Bonpland, produjo una obra monumental —Voyage aux régions équinoxiales du Nouveau Continent, con sus atlas, sus tomos de botánica, sus vistas de cordilleras— que fijó durante décadas la imagen europea de la América tropical.
Para la historia de Colombia, Humboldt importa por tres razones que conviene separar antes de volver a fundirlas. Primero, porque su paso de 1801 por la Nueva Granada dejó observaciones concretas —sobre la minería de aluvión, sobre el contrabando de oro, sobre la flora de Bogotá, sobre las cabezas de obsidiana atribuidas a los muiscas— que se citaron y discutieron durante todo el siglo XIX. Segundo, porque en 1822 publicó un mapa general de Colombia que fue, hasta la Comisión Corográfica, la referencia cartográfica del país, y difundió grabados —el de los puentes naturales de Icononzo entre ellos— que enseñaron a Europa cómo se veía el paisaje neogranadino. Y tercero, porque su encuentro con Simón Bolívar en París en 1804 y su prestigio simbólico lo convirtieron, en el imaginario republicano, en una suerte de padrino europeo de la independencia americana: papel más ambiguo y menos demostrable de lo que la tradición ha querido, pero real en sus efectos.
Los orígenes de la mirada: Berlín, la ciencia borbónica y el ambiente ilustrado neogranadino
Humboldt nació en Berlín en 1769, en una familia aristocrática ilustrada. Su hermano mayor, Wilhelm von Humboldt, sería filólogo y reformador educativo; Alexander, tras estudiar minería en Freiberg y trabajar como funcionario del ramo, se orientó hacia una ciencia de campo que combinara la precisión instrumental con la síntesis global. En 1799, con licencia de la Corona española gestionada gracias a sus contactos en Madrid, partió con Bonpland hacia América. Cinco años más tarde regresaría a Europa cargado de instrumentos, herbarios, cuadernos y una fama que solo la de Napoleón le disputaba en los salones parisinos.
La Nueva Granada que iba a encontrar no era terra incognita. Cuando Humboldt fondeó en Cartagena, José Celestino Mutis llevaba cuarenta años en el virreinato. Había llegado a Santafé en 1761 como médico del virrey Pedro Messía de la Zerda; en 1762 pronunció el discurso de apertura de una cátedra de Matemáticas y desde entonces enseñó y defendió el sistema copernicano, contra los dominicos, guardianes del tomismo. Esa docencia tuvo descendencia intelectual: Felipe Vergara y Caycedo en los años sesenta, Eloy Valenzuela en los setenta, y a través de figuras como José Félix Restrepo la nueva ciencia se propagó hasta Popayán.
El punto de inflexión institucional fue el 1 de abril de 1783, cuando Mutis quedó al frente de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada, con Valenzuela como subdirector y Antonio García del Campo como pintor. La Expedición era hija directa de la política borbónica de Carlos III: una ciencia pragmática, puesta al servicio del inventario y la explotación económica del imperio, cuyo objetivo declarado incluía descifrar las propiedades comerciales de la quina. El arzobispo-virrey Antonio Caballero y Góngora, protector de Mutis, encarnó ese impulso ilustrado en el ejercicio del gobierno.
Hacia 1800, la intelligentsia criolla de Santafé compartía con la España ilustrada un mismo repertorio: rechazo de la escolástica, entusiasmo por la ciencia moderna, fe en la educación técnica como palanca de progreso. Mutis mantenía correspondencia con Linneo —quien le había dedicado varias plantas, entre ellas la mutisia, y le había abierto las puertas de Uppsala y la Academia de Estocolmo— y coordinaba una red que incluía a Francisco José de Caldas, comisionado para recorrer los bosques del Ecuador y ocuparse del Observatorio, y a Jorge Tadeo Lozano, ocupado en su Fauna cundinamarquesa. La Nueva Granada tenía, en suma, un ambiente científico maduro, con instituciones frágiles pero con producción real, que aguardaba un interlocutor europeo a la altura. Humboldt fue ese interlocutor.
La trayectoria neogranadina: seis meses de 1801
El itinerario colombiano de Humboldt puede reconstruirse con precisión. En marzo de 1801, tras haber recorrido Venezuela y el Orinoco, Humboldt y Bonpland ingresaron al territorio de la Nueva Granada frente a la bahía de Cispatá, en la desembocadura del río Sinú. De allí pasaron a la isla de Barú y, el 30 de marzo, fondearon en Cartagena. La ciudad amurallada era entonces el gran puerto del virreinato, y la escala inicial les permitió recorrer sus alrededores —Turbaco entre ellos— antes de emprender el ascenso al altiplano.
Subieron por el río Magdalena hasta Honda: la ruta clásica, larga, calurosa, penosa, que todo funcionario o viajero con destino a Santafé recorría en champán. Desde Honda alcanzaron la capital virreinal, donde Humboldt frecuentó a Mutis y a su círculo. El trato personal con el sabio gaditano y con Caldas dejó una huella cruzada: Humboldt incorporó materiales y observaciones criollas a su obra, y los ilustrados neogranadinos ganaron un corresponsal europeo de primer orden. De las 142 especies tratadas en los dos tomos de Plantes Équinoxiales, cerca de treinta pertenecían a la flora de Bogotá.
El tramo más duro estaba por delante. Desde Ibagué, Humboldt y Bonpland tomaron el paso del Quindío para atravesar la Cordillera Central rumbo a Cartago. Era uno de los cruces más temidos del continente: un bosque espeso, prácticamente despoblado, que se recorría a pie o —en el caso de viajeros europeos de cierto rango— sobre las espaldas de cargueros indígenas y mestizos; una vegetación tan tupida que impedía el tránsito incluso en época seca. Humboldt describiría después el paso en términos que fijaron para varias generaciones europeas una imagen entre sublime y penosa de las cordilleras neogranadinas. El itinerario evitó Antioquia: la ruta fue de Bogotá a Popayán por el Quindío y luego, siguiendo la lógica del viaje, continuó hacia el sur, hacia Quito, donde Humboldt encontraría a Carlos Montúfar, que se sumaría a la expedición, e intentaría el ascenso al Chimborazo.
En esos meses hizo lo que sabía hacer: medir alturas con barómetro, tomar temperaturas, anotar latitudes, describir plantas, calcular producciones económicas. Observó que la minería neogranadina explotaba casi exclusivamente aluviones —los llamados "oros corridos"— y que solo por excepción se trabajaban minas de veta, diagnóstico que anticipaba las críticas técnicas del siglo XIX sobre el retraso metalúrgico del país. Estimó el contrabando de exportaciones de oro en cerca de 0,36 millones de pesos, y arrojó una balanza comercial del virreinato con saldo negativo de aproximadamente 0,7 millones a fines del siglo XVIII; cifras que historiadores posteriores discutirían por conservadoras, pero que durante décadas fueron el punto de partida cuantitativo para pensar la economía tardocolonial. Atribuyó a los muiscas ciertas cabezas de obsidiana —una hipótesis que estudios posteriores matizarían al identificar su procedencia centroamericana por rutas comerciales precolombinas— y consignó, con admiración, que algunos líderes espirituales indígenas de México, Perú y la propia Colombia sabían trazar un meridiano y predecir solsticios.
Los diarios correspondientes a este tramo —los llamados Diarios VII a y b— se conservaron entre los manuscritos berlineses y solo en 1982 fueron publicados en extracto, en edición conjunta de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y la Academia de Ciencias de la República Democrática Alemana, bajo el título Alexander von Humboldt in Kolumbien, con impresión a cargo de la Flota Mercante Grancolombiana en Bogotá: un curioso destino editorial para las anotaciones de un prusiano que había cruzado el Quindío a lomos de cargueros.
La red: Mutis, Caldas, Bolívar y las Américas que se cruzaban
Ningún viajero científico opera en el vacío, y Humboldt menos que nadie. Su paso por la Nueva Granada se apoyó en una red criolla ya constituida y contribuyó, a su vez, a estirarla hacia Europa.
Mutis fue el nudo. La correspondencia previa entre el sabio de Santafé y los círculos científicos europeos había preparado el terreno; el trato personal en 1801 lo consolidó. Humboldt reconoció públicamente la deuda, mencionó a Mutis en sus obras y contribuyó a que la Expedición Botánica —cuyo destino editorial póstumo sería accidentado— tuviera visibilidad continental. Caldas, ocupado entonces en sus comisiones al sur, cruzó al menos parte del itinerario con Humboldt y encontró en él tanto un modelo como una fuente de reconocimiento externo. Jorge Tadeo Lozano, el naturalista de la Fauna cundinamarquesa, formaba parte del mismo círculo.
El otro polo de la red se anudó en París. Al regresar a Europa en 1804 —tras seis años en las Indias españolas y una escala en Virginia, donde se reunió con Thomas Jefferson para discutir los desafíos de la joven república y los beneficios de la reciente compra de Luisiana—, Humboldt se instaló en la capital francesa. Allí, ese mismo año, conoció a Simón Bolívar. El futuro Libertador había llegado a París buscando, entre otras cosas, superar la muerte temprana de su esposa; se encontró, en el prusiano y en Napoleón, con las dos figuras más célebres del momento, y en efectos opuestos: Napoleón alimentó su ambición política, Humboldt su sensibilidad americana. El contenido preciso de esas conversaciones no se ha conservado —de ahí que la tradición que hace de Humboldt un mentor intelectual de Bolívar deba manejarse con prudencia—, pero la relación se prolongó por correspondencia: se conoce una carta de Bolívar a Humboldt fechada el 10 de noviembre de 1821, ya en pleno proceso emancipador.
Esa correspondencia, sumada al prestigio europeo del naturalista, dio a los patriotas hispanoamericanos un aval que operaba en dos frentes. Hacia adentro, legitimaba la idea de que América poseía una naturaleza y una historia dignas de un proyecto propio. Hacia afuera, ponía al servicio de la causa la autoridad de una figura que, escribiendo a su hermano Wilhelm, había afirmado que la riqueza de las lenguas americanas —en especial la caribe y la incaica— era prueba irrefutable de que "América poseyó alguna vez mucha mayor cultura que la que encontraron los españoles en 1492". No era un panfleto emancipador, pero era munición.
La disputa europea: Humboldt frente a Buffon y De Pauw
Para entender el peso simbólico de esa frase conviene reconstruir la batalla en la que se inscribía. Durante buena parte del siglo XVIII, el debate europeo sobre América estuvo dominado por la tesis de la inferioridad del Nuevo Mundo. George Louis Leclerc, conde de Buffon, sostuvo en su Histoire naturelle que la naturaleza americana era inmadura, imperfecta y degenerada: describió al jaguar como cobarde, no más grande que un perro europeo, no más feroz que este una vez saciado su apetito. El abate Cornelius De Pauw radicalizó la tesis en sus Recherches philosophiques (1768), extendiendo la degeneración desde la fauna hasta todos los seres humanos nacidos en América, de cualquier raza. Autores como Lacepède prolongaron el argumento con pretensión científica. El trasfondo filosófico venía de más lejos: John Locke había afirmado que los primitivos americanos representaban el pasado de Europa, y sobre ese lugar común se construyó una jerarquía que colocaba al continente en el pretérito de la civilización.
Humboldt no escribió un tratado explícito de refutación, pero toda su obra americana funcionó como contranarración. Al describir la exuberancia botánica del trópico, al medir las alturas del Chimborazo, al recoger las lenguas indígenas, al citar los saberes astronómicos de los sacerdotes precolombinos, desmontaba pieza por pieza la tesis de la inferioridad. Su gesto era doble: científico —con instrumentos y datos— y estético —con cuadros literarios y visuales del paisaje tropical—. Las descripciones decimonónicas de la naturaleza americana, incluida la reivindicación del jaguar como símbolo de una naturaleza poderosa, son herederas directas de ese giro humboldtiano.
Para los criollos, la operación era doblemente útil. Les devolvía dignidad natural e histórica frente a la Europa ilustrada, y les proporcionaba un vocabulario —biodiversidad antes del término, unidad geográfica, riqueza mineral y vegetal— que sería, al cabo, insumo del discurso republicano sobre el territorio.
La huella cartográfica: el mapa de 1822 y la Comisión Corográfica
Humboldt no regresó jamás a América. Instalado alternativamente en París y Berlín, dedicó las décadas siguientes a publicar la enorme masa de datos recogida entre 1799 y 1804. En ese trabajo de gabinete produjo la pieza que más directamente incidió en la historia colombiana del siglo XIX: el mapa general de Colombia de 1822.
Elaborado para ilustrar la versión española de Viajes a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, fue construido a partir de las observaciones astronómicas del viaje de 1801 e incorporó los trabajos posteriores de Jean Baptiste Boussingault, Mariano Rivero y Désiré Roulin. Durante un cuarto de siglo fue el mapa más conocido de Colombia, la representación cartográfica que la joven república podía exhibir ante sí misma y ante Europa. El gesto de reconocimiento vino en 1847, cuando el general Joaquín Acosta —militar, científico e historiador— publicó un nuevo Mapa de la República de Nueva Granada dedicado al barón de Humboldt.
Ese mapa, con todo, era insuficiente para las necesidades administrativas de la república. De ahí que en 1848 se gestaran las condiciones para una empresa cartográfica y descriptiva de mayor aliento, que iniciaría labores en 1850: la Comisión Corográfica, dirigida por el coronel-ingeniero italiano Agustín Codazzi (1792–1859). La Comisión, en la que participaron Manuel Ancízar, Manuel María Paz y José Jerónimo Triana, recorrería el país hasta 1859 levantando mapas provinciales y describiendo el territorio con una vocación de inventario que era, sin decirlo, humboldtiana. La idea de "unidad dentro de la multiplicidad" —paisajes distintos interrelacionados por leyes geográficas comunes— aparece explícita en el acápite "Aspecto del país" de la Comisión, donde el medio físico se ordena en categorías homogeneizadoras: sabanas, montañas, costas, llanos, mesetas. La lengua era la de Humboldt; el proyecto, republicano.
Entre el paso de 1801 y la Comisión de 1850 medió un episodio menor pero significativo: la llamada Misión Científica, encabezada por el ingeniero de minas y químico peruano Mariano Rivero, con Boussingault —que llegaría a la Academia de Ciencias de París—, Roulin y los naturalistas Jacques Bourdon y Joustine-Marie Goudot. La misión operaba en la estela de Humboldt y aspiraba a modernizar la minería y la enseñanza científica en la Gran Colombia. Sus resultados prácticos fueron modestos: apenas unas cátedras discontinuas de mineralogía. Ese magro balance dice bastante sobre los límites reales de la influencia humboldtiana en el plano institucional: el prestigio abría puertas, pero la construcción de instituciones científicas duraderas requería recursos, continuidad estatal y masas críticas de alumnos que la república convulsa no podía garantizar.
La huella visual: la escuela paisajística y los puentes de Icononzo
Junto al mapa, Humboldt legó a Colombia una manera de mirar el paisaje. En 1810 publicó Vues des Cordillères et Monuments des Peuples Indigènes de l'Amérique —traducida en el siglo XIX como Vistas de las cordilleras y los monumentos de los pueblos de América—, obra ilustrada que combinaba lámina y texto para presentar el trópico americano como un espectáculo digno de la más alta cultura europea. Uno de sus grabados más célebres representa los puentes naturales de Icononzo, en el actual departamento de Tolima: dos arcos de piedra sobre un abismo que Humboldt eligió mostrar desde un punto de vista inferior para exagerar la altura, con guiños compositivos a referentes europeos como el paso del Diablo en los Alpes suizos. La operación era transparente: elevar el paisaje neogranadino a la dignidad estética de las cordilleras alpinas, cargarlo con las categorías de lo sublime europeo y devolverlo, así ennoblecido, a la mirada del propio continente.
En obras posteriores —culminando en Cosmos, monumental síntesis publicada a partir de 1845— Humboldt sostuvo que el conocimiento científico y la representación estética eran dos caras de una misma operación: la naturaleza podía y debía presentarse en "cuadros" que uniesen precisión y sensibilidad. Esa doctrina, transportada a una Colombia que carecía de escuela de arte oficial y cuyos pintores eran en su mayoría autodidactas, se transmitió sobre todo a través de viajeros extranjeros que actuaron como maestros informales de los artistas colombianos. No todos los discípulos fueron dóciles: Johann Moritz Rugendas, pese a las instrucciones directas del propio Humboldt sobre lo que debía pintar en América, hizo caso omiso y viajó a México, Chile y Perú, sin visitar nunca Colombia. Otros, anónimos o secundarios, sí llegaron al país y difundieron las convenciones humboldtianas del paisaje tropical: el detalle botánico riguroso, el gigantismo vegetal, la figura humana pequeña ante la escala de la naturaleza, la composición estratificada por pisos térmicos.
La huella institucional: el Instituto Alexander von Humboldt
Si el siglo XIX colombiano invocó a Humboldt para nombrar mapas, cátedras y misiones, el siglo XX y el XXI lo invocaron para nombrar la institución encargada de la biodiversidad. El Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, conocido por sus siglas IAvH, es hoy la principal entidad científica colombiana dedicada al estudio de los recursos biológicos y a la conservación de la biodiversidad. La elección del nombre no fue trivial: fijaba una genealogía, situaba al inventario contemporáneo del país en continuidad con el proyecto ilustrado que Mutis y Humboldt habían inaugurado, y ofrecía a la institución una legitimidad que trasciende las fluctuaciones de la política nacional.
El instituto sostiene una producción científica sistemática. Publica, en colaboración con entidades como el Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional, series como los Libros Rojos de Especies Amenazadas de Colombia —entre ellos el Libro Rojo de Peces Dulceacuícolas de Colombia 2012, editado por Mojica, Usma, Álvarez-León y Lasso, con tirada de mil ejemplares—; elabora mapas de distribución de especies a través de su Programa de Biología de la Conservación y Uso de la Biodiversidad; incorpora investigadores externos asociados en campos como las aves rapaces; y numera sus contribuciones institucionales en una serie catalogada. Ha colaborado, en la producción de evaluaciones sobre el estado de amenaza de la biodiversidad, con el Ministerio de Ambiente en sus distintas denominaciones.
En esa continuidad hay tanto herencia como reinvención. Humboldt no midió peces dulceacuícolas ni cartografió distribuciones de rapaces, pero fijó la idea de que un territorio se conoce inventariándolo, que la ciencia debía ordenar la diversidad americana en categorías comparables y que ese saber tenía funciones simultáneamente estéticas, económicas y políticas. El IAvH opera dentro de ese marco.
Balance: el catalizador y sus límites
Queda por sopesar qué fue exactamente Humboldt para Colombia.
Humboldt no fundó la ciencia neogranadina: la encontró andando, con Mutis al frente de la Expedición Botánica desde 1783, con Caldas ya operando el Observatorio, con Lozano ya trabajando en su fauna. En ese sentido, el argumento estructural-borbónico es exacto: la Nueva Granada era hija de la política ilustrada de Carlos III y de su intelligentsia criolla mucho antes de que un prusiano fondeara en Cartagena. Humboldt fue la coronación visible de un proceso local, no su origen.
Tampoco fue, en sentido estricto, el mentor intelectual de la independencia. El encuentro con Bolívar en París en 1804 alimentó una relación que la correspondencia posterior confirma, pero el contenido preciso de su influencia sobre el programa emancipador no puede documentarse con detalle. Y la Misión Científica que él inspiró produjo apenas unas cátedras discontinuas de mineralogía; la Comisión Corográfica, la gran empresa cartográfica que sí se propuso realizar el programa humboldtiano en escala nacional, tardó casi medio siglo en materializarse.
Lo que Humboldt sí hizo, y con consecuencias medibles, fue operar como nodo de legitimación. Puso el saber criollo en circulación europea, ofreció a las élites republicanas un lenguaje geográfico y naturalista con el que apropiarse del territorio, refutó ante Europa —con el peso de su prestigio— la tesis de la inferioridad americana, y dejó imágenes, mapas y categorías que la Comisión Corográfica y, más tarde, el instituto que lleva su nombre convertirían en marco de trabajo. Fue un catalizador simbólico: no puso las moléculas, pero aceleró la reacción y le dio nombre.
De ahí que su figura siga apareciendo, dos siglos después del paso por Cartagena, en los mapas mentales de Colombia. Cuando el país se piensa a sí mismo como territorio de biodiversidad desbordante, cuando invoca la unidad de sus paisajes múltiples, cuando reclama para su naturaleza y sus culturas indígenas una dignidad histórica frente a las jerarquías heredadas, está hablando, sin siempre saberlo, la lengua que un prusiano de treinta y un años empezó a inventar mientras cruzaba el Quindío a lomos de cargueros en el año de 1801.
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Documentos y fragmentos citados
35 documentos · 43 fragmentos01La botánica en Colombia, hechos notables en su desarrolloSantiago Díaz Piedrahita · 2016 · Página 1051 cita
[1]que el alojamiento y las facilidades ofrecidas en Bogotá y a lo largo de la ruta. De las 142 especies tratadas en los dos tomos de las Plantas equinocciales, cerca de treinta pertenecían sin duda a la Flora de Bogotá. Por su aporte al conocimiento de la flora colombiana, ocupan lugar destacado en la historia de la…
p. 105
02La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · Página 1171 cita
[2]en una ocasión, él había sido detenido once días al cruzar un río, y períodos más cortos en otras aguas, en las cuales se ahogaban las mulas. Antioquia ha sido siempre famosa por la pésima calidad de sus vías de comunicación. El relato de Alejandro de Humboldt, quien subió por el Magdalena hasta Honda y después cruzó…
p. 117
03La colonización antioqueña: una empresa de caminosEduardo Santa · 2016 · Páginas 213, 2582 citas
[3]Quindío. Este viaje verdaderamente heroico, por el cúmulo de penalidades, lo hizo en 1801, prácticamente en las pos- trimerías de la época colonial, cuando aquellas tierras que estaban despobladas eran, ni más ni menos, extensas y casi impenetrables selvas, pues la avanzada de los colonizado- res todavía no había…
p. 213
[4]caminos. Es muy poco lo que dice al respecto, ya que su libro, como antes lo expre- samos, se ocupa más de las costumbres que de la geografía. Pero lo que él dice confirma plenamente el testimonio de los otros viajeros ya citados. Así, por ejemplo, se expresa sobre el particular: Desde Humboldt varios viajeros usaban…
p. 258
04Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · Página 2841 cita
[5]é cnica, del abono o no la usaba, los ar^ dos eran de madera y por excepci ó n de hierro, y la rotaci ó n cultivos y el mejoramiento de las semillas eran desconocidos. manufacturas y el comercio presentaban un panorama id é ntico de simplicidad. Para la hilander í a y tejedur í a los espa ñ oles habi^ importado el…
p. 284
05Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · Página 3421 cita
[6]Provinces of Columbia [sic ]. vols. London: John Murray, . Humboldt, Alexander von. ‘‘Diario VII a y b.’’ In Alexander von Humboldt, En Colombia: Extractos de sus Diarios preparados y presentados por la Academia colombiana de ciencias exactas, físicas y naturales y la Academia de Ciencias de la República…
p. 342
06Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · Página 3421 cita
[7]Provinces of Columbia [sic ]. vols. London: John Murray, . Humboldt, Alexander von. ‘‘Diario VII a y b.’’ In Alexander von Humboldt, En Colombia: Extractos de sus Diarios preparados y presentados por la Academia colombiana de ciencias exactas, físicas y naturales y la Academia de Ciencias de la República…
p. 342
07Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · Página 1201 cita
[8]o r el tem a, poco se hizo al respecto, acaso p o rq u e los gastos m ilitares absorbían g ran p arte d e los recursos fiscales. A p a rtir d e la décad a d e los años 1790, los criollos ilu strad o s com enzaron a c u lp ar cada vez m ás al régim en español p o r no tom ar m ed id as ad e cu ad a s para m ejorar las…
p. 120
08Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · Página 5491 cita
[9]franc é s cuyas obras, que penetran lentamente y a menudo de contrabando, influir á n de manera decisiva s ó lo en la generaci ó n siguiente, la que har á la Independencia. En la etapa comprendida entre 1760 y 1800 la intelligentsia criolla se encuentra preocupada por los mismos temas, los mismos problemas y…
p. 549
09Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · Página 282 citas
[10]que uno de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser…
p. 28
[11]de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser utilizados…
p. 28
10Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · Páginas 25, 882 citas
[12]discurso de apertura de la cátedra de Matemáticas en 1762, Mutis decía que cuando Dios creó la "Máquina del mundo", "todo lo dispuso en número, peso y medida con un orden y establecimientos tan constantes [que] los mismos movimientos de aquellos primeros siglos habrán de perpetuar hasta los últimos" (1983 [1762]: 41).…
p. 88
[37]con los animales de sangre fría, propios de la naturaleza putrefacta y húmeda del continente (Gerbi, 1993:10-13). América era, entonces, un continente virgen, del cual el hombre aún no se había posesionado y, por lo tanto, perjudicial para los pueblos civilizados y los animales superiores (Gerbi, 1993: 21). Después de…
p. 25
11Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · Páginas 60, 712 citas
[13]alumnos lo que ya se discutía en el resto de Europa: la Revolutionibus orbium coelestium de Copérnico, que sostenía que la tierra es otro planeta girando alrededor del sol, y no al revés, como querían las Sagradas Escrituras. La orden de los dominicos se fue lanza en ristre contra Mutis. No pudieron expulsarlo como…
p. 60
[29]apenas se escucha- ba mentar en el exterior y nadie sabía a qué territorio se refería en concreto, si incluía también a Venezuela y a Ecuador o si era el mismo que antes se conocía como Nueva Granada. Los primeros diplomáticos colombianos se pusieron en marcha para precisar informaciones geográficas y animar a fu-…
p. 71
12Memorias para la historia de la medicina en Santafé de BogotáPedro María Ibáñez · 2017 · Páginas 69, 802 citas
[14]primero que enseñó entre no- sotros el sistema de Copérnico, mirado como herejía por los frailes de la Colonia, los que no admitían que la tierra tuviera movimiento alguno. Sostuvo correspondencia con Linné, y este sabio le de- dicó varias plantas, conocida una con el nombre de mutisia, e hizo circular en el mundo…
p. 80
[19]España, y trabaja en la Fauna cundinamarquesa; Caldas había sido comisionado por el Director para recorrer y es- tudiar los bosques del Ecuador, y regresaba cargado de ricos despojos de esta campaña científica a encargarse del Ob- servatorio; Juan Bautista Aguiar y Benedicto Domínguez se habían distinguido por su…
p. 69
13Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 911 cita
[15]alemanes en la Nueva Granada, y por sugerencia, entre otros, del visitador Juan Francisco Gutiérrez de Piñe- res, se dio nacimiento a la Expedicion Botánica, que el primero de abril de 1783 se puso bajo la dirección de Mutis, la subdirección de Eloy Va- lenzuela (1756-1834) y la plaza de pintor de Antonio García del…
p. 91
14El Orinoco ilustradoJoseph Gumilla · 2016 · Página 171 cita
[16]viaje, realizado en 1799, así como también ha debido ser conocida por José Celestino Mutis, director de la Expedición Botánica, la cual se inició en 1783 1. El Orinoco ilustrado, historia natural, civil y geográfica de este gran río, y de sus caudalosas vertientes: gobierno, usos y costumbres de los indios sus…
p. 17
15El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · Página 5381 cita
[17]su pensamiento. Sarrailh revalúa el «españolismo» de Jovellanos y otros contempo- ráneos suyos, su amor a España, su sincero catolicismo, y analiza el conflicto intelectual que en ellos se produjo al querer ser fieles a la tradición nacional y al propio tiempo renovar la cultura española en todos sus aspectos desde la…
p. 538
16The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · Página 1011 cita
[18]them and were awaiting higher appointments. These young men were more likely to be responsive to the new science than were older men operating according to a long-established routine. It is possible to construct a kind of intellectual genealogy showing how Mutis's influence spread from one student genera- tion to the…
p. 101
17Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · Página 661 cita
[20]los datos del cuadro 1 se observa que las exportaciones netas de las colonias ($9,3 millones) compensan casi exactamente el monto de las transferencias ($8,4 millones). Estas cifras confirman, para las colonias como un todo, los comentarios que se han venido haciendo sobre Colombia. No obstante, para el Virreinato de…
p. 66
18La tierra de los tesoros tristesSimón Posada Tamayo · 2022 · Página 731 cita
[21]obsidiana, y los cuales atribuyó a los muiscas, aunque hoy en día se piense que, al parecer, dichas cabezas llegaron de Centroamérica por alguna ruta de comercio anterior a la Conquista. En una carta a su hermano, Wilhelm von Humboldt, destacó la riqueza de las lenguas que conoció durante su viaje, en especial, la de…
p. 73
19El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · Página 5871 cita
[22]en Colombia: la empresa El Libertador de 588 Efiínd Ridcernstfiatfi navegación a vapor por el río Meta», 1892-1899, Anuario ceeed, 3(3), 45-83. Londoño Vega, Patricia, 1993, «El quintamiento de José María Espi- nosa: estuvieron a punto de ser fusilados; testimonio gráfico de la guerra de independencia», Revista…
p. 587
20Colombia: bosquejo de su geografía tropical vol. IIErnesto Guhl · 2018 · Página 6691 cita
[23]1966. Houtart, Francisco; Pérez, Gustavo. Acción Cultural Popular, sus principios y medios de acción; consideraciones teológicas y socioló- gicas. Bogotá: Editorial Andes, 1966. Humboldt, Alexander von. Relation historique du voyage aux Régions Equinoxiales du Nouveau Continent. Reedición de la obra total publicada en…
p. 669
21Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · Páginas 12, 162 citas
[24]ca- paz de transformarlo a su voluntad. El determinismo geografico cede el paso al ll 12 | Gran Enciclopedia de Colombia Mapa general de Colombia formado segin las observaciones e indagaciones astronémicas de Alexander von Humboldt, 1822. Este mapa, el mas conocido de Colombia hasta entonces, fue elaborado para…
p. 12
[30]Roberto Dudley (1573-1649), quien en 1595 viajé a las Indias Occidentales y exploré las bocas del rio Orinoco. En 1605 se radicd en Florencia, donde edité y publicé mapas y trabajos geograficos. Esta l4mina del Nuevo Reino de Granada pertenece a la famosa obra Del arcano del Mare, gravada por el florentino Francesco…
p. 16
22Historias del arte en Colombia. Identidades, materialidades, migraciones y geografíasOlga Isabel Acosta Luna, Natalia Lozada Mendieta, Juanita Solano Roa · Página 5661 cita
[25]Otero. El paisaje en Colombia: en busca de una existencia autónoma Con el paso de Alexander von Humboldt por América (1801-1804), así como la publicación de Vistas de las cordilleras y los monumentos de los pueblos de América (1810) y Cosmos: Ensayo de una descripción física del mundo (1845), se gestó un pensamiento…
p. 566
23Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · Página 521 cita
[26]8:31:09 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. Gran Colombian Print Culture 34 under the Spanish Crown to legitimate a centralized Colombian political economy that could most effectively extricate natural wealth. They went further by criticizing any attempts by…
p. 52
24The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · Página 5411 cita
[27]map— published later in Paris, with credit given to Caldas. Our extract is substantially incomplete for excluding the accompanying drawings —in a record that married scientific observation with literary ambition and the artistic effort of drawing and painting the landscape. As with the hundreds of color plates…
p. 541
25Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · Página 131 cita
[28]y determinar grandes principios homogeneizadores desde la distancia. Ello es evidente en el acápite “ Aspecto del país” de la Comisión,4 donde además está presente la idea de Von Humboldt sobre la unidad dentro de la multiplicidad en paisajes interrelacionados (Sánchez 1999: 6).5 La visión paisajística incidía en la…
p. 13
26Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · Página 3451 cita
[31]la política y me hizo seguir el carro de Marte”. En 1804, Simón Bolívar viajó a Francia, atraído como un imán a París. En una ciudad que seguía padeciendo los efectos del parto de la revolución, cayó bajo el hechizo de los dos hombres más famosos de Europa: un naturalista y un soldado. Alexander von Humboldt y…
p. 345
27Simón Bolívar: A LifeJohn Lynch · 2007 · Página 3341 cita
[32]Bolívar to Humboldt, 10 November 1821, Carrera Damas, Simón Bolívar Fundamental, I, 205. 7. O’Leary, Narración, I, 61. 8. Peru de Lacroix, Diario de Bucaramanga, 64–6. 9. Bolívar to Rodríguez, Pativilca, 19 January 1824, Obras completas, I, 881–2. 10. O’Leary, Narración, I, 66–7. 11. O’Leary, Narración, I, 67–8. 12.…
p. 334
28Manual de arte del siglo XIX en ColombiaBeatriz González Aranda · 2017 · Páginas 175, 1932 citas
[33]del paisaje en el romanticismo alemán, por el tratado de la morfología de Goethe, de quien era muy cercano y, por Alexander von Humboldt: ¿Quién no ha sentido al narrador henchido de visión directa por todos los costados cuando Humboldt […] pinta con pala- bras ante nuestras almas sus cuadros de las estepas y las…
p. 175
[34]y hasta de los islotes. Un gran artista como Ud. debe buscar lo grande. Cuídese, ante todo, de lo que lo desvíe de este objetivo 152. Rugendas no se cuidó e hizo caso omiso de los con- sejos de Humboldt y viajo a México, Chile y Perú, nunca visitó Colombia. 152 Richert, Gertrud. Johann Moritz Rugendas. Ein deutscher…
p. 193
29Rugidos entre los Andes: una historia del jaguar en la región andina (1820-1910)José Arturo Jiménez Viña · 2015 · Páginas 48, 582 citas
[35]pone en evidencia la inmensidad de la naturaleza que circunda el río: 165 El Tiempo, número 192, del 17 de agosto de 1857. 166 Reproducido en Salvador Camacho Roldán, Notas de viaje (Colombia y Estados Unidos de America). (Bogotá: Camacho Roldan & Tamayo, 1890), 163. 59 “Y oigo el ronquido del hambriento tigre Rodar…
p. 58
[36]del álgido debate que se mantuvo sobre la supuesta inferioridad de la naturaleza americana respecto a la del Viejo mundo 131. Los animales americanos casi por necesidad debieron convertirse en animales distintos a los conocidos por los antiguos y tal diferencia se construyó desde sus “rasgos negativos” aparentes.…
p. 48
30Muiscas: representaciones, cartografías y etnopolíticas de la memoriaAna María Gómez Londoño (editora), Carl Henrik Langebaek Rueda, Jorge Augusto Gamboa Mendoza, Michael J. Francis, Marta Clemencia Herrera Ángel, François Correa Rubio, Óscar Guarín Martínez, Hermann Trimborn, Luis Fernando Restrepo, Mercedes López Rodríguez, Carlos Andrés Durán · 2005 · Página 981 cita
[38]sociedades primitivas se acercaban a lo que habían sido las sociedades europeas en el pasado: John Locke había a afirmado que los primitivos americanos representaban el pasa- do de Europa. Las colonias se abrieron modestamente a la visita de europeos inte- resados en el asunto, animados por la idea de que la cultura…
p. 98
31Libro rojo de peces dulceacuícolas de Colombia 2012José Iván Mojica, José Saulo Usma, Ricardo Álvarez-León, Carlos A. Lasso (Eds.) · 2012 · Página 31 cita
[39]3 2 © Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt. 2012 Los textos pueden ser utilizados total o parcialmente citando la fuente. Contribución IAvH # 471 Ilustraciones: Liberum Donum Studios Juan Calle. Luis Suárez, Andrés Penagos, Rodolfo León, Santiago Calle y Diego Rojas. Elaboración de…
p. 3
32Aves rapaces diurnas de ColombiaCésar Márquez, Marc Bechard, Fernando Gast, Víctor Hugo Vanegas · 2005 · Página 131 cita
[40]en el INDERENA, con una carrera ya orientada hacia la conservación de la fauna, que consolidó con otro postgrado en manejo de vida silvestre en Costa Rica. Fue una de las primeras personas, o tal vez la única, en culminar esos estudios sin un grado en biología, ya que el conocimiento de las aves rapaces no fue para…
p. 13
33Libro Rojo de Plantas de Colombia. Volumen 5: Las magnoliáceas, las miristicáceas y las podocarpáceasNéstor García (editor), Eduardo Calderón, Álvaro Cogollo, César Velásquez-Rúa, Marcela Serna-González, Juan Lázaro Toro · 2007 · Página 2101 cita
[41]de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, PNUMA, Ministerio del Medio Ambiente. Bogotá. C OGOLLO, A., H. R INCÓN, M. S ERNA, D. T UBERQUIA & C. V ELÁSQUEZ. 2002. Implementación de una estrategia de conservación para las especies de la fa- milia Magnoliaceae en jurisdicción de CORANTIOQUIA. Informe presenta- do a…
p. 210
34Historia de Colombia. La Gran Colombia II. Tomo 10Juan Salvat, Roberto García Rojas (directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico) · Página 891 cita
[42]asombro de Humboldt. Dicha Mi- sion estuvo encabezada por Mariano Rivero, inge- niero de minas y quimico de origen peruano, e in- tegrada por el quimico Jean Baptiste Boussingault (quien luego seria director de la Academia de Ciencias de Paris), por el médico Desiré Roulin y por los natu- Talistas Jacques Bourdon y…
p. 89
35Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Página 1621 cita
[43]indios y esclavos, fueron pasivos. A mediados de siglo Joaqu í n Acosta public ó unas Consideraciones sobre la historia del descubrimiento de la Nueva Granada (1846), que describ í an las culturas precolombinas. En la segunda mitad del siglo conserva dores como Jos é Manuel Groot hicieron una historia favorable de la…
p. 162