Institución · Nueva Granada
Comisión Corográfica
Empresa científica del Estado neogranadino establecida por la Ley 29 de 1849 y activa entre 1850 y 1859, que produjo los primeros mapas del territorio colombiano con criterio científico, junto con descripciones provinciales de geografía, botánica, mineralogía y etnografía bajo la dirección del coronel-ingeniero italiano Agustín Codazzi.
Trayectoria de una idea
- 1849
Creación por la Ley 29
- 1850
Inicio de labores y publicación de la Peregrinación de Alpha
- 1851
Incorporación de Henry Price al equipo de pintores
- 1853
Publicación de la Peregrinación de Alpha y acuarelas documentadas
- 1859
Muerte de Codazzi y cierre de la Comisión
- 1862
Publicación del Prodromus Florae Novo Granatensis
La lectura
La Comisión Corográfica representó el momento en que el Estado neogranadino, impulsado por el programa liberal de mediados del siglo XIX, decidió por primera vez conocerse a sí mismo con rigor científico e institucional sostenido. Heredera de la tradición ilustrada de Mutis, Caldas y Humboldt, articuló en un solo proyecto la cartografía astronómica, la botánica, la mineralogía, la etnografía y la pintura de paisaje, produciendo un archivo visual y textual que fijó para generaciones la imagen regional del país. Su equipo —un ingeniero italiano, un abogado-cronista, un botánico, dos pintores extranjeros y un artista neogranadino— encarnó la aspiración humboldtiana de recorrer el territorio con el lápiz junto al termómetro y el herbario junto al sextante. La muerte de Codazzi en 1859 y la publicación tardía o fragmentaria de sus resultados revelaron los límites estructurales del Estado que la había creado: un país que se atrevió a mirarse pero no alcanzó a gobernarse con lo que vio. Su legado de estereotipos regionales, mapas fundacionales y descripciones provinciales continúa siendo la puerta principal por la que los colombianos imaginan cómo se veía su territorio a mediados del siglo XIX.
La Comisión Corográfica
Entre 1850 y 1859, un coronel italiano de sesenta años recorrió con lápiz, sextante y termómetro las provincias de la Nueva Granada, acompañado por un abogado bogotano que escribía crónicas por entregas, un joven botánico que armaba herbarios y dos pintores extranjeros que fijaban en acuarela lo que veían. La empresa se llamó Comisión Corográfica, la creó la Ley 29 de 1849 durante el gobierno de José Hilario López, y fue el primer intento del Estado colombiano por conocerse a sí mismo con criterio científico y respaldo institucional continuado. De aquel esfuerzo salieron los primeros mapas del territorio nacional levantados con rigor astronómico, una descripción provincial que combinó geografía, botánica, mineralogía y etnografía, y un archivo visual de tipos humanos y paisajes que hasta hoy fija, para bien y para mal, la manera en que Colombia se imagina regionalmente. Codazzi murió en campaña en 1859 sin haber terminado; sus manuscritos esperaron un siglo para ser publicados. La Comisión es, por eso, tanto un logro monumental del liberalismo neogranadino como el testimonio de sus límites: un Estado que se atrevió a mirarse pero no alcanzó a gobernarse con lo que vio.
Antes de la Comisión: la sombra larga de Mutis y Humboldt
El proyecto de 1849 no nació de la nada. Tenía detrás casi un siglo de ambición ilustrada por conocer el territorio y sus productos. José Celestino Mutis había llegado a Santa Fe en 1761 como médico del virrey Pedro Messía de la Cerda, y desde entonces la ciencia útil —la botánica pensada como inventario económico de las riquezas naturales— echó raíces en la Nueva Granada. Bajo el arzobispo-virrey Antonio Caballero y Góngora, la Expedición Botánica se concibió como parte de un plan mayor de explotación racional del reino y como una forma de reorientar la enseñanza colonial, alejándola de las sutilezas escolásticas hacia propósitos prácticos. La botánica, en esa lógica ilustrada, no era ornamento: era administración.
A comienzos del siglo XIX, Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland completaron esa herencia con su trabajo de campo por el virreinato, y sus libros anticiparon una manera de mirar el paisaje que convertiría lo geográfico en materia científica y estética a la vez. Francisco José de Caldas, Joaquín Camacho y José Manuel Restrepo publicaron en el Semanario de 1809 ensayos sobre la geografía del Nuevo Reino y dibujaron mapas provinciales que complementaron los levantamientos de los ingenieros militares españoles. La independencia interrumpió esa acumulación sin borrarla: quedó como un depósito de saberes y de nombres que la generación siguiente reactivaría.
El puente más visible entre la Ilustración neogranadina y la Comisión fue Joaquín Acosta. En 1847 publicó un nuevo Mapa de la República de Nueva Granada, dedicado al barón de Humboldt, y en 1848 el Compendio histórico del Descubrimiento y Colonización de la Nueva Granada, acompañado de un mapa general del país. Reeditó además el Semanario de Caldas, encargándose de recuperar y hacer legible una tradición científica que amenazaba con dispersarse. Cuando en 1849 el gobierno de López decidió contratar una empresa cartográfica de largo aliento, ya estaba escrito, en cierto modo, el guion humboldtiano: recorrer, medir, dibujar, describir. Faltaba el Estado dispuesto a pagarlo.
La Ley 29 de 1849: un Estado que decide mirarse
José Hilario López había sido elegido presidente de la Nueva Granada tras la tormentosa sesión del Congreso del 7 de marzo de 1849. Su llegada al poder inauguró un ciclo de reformas —hacienda, comercio exterior, obras públicas, universidad, régimen eclesiástico— que la historiografía reunió bajo el rótulo de Reformas Liberales y cuya coordinación técnica recayó, en buena medida, sobre el secretario de Hacienda Manuel Murillo Toro. Ese programa apuntaba a integrar la economía neogranadina al mercado mundial bajo principios de laissez faire: suprimir el monopolio estatal del tabaco —una de las principales fuentes de ingresos fiscales—, desamortizar bienes de manos muertas, disolver los resguardos indígenas, abolir la esclavitud.
Para gobernar bajo esos supuestos hacía falta algo elemental que la República aún no tenía: saber qué había, dónde y cuánto. La Ley 29 de 1849 estableció la Comisión Corográfica con esa función. El encargo era vasto: levantar el mapa general de la República, describir las provincias una por una, inventariar sus recursos, medir sus climas, catalogar sus poblaciones. La Comisión inició labores en 1850 y trabajó, con interrupciones, hasta 1859. Fue la primera vez que el Estado neogranadino asumió la responsabilidad de dotar de fondos y garantizar la permanencia de una empresa científica de alcance global.
La reforma universitaria del período había creado ya el Instituto de Ciencias Naturales, Físicas y Matemáticas, al que quedaron adscritos el Observatorio Astronómico, el Jardín Botánico, el Laboratorio Químico Nacional y el Museo de Historia Natural de Bogotá. La Comisión encajaba en ese reordenamiento institucional: no era una excentricidad del presidente López sino la pieza territorial de un dispositivo mayor que aspiraba a poner la ciencia al servicio del Estado y del comercio. El gobierno favoreció esta empresa junto con otras medidas del programa liberal, entre ellas el contrato para el ferrocarril de Panamá, firmado en el mismo tramo temporal. Cartografía y ferrocarril compartían el mismo horizonte: hacer legible y transitable un país que hasta entonces vivía de espaldas a sí mismo.
Codazzi: el ingeniero del territorio
El hombre elegido para dirigir el trabajo era Agustín Codazzi (1792-1859), coronel-ingeniero italiano que había levantado años antes los mapas de las provincias de Venezuela. Traía el oficio y el método: la triangulación, la observación astronómica de latitudes, la anotación disciplinada de altitudes y temperaturas. Su contrato con la Nueva Granada incluía cláusulas específicas —entre ellas la obligación de explorar la región del Caquetá hasta los puntos donde hubiera autoridad o misiones granadinas, y elaborar con esos datos una carta— que revelan la ambición del encargo: incluso los confines más opacos del territorio debían quedar dibujados.
Codazzi recorrió el país en condiciones físicas extremas. Los relatos coetáneos y las páginas de sus acompañantes subrayan su resistencia y su templanza de ánimo, que servían de ejemplo hasta a los más aguerridos del equipo. A los sesenta y tantos años cruzaba páramos, descendía por ríos, dormía en ranchos, dibujaba de noche a la luz de una vela lo que había medido de día. Su tarea no era solo cartográfica: coordinaba también la redacción de tratados sobre botánica, geografía, mineralogía y descripción de grupos humanos, para los cuales se rodeó de jóvenes neogranadinos que aprendieron ciencia haciéndola.
El desenlace fue el que suele reservar el trópico a los ingenieros europeos. En 1859, en plena campaña, Codazzi murió de fiebre amarilla en la localidad de Espíritu Santo, cerca del piedemonte oriental. El pueblo cambiaría luego su nombre por Codazzi, en homenaje a la labor científica del extranjero que había muerto midiéndolo. Dejó publicada la Geografía física y política de las provincias de la Nueva Granada —obra asociada a la Comisión— y una montaña de manuscritos sobre las provincias centrales que no vería impresos: habría que esperar hasta el trienio 1957-1959 para que el Banco de la República los diera a conocer por primera vez, exactamente cien años después de la muerte de su autor.
El equipo: Ancízar, Triana, Fernández, Price, Paz
Codazzi no trabajó solo, y la Comisión no fue solo cartografía. Su fuerza mayor —la que le dio densidad cultural y no meramente técnica— vino del equipo que se articuló alrededor del director italiano.
Manuel Ancízar fue el primer secretario, cargo que desempeñó durante tres años. Abogado, prosista, publicista liberal, convirtió su tarea burocrática en literatura. Desde el 11 de enero de 1850 empezó a publicar por entregas, en el periódico El Neogranadino, las crónicas de los recorridos por las provincias del norte —Vélez, Soto, Ocaña, las tierras santandereanas y la vertiente oriental—, firmadas con el seudónimo Alpha. La primera edición completa de la Peregrinación de Alpha apareció como libro en Bogotá en 1853. Es un texto híbrido: inventario de recursos naturales pensado con ánimo de desarrollo y comercialización, pero también celebración estética del paisaje andino, atento a olores, sensaciones corporales, valoraciones sensoriales. En sus páginas la Comisión encontró su voz narrativa, y la nación uno de sus primeros grandes libros de auto-descripción. No todos lo recibieron bien: la publicación por entregas provocó protestas de algunas regiones que se sintieron mal miradas por la pluma de Alpha, primer signo de que describir provincias era también jerarquizarlas.
José Jerónimo Triana encarnó la dimensión botánica. Sus colecciones de campo y sus herbarios recogieron una porción sustantiva de la flora neogranadina, y con ese material colaboraría luego con el francés Jules Émile Planchon en el Prodromus Florae Novo Granatensis, cuya primera parte —dedicada a las Fanerógamas— apareció primero como fascículos en los Annales des Sciences Naturelles y luego como libro, en 1862. La suerte del Prodromus prefigura la de casi todo lo hecho por la Comisión: fragmentaria, tardía, publicada por vías europeas antes que domésticas, y consolidada en libro solo cuando el proyecto original ya se había disuelto.
Carmelo Fernández y Henry Price fueron los dos pintores extranjeros que dieron rostro visual al territorio. Fernández había ejercido en Caracas como profesor y practicado la ingeniería de fortificaciones; llegaba con formación en dibujo topográfico, perspectiva, matemáticas y litografía. Price se incorporó a finales de 1851, por invitación de Codazzi, justo después de entregar el estudio fotográfico que había regentado —un detalle iluminador, porque su reconversión al pincel indica que la fotografía no se consideró la mejor opción para lo que la Comisión quería hacer con el paisaje: la acuarela permitía subrayar lo que importaba y atenuar lo que no—. Manuel María Paz, cuya acuarela Volcanes de Cumbal y Chiles en la provincia de Taquerres está fechada en 1853 y pertenece al Álbum de la Comisión, completó el trío de manos que fijaron la iconografía. Entre los tres levantaron un archivo visual que hoy es la puerta principal por la que los colombianos entran a imaginar cómo se veía su país a mediados del siglo XIX.
En este equipo, la aspiración de Codazzi de crear una escuela de inspiración humboldtiana en el país adquiría cuerpo concreto. Recorrer con el lápiz junto al termómetro, con el herbario junto al sextante, con la crónica junto al mapa: esa fue la marca metodológica de la Comisión.
Mirar la nación: paisaje, tipos humanos, economía
Lo que la Comisión produjo no fue un inventario neutro. Fue una interpretación del territorio guiada por dos ideas fuertes.
La primera venía de Humboldt: la noción de unidad dentro de la multiplicidad. Las provincias de la Nueva Granada —sabanas del Caribe, montañas andinas, costas del Pacífico, llanos orientales, mesetas cundiboyacenses— aparecían en la descripción corográfica como piezas de un mismo cuerpo físico, articuladas por relaciones de altitud, clima y suelo. La climatología ganó protagonismo: se pasó de una perspectiva climista general a la definición de condiciones climáticas regionales relacionadas con productividad y poblamiento. Cada provincia tenía su temperatura, su régimen de lluvias, su calendario agrícola; y esas variables, cruzadas con el relieve, explicaban lo que se sembraba, lo que se comerciaba y quién habitaba dónde.
La segunda idea era económica y política. La Comisión pensó los territorios en función de sus recursos y de las poblaciones que podían activarlos. La descripción provincial articulaba paisaje, producción y gente en un mismo movimiento: qué hay aquí, qué puede producir, quién lo trabaja. Las láminas de tipos humanos —el bogante del Magdalena, el minero antioqueño, el arriero, el indio de resguardo, el llanero, el negro chocoano— no eran solo curiosidad etnográfica. Componían el mapa social del país productivo que las Reformas Liberales estaban rediseñando en el mismo momento, cuando la disolución de los resguardos y la desamortización de tierras de la Iglesia reordenaban la estructura agraria a favor de las élites terratenientes y generaban, en su reverso, un proletariado rural errante que reemplazaría al indio sedentario de las comunidades disueltas.
En esa operación descriptiva la Comisión hizo algo más que registrar: fijó estereotipos regionales de larga duración. La imagen del santandereano austero y trabajador, del boyacense sumiso y agrícola, del antioqueño emprendedor, del costeño alegre y del llanero indómito no nació con la Comisión, pero encontró en sus láminas y en la prosa de Ancízar una formulación culta que se sedimentó como sentido común. Al describir tipos humanos en su relación con paisajes y economías, la Comisión ofreció al Estado y a las élites un vocabulario para pensar la diversidad regional que también servía para jerarquizarla. Los llanos y las selvas del sur, escasamente descritos —el Caquetá y los territorios equivalentes a las actuales Amazonas, Vaupés, Guainía, Vichada, Putumayo, Arauca, una extensión "casi equivalente al resto de la República"—, quedaron representados por su ausencia, es decir, como espacios pendientes de conquista.
La fauna también entró al registro. Los informes describieron saínos, venados, armadillos, primates, jaguares. La naturaleza no era paisaje pasivo: era stock, era potencial, era objeto de gobierno.
Ancízar frente a los otros: la Comisión entre ciencia y literatura
La Peregrinación de Alpha merece un apartado, porque en ella se ve con nitidez la doble alma de la Comisión. Ancízar cumplía la tarea oficial —inventariar, describir, informar—, pero al mismo tiempo escribía. La percepción sensorial del territorio adquirió en sus páginas un peso nuevo: los olores del monte, la fatiga del cuerpo trepando la cordillera, la valoración estética del paisaje andino, la incomodidad ante ciertas costumbres, la simpatía ante otras. La Comisión, a través de Alpha, contribuyó a instaurar una sensibilidad del viajero letrado que combinaba ciencia útil con emoción estética.
Ese tono resonó pronto en la vida literaria bogotana. El 24 de diciembre de 1858 apareció el primer número de la revista El Mosaico, bajo la dirección de José María Vergara y Vergara, y ese mismo diciembre Vergara conoció a Eugenio Díaz —el autor de Manuela—, cuya novela costumbrista se asocia temporalmente al nacimiento de la revista. El Mosaico fue el corazón del costumbrismo neogranadino, y en sus páginas Vergara publicaría avances de un trabajo bibliográfico que culminaría en la Historia de la literatura en la Nueva Granada de 1868. El paso está sugerido más que explícito: los artículos de Ancízar en El Neogranadino habían despertado entre los jóvenes un interés por la observación del paisaje y de las costumbres que fructificaría en la generación de El Mosaico.
En paralelo, Ramón Torres Méndez (1809-1885) —considerado el maestro indiscutible del costumbrismo pictórico en Colombia— venía realizando desde 1848, durante sus viajes por Antioquia, una serie de dibujos y acuarelas de personajes populares en sus quehaceres cotidianos, que se difundieron por la prensa nacional y extranjera. La coincidencia cronológica no es azarosa: la mirada corográfica y la mirada costumbrista se alimentaron mutuamente. Los cuadros de costumbres literarios sirvieron tanto a liberales como a conservadores para contraponer lo nacional a las crecientes influencias francesa e inglesa y para dar a conocer lo propio en el extranjero, coincidiendo ambos bandos, aún en plena guerra política, en la necesidad de atraer inmigrantes al país. La Comisión, sin proponérselo del todo, fue plataforma científica de esa operación cultural.
Reformas, guerras y federalismo: la política que rodeó la Comisión
El trabajo de campo se hizo en medio de un país en conflicto. Las reformas liberales de 1850 agudizaron las divisiones políticas: la guerra civil de 1851 fue provocada por el partido conservador, motivada en buena parte por las medidas de orden eclesiástico y por la abolición de la esclavitud. Vinieron después los conflictos de 1854 y el largo enfrentamiento de 1859-1863, cada uno atado a las tensiones del programa liberal y a las respuestas conservadoras. Codazzi y sus acompañantes recorrieron un territorio no solo geográficamente fragmentado —herencia colonial que la Comisión venía justamente a superar mediante el conocimiento—, sino políticamente inestable.
La federalización avanzó en paralelo. En 1855 el Congreso otorgó estatuto federal a Panamá y abrió la puerta a nuevos estados; en mayo de 1863, la Constitución de Rionegro consagró plenamente el régimen federal bajo el nombre de Estados Unidos de Colombia, con nueve estados soberanos, y autorizó incluso el libre comercio de armas, una disposición que facilitó que las fracciones políticas se lanzaran a aventuras bélicas y contribuyó a la desorganización nacional. En ese vaivén constitucional, los trabajos de la Comisión fueron redesplegados para encajar en las sucesivas reorganizaciones territoriales del país: los mapas provinciales de Codazzi se reinterpretaron como insumo para el debate sobre federalismo, sobre creación de estados, sobre delimitación de nuevas jurisdicciones.
Aquí asoma la paradoja central. La Comisión había sido concebida para dotar al Estado de una descripción operativa de su territorio; pero el Estado que la había encargado —el liberalismo centralista de López y Murillo Toro— se había disuelto para el momento en que sus resultados podían ser aprovechados. El país al que llegaron los mapas ya no era el mismo país que había ordenado dibujarlos. Federalismo, guerras y reorganización constitucional cambiaron el marco antes de que el conocimiento producido pudiera ser puesto plenamente al servicio de la administración.
La publicación tardía: un archivo que llegó a destiempo
Si algo revela con crudeza los límites del proyecto liberal es el destino editorial de los materiales de la Comisión.
La Peregrinación de Alpha corrió con la mejor suerte: entregas en 1850, libro en 1853, mientras el impulso reformista aún tenía fuerza. Fue la excepción. El Prodromus Florae Novo Granatensis de Triana y Planchon apareció primero como fascículos en revistas científicas francesas y solo se consolidó como libro en 1862, con parte adicional sobre criptógamas producida en años posteriores; su publicación fragmentaria en Europa lo alejó del debate público neogranadino. Los manuscritos geográficos de Codazzi sobre las provincias centrales —la parte más ambiciosa del corpus, la que hubiera podido servir de base para una administración territorial ilustrada— quedaron inéditos durante un siglo. Solo entre 1957 y 1959 el Banco de la República publicó varios de esos tomos por primera vez, en un gesto de recuperación patrimonial más que de utilidad administrativa contemporánea.
La distancia entre lo hecho y lo publicado no es un detalle bibliográfico: es la medida exacta del proyecto. El Estado liberal supo encargar y financiar la producción de conocimiento, pero no supo —o no pudo— procesarlo, publicarlo y convertirlo en instrumento efectivo de gobierno. El corpus más duradero de la Comisión —sus acuarelas de tipos humanos, sus mapas y su geografía provincial— circuló durante décadas por canales dispersos: álbumes en manos privadas, referencias en la prensa costumbrista, colecciones semiperdidas, antes de encontrar una custodia institucional estable.
Este desfase autoriza una lectura menos épica de la Comisión. No fue el brazo ilustrado de un Estado eficaz sino, más bien, el laboratorio cultural de una élite ilustrada que aprovechó el patrocinio estatal liberal para inscribirse en la tradición humboldtiana internacional. Los mapas se dedicaban a Humboldt, el Prodromus se publicaba en los Annales de París, las acuarelas circulaban entre coleccionistas y bibliotecas. El horizonte de recepción de la obra fue tanto —o más— europeo y letrado que doméstico y administrativo.
Ecos: de Felipe Pérez al Instituto Geográfico Agustín Codazzi
La Comisión, sin embargo, no se extinguió con la muerte de Codazzi ni con el desplazamiento del liberalismo radical. Su herencia siguió trabajando en la geografía colombiana durante generaciones.
En 1859, el mismo año de la muerte de Codazzi, Ezequiel Uricoechea —profesor de química y mineralogía del Colegio del Rosario— fundó la Sociedad de Naturalistas Neogranadinos, respondiendo a las ideas liberales de la época inspiradas en la Ilustración. La institucionalización del saber científico continuaba, aunque desplazada del Estado a la asociación privada de sabios.
En 1883, Felipe Pérez publicó en Bogotá, en la Imprenta de Echeverría Hermanos, la Geografía general, física y política de los Estados Unidos de Colombia. En 1908 apareció por primera vez la Nueva geografía de Colombia de Francisco Javier Vergara y Velasco —reeditada por el Banco de la República en 1974—, obra que retomó y actualizó el molde corográfico decimonónico. La descripción provincia por provincia, la articulación de geografía física con datos económicos y humanos, el paisaje pensado como escenario productivo: todo eso venía en línea recta de Codazzi y Ancízar.
En 1887 se fundó la Sociedad Colombiana de Ingenieros, que instituiría el Premio Lorenzo Codazzi —otorgado cada dos años a la mayor contribución al conocimiento geográfico del país— como reconocimiento explícito al legado. En 1903 se fundó la Sociedad Geográfica de Colombia. Y en 1935, la administración de Alfonso López Pumarejo creó el Instituto Geográfico Militar y Catastral Agustín Codazzi —después conocido como Instituto Geográfico Agustín Codazzi, IGAC—, resultado de la transformación de la anterior Oficina de Longitudes, y desde entonces escuela y centro de estudio en geografía, geofísica, geodesia, geología, agrología, aerofotogrametría y demás ciencias de la tierra. El nombre del italiano quedó, así, adherido de manera permanente a la cartografía estatal colombiana.
En la segunda mitad del siglo XX el linaje reapareció bajo formas nuevas. Eduardo Acevedo Latorre dirigió desde 1959 la publicación por tomos del Atlas de economía colombiana en la División de Estudios Económicos del Banco de la República, mientras el mismo banco emprendía la reedición de obras geográficas del XIX y comienzos del XX, incluidos los manuscritos inéditos de Codazzi. Acevedo Latorre y el geógrafo Ernesto Guhl marcaron los atlas y monografías departamentales publicados por el IGAC entre 1960 y 1977, prolongando por vía institucional el hilo corográfico que unía la Comisión con la geografía colombiana contemporánea.
La huella: por qué la Comisión sigue siendo un lugar de disputa
Cerca de dos siglos después de la Ley 29 de 1849, la Comisión Corográfica sigue siendo materia viva en la historiografía colombiana, y por razones que vale la pena precisar.
Es, primero, el gran monumento del liberalismo del medio siglo XIX: la prueba de que un Estado joven, endeudado y en guerra intermitente pudo sostener, durante casi una década, un proyecto científico de alcance nacional. Ningún país latinoamericano del período llevó a cabo una empresa cartográfica y descriptiva de esa envergadura y esa continuidad. Codazzi, Ancízar, Triana, Fernández, Price y Paz produjeron un corpus que ningún gobierno posterior tuvo que rehacer desde cero: los mapas, la geografía provincial, la iconografía de tipos humanos y paisajes quedaron como base sobre la cual la República siguió construyendo su auto-imagen territorial.
Es también, sin embargo, el archivo donde se fijó una manera de mirar el país que la historiografía crítica reciente ha problematizado. Las láminas de tipos humanos —tan reproducidas hoy en manuales escolares, portadas de libros y campañas turísticas— no son inventario neutro sino operación clasificatoria. Al asignar a cada región un tipo característico, una vocación económica y un lugar en la jerarquía civilizatoria implícita del proyecto liberal, la Comisión colaboró con la fabricación del imaginario regional colombiano y con la legitimación científica de las reformas agrarias que en ese mismo momento estaban redefiniendo el acceso a la tierra en detrimento de los resguardos indígenas y a favor de terratenientes nuevos y viejos. La empresa que se presentó como descripción fue, también, prescripción.
La tensión entre esas dos lecturas —Comisión como logro fundacional, Comisión como dispositivo de dominación cultural— no se resuelve eligiendo bando. Ambas son ciertas simultáneamente, y precisamente por eso el proyecto sigue siendo interesante. Codazzi murió midiendo con auténtica devoción un país que no era el suyo; Ancízar escribió con ternura y con soberbia sobre gentes cuya lengua no siempre entendía; Triana llevó a París la flora de su tierra sabiendo que solo allá encontraría los lectores para su ciencia. Ninguno era cínico. Todos hacían lo mejor que podían con las herramientas y los prejuicios de su tiempo. Ese es el retrato completo: una empresa que se propuso conocer para gobernar, que produjo un conocimiento admirable, que no alcanzó el gobierno prometido, y que dejó en herencia tanto una tradición científica como un repertorio de estereotipos que Colombia sigue habitando y disputando.
La Comisión Corográfica es, así, más que una nota de pie de página en la historia del liberalismo neogranadino: es el laboratorio donde la República aprendió a decir "nuestro territorio" y donde, al decirlo, empezó a inventarlo. El país que hoy se reconoce en las acuarelas del Álbum es también el país que aquellas acuarelas ayudaron a producir. Pocos artefactos históricos son a la vez espejo y molde con tanta claridad.
En el archivo
17 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01Nueva Granada1831–186210
- 1845Historiografía y ciencia nacional en Nueva Granada (1845–1862)Hecho
- 1848Costumbrismo y república letrada del medio siglo (1848–1862)Hecho
- 1848Joaquín AcostaFicha
- 1848Ramón Torres MéndezFicha
- 1850Agustín CodazziFicha
- 1850Manuel AncízarFicha
- 1850Publicación por entregas de la Peregrinación de Alpha en El Neogranadino (1850-1852)Hecho
- 1851José Jerónimo TrianaFicha
- 1856La invención cartográfica y literaria de Colombia como 'país de regiones'Pregunta
- 1856Manuel María PazFicha
02Estados Unidos de Colombia1863–18854
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Agustín Codazzi — director de la Comisión, levantó los primeros mapas del territorio neogranadino con criterio científico y murió en campaña en 1859
- 02Manuel Ancízar — secretario durante tres años, autor de la Peregrinación de Alpha publicada por entregas desde 1850 en El Neogranadino
- 03José Jerónimo Triana — botánico de la Comisión, sus colecciones de campo dieron origen al Prodromus Florae Novo Granatensis
- 04Henry Price y Carmelo Fernández — pintores extranjeros que realizaron las láminas en acuarela del Álbum de la Comisión
- 05Manuel María Paz — pintor neogranadino de la Comisión, autor de la acuarela Volcanes de Cumbal y Chiles de 1853
- 06José Hilario López — presidente que impulsó la Ley 29 de 1849 y favoreció la Comisión dentro del programa de Reformas Liberales
- 07Manuel Murillo Toro — secretario de Hacienda que coordinó las reformas liberales en cuyo marco operó la Comisión
- 08Expedición Botánica de Mutis — antecedente ilustrado que estableció la ciencia útil como inventario económico del territorio neogranadino
- 09Alexander von Humboldt — referente metodológico cuya visión de unidad dentro de la multiplicidad orientó la descripción corográfica del territorio
- 10Nueva Granada — territorio objeto de la empresa cartográfica y descriptiva de la Comisión
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
35 documentos · 51 fragmentos
01Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 88, 1472 citas
[1](1818-1819). tado a través de la aplicación de las llamadas cien- cias útiles, la conciencia de habitar un territorio distinto de la metrópoli y la apropiación de una ideología diferente a aquella que sustentaba el ab- solutismo monárquico, crearon las condiciones para madurar el proceso de Independencia, el cual de…
p. 88
[13]] general José Hilario López (1798-1869) fue elegido presidente de la Nueva Gra- nada, tras una tormentosa sesión del Congreso el 7 de marzo de 1849, para el período 1848- 1853. Durante su mandato, y bajo la coordinación del secretario de Hacienda, Manuel Murillo Toro (1816-1880), se concretaron bue- na parte de las…
p. 147
02Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 1201 cita
[2]o r el tem a, poco se hizo al respecto, acaso p o rq u e los gastos m ilitares absorbían g ran p arte d e los recursos fiscales. A p a rtir d e la décad a d e los años 1790, los criollos ilu strad o s com enzaron a c u lp ar cada vez m ás al régim en español p o r no tom ar m ed id as ad e cu ad a s para m ejorar las…
p. 120
03El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 5431 cita
[3]el progreso de la sociedad. En el pensamiento neogranadino aparecía el concepto de «utilidad social de la ciencia», que había 370 Vida y escritos, ed. cit., págs. 143 y 144. 544 Jíndi Jícídneer Ucnsi sido completamente ajeno a la cultura colonial, cultura de contenido religioso esencialmente, jurídica y filológi- ca,…
p. 543
04Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 130, 1622 citas
[4]indios y esclavos, fueron pasivos. A mediados de siglo Joaqu í n Acosta public ó unas Consideraciones sobre la historia del descubrimiento de la Nueva Granada (1846), que describ í an las culturas precolombinas. En la segunda mitad del siglo conserva dores como Jos é Manuel Groot hicieron una historia favorable de la…
p. 162
[31]í a llevado al poder, pero pon í an el acento en el cambio y' el progreso m á s que en el mantenimiento del orden y la tradici ó n. El cambio m á s brusco de este gobierno fue la adopci ó n ines perada del liberalismo econ ó mico internacional. Aunque é ste hab í a sido un deseo de casi todos los dirigentes, rebajar…
p. 130
05The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 5411 cita
[5]map— published later in Paris, with credit given to Caldas. Our extract is substantially incomplete for excluding the accompanying drawings —in a record that married scientific observation with literary ambition and the artistic effort of drawing and painting the landscape. As with the hundreds of color plates…
p. 541
06Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · p. 71, 772 citas
[6]apenas se escucha- ba mentar en el exterior y nadie sabía a qué territorio se refería en concreto, si incluía también a Venezuela y a Ecuador o si era el mismo que antes se conocía como Nueva Granada. Los primeros diplomáticos colombianos se pusieron en marcha para precisar informaciones geográficas y animar a fu-…
p. 71
[42]lectores con artículos y crónicas que hablaban más bien de la importancia de retratar el paisaje y las costumbres locales. Ancízar advirtió que no había mejor análisis psicológico, para comprender a las sociedades, que la novela y el cuento, en la medida en que la imaginación resultaba el mejor aliado para construir…
p. 77
07Historia de Colombia. La Gran Colombia II. Tomo 10Juan Salvat, Roberto García Rojas (directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico) · p. 89, 100, 1043 citas
[7]asombro de Humboldt. Dicha Mi- sion estuvo encabezada por Mariano Rivero, inge- niero de minas y quimico de origen peruano, e in- tegrada por el quimico Jean Baptiste Boussingault (quien luego seria director de la Academia de Ciencias de Paris), por el médico Desiré Roulin y por los natu- Talistas Jacques Bourdon y…
p. 89
[12]im- puestos de aduanas, y, en menor medida, de mo- nopolios, como el del estanco del tabaco, cuya suerte en realidad ya estaba echada. Era, pues, imperativo identificar los recursos na- turales y facilitar los medios para su produccién y distribucién. A allanar esta nueva perspectiva se de- dicaron el presidente…
p. 100
[17]econdémico, lo social y lo cultural, y ante un Estado en formacion, no bastaba con pregonar tales posibilidades, reno- vando solamente un discurso ideolégico acerca del valor que podrian llegar a tener la ciencia y la téc- nica modernas para el engrandecimiento nacional. Codazzi, Ancizar, Triana, Pérez y Paz…
p. 104
08La botánica en Colombia, hechos notables en su desarrolloSantiago Díaz Piedrahita · 2016 · p. 126, 133, 1403 citas
[8]mitad del siglo xix se produce una reforma universitaria, y como resultado de la misma se establece un Instituto de Ciencias Naturales, Físi - cas y Matemáticas a cuyo cuidado quedan el Observatorio Astronómico, el Jardín Botánico —de poco desarrollo—, el Laboratorio Químico Nacional y el Museo de Historia Natural de…
p. 126
[26]regentar el Jardín de Plantas de Montpellier y cuidar de sus intereses de viticultor; en lo que hace a la flora y demás trabajos conjuntos, tiene a su cargo el análisis mor - fológico, participa activamente en la determinación de las especies y tiene a su cargo la redacción de los manuscritos. Gracias a un abundante…
p. 140
[27]año—. El herbario estaba ordenado en treinta y ocho volúmenes debidamente clasificados de acuerdo con el Genera plantarum de Stephano Endlicher. El catá - logo comprende 196 páginas e incluye información sobre la familia, el género y en muchos casos la especie de cada planta, los nombres vulgares y algunas…
p. 133
09Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · p. 16, 20, 243 citas
[9]Roberto Dudley (1573-1649), quien en 1595 viajé a las Indias Occidentales y exploré las bocas del rio Orinoco. En 1605 se radicd en Florencia, donde edité y publicé mapas y trabajos geograficos. Esta l4mina del Nuevo Reino de Granada pertenece a la famosa obra Del arcano del Mare, gravada por el florentino Francesco…
p. 16
[25]turales. De esta época también son los trabajos de Eduardo Acevedo Latorre, quien desde 1959 diri gio la publicacion por tomos del Atlas de economia on de Estudios Econémicos colombiana, en la divi del Banco de la Republica. Entre los profesores ex- tranjeros que desarrollaron la escuela determinista conviene citar a…
p. 20
[51]asociaciones cientificas o gremiales que fomentan y defienden el desarrollo profesional de la geografia en Colombia. Entre ellas, las mas impor- tantes son - La Sociedad Colombiana de Ingenieros, fund da en 1887, la cual otorga cada dos anos el Premio Lorenzo Codazzi a la mayor contribucion al conoci- miento…
p. 24
10Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 21, 1292 citas
[10]tidos conservador y liberal, y unos afos de agitadas controversias politicas, econdémicas y religiosas, pues se consideraba necesario luchar con denuedo para acabar de manera definitiva con el orden co- lonial. Pero también favorecié la cultura, con la or- ganizacion de la Comisién Corografica, dirigida por el coronel…
p. 21
[43]contertulios. De ella nace la publicacién del mismo nombre y el hoy tesoro inapreciable del «Museo de cuadros de costumbres», uno de cuyos mayores impulsores, editor, alma y genio fue José Maria Vergara y Vergara (1831-1872), figura de las mas queridas por aquellos dias, tanto por la activi- dad, las ideas y…
p. 129
11Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 791 cita
[11]que tanto bien hizo a la nación bajo la orienta- ción del italiano Agustín Codazzi; se firmó el contrato definitivo para la construcción del fe- rrocarril de Panamá. Como se indicó en otro lugar, el partido conservador, teniendo de fondo el disgusto por la autoderrota del 7 de marzo, decidió iniciar un movimiento…
p. 79
12La colonización antioqueña: una empresa de caminosEduardo Santa · 2016 · p. 1861 cita
[14]llevarlos a cuestas. 85 Manuel Pombo, op. cit., págs. 76-77. 187 Lí ndidceaínelc ícbedrsptí Por supuesto, no fue este el caso del coronel Codazzi, tan esforzado y valeroso como ningún otro explorador y científico, que siempre daba ejemplo a sus acompañantes, aun a los más baquianos, de templanza de ánimo y de resis-…
p. 186
13¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 621 cita
[15]país a colaborar en la gu erra de independencia. Ahora, en tiempo de paz, Codazzi recorría el país acompañado de jóvenes neogranadinos para el levantamiento de mapas y la redacción de tratados de botánica, geografía, mineralogía y descripción de grupos humanos. Bajo esta empresa se desa rrollaron los primeros mapas…
p. 62
14Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 1761 cita
[16]Llanos, en 1557 Asensio de Salinas a Victoria, en 1560 Luis Lancheros a Trinidad de los Muzos y Francisco Martínez de Ospina a Remedios, y en 1561 Antonio de Toledo fundó a La Palma. 1 BIBLIOGRAFÍA Abreviaturas ACHSC: Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura (Bogotá) AEA: Anuario de Estudios Americanos…
p. 176
15Manual de arte del siglo XIX en ColombiaBeatriz González Aranda · 2017 · p. 252, 275, 2943 citas
[18]Se estableció por algún tiempo en Venezuela (1840 - 1846) donde ejerció la docencia y formó parte del Liceo Venezolano, fundado para propagar las luces y fomentar el cultivo de la literatura y las bellas artes. Allí se relacionó con la élite intelectual de Caracas. A su regreso a la Nueva Gra- nada, en 1846, era…
p. 252
[22]se ajustan más a Fernández que al pintor y litógrafo Celestino Martí- nez: el dibujo topográfico, la perspectiva y otras materias 276 B índic Gercst c Adíraí afines habían sido practicadas por el primero desde sus inicios como militar. Tres años antes (1845), Fernández había anunciado en El Promotor, de Caracas, su…
p. 275
[24]de manera real más allá de la capital y participar en esa empresa de reconocimiento del terri- torio colombiano. La cátedra de paisaje que dictó indica que tenía expe- riencia en este género. El paisaje en Colombia había tenido una corta e interesante trayectoria. Los libros que Alexander von Humboldt había publicado…
p. 294
16Peregrinación de AlphaManuel Ancízar · 2016 · p. 1, 122 citas
[19]peregrinación de alpha M an U el anc ÍZ ar viajes M an U el anc ÍZ ar peregrinación de alpha viajes Ancízar, Manuel, 1812-1882, autor Peregrinación de Alpha [recurso electrónico] / Manuel Ancízar; [presentación, Verónica Uribe Hanabergh]. – Bogotá: Ministerio de Cultura: Biblioteca Nacional de Colombia, 2016. 1…
p. 1
[20]cantón en los distritos de temperatura cálida. Maderas preciosas, resinas aromáticas, bálsamos y plan - tas medicinales de sorprendente eficacia se encuentran 2 González, Beatriz, Manual de arte del siglo xix en Colombia, Bogotá: Ediciones Uniandes, 2013, pág. 170. 13 Píndnicersti 13 a cada paso, y a menudo al…
p. 12
17Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 13, 682 citas
[21]en viajeros como Manuel Ancízar, los sentidos comienzan a tomar un nuevo significado, y en medio de las sensaciones, percepciones y emociones que acusa el viajero en contacto con la naturaleza, esta última toma su valor estético. Veamos entonces cuál es esa sensitividad que descuaja a lo largo de L a P eregrinación d…
p. 68
[28]y determinar grandes principios homogeneizadores desde la distancia. Ello es evidente en el acápite “ Aspecto del país” de la Comisión,4 donde además está presente la idea de Von Humboldt sobre la unidad dentro de la multiplicidad en paisajes interrelacionados (Sánchez 1999: 6).5 La visión paisajística incidía en la…
p. 13
18Historias del arte en Colombia. Identidades, materialidades, migraciones y geografíasOlga Isabel Acosta Luna, Natalia Lozada Mendieta, Juanita Solano Roa · p. 3581 cita
[23]aproximadamente nueve meses, hasta que Bennet regresó a Colombia y asumió nuevamente su papel como dueño del gabinete fotográfico⁸. A finales de 1851, justo después de entregar el estudio fotográfico, Codazzi invitó a Price a unirse a la Comisión Corográfica. Aunque resulta comprensible que la acuarela haya sido el…
p. 358
19Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 3951 cita
[29]objects to Liberal creation of new provinces, 202–5; and Regener- ation government, 302–3; response to Peregrinación de Alpha, 189–90; role in federalism-centralism question, 5, 220, 251; in Soatá, 186; view of Church disen- tailment, 263, 266, 269, 272–73, 274, 276, 279–80, 281; view of constitutionalism, 216; view…
p. 395
20Rugidos entre los Andes: una historia del jaguar en la región andina (1820-1910)José Arturo Jiménez Viña · 2015 · p. 751 cita
[30]de población en ese entonces 205 y resultaba ser un blanco perfecto para los ataques del felino. Del mismo modo las poblaciones de saínos y otros miembros de la familia Tayassuidae eran relativamente estables 206, por lo cual podían servir de sustento a grandes depredadores entre ellos el jaguar. Venados 207,…
p. 75
21Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 245, 2642 citas
[32]suprimidos muchos gravámenes que entrababan el desarrollo de las fuerzas productivas. En el capítulo referente a los impuestos en la Colonia, vimos cómo estos eran grandes en número, no tenían una finalidad concreta y solo frenaban el desarrollo del comercio. Como expresión franca del sistema colonial, fueron atacados…
p. 245
[39]de la otra vida, sino por la real coacción del Estado. El diezmo pesaba fuertemente sobre todos los agricultores tanto pobres como ricos y su supresión por la Ley 20, de abril de 1850, en última instancia favoreció el latifundio. El censo: era una carga patrimonal que gravitaba sobre las propiedades territoriales…
p. 264
22Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 122, 1792 citas
[33]nuaron ventilándose en tomo de la Iglesia, pero que no es necesario considerar aquí. Estos eran, entonces, los problemas que dividían las opiniones en el país entre 1845 y 1885, y que, en la medida en que sus solucio- nes fueron halladas o pospuestas, incidieron sobre las posibilidades de progreso o decadencia. Solo…
p. 122
[38]propiedad de la tierra, para el establecimiento de nuevas élites terra- tenientes y el fortalecimiento de las existentes y para la creación de un gran proletariado rural, errante y socialmente marginal, que reempla- zaría al indio sedentario de los resguardos. Seguidamente, esta acción preliminar fue desarrollada en…
p. 179
23Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 351 cita
[34]convirtió en la única posible. El segundo rasgo dominante de la Constitución era el amplio reconoci- miento de los derechos y garantías in- dividuales. Abolía por completo la pena de muerte —esto fue lo que mo- tivó los elogios de Victor Hugo— y garantizaba los derechos a la propie- dad, las libertades de pensamiento,…
p. 35
24Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 1131 cita
[35]de la cual se había llegado al número de 36 provincias para el momento de ex- pedición de la nueva Constitución, dio paso a partir de este año a un proceso inverso, de agru- pación de las provincias en entidades de mayores dimensiones y capacidades, que fueron la antesala del federalismo. El vigoroso impulso federal…
p. 113
25Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 1971 cita
[36]y ganados. Así, la política se alimentó de formas múltiples de so- cialización, que se expresaron desde los inicios del siglo xix mediante sociedades masónicas, populares, religiosas, democráticas y de artesanos; algunas de ellas sirvieron de apoyo a dirigentes liberales, dentro de una visión más po- pulista del…
p. 197
26Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 5511 cita
[37]do ut des, fatio ut fatias, con el cual se formaban las mayorías parlamentarias, se prodigaba al Gobierno las delegaciones de facultades propias del Congreso, se repar- tían los empleos y se hacía de la administración pública un mercado. Tales eran los frutos de la Constitución, en los puntos de vista parlamentario,…
p. 551
27Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 9271 cita
[40]para usos industriales 72,183 100 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 73.3 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 26.7 0.0 TOTAL 641,081,498 100 24.0 9.8 3.3 2.1 11.4 1.4 21.8 0.7 0.8 0.8 1.3 5.2 4.0 13.0 0.4 Primer Censo Industrial de Colombia, 1945. Comentarios, pág. 128* - 129*. 929 § Bibliografía 1036 (A-1) «Alpha» [Manuel Ancízar].…
p. 927
28Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2381 cita
[41]Codazzi: Geografía física y política de la o o con ra en C: a Nueva Granada. José Jerónimo Triana: Flora co- a liderada nuel Ibáñez y Are -——lombiana. El Congre- da y ontra la 1as li- so crea por ley el es- tado de Antioquia. + 1857 Se crean los esta- dos de Cauca, Cun- dinamarca, Bogotá, Bolívar, Magdalena y -…
p. 238
29Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 2241 cita
[44]a la nación en 1852 10. Se trataba de Ezequiel Uricoechea (1884-1880), quien traía de Europa, además de su libro sobre las Antigüedades neogranadinas (1854), otros proyectos como la edición de u n a mapoteca colombiana (1860) y la creación de u n a colección filológica sobre las lenguas aborígenes; José María Vergara…
p. 224
30La invención de El Dorado. Museos arqueológicos, imágenes cartográficas y redes de conocimiento en Colombia (1935-1955)Daniel García Roldán · 2022 · p. 441 cita
[45]físico del país pi La invencion de El Dorado_final.indd 24 pi La invencion de El Dorado_final.indd 24 31/03/22 9:11 a. m. 31/03/22 9:11 a. m. 25 la escuela normal, el instituto etnológico y el banco emisor en 1946 y tiempo después sacó a la luz el Atlas de economía colombiana, en 1959; a esta labor la acompañó un…
p. 44
31Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 1101 cita
[46]encargo), pues de esa €poca, y de anos posteriores, se conservan buenas muestras de su talento como caricaturista y dibujante. En este campo, como ya senalamos, reside la grandeza del pintor, intérprete avisado y tierno, burlén a veces, de la sociedad en que le tocé vivir. Ramé6n Torres Méndez (1809-1885) EI maestro…
p. 110
32Motivo por el cual: artículos de costumbres IJosé Manuel Marroquín y otros autores · 2015 · p. 121 cita
[47]los escritores liberales para desdeñar el pasado colonial y los antiguos hábitos; y a los con - servadores, para vapulear las ilusiones modernas, el menosprecio de los liberales por la tradición y las reformas con las que alimenta - ron la fundación de las repúblicas. Para ambos, sin embargo, fueron útiles para…
p. 12
33Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · p. 3261 cita
[48]XIX)”. Historia Mexicana LIII, no. 002 (octubre-diciembre de 2003). Rausch, Jane. La frontera de los llanos en la historia de Colombia (1830-1930). Bogotá: Banco de la República, 1999. Renán, Ernest. ¿Qué es una nación? Cristianismo y judaísmo. Contemporáneos ilus- tres. Consejos del sabio. Buenos Aires: Elevación,…
p. 326
34Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 1711 cita
[49]el lin- güista José Urbano González de la Ca- lle, el físico y matemático Otto Freu- dental, los historiadores Gerhardt Ma- sur y Rudolf Hommes, y los arqueó- logos y antropólogos Justus Wolfgang Schotelius y Paul Rivet. La Escuela Normal tuvo una influencia decisiva y excelente en el mejoramiento de la en- señanza de…
p. 171
35Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 2571 cita
[50]de Naturalistas Neo - granadinos, luego fue reemplazada por la Sociedad de Medicina y Ciencias Natu - rales, la cual se convirtió posteriormente en la Academia Nacional de Medicina. Cfr. Restrepo Forero, Olga. “Sociedades de Naturalistas. La Ciencia Decimonónica en Colombia” En: Revista de la Academia Colombiana de…
p. 257