Idea · Estados Unidos de Colombia
Desamortización
Conjunto de medidas legales por las cuales el Estado colombiano forzó la salida al mercado de bienes inmuebles inmovilizados en manos de corporaciones civiles y eclesiásticas, cuya expresión mayor fue el decreto del 9 de septiembre de 1861 firmado por Tomás Cipriano de Mosquera. Fue a la vez arbitrio fiscal de guerra, golpe político al poder económico de la Iglesia y reforma de alcance agrario limitado.
Trayectoria de una idea
- 1767
Antecedente borbónico: expulsión de los jesuitas y expropiación de sus activos
- 1789
Primer antecedente: desamortización en la Revolución francesa
- 1821
Propuestas de Castillo y Rada en la Gran Colombia
- 1849
Inicio de la política anticlerical sistemática bajo José Hilario López
- 1853
Ley de Separación Absoluta de la Iglesia y el Estado
- 1861
Decreto del 9 de septiembre de 1861: la desamortización
- 1863
Constitución de Rionegro: consagración del nuevo orden anticlerical
- 1887
Concordato de 1887: la Regeneración no revierte la desamortización
La lectura
La desamortización de bienes de manos muertas fue, en su raíz más inmediata, un arbitrio fiscal de guerra: el tesoro de Mosquera estaba agotado por deudas y por los gastos de la guerra civil de 1860-1862, y la propiedad eclesiástica representaba el único patrimonio disponible a escala suficiente para aliviar esa urgencia. Su genealogía intelectual, sin embargo, era larga: arrancaba en el regalismo borbónico del siglo XVIII, pasaba por las propuestas moderadas de Castillo y Rada en la Gran Colombia y se nutría de la tradición desamortizadora europea y mexicana que los radicales colombianos invocaban para dotarse de respetabilidad ilustrada. El decreto golpeó decisivamente el poder económico de la Iglesia —que descansaba menos en la propiedad directa del suelo que en los censos y capellanías con que gravaba las haciendas laicas— pero no transformó la estructura agraria del país: las tierras afectadas representaban apenas cerca del 1,5% del área explotada, los bienes pasaron en su mayoría a especuladores con capital líquido y la redistribución entre campesinos sin tierra nunca estuvo en el horizonte de la medida. Su aplicación fue profundamente desigual entre regiones: Antioquia resistió por vías silenciosas y católicas, el Tequendama careció de materia sobre la cual operar, y el impacto real se concentró en los centros urbanos —Bogotá, Popayán, Cartagena, Tunja— donde la Iglesia había levantado conventos, colegios y hospitales. El Concordato de 1887 restauró las relaciones formales entre el Estado y la Santa Sede, pero no pudo deshacer lo que Mosquera había consumado: la desamortización quedó como victoria política irreversible del liberalismo sobre el poder temporal de la Iglesia, aunque su promesa económica quedara en gran medida incumplida.
La desamortización de bienes de manos muertas
En la historia de Colombia, la desamortización designa el conjunto de medidas legales por las cuales el Estado forzó la salida al mercado de bienes inmuebles inmovilizados en manos de corporaciones civiles y eclesiásticas —conventos, cofradías, capellanías, hospicios, colegios—, adjudicándolos a la Nación para su remate. Su expresión mayor fue el decreto del 9 de septiembre de 1861, firmado en Bogotá por Tomás Cipriano de Mosquera en calidad de Presidente Provisorio de los Estados Unidos de Nueva Granada, en plena guerra civil contra el gobierno conservador de Mariano Ospina Rodríguez. Durante siglo y medio se ha discutido si fue una reforma económica, una represalia anticlerical, un arbitrio fiscal de guerra o las tres cosas a la vez. La respuesta más honesta es que fue un instrumento de urgencia hacendaria, envuelto en el lenguaje de la libre circulación de la propiedad, que golpeó decisivamente el poder económico de la Iglesia sin transformar la estructura agraria del país. Ese doble carácter —victoria política sobre el clero, fracaso relativo como reforma económica— define su lugar en la historia colombiana.
Qué se entendía por manos muertas
La expresión manos muertas es más antigua que el problema colombiano. Nombraba a los propietarios corporativos —órdenes religiosas, cofradías, capellanías, hospicios, cabildos— cuyos bienes, por definición jurídica, no podían enajenarse. Al no morir el titular, la finca no volvía nunca al mercado: pasaba de una generación de frailes o de mayordomos a la siguiente, gravada además con censos perpetuos que aseguraban rentas fijas a la corporación. En un país donde la Iglesia había concentrado durante tres siglos donaciones, herencias piadosas y fundaciones de capellanías, esa inmovilización tenía consecuencias concretas: los censos y capellanías funcionaban como el principal sistema de crédito hipotecario disponible, y los propietarios laicos gravaban sus haciendas para obtener capital líquido de conventos y fundaciones eclesiásticas. Desamortizar significaba, técnicamente, romper esa perpetuidad; políticamente, arrebatarle a la Iglesia su función de banca de la sociedad agraria.
El concepto no era colombiano ni original. La primera gran desamortización en países católicos ocurrió durante la Revolución francesa, y a lo largo del siglo XIX se repitió, con variantes, en distintas latitudes. El propio Mosquera, al justificar el decreto de 1861, invocó los antecedentes de Luis XIV, del gabinete español de 1837 y de las leyes de reforma mexicanas. Los radicales colombianos se sabían inscritos en esa tradición europea y americana, aunque el modelo directo que siguieron es difícil de fijar: el argumento comparativo servía para dotar de respetabilidad ilustrada a una medida que en la coyuntura colombiana obedecía a razones más domésticas.
Los antecedentes borbónicos: el regalismo como escuela
Antes de que hubiera liberales había regalistas. La política eclesiástica de la Corona española en el siglo XVIII, particularmente bajo Carlos III, ensayó ya el pulso que los radicales completarían un siglo después. El patronato regio otorgaba a la Corona el derecho a nombrar obispos y beneficiarios en todos los niveles de la jerarquía, a intervenir en tribunales eclesiásticos, a recibir diezmos en nombre de la Iglesia, a fundar misiones y a ejercer control administrativo sobre el clero regular y secular en América. Sobre esa base, las reformas borbónicas se propusieron obtener un clero dócil y controlable, y desconfiaron especialmente de las órdenes religiosas —los jesuitas ante todo— por su independencia heredada de la época de los Habsburgo y por depender de autoridades internacionales situadas fuera de España.
De ahí salieron dos líneas de acción que prefiguran la desamortización. Una, la expulsión de la Compañía de Jesús y la expropiación de sus activos, que redujo su presencia en el Nuevo Mundo. Otra, la enajenación forzosa de capitales de cofradías, conventos y clero secular en distintos momentos del siglo XVIII y comienzos del XIX, que golpeó la relación de obediencia entre las instituciones eclesiásticas y la Corona y sacó al mercado sumas considerables. El regalismo, además, limitó la comunicación entre los episcopados americanos y la Santa Sede: prohibió las visitas ad limina y las informaciones sobre el estado de las diócesis, fortaleciendo la figura del rey frente al pontífice. Cuando llegó la independencia, el nuevo Estado heredó no solo un territorio y una burocracia, sino también una tradición jurídica que consideraba legítimo intervenir sobre los bienes y la organización del clero.
De la Gran Colombia a José Hilario López
La primera generación republicana continuó esa herencia. La Gran Colombia imitó las reformas de Carlos III en materia eclesiástica, convirtió edificios de conventos menores en sedes de colegios provinciales y estableció así la tradición estatal de destinar patrimonio eclesiástico a la educación pública en las provincias. En el gabinete de Bolívar, José María del Castillo y Rada, secretario de Hacienda, insinuó ya la necesidad de desamortizar los bienes de manos muertas y abogó por la abolición del diezmo. Sus propuestas, sin embargo, planteaban procedimientos graduales e institucionales, muy distintos del golpe único que Mosquera aplicaría cuatro décadas más tarde. Castillo y Rada representa esa primera veta reformista, moderada y hacendaria, que veía en la propiedad eclesiástica un obstáculo para el desarrollo económico pero no un enemigo político al que había que humillar.
Tras la disolución de la Gran Colombia, el derecho de patronato heredado de la Corona se convirtió en el punto neurálgico del conflicto entre Iglesia y Estado. Cada gobierno hubo de decidir si consideraba al Estado nuevo como sucesor legítimo del monarca en materia eclesiástica, y con ello si podía nombrar obispos, cobrar diezmos e intervenir en asuntos internos del clero. Esa discusión, abstracta en apariencia, condicionó cada disputa concreta durante medio siglo.
El giro decisivo llegó con la elección del general José Hilario López en 1849. Bajo su gobierno se inauguró la política anticlerical sistemática del liberalismo central. En 1850 decretó la expulsión de los jesuitas —a los que Ospina Rodríguez volvería a traer una década después para dirigir planteles públicos y fundar casas de estudio— y adoptó como base doctrinal la fórmula de Cavour, Iglesia libre en el Estado libre. La ley del 15 de junio de 1853, llamada de Separación Absoluta de la Iglesia y el Estado, dispuso que los templos católicos, sus bienes y rentas correspondían a los vecinos de la respectiva parroquia, lo que provocó protesta formal de las comunidades religiosas ante el Congreso de 1854. El arzobispo de Bogotá Manuel José Mosquera —hermano del propio Tomás Cipriano— fue desterrado por López por defender los derechos de la Iglesia. La ruptura estaba consumada antes de 1861: lo que faltaba era el instrumento fiscal que rematara el enfrentamiento.
El decreto del 9 de septiembre de 1861
La guerra civil de 1860-1862 fue el escenario. Tomás Cipriano de Mosquera, gobernador del Cauca, se alzó contra el gobierno conservador de Mariano Ospina Rodríguez y, con el apoyo de los radicales, se abrió paso hasta Bogotá. En julio de 1861 asumió el poder de facto y expulsó nuevamente a los jesuitas, confiscando sus bienes. Dos meses después, el 9 de septiembre, firmó el decreto de desamortización de bienes de manos muertas. Ejercía entonces como Presidente Provisorio de los Estados Unidos de Nueva Granada; su reconocimiento formal por los estados vencedores llegaría poco más tarde, mediante el Pacto de Unión del 20 de septiembre de 1861.
Los considerandos del decreto son el mejor resumen de su filosofía. El primero declaraba que la falta de movimiento y libre circulación de una gran parte de las propiedades raíces constituía uno de los mayores obstáculos para la prosperidad y engrandecimiento de la Nación. Los siguientes argumentaban que las corporaciones y congregaciones no podían poseer a perpetuidad bienes inmuebles por ser contrario a los principios generales de la legislación. Sobre esa base, el articulado adjudicó a la Nación los bienes poseídos o administrados por corporaciones civiles y eclesiásticas y por establecimientos de educación, beneficencia o caridad. La Nación asumía, a cambio, el pago de las rentas que esos bienes producían a las corporaciones despojadas: no era una confiscación pura, sino una sustitución del propietario por un deudor perpetuo, el Estado.
La justificación pública de Mosquera combinó tres registros. El económico: liberar la propiedad de las trabas del pasado y darle circulación. El jurídico: la incompatibilidad entre la perpetuidad corporativa y los principios modernos de propiedad. Y el comparativo: los antecedentes europeos y mexicanos. Sobre lo decisivo guardó silencio en la retórica pública, aunque aparece con nitidez en el trasfondo: el tesoro estaba agotado por deudas y por los gastos de la guerra civil en curso. La motivación fiscal fue el motor inmediato. La pobreza del erario, no la persecución religiosa, explica el momento y la forma del decreto. Que ese arbitrio golpeara al enemigo político del liberalismo radical era, para Mosquera, un beneficio adicional.
El decreto no fue una medida aislada. Formó parte de un paquete de disposiciones anticlericales expedidas por Mosquera en su segunda presidencia: la expulsión de los jesuitas, la tuición de cultos —que estableció el control estatal sobre la Iglesia—, la extinción de conventos y la expropiación de bienes de comunidades religiosas. Todo ello desembocaría en la Constitución de Rionegro de 1863, arquitectura federalista y anticlerical del radicalismo, que consagró el nuevo orden.
La aritmética de la reforma
La contabilidad de la desamortización desmiente su leyenda. Las tierras eclesiásticas afectadas representaban apenas cerca del 1,5% del área entonces explotada. La cifra basta para relativizar cualquier lectura épica: no había, en Colombia, un latifundio eclesiástico comparable al mexicano o al español. El poder económico de la Iglesia colombiana descansaba menos en la propiedad directa del suelo que en los censos y capellanías con que gravaba las haciendas laicas. Lo que la desamortización sacó al mercado fueron esas obligaciones —los propietarios podían redimir sus censos pagando al tesoro nacional el capital, con lo que se liberaban de la renta perpetua a la Iglesia—, algunos edificios urbanos y una porción reducida de haciendas.
El éxito fiscal fue moderado. La operación alivió coyunturalmente al tesoro pero no lo saneó, y su impacto económico y social fue de importancia muy secundaria. Los bienes se sacaron a subasta en forma indivisa, lo que aseguró que solo compradores con capital líquido pudieran adquirirlos: comerciantes liberales acaudalados en las principales ciudades y especuladores atentos al remate. La expectativa de dinamizar el mercado de tierras se frustró: pasaron a manos de especuladores y quedaron más estancadas que antes, porque la opinión pública desaprobaba la especulación y frenaba las transacciones. Ese dato matiza cualquier lectura mecánica del liberalismo económico: la sociedad colombiana no reaccionó como suponían los teóricos de la libre circulación.
La desamortización tampoco redistribuyó tierra entre campesinos sin ella. No estaba pensada para eso, y las circunstancias del remate lo impedían. En un país donde los terratenientes tenían más dificultades para conseguir mano de obra que para acumular hectáreas, el problema agrario de fondo no era la propiedad eclesiástica sino la escasez de brazos y la existencia paralela de vastos baldíos. En la práctica, la suma de hectáreas apropiadas por particulares mediante los sistemas de adjudicación de baldíos entre 1861 y 1877 fue muchas veces superior a la exigua cantidad de tierra que pasó de corporaciones religiosas a manos privadas en el mismo periodo. La política de baldíos, no la desamortización, definió la estructura agraria de la segunda mitad del siglo.
Antioquia, el Tequendama y la geografía desigual de la reforma
La aplicación del decreto varió profundamente entre regiones, y esa variación revela hasta qué punto la reforma dependía del poder político local y de la geografía previa de la propiedad eclesiástica. En Antioquia, donde predominó el gobierno conservador incluso durante la hegemonía radical, la desamortización apenas se aplicó. Los ingresos por venta de bienes eclesiásticos allí fueron sorprendentemente bajos, por dos razones concurrentes: la Iglesia local no había acumulado riqueza en la misma escala que en otras regiones —la mayor parte de los bienes en manos muertas antioqueños consistía en censos— y los propietarios temían la desaprobación eclesiástica, de modo que muy pocos censos fueron redimidos en el tesoro nacional. La Antioquia católica y comercial resistió el decreto por vías silenciosas: no vender, no comprar, no redimir.
En la región del Tequendama, en Cundinamarca, el patrón fue distinto pero igualmente revelador. Años después del decreto no se registraba allí ninguna propiedad con vinculación pendiente, y en el distrito de La Mesa no se remató una sola propiedad en aplicación de la reforma. La razón era estructural: la Iglesia había tenido un papel muy reducido como prestamista y propietaria en esa zona antes de 1861. Cuando el Tequendama se convirtió, décadas más tarde, en una de las primeras regiones cafeteras de exportación, lo hizo sin haber pasado por una desamortización relevante. La reforma sencillamente no tuvo materia sobre la cual operar.
Estos dos casos —Antioquia por resistencia católica, Tequendama por ausencia previa de bienes— trazan los límites de la desamortización. Su impacto se concentró en Bogotá, en Popayán, en Cartagena, en Tunja y en algunos otros centros urbanos donde la Iglesia había levantado conventos, colegios y hospitales a lo largo de la Colonia, y en las haciendas de tierra caliente cundinamarquesa y tolimense gravadas con censos redimibles. Fuera de ese perímetro, la reforma fue letra sin cuerpo.
La resistencia eclesiástica y la guerra cultural
El decreto no encontró a una Iglesia dispuesta a resignarse. La institución gozaba de sólida situación financiera, de gran aceptación social especialmente entre las masas populares y de presencia en los más apartados rincones del país, en abierto contraste con la debilidad fiscal y administrativa del Estado liberal. El arzobispo Antonio Herrán y, tras él, Vicente Arbeláez encabezaron la resistencia formal desde Bogotá, apoyados en la autoridad doctrinal de Roma. En 1864, Pío IX publicó el Syllabus, catálogo de errores modernos que condenaba las ideas liberales sobre el Estado y excluía cualquier subordinación de la Iglesia al poder temporal; el texto se difundió en Colombia como apéndice al Concilio Provincial Neogranadino de 1869 y se convirtió en armazón teológico-político de la respuesta clerical. Entre ese Syllabus y la Constitución de Rionegro de 1863 no había punto de encuentro posible: eran dos concepciones incompatibles del orden social.
La guerra cultural se libró en las parroquias tanto como en los periódicos. Las medidas anticlericales del período radical —desamortización, tuición de cultos, expulsión de comunidades religiosas, extinción de conventos— generaron tensiones profundas en la vida familiar, especialmente entre mujeres formadas en la religiosidad tradicional, y erosionaron la legitimidad social del régimen radical incluso en zonas donde este triunfaba electoralmente. Durante los años setenta, cuando los liberales radicales instituyeron la educación laica y obligatoria, se abrió un nuevo frente de choque. En 1876, los conservadores se levantaron contra el gobierno de Aquileo Parra precisamente para frenar el proyecto de educación laica; la insurrección permitió una breve reunificación de las dos facciones del liberalismo para derrotarla, pero mostró que el enfrentamiento entre Iglesia y Estado radical seguía siendo capaz de mover a la sociedad a la guerra.
Los actores del proceso
La desamortización no fue obra de un hombre, aunque lleve la firma de Mosquera. Alrededor del decreto se desplegó una constelación de figuras que representan los distintos rostros del liberalismo colombiano. Manuel Murillo Toro, teórico y presidente en dos ocasiones, encarnó la vertiente doctrinaria del radicalismo, comprometida con la separación de Iglesia y Estado como principio, no solo como conveniencia. Salvador Camacho Roldán aportó la reflexión económica sobre la necesidad de liberar la propiedad. Aníbal Galindo escribió sobre la historia de la hacienda pública y sobre las reformas fiscales del período. Florentino González, aunque más veterano y de posiciones cambiantes, había preparado décadas antes el terreno con su defensa del librecambio y del Estado mínimo.
Al otro lado, el Partido Conservador y la jerarquía eclesiástica encontraron en Mariano Ospina Rodríguez, en Miguel Antonio Caro y en los arzobispos de Bogotá sus voces más constantes. Caro, sobre todo, elaboraría la doctrina ideológica del catolicismo político colombiano y sería después el ideólogo intelectual de la Regeneración. Entre esos dos campos, la figura del propio Tomás Cipriano de Mosquera es la más ambigua: caucano de familia patricia, hermano de un arzobispo, cuatro veces presidente, capaz de aliarse sucesivamente con conservadores y radicales, decretó la reforma más severa contra la Iglesia de la historia colombiana en el momento en que le convenía política y militarmente hacerlo. Ni ideólogo puro ni caudillo cínico: pragmático de altura, jugó las cartas que la coyuntura de 1861 le repartió.
De Rionegro a la Regeneración
La Constitución de Rionegro de 1863 consagró el orden radical: federalismo extremo, libertades individuales absolutas, laicismo del Estado, subordinación de la Iglesia a la tuición de cultos. Sobre esa arquitectura constitucional se sostuvo la desamortización durante dos décadas. Pero el régimen radical se agotó por su propia lógica: la debilidad del gobierno central frente a los estados soberanos, las guerras civiles regionales, el enfrentamiento cultural con la Iglesia y con la mayoría católica de la población, y la incapacidad para consolidar una hacienda pública estable.
En 1884, Rafael Núñez llegó por segunda vez a la presidencia. Al frente de una coalición entre conservadores y un sector independiente del liberalismo, y con Miguel Antonio Caro como ideólogo, impulsó el programa que se conocería como la Regeneración: retorno a la autoridad, centralización política, administrativa y económica, y reconciliación con la Iglesia. La Constitución de 1886 fue su instrumento: transformó a Colombia de un sistema federal en uno centralista, declaró el catolicismo como la religión de la nación y estableció que la educación pública sería organizada en concordancia con la Iglesia. Un año después, en 1887, se firmó el Concordato con la Santa Sede.
El Concordato reconstruyó el pacto entre Iglesia y Estado. Devolvió a la Iglesia propiedades que le habían sido confiscadas, aunque —y este es un punto crucial— no logró revertir el grueso de las reformas de desamortización adelantadas por los radicales. La transferencia de bienes ya se había consumado y sus nuevos dueños no iban a devolverlos. Como compensación, el gobierno colombiano se comprometió a pagar a la Iglesia una renta destinada al auxilio de diócesis, cabildos, seminarios, misiones y otras obras eclesiásticas, con la previsión de que aumentaría al mejorar la situación fiscal. Fue una fórmula pragmática: reconocer los hechos consumados de la desamortización a cambio de asegurar a la Iglesia un ingreso perpetuo del erario y, sobre todo, un poder social y educativo que el radicalismo le había disputado.
El Concordato ató la educación pública a los preceptos de la Iglesia y le otorgó una importante incidencia en el aparato educativo oficial; concedió efectos civiles al matrimonio católico, con la consiguiente restricción del divorcio; estableció la obligación de los poderes públicos de proteger y hacer respetar la religión católica; y ratificó la libertad de la Iglesia frente al poder civil. En materia educativa, la Iglesia recuperaba una posición cercana a la que había tenido en la Colonia, aunque con mayor independencia frente al Estado. A cambio, aceptaba concesiones sobre sus antiguos derechos económicos: el patrimonio desamortizado no volvería.
La huella larga
La desamortización dejó tres legados de distinta duración. El primero, fiscal, fue el más breve: alivió coyunturalmente al tesoro sin resolverlo, y en pocos años la hacienda pública volvió a sus penurias crónicas. El segundo, agrario, fue modesto: transfirió bienes de la Iglesia a comerciantes liberales acaudalados y especuladores sin democratizar el acceso al suelo y sin alterar la estructura de la propiedad rural, dominada por los baldíos y por las grandes haciendas laicas. El tercero, político-cultural, fue el más profundo: rompió irreversiblemente el poder económico de la Iglesia en la escala en que este existía a mediados del siglo XIX, obligó a la institución a redefinir su lugar en la sociedad colombiana, y aseguró que el pacto de la Regeneración se firmara sobre nuevas bases, no sobre la restauración del orden colonial.
De la Constitución de 1886 y del Concordato de 1887 salió el marco que gobernó a Colombia durante más de un siglo. La Constitución permaneció en esencia vigente hasta 1991, y el Concordato definió las relaciones Iglesia-Estado, con reformas y renegociaciones, hasta bien entrado el siglo XX. En ese marco, la desamortización quedó como el episodio fundacional de la modernidad estatal colombiana en materia religiosa: el momento en que el Estado demostró que podía intervenir sobre el patrimonio eclesiástico, aunque el costo político y cultural de esa demostración fuera enorme y aunque los frutos económicos resultaran menores de lo prometido.
Vista desde el presente, la reforma revela la contradicción central del liberalismo radical colombiano: proclamó la libre circulación de la propiedad como principio modernizador pero careció de voluntad —o de capacidad, o de ambas— para redistribuirla. Sacó bienes de las manos muertas de la Iglesia y los puso, casi intactos, en las manos vivas de una élite mercantil que los guardó, los especuló o los usó como reserva. La inmovilización cambió de dueño; el suelo colombiano siguió esperando su reforma.
En el archivo
135 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01Colonia1600–17804
02Pre-independencia1780–18091
03Independencia1810–18318
- 1813Economía de guerra republicana: préstamos forzosos, papel moneda y expropiación (1813-1819)Hecho
- 1819Patronato republicanoFicha
- 1820Continuidad colonialFicha
- 1821Disolución liberal de los resguardos indígenas y despojo comunal (1821-1828)Hecho
- 1821José María del Castillo y RadaFicha
- 1821Ley de Haberes Militares de 1821Hecho
- 1822Dependencia financieraFicha
- 1825Las reformas santanderistas y el benthamismo (1825–1828)Hecho
04Nueva Granada1831–186243
- 1800TerrajeFicha
- 1821Manumisión gradual: de la Ley de Libertad de Vientres (1821) a la abolición efectiva (1851-1852)Hecho
- 1831República de la Nueva Granada (1831–1862)Época
- 1835Reconocimiento diplomático de la Nueva Granada por la Santa Sede (1835)Hecho
- 1839José Ignacio de MárquezFicha
- 1839Resistencia laboral de los bogas del Magdalena: sabotaje al vapor Unión (1839) y huelga de 1857Hecho
- 1839Resistencia pastusa a la supresión de conventos menores (1839-1842)Hecho
- 1840Trabajo libreFicha
- 1843Constitución de 1843 y giro librecambista conservador (1843–1848)Hecho
- 1845Historiografía y ciencia nacional en Nueva Granada (1845–1862)Hecho
- 1845Julio ArboledaFicha
- 1847El golpe de José María Melo y la revolución de los artesanos (1854)Hecho
- 1847Florentino GonzálezFicha
- 1847ProteccionismoFicha
- 1848Costumbrismo y república letrada del medio siglo (1848–1862)Hecho
- 1848Formación de los partidos Liberal y Conservador y elección de José Hilario López (1848–1850)Hecho
- 1848UtilitarismoFicha
- 1849ArtesanadoFicha
- 1849El Alacrán (1849): sátira, socialismo utópico y libertad de prensa en la Nueva GranadaHecho
- 1849Epidemia de cólera de 1849 en el Caribe neogranadinoHecho
- 1849José Hilario LópezFicha
- 1850Comisión CorográficaFicha
- 1850Disolución de resguardosFicha
- 1850Geografía políticaFicha
- 1850La Comisión Corográfica (1850–1859)Hecho
- 1850LibrecambioFicha
- 1850Manuel AncízarFicha
- 1850Publicación por entregas de la Peregrinación de Alpha en El Neogranadino (1850-1852)Hecho
- 1850Reformas liberales de medio siglo y abolición de la esclavitud (1850–1852)Hecho
- 1850Sociedades DemocráticasFicha
- 1851La guerra civil conservadora de 1851Hecho
- 1851Ley de Redención de Censos de 1851Hecho
- 1853La Constitución de 1853Hecho
- 1854José María MeloFicha
- 1854La Comisión Corográfica (1850-1859)Pregunta
- 1855Sergio Arboleda PomboFicha
- 1856AnticlericalismoFicha
- 1856Juan José Nieto GilFicha
- 1858Eugenio Díaz CastroFicha
- 1860La guerra civil de 1860-1862 y el triunfo de MosqueraHecho
- 1863Liberalismo radicalFicha
- 1864Modelos regionales de acumulación en el siglo XIX: Antioquia y el Valle del CaucaPregunta
- 1869José Manuel GrootFicha
05Estados Unidos de Colombia1863–188542
- 1845Introducción masiva de pastos africanos y expansión ganadera (1845–1880)Hecho
- 1861Desamortización de manos muertas y tuición de cultosHecho
- 1861Tuición de cultosFicha
- 1863Estados Unidos de ColombiaÉpoca
- 1863Federalismo radicalFicha
- 1863Guerras civilesFicha
- 1863La Hegemonía del Olimpo Radical (1863–1885)Hecho
- 1864Antioquia bajo Pedro Justo Berrío: laboratorio conservador dentro del federalismo radical (1864-1873)Hecho
- 1864Manuel Murillo ToroFicha
- 1867Caída de Mosquera y consolidación civilista (1867)Hecho
- 1867José María Vergara y VergaraFicha
- 1867MasoneríaFicha
- 1867Miguel Samper AgudeloFicha
- 1868Pedro Justo BerríoFicha
- 1869Invención cultural de la nación y república letrada (1869–1875)Hecho
- 1869SyllabusFicha
- 1870Abolición sistemática de resguardos indígenas bajo el Olimpo Radical (1870-1875)Hecho
- 1870Auge exportador y dependencia agraria bajo el radicalismo (1870–1882)Hecho
- 1870Capital culturalFicha
- 1870Educación femeninaFicha
- 1870Educación laicaFicha
- 1870El Decreto Orgánico de Instrucción Pública de 1870Pregunta
- 1870El Decreto Orgánico de Instrucción Pública de 1870Hecho
- 1870Eustorgio SalgarFicha
- 1870Olimpo RadicalFicha
- 1870Salvador Camacho RoldánFicha
- 1870Trabajo asalariadoFicha
- 1870Vicente ArbeláezFicha
- 1871Discursos raciales y civilizatorios en Colombia (1871–1875)Hecho
- 1872Aníbal GalindoFicha
- 1873Memoria fundacionalFicha
- 1874Ley 66 de 1874 y delegación misional del gobierno de indígenasHecho
- 1875El colapso del Olimpo RadicalPregunta
- 1875Santiago Pérez de ManosalbasFicha
- 1876Aquileo ParraFicha
- 1876La Guerra de las Escuelas (1876-1877)Hecho
- 1877Candelario ObesoFicha
- 1878Julián Trujillo LargachaFicha
- 1880Primera presidencia de Rafael Núñez (1880-1882)Hecho
- 1882Extinción del resguardo de El Rosal por ocupación de hecho (1882)Hecho
- 1884Guerra civil de 1884-1885 y fin del federalismo radicalHecho
- 1885El federalismo radical y la RegeneraciónPregunta
06Regeneración1886–192912
- 1886Catolicismo socialFicha
- 1886HispanismoFicha
- 1886Imaginario nacionalFicha
- 1886José Asunción Silva y el modernismo literario (1886–1896)Hecho
- 1886La RegeneraciónÉpoca
- 1886La RegeneraciónFicha
- 1886Rafael NúñezFicha
- 1887El Concordato de 1887Hecho
- 1887El Concordato de 1887Hecho
- 1890Ley 89 de 1890Ficha
- 1905Ley 55 de 1905 y la disolución de los resguardos indígenas del CaribeHecho
- 1909Jorge Holguín MallarinoFicha
07República Liberal1930–19463
08La Violencia1946–19571
09Constitución de 19911991–20021
10Transversal—20
- 1549PamplonaFicha
- 1574Patronato regioFicha
- 1800El resguardo y la política indígena tardocolonial en la Nueva GranadaPregunta
- 1820Capital extranjeroFicha
- 1845Tomás Cipriano de MosqueraFicha
- 1850Los cuatro relatos del siglo XIX colombianoPregunta
- 1851Abolición de la esclavitud y ciudadanía trunca en ColombiaPregunta
- 1861José María SamperFicha
- 1862AmbalemaFicha
- 1867Jorge IsaacsFicha
- 1886Pacto de élitesFicha
- 1887Concordato de 1887Ficha
- 1887El Concordato de 1887Pregunta
- 1887PatronatoFicha
- 1887Roma en la historia de ColombiaFicha
- 1887SecularizaciónFicha
- 1900Modernización agraria y científica en Colombia (1850–1953)Pregunta
- 1902El Concordato de 1887 y el Convenio de Misiones de 1902Pregunta
- 1936Función social de la propiedadFicha
- 1991Resguardo indígena en ColombiaFicha
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Tomás Cipriano de Mosquera — firmó el decreto de desamortización el 9 de septiembre de 1861 como Presidente Provisorio, siendo el ejecutor directo de la medida en el contexto de la guerra civil contra Ospina Rodríguez
- 02Iglesia Católica — principal afectada por la desamortización, que le arrebató bienes inmuebles, censos y capellanías, golpeando su función como banca de la sociedad agraria y su poder económico acumulado durante tres siglos
- 03Mariano Ospina Rodríguez — presidente conservador cuyo gobierno fue derrocado por Mosquera en la guerra civil de 1860-1862, contexto inmediato en que se expidió el decreto de desamortización
- 04Reformas borbónicas — antecedente directo que prefiguró la desamortización mediante la expulsión de los jesuitas, la expropiación de sus activos y la enajenación de capitales de cofradías y conventos bajo Carlos III
- 05Concordato de 1887 — instrumento de la Regeneración que restableció relaciones Iglesia-Estado pero no revirtió los efectos de la desamortización, marcando el límite de la restauración conservadora
- 06Federalismo radical — marco político e ideológico en que se inscribió la desamortización, cuya culminación institucional fue la Constitución de Rionegro de 1863
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
39 documentos · 53 fragmentos
01Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 137, 1942 citas
[1]encontraran oneroso el procedimiento. Además, cuando las condiciones económicas no eran buenas, se hacía imposible (o, al menos, inconveniente) pagar siquiera el modesto 6% que, se suponía, debían producir los activos legados. En consecuencia, tampoco es sorprendente que se hubieran pedido reformas al sistema. No…
p. 137
[33]campesinos sin tierras. El hecho surgió tanto de los propósitos y las medidas del gobierno como de la continuidad del poder de la Iglesia en términos de la presión que ejerció para evitar la compra de lo que ella considera- ba su legítima propiedad. Al respecto, comenta Guerra Azuola en sus Lecciones de legislación…
p. 194
02Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 85, 882 citas
[2]la desamortización no fue una medida de persecución religiosa, sino más bien un arbitrio fiscal para aliviar las penurias económicas del fisco, agobiado por las cargas de la deuda pública y los gastos de las continuas guerras civiles (Díaz; Mendoza; Jaramillo y Meisel). Como la medida fue tomada en medio de una guerra…
p. 88
[20]poco flexibles. Es decir, los beneficios fueron mayores que los costos en el contexto de la principal motivación económica, que fue de orden fiscal. Desde el punto de vista político y religioso, la desamortiza ción, de alguna manera, pretendía también ponerle coto al origen de los ma yores conflictos en el siglo XIX,…
p. 85
0330 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 941 cita
[3]desde 1863 hasta la expedición de la Constitución de 1886. Fue elegido para el primer periodo, que terminó en abril de 1864. De acuerdo con la Constitución, la presidencia debía durar dos años. Fue elegido por cuarta vez para el periodo 1866 al 1868. Murió en su Hacienda Coconuco. Este es el texto de la ley de manos…
p. 94
04The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 1331 cita
[4]the deep-rooted political and re- ligious conflict that shaped the institutional relations between Church and state in Colombia—from the Independence period through the late nineteenth century. Since the “discovery” of América, altar and throne had governed jointly, as the pa- pacy conceded to the Spanish Crown…
p. 133
05Historia de la religión en Colombia, 1510-2021Jose Joaquin Pinto Bernal, Katherinne Giselle Mora Pacheco, Juan David Cascavita Mora, Juan Carlos Jurado Jurado, José Eduardo Rueda Enciso, Fabio Hernán Carballo, Fernanda Muñoz, Darío Arturo Zuleta Gómez, Carlos Arboleda Mora, Rafael Tamayo Franco, Juan Felipe Córdoba-Restrepo, Jeiman David López Amaya, María del Rosario Vázquez Piñeros, Andrés Felipe Manosalva Correa, Gabriel Cabrera Becerra, Gina Marcela Reyes Sánchez · 2022 · p. 141 cita
[5]de los centros educativos americanos y su inmersión en las nuevas corrientes intelectuales de la época. Así mismo, y con el objetivo de fortalecer la figura del rey frente al pontífice, se revisó la política conciliar, la cual se hizo más favorable a las medidas regalistas, y se apostó por limitar la comunicación…
p. 14
06Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo García Rincón · 2022 · p. 101 cita
[6]Las XVIII reformas borbónicas, buscando obtener un clero completamente dócil y controlable por la Corona, concibieron a las órdenes religiosas como entidades díscolas, debido a la gran independencia mostrada durante la época de los Habsburgo (siglos y) y a que eran dirigidas por autoridades XVI XVII internacionales,…
p. 10
07Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 35, 382 citas
[7]institución eclesiástica sufrió un asalto sin precedentes, iniciado por ministros y funcionarios que se jactaban de sus ideas ilustradas. Sin embargo, esta no es la única interpretación disponible acerca de las relaciones entre Estado e Iglesia, pues también existieron miembros del clero afines a las reformas, incluso…
p. 35
[42]y patronato estatal sobre la Iglesia lo que generó los primeros conflictos entre ambas potestades. El Estado pretendió seguir controlando a una institución eclesiástica cuya organización, peso social, político y económico, eran enormes, en comparación con la pobreza de sus arcas fiscales. En este escenario, el Estado…
p. 38
08El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 2511 cita
[8]creado por las reformas que Carlos iii y sus consejeros habían introducido en el Estado español, y bien sabido es que el espíritu de tales re- formas tendía a «modernizar» la administración, a darle eficacia, sobre todo eficacia económica, a simplificar y or- denar la legislación y la gestión gubernativa, en una pala-…
p. 251
09Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 6111 cita
[9]hasta el xii; que se extendió y propagó a la sombra de la barbarie, en razón de los progresos del despotismo, y de la opinión que atribuía a los pontífices y a los reyes facultad para dis- poner de los bienes y haciendas de los particulares, como de una propiedad; tributo que ni los papas pudieron impo- ner, ni los…
p. 611
10Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 4061 cita
[10]para la conversión de los edificios de los conventos menores en sedes de los nuevos colegios provinciales, la República de Colombia legó a sus tres Estados derivados la tradición estatal de destinar fondos públicos para el funcionamiento de colegios provinciales o escuelas de primeras letras en las parroquias, donde…
p. 406
11Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850-1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 47, 512 citas
[11]n.p.n.; J. A. Restrepo, Retrato de un patriarca antioqueño. Pedro Antonio Restrepo Escovar, – (Medellín, ), – . immoral and dangerous... [the Jesuits] always leave tears, discord and anarchy behind wherever their ill-fated destiny takes them’. 4 When the Jesuits were again expelled in , El Espía,…
p. 47
[36]somewhat surprising, given the religiosity of Antioqueños, that the proceeds of Church property sold off locally seem to have been surprisingly low. No doubt this was partially due to the fact that the local Church had not inherited or accumulated wealth on the same scale as in other parts of the country. To cite an…
p. 51
12Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850–1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 47, 512 citas
[12]n.p.n.; J. A. Restrepo, Retrato de un patriarca antioqueño. Pedro Antonio Restrepo Escovar, – (Medellín, ), – . immoral and dangerous... [the Jesuits] always leave tears, discord and anarchy behind wherever their ill-fated destiny takes them’. 4 When the Jesuits were again expelled in , El Espía,…
p. 47
[37]somewhat surprising, given the religiosity of Antioqueños, that the proceeds of Church property sold off locally seem to have been surprisingly low. No doubt this was partially due to the fact that the local Church had not inherited or accumulated wealth on the same scale as in other parts of the country. To cite an…
p. 51
13Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1091 cita
[13]and worried about lax morality and Protestant education. The Church generally adhered to a Conservative sociopolitical agenda. The Liber- als who ascended to power at midcentury would make it a point to harass the Church, but the Church would fight back energetically. General José Hilario López ascended to the…
p. 109
14Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 2611 cita
[14]a la instituci ó n del patronato, aunque hubieran propiciado, como fue el caso de Ospina Rodr í guez, el mantenimien to pr á ctico de muy í ntimas relaciones con la Iglesia, y hubieran auspiciado medidas como el reingreso de los jesu í tas al pa í s para hacerse cargo de la direcci ó n de planteles p ú blicos y fundar…
p. 261
15Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1331 cita
[15]N DEL MEDIO SIGLO Para 1849 los candidatos presidenciales eran, en el conservatismo gobernante, el vicepresidente Rufino Cuervo, un maestro boya- cense, civilista y antiguo secretario de Hacienda, que representaba el esp í ritu de transacci ó n con el liberalismo que ahora encarna 1 38 HISTORIA M Í NIMA DE COLOMBIA ba…
p. 133
16Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 220, 2242 citas
[16]Ho: Fras, que en su concepto obstaculiza- ban la prosperidad de la mación La ley de junio 15 de 1853, llamada Ley deSeparación Absoluta de la Igle- el Estado, introdujo algunas dis- posiciones sobre los bienes de las en- tidades religiosas. Por ejemplo, esta- bleció que los templos católicos, así como sus bienes y…
p. 224
[19]colocaba la jurisdicción episcopal en interdicción: de acuerdo con esa ley los arzobispos, o prelados en la Nueva Granada «son responsables por mala conducta em los ejercicios de aquellas funciones ue les son atribuidas por las leyes la República y responden ante los tribunales y juzgados civiles e ede- siásticos, que…
p. 220
17Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 21, 442 citas
[17]jesuitas, comuni- dad militante de la Iglesia Catdlica perseguida por los anticlericales de todo el mundo. La crisis religiosa se difundié en Nueva Granada a través de periddicos, hojas volantes, avisos, pan- fletos y otros medios de comunicacién social. Por su parte, los prelados utilizaron las pastorales para dar a…
p. 44
[18]tidos conservador y liberal, y unos afos de agitadas controversias politicas, econdémicas y religiosas, pues se consideraba necesario luchar con denuedo para acabar de manera definitiva con el orden co- lonial. Pero también favorecié la cultura, con la or- ganizacion de la Comisién Corografica, dirigida por el coronel…
p. 21
18Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 2751 cita
[21]lasts until 1898 Colombian Chronology, 1810–1991 259 Year Politics Society and Economy Culture and Science — Modern mail system created 1860 Various states separate — Steam engines used to clean cotton — Exportation of quinine and indigo — Ezequiel Uricoechea publishes Elementos de Mineralogía — José María Vergara y…
p. 275
19Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 139, 2702 citas
[22]práctico y espíritu de trabajo”. 28 El gobierno de Ospina estaba desgarrado por las disidencias regionales y demostraba dificultad para gobernar con eficiencia a todo un país desde la remota Bogotá. La comunicación era lenta, las leyes de la capital se ignoraban, y era en las regiones lejanas donde las élites…
p. 139
[50]el inicio de una guerra civil, en 1899. La “regeneración” política de Colombia inauguró un periodo de hegemonía conservadora durante la presidencia de Rafael Núñez y de Miguel Antonio Caro, quien como vicepresidente estuvo al mando durante las ausencias frecuentes de Núñez, y hubo de reemplazarlo cuando enfermó, en…
p. 270
20Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 941 cita
[23]el trato respetuoso que se debía dar a los prisioneros de guerra, asistencia a los heridos y enfermos y respeto a la población civil. El 26 de noviembre de 1820 se suscribió entre Simón Bolívar, como presidente de la recién creada República de la Gran Colombia, y Pablo Morillo, comandante español del Ejército de…
p. 94
21Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 107, 1142 citas
[24]texto: «[estas] se unen y confederan a perpetui- dad consultando su seguridad exterior y recíproco auxilio y forman una Nación libre, soberana e independiente, bajo el nombre de Estados Unidos de Colombia». En los poco más de cincuenta años que transcurrieron entre la conformación de la junta de Gobierno de 1810 y la…
p. 107
[49]central de intervenir en la política de cada estado soberano en la década de los setenta, y la de unos estados intentando mani- pular la de los vecinos, trajo consigo un resquebrajamiento no sólo de la unidad política sino también del mercado interior, porque las rivalidades llevaron a implantar adua- nas que frenaban…
p. 114
22Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 2931 cita
[25]constitution, however, also allowed for quite a bit of autonomy for each of the sovereign states that made up the United States of Colombia. This maneuvering room meant that despite the fact that Liberals dominated the national government, Conservatives quickly asserted control of political offices in states dominated…
p. 293
23Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 731 cita
[26]acto vengativo que fue condenado hasta por su familia. Con el poder en las manos, Mosquera con- voca la famosa Convención de Rionegro, que abre sesiones en febrero de 1863. Había esco- gido tal población antioqueña porque le repre- sentaba seguridad, en vista de que estaba po- blada por gentes que lo apreciaban. A…
p. 73
24¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 65, 682 citas
[27]garantizaría a los ciudadanos la libertad religiosa y de expresión, incluyendo la de imprenta, al tiempo que se mantenía la eliminación de la pena de muerte. Prolongando el conflicto con la Iglesia, se mantendrían las leyes sancionadas en 1 861 por Mosqueta, bajo las cuales se expropiaron las tierras, las casas y los…
p. 65
[45]la aparición de ferrerías e industrias anexas en Pacho, Amagá y Samacá, como también los avances mucho más estables en la producción de alimentos y bebidas, cuyo ejemplo más notable fueron las fábricas de cerveza aparecidas a fmales de siglo. COLOMBIA EN 1886, BAJO LA ILUSIÓN DEL ORDEN Una dura consecuencia del ciclo…
p. 68
25Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 731 cita
[28]Julio Arboleda en el sur del Cauca. Payan es de- 1270 rrotado en Honda y Arboleda, después de la accion de Los Arboles, toma Popayan, va a Cali y torna a Popayan, donde dicta el «decreto de represalias», que implica que sin juicio sean ajusticiados indios de Tierradentro, a quienes acusa de seguidores del «tirano T.…
p. 73
26Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 4431 cita
[29]grandes cambios del periodo anterior —liquidación de la esclavitud y de los resguardos, con sus repercusiones políticas y sociales, acceso de ciertos grupos a la influencia política…— no se presentaron cam- bios sociales de magnitud similar. La política en el tiempo que vamos viendo fue en forma muy completa «política…
p. 443
27Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · p. 2001 cita
[30]propiedades más pequeñas o de escaso valor no tenían ningún gravamen. Sólo a partir de los 200 patacones los censos iban gra- vando las propiedades en proporciones cada vez mayores. Este fenómeno se explica por cuanto la creación de una unidad produc- tiva, hacienda, trapiche o hato, exigía un capital líquido que casi…
p. 200
28Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 1062 citas
[31]la organización de las haciendas liberadas no fueron espectaculares, y que el efecto global sobre la estructura agraria, en relación con las formas de trabajo imperantes en esa época, no ha debido de ser muy grande, ya que se trataba apenas de cerca del 1.5% del área entonces explotada. La dificultad de conseguir…
p. 106
[32]la organización de las haciendas liberadas no fueron espectaculares, y que el efecto global sobre la estructura agraria, en relación con las formas de trabajo imperantes en esa época, no ha debido de ser muy grande, ya que se trataba apenas de cerca del 1.5% del área entonces explotada. La dificultad de conseguir…
p. 106
29El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 222, 2702 citas
[34]privada de las tierras públicas- salieron del patrimonio estatal por lo menos tres millones de hectáreas ubicadas en las regiones que estos movimientos colonizadores ganaban a la civilización, entonces el tema merece el esfuerzo de desbrozar de entre la enmarañada legislación y las estadísticas confusas y de poco…
p. 270
[38]la expedición del decreto de desamor- tización de bienes de manos muertas, no había en la región del Tequen- dama ninguna propiedad con vinculación pendiente, y debe añadirse que en el distrito de La Mesa, no se remató ninguna propiedad en aplicación del decreto. La Iglesia tuvo allí un papel muy reducido como…
p. 222
30Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 2691 cita
[35]el período colonial en Antioquia, por ejemplo, como la Iglesia “era dependiente de las diócesis de Popayán y Cartagena, a donde fluían hasta el fin del período colonial los diezmos percibidos en la Provincia se dificultó el florecimiento de los latifundios eclesiásticos”.²²⁷ Desde el momento en que los bienes…
p. 269
31El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 2681 cita
[39]años después de la expedición del decreto de Desamortización de Bienes de Manos Muertas, no había en la región del Tequendama ninguna propiedad con vinculación pendiente y debe añadirse que en el distrito de La Mesa no se remató ninguna propiedad en aplicación del decreto. La Iglesia tuvo allí un papel muy reducido…
p. 268
32Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 342, 3522 citas
[40]nuevos estados carecían de una legitimidad plenamente aceptada, sus rentas fiscales eran exiguas, sus deudas externas grandes y su aparato administrativo bastante precario. En cambio, la Iglesia disfrutaba de una sólida situación financiera, de gran aceptación social especialmente entre las masas populares y de clero…
p. 342
[53]aumentando equi- tativamente cuando mejore la situa- ción fiscal. Esta renta se destinará al auxilio de diócesis, cabildos, semina- rios, misiones y otras obras eclesiásti- cas. En resumen, la Iglesia hace conce- siones sobre sus derechos económicos a cambio del monopolio en el aparato educativo; esto significó un…
p. 352
33Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 1521 cita
[41]Mosquera expulsó del país a las otras comunidades religiosas. Tercer y cuarto gobiernos de Mosquera La Convención de Rionegro de 1863 lo nombró para su tercer mandato, el 14 de mayo, presidente de los Estados Unidos de Colombia, cargo que ejerció hasta el 1 de abril de 1864. Entre mayo y noviembre estuvo al frente de…
p. 152
34Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 192, 3372 citas
[43]libertad obtenida en la década anterior, culminó con medi- das más drásticas frente a la Iglesia: la tuición de cultos y la desamortización de bienes de manos muertas. Durante los años 70, los liberales radicales instituyeron la educa- ción laica y obligatoria, otro factor más que se convirtió en elemento de choque…
p. 192
[44]donde cayó asesinado Jorge Eliécer Gaitán en Bogotá. Fotografía de Sady González. Cromos, N° 1627, abril 21 de 1948. La furia y el dolor. Óleo de Ignacio Gómez Jaramillo, 1954. Colección Margot Villa de Gómez Jaramillo, Bogotá. Éxodo. Óleo de Pedro Nel Gómez. Fondo Documental, Biblioteca Luis- Ángel Arango. Violencia.…
p. 337
35La Religión en ColombiaCarlos Arboleda Mora · 2010 · p. 1431 cita
[46]síntesis de las posiciones teológico políticas sostenidas por la Iglesia católica contra las ideas liberales y modernas sobre el Estado que se habían desarrollado durante el siglo XIX. Eran principios políticos irreconcilia- bles. De acuerdo con los principios liberales, el Papa y los ministros de la Iglesia se debían…
p. 143
36De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 411 cita
[47]tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991, fue notable por el nexo…
p. 41
37De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 411 cita
[48]papel político se man- tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991,…
p. 41
38Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 561 cita
[51]as libe rt ades individuales y e nton ces decayó el núm ero y vitalidad iconoclasta de periódicos y publicaciones. Los pasquines y perió- dicos irresponsables que florecieron durante el federali smo fue- r on sustituidos por pub li caciones o btu sas y tan sectarias. N úñ cz y Ca ro, d os hombr es provenient es de la…
p. 56
39Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · p. 1971 cita
[52]organización política federalista a uno centralista. El catolicismo fue declarado como la reli- gión de la nación y la libertad de cultos se mantuvo mientras no fueran contra- rios a la moral cristiana ni a las leyes, además, se dictaminó que la educación pública sería organizada y dirigida en concordancia con la…
p. 197