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Hecho histórico · Pre-independencia · 1780–1809

Real Cédula de Consolidación de Vales Reales en Nueva Granada (1804)

El 9 de julio de 1804, Carlos IV extendió a los reinos de Indias la Real Cédula de Consolidación de Vales Reales, ordenando la enajenación de los capitales eclesiásticos prestados sobre bienes raíces —censos, capellanías, obras pías— y su remisión al Tesoro peninsular. Aplicada entre 1804 y 1808, la medida destruyó el sistema de crédito hipotecario eclesiástico que sostenía la economía rural neogranadina y convirtió a las élites criollas terratenientes en acreedoras forzosas de una Corona en quiebra, añadiendo un agravio patrimonial directo al malestar acumulado desde la Revolución Comunera de 1781.

Real Cédula de Consolidación de Vales Reales en Nueva Granada (1804)
9 de julio de 1804
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
9 de julio de 1804
Dónde
Popayán, Tunja, Socorro, Mompox, Antioquia, Valle del Cauca, Sabana de Bogotá, Nueva Granada, Madrid, Santafé de Bogotá, Cartagena de Indias
Protagonistas
Antonio Amar y Borbón, Antonio Nariño, Camilo Torres, José Ignacio de Pombo, Carlos IV, Manuel Godoy, Miguel Cayetano Soler, Manuel Bernardo Álvarez, Jorge Lozano de Peralta, Real Caja de Amortización, Junta Superior de Consolidación de Santafé
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. La ruina fiscal de la Corona española, agravada por décadas de guerras contra Francia e Inglaterra y por los subsidios que Godoy debía pagar a Napoleón, obligó a buscar fuentes extraordinarias de ingreso mediante la enajenación de capitales eclesiásticos, primero en la península (1798) y luego en América (1804).
  2. Las reformas borbónicas buscaban disciplinar a la Iglesia, reducir su independencia económica y convertirla en instrumento dócil de la Corona, desconociendo la función social que las instituciones eclesiásticas cumplían en América como eje del crédito hipotecario rural.
  3. La carga tributaria colonial en Nueva Granada se había más que triplicado en pocas décadas —del 2,9% al 10,4% del PIB del virreinato—, y la Consolidación fue el eslabón más agresivo de esa escalada fiscal borbónica que ya había desencadenado la Revolución Comunera de 1781.
  4. La estructura económica del virreinato descansaba sobre un sistema de crédito eclesiástico (censos hipotecarios sobre haciendas, trapiches y hatos) que era el único mecanismo institucional de financiamiento rural disponible, en ausencia de banca secular, lo que hacía a las élites terratenientes estructuralmente vulnerables a cualquier intervención sobre ese capital.
9 de julio de 1804Real Cédula de Consolidación de Vales Reales en Nueva Granada (1804)

Consecuencias

  1. Contracción inmediata del crédito rural al vaciarse los fondos eclesiásticos disponibles para préstamo, lo que paralizó la inversión en haciendas, trapiches y hatos y agravó la iliquidez crónica de los terratenientes criollos.
  2. Expropiación patrimonial de las élites criollas terratenientes de la Sabana de Bogotá, Popayán, Cartagena y el altiplano cundiboyacense, quienes vieron llamados a redención los censos que gravaban sus propiedades sin disponer del capital efectivo para pagarlos, con riesgo de remate forzoso.
  3. Destrucción de la renta operativa de conventos y capellanías, que perdieron sus fondos activos a cambio de una promesa de intereses del tres por ciento sobre un Tesoro peninsular insolvente, desarticulando la vida religiosa, caritativa y educativa que esas instituciones sostenían.
  4. Conversión de las élites criollas en acreedoras forzosas de una Corona en quiebra que no honró sus compromisos, transformando el agravio fiscal en agravio patrimonial personal y acelerando la erosión de la lealtad criolla hacia la monarquía, condición que facilitó la formación de juntas de gobierno en 1810.
  5. La suspensión de la medida en 1808, tras la invasión napoleónica y la crisis de Bayona, no restituyó los capitales ya remitidos ni las propiedades rematadas, consolidando el daño económico y dejando a la Iglesia neogranadina con rentas nominales de una Corona ausente.
03

La clave interpretativa

Por qué importa

La Real Cédula de Consolidación de 1804 es la evidencia más directa de que la independencia neogranadina tuvo raíces económicas tan profundas como las políticas: no fue solo la crisis de legitimidad dinástica de 1808 lo que volcó a las élites criollas contra la Corona, sino el hecho de que esa misma Corona había destruido, en cuatro años, el sistema de crédito sobre el que descansaba su reproducción material. Al golpear simultáneamente a los terratenientes, al clero y a las familias con capellanías fundadas por sus antepasados, la medida convirtió el malestar difuso acumulado desde 1781 en un agravio concreto, cuantificable y compartido por exactamente el grupo social que en 1810 lideraría el proceso independentista.
04

Desarrollo histórico

La historia completa

La Real Cédula de Consolidación de Vales Reales en Nueva Granada

El 9 de julio de 1804, Carlos IV extendió a los reinos de Indias una cédula que en la península venía cobrando cuerpo desde 1798: la Real Cédula de Consolidación de Vales Reales. En términos administrativos, ordenaba que los capitales que la Iglesia tenía prestados sobre bienes raíces —censos, capellanías, obras pías, fondos de cofradías— fueran enajenados y su producto entregado a la Real Caja de Amortización en Madrid, que a cambio pagaría un interés del tres por ciento. En términos reales, para el Virreinato de la Nueva Granada, la medida hería el corazón de un sistema: el crédito hipotecario eclesiástico sobre el que descansaba, desde hacía dos siglos, la economía de las haciendas, los trapiches y los hatos. Aplicada entre 1804 y su suspensión en 1808, la Consolidación fue una desamortización anticipada que trasladó capitales de la Iglesia americana al Tesoro peninsular, convirtió en acreedoras forzosas de una Corona en quiebra a las mismas familias criollas que seis años después llenarían las juntas de gobierno, y añadió al malestar acumulado desde 1781 un agravio patrimonial nuevo, cuantificable y personal.

El mundo del crédito eclesiástico neogranadino

Para entender lo que la cédula rompió hay que reconstruir lo que estaba allí. La economía rural del virreinato funcionaba, desde el siglo XVII, sobre una arquitectura crediticia cuyo eje no era el banco —no existía— sino la Iglesia. Los conventos, las capellanías fundadas por familias piadosas, las cofradías y el clero secular acumulaban capitales líquidos provenientes de donaciones, herencias y rentas, y los prestaban a los propietarios rurales mediante la figura del censo: un gravamen hipotecario sobre la tierra, con un interés anual del cinco por ciento, que permitía al hacendado obtener el capital necesario para levantar un trapiche, comprar esclavos, ampliar un hato o pagar la dote de una hija.

El sistema tenía una lógica social precisa. Los hacendados de las tierras altas del interior —la Sabana de Bogotá, Tunja, los valles de Cundinamarca— eran, pese a la extensión de sus propiedades, pobres en capital líquido. Los mercados eran competidos, los caminos malos, el transporte caro; una hacienda podía valer varios miles de patacones y su dueño, sin embargo, no tener con qué pagar los oficios de un funeral. El caso de Jorge Lozano de Peralta, con veinte mil hectáreas dispersas entre la Sabana, Anolaima y España administradas como mayorazgos, era la cara visible de una condición general: latifundistas ilíquidos. En Popayán, los terratenientes acudían a la ciudad para tomar dinero de las capellanías del cabildo eclesiástico o del convento de La Encarnación; en Cali, en Antioquia, en el Valle del Cauca, el circuito era el mismo. Las propiedades de más de tres mil patacones soportaban censos que comprometían proporciones altas de su valor, a veces más de la tercera parte; las pequeñas, sin capacidad hipotecaria, quedaban al margen.

Ese endeudamiento tenía costos. Los contemporáneos asociaron los censos con el deterioro de las fincas, con la imagen de trapiches silenciosos y haciendas semi-arruinadas donde parecía inscrito el letrero aquí hubo un censo. Pero era, al mismo tiempo, el único crédito institucional disponible a gran escala. La Iglesia neogranadina —órdenes religiosas, obispados, capellanías particulares— cumplía, en ausencia de banca, funciones que en otras economías habrían correspondido a instituciones seculares. Prestar era, para el clero, invertir capitales piadosos; pedir prestado era, para las élites, financiar la producción. El vínculo era también social: muchas capellanías eran fundaciones familiares cuyo capellán —un hijo, un sobrino— cobraba la renta y decía las misas prescritas. Cortar ese circuito equivalía a cortar, de un tajo, la reproducción económica y simbólica de un orden.

La cédula peninsular y su extensión a las Indias

La Consolidación no nació en América. Nació de la ruina fiscal española. Desde 1780 la Corona había financiado sus guerras con la emisión de vales reales, títulos de deuda con circulación cuasimonetaria que a fines del siglo XVIII, tras las guerras contra Francia y luego contra Inglaterra, se cotizaban con enormes descuentos. En 1798, bajo el gobierno de Manuel Godoy y con Miguel Cayetano Soler al frente de la Real Hacienda, el rey ordenó la enajenación de los bienes raíces de obras pías, memorias y patronatos legos en la península, con la promesa de pagar un tres por ciento anual sobre el capital entregado a la Caja de Amortización. La finalidad declarada era retirar de circulación los vales reales depreciados y sanear el crédito público.

En julio de 1804, con España nuevamente en guerra con Inglaterra tras la ruptura de la paz de Amiens y bajo la presión de los subsidios que Godoy debía pagar a Napoleón, la medida se extendió a los reinos de Indias. La cédula del 9 de julio ordenaba proceder en América de manera análoga: los capitales eclesiásticos colocados a censo sobre propiedades particulares serían llamados a redención, y los propietarios deberían pagar el principal a una Junta Superior de Consolidación, con sede en cada virreinato, que giraría los fondos a Madrid. A cambio, la Corona reconocería un rédito del tres por ciento anual a favor de las instituciones eclesiásticas expropiadas.

El diseño encerraba una asimetría feroz. En la península había un correlato: una economía monetaria más honda, un mercado inmobiliario capaz de absorber ventas, una Caja de Amortización operativa. En América, y particularmente en Nueva Granada, ese correlato no existía. Los capitales prestados no estaban depositados en arcas: estaban invertidos en tierra, en ingenios, en esclavos. Redimir el censo significaba encontrar en efectivo una suma que el hacendado no tenía y que sólo podía obtener vendiendo la propiedad misma o parte de ella, en un mercado escaso, con pocos compradores solventes y precios a la baja por la avalancha simultánea de ofertas. El tres por ciento prometido a la Iglesia, además, dependía de un Tesoro peninsular en bancarrota que dos años después ya no podría honrarlo.

La aplicación en el virreinato: 1804-1808

La cédula llegó a Santafé bajo el gobierno del virrey Antonio Amar y Borbón, que había arribado a la capital en septiembre de 1803. Su gestión —de aparente calma administrativa y de intrigas de salón en las que la virreina Francisca Villanova tenía protagonismo— se convirtió en el marco de aplicación de una de las medidas fiscales más pesadas de todo el ciclo borbónico. Se estableció una Junta Superior de Consolidación en Santafé, con juntas subalternas en las principales ciudades: Cartagena de Indias, Popayán, Tunja, Socorro, Mompox, Antioquia, Pamplona. Los funcionarios encargados de identificar los capitales piadosos, tasar las propiedades gravadas, exigir la redención y remitir los caudales a la Real Caja fueron reclutados entre los cuadros de la administración fiscal existente, con los problemas conocidos: bajos salarios, poca calificación, tentación de corrupción, conflictos de jurisdicción con la Audiencia y con los Tribunales de Cuentas.

El procedimiento era simple en el papel y devastador en el terreno. Se convocaba al propietario que tenía un censo sobre su hacienda; se le exigía pagar el capital adeudado; si no lo hacía en el plazo señalado, se remataba la finca. Para propiedades pequeñas, cuyo censo era proporcionalmente menor, la carga podía cubrirse con esfuerzo. Para las medianas y grandes, cuyo endeudamiento superaba el tercio del valor, la exigencia era imposible sin liquidación. Los conventos y capellanías, por su parte, veían transferidos a Madrid los capitales que constituían su renta operativa —los que pagaban los salarios de los capellanes, los oficios divinos, la caridad, el sostenimiento material de la vida religiosa— a cambio de una promesa peninsular de intereses cuya solvencia se erosionaba a ojos vista.

En Nueva Granada la aplicación fue desigual. Las regiones con mayor densidad de capital eclesiástico y de propiedades gravadas —la Sabana de Bogotá, Popayán, Cartagena, el altiplano cundiboyacense— soportaron el peso mayor. En jurisdicciones más pobres, con menos censos formalizados, el efecto fue menor pero no nulo. Los montos globales remitidos desde el virreinato hasta la suspensión de 1808 fueron significativos, aunque inferiores a los de Nueva España, donde la Consolidación fue especialmente rapaz; pero la relación entre el monto extraído y la capacidad de absorción de la economía local fue, en Nueva Granada, particularmente onerosa, porque se aplicó sobre una economía menos monetizada y con élites terratenientes cuya iliquidez estructural era ya proverbial.

El perfil de los afectados es reconocible: hacendados de la Sabana emparentados con las viejas familias del cabildo santafereño, terratenientes de Popayán vinculados por matrimonio con peninsulares recientes, comerciantes-hacendados de Cartagena y Mompox, propietarios medianos del Socorro y Tunja. José Ignacio de Pombo, comerciante de Cartagena y figura ilustrada, era representativo del sector afectado por la doble vía —crediticia y comercial— de la política borbónica. Antonio Nariño, cuyo caso como recaudador de diezmos ya había arrastrado su patrimonio a la insolvencia años antes, encarnaba la fragilidad de las fortunas criollas frente a las exigencias abruptas del fisco. Manuel Bernardo Álvarez, Camilo Torres Tenorio en Popayán —cuya familia había hecho su fortuna en la actividad minera y agrícola de la gobernación— y decenas de otros nombres que reaparecerían en 1810 pertenecían al universo social directamente tocado por la redención forzosa de censos.

En 1808, la invasión napoleónica a España, la abdicación de Bayona y el desplome del gobierno de Godoy dejaron a la Consolidación sin marco político. La Junta Central Suprema, en septiembre de ese año, suspendió la medida. Pero cuatro años de aplicación habían bastado. Los capitales remitidos ya no volverían. Los intereses prometidos no se pagarían. Las propiedades rematadas no serían restituidas. Y las capellanías, que habían perdido sus fondos operativos, quedaron reducidas a rentas nominales de una Corona ausente.

Las causas de fondo y el detonante

La Consolidación fue el punto de llegada de una lógica que las reformas borbónicas venían desarrollando desde mediados del siglo XVIII. Los Borbones habían llegado con un programa: fortalecer la autoridad de la Corona, disciplinar al clero, incrementar los recaudos coloniales, y transformar la vieja alianza entre monarquía y élites locales —herencia de los Habsburgo— en una relación de subordinación fiscal y administrativa. La expulsión de los jesuitas en 1767, la reorganización de los estancos de tabaco y aguardiente por el visitador Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres, el restablecimiento del impuesto de Armada de Barlovento, la extensión de la alcabala: piezas de un mismo tablero. La carga tributaria pasó de representar el 2,9 por ciento del PIB del virreinato en el quinquenio 1761-1765 a un pico cercano al 10,4 por ciento a fines del siglo XVIII —más del triple en pocas décadas, y una cifra elevadísima para patrones económicos premodernos.

La respuesta popular a esa presión ya se había medido. En 1781, la Revolución de los Comuneros estalló en el Socorro contra el paquete fiscal de Gutiérrez de Piñeres, extendiéndose por el virreinato hasta llevar a los alzados a Zipaquirá, donde el arzobispo Antonio Caballero y Góngora negoció con Juan Francisco Berbeo las Capitulaciones que —fundadas en el viejo principio castellano de justicia distributiva— exigían aliviar la carga fiscal y preferir criollos en los cargos. Las Capitulaciones fueron anuladas apenas restablecida la fuerza en la capital, y José Antonio Galán fue ejecutado. Pero el episodio dejó dos huellas: la certeza, para las autoridades, de que la extracción fiscal tenía un umbral popular explosivo; y la certeza, para las élites criollas, de que el pacto colonial se sostenía en promesas que la Corona podía romper unilateralmente.

Dentro de esa deriva, la Consolidación tuvo un rasgo específico: fue la primera medida borbónica que golpeó no a los campesinos productores de tabaco ni a los pequeños artesanos sujetos a la alcabala, sino a las élites terratenientes. Los estancos habían empobrecido al Socorro; la Consolidación amenazaba a la Sabana de Bogotá, a Popayán, a las familias con capellanías fundadas por sus abuelos. Y lo hacía por una vía que las élites reconocían como violatoria de un pacto tácito: el capital eclesiástico era, en la práctica, capital familiar diferido, invertido en la piedad y devuelto en crédito. Expropiarlo era expropiar dos siglos de acumulación patrimonial ritualizada en fundaciones piadosas.

El detonante inmediato vino de afuera. En mayo de 1808, Napoleón forzó las abdicaciones de Bayona y colocó a su hermano José en el trono español. Carlos IV y Fernando VII quedaron cautivos. La monarquía, ya desprestigiada por los escándalos de la corte de María Luisa y las intrigas de Godoy —a quien se atribuía, con razón o sin ella, la degradación de la dignidad real—, se hundió en una crisis de legitimidad que dejó a las juntas peninsulares gobernando en nombre de un rey ausente. En América, la sucesión de la Junta Central Suprema por el Consejo de Regencia, sin cambio real en las políticas hacia las provincias americanas, terminó por vaciar de autoridad al poder que decía representar al monarca. Los criollos que en 1809 y 1810 empezaron a formar juntas americanas invocaban la retroversión de la soberanía al pueblo; pero lo hacían sobre un terreno donde el pacto material con la Corona ya había sido roto por la propia Corona.

Consecuencias inmediatas y de largo plazo

A corto plazo, la Consolidación produjo tres efectos concretos y encadenados. Primero, una contracción del crédito rural: al vaciar los fondos eclesiásticos disponibles para préstamo, cortó el flujo hacia los propietarios que hasta entonces habían financiado con capellanías y censos las inversiones productivas. Segundo, una transferencia de propiedad: las fincas rematadas por incapacidad de pagar la redención pasaron a manos de los pocos compradores con liquidez, concentrando la tierra sin que hubiera capital de reposición para reactivarla. Tercero, una descapitalización de las instituciones eclesiásticas: los conventos y capellanías perdieron los flujos de renta que sostenían no sólo la vida religiosa sino la función asistencial —hospitales, obras pías, colegios— que la Iglesia cumplía en ausencia de un Estado social.

Los sectores afectados no eran periféricos. Eran, precisamente, aquellos que estaban educando a sus hijos en jurisprudencia y letras, leyendo los enciclopedistas franceses, participando en las tertulias del Semanario del Nuevo Reino de Granada de Francisco José de Caldas, redactando memoriales al rey. Camilo Torres Tenorio, cuya familia payanesa combinaba minería, hacienda y comercio, redactaría en noviembre de 1809 la Representación del muy ilustre cabildo de Santafé a la Suprema Junta Central de España —el llamado Memorial de Agravios—, cuya idea cardinal era el derecho de representación: una exigencia jurídica formal que codificaba, en lenguaje ilustrado, un descontento con raíces mucho más materiales. Los cabildos de Popayán, Socorro, Tunja y Loja enviarían instrucciones semejantes al delegado Antonio de Narváez y Latorre. En septiembre de 1809, Ignacio de Herrera y Vergara escribió desde Santafé sus Reflexiones de un americano imparcial, sosteniendo que el pueblo es la fuente de la autoridad absoluta. El lenguaje del derecho natural, prohibido por el despotismo ilustrado en las aulas americanas, regresaba por la puerta que la propia Corona había abierto al romper el pacto.

Cuando el 20 de julio de 1810 el acta redactada por José Acevedo y Gómez estableció en Santafé una Junta Suprema de Gobierno provisional, con sujeción condicional a Fernando VII solo si residía en Nueva Granada y respetaba una constitución escrita, quienes firmaban y quienes acompañaban eran, en proporción alta, los mismos nombres que la Consolidación había tocado en su patrimonio: hacendados de la Sabana, comerciantes-terratenientes, letrados de familias con capellanías redimidas por la fuerza. La cronología no es coincidencia: entre septiembre de 1809 y febrero de 1811, el proceso juntero neogranadino desplegó cuatro fases —de las rebeliones tempranas a la organización de las primeras juntas— que arrastraron a Cartagena, Cali, Pamplona, Socorro, Mompox, Popayán, todas ciudades donde la Consolidación había operado.

A largo plazo, la ruptura del sistema de crédito eclesiástico no se reparó con la Independencia. La República heredó una economía descapitalizada, con el crédito hipotecario destruido y la Iglesia reducida a acreedora simbólica de una deuda que nadie pagaría. La cuestión de los censos siguió siendo un problema fiscal y económico durante décadas: en 1847, el gobierno de Tomás Cipriano de Mosquera, a través de su secretario de Hacienda, propuso por primera vez la redención de censos en el Tesoro Nacional, retomando —en clave republicana y liberal— una operación estructuralmente análoga a la de 1804. La desamortización de bienes de manos muertas que emprendería el liberalismo radical a mediados del siglo XIX se inscribiría en la misma lógica larga: transferir a la circulación mercantil los capitales inmovilizados en la Iglesia, con consecuencias fiscales, sociales y económicas que aún tensaban las relaciones entre Estado, propiedad y religión.

Lo que la Consolidación revela

Reducir la independencia neogranadina a un producto de las ideas ilustradas o a un efecto mecánico de la crisis dinástica de 1808 es escamotear su textura material. Las ideas circulaban desde hacía décadas y no habían producido, por sí solas, la ruptura; la crisis peninsular, sin un terreno preparado, habría podido resolverse en una simple sustitución de autoridad. Lo que hizo posible que la coyuntura de 1808-1810 se convirtiera en emancipación fue la acumulación de agravios concretos que habían erosionado, hasta agotarla, la vieja alianza entre la Corona y las élites locales. La Consolidación fue, en esa cadena, el último eslabón y el más elocuente: no golpeó a los campesinos como los estancos, ni a los artesanos como la alcabala, sino a los propietarios letrados, a los descendientes de fundadores de capellanías, a los criollos que reunían en una sola biografía el mayorazgo, la biblioteca ilustrada y la tertulia política.

Esos hombres no rompieron con España por doctrina ni por moda. Rompieron —cuando la crisis dinástica les abrió la ocasión— porque la Corona, en 1804, les había mostrado que su patrimonio, su crédito y las fundaciones piadosas de sus abuelos podían ser expropiados por decreto para pagar una guerra europea. La retroversión de la soberanía al pueblo, invocada en las actas de 1810, tuvo en el fondo una premisa material que ninguna acta enunció con esas palabras: un rey que había vaciado las capellanías de sus súbditos, y que las prometía pagar con vales reales sin respaldo, había dejado de ser rey en cualquier sentido operativo. La hipoteca había vencido antes que la bandera.

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La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

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Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

32 documentos · 44 fragmentos
01Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 351 cita
[1]institución eclesiástica sufrió un asalto sin precedentes, iniciado por ministros y funcionarios que se jactaban de sus ideas ilustradas. Sin embargo, esta no es la única interpretación disponible acerca de las relaciones entre Estado e Iglesia, pues también existieron miembros del clero afines a las reformas, incluso…p. 35
02Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo García Rincón · 2022 · p. 1, 102 citas
[2]Las XVIII reformas borbónicas, buscando obtener un clero completamente dócil y controlable por la Corona, concibieron a las órdenes religiosas como entidades díscolas, debido a la gran independencia mostrada durante la época de los Habsburgo (siglos y) y a que eran dirigidas por autoridades XVI XVII internacionales,…p. 10
[8]57 LAS ÓRDENES RELIGIOSAS Y LA SOCIEDAD NEOGRANADINA, SIGLOS XVI-XIX William Elvis Plata Introducción Las órdenes religiosas no solo fueron las grandes protagonistas del proceso de cristianización de la Nueva Granada en los siglos a, sino que, además, por lo mismo, adquirieron tal grado de XVI XVIII poder y de…p. 1
03Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 161 cita
[3]entre las colonias y la metrópoli, desarrollar nuevas técnicas para la producción y el control del exce- dente exportado y, al mismo tiempo, fortalecer el Estado. Sin embargo, España prohibía la producción de textiles que podían competir con sus mercancías y continuó ejerciendo control sobre la producción y sobre los…p. 16
04¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 39, 482 citas
[4]en las que se representó la flora de la Nueva Granada. Pero, ya se dijo, además de estimular la formación intelectual de los criollos, los monarcas españoles también deseaban forta lecer su autoridad sobre sus reinos en América, de ahí el apodo de "déspotas ilustrados" con el que se conocería posteriormente a estos…p. 48
[12]itinerario del co mercio colonial al conocer la actividad portuaria de Cartagena, Mompox y Honda, como también al tener una comunicación permanente con habitantes de Tunja y Popayán, hacia donde él mismo se dirigía para comercializar los productos de los indíge nas a los que evangelizaba en el piedemonte amazónico. Él…p. 39
05Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 65, 712 citas
[5]regional del trabajo entre los distritos mineros de Antioquia, Chocó y Cauca con los centros artesanales de Santander, Nariño y Santa Fe, que como centro congregaba la burocracia virreinal de altos ingresos; en el fértil altiplano que la rodeaba, se pro- ducía el trigo, la cebada y la papa, y se engordaba el ganado…p. 71
[20]0,72 1,21 2,74 2,5 Impuesto/pib 2,9 % 4,7 % 10,4 % 8,4 % Fuentes: para los promedios de los quinquenios entre 1761 y 1800 en Meisel (2004); para 1810, Jaramillo, (1987) —cuenta fiscal que está posiblemente incompleta—. Los ingresos de la Corona en la última década de su dominación alcanzaron en promedio la suma de 2,…p. 65
06Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 2151 cita
[6]con las primeras sombras de la noche brillan las luces, en todas las habitaciones pequeñas, excepto en la casa grande; el búho responde en ella a la voz solemne con que en todas las demás se reza el rosario; el murciélago revolotea por las hendeduras; algún campesino asustando os dirá que el trapiche, silencioso…p. 215
07Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · p. 2001 cita
[7]propiedades más pequeñas o de escaso valor no tenían ningún gravamen. Sólo a partir de los 200 patacones los censos iban gra- vando las propiedades en proporciones cada vez mayores. Este fenómeno se explica por cuanto la creación de una unidad produc- tiva, hacienda, trapiche o hato, exigía un capital líquido que casi…p. 200
08Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 1831 cita
[9]frutos vegetales y sobre las crías de los animales, con destino al servicio del culto. Precisamente Antonio Nariño, quien era recaudador de ellos, incurrió en un desfalco al no poder presentar los dineros confiados a su custodia, en el momento en que se le exigían. Sin embargo, para juzgar su conducta hay que tener en…p. 183
09Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 106, 1652 citas
[10]los distintos grupos sociales de la Nueva Granada. En realidad, fue la coyuntura nacida de la inva- sión napoléonica a España la que incitó a los criollos a llenar el vacío de poder dejado por los Borbones, con la teoría en virtud de la cual, cuando faltaba el monarca, la sobe- ranía que éste ejercía a nombre del…p. 106
[19]poder fue mayor, debido a las caracte- rísticas de la colonización y evangelización. Cundinamarca, Boyacá, Nariño y algunas zonas del Tolima y Huila, en donde había una población aborigen abundante sobre la que se impuso la en- comienda, el resguardo y la mita, dieron lugar a una estructura de latifundio y minifundio…p. 165
10Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 174, 1762 citas
[11]y de lo mucho que a ellas ocurre, y el que siempre han tenido los alcaldes ordinarios que han ma- nejado la Hacienda en estos lugares retirados, como que lo hacen por un año, sin sueldo y entre sus compatriotas. Pero es menester soste- ner a los puestos y a los que se pusieren; porque es mucho lo que los hacen padecer…p. 176
[13]se presentaban entre la Audiencia y los Tribunales de Cuentas a pro- pósito de problemas cotidianos como la califica- ción de fianzas y otros semejantes. Las autori- dades metropolitanas, el Rey y el Consejo de Indias, nunca tuvieron en este aspecto de la política colonial un criterio definido y claro. Al parecer…p. 174
11Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 356, 3762 citas
[14]abstracci ó n 392 ESTADO, ADMINISTRACION Y VIDA POL Í TICA de sus funciones ideales, para comprender la verdadera naturaleza de sus actuaciones. Finalmente, existe un nivel menos estudiado y mucho m á s problem á tico: el de las instancias puramente locales de poder, el de un equilibrio perpetuamente inestable entre…p. 376
[31]est á tico o posi blemente disminu í a, seg ú n pudieron observarlo para la parte orien tal del virreinato los visitadores reales a partir de 1755. Tal creci miento significaba una mayor participaci ó n de los criollos en los problemas p ú blicos y un mayor grado de conciencia pol í tica y social 29 Relaciones,…p. 356
12Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 3791 cita
[15]a n a, fundado en t i e r r a sde Bosa por uno de s u s a n t e c e s o r e s a f i n e s d e l s i g l o x v i i; y e lmayorazgo de Tarazona, en España, fundado por su a b u e l o, e loidor J o r g e Lozano, a mediados d e ls i g l o xvm. En s u conj unto, l a st i e r r a svinculadas que r e c i b i…p. 379
13Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 581 cita
[16]las vertientes de la cordillera, que usaban algunos esclavos. En las tierras altas, los hacendados, con mercados m á s compe tidos que no permit í an pagar esclavos, lograron que algunos traba jadores se quedaran viviendo en sus tierras: agregados o parceleros que trabajaban a cambio de un lote de pancoger, indios que…p. 58
14Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 107, 1382 citas
[17]n d es haciendas la proliferación de vagos itin eran tes y sin p ro piedad. Estas gentes sin tierra to rn ab a n a la m en d icid ad o a la vagancia y alg u nos d esap areciero n en las selvas; en cualq u ier caso, re p resen ta b an una p érd id a económ ica. En u n esfuerzo p o r d o ta r de tierra a los d…p. 107
[23]e enviara a C ádiz p o r requerim iento del gobierno fue ca p tu rad o p o r "u n poderoso enem igo en la m ar". Así, decía, "este gobierno bárbaro ha dejado a perecer mi fam ilia". A cevedo concluyó que estaba d isp u esto a p e rd e r los fondos que aú n tenía en E spaña, "con tal de q u e mi patria corte la cadena…p. 138
15Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · p. 1811 cita
[18]como una élite terrateniente, minera 181 Capítulo 7. El localismo de las élites caucanas en el siglo xix y comerciante, que se consolidaría hacia el siglo xviii, tal y como lo expusiera Colmenares (1975). La situación de las élites de Popayán fue diferente. Al contar con un importante número de comunidades indígenas,…p. 181
16Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 872 citas
[21]dada el área tan inmensa monopolizada por la hacienda y explo- tada en mínima parte. Si bien existieron los ejidos de las ciuda- des, no parece haberse dado un equivalente en la Nueva Granada de aquellos poblados europeos cuyos habitantes eran arrendata- rios de las haciendas. Es más frecuente ver cómo los poblados…p. 87
[22]dada el área tan inmensa monopolizada por la hacienda y explo- tada en mínima parte. Si bien existieron los ejidos de las ciuda- des, no parece haberse dado un equivalente en la Nueva Granada de aquellos poblados europeos cuyos habitantes eran arrendata- rios de las haciendas. Es más frecuente ver cómo los poblados…p. 87
17A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 471 cita
[24]structure of the Empire was bimetallism, a regime in which authorities issued coins of two metals (gold and silver) at a fixed exchange rate. 3 The divergences between the market and fixed bimetallic ratio, the relative supply of the two metals, and small divergences in mint policies determined the bimetallic…p. 47
18Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 101 cita
[25]Buitrago 'Yo diré siempre con un filósofo piadoso que más me gusta Keaumur observando las polillas y dándonos remedios para poner a cubierto nuestras telas de la voracidad de estos insectos, que Leibni^ creando mundos" Francisco José de Caldas En el presente texto, haciendo uso de algunos conceptos desarrollados por…p. 10
19El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 190, 1952 citas
[26]«… no debe guardar el juramento cuando por algún nuevo evento im - premeditado puede venir un peor mal. Si el juramento puede ser contra la salud, es indebido, no tiene fuerza para obligar, como acto que cae sobre indebida materia» 124. Tan claro era el sentido antiabsolutista de esa tradi- ción, que durante el…p. 190
[27]pág. 79. 196 Jíndi Jícídneer Ucnsi gravamen sale del peculio del rico» 127. Y la Constitución del Estado Soberano de Antioquia dirá que «ningún hom- bre, ninguna clase, corporación o asociación de hombres puede, ni debe ser más gravada por la ley, que el resto de los ciudadanos» 128. En esta forma, en ambos casos se…p. 195
20Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1081 cita
[28]naval base at Cartagena among other things, and the result was tax increases in New Granada along with irritating new controls to make sure the taxes were paid. Farmers and artisans in the province of Socorro demonstrated their defiance of these measures by destroying the liquor and tobacco belonging to state…p. 108
21Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 4501 cita
[29]política dentro de sus comunidades, puesto que llegaron a ser regido- res de cabildos y se conectaron con la sociedad criolla, lo que les permitió ser nombrados en los gobiernos locales. Al integrarse en las sociedades provincianas por medio del 285 Archivo Central del Cauca, 1763, libro capitular, tomo 23, folios…p. 450
22Historia de Colombia. La Independencia II. Tomo 8Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); Ricardo Martín (dir. de la obra); German Arciniegas y otros colaboradores · 1988 · p. 101 cita
[30]con las ideas expresadas por los enciclo- pedistas franceses y emanadas de la Revolucion de 1789, a las cuales se adherian fervorosamente. Existia, ademas, un abierto repudio y disgusto por la insolencia de los funcionarios encargados del go- bierno en el virreinato, y por el escandaloso relaja- miento de la conducta…p. 10
23Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 31, 352 citas
[32]mundo cambió para millones de personas que habitaban la América española. En este capítulo se examinan dichas transformaciones ideológicas, políticas, económicas y territoriales para el caso de Colombia, 6 las cuales estaban inextricablemente ligadas a los cambios que ocurrían simultáneamente en el contexto del mundo…p. 31
[35]Provincias americanas, lo que provocó que muchos americanos no aceptaran su legitimidad para gobernar en nombre de Fernando VII. Tal malestar estaba además motivado por el miedo de que Napoleón estuviera a punto de conseguir una victoria definitiva en España y en Europa. Ante la posibilidad de perder del todo a su…p. 35
24Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 331 cita
[33]to Origins 17 the Seville junta. The town councils did much more than merely complain of the Americans’ unequal representation in the junta or offer the familiar protests concerning the abuses of royal authorities. They went on to formu- late enlightened ideas and true programs for governance. Narv á ez y Latorre…p. 33
25Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 29, 332 citas
[34]went on to formulate enlightened ideas and true programs for governance. Narváez y Latorre received instructions from the cabildos of Santafé (known as the “Memorial de Agravios,” or “Memorandum of Grievances”), Popayán, Socorro, Tunja, and Loja, among others. Similarly, he received a document written by Ignacio de…p. 29
[36]Written by José Acevedo y Gómez, the act made clear the purposes and direction of the recently constituted junta: All authority will be placed provisionally in the Supreme Governing Body of this Kingdom, until this same Junta forms the Constitution that assures public happiness. The noble provinces will be counted on…p. 33
26La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 301 cita
[37]so de que Fernando no recuperara el trono. Con 28 ello, defendían los privilegios de que venían go zando y al mismo tiempo aspiraban a detentar el poder y a afianzar la supremacía que desde mu cho tiempo atrás venían ambicionando. La terce ra estaba formada por los comerciantes criollos, por los artesanos y la masa…p. 30
27La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 1031 cita
[38]que habría de alcanzarse s i guiendo las leyes eternas de la naturaleza y la razón. Es esta concepción integral de la transformación de la sa - ciedad humana, con sus implicaciones revolucionarias, la que anima a pensadores como Rousseau a escribir tratados como el Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los…p. 103
28Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 1451 cita
[39]distribución en las provincias de Antioquia, Cartagena, Santa Marta y Mompox. El primer rematador de la renta fue el comerciante de Honda José Mesa Armero, quien pagó por ella la suma de 50.000 pesos anuales. Este sistema de administración privada duró hasta 1774, cuando el virrey Solís estableció la administración…p. 145
29Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2311 cita
[40]Nueva Gr nada. Nace José María del Castillo y Rada en Car- tagena. Se establece la imprenta en esta ciudad. Construcción de la catedral de Santa Marta, según trazas de Juan Cayetano Chacón. 1777 Muere el ex presidente Rafael Eslava en Santa- fé. Venta de resguardos en Popayán. Primer intento de organización gremial de…p. 231
30Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 531 cita
[41]las relaciones comerciales de sus colonias. La población nativa de Colombia probablemente nunca había gozado de mejores condiciones que las existentes al finalizar la prime- ra mitad del periodo borbónico, pues su población iba en aumento y todos los viajeros de la época dan cuenta de su nivel de vida modesto pero…p. 53
31Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 441 cita
[42]estimó que cerca de cuatro mil personas avanzaban hacia la capital. Cuando llegaban a la actual ciudad de Zipaquirá, el arzobispo español Antonio Caballero y Góngora (designado para negociar la pacificación de la rebelión) se reúne con los líderes del movimiento, siendo el principal Juan Francisco Berbeo; es ahí que…p. 44
32Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 145, 1482 citas
[43]cabeceras de las administraciones generales. El establecimien- to del monopolio directo se dio de forma gradual, y entre tanto se permitió la coexistencia de los métodos anteriores, el de arrendamiento y el de asiento por remate del estanco de aguardiente. Las diversas reformas de la renta del aguardiente fueron…p. 148
[44]y no hacerse nada con las órdenes de prohibición pues se hace con libertad y se vende entre las mismas Religiones que son las más viciadas, y si algún par- ticular la hace, aunque se le castigue no se remedia el daño”. No obstante los argumentos del virrey, la Real Cédula ordenó que se mantuviese la prohibi- ción en…p. 145