Idea · Pre-independencia
Despotismo ilustrado
El despotismo ilustrado fue el dispositivo de gobierno borbónico que, en la Nueva Granada de la segunda mitad del siglo XVIII, combinó el fortalecimiento vertical de la autoridad real con el fomento selectivo de las ciencias útiles, la reforma educativa y la racionalización fiscal, produciendo como efecto involuntario la formación de una élite criolla que terminaría desmontando el orden colonial que la había creado.
Trayectoria de una idea
- 1767
Expulsión de los jesuitas y ocupación de sus colegios
- 1774
Plan de estudios de Moreno y Escandón
- 1778
Regencia visitadora de Gutiérrez de Piñeres
- 1781
Revolución de los Comuneros
- 1783
Inauguración oficial de la Real Expedición Botánica
- 1787
Plan de estudios de Caballero y Góngora
- 1810
Quiebre del orden colonial como desenlace paradójico
La lectura
El despotismo ilustrado no fue en la Nueva Granada una filosofía coherente sino un dispositivo de gobierno que buscó hacer la colonia más productiva, más contable y más obediente mediante estancos, aduanas, expediciones botánicas y planes de estudio. Su paradoja central reside en que las mismas herramientas con que la Corona intentó fortalecer su control —la ciencia útil, la formación de cuadros especializados, el inventario del territorio— dotaron a la élite criolla del vocabulario y la conciencia con que terminaría cuestionando el orden colonial. La presión fiscal triplicó la carga tributaria sobre una sociedad no consultada y encendió la mecha de la Revolución de los Comuneros de 1781, mientras la reforma educativa desplazaba a la escolástica dominica sin resolver las tensiones estructurales entre metrópoli y colonia. El reformismo ilustrado fue así, simultáneamente, motor de modernización administrativa, agravio popular y semillero de conciencia territorial, y esa triple condición explica por qué la Independencia fue un desenlace tan indirecto como inevitable. Entre 1750 y 1810, el despotismo ilustrado transformó la Nueva Granada sin proponérselo: quiso una colonia más eficiente y produjo, en cambio, los actores intelectuales y políticos de su propia disolución.
El despotismo ilustrado en la Nueva Granada
El despotismo ilustrado fue, en la Nueva Granada de la segunda mitad del siglo XVIII, mucho menos una filosofía coherente que un dispositivo de gobierno: un modo borbónico de administrar la colonia que combinó el fortalecimiento vertical de la autoridad real con el fomento selectivo de las ciencias útiles, la reforma educativa y la racionalización fiscal. Sus artífices —Carlos III y Carlos IV en Madrid, virreyes y visitadores en Santafé— quisieron una colonia más productiva, más contable y más obediente. La ejecutaron con estancos, aduanas, expediciones botánicas, planes de estudio y un nuevo tipo de funcionario. Lo que obtuvieron, además de un aumento sustantivo del tributo, fue el efecto involuntario más famoso de la historia colonial hispanoamericana: una élite criolla letrada, dotada del vocabulario científico, jurídico y político con el que terminaría desmontando el orden que la había formado. Entre 1750 y 1810, el reformismo ilustrado fue a la vez motor de modernización administrativa, agravio popular y semillero de conciencia territorial, y esa triple condición explica por qué la Independencia fue un desenlace tan indirecto como inevitable.
Una fórmula europea, un problema colonial
El siglo XVIII europeo fue el de los monarcas que se pensaron a sí mismos como modernos. No renunciaron a un ápice de poder —al contrario, lo concentraron— pero envolvieron el absolutismo en el lenguaje de la razón, la utilidad pública y el conocimiento científico. Alrededor de sus cortes se movieron sabios, se financiaron academias, se enviaron expediciones a los rincones desconocidos del planeta y se leyeron —con más o menos disimulo— las obras de la Ilustración: Montesquieu, Rousseau, Locke y el gran monumento colectivo del siglo, la Enciclopedia de Diderot y D'Alembert. Esa cultura del examen puso en cuestión el viejo orden, y ni siquiera el mundo hispánico, con su Inquisición y sus escolásticos, quedó al margen.
España llegó tarde y a su manera al banquete ilustrado. La dinastía borbónica, instalada en Madrid desde comienzos del siglo, importó del modelo francés la aspiración a un Estado administrativo capaz de contar, pesar y cobrar. En sus reinos americanos ese proyecto adquirió una fisonomía particular: los reyes españoles del XVIII fueron llamados "déspotas ilustrados" porque combinaron el fortalecimiento de su autoridad sobre las colonias con el estímulo cauto —y siempre útil a la Corona— de la formación intelectual y científica de los criollos. La ecuación era tan sencilla como riesgosa: más ciencia y más burocracia especializada para extraer mejor las riquezas, pero sin permitir que ese saber ni esos cuadros administrativos se volvieran contra Madrid.
Los pensadores peninsulares que dieron cuerpo doctrinal al proyecto —Campomanes, Jovellanos, más tarde otros— defendieron la utilidad pública, la agricultura racional, la educación técnica y la reforma del clero. España recibió sabios de toda Europa y financió expediciones científicas a América; una de las más célebres, la de La Condamine, cuyos costos asumió la propia Corona, recomendaría después mayor ilustración y más centros de enseñanza en la Nueva Granada para explotar mejor sus recursos. La lógica era coherente: conocer para gobernar, gobernar para cobrar.
En la Nueva Granada, esa fórmula chocó con una realidad concreta. Bajo los Habsburgo, los reinos americanos habían funcionado durante siglo y medio con una autonomía considerable: cabildos poderosos, audiencias con vida propia, órdenes religiosas actuando casi como Estados dentro del Estado. Los Borbones vieron en esa dispersión el origen del atraso fiscal y de la desobediencia. Su respuesta fue imponer virreyes con más facultades, subordinar a cabildos y audiencias, y racionalizar la maquinaria de recaudación. El despotismo ilustrado, entendido como forma de gobierno colonial, empezó por ahí: no por las ideas, sino por la caja.
La ingeniería fiscal y el laboratorio institucional
El instrumento decisivo fue la visita de regencia. En 1778 llegó a la Nueva Granada Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres con el título de regente visitador, mandado para poner en orden las cuentas del virreinato. Restableció el impuesto de la armada de Barlovento, extendió la alcabala a productos que hasta entonces habían escapado a su alcance, reorganizó los estancos. El del tabaco quedó dividido en cuatro zonas de cultivo —Ambalema, Girón, Pore-Nunchía y Palmira— y en seis administraciones y factorías de distribución para todo el virreinato: quien cultivara fuera de esos polígonos quedaba excluido, y así el Estado colonial se convirtió en propietario exclusivo de una economía que antes había sido difusa. El estanco del aguardiente completó el dispositivo. Juntos, tabaco y aguardiente llegarían a aportar cerca del 32% de los ingresos de la Corona en la Nueva Granada durante la última década colonial.
Las cifras traducen la magnitud de la operación. Antes de las reformas, la presión tributaria equivalía aproximadamente al 2,9% del producto del virreinato; en el momento álgido del reformismo alcanzó cerca del 10,4%, con un descenso posterior hacia el 8,4% en vísperas de la Independencia. Se triplicó, dicho con brutalidad, la carga fiscal sobre una sociedad que no había sido consultada. A ello se sumó, en 1776, una rebaja general de aranceles que cuadruplicó el comercio entre España y América en la década siguiente, pero al precio de restringir el contrabando y cegar el comercio intercolonial que había permitido cierta libertad de movimientos a los mercaderes locales.
Y sin embargo —y esta es una de las paradojas menos discutidas del proyecto— todo ese esfuerzo no producía ingresos suficientes. El fisco colonial, después de tanto ordenamiento, apenas alcanzaba para pagar una burocracia mal remunerada e ineficiente y para sufragar los cuantiosos gastos militares que exigía la rivalidad imperial con Inglaterra y Francia. La eficiencia proclamada convivía con la fatiga del sistema. Se cobraba más, se enfurecía a más gente, y el Estado seguía funcionando con lo justo. El diseño borbónico compartía, en ese punto, una debilidad estructural: había sofisticado la extracción sin ampliar de veras la base productiva sobre la que operaba. Cada nuevo impuesto tensaba una economía cuya dinámica interna seguía siendo la de siempre —minería lenta, agricultura de subsistencia, textiles domésticos en pugna desigual con las importaciones peninsulares— y el aumento de la recaudación se pagaba con un aumento equivalente del malestar. Se estaba modernizando la aduana antes que la hacienda que la sostenía.
En paralelo a la caja se levantó el laboratorio. La política borbónica prohibió la producción de textiles que compitieran con las manufacturas metropolitanas y controló, vía estancos, los precios de los productos estratégicos. Pero también quiso saber qué tenía entre manos. En 1761 había llegado a Santafé, como médico del virrey Pedro Messía de la Cerda, un gaditano joven llamado José Celestino Mutis, formado en botánica —probablemente en el Jardín Botánico de Madrid—. Mutis se quedaría más de cuarenta años en la Nueva Granada, y su nombre acabaría siendo indisociable del proyecto ilustrado en el virreinato. Enseñó astronomía copernicana en Santafé, lo que le valió el ataque de los dominicos, guardianes del pensamiento tomista; sobrevivió gracias a la protección del arzobispo-virrey Antonio Caballero y Góngora, que actuaba por mandato de Carlos III y compartía la convicción de que la ciencia útil valía más que la escolástica.
El 27 de abril de 1783 se inauguró oficialmente la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada, bajo dirección de Mutis, con primera sede en la Mesa de Juan Díaz, en Cundinamarca. Su propósito estaba dicho sin rodeos: estudiar las propiedades comerciales y medicinales de la flora neogranadina, contribuir a la explotación racional de los recursos del reino. La botánica no era un pasatiempo cortesano; era prospección económica de la Corona. Y sin embargo, alrededor de la Expedición se congregó una generación de neogranadinos —dibujantes, herbolarios, discípulos científicos— que aprendió a mirar el propio territorio con los ojos de la ciencia, no con los de la providencia. Del inventario colonial fue emergiendo, casi por contrabando cognitivo, una geografía propia; la Corona pagaba una taxonomía y recibía, sin pedirlo, una descripción del país.
Ideas útiles contra el peripato
La misma lógica —conocer para gobernar mejor— se trasladó al aula. En 1774, el fiscal de la Real Audiencia Francisco Antonio Moreno y Escandón presentó un plan de estudios superiores en un ambiente marcado por los esfuerzos del virrey Manuel Guirior por sacar a la Universidad del letargo escolástico. Guirior denunció, con una franqueza que aún se lee bien, que los vasallos neogranadinos, privados de instrucción en ciencias útiles, se mantenían "ocupados en disputar las materias abstractas y fútiles contiendas del peripato", y que el Nuevo Reino permanecía en su "antiguo letargo", sin participar aún de los provechos de la ilustración que Europa había introducido en las bellas letras. El diagnóstico ilustrado tenía nombre concreto: se llamaba tomismo, y sus custodios eran los dominicos.
El plan de Moreno no alcanzó a imponerse plenamente. Una junta convocada hacia 1779 constató que no había sido observado y le puso, en la práctica, punto final. Pero la orientación quedó sembrada. Años después, el propio Caballero y Góngora, ya como arzobispo-virrey, propuso a la Corte la erección de una universidad pública en Santafé cuyo objetivo declarado era sustituir las ciencias especulativas por las ciencias exactas útiles: un reino rico en recursos naturales —argumentaba— necesitaba más sujetos capaces de manejar el cálculo y observar la naturaleza que quienes se enredaran en discutir el "ente de razón" o la "forma substancial". El plan contemplaba, para la medicina, cátedras de Prima y Vísperas, un teatro anatómico y estudios de química, botánica y mineralogía. No llegó a plantearse formalmente en las universidades del reino, pero fijó un horizonte.
En la trastienda del conflicto había algo más que una disputa filosófica. Los dominicos estaban menos alarmados por el copernicanismo en sí que por la reforma universitaria propuesta por Moreno y Guirior; el ataque a Mutis fue, en el fondo, una maniobra para desplazar a los modernistas del tablero. La escolástica se defendía como se defiende siempre una institución acorralada: acusando al enemigo de impiedad.
Sobre ese pulso planeaba una decisión mayor de la política borbónica: la expulsión de los jesuitas, ordenada en 1767. La Compañía había sido vista por Madrid como singularmente peligrosa —por su independencia, por las reducciones imposibles de vigilar, por unas doctrinas jurídicas que en el clima absolutista del siglo XVIII olían a subversión—. La expulsión no provocó, en regiones como el Tolima, ningún clamor popular contra el rey; hubo, más bien, una obediente aversión al delito de lesa majestad. Los colegios y bibliotecas de la Compañía fueron ocupados, y sobre sus fondos —enriquecidos con libros nuevos— se dispuso enseñar matemáticas y ciencias naturales según las fórmulas iluministas y enciclopedistas. En la metrópoli, y en menor medida en América, empezaron a formarse bibliotecas públicas sobre los antiguos anaqueles jesuíticos. El regalismo borbónico avanzaba: quería un clero dócil, subordinado, útil. Enajenó capitales de cofradías, conventos y clero secular, y con ello descoyuntó una red menuda de capellanías, obras pías y préstamos a censo que había sostenido durante siglos a comunidades enteras. Las reformas eclesiásticas ilustradas desconocían la función social que la Iglesia tenía en América, y ese desconocimiento se pagaría después.
El límite plebeyo: los Comuneros de 1781
En 1781, el proyecto reformista chocó de frente contra la sociedad que decía modernizar. El detonante fueron las medidas de Gutiérrez de Piñeres —aumento de la alcabala, nuevos gravámenes al tabaco, la sal, los textiles y el algodón—, y el escenario, la villa de El Socorro, corazón agrícola y textil del oriente neogranadino. El 16 de marzo, en la oficina de impuestos, una mujer llamada Manuela Beltrán arrancó de la pared un bando que anunciaba los nuevos tributos. El gesto se conectó con motines simultáneos contra los recaudadores, y de la irritación local emergió una insurrección de escala virreinal.
Desde El Socorro, Pamplona, Vélez y Cúcuta partió una columna que fue engrosando durante la marcha con criollos, mestizos e indígenas —cerca de cuatro mil personas— hasta llegar a Zipaquirá, a las puertas de Santafé. Allí, con la capital indefensa y las autoridades en estado de pánico, se negociaron unas Capitulaciones fechadas el 5 de junio de 1781 en el campamento comunero. Las redactaron Agustín Justo de Medina y Juan Bautista de Vargas, delegados de Tunja, con modificaciones de Juan Francisco Berbeo y Jorge Lozano de Peralta. El principal negociador español fue el arzobispo Caballero y Góngora —el mismo que impulsaba la ciencia útil— actuando como mediador. Berbeo, jefe militar de los comuneros, aceptó las negociaciones y fue nombrado corregidor con un sueldo de mil pesos anuales.
La comedia duró lo que tardó la fuerza militar en llegar desde Cartagena. El 18 de marzo de 1782, la Real Audiencia declaró nulas las Capitulaciones, apoyada ya en las tropas enviadas por el virrey Manuel Antonio Flórez. Uno de los líderes populares, José Antonio Galán, había rechazado desde el comienzo el acuerdo por insuficiente y promovido una nueva marcha hacia Santafé; fue apresado cerca de Onzaga con nueve compañeros, conducido a la capital, juzgado y ejecutado el 1 de febrero de 1782: ahorcado, decapitado y descuartizado. Su cabeza se envió a Guaduas, y sus extremidades quedaron expuestas en El Socorro, San Gil, Charalá y Mogotes, como pedagogía macabra del absolutismo. Entre los firmantes de documentos vinculados a su condena figuró Berbeo, un detalle que ha alimentado, con razón, la lectura de una traición de la dirigencia comunera criolla a la base plebeya.
La rebelión revela mejor que ninguna otra cosa los límites del despotismo ilustrado. El proyecto que había prometido riqueza racional produjo, en la práctica, una presión fiscal insostenible sobre pequeños cultivadores, indígenas y mestizos, y desató una resistencia con programa propio —las Capitulaciones fueron el primer texto neogranadino que negoció de igual a igual con el poder colonial— que las élites criollas negociaron y después dejaron caer. Como fenómeno político, la rebelión no fue todavía un grito de independencia, pero contenía un incipiente deseo de que el gobierno tuviera una cara más criolla. Décadas más tarde, Francisco de Miranda usaría el relato de los Comuneros como prueba, ante las potencias extranjeras, de que los suramericanos estaban dispuestos a la revolución contra España. Los sucesos de 1781 resonarían en la crisis de 1794-1797 y en la de 1808-1810, recordados por igual —con miedo o con esperanza— por el pueblo neogranadino y por las autoridades peninsulares.
Una élite formada, después excluida
La rebelión de El Socorro y la Expedición Botánica sucedían casi al mismo tiempo, y esa coincidencia dice más sobre el reformismo borbónico que cualquier declaración oficial. Mientras la tropa desmontaba en Zipaquirá el pacto negociado con los comuneros, Mutis reunía en la Mesa de Juan Díaz a los primeros discípulos criollos que aprenderían a inventariar la flora del reino. En el mismo virreinato, el proyecto ilustrado producía a la vez la revuelta que reprimía y la clase letrada que lo administraría. La distancia entre esos dos mundos —el de los indígenas del oriente santandereano cobrados hasta el último real y el de los jóvenes bogotanos que discutían taxonomías linneanas— era el hueco en el que fermentaría, dos décadas más tarde, la política criolla.
Porque al mismo tiempo que el reformismo borbónico levantaba la caja y provocaba la resistencia, iba fabricando —con paciencia de dispositivo— la clase que a la larga lo enterraría. La generación criolla ilustrada de finales del siglo XVIII fue, en gran medida, un producto lateral del proyecto imperial. Se formó en los colegios reformados, se entrenó en la Expedición Botánica, se reunió en tertulias donde circulaban clandestinamente obras enciclopedistas, escribió en los primeros periódicos del virreinato. La intelligentsia neogranadina de esos años compartía con la España ilustrada del reinado de Carlos III un mismo repertorio: rechazo al escolasticismo, entusiasmo por la ciencia moderna, fe en la educación técnica, crítica a los prejuicios hidalgos frente al trabajo. Nombres como Mutis, Caldas, Nariño y Zea aprendieron de la influencia peninsular —Feijóo entre ellos— una tensión productiva entre tradición y renovación.
Esa élite se descubrió a sí misma como habitante de un territorio singular. La Expedición, financiada para inventariar los recursos que la Corona pretendía explotar, contribuyó a que sus discípulos criollos tomaran conciencia de la belleza y de la riqueza del país que pisaban. Cuando Francisco José de Caldas —el más brillante de esa generación— empezó a publicar el Semanario del Nuevo Reino de Granada entre 1808 y 1811, la operación ya no era solo científica: era, en la práctica, la elaboración de un territorio como objeto político. La misma red intelectual que había servido a la Corona empezaba a servir a otra cosa: a la descripción de un país que ya se pensaba en primera persona.
Y sin embargo, mientras la Corona formaba a esos criollos, cerraba las puertas por las que podrían haber accedido al gobierno. Hacia fines del siglo XVIII, Madrid aumentó de forma sistemática el nombramiento de españoles peninsulares en gobernaciones, mandos militares y grandes cargos administrativos; para 1794, casi todos los gobernadores del virreinato eran peninsulares. Los hijos de comerciantes inmigrantes españoles, educados para la Iglesia o el derecho, alimentaban un resentimiento sordo. Los conflictos entre criollos y peninsulares crecían con la sensación —perfectamente fundada— de ser fracción dominada dentro del bloque dominante.
La represión del reformismo tardío hizo el resto. En 1793 Antonio Nariño imprimió su traducción de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano; en 1794 fue condenado a diez años de cárcel, extrañamiento perpetuo de América y confiscación de todos sus bienes, y comenzó a cumplir pena en los calabozos de Cádiz en 1796. La severidad del castigo desnudaba una nueva coyuntura: las autoridades coloniales, que durante décadas habían fomentado la ilustración como saber útil, empezaban a mirar con pánico los sucesos de Francia y la república nacida en Estados Unidos. El clima había cambiado. Se había pasado del patrocinio de la ciencia útil a la persecución del vocabulario político que esa misma ciencia había traído en el equipaje.
La paradoja del despotismo ilustrado neogranadino admite un matiz: la Independencia no fue un mero derivado automático del reformismo borbónico. Fue el resultado de una convergencia. La presión tributaria produjo la resistencia popular de 1781. La exclusión sistemática de los cargos produjo el agravio de una clase letrada. La represión de figuras como Nariño produjo mártires y redes clandestinas. Y la crisis imperial de 1808 —la ocupación napoleónica de la península y la prisión de los reyes en Francia— ofreció el argumento jurídico decisivo: en ausencia de rey legítimo, la soberanía revertía al pueblo. En el intervalo, el virrey de turno había militarizado Santafé enviando un regimiento desde Cartagena y designado regidores españoles para contrarrestar la influencia criolla en los cabildos. El pacto colonial estaba roto antes del 20 de julio de 1810.
La huella larga
Nada de esto significa que el despotismo ilustrado se agotara en su propio fracaso. Al contrario: sobrevivió, transfigurado, en la República temprana. Los criollos ilustrados que sobrevivieron a la guerra —geógrafos, botánicos, letrados formados en los planes de estudio borbónicos— reformularon el discurso científico y territorial preindependentista para legitimar la nueva Colombia. La figura de Caldas fue reprocesada como fundador intelectual del país, y su descripción del orden social neogranadino fue reorientada hacia los fines del proyecto republicano. La cultura impresa criolla utilizó el legado científico ilustrado para justificar, después de la Independencia, una economía política centralizada con Bogotá como capital rectora. El centralismo republicano temprano encontró en la ilustración borbónica no un enemigo a superar, sino una gramática a heredar.
Hubo también proyectos que anticiparon lecturas más radicales. Los Pensamientos políticos de Pedro Fermín de Vargas articularon un programa ilustrado de reforma centrado en el atraso técnico de la agricultura y en la redistribución de la propiedad de la tierra: soñaba con una comunidad de pequeños propietarios que sus contemporáneos valoraron como diagnóstico acertado y guía para la sociedad independiente. La tierra —tema al que las Capitulaciones de Zipaquirá se habían acercado tímidamente y que la Independencia liberal tardaría en asumir— asomaba ya en el pensamiento ilustrado tardío como el gran asunto pendiente.
Pero la transición fue lenta. Tras la Independencia política, el cambio económico en Colombia avanzó a un ritmo casi imperceptible hasta las reformas de 1850, en parte por la actitud vacilante de los dirigentes republicanos, tan celosos de la forma constitucional como reacios a tocar las estructuras internas. La ambigüedad de esa herencia es medible: la República heredó del despotismo ilustrado la maquinaria fiscal, la aspiración a la ciencia útil, el desprecio por la escolástica, la confianza en la educación técnica y en la información estadística; pero heredó también la brecha entre una élite letrada convencida de su misión civilizadora y una sociedad rural, indígena y mestiza a la que ese proyecto había gravado sin consultar.
La operación borbónica en la Nueva Granada tuvo la lucidez de sus contradicciones. Racionalizó una colonia dispersa y la ató a una contabilidad moderna mientras la sometía a una presión fiscal que la sociedad no toleraría. Introdujo la botánica y la astronomía copernicana en un aula todavía dominada por el peripato, y financió al mismo tiempo la Expedición y los cadalsos que colgaron a Galán. Formó a la generación que fundaría Colombia y persiguió con especial saña a sus figuras más incómodas. Predicó la utilidad pública, y en la práctica la ejerció como extracción. Su fracaso —la Independencia— fue, como sostuvieron después los propios criollos, un resultado indirecto e inesperado; pero solo si se toma "inesperado" en un sentido estrecho, porque los signos estuvieron desde 1781, se agravaron en 1794 y se hicieron indisimulables en 1808. El despotismo ilustrado no fue traicionado por su propio éxito: fue desbordado por las fuerzas que había convocado sin querer aprender a gobernarlas.
En el archivo
3 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01Colonia1600–17801
02Pre-independencia1780–18091
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Carlos III de España, monarca que patrocinó el despotismo ilustrado en la Nueva Granada combinando fortalecimiento de la autoridad real con fomento de las ciencias útiles
- 02Carlos IV de España, continuador de las reformas borbónicas ilustradas en el período previo a la Independencia
- 03José Celestino Mutis, principal agente de la ilustración científica en la Nueva Granada y director de la Real Expedición Botánica desde 1783
- 04Antonio Caballero y Góngora, arzobispo-virrey que protegió a Mutis, propuso el plan de estudios de ciencias útiles y negoció las Capitulaciones comuneras
- 05Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres, regente visitador cuyas medidas fiscales ilustradas desencadenaron la Revolución de los Comuneros de 1781
- 06Francisco Antonio Moreno y Escandón, fiscal que anticipó la reforma educativa ilustrada con su plan de estudios de 1774
- 07Reformas borbónicas, expresión práctica e institucional del despotismo ilustrado en Hispanoamérica
- 08Nueva Granada, territorio colonial donde el despotismo ilustrado se aplicó con mayor intensidad reformista y produjo sus efectos más paradójicos
- 09Ilustración hispanoamericana, corriente cultural que nutrió ideológicamente el despotismo ilustrado y que este mismo contribuyó a difundir entre las élites criollas
- 10Revolución de los Comuneros, insurrección popular de 1781 desencadenada directamente por las medidas fiscales del despotismo ilustrado
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
37 documentos · 58 fragmentos
01Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 861 cita
[1]la sociedad, por la defensa de los derechos na- turales e inalienables de los individuos y por el es- tablecimiento y vigencia de la democracia contra el absolutismo y el orden senorial. EI siglo de la llustracion esta relacionado con la Revolucién Industrial que, desde Europa, se expan- dié por el mundo conocido…
p. 86
02Biografía del CaribeGermán Arciniegas · 2016 · p. 4601 cita
[2]los pueblos. Al contrario: al día siguiente, bajo sonrisa paternal y satisfecha de los frailes que no les podían ver, lo sermones tienen un fondo de «Bendito sea Dios», que pone una pincelada alegre y maliciosa en cada púlpito. El gobierno procede a ocupar los colegios de la Compañía, a hacer que en ellos se enseñen…
p. 460
03Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 85, 88, 983 citas
[3](1818-1819). tado a través de la aplicación de las llamadas cien- cias útiles, la conciencia de habitar un territorio distinto de la metrópoli y la apropiación de una ideología diferente a aquella que sustentaba el ab- solutismo monárquico, crearon las condiciones para madurar el proceso de Independencia, el cual de…
p. 88
[8]E 329 Sin embargo, las reformas no sólo tuvieron ese carácter, sino que también pretendieron solucionar los problemas de una sociedad que, como la neogranadina, acusó grandes cambios en el siglo XVII, cuando la población creció rápida- mente, el elemento mestizo pasó a ser el grupo mayoritario de la po- blación, se…
p. 85
[44]del Socorro. En esta pro- vincia, entre el 20 de por el arzobispo Caballero y Góngora, que se ha- llaba de visita en la región, no apoyó las preten- siones del pueblo. Galán, que había llegado a Mogotes el 2 de septiembre, pertenecía al bando de quienes no creían en las promesas del arzobispo de hacer cumplir las…
p. 98
04¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 481 cita
[4]en las que se representó la flora de la Nueva Granada. Pero, ya se dijo, además de estimular la formación intelectual de los criollos, los monarcas españoles también deseaban forta lecer su autoridad sobre sus reinos en América, de ahí el apodo de "déspotas ilustrados" con el que se conocería posteriormente a estos…
p. 48
05Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 16, 1692 citas
[5]en duda el viejo orden social y político, sino también los preceptos de la fe que regían hasta entonces, para establecer métodos de investigación más objetivos y, si pudiera decirse, científicos. Parale- lamente al racionalismo de Descar- tes se instaura, principalmente en Inglaterra, el empirismo, cuyos mayores…
p. 169
[11]entre las colonias y la metrópoli, desarrollar nuevas técnicas para la producción y el control del exce- dente exportado y, al mismo tiempo, fortalecer el Estado. Sin embargo, España prohibía la producción de textiles que podían competir con sus mercancías y continuó ejerciendo control sobre la producción y sobre los…
p. 16
06Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 282 citas
[6]de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser utilizados…
p. 28
[7]que uno de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser…
p. 28
07Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 204, 2312 citas
[9]Nueva Gr nada. Nace José María del Castillo y Rada en Car- tagena. Se establece la imprenta en esta ciudad. Construcción de la catedral de Santa Marta, según trazas de Juan Cayetano Chacón. 1777 Muere el ex presidente Rafael Eslava en Santa- fé. Venta de resguardos en Popayán. Primer intento de organización gremial de…
p. 231
[17]Pedro Messía de la Cerda. Lo impulsaba, fundamentalmente, el de- seo de desentrañar las propiedades de la quina y establecer sus auténticas propiedades médicas. El impacto del trópico fue grande, pues a cada paso se encontraba con una novedad botá- nica o zoológica. Al año de su llegada, sentó las bases de su…
p. 204
08Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 139, 1452 citas
[10]distribución en las provincias de Antioquia, Cartagena, Santa Marta y Mompox. El primer rematador de la renta fue el comerciante de Honda José Mesa Armero, quien pagó por ella la suma de 50.000 pesos anuales. Este sistema de administración privada duró hasta 1774, cuando el virrey Solís estableció la administración…
p. 145
[13]de exportación del palo de tinte y el de la quina, de corta duración. Estos estancos o monopolios, especialmente el de aguardientes y tabaco, fueron el blanco de las mayores críticas, porque restaban campos de actividad a comerciantes y agricultores, que estaban en capacidad de hacer inversiones y explotar por su…
p. 139
09Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 651 cita
[12]0,72 1,21 2,74 2,5 Impuesto/pib 2,9 % 4,7 % 10,4 % 8,4 % Fuentes: para los promedios de los quinquenios entre 1761 y 1800 en Meisel (2004); para 1810, Jaramillo, (1987) —cuenta fiscal que está posiblemente incompleta—. Los ingresos de la Corona en la última década de su dominación alcanzaron en promedio la suma de 2,…
p. 65
10Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 792 citas
[14]la misma metrópoli. Si ella quería beneficiarse de la situación debía permitir el intercambio sin cortapisas de la creciente pro- ducción de virreinatos y capitanías. La liberación del comercio entre España y América obedeció a consideraciones similares. La rebaja general de aranceles pro- mulgada en 1776 cuadruplicó…
p. 79
[15]la misma metrópoli. Si ella quería beneficiarse de la situación debía permitir el intercambio sin cortapisas de la creciente pro- ducción de virreinatos y capitanías. La liberación del comercio entre España y América obedeció a consideraciones similares. La rebaja general de aranceles pro- mulgada en 1776 cuadruplicó…
p. 79
11Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 120, 128, 1363 citas
[16]o r el tem a, poco se hizo al respecto, acaso p o rq u e los gastos m ilitares absorbían g ran p arte d e los recursos fiscales. A p a rtir d e la décad a d e los años 1790, los criollos ilu strad o s com enzaron a c u lp ar cada vez m ás al régim en español p o r no tom ar m ed id as ad e cu ad a s para m ejorar las…
p. 120
[37]sentim iento incipiente de id en tid a d n eo g ran ad in a antes de finalizar el periodo colonial. El m u ch as veces citado Imagined Com m unities, de Benedict A nderson, sostiene q u e los periódicos del p eriodo colonial tardío, publicados en la N u e Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de…
p. 136
[39]u e el gobierno real tuviera u n a cara m ás criolla. Esto distaba m u cho del grito de in d ependencia, pero re p resen ta b a un paso hacia u n sentim iento nacionalista. En los años siguientes, ni el p u eblo neogranadino ni sus gober nantes españoles o lv id aro n la rebelión d e los C om uneros. Los sucesos de…
p. 128
12Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · p. 1381 cita
[18]dio más tiempo para ir a presentar sus respetos al hombre por el que había desviado su camino: José Celestino Mutis. La visita se alargó por dos meses. Mutis deleitaba a Humboldt con sus historias de Guatavita y las leyendas de El Dorado; con el recuento acerca de las dificultades técnicas de la extracción de sal en…
p. 138
13Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 84, 942 citas
[19]a poco el n ú mero de espa ñ oles en los principales cargos, en particular al mando de tropas, como los gobernadores, que ya para 1794 eran casi todos espa ñ oles. Los cabildos, con regidores que casi siempre compraban sus puestos, siguieron en manos de los crio llos, a pesar de algunos intentos de los virreyes de…
p. 84
[52]formar aldeas cimarronas- — no parec í an indicar m á s que la l (adicional indisciplina que los virreyes atribu í an a negros e indios. Algo m á s irritante era el creciente enfrentamiento entre americanos y espa ñ oles por el nombramiento de peninsulares en la mayor í a de los cargos, que produc í a peleas y…
p. 94
14Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · p. 54, 602 citas
[20]alumnos lo que ya se discutía en el resto de Europa: la Revolutionibus orbium coelestium de Copérnico, que sostenía que la tierra es otro planeta girando alrededor del sol, y no al revés, como querían las Sagradas Escrituras. La orden de los dominicos se fue lanza en ristre contra Mutis. No pudieron expulsarlo como…
p. 60
[22]Villalonga, recomendó suprimirlo, en vista de su escasa infraestructura. Era la colonia más pobre del Imperio español. De virreinato volvió a hablarse tiempo después, cuando la poderosa armada inglesa intentó tomarse Cartagena en 1741, hambrienta por colonizar Sur- américa. La Corona española reforzó las defensas de…
p. 54
15The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · p. 101, 2872 citas
[21]them and were awaiting higher appointments. These young men were more likely to be responsive to the new science than were older men operating according to a long-established routine. It is possible to construct a kind of intellectual genealogy showing how Mutis's influence spread from one student genera- tion to the…
p. 101
[31]8. John Tate Lanning has suggested that the Dominicans were less con- cerned about Copernicanism than about the university reform being proposed by Moreno and Guirior; the attack on Mutis, under this construction, was supposed to throw the modernists on the defensive ("El sistema de Copérnico en Bogotá," Revista de…
p. 287
16Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 10, 502 citas
[23]constructor de identidad al reelaborarse su sentido a la luz del pensamiento ilustrado. De hecho, las políticas borbónicas, con el objetivo de desarrollar las riquezas naturales coloniales en beneficio del Estado español, habían patrocinado el estudio de las ciencias útiles a través de la reforma de la educación,…
p. 50
[36]Buitrago 'Yo diré siempre con un filósofo piadoso que más me gusta Keaumur observando las polillas y dándonos remedios para poner a cubierto nuestras telas de la voracidad de estos insectos, que Leibni^ creando mundos" Francisco José de Caldas En el presente texto, haciendo uso de algunos conceptos desarrollados por…
p. 10
17El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 538, 5432 citas
[24]su pensamiento. Sarrailh revalúa el «españolismo» de Jovellanos y otros contempo- ráneos suyos, su amor a España, su sincero catolicismo, y analiza el conflicto intelectual que en ellos se produjo al querer ser fieles a la tradición nacional y al propio tiempo renovar la cultura española en todos sus aspectos desde la…
p. 538
[27]el progreso de la sociedad. En el pensamiento neogranadino aparecía el concepto de «utilidad social de la ciencia», que había 370 Vida y escritos, ed. cit., págs. 143 y 144. 544 Jíndi Jícídneer Ucnsi sido completamente ajeno a la cultura colonial, cultura de contenido religioso esencialmente, jurídica y filológi- ca,…
p. 543
18Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 277, 2792 citas
[25]establecer acertados méto- dos y estudios útiles. Escribe el virrey Guirior: «La ilustración de la juventud y el fomento de las ciencias y las artes es uno de los fundamen- tales principios del buen gobierno, de que como fuente dimanan la felicidad del país y la prospe- ridad del Estado para las artes, industrias, co-…
p. 277
[38]ilustración neograna- dina: Mutis, Zea, Matiz, Caldas, Ulloa, entre otros, además del mismo Rodríguez. El segundo periódico de importancia y el primero fundado y dirigido por particulares, Jorge Tadeo Lozano y su primo el presbítero José Luis de Azuola, tiene una orientación más específica y recibe sólo colaboraciones…
p. 279
19Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 356, 549, 5523 citas
[26]tiles cien cias exactas en lugar de las meramente especulativas, en que hasta ahora lastimosamente se ha perdido el tiempo; porque un Reino lleno de precios í simas producciones que utilizar, de montes que allanar, de caminos que abrir, de pantanos y minas que desecar, de aguas que dirigir, de metales que depurar,…
p. 552
[32]franc é s cuyas obras, que penetran lentamente y a menudo de contrabando, influir á n de manera decisiva s ó lo en la generaci ó n siguiente, la que har á la Independencia. En la etapa comprendida entre 1760 y 1800 la intelligentsia criolla se encuentra preocupada por los mismos temas, los mismos problemas y…
p. 549
[40]est á tico o posi blemente disminu í a, seg ú n pudieron observarlo para la parte orien tal del virreinato los visitadores reales a partir de 1755. Tal creci miento significaba una mayor participaci ó n de los criollos en los problemas p ú blicos y un mayor grado de conciencia pol í tica y social 29 Relaciones,…
p. 356
20Memorias para la historia de la medicina en Santafé de BogotáPedro María Ibáñez · 2017 · p. 401 cita
[28]octubre de 1786. — Al se- ñor Virrey de Santafé». 41 Míndicer seie te acródice bí te níbcjcoe ío Seoóepu bí Bdldóv El señor Caballero y Góngora, como lo había hecho el Virrey Guirior en 1775, formó un Plan de estudios, en el cual daba más desarrollo a las ciencias útiles que a las ma- terias especulativas. Propuso a…
p. 40
21Manual de arte del siglo XIX en ColombiaBeatriz González Aranda · 2017 · p. 481 cita
[29]innovación y experimen- tación. La desarrolló únicamente con los recursos que obtuvo de sus distintas disciplinas: médico, mineralogista y profesor. Tuvo un solo pintor de santos, monjas y más adelante, virreyes, Pablo Antonio García del Campo, y alguno que otro ocasional. Este período duró desde 1760 hasta 1783. La…
p. 48
22Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 2871 cita
[30]ú blica sin perjuicio de las obligaciones a que est á n afectados... y qu é estado tiene la ense ñ anza p ú blica en los enunciados Colegios [San Bartolom é, Rosario y Universidad Tom í st í ca], si se obser- 'vaen ellos el m é todo de estudios formulado por el se ñ or Fiscal don Francisco Antonio Moreno y Escand ó n;…
p. 287
23Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo García Rincón · 2022 · p. 101 cita
[33]Las XVIII reformas borbónicas, buscando obtener un clero completamente dócil y controlable por la Corona, concibieron a las órdenes religiosas como entidades díscolas, debido a la gran independencia mostrada durante la época de los Habsburgo (siglos y) y a que eran dirigidas por autoridades XVI XVII internacionales,…
p. 10
24When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames David Henderson · 1985 · p. 301 cita
[34]the cry heard often in Tolima during the Revolt of the Comuneros. 14 As major landmarks in the political life of late-eighteenth-century Tolima, the Jesuit expulsion and the Comunero revolt were most significant for the reaction they failed to evoke. Those events did not trigger any popular outcry against the king,…
p. 30
25Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 351 cita
[35]institución eclesiástica sufrió un asalto sin precedentes, iniciado por ministros y funcionarios que se jactaban de sus ideas ilustradas. Sin embargo, esta no es la única interpretación disponible acerca de las relaciones entre Estado e Iglesia, pues también existieron miembros del clero afines a las reformas, incluso…
p. 35
26Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 2351 cita
[41]deseo de participación política. En 1752, en 1764 y en 1767 se realizaron motines contra la corona; y en 1779 una sublevación de 1.000 indígenas. Se incrementaron o crearon impuestos para alimentar la guerra de España contra Inglaterra. Al Regente Visitador Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres, le correspondió ejecutar…
p. 235
27Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 511 cita
[42]el siguiente mes de marzo estaba listo el expediente para su entrega. Todos esos documentos fueron escritos en español, la única lengua en que escribía correctamente el general, con una traducción inglesa anexa, y los cálculos fueron hechos con la mejor información que recibió, si bien la parte esencial la recogió…
p. 51
28Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 49, 532 citas
[43]las relaciones comerciales de sus colonias. La población nativa de Colombia probablemente nunca había gozado de mejores condiciones que las existentes al finalizar la prime- ra mitad del periodo borbónico, pues su población iba en aumento y todos los viajeros de la época dan cuenta de su nivel de vida modesto pero…
p. 53
[58]en el extranjero representaron fuertes salidas de capital tanto en la Colonia como a comienzos de la República. De esta manera, este capítulo intenta describir el mecanismo por medio del 26 HISTORIA ECO:\O~ICA DE COLO~BIA, 1845-1930 cual el régimen colonial extraía el excedente generado en la colonia y lo transfería…
p. 49
2930 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 13, 262 citas
[45]aprobación sea sin ambigüedad. Campamento de guerra en territorio de Zipaquirá, 5 de junio de 1781. M.P.S. Puesto a los pies de V.A. El más rendido vasallo, JUAN FRANCISCO BERBEO. (Estas Capitulaciones fueron redactadas por don Agustín Justo de Medina y don Juán Bautista de Vargas, Delegados de la ciudad de Tunja. Al…
p. 26
[48]se inició el retorno de los comuneros a sus pueblos. Berbeo fue nombrado corregidor, con un sueldo anual de mil pesos. José Antonio Galán no aceptó las negociaciones, pues le parecía que habían sido aprobadas muy rápido. El tiempo acabó por darle la razón. El virrey, que estaba en Cartagena para prevenir un ataque de…
p. 13
30Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 44, 522 citas
[46]estimó que cerca de cuatro mil personas avanzaban hacia la capital. Cuando llegaban a la actual ciudad de Zipaquirá, el arzobispo español Antonio Caballero y Góngora (designado para negociar la pacificación de la rebelión) se reúne con los líderes del movimiento, siendo el principal Juan Francisco Berbeo; es ahí que…
p. 44
[54]generaron numerosas revueltas que terminaron con el establecimiento en la capital de un regimiento compuesto por centenares de soldados que venían desde Cartagena para proteger su dominio de Santafé de Bogotá. El antagonismo entre las autoridades reales de la capital y los miembros del Cabildo, integrantes de los…
p. 52
31Resistencia en el San JorgeOrlando Fals Borda · 2002 · p. 1611 cita
[47]a la religión y no haber entre ellos asesinatos ni peleas, aún en sus b o r r a c h e r a s ". (En esta tarea misional González Belandres tuvo d e s p u é s sus fuertes encontrones con el p a d r e José Palacios de la Vega, a quien también se le confió, en 1787, la misión de re- ducir a los indios de San Cipriano y…
p. 161
32Historia abierta del arte colombianoMarta Traba · 2016 · p. 731 cita
[49]en esta obra de pintura-ficción no se oye —o si se oye se desatiende— el ruido de las pisadas de los comuneros que, diez años antes de su estallido, ya comenzaban a volverse perceptibles. El primero de febrero de 1782 un hombre es arrancado a golpes de la cárcel, arrastrado por el suelo, llevado hasta el lugar donde…
p. 73
33Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 141 cita
[50]circular el escrito, que tradujo de la lengua de Voltaire. El impacto y la indignación que el suceso produjo en las autoridades se revelaron en su reacción: Nariño fue condenado a diez años de cárcel, extrañamiento perpetuo de América y confiscación de todos sus bienes. Esto último permitió conocer cuánta avidez…
p. 14
34Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 4501 cita
[51]política dentro de sus comunidades, puesto que llegaron a ser regido- res de cabildos y se conectaron con la sociedad criolla, lo que les permitió ser nombrados en los gobiernos locales. Al integrarse en las sociedades provincianas por medio del 285 Archivo Central del Cauca, 1763, libro capitular, tomo 23, folios…
p. 450
35Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 311 cita
[53]mundo cambió para millones de personas que habitaban la América española. En este capítulo se examinan dichas transformaciones ideológicas, políticas, económicas y territoriales para el caso de Colombia, 6 las cuales estaban inextricablemente ligadas a los cambios que ocurrían simultáneamente en el contexto del mundo…
p. 31
36Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 52, 892 citas
[55]8:31:09 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. Gran Colombian Print Culture 34 under the Spanish Crown to legitimate a centralized Colombian political economy that could most effectively extricate natural wealth. They went further by criticizing any attempts by…
p. 52
[56]group gave to independence. Indians who did not sup- port the war were therefore profoundly different from other cit- izens, but through no fault of their own. “The opprobrium that breaks all of the soul’s springs managed to sink them in the most profound abject poverty and in the most brutal of stupidity.... They…
p. 89
37Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de GranadaPedro Fermín de Vargas · 2016 · p. 121 cita
[57]consideraban un buen diagnóstico de los caminos que debería recorrer la sociedad que entraba en una fase de vida independiente. Los Pensamientos políticos y memoria sobre la pobla- ción del Nuevo Reino de Granada aparecieron, pues, a sus contemporáneos que los conocieron bajo forma manus- crita, como una descripción…
p. 12