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Idea · Pre-independencia

Pacto colonial

Ensamblaje de monopolios comerciales, dispositivos fiscales, jerarquías estamentales y concesiones tácitas mediante el cual la Corona española gobernó sus territorios americanos durante tres siglos. No fue un contrato firmado sino una arquitectura institucional cuyo equilibrio se rompió cuando las reformas borbónicas endurecieron la extracción justo cuando la legitimidad del sistema requería aflojarlo.

4.065 palabras59 documentos91 fragmentos citados
Pacto colonial

Trayectoria de una idea

  1. 1503

    Fundación de la Casa de Contratación en Sevilla

  2. 1550

    Consolidación del sistema de trabajo forzado y auge de la Flota de los Galeones

  3. 1580

    Cartagena de Indias como principal puerto de entrada de esclavizados africanos

  4. 1767

    Expulsión de los jesuitas y ofensiva borbónica contra la Iglesia

  5. 1778

    Llegada de Gutiérrez de Piñeres y recalibración fiscal borbónica

  6. 1781

    Revolución de los Comuneros: primera fractura audible del pacto

  7. 1810

    Colapso del pacto colonial y crisis preindependentista

03

La lectura

El pacto colonial fue la arquitectura invisible que sostuvo tres siglos de dominio español en América: no un contrato firmado sino una tensión regulada entre la Corona, las élites criollas y la Iglesia, en la que cada parte cedía lo suficiente para que el sistema no se rompiera. En la Nueva Granada adoptó una forma particular, moldeada por una geografía fragmentada que produjo una economía dual —la franja costera de Cartagena volcada al Atlántico y el interior articulado precariamente por el río Magdalena— sobre la que se montaron el monopolio comercial, el trabajo forzado indígena y africano, y una fiscalidad que gravaba principalmente el trabajo y el comercio. Su estabilidad dependía de que la Corona respetase la autonomía relativa de los cabildos, la posición económica de las élites criollas y el poder mediador de la Iglesia; cuando los Borbones rompieron ese equilibrio triplicando la carga tributaria, desplazando a los criollos de los cargos superiores y debilitando a la Iglesia, convirtieron al pacto en el detonante silencioso de la crisis preindependentista. La Revolución de los Comuneros de 1781 fue el primer ensayo de esa ruptura: una coalición heterogénea de criollos, mestizos e indígenas que avanzó hasta las puertas de Santafé antes de ser reprimida, prefigurando las tensiones sociorraciales y fiscales que definirían la independencia.

El pacto colonial

En rigor, el pacto colonial nunca se firmó. No hay documento fundacional, ni fecha inaugural, ni cláusulas negociadas. Es el nombre que la historiografía dio, retrospectivamente, al ensamblaje de monopolios comerciales, dispositivos fiscales, jerarquías estamentales y concesiones tácitas mediante el cual la Corona española gobernó sus territorios americanos durante tres siglos. Un sistema, no un contrato: una arquitectura de reglas —el monopolio de Sevilla, el patronato regio sobre la Iglesia, la encomienda, la mita, los estancos, la jerarquía sociorracial, la exclusión de los criollos de los cargos altos— cuyo equilibrio dependía de que cada pieza sostuviera a las otras. Cuando los Borbones, en la segunda mitad del siglo XVIII, quisieron modernizar el edificio sin renunciar a ninguna de sus rentas, endurecieron el sistema justo cuando su legitimidad requería aflojarlo. Esa contradicción —recalibrar la extracción para salvar el imperio— convirtió al pacto en el detonante silencioso de la crisis preindependentista neogranadina.

Qué era el pacto colonial

Bajo el término conviven dos cosas que conviene separar. Primero, un dispositivo institucional: la Corona autorizó la conquista y colonización a cambio de reservarse la soberanía política, el monopolio del comercio transatlántico, el patronato eclesiástico, la última palabra sobre la tierra y el trabajo indígenas, y una serie de tributos sobre la producción minera y mercantil. A cambio, los conquistadores y sus descendientes recibieron encomiendas, mercedes de tierra, cargos capitulares y una posición estamental que los distinguía como beneméritos del reino. Segundo, un acuerdo tácito: mientras la Corona respetase la autonomía relativa de los cabildos, la posición económica de las élites criollas y el poder mediador de la Iglesia, las colonias aceptarían la extracción fiscal y el exclusivo comercial como precio razonable de la pertenencia al imperio.

Ninguna de esas dos dimensiones fue nunca estable. Las contradicciones entre la Corona y los conquistadores se manifestaron muy temprano —los procesos judiciales contra Colón, contra Cortés, contra los Pizarro son la primera evidencia de que Madrid no aceptaría un poder americano autónomo— y volvieron cada vez que la Corona quiso ejercer un control más directo sobre la vida colonial. Los tres siglos de dominación están jalonados por sublevaciones, motines y resistencias contra nuevos impuestos, monopolios estatales y limitaciones al comercio y a la industria. El pacto se sostuvo menos por consenso que por una tensión regulada: la Corona presionaba hasta un límite y las élites locales resistían hasta otro, y la Iglesia hacía de bisagra entre ambos.

En la Nueva Granada esa arquitectura tomó una forma específica. La geografía —tres cordilleras, un río precario, una costa caribe volcada al Atlántico y unas minas de oro dispersas en el occidente— produjo una economía dual: una franja costera centrada en Cartagena de Indias, orientada al comercio exterior, y un interior articulado precariamente por el río Magdalena, con Santafé de Bogotá, Socorro y Popayán como polos, dedicado a una circulación interna de bienes producidos localmente. Ese comercio interno tuvo vida lánguida durante toda la Colonia; el mercado interno colombiano solo se consolidaría a finales del siglo XIX. Sobre esa geografía se montó el pacto con sus tres pilares: el exclusivo mercantil, el sistema de trabajo forzado y la fiscalidad.

Los pilares habsbúrgicos

El primer pilar fue el monopolio comercial. La Corona otorgó a Sevilla —por ser la ciudad castellana más importante y por su posición geográfica— el exclusivo del comercio transatlántico con América, gestionado desde la Casa de Contratación. Ningún comerciante residente en América podía enviar o recibir cargamentos directamente a su nombre; operaba como distribuidor interno de las importaciones traídas por las flotas, a través de los miembros de la Universidad de Cargadores a Indias. Cartagena de Indias fue el principal puerto neogranadino para el comercio exterior y punto de partida de la Flota de los Galeones, que desde allí seguía a La Habana y luego a España cargada de oro y plata. El período de mayor estabilidad y auge del sistema —aproximadamente entre 1550 y 1650— coincidió con el apogeo de la plata peruana y el oro neogranadino.

El oro fue el principal producto de interés para el Imperio en la Nueva Granada; la plata jugó allí un papel secundario y las esmeraldas completaban el trío. La Corona gravaba la producción minera con el quinto real —el 20% del producto— y para eludirlo los mineros ocultaban buena parte de lo extraído: la producción real de oro en la Nueva Granada fue posiblemente entre la mitad y un tercio mayor que la acuñada registrada. El impuesto se fue reduciendo con el tiempo, hasta caer al 3% del valor de la producción en 1777, en un intento tardío por sacar a la superficie la minería sumergida. En las regiones excéntricas —el Chocó, Antioquia— el oro circulaba localmente, excepción a la norma general según la cual el oro acuñado se exportaba. La moneda estándar del imperio era el peso de plata de ocho reales, que circulaba desde México hasta el Extremo Oriente y sería la base explícita del dólar estadounidense en el Mint Act de 1792.

El segundo pilar fue el trabajo forzado. La encomienda —central desde mediados del siglo XVI— consistía en la distribución de un grupo de indígenas a un hidalgo encomendero, que recibía tributo en trabajo, bienes agrícolas u otras mercancías, a cambio de participar en la expansión de la Corona y en la catequización. La mita, complementaria, organizaba la extracción de oro y otros metales; los resguardos aseguraban la producción agrícola de autoabastecimiento indígena. Los cronistas —fray Pedro de Aguado entre ellos— recogieron testimonios muiscas sobre formas prehispánicas de tributación a los caciques, y los españoles reinterpretaron esas costumbres como evidencia de sujeción, lo que sirvió para justificar la encomienda como continuidad de un orden previo.

El costo demográfico fue devastador. Según los cálculos de Juan Friede, la población indígena de la provincia de Tunja pasó de cerca de 215.000 personas en 1537 a apenas 25.000 en 1757: una reducción del 90%. En Popayán la caída fue también del 90%, pero concentrada en apenas 68 años. Los Quimbaya habrían pasado de 100.000 individuos a 40 en cuarenta años, cifra extrema que la propia precariedad de los registros obliga a manejar con cautela, pero que da la escala del colapso.

Ese vacío se cubrió con esclavizados africanos. Cartagena de Indias fue el principal puerto de entrada de cautivos en el período 1580-1640, cuando ingresaron bajo registro no menos de 110.000 personas —más que por cualquier otro puerto del Caribe o de Brasil—. Las zonas mineras del Pacífico —Chocó, Barbacoas— operaban bajo régimen de minería esclavista explotado por propietarios de Popayán, mientras que el valle del Cauca sostenía grandes haciendas que abastecían dichas minas con trabajo también esclavizado. En Cartagena y sus alrededores, las personas de ascendencia africana realizaban la mayor parte del trabajo. Sobre esa base laboral se erigió la jerarquía sociorracial: propietarios blancos y criollos en la cúspide, controlando haciendas y comercio; en la base, mestizos, mulatos, negros libres y esclavizados —agrupados como castas— constituían el grueso demográfico, con configuraciones que variaban región por región.

El tercer pilar fue la fiscalidad, que gravaba principalmente el trabajo y el comercio y en menor escala el capital. El régimen fiscal fue foco recurrente de conflictos: la alcabala sobre las operaciones de compraventa, el quinto sobre los metales, los derechos aduaneros, los diezmos eclesiásticos, los tributos indígenas. La Real Audiencia y sus oidores se reservaron funciones centrales para el funcionamiento económico: tasación de tributos indígenas, legislación sobre encomienda, definición del trabajo indígena, jurisdicción sobre el cabildo, repartición de tierras en la sabana.

Sobre esa estructura civil se montó la Iglesia, o más bien: la Iglesia y el Estado español actuaron como un solo aparato. El patronato regio, definido por bulas papales, concedió a la Corona tres derechos fundamentales: el exclusivo para autorizar la construcción de templos grandes, el patronato en sentido castellano y el derecho de presentación de personas para beneficios eclesiásticos. Los monarcas españoles controlaban directamente el clero secular y regular en América, apareciendo como jefes de la Iglesia; los altos dignatarios eclesiásticos, generalmente peninsulares, se relacionaban más estrechamente con el rey que con el pontífice de Roma. Al lado de los encomenderos debían estar abogados, administradores, clérigos y religiosos: la conquista fue una acción conjunta del poder civil y el eclesiástico. Esa fusión hizo de la Iglesia un amortiguador social imprescindible —arbitraba entre encomenderos e indígenas, canalizaba el descontento, legitimaba el orden— y explicará más tarde por qué desarticularla fue tan corrosivo para el pacto.

La recalibración borbónica

Durante los Habsburgo el sistema funcionó con cierta laxitud: los conflictos existían, pero la Corona no tenía ni capacidad administrativa ni voluntad ideológica para forzar una recaudación máxima. Eso cambió con el ascenso de los Borbones y, sobre todo, con el reinado de Carlos III (1759-1788). El proyecto reformista —cuya cabeza visible fue el ministro José de Gálvez— buscó modernizar el imperio con criterios ilustrados: racionalizar la administración, centralizar el poder, aumentar los ingresos fiscales, secularizar parcialmente la vida pública, desplazar a los criollos de los cargos administrativos clave para reemplazarlos por españoles peninsulares más leales a Madrid.

En la Nueva Granada, el impacto se midió en cifras. La carga tributaria pasó de aproximadamente el 2,9% del PIB antes de las reformas al 10,4% hacia finales del siglo XVIII: se triplicó en tres o cuatro décadas. En la última década del dominio colonial —hacia 1800-1810—, los ingresos de la Corona en el virreinato promediaron 2,4 millones de pesos anuales, de los cuales unos 770.000 pesos —el 32%— provenían de los estancos de tabaco y aguardiente. Los estancos, monopolios estatales sobre productos de consumo masivo, se convirtieron en el corazón fiscal del sistema. El del aguardiente de caña se estableció mediante Real Cédula tras el fracaso de una prohibición previa; débil durante los primeros decenios, fue reorganizado y fortalecido en el siglo XVIII. El del tabaco se estableció en la Nueva Granada en la segunda mitad del mismo siglo.

La figura clave de esa reorganización fue Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres, regente visitador que llegó al virreinato en 1778. Su tarea fue quirúrgica: reorganizó el estanco del tabaco estableciendo cuatro zonas de cultivo exclusivas —Ambalema, Girón, Pore-Nunchía y Palmira—, con lo que excluyó del cultivo a numerosas regiones que antes producían libremente; subió los precios; estableció controles policiales estrictos sobre productores y consumidores; restableció el impuesto de la armada de Barlovento; y extendió la alcabala a nuevos productos. Los virreyes de la época describirían la renta del aguardiente como la "más útil y pingüe" del erario.

El otro frente reformista fue la Iglesia. Los Borbones expulsaron a los jesuitas en 1767 y promovieron la enajenación de capitales de cofradías, conventos y clero secular. Esas medidas desconocieron la función social que la Iglesia cumplía en las colonias —mediación, asistencia, crédito, cohesión comunitaria— y aunque hubo sectores del clero que apoyaron las reformas, el efecto neto fue debilitar el amortiguador tradicional del pacto. También la ruptura ideológica fue notable: el despotismo ilustrado prohibió las obras de Francisco Suárez —el jurista jesuita que había teorizado el derecho del pueblo a resistir al tirano— y limitó la enseñanza del derecho natural. Al hacerlo, la Corona rompió con la propia tradición española de libertades locales que le había servido de fundamento durante dos siglos.

Y luego estaba la exclusión política. Las reformas buscaron desplazar a los criollos de cargos administrativos clave, aumentando el número de peninsulares en posiciones de mando. Los cabildos —el último reducto criollo— permanecieron mayoritariamente en sus manos, pero las posiciones superiores del virreinato se cerraron. La alianza tácita entre la Corona y las élites criollas entró en crisis por partida doble: al tiempo que las reformas fomentaban la formación intelectual criolla mediante expediciones científicas y sociedades económicas, las medidas fiscales y el desplazamiento político generaban resentimiento. Los Borbones estaban educando a la clase que iban a excluir.

1781: el ensayo comunero

La primera fractura audible fue la Revolución de los Comuneros. No brotó de la nada: había motines anteriores en 1752, 1764, 1767, y una sublevación indígena en 1779. La crisis del pacto borbónico se venía acumulando. Pero el 16 de marzo de 1781, en El Socorro, la comerciante Manuela Beltrán arrancó un bando que anunciaba nuevos tributos en la oficina de impuestos, y ese gesto encendió lo que estaba disponible para arder.

Las causas fueron fiscales y concretas: aumento de la alcabala; nuevos impuestos sobre la sal, el tabaco, los textiles y el algodón; controles más estrictos sobre los estancos, con aplicación arbitraria. Los productores y consumidores del oriente neogranadino, que combinaban agricultura, tejido y pequeño comercio, se vieron simultáneamente encarecidos, vigilados y desplazados de mercados. El movimiento se propagó rápido y reunió una coalición heterogénea: criollos empobrecidos, mestizos, indígenas, pequeños productores. Cerca de cuatro mil personas avanzaban hacia la capital.

Ante la amenaza, las autoridades coloniales negociaron. El resultado fueron las Capitulaciones de Zipaquirá, que recogieron demandas concretas: reducción del tributo indígena a cuatro pesos anuales, fijación del precio del aguardiente, reducción de la alcabala, extinción de la Armada de Barlovento, otorgamiento de cargos del virreinato a criollos americanos, cambios en el monopolio del tabaco. La médula ideológica de las Capitulaciones fue lo que la historiografía llamaría justicia distributiva: la exigencia de que la carga fiscal se distribuyera según la capacidad de cada grupo social, no según la conveniencia del erario. Ese es su rasgo distintivo frente a los posteriores documentos independentistas —como el Memorial de agravios de Camilo Torres—, que se articularían sobre la igualdad abstracta del racionalismo ilustrado y la Revolución francesa.

Los comuneros no proclamaron la independencia. No la pensaron siquiera. Sus demandas centrales eran la reversión de medidas fiscales y la preferencia de los neogranadinos nativos sobre los españoles en los nombramientos oficiales. Muchos futuros líderes de la Independencia estuvieron entonces del lado de la Corona: el movimiento fue leído por las élites criollas más consolidadas como una amenaza al orden social, no como un ensayo de emancipación.

El desenlace fue brutal y aleccionador. Una vez dispersos los comuneros y reforzada militarmente la capital, las Capitulaciones fueron anuladas. El virrey Manuel Antonio Flórez se encontraba en Cartagena durante las negociaciones; el arzobispo-virrey Antonio Caballero y Góngora participaría luego en la represión. Los líderes que habían rechazado los acuerdos —encabezados por José Antonio Galán— fueron apresados. Galán fue ejecutado el 1 de febrero de 1782: ahorcado, decapitado y su cuerpo dividido en cuatro partes, distribuidas en Guaduas, El Socorro, San Gil, Charalá y Mogotes, en un ritual punitivo destinado a borrar su memoria. Molina, Alcantuz y Ortiz recibieron penas similares.

La lección para la Corona fue equívoca: concluyó que la firmeza funcionaba. La lección para los criollos fue más profunda y demoraría treinta años en madurar: el pacto era negociable solo en apariencia, y la palabra empeñada por Madrid valía lo que valiera la fuerza que la respaldara.

La conciencia criolla y el capital cultural

Mientras los comuneros eran ahorcados, otros criollos empezaban a leer. La paradoja borbónica se hizo evidente en las tres décadas siguientes: las mismas reformas que endurecieron la extracción crearon las condiciones intelectuales para pensar más allá del pacto. La Expedición Botánica dirigida por José Celestino Mutis, las tertulias y sociedades económicas, las nuevas cátedras universitarias, los proyectos científicos patrocinados desde Madrid, convirtieron a una generación de criollos en observadores expertos de su propio territorio. Al inventariar la riqueza vegetal, mineral y geográfica de la Nueva Granada, tomaron conciencia de un país. El conocimiento científico-ilustrado se convirtió, sin proponérselo, en el capital cultural legitimador de una nueva clase en gestación.

Antonio Nariño presentó ya en 1779 un plan de nueva administración para el virreinato que incluía la supresión de los estancos de tabaco y aguardiente, la eliminación de alcabalas internas y su sustitución por un impuesto directo de capitación. Era una propuesta técnica, no revolucionaria, pero contenía una crítica al estado económico del virreinato que anticipaba lo que vendría. Pedro Fermín de Vargas, Francisco Antonio Moreno y Escandón, la propia generación de Camilo Torres —criollos formados en la ilustración tardía— irían tejiendo una crítica que combinaba economía política, derecho natural y agravio local.

El vehículo público de esa conciencia fue el Semanario del Nuevo Reino de Granada, publicado entre 1808 y 1811. Funcionó como escenario de expresión y consolidación de la ideología criolla, proyectando el habitus de ese grupo como referente del virreinato, con escasa o nula representación de otros grupos sociales y étnicos. Promovió el fomento de la agricultura —por encima de la minería— como base del progreso, en consonancia con principios fisiócratas. Era una plataforma señorial, no popular: la agenda criolla se estaba articulando como programa de una clase que se sentía capacitada para gobernar y que veía en los monopolios y en la exclusión de cargos la marca de una tiranía metropolitana.

Hijos educados de inmigrantes peninsulares llegaron a manifestar resentimientos contra la metrópoli. La ruptura ideológica se cocinaba en silencio, sostenida por dos alimentos: la certeza intelectual del propio valor y la evidencia cotidiana del desplazamiento político. Pero incluso entonces, hasta 1808, la ruptura no era pensable. Faltaba el acontecimiento contingente que convirtiera la crisis estructural en oportunidad histórica.

1808-1810: el vacío y la ruptura

Ese acontecimiento fue la invasión napoleónica a España en 1808 y el encarcelamiento de Fernando VII. Al desaparecer el monarca, desapareció el único principio de legitimidad compartido entre metrópoli y colonias. Los criollos invocaron la teoría de que, ante la ausencia del rey, la soberanía revertía al pueblo —el mismo argumento suarista que los Borbones habían intentado silenciar— y sobre esa base legitimaron la formación de juntas de gobierno.

El 20 de julio de 1810, el cabildo de Santafé promulgó un acta que depositó el poder político en una junta de gobierno, desconociendo la autoridad proveniente de la península. Al inicio del proceso, los criollos argumentaron con timidez en nombre de los derechos del rey y las tradiciones constitucionales españolas: las primeras juntas americanas de 1810 actuaron nominalmente en nombre de Fernando VII, para protegerlo y defenderlo, no como declaraciones de independencia abierta. Solo progresivamente se convencieron de la legitimidad de establecer un gobierno independiente, y para ello revivieron el argumento medieval del derecho a la rebelión contra la tiranía.

La provincia más audaz fue Cartagena de Indias, que el 11 de noviembre de 1811 declaró su independencia absoluta, proclamándose Estado libre, soberano e independiente y absuelto de toda sumisión, vasallaje y obediencia a la Corona española. El 27 de noviembre del mismo año se proclamó el Acta de Federación de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, que agrupó nominalmente a diversas provincias.

Pero el pacto no se disolvió de un golpe. Las constituciones provinciales de la Primera República —Cundinamarca 1811 y 1812, Tunja 1811, Antioquia 1812, Cartagena 1812— no rompieron categóricamente la dependencia jurídica anterior. Fueron adecuaciones institucionales que semánticamente adornaron las instituciones coloniales preexistentes, sin crear estructuras radicalmente nuevas. Las prácticas jurídico-administrativas coloniales no desaparecieron: la mayor parte del edificio siguió en pie, con nuevos rótulos.

Hubo, sin embargo, una novedad genuina: entre 1811 y 1816, seis de las nueve provincias-estados de la Nueva Granada crearon un cuerpo electoral constituido por hombres de todos los colores con independencia económica. Esa apertura las distinguió de México, Perú, Bolivia, Argentina y Chile, donde el cuerpo electoral de los primeros años siguió criterios más restrictivos. Fue un experimento breve. La Reconquista española de 1815-1816 interrumpió el período constituyente: las fuerzas realistas retomaron Santafé en mayo de 1816 y restauraron el régimen colonial en la mayor parte del virreinato.

La revolución del 20 de julio de 1810 fue estrangulada por los grupos sociales con hegemonía económica dentro de la vieja economía colonial. Los que habían pensado la independencia no supieron —o no quisieron— llevarla más allá del cambio de personal. La ruptura política precedió a la ruptura material del pacto colonial, y esa asimetría marcaría el siglo XIX entero.

La larga sombra republicana

Que el pacto no se disolviera con la independencia se ve mejor en el fisco. Varias de las principales rentas coloniales —los diezmos, las alcabalas, los estancos de tabaco y aguardiente, los quintos de metales, las salinas— fueron conservadas, en mayor o menor medida, por la Hacienda de la República de la Nueva Granada. La razón fue prosaica: no había con qué reemplazarlas. La sustitución de las contribuciones indirectas heredadas de la Colonia por formas de tributación directa se topó con dos obstáculos estructurales: la inexistencia de un catastro de propiedades privadas y la ausencia de una economía industrial. Sin catastro no había base para el impuesto predial; sin industria no había materia para gravámenes al capital productivo.

Francisco de Paula Santander, en su mensaje a la Legislatura de 1836, recomendó conservar el estanco del tabaco argumentando que los gastos de la nación no permitían sustituirlo por otras contribuciones de igual rendimiento —esto mientras Venezuela lo había suprimido dos años antes—. El monopolio del aguardiente sobrevivió aún más: tras la descentralización administrativa de los años 1850-1860, las rentas de aguardiente y degüello llegaron a generar en Antioquia entre el 50 y el 60% del ingreso del Estado federal. El diezmo agrícola —el 10% de la producción agropecuaria— continuó vigente como una de las principales contribuciones indirectas heredadas. El sistema fiscal colonial se mantuvo en sus rasgos esenciales, con escasos cambios, hasta aproximadamente 1850.

La tierra siguió una lógica parecida. Los grandes terratenientes y militares que gobernaron el país hasta mediados del siglo XIX defendieron los privilegios e instituciones heredados del régimen colonial, impidiendo que las reformas prometidas se concretaran. El cambio económico prosiguió a un ritmo imperceptible, en parte por la actitud vacilante de los dirigentes y su descuido de no generar mejoras internas. Los resguardos indígenas constituidos durante la Colonia fueron progresivamente desmantelados, en un proceso que culminaría con la Ley 55 de 1905, que cedió las tierras de los antiguos resguardos a los municipios para su remate a particulares: acabaron en manos de hacendados y jefes políticos locales con capacidad económica e influencia política, consolidando una concentración de la propiedad que sería el problema agrario del siglo XX.

La economía externa también arrastró el peso de la Colonia. Entre 1802 y 1850 las exportaciones per cápita cayeron un 42%, y solo a partir de 1850 se superó el nivel bruto de exportaciones alcanzado al final del período colonial. Ese estancamiento —medio siglo perdido— estuvo asociado a la pérdida del monopolio comercial colonial sin que se hubiera construido una alternativa, al deterioro de la producción de oro, a la no ampliación de mercados internacionales y a la inestabilidad política republicana. La independencia no trajo prosperidad; trajo un vacío que tomó dos generaciones en empezar a llenarse.

Lo que fue el pacto colonial

Vistos en conjunto, los tres siglos del pacto colonial se dejan leer así: un ensamblaje habsbúrgico laxo pero funcional durante casi dos siglos; una recalibración borbónica que en cuarenta años triplicó la presión fiscal, endureció los monopolios, desplazó a los criollos y desarmó los amortiguadores eclesiásticos; una crisis interna, la comunera de 1781, que anunció la fractura y fue reprimida sin corregir sus causas; una lenta gestación ideológica de la conciencia criolla entre 1780 y 1808, alimentada paradójicamente por los propios recursos culturales que las reformas habían puesto en circulación; un colapso dinástico en la metrópoli que en 1808 privó al sistema de su principio de legitimidad y abrió la ventana; una ruptura política entre 1810 y 1816 que fue interrumpida por la Reconquista y no resolvió la ruptura material; y una república que arrastró durante décadas las rentas, las jerarquías y las estructuras agrarias del sistema que decía haber superado.

El pacto colonial no fue, entonces, ni un contrato ni una tiranía uniforme: fue una arquitectura de compromisos precarios que funcionó mientras nadie —ni la Corona ni las élites locales— intentó llevarla a sus últimas consecuencias. Los Borbones intentaron llevarla a sus últimas consecuencias fiscales. La respuesta fue la crisis. Y la resolución de esa crisis, que tomó forma de independencia entre 1810 y 1819, fue tan parcial que puede leerse el siglo XIX colombiano como el largo esfuerzo —vacilante, interrumpido, muchas veces derrotado— por desmontar lo que la independencia no alcanzó a tocar. El pacto colonial no terminó en 1810 ni en 1819: se fue disolviendo, pieza a pieza, a lo largo del siglo republicano, y algunas de sus consecuencias —la concentración de la tierra, la debilidad del mercado interno, la dependencia de rentas indirectas, la desigualdad étnico-regional— siguen definiendo el país cuya historia empieza, en buena medida, con él.

04

En el archivo

2 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01Reformas borbónicas: proceso que intentó recalibrar el pacto colonial aumentando la extracción fiscal y desplazando a los criollos de cargos administrativos, precipitando su crisis
  2. 02Encomienda: institución central del pacto colonial para la organización del trabajo indígena y la extracción de tributos desde mediados del siglo XVI
  3. 03Mita: instrumento complementario a la encomienda para organizar la extracción de oro y metales preciosos en el marco del pacto colonial
  4. 04Monopolio comercial: pilar del pacto colonial que reservó a Sevilla y la Casa de Contratación el exclusivo del comercio transatlántico con América
  5. 05Patronato regio: mecanismo por el cual la Corona controló directamente la Iglesia en América, integrándola como tercer pilar del pacto colonial
  6. 06Cartagena de Indias: principal puerto neogranadino del pacto colonial, punto de partida de la Flota de los Galeones y principal entrada de esclavizados africanos
  7. 07Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres: regente visitador que ejecutó la recalibración fiscal borbónica del pacto colonial en la Nueva Granada desde 1778
  8. 08Revolución de los Comuneros: primera fractura audible del pacto colonial, desencadenada en 1781 por el endurecimiento fiscal borbónico
  9. 09Fiscalidad colonial: sistema de gravámenes sobre trabajo y comercio que sostenía financieramente el pacto colonial y fue el principal foco de conflictos
  10. 10Extractivismo: lógica económica subyacente al pacto colonial, orientada a la extracción de oro, plata y otros recursos hacia la metrópoli
06

Documentos y fragmentos citados

59 documentos · 91 fragmentos

01Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 14, 874 citas
[1]

instrumentos de intervención: de las prime- ras ocupaciones, financiadas privadamente, se había pasado al entronizamiento de una burocracia administrativa y eclesiástica, además de algún pie de fuerza militar, suficientes para debilitar el poder de los conquistadores. Las contradicciones entre la política colonial…

p. 14
[2]

instrumentos de intervención: de las prime- ras ocupaciones, financiadas privadamente, se había pasado al entronizamiento de una burocracia administrativa y eclesiástica, además de algún pie de fuerza militar, suficientes para debilitar el poder de los conquistadores. Las contradicciones entre la política colonial…

p. 14
[19]

dada el área tan inmensa monopolizada por la hacienda y explo- tada en mínima parte. Si bien existieron los ejidos de las ciuda- des, no parece haberse dado un equivalente en la Nueva Granada de aquellos poblados europeos cuyos habitantes eran arrendata- rios de las haciendas. Es más frecuente ver cómo los poblados…

p. 87
[20]

dada el área tan inmensa monopolizada por la hacienda y explo- tada en mínima parte. Si bien existieron los ejidos de las ciuda- des, no parece haberse dado un equivalente en la Nueva Granada de aquellos poblados europeos cuyos habitantes eran arrendata- rios de las haciendas. Es más frecuente ver cómo los poblados…

p. 87
02Historia de Colombia. Descubrimiento y Conquista IGermán Arciniegas, Mauricio Obregón, Jorge Morales, Roberto Pineda Camacho, Javier Ocampo López, et al. · p. 471 cita
[3]

en previsión, habían hecho salir a Colón hacia las Indias descubiertas y por descubrir. en su segundo viaje el 25 de septiembre de 1493. El papa Alejandro VI promulgó tres bulas, los días Aunque existía la amenaza de un conflicto bélico, al 3 y 4 de mayo y 26 de septiembre de 1493; las dos — fin volvieron a reunirse…

p. 47
03Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 1211 cita
[4]

el proceso de la conquista siguiera un ritmo diferente y sea por lo tanto difícil de escoger una fecha como indicativa de una transformación básica en la nueva sociedad, puede acogerse la fecha tradicional de 1550 como punto final de esa época, momento de transición entre la sociedad de conquista, basada en el saqueo…

p. 121
04Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 13, 162 citas
[5]

y los resguardos, para organizar la producción agrícola de autoabaste- cimiento, así como la mita, para la extracción del oro y otros metales preciosos. La encomienda La encomienda fue una institución que se caracterizó por el poder otorgado por la Corona a un hidal- go, quien ejercía el control, cuida- do y…

p. 13
[44]

entre las colonias y la metrópoli, desarrollar nuevas técnicas para la producción y el control del exce- dente exportado y, al mismo tiempo, fortalecer el Estado. Sin embargo, España prohibía la producción de textiles que podían competir con sus mercancías y continuó ejerciendo control sobre la producción y sobre los…

p. 16
05Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 39, 442 citas
[6]

acciones de la comunidad eran regidas y supervisadas por el Cabildo, pero sus contrapartes, la Real Audiencia y sus oidores, se reservaron la legislación sobre temáticas centrales y primordiales para el funcionamiento económico de la ciudad: Tasación de los tributos indígenas.. Legislación sobre encomienda..…

p. 39
[53]

estimó que cerca de cuatro mil personas avanzaban hacia la capital. Cuando llegaban a la actual ciudad de Zipaquirá, el arzobispo español Antonio Caballero y Góngora (designado para negociar la pacificación de la rebelión) se reúne con los líderes del movimiento, siendo el principal Juan Francisco Berbeo; es ahí que…

p. 44
06Historia de la religión en Colombia, 1510-2021Jose Joaquin Pinto Bernal, Katherinne Giselle Mora Pacheco, Juan David Cascavita Mora, Juan Carlos Jurado Jurado, José Eduardo Rueda Enciso, Fabio Hernán Carballo, Fernanda Muñoz, Darío Arturo Zuleta Gómez, Carlos Arboleda Mora, Rafael Tamayo Franco, Juan Felipe Córdoba-Restrepo, Jeiman David López Amaya, María del Rosario Vázquez Piñeros, Andrés Felipe Manosalva Correa, Gabriel Cabrera Becerra, Gina Marcela Reyes Sánchez · 2022 · p. 61 cita
[7]

edificar ni erigir iglesias grandes en dichas islas y tierras adquiridas o que en adelante se adquirieren; y concedemos el derecho de Patronato, y de presentar personas idóneas para cualesquiera iglesias catedrales, monasterios, dignidades, colegiatas y otros cualesquiera beneficios eclesiásticos y lugares píos. 14…

p. 6
07Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 301 cita
[8]

las parro- quias; la dotacién de los templos, monasterios y hospitales; la revisi6n de las sentencias de los tri- bunales eclesiésticos; la autorizacién para la circu- laci6én y aplicacién de todas las disposiciones pa- pales y el recibo de los diezmos que la Iglesia re- caudaba para sus atenciones. Por su parte, la…

p. 30
08Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de GranadaPedro Fermín de Vargas · 2016 · p. 2051 cita
[9]

continentes. Con el objeto de mantener desde un principio la ri - gidez del monopolio de que venimos hablando, los Reyes dispusieron que solamente una de las ciudades de Castilla entendiese en las cosas de la navegación transatlántica. Correspondió ese privilegio a Sevilla, por ser la más impor- tante de las ciudades…

p. 205
09La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 26, 352 citas
[10]

Siglo XVI. Mientras el erudito Gines de Sepúlveda predicaba la guerra “justa” y hacía lo posible para dar una buena conciencia religiosa a la conducta de los encomenderos, el padre de Las Casas encabezaba un movimientó en defensa de los indios, cuyo contenido histórico se expresa en la consigna: “que termine la…

p. 26
[90]

ron el período 1820-1850. Tres fuerzas sociales coa 6 NIETO ARTETA. Op. cit. p. 73. 33 ligadas hicieron que el cambio prometido y espe rado no se cumpliera. Los grandes terratenientes y los militares defendieron sus privilegios que here daron de su§; mayores junto con los valores sociales que conformaban su conducta.…

p. 35
10Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 29, 352 citas
[11]

de catolicismo que se implantó y que iba a seguir el del modelo europeo, donde los poderes civil y eclesiástico interactuaban simbióticamente. El advenimiento de la época de la Colonia, a partir de la segunda mitad del siglo XVI, resulta en el establecimiento de las instituciones españolas en América y la fundación de…

p. 29
[49]

institución eclesiástica sufrió un asalto sin precedentes, iniciado por ministros y funcionarios que se jactaban de sus ideas ilustradas. Sin embargo, esta no es la única interpretación disponible acerca de las relaciones entre Estado e Iglesia, pues también existieron miembros del clero afines a las reformas, incluso…

p. 35
11Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 30, 1462 citas
[12]

Mérida, Maracaibo, Riohacha, Santa Marta, Cartagena, Panama, Veraguas, Chocó, Antioquia, Popay á n, Quito, Cuenca, Guayaquil, Loja, Jaén, Mainas, Neiva, Mariquita, Santafé, Tunja, Pamplona, and Guyana were grouped under a single viceregal government. Gold, mainly, but also silver and emeralds, were the main products…

p. 30
[18]

stable, modern, pru- dently managed economy. The capital city of Bogot á, high up in the Andes and isolated from a major river- port system, influenced the subsequent trajectory of the colonial Colombian economy. Bogot á was firmly integrated into the local Andean economy, and trade in foodstuffs and other…

p. 146
12Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 216, 3672 citas
[13]

isivo de esa e c onom í a. Se h a partido del supuesto de que é ste f ue el se c tor minero, en espe c ial la explota c i ó n del oro (la plata jug ó un papel se c undario en la Nueva Granada), c uya salida vin c ulaba la a c tividad e c on ó mi c a lo c al a una c orriente mundial de inter c ambios. í.'. i • ■ Un…

p. 216
[66]

os é M ar í a V ergara y V ergara, Bogot á, 1945. 52 P edro F erm í n de V argas, Pensamientos pol í ticos y memoria sobre la poblaci ó n en el Nuevo Reino de Granada, Bogot á. 1944. El plan de Nari ñ o, que es el m á s expl í cito y el que posee m á s car á cter administrativo, podr í a sintetizarse as í: a) Supresi…

p. 367
13Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 119, 1452 citas
[14]

como los del marqués de Valdehoyos (Julián de Trespalacios y Mier), el del marqués de Pestagua (don Andrés de Madariaga) o el de José Fernando de Mier y Guerra, estaban invertidos en grandes haciendas de agricultura y ganadería extensivas con destino a mercados locales, y ninguno llegaba a una cifra superior a los…

p. 119
[39]

distribución en las provincias de Antioquia, Cartagena, Santa Marta y Mompox. El primer rematador de la renta fue el comerciante de Honda José Mesa Armero, quien pagó por ella la suma de 50.000 pesos anuales. Este sistema de administración privada duró hasta 1774, cuando el virrey Solís estableció la administración…

p. 145
14La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · p. 19, 272 citas
[15]

de los primeros de propiedad de la Corona española. Por su puerto salía rumbo a La Habana, Cuba, y de allí a España, la gran Flota de los Galeones, cargada de fantásticas toneladas de oro y plata. Se ha escrito bastante sobre esta caravana de imponentes barcos que surcó el mar Caribe a lo largo de dos siglos,…

p. 19
[28]

puertos americanos ingresaron en esos años alrededor de 600 000 esclavos, de los cuales el mayor número, 196 000, lo hizo por Cartagena. Según el historiador Germán Peralta, en el período de poco más de medio siglo que va de 1580 a 1640, en el que Cartagena tuvo su mayor esplendor y crecimiento, entraron por este…

p. 27
15Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 1781 cita
[16]

la deficiencia y a veces la carencia de vías de comunicación y la excesiva reglamentación. El mercado interno colombiano solo vino a formarse prácticamente a finales del siglo xix y primeras décadas del xx. La actividad comercial giraba hacia el exterior: el occidente era minero; las regiones costaneras y cálidas,…

p. 178
16Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 31, 1702 citas
[17]

y el intercambio de alimentos y otros productos agrícolas del interior, que incluía productos de climas más cálidos como el tabaco y el algodón, tuvo una influencia decisiva en la economía interna del país, mucho más que el comercio transatlántico. Las ciudades portuarias de Cartagena y Portobello (hoy en Panamá) eran…

p. 170
[71]

mundo cambió para millones de personas que habitaban la América española. En este capítulo se examinan dichas transformaciones ideológicas, políticas, económicas y territoriales para el caso de Colombia, 6 las cuales estaban inextricablemente ligadas a los cambios que ocurrían simultáneamente en el contexto del mundo…

p. 31
17Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 439, 4502 citas
[21]

residentes en América no podían recibir cargamentos consignados directamente a su nombre, ni estaban autorizados para enviar cargamentos a las metrópolis; estas transacciones sólo las podían realizar por medio de los españoles miem- bros de la Universidad de Cargadores a Indias, por tanto los comerciantes en la Nueva…

p. 439
[65]

política dentro de sus comunidades, puesto que llegaron a ser regido- res de cabildos y se conectaron con la sociedad criolla, lo que les permitió ser nombrados en los gobiernos locales. Al integrarse en las sociedades provincianas por medio del 285 Archivo Central del Cauca, 1763, libro capitular, tomo 23, folios…

p. 450
18Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 56, 65, 793 citas
[22]

Kfiídficnerst Posiblemente la producción de oro fue entre la mitad y un tercio mayor de la acuñada (Sharp, 1976) ya que así se eva- día el impuesto del quinto — 20 % del producto— y se financiaba el contrabando, que por esa misma razón sería reducido progresivamente hasta alcanzar un 3 % del valor de la producción…

p. 56
[35]

0,72 1,21 2,74 2,5 Impuesto/pib 2,9 % 4,7 % 10,4 % 8,4 % Fuentes: para los promedios de los quinquenios entre 1761 y 1800 en Meisel (2004); para 1810, Jaramillo, (1987) —cuenta fiscal que está posiblemente incompleta—. Los ingresos de la Corona en la última década de su dominación alcanzaron en promedio la suma de 2,…

p. 65
[88]

en la población total (Ocampo, 1984). El comercio de exportación sufrió una contracción considerable al perder el monopolio centrado en Sevilla y en los consulados locales y al deteriorarse la producción de 80 Sfiíndic Kfiídficnerst oro, mientras que tampoco se ampliaban los mercados inter- nacionales de materias…

p. 79
19Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 98, 1822 citas
[23]

peso de 8 reales. Al final del siglo xviii contenía 371 granos de plata pura. Se le acuñaba en la Metrópoli y en varias de las colo- nias, incluso en el virreinato —Santa Fe y Popayán—. El área en que ese peso corría como moneda era sumamente extensa puesto que, a más de los dominios americanos y asiáticos de la…

p. 98
[74]

libertad económica, y creían que lo demás vendría por añadidura. Proteccionista también, por lo que parece, fue Eloy de Valenzuela, partidario de la diversificación de la pro- ducción —combinación de la agricultura, la minería y las manufacturas—; hace además observaciones dignas de atención sobre la elasticidad de…

p. 182
20¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 39, 482 citas
[24]

itinerario del co mercio colonial al conocer la actividad portuaria de Cartagena, Mompox y Honda, como también al tener una comunicación permanente con habitantes de Tunja y Popayán, hacia donde él mismo se dirigía para comercializar los productos de los indíge nas a los que evangelizaba en el piedemonte amazónico. Él…

p. 39
[45]

en las que se representó la flora de la Nueva Granada. Pero, ya se dijo, además de estimular la formación intelectual de los criollos, los monarcas españoles también deseaban forta lecer su autoridad sobre sus reinos en América, de ahí el apodo de "déspotas ilustrados" con el que se conocería posteriormente a estos…

p. 48
21Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 1902 citas
[25]

de Córdoba, al referirse a Cuba, ex- clamaba: «los cristianos han destruido y desterra- do de estas pobres gentes la natural generación». Cifras de la catástrofe Los datos que permiten evaluar la caída de pobla- ción indígena son escasos y fragmentarios, pero no menos impresionantes: Juan Friede calcula que la…

p. 190
[26]

de Córdoba, al referirse a Cuba, ex- clamaba: «los cristianos han destruido y desterra- do de estas pobres gentes la natural generación». Cifras de la catástrofe Los datos que permiten evaluar la caída de pobla- ción indígena son escasos y fragmentarios, pero no menos impresionantes: Juan Friede calcula que la…

p. 190
22Black Catholic Worlds: Religious Geographies of Eighteenth-Century Afro-ColombiaBethan Fisk · 2025 · p. 821 cita
[27]

left.” 46 People of African descent performed most of the labour in the city and its hinterlands. Cartagena was a major port and political and military centre and, like most of New Granada, agricul - tural production was for consumption within the colony. By contrast to other major sites of enslavement in the…

p. 82
23Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · p. 381 cita
[29]

administrativos. Entre 1595 y T 1640, cuando la trata dependió de la unidad de las coronas española y por- ~; fuguesa, las cifras pactadas con los asentistas portugueses arrojan una es- l tiñlaéión inicial que puede controlarse con las cargazones pr-obables de barcos autorizados para pasar a las Indias y,…

p. 38
24Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 84, 87, 903 citas
[30]

í n, donde la poblaci ó n libre se sent í a blanca, la principal actividad era la miner í a de alu vi ó n. La agricultura era pobre y se estaba promoviendo la coloni zaci ó n de nuevas tierras. En Socorro y Pamplona los habitantes se agrupaban en peque ñ as parroquias rodeadas de una agricultura de grandes y medianos…

p. 90
[38]

a poco el n ú mero de espa ñ oles en los principales cargos, en particular al mando de tropas, como los gobernadores, que ya para 1794 eran casi todos espa ñ oles. Los cabildos, con regidores que casi siempre compraban sus puestos, siguieron en manos de los crio llos, a pesar de algunos intentos de los virreyes de…

p. 84
[52]

pesinos y comerciantes arrancaron los avisos de las nuevas reglas de impuestos. Las protestas crecieron con rapidez y poco a poco fueron incorporando a los notables locales de todo el oriente y se extendie ron a los llanos orientales. En decenas de pueblos se formaron gru pos de gente del “ com ú n ” que se un í an y…

p. 87
25Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 3691 cita
[31]

135–36, 139–40, 146–47, 149, 153, 157, 175, 214 Guzmán, Antonio Leocadio, 202–4 Hacendado class: and socioracial con- flict, 16; and Spanish forced re- settlement, 34, 35, 36, 37, 40, 49, 84; and mestizaje, 36; and state control, 42; expansion of land prop- erties, 49–50, 188; and patronage networks, 50–53, 65, 79;…

p. 369
26Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 3691 cita
[32]

135–36, 139–40, 146–47, 149, 153, 157, 175, 214 Guzmán, Antonio Leocadio, 202–4 Hacendado class: and socioracial con- flict, 16; and Spanish forced re- settlement, 34, 35, 36, 37, 40, 49, 84; and mestizaje, 36; and state control, 42; expansion of land prop- erties, 49–50, 188; and patronage networks, 50–53, 65, 79;…

p. 369
27Los muiscas. La historia milenaria de un pueblo chibchaCarl Henrik Langebaek · 2019 · p. 1341 cita
[33]

¢ Caso de los muiscas. y que ir tan lejos: incluso en el caso de comunidades de conformado unidades territoriales que reconocieran ique, más allá de los estrechos límites de la comunidad. incia de Pamplona, ampliamente estudiada por Germán $, algunos indígenas atestiguaron a los españoles que “res- Señores en sus…

p. 134
28El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 491 cita
[34]

se tras- portaron unos seis millones. Para entonces ya lo controlaban negociantes británicos. Una de las tantas modalidades de la trata fue el "comercio triangular". De los muelles de Liverpool, Londres, Bristol, Glasgow y otras ciudades, zarpaban hacia el África occidental barcos atiborrados de tejidos, pólvora,…

p. 49
29Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 1221 cita
[36]

en las ciencias n atu rales tam bién debió facilitar la introducción d e las ideas políticas de la Ilustración. Esto es difícil de com probar puesto q u e fue peligroso para las elites criollas ap o y ar públicam ente las ideas revolucionarias. Sin em bargo, p u ed e establecerse q u e los escritos bási cos de la…

p. 122
30Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 142, 1482 citas
[37]

1697. La prohibición no tuvo éxito: el consumo continuó extendién- dose y los productores satisficieron la demanda incentivados por las grandes ganancias que obtenían. Se dijo incluso que el aguardiente “se fabricaba en los trapiches o ingenios de azúcar que están en la gente más poderosa y válida del Reyno”. 12 En…

p. 142
[47]

cabeceras de las administraciones generales. El establecimien- to del monopolio directo se dio de forma gradual, y entre tanto se permitió la coexistencia de los métodos anteriores, el de arrendamiento y el de asiento por remate del estanco de aguardiente. Las diversas reformas de la renta del aguardiente fueron…

p. 148
31Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 85, 1062 citas
[40]

E 329 Sin embargo, las reformas no sólo tuvieron ese carácter, sino que también pretendieron solucionar los problemas de una sociedad que, como la neogranadina, acusó grandes cambios en el siglo XVII, cuando la población creció rápida- mente, el elemento mestizo pasó a ser el grupo mayoritario de la po- blación, se…

p. 85
[70]

los distintos grupos sociales de la Nueva Granada. En realidad, fue la coyuntura nacida de la inva- sión napoléonica a España la que incitó a los criollos a llenar el vacío de poder dejado por los Borbones, con la teoría en virtud de la cual, cuando faltaba el monarca, la sobe- ranía que éste ejercía a nombre del…

p. 106
32Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2311 cita
[41]

Nueva Gr nada. Nace José María del Castillo y Rada en Car- tagena. Se establece la imprenta en esta ciudad. Construcción de la catedral de Santa Marta, según trazas de Juan Cayetano Chacón. 1777 Muere el ex presidente Rafael Eslava en Santa- fé. Venta de resguardos en Popayán. Primer intento de organización gremial de…

p. 231
33Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 235, 2472 citas
[42]

deseo de participación política. En 1752, en 1764 y en 1767 se realizaron motines contra la corona; y en 1779 una sublevación de 1.000 indígenas. Se incrementaron o crearon impuestos para alimentar la guerra de España contra Inglaterra. Al Regente Visitador Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres, le correspondió ejecutar…

p. 235
[78]

a los gobiernos de la Península, más injusta, más tiránica y opresiva ha sido la de estos contra nosotros. “Declaramos solemnemente, a la faz de todo el mundo, que la provincia de Cartagena de Indias es desde hoy, de hecho y por derecho, Estado libre, soberano e independiente; que se halla absuelta de toda sumisión,…

p. 247
34Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 49, 532 citas
[43]

las relaciones comerciales de sus colonias. La población nativa de Colombia probablemente nunca había gozado de mejores condiciones que las existentes al finalizar la prime- ra mitad del periodo borbónico, pues su población iba en aumento y todos los viajeros de la época dan cuenta de su nivel de vida modesto pero…

p. 53
[89]

en el extranjero representaron fuertes salidas de capital tanto en la Colonia como a comienzos de la República. De esta manera, este capítulo intenta describir el mecanismo por medio del 26 HISTORIA ECO:\O~ICA DE COLO~BIA, 1845-1930 cual el régimen colonial extraía el excedente generado en la colonia y lo transfería…

p. 49
35Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 25, 1082 citas
[46]

naval base at Cartagena among other things, and the result was tax increases in New Granada along with irritating new controls to make sure the taxes were paid. Farmers and artisans in the province of Socorro demonstrated their defiance of these measures by destroying the liquor and tobacco belonging to state…

p. 108
[80]

Jose Celestino Mutis leads expedition to search out and describe all botanical species in viceroyalty. 1 794 Antonio Narino is arrested and convicted of sedition for having printed a Spanish translation of the French "Declaration of the Rights of Man and Citizen." 1 808 Abdication of Ferdinand VII, under pressure of…

p. 25
36Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo García Rincón · 2022 · p. 101 cita
[48]

Las XVIII reformas borbónicas, buscando obtener un clero completamente dócil y controlable por la Corona, concibieron a las órdenes religiosas como entidades díscolas, debido a la gran independencia mostrada durante la época de los Habsburgo (siglos y) y a que eran dirigidas por autoridades XVI XVII internacionales,…

p. 10
37Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · p. 2071 cita
[50]

la escena. E! gesto de Manuela Beltran comunico su propia audacia a la ira contenida de la multitud y millares de gentes hicieron sentir, entonces, el terrible poder de un pueblo enfurecido. »Los almacenes de los estancos fueron asaltados; los funcionarios perseguidos por las calles y sus casas convertidas en objeto…

p. 207
38Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 51, 4122 citas
[51]

el siguiente mes de marzo estaba listo el expediente para su entrega. Todos esos documentos fueron escritos en español, la única lengua en que escribía correctamente el general, con una traducción inglesa anexa, y los cálculos fueron hechos con la mejor información que recibió, si bien la parte esencial la recogió…

p. 51
[83]

tendría utilidad alguna, pues llevar este producto de una provincia a otra, o al extranjero, solo produciría pérdidas a quien se dedicara a esta especulación. 196 Adicionalmente, las rentas de este género proveían al sostenimiento de las escuelas parroquiales y a otros fondos comuna - les. La Legislatura venezolana de…

p. 412
39The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 1991 cita
[54]

stipends. Attentive to such misery, then, the total and annual contribution for the Indians shall remain at four pesos, and at two pesos for the mulattoes; priests shall not charge for rights or gratuities on baptisms, burials or weddings, nor require them to name an official for their holy days; if no participant…

p. 199
40El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 190, 1952 citas
[55]

pág. 79. 196 Jíndi Jícídneer Ucnsi gravamen sale del peculio del rico» 127. Y la Constitución del Estado Soberano de Antioquia dirá que «ningún hom- bre, ninguna clase, corporación o asociación de hombres puede, ni debe ser más gravada por la ley, que el resto de los ciudadanos» 128. En esta forma, en ambos casos se…

p. 195
[64]

«… no debe guardar el juramento cuando por algún nuevo evento im - premeditado puede venir un peor mal. Si el juramento puede ser contra la salud, es indebido, no tiene fuerza para obligar, como acto que cae sobre indebida materia» 124. Tan claro era el sentido antiabsolutista de esa tradi- ción, que durante el…

p. 190
41Historia abierta del arte colombianoMarta Traba · 2016 · p. 731 cita
[56]

en esta obra de pintura-ficción no se oye —o si se oye se desatiende— el ruido de las pisadas de los comuneros que, diez años antes de su estallido, ya comenzaban a volverse perceptibles. El primero de febrero de 1782 un hombre es arrancado a golpes de la cárcel, arrastrado por el suelo, llevado hasta el lugar donde…

p. 73
42Con nombre propioDaniel Samper Pizano · 2017 · p. 4051 cita
[57]

su nacimiento; y el pie izquierdo en el lugar de Mogotes. Declarada por infame su descendencia, ocupados todos sus bienes y aplicados al real fisco; asolada su casa y sem- brada de sal, para que de esta manera se dé olvido a su infame nombre y acabe con tan vil persona, tan detesta- ble memoria, sin que quede otra que…

p. 405
43Peregrinación de AlphaManuel Ancízar · 2016 · p. 220, 2302 citas
[58]

reunían; suponiendo órdenes del rebelde Tupamaro —Tupac-Amaru— 5 y queriéndo - les dar a entender que todos se hallaban exentos de tribu - tos y que habían cesado las contribuciones de diezmos y obligación de cumplir con los preceptos eclesiásticos, para esto, y como el principal motor y cabeza fue un vecino llamado…

p. 230
[60]

a los principales jefes o capitanes de los comunes, dándoles a entender su comisión, y que los oirían gratos luego que les avisaran el paraje de la reunión. «Mas como la principal fermentación estaba dentro de la capital, donde se cree que formaron los pasquines, y se comunicaban frecuentemente los avisos al cuerpo de…

p. 220
44Resistencia en el San JorgeOrlando Fals Borda · 2002 · p. 1611 cita
[59]

a la religión y no haber entre ellos asesinatos ni peleas, aún en sus b o r r a c h e r a s ". (En esta tarea misional González Belandres tuvo d e s p u é s sus fuertes encontrones con el p a d r e José Palacios de la Vega, a quien también se le confió, en 1787, la misión de re- ducir a los indios de San Cipriano y…

p. 161
45Muiscas: representaciones, cartografías y etnopolíticas de la memoriaAna María Gómez Londoño (editora), Carl Henrik Langebaek Rueda, Jorge Augusto Gamboa Mendoza, Michael J. Francis, Marta Clemencia Herrera Ángel, François Correa Rubio, Óscar Guarín Martínez, Hermann Trimborn, Luis Fernando Restrepo, Mercedes López Rodríguez, Carlos Andrés Durán · 2005 · p. 1011 cita
[61]

la Independencia fue otro factor que quizá no permitió un campo más fértil para que la élite criolla exaltara las ‘cuali- dades’ de la raza indígena. Además, la ‘defensa’ de América de las calumnias de Buffon y otros ilustrados se dejaba de un lado, porque la nueva élite no estaba del todo interesada en romper los…

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46Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 10, 39, 503 citas
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Buitrago 'Yo diré siempre con un filósofo piadoso que más me gusta Keaumur observando las polillas y dándonos remedios para poner a cubierto nuestras telas de la voracidad de estos insectos, que Leibni^ creando mundos" Francisco José de Caldas En el presente texto, haciendo uso de algunos conceptos desarrollados por…

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constructor de identidad al reelaborarse su sentido a la luz del pensamiento ilustrado. De hecho, las políticas borbónicas, con el objetivo de desarrollar las riquezas naturales coloniales en beneficio del Estado español, habían patrocinado el estudio de las ciencias útiles a través de la reforma de la educación,…

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situación más feliz en los confines de la zona tórrida ¿pueden contar como nosotros con el número prodigioso de ríos, de estos canales cavados por las manos de la naturaleza por donde algún día deben correr nuestras riquezas desde el centro hasta las extremidades? (Caldas, 1942a [1808]: 23). Definitivamente, la…

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47Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 600, 6052 citas
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y del Ciudadano, representa la Revolución colombiana, el 20 de julio de 1810. Ya en una época muy anterior había Nariño explicado una crí- tica revolucionaria de la economía colonial. La hizo en el plan de una nueva administración para el virreinato que presentó al virrey el 16 de noviembre de 1779. El citado plan es…

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de Alzaga, son actos cívicos tan importantes —política- mente, mucho más— que la formación de una Junta el 25 de mayo del año x». Ya en una vieja y muy conocida obra de Esteban Echeverría, el Dogma socialista, se pueden leer las siguientes frases: «La fórmula única, definitiva, 606 Línd Eiíceir Nnstr Aetstc…

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48Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 22, 292 citas
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history is liberating, and new interpretations offer us the opportunity to reconsider our reading, our understanding, our sense of a nation’s history. NOTES 1. Alberto Flores Galindo, In Search of an Inca: Identity and Utopia in the Andes (New York: Cambridge University Press, 2010), 248. 2. Ibid. 3. Gabriel García…

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went on to formulate enlightened ideas and true programs for governance. Narváez y Latorre received instructions from the cabildos of Santafé (known as the “Memorial de Agravios,” or “Memorandum of Grievances”), Popayán, Socorro, Tunja, and Loja, among others. Similarly, he received a document written by Ignacio de…

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49Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 451 cita
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poder mientras se restauraba la autoridad del monarca español. Durante la Independencia, los criollos desarrollaron una amplia argumentación para sostener que tenían derecho a hacer la guerra y rebelarse contra las autoridades injustas. Al comienzo de las perturbaciones, se argumentó con timidez y en nombre de los…

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50Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 461 cita
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una ciudadanía nueva, con el fin de garantizar su fidelidad en cualquier circunstancia. Después de 1811 y de la proclamación de la Independencia en Venezuela, la creación del defensor de la ciudadanía anunció la llegada de un pueblo nuevo, de un pueblo moderno, todavía no republicano pero que se inspira en los…

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51Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 461 cita
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una ciudadanía nueva, con el fin de garantizar su fidelidad en cualquier circunstancia. Después de 1811 y de la proclamación de la Independencia en Venezuela, la creación del defensor de la ciudadanía anunció la llegada de un pueblo nuevo, de un pueblo moderno, todavía no republicano pero que se inspira en los…

p. 46
52Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 161 cita
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Nueva Granada bari libertad de producción y comercio Esto es, suplantación del modelo e múmico colomial porno de libre mer ciones intemas en materia tario eco- cm tene pe tea y social: Der tro del contexto internacional, Co- ymbia es presenta desde ei funda ción como un país economicamente subdecarrollado, exportador…

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53Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 341 cita
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de Indepen - dencia de Socorro (15 de agosto de 1810), de la Federación de las Provincias Unidas de la Nueva Granada (27 de noviem - bre de 1811), y en las Constituciones de Cundinamarca (30 de marzo de 1811), Tunja (9 de diciembre de 1811), Antioquia (21 de marzo de 1812), Cartagena de Indias (15 de junio de 1812),…

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54La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · p. 2041 cita
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la calificación de los representantes fue transferida a las cámaras provin- ciales. El Gobierno creaba una junta especial cuando se trataba de la calificación de los diputados a la convención constituyente, Los ciudadanos activos de las primeras repúblicas: los padres de familia libres de todos los colores La sociedad…

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55Historia de Colombia. La Gran Colombia I. Tomo 9Salvat Editores (Dirección: Juan Salvat, Roberto García Rojas; Director científico: Gonzalo Hernández de Alba) · 1988 · p. 701 cita
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no se establecié una economia nacional de tipo in- dustrial y porque el Estado carecié durante todo el siglo pasado de un registro de las propiedades pri- vadas. Al lado de esta innovacién en materia fiscal con- tinuaron las tradicionales contribuciones indirectas coloniales, las cuales gravaban los sectores eco-…

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56Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 471 cita
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1 823 habían sido exped idas 170 leyes sob re el impuesto de la sal y que en ese mo- m e nto regían 89. Por un tiempo la renta del Ferrocarril de Panamá fue el t ercer ingreso. No obstante, se convirtió en fu ente de los agravios como pudo comprobarse en los ep isodios de la separac i ón en 1903. La d escentra li…

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57Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850–1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 2901 cita
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to supply distillers with molasses. The main partner in the Cuarta Compañía was the famous José María ‘Pepe’ Sierra,  – , who amassed part of his fortune speculating in the drink monopoly. After the administrative decentralization drives of the  s and  s, the rev- enues from the production and…

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58Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850-1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 2901 cita
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to supply distillers with molasses. The main partner in the Cuarta Compañía was the famous José María ‘Pepe’ Sierra,  – , who amassed part of his fortune speculating in the drink monopoly. After the administrative decentralization drives of the  s and  s, the rev- enues from the production and…

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59Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 521 cita
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conocedor del asunto, Las élites criollas de principios del XIX percibían aún el mestizaje como un proceso precario, que no alcanzaba, ni mucho menos, a menguar la otra percepción que se tenía de las razas negra e indígena como amenazas y obstáculos reales al proceso de construcción de una nación fundamentado en los…

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