Tunja
“Tunja es la ciudad colombiana que mejor conserva sedimentadas las capas de su propia historia: sobre el suelo de la antigua Hunza, capital del Zaque muisca, los conquistadores trazaron un damero que los encomenderos llenaron de casas blasonadas,…”
En una meseta a 2.801 metros sobre el nivel del mar, azotada por el viento y protegida por cerros, se levantó la ciudad que fue dos veces capital y dos veces vencida. Antes se llamó Hunza y fue asiento del Zaque, uno de los dos grandes señores del mundo muisca. Después, desde el 6 de agosto de 1539, fue Tunja: la más aristocrática de las ciudades del Nuevo Reino de Granada, cuna letrada del barroco neogranadino, capital confederada durante la Patria Boba, teatro decisivo de la campaña libertadora de 1819 y, en el mismo movimiento en que Colombia se hacía república, la ciudad que empezó a quedarse atrás. Ninguna otra urbe del país acumula un archivo material y simbólico tan denso sobre tan pocos habitantes: apenas quinientos vecinos españoles ciento cincuenta años después de fundada, escudos de armas sobre las portadas, conventos, artesonados mudéjares, un plano de parroquias fechado hacia 1612. Tunja es la Colombia que fue, sedimentada en piedra, y por eso mismo la mejor entrada para entender qué se hizo con esa Colombia cuando otra empezó a hacerse.
La ciudad como palimpsesto
Un palimpsesto es un pergamino sobre el que se escribió, se borró y se volvió a escribir sin que la escritura anterior desapareciera del todo. Tunja funciona así. En su suelo se superponen la capital de un señorío muisca, la traza en damero de los conquistadores, las casas blasonadas de los encomenderos, los claustros dominicos y franciscanos, la sede de un Congreso independentista, el cuartel de Bolívar en 1819, la capital administrativa de un departamento de mediana escala y, desde el siglo XX, una ciudad universitaria de dimensiones modestas. Ninguna de esas capas canceló a la anterior: todas siguen legibles, algunas con nitidez casi impertinente. Esa condición de archivo urbano abierto —tan poco común en un país que ha demolido con entusiasmo su patrimonio— hace de Tunja un caso analítico privilegiado. Se la puede leer como se lee un yacimiento.
Hay una segunda razón por la que Tunja pesa. Su trayectoria contiene, en versión concentrada, la pregunta que atraviesa toda la historia colombiana: qué pasa con las ciudades que fueron centro cuando otro centro se consolida. En el altiplano cundiboyacense se conformó desde el siglo XVI un eje de poder y población entre Bogotá y Tunja, construido sobre la mano de obra muisca, las encomiendas, los latifundios y las haciendas religiosas. Ese eje sigue siendo, cinco siglos después, uno de los corredores estructurantes del país. Pero dentro de él, la relación entre las dos ciudades se invirtió: la que fue segunda capital del reino quedó como satélite administrativo de la primera. Entender cómo y por qué es entender cómo se hace un Estado desde un centro, y qué le cuesta ese centro a sus periferias letradas.
Hunza, la capital del Zaque
Antes de 1539, en el mismo sitio, existía la capital de uno de los dos grandes señores del territorio muisca. El mundo muisca se dividía en dos grandes provincias: la de Bogotá, encabezada por el señor del mismo nombre —asociado al título de Zipa y considerado el más poderoso a la llegada de los españoles— y la de Tunja, encabezada por el señor llamado Tunja, cuyo título era el de Zaque. Cada uno tenía caciques nominalmente sujetos a su autoridad, aunque persistían pequeños señoríos independientes que no obedecían a ninguno.
La ocupación humana del altiplano se documenta arqueológicamente desde alrededor del año 900 después de Cristo, con antecedentes que remontan al siglo IV antes de Cristo. Cuando los españoles llegaron, encontraron una sociedad con una organización sociopolítica relativamente avanzada, vastas redes de intercambio y una tradición orfebre distintiva. Circulaban hacia el exterior sal —de las minas de Zipaquirá, Nemocón y Tausa—, esmeraldas, coca y telas de algodón, que se cambiaban por oro, plumas, aves y yopo. Las mantas de algodón funcionaban como patrón de medida de valor, sin llegar a ser moneda; el oro y la sal también circulaban ampliamente. Los bienes de orfebrería ocupaban un lugar central en las esferas política, religiosa y económica, y su producción continuó bien entrada la Colonia pese a las campañas españolas contra la idolatría.
La historia interna del señorío de Tunja tiene sus zonas oscuras. Se ha discutido si existió realmente una estructura de liderazgo dual entre Tunja y Ramiriquí: Eduardo Londoño propone dos dinastías gobernantes; Jorge Gamboa sospecha que se trata de una confusión española al identificar al gobernante y duda incluso de la existencia precolonial de Ramiriquí como lugar. Lo que sí está claro es que los caciques de Tunja y Ramiriquí estaban vinculados por relaciones de parentesco y que Hunza era el centro político de la mitad norte del mundo muisca cuando Gonzalo Jiménez de Quesada y su gente subieron del río Magdalena. Quemuenchatocha era el Zaque que reinaba entonces; Aquiminzaque, su sucesor, fue el último. Con ellos terminó una historia y empezó otra.
La fundación de 1539 y la ciudad encomendera
Gonzalo Suárez Rendón, capitán de la hueste de Jiménez de Quesada, fundó Tunja el 6 de agosto de 1539 sobre el sitio mismo que ocupaba la capital del Zaque. La fecha no es fortuita: pertenece a la primera oleada de fundaciones españolas en la cordillera Oriental —Vélez ese mismo año, Santafé de Bogotá el año anterior— con la que se armó el esqueleto urbano del nuevo reino. Tunja quedó, junto con Santafé, Popayán y Cartagena, entre los centros administrativos de primer rango.
Lo que se fundó no fue simplemente una ciudad: fue un modelo de ciudad. El tipo dominante del primer siglo colonial neogranadino fue la ciudad encomendera, aquella cuyo mercado era abastecido por los indios de las encomiendas y cuyas obras públicas y privadas se construían con mita urbana. Tunja fue el ejemplo más puro. Sus encomenderos, según lo dejó escrito Juan de Castellanos —primer cura y cronista de la ciudad—, labraron casas costosas y sembraron sus portadas de escudos de armas para eternizar su fama. El cabildo estuvo dominado desde el principio por ese mismo círculo: los primeros nombramientos de regidores y alcaldes siguieron los criterios que determinaban quién recibía encomiendas, y las elecciones anuales posteriores se hacían habitualmente entre los mismos apellidos. La ciudad se gobernaba a sí misma, para sí misma.
La traza se ajustó al modelo de damero: manzanas cuadradas, calles cruzadas en ángulo recto, plaza mayor con el cabildo y la iglesia como caras del poder civil y eclesiástico. Sobre ese esqueleto se levantó, con notable rapidez, un cuerpo arquitectónico de excepción. Los conventos de franciscanos y dominicos marcaron tempranamente la fisonomía urbana; el convento e iglesia de Santo Domingo sigue siendo hoy uno de los mejores ejemplos conservados de arquitectura conventual colonial en el interior del país. Las casas señoriales incorporaron un vocabulario mudéjar plenamente asimilado —alfiz, arco peraltado, columna ochavada, artesonado— sobre técnicas constructivas locales como la tapia pisada y el adobe, con influencias renacentistas italianas visibles en la simetría y en el uso del patio. Los muros los levantaron manos indígenas: la mita urbana fue la energía material que sostuvo esa fábrica de piedra y cal.
A la arquitectura se sumó la pintura. Tunja fue sede de una escuela pictórica colonial de relevancia, la llamada escuela tunjana, cuyo fundador fue Alfonso de Narváez (1500-1583). Su obra más importante, la Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, fue encargada por el padre dominico fray Andrés de Jadraque y el español Antonio de Santana. Los talladores y artistas fueron convocados por las comunidades religiosas para decorar iglesias desde los primeros tiempos. Un plano de las parroquias, levantado alrededor de 1612, documenta esa configuración urbana ya madura antes de completarse el primer siglo colonial.
El apogeo textil y triguero de la provincia
Durante el siglo XVI tardío y todo el XVII, la provincia de Tunja fue el centro económico más dinámico del interior de la Nueva Granada. Fue el principal productor de trigo del reino —a principios del siglo XVII operaban en su territorio, que incluía Villa de Leyva, unos setenta molinos de harina— y el principal centro textilero. Sus manufacturas de algodón no abastecían solo el mercado local: se exportaban a los campamentos mineros del occidente colombiano, a los puertos del Magdalena y a la costa atlántica. El comercio con Popayán alcanzó cifras significativas. En el mapa económico del reino, la faja oriental tenía su nudo en Tunja, y de allí salían mercancías por las rutas que descendían al Magdalena o cruzaban la cordillera hacia el occidente.
Villa de Nuestra Señora de Leiva, fundada en 1572 por una expedición que salió de Tunja encabezada por su Teniente de Gobernador, Corregidor y Justicia Mayor, ilustra el papel de la ciudad como centro de irradiación urbana en la región. La conexión con los Llanos también pasaba por allí: en el siglo XVI, el capitán Pedro Daza partió de Tunja y descendió la cordillera para fundar Santiago de las Atalayas, la primera ciudad española en el llano casanareño. Tunja no solo producía y comerciaba: articulaba territorio.
Pero el motor de todo ese sistema era, hasta cierto punto literalmente, un cuerpo. La ciudad crecía y comerciaba nutrida con el trabajo y los tributos de los indios de las encomiendas de su provincia. Y ese cuerpo se estaba muriendo.
El colapso demográfico y el techo del modelo
Las cifras son severas. La población indígena de la provincia de Tunja cayó de 53.465 tributarios en 1558-1562 a 18.572 en 1602, y a 5.472 hacia 1635-1641. En setenta y cinco años, la base demográfica que sostenía la ciudad se redujo a la décima parte. Las tasas de decrecimiento anual oscilaron entre el 3,3% y el 2,1%. Detrás de esos números están las epidemias, sí, pero también los abusos de los encomenderos, las cargas del tributo y la desestructuración de las comunidades. Los intentos de la Corona por poner límites chocaron con una clase que había construido su poder, su casa y su escudo sobre esa mano de obra.
El techo del modelo se alcanzó allí. La ciudad progresó tan poco después del colapso demográfico que, ciento cincuenta años después de fundada, no contaba más de quinientos vecinos españoles. Es una cifra reveladora: Tunja no se convirtió en un lugar despoblado, pero se congeló en una escala. Sus conventos, sus casas señoriales, sus iglesias barrocas siguieron en pie —y siguen— porque nadie las derribó para hacer otra cosa. La ciudad encomendera duró en el aire, sobreviviéndose a sí misma.
Hacia mediados del siglo XVIII, el Informe de Berdugo sobre su visita a los resguardos de Tunja y Vélez (1755-56) registró un cuadro de deterioro sostenido: personas ajenas instaladas en los territorios de los resguardos, presión sobre las tierras indígenas, signos claros de que el edificio institucional que había sostenido el orden colonial regional se estaba resquebrajando por dentro. El centro manufacturero de la faja oriental, entretanto, se desplazaba hacia otras zonas más al norte. Tunja quedaba, en ese proceso, como un cascarón institucional cargado de historia y con menos economía.
La derrota por la capitalidad
La otra determinación que fijó el destino de Tunja fue política. La capitalidad del Nuevo Reino de Granada estuvo disputada entre Tunja y Santafé de Bogotá, y se resolvió a favor de la segunda por razones de localización: cruce de caminos, posición estratégica, la protección de una barrera de montañas. No fue una derrota económica: en el siglo XVII, cuando Bogotá ya era la capital, Tunja seguía siendo el centro textilero y triguero del reino. Fue una derrota funcional. Bogotá quedó con las funciones de gobierno, audiencia y arzobispado; Tunja, con las de una ciudad importante pero subordinada.
Esa derrota tuvo un efecto compuesto en el largo plazo. La capital atrae a las élites, concentra los recursos administrativos, imanta las redes de patronazgo. Cada ciclo de reproducción del Estado colonial —y luego republicano— reforzó a Bogotá y descargó a Tunja de razones para renovarse. La ciudad de hidalgos, blasones y conventos siguió siendo eso mismo: una ciudad de hidalgos, blasones y conventos. Su élite optó, con notable coherencia, por un modelo rentista y señorial —encomiendas, latifundios, cargos, donaciones a los conventos, sueldos coloniales— que se agotó junto con las estructuras que lo sostenían. No hubo, o no fue suficiente, la clase mercantil o manufacturera que hiciera de la ciudad otra cosa cuando el orden colonial entró en crisis.
Tunja en la Independencia: capital confederada y campo de batalla
Y sin embargo, en el momento de la fractura, Tunja volvió a ser central. El 25 de julio de 1810, dentro de la oleada de juntas provinciales que se formaron en el Nuevo Reino durante ese mes, se creó una junta de gobierno en la ciudad. Tunja pasó a ser una de las provincias fundadoras de las Provincias Unidas de Nueva Granada, uniéndose mediante el Acta de Federación firmada el 27 de noviembre de 1811 junto con Antioquia, Cartagena, Pamplona y Neiva. En la geografía política de la Patria Boba, Tunja fue la capital de una de las dos coaliciones enfrentadas.
Su constitución, entre las primeras redactadas en el proceso independentista, se hizo inicialmente a nombre del rey Fernando VII, pero con condiciones que hacían imposible su gobierno efectivo. Desde mediados de 1812, tanto Cundinamarca como Tunja aceptaron la ruptura irreversible con España y se declararon provincias independientes. En Villa de Leiva, el 4 de octubre de 1812, se instaló el Congreso de las Provincias Unidas, con diputados de Antioquia, Cartagena, Casanare, Pamplona, Popayán y Socorro, entre otros. La provincia de Tunja tenía sus propios celos internos: sus representantes consideraban a la provincia una entidad territorial íntegra cuya integridad debía sostenerse frente a intentos de segregación de pueblos como Sogamoso, cuyo representante había sido admitido en el Congreso pese a las objeciones tunjanas.
El teatro de operaciones de la guerra civil entre centralistas bogotanos y confederados fue precisamente la región entre las dos capitales rivales, en el altiplano entre 2.500 y 3.000 metros de altitud. El general Antonio Baraya, nombrado inspector general de las tropas bogotanas, desertó en marzo de 1812 con parte del ejército —junto con Antonio Ricaurte, Francisco de Paula Santander y Rafael Urdaneta— y se incorporó a las filas de las Provincias Unidas. La geografía humana de la Independencia neogranadina se armó en gran parte sobre ese eje corto y montañoso.
En 1814, después del descalabro de la Segunda República Venezolana y de su fracaso militar ante Boves, Bolívar acudió al Congreso de Tunja con el propósito de contrarrestar la indisposición contra él y buscar respaldo político para continuar la guerra. Le dieron ese respaldo. La ciudad, durante esos años, tuvo también su prensa: El Argos Americano vivió en Tunja su segunda época entre el 11 de diciembre de 1813 y el 10 de enero de 1815, con ciento diez números publicados. Fue una capital plena, mientras duró.
Cinco años después, la campaña libertadora de 1819 volvió a hacer de la provincia de Tunja el terreno decisivo. Los combates clave incluyeron victorias a principios y a finales de julio —el Pantano de Vargas, sobre todo— y culminaron en la batalla del Puente de Boyacá el 7 de agosto de 1819. Al conocer la derrota, las autoridades españolas abandonaron precipitadamente la capital, dejando incluso fondos en la Casa de la Moneda. Bolívar entró en Bogotá el 10 de agosto, al término de la llamada Campaña de los setenta y cinco días. La independencia de la Nueva Granada se decidió, en última instancia, en el altiplano de Tunja.
Nada de eso alteró el destino de la ciudad. La República heredó la infraestructura administrativa colonial y sus jerarquías: Bogotá siguió siendo la capital; Tunja, la capital de una provincia y luego de un departamento. La centralidad política que ejerció entre 1811 y 1814 no se tradujo, ni entonces ni después, en ventaja estructural. Fue una interrupción, no una recomposición.
La decadencia republicana
La República heredó las jerarquías coloniales y las profundizó. A lo largo del siglo XIX y buena parte del XX, Tunja continuó perdiendo la posición relativa que había tenido en los primeros siglos coloniales, no por un cataclismo local sino por sustracción: el país empezó a crecer en otra parte. La urbanización colombiana la empujaron la economía cafetera y una industrialización tardía, y sus rentas se depositaron en las capitales enchufadas a esos circuitos —Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga—. Boyacá quedó al margen de esa articulación, y su capital captó apenas fragmentos del impulso. Entre 1918 y 1938, Bogotá crecía al 42,3%, Barranquilla al 43,7%, Cali al 41,0%; Tunja quedaba muy por debajo. No fue una caída: fue un no seguir el ritmo, que en un país que se estaba haciendo urbano equivalía a lo mismo.
La ciudad se convirtió, ya desde el siglo XIX, en un lugar del que se hablaba en pasado. Manuel Ancízar la describió como una muestra perviviente del pasado colonial, ya despojada de su estatus. Las críticas al tipo santafereño como símbolo del raizalismo aristocrático se hacían extensivas —y más radicales— respecto a Tunja y sus habitantes notables. José María Vergara y Vergara consignó ese lugar común en 1867: Tunja era el santafereño elevado al cubo, un aristocratismo colonial sin la coartada del centro.
Ese diagnóstico literario tenía un correlato demográfico y económico. El departamento de Cundinamarca —que incluía Bogotá— pasó del 27% al 37% de la población colombiana entre 1778 y 1851; el país se concentraba en su capital. La región de Boyacá, entretanto, presentaba en el siglo XX una economía dual: industria moderna incipiente en ciudades intermedias como Sogamoso, Duitama y Paipa, gracias a la energía eléctrica y al centro siderúrgico de Paz del Río, junto a una agricultura arcaica en las montañas y haciendas en los altiplanos. Tunja, en ese cuadro, era descrita como capital del departamento y principal centro administrativo, con una población aproximada de 41.000 habitantes en la segunda mitad del siglo XX. El dinamismo estaba en otras ciudades boyacenses.
Ese es el punto donde la decadencia se vuelve función. Tunja dejó de ser productora y quedó como centro administrativo: sede de gobernación, de tribunales, de oficinas del Estado, de conventos ahora convertidos en patrimonio, de una universidad. No se despobló; se especializó a la baja. Y su patrimonio material —la traza, las casas blasonadas, los conventos, los artesonados, los escudos— se convirtió en su seña de identidad más visible, precisamente porque no había una economía nueva empujando a demolerlos.
La ciudad universitaria
Al perfil administrativo se sumó, en el siglo XX, una función que reencuadró la posición de Tunja en el altiplano: la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia estableció allí su sede. La UPTC combinó licenciaturas en biología y química, en física y matemáticas, con ingenierías de transportes y metalúrgica: por un lado, formación docente en ciencias básicas; por el otro, ingenierías vinculadas a las vocaciones industriales del corredor Sogamoso-Duitama-Paz del Río. Fue una de las pocas universidades públicas colombianas que incorporó con seriedad la enseñanza de física, matemáticas, biología y química en un país donde esas disciplinas tardaron en encontrar espacio institucional fuera de Bogotá.
La consecuencia territorial fue precisa. La universidad regional se convirtió en el escalón de movilidad profesional para hogares del altiplano boyacense que no podían costear el desplazamiento a la capital: la ruta corta hacia la docencia, la ingeniería, las ciencias puras y, por extensión familiar, otras carreras. Tunja empezó a formar a los técnicos y profesionales de la industria boyacense y a los maestros del sistema escolar público del oriente del país. La ciudad que había vivido de sus encomiendas y luego de sus rentas administrativas encontró, tardíamente, una forma de producir algo que no era piedra: gente formada. Que ese producto se marchara después a otras ciudades es parte del mismo cuadro de subordinación con que se abrió el capítulo republicano.
La huella
Lo que hoy queda de todas esas capas —Hunza, la ciudad encomendera, la capital textil, la capital confederada, la ciudad de los blasones, la ciudad universitaria— coexiste en un radio urbano pequeño y sorprendentemente coherente. Los conventos y las iglesias supervivientes —Santo Domingo entre los mejores conservados del interior del país— siguen ordenando la fisonomía. La traza colonial en damero permanece legible. Las casas señoriales con sus artesonados mudéjares, los patios renacentistas, las portadas con escudos, todo eso puede recorrerse a pie en una tarde. Bien documentada por un plano de parroquias fechado hacia 1612, la ciudad del siglo XVII sigue orientando la del siglo XXI.
Ese patrimonio no es un accidente ni una cortesía de la historia. Es el resultado de dos fuerzas que operaron simultáneamente: una vulnerabilidad estructural inscrita desde el origen —una ciudad construida sobre el trabajo y el cuerpo de una población indígena que se desplomó demográficamente en menos de un siglo— y una serie de derrotas políticas contingentes que sellaron su subordinación a Bogotá. La primera hizo que la ciudad se congelara pronto en su escala; la segunda, que no encontrara nunca una razón nueva para expandirse. Lo que en otras ciudades habría sido demolido para hacerle sitio a otra fase, en Tunja se quedó ahí, porque no hubo la presión económica para tumbarlo.
Se dirá que es una lectura pesimista. No lo es. Es una lectura de lo que efectivamente ocurrió, con las consecuencias mixtas que ese ocurrir tuvo: por un lado, una ciudad estructuralmente subordinada; por el otro, uno de los archivos urbanos más completos que existen sobre la Colombia colonial, la Colombia independentista y la Colombia republicana temprana. Tunja no es la Colombia que llegó a ser potencia industrial: es la Colombia previa a esa potencia, sedimentada y legible. Su valor histórico crece a medida que las otras ciudades colombianas borran su pasado para hacerle sitio al presente.
La relación entre Tunja y Bogotá se resume en una simetría dura. Bogotá se hizo capital porque estaba en un cruce de caminos, y desde ese cruce fue acumulando funciones que reprodujeron su centralidad en cada ciclo. Tunja, fuera de ese cruce, terminó especializándose en aquellas —gobernación provincial, educación pública regional, custodia del patrimonio— que la capital no reclamaba para sí. Ambas ciudades son producto de la misma historia y de la misma decisión. La diferencia es que una administra el país que resultó, y la otra guarda el país que fue: el archivo en piedra donde puede leerse cómo llegamos hasta aquí.
El territorio en el archivo
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Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
49 documentos · 68 fragmentos01Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 322 citas
[1]to four million people. Some were warlike hunters and fishers, includ ing the Caribs and Arawaks, but many had developed agriculture, as well as gold work that attracted the Span- ish conquerors. They were also divided by geography, includ ing the Calima (Valle de Cauca), the San Agustín (Huila), the Tumaco (Nariño),…
p. 32
[2]to four million people. Some were warlike hunters and fishers, includ ing the Caribs and Arawaks, but many had developed agriculture, as well as gold work that attracted the Span- ish conquerors. They were also divided by geography, includ ing the Calima (Valle de Cauca), the San Agustín (Huila), the Tumaco (Nariño),…
p. 32
02Arqueología de Colombia: un texto introductorioGerardo Reichel-Dolmatoff · 2016 · p. 3321 cita
[3]true - que con tribus vecinas y aún muy alejadas. Los principales artículos que se exportaban eran sal 153, esmeraldas, coca y Memoria sobre las Antigüedades Neo-Granadinas, Librería de F. Schneider i Cía., Berlín. Acerca de la arqueología «premuisca», véanse las notas biblio- gráficas para el capítulo iv, así como…
p. 332
03Muiscas: representaciones, cartografías y etnopolíticas de la memoriaAna María Gómez Londoño (editora), Carl Henrik Langebaek Rueda, Jorge Augusto Gamboa Mendoza, Michael J. Francis, Marta Clemencia Herrera Ángel, François Correa Rubio, Óscar Guarín Martínez, Hermann Trimborn, Luis Fernando Restrepo, Mercedes López Rodríguez, Carlos Andrés Durán · 2005 · p. 1221 cita
[4]reinos, precisamente para asociar no sólo las gentes con sus territorios, sino a ambos con grandes líderes políticos. El Epítome afirmó que: Este Nuevo Reino de dibide en dos partes, en dos probinçias. La una se llama Bogotha, la otra de Tunja, y ansi se llaman los s[eñor]es della, del apellido de la t[ie]rra. Cada…
p. 122
04Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 121 cita
[5]las relaciones comerciales afianzaban redes de intercambio cultural más profundas. un aspecto importante de la sociedad muisca fue el desarrollo y la complejidad que se desprendieron de una economía natural no monetaria, y que se desplegó al tener un escenario de vastas redes comerciales y cercanías culturales y…
p. 12
05Mercados, poblamiento e integración étnica entre los Muiscas, Siglo XVICarl Henrik Langebaek · 1987 · p. 331 cita
[6]favorita de los cronistas (Aguado /1581/ 1956, I: 259). En nuestra opinión, al menos parte de la explicación a la formación de unidades políticas que trascendían la comunidad independiente debe buscarse en los vínculos de parentesco. Según los datos de archivo, en efecto, es posible identificar que, al interior de sus…
p. 33
06Los muiscas. La historia milenaria de un pueblo chibchaCarl Henrik Langebaek · 2019 · p. 1561 cita
[7]menos claro). En concretos, esto quiere decir que la sociedad se divide en “mitades”, cada una con su propio liderazgo. Por lo general nes entre esas mitades es asimétrica, de manera que una obre la otra, aunque las mitades suelen tener esferas de rentes, o complementarias: en algunos casos una mitad ás de lo secular…
p. 156
07Economías prehispánicas de ColombiaAlberto Gómez Gutiérrez, Ignacio Briceño Balcázar, Jaime Eduardo Bernal Villegas, Carlos Eduardo López Castaño, Martha Cecilia Cano Echeverri, Francisco Javier Aceituno Bocanegra, Nicolás Loaiza Díaz, Andrea M. Cuéllar, María Alicia Uribe Villegas, Marcos Martinón-Torres, Santiago Giraldo, Daniela Castellanos Montes, Marianne Cardale de Schrimpff, Carl Henrik Langebaek, María Antonieta Corcione Nieto, Catalina Zorro, Luisa Mendoza, Marcela Bernal, Lucero Aristizábal, Leonor Herrera · p. 1822 citas
[8]larga secuencia de ocupaciones humanas en el altiplano, iniciada hace unos 12.000 años, y sus evidencias se encuentran sin interrupción desde el 900 d. C. aproximadamente hasta la conquista española en el siglo XVI y aún varios siglos después, durante el período colonial, en algunas regiones (Langebaek, 1995). M APA…
p. 182
[9]larga secuencia de ocupaciones humanas en el altiplano, iniciada hace unos 12.000 años, y sus evidencias se encuentran sin interrupción desde el 900 d. C. aproximadamente hasta la conquista española en el siglo XVI y aún varios siglos después, durante el período colonial, en algunas regiones (Langebaek, 1995). M APA…
p. 182
08Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 36, 432 citas
[10]un aspecto fundamental que explica el establecimiento de comunidades independientes, puesto que este tipo de vínculos aseguraba la pertenencia de un individuo a una comunidad y con esto su acceso a los recursos del territorio que controlaban (Lleras, 1986). Posiblemente se dieron enfrentamientos bélicos para obte- ner…
p. 36
[11]que cumpliera adecuadamente las funciones que se le atribuyen, como patrón de medida del valor, medio de intercambio o alma- cén de valor. Sin embargo, existieron ciertas mercancías que se intercambiaron con mayor frecuencia y que pudieron servir como patrón para medir valores. Esta característica se le ha atribuido…
p. 43
09Antes de Colombia. Los primeros 14.000 añosCarl Henrik Langebaek · 2021 · p. 3761 cita
[12]de población. Estudios llevados a cabo por José Luis Socarras han confirmado que el maíz fue importante no solo en la segunda ocupación, sino también en la primera. Los estudios de José Vicente Rodríguez en el sitio de Santa Helena han encontraron que la segunda ocupación no se interrumpió hace 650 años, es decir,…
p. 376
10Historia de Colombia. La Colombia más Antigua. Tomo 1Gonzalo Hernández de Alba (dir.); Camilo Domínguez O., José L. Lorenzo, Amancio Fernández, Gonzalo Correal y otros · p. 1411 cita
[13]laguna de la Herrera, Zipacón, Tequen- 114 Dibujo explicativo de los diferentes tipos de cerámica muisca. Entre esas variadas formas había piezas de simple utilidad doméstica y otras de uso ritual, como copas, múcuras y figurillas. dama, Zipaquirá, Sopó y Nemocón, y hacia el norte del altiplano en los alrededores de…
p. 141
11Historia de Colombia. Descubrimiento y Conquista IGermán Arciniegas, Mauricio Obregón, Jorge Morales, Roberto Pineda Camacho, Javier Ocampo López, et al. · p. 951 cita
[14]presencia del Estado español. Ellos daban cuenta de la realidad urbana a gobernadores, audiencia y virreyes, que eran sus superiores en la escala burocrática. El ilustre historiador Haring, que ha investigado mucho sobre la naturaleza de las ciudades hispa- noamericanas y su evolución colonial, dice que aquéllas…
p. 95
12Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 67, 702 citas
[15]éste. Entre tanto, en cumplimiento de las órdenes recibidas de Quesada, Martín Galeano procedió a efectuar la fundación de Vélez, en 1539. Por su parte, el 6 de agosto de 1539, en el sitio que ocu- para la antigua capital de los zaques, Hunza, Gon- zalo Suárez Rendón fundó la ciudad de Tunja. Mientras los españoles…
p. 67
[23]bién el núcleo administrativo, reli- gioso, y el lugar donde se aprendían nuevas formas de vida. Por otra parte, las ciudades simbolizaban el poder, y la ubicación de los edifi- cios importantes en ciertos lugares estaba destinada a impresionar a sus pobladores y visitantes. nh Normas para el establecimiento En parte,…
p. 70
13Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 441 cita
[16]se configu- raron los rasgos de las principales conflictividades y tensiones sobre el ordenamiento territorial y la distribución de la tierra que estuvieron en las raíces del conflicto armado interno. Las fundaciones coloniales provocaron una ruptura violenta en el ordenamiento territorial existente. No respondían a…
p. 44
14Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 221, 2254 citas
[17]década de 1530, época de gran actividad fundacional. A este período pertenecen las funda- ciones de los núcleos que alcanzarán una catego- ría importante como centros administrativos, en su respectiva región, debido a la privilegiada situación de sus asentamientos, tales como Santafé de Bogotá, Tunja, Popayán y…
p. 225
[18]década de 1530, época de gran actividad fundacional. A este período pertenecen las funda- ciones de los núcleos que alcanzarán una catego- ría importante como centros administrativos, en su respectiva región, debido a la privilegiada situación de sus asentamientos, tales como Santafé de Bogotá, Tunja, Popayán y…
p. 225
[22]días del mes de junio, año na y felice constelación». del nacimiento de Nuestro Salvador Jesucristo de Una vez que el sitio elegido era considerado mil y quinientos e setenta e dos años, y habiendo conveniente, se efectuaba la toma de posesión, salido de la ciudad de Tunja los muy magníficos en nombre de Dios y del…
p. 221
[24]días del mes de junio, año na y felice constelación». del nacimiento de Nuestro Salvador Jesucristo de Una vez que el sitio elegido era considerado mil y quinientos e setenta e dos años, y habiendo conveniente, se efectuaba la toma de posesión, salido de la ciudad de Tunja los muy magníficos en nombre de Dios y del…
p. 221
15Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 155, 2902 citas
[19]de tomar posesión del territorio por parte de los españoles. Se fundaron ciudades-puerto, ciudades-centros adminis- trativos, ciudades mineras, ciudades de frontera y ciudades de abrigo y sustento en los largos valles. El tipo de ciudad que dominó el primer siglo colonial fue la ciudad enco- mendera, no sólo porque…
p. 155
[61]territorio para esta época era un país rural. En 1870 tenía 2. 700. 000 habitantes y 35 años después había 4. 100. 000, de los cuales solo el 10 % vivían en las capitales. No obstante, Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bu- caramanga empezaban a consolidarse como los mayores centros poblacionales. Fue allí donde…
p. 290
16Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 1581 cita
[20]los demás empleos municipales. Como se ha visto los gobernadores recibían su nombramiento de España, y era difícil influir sobre su selección desde una región de las Indias, sobre todo después de que ésta comenzaba a estabilizarse. Pero los cargos de regidores, alcaldes y demás empleos urbanos se proveían localmente.…
p. 158
17Peregrinación de AlphaManuel Ancízar · 2016 · p. 3751 cita
[21]se avecindaron en Tunja, labrando casas cos - tosas, cuyas portadas sembraron de escudos de armas «para eternizar su fama en la posteridad», según cándidamente lo afirmaba Juan de Castellanos, primer cura y cronista de la encopetada ciudad, la cual, no obstante todo aquello, progresó tan poco, que ciento cincuenta…
p. 375
18Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 406, 4112 citas
[25]Es indudable que a su conformaci ó n contribuyeron en cierto grado los nuevos aires est é ticos que llegaban de Italia originados en el Renacimiento, cuyo é nfasis formal lleva a destacar la sime tr í a y las experiencias ya habidas en otras regiones espa ñ olas como se puede comprobar, v. gr., al examinar la arq ú…
p. 406
[26]por lo general de los m á s antiguos, ini ciados antes de 1600, como son el de San Francisco de Tunja, demo lido por un emprendedor gobernador de Boy ac á (?) o el de San Francisco de Bogot á, tambi é n destruido para levantar el edificio de la gobernaci ó n, por lo que sus iglesias quedaron s ó lo como testi monios…
p. 411
19Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 13, 632 citas
[27]las comunidades religiosas que se establecieron en la ciudad de Tunja desde el momento mismo de su fundación (1539). Al Letra capital de un libro de coro iluminada con las armas del arzobispo Lobo Guerrero. 739 mismo tiempo acudieron tallado- res y artistas de la región, convoca- dos por dichas comunidades para la…
p. 13
[34]rior, función que fue disputada por Tunja y Santa- fé de Bogotá; pero en un corto plazo de tiempo se dirimió la decisión a favor de la segunda, gracias a su situación de cruce de caminos y a que gozaba de una localización más estratégica en términos de defensa de la ciudad, debido a la barrera de montañas que servían…
p. 63
20Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 54, 802 citas
[28]regiones de B ucaram anga y Pam plona, los altiplanos orientales se especializaron en la ag ricu ltu ra y la producción de tex tiles. La m ayoría de la producción era para el auto co n su m o regional, a u n q u e se exportaban pro d u cto s a los cam pam entos m ineros de la región occidental, a los puertos del M…
p. 80
[32]la protección de los indígenas, fue lite ralm ente echado en 1550-1551. Y aquellos funcionarios q u e un poco m ás tarde quisieron av an zar en la reform a tuv iero n que ab a n d o n ar varias veces su em p e ño al ver la inm inencia de u n a rebelión encom endera. En una fecha tan tardía com o 1580, u n juez que se…
p. 54
21Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 1781 cita
[29]la deficiencia y a veces la carencia de vías de comunicación y la excesiva reglamentación. El mercado interno colombiano solo vino a formarse prácticamente a finales del siglo xix y primeras décadas del xx. La actividad comercial giraba hacia el exterior: el occidente era minero; las regiones costaneras y cálidas,…
p. 178
22Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 1101 cita
[30]214 r. ss. Cae. e ind., t. 46 f. 166 r. ss., t. 32 f. 640 r. ss. Las dfras que sirvieron para la retasa de Angulo de Castejón en AHNB. Cae. e ind., t. 5 f. 574 r. ss. Reproducido por Jaime Jaramillo Uribe en su ensayo «La población indígena en Colombia en el momento de la conquista y sus transformaciones posteriores»,…
p. 110
23Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 131 cita
[31]y los resguardos, para organizar la producción agrícola de autoabaste- cimiento, así como la mita, para la extracción del oro y otros metales preciosos. La encomienda La encomienda fue una institución que se caracterizó por el poder otorgado por la Corona a un hidal- go, quien ejercía el control, cuida- do y…
p. 13
24Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 491 cita
[33]del Valle de Suaza —Bogotá, 1943, 1944, 1948, respectivamente—, aunque se refie- ren a regiones excéntricas, y principalmente a la época postcolonial, dan luz sobre la naturaleza y la marcha de esta pugna. 13 «Otra clase hay de gentes que se llaman blancos… Unos, entre ellos son labradores, que en el Reino se llaman…
p. 49
25Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 311 cita
[35]utilizaban el calificativo de santafereño asociado al raizalismo, como una forma de criticar a las élites establecidas y tradicionales de la ciudad capital, en el contexto de la emergencia de un nuevo tipo de élites relacionadas con ideales económicos y culturales, modernos y nacionales. Para los antioqueños era más…
p. 31
26Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 37, 402 citas
[36]lo salvaje, donde «coincidía la irracionalidad nativa con la oscuridad de la mentalidad española» 43. Así, desde el periodo de la Colonia se fueron instaurando dos ejes de desarrollo económico y poder político en torno a Bogotá. El primero, en el altiplano cundibo- yacense, entre Bogotá y Tunja, por concentrar la…
p. 40
[56]nieves perpetuas y páramos interminables a la vista, conviven el frailejón, el cañizo y el romero en absoluta quietud y en un silencio que solo se altera con el sobrevuelo del águila. Allí, colchones de musgo, que actúan como esponjas de la naturaleza, gota a gota forman los ríos que marcan la geografía y la historia…
p. 37
27Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 601 cita
[37]la cultura mestiza del altiplano cundi-boyacense, aunque a mediados de siglo diera signos de ruptura con el provincialismo que la caracterizaba. Como sucede con otras áreas mestizas andinas, en el altiplano colombiano la Iglesia Católica tendrá una gran presencia en la vida cotidiana. Basta con señalar que para…
p. 60
28Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 3291 cita
[38]vertiente mayor en el humor regional colombiano. Considero como vertiente mayor a aquella que, por el entorno cultural que revela, por la forma peculiar como se expresa (no sólo el lenguaje, sino el esquema narrativo) y por la particularidad de estas características (no se parecen a las de otros tipos, no podrían…
p. 329
29Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 831 cita
[39]acta en la que se declaraba la total independencia de la provincia de Cartagena, en Nueva Granada, histérico documento que se conserva en el Museo Nacional de Bogota. que s6lo esperaba la oportunidad para manifes- tarse, como ocurrié en Cartagena el 22 de mayo y el 14 de junio de 1810, cuando el cabildo depuso al…
p. 83
30Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 185, 4222 citas
[40]Constitución de Cundinamarca. 40 14 de junio: Antonio Nariño lanza su periódico La Bagatela. 41 19 de septiembre: Lozano es depuesto. Nariño asume la presidencia de Cundinamarca. 42 Octubre: Reunión de un nuevo Congreso de las Provincias Unidas de Nueva Granada. 43 11 de noviembre: Cartagena declara su independencia…
p. 422
[45](1812-1814) 19 La guerra civil que libran los patricios —los centralistas bogotanos contra los confederados— tiene las felices características de una guerra cívica. El teatro de operaciones es la región que separa a las dos capitales rivales, Tunja y Bogotá. 12 Se trata de un conjunto geográfico situado entre 2.500 y…
p. 185
31Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 185, 4222 citas
[41]Constitución de Cundinamarca. 40 14 de junio: Antonio Nariño lanza su periódico La Bagatela. 41 19 de septiembre: Lozano es depuesto. Nariño asume la presidencia de Cundinamarca. 42 Octubre: Reunión de un nuevo Congreso de las Provincias Unidas de Nueva Granada. 43 11 de noviembre: Cartagena declara su independencia…
p. 422
[46](1812-1814) 19 La guerra civil que libran los patricios —los centralistas bogotanos contra los confederados— tiene las felices características de una guerra cívica. El teatro de operaciones es la región que separa a las dos capitales rivales, Tunja y Bogotá. 12 Se trata de un conjunto geográfico situado entre 2.500 y…
p. 185
32Historia de Colombia. La Independencia II. Tomo 8Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); Ricardo Martín (dir. de la obra); German Arciniegas y otros colaboradores · 1988 · p. 341 cita
[42]compuesto por representantes de las provincias de Antioquia, Cartagena, Casanare, Chocéd, Cundinamarca, Neiva, Pamplona, Socorro y Tunja, adopté el sistema fe- deral y comisioné a su presidente, el doctor Camilo Torres, para redactar una constitucién basada en la de los Estados Unidos de América. El acta o pac- to de…
p. 34
33Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 401 cita
[43]other, and both attacked surrounding provinces that remained loyal to Spain to force them into their particular sphere of influence. Conflict diminished in 1815 when the United Provinces emerged victorious 24 Chapter One over Cundinamarca, resulting in the unification of the republic. This unifica- tion did not change…
p. 40
34Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 1291 cita
[44]a favor del Congreso del Reino fracasó, porque no se pudo negociar un consenso para resolver el problema de la representación nacional en este cuerpo, y así las provincias, siguiendo el ejemplo de Santa Fe y Cartagena, prefirieron retener en sí mismas las soberanías que habían reasu - mido en 1810. La afirmación de…
p. 129
35El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 53, 742 citas
[47]el prop ó sito de Bol í var fu é ir a contrarrestar ante el Congreso de Tunja, con el cual ten í a claros lazos, la Indisposici ó n contra é l, motivada por su fracaso militar reciente a manos de Boves y el descalabro de la ef í mera Segunda Rep ú blica Venezola na 17. Hab í a quiz á tambi é n una rivalidad con…
p. 53
[50]á ez entretuvo a Morillo con acciones de desgaste durante febrero del 19 en la regi ó n que une a Achaguas con San Fernando al Sur del Apure. Achaguas fue durante este tiempo el cuartel general de P á ez, en tanto que San Fernando lo fue de Morillo. Luego, en la acci ó n de Las Queseras del Medio, P á ez Infligi ó una…
p. 74
36Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1061 cita
[48]todas las provincias, sobre la base de la Constituci ó n local declararon la independencia abso luta de Espa ñ a. Este proceso ayud ó a definir en cada provincia un espacio regional de gobierno y lealtades pol í ticas, que correspond í a a lazos reales entre sus habitantes, a regiones econ ó micas y sociales m á s o…
p. 106
37La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · p. 1811 cita
[49]que también aspita a igual representación, haciendo sentir a Santafé dentro de su propio seno los incon- venientes que amenaza la tolerancia que se ha usado con otros pueblos que se quieren separar de sus centros antiguos. A pesar de esto, se ha admitido el representante de Sogamoso, erigiéndose en provincia unos…
p. 181
38Historia de Colombia. La Gran Colombia I. Tomo 9Salvat Editores (Dirección: Juan Salvat, Roberto García Rojas; Director científico: Gonzalo Hernández de Alba) · 1988 · p. 321 cita
[51]protegiendo el camino real de Santa Fe, linea de comunicaci6n que la fraccion realista quiso siempre mantener a toda costa, pues implicaba la unica via de escape hacia la capital. Santander ordené la ejecucién de la maniobra de flanqueo que, en combinacién con el paso del Puente, tenazmente defendido por el enemigo,…
p. 32
39El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 4161 cita
[52]fue fusilado en Bogotá por órdenes de Fran- cisco de Paula Santander. 417 Efi Díndií que quedaban. Un oficial llevó a Bogotá la noticia de la derrota, y las autoridades españolas entregaron a toda prisa la ciudad, dejando incluso una suma de 700. 000 dólares en la Casa de la Moneda. Ya el 10 de agosto de 1819 entró…
p. 416
40Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · p. 32, 5762 citas
[53]DE TUNJA" órgano del Congreso. "LA A U R O R A " se llamó el periódico de la Junta Suprema de Popayán. Don Juan Bautista del Corral, sacó la "GAZETA MINISTERIAL DE LA REPUBLICA DE ANTIOQUIA." PERIODISMO PARTICULAR Entretanto el periodismo particular también floreció. "EL ARGOS AMERICANO", tuvo su segunda época en…
p. 32
[68]C O M U N ERO S, Socorro (1943), 152 LOS C R EP U SC U LO S DE ESPAÑ A Y EU RO· PA,Bogotá (1809), 16,17,19 LOS D EB A TES, Bucaramanga (1858), 62 LOS D EC IR E S,B ogotá (1834), 40 LOS M IS E R A B L E S, Bogotá (1963), 169 LOS N UEVO S, Bogotá (1925), 216 LOS P R IN C IPIO S, Bogotá (1852),58 LOS P R IN C IPIO S,…
p. 576
41Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 2101 cita
[54]en el actual territorio de Colombia, se concentraba en el altiplano cundiboyacense y en Santander, en tanto que, por ejemplo, en el Magdalena Medio donde históricamente se han dado las condiciones más duras para la supervi- vencia del Hombre, se encontraba poco menos que deshabitada, con algunos lugares de carácter…
p. 210
42Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · p. 23, 3842 citas
[55]includes some 253,000 square kilometers of Colombian territory and stretches on into Venezuela for another 300,000 square kilometers. South of the Guaviare River is the second region, Amazonia. Its 420,875 square kilometers of tropical rain forest extend to the borders of Peru, Ecuador, and Brazil. Third, stretching…
p. 23
[59]that extended to the Casanare River and the comisaría of Arauca in the north, and to the Meta River, the intendancy of Meta and the comisaría of Vichada to the south and east. It is difficult to imagine two more contrasting environments joined together in one departmentthe cool, highland valleys of Boyacá and the flat…
p. 384
43Colombia: bosquejo de su geografía tropical vol. IIErnesto Guhl · 2018 · p. 3211 cita
[57]con el templa- do valle del río Suárez. En el lado oriental, cerca del límite de Santander, la altiplanicie se convierte en el valle templado del río Chicamocha, cuya producción se orienta tanto del lado de Soatá como hacia Málaga en Santander. Los centros urbanos son Tunja (41. 000 habi- tantes y a 2. 820 msnm),…
p. 321
44Colombia: bosquejo de su geografía tropical vol. IErnesto Guhl · 2016 · p. 2761 cita
[58]125 106 54 845 47. Sogamoso 2.570 5º 43’ 72º 56’ 4 30-35 42 80 80 192 123 110 107 58 70 196 196 193 1.456 48. Leiva 2.460 5º 38’ 73º 32’ 3,5 31-33, 35-37 74 50 87 113 138 32 40 74 52 120 122 101 1.003 49. Chiquinquirá 2.570 5º 37’ 73º 50’ 7 30-37 54 31 77 84 149 82 34 64 78 148 149 87 1.067 50. Tunja 2.801 5º 32’ 73º…
p. 276
45Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 1531 cita
[60]651.714 768.847 27 37 Totales 786.983 1.129.174 1.570.859 1.812.582 2.105.622 100 100 FUENTES: El presente cuadro se ha levantado siguiendo la división territorial establecida por la Ley 25 de junio de 1824, que creó para la actual Colombia 4 departamentos y 15 provincias así: depto. de Boyacá, constituido por las…
p. 153
46Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 18, 3722 citas
[62]departamentos minifundistas y de alta concentración poblacional, se vieron sacudidas por intensos conflic- tos agrarios, episodios de violencia ex- trema, además de depresión de sala- rios y desempleo, circunstancias que Cuadro 11 Tasas de crecimiento de la población de las capitales de departamento (miles)…
p. 372
[64]través de la colonización. El crecimiento y los desplazamientos in- ternos de la población coincidieron también con el desarrollo del sector urbano, el cual se hizo ostensible du- rante las primeras décadas del si- glo XX. Este desarrollo fue apreciable principalmente en las capitales de de- partamento, y dentro de…
p. 18
47Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 121 cita
[63]entre 1912 y 1918 y al 1,9 % entre este ultimo afio y 1928. El crecimiento de la poblacién y los desplaza- mientos internos de ésta otorgaban la disponibili- dad de recursos humanos para la expansién de las actividades de exportaci6n y urbano-industriales y también para la ampliacién de las areas de coloni- zacién.…
p. 12
48Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 1761 cita
[65]química, inge- niería electromecánica y medicina. 13. La Universidad de Cartagena, con carreras de ingeniería civil y me- dicina. 14. La Universidad Tecnológica y Pedagógica de Tunja, con licenciatu- ras en biología y química, física y ma- temáticas, y carreras de ingeniería de transportes y metalúrgica. 15. La…
p. 176
49El derecho a la justicia como garantía de no repetición. Volumen 2. Las víctimas y las antesalas de la justicia. Conclusiones y RecomendacionesCentro Nacional de Memoria Histórica · 2016 · p. 1472 citas
[66]Pedagógica y Tecnológica de Colombia, con sede en Tunja - Boyacá. Luego realizó estudios de posgrado. A pesar de sus logros, sus hijos e hija narran como un “sueño frustrado” del profesor no haber estudiado derecho, pero las condiciones económicas no lo permitían, así que se adaptó a las posibilidades que se le iban…
p. 147
[67]Pedagógica y Tecnológica de Colombia, con sede en Tunja - Boyacá. Luego realizó estudios de posgrado. A pesar de sus logros, sus hijos e hija narran como un “sueño frustrado” del profesor no haber estudiado derecho, pero las condiciones económicas no lo permitían, así que se adaptó a las posibilidades que se le iban…
p. 147