Campaña Libertadora y Batalla de Boyacá (1819)
Entre junio y agosto de 1819, un ejército heterogéneo de llaneros venezolanos, granadinos de Casanare y legionarios extranjeros cruzó los Andes por el páramo de Pisba y derrotó a las fuerzas realistas en Boyacá el 7 de agosto, provocando la huida del virrey y la entrada patriota a Santa Fe. El hecho fundó militarmente la independencia neogranadina y se convirtió en la materia prima de la primera gran iconografía heroica de la República, ocultando el papel decisivo de tropas anónimas, mujeres y población local.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- 15 de junio – 7 de agosto de 1819
- Dónde
- Casanare, Boyacá, Tunja, Mantecal (Apure, Venezuela), Tame, Pore, Paya, Páramo de Pisba, Socha, Gámeza, Pantano de Vargas, Santafé de Bogotá
- Protagonistas
- Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander, Juan Sámano, Pablo Morillo, José Antonio Páez, Policarpa Salavarrieta, Camilo Torres, José Antonio Anzoátegui, James Rooke, José María Barreiro, Juan José Rondón, Carlos Soublette
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- La Reconquista española de 1815-1816, que completó el control realista de la Nueva Granada tras el asedio de Cartagena (6 de diciembre de 1815) y el fusilamiento sistemático de líderes patriotas como Camilo Torres, Francisco José de Caldas, Jorge Tadeo Lozano y Policarpa Salavarrieta, generó animadversión generalizada contra la Corona.
- La represión metódica de Morillo —fusilamientos, confiscación de bienes mediante la Junta de Secuestros y el Consejo de Purificación, y actos de crueldad documentados— tuvo el efecto paradójico de unificar a los patriotas hasta entonces dispersos y de convertir amplias simpatías hacia España en hostilidad activa.
- Las noticias de las tácticas sanguinarias de Morillo se difundieron a ambos lados del Atlántico, generando apoyo monetario, logístico y de voluntarios para la independencia desde Gran Bretaña y Estados Unidos.
- El Congreso de Angostura (inaugurado el 15 de febrero de 1819) dotó de legitimidad republicana la campaña militar, autorizó formalmente la invasión y permitió a Bolívar presentar la operación como acto de Estado y no como aventura caudillista.
- La provincia de Casanare, nunca del todo sometida por los realistas, funcionó como base logística y de reclutamiento bajo Santander, proporcionando la plataforma territorial indispensable para el cruce de los Andes.
- La estrategia de Bolívar de marchar en plena estación de lluvias por el páramo de Pisba —considerado inaccesible— explotó el factor sorpresa y descolocó al ejército realista del Norte al mando de Barreiro.
Consecuencias
- La victoria en Boyacá el 7 de agosto de 1819 provocó la huida inmediata del virrey Juan Sámano y de las autoridades virreinales de Santa Fe, desmantelando en días tres siglos de administración española en la Nueva Granada.
- La campaña abrió el camino para la creación de la Gran Colombia, unión de Venezuela y Nueva Granada que Bolívar venía proyectando desde el Congreso de Angostura.
- La Batalla de Boyacá se convirtió en el hito fundacional de la memoria nacional colombiana, generando una iconografía heroica centrada en Bolívar, Santander y figuras como Rondón y Pedro Pascasio Martínez, mientras invisibilizaba el papel de las tropas anónimas, las mujeres del altiplano y la población local que hicieron posible la campaña.
- El modelo narrativo de la campaña —el héroe a caballo, el cruce épico, la batalla decisiva— se convirtió en el molde con que el siglo XIX fabricó próceres, epónimos y estatuas, condicionando la forma en que Colombia construyó su identidad nacional.
- La derrota y captura del ejército realista del Norte, incluido el coronel Barreiro, eliminó la principal fuerza militar española en el interior de la Nueva Granada y aceleró el colapso del poder colonial en el resto del territorio.
La clave interpretativa
Por qué importa
La Campaña Libertadora de 1819 es el acto fundacional de la independencia colombiana en términos militares: en setenta y cinco días desmontó el dominio español que la Reconquista de Morillo había consolidado con sangre entre 1815 y 1816. Pero su importancia no se agota en el resultado bélico: la campaña es también el primer gran laboratorio de la memoria nacional, el momento en que se eligió qué cuerpos merecían pedestal y cuáles —los llaneros que cruzaron el páramo en guayuco, las mujeres de Socha que los vistieron pieza por pieza— quedaron sin nombre. Interrogar ese relato no es restar grandeza al hecho sino entender cómo las naciones deciden quiénes cuentan como fundadores y quiénes no.
Desarrollo histórico
La historia completa
Campaña Libertadora de 1819
Entre el 23 de mayo y el 10 de agosto de 1819, un ejército de poco más de dos mil hombres partió de Mantecal, a orillas del Apure, atravesó los Llanos en plena estación de aguas, escaló la cordillera oriental por un páramo que los mapas realistas daban por intransitable y, tras tres combates de bajas modestas, entró a Santa Fe de Bogotá con el virrey ya en fuga. Setenta y cinco días de marcha bastaron para desmontar tres siglos de administración española en la Nueva Granada. La Campaña Libertadora es, por eso, el hecho fundador de la independencia colombiana en términos militares y, casi al mismo tiempo, la materia prima de la primera gran ficción heroica de la República: el molde con el que el siglo XIX aprendería a fabricar próceres, epónimos y estatuas. Reconstruirla exige atender a las dos cosas —la operación logística real y el mármol que después la cubrió— sin confundir la una con el otro.
El país que Morillo dejó listo para la revuelta
La campaña de 1819 no se entiende sin la Reconquista de 1815-1816. El 6 de diciembre de 1815, tras un asedio de más de cien días en el que Cartagena perdió más de la tercera parte de su población por hambre y epidemia, la ciudad cayó en manos de Pablo Morillo. Para octubre de 1816, el general español había completado el control de la Nueva Granada y organizado desde Santafé un aparato judicial de castigo: consejos de guerra, Consejo de Purificación y una Junta de Secuestros que financió con bienes confiscados a los patriotas la propia campaña que los aplastaba.
El saldo humano fue metódico. En 1816 fueron fusilados Camilo Torres, Francisco José de Caldas, Jorge Tadeo Lozano, José María Carbonell y decenas más de líderes de la Patria Boba; en 1817 cayó Policarpa Salavarrieta. Morillo, cruel por sistema con arranques intermitentes de clemencia, llegó a ordenar la decapitación del cadáver del teniente coronel Fernando Carabaño. La represión persiguió con particular ensañamiento a los hombres de letras, y ese detalle tendría consecuencias que Morillo no calculó: la noticia de un ejército europeo fusilando sabios y poetas atravesó el Atlántico y encendió, en Londres y en Filadelfia, la vieja leyenda negra española convertida ahora en argumento de simpatía activa. Desde ambas orillas empezaron a llegar dineros, armas y voluntarios para la causa republicana.
Puertas adentro, el efecto fue paradójico. La violencia realista unificó a patriotas hasta entonces dispersos por regionalismos y disputas facciosas, los obligó a buscar apoyo en los sectores medios y a hacer concesiones al pueblo llano, y transformó en animadversión franca las simpatías que amplios grupos aún tenían por la Corona. Cuando en 1819 Bolívar preparó la invasión desde Angostura, el territorio neogranadino no era ya el mosaico de lealtades de 1810: era un país mayoritariamente cansado del rey.
Ese cansancio tenía una geografía. En el altiplano boyacense y santandereano, los curatos habían visto morir a sus notables letrados y no perdonaban; en los llanos de Casanare, la ocupación había sido más nominal que efectiva y las cuadrillas patriotas nunca fueron del todo desmontadas; en la costa, Cartagena arrastraba el luto del sitio y Mompox conservaba la memoria de haber sido la primera en declarar independencia absoluta en 1810. La Nueva Granada de 1819 era un territorio con cicatrices frescas y con redes clandestinas de correo, favores y refugio que la Reconquista no había podido cortar. Bolívar sabía, cuando planeó la invasión desde Angostura, que el país en el que iba a entrar no lo recibiría con hostilidad campesina generalizada, y esa certeza pesa en la decisión de marchar en junio y no esperar a la estación seca.
Angostura: legitimar antes de marchar
El 15 de febrero de 1819, en la población venezolana de Angostura —hoy Ciudad Bolívar—, Simón Bolívar inauguró el Congreso convocado meses antes ante el Consejo de Estado venezolano. El propósito era doble: restaurar las instituciones republicanas derrocadas por Morillo y dotar a la próxima campaña militar de un revestimiento constitucional que la separara del caudillismo puro. En su discurso, Bolívar describió al Congreso como "fuente de la autoridad legítima, depósito de la voluntad soberana y árbitro del destino de la Nación". La fórmula no era retórica: importaba a Londres, a Washington y a los propios oficiales republicanos que aún dudaban entre república y monarquía criolla.
José Antonio Páez, jefe del Ejército Republicano de Occidente, reconoció la autoridad del Congreso con una frase que fijaba el diagnóstico: la nación venezolana había estado "huérfana tantos años por la falta de un gobierno legítimo". Con esa cobertura política, y con el Congreso funcionando como aval externo de la operación, la campaña militar quedó autorizada. Del papel al terreno mediaba, sin embargo, un continente entero.
Composición y aritmética del ejército
El cuerpo que Bolívar reunió en Mantecal no era, en rigor, un ejército: era una suma tensa de agregados. Los tres cuerpos disponibles se repartían así: el ejército del Apure al mando de Páez, con unos cuatro mil efectivos —tres mil de infantería y mil de caballería—; el ejército de Oriente bajo Juan Bautista Arismendi y Antonio José de Sucre, con cifras equivalentes; y el ejército del Norte al mando de Carlos Soublette, José Antonio Anzoátegui y Bartolomé Salom, con menos de dos mil hombres. Solo una parte de este último —la fracción efectivamente movilizada para invadir la Nueva Granada— cruzaría los Andes.
Su composición era heterogénea. Llaneros venezolanos, formidables a caballo en la sabana plana, veteranos de la campaña que había destruido un ejército español de cuatro mil hombres; granadinos de Casanare organizados por Francisco de Paula Santander en los meses anteriores; y legionarios extranjeros, mayoritariamente británicos e irlandeses. La cifra optimista que el propio Bolívar manejó para la Legión Irlandesa de John D'Evereux fue de cinco mil hombres; la Legión no reunió, en la realidad, ni setecientos. Entre los oficiales superiores destacaban Soublette, Anzoátegui y James Rooke, este último jefe de la Legión Británica; Santander comandaría la vanguardia y la retaguardia quedaría a cargo de Anzoátegui. Juan José Rondón y Leonardo Infante ganarían fama en el camino.
La limitación táctica era evidente y estaba reconocida: los llaneros, criados en el calor de la sabana y expertos en la carga de caballería en terreno plano, no habían combatido nunca en montaña ni conocían el frío. Cruzar los Andes con ellos era una apuesta, no un plan seguro. A la limitación humana se sumaba la del pertrecho: la caballada iba a ser puesta a prueba en un terreno para el que no había sido criada, y el armamento —fusiles ingleses recién desembarcados, lanzas de fabricación local, sables de proveniencia diversa— nunca había operado como un parque unificado. Un ejército con cuatro idiomas en la oficialidad, tres tradiciones tácticas y dos climas de origen es un ejército tecnicamente frágil; que haya funcionado durante setenta y cinco días es una de las cosas que la campaña deja para explicar.
Del Apure a Tame: siete días con el agua a la cintura
A finales de mayo de 1819, en la aldea de Setenta a orillas del Apure, Bolívar reunió un consejo de oficiales y expuso el plan de invasión. La estrategia, que él mismo detalló al vicepresidente Francisco Antonio Zea, se apoyaba en dos principios explícitos: rapidez y secreto. Se marcharía en plena estación de lluvias, precisamente porque nadie esperaba una campaña entonces; se atacaría por donde el terreno se creía impasable, precisamente porque los realistas no vigilarían allí.
El 15 de junio comenzó la marcha, con Santander a la vanguardia y Anzoátegui en la retaguardia. Las tropas cruzaron el Arauca y avanzaron por las sabanas inundadas del Casanare. El testimonio de Daniel Florence O'Leary, edecán de Bolívar, es la imagen que quedó: siete días marchando con el agua hasta la cintura. Los caballos se hundían en el barro, los víveres se pudrían, la ropa nunca terminaba de secarse. La columna se reunió con la división de Santander en Tame, capital de la provincia que Casanare había convertido en base logística. En un reporte de mayo, Santander había informado que la provincia estaba libre de realistas y lista para servir de plataforma: sin ese trabajo previo —desconocido en el relato heroico y hecho de reclutamientos, requisas y organización parroquial— la campaña habría muerto antes de empezar.
El 21 de junio, en Pore, se incorporó a la vanguardia el batallón Cazadores, que Santander había distribuido en puestos con orden de reunirse allí. El 27 de junio se libraron en Paya los primeros combates de la campaña. En terreno plano, las fuerzas patriotas obligaron a las tropas realistas a replegarse hacia Sogamoso. Estaba abierta la puerta de la cordillera.
El páramo de Pisba
Tras Paya, la ruta que Bolívar eligió fue la del páramo de Pisba, cuatro mil metros de altitud, considerado inaccesible por los realistas y también por buena parte de sus propios oficiales. En el Llano de Miguel se produjo un consejo tenso: varios jefes propusieron abandonar la marcha o buscar un paso más benigno. Santander impuso el criterio de continuar y fue secundado, notablemente, por comandantes venezolanos.
La subida fue una masacre silenciosa. Soldados llaneros vestidos con guayucos de algodón, sin abrigo para el frío andino, enfermos de soroche, cayeron por decenas en los desfiladeros. La mayor parte de las bestias de carga pereció. El armamento se perdió por trechos. Cuando los sobrevivientes empezaron a bajar hacia el altiplano boyacense, llegaron al pueblo de Socha convertidos en fantasmas: descalzos, muchos desnudos, casi sin caballos, sin fusiles utilizables.
Fue Socha, más que Boyacá, lo que hizo posible el paso siguiente. Estimulados por el cura párroco, los habitantes del pueblo alimentaron, vistieron y auxiliaron a las tropas patriotas. Mujeres del altiplano —las que la tradición llamaría después "las juanas", nombre genérico que borra los nombres individuales— reunieron ruanas, alpargatas, panela, mantas. Campesinos cedieron mulas y caballos que reemplazaran la caballada perdida. Sin ese aprovisionamiento urgente, sostenido en dos o tres días por la economía local de un pueblo del altiplano, el ejército que Bolívar bajaba de Pisba no habría estado en condiciones de dar batalla a nadie. En la memoria posterior el nombre del Libertador se quedó con el cruce; los cuerpos que realmente lo cruzaron, y los que lo recibieron abajo, se quedaron sin nombre.
Vale la pena detenerse un segundo en la escena de la bajada, porque es la que menos ha entrado al bronce. Un ejército republicano descendiendo del páramo con las mujeres del altiplano vistiéndolo pieza por pieza, cura párroco mediante, es una imagen que no admite fácilmente pedestal ecuestre: no hay caballo, no hay uniforme, no hay bandera desplegada. La estatuaria del siglo XIX prefirió el Bolívar de Boyacá, con la brida en la mano y el sable levantado, al Bolívar de Socha, con los pies pelados y una ruana ajena sobre los hombros. La preferencia no es inocente: dice más sobre qué tipo de nación se estaba fundando —una nación de próceres a caballo, no de aprovisionadoras a pie— que sobre la campaña misma.
Gámeza, Pantano de Vargas y Boyacá
Rehecho parcialmente el ejército, comenzó la fase de combate propiamente dicha. En Gámeza, el 11 de julio, hubo un choque que el coronel realista José María Barreiro, comandante del ejército español del Norte, describió al virrey Juan Sámano como una victoria propia con "más de 80 muertos" al enemigo; en términos porcentuales, un cuatro por ciento de las fuerzas patriotas, cifra que confirma que la campaña se libró dentro de la lógica de la guerra de maniobras —no la guerra cívica de 1810 ni la guerra sin cuartel de 1814— y que las bajas nunca fueron masivas. Aproximadamente un doce por ciento de los efectivos quedó fuera de combate en Gámeza; en Pantano de Vargas, el 25 de julio, entre el seis y el dieciséis por ciento; en Boyacá, apenas un cinco por ciento, con más heridos que muertos.
Los números importan. Sugieren que la campaña no se resolvió por desgaste ni por superioridad numérica, sino por maniobra, sorpresa y colapso moral del adversario. Barreiro, que había perseguido a los patriotas sin lograr encajarlos en batalla decisiva, quedó descolocado por la velocidad con que Bolívar avanzó hacia el sur después de Pantano de Vargas.
Pantano de Vargas merece un párrafo aparte por la carga de Rondón, que se convirtió en episodio canónico. El combate parecía perdido para los patriotas cuando Rondón, al frente de catorce jinetes llaneros, cargó contra la infantería realista y le rompió la línea. La frase que la tradición le atribuyó a Bolívar —"salven ustedes la patria"— es probablemente apócrifa; el hecho táctico no lo es. Catorce hombres a caballo, con lanzas, contra una posición ventajosa: es el tipo de acción que sólo se emprende cuando ya no queda alternativa razonable, y su éxito depende tanto de la audacia de los jinetes como de la fatiga del enemigo. Rondón entró al panteón; los otros trece jinetes, no.
El 7 de agosto de 1819, en torno al puente sobre el río Teatinos, se libró la batalla de Boyacá. Duró poco más de dos horas. El ejército realista, cortado en dos por la vanguardia de Santander mientras Anzoátegui envolvía a la retaguardia, se desintegró. La gran mayoría de jefes, oficiales y tropas cayó prisionera; escaparon muy pocos. El propio Barreiro fue capturado por Pedro Pascasio Martínez, un muchacho boyacense de quince años que hizo la ficha completa de la escena que después el bronce reproduciría hasta el cansancio: el coronel español rendido ante un adolescente campesino que rechazó el soborno de un puñado de monedas.
La huida y la ciudad abierta
La noticia llegó a Santa Fe en la madrugada del 8 de agosto y desató una fuga que fue, por sí sola, un espectáculo. El virrey Juan Sámano abandonó la ciudad con lo puesto; con él salieron oidores, canónigos, funcionarios, comerciantes españoles. Muchos tomaron el camino de Honda —la ruta al Magdalena— y allí murieron en la marcha, entre otros, don Andrés de Urquinaona y don José María Márquez. El confesor del virrey, fray Antonio González, y el canónigo Joaquín del Barco huyeron a pie por el mismo camino; ningún sacerdote partidario del rey quedó en la ciudad. Sámano terminaría en Cartagena, desde donde intentó, sin éxito, recuperar terreno enviando fuerzas a Antioquia por el Cauca y una flotilla por el Magdalena.
En la precipitación, las autoridades dejaron en la Casa de la Moneda una suma de setecientos mil pesos: botín involuntario que la República se encontró servido en la mesa.
Bolívar entró a Santa Fe el 10 de agosto de 1819 al frente de un pequeño destacamento de sesenta llaneros. La ciudad lo recibió bajo una lluvia de flores. Es la escena que la iconografía escogería para representar el momento fundacional; conviene retenerla también en su literalidad, porque explica el tono de lo que vino después: sesenta jinetes desharrapados llegando a una capital vacía de virrey, en una tarde cualquiera de agosto, es una imagen menos épica y más precisa de cómo se cae un imperio.
Bolívar organizó de inmediato un gobierno patriota provisional y puso a Santander al frente. La República tenía ya la capital administrativa del antiguo virreinato; le faltaba nombre.
De Boyacá a la Gran Colombia
Bolívar regresó a Angostura antes de terminar el año. Se presentó ante el Congreso, relató la campaña y pidió, como única recompensa personal, retirarse a la vida privada —gesto ritual que nadie tomó en serio— y, sobre todo, propuso la creación de una gran república que uniera Venezuela y la Nueva Granada. El nombre estaba disponible desde hacía tiempo: Francisco de Miranda había propuesto llamar "Colombia" al conjunto americano liberado, y el propio Bolívar lo había recuperado en la Carta de Jamaica de septiembre de 1815.
En diciembre de 1819, el Congreso de Angostura —con adición de algunos miembros neogranadinos— proclamó la República de Colombia, integrando los territorios del antiguo Virreinato de la Nueva Granada. Bolívar fue designado presidente. La proclamación fue, ante todo, un acto de legitimación externa: un Estado con nombre, presidente y constitución tenía mucho mejor pinta ante Londres, ante Washington y ante los acreedores europeos que un caudillo con un ejército victorioso. La consolidación jurídica llegaría en 1821, en el Congreso reunido en la Villa del Rosario de Cúcuta, con una constitución que ratificó a Bolívar como presidente y a Santander como vicepresidente.
La red atlántica que sostuvo la campaña
La Campaña Libertadora fue también, aunque el relato patrio suele omitirlo, una operación con retaguardia europea. Las armas destinadas al ejército libertador llegaban desde Holanda a través de Estados Unidos; el último de cuatro transportes zarpó directamente desde Ámsterdam rumbo a Angostura. La empresa holandesa Mees & Co. negoció un empréstito del Estado colombiano de entre seis y ocho millones de florines, que sería emitido en Holanda, aunque la casa terminó echándose atrás ante la magnitud del compromiso.
La difusión europea y norteamericana de las noticias sobre las tácticas de Morillo —los fusilamientos de hombres de letras funcionaron especialmente bien como argumento— aprovechó los tropos disponibles de la leyenda negra española y canalizó apoyo monetario y logístico hacia la causa. Lord Byron, ganado por la retórica bolivariana, estuvo a punto de partir a Colombia en 1822; decidió que en Grecia podía servir mejor a la libertad y navegó hacia allá en un yate que había bautizado Bolívar.
Los legionarios extranjeros —británicos e irlandeses en su mayoría— constituían una fracción minoritaria del ejército, alrededor de una décima parte, pero su papel se consideró decisivo en momentos clave. Rooke, herido en Pantano de Vargas, murió pocos días después tras la amputación de un brazo; su nombre entró en el santoral patrio, mientras los nombres de los llaneros que cargaron con él bajo el mando de Rondón no entraron en ningún santoral.
Los cuerpos que la historia no nombró
Aquí conviene detenerse. La Campaña Libertadora exigió tres tipos de trabajo que la iconografía posterior redujo o borró.
El primero, el de los llaneros. Más de mil fueron reclutados por Bolívar antes de la campaña; muchos venían de la guerra en el Apure y no habían pisado nunca la montaña. Cruzaron Pisba semidesnudos y murieron de frío en cifras que ningún registro conservó con nombre propio. Los que sobrevivieron cargaron a Boyacá, y los que sobrevivieron a Boyacá desaparecieron en las campañas posteriores. La tradición conservó a Rondón —"salven ustedes la patria", la frase apócrifa de Pantano de Vargas— como excepción individual que confirma la regla del anonimato colectivo.
El segundo, el de los pueblos del altiplano. Socha es el caso documentado, pero no fue el único. El aprovisionamiento del ejército después de Pisba se hizo sobre la marcha, requisando o pidiendo a los pueblos de la ruta —Tópaga, Corrales, Gámeza, Duitama— animales, ruanas, alimentos, guías. La participación de mujeres en ese aprovisionamiento fue central; la memoria oral conservó nombres como Estefanía Parra y Juana Velasco de Gallo, aunque el panteón oficial tardó más de un siglo en incluirlos, y todavía hoy los admite con cuentagotas. Antonia Santos, fusilada en el Socorro el 28 de julio de 1819 por su participación en la resistencia santandereana, entró al panteón como excepción precisamente porque fue ejecutada: la muerte pública convirtió su nombre en dato registrable, mientras que las mujeres que dieron ruanas en Socha ese mismo mes no dejaron rastro individual.
El tercero, el de Casanare. La provincia fue base logística, campo de reclutamiento y retaguardia continua. Sin la tarea previa de Santander organizando allí una economía de guerra —tarea que involucró a curas, alcaldes, hacendados y peones locales cuyos nombres apenas afloran—, la columna de Mantecal no habría tenido dónde reunirse ni con qué comer al llegar a Tame. Casanare pagó ese esfuerzo con años de despoblamiento posterior y con una marginación económica que la República no compensó.
Por qué el mármol tardó en llegar
Podría suponerse que la victoria de Boyacá generó de inmediato un culto heroico. No fue así. En la década de 1850, la revista El Mosaico denunciaba que los héroes de la Independencia dormían "en ignorada fosa sin mármoles ni bronces" y que sus hazañas existían apenas en la memoria de los contemporáneos supervivientes. Treinta años después de la campaña, el panteón todavía no estaba construido.
La construcción vino después, y fue deliberada. Las primeras obras que fijaron el pasado republicano se escribieron desde despachos oficiales, con propósitos de gobierno más que de erudición: consagraron a los héroes de la Independencia y al Descubrimiento como pilares fundacionales y sirvieron, en el mismo movimiento, para construir la armadura ideológica del Estado joven. Escribir historia y hacer patria eran, en el siglo XIX colombiano, dos nombres del mismo oficio.
Hacia la última década de ese siglo, Bolívar se consolidó como "padre de la patria" y las representaciones combinaron imagen y texto para apelar simultáneamente al intelecto y a la emoción. La iconografía siguió el mismo camino: el retrato que José María Espinosa pintó a Bolívar en 1819 —el Libertador con treinta y seis años y seis meses— no fue considerado obra maestra en su época; fue la crítica de arte de la segunda mitad del siglo XX, encabezada por Marta Traba, la que lo consagró como "pieza maestra de la iconografía bolivariana". Traba propuso además una lectura alegórica: la figura infantil femenina junto a Bolívar, sobre cuyo hombro el Libertador apoya la mano derecha, representaría la República. La interpretación es del siglo XX; la pintura, del XIX; y el gesto que consolidó al héroe patrio se produjo, así, en tres tiempos distintos superpuestos sobre una misma tela.
El arte popular contemporáneo a la Independencia —el "sombrero a la Bolívar" que llegó a difundirse en París, las estampas ingenuas de la época— fue variado, fresco y espontáneo, pero no derivó de inmediato en cultura material de referencia nacional. Esa consolidación fue tarea del republicanismo tardío, no del entusiasmo revolucionario.
Qué queda del 7 de agosto
La Campaña Libertadora fue una operación militar exitosa por conjunción de tres factores que conviene no confundir. Hubo agencia estratégica de los mandos —la decisión de invadir en época de lluvias, la ruta por Pisba, la maniobra de Boyacá— y esa agencia fue condición necesaria: sin las apuestas de Bolívar y Santander no había campaña. Hubo trabajo corporal masivo y anónimo —los llaneros que cruzaron el páramo, los pueblos que aprovisionaron, Casanare como retaguardia sostenida— y ese trabajo fue condición material: sin él, ninguna estrategia se habría ejecutado. Y hubo una red atlántica de apoyo político, financiero y propagandístico que convirtió la brutalidad de Morillo en argumento internacional a favor de la República.
El relato republicano del siglo XIX privilegió el primer factor y absorbió los otros dos en la biografía del héroe individual. No fue un accidente: era la operación necesaria para fundar un Estado criollo que requería próceres identificables —hombres blancos, letrados, dueños del bronce— para legitimarse ante sus propios ciudadanos y ante el mundo. El resultado es un panteón cuya solidez estatuaria contrasta con la delgadez documental de sus figuras subalternas y con la lentitud con que se construyó: cincuenta años después de Boyacá, la República aún no había terminado de decidir qué monumentos levantar.
Reconstruir la campaña sin desmontar el mármol sería quedarse en el catecismo escolar; desmontar el mármol sin reconocer que hubo, efectivamente, decisiones militares arriesgadas y bien tomadas sería caer en el revisionismo simétrico. La Campaña Libertadora sigue importando porque en ella se ve funcionar, casi en vivo, la fábrica de la nación: cómo un hecho militar concreto —dos mil hombres cruzando un páramo en dos meses de 1819— se transforma, en el curso del siglo siguiente, en el mito fundador de un país entero. Volver a los cuerpos, a Pedro Pascasio con sus quince años, a las mujeres de Socha sin apellido, a los llaneros muertos de frío a cuatro mil metros, a Casanare como economía de guerra sostenida durante meses, no rebaja el hito: lo devuelve a su escala humana. Y a esa escala, el 7 de agosto deja de ser una fecha de calendario oficial para volverse lo que fue: un jueves de agosto en el que un puñado de gente, la mayoría sin nombre conocido, cambió el régimen político de medio continente.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 511 cita
[1]biern o esp a ñ o l y fue c a ptu ra d o en 1814 p or l a s guerrill a s de indígen a s, neg r os y mestiz o s qu e defendí a n l o s a lre d ed or es d e P a st o. Con el rest a blecimiento d e 99 ¿Otra historia de Colombia? Fernando VII en el trono, el movimiento realista se fortaleció aún más, al enviar a Venezuela…p. 51
02Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 120, 1232 citas
[2]parte de la América del Sur. Tales métodos, si al principio rindieron los resultados esperados, muy pronto lanzaron a la población a la resistencia, obligando a algunos a organizarse en guerrillas, a conspirar o, por lo menos, a desear vivamente la caída del régimen. A pesar de que durante la Primera República vastos…p. 120
[20]de hacerse célebres por su partici- pación en la campaña libertadora, tales como José Antonio Anzoátegui, Carlos Soublette, Juan José Rondón, Leonardo Infante y Jaime Rook. El 15 de junio comenzó la campaña, con la vanguardia al mando de Santander y la retaguardia dirigida por Anzoátegui. De acuerdo con las órdenes…p. 123
03Historia de Colombia. La Independencia II. Tomo 8Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); Ricardo Martín (dir. de la obra); German Arciniegas y otros colaboradores · 1988 · p. 28, 1152 citas
[3]dia a los nativos lares. Como es de suponer, cuando finalmente el ge- neral Morillo y sus tropas penetraron en la ciudad, 859 lo que encontraron fue el mas macabro de los es- pectaculos: cadaveres, ruina, miseria, muerte por todas partes. Don Lino de Pombo, testigo presencial del asedio, y otros coeténeos, como el…p. 28
[8]Hhhong (ss * i presidente de las Provincias Unidas de Nueva Gra- “ ti: nada, Camilo Torres. Morillo volvid a Venezuela de- jando al pais en aparente sumision. La represion fernandina estuvo en el origen de un cambio profundo en la contienda civil, pues forz6 a los americanos a unificar sus esfuerzos, hasta entonces…p. 115
04Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 57, 61, 663 citas
[4]Las consecuencias de la intransigencia del gobierno absolutista no se hicieron esperar, tras años de organización en sociedades patrióticas y en las más poderosas sociedades secretas como la masonería, estas que contaban con el apoyo económico de la burguesía, lo cual se tradujo en réplicas constantes pero fallidas de…p. 57
[5]conjunto de leyes podemos rescatar algunos de sus artículos que se orientan al mantenimiento de las propiedades secuestradas. Mediante los procedimientos de secuestros, el Virreinato de Nueva Granada y su capital Santafé de Bogotá se convirtieron en la región administrativa de mayor fortaleza para la “pacificación”,…p. 61
[32]para formarse una idea de lo que se llama turbación, terror, trastorno. Huyendo despavoridos, abandonando a la suerte todos sus más preciados bienes”. Los eclesiásticos también sufrieron el temor y la incertidumbre que generó la llegada de los independentistas, y sus acciones contra quienes favorecieron la causa del…p. 66
05Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2341 cita
[6]toma Carta- A o. od ele del terror. 1816 Los patriotas de Cartagena son pasados por las armas. Cuatro expediciones realistas reconquis- tan Nueva Granada. Nariño vuelve prisionero a Cádiz. El presidente Torres es reemplazado por José Fernández Madrid. El español Warleta toma Medellín y Miguel de la Torre, Santafé.…p. 234
06Crónicas de BogotáPedro María Ibáñez · 2014 · p. 1031 cita
[7]102 En lo moral era un hombre imperioso y frío, cruel por sistema más que por inclinación, con arranques espontáneos de franqueza y aun de generosidad in- termitente, pero desconfiado y sujeto a accesos de ira que lo ponían fuera de sí 36. El chileno Diego Barros Arana refiere que es- tando Morillo en Mompós, a…p. 103
07Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 641 cita
[9]Granada native son Caldas had celebrated for refusing the honors the Bona- parte regime would have bestowed upon him in occupied Madrid. Among the “many other learned and valuable personages” that were executed was, of course, Francisco José de Caldas. 41 News of Morillo’s sanguinary tactics and actions was…p. 64
08Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 441 cita
[10]to the guerillas about the movement of royalist troops. Slowly, these groups man- aged to chip away at Morillo’s military dominance. Increasing numbers of inhabitants came to view Morillo’s army as an occupation force, and thus, recovering independence became the primary goal. To this end, the patriots sought to…p. 44
09Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 391 cita
[11]of Angostura (in Venezuela—currently called Ciudad Bolívar) and raising an army that would be capable of defeating the Spanish. Simón Bolívar was at the forefront of both processes. Bolívar left New Granada for Jamaica in May 1815. The fall of the Second Venezuelan Republic and the insurmountable challenge of…p. 39
10Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 501 cita
[12]que resultó fallido. El 17 de julio de 1817, Bolívar logró tomar control del territorio de Angostura, y, unos días después, el 24 de julio, se declaró Jefe Supremo del Ejército. Una vez Bolívar reafirmó su dominio sobre Angostura, le abrió el río Orinoco a la Legión Británica, que entró a Venezuela por esta ruta con…p. 50
11Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 146, 1922 citas
[13]mentos que encomendó a colaboradores cercanos: Manuel Palacio (Estado y Hacienda), Pedro Briceño Méndez (Marina y Guerra) y Diego Bautista Urbaneja (Interior y Justicia). La legitimidad que este Congreso había dado a las acciones guerrilleras de los insurgentes fue de inmediato reconocida por el general José Antonio…p. 192
[14]ilustrasen sobre el proyecto de Constitución. Pero el presidente del Congreso no estimó conveniente la suspensión del debate del proyecto constitucional, argumentando que su obediencia no podía ser obligatoria sino para el pueblo que la aceptara expresamente, pero la posición de la diputación del Casa - nare hizo ver…p. 146
12La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · p. 3751 cita
[15]Gran Colombia. Las elecciones de 1818, 1820, 1822 y 1825 no fueron puestas a prueba y las instituciones representativas a las que dieron origen nunca fueron 3 Correo del Orinoco. Angostura, sábado 10 de octubre de 1818, tomo i, n.º 12. Las elecciones bajo el Jano de poder Bolívar-Santander, 1818-1828 351 sustituidas o…p. 375
13El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 74, 782 citas
[16]á ez entretuvo a Morillo con acciones de desgaste durante febrero del 19 en la regi ó n que une a Achaguas con San Fernando al Sur del Apure. Achaguas fue durante este tiempo el cuartel general de P á ez, en tanto que San Fernando lo fue de Morillo. Luego, en la acci ó n de Las Queseras del Medio, P á ez Infligi ó una…p. 74
[25]rcito de Apure al mando de Paez, que constaba de unos 4.000 efectivos — 3.000 infantes y 1.000 caballos. El ej é rcito de Oriente a las ó rdenes de Arismendi y Sucre situado en Agostura con otro tanto en hombres y el ej é rcito del Norte al mando sucesivo de Soublette, Anzoategui y Salom con menos de 2.000 efectivos.…p. 78
14Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · p. 3601 cita
[17]montañas, coronaría las cumbres de la cordillera Oriental y descendería desde las alturas hasta Bogotá. Mientras las tropas realistas recién llegadas de España padecían su primera exposición a la fiebre amarilla, la malaria y la peste, además del tedio de la vida de guarnición en Caracas, él y su ejército de…p. 360
15Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 442 citas
[18]expresó en 1821 en una carta a Santander: “ Piensan esos caballeros que Colombia está cubierta por lanudos arropados en las chimeneas de Bogotá, Tunja y Pamplona. No han echado sus miradas sobre los caribes del Orinoco, sobre los pastores de Apure, sobre los marineros de Maracaibo, sobre los bogas del Magdalena, sobre…p. 44
[19]Bolívar lo expresó en 1821 en una carta a Santander: “ Piensan esos caballeros que Colombia está cubierta por lanudos arropados en las chimeneas de Bogotá, Tunja y Pamplona. No han echado sus miradas sobre los caribes del Orinoco, sobre los pastores de Apure, sobre los marineros de Maracaibo, sobre los bogas del…p. 44
16Simón Bolívar: A LifeJohn Lynch · 2007 · p. 143, 1462 citas
[21]great feats of will, courage and discipline. His senior officers, Soublette, Anzoátegui, Rooke, were ardent young men ready to follow Bolívar to the end, and all his junior officers were eager for action under his command. They crossed the Arauca and the savannahs of Casanare just as the season of torrential rain was…p. 146
[26]greater expedition. Casanare was a semi-desert, a poor and underpopulated province, but it was the sanctuary of New Granadan inde- pendence. It provided a nucleus of another army and it could become a base 124 S I M Ó N B O L Í VA R for an invasion of New Granada. Santander explored and exploited the weak- nesses in…p. 143
17Historia de Colombia. La Gran Colombia I. Tomo 9Salvat Editores (Dirección: Juan Salvat, Roberto García Rojas; Director científico: Gonzalo Hernández de Alba) · 1988 · p. 13, 18, 323 citas
[22]abandono momentaéneo de la lucha por la independencia de su patria y la exposicién del brillante ejército del Apure a un po- sible contratiempo de catastroficas consecuencias. Decisién del Libertador El Libertador tomo su decisién a raiz de los magnificos informes que sobre el nucleo granadino le diera el coronel Lara…p. 13
[28]corriente impedia atravesarlos a pie o a nado. El 21 de junio, en Pore, se incorporé a la van- guardia el batall6n Cazadores, pues Santander tenia algunas de sus tropas distribuidas en diversos pues- tos con orden de efectuar su integraci6n a la co- lumna de marcha en este lugar. Desde el 22 de ju- nio, el grueso del…p. 18
[31]protegiendo el camino real de Santa Fe, linea de comunicaci6n que la fraccion realista quiso siempre mantener a toda costa, pues implicaba la unica via de escape hacia la capital. Santander ordené la ejecucién de la maniobra de flanqueo que, en combinacién con el paso del Puente, tenazmente defendido por el enemigo,…p. 32
18Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 340, 3432 citas
[23]354 soldados de caballería (regimiento de los Dragones de Granada). 41 Atrincheradas en el piedemonte quebrado de la cordillera Oriental colombiana, estas fuerzas gozan de una gran ventaja táctica en el teatro de operaciones, la de recibir al enemigo al abrigo de las montañas. Los patriotas, por su lado, tienen la…p. 340
[29]el 12% de los efectivos habría sido puesto fuera de combate; en Pantano de Vargas entre el 16 y el 6%, y en Boyacá cerca del 5%. Además hay que añadir que estas bajas representaban más heridos que muertos. Estas cifras, para ejércitos pequeños, son reducidas. Barreiro. a pesar de su ferocidad para ejecutar…p. 343
19Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 340, 3432 citas
[24]354 soldados de caballería (regimiento de los Dragones de Granada). 41 Atrincheradas en el piedemonte quebrado de la cordillera Oriental colombiana, estas fuerzas gozan de una gran ventaja táctica en el teatro de operaciones, la de recibir al enemigo al abrigo de las montañas. Los patriotas, por su lado, tienen la…p. 340
[30]el 12% de los efectivos habría sido puesto fuera de combate; en Pantano de Vargas entre el 16 y el 6%, y en Boyacá cerca del 5%. Además hay que añadir que estas bajas representaban más heridos que muertos. Estas cifras, para ejércitos pequeños, son reducidas. Barreiro. a pesar de su ferocidad para ejecutar…p. 343
20Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 2631 cita
[27]inmenso. El invierno los acompañó hasta el mismo Puente de Boyacá. En la Aldea de Setenta, a orillas del río Apure, el Libertador convocó un consejo de oficiales patriotas y les expuso los planes de invasión a la Nueva Granada. Corrían los días de finales de mayo de 1819, para continuar la más grande acción militar…p. 263
21Notas de viaje: Colombia y Estados Unidos de AméricaSalvador Camacho Roldán · 2017 · p. 2731 cita
[33]litoral, Cartagena, Santa Marta, Rioha- cha y Panamá, en la primera de las cuales había parado su desatentada fuga, desde Bogotá, el virrey Sámano. Este, con los grandes recursos que la posesión del mar le pro- porcionaba, intentaba recuperar el terreno perdido, man- teniendo la dominación del rey en Antioquia con…p. 273
22El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 4161 cita
[34]fue fusilado en Bogotá por órdenes de Fran- cisco de Paula Santander. 417 Efi Díndií que quedaban. Un oficial llevó a Bogotá la noticia de la derrota, y las autoridades españolas entregaron a toda prisa la ciudad, dejando incluso una suma de 700. 000 dólares en la Casa de la Moneda. Ya el 10 de agosto de 1819 entró…p. 416
23Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1121 cita
[35]the rest of New Granada except the Caribbean coast and far southwest. Bolivar organized a provisional patriot government at Bogota, naming Santander to head it. Then, in December 1819, he was in Angostura (present-day Ciu- dad Bolivar), temporary capital of patriot Venezuela, where at his behest the Venezuelan…p. 112
24La Gran Colombia y la Gran Holanda, 1815-1830. Una relación entre sueño y realidadSytze van der Veen · 2018 · p. 64, 762 citas
[36]armas eran enviadas por barco a Colombia desde Estados Unidos, o bien desde Holanda a través de Estados Unidos. El último de los cuatro transportes de armas partió de Ámsterdam directamente con destino a Angostura. De acuerdo con las sospechas de Wiselius, para ello se aplicó sin duda el método probado del…p. 76
[37]los llanos de Apure atacando a soldados españoles. Grabado anónimo en J. P. Ha- milton, Travels through the interior provinces of Columbia (1827). Providencia (Estados Unidos), Biblioteca de la Universidad John Carter Brown. 69 Sytze van der Veen El fervor liberal se orientó igualmente hacia Grecia, que en 1821 se…p. 64
25Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · p. 1, 52 citas
[38]se detallan algunos de los apartados Historia de la revolución reunidos en los apéndices de los distintos volúmenes, en los cuales ofrece descripciones y datos de las EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:27:52 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to…p. 5
[39]27 Capítulo I Instaurar una tradición: las porfías de la historia nacional En el siglo aparecieron las primeras obras que utilizaron la noción de pasado para consagrar los XIX orígenes de la República. Las condiciones posteriores a la Independencia permitieron que los hombres de letras que elaboraron ejercicios de…p. 1
26Manual de arte del siglo XIX en ColombiaBeatriz González Aranda · 2017 · p. 921 cita
[40]Este retrato es obra del artista Espinosa. Al pie del retrato se lee: « Post Nubila Faebus. Simón Bolí- var, Libertador y padre de la Patria». A la izquierda, y en letra más pequeña: «hecho en 1819, edad 36 años 6 meses». Este retrato estaba en la Casa de Moneda, de donde se trajo al Museo por disposición del señor…p. 92
27Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · p. 821 cita
[41]que los retratos de Bolívar muestran un rostro visible y construido del héroe; son unos nuevos medios portadores que funcionan como suplemento del cuerpo real y que fueron elaborados con determinados papeles en las interacciones entre el artista y el modelo. 82 Editored rsiacordérmfirs9cred oa fi9d 7firiad as…p. 82
28Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · p. 691 cita
[42]el mundo antiguo, los contemporáneos y el porvenir entonan un coro para celebrar su gloria. Así, las representaciones en torno al que se fue consolidando en las últimas décadas del XIX como el padre de la patria se volvieron más intrincadas en cuanto combinaron la imagen y los textos apelando de diferentes maneras al…p. 69
29Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 2191 cita
[43]inmensos de esta tierra tan rica y tan hermosa, son totalmente desconocidos en la actualidad. Los recuerdos tan originales, tan poéticos de los primitivos habitantes de América se van oscureciendo día por día; la varonil constancia de los compañeros de Colón, los preciosos episodios de la Conquista son casi de todo el…p. 219
30Historia de Colombia. La Gran Colombia II. Tomo 10Juan Salvat, Roberto García Rojas (directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico) · p. 681 cita
[44]Bolivar en Europa, se habia difundido en Paris la moda del «sombrero a la Bolivar», el cual, segun el cronista, se caracteri- zaba por tener copa alta y ala ancha, en contraste con el de ala corta y baja copa que usaban los rea- listas. Este recuento sucinto y decididamente incom- pleto de las expresiones del arte…p. 68
31Historia de Colombia. La Colombia más Antigua. Tomo 1Gonzalo Hernández de Alba (dir.); Camilo Domínguez O., José L. Lorenzo, Amancio Fernández, Gonzalo Correal y otros · p. 181 cita
[45]se manifestó en la empresa construc- xl tora de la nacionalidad, que fue su fruto inmediato; se hizo patente en la lucha por defender nuestras fronteras y conservar la integridad del territorio; se mostró en los enfrentamientos partidistas y en la sangría de las guerras civiles; se tradujo en más de una inestabilidad…p. 18