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Biografía

José María del Castillo y Rada

Independencia

1776–1835

18 min de lectura38 documentos
Nacimiento1776, Cartagena de Indias
Fallecimiento1835, Bogotá
RolesAbogado y jurista rosarista · Diputado por Tunja y Mariquita en la Patria Boba
Lugar principalColombia
Período históricoIndependencia1810–1831
03

La biografía

En la historia constitucional y hacendaria de Colombia hay una figura que, sin haber empuñado espada ni haber presidido la República, definió el molde fiscal del Estado naciente: José María del Castillo y Rada (Cartagena, 1776 – Bogotá, 1833). Jurista rosarista, diputado en las juntas provinciales de la primera independencia, condenado a muerte por Pablo Morillo y luego rescatado del presidio, secretario de Hacienda de la Gran Colombia bajo Bolívar y Santander, vicepresidente interino y último rector del Colegio del Rosario antes de morir, tradujo la Ilustración tardía neogranadina en propuestas institucionales concretas —supresión del diezmo, desamortización de manos muertas, contribución directa proporcional, abolición de alcabalas y estancos— y en Memorias de Hacienda que fijaron durante medio siglo el vocabulario con que Colombia discutiría su propia economía. Su obra fue en gran medida un andamiaje sin edificio: la República siguió siendo colonial en lo económico bastante después de sus reformas. Pero fue él quien dibujó los planos.

02

Línea de vida

  1. 1776

    Nacimiento en Cartagena de Indias

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    Nació en Cartagena de Indias en el seno de la primera generación de la familia Del Castillo y Rada en esa ciudad, una elite criolla emergente que combinaba trayectorias mercantiles y políticas en el Caribe hispánico.

  2. 1800

    Formación en el Colegio Mayor del Rosario

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    Se formó como jurista en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario en Santafé, institución de tradición tomista donde también circulaban las ideas de la Ilustración española; su formación combinó el derecho con el ambiente intelectual renovador promovido por figuras como José Celestino Mutis.

  3. 1810

    Participación en los movimientos autonomistas de Cartagena

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    El cabildo de Cartagena depuso y expulsó al gobernador de la provincia el 22 de mayo y el 14 de junio de 1810; Castillo y Rada, abogado de reputación con treinta y cuatro años, se integró al proceso político que llevaría a la declaración de independencia absoluta de la provincia en noviembre de 1811.

  4. 1811

    Independencia absoluta de Cartagena

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    La provincia de Cartagena declaró su independencia absoluta en noviembre de 1811; Castillo y Rada actuó en el interior político de esa Cartagena en efervescencia, marcada por el antagonismo entre el radicalismo de Gabriel Piñeres y la moderación patricia de García de Toledo.

  5. 1814

    Triunvirato interino de gobierno

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    El 5 de octubre de 1814 se instaló un triunvirato interino de gobierno en el que Castillo y Rada estuvo entre las figuras vinculadas, junto a Fernández Madrid; el triunvirato gobernó hasta enero de 1815, cuando entró a presidirlo Custodio García Rovira, en el momento más crítico ante la inminente reconquista española.

  6. 1815

    Condena a muerte por Pablo Morillo y conmutación de la pena

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    Instalada la Reconquista, Morillo lo detuvo, juzgó y condenó a muerte bajo el régimen del terror. Numerosas mujeres santafereñas intercedieron ante Morillo, y con la influencia del jefe peninsular Carlos Tolrá se conmutó la pena capital por presidio en la fortaleza de Omoa, en la costa hondureña.

  7. 1820

    Liberación del presidio por las tropas de Montilla

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    Tras ser confinado en Panamá durante un año y trasladado luego a Cartagena de Indias en trabajos forzados, fue liberado en julio de 1820 cuando las tropas del general Mariano Montilla tomaron la ciudad; cinco años de prisión y presidio separaban al triunviro de 1814 del hacendista que volvería a la vida pública.

  8. 1821

    Congreso de Cúcuta y organización constitucional de la Gran Colombia

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    Fue figura central en el Congreso General de Colombia, instalado el 6 de mayo de 1821 en Villa del Rosario de Cúcuta, que formalizó la unión de Venezuela y la Nueva Granada; la Constitución aprobada consagró el deber universal de contribuir a los gastos públicos, principio que sería el eje de toda su obra hacendaria posterior.

  9. 1821

    Nombramiento como secretario de Hacienda de la Gran Colombia

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    Nombrado secretario de Hacienda tras el Congreso de Cúcuta, se convirtió en el primer organizador del sistema fiscal del naciente Estado; Santander reconoció en carta a Bolívar del 23 de diciembre de 1826 que Castillo y Rada había manejado todo lo relativo a la Hacienda Nacional —empréstito, rentas, etc.— siendo el referente indispensable para resolver los apuros fiscales.

  10. 1822

    Memorias de Hacienda: programa fiscal ilustrado

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    En sus Memorias de Hacienda sostenidas ante el Congreso durante los años veinte, propuso la supresión del diezmo —calificándolo de tributo injusto, insoportable y funesto para la agricultura—, la desamortización de bienes de manos muertas, la abolición de alcabalas y estancos, y la contribución directa proporcional como base del nuevo sistema tributario republicano.

  11. 1828

    Convención de Ocaña

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    Participó en la Convención de Ocaña de 1828, convocada para reformar la Constitución de Cúcuta ante la crisis política de la Gran Colombia; el fracaso de la convención precipitó la dictadura de Bolívar y el inicio de la desintegración del proyecto grancolombiano.

  12. 1833

    Rectoría del Colegio Mayor del Rosario y muerte en Bogotá

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    Ejerció como último rector del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario antes de morir en Bogotá en 1835, cerrando su trayectoria en la misma institución donde se había formado como jurista décadas atrás.

El criollo cartagenero y su formación

Nació en 1776 en Cartagena de Indias, una ciudad que era ante todo plaza mercantil: puerto y fortaleza del Caribe hispánico, con una elite de españoles y criollos que vivía del comercio ultramarino y una población mayoritaria de castas —mestizos, negros libres, mulatos— que sostenía la vida urbana bajo un régimen de jerarquías rígidas. Los Del Castillo y Rada eran la primera generación de la familia en Cartagena; no una dinastía antigua, sino una casa nueva que se abrió camino en las últimas décadas coloniales y que, en el momento decisivo, tomaría parte activa en la guerra de independencia y en la organización de la nueva república. En la Nueva Granada colonial, el parentesco pesaba más que la fortuna para definir el acceso a la elite, y las redes familiares eran el vehículo principal de adaptación de los grupos regionales. Los Castillo y Rada entraron al círculo dirigente combinando trayectorias mercantiles, políticas y militares en un solo apellido.

Del entorno cartagenero, José María saltó pronto al camino que la elite criolla instruida reservaba a sus hijos más prometedores: el estudio del derecho en Santafé de Bogotá. Era la ruta obligada para aspirar a cargos gubernamentales y al prestigio social que estos conferían, aunque, para los nacidos en América, las probabilidades reales de ascenso en la jerarquía virreinal eran escasas. Esa contradicción entre expectativas altas y techos bajos fue el suelo emocional de toda una generación de criollos ilustrados que hacia 1810 encontraría en la independencia la salida a un desajuste que ya no podían tolerar.

Se formó en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, la institución que educó a buena parte de los cuadros civiles del futuro Estado. Su formación fue jurídica y tomista, pero se movió en un ambiente donde ya circulaban con fuerza las ideas de la Ilustración española y la ciencia moderna. La intelligentsia criolla de la Nueva Granada entre 1760 y 1800 compartía con los ilustrados peninsulares el rechazo a la escolástica, el entusiasmo por las ciencias naturales y la fe en la educación como palanca de progreso económico y social. José Celestino Mutis, llegado a Santafé en 1761 como médico del virrey, era el principal agente de esa renovación científica. Castillo y Rada creció intelectualmente en ese cruce entre la tradición jurídica del Rosario y la novedad ilustrada, y la marca sería duradera: sus Memorias de Hacienda de los años veinte respiran ese aire, con su fe en la razón administrativa, su desprecio por lo que consideraba supersticiones fiscales heredadas y su convicción de que la ley bien hecha podía transformar la economía.

De abogado a insurgente

Cuando en 1810 se desató la crisis del régimen colonial, Castillo y Rada tenía treinta y cuatro años y era un abogado formado, con reputación en Cartagena y conexiones en Santafé. El cabildo de Cartagena depuso y expulsó al gobernador de la provincia el 22 de mayo y el 14 de junio de 1810, en el marco de la ola de movimientos autonomistas que recorrió las ciudades neogranadinas ese año. En diciembre, la ciudad convocó a todos los vecinos libres —incluidos mestizos y castas con casa poblada o ingreso independiente— para formar una Junta Provincial, en una apertura política inusual que anticipaba el clima de radicalización cartagenero. Aquella junta excluía a esclavos y a quienes no supieran leer ni escribir sin las condiciones económicas requeridas, pero incorporaba a un espectro social más amplio del que la ciudad había admitido bajo el rey.

En noviembre de 1811 la provincia de Cartagena declaró su independencia absoluta, cuya acta se conserva en el Museo Nacional de Bogotá, y se convirtió en uno de los focos más avanzados de la primera República. Castillo y Rada se movió en el interior político de esa Cartagena en efervescencia, marcada por el antagonismo entre Gabriel Piñeres, a quien las elites acusaban de predicar la igualdad a negros y mulatos y de querer eliminar las jerarquías sociales, y los dirigentes moderados como García de Toledo, que lo veían como un demagogo peligroso. Ese pulso entre radicalismo popular y moderación patricia dividió a la ciudad y fue una de las claves de su debilidad posterior frente al enemigo común.

De Cartagena, Castillo y Rada pasó al escenario nacional. Fue diputado por las provincias de Tunja y Mariquita en los cuerpos legislativos de la Patria Boba, aquel sistema confederal neogranadino que entre 1810 y 1816 intentó, sin éxito, resolver la disputa entre federalistas y centralistas y las rivalidades entre provincias y ciudades vecinas: Mompox contra Cartagena, Girón contra Pamplona, y así. Ejerció la gobernación de Tunja y participó en la prensa política de la época, entre cuyos órganos figuraba Argos, tribuna del bando patriota. En octubre de 1814, cuando la Confederación buscaba concentrar el mando ante la evidente amenaza de una reconquista española, se instaló un triunvirato interino que gobernó hasta enero de 1815, presidido a partir de esa fecha por Custodio García Rovira; Castillo y Rada estuvo entre las figuras vinculadas a ese ensayo de ejecutivo colegiado, junto a nombres como Fernández Madrid.

El experimento fue efímero. La expedición de Pablo Morillo, la más grande enviada por España a América desde la Conquista, cayó sobre la Nueva Granada en 1815. Cartagena resistió un sitio atroz, en el que perdió más de la tercera parte de su población mientras los españoles dejaban 3.125 muertos y otros 3.000 enfermos, pero cayó, y con ella el resto del país. La resistencia pasiva de las comunidades ante las exigencias militares y la deserción masiva de las tropas patriotas terminaron de desbaratar al ejército confederado. En el momento más crítico, el conflicto entre Bolívar y las autoridades de Cartagena sobre el mando militar y los aprovisionamientos estuvo a punto de desatar una nueva guerra civil interna.

Sentenciado a muerte

Instalada la Reconquista, Morillo montó un aparato represivo que sería recordado como el régimen del terror: consejos de guerra que imponían la pena capital a los acusados de rebelión, un Consejo de Purificación para los desleales al rey, Juntas de Secuestros que incautaban los bienes de los patriotas. Bajo ese régimen, Castillo y Rada fue detenido, juzgado y condenado a muerte.

La sentencia no se ejecutó. Numerosas mujeres santafereñas intercedieron ante Morillo en su favor, y con la influencia del jefe peninsular Carlos Tolrá se logró conmutar la pena capital por presidio en la fortaleza de Omoa, en la costa hondureña. Fue confinado primero en Panamá durante un año, y luego trasladado a Cartagena de Indias, donde permaneció bajo trabajos forzados hasta julio de 1820, cuando las tropas del general Mariano Montilla liberaron la ciudad. Cinco años de prisión, presidio y humillación separan al triunviro de 1814 del hacendista que volvería a la vida pública en 1821.

En ese hueco se rehízo el personaje. Castillo y Rada llegó al Congreso de Cúcuta con el prestigio moral de haber sobrevivido a la sentencia de Morillo, con las credenciales de la primera independencia intactas y con la conciencia clara de lo que había fallado: un sistema republicano que se había desangrado en disputas federales y en peleas por el mando mientras el enemigo desembarcaba. Volvió convertido en un cuadro civil con vocación centralizadora, dispuesto a apoyar a los hombres del ejército libertador, sobre todo a Bolívar, en la construcción de un Estado unitario capaz de defenderse.

El arquitecto en Cúcuta

La Gran Colombia había sido proclamada por iniciativa de Bolívar en diciembre de 1819 en el Congreso de Angostura. Faltaba, sin embargo, darle forma constitucional, unir jurídicamente a Venezuela y la Nueva Granada, y organizar un Estado sobre las ruinas fiscales, administrativas y humanas de once años de guerra. Esa tarea correspondió al Congreso General de Colombia, instalado el 6 de mayo de 1821 en la sacristía de la iglesia del Rosario, en Villa del Rosario de Cúcuta, presidido por el general Antonio Nariño, con 57 diputados por Cundinamarca y Venezuela que habían oído la misa del Espíritu Santo en la misma iglesia antes de comenzar sus sesiones.

Castillo y Rada fue una de las figuras centrales de aquel Congreso. La Constitución de Cúcuta consagró los principios del liberalismo constitucional que se estaban imponiendo en el mundo atlántico: legalidad, presunción de inocencia, prohibición de detención sin proceso, derecho a no testificar contra uno mismo o sus parientes. Y estableció, con implicaciones enormes para la vida futura de la República, que el deber de cada ciudadano era contribuir a los gastos públicos, dándole al impuesto el carácter de universal. Ese principio, que era el fin del privilegio fiscal y la igualdad ante la carga tributaria, sería el eje de toda la obra hacendaria posterior de Castillo y Rada.

Cúcuta inauguró un patrón que marcaría la historia constitucional colombiana durante más de un siglo: la alternancia entre revisiones y reescrituras constitucionales al ritmo aproximado de una por década entre 1821 y 1936. Castillo y Rada no llegó a ver la mayor parte de esa deriva, pero fue uno de los que fijó el molde inicial. Ecuador, incorporado a la Gran Colombia tras la batalla de Pichincha en 1822, no tuvo representación adecuada en aquel congreso, y su unión al proyecto colombiano se produjo más como anexión de un territorio conquistado militarmente que como integración negociada, fisura que anunciaba tensiones futuras.

Secretario de Hacienda: el diagnóstico

De Cúcuta, Castillo y Rada pasó directamente al gabinete. Fue nombrado secretario de Hacienda de la Gran Colombia, cargo que ejercería con intermitencias durante casi toda la década siguiente y que lo convirtió en el primer organizador del sistema fiscal del naciente Estado. A su lado, en Relaciones Exteriores, trabajaba el venezolano Pedro Gual, diputado por Cartagena en Cúcuta.

Lo que encontró al asumir la Secretaría era una herencia colonial en ruinas. El sistema tributario recibido de España descansaba en las alcabalas mayor y menor, el diezmo, el quinto real —la quinta parte de la producción minera de metales preciosos—, los estancos de tabaco y aguardiente y una constelación de gravámenes menores. Los estancos habían sido, junto con el tabaco, la principal fuente de ingresos del virreinato entre 1760 y la década de 1790, y el aguardiente había estimulado incluso el crecimiento de las haciendas cañeras y los trapiches. La crisis minera obligó luego a diversificar las fuentes, multiplicar las Cajas reales y depender cada vez más de tributos indirectos que la burguesía comerciante consideraba, desde el inicio de la República, trabas al comercio y la producción. A ello se sumaban prácticas endémicas de evasión y contrabando: subdeclaración de metales preciosos, extracción clandestina, conflictos recurrentes entre la población y el fisco.

Castillo y Rada leyó ese cuadro con lucidez y lo tradujo en un programa. Sus Memorias de Hacienda, sostenidas ante el Congreso en el curso de los años veinte, articularon una crítica sistemática del orden fiscal colonial que combinaba doctrina ilustrada, argumento histórico y proyecto reformador. Sostuvo, como principio rector, que el sistema tributario debía basarse en la igualdad y la proporcionalidad: todos los ciudadanos debían contribuir en proporción a sus fuerzas, sin distinciones, excepciones ni privilegios, porque en materia fiscal, escribió, lo que más ofende no es el peso del impuesto sino la desigualdad. Era la traducción hacendaria del principio consagrado en Cúcuta.

Sobre el diezmo fue implacable. Lo calificó de tributo injusto e insoportable y funesto para la agricultura, y argumentó que mientras pesara sobre las tierras la agricultura permanecería estacionaria. Su crítica no era solo económica: era también histórica y jurídica. Sostuvo que el diezmo no había existido en el mundo cristiano hasta el siglo IV ni en España hasta el siglo XII, que se había extendido a la sombra del despotismo y la barbarie, y que ni los papas habían podido imponerlo ni los monarcas confirmarlo legítimamente. La conclusión era la supresión.

Sobre los bienes de manos muertas, esa masa de propiedad acumulada por conventos, capellanías, cofradías y demás instituciones eclesiásticas y civiles, sustraída del mercado y de la producción, fue igualmente crítico. Los identificó como un obstáculo perjudicial para la agricultura e insinuó la necesidad de desamortizarlos, adelantándose en varias décadas a las reformas que solo se ejecutarían en 1862 bajo Tomás Cipriano de Mosquera. Alcabalas y estanco de aguardiente merecieron el mismo veredicto: impuestos bárbaros, impolíticos y ruinosos para la agricultura, la industria y el comercio, contrarios a las instituciones republicanas, cuyo restablecimiento sería una violación del orden constitucional que la propia República se había dado.

La alternativa era la contribución directa: un impuesto proporcional sobre los haberes, calculado según la capacidad económica de cada ciudadano, que sustituiría a la maraña de gravámenes indirectos coloniales. Era el correlato fiscal exacto de la igualdad ciudadana consagrada en Cúcuta.

Los límites del programa

La contribución directa fracasó. Ya en 1822 se advertía que el nuevo régimen solo podía dar buenos resultados en un país menos desmoralizado, y que los ciudadanos, acostumbrados durante siglos a eludir los impuestos arbitrarios del gobierno español, hacían lo mismo con el nuevo sistema. Los contribuyentes ocultaban sus haberes; los legisladores habían contado con la probidad y el patriotismo de los ciudadanos y se habían engañado. El hábito colonial de la evasión sobrevivía al régimen colonial. La red de recaudación republicana era demasiado débil para forzar el cumplimiento, y las cifras de recaudación no permitían sostener al Estado.

Ese fracaso no era, con todo, una falla del diseño de Castillo y Rada. Era una manifestación de la contradicción estructural que atravesaba a la Nueva Granada: un derecho político formalmente liberal montado sobre una economía de raíz colonial antiliberal. La Constitución proclamaba la igualdad; la economía real, esclavista en la costa y los valles cálidos, con resguardos indígenas en el altiplano, con propiedad acumulada en manos muertas, con haciendas que apenas producían para mercados internos deprimidos, no la podía sostener. Castillo y Rada vio ese abismo con más claridad que casi cualquiera de sus contemporáneos, pero verlo no bastaba para cerrarlo.

Sus sucesores en la Secretaría de Hacienda, tras 1830, conservarían la vieja economía intacta. La República siguió siendo colonial en lo económico pese a su forma liberal. Solo bajo el gobierno de José Hilario López, entre 1849 y 1853, Manuel Murillo Toro, secretario de Hacienda, coordinaría la supresión efectiva de varios gravámenes coloniales: la alcabala, los derechos de exportación, los diezmos, el impuesto al aguardiente, los de hipoteca y registro. El estanco del tabaco, que había sido la principal fuente de ingresos del virreinato y de la República temprana, fue desmontado en el mismo período. La desamortización esperaría a Mosquera en 1862, aunque con procedimientos distintos a los que Castillo y Rada había insinuado. La agenda reformista que él había fijado en los años veinte tardó tres décadas en ejecutarse siquiera parcialmente.

Delegado del vicepresidente

Mientras Bolívar guerreaba en el sur, en Pichincha, Junín y Ayacucho, la Gran Colombia era gobernada por Francisco de Paula Santander desde Bogotá, en un ejercicio de vicepresidencia que fue de hecho una presidencia efectiva. Castillo y Rada fue pieza central de ese gobierno. Ejerció incluso la vicepresidencia interina en momentos de ausencia de Santander, y llegó a controlar de facto todo lo relativo a la Hacienda Nacional.

Ese dominio no fue solo mérito personal. Fue también resultado de la delegación tácita del propio Santander. En carta a Bolívar del 23 de diciembre de 1826, el vicepresidente reconoció que había dejado de intervenir en la hacienda nacional por hastío, permitiendo que Castillo y Rada manejara los empréstitos, las rentas y demás asuntos fiscales. El desgaste político de Santander había dejado un vacío que Castillo y Rada llenó por competencia y por presencia. Fue, durante esos años, el referente indispensable para resolver los apuros fiscales de una República en guerra crónica.

Aquel arreglo funcionó mientras funcionó la Gran Colombia. Pero desde 1826 las diferencias entre Bolívar y Santander se ahondaron profundamente y se convirtieron en uno de los ejes de la crisis del proyecto colombiano. Bolívar, decepcionado del reformismo apresurado de Santander y convencido de que el Estado necesitaba un ejecutivo más fuerte, propuso adoptar en Colombia la Constitución que él mismo había redactado para Bolivia, cuyo rasgo central era un presidente vitalicio con la facultad de nombrar a su sucesor. Santander y los federalistas resistieron. La Convención de Ocaña, convocada en 1828 para resolver el pleito constitucional, no alcanzó ningún acuerdo. Ese mismo año, Bolívar asumió poderes extraordinarios y estableció una dictadura.

Castillo y Rada se alineó en ese pulso con Bolívar. Su convicción centralizadora, forjada en la experiencia de la Patria Boba y del presidio, lo llevaba naturalmente a los sectores partidarios de un ejecutivo fuerte. Participó en la Convención de Ocaña del lado bolivariano y sostuvo el proyecto de una nueva constitución que diera al presidente los poderes que Santander se negaba a conceder. Poco después de la Convención frustrada, y tras el atentado septembrino contra Bolívar en 1828, el coronel José María Obando lideró una revuelta en el sudeste del país en comunicación con los santanderistas de Bogotá; Bolívar se dirigió a la zona rebelde para restablecer el orden. La República se descomponía por múltiples costuras.

Los últimos años

En 1830 el proyecto se derrumbó. Venezuela y Ecuador se separaron. Bolívar renunció a la presidencia en mayo y murió en diciembre. Él mismo había reconocido ante sus más íntimos colaboradores que la reunión de Nueva Granada y Venezuela había sido posible únicamente por la fuerza de su ambición personal, y que sin él la separación sería inevitable. Confesó, con amargura, que no había podido edificar en Colombia nada que pareciera gobierno, ni administración, ni orden siquiera, y que, faltando la fuerza de su ambición con su muerte, sería de gran utilidad anticipar la separación de las dos partes.

Castillo y Rada sobrevivió al colapso del proyecto al que había servido. Regresó a Bogotá y a los espacios civiles que habían marcado su juventud. Fue nombrado rector del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, la institución que lo había formado, y ejerció esa rectoría en los años finales de su vida. En 1832, ante el Congreso de la Nueva Granada, sostuvo, en un pronunciamiento que resume su temperamento fiscal, que en el estado de tranquilidad existente y adoptando una economía bien entendida en los gastos, no había necesidad de aumentar los impuestos públicos. El austerísimo hacendista mantenía intacta, hasta el final, su fe en que la reforma del gasto podía sustituir el aumento de las cargas.

Murió en Bogotá en 1833, a los 57 años. Le sobrevivieron los apellidos, pues los Del Castillo y Rada mantendrían durante el siglo XIX una presencia visible en la vida comercial y política de Cartagena y del país, y le sobrevivió, sobre todo, un archivo de Memorias de Hacienda que las generaciones siguientes leerían y reciclarían.

Su red

Fue un hombre de instituciones más que de amistades notorias, y su vida transcurrió cruzando tres círculos que se superponían sin confundirse. Cartagena le dio el suelo. En la familia y en las redes mercantiles del Consulado de Comercio, creado en junio de 1795 como espacio de poder y privilegio de las elites mercantiles, se formó la base social sobre la que se levantó su carrera; allí aprendió a moverse entre casas nuevas y viejas, entre comerciantes y funcionarios, en el clima caribeño de una plaza que era a la vez fortaleza y bolsa.

Santafé le dio el mundo intelectual. El Colegio del Rosario, con su derecho tomista permeado por lecturas modernas, y la sociabilidad ilustrada tardía de los herederos de Mutis, lo empaparon de una convicción que arrastraría toda la vida: la de que la ley bien hecha y la administración razonada podían torcer la fatalidad económica de un país. En esa Santafé de fines del siglo XVIII se forjaron sus lealtades más duraderas y sus reflejos de jurista.

La política republicana le dio los interlocutores. Compartió gabinete con Pedro Gual y respaldó la visión centralizadora de Bolívar hasta el final. Con Santander mantuvo una relación funcional que fue más una convivencia administrativa que una alianza política, y que se agrietó cuando tomó partido claro en la disputa constitucional de 1826-1828. No fue nunca hombre de facción cerrada ni de tertulia bulliciosa: su manera de hacer política pasaba por los despachos, por las Memorias, por los proyectos de ley redactados con paciencia de jurista. Era un constructor de instituciones, no un caudillo; un jurista que creía en la ley bien hecha, no un revolucionario en el sentido nariñista del término.

Su huella

No fue el estadista todopoderoso que refunda un país. El proyecto grancolombiano no le dio esa oportunidad, y la estructura económica heredada le impuso techos que ninguna reforma administrativa podía romper por sí sola. Fue, en cambio, el arquitecto intelectual del fisco republicano temprano: el jurista rosarista que tradujo el ideario ilustrado tardío en propuestas hacendarias concretas, el hombre a quien Santander delegó de hecho el manejo de la Hacienda y a quien Bolívar sostuvo hasta el final. En la sombra de las grandes figuras militares y de los grandes ideólogos partidistas, fue la inteligencia civil que trató de darle al Estado colombiano una arquitectura fiscal digna de su forma constitucional.

Cuando Murillo Toro llegó al Ministerio en 1849 y Mosquera decretó la desamortización en 1862, no estaban inventando: estaban ejecutando, con las herramientas políticas que Castillo y Rada no tuvo, un programa que él había trazado décadas antes. La suya fue una lucidez adelantada a la República que le tocó servir, y la distancia entre lo que propuso y lo que se hizo mide con exactitud la resistencia de la economía colonial a morir del todo. Medio siglo tardó Colombia en llegar a las conclusiones que él había dejado escritas antes de los cuarenta años.

04

Conexiones del archivo

Red histórica

05

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

38 documentos · 52 fragmentos
01Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · Páginas 400, 6312 citas
[1]

n e c o n ó m ic a. P. 29. 3 Acerca los D e l C a s tillo y Rada, véase R estrepo L in c e (1993); lim é n e z (1950); L e c o m p te (1977). 4 L a te m p r a n a d e s a p a ric ió n de sus p a d re s, en 1786, d e jó a lo s D e l C a s tillo y R a d a en m a Las redes familiares y el comercio en Cartagena: el caso…

p. 631
[48]

con empeño y dedicación l a st a r e a s ne c e s a r i a sparae llogrode e s o so b j e t i v o s,pertenecerasu scuerpos d i r e c t i v o sno s ó l ol e s c o n f e r í a s t a t u s,si n o que l e spermitía l ap o s i b i l i d a d de acceder a c i e r t o s p r i v i l e g i o s económicos y f i s c a l e s 4.…

p. 400
02Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Páginas 90, 1032 citas
[2]

í n, donde la poblaci ó n libre se sent í a blanca, la principal actividad era la miner í a de alu vi ó n. La agricultura era pobre y se estaba promoviendo la coloni zaci ó n de nuevas tierras. En Socorro y Pamplona los habitantes se agrupaban en peque ñ as parroquias rodeadas de una agricultura de grandes y medianos…

p. 90
[11]

ó n. Para formar un gobierno com ú n, si la soberan í a resid í a en el pueblo, ¿ sus representantes deb í an ser los “ cabildos ” o diputados elegidos por los vecinos?, ¿ la representaci ó n de los cabildos deb í a ser igual o proporcional a la poblaci ó n? Si el pueblo estaba formado por los ciudadanos (o vecinos) y…

p. 103
03Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · Página 651 cita
[3]

forzado de la población indígena, la mano de obra esclavizada —importada de África— se convirtió en fuerza de trabajo cada vez más numerosa, conviviendo con formas de trabajo asalariado 20. La combinación de ingresos procedentes de pro - piedades urbanas, propiedades agrarias, minas, obrajes, la incursión en…

p. 65
04Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · Páginas 112, 1202 citas
[4]

local por la vía del m atrim onio, de tal suerte que los intereses de los criollos bien relacionados sí tenían alguna representación. A unque por lo general a los criollos no se les perm itía o cupar altos cargos políticos, algunos m iem bros de la elite n eo granadina alcanzaron prestigio com o adm inistradores de…

p. 112
[7]

o r el tem a, poco se hizo al respecto, acaso p o rq u e los gastos m ilitares absorbían g ran p arte d e los recursos fiscales. A p a rtir d e la décad a d e los años 1790, los criollos ilu strad o s com enzaron a c u lp ar cada vez m ás al régim en español p o r no tom ar m ed id as ad e cu ad a s para m ejorar las…

p. 120
05Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · Página 4741 cita
[5]

un doble sentido. Antigüedad en tanto miembro de una de las familias de primeros pobladores, pero también an- tigüedad como miembro de la institución universitaria. Condiciones a las que se sumaba la proveniencia regio- nal, motivo central en la formación de bandos y partidos. En una palabra, aunque los estudiantes…

p. 474
06Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · Página 5491 cita
[6]

franc é s cuyas obras, que penetran lentamente y a menudo de contrabando, influir á n de manera decisiva s ó lo en la generaci ó n siguiente, la que har á la Independencia. En la etapa comprendida entre 1760 y 1800 la intelligentsia criolla se encuentra preocupada por los mismos temas, los mismos problemas y…

p. 549
07Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · Página 831 cita
[8]

acta en la que se declaraba la total independencia de la provincia de Cartagena, en Nueva Granada, histérico documento que se conserva en el Museo Nacional de Bogota. que s6lo esperaba la oportunidad para manifes- tarse, como ocurrié en Cartagena el 22 de mayo y el 14 de junio de 1810, cuando el cabildo depuso al…

p. 83
08Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · Página 3091 cita
[9]

, in Spain, AGI, Santa Fe . . On these events, see ‘‘Acta de independencia de la Provincia de Cartagena en la Nueva Granada,’’  November  (:–), and ‘‘Defensa hecha por... Toledo’’ (:, , –), both in [Corrales], Documentos; Urueta, Cartagena,  Notes to Pages – –; F. de P.…

p. 309
09Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · Página 3091 cita
[10]

, in Spain, AGI, Santa Fe . . On these events, see ‘‘Acta de independencia de la Provincia de Cartagena en la Nueva Granada,’’  November  (:–), and ‘‘Defensa hecha por... Toledo’’ (:, , –), both in [Corrales], Documentos; Urueta, Cartagena,  Notes to Pages – –; F. de P.…

p. 309
10Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · Páginas 182, 2092 citas
[12]

a la influencia norteamericana como a la fragmentación de la soberanía en el curso de los primeros meses de transformación política. Cada estado participante es soberano; posee una representación elegida y un ejecutivo. Las provincias se reconocen «libres, independientes y soberanas, [y tienen] una forma de gobierno…

p. 182
[16]

un escalamiento de la guerra le dieron al conflicto un giro popular y sangriento. Los marcos de movilización de la población y de los tributos son los pueblos, en mayor medida porque la Confederación cuidaba bien de los municipios, fundamento de su razón de ser. Después de un momento de fructífera cooperación con los…

p. 209
11Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · Páginas 182, 2092 citas
[13]

a la influencia norteamericana como a la fragmentación de la soberanía en el curso de los primeros meses de transformación política. Cada estado participante es soberano; posee una representación elegida y un ejecutivo. Las provincias se reconocen «libres, independientes y soberanas, [y tienen] una forma de gobierno…

p. 182
[17]

un escalamiento de la guerra le dieron al conflicto un giro popular y sangriento. Los marcos de movilización de la población y de los tributos son los pueblos, en mayor medida porque la Confederación cuidaba bien de los municipios, fundamento de su razón de ser. Después de un momento de fructífera cooperación con los…

p. 209
12Gran Enciclopedia de Colombia - Biografías 1Varios autores (Círculo de Lectores) · 2007 · Página 1881 cita
[14]

Fernandez Madrid. Este triunvirato interino se instalé el 5 de octubre de 1814 y goberné hasta enero de 1815, cuando entré a presidirlo Custodio Garcia Rovira. Duran- te el régimen del terror, fue sentenciado a muerte por el pacificador Pablo Morillo, y encerrado en el edificio del Colegio Mayor del Rosario. Sin em-…

p. 188
13Historia de Colombia. La Independencia II. Tomo 8Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); Ricardo Martín (dir. de la obra); German Arciniegas y otros colaboradores · 1988 · Página 281 cita
[15]

dia a los nativos lares. Como es de suponer, cuando finalmente el ge- neral Morillo y sus tropas penetraron en la ciudad, 859 lo que encontraron fue el mas macabro de los es- pectaculos: cadaveres, ruina, miseria, muerte por todas partes. Don Lino de Pombo, testigo presencial del asedio, y otros coeténeos, como el…

p. 28
14Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · Página 2911 cita
[18]

Constitución de Cúcuta de 1821 se consagraron principios como el de legalidad, la presunción de inocencia, la prohibición de detención sin proceso judicial previo, y la prohibición de tes - tificar contra uno mismo o sus parientes 32. No obstante, en medio de la guerra y con el propósito de con - jurar situaciones de…

p. 291
15Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · Página 611 cita
[19]

conjunto de leyes podemos rescatar algunos de sus artículos que se orientan al mantenimiento de las propiedades secuestradas. Mediante los procedimientos de secuestros, el Virreinato de Nueva Granada y su capital Santafé de Bogotá se convirtieron en la región administrativa de mayor fortaleza para la “pacificación”,…

p. 61
16Gran Bretaña y la Independencia de Venezuela y ColombiaD. A. G. Waddell · 1983 · Página 1591 cita
[20]

no tenían atribuciones en asuntos militares y que los oficiales del ej ército debían obedecer las órdenes del comando nacional, no del gobierno local. Durante el involuntario retraso, el número de soldados de que disponía Bolívar, que a la sazón estaban estacionados en Mompós, comenzó a declinar a causa de…

p. 159
17La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · Página 661 cita
[21]

los que expresara con claridad su pensamiento político y, sin embargo, expuse suficientemente lo que pensaban de él y de sus ideas varios de los dirigentes del partido de las élites cartageneras, algunos poderosos comerciantes y altos funcionarios. Y también mostré cómo coincidían con las opiniones de un personaje que…

p. 66
18Peregrinación de AlphaManuel Ancízar · 2016 · Página 5751 cita
[22]

su ejemplo y la enseñanza perfecciona el alma de 17 jóvenes, tan modes - tas como entendidas. Si la concurrencia del comercio ha dado a San José la supremacía de las riquezas, el esmero por la instrucción pública y privada, afianzará la supremacía intelectual del Rosario, más noble y duradera que la otra. El día 6 de…

p. 575
19Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · Páginas 112, 1152 citas
[23]

the rest of New Granada except the Caribbean coast and far southwest. Bolivar organized a provisional patriot government at Bogota, naming Santander to head it. Then, in December 1819, he was in Angostura (present-day Ciu- dad Bolivar), temporary capital of patriot Venezuela, where at his behest the Venezuelan…

p. 112
[45]

blame to Vice President San- tander, a man who had dropped out of law study to fight for indepen- dence but as chief executive surrounded himself with ardent young lawyers as helpers and advisers. What the country needed, in Boli- var's view, was a stronger executive, a less assertive legislature, and a partial…

p. 115
20Historia de Colombia. La Gran Colombia I. Tomo 9Salvat Editores (Dirección: Juan Salvat, Roberto García Rojas; Director científico: Gonzalo Hernández de Alba) · 1988 · Páginas 47, 702 citas
[24]

la derecha, otra de las banderas espanolas que figura en el Museo Nacional es esa del siglo xv, que lleva los escudos de Castilla y de Leon. El economista caraqueno Pedro Gual, Secretario de Hacienda y de Relaciones Exteriores con Santander. Su nombramiento para el primer cargo obedecia al deseo de sanear las finanzas…

p. 47
[50]

no se establecié una economia nacional de tipo in- dustrial y porque el Estado carecié durante todo el siglo pasado de un registro de las propiedades pri- vadas. Al lado de esta innovacién en materia fiscal con- tinuaron las tradicionales contribuciones indirectas coloniales, las cuales gravaban los sectores eco-…

p. 70
21Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · Página 2471 cita
[25]

institutional reforms taken by the preceding regime, when it was one of the opposite party. Laws passed by the political enemy were necessarily to be replaced with politically correct ones, beginning with that most fundamental code of laws, the national consti- tution. At least from the Constitution of Cúcuta of 1821,…

p. 247
22Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · Página 191 cita
[26]

tenido adecuada representa- ción enel comgreso constituyente, La incorporación del Ecuador sé efectuó come una simple anexión del terdóro militarmente conquistado y el ejército patriota, luego de la talla de Pichincha, en 1822 Guaya- quil ciudad que tabla declarado imi- viduaimente su independencia, fue amexada a la…

p. 19
23Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · Páginas 96, 101, 107, 112, 179, 197, 6117 citas
[27]

la República, efecto admirable que no puede atribuirse a otra causa que a las mejoras introduci- das por nuestras leyes en todos los ramos». Precisa y define las leyes que deben regular el sistema tributario: «El objeto preferente del Congreso debe ser arreglar las imposiciones de manera que sin ser onerosas a los…

p. 96
[28]

delicada, sin perjudicar a los contribuyentes ni obstruir los caminos de la riqueza. De este género son los que en mi opinión deben subsistir con las modificaciones y reformas que se han propuesto. Y si no son suficientes para cubrir todos los gastos presupuestos, ¿cuáles otros deberán decretarse, o conservarse para…

p. 107
[29]

están afectas, en beneficio del clero, todas las tierras de la República; carga pesadísima que pesa solamente sobre la profesión más útil de la sociedad, y sobre los ciudadanos más dignos de la protección de las leyes. No puede ima- ginarse que, oprimida por ella, pueda mejorar su suerte la agricultura. Mientras la…

p. 101
[30]

hasta el xii; que se extendió y propagó a la sombra de la barbarie, en razón de los progresos del despotismo, y de la opinión que atribuía a los pontífices y a los reyes facultad para dis- poner de los bienes y haciendas de los particulares, como de una propiedad; tributo que ni los papas pudieron impo- ner, ni los…

p. 611
[33]

provincias de Azuero, Bogotá, Chocó, Fábrega, Ocaña, Mariquita, Neiva, Panamá, Riohacha, Santa Marta, Socorro, Valledupar y Veraguas; suprimida la contribución del trabajo perso- nal subsidiario y la de hipotecas y registro en la provincia de Bogotá; la de quintos de oro en Antioquia, Bogotá y Mariquita; suprimida la…

p. 197
[35]

de 1850. En el capítulo destinado a explicar el sentido de la reforma agraria de 1850 se harán varias consideracio- nes en torno a la afirmación últimamente reproducida del señor Camacho Roldán. Hacia 1850 había una falta de unidad en el sistema tributario nacional. Camacho Roldán dice en septiembre 180 Línd Eiíceir…

p. 179
[38]

Castillo y Rada es, después de Antonio Nariño y Camilo Torres, la segunda crítica de la econo- mía colonial. Prolonga airosamente la tradición de esos dos próceres. A través de él se unen con Manuel Murillo Toro. Mas después de Castillo y Rada la República seguirá siendo colonial. La vieja economía será conservada…

p. 112
24Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · Páginas 409, 6832 citas
[31]

hace a sí mismo la imposición, porque él mismo declara sus capitales, la naturaleza de ellos, y sus ganancias”. Huérfana de compulsiones estatales, la obediencia a este régi - men fiscal requería de un avanzado proceso de construcción de la ciudadanía moderna. El redactor del periódico Iris de Venezuela señaló en 1822…

p. 409
[41]

en decadencia y su cons - titución física se había arruinado de tal manera que ya ningún estímulo parecía reanimar sus fuerzas. Como estaba convencido de su incapacidad para mantenerse más tiempo en el servicio público, dado que calculaba que ya no le quedaban sino cuatro o seis años de vida penosa, se sintió obligado…

p. 683
25Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · Página 2121 cita
[32]

que las anuló. Su oposición a la política que —como con- secuencia secundaria— causó el cambio de rumbo en lo fiscal tenía poco que ver con lo que toca estrictamente a este aspecto; ni siquiera lo mienta en sus Memorias sobre el origen de las desavenencias con Bolívar 227. Pero en forma general sí se puede afirmar de…

p. 212
26Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · Página 2451 cita
[34]

suprimidos muchos gravámenes que entrababan el desarrollo de las fuerzas productivas. En el capítulo referente a los impuestos en la Colonia, vimos cómo estos eran grandes en número, no tenían una finalidad concreta y solo frenaban el desarrollo del comercio. Como expresión franca del sistema colonial, fueron atacados…

p. 245
27Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 1471 cita
[36]

] general José Hilario López (1798-1869) fue elegido presidente de la Nueva Gra- nada, tras una tormentosa sesión del Congreso el 7 de marzo de 1849, para el período 1848- 1853. Durante su mandato, y bajo la coordinación del secretario de Hacienda, Manuel Murillo Toro (1816-1880), se concretaron bue- na parte de las…

p. 147
28Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · Página 1481 cita
[37]

cabeceras de las administraciones generales. El establecimien- to del monopolio directo se dio de forma gradual, y entre tanto se permitió la coexistencia de los métodos anteriores, el de arrendamiento y el de asiento por remate del estanco de aguardiente. Las diversas reformas de la renta del aguardiente fueron…

p. 148
29Idola ForiCarlos Arturo Torres · 2016 · Página 1991 cita
[39]

desaparición privó a la patria del prohombre civil que habría represen- tado en el Norte de América del Sur el sentimiento cívico y la supremacía de ideas que en las afortunadas regiones del Plata tuvo su culminación en la personalidad de Riva- davia. Concedió el hado al argentino lo que al colom- biano negara, y de…

p. 199
3030 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · Página 571 cita
[40]

estragos hizo en todos los ramos de la administración, en la moral y en la política fue fecunda en arbitrios para agotar las rentas distrayéndolas caprichosamente. El gobierno se dedicó con el mayor celo a crear un sistema, dando unidad y buena dirección a este importante ramo de la dicha pública, haciendo economías…

p. 57
31Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · Página 661 cita
[42]

the civil war fought between 1830 and 1831. The territory that Gran Colombia called Cundinamarca be- came the Republic of New Granada. Following Simón Bolívar’s resignation of the presidency in May 1830 and his death in December of that year, Rafael Urdaneta assumed leadership of New Granada’s national military and…

p. 66
32Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · Página 991 cita
[43]

de integracion politica de la Gran Colombia, con la unién de Venezuela, Nueva Granada y Quito. Los centralistas defendieron la integracion en una republica unitaria e indivisible, con un gobierno fuerte, adaptable a la realidad americana, de carac- ter discolo y anarquico, y con una administracion centralista para el…

p. 99
33La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · Página 4011 cita
[44]

facciosos han logrado precipitar al general páez en una defección ignominiosa alagándolo con la infame esperanza de erigirse en rey y tirano de sus compatriotas, por medio de la violencia y de la fuerza que tiene a sus órdenes, es llegado el tiempo de sostener con firmeza y constancia este principio vita, es pacto…

p. 401
34La Gran Colombia y la Gran Holanda, 1815-1830. Una relación entre sueño y realidadSytze van der Veen · 2018 · Página 2601 cita
[46]

poco después del atentado a Bolívar, se produjo una revuelta en el sudeste. Lideraba el movimiento el coronel 267 Sytze van der Veen José María Obando, que estaba en comunicación con los santanderistas en Bogotá. Hacia finales de año, Bolívar partió rumbo a la zona rebelde para imponer el orden. No solo Obando…

p. 260
35Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · Página 651 cita
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the acts of repression inflicted on him and his followers by Bolívar's dictator- Page 23 ship, and his political style was clearly what came to be known in Colombia as "sectarian," or highly partisan behavior. Faithful to his own legalistic bent, Santander was careful not to violate directly the political rights of…

p. 65
36Historia doble de la Costa. Tomo 2: El Presidente NietoOrlando Fals Borda · 2002 · Página 1281 cita
[49]

el asedio que los españoles hicieron a Cartagena en 1815. La especulación empezó con la venta de comida seca que había quedado en manos de comerciantes extranjeros (algunos italianos como los Bonolis, Capurros, Capellas y Bernines, y el norteamericano Glen), puesta a pre- cios exorbitantes. Estos agiotistas se sumaron…

p. 128
37¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · Página 391 cita
[51]

itinerario del co mercio colonial al conocer la actividad portuaria de Cartagena, Mompox y Honda, como también al tener una comunicación permanente con habitantes de Tunja y Popayán, hacia donde él mismo se dirigía para comercializar los productos de los indíge nas a los que evangelizaba en el piedemonte amazónico. Él…

p. 39
38Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · Página 3921 cita
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de Santa Fe de Antioquia. Los mineros se abstenían de declarar el metal y pagaban a los comerciantes en oro en polvo. Estos lo sacaban del distrito y lo declaraban en condiciones más favorables o simplemente lo sacaban de contrabando de la Nueva Granada. Ya se ha visto cómo la percepción de los quintos había…

p. 392