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Una historia del territorio

Atlántico

El Atlántico es el más pequeño de los departamentos caribeños de Colombia, pero el que mayor peso tuvo en la articulación del comercio exterior del país durante la era del ferrocarril y el vapor.

16 min de lectura45 fuentes

El departamento del Atlántico es la más pequeña de las divisiones territoriales de la costa Caribe colombiana y, sin embargo, la que concentra el nudo neurálgico del comercio exterior del país durante buena parte de su historia moderna. Encajado en la orilla occidental del bajo Magdalena, con Barranquilla como capital y epicentro absoluto, existe como entidad político-administrativa porque una ciudad portuaria necesitó, a comienzos del siglo XX, el marco jurídico que reconociera lo que la geografía y la infraestructura ya habían decidido: la puerta del país sobre el Caribe se había desplazado desde Cartagena y Santa Marta hacia la margen izquierda de la desembocadura del río. Todo lo demás —la industria pionera, la inmigración europea y levantina, el Carnaval, el gamonalismo agrario, la fragilidad recurrente de sus obras portuarias— se organiza en torno a esa vocación de corredor entre el interior andino y el mar.

Un delta y una ciudad

El territorio del Atlántico está enteramente contenido en la región deltaica del río Magdalena, que se extiende también sobre porciones de Bolívar y Magdalena y abarca entre 280 y 320 leguas cuadradas entre el mar de las Antillas y los caños primero y tercero del delta. Es una llanura baja, cruzada por caños, ciénagas y diques aluviales, donde el río impone su ley: cada año arrastra un promedio de 125 millones de metros cúbicos de material, de los cuales unos 30 millones se depositan en la barra de Bocas de Ceniza, la desembocadura activa junto a la que se levanta Barranquilla. La marea allí es de apenas 0,60 metros y no alcanza a generar corrientes costeras significativas ni a revertir el flujo del río; el Magdalena manda solo, y su sedimento define el destino de los puertos.

El delta tiene, además de la boca activa, dos bocas antiguas abandonadas. El caño norte —el caño salado— parece haber sido el brazo principal en un pasado remoto, pero hoy no recibe aguas del río y se encuentra cubierto por manglares. Entre esos manglares y los bosques de galería que bordean los brazos con agua dulce se abren cultivos de arroz, con viviendas de campesinos encaramadas sobre los diques aluviales. Al oriente del departamento, las tierras pantanosas se prolongan hacia la Ciénaga Grande de Santa Marta; al sur, la depresión de El Guájaro se acomoda entre las serranías bajas de Piojó y Turbaná. Las marejadas del noreste azotan sobre todo la costa al oeste de Bocas de Ceniza —fueron ellas las que destruyeron los puertos de Salgar y Puerto Colombia—, mientras que la costa al oriente de la desembocadura queda relativamente protegida.

Sobre esa geografía se asienta Barranquilla, en la margen occidental del río, en el punto donde el corredor fluvial encuentra el mar. Su ventaja frente a Cartagena y Santa Marta no fue nunca la calidad de la bahía —de hecho, la barra de arena obstruyó durante décadas la navegación directa— sino la conexión inmediata con el Magdalena, la arteria que unía el interior andino con el Caribe y con el mundo. En esa asimetría entre el privilegio fluvial y la desventaja marítima se escribe casi toda la historia económica del departamento.

Antes del puerto: Malambo y la llanura formativa

Mucho antes de que el corredor comercial definiera al Atlántico, la orilla occidental del bajo Magdalena albergó una de las poblaciones ribereñas más tempranas de la llanura del Caribe. En un sitio llamado Malambo, al borde de una laguna al sur de la actual Barranquilla y muy cerca de la orilla del río, los arqueólogos fecharon en 1120 a. C. una comunidad sedentaria de pescadores que también cazaba mamíferos pequeños —guagua, conejo, venado, danta— y recolectaba moluscos, gasterópodos y corales del litoral. Entre sus restos apareció un número muy alto de fragmentos de budares, esos platos planos de barro que suelen asociarse con la preparación del cazabe, el pan de yuca. La abundancia de budares ha llevado a postular que Malambo pudo haber sido un centro de difusión, hacia otras zonas de Sudamérica, del aprovechamiento de la yuca brava y de los artefactos para procesarla. La introducción de la yuca habría producido cierta estabilidad, un aumento de la población, el florecimiento de una cerámica más elaborada y una posible división del trabajo.

La llamada Tradición Malambo dejó rastros en pocos sitios más: en la boca del río Córdoba, cerca de Ciénaga, con vasijas zoomorfas de decoración incisa; en Papare, entre Ciénaga y Santa Marta, con adornos modelados y mascarillas; y en Zambrano, sobre el bajo Magdalena. Más al sur, ya en el Formativo Tardío, el sitio de Momil, a orillas de una gran laguna del bajo Sinú, continuó la secuencia cultural de la región. Que el nombre Malambo sobreviva hoy como el de un municipio del área metropolitana de Barranquilla, y que la yuca siga siendo alimento cotidiano en la Costa, sugiere una continuidad de larga duración entre la ribera prehispánica y la ribera contemporánea.

El desplazamiento portuario del siglo XIX

Durante casi todo el siglo XIX, el comercio exterior del alto Magdalena pasó por Santa Marta. Hasta 1870, ese puerto concentraba alrededor del 90% de las importaciones y las tres cuartas partes de las exportaciones del río, y era también la principal vía de entrada y salida para los viajeros que subían al interior andino. Cartagena, aislada del Magdalena tras la decadencia del Canal del Dique, había perdido su antigua primacía colonial. Barranquilla, mientras tanto, crecía como caserío mercantil sobre la orilla izquierda del río, sin puerto marítimo directo: la barra de arena impedía que los buques de calado remontaran hasta la ciudad.

La ecuación cambió en 1870 con la terminación de un tramo ferroviario de unas cinco leguas entre Barranquilla y Salgar —también conocido como Sabanilla—, el Ferrocarril de Bolívar. Con esa pequeña obra, la carga podía descargarse en la bahía de Sabanilla y transportarse por rieles hasta el río, evitando la barra. El efecto fue inmediato y brutalmente asimétrico: en el año anterior a la apertura del ferrocarril, Sabanilla recaudaba apenas el 10% del total aduanero de los tres puertos del Caribe —Sabanilla, Cartagena y Santa Marta—; tres años después, su participación superaba el 80%. En una década, la geografía comercial del Caribe colombiano se había reorganizado alrededor del nuevo eje.

El siguiente paso lo dio un consorcio inglés que en 1893 inauguró un muelle de acero en Puerto Colombia, el nuevo terminal marítimo del ferrocarril. El muelle, uno de los más largos del mundo en su momento, permitía que los buques oceánicos atracaran directamente sin trasbordo, aumentó de golpe la eficiencia del sistema y consolidó el flujo de mercancías por la ruta Barranquilla-Puerto Colombia. Cuando el cónsul británico Huckin clasificó en 1910 los ferrocarriles colombianos en cuatro grupos, el Grupo I lo componían los de Barranquilla, Cartagena y Santa Marta: los tres del Caribe, con el de Bolívar como línea decisiva del conjunto.

Ese privilegio infraestructural fue el que forzó la mano del Estado. Cuando el general Rafael Reyes emprendió, entre 1904 y 1908, la reorganización territorial más ambiciosa de comienzos del siglo XX, Barranquilla fue reconocida en 1905 como capital de la región atlántica, y en 1908 el país quedó dividido en 34 departamentos, con Bogotá erigida en distrito especial. La política de Reyes tenía un objetivo estratégico explícito: disolver las grandes unidades seccionales heredadas de la RegeneraciónAntioquia, Santander, Cauca— para evitar focos de contrapeso regionalista al gobierno central. Fragmentar era gobernar. En el caso del Atlántico, sin embargo, la fragmentación no producía un territorio artificial: recogía en un solo marco lo que el ferrocarril, el muelle y el comercio ya habían construido. La entidad político-administrativa venía a homologar una realidad económica consumada.

Alemanes, sirio-libaneses, judíos: la ciudad de los inmigrantes

Antes y después de la creación del departamento, la vida económica de Barranquilla y su entorno fue moldeada por sucesivas oleadas de inmigrantes que encontraron en el puerto un espacio abierto y una demanda de servicios comerciales sin proveedores locales suficientes. Los alemanes fueron el grupo más visible: se expandieron desde el comercio del tabaco hacia la importación y exportación, la navegación por el río Magdalena, la banca, la ganadería y, más tarde, la aviación. Entre 1870 y 1906 la ciudad estuvo conectada directamente con Hamburgo por los barcos de la Hamburg Amerika Linie y de la naviera Bremen Lloyd Norddeutscher, en un vínculo tan estrecho que los ingleses llegaron a considerar a Barranquilla una ciudad "alemana", en contraste con Santa Marta, a la que veían como "inglesa". Su presencia comercial se extendió también hacia los Santanderes.

La comunidad judía se formó por tres oleadas sucesivas: familias sefardíes provenientes de las Antillas holandesas a finales del siglo XVIII, migrantes sirios, libaneses y palestinos entre 1880 y 1930, y refugiados europeos durante las décadas de 1930 y 1940. A ellos se sumaron italianos y otros europeos del este, todos atraídos por el mismo horizonte: un puerto en expansión, un mercado interno protegido por la geografía y un marco político local relativamente tolerante.

Sobre esa base humana se levantó la primera industria moderna del Caribe colombiano. En 1906 una compañía europea producía ya ladrillos de arena y cal con maquinaria alemana, y para entonces operaban también fabricantes de azulejos y otras industrias menores. En 1910 fue fundada la Fábrica de Tejidos Obregón, símbolo temprano del capital industrial regional. Cuatro décadas después, en 1953, Barranquilla contaba con 1.814 establecimientos industriales que empleaban a unas veinte mil personas: el primer centro comercial e industrial de toda la Costa Caribe.

Esa densidad económica precedió y condicionó la formalización político-administrativa: el departamento del Atlántico no fue creado para producir un polo industrial, sino que el polo industrial —construido desde abajo por comerciantes migrantes y empresarios locales— forzó al Estado a reconocerle un marco propio. La ciudad se distinguió durante la primera mitad del siglo XX por un clima de mayor tolerancia política, por preferencias liberales frente al conservadurismo del interior andino y por un papel de vanguardia en la difusión tecnológica y cultural del país. Fue, en más de un sentido, la ventana más abierta de Colombia al mundo.

Bocas de Ceniza y los límites de la geografía

El privilegio portuario nunca fue estable. La barra de arena que había hecho necesario el Ferrocarril de Bolívar seguía allí, engordando cada año con los 30 millones de metros cúbicos que el río depositaba en la boca. El muelle de Puerto Colombia envejeció, y las marejadas del noreste terminaron por destruir buena parte de las instalaciones costeras de Salgar y del propio Puerto Colombia. Cada generación necesitó reinventar la infraestructura para mantener la ventaja competitiva.

La obra decisiva fue la apertura de Bocas de Ceniza, iniciada durante la llamada "danza de los millones" al final de los años veinte y culminada en las décadas siguientes. Se trataba de construir tajamares en la desembocadura del Magdalena para forzar la corriente del río a barrer la barra de arena, permitiendo que los buques oceánicos remontaran hasta el propio puerto de Barranquilla sin trasbordo por Puerto Colombia. La obra respondía a la lógica dominante del período: modernizar la infraestructura de transportes en función del comercio exterior, para asegurar la ventaja comparativa internacional de los productos colombianos —café, sobre todo— y facilitar las importaciones. Entre 1926 y 1929, la red ferroviaria concentró el 60% de la inversión pública total del país y elevó el volumen de carga transportada en un 800%; en ese mismo marco se financió la intervención sobre la boca del río.

La red ferroviaria nacional pasó de 565 kilómetros en 1904 a casi el doble diez años después, y volvió a duplicarse entre 1922 y 1934, sin nuevas adiciones importantes hasta finales de los años cincuenta. La Concesión del Atlántico, que articuló buena parte de ese sistema, incluía la línea Bogotá-Santa Marta, de 964 kilómetros, la más larga del país. En ese esquema, el café colombiano viajaba desde el interior andino hasta Barranquilla por el Magdalena y de allí hasta Londres o Hamburgo; en 1895, el costo del transporte desde Barranquilla hasta Londres representaba una fracción específica del precio CIF en el mercado británico, y la reducción de ese costo fue durante décadas el motor de la política de obras públicas nacional.

La apertura de Bocas de Ceniza pareció resolver el problema geológico, pero no lo suprimió. El sedimento sigue depositándose, la barra debe dragarse continuamente y la funcionalidad del puerto depende de un mantenimiento ingenieril permanente. La concesión portuaria de 1993, con la que el país reorganizó la administración de sus terminales marítimos, reintrodujo capital privado y lógicas competitivas en un sistema cuyo problema de fondo —físico, no institucional— sigue siendo el mismo que en 1870.

La configuración interna del departamento

La red vial del Atlántico suma hoy 1.039 kilómetros de carreteras, con una densidad de 307 metros por kilómetro cuadrado, y 113 kilómetros de vías fluviales navegables sobre el río Magdalena y el canal del Dique. El aeropuerto internacional Ernesto Cortissoz, que sirve a Barranquilla y a todo el departamento, está situado en el municipio de Soledad, contiguo a la capital. Alrededor de Barranquilla se articula una constelación de municipios —Soledad, Malambo, Galapa, Puerto Colombia, Baranoa, Sabanalarga, Repelón, Manatí, Ponedera, Tubará, Usiacurí, Piojó, entre otros— cuyas relaciones con la capital son de complementariedad y dependencia. Algunos, como Soledad y Malambo, forman parte del área metropolitana; otros, más al sur o al occidente, conservan economías rurales vinculadas a la ganadería, el arroz y la pesca.

Esa distribución interna guarda memoria de una tradición territorial mucho más antigua. La Constitución de 1832 había eliminado el nivel departamental del mapa político colombiano, previendo la división del territorio en provincias gobernadas por magistrados dependientes del ejecutivo central. Durante casi ochenta años, la orilla occidental del bajo Magdalena estuvo administrativamente vinculada a Cartagena y a la provincia —y luego al estado soberano— de Bolívar. La creación del Atlántico bajo Reyes rompió esa dependencia y consagró la primacía de Barranquilla; en las décadas siguientes, la ordenación interna del departamento fue relativamente estable, mucho más que la de otras subregiones colombianas, donde los cambios frecuentes reflejaban la fuerza localista de los cacicazgos municipales y la debilidad del Estado central.

Esa estabilidad relativa no debe confundirse con integración. El departamento vive dos lógicas de poder superpuestas y difícilmente compatibles. En Barranquilla, una lógica mercantil-portuaria heredera de los inmigrantes del siglo XIX y de la burguesía industrial del XX, con inclinación liberal, tolerancia relativa y apertura al capital externo. En el resto del departamento, y en particular en los municipios rurales del sur y el occidente, una lógica hacendil-gamonal donde el control del poder político y del Estado territorial se origina en redes de base agraria que mantienen privilegios derivados del acceso y la explotación de la tierra y el agua. El gamonal regional articula sus intereses con los de letrados, comerciantes y burócratas de pueblo, conformando poderes locales con los que el Estado central se ha visto obligado a negociar durante generaciones. Las élites políticas del Caribe conforman una cúspide regional acostumbrada a manejar haciendas, predios, casas comerciales y oficinas públicas con criterios especulativos y endogámicos, un sistema que las nuevas élites han tendido a replicar más que a transformar.

El Carnaval como síntesis

En medio de esa dualidad, Barranquilla produjo la manifestación cultural más ambiciosa del Caribe colombiano: el Carnaval que se celebra durante los cuatro días previos a la Cuaresma. El 7 de noviembre de 2003, la UNESCO lo declaró Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, y en 2008 lo proclamó formalmente "obra maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad"; el Congreso de Colombia lo declaró Patrimonio Cultural de la Nación.

El Carnaval condensa la historia larga del delta. Sus danzas de congos parecen provenir de expresiones afrodescendientes originalmente arraigadas en Cartagena —vinculadas a fiestas como la de la Candelaria— que migraron a Barranquilla en el siglo XIX y fueron adoptadas por una población mestiza que las transformó. En ellas conviven rasgos africanos, indígenas y europeos, todos alterados y reelaborados por el paso del tiempo y por el mestizaje. Las fiestas costeñas coloniales ya integraban a indígenas —con gaita y caña de millo—, a esclavos africanos —con tambores— y a blancos que se sumaban a las celebraciones, configurando desde temprano una convivencia triétnica en las festividades del Caribe.

Esa convivencia no fue nunca pacífica. Desde 1546, y de nuevo en 1573, decretos reales expedidos en Cartagena prohibieron a los africanos cantar, bailar y tocar tambores en público. Medio siglo más tarde los jesuitas quemaron los tambores; en 1768 la Corona ordenó denunciar reuniones y fandangos. La represión colonial fue persistente, y sin embargo las prácticas sobrevivieron, se desplazaron, se camuflaron. Cuando Cartagena entró en decadencia y Mompox —el antiguo puerto fluvial del Magdalena medio, sede también de celebraciones carnavalescas tempranas— fue eclipsada primero por Cartagena y luego por Barranquilla, las tradiciones festivas del Caribe encontraron en la nueva capital portuaria un espacio donde reorganizarse. La misma condición de puerto abierto, de ciudad de inmigrantes y forasteros, favoreció el encuentro y el reciclaje cultural.

El Carnaval es la contracara festiva de la vocación portuaria del departamento. Lo que las aduanas de Sabanilla registraban en toneladas de café y de manufacturas importadas, el Carnaval lo registra en danzas, ritmos y disfraces. Ambos son productos del mismo hecho geográfico: la condición de encrucijada.

Guerra, desplazamiento y presente

El siglo XX no fue igualmente amable con todos los rincones del departamento. Aunque el Atlántico se ha mantenido lejos de los grandes teatros del conflicto armado colombiano, no escapó a sus efectos. Durante la década de 1990, la región Caribe fue escenario simultáneo de procesos de paz con varias guerrillas, de programas de reinserción y del ingreso de las FARC, el ELN y el paramilitarismo a los territorios dejados por las organizaciones desmovilizadas, en un ajuste violento que produjo una grave crisis humanitaria.

En el Atlántico, entre 1997 y 2007, Barranquilla figuró como el municipio del departamento con mayor número de desplazados registrados, con 1.226 personas según los datos de Acción Social. Municipios más pequeños como Repelón y Galapa aparecen también en los registros: Galapa, en particular, sufrió el abandono de 500 hectáreas por incidencia paramilitar y de 276 hectáreas por otros grupos armados, para un total de 776 hectáreas en el período. El abandono de tierras estuvo asociado, en la lectura regional, al desvío de recursos hacia organizaciones armadas para financiar campañas electorales y crear clientelas en la burocracia estatal, en un entrelazamiento entre violencia y política que ha marcado a toda la costa.

La escala del daño en la región Caribe es desproporcionada respecto a su peso poblacional. Con el 22,75% de la población nacional, la región concentra el 28,38% de todas las víctimas del conflicto armado en Colombia: 2.782.295 personas sobre un total de 12.203.205 en el Registro Único de Víctimas. Esa cifra habla menos del Atlántico como territorio específico que del entramado hacendil y gamonal que ha estructurado el poder en toda la costa, y del que el departamento no es una excepción sino una versión más urbanizada.

Huella

Hoy el departamento del Atlántico es una entidad territorial cuya identidad sigue definiéndose por la relación entre Barranquilla y el resto: un núcleo urbano-industrial-portuario que concentra población, capital y proyección internacional, y una periferia rural con lógicas de poder de larga duración. Su historia enseña que la infraestructura no es un simple soporte técnico de la economía sino el terreno donde se juegan las jerarquías territoriales de un país: fue el ferrocarril de 1870 el que desplazó a Santa Marta, fue el muelle de 1893 el que consolidó a Puerto Colombia, fue la apertura de Bocas de Ceniza la que garantizó por décadas la primacía marítima de Barranquilla, y fue la concesión portuaria de 1993 la que redefinió las condiciones de esa primacía frente a la reactivación de Cartagena.

En cada uno de esos hitos, la lógica de fondo fue la misma: convertir la ventaja fluvial del Magdalena en ventaja marítima, contra una geografía sedimentaria que jamás dejó de amenazar el proyecto. El Atlántico existe como departamento porque esa transformación pudo sostenerse a lo largo de siglo y medio; su vulnerabilidad estructural también proviene de allí. Cuando otras ciudades portuarias del país amenazan con superarlo —en profundidad natural, en integración logística, en capacidad de contenedores—, no está en juego solo el rango relativo de Barranquilla, sino la razón misma por la cual el departamento fue creado.

Queda, en cualquier caso, lo que ninguna crisis portuaria puede desmontar: una ciudad de inmigrantes, una industria pionera, un Carnaval reconocido por la UNESCO como patrimonio del mundo, una tradición liberal en la política y un delta que sigue produciendo, cada año, los 30 millones de metros cúbicos de sedimento que definen, aún hoy, el destino de todo. El Atlántico es, ante todo, ese diálogo interminable entre el río y el mar, y la ciudad que se levantó exactamente en el punto donde uno entrega su carga al otro.

Conexiones

El territorio en el archivo

Dónde aparece y con qué se relaciona

Fuentes

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

34 documentos · 45 fragmentos
01
Colombia: bosquejo de su geografía tropical vol. IIErnesto Guhl · 2018 · p. 239
1 cita
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ante todo, con su Puerto Libre, es el primer centro comercial e industrial de la Costa del Caribe, y el indis- pensable ramal del Ferrocarril del Atlántico lo conectará 44 Raimundo Sojo, José. Barranquilla, una economía en expansión. Barranquilla: Editorial Mejoras, 1955. 240 Eíndice Grst de nuevo con el interior del…

p. 239
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Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 98, 112
4 citas
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de Mompós, de casi 90 km de longitud, enmarcada por el brazo de Mompós, al oriente, y el brazo de Loba, al occidente. Alrede- dor de la isla se extienden las grandes ciénagas de Zapatosa, Chilloa, Iguana, Morrocoyal, Punta de Blanco y muchas más, que son alimentadas por el río Magdalena y los grandes cursos de agua…

p. 98
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de Mompós, de casi 90 km de longitud, enmarcada por el brazo de Mompós, al oriente, y el brazo de Loba, al occidente. Alrede- dor de la isla se extienden las grandes ciénagas de Zapatosa, Chilloa, Iguana, Morrocoyal, Punta de Blanco y muchas más, que son alimentadas por el río Magdalena y los grandes cursos de agua…

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de desarrollar los distintos ti- pos de recursos que el acceso a dichos océanos podrá aportar. Las aguas encerradas por las líneas de base rectas se con- sideran aguas interiores y, por lo tanto, el Estado ejercerá en ellas los derechos de soberanía absoluta, de conformidad con normas aceptadas por el dere- cho…

p. 112
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de desarrollar los distintos ti- pos de recursos que el acceso a dichos océanos podrá aportar. Las aguas encerradas por las líneas de base rectas se con- sideran aguas interiores y, por lo tanto, el Estado ejercerá en ellas los derechos de soberanía absoluta, de conformidad con normas aceptadas por el dere- cho…

p. 112
03
Colombia: bosquejo de su geografía tropical vol. IErnesto Guhl · 2016 · p. 235, 245
2 citas
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inundación en ambas orillas del brazo principal del río y de sus ramales (caños) en el delta. La parte norte del delta —con el caño salado— parece que fue alguna vez el brazo principal, pero hoy no recibe aguas del río (el nombre lo dice); está cubierto por manglares. Entre los manglares y 236 Eíndice Grst los bosques…

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[5]

b), con flecha c). 18. Represas (diques). Según: H. C. Raasveldt y Antonio Tomic, 1958, «La- gunas Colombianas», Revista de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, vol. x, n.º 40, Págs. 175 - 198, Bogotá. Figura 46. Barranquilla y sus alrededores. 246 Eíndice Grst El río transportó anualmente…

p. 245
04
Notas de viaje: Colombia y Estados Unidos de AméricaSalvador Camacho Roldán · 2017 · p. 136, 167
2 citas
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ce rsdte Cíaíóosd p Eindcíi Ulscíi ce Aóbusmd defendido de los vientos del Atlántico por las islas de Barú y Tierrabomba. El delta, comprendido entre el mar de las Antillas y los caños primero y tercero, abarca una superficie de 280 a 320 leguas cuadradas. De estas tres salidas, la primera —caño de San Anto- nio—, que…

p. 167
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con el Magdalena, y la última vio 137 Níndi ce rsdte Cíaíóosd p Eindcíi Ulscíi ce Aóbusmd bajar su población a menos de 7. 000 habitantes. Empero, la prosperidad del Carmen y demás pueblos productores de tabaco, y la de las llanuras de Corozal, con crías de ga- nado, han revivido la actividad comercial de sus…

p. 136
05
Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 51
1 cita
[9]

segundo milenio a. de C., se encuentran en la Llanura del Caribe vestigios de una vida aldeana ya bien definida y caracterizada por un gran n ú mero de rasgos culturales propios. El sitio de Malambo, ubicado al borde de una laguna al sur de Barranquilla, cerca de la orilla occidental del r í o Magdalena, ejem plifica…

p. 51
06
Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 24, 186
2 citas
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para preparar cazabe, por lo cual se ha postulado que Malambo fue el centro de difusión hacia otros lugares de Sudamé- rica del aprovechamiento de la yuca brava y de los artefactos utilizados en su procesamiento. Según parece, la introducción de este alimento produjo cierta estabilidad en la comunidad, lo cual pudo…

p. 24
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del Estado en la econo- mía y en los antiguos estados soberanos, los cuales en 1904 fueron completamente subyugados para evitar que se formaran, en Antioquia, Santander y Cauca, fuertes centros de presión regionalista que alimentaran brotes separatistas, como el que con- cluyó con la separación de Panamá. Más…

p. 186
07
Arqueología de Colombia: un texto introductorioGerardo Reichel-Dolmatoff · 2016 · p. 144
1 cita
[11]

del norte de Colombia, pero unos 2. 000 años antes de los comien- zos de la Serie Barrancoide, o sea que provienen de los comienzos de la secuencia de Monsú. Según los conoci- mientos actuales, en Colombia la Tradición Malambo está representada por pocos sitios. Uno de ellos está ubicado en la boca del río Córdoba,…

p. 144
08
Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 32
1 cita
[12]

cruzaban el Istmo de Panamá y el Darién en dirección al sur; restos humanos de este periodo se han encontrado incluso en la sabana de Bogotá 1. Pero es probable que desde antes hubiera habitantes en Colombia; el hecho de que el Perú tuviera hombres hace al menos 22.000 años así lo sugiere 2. En las zonas de la costa…

p. 32
09
Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 43
1 cita
[13]

intereses de las empresas. Los beneficios del sector exportador-importador fueron evidentes, y, entre los indirecto s, debe mencionar se la valorización y concen- tración de las tierras beneficiadas. La era del ferrocarril resaltó la importancia del río Magdalena 43 4 Mar co Palacios qu e, una vez más, fue la arter ia…

p. 43
10
El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 50, 55
2 citas
[14]

y goza- ban de la máxima ventilación. Montamos y, en medio de un formidable traqueteo a causa del mal fundamento de la vía, al cabo de hora y media llegamos a Barranquilla. La región del trayecto era llana, y la relativa pobreza de la vegetación, los desmedrados árboles, los muchos arbustos y matojos espinosos no…

p. 50
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que se mueven por las calles bajo el sol tropical. Por la noche se les deja en libertad y vagan de un lado para otro; dada su sobriedad, se contentan con hallar un poco de alimento. Las visitas a nuestros compatriotas acabaron por po- nernos en situación de conocer más en detalle sus res- pectivos negocios. En…

p. 55
11
Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · p. 22, 297
2 citas
[16]

existe como nación. Es el surco de vida que permitió a los colombianos establecerse en una tierra montañosa, que bien puede ser el lugar más complejo de todo el planeta desde el punto de vista geográfico. En la cuenca del Magdalena viven cuatro de cada cinco colombianos. Es la fuente del ochenta por ciento de la…

p. 22
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recubrían con piel de cabra o de cocodrilo, una innovación adoptada luego por los chimilas y los pocabuyes, asombrados ante la aparente infinidad de ritmos que encendían el corazón y el alma de cada cimarrón. Ellos llevaban la música en la sangre, una fuente de fuerza psicológica y espiritual que no pasó desapercibida…

p. 297
12
Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 359
1 cita
[17]

de Sabanilla (Barranquilla), Cartagena y Santa Marta. En el año anterior a la apertura del Ferrocarril de Bolívar, Saba- nilla recaudaba apenas ellO% del total para los tres puertos; tres años más tarde, su participación había aumentado a más del80%. El nuevo ferrocarril acaparó casi todo el tráfico de los puertos…

p. 359
13
Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 236
2 citas
[18]

la Costa un tipo de hacienda que inmovilizara cantidades apreciables de arrenda- tarios), a lo cual se sumó el arribo de un núcleo pequeño de inmigrantes sirio-libaneses, judíos del este europeo, alemanes e italianos, que montaron un número apreciable de comercios de importación y varias industrias. Según Nichols, "en…

p. 236
[19]

la Costa un tipo de hacienda que inmovilizara cantidades apreciables de arrenda- tarios), a lo cual se sumó el arribo de un núcleo pequeño de inmigrantes sirio-libaneses, judíos del este europeo, alemanes e italianos, que montaron un número apreciable de comercios de importación y varias industrias. Según Nichols, "en…

p. 236
14
Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 621
1 cita
[20]

Aunque el comercio del tabaco fue lo que atrajo a la mayoría de los alemanes, estos pronto se expandieron al comercio de importación y exportación de todo tipo de pro ductos, la navegación por el río Magdalena, la banca, la ganadería y la aviación. B a r r a n q u i l l ah a n s e á t i c a: e lcaso de un empresario…

p. 621
15
Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 166
1 cita
[21]

de impor- tación quedaba en gran parte en ma- nos colombianas, y después de medio siglo de vida republicana independien- te no se distingue un grupo fuerte de comerciantes ingleses que se defina como tal, sino algunos apellidos ingle- ses ya «neogranadinizados». Fueron menos visibles que los alemanes. Los ingleses…

p. 166
16
Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 67
1 cita
[22]

También funcionaban algunas tenerías, fábricas de ladrillos y baldosas, talabarterías, desmotadoras, fábricas de calzado y aserraderos. En los primeros directorios telefónicos de la ciudad se incluía un número significativo de herreros, carpinteros, pas- teleros, plateros, zapateros y sastres. Según investigación de…

p. 67
17
Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 66
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[24]

Allí no se presentó el fanatismo por las creencias religiosas o políticas que se observó en el interior del país. Por el contrario, la actitud festiva y burlesca ante las situaciones difíciles hizo que la costa estuviera relativamente al margen durante las grandes guerras civiles del pasado. Los mismos entrevistados…

p. 66
18
La hegemonía conservadoraRubén Sierra Mejía (editor) · 2018 · p. 326
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[25]

italianos que se empleaban como obreros u oficinistas, como Vinyes 4. Barranquilla, principal puerto marítimo de Colombia en aquel entonces, experimentó a nivel cultural las consecuencias de la modernización económica que cobraría fuerza en otras regiones del país al transcurrir las primeras décadas del siglo xx 5. En…

p. 326
19
The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 152
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[26]

modern and optimistic voice, one that echoes forward to the official religious tolerance of twenty-first-century Colombia. It’s also a Bogotano voice. Jewish families from other cities would nar- rate other histories. Barranquilla, in particular, had an acknowledged Jewish com- munity that thrived for generations and…

p. 152
20
Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 213
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[27]

directores natos del Estado» al mismo tiempo que concebían a las antiguas secciones como unas entidades independientes, ligadas al resto de la República sola- mente para efectos internacionales. Así sucedía en la primera década del siglo xx, no obstante el elevado grado de centralización política alcanzado con la…

p. 213
21
El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 104, 243
2 citas
[29]

perfiles dramáticos hacia 1920. LOCALISMO E IDENTIDAD REGIONAL La ordenación político-administrativa de la subregión cambió con fre- cuencia. Esta fluidez reflejaba más que caos o incompetencia, varias si- tuaciones de hecho: la fuerza localista de los cacicazgos municipales y la virtual inexistencia de una verdadera…

p. 243
[42]

más segura y menos cíclica estaba constituida por las mer- cancías importadas. Se sabe que las importaciones son más inelásticas al precio y sus ciclos depresivos, rezagados del ciclo de las exportaciones, tienden a ser, bajo el esquema agroexportador, mucho más moderados. En este sentido se puede criticar la…

p. 104
22
Nueva Geopolítica de ColombiaJulio Londoño Londoño · 1965 · p. 43
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[30]

620..670 18.97 Norte de Santander 21.490 421..230 19.60 Santander 32.070 872.640 27.21 Tolima 22.900 882.650 38.39 Valle del Cauca 20.940 1.823.230 87.06 Sub-Total 608.935 14.591..080 39.39 — 4 2 — Intendencias Arauca 25.650 Caquetá 102.990 San Andrés y Providencia 55 Sub-Total 128.695 Comisarías Amazonas 124.500…

p. 43
23
Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · p. 211
1 cita
[31]

hacia los bolsillos de organizaciones armadas para cumplir compromisos en la financiación de las campañas electorales y la creación de clientelas en la burocracia estatal. Desplazados y hectáreas abandonadas en municipios del Atlántico 1997-2007 Municipio Desplazados (datos de Acción Social) Hectáreas abandonadas por…

p. 211
24
Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · p. 34
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[32]

80,40 Indice de desarrollo humano (IDH) 2000 0,773 Tasa de homicidios (por 100.000 hab) 2003 34,81 Fuentes: Servicios pablicos, mortalidad infantil y analfabetismo: DNP-UDS-DIOGS, con base en censos del Dane 1985-1993 y EH nacionales, Desnutricién: Protamilia, Encuesta Nal. de Demografia y Salud, 1995. Homicidios:…

p. 34
25
Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 176
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[33]

nivel departamental, la <i- mara del distrito. con la facultad de deliberar y decidir en materias de m- terós focal del departamento, Los con- cejos municipales pasarona ser ciesig- mades por el gobemador y fueron considerados como auxiliares de las cámaras del distro, Continuaron oxistiendo las cámaras provinciales…

p. 176
26
Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 46, 49
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[34]

gamonal regional, que articulaba «sus intereses con los de letrados, comerciantes y burócratas pueblerinos, y conformaron poderes locales con los que el Estado [central] se vio obligado a negociar» 71. De esta manera, el control del poder político y del Estado territorial se originaba en estas redes de base hacendil,…

p. 49
[35]

políticos representan «esa rancia cúspide regional acos- tumbrada a manejar haciendas, predios, casas comerciales y oficinas públicas, con los mismos criterios especulativos y endogámicos» 60. Es un sistema que las nuevas élites políticas han replicado con cierto éxito 61. Cabe señalar también, como lo recuerda Fals…

p. 46
27
Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 348
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[36]

formado por cerros bajos, bosques y llanuras húmedas. Su diversidad biológica alberga varias especies animales en peligro de extinción, así como numerosas plantas endémicas. (UNESCO/BPI). Está ubicado en el corredor natural que une Suramérica y Centro América y representa un escenario excepcional para el intercambio…

p. 348
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Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 315
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[37]

época de Candelaria, así como en Cuba se celebraba la fiesta de Reyes; y hay que aceptar que esta danza con- serva hasta el momento rasgos verda- deramente africanos. Lo que no se ha estudiado ni explicado suficientemen- te es por qué estas expresiones desa- parecieron de la cultura popular de Cartagena y pasaron en…

p. 315
29
Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · p. 306
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[38]

zenúes el juego de " m o n t u c u y " en la región de sabanas de la Costa, en 1675, por ser "juntas y borracheras de jugo o vino de las palmas, aguardiente, chicha y otras cosas con que se embria- gan... y las gaitas [como baile] de que se dice haber demasiado a b u s o ". (AGÍ, Escribanía de Cámara 644, Cuaderno 2,…

p. 306
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Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 193
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[39]

Carnival celebrations in Colombia follow, historically, the northern trajectory of the Magdalena River. An earlier Carnival was celebrated in the river port city of Mompox, a city eclipsed by the growth of Cartagena and later Bar- ranquilla. The modern carnival has lost any identification with or control by the…

p. 193
31
Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUC. Región Caribe, Departamento de Antioquia, Departamento de ChocóÁlvaro Villarraga Sarmiento, Alberto Santos Peñuela, Priscila Zúñiga Jiménez, Margarita Jaimes Velásquez, Lukas Rodríguez Lizcano, Gisela Andrea Aguirre García, Camilo Villamizar Hernández · 2014 · p. 22
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[41]

1994. De tal forma, durante esa década la región Caribe al igual que otras del país, fue escenario del impacto de los procesos de paz con varias guerrillas en los noventa y de la aplicación de progra - mas de reinserción a la vida civil (Villarraga S., Álvaro, compilador y editor, 2006). Sin embargo, paralelamente en…

p. 22
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El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 56
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[43]

las que éste se beneficiaría. Echemos una rápida ojeada al estado de la navegación fluvial y a los esquemas para mejorar y mantener las vías terrestres antes de esbozar el papel de los ferrocarriles en la primera expansión cafetera. En suma, la modernización de la infraestructura de transportes se diseñó en función…

p. 56
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Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 66
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[44]

66 cuartas partes de este monto, y 28% de estos, a importación de maquinaria y equipos. En cuanto a las obras públicas, se creó el Banco Agrícola Hipotecario, para financiar el desarrollo rural; se iniciaron las construcciones del muelle de Buenaventura y el Canal del Dique, así como el trabajo para abrir Bocas de…

p. 66
34
Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · p. 264
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[45]

particu- lares (El Cerrejon, entre otros). En la Concesion del Atlantico se destaca la linea Bogota-Santa Marta, de 964 km de longitud, seguida por Bo- gota-Belencito (257 km) y Puerto Berrio-Medellin (176 km). En la Concesion del Pacifico se desta- can las lineas Cali-La Felisa (326 km) y Cali-Bue- naventura (169…

p. 264