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Biografía

José Celestino Mutis

Colonia

1732–1808

14 min de lectura22 documentos
Nacimiento1732
Fallecimiento1808
RolesMédico del virrey Pedro Messía de la Cerda · Botánico y naturalista
Lugar principalColombia
Período históricoColonia1600–1780
03

La biografía

Gaditano de nacimiento, santafereño por adopción, José Celestino Mutis (1732-1808) fue el hombre que trajo la ciencia moderna al Nuevo Reino de Granada y, sin proponérselo, formó a los criollos que harían la Independencia. Médico del virrey, botánico de Linneo, primer profesor de Copérnico en Santafé, director durante veinticinco años de la Real Expedición Botánica: cada uno de esos cargos alcanzaría para una vida, y él los sostuvo todos a la vez. Su obra articula dos historias que la memoria posterior tiende a separar: la de la Ilustración imperial española, que envió a un médico gaditano a inventariar la riqueza vegetal del virreinato para explotarla, y la de la generación criolla —Caldas, Zea, Cabal, Sinforoso Mutis— que aprendió en su círculo el lenguaje científico y territorial con el que después imaginaría una nación propia. Mutis fue el nodo en que ambas historias se cruzaron.

02

Línea de vida

  1. 1760

    Partida hacia América

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    El 28 de julio de 1760 salió de Madrid y el 10 de agosto llegó a Cádiz, iniciando un diario de observaciones; cruzó el Atlántico como médico personal del virrey Pedro Messía de la Cerda, marqués de la Vega de Armijo.

  2. 1761

    Llegada a Santa Fe

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    Llegó a Santa Fe del Nuevo Reino de Granada con veintinueve años, trayendo como obsesión fundacional el estudio de las propiedades médicas de la quina y el propósito de inventariar la historia natural de América al norte de la línea ecuatorial.

  3. 1762

    Enseñanza del heliocentrismo copernicano

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    Fue el primero en enseñar el sistema heliocéntrico de Copérnico en el Virreinato de Nueva Granada, lo que provocó la acusación de herejía por parte de los dominicos, quienes intentaron expulsarlo sin lograrlo gracias a la protección del arzobispo-virrey Antonio Caballero y Góngora.

  4. 1783

    Fundación y dirección de la Real Expedición Botánica

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    El 1 de abril de 1783 la Expedición Botánica fue puesta bajo su dirección, con inauguración oficial poco después. Tuvo su primera sede en la Mesa de Juan Díaz (Cundinamarca), luego en Mariquita y finalmente en Santafé de Bogotá, con Eloy Valenzuela como subdirector y Antonio García del Campo como pintor de plaza.

  5. 1801

    Visita de Alexander von Humboldt

    Leer contexto

    Humboldt llegó a Santafé acompañado de Aimé Bonpland, desviando su ruta expresamente para conocer a Mutis. La visita se prolongó dos meses e incluyó intercambios sobre biogeografía, quina, curare, mediciones barométricas y correcciones al mapa preliminar del Magdalena.

  6. 1808

    Muerte y legado de la Expedición

    Leer contexto

    Mutis murió en 1808 tras dirigir la Expedición durante veinticinco años. La colección producida ascendía a unas 5.300 láminas en hojas de folio. La Expedición fue clausurada definitivamente en 1816 durante la Reconquista española, y sus colecciones fueron confiscadas y enviadas a España, donde permanecieron sin ser descubiertas durante aproximadamente 150 años.

El médico que llegó con el virrey

Nació en Cádiz en 1732 y se formó en el Real Colegio de Cirugía de la ciudad, una institución que producía cirujanos latinos —no médicos, distinción que sus enemigos posteriores esgrimirían contra él con saña—. Antes de embarcarse hacia América estudió botánica en Madrid, muy probablemente en los círculos del Jardín Botánico, en un momento en que la Corona borbónica de Carlos III empezaba a movilizar la ciencia como instrumento de gobierno. De aquella etapa española sobrevive un dato revelador: el 28 de julio de 1760 salió de Madrid y el 10 de agosto llegó a Cádiz, iniciando un diario de observaciones que ya delataba al naturalista antes que al viajero.

Cruzó el Atlántico como médico personal del virrey Pedro Messía de la Cerda, marqués de la Vega de Armijo, y llegó a Santa Fe en 1761. Tenía veintinueve años y una obsesión que lo acompañaría el resto de la vida: desentrañar las propiedades de la quina, ese febrífugo que Europa consumía con avidez y cuyos secretos médicos aún estaban por establecerse. A esa obsesión primera se sumaría pronto un programa más amplio: inventariar la historia natural de América al norte de la línea ecuatorial, un continente que la ciencia europea apenas había rozado.

No volvió jamás a España. Los cuarenta y ocho años que le quedaban de vida los pasó en el virreinato, y esa americanización lenta y total es una de las claves para entenderlo. Cuando Alexander von Humboldt lo visitó a comienzos del siglo XIX, el prusiano lo describiría plenamente arraigado en el suelo americano, en contraste con su propia condición de forastero que añoraba, ante la exuberancia tropical, los paisajes moderados de Europa. Mutis había hecho las paces con el trópico mucho antes.

La polémica copernicana

La primera batalla intelectual de Mutis fue también la más ruidosa. Enseñó en Santafé el sistema heliocéntrico —la Tierra girando alrededor del Sol, contra la cosmología escolástica todavía vigente en las cátedras coloniales— y los dominicos respondieron acusándolo de herejía. El episodio suele contarse como choque entre ciencia y oscurantismo, pero la verdadera trama era institucional. El copernicanismo era, en buena medida, el pretexto: lo que estaba en juego era la reforma universitaria que el virrey Manuel Guirior y el fiscal Francisco Antonio Moreno y Escandón preparaban para desplazar el predominio escolástico de las aulas y abrir paso a las ciencias modernas. Atacar a Mutis era poner a los modernistas a la defensiva; defenderlo era defender la reforma entera.

Los dominicos intentaron expulsarlo del virreinato y no lo lograron. La razón fue política: Mutis contaba con la protección del arzobispo-virrey Antonio Caballero y Góngora, y detrás de Caballero y Góngora estaba la orientación reformista de Carlos III. La Corona borbónica había decidido que fortalecer la economía imperial requería sujetos capaces de observar la naturaleza y manejar el cálculo, no doctores que discutieran sutilezas escolásticas. Caballero y Góngora lo dijo con una franqueza que hoy sorprende: un reino con producciones naturales que utilizar, minas que explotar y caminos que abrir necesitaba, ante todo, ciencia útil.

Bajo ese amparo, Mutis siguió enseñando el heliocentrismo y formando discípulos. La polémica dejó una lección duradera: la ciencia moderna no llegaba al virreinato en abstracto, sino atada a pugnas concretas por el control de las instituciones educativas, y quienes la enseñaban se convertían, quisieran o no, en actores de una disputa política mayor.

El médico incómodo

Antes de la Expedición Botánica, y a lo largo de ella, Mutis ejerció como médico y trató de reformar el oficio en la Nueva Granada. Defendió con energía la inoculación contra la viruela, en una polémica que hoy resulta familiar: sostuvo que preservar la vida humana y aumentar la población eran mandatos divinos, y que oponerse a la inoculación en nombre de la religión constituía una crueldad. Quienes por escrúpulos religiosos resistieran ese beneficio, escribió, serían culpables de sacrificar voluntariamente a las víctimas de cada epidemia. Era el argumento ilustrado clásico, formulado con la contundencia de quien había visto morir.

Su plan de reforma médica fue más ambicioso. Propuso articular la enseñanza en ocho cátedras fijas organizadas en torno a tres nombres —Newton, Linneo y Boerhaave— que resumen su horizonte intelectual: física newtoniana, taxonomía linneana, medicina clínica. Química, matemáticas, botánica, historia natural, física: la lista trazaba un mapa completo del saber útil, muy lejos de la formación aristotélica que aún dominaba los claustros.

Ese proyecto le granjeó un enemigo tenaz, Sebastián José López Ruiz, que cuestionó públicamente la legitimidad de sus títulos: nadie los había visto, alegaba, y el Real Colegio de Cádiz formaba cirujanos, no médicos. La disputa parecía personal pero apuntaba a algo mayor. López Ruiz también denunció la proliferación de curanderos y cirujanos romancistas —muchos mestizos— que ejercían medicina, cirugía y facultades subalternas sin títulos, incluso dentro de conventos de monjas. Su ataque, leído en frío, buscaba desarticular la biopolítica borbónica que en Nueva Granada permitía formar médicos por fuera de las universidades tradicionales, y Mutis era el símbolo de ese modelo alternativo. La medicina, como la astronomía, era campo de batalla institucional.

La Real Expedición Botánica

En 1783, tras años de gestiones y con el respaldo firme de Caballero y Góngora —a quien la sugerencia habría llegado también del visitador Gutiérrez de Piñeres—, la Corona fundó la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada y la puso bajo dirección de Mutis. La fecha canónica es el 1 de abril de 1783; la inauguración oficial se celebró pocas semanas después. Fue la primera gran empresa científica del virreinato, y Mutis la dirigiría hasta su muerte, veinticinco años más tarde.

Tuvo su primera sede en la Mesa de Juan Díaz, en la actual Cundinamarca; después se trasladó a Mariquita —tierra caliente al oeste, cerca del Magdalena, donde la vegetación tropical ofrecía material inagotable— y finalmente a Santafé de Bogotá, donde se instaló el gran taller de pintores. La estructura fue creciendo: Mutis como director; Eloy Valenzuela, un sacerdote naturalista de veintisiete años, como subdirector inicial; Antonio García del Campo como pintor de plaza, con los auxiliares Luis Esteban y Roque Gutiérrez. Pablo Antonio García del Campo, vinculado a Mutis como pintor desde 1760 en una etapa experimental e informal, fue formalizado en la nueva plaza.

Con el tiempo se sumarían discípulos y colaboradores que se volverían nombres mayores: Sinforoso Mutis —sobrino del director—, Salvador Rizo como maestro del taller de pintura, Francisco José de Caldas dedicado sobre todo a la astronomía y la geografía, Jorge Tadeo Lozano en la fauna. Alrededor de ese núcleo se organizó un ejército de pintores criollos y mestizos que produjeron, a lo largo de más de tres décadas, la colección visual más extraordinaria de la ciencia americana del siglo XVIII: unas 5.300 láminas en hojas de folio, muchas en color, mapeo visual fundacional del territorio neogranadino que hoy se estudia tanto como documento científico —flora, medicina, geografía— como monumento estético.

La obsesión de la quina

Detrás del esplendor visual y del programa taxonómico había un cálculo económico muy concreto. La quina —la corteza febrífuga que Europa demandaba masivamente— era el impulso fundacional, la razón que había traído a Mutis al Nuevo Reino y la que justificaba, ante Madrid, el gasto sostenido de la Expedición. El arzobispo-virrey no se hacía ilusiones al respecto: concibió la empresa como parte de un plan de explotación racional de las riquezas naturales del reino, en una lógica utilitaria pura. La ciencia servía al Erario o no servía a nada.

Las cifras justificaban la ambición. El consumo mundial anual de quina se estimaba en unas 16.000 arrobas, y cada arroba puesta en Cartagena podía valer 62,5 pesos, calculando la libra a 20 reales de plata. Los ingresos potenciales para la Corona eran enormes, y Caballero y Góngora propuso someter la explotación de los bosques quineros del reino a estanco —monopolio estatal—, con un argumento casi teológico: la naturaleza misma indicaba ese régimen al producir el febrífugo exclusivamente en Nueva Granada. Si Dios había concentrado el recurso allí, era señal de que debía administrarse concentradamente.

El estanco nunca se implementó formalmente. El comercio quedó en manos particulares, y la liberalización tuvo el efecto previsible: el precio de la libra puesta en Cartagena se desplomó a entre 6 y 8 reales, lo que se celebró como beneficio general del vasallaje. Al mismo tiempo, al menos un observador de la época advirtió que la avaricia del comerciante privado no preveía las malas consecuencias de su tráfico: una alarma temprana sobre la depredación del recurso. La disputa entre estanco y comercio libre no se cerró en el siglo colonial; volvió a plantearse en distintos momentos, y en ese vaivén se jugó buena parte del sentido económico de la Expedición.

Para Mutis, la quina fue mucho más que un producto de exportación. Fue el objeto sobre el cual afinó su método botánico, distinguió especies antes confundidas y ensayó los protocolos de descripción y dibujo que después aplicaría al resto de la flora del reino. La ciencia útil, en su caso, sí producía saber; que ese saber sirviera prioritariamente a la Corona era otra cuestión.

El nodo neogranadino

Mientras la Expedición avanzaba en Mariquita y Santafé, Mutis tejía —a veces sin proponérselo— una red intelectual que sería decisiva para el país que aún no existía. Su magisterio empezó temprano. En la década de 1760 formó a Felipe Vergara y Caycedo; en la de 1770, a Eloy Valenzuela. Ambos llevaron después sus conocimientos a las aulas del Colegio del Rosario, donde enseñaron matemáticas y filosofía con una orientación moderna, muy distinta de la escolástica dominante. Entre 1778 y 1781, José Félix Restrepo enseñó filosofía de orientación científica en el Colegio de San Bartolomé, y de allí pasó al Colegio-Seminario de Popayán, llevando el nuevo espíritu al suroccidente.

En Popayán, Restrepo tuvo entre sus estudiantes a tres nombres que la historia colombiana repite: Francisco José de Caldas, Francisco Antonio Zea y José María Cabal. Los tres desarrollarían un interés serio por la ciencia, los tres se vincularían de un modo u otro al círculo mutisiano, los tres terminarían implicados en el proceso de Independencia. Caldas —geógrafo, astrónomo, botánico— dirigiría el Semanario del Nuevo Reino de Granada entre 1808 y 1810, la publicación en la que la generación ilustrada criolla ensayaba, por primera vez, una mirada sistemática sobre su propio territorio. Zea llegaría a la política y a la diplomacia de la naciente República. Cabal moriría fusilado durante la Reconquista.

La red no se limitaba a los discípulos formales. Alrededor de Mutis, en tertulias, en la Expedición, en la correspondencia, se formó un ambiente intelectual denso donde también figuraban Sinforoso Mutis, el pintor y botánico José Manuel Matiz, y el matemático Francisco Antonio Ulloa. La influencia de la España ilustrada —Feijóo por encima de todos— llegaba a través de Mutis y se distribuía por esa red. Antonio Nariño, sin ser discípulo directo, respiraba el mismo aire.

Aquí está la paradoja central que la Corona no supo prever. La élite criolla formada al calor de las reformas ilustradas —expediciones científicas, tertulias, sociedades económicas, publicaciones periódicas— desarrolló, con las mismas herramientas que Madrid le había dado, la capacidad de cuestionar el orden colonial y concebir su propia autonomía. La ciencia útil enseñó a mirar el territorio, y quien aprende a mirar el territorio termina imaginándolo como propio. La Ilustración borbónica en Nueva Granada fue, sin proponérselo, escuela de la Independencia.

Humboldt en Santafé

En 1801, Alexander von Humboldt llegó a Santafé acompañado de Aimé Bonpland. Había desviado su ruta expresamente para conocer a Mutis, y la visita se prolongó dos meses. El encuentro fue, en la memoria posterior, uno de los momentos más simbólicos de la ciencia americana: el naturalista prusiano en la cima de su prestigio internacional visitando al viejo director de la Expedición, que llevaba entonces cuatro décadas en el virreinato.

Las conversaciones abarcaron todo lo que a los dos les importaba. Mutis le habló a Humboldt de Guatavita y del mito de El Dorado, de las minas de Zipaquirá, de la quinina y del curare, de mediciones barométricas, del comportamiento de las flores. Humboldt, por su parte, le contó de biogeografía, de la anatomía de los manatíes que había disecado, de las luciérnagas fosforescentes de Honda, de la naturaleza de las rocas. Le mostró también un mapa preliminar del Magdalena, y Mutis —que conocía el río como pocos, tras años de tránsito hacia Mariquita— le sugirió correcciones que el prusiano incorporó de inmediato.

Humboldt y Bonpland ofrecieron su amistad a Mutis y la mantuvieron por escrito hasta su muerte. Antes ya lo había hecho el botánico español Antonio José Cavanilles, que le dedicó trabajos calificándolo sapientissimi botanicorum in America Princeps —el más sabio de los botánicos, príncipe en América— y afirmando que debía contarse entre los primeros de Europa. Según la tradición, Mutis mantuvo también correspondencia con Linneo, quien le dedicó plantas —una de ellas la mutisia, que aún lleva su nombre— e hizo circular sus trabajos en el mundo científico europeo, abriéndole las puertas de Uppsala y de la Academia de Estocolmo.

El reconocimiento internacional no era menor. Mutis, al final de su vida, era el corresponsal americano más citado por la comunidad botánica europea. Y sin embargo, buena parte de su obra manuscrita seguía en Santafé, esperando una publicación que él aplazaba una y otra vez —perfeccionista, obsesivo, incapaz de dar por terminado el inventario— y que nunca llegaría a ver.

Muerte y despojo

Mutis murió en Santafé de Bogotá el 11 de septiembre de 1808, a los setenta y seis años. La dirección personal de la Expedición terminó con él, pero la empresa continuó bajo la mano de sus discípulos, con Sinforoso Mutis y Salvador Rizo al frente del taller. Sobrevivió al estallido de la Independencia y a los años de la Patria Boba, en un equilibrio precario pero productivo.

El golpe final llegó en 1816, con la Reconquista española comandada por Pablo Morillo. La represión no fue solo militar: fue también científica. La Expedición fue clausurada definitivamente, sus manuscritos y sus láminas fueron confiscados, empaquetados y enviados a España. Varios discípulos de Mutis pagaron con la vida su vinculación al proyecto ilustrado y al proceso independentista: Caldas fue fusilado ese mismo año, Lozano también, Cabal poco después. La Corona, que había fundado la Expedición para conocer y explotar el territorio, terminó reprimiendo violentamente a la generación que ese conocimiento había formado.

Las láminas llegaron a Madrid y allí permanecieron durante aproximadamente ciento cincuenta años, guardadas, casi olvidadas, hasta que el trabajo de estudiosos del siglo XX las devolvió a la circulación. El regreso de la colección —al menos en la forma de reproducciones y estudios sistemáticos— ha sido uno de los grandes reencuentros patrimoniales de Colombia con su propia historia científica.

La huella

La figura de Mutis quedó fijada en la memoria colombiana en compañía de sus discípulos y sucesores: Caldas, Zea, José Jerónimo Triana entre los botánicos posteriores, todos ellos convertidos en emblemas de una tradición nacional de erudición y laboriosidad. La retórica patriótica de los siglos XIX y XX los rescató como precursores civiles de la nación, contrapunto de la memoria bélica.

Pero la huella de Mutis excede el panteón. Las 5.300 láminas de la Expedición son, simultáneamente, un archivo científico —descripciones de flora aún consultadas por la botánica actual— y un monumento estético que la historia del arte colombiano ha reivindicado como uno de los grandes conjuntos visuales del período colonial. Ese doble estatuto —ciencia y arte, medicina y geografía, historia natural y patrimonio— es el que hace tan difícil clasificar la obra: no cabe en un solo estante.

Más profundamente, Mutis dejó un modelo. El de una ciencia hecha en el territorio, con pintores locales formados sobre la marcha, con discípulos criollos que aprenden a mirar su propio paisaje con los instrumentos de la ciencia europea. Ese modelo —imperial en su origen, americano en su realización— fue el que la Expedición produjo casi sin saberlo. Cuando Humboldt escribió sobre la vegetación tropical desde la nostalgia de Europa, Mutis ya llevaba cuatro décadas mirándola desde adentro. Esa diferencia de posición no es solo biográfica: marca el paso de una ciencia hecha sobre América a una ciencia hecha desde América, y ese paso, aunque haya sido lento e incompleto, es una de sus contribuciones más duraderas.

Queda, por último, la paradoja política que su vida encarna con nitidez. Mutis fue funcionario de la Corona, protegido de virreyes, agente de la Ilustración imperial. Trabajó para catalogar y explotar racionalmente los recursos del reino, y en ese trabajo fue leal a Madrid hasta el final. Pero el saber que puso en circulación, la red que tejió, los discípulos que formó, las láminas que produjo, terminaron alimentando una imaginación territorial y una capacidad intelectual que la Corona no pudo controlar. La ciencia útil que Carlos III financió en Nueva Granada rindió los frutos económicos previstos —modestos— y unos frutos políticos imprevistos —enormes—. Mutis no fue precursor de la Independencia en ningún sentido activo; nunca conspiró, nunca militó, murió antes del Grito. Y sin embargo, sin él, la generación que la hizo posible habría tenido otra escuela y otras palabras. Esa es su forma exacta de pesar en la historia de Colombia: no como héroe civil ni como sabio de gabinete, sino como el nodo silencioso donde un imperio y una naciente conciencia criolla se encontraron y, sin saberlo del todo, se transformaron mutuamente.

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1600Colonia (1600–1780)Época1700MadridEntidad1750HondaEntidad1760Reformas borbónicasEntidad1767Expulsión de la Compañía de Jesús del Nuevo Reino de Granada (1767–1775)Hecho1767Pedro Mesía de la CerdaEntidad1769Carlos III de EspañaEntidad1772Francisco Antonio Moreno y EscandónEntidad1774Manuel GuiriorEntidad1776Visita Regia, virreinato de Caballero y Góngora y Expedición Botánica (1776–1789)Hecho1778Sebastián José López RuizEntidad1780Despotismo ilustradoEntidad1780Pre-independencia neogranadina (1780–1809)Época1781Colonialismo internoEntidad1781Las reformas borbónicas en la Nueva GranadaEnsayo1782Antonio Caballero y GóngoraEntidad1782Virreinato de Caballero y Góngora y pacificación reformista (1782–1789)Hecho1783Ciencia ilustrada en la Nueva GranadaEntidad1783Historia naturalEntidad1783Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de GranadaHecho1785Ilustración criollaEntidad1789La impresión y persecución de los Derechos del Hombre en la Nueva Granada (1793-1794)Hecho1790Manuela Sanz de SantamaríaEntidad1790Pedro Fermín de VargasEntidad1791El Papel Periódico de la Ciudad de Santafé de Bogotá (1791–1797)Hecho1791Manuel del Socorro RodríguezEntidad1791Opinión públicaEntidad1793Antonio NariñoEntidad1793Atlántico revolucionarioEntidad1793Derechos del HombreEntidad1793La traducción de los Derechos del Hombre y el proceso a Nariño (1793–1795)Hecho1794José de EzpeletaEntidad1795El Consulado de Comercio de Cartagena y el pensamiento económico ilustrado (1795–1808)Hecho1795José Domingo Duquesne de la MadridEntidad1795Juan Eloy Valenzuela y MantillaEntidad1795Patriotismo criolloEntidad1795Sinforoso Mutis ConsuegraEntidad1795Sociabilidad letradaEntidad1800El resguardo y la política indígena tardocolonial en la Nueva GranadaEnsayo1800Francisco Javier MatísEntidad1800Pedro Mendinueta y MúzquizEntidad1800Salvador Rizo BlancoEntidad1801Alexander von HumboldtEntidad1801La visita de Humboldt a la Nueva Granada (1801–1803)Hecho1803Expedición Balmis en la Nueva Granada (1803-1805)Hecho1804José Ignacio de PomboEntidad1808Semanario del Nuevo Reino de Granada (1808–1810)Hecho1809Camilo Torres TenorioEntidad1810Francisco José de CaldasEntidad1810José Acevedo y GómezEntidad1810José María CarbonellEntidad1811Jorge Tadeo LozanoEntidad1812Antonio BarayaEntidad1816José Fernández MadridEntidad1819Arte e iconografía de la Independencia colombianaEnsayo1819Francisco Antonio ZeaEntidad1819Llanos OrientalesEntidad1821José Félix de RestrepoEntidad1821José María del Castillo y RadaEntidad1822Deuda externaEntidad1827José Manuel RestrepoEntidad1845Historiografía y ciencia nacional en Nueva Granada (1845–1862)Hecho1848Joaquín AcostaEntidad1848UtilitarismoEntidad1850Cartografía nacionalEntidad1850Comisión CorográficaEntidad1850Geografía políticaEntidad1851José Jerónimo TrianaEntidad1854La Comisión Corográfica (1850-1859)Ensayo1855CostumbrismoEntidad1869José Manuel GrootEntidad1870Campo literarioEntidad1870Capital culturalEntidad1871Ezequiel UricoecheaEntidad1900Modernización agraria y científica en Colombia (1850–1953)Ensayo1936Enrique Pérez ArbeláezEntidad1938Antropología nacionalEntidad1938Arqueología nacionalEntidad1938EtnobotánicaEntidad
Relacionadaspor co-ocurrencia
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Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

22 documentos · 31 fragmentos
01Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · Página 1201 cita
[1]

o r el tem a, poco se hizo al respecto, acaso p o rq u e los gastos m ilitares absorbían g ran p arte d e los recursos fiscales. A p a rtir d e la décad a d e los años 1790, los criollos ilu strad o s com enzaron a c u lp ar cada vez m ás al régim en español p o r no tom ar m ed id as ad e cu ad a s para m ejorar las…

p. 120
02Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · Página 1841 cita
[2]

the plaza and museum. In a deliberate fashion, the city has been building parks and outdoor public spaces for tourists and citizens alike. 168 22. Casa Mutis CGM, 2008 Place: Mariquita, Colombia This is the house where José Celestino Mutis lived while in Colombia. It was also the headquarters of the botanical…

p. 184
03La botánica en Colombia, hechos notables en su desarrolloSantiago Díaz Piedrahita · 2016 · Página 691 cita
[3]

conocimientos a la Europa, y para coronarse de gloria! Sea como fuere, Mutis acepta la invitación de don Pedro Messía de la Cerda, marqués de la Vega de Armijo, y se dirige en 1760 a la Nueva Granada, como médico del nuevo virrey. En su mente debe bullir una idea: realizar el estudio de la historia natural de América,…

p. 69
04Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 2041 cita
[4]

Pedro Messía de la Cerda. Lo impulsaba, fundamentalmente, el de- seo de desentrañar las propiedades de la quina y establecer sus auténticas propiedades médicas. El impacto del trópico fue grande, pues a cada paso se encontraba con una novedad botá- nica o zoológica. Al año de su llegada, sentó las bases de su…

p. 204
05Memorias para la historia de la medicina en Santafé de BogotáPedro María Ibáñez · 2017 · Página 801 cita
[5]

primero que enseñó entre no- sotros el sistema de Copérnico, mirado como herejía por los frailes de la Colonia, los que no admitían que la tierra tuviera movimiento alguno. Sostuvo correspondencia con Linné, y este sabio le de- dicó varias plantas, conocida una con el nombre de mutisia, e hizo circular en el mundo…

p. 80
06Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · Página 601 cita
[6]

religiones, e incluso con sangre vinculada a árabes o judíos, muestra esta obsesión por la pureza religiosa. Esto se refleja, por supuesto, en el sistema educativo, que en la escuela básica forma a las personas en verdades indiscutibles, y a los pocos adultos que van a la universidad les inculca los principios de la…

p. 60
07Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · Página 601 cita
[7]

alumnos lo que ya se discutía en el resto de Europa: la Revolutionibus orbium coelestium de Copérnico, que sostenía que la tierra es otro planeta girando alrededor del sol, y no al revés, como querían las Sagradas Escrituras. La orden de los dominicos se fue lanza en ristre contra Mutis. No pudieron expulsarlo como…

p. 60
08The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · Páginas 101, 2872 citas
[8]

8. John Tate Lanning has suggested that the Dominicans were less con- cerned about Copernicanism than about the university reform being proposed by Moreno and Guirior; the attack on Mutis, under this construction, was supposed to throw the modernists on the defensive ("El sistema de Copérnico en Bogotá," Revista de…

p. 287
[25]

them and were awaiting higher appointments. These young men were more likely to be responsive to the new science than were older men operating according to a long-established routine. It is possible to construct a kind of intellectual genealogy showing how Mutis's influence spread from one student genera- tion to the…

p. 101
09Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · Páginas 67, 98, 1023 citas
[9]

médico era también sacerdote— afirma que la preservación de la vida humana y el aumento de la población son mandatos divinos ("creced, multiplicaos y poblad la tierra") y que, por lo tanto, la inoculación no puede ser contraria a la religión. Es Dios mismo quien ha dado a los hombres la luz natural para descubrir losj…

p. 67
[10]

de ocho cátedras fijas que giren alrededor de los tres ejes de la medicina ilustrada de su tiempo (Newton, Linneo y Boerhaave), es decir, que incluyan el aprendizaje de "ciencias básicas" como la física, la química y las matemáticas así como los últimos avances en materia de botánica, historia natural, medicina de…

p. 102
[11]

la mayor parte de los curanderos y cirujanos romancistas eran mestizos. Ciertamente, Isla estudió filosofía con los jesuítas en la Universidad Javeriana de Bogotá y luego ingresó a la orden de San Juan de Dios. Sin embargo, la 94 Santiago Castro-Gótru directo a la pretensión "ilegal" de Mutis de formar médicos por…

p. 98
10Manual de arte del siglo XIX en ColombiaBeatriz González Aranda · 2017 · Páginas 29, 482 citas
[12]

innovación y experimen- tación. La desarrolló únicamente con los recursos que obtuvo de sus distintas disciplinas: médico, mineralogista y profesor. Tuvo un solo pintor de santos, monjas y más adelante, virreyes, Pablo Antonio García del Campo, y alguno que otro ocasional. Este período duró desde 1760 hasta 1783. La…

p. 48
[30]

simposio en la Universidad del Rosario. Como se sabe, Ángel Rama murió junto con su esposa Marta Traba y otros con- ferencistas que asistían a dicho simposio, en el accidente aéreo de Avianca en noviembre de 1983. El simposio no se realizó. 30 B índic Gercst c Adíraí Las implicaciones históricas se relacionan con…

p. 29
11Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Páginas 88, 912 citas
[13]

alemanes en la Nueva Granada, y por sugerencia, entre otros, del visitador Juan Francisco Gutiérrez de Piñe- res, se dio nacimiento a la Expedicion Botánica, que el primero de abril de 1783 se puso bajo la dirección de Mutis, la subdirección de Eloy Va- lenzuela (1756-1834) y la plaza de pintor de Antonio García del…

p. 91
[21]

(1818-1819). tado a través de la aplicación de las llamadas cien- cias útiles, la conciencia de habitar un territorio distinto de la metrópoli y la apropiación de una ideología diferente a aquella que sustentaba el ab- solutismo monárquico, crearon las condiciones para madurar el proceso de Independencia, el cual de…

p. 88
12Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · Página 1751 cita
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Paz, or “peace initiative,” in the 1980s. The sculpture is a clear reminder of the direct link between art and politics in Colombia. An exemplary and unique visual record of Colombia’s tropical flora, fauna, and topographical beauty is seen in the drawings of a Spanish physi- cian, José Celestino Mutis, who arrived in…

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13El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · Páginas 538, 5432 citas
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el progreso de la sociedad. En el pensamiento neogranadino aparecía el concepto de «utilidad social de la ciencia», que había 370 Vida y escritos, ed. cit., págs. 143 y 144. 544 Jíndi Jícídneer Ucnsi sido completamente ajeno a la cultura colonial, cultura de contenido religioso esencialmente, jurídica y filológi- ca,…

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su pensamiento. Sarrailh revalúa el «españolismo» de Jovellanos y otros contempo- ráneos suyos, su amor a España, su sincero catolicismo, y analiza el conflicto intelectual que en ellos se produjo al querer ser fieles a la tradición nacional y al propio tiempo renovar la cultura española en todos sus aspectos desde la…

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14Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de GranadaPedro Fermín de Vargas · 2016 · Página 631 cita
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y en cercanías del río de la Magdalena, debería ser para el Reino una fuente inagotable de bienes. Calcúlese que en todo el universo se consumen anualmente cerca de 16. 000 arrobas de este género. Cada arroba puesta en Cartagena importa a razón de 20 reales de plata la libra — 62 ½ pesos—, ganando el Erario inmensas…

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15Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · Páginas 402, 4072 citas
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remitido a España en los dos años anterio- res, 21. 271 cajones con el peso de 220. 252 arrobas 8 libras, que si se beneficiasen por cuenta de la Real Hacienda al precio equitativo propuesto en el plan de estanco de este género (de que hablaré en su lugar), podrían producir al Real Erario más de 600. 000 pesos…

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lo ha hecho también el Perú con el huano, que hoy es su principal riqueza; pero nosotros, menos previsibles aunque más adeudados, hemos dejado que una propiedad tan valiosa e incontrovertible se extraiga y se consuma sin provecho alguno para el Era- rio, que es el fondo de la comunidad, y a él debían entrar sus…

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16Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · Página 282 citas
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que uno de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser…

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de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser utilizados…

p. 28
17¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · Página 481 cita
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en las que se representó la flora de la Nueva Granada. Pero, ya se dijo, además de estimular la formación intelectual de los criollos, los monarcas españoles también deseaban forta lecer su autoridad sobre sus reinos en América, de ahí el apodo de "déspotas ilustrados" con el que se conocería posteriormente a estos…

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18Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · Páginas 277, 2792 citas
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establecer acertados méto- dos y estudios útiles. Escribe el virrey Guirior: «La ilustración de la juventud y el fomento de las ciencias y las artes es uno de los fundamen- tales principios del buen gobierno, de que como fuente dimanan la felicidad del país y la prospe- ridad del Estado para las artes, industrias, co-…

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ilustración neograna- dina: Mutis, Zea, Matiz, Caldas, Ulloa, entre otros, además del mismo Rodríguez. El segundo periódico de importancia y el primero fundado y dirigido por particulares, Jorge Tadeo Lozano y su primo el presbítero José Luis de Azuola, tiene una orientación más específica y recibe sólo colaboraciones…

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19Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · Página 5521 cita
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tiles cien cias exactas en lugar de las meramente especulativas, en que hasta ahora lastimosamente se ha perdido el tiempo; porque un Reino lleno de precios í simas producciones que utilizar, de montes que allanar, de caminos que abrir, de pantanos y minas que desecar, de aguas que dirigir, de metales que depurar,…

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20Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · Página 1381 cita
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dio más tiempo para ir a presentar sus respetos al hombre por el que había desviado su camino: José Celestino Mutis. La visita se alargó por dos meses. Mutis deleitaba a Humboldt con sus historias de Guatavita y las leyendas de El Dorado; con el recuento acerca de las dificultades técnicas de la extracción de sal en…

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21The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · Página 5411 cita
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map— published later in Paris, with credit given to Caldas. Our extract is substantially incomplete for excluding the accompanying drawings —in a record that married scientific observation with literary ambition and the artistic effort of drawing and painting the landscape. As with the hundreds of color plates…

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22Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · Página 1711 cita
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los hechos en los cuales habían participado, sino las virtudes que caracterizaron su actuación. NOSOTROS Y LOS OTROS 172 De científicos como José Celestino Mutis, Francisco José de Caldas, Francisco Antonio Zea y Jerónimo Triana se rescataba su cultura, erudición, mérito, labo- riosidad y dedicación; de héroes…

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