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Hecho histórico · Pre-independencia · 1780–1809

Virreinato de Caballero y Góngora y pacificación reformista (1782–1789)

Entre 1782 y 1789, Antonio Caballero y Góngora gobernó el Nuevo Reino de Granada como arzobispo-virrey, combinando amnistía, pacto con las élites criollas y patrocinio de la ciencia útil —incluida la Real Expedición Botánica— sobre la base de la represión comunera y el descuartizamiento de José Antonio Galán.

Virreinato de Caballero y Góngora y pacificación reformista (1782–1789)
1782–1789
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
1782–1789
Dónde
Zipaquirá, Socorro, Darién, Pamplona, Cúcuta, Santafé de Bogotá, Cartagena de Indias, Turbaco, Vélez, Guaduas, San Gil, Charalá
Protagonistas
Antonio Caballero y Góngora, José Celestino Mutis, Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres, José Antonio Galán, Juan Francisco Berbeo, Manuel Antonio Flórez, Manuela Beltrán, Real Expedición Botánica del Virreinato del Nuevo Reino de Granada, Real Audiencia de Santafé
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. La política fiscal del regente visitador Gutiérrez de Piñeres (desde 1778) elevó la presión tributaria —alcabala, armada de Barlovento, tabaco, aguardiente, sal— hasta aproximadamente el 10,4% del producto, desencadenando la Revolución de los Comuneros de 1781
  2. Las Capitulaciones de Zipaquirá (7 de junio de 1781) fueron firmadas por Caballero y Góngora como negociador y luego anuladas en secreto, lo que exigió una represión posterior —ejecución de Galán el 1 de febrero de 1782— y dejó al arzobispo como figura de pacificación disponible para el mando civil
  3. La política borbónica de Carlos III de racionalizar la administración colonial, cartografiar recursos y controlar fronteras indígenas requería un gobernante capaz de combinar autoridad eclesiástica, legitimidad simbólica ante las élites criollas y disposición al reformismo ilustrado
  4. El fracaso del virrey Flórez en contener la insurrección comunera desde Cartagena y su rechazo de las Capitulaciones dejaron un vacío de autoridad en el interior del virreinato que la doble investidura de Caballero y Góngora estaba en condiciones únicas de llenar
1782–1789Virreinato de Caballero y Góngora y pacificación reformista (1782–1789)

Consecuencias

  1. La amnistía total decretada al asumir el virreinato cerró formalmente la persecución comunera, estabilizó las provincias del nororiente y consolidó el pacto con las élites criollas sobre la base de la cooptación —Berbeo nombrado corregidor con mil pesos anuales— y la impunidad selectiva
  2. La inauguración de la Real Expedición Botánica (27 de abril de 1783) bajo la dirección de José Celestino Mutis formó una generación de naturalistas criollos cuyo entrenamiento empírico y redes intelectuales constituyeron una matriz del pensamiento ilustrado y, dos décadas después, de las ideas de autogobierno
  3. El primer empadronamiento del virreinato, que estimó la población en aproximadamente 800.000 almas, sentó un precedente de conocimiento administrativo del territorio y alimentó proyectos de reforma de corregimientos que continuaron bajo el virrey Ezpeleta
  4. La política de fronteras en el Darién fracasó en someter a las comunidades kuna, que mantuvieron comercio con los británicos y rechazaron el vasallaje, revelando los límites del reformismo borbónico en los territorios no integrados al orden colonial
  5. La ejecución y descuartizamiento de Galán —con sus partes distribuidas en Guaduas, El Socorro, San Gil, Charalá y Mogotes— quedó como símbolo de la violencia fundacional sobre la que se construyó el reformismo ilustrado del período, y fue recuperada por la memoria histórica posterior como emblema de resistencia popular
03

La clave interpretativa

Por qué importa

El virreinato de Caballero y Góngora es el momento en que el reformismo borbónico en Nueva Granada alcanzó su formulación más acabada: no represión pura ni concesión real, sino una combinación de amnistía calculada, cooptación de élites y patrocinio científico que intentó convertir la lealtad colonial en algo más que sumisión. Esa fórmula —ilustración desde arriba, pacto con los criollos educados, ciencia útil como legitimación del poder— produjo la generación que dos décadas después comenzaría a cuestionar la necesidad misma del vínculo con España. El gobierno que descuartizó a Galán y financió a Mutis encarna la contradicción central de la Ilustración criolla: modernización sin emancipación, ciencia sin libertad política, orden sin justicia.
04

Desarrollo histórico

La historia completa

El virreinato de Caballero y Góngora

Entre 1782 y 1789 gobernó el Nuevo Reino de Granada un hombre que reunía dos poderes que la Corona rara vez juntaba: el báculo del arzobispo de Santafé y el bastón del virrey. Antonio Caballero y Góngora, cordobés de nacimiento y prelado de oficio, llegó al mando civil no por mérito administrativo previo sino porque, un año antes, había sabido apagar con juramentos y hostias consagradas la mayor sublevación fiscal que había conocido el virreinato. Su gobierno fue el laboratorio donde el reformismo borbónico ensayó una fórmula distinta de la represión pura: pacto con las élites criollas, amnistía calculada, patrocinio de la ciencia útil, expediciones a las fronteras indígenas. Bajo su mandato se inauguró la Real Expedición Botánica, se hizo el primer empadronamiento del territorio y se intentó —con éxito magro— someter el Darién. Pero ese mismo gobierno se levantó sobre un cadáver descuartizado, el de José Antonio Galán, y sobre unas Capitulaciones firmadas en el altar y anuladas en secreto.

Zipaquirá antes del virreinato: la traición fundacional

Para entender el virreinato hay que empezar por el episodio que lo hizo posible. En marzo de 1781, la comerciante Manuela Beltrán arrancó en la oficina de impuestos de Socorro un bando que informaba sobre nuevos tributos. El gesto —un papel roto en una plaza de provincia— condensó una acumulación de agravios que llevaba años fermentando. Desde 1778, el regente visitador Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres había ejecutado la política fiscal de la Corona con celo administrativo: restableció el impuesto de la armada de Barlovento, extendió la alcabala a nuevos productos, apretó las rentas del tabaco y del aguardiente, reprimió las siembras clandestinas de hoja. La presión tributaria, que en el período inicial rondaba el 2,9% del producto, había trepado en algún quinquenio del período borbónico tardío hasta alrededor del 10,4%. No era percepción: era el bolsillo.

La revuelta se extendió como reguero desde Socorro hacia Pamplona, Vélez y Cúcuta. Se sumaron criollos, mestizos e indígenas —una coalición inestable, cargada de agendas distintas bajo una misma bandera— y las columnas comuneras marcharon hacia Santafé de Bogotá. El virrey Manuel Antonio Flórez estaba en Cartagena atendiendo la guerra imperial con Inglaterra; la Real Audiencia, sin tropa suficiente, entendió que solo una mediación podía frenar la avalancha. Fue entonces cuando Antonio Caballero y Góngora, arzobispo de Santafé desde 1779, aceptó desplazarse a Zipaquirá como negociador.

El 7 de junio de 1781 se firmaron allí las Capitulaciones. Juan Francisco Berbeo, comandante visible del movimiento, encabezó la firma por el bando comunero. El texto acogía las demandas fiscales más ruidosas: rebajar el precio del aguardiente, moderar la alcabala. Circulaba además, en el pliego que el movimiento traía desde el Socorro, la exigencia de que los cargos del virreinato se dieran preferentemente a americanos por encima de peninsulares —una demanda que apuntaba al corazón del sistema borbónico de reemplazo administrativo, aunque no quedó incorporada al texto firmado. Para dar solemnidad al acuerdo, el arzobispo lo hizo jurar en la iglesia de Zipaquirá. Hubo eucaristía, hubo palabra empeñada ante el altar.

Ese mismo día, o en las horas inmediatas, Caballero y Góngora y las demás autoridades españolas firmaron en un aparte un acta secreta declarando que las Capitulaciones eran inválidas por haber sido arrancadas bajo amenaza de violencia. El juramento en la iglesia era, por decisión previa de los firmantes, letra muerta. El virrey Flórez, desde Cartagena, improbó el pacto con lenguaje enérgico. La invalidación formal quedaría consumada el 18 de marzo de 1782, mediante un Acuerdo firmado por Gutiérrez de Piñeres, Pey Ruiz, Mon y Velarde, Vasco y Vargas y Catani, una vez que la tropa enviada desde Cartagena había restablecido la relación de fuerzas.

José Antonio Galán, capitán comunero de origen popular, había desconfiado del acuerdo desde el principio. Cuando llegó a Mogotes en septiembre de 1781, ya sostenía que las Capitulaciones se habían aprobado demasiado rápido y que las promesas del arzobispo de hacerlas cumplir no eran fiables. Continuó movilizándose por el nororiente. Lo apresaron cerca de Onzaga, en compañía de nueve de sus hombres, dos días antes de la marcha que había convocado para el 15 de octubre hacia Santafé. Un tribunal lo juzgó y condenó, y el 1 de febrero de 1782 murió en la horca y descuartizado. Junto a él recibieron pena similar Molina, Alcantuz y Ortiz. La sentencia dispuso que el cuerpo de Galán fuera repartido en el territorio del que había salido: la cabeza a Guaduas, la mano derecha a El Socorro, la mano izquierda a San Gil, el pie derecho a Charalá, el pie izquierdo a Mogotes. Declaró infame su descendencia, confiscó sus bienes para el real fisco, ordenó asolar su casa y sembrarla de sal. Un castigo de sintaxis medieval ejecutado con puntualidad al final del siglo XVIII.

Berbeo tuvo otro destino. La Corona lo hizo corregidor, con un sueldo anual de mil pesos. El hecho está allí, escueto y elocuente: el líder criollo de la insurrección quedó cobrando de la administración a la que se había enfrentado. Sobre esa asimetría —Galán descuartizado, Berbeo asalariado— se levantó el gobierno que vendría.

De arzobispo a virrey-arzobispo

Al arzobispo, la Corona lo premió con el virreinato. En 1782 asumió el mando civil sin renunciar al eclesiástico: virrey y arzobispo a la vez, condición inusual que le daba una legitimidad simbólica particular en un reino donde el altar y el trono se sostenían mutuamente. Esa doble investidura terminaría siendo el eje interpretativo de su figura en la historiografía posterior.

El primer acto de gobierno fue una amnistía total. No era generosidad ilustrada abstracta, era la contrapartida política del descuartizamiento de Galán. La Corona había hecho ver el filo del hacha; ahora ofrecía el olvido. La amnistía cerró las cuentas del 81 con las provincias del nororiente y permitió reanudar la vida administrativa sin insurrecciones latentes. A los comuneros que quedaban, sin líder ni bandera, se les levantaba la persecución; a las élites locales se les garantizaba que la represión no escalaría. Era la última cláusula del pacto que las Capitulaciones habían intentado escribir en junio de 1781 y que el acta secreta había desmentido: se cumplía en la práctica lo que se había traicionado en el papel, pero se cumplía sin obligación jurídica, como gracia del soberano.

Sobre esa base pudo desplegarse el resto del programa. Caballero y Góngora entendió pronto que gobernar el virreinato desde Santafé, en la meseta interior, lo dejaba fuera de los dos frentes que la política imperial priorizaba: la costa Caribe y las fronteras indígenas. Se trasladó a Cartagena y a Turbaco para supervisar tareas costeñas y operaciones militares en el Darién. La decisión tenía razones militares y misionales explícitas, pero también un componente político menos confesado: alejarse del peso simbólico del cadalso, del recuerdo fresco de la represión ejecutada bajo su antecesor Flórez, y quizá también del papel personal ingrato que él mismo había representado como mediador de Zipaquirá.

La ciencia útil como programa de Estado

El 27 de abril de 1783 se inauguró oficialmente la Real Expedición Botánica del Virreinato del Nuevo Reino de Granada. Al frente quedó José Celestino Mutis, médico gaditano que había llegado a Santafé en 1761 como facultativo del virrey Pedro Messía de la Cerda y que llevaba más de dos décadas herborizando, calculando y enseñando por su cuenta. La Expedición era el proyecto de una vida: entre 1760 y 1783 Mutis había financiado con recursos propios sus primeras indagaciones; desde 1783 recibía el respaldo económico de la Corona.

Mutis había pagado caro su modernidad intelectual. Cuando en Santafé enseñó la teoría heliocéntrica de Copérnico, chocó con la orden de los dominicos, que la consideraron contraria a las Sagradas Escrituras y a las prohibiciones de la Inquisición. En 1774 los dominicos anunciaron una disputa pública para atacar las doctrinas copernicanas y lo denunciaron ante el Santo Oficio. En aquel episodio, Mutis recurrió al virrey Manuel de Guirior. Años después, ya bajo el virreinato de Caballero y Góngora, la protección del arzobispo-virrey fue decisiva para que las presiones dominicas no lograran expulsarlo. Que un prelado protegiera a un enseñante de Copérnico frente a los dominicos revela el reacomodo interno del clero ilustrado a finales del siglo XVIII: había curas —en Madrid y en algunas ciudades americanas— para quienes la utilidad del reino pesaba más que la ortodoxia tomista.

El respaldo a la Expedición no fue solo una decisión personal del virrey. La política de Carlos III había convertido las expediciones científicas en instrumento explícito de gobierno: cartografiar, herborizar, medir, catalogar recursos. La botánica no era ornamento erudito sino inteligencia económica. Entre los propósitos declarados de la Expedición figuraba descubrir las propiedades comerciales de la quina —febrífugo estratégico para los ejércitos europeos y las poblaciones tropicales— y de otras plantas del reino. Mutis, además, cargaba una motivación propia: desentrañar las propiedades médicas de la quina, prolongando una preocupación farmacéutica que venía del médico y no del funcionario.

El patrocinio del arzobispo-virrey a Mutis tuvo, así, una doble condición. Fue genuino en su contenido científico —los pliegos de la Expedición, las láminas, la formación de una generación de naturalistas criollos que sería más tarde matriz política— y simultáneamente funcional al régimen de estabilización que Caballero y Góngora estaba construyendo. La ciencia útil legitimaba simbólicamente un gobierno cuyo fundamento inmediato era el pacto con las élites y la amnistía de un descontento popular no resuelto. Ilustrar el reino era, entre otras cosas, dotar a la administración de un discurso propio, distinto al del cepo y la horca, que le permitiera reclamar la lealtad activa —no solo la sumisión— de los criollos educados. La generación que se formó en el círculo de Mutis, y que aprendería en el laboratorio botánico las virtudes de la observación empírica y del cálculo, sería la misma que dos décadas más tarde comenzaría a pensar la capacidad de autogobierno del reino.

Contar el reino: censo, territorio, reformas

Al patrocinio botánico se sumó un esfuerzo de conocimiento administrativo del territorio. Durante el gobierno de Caballero y Góngora se realizó la primera operación con semejanza a un censo del Nuevo Reino de Granada: un empadronamiento que estimó la población en aproximadamente 800.000 almas en el territorio que corresponde a la actual Colombia. Los resultados fueron incompletos y poco precisos —las divisiones y subdivisiones territoriales no estaban demarcadas de forma inequívoca y el aparato de recolección era desigual—, pero era la primera vez que la Corona intentaba saber, con voluntad sistemática, cuántos súbditos gobernaba.

El censo formaba parte de un proyecto más ambicioso. Caballero y Góngora propuso una reforma poblacional del virreinato que incluía el arreglo de límites y jurisdicciones de los corregimientos. La lógica era coherente con el reformismo borbónico: racionalizar la administración, ordenar el territorio, dotar al gobierno de mecanismos de control que la vieja arquitectura de audiencias y encomiendas no proporcionaba. Su sucesor José de Ezpeleta recibiría esos proyectos con escepticismo pesimista —dudaba que se pudiera pasar de un cierto orden mínimo en las poblaciones existentes—, pero reconoció su conveniencia en principio.

Contar y ordenar el reino era, además, condición para la política tributaria. El crecimiento sostenido de la población criolla y mestiza había generado una conciencia social capaz de producir actitudes críticas frente a la administración colonial, y ese hecho no había pasado desapercibido a las autoridades españolas: parte de la lógica de las reformas era anticiparse a esa dinámica dotando al Estado de instrumentos de control más finos. El censo, la cartografía, la reforma de corregimientos, la Expedición Botánica: todos convergían en la misma dirección, la construcción de un aparato de gobierno más capaz que el heredado.

Las fronteras indígenas: el Darién

Si el interior se administraba mediante el pacto con las élites y la ciencia útil, las fronteras exigían otra respuesta. La política borbónica de fronteras, impulsada tras el ascenso de José de Gálvez al ministerio de Indias, apuntó de modo prioritario al Darién y, en menor medida, a la Guajira. El objetivo era pacificar y colonizar naciones indígenas que hasta entonces habían operado como territorios soberanos de facto, mediante expediciones militares y la reducción de comunidades en pueblos de indios bajo caciques controlados por España.

En el Darién, esa política fracasó. Los caciques kuna aceptaron en número creciente los títulos reales de capitanías asalariadas —era un ingreso, y era también un reconocimiento— pero rechazaron abiertamente el vasallaje al rey de España y continuaron comerciando con los británicos, cuyas rutas atlánticas les ofrecían mejores condiciones que las que podía prometer la Corona. La diplomacia del salario no bastó para desactivar la geopolítica del comercio. En 1787, en un frente adyacente, se encomendó a Palacios de la Vega la misión de reducir a los indios de San Cipriano y terminar los palenques cercanos de Carate, Lorenzana, Las Catas y otros; la operación tuvo fuertes encontrones con el capitán González Belandres y no logró el resultado esperado.

Caballero y Góngora se implicó personalmente en la vigilancia de estas operaciones desde Turbaco, y su viaje a la costa se justificó, entre otras cosas, por la necesidad de supervisar directamente el frente militar y misional. El balance fue modesto: la retórica de la pacificación ilustrada, aplicada a territorios indígenas con capacidad de negociar con potencias rivales, encontró sus límites en la simple realidad geopolítica del Caribe. Los kuna sabían negociar, y sabían con quién.

Hacienda, comercio y renta

El respaldo material de todo el programa venía de una hacienda pública que, pese a las tensiones de la reforma, mostró números sostenidos durante el período. La renta del aguardiente, junto con la del tabaco, era la principal fuente de ingresos fiscales del virreinato, con un crecimiento continuo entre 1760 y la década de 1790. En la última década del dominio español, los ingresos de la Corona en el Nuevo Reino promediaron 2,4 millones de pesos anuales, y cerca de un tercio provenía de los estancos de tabaco y aguardiente: los mismos que habían encendido el fósforo comunero. La política de Caballero y Góngora consistió en mantener el sistema fiscal borbónico sin repetir la torpeza que había desatado la insurrección, moderando la aplicación pero no el fondo.

El comercio exterior confirma la buena salud del período. Entre 1784 y 1788, íntegramente bajo su gobierno, el reino embarcó algo más de diez millones de pesos en oro y plata frente a apenas setecientos mil en frutos, mientras las importaciones superaron los once millones. Solo en 1787 salieron más de cuatro millones de pesos en metales, cifra excepcional que da la medida del músculo minero del virreinato. En el quinquenio siguiente los metales bajaron ligeramente, pero los frutos casi doblaron su volumen y las importaciones cedieron: seguía siendo un reino de minas, pero empezaba a asomar, tímidamente, una canasta agrícola exportable. El cacao de Pamplona y Cúcuta viajaba hacia Maracaibo, San Bartolomé y Cartagena, articulando circuitos comerciales regionales que la administración procuraba fortalecer.

Esa aritmética explica por qué el pacto pudo sostenerse. Un virreinato en bancarrota no puede permitirse ni amnistías, ni expediciones botánicas, ni empadronamientos: exige cuero y cepo. Caballero y Góngora heredó una hacienda ya reformada por Gutiérrez de Piñeres —quien pagó el costo político— y pudo administrarla con relativa holgura, capitalizando ingresos crecientes para financiar el programa de estabilización simbólica.

Las causas: por qué este gobierno tomó esta forma

Las causas estructurales del período están en la lógica misma del reformismo borbónico. Desde Madrid, Carlos III había impulsado una política de racionalización imperial: aumentar la extracción fiscal de las colonias, sustituir criollos por peninsulares en los altos cargos, incorporar la ciencia al servicio del Estado, endurecer las fronteras contra las potencias rivales. Esa política, aplicada al Nuevo Reino por Gutiérrez de Piñeres desde 1778, había producido dos efectos simultáneos: aumento sostenido de la recaudación y estallido social en 1781. El virreinato de Caballero y Góngora no invirtió esa política; la administró con menos abrasividad, aprendiendo del error.

Las causas coyunturales están en el 81 mismo. La rebelión comunera dejó a la Corona ante una evidencia incómoda: su capacidad de mando militar en el interior era limitada —Flórez estuvo atrapado en Cartagena durante los meses críticos— y sus mecanismos de legitimidad simbólica dependían más de lo que se admitía del clero y de las élites locales. El pacto con las élites criollas dejó de ser una opción ideológica para convertirse en una necesidad práctica. Caballero y Góngora, arzobispo con crédito eclesiástico intacto y con la experiencia de haber negociado en Zipaquirá, era el candidato natural para encarnar esa vía.

Había también una causa personal, aunque nunca declarada así por la administración imperial. Elevar al negociador de Zipaquirá al virreinato funcionaba como reconocimiento tácito de servicios prestados. Las Capitulaciones habían sido traicionadas por escrito pero cumplidas de facto mediante la amnistía; la Corona premió a quien había construido esa ambivalencia productiva.

Consecuencias

En lo inmediato, el gobierno consiguió su objetivo: apagó las brasas del 81, estabilizó la hacienda, dotó al virreinato de un discurso ilustrado propio y mantuvo el orden sin recurrir a nuevas oleadas represivas. Cuando Caballero y Góngora entregó el mando en 1789, el reino era un territorio administrado, no un territorio en armas.

Las consecuencias de largo plazo son más ambiguas y más profundas. La Expedición Botánica, inaugurada bajo su patrocinio, se prolongaría hasta comienzos del siglo XIX y formaría a una generación de naturalistas criollos —Francisco José de Caldas, Jorge Tadeo Lozano, Francisco Antonio Zea, entre otros— que sería el núcleo intelectual del movimiento de independencia. La Corona financió, así, la formación de las mentes que después la desafiarían. La élite criolla ilustrada de finales del siglo XVIII vivió esa contradicción como experiencia biográfica: se formaba gracias a las reformas borbónicas, y esa misma formación le permitía concebir su capacidad de autogobierno.

La rebelión comunera, en cambio, quedó relativamente olvidada durante más de un siglo. Habría que esperar hasta 1880, casi cien años después de los hechos, para que Manuel Briceño publicara en Bogotá Los comuneros, el primer texto considerado importante sobre el episodio. Ese olvido fue funcional al pacto que Caballero y Góngora había sellado: las élites criollas que dirigirían la independencia preferían no recordar que en 1781 habían estado del lado del arzobispo y del cadalso, no del lado de Galán. Francisco de Miranda, sí, utilizó el relato comunero ante potencias extranjeras como prueba de que los suramericanos estaban listos para la revolución. Pero fue una excepción diplomática, no una tradición política interna.

Los sucesos del 81, sin embargo, resonaron en las crisis posteriores del virreinato: en la conmoción de 1794-1797, con la traducción de los Derechos del Hombre por Antonio Nariño; y en la crisis imperial de 1808-1810, que precipitó la independencia. Las autoridades coloniales sabían que había un antecedente. La generación que crecía leyendo a Mutis y a los enciclopedistas también había oído contar, en voz baja, la historia del descuartizamiento de Galán.

Hay una lectura menos consoladora del período que conviene no evadir. La rebelión comunera había revelado una fractura de clase dentro del propio descontento anticolonial: Berbeo y las élites criollas negociaron y fueron cooptadas, mientras Galán —el único con visión de transformación social más profunda— fue ejecutado con la corresponsabilidad de esas mismas élites criollas. La sentencia contra Galán la firmaron con la misma pluma los auditores de Santa Fe, el corregidor Berbeo, el arzobispo-virrey Caballero y Góngora y los poderosos españoles y criollos. El verdadero corte, en 1781, no fue metrópoli contra colonia sino élites contra sectores populares. El virreinato de Caballero y Góngora consolidó esa fractura: convirtió el pacto entre Corona y élites criollas en la estructura política del reino, y dejó afuera —sin representación, sin memoria, sin cadáver que reclamar— a los mestizos, indígenas y campesinos que habían marchado detrás de Manuela Beltrán. De aquel pacto salió la Ilustración criolla que se suele evocar como raíz intelectual de la independencia, y con ella el acento con que la república hablaría durante buena parte del siglo XIX: una idea moderna del reino formulada por, para y desde las élites que se habían sentado en 1781 a la mesa del arzobispo-virrey.

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La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

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Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

29 documentos · 37 fragmentos
01Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 84, 872 citas
[1]pesinos y comerciantes arrancaron los avisos de las nuevas reglas de impuestos. Las protestas crecieron con rapidez y poco a poco fueron incorporando a los notables locales de todo el oriente y se extendie ron a los llanos orientales. En decenas de pueblos se formaron gru pos de gente del “ com ú n ” que se un í an y…p. 87
[35]a poco el n ú mero de espa ñ oles en los principales cargos, en particular al mando de tropas, como los gobernadores, que ya para 1794 eran casi todos espa ñ oles. Los cabildos, con regidores que casi siempre compraban sus puestos, siguieron en manos de los crio llos, a pesar de algunos intentos de los virreyes de…p. 84
02Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 441 cita
[2]estimó que cerca de cuatro mil personas avanzaban hacia la capital. Cuando llegaban a la actual ciudad de Zipaquirá, el arzobispo español Antonio Caballero y Góngora (designado para negociar la pacificación de la rebelión) se reúne con los líderes del movimiento, siendo el principal Juan Francisco Berbeo; es ahí que…p. 44
0330 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 13, 262 citas
[3]se inició el retorno de los comuneros a sus pueblos. Berbeo fue nombrado corregidor, con un sueldo anual de mil pesos. José Antonio Galán no aceptó las negociaciones, pues le parecía que habían sido aprobadas muy rápido. El tiempo acabó por darle la razón. El virrey, que estaba en Cartagena para prevenir un ataque de…p. 13
[4]aprobación sea sin ambigüedad. Campamento de guerra en territorio de Zipaquirá, 5 de junio de 1781. M.P.S. Puesto a los pies de V.A. El más rendido vasallo, JUAN FRANCISCO BERBEO. (Estas Capitulaciones fueron redactadas por don Agustín Justo de Medina y don Juán Bautista de Vargas, Delegados de la ciudad de Tunja. Al…p. 26
04Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1081 cita
[5]naval base at Cartagena among other things, and the result was tax increases in New Granada along with irritating new controls to make sure the taxes were paid. Farmers and artisans in the province of Socorro demonstrated their defiance of these measures by destroying the liquor and tobacco belonging to state…p. 108
05The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 1991 cita
[6]stipends. Attentive to such misery, then, the total and annual contribution for the Indians shall remain at four pesos, and at two pesos for the mulattoes; priests shall not charge for rights or gratuities on baptisms, burials or weddings, nor require them to name an official for their holy days; if no participant…p. 199
06Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 85, 982 citas
[7]del Socorro. En esta pro- vincia, entre el 20 de por el arzobispo Caballero y Góngora, que se ha- llaba de visita en la región, no apoyó las preten- siones del pueblo. Galán, que había llegado a Mogotes el 2 de septiembre, pertenecía al bando de quienes no creían en las promesas del arzobispo de hacer cumplir las…p. 98
[27]E 329 Sin embargo, las reformas no sólo tuvieron ese carácter, sino que también pretendieron solucionar los problemas de una sociedad que, como la neogranadina, acusó grandes cambios en el siglo XVII, cuando la población creció rápida- mente, el elemento mestizo pasó a ser el grupo mayoritario de la po- blación, se…p. 85
07Historia abierta del arte colombianoMarta Traba · 2016 · p. 731 cita
[8]en esta obra de pintura-ficción no se oye —o si se oye se desatiende— el ruido de las pisadas de los comuneros que, diez años antes de su estallido, ya comenzaban a volverse perceptibles. El primero de febrero de 1782 un hombre es arrancado a golpes de la cárcel, arrastrado por el suelo, llevado hasta el lugar donde…p. 73
08Con nombre propioDaniel Samper Pizano · 2017 · p. 4051 cita
[9]su nacimiento; y el pie izquierdo en el lugar de Mogotes. Declarada por infame su descendencia, ocupados todos sus bienes y aplicados al real fisco; asolada su casa y sem- brada de sal, para que de esta manera se dé olvido a su infame nombre y acabe con tan vil persona, tan detesta- ble memoria, sin que quede otra que…p. 405
09Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 204, 2312 citas
[10]Nueva Gr nada. Nace José María del Castillo y Rada en Car- tagena. Se establece la imprenta en esta ciudad. Construcción de la catedral de Santa Marta, según trazas de Juan Cayetano Chacón. 1777 Muere el ex presidente Rafael Eslava en Santa- fé. Venta de resguardos en Popayán. Primer intento de organización gremial de…p. 231
[21]Pedro Messía de la Cerda. Lo impulsaba, fundamentalmente, el de- seo de desentrañar las propiedades de la quina y establecer sus auténticas propiedades médicas. El impacto del trópico fue grande, pues a cada paso se encontraba con una novedad botá- nica o zoológica. Al año de su llegada, sentó las bases de su…p. 204
10Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 1781 cita
[11]sustitución de él y en cierta forma para llenar sus funciones, para el Nuevo Reino, bajo Carlos III se creó la institución de la Regencia. En la Real Orden del 25 de marzo de 1783, dirigida a la Audiencia de Quito, con motivo de la lle- gada del regente para ese territorio, se acompa- ñaba la Ordenanza de Intendentes…p. 178
11Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 2351 cita
[12]deseo de participación política. En 1752, en 1764 y en 1767 se realizaron motines contra la corona; y en 1779 una sublevación de 1.000 indígenas. Se incrementaron o crearon impuestos para alimentar la guerra de España contra Inglaterra. Al Regente Visitador Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres, le correspondió ejecutar…p. 235
12¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 39, 482 citas
[13]itinerario del co mercio colonial al conocer la actividad portuaria de Cartagena, Mompox y Honda, como también al tener una comunicación permanente con habitantes de Tunja y Popayán, hacia donde él mismo se dirigía para comercializar los productos de los indíge nas a los que evangelizaba en el piedemonte amazónico. Él…p. 39
[37]en las que se representó la flora de la Nueva Granada. Pero, ya se dijo, además de estimular la formación intelectual de los criollos, los monarcas españoles también deseaban forta lecer su autoridad sobre sus reinos en América, de ahí el apodo de "déspotas ilustrados" con el que se conocería posteriormente a estos…p. 48
13Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 531 cita
[14]las relaciones comerciales de sus colonias. La población nativa de Colombia probablemente nunca había gozado de mejores condiciones que las existentes al finalizar la prime- ra mitad del periodo borbónico, pues su población iba en aumento y todos los viajeros de la época dan cuenta de su nivel de vida modesto pero…p. 53
14Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 651 cita
[15]0,72 1,21 2,74 2,5 Impuesto/pib 2,9 % 4,7 % 10,4 % 8,4 % Fuentes: para los promedios de los quinquenios entre 1761 y 1800 en Meisel (2004); para 1810, Jaramillo, (1987) —cuenta fiscal que está posiblemente incompleta—. Los ingresos de la Corona en la última década de su dominación alcanzaron en promedio la suma de 2,…p. 65
15Resistencia en el San JorgeOrlando Fals Borda · 2002 · p. 1611 cita
[16]a la religión y no haber entre ellos asesinatos ni peleas, aún en sus b o r r a c h e r a s ". (En esta tarea misional González Belandres tuvo d e s p u é s sus fuertes encontrones con el p a d r e José Palacios de la Vega, a quien también se le confió, en 1787, la misión de re- ducir a los indios de San Cipriano y…p. 161
16Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 76, 9352 citas
[17]En cierta manera, Popayán y su comarca, en la que predomina el elemento indígena, quedaban dentro de sus linderos. Pero la orientación política y económica de la ciu- dad, su función y su constitución social peculiares, llevan a darle cabida —a ella y a su umland indígena— en otra división, en el grupo caucano. La…p. 76
[18]Antioqueño Colonization in Western Colombia. Berkeley and Los Angeles, 1949. 936 Línd Odince Vrdsíta (P-4) Pérez Ayala, José Manuel. Antonio Caballero y Góngora, virrey y arzobispo de Santa Fe, 1723-1796. Bogotá, 1951. (P-5) Pérez, Felipe. Geografía física y política de los Estados Unidos de Colombia. Bogotá, 1863.…p. 935
17La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 981 cita
[19]evaluación de las cosas, dentro de la pers - pectiva general de la civilización occidental. 99 D e la subversión y la finali D a D histórica 5. Subversión y Frustración en el Siglo XIX La paz hispana se mantiene por tres centurias hasta prin - cipios del siglo XIX, sin que hubiera surgido mientras tanto ninguna…p. 98
18Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 120, 1282 citas
[20]u e el gobierno real tuviera u n a cara m ás criolla. Esto distaba m u cho del grito de in d ependencia, pero re p resen ta b a un paso hacia u n sentim iento nacionalista. En los años siguientes, ni el p u eblo neogranadino ni sus gober nantes españoles o lv id aro n la rebelión d e los C om uneros. Los sucesos de…p. 128
[22]o r el tem a, poco se hizo al respecto, acaso p o rq u e los gastos m ilitares absorbían g ran p arte d e los recursos fiscales. A p a rtir d e la décad a d e los años 1790, los criollos ilu strad o s com enzaron a c u lp ar cada vez m ás al régim en español p o r no tom ar m ed id as ad e cu ad a s para m ejorar las…p. 120
19Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · p. 601 cita
[23]alumnos lo que ya se discutía en el resto de Europa: la Revolutionibus orbium coelestium de Copérnico, que sostenía que la tierra es otro planeta girando alrededor del sol, y no al revés, como querían las Sagradas Escrituras. La orden de los dominicos se fue lanza en ristre contra Mutis. No pudieron expulsarlo como…p. 60
20The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · p. 971 cita
[24]condemned Spain's backwardness in matters scientific and held as his first principle the abandonment of the suppositions and systems of the Peripatetics. Apparently the Dominicans in Bogotá considered Mutis a dangerous challenge to their authority. Taking exception to the public exposition of the Copernican system by…p. 97
21Manual de arte del siglo XIX en ColombiaBeatriz González Aranda · 2017 · p. 481 cita
[25]innovación y experimen- tación. La desarrolló únicamente con los recursos que obtuvo de sus distintas disciplinas: médico, mineralogista y profesor. Tuvo un solo pintor de santos, monjas y más adelante, virreyes, Pablo Antonio García del Campo, y alguno que otro ocasional. Este período duró desde 1760 hasta 1783. La…p. 48
22Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 491 cita
[26]Granada que nos ha dejado el señor arzobispo virrey. Ezpeleta escribe pacientemente, que no es posible procurar obtener una modificación de la población del virreinato. Se inclina sin cólera ni desesperación ante la ineludible necesidad histórica: «Prescindiendo de entrar en el examen de si la población del Reino es…p. 49
23Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 3561 cita
[28]est á tico o posi blemente disminu í a, seg ú n pudieron observarlo para la parte orien tal del virreinato los visitadores reales a partir de 1755. Tal creci miento significaba una mayor participaci ó n de los criollos en los problemas p ú blicos y un mayor grado de conciencia pol í tica y social 29 Relaciones,…p. 356
24Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 461 cita
[29]the appointment of the uncompromising reformer José de Gálvez as minister of the Indies, throughout its American domin- ions the Crown increasingly relied on the army to pacify and colonize the still sovereign indigenous nations. In New Granada, this new frontier policy targeted the Darién and, to a lesser extent, the…p. 46
25Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 461 cita
[30]the appointment of the uncompromising reformer José de Gálvez as minister of the Indies, throughout its American domin- ions the Crown increasingly relied on the army to pacify and colonize the still sovereign indigenous nations. In New Granada, this new frontier policy targeted the Darién and, to a lesser extent, the…p. 46
26Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 125, 1322 citas
[31]muchas razones tenía en esos momentos menos probabilidad de éxito. La trata de esclavos y la institución de la esclavitud habían entrado en crisis y estaban tocando a su fin. CUADRO 11.3. Comercio exterior, 1784-1793 (pesos) Exportaciones Importaciones Oro y plata Frutos Primer quinquenio 1784 1570217 80.308 1.543.648…p. 125
[33]y lanares, o al contado, y del Socorro recoge lienzos, bayetas, colchas y otras piezas útiles. El Socorro. Remite a todo el reino algodones en rama “con pepita y sin ella”, lienzos, paños de manos, colchas y otras piezas útiles. A Santa Fe y Popayán se envían por tierra, a Cartagena, Antioquia, Santa Marta y Riohacha…p. 132
27Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 1481 cita
[32]cabeceras de las administraciones generales. El establecimien- to del monopolio directo se dio de forma gradual, y entre tanto se permitió la coexistencia de los métodos anteriores, el de arrendamiento y el de asiento por remate del estanco de aguardiente. Las diversas reformas de la renta del aguardiente fueron…p. 148
28Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 511 cita
[34]el siguiente mes de marzo estaba listo el expediente para su entrega. Todos esos documentos fueron escritos en español, la única lengua en que escribía correctamente el general, con una traducción inglesa anexa, y los cálculos fueron hechos con la mejor información que recibió, si bien la parte esencial la recogió…p. 51
29Muiscas: representaciones, cartografías y etnopolíticas de la memoriaAna María Gómez Londoño (editora), Carl Henrik Langebaek Rueda, Jorge Augusto Gamboa Mendoza, Michael J. Francis, Marta Clemencia Herrera Ángel, François Correa Rubio, Óscar Guarín Martínez, Hermann Trimborn, Luis Fernando Restrepo, Mercedes López Rodríguez, Carlos Andrés Durán · 2005 · p. 1011 cita
[36]la Independencia fue otro factor que quizá no permitió un campo más fértil para que la élite criolla exaltara las ‘cuali- dades’ de la raza indígena. Además, la ‘defensa’ de América de las calumnias de Buffon y otros ilustrados se dejaba de un lado, porque la nueva élite no estaba del todo interesada en romper los…p. 101