Idea · Pre-independencia
Ilustración criolla
Proceso intelectual y cultural desarrollado en el Virreinato de la Nueva Granada entre 1760 y 1810, mediante el cual una élite criolla se apropió de las ciencias útiles y las ideas ilustradas promovidas por las reformas borbónicas, transformándolas progresivamente en lenguaje de identidad territorial, agravio político y competencia para el autogobierno.
Trayectoria de una idea
- 1761
Llegada de Mutis y la taxonomía linneana
- 1774
Plan Provisional de Estudios de Moreno y Escandón
- 1783
Fundación de la Real Expedición Botánica
- 1791
Fundación del Papel Periódico de Santafé
- 1801
Visita de Humboldt y fundación del Correo Curioso
- 1808
Crisis de soberanía y madurez política del movimiento
La lectura
La Ilustración criolla neogranadina fue un fenómeno híbrido y paradójico: nació como instrumento del reformismo imperial borbónico y terminó proporcionando a la élite criolla las herramientas intelectuales para imaginar el autogobierno. Su primera etapa, más deudora de Madrid que de París, compartió con Feijóo, Jovellanos y Campomanes el rechazo a la escolástica y la fe en la ciencia útil como remedio social. Su segunda etapa, articulada en torno a la Expedición Botánica, la prensa periódica y los colegios de Santafé y Popayán, forjó una red de saberes y sociabilidades que atravesó el virreinato y produjo algo inédito: una élite criolla que se pensaba a sí misma como conjunto. La transmisión del conocimiento ocurrió no por decreto ni por universidad pública, sino por cadenas personales de maestros y discípulos durante cuatro décadas. Cuando llegó la crisis de 1808, ese grupo disponía de un vocabulario político y científico con el que responder al vacío de soberanía, convirtiendo un movimiento nacido para fortalecer el imperio en el antecedente más directo de la Independencia.
La Ilustración criolla en la Nueva Granada
Entre 1760 y 1810, un grupo reducido de letrados americanos y funcionarios reformistas convirtió al Virreinato de la Nueva Granada en un laboratorio de saberes útiles: botánica, astronomía, geografía, economía política, medicina. Ese proceso —al que la historiografía llama Ilustración criolla— no fue un simple eco tardío de la Encyclopédie ni una filial americana de las academias madrileñas. Fue un fenómeno híbrido, montado sobre las reformas borbónicas y financiado por la Corona, en el que una élite estrecha de criollos se apropió de las herramientas intelectuales que el imperio les puso en las manos y, medio siglo después, las volvió lenguaje de agravio, identidad territorial y competencia para gobernarse. Cuando en 1808 la invasión napoleónica a España abrió el vacío de soberanía, ese grupo disponía de un vocabulario —soberanía popular, ciencias útiles, riqueza natural, representación— con el que responder. La independencia no fue el propósito de la Ilustración neogranadina; fue su desenlace inesperado.
Un marco borbónico para las ciencias útiles
La Ilustración llegó a la Nueva Granada dentro de un proyecto imperial de control. Los Borbones, y en especial la generación de Carlos III, consideraban que las audiencias y cabildos heredados de los Austrias habían acumulado demasiada autonomía y que el territorio americano requería una administración más estrecha, más informada y más productiva. La consolidación del Virreinato de la Nueva Granada —institución que en México y Perú antecedía a la nueva dinastía pero que aquí se afirmó bajo los Borbones— formó parte de esa corrección. También lo fue la expulsión de la Compañía de Jesús: los reformistas veían en los jesuitas una autonomía peligrosa, unas reducciones fuera del control regio y una tradición jurídica de raíz escolástica que juzgaban subversiva frente al absolutismo. El clero regular, en la lógica borbónica, era un rival a domesticar.
Sobre ese esqueleto administrativo se montó una segunda apuesta: la ciencia utilitaria. La monarquía comprendió que conocer los recursos naturales del reino —qué plantas medicinales crecían en sus selvas, qué minerales dormían en sus cordilleras, qué ríos podían abrirse a la navegación— era condición para explotarlos racionalmente y aumentar la producción de la colonia. La ciencia dejó de ser adorno de gabinete y se volvió instrumento de política económica. Expediciones, sociedades económicas, reformas educativas y una prensa incipiente fueron los cauces por los que ese impulso corrió durante la segunda mitad del siglo XVIII.
La consecuencia política de largo plazo fue paradójica. Al formar intelectualmente a la élite criolla mediante expediciones, tertulias y sociedades, los Borbones le proporcionaron precisamente las herramientas que le permitirían más tarde imaginar el autogobierno. A esa misma élite, además, la fueron desplazando de los cargos: hacia 1794 casi todos los gobernadores eran peninsulares, aunque los cabildos —el espacio local, el municipal— siguieron mayoritariamente en manos criollas. Formación sin puestos, saber sin poder: la ecuación que preparó el desenlace.
José Celestino Mutis y la fundación de una red
En 1761 llegó a Santafé de Bogotá, como médico del virrey Pedro Messía de la Cerda, el sacerdote gaditano José Celestino Mutis. Su trayectoria posterior lo convirtió en el agente más importante de la Ilustración científica en la Nueva Granada y en el centro de gravedad intelectual de casi medio siglo. Antes de embarcarse, en Cádiz, Mutis había estado en contacto con botánicos suecos; el naturalista Frédrik K. Logié le regaló su propio ejemplar de la Philosophia Botanica de Linneo, que Mutis introdujo en el Nuevo Reino. El detalle biográfico pesa: la taxonomía linneana, herramienta central de la nueva historia natural, entró al virreinato en el equipaje de un solo hombre.
Mutis hizo dos cosas decisivas. La primera fue enseñar el sistema heliocéntrico de Copérnico en las aulas santafereñas, con lo que rompió abiertamente con la cosmología ptolemaica y con el marco escolástico dominante. Los dominicos, guardianes del tomismo, reaccionaron con hostilidad y la disputa por el control del plan de estudios se prolongó durante décadas: la resistencia clerical al copernicanismo siguió viva hasta finales del siglo XVIII. La segunda fue tejer una red epistolar internacional. Correspondió con el propio Linneo, que le dedicó varias plantas —una de ellas llamada mutisia— y que hizo circular sus trabajos en el mundo científico europeo, abriéndole las puertas de la Universidad de Uppsala y de la Academia de Estocolmo. En 1801, Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland lo visitaron en Bogotá y permanecieron dos meses intercambiando observaciones sobre botánica, geografía y mineralogía. Un sacerdote andaluz radicado en Santafé se había vuelto interlocutor de la ciencia europea.
El punto culminante de ese trabajo fue la Real Expedición Botánica del Virreinato del Nuevo Reino de Granada, puesta en marcha el 1 de abril de 1783 bajo su dirección, con Eloy Valenzuela como subdirector y Antonio García del Campo como pintor. Su primera sede fue Mesa de Juan Díaz, en Cundinamarca. La Expedición se proponía describir la flora del Nuevo Mundo aplicando la taxonomía linneana e inscribirla en el esfuerzo de la Corona por inventariar sus territorios americanos. Duró más de un cuarto de siglo, generó miles de láminas botánicas de altísima calidad estética —que hoy se leen también como fenómeno artístico de la Ilustración— y forjó una escuela de dibujantes, botánicos y astrónomos criollos.
El arzobispo-virrey Antonio Caballero y Góngora fue el patrón institucional del proyecto. Concebía la Expedición como parte de un plan más amplio de explotación racional de las riquezas naturales del reino y, a la vez, como palanca para reorientar la enseñanza. En sus escritos de gobierno argumentó que un territorio rico en recursos necesitaba más hombres capaces de observar la naturaleza y manejar el cálculo que doctores enredados en el ente de razón y la forma sustancial. El desprecio por el vocabulario escolástico —ente de razón, forma sustancial eran expresiones técnicas del aristotelismo tomista— aparece aquí como marca generacional de los ilustrados.
La batalla por el aula
Antes que en la prensa, la Ilustración neogranadina se libró en los colegios. En 1774, el fiscal de la Real Audiencia Francisco Antonio Moreno y Escandón, a instancias del virrey Manuel de Guirior, presentó un Plan Provisional de Estudios Superiores concebido como base de una futura universidad pública. El diagnóstico de Guirior había sido tajante: la juventud neogranadina, decía, estaba "privada de la instrucción de las ciencias útiles" y ocupada en "disputar materias abstractas y fútiles contiendas del peripato" —una estocada contra el aristotelismo escolar. El Plan de Moreno y Escandón no logró imponerse; tuvo vigencia corta, no fue aplicado con plenitud en los colegios y una junta de estudios terminó constatando su fracaso. Resistencia clerical, dificultades presupuestales, cálculos políticos: cualquiera de esas causas explica en parte la derrota, y su caída revela la oposición real que enfrentaba el proyecto reformista incluso cuando venía apoyado por la máxima autoridad virreinal.
Caballero y Góngora retomó el intento años después, planteando a la Corte la erección de una universidad pública en Santafé que sustituyera las ciencias meramente especulativas por las ciencias exactas y útiles. Fracasó también como institución formal, pero el ambiente intelectual mudó por otros caminos. José Félix Restrepo, estudiante de leyes en el Colegio de San Bartolomé, se convirtió a la filosofía moderna en la segunda mitad de los años setenta; entre 1778 y 1781 enseñó filosofía de orientación científica en San Bartolomé y luego llevó una "física útil" al Colegio-Seminario de Popayán en los años ochenta. Allí formó a una generación completa de criollos ilustrados: Popayán, más que Santafé, se volvió el laboratorio pedagógico de la nueva mentalidad.
Puede trazarse así una genealogía intelectual precisa. Mutis enseñó a Felipe Vergara y Caycedo en los años sesenta y a Eloy Valenzuela en los setenta; Restrepo, formado en ese ambiente, transmitió la nueva filosofía en Popayán, donde su influencia moldeó a Francisco José de Caldas y a los criollos que en 1810 estarían en primera línea. La renovación intelectual no ocurrió por decreto ni por universidad pública, sino por trasmisión personal, cátedra a cátedra, de maestros a discípulos, durante cuatro décadas.
La afinidad con los ilustrados españoles de la generación de Carlos III era estrecha. La intelligentsia criolla neogranadina de 1760 a 1800 compartía con Feijóo, Jovellanos, Campomanes y Floridablanca el mismo rechazo a la escolástica, el mismo entusiasmo por la ciencia moderna y la misma fe en la educación técnica como remedio contra los males sociales. Benito Jerónimo Feijóo, en particular, fue lectura fundadora: José Manuel Restrepo confesó en su Autobiografía que Feijóo le dio algunos principios de crítica y lo alejó de "muchas rancias preocupaciones". La Ilustración neogranadina, en su primera etapa, fue más deudora de Madrid que de París.
Francisco José de Caldas y la generación de los sabios
Alrededor de Mutis se consolidó una generación de científicos criollos que llevó la Ilustración neogranadina a su forma más madura. La figura más notable fue Francisco José de Caldas, nacido en Popayán, formado en la escuela de José Félix Restrepo, que hizo investigaciones independientes de astronomía, botánica y geografía en Popayán y Quito antes de trasladarse a Bogotá e ingresar al círculo de Mutis. Caldas encarna un rasgo distintivo del grupo: la ciencia como oficio serio, no como distracción letrada. Medía alturas barométricas, cartografiaba territorios, catalogaba plantas, redactaba memorias.
Junto a él, otros nombres poblaron esa segunda generación. Sinforoso Mutis, sobrino de don José Celestino, se integró al equipo de la Expedición. Francisco Antonio Zea, botánico y hombre de letras, entró también en la órbita mutisiana. Jorge Tadeo Lozano combinó la historia natural con el interés por la economía. Pedro Fermín de Vargas, funcionario reformista y estudioso de las poblaciones y de la agricultura, representó otro perfil: el del ilustrado que ya en los años noventa deslizaba hacia posiciones críticas frente al régimen colonial.
El grupo compartía una infraestructura material —la Expedición Botánica y su biblioteca, la correspondencia con Europa, el acceso a instrumentos de precisión— y una infraestructura simbólica: la convicción de que el conocimiento del territorio les daba una autoridad que ni el peninsular recién llegado ni el letrado escolástico podían igualar. Habían nacido en el suelo que ahora describían científicamente. Esa asimetría, latente durante décadas, se volvería explícita cuando llegara el momento de las reclamaciones políticas.
La prensa, las tertulias y una comunidad interregional
El otro gran cauce de la Ilustración neogranadina fue la prensa. El 9 de febrero de 1791 apareció en Santafé el Papel Periódico de la Ciudad de Santafé de Bogotá, fundado y dirigido por el cubano Manuel del Socorro Rodríguez. Fue el primer periódico de importancia del Nuevo Reino de Granada, se sostuvo durante seis años y publicó su último número el 6 de enero de 1797. Sus colaboradores formaban lo más selecto de la Ilustración local: Mutis, Zea, Manuel Matiz, Caldas, José María Ulloa y el propio Rodríguez. Publicó los escritos literarios producidos en la Tertulia Eutropélica, otro de los espacios de sociabilidad ilustrada de la ciudad. En su primer año contó con al menos 147 suscriptores, muchos de ellos funcionarios reales, y su circulación alcanzó lugares remotos del virreinato como Chire y Pore en el Casanare.
Diez años más tarde, en 1801, apareció el Correo Curioso, erudito, económico y mercantil de la ciudad de Santafé de Bogotá, fundado y dirigido por particulares: Jorge Tadeo Lozano y su primo, el presbítero José Luis de Azuola. Publicó 46 números y admitía sólo colaboraciones en prosa. Fue el primer periódico neogranadino de iniciativa privada, no oficial: un pequeño desplazamiento con implicaciones grandes.
El efecto acumulativo de esa prensa fue construir una comunidad. Al aludir a los granadinos como audiencia, al informarles del comercio, de los nombramientos coloniales y de las noticias de España y Europa, el Papel Periódico introdujo una noción de tiempo cotidiano compartido entre lectores de Santafé, Cartagena, Popayán, Mompox y las provincias del interior. Suscriptores en Chire y en Pore leían las mismas páginas la misma semana: una simultaneidad modesta pero inédita. Esa comunidad interregional se apoyaba en un segundo tejido: los colegios de Santafé —San Bartolomé, el Rosario— reunían a estudiantes de distintas provincias que después mantenían la relación por correspondencia privada, forjando redes que atravesaban el virreinato. Prensa y colegio, en conjunto, produjeron algo que no existía en 1750: una élite criolla que se pensaba a sí misma como conjunto.
La circulación de las ideas europeas
Sobre esa infraestructura local corrieron las ideas del siglo. La Ilustración francesa penetró lentamente y a menudo de contrabando, pero su influencia fue decisiva sobre la generación que terminaría haciendo la Independencia. Montesquieu, con su distinción de las tres ramas del poder en El Espíritu de las Leyes; Rousseau, con el Contrato Social y el Discurso sobre la desigualdad; los enciclopedistas Diderot y D'Alembert. Las noticias europeas llegaban también por vías más prosaicas: barcos, gacetas y periódicos provenientes principalmente de Jamaica, Estados Unidos y Europa.
El episodio que condensa esa circulación es la traducción de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano por Antonio Nariño. Nariño, comerciante y hombre de letras santafereño, obtuvo el texto no de una fuente revolucionaria francesa sino de un libro del realista Christophe Félix de Montjoie, que había transcrito el documento para refutarlo. Un oficial intervino en la transmisión del texto. Nariño lo tradujo y lo imprimió a mediados de la década de 1790. La respuesta de las autoridades fue implacable: condena a diez años de cárcel, extrañamiento perpetuo de América y confiscación de bienes. La requisa de su biblioteca reveló una extensa colección clandestina de escritos de los enciclopedistas franceses. Las autoridades alertaron a las de Quito, Caracas y otras ciudades: leyeron el episodio como amenaza sedicioso-continental.
El caso ilumina varias cosas a la vez. Primero, que el ilustrado neogranadino de fines de siglo ya no se limitaba a la ciencia útil: había pasado al terreno de los derechos y la soberanía. Segundo, que la vigilancia virreinal era real y podía ser feroz. Tercero, y quizás más importante, que las ideas revolucionarias llegaban por caminos torcidos y paradójicos: el mensaje roussoniano viajó en un libro monárquico. Ese detalle define el modo neogranadino de recibir la Ilustración radical: no como flujo directo desde París, sino como filtración lateral, fragmentaria, cargada de mediaciones.
El giro de la política imperial acompañó ese endurecimiento. Durante los años ochenta, las autoridades coloniales españolas habían fomentado los aspectos científicos y utilitarios de la Ilustración. En los noventa, tras la Revolución francesa y la consolidación de la república norteamericana, empezaron a ver esas ideas como amenaza al orden monárquico. La Ilustración dejó de ser aliada del imperio y se volvió sospechosa. Los criollos que se habían formado con el patrocinio de la Corona quedaron atrapados entre dos épocas de la política borbónica: los abrazaron primero, los vigilaron después.
Territorio, riqueza y economía política
Un rasgo que distingue a la Ilustración neogranadina de otras filiales americanas es su vínculo con el territorio. La Expedición Botánica, las mediciones astronómicas de Caldas, las descripciones geográficas y estadísticas produjeron, casi como efecto secundario, una nueva imagen del Virreinato: no ya la periferia opaca del imperio, sino un espacio enormemente rico en recursos aprovechables mediante ciencia y técnica. Esa imagen no era neutra. En la retórica borbónica servía al fisco y al control imperial; en la retórica criolla empezó a servir a otra cosa: a la reivindicación de un lugar propio, valorado, digno de ser gobernado por quienes lo conocían.
La ecuación entre saber científico y patrimonio territorial se afinó en la generación de Caldas. El Semanario del Nuevo Reino de Granada, publicado entre 1808 y 1811, recogió memorias sobre fauna, geografía física, estadística y economía. Fue leído después como un escenario de expresión y consolidación de la ideología criolla, donde el grupo empezó a proyectarse como clase distinta, con habitus, gusto e intereses propios. Aunque su marco explícito seguía siendo colonial, el Semanario acumuló un archivo de conocimiento sobre el territorio que dotaba a la élite ilustrada de una autoridad práctica: sabían dónde estaban los ríos, qué producían las tierras altas, cómo se movía el comercio interior. Esa autoridad era, en potencia, argumento de gobierno.
El terreno más directamente político fue la economía. Desde los años noventa, los criollos ilustrados empezaron a culpar cada vez más al régimen español por la mala comunicación interna del virreinato y por las obstrucciones al comercio exterior. José Ignacio de Pombo, comerciante de Cartagena de Indias con vínculos familiares en las élites criollas del interior, emergió en los primeros años del siglo XIX como uno de los críticos más lúcidos del sistema. En 1804 escribió un documento en el que denunciaba las distorsiones económicas provocadas por el monopolio comercial español y reclamaba reformas para ampliar las oportunidades de comerciantes y productores coloniales. Su Informe de 1810 tuvo tono proteccionista: pedía defender la producción interna del virreinato frente a la competencia extranjera.
Eloy Valenzuela, además de subdirector de la Expedición, fue proteccionista y partidario de la diversificación económica —combinar agricultura, minería y manufacturas— e hizo observaciones tempranas sobre la elasticidad de los precios agrícolas y sobre el desequilibrio entre el mercado y el almacén. Jorge Tadeo Lozano estudió el fomento del comercio activo del reino "sin perjuicio del de España", fórmula prudente que revelaba, sin embargo, la ambición: pensar la economía neogranadina como sistema propio articulable con —y ya no subordinado a— la metrópoli.
En esas discusiones económicas, la Ilustración criolla dio su salto político más decisivo. Del inventario de plantas se había pasado al inventario de agravios; de la taxonomía linneana, a la crítica del pacto colonial.
La crisis y el lenguaje ya armado
En 1808, la invasión napoleónica a España, la abdicación de Fernando VII y el vacío de soberanía imperial encontraron a la élite criolla neogranadina con un repertorio disponible. Ese repertorio tenía tres capas. La primera era la teoría de la retroversión de la soberanía al pueblo: en ausencia del monarca legítimo, la soberanía retornaba al conjunto de los reinos y sus cuerpos representativos. La segunda era el vocabulario ilustrado —soberanía popular, representación, ciencias útiles, riqueza natural del territorio— acumulado durante medio siglo. La tercera era el agravio: la exclusión sistemática de los criollos de los cargos superiores de gobierno, resentida durante décadas y ahora nombrable con precisión.
En 1809, los cabildos criollos de Santafé, Popayán, Socorro, Tunja y Loja formularon programas ilustrados de gobierno. El más conocido, atribuido a Camilo Torres Tenorio, es el Memorial de Agravios: un texto que incluye ideas de soberanía popular y reclama una representación más equitativa entre los reinos americanos y los peninsulares. Su lenguaje mostraba la madurez política alcanzada: se argumentaba con derecho público, con historia, con estadísticas del territorio. No era un panfleto: era una pieza de razón de Estado escrita desde América.
La rebelión de los Comuneros de 1781 —el gran precedente popular contra las reformas fiscales borbónicas— resonaba de fondo. Había sido derrotada, pero su memoria alimentó las crisis de 1794-1797 y el movimiento de 1808-1810. Los ilustrados criollos, sin embargo, no eran los comuneros: no venían de Socorro con machetes, venían de los colegios y de los gabinetes con papeles. Su fuerza era otra, y otro también su alcance.
El 20 de julio de 1810, el grito de independencia en Santafé combinó los tres estímulos: la doctrina de la retroversión de la soberanía, las ideas ilustradas de larga sedimentación y la experiencia acumulada de discriminación. La Junta Suprema de Santafé fue, entre otras cosas, el desemboque político de medio siglo de Ilustración.
El desenlace trágico y la reelaboración republicana
La primera fase de la independencia neogranadina —la Patria Boba, 1810-1816— fue también la primera oportunidad de traducir la Ilustración en instituciones republicanas. Las constituciones provinciales incorporaron explícitamente el lenguaje ilustrado. La Constitución de Tunja de 1811 y la de Cundinamarca de 1812 declararon la ilustración pública como condición necesaria de la felicidad de los pueblos y como fundamento del gobierno republicano. La educación dejó de ser instrumento del reformismo imperial para volverse pilar del proyecto republicano criollo.
El final fue brutal. En 1816, durante la reconquista española comandada por el general Pablo Morillo, las fuerzas realistas fusilaron a los sabios ilustrados neogranadinos. Francisco José de Caldas, Camilo Torres, Jorge Tadeo Lozano cayeron en ese mismo año. Con ellos fue liquidada, físicamente, la primera generación en la que la Ilustración criolla había cristalizado como programa político. El régimen del Terror, como se conoce esa fase de la reconquista, quiso extirpar de raíz el saber que consideraba subversivo. En términos estrictos lo consiguió: Colombia entró en las guerras finales de independencia sin sus principales cerebros ilustrados.
La segunda vida de la Ilustración neogranadina fue póstuma y editorial. Ya en tiempos de la Gran Colombia, los geógrafos e ilustrados pro-independencia sobrevivientes reformularon el legado del Semanario y del círculo de Caldas para legitimar la nueva república. Ese trabajo de reelaboración fue considerable: implicó borrar el contexto original —marcado por la lealtad monárquica formal—, criticar el federalismo de los años de la Patria Boba y cincelar en la memoria nacional, sobre todo en la de las élites bogotanas, una versión particular de la independencia, del republicanismo, del pensamiento ilustrado y del centralismo. La ciudadanía, en esa reelaboración, quedó atada a la lealtad individual a la causa independentista, y el Semanario de Caldas fue retrospectivamente convertido en preludio republicano de lo que en 1808 quizás no era.
Esa operación narrativa merece ser vista de frente. La Ilustración neogranadina no fue un programa independentista latente. Fue un conjunto ambivalente de saberes, redes y vocabularios —útiles para la Corona borbónica y luego apropiables contra ella— cuya conversión en argumento patriótico dependió tanto de la acumulación institucional de medio siglo como de la ruptura imprevista de 1808 y de la posterior reescritura republicana. La independencia fue producto tanto de lo que la Ilustración acumuló como de lo que después se contó sobre ella.
Huella
La Ilustración criolla dejó tres legados de larga duración en Colombia. Primero, un archivo material y simbólico: las láminas de la Expedición Botánica, hoy conservadas en Madrid; el nombre de Caldas en un departamento; el prestigio persistente de un puñado de figuras —Mutis, Nariño, Caldas, Camilo Torres— convertidas en el panteón cívico republicano. Segundo, una tradición institucional: la asociación entre educación, ciencia y proyecto nacional que atravesó todo el siglo XIX y que reaparece cada vez que en Colombia se piensa la política pública en términos de conocimiento del territorio o formación técnica. Tercero, una ambivalencia interpretativa que sigue viva: si los sabios fueron patriotas prematuros o funcionarios ilustrados fieles al rey; si la independencia fue efecto necesario de la Ilustración o accidente contingente; si el proyecto criollo fue una emancipación real o el ascenso de una élite letrada al lugar antes ocupado por los peninsulares.
Esas preguntas no se responden desde el archivo botánico. Pero ese archivo —los cuadernos de Mutis, los cálculos de Caldas, las páginas del Papel Periódico, los informes de Pombo, el Memorial de Agravios de Camilo Torres— constituye la materia de la que Colombia empezó a hablar de sí misma como país posible. Antes de las repúblicas hubo herbarios; antes de las constituciones hubo mapas. La Ilustración criolla neogranadina fue el laboratorio silencioso donde ese lenguaje —vacilante, híbrido, dependiente y a la vez propio— fue puesto a punto para el día, incierto y luego inevitable, en que hizo falta.
En el archivo
13 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01Pre-independencia1780–18099
- 1783Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de GranadaHecho
- 1789La impresión y persecución de los Derechos del Hombre en la Nueva Granada (1793-1794)Hecho
- 1790Manuela Sanz de SantamaríaFicha
- 1791El Papel Periódico de la Ciudad de Santafé de Bogotá (1791–1797)Hecho
- 1793Atlántico revolucionarioFicha
- 1793La traducción de los Derechos del Hombre y el proceso a Nariño (1793–1795)Hecho
- 1795El Consulado de Comercio de Cartagena y el pensamiento económico ilustrado (1795–1808)Hecho
- 1795Sociabilidad letradaFicha
- 1800Pedro Mendinueta y MúzquizFicha
02Independencia1810–18313
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01José Celestino Mutis — agente central y fundador de la red científica criolla
- 02Reformas borbónicas — marco institucional y financiero que impulsó y paradójicamente socavó el orden colonial
- 03Francisco José de Caldas — figura más notable de la segunda generación de científicos criollos formados en el movimiento
- 04Real Expedición Botánica — institución emblemática y núcleo organizativo de la Ilustración neogranadina
- 05Papel Periódico de Santafé — principal vehículo de difusión y construcción de comunidad interregional criolla
- 06Santafé de Bogotá — sede principal del movimiento y centro de sus redes intelectuales
- 07Popayán — laboratorio pedagógico de la nueva mentalidad ilustrada a través de José Félix Restrepo
- 08Alexander von Humboldt — interlocutor europeo que validó internacionalmente la ciencia criolla neogranadina
Personas
- Antonio Nariño13 piezas compartidas
- José Celestino Mutis13 piezas compartidas
- Francisco José de Caldas9 piezas compartidas
- Francisco Antonio Zea8 piezas compartidas
- Jorge Tadeo Lozano7 piezas compartidas
- Pedro Fermín de Vargas7 piezas compartidas
- Camilo Torres6 piezas compartidas
- Manuel del Socorro Rodríguez5 piezas compartidas
- Alexander von Humboldt4 piezas compartidas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
32 documentos · 58 fragmentos
01Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 282 citas
[1]de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser utilizados…
p. 28
[2]que uno de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser…
p. 28
02Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 88, 91, 1063 citas
[3](1818-1819). tado a través de la aplicación de las llamadas cien- cias útiles, la conciencia de habitar un territorio distinto de la metrópoli y la apropiación de una ideología diferente a aquella que sustentaba el ab- solutismo monárquico, crearon las condiciones para madurar el proceso de Independencia, el cual de…
p. 88
[22]alemanes en la Nueva Granada, y por sugerencia, entre otros, del visitador Juan Francisco Gutiérrez de Piñe- res, se dio nacimiento a la Expedicion Botánica, que el primero de abril de 1783 se puso bajo la dirección de Mutis, la subdirección de Eloy Va- lenzuela (1756-1834) y la plaza de pintor de Antonio García del…
p. 91
[53]los distintos grupos sociales de la Nueva Granada. En realidad, fue la coyuntura nacida de la inva- sión napoléonica a España la que incitó a los criollos a llenar el vacío de poder dejado por los Borbones, con la teoría en virtud de la cual, cuando faltaba el monarca, la sobe- ranía que éste ejercía a nombre del…
p. 106
03Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 84, 942 citas
[4]a poco el n ú mero de espa ñ oles en los principales cargos, en particular al mando de tropas, como los gobernadores, que ya para 1794 eran casi todos espa ñ oles. Los cabildos, con regidores que casi siempre compraban sus puestos, siguieron en manos de los crio llos, a pesar de algunos intentos de los virreyes de…
p. 84
[52]formar aldeas cimarronas- — no parec í an indicar m á s que la l (adicional indisciplina que los virreyes atribu í an a negros e indios. Algo m á s irritante era el creciente enfrentamiento entre americanos y espa ñ oles por el nombramiento de peninsulares en la mayor í a de los cargos, que produc í a peleas y…
p. 94
04Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · p. 54, 60, 633 citas
[5]Villalonga, recomendó suprimirlo, en vista de su escasa infraestructura. Era la colonia más pobre del Imperio español. De virreinato volvió a hablarse tiempo después, cuando la poderosa armada inglesa intentó tomarse Cartagena en 1741, hambrienta por colonizar Sur- américa. La Corona española reforzó las defensas de…
p. 54
[15]alumnos lo que ya se discutía en el resto de Europa: la Revolutionibus orbium coelestium de Copérnico, que sostenía que la tierra es otro planeta girando alrededor del sol, y no al revés, como querían las Sagradas Escrituras. La orden de los dominicos se fue lanza en ristre contra Mutis. No pudieron expulsarlo como…
p. 60
[48]podía y acaso porque tampoco le interesaba; su rebeldía era en esencia contra el método escolástico, contra sus colegas, que sentían exce- siva confianza por los textos de los científicos de ese momento (Newton, Buffon, Montesquieu), sin demostrar antes si lo que se decía en esos textos se confirmaba en la…
p. 63
05El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 538, 543, 5593 citas
[6]el progreso de la sociedad. En el pensamiento neogranadino aparecía el concepto de «utilidad social de la ciencia», que había 370 Vida y escritos, ed. cit., págs. 143 y 144. 544 Jíndi Jícídneer Ucnsi sido completamente ajeno a la cultura colonial, cultura de contenido religioso esencialmente, jurídica y filológi- ca,…
p. 543
[17]su pensamiento. Sarrailh revalúa el «españolismo» de Jovellanos y otros contempo- ráneos suyos, su amor a España, su sincero catolicismo, y analiza el conflicto intelectual que en ellos se produjo al querer ser fieles a la tradición nacional y al propio tiempo renovar la cultura española en todos sus aspectos desde la…
p. 538
[27]Sema- nario del Nuevo Reino de Granada, Biblioteca Popular de Cultura Colombiana, Bogotá, 1942, vol. ii, pág. 137. 386 Plan, f. 295 r. El subrayado es nuestro. 560 Jíndi Jícídneer Ucnsi Parece que de propósito se ha olvidado la naturaleza, y contentándose con algunas expresiones generales, se fue introduciendo un…
p. 559
06Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo García Rincón · 2022 · p. 101 cita
[7]Las XVIII reformas borbónicas, buscando obtener un clero completamente dócil y controlable por la Corona, concibieron a las órdenes religiosas como entidades díscolas, debido a la gran independencia mostrada durante la época de los Habsburgo (siglos y) y a que eran dirigidas por autoridades XVI XVII internacionales,…
p. 10
07Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 277, 2792 citas
[8]establecer acertados méto- dos y estudios útiles. Escribe el virrey Guirior: «La ilustración de la juventud y el fomento de las ciencias y las artes es uno de los fundamen- tales principios del buen gobierno, de que como fuente dimanan la felicidad del país y la prospe- ridad del Estado para las artes, industrias, co-…
p. 277
[32]ilustración neograna- dina: Mutis, Zea, Matiz, Caldas, Ulloa, entre otros, además del mismo Rodríguez. El segundo periódico de importancia y el primero fundado y dirigido por particulares, Jorge Tadeo Lozano y su primo el presbítero José Luis de Azuola, tiene una orientación más específica y recibe sólo colaboraciones…
p. 279
08Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 549, 552, 5553 citas
[9]tiles cien cias exactas en lugar de las meramente especulativas, en que hasta ahora lastimosamente se ha perdido el tiempo; porque un Reino lleno de precios í simas producciones que utilizar, de montes que allanar, de caminos que abrir, de pantanos y minas que desecar, de aguas que dirigir, de metales que depurar,…
p. 552
[26]franc é s cuyas obras, que penetran lentamente y a menudo de contrabando, influir á n de manera decisiva s ó lo en la generaci ó n siguiente, la que har á la Independencia. En la etapa comprendida entre 1760 y 1800 la intelligentsia criolla se encuentra preocupada por los mismos temas, los mismos problemas y…
p. 549
[29]percusi ó n por el impulso que ella dio al periodismo que por la can tidad o calidad de libros que en ella se imprimieron. El primer peri ó dico bogotano 90 fue de ef í mera duraci ó n pues no lleg ó sino a tres n ú meros; se trata de la Gaceta de Santa] é (1785). El primero de importancia fue el Papel peri ó dico de…
p. 555
09¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 48, 512 citas
[10]en las que se representó la flora de la Nueva Granada. Pero, ya se dijo, además de estimular la formación intelectual de los criollos, los monarcas españoles también deseaban forta lecer su autoridad sobre sus reinos en América, de ahí el apodo de "déspotas ilustrados" con el que se conocería posteriormente a estos…
p. 48
[58]biern o esp a ñ o l y fue c a ptu ra d o en 1814 p or l a s guerrill a s de indígen a s, neg r os y mestiz o s qu e defendí a n l o s a lre d ed or es d e P a st o. Con el rest a blecimiento d e 99 ¿Otra historia de Colombia? Fernando VII en el trono, el movimiento realista se fortaleció aún más, al enviar a Venezuela…
p. 51
10Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 120, 128, 1363 citas
[11]o r el tem a, poco se hizo al respecto, acaso p o rq u e los gastos m ilitares absorbían g ran p arte d e los recursos fiscales. A p a rtir d e la décad a d e los años 1790, los criollos ilu strad o s com enzaron a c u lp ar cada vez m ás al régim en español p o r no tom ar m ed id as ad e cu ad a s para m ejorar las…
p. 120
[33]sentim iento incipiente de id en tid a d n eo g ran ad in a antes de finalizar el periodo colonial. El m u ch as veces citado Imagined Com m unities, de Benedict A nderson, sostiene q u e los periódicos del p eriodo colonial tardío, publicados en la N u e Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de…
p. 136
[37]u e el gobierno real tuviera u n a cara m ás criolla. Esto distaba m u cho del grito de in d ependencia, pero re p resen ta b a un paso hacia u n sentim iento nacionalista. En los años siguientes, ni el p u eblo neogranadino ni sus gober nantes españoles o lv id aro n la rebelión d e los C om uneros. Los sucesos de…
p. 128
11Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2041 cita
[12]Pedro Messía de la Cerda. Lo impulsaba, fundamentalmente, el de- seo de desentrañar las propiedades de la quina y establecer sus auténticas propiedades médicas. El impacto del trópico fue grande, pues a cada paso se encontraba con una novedad botá- nica o zoológica. Al año de su llegada, sentó las bases de su…
p. 204
12Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 33, 1842 citas
[13]the plaza and museum. In a deliberate fashion, the city has been building parks and outdoor public spaces for tourists and citizens alike. 168 22. Casa Mutis CGM, 2008 Place: Mariquita, Colombia This is the house where José Celestino Mutis lived while in Colombia. It was also the headquarters of the botanical…
p. 184
[55]to Origins 17 the Seville junta. The town councils did much more than merely complain of the Americans’ unequal representation in the junta or offer the familiar protests concerning the abuses of royal authorities. They went on to formu- late enlightened ideas and true programs for governance. Narv á ez y Latorre…
p. 33
13Manual de arte del siglo XIX en ColombiaBeatriz González Aranda · 2017 · p. 29, 42, 483 citas
[14]innovación y experimen- tación. La desarrolló únicamente con los recursos que obtuvo de sus distintas disciplinas: médico, mineralogista y profesor. Tuvo un solo pintor de santos, monjas y más adelante, virreyes, Pablo Antonio García del Campo, y alguno que otro ocasional. Este período duró desde 1760 hasta 1783. La…
p. 48
[19]grandes avances en el territorio español pero murió al llegar a Venezuela. Dejó un cúmulo de íconos por los que se disputaban los botáni - cos españoles y el círculo de Linné. Dentro de la disputa y gracias a la presencia de botánicos suecos en Cádiz, Mutis pudo acceder, días antes de su viaje a América, a la famosa…
p. 42
[44]simposio en la Universidad del Rosario. Como se sabe, Ángel Rama murió junto con su esposa Marta Traba y otros con- ferencistas que asistían a dicho simposio, en el accidente aéreo de Avianca en noviembre de 1983. El simposio no se realizó. 30 B índic Gercst c Adíraí Las implicaciones históricas se relacionan con…
p. 29
14Memorias para la historia de la medicina en Santafé de BogotáPedro María Ibáñez · 2017 · p. 35, 802 citas
[16]primero que enseñó entre no- sotros el sistema de Copérnico, mirado como herejía por los frailes de la Colonia, los que no admitían que la tierra tuviera movimiento alguno. Sostuvo correspondencia con Linné, y este sabio le de- dicó varias plantas, conocida una con el nombre de mutisia, e hizo circular en el mundo…
p. 80
[24]y que había sido la primera que llegó a Santafé —en 1618 —, e impuso al Hospital la obligación de dar medicinas para la Casa de Niños Expósitos y para el Hospital de Honda. El año de 1768 abrió el doctor Juan B. de Vargas el curso de Prima de Medicina en el Colegio del Rosario, y dictó algunas lecciones sobre la…
p. 35
15The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · p. 101, 104, 2903 citas
[18]them and were awaiting higher appointments. These young men were more likely to be responsive to the new science than were older men operating according to a long-established routine. It is possible to construct a kind of intellectual genealogy showing how Mutis's influence spread from one student genera- tion to the…
p. 101
[23]Anillo, an engineer and mathematician sent from Spain as the vice-royalty's director of public works. 22 The most notable of the upper-class creole scientists who appeared at this time was Francisco José de Caldas of Popayán, who, despite the fact that he worked for a long time in virtually total isolation, managed to…
p. 104
[36]out-of- the-way places as Chire and Pore, in the Casanare region, and Carnicerías, in the upper reaches of the Magdalena River, were also represented. The viceregally sponsored Papel Periódico, which was more rhetorical and less seriously scientific than the Semanario, had at least 147 subscribers in its first year,…
p. 290
16Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · p. 1381 cita
[20]dio más tiempo para ir a presentar sus respetos al hombre por el que había desviado su camino: José Celestino Mutis. La visita se alargó por dos meses. Mutis deleitaba a Humboldt con sus historias de Guatavita y las leyendas de El Dorado; con el recuento acerca de las dificultades técnicas de la extracción de sal en…
p. 138
17La botánica en Colombia, hechos notables en su desarrolloSantiago Díaz Piedrahita · 2016 · p. 211 cita
[21]más, entre los muchos que se han escrito so - bre este tema que de suyo ha merecido la atención de una amplia gama de historiadores, intelectuales y académicos colombianos y extranjeros del pasado y el presente siglo. Aparte de describir e interpretar los hechos cruciales a la luz de documentos que por muchos años…
p. 21
18Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 2871 cita
[25]ú blica sin perjuicio de las obligaciones a que est á n afectados... y qu é estado tiene la ense ñ anza p ú blica en los enunciados Colegios [San Bartolom é, Rosario y Universidad Tom í st í ca], si se obser- 'vaen ellos el m é todo de estudios formulado por el se ñ or Fiscal don Francisco Antonio Moreno y Escand ó n;…
p. 287
19Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 1101 cita
[28]febrero de 1791 con la aparición del Papel Periódico de la Ciudad de Santa Fe de Bogotá, que fundó y dirigió Ma- nuel del Socorro Rodríguez. Don Ma- nuel, nacido en La Habana, Cuba, ha- bía llegado dos años antes al Nuevo Reino de Granada en calidad de ami- Primera página del "Papel periódico de la Ciudad de Santafé…
p. 110
20Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · p. 161 cita
[30]dida. El 2 de diciembre del mismo año se reanudó pero ya en el taller denominado: "Imprenta. Patriótica", que funcionaba en la Plazuela de la Iglesia de San Carlos, cuyo 13 propietario era don A n to n io Nariño. A llí se sacaron los últimos seis números del "PAPEL PERIODICO." El impresor de esta tercera tipografía,…
p. 16
21El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 188, 3982 citas
[31]resultaba siempre, si se sabía dar con las personas apropia- das, un vivo intercambio de ideas sobre lo leído. Esta vida cultural es tanto más notable por cuanto que hasta 1738 no se estableció en Bogotá la primera imprenta, llevada allí por los jesuitas, y hasta 1789 no apareció el pri- mer periódico colombiano 57.…
p. 188
[41]llevaban y llevan los españoles en la propia sangre. Con esta exposición de lo que fue un sistema feu- dal teocrático-absolutista culpamos menos a un determi- nado pueblo civilizador que a la totalidad de una época. Diversos levantamientos de mayor o menor magni- tud, como el de los Comuneros del año 1781 en Colombia,…
p. 398
22Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 172, 4562 citas
[34]252-258. 107 Archivo General de la Nación, Empleados Públicos de Cundina- marca, tomo i, folios 179-278. 173 Híndicíe rf ae oíre vidíríete ft Ciailqíe su eco llega a la era republicana para ser combinado con una pedagogía para la producción de ciudadanos. La prensa de fines del siglo xviii también conver- gió en los…
p. 172
[49]una de las hijas de la familia Amador. Como comerciante de Cartagena, con vínculos muy fuertes y lazos familiares con familias criollas distinguidas de la Nueva Granada, Pombo surgió a principios de la década de 1800 como crítico importante del sistema español de comercio y gobierno y, como Acevedo y Gómez, fue un…
p. 456
23Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 10, 50, 543 citas
[35]Buitrago 'Yo diré siempre con un filósofo piadoso que más me gusta Keaumur observando las polillas y dándonos remedios para poner a cubierto nuestras telas de la voracidad de estos insectos, que Leibni^ creando mundos" Francisco José de Caldas En el presente texto, haciendo uso de algunos conceptos desarrollados por…
p. 10
[45]constructor de identidad al reelaborarse su sentido a la luz del pensamiento ilustrado. De hecho, las políticas borbónicas, con el objetivo de desarrollar las riquezas naturales coloniales en beneficio del Estado español, habían patrocinado el estudio de las ciencias útiles a través de la reforma de la educación,…
p. 50
[47](1942) "Relación territorial de la provincia de Pamplona". En: Semanario del Nuevo Reino de Granada. 3 volúmenes. Bogotá: Editorial Kelly, 2.. (1810) (Memoria 2) Sobre las causas, y curación de los cotos. Bogotá: Colección Biblioteca Nacional. Fernández Madrid, José. (1810) (Memoria 6) Sobre la naturaleza, causas y…
p. 54
24Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 141 cita
[38]circular el escrito, que tradujo de la lengua de Voltaire. El impacto y la indignación que el suceso produjo en las autoridades se revelaron en su reacción: Nariño fue condenado a diez años de cárcel, extrañamiento perpetuo de América y confiscación de todos sus bienes. Esto último permitió conocer cuánta avidez…
p. 14
25La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 1031 cita
[39]que habría de alcanzarse s i guiendo las leyes eternas de la naturaleza y la razón. Es esta concepción integral de la transformación de la sa - ciedad humana, con sus implicaciones revolucionarias, la que anima a pensadores como Rousseau a escribir tratados como el Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los…
p. 103
26Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 2921 cita
[40]llegó a las autoridades que entraron en pánico y asociaron la publicación de ese documento a una conspiración anti-hispánica en marcha, sobre la cual veían indicios en otras ciudades a través de pasquines, que como lo mostró posteriormente García Márquez en su novela sobre “La Violencia”, La mala hora, no sólo son de…
p. 292
27Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 1691 cita
[42]en duda el viejo orden social y político, sino también los preceptos de la fe que regían hasta entonces, para establecer métodos de investigación más objetivos y, si pudiera decirse, científicos. Parale- lamente al racionalismo de Descar- tes se instaura, principalmente en Inglaterra, el empirismo, cuyos mayores…
p. 169
28La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · p. 551 cita
[43]bien informados, hasta donde se los permitieran las lentas comunicaciones de la época. En realidad, tuvieron al alcance las noticias del mundo gracias a los barcos y a las islas del Caribe, tal y como venía sucediendo de tiempo atrás. En un ensayo sobre el ilustrado José Ignacio de Pombo, mostré como le contaba en sus…
p. 55
29Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 52, 892 citas
[46]8:31:09 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. Gran Colombian Print Culture 34 under the Spanish Crown to legitimate a centralized Colombian political economy that could most effectively extricate natural wealth. They went further by criticizing any attempts by…
p. 52
[56]group gave to independence. Indians who did not sup- port the war were therefore profoundly different from other cit- izens, but through no fault of their own. “The opprobrium that breaks all of the soul’s springs managed to sink them in the most profound abject poverty and in the most brutal of stupidity.... They…
p. 89
30Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 176, 1822 citas
[50]libertad económica, y creían que lo demás vendría por añadidura. Proteccionista también, por lo que parece, fue Eloy de Valenzuela, partidario de la diversificación de la pro- ducción —combinación de la agricultura, la minería y las manufacturas—; hace además observaciones dignas de atención sobre la elasticidad de…
p. 182
[51]habían desempeñado funciones no insignificantes en España y en algunas de sus colonias 162, y de una «Sociedad Patriótica de Comercio». 161 Dio 21.500 habitantes para fines de 1800. 162 También trataba del establecimiento de esa institución el virrey Mendinueta ([R-4], pág. 488) y parece que se llevó a efecto en…
p. 176
31Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 291 cita
[54]went on to formulate enlightened ideas and true programs for governance. Narváez y Latorre received instructions from the cabildos of Santafé (known as the “Memorial de Agravios,” or “Memorandum of Grievances”), Popayán, Socorro, Tunja, and Loja, among others. Similarly, he received a document written by Ignacio de…
p. 29
32Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 881 cita
[57]también se ha manifestado en la alusión permanente y constante a la ilustración, como condición de la felicidad de los pueblos y las naciones. 89 Eíndnice r ístasóe ld te ogpanóge ml Cntniuge Se lee en la Constitución de Tunja de 1811: «La ilustración es absolutamente necesaria para sostener un gobierno, y para…
p. 88