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Biografía

Juan Eloy Valenzuela y Mantilla

Pre-independencia

1756–1834

17 min de lectura34 documentos
Nacimiento1756
Fallecimiento1834
RolesSubdirector de la Real Expedición Botánica (1783) · Cura párroco de Bucaramanga y Girón
Lugar principalColombia
Período históricoPre-independencia1780–1809
03

La biografía

Cura de aldea y botánico de segunda fila, Juan Eloy Valenzuela y Mantilla (1756-1834) fue el hombre que trasladó el programa ilustrado mutisiano desde Santafé hacia el nororiente neogranadino en las tres décadas previas a 1810. No se le deben descubrimientos memorables ni obra impresa de referencia; se le debe algo más difícil de fechar: haber operado como nodo entre el gabinete botánico de la capital, el púlpito de una parroquia santandereana y la red de tertulias, corresponsales y periódicos que preparó a la élite criolla para pensar por su cuenta. Subdirector de la Real Expedición Botánica en 1783, cura de Bucaramanga y Girón durante el tramo largo de su vida adulta, testigo cercano de la memoria comunera de 1781 y de la crisis dinástica de 1808-1810, Valenzuela pertenece a esa categoría de figuras cuya importancia se mide en conexiones antes que en obra. Fue el eslabón provincial de la Ilustración borbónica en una región que ya reunía, por su cuenta, la economía mercantil y la conciencia política que harían del nororiente uno de los territorios decisivos del ciclo independentista.

02

Línea de vida

  1. 1770

    Formación con José Celestino Mutis

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    En la década de 1770 Valenzuela recibió enseñanza de Mutis en el Colegio Mayor del Rosario, integrándose a la genealogía intelectual que el sabio gaditano había iniciado con Felipe Vergara y Caycedo en los años 1760 y que propagó la filosofía moderna —matemáticas, física experimental, heliocentrismo copernicano— frente al escolasticismo dominante.

  2. 1778

    Docencia en el Colegio Mayor del Rosario

    Leer contexto

    Junto con Felipe Vergara y Caycedo, Valenzuela transmitió los conocimientos recibidos de Mutis impartiendo cursos de matemáticas o filosofía en el Rosario, consolidando la cadena de transmisión de la ilustración científica en la principal institución letrada del virreinato.

  3. 1783

    Nombramiento como subdirector de la Real Expedición Botánica

    Leer contexto

    En el acto fundacional del 27 de abril de 1783, Valenzuela fue designado subdirector de la Expedición Botánica bajo la dirección de Mutis, convirtiéndose a los veintisiete años en el segundo en la jerarquía formal del proyecto científico más ambicioso del virreinato, orientado a describir la flora neogranadina con taxonomía linneana e identificar las propiedades comerciales de plantas como la quina.

  4. 1790

    Establecimiento como párroco en la región santandereana

    Leer contexto

    Valenzuela se asentó como cura de Bucaramanga y Girón en la provincia de Soto, región de mayor diferenciación productiva del virreinato, donde el clero secular era el agente eclesiástico dominante ante la escasa presencia de órdenes religiosas. Desde allí operó como interlocutor de una feligresía marcada por la memoria comunera de 1781 y por una economía artesanal y mercantil activa.

  5. 1798

    Observaciones económicas sobre el comercio del algodón

    Leer contexto

    Valenzuela registró observaciones sobre los precios de los productos agrícolas regionales, empleando la expresión 'la falta de equilibrio entre mercado y almacén' para describir el desequilibrio entre precios nacionales e importados. Sus análisis lo sitúan como pensador de orientación proteccionista, defensor de la diversificación productiva, en el momento en que el algodón de Socorro y San Gil comenzaba a exportarse a Europa.

  6. 1810

    Testigo del ciclo independentista en el nororiente

    Leer contexto

    Valenzuela vivió en la geografía del agravio comunero el tránsito de la crisis dinástica de 1808 al cabildo abierto del 20 de julio de 1810, habiendo operado durante tres décadas como nodo entre el programa ilustrado mutisiano y la élite criolla santandereana que protagonizaría el proceso independentista en la región.

  7. 1816

    Clausura de la Expedición Botánica durante la Reconquista

    Leer contexto

    La Real Expedición Botánica, de la que Valenzuela había sido subdirector fundador, fue clausurada definitivamente en 1816 durante la Reconquista española, poniendo fin a treinta y tres años de trabajo científico en el virreinato.

El discípulo del Rosario

Valenzuela nació en 1756, en pleno viraje ilustrado del virreinato. Su formación intelectual se inscribe en la genealogía que José Celestino Mutis había empezado a tejer desde su llegada a Santa Fe en 1761 como médico del virrey Pedro Messía de la Cerda. Mutis introdujo en la Nueva Granada la enseñanza del sistema heliocéntrico de Copérnico —lo que le valió enfrentamientos con los dominicos, para quienes la idea del movimiento de la Tierra rozaba la herejía— y con ella inauguró un modo distinto de estar en el mundo intelectual: matemáticas, física experimental, atención empírica a la naturaleza, desconfianza hacia la física escolástica que sustituía el estudio de las cosas por cuestiones abstractas.

La influencia se propagó por generaciones. En la década de 1760 Felipe Vergara y Caycedo recibió lecciones de Mutis; en la de 1770 fue el turno de Valenzuela. Ambos, ya formados, transmitieron los conocimientos adquiridos impartiendo cursos de matemáticas o filosofía en el Colegio Mayor del Rosario, la institución donde se cocía buena parte de la élite letrada del virreinato. La genealogía es reconstruible aunque los archivos no siempre precisen qué materia dictó cada cual: de Mutis a Vergara, de Mutis a Valenzuela, y de estos a sus propios estudiantes rosaristas, se armó una cadena de transmisión de la filosofía moderna que operó menos como programa institucional que como red de maestros y discípulos.

La red tuvo ramificaciones más allá del Rosario. José Félix Restrepo, formado en San Bartolomé y luego profesor allí entre 1778 y 1781, llevó una filosofía de orientación científica al Colegio-Seminario de Popayán, donde su magisterio dejaría huella en la formación de jóvenes que después serían protagonistas del ciclo independentista. La tensión de fondo era la misma en todas partes: la "filosofía moderna" —matemáticas, física experimental, heliocentrismo— pugnaba con el escolasticismo tradicional en las aulas neogranadinas al menos desde los años 1760 hasta finales de los setenta, con la protección política del virrey Manuel Guirior, que respaldó el programa ilustrado de sustituir "las ciencias meramente especulativas" por ciencias exactas y útiles.

No todo era, sin embargo, cadena de maestros y aulas serenas. La autoridad académica del propio Mutis fue cuestionada por Sebastián José López Ruiz, quien puso en duda sus títulos médicos y su capacidad para ejercer como profesor, dejando entrever que la ilustración neogranadina se construyó también sobre rivalidades personales y disputas de legitimidad, no solo sobre consenso científico. En ese ambiente contradictorio —de renovación patrocinada por la Corona y de resistencias locales, de red intelectual sólida y de flancos abiertos— se formó Valenzuela.

El subdirector de la Expedición Botánica

En abril de 1783 se decretó la creación de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada bajo la dirección de Mutis. La empresa se enmarcaba en el gran esfuerzo de la Corona española por describir el Nuevo Mundo con la taxonomía linneana, en paralelo con otras expediciones —la del Orinoco entre 1754 y 1761, la Real Comisión de Guantánamo desde 1769, la Botánica al Virreinato del Perú desde 1777— y respondía a un cálculo político preciso: identificar las propiedades comerciales de plantas como la quina para revitalizar la economía imperial. La sugerencia del visitador Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres fue uno de los factores que empujaron el proyecto; la inauguración oficial tuvo lugar el 27 de abril de 1783.

En el acto fundacional Valenzuela fue nombrado subdirector. Tenía veintisiete años. Junto a él se designó a Antonio García del Campo como pintor y a Luis Esteban y Roque Gutiérrez como auxiliares. El equipo era pequeño y provincial, y así seguiría durante los primeros años, antes de que Mutis incorporara jóvenes novogranadinos formados como pintores botánicos y, sobre todo, encontrara en los pintores quiteños —herederos de la prestigiosa escuela de Quito— a los colaboradores más aptos para el proyecto iconográfico que dio a la Expedición su rasgo más perdurable.

El nombramiento de Valenzuela marca su ingreso formal a la élite científica virreinal, pero conviene medir su alcance. La Expedición fue una empresa burocrática y profesional que se extendió durante treinta y tres años —hasta su clausura en 1816, durante la Reconquista— con apoyo económico de la Corona, escuelas propias, técnicas de dibujo desarrolladas por Mutis y un ritmo de trabajo sostenido. El motor intelectual fue Mutis; los relevos científicos que la historia recuerda —Francisco Antonio Zea, Sinforoso Mutis, Francisco José de Caldas, Salvador Rizo— tomarían protagonismo más tarde. Valenzuela ocupó el segundo lugar en la jerarquía formal desde el primer día, pero la subdirección funcionó menos como espacio de creación autónoma que como cargo de acompañamiento y logística: no se le conocen contribuciones taxonómicas propias ni obra publicada bajo el paraguas expedicionario, y su vida siguió pronto derroteros pastorales que lo alejaron del laboratorio central de Mariquita y luego del gabinete de Santafé.

Que la Expedición se convirtiera con el tiempo en una suerte de escuela de la élite ilustrada neogranadina —de la que saldrían figuras protagónicas del ciclo independentista— es un dato de contexto, no una consecuencia atribuible directamente a la gestión de Valenzuela. Pero el título le confirió una credencial duradera: durante el resto de su vida, cualquier interlocutor culto en el virreinato sabría que el cura de Girón había sido subdirector del gran proyecto científico del reino.

El cura de Bucaramanga y Girón

La biografía adulta de Valenzuela se despliega en la provincia de Girón y en el corregimiento de Soto, en lo que hoy es el departamento de Santander. Fue párroco de Bucaramanga y de Girón durante décadas, en una región donde la geografía eclesiástica tenía una particularidad decisiva para entender su papel: en Antioquia y en Santander la influencia de las órdenes religiosas había sido muy reducida durante los siglos XVI, XVII y XVIII —muy pocos conventos, casas religiosas escasas—, lo que dejó el campo pastoral principalmente en manos del clero secular. El cura de parroquia no era, allí, uno más entre varios agentes eclesiásticos: era el agente eclesiástico.

Esa estructura territorial explica el peso social de figuras como Valenzuela. En la provincia de Soto, cuando se instaló un colegio provincial con dieciséis jóvenes matriculados, fue "el bondadoso cura presbítero Mantilla" quien, junto con vecinos del lugar y forasteros, solemnizó el acto que la memoria local registraría como el primer paso de la instrucción superior en la región. No se trataba de una iniciativa institucional del clero secular ni de un programa articulado desde Bogotá; era el gesto de un cura ilustrado que ponía el capital simbólico de la sotana al servicio de una escuela. En regiones donde no había dominicos, franciscanos o jesuitas —los jesuitas habían sido expulsados en 1767 y los dominicos, en buena parte del nororiente, nunca tuvieron implantación significativa—, ese gesto valía por muchos.

Valenzuela ejerció su curato en una provincia económicamente peculiar. Girón, San Gil y el Socorro conformaban el enclave del virreinato con mayor diferenciación productiva: allí la división del trabajo era mayor que en el resto de la Nueva Granada, con una especialización incipiente entre artesanía y agricultura que, si bien todavía combinaba ambas actividades en muchas unidades domésticas, superaba con creces la monotonía productiva de las regiones dominadas por la hacienda. Se cultivaba algodón con algún cuidado y se empleaba principalmente en tejidos bastos para el vestuario de las clases populares; desde 1798 comenzó a exportarse a Europa, aunque el punto principal de salida seguía siendo el partido de Barranquilla y Soledad, en la Gobernación de Cartagena. Al interior del virreinato, el Socorro remitía algodones en rama, lienzos, paños de manos, colchas y otras piezas textiles a Santa Fe, Popayán, Cartagena, Antioquia, Santa Marta y Riohacha: una red de circulación mercantil que hacía de la región santandereana el corazón manufacturero del reino.

Sobre esa economía escribió Valenzuela, y sus observaciones dibujan a un pensador de orientación proteccionista, atento al desequilibrio entre los precios de los productos agrícolas nacionales y los importados, defensor de la diversificación productiva mediante la combinación de agricultura, minería y manufacturas. Habló de "la falta de equilibrio entre mercado y almacén" para describir esa tensión, y la fórmula, aun en su brevedad, revela un modo de mirar el territorio que se aparta tanto de la fisiocracia pura como del liberalismo comercial en boga entre otros ilustrados: donde hay artesanía, población; donde solo hay labradores que consumen sus propios frutos, decadencia. La observación era coherente con la realidad santandereana, y Valenzuela no fue en esto excepcional —Pedro Fermín de Vargas y otros criollos hicieron análisis afines—, pero ilustra hasta qué punto el saber ilustrado se territorializó en él como saber aplicado: quien había sido subdirector de la Expedición Botánica podía escribir con conocimiento de causa sobre los precios del algodón y el destino de los lienzos socorranos.

La sombra comunera

Cuando Valenzuela llegó al curato de la región, la Revolución de los Comuneros de 1781 era memoria fresca. El epicentro había estado precisamente allí, en el Socorro. En marzo de 1781, el rechazo a las nuevas cargas fiscales borbónicas —los monopolios estatales sobre el tabaco y el aguardiente, la reducción de los precios de compra del tabaco a los campesinos— detonó un levantamiento que sumó rápidamente demandas más amplias, incluida la preferencia de criollos sobre peninsulares en los cargos oficiales. Cerca de cuatro mil personas marcharon desde El Socorro hacia Bogotá y llegaron hasta Zipaquirá, donde se firmaron las Capitulaciones. El líder principal en la negociación fue Juan Francisco Berbeo; el negociador por la Corona, el arzobispo Antonio Caballero y Góngora, el mismo prelado que dos años después protegería políticamente a la Expedición Botánica.

Las Capitulaciones fueron anuladas apenas la capital se reforzó militarmente. José Antonio Galán, que había rechazado sus términos, fue apresado y condenado a muerte junto con otros cabecillas: descuartizamiento, declaración de infamia de la descendencia, confiscación de bienes al real fisco, destrucción de su casa sembrada de sal, distribución de partes de su cuerpo por distintos lugares —el pie izquierdo fue enviado a Mogotes—. La sentencia buscaba pedagogía del terror; la memoria local la recibió como agravio.

Los comuneros no habían proclamado la independencia como objetivo. Sus demandas eran fiscales y estamentales, no republicanas. Pero el precedente quedó, y quedó especialmente allí donde había ocurrido: en la provincia santandereana donde Valenzuela ejercería su curato durante las tres décadas siguientes. Entre 1781 y el cabildo abierto del 20 de julio de 1810 transcurrieron veintinueve años; en ese intervalo, la carga tributaria de la Nueva Granada se había multiplicado por más de tres —del 2,9 % del PIB antes de las reformas borbónicas a alrededor del 10,4 % hacia finales del siglo XVIII—, y los ingresos de la Corona en la última década de su dominación alcanzaron en promedio 2,4 millones de pesos anuales, de los cuales cerca del 32 % provenían de los estancos de tabaco y aguardiente. Los mismos estancos, en otras palabras, contra los que se había levantado el Socorro.

Valenzuela no fue un cura comunero: no participó en el levantamiento, que ocurrió cuando aún era estudiante o docente en Bogotá, y su nombramiento como subdirector de la Expedición dos años después de la represión sugiere una integración cómoda al programa ilustrado que la Corona borbónica financiaba. Pero al asentarse como párroco en el territorio del agravio, se convirtió en interlocutor cotidiano de una feligresía que recordaba el descuartizamiento de Galán y resentía los estancos. La coexistencia entre la credencial mutisiana —fruto de la política reformista de la misma monarquía que había reprimido a los comuneros— y el ejercicio pastoral en la geografía del rencor fue uno de los rasgos definitorios de su posición histórica. La gesta comunera, por lo demás, permanecería en la sombra durante más de un siglo: el primer texto importante sobre ella, Los comuneros de Manuel Briceño, no se publicaría en Bogotá hasta 1880.

La red

Que Valenzuela haya sido más nodo que creador se aprecia mejor cuando se traza la red en la que operó. En Santafé, el gran vehículo de difusión ilustrada fue el Papel Periódico de la ciudad de Santafé de Bogotá, dirigido por el cubano Manuel del Socorro Rodríguez entre 1791 y 1797: un semanario que publicó doscientos setenta números y en el que colaboraron Mutis, Zea, Salvador Rizo, Caldas y los hermanos Ulloa, entre otros representantes de lo más selecto de la ilustración neogranadina, con ensayos sobre botánica, física, medicina y filosofía junto a escritos literarios producidos en la Tertulia Eutropélica. Antes solo había existido la efímera Gazeta de Santafé de 1785, con apenas tres números. Después vendrían el Correo Curioso, erudito, económico y mercantil, fundado en 1801 por Jorge Tadeo Lozano y el presbítero José Luis de Azuola —el primero de propiedad privada, con cuarenta y seis números—, y el Semanario del Nuevo Reino de Granada, editado por Francisco José de Caldas entre 1808 y 1810, ya en los albores de la independencia.

En 1793 Antonio Nariño imprimió en su Imprenta Patriótica de Santafé, el 13 de diciembre de ese año, el folleto de los Derechos del Hombre y del Ciudadano: un gesto que le costaría la persecución y que marca el momento en que la ilustración neogranadina cruzó, en algún sector, la frontera entre la ciencia útil y la política radical.

Valenzuela pertenecía a esa red por triple vía. Por su formación rosarista y su vínculo con Mutis, tenía acceso al núcleo científico. Por su condición de subdirector de la Expedición Botánica, era interlocutor institucional de los pintores, corresponsales y auxiliares del proyecto. Y por su curato provincial, ejercía la función menos visible pero más específica: era el hombre a través del cual las publicaciones capitalinas, las nuevas ideas económicas y las noticias del gabinete de Mariquita llegaban a un territorio que la burocracia virreinal apenas alcanzaba a nombrar. En un reino donde las comunicaciones internas eran precarias —tan precarias que, a partir de la década de 1790, los criollos ilustrados empezaron a culpar al régimen español por no mejorarlas y por obstaculizar el comercio exterior—, la mediación de un cura letrado con acceso a la prensa y a las tertulias de Bogotá tenía un valor que hoy es difícil de medir.

Su red incluía nombres decisivos. Con Mutis mantuvo relación de discípulo y colaborador; con Sinforoso Mutis, sobrino del director, compartió el círculo expedicionario; con Zea y Caldas, la pertenencia a la misma constelación ilustrada. Custodio García Rovira, futuro prócer santandereano y presidente efímero de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, era también parte del mundo intelectual del nororiente en el que Valenzuela ejercía su magisterio informal.

La paradoja borbónica

El caso de Valenzuela ilumina la paradoja estructural de la Ilustración borbónica en América. Los virreyes de la Nueva Granada patrocinaron la introducción de las ciencias naturales contemporáneas motivados por el interés económico: querían identificar quinas exportables, medir tierras, censar recursos, en consonancia con el programa peninsular de las "ciencias útiles" impulsado por Feijoo, Jovellanos, Campomanes y Floridablanca. Entre 1760 y 1800, la intelligentsia criolla neogranadina compartió con esa generación ilustrada española el rechazo a la filosofía escolástica, el entusiasmo por la ciencia moderna y la fe en la educación como instrumento de progreso económico.

Pero el mismo proceso —expediciones, tertulias, sociedades económicas, periódicos, imprentas, cátedras de matemáticas— creó las condiciones para que la élite criolla formada por esas instituciones cuestionara el orden colonial que las había financiado. La Corona quería mejores administradores; obtuvo, además, mejores críticos. A partir de la década de 1790, los criollos ilustrados empezaron a responsabilizar al régimen español por el atraso de las comunicaciones, por las trabas al comercio exterior, por la lentitud de las reformas prometidas. Cuando en 1808 la prisión de Fernando VII y la invasión napoleónica de España abrieron la crisis dinástica que las élites americanas aprovecharían para decidir sobre su propio gobierno, la Nueva Granada tenía ya, gracias en buena medida al programa mutisiano, cuadros formados capaces de imaginar la ruptura.

La tensión atravesó también al clero. El clero realista neogranadino defendería, llegado el momento, la unidad entre Monarquía y Religión, combatiría a los "falsos filósofos de la Ilustración" como responsables del desorden y del anticlericalismo, y predicaría el mantenimiento del orden colonial. El clero patriota —criollos, curas de aldeas, religiosos de diversas órdenes— articularía en cambio discursos de libertad política con argumentos religiosos: Juan Fernández de Sotomayor, cura de Mompós y luego obispo de Cartagena, publicaría en 1814 un Catecismo e Instrucción Popular que denunciaba los abusos de la conquista española y legitimaba la revolución desde una posición clerical explícitamente favorable a la causa patriota; Pablo Francisco Plata y fray Diego Padilla harían camino análogo. Valenzuela, en Girón, ocupaba el terreno donde esa opción se decidía a diario, en una parroquia, sin órdenes religiosas fuertes que le disputaran el púlpito.

La independencia y el ocaso

Los acontecimientos de 1810 sorprendieron a Valenzuela con más de cincuenta años cumplidos y casi tres décadas de curato provincial. El movimiento independentista neogranadino se desarrolló en torno a esa fecha y años posteriores; durante la primera república y luego durante la Reconquista de 1815-1816, el clero se dividió en actitudes diferenciadas. Documentos de evaluación redactados por las autoridades realistas después de 1817 —cuando la Expedición Botánica había sido ya clausurada, en 1816, y sus miembros más visibles perseguidos o ejecutados: Caldas cayó fusilado, Salvador Rizo también— clasificaban a los eclesiásticos según su comportamiento durante "la época de la revolución", distinguiendo entre los que siguieron la causa rebelde y los que permanecieron leales al orden colonial.

La trayectoria concreta de Valenzuela en esos años no admite reconstrucción minuciosa. Sobrevivió a la Reconquista y a la campaña libertadora de 1819; vivió hasta 1834, lo suficiente para conocer los primeros años de la República de Colombia y su fragmentación posterior. La reedición selectiva de los textos de Caldas en la década de 1820 —descontextualizados, editados y reimprimidos para reconfigurar al mártir botánico como genio patriótico y promotor de la libre circulación de mercancías y del conocimiento técnico para la naciente república— muestra cómo la memoria de la Expedición fue reelaborada por las élites republicanas al servicio del nuevo orden. En esa memoria, Valenzuela ocupó siempre un lugar menor: el subdirector sin descubrimientos, el cura de provincia sin mártir, el nodo sin obra.

El peso del eslabón

Hacer justicia a Valenzuela exige aceptar dos cosas a la vez. La primera es que no fue una figura de primera línea en ningún registro: no dejó taxonomías propias, no fundó un periódico, no encabezó una junta patriótica, no escribió una obra de referencia. Su nombramiento como subdirector de la Expedición Botánica se explica, en parte, por la escasez de cuadros disponibles con formación mutisiana en 1783, y su carrera posterior lo alejó pronto del centro científico para instalarlo en una parroquia. Su pensamiento proteccionista es menos un sistema que un conjunto de observaciones territoriales. Su presencia en la inauguración del colegio provincial de Soto fue solemnización, no fundación intelectual.

La segunda es que la historia de las ideas y de los procesos políticos rara vez se hace solo con figuras de primera línea. Requiere también nodos: hombres colocados en el cruce entre instituciones, regiones y públicos, capaces de traducir el saber de los gabinetes al lenguaje de las parroquias y de importar a los territorios las inquietudes de la capital. En una Nueva Granada donde el nororiente concentraba la economía mercantil-artesanal más diferenciada del virreinato, la memoria viva de la mayor rebelión popular del siglo XVIII y una geografía eclesiástica dominada por el clero secular, la existencia de un cura mutisiano con credencial expedicionaria y acceso a la prensa capitalina no era un dato menor. Era, precisamente, el tipo de dato que hace posible que un programa ilustrado deje de ser proyecto imperial y se convierta en cultura política local.

Cuando en 1810 la élite criolla de Bogotá dio el paso hacia la ruptura, la provincia santandereana no fue territorio a conquistar sino base a movilizar; y la disponibilidad de esa base tuvo que ver con la lenta acumulación, en las décadas previas, de mediaciones como la que Valenzuela encarnó. Su centralidad no está en lo que hizo por sí solo, sino en lo que hizo posible que otros hicieran a través suyo. Es la centralidad —modesta, indispensable, difícil de aplaudir sin exagerar— del eslabón que sostiene la cadena.

04

Conexiones del archivo

Red histórica

05

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

34 documentos · 43 fragmentos
01The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · Página 1011 cita
[1]

them and were awaiting higher appointments. These young men were more likely to be responsive to the new science than were older men operating according to a long-established routine. It is possible to construct a kind of intellectual genealogy showing how Mutis's influence spread from one student genera- tion to the…

p. 101
02Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 2041 cita
[2]

Pedro Messía de la Cerda. Lo impulsaba, fundamentalmente, el de- seo de desentrañar las propiedades de la quina y establecer sus auténticas propiedades médicas. El impacto del trópico fue grande, pues a cada paso se encontraba con una novedad botá- nica o zoológica. Al año de su llegada, sentó las bases de su…

p. 204
03Memorias para la historia de la medicina en Santafé de BogotáPedro María Ibáñez · 2017 · Página 801 cita
[3]

primero que enseñó entre no- sotros el sistema de Copérnico, mirado como herejía por los frailes de la Colonia, los que no admitían que la tierra tuviera movimiento alguno. Sostuvo correspondencia con Linné, y este sabio le de- dicó varias plantas, conocida una con el nombre de mutisia, e hizo circular en el mundo…

p. 80
04Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · Páginas 277, 2792 citas
[4]

establecer acertados méto- dos y estudios útiles. Escribe el virrey Guirior: «La ilustración de la juventud y el fomento de las ciencias y las artes es uno de los fundamen- tales principios del buen gobierno, de que como fuente dimanan la felicidad del país y la prospe- ridad del Estado para las artes, industrias, co-…

p. 277
[33]

ilustración neograna- dina: Mutis, Zea, Matiz, Caldas, Ulloa, entre otros, además del mismo Rodríguez. El segundo periódico de importancia y el primero fundado y dirigido por particulares, Jorge Tadeo Lozano y su primo el presbítero José Luis de Azuola, tiene una orientación más específica y recibe sólo colaboraciones…

p. 279
05Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · Páginas 98, 1022 citas
[5]

la mayor parte de los curanderos y cirujanos romancistas eran mestizos. Ciertamente, Isla estudió filosofía con los jesuítas en la Universidad Javeriana de Bogotá y luego ingresó a la orden de San Juan de Dios. Sin embargo, la 94 Santiago Castro-Gótru directo a la pretensión "ilegal" de Mutis de formar médicos por…

p. 98
[37]

de ocho cátedras fijas que giren alrededor de los tres ejes de la medicina ilustrada de su tiempo (Newton, Linneo y Boerhaave), es decir, que incluyan el aprendizaje de "ciencias básicas" como la física, la química y las matemáticas así como los últimos avances en materia de botánica, historia natural, medicina de…

p. 102
06Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Páginas 88, 912 citas
[6]

alemanes en la Nueva Granada, y por sugerencia, entre otros, del visitador Juan Francisco Gutiérrez de Piñe- res, se dio nacimiento a la Expedicion Botánica, que el primero de abril de 1783 se puso bajo la dirección de Mutis, la subdirección de Eloy Va- lenzuela (1756-1834) y la plaza de pintor de Antonio García del…

p. 91
[14]

(1818-1819). tado a través de la aplicación de las llamadas cien- cias útiles, la conciencia de habitar un territorio distinto de la metrópoli y la apropiación de una ideología diferente a aquella que sustentaba el ab- solutismo monárquico, crearon las condiciones para madurar el proceso de Independencia, el cual de…

p. 88
07El Orinoco ilustradoJoseph Gumilla · 2016 · Página 171 cita
[7]

viaje, realizado en 1799, así como también ha debido ser conocida por José Celestino Mutis, director de la Expedición Botánica, la cual se inició en 1783 1. El Orinoco ilustrado, historia natural, civil y geográfica de este gran río, y de sus caudalosas vertientes: gobierno, usos y costumbres de los indios sus…

p. 17
08Manual de arte del siglo XIX en ColombiaBeatriz González Aranda · 2017 · Páginas 48, 532 citas
[8]

innovación y experimen- tación. La desarrolló únicamente con los recursos que obtuvo de sus distintas disciplinas: médico, mineralogista y profesor. Tuvo un solo pintor de santos, monjas y más adelante, virreyes, Pablo Antonio García del Campo, y alguno que otro ocasional. Este período duró desde 1760 hasta 1783. La…

p. 48
[9]

santafereño, José María Espinosa. Dentro de la comunidad de artistas fue el que causó más proble- mas hasta el punto que Mutis le aconsejó a Rizo, en un momento de crisis, que lo dejara abandonar la Expedición. Donde Mutis pudo modelar su escuela de iconos botá- nicos fue con los quiteños. Los jóvenes, en su gran…

p. 53
09Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · Página 1201 cita
[10]

o r el tem a, poco se hizo al respecto, acaso p o rq u e los gastos m ilitares absorbían g ran p arte d e los recursos fiscales. A p a rtir d e la décad a d e los años 1790, los criollos ilu strad o s com enzaron a c u lp ar cada vez m ás al régim en español p o r no tom ar m ed id as ad e cu ad a s para m ejorar las…

p. 120
10Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · Página 282 citas
[11]

que uno de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser…

p. 28
[12]

de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser utilizados…

p. 28
11Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · Páginas 549, 5552 citas
[13]

franc é s cuyas obras, que penetran lentamente y a menudo de contrabando, influir á n de manera decisiva s ó lo en la generaci ó n siguiente, la que har á la Independencia. En la etapa comprendida entre 1760 y 1800 la intelligentsia criolla se encuentra preocupada por los mismos temas, los mismos problemas y…

p. 549
[18]

percusi ó n por el impulso que ella dio al periodismo que por la can tidad o calidad de libros que en ella se imprimieron. El primer peri ó dico bogotano 90 fue de ef í mera duraci ó n pues no lleg ó sino a tres n ú meros; se trata de la Gaceta de Santa] é (1785). El primero de importancia fue el Papel peri ó dico de…

p. 555
12Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · Página 601 cita
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alumnos lo que ya se discutía en el resto de Europa: la Revolutionibus orbium coelestium de Copérnico, que sostenía que la tierra es otro planeta girando alrededor del sol, y no al revés, como querían las Sagradas Escrituras. La orden de los dominicos se fue lanza en ristre contra Mutis. No pudieron expulsarlo como…

p. 60
13Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · Página 1691 cita
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en duda el viejo orden social y político, sino también los preceptos de la fe que regían hasta entonces, para establecer métodos de investigación más objetivos y, si pudiera decirse, científicos. Parale- lamente al racionalismo de Descar- tes se instaura, principalmente en Inglaterra, el empirismo, cuyos mayores…

p. 169
14¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · Página 481 cita
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en las que se representó la flora de la Nueva Granada. Pero, ya se dijo, además de estimular la formación intelectual de los criollos, los monarcas españoles también deseaban forta lecer su autoridad sobre sus reinos en América, de ahí el apodo de "déspotas ilustrados" con el que se conocería posteriormente a estos…

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15Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · Página 1821 cita
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libertad económica, y creían que lo demás vendría por añadidura. Proteccionista también, por lo que parece, fue Eloy de Valenzuela, partidario de la diversificación de la pro- ducción —combinación de la agricultura, la minería y las manufacturas—; hace además observaciones dignas de atención sobre la elasticidad de…

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16Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de GranadaPedro Fermín de Vargas · 2016 · Página 311 cita
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se cultivasen con especialidad el lino y el cáñamo y se remi- tiesen en crudo a las fábricas de España, pero estas órdenes tan saludables han sido descuidadas en este Reino, en don- de el primero de estos artículos se cultiva para extraerle el aceite que los pintores suelen aplicar para una u otra obra,…

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17Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · Página 1321 cita
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y lanares, o al contado, y del Socorro recoge lienzos, bayetas, colchas y otras piezas útiles. El Socorro. Remite a todo el reino algodones en rama “con pepita y sin ella”, lienzos, paños de manos, colchas y otras piezas útiles. A Santa Fe y Popayán se envían por tierra, a Cartagena, Antioquia, Santa Marta y Riohacha…

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18Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · Página 622 citas
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las demás provincias donde no hay este auxilio, la po- blación se reduce a unos pocos labradores, cuyos frutos se invierten en su propia manutención ". 91 Efectivamente, la división del trabajo en Santander era mayor que en el resto del territorio del virreinato: había una especiali- zación incipiente entre artesanía…

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las demás provincias donde no hay este auxilio, la po- blación se reduce a unos pocos labradores, cuyos frutos se invierten en su propia manutención ". 91 Efectivamente, la división del trabajo en Santander era mayor que en el resto del territorio del virreinato: había una especiali- zación incipiente entre artesanía…

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19Peregrinación de AlphaManuel Ancízar · 2016 · Página 4711 cita
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febrero fue instalado el colegio provincial con 16 jóvenes que tuvieron el honor de comenzar las matrí - culas. El bondadoso cura presbítero Mantilla, los vecinos 472 Míndic Anersít del lugar y varias personas de fuera concurrieron a solem - nizar el primer paso de la provincia de Soto en la carrera de la instrucción…

p. 471
20Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo García Rincón · 2022 · Página 141 cita
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algunas regiones, como las actuales Antioquia y Santander, la influencia de las órdenes religiosas fue mucho más reducida, al punto de no existir sino muy pocos conventos y casas religiosas durante los siglos y. XVI, XVII XVIII Tan estrecho fue el vínculo de las órdenes con los poderes civiles, que su establecimiento…

p. 14
21Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · Página 531 cita
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las relaciones comerciales de sus colonias. La población nativa de Colombia probablemente nunca había gozado de mejores condiciones que las existentes al finalizar la prime- ra mitad del periodo borbónico, pues su población iba en aumento y todos los viajeros de la época dan cuenta de su nivel de vida modesto pero…

p. 53
22Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · Página 441 cita
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estimó que cerca de cuatro mil personas avanzaban hacia la capital. Cuando llegaban a la actual ciudad de Zipaquirá, el arzobispo español Antonio Caballero y Góngora (designado para negociar la pacificación de la rebelión) se reúne con los líderes del movimiento, siendo el principal Juan Francisco Berbeo; es ahí que…

p. 44
23Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · Página 651 cita
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0,72 1,21 2,74 2,5 Impuesto/pib 2,9 % 4,7 % 10,4 % 8,4 % Fuentes: para los promedios de los quinquenios entre 1761 y 1800 en Meisel (2004); para 1810, Jaramillo, (1987) —cuenta fiscal que está posiblemente incompleta—. Los ingresos de la Corona en la última década de su dominación alcanzaron en promedio la suma de 2,…

p. 65
24Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · Página 1081 cita
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naval base at Cartagena among other things, and the result was tax increases in New Granada along with irritating new controls to make sure the taxes were paid. Farmers and artisans in the province of Socorro demonstrated their defiance of these measures by destroying the liquor and tobacco belonging to state…

p. 108
25Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · Página 2071 cita
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la escena. E! gesto de Manuela Beltran comunico su propia audacia a la ira contenida de la multitud y millares de gentes hicieron sentir, entonces, el terrible poder de un pueblo enfurecido. »Los almacenes de los estancos fueron asaltados; los funcionarios perseguidos por las calles y sus casas convertidas en objeto…

p. 207
26Resistencia en el San JorgeOrlando Fals Borda · 2002 · Página 1611 cita
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a la religión y no haber entre ellos asesinatos ni peleas, aún en sus b o r r a c h e r a s ". (En esta tarea misional González Belandres tuvo d e s p u é s sus fuertes encontrones con el p a d r e José Palacios de la Vega, a quien también se le confió, en 1787, la misión de re- ducir a los indios de San Cipriano y…

p. 161
27Con nombre propioDaniel Samper Pizano · 2017 · Página 4051 cita
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su nacimiento; y el pie izquierdo en el lugar de Mogotes. Declarada por infame su descendencia, ocupados todos sus bienes y aplicados al real fisco; asolada su casa y sem- brada de sal, para que de esta manera se dé olvido a su infame nombre y acabe con tan vil persona, tan detesta- ble memoria, sin que quede otra que…

p. 405
28Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · Página 481 cita
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coastlines, and territories. At the time of his writing, Caldas lamented that geographic knowledge about his place of birth was in its infancy. He argued no expense should be spared to ensure the production of a stately, dignified, detailed map, a “magic painting” that would attract the brightest minds and foment…

p. 48
29Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · Páginas 27, 322 citas
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dedica en espe- cial a las actividades literarias. Esto le facilitó tener vínculos con los granadinos que alimenta- ban aspiraciones independentistas, sobre todo en la Tertulia del Buen Gusto. También tuvo oportunidad de practicar el periodismo político, tan común en la época: participó en la redacción del Semanario…

p. 32
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una negociación de paz, a proponer una capitulación? Muchos individuos -conti- nuaba-, de los más comprometidos, me propo- nían un cuarto partido, si merece llamarse tal la miserable resolución de quedarme en la capi- tal, llamar al enemigo y aplacarlo, rindiéndole armas a discreción. Por más increíble que esto…

p. 27
30El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · Página 5591 cita
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Sema- nario del Nuevo Reino de Granada, Biblioteca Popular de Cultura Colombiana, Bogotá, 1942, vol. ii, pág. 137. 386 Plan, f. 295 r. El subrayado es nuestro. 560 Jíndi Jícídneer Ucnsi Parece que de propósito se ha olvidado la naturaleza, y contentándose con algunas expresiones generales, se fue introduciendo un…

p. 559
31Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · Página 2121 cita
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las controver- sias sobre el patronato, luego del 20 de Jullo de 1810 El cura de Mompós y luego obispo de Cartagena, Juan Fernández de So- tomayor, vinculado a las primeras lo- ¡ms masónicas, publicó en 1814 el Ca- fecismo v Jrstrucción popidar, dedicado a denunciar los que consideró como atrmpellos cometidos por los…

p. 212
32Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · Páginas 34, 382 citas
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Espana. Este clero realista defen- dié la estrecha unidad entre la Monarquia y la Re- ligién, con la defensa mutua de los derechos sobre América en lo espiritual y terrenal; lucharon contra los falsos fildsofos de la Ilustracién, responsables del desorden, la anarquia y el anticlericalismo, y pre- dicaron sobre la…

p. 34
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Cartagena de Indias, y desde alli pas6 a la provincia de Santa Marta, donde se le si- guid causa por jugador. En 817 ha sido nombrado por aquel Cabildo como Previsor y Gobernador del Arzo- bispado, cuyo Ministerio continua ejerciendo con muy poca aceptacién. Esté graduado en Canones; tiene una instrucci6n mas que…

p. 38
33Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Página 351 cita
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Provincias americanas, lo que provocó que muchos americanos no aceptaran su legitimidad para gobernar en nombre de Fernando VII. Tal malestar estaba además motivado por el miedo de que Napoleón estuviera a punto de conseguir una victoria definitiva en España y en Europa. Ante la posibilidad de perder del todo a su…

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34Historia de Colombia. La Independencia II. Tomo 8Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); Ricardo Martín (dir. de la obra); German Arciniegas y otros colaboradores · 1988 · Página 101 cita
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con las ideas expresadas por los enciclo- pedistas franceses y emanadas de la Revolucion de 1789, a las cuales se adherian fervorosamente. Existia, ademas, un abierto repudio y disgusto por la insolencia de los funcionarios encargados del go- bierno en el virreinato, y por el escandaloso relaja- miento de la conducta…

p. 10