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Biografía

Juan Francisco Berbeo

Pre-independencia

1739–1795

16 min de lectura22 documentos
Nacimiento1739
Fallecimiento1795
RolesRegidor y vecino prominente de la villa del Socorro · Comandante general de los Comuneros (1781)
Lugar principalColombia
Período históricoPre-independencia1780–1809
03

La biografía

Juan Francisco Berbeo Moreno (1739–1795) fue el comandante general de la coalición comunera que marchó desde el Socorro hacia Zipaquirá en 1781. Como regidor y vecino prominente de la villa, coordinó la conducción política y militar del movimiento; la operación de Puente Real fue ejecutada por capitanes y tropas bajo esa jefatura general, no por él como jefe de campo. El pliego de Capitulaciones quedó fechado el 5 de junio, fue aprobado en Santafé el 7 y jurado en Zipaquirá el 8. Berbeo promovió después la desmovilización y el 22 de junio asumió como corregidor y justicia mayor del Socorro y San Gil. Esa trayectoria ha sido leída como moderación, adaptación o traición, pero la documentación no permite reducirla a una compra de lealtad ni atribuirle la sentencia de muerte de José Antonio Galán: Berbeo no figura entre quienes la dictaron o firmaron.

02

Línea de vida

  1. 1781

    Elección como comandante general de los Comuneros

    Leer contexto

    Berbeo, regidor y vecino prominente del Socorro, fue escogido comandante general de una coalición integrada por pueblos, capitanes y sectores sociales diversos que marchó hacia Zipaquirá.

  2. 1781

    Operación comunera en Puente Real

    Leer contexto

    El 8 de mayo una expedición de varios centenares de comuneros, enviada bajo la jefatura general de Berbeo y dirigida en el terreno por capitanes como Ignacio Calviño, hizo retroceder o rendirse al destacamento de la Audiencia en Puente Real de Vélez.

  3. 1781

    Capitulaciones de Zipaquirá

    Leer contexto

    Berbeo presentó el pliego de treinta y cinco capítulos el 5 de junio; la Junta General de Tribunales lo aprobó en Santafé el 7 y los comisionados y capitanes lo ratificaron y juraron en Zipaquirá el 8.

  4. 1781

    Corregidor y justicia mayor del Socorro y San Gil

    Leer contexto

    Invocando la cláusula 17, Berbeo solicitó el corregimiento y lo juró el 22 de junio. Durante algunos meses combinó ese cargo real con el título de capitán general de los Comunes, hasta que el oficio fue suprimido.

  5. 1782

    Anulación de las Capitulaciones

    Leer contexto

    La Real Audiencia declaró nulo el pacto el 18 de marzo de 1782 por haber sido aceptado bajo coacción. Berbeo no aparece entre los firmantes de la sentencia contra Galán ni entre quienes dictaron esa anulación.

Un notable del Socorro

Berbeo nació en 1739 en la villa del Socorro y murió allí el 28 de junio de 1795. Pertenecía a una familia de la élite local, aunque las fuentes no la describen como poseedora de una gran fortuna. El Socorro y Pamplona tenían una división del trabajo y una actividad artesanal y mercantil mayores que muchas zonas del virreinato, con agricultura, producción textil y circuitos comerciales que enlazaban el oriente con Santafé y el Caribe. Esa configuración ayuda a entender la sensibilidad de propietarios, comerciantes, cultivadores y artesanos frente a la fiscalidad, pero no convierte a toda la región en una pequeña burguesía homogénea ni al resto del Nuevo Reino en un espacio uniforme de haciendas y trabajo servil.

De esa capa de vecinos principales provenía Berbeo. Era hijo de Justino Berbeo y Juana María Moreno; se casó primero con María Blasina Montenegro, con quien tuvo cinco hijos, y en 1771 con Bárbara Rodríguez Terán, con quien tuvo una hija. En 1781 él y Salvador Plata eran regidores del cabildo y estaban entre los vecinos más prominentes del Socorro. Su patrimonio incluía casa, propiedades rurales y personas esclavizadas, aunque la historiografía lo describe como una fortuna modesta dentro de la élite. Persisten lagunas sobre su educación y su experiencia anterior, pero su vida no cabe únicamente en los meses de la rebelión: familia, bienes y función capitular permiten situarlo en las redes locales que hicieron posible su elección como comandante.

La bomba fiscal borbónica

Para entender por qué un vecino principal del Socorro terminó comandando un ejército campesino contra la Corona hay que mirar primero las reformas fiscales que la monarquía borbónica desplegó sobre sus dominios americanos en la década de 1770. La lógica era doble: profesionalizar la administración imperial y, sobre todo, aumentar la recaudación para financiar la guerra contra Inglaterra y sostener una burocracia y una fuerza militar en expansión. En el Nuevo Reino de Granada esa política tuvo un ejecutor concreto: Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres, que llegó a Santafé como regente visitador a comienzos de 1778.

Gutiérrez de Piñeres restableció la Armada de Barlovento, amplió la alcabala y endureció los monopolios del tabaco y el aguardiente. Las series fiscales disponibles muestran un incremento de la presión tributaria, pero las cifras del 10,4 % del producto y del 32 % de ingresos aportados por los estancos corresponden a momentos posteriores: el 10,4 % es el promedio estimado para 1796–1800 y los 770.000 pesos de tabaco y aguardiente pertenecen a la última década del dominio español. Para 1776–1780 la estimación comparable es 4,75 %, frente a 2,95 % en 1761–1765. Estas cifras ayudan a medir una tendencia de largo plazo; no deben presentarse como fotografía exacta del Socorro en marzo de 1781.

En una economía socorrana atravesada por el mercado, esas medidas afectaban de manera distinta a comerciantes, cultivadores, artesanos y consumidores. La alcabala gravaba intercambios; los estancos regulaban producción, compra y venta; y la Armada de Barlovento añadió una carga impopular. La capacidad de protesta no nació de una superioridad cívica frente a regiones supuestamente resignadas: antes y durante 1781 hubo disturbios y adhesiones en numerosos pueblos, y el movimiento se expandió también hacia las tierras calientes, los Llanos y otras provincias. Los motines de Mogotes, Simacota y Charalá muestran que el estallido de marzo tuvo antecedentes regionales.

El bando roto y la marcha

El 16 de marzo de 1781, durante un día de mercado en el Socorro, una multitud protestó contra el edicto fiscal fijado en la plaza o junto a la casa del alcalde. La tradición y un informe atribuido al alcalde identifican a Manuela Beltrán como la mujer que arrancó el papel; su biografía, oficio y actuación posterior siguen siendo discutidos. En las semanas siguientes se eligieron capitanes y se organizó el Común. La incorporación de vecinos notables como Berbeo respondió a negociaciones y presiones dentro de una movilización que reunía artesanos, campesinos, comerciantes y propietarios. Esa alianza no tuvo desde el comienzo dos bloques perfectamente delimitados: sus lealtades y objetivos cambiaron durante el conflicto.

Berbeo fue reconocido como comandante en jefe del movimiento. La fórmula exacta con la que se le nombró varía, pero su función quedó nítida: dirigir la marcha, mantener la disciplina y, sobre todo, hablar por todos ante Santafé. La adhesión se extendió con rapidez a Pamplona, Vélez y Cúcuta; los pueblos del oriente neogranadino, tocados por las mismas medidas, respondieron al llamado socorrano. El ejército comunero avanzó hacia la capital.

El 8 de mayo de 1781, en Puente Real de Vélez —la actual Puente Nacional—, una expedición comunera de varios centenares de hombres hizo retroceder o rendirse al destacamento enviado por la Real Audiencia. La operación había sido ordenada desde la jefatura de Berbeo, pero la fuerza de campo estuvo dirigida por capitanes como Ignacio Calviño; por eso no es preciso describirla como una victoria personal de Berbeo. La noticia aumentó la alarma en Santafé. Gutiérrez de Piñeres salió de la capital la noche del 12 de mayo y se dirigió a Cartagena; el virrey Manuel Antonio Flórez ya se encontraba en la costa atendiendo la defensa del Caribe durante la guerra con Gran Bretaña. El 15 de mayo la Junta de Tribunales acordó suspender o moderar varias medidas mientras se organizaba la negociación.

Zipaquirá: la negociación desde arriba

Para detener la marcha antes de que llegara a Santafé, la Audiencia envió una comisión en la que participó el arzobispo Antonio Caballero y Góngora. Berbeo negoció desde el campamento comunero en Zipaquirá. El pliego de treinta y cinco capítulos quedó fechado y firmado por él el 5 de junio de 1781; la Junta General de Tribunales lo aprobó en Santafé la noche del 7, y los comisionados y capitanes lo ratificaron y juraron en Zipaquirá el 8. Hablar de una única firma el 5 confunde la presentación de las demandas con su aprobación y juramento.

El texto fue elaborado con intervención de delegados de Tunja y de la conducción comunera, y Berbeo introdujo modificaciones antes de presentarlo. Las Capitulaciones reunían demandas fiscales —sobre tributo, alcabala, sal, tabaco, aguardiente y otros gravámenes— con restitución de resguardos, trato a los indígenas, preferencia de americanos en empleos, conservación de capitanías y organización administrativa. Mantenían fórmulas de fidelidad al rey, pero algunas cláusulas alteraban de manera importante la distribución local del poder. Por eso la historiografía las ha leído de modos distintos: como reforma dentro de la monarquía, como pacto político excepcional o como programa con elementos de autonomía. Ninguna de esas etiquetas agota por sí sola sus treinta y cinco capítulos.

Caballero y Góngora y los comisionados aceptaron las demandas mientras Santafé carecía de fuerza suficiente para enfrentar la marcha. Tras el juramento del 8 de junio, Berbeo y buena parte de los capitanes promovieron el regreso de las tropas a sus lugares. La dispersión fue amplia, pero no instantánea ni completa: en distintas regiones continuaron levantamientos, resistencias y disputas sobre el cumplimiento del pacto. Las autoridades, además, habían aprobado en secreto la negociación bajo la idea de que la coacción permitía declararla nula después.

La grieta: Galán no firma

José Antonio Galán no quedó entre quienes juraron la pacificación en Zipaquirá y continuó actuando después de junio. Las fuentes muestran desacuerdos con las Capitulaciones y órdenes posteriores para que las obedeciera, pero no permiten convertir una frase sobre su aprobación apresurada en una explicación completa de sus motivos. Su correspondencia propuso mantener la movilización y expresó temor a que la Audiencia ganara tiempo para recomponerse. Esa posición fue cambiante y se articuló con conflictos locales que no dependían únicamente de él.

Galán siguió recorriendo las tierras calientes y luego regresó al área santandereana, mientras en el Alto Magdalena, los Llanos y otras regiones persistían movilizaciones con dirigentes y agendas propias. Entre junio y octubre hubo motines por el cumplimiento de las Capitulaciones y nuevos intentos de coordinación. La noche del 13 de octubre de 1781, Salvador Plata y antiguos capitanes comuneros capturaron a Galán y a varios acompañantes en Chaguanete, cerca de Onzaga. Las fuentes difieren sobre el número exacto de detenidos, de modo que no conviene fijarlo en nueve.

La ruptura entre Berbeo y Galán puede leerse como diferencia táctica, social y política, pero no prueba la existencia de dos programas perfectamente formados y opuestos desde marzo. Berbeo buscó institucionalizar parte de las conquistas mediante el pacto, las capitanías y el corregimiento; Galán mantuvo la movilización y favoreció medidas más amplias en algunos lugares. A su alrededor actuaron indígenas, mestizos, negros, mulatos, personas esclavizadas, pequeños productores y notables con intereses no siempre coincidentes. La coalición se fracturó en varias direcciones, no en una sola línea entre élite y pueblo.

La anulación y el premio

El 18 de marzo de 1782 la Real Audiencia declaró nulas las Capitulaciones con el argumento de que habían sido aceptadas bajo coacción. Para entonces las autoridades habían recuperado capacidad militar y política, Gutiérrez de Piñeres se encontraba de nuevo en funciones y Manuel Antonio Flórez seguía siendo el virrey nominal. La anulación no fue firmada por Berbeo. El documento confirmó la reserva que la Junta había formulado desde junio de 1781 y cerró jurídicamente un pacto cuyo cumplimiento ya venía siendo resistido.

La desmovilización debilitó la capacidad de imponer el cumplimiento, pero no fue el único factor. La coalición se había dispersado, varios capitanes colaboraron con la pacificación, persistieron levantamientos regionales y las autoridades combinaron promesas, cargos, misiones religiosas, persecución y fuerza militar. Las Capitulaciones no fueron solo papel desde el día de su firma: durante meses sirvieron como referencia para reclamar derechos y para organizar autoridades locales, incluso mientras el gobierno preparaba su desconocimiento.

El corregimiento no fue un premio concedido después de la anulación. Berbeo invocó la cláusula 17 de las Capitulaciones, solicitó los cargos de corregidor y justicia mayor del Socorro y San Gil y de maestre de campo, y juró el primero el 22 de junio de 1781, con una remuneración anual de mil pesos. Durante algunos meses firmó resoluciones como corregidor, justicia mayor y capitán general de los Comunes, una superposición que Carlos Vidales interpreta como intento de enlazar el poder de la rebelión con el aparato colonial. Otras lecturas vieron oportunismo o asimilación. La evidencia del cargo no decide por sí sola entre esas interpretaciones; además, el oficio fue suprimido cuando las autoridades recuperaron el control.

Berbeo no aparece como juez, firmante ni autoridad emisora de la sentencia contra Galán. El texto fue pronunciado en Santafé el 30 de enero de 1782 por Juan Francisco Pey Ruiz, Juan Antonio Mon y Velarde, Joaquín Vasco y Vargas, Pedro Catani y Francisco Javier de Serna. Condenó a Galán, Isidro Molina, Lorenzo Alcantuz y Manuel Ortiz a muerte, confiscación e infamia; dispuso para Galán horca, decapitación, descuartizamiento, quema parcial y exposición de sus restos en Guaduas, Socorro, San Gil, Charalá y Mogotes. También ordenó demoler y salar su casa. La fuente expresa el propósito de escarmiento con el lenguaje de la justicia regia, pero no menciona una aprobación de Berbeo.

Tampoco Caballero y Góngora era virrey cuando se dictó la condena o se ejecutó a Galán el 1 de febrero. Flórez conservó nominalmente el cargo hasta el 31 de marzo de 1782; tras el breve gobierno de Juan de Torrezar Díaz Pimienta, Caballero asumió el mando interino el 15 de julio. El indulto general del 6 de agosto llegó después de las ejecuciones, pero alcanzó a numerosas personas todavía perseguidas o expuestas a sanciones. Ese desfase permite discutir la política de pacificación; no autoriza a decir que ya no quedaba nadie a quien perdonar ni que Berbeo avaló la sentencia.

La red: notables, plebeyos, prelados

La figura de Berbeo se entiende mejor dentro de una red de alianzas cambiantes. Antonio Monsalve, Salvador Plata y Francisco Rosillo estuvieron entre los capitanes y vecinos prominentes que compartieron la conducción. Los Ardila, Miguel de Uribe, José Tavera, Isidro Molina y Roque Cristancho representaron otras posiciones dentro del Común, pero las fuentes no permiten ordenarlos a todos en un bloque plebeyo estable. Molina continuó con Galán y fue ejecutado; Plata, en cambio, participó en su captura. Manuela Beltrán quedó fijada por la tradición en el comienzo de la revuelta, aunque la documentación conocida no permite reconstruir con seguridad toda su biografía ni su actuación posterior.

Del lado del gobierno, Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres aplicó las reformas fiscales, salió de Santafé tras el avance comunero y desde Cartagena rechazó el pacto. El virrey Manuel Antonio Flórez no huyó con él: ya estaba en la costa supervisando la defensa del Caribe en el contexto de la guerra con Gran Bretaña. Antonio Caballero y Góngora actuó como arzobispo y negociador en Zipaquirá; solo en julio de 1782 asumió el gobierno interino. Su ascenso posterior muestra la confianza que obtuvo de la Corona, pero no prueba por sí solo que la negociación hubiera sido desde el inicio una maniobra personal perfectamente calculada.

Salvador Plata y Francisco Rosillo no fueron meros figurantes. Formaron parte de la conducción general y actuaron después en la pacificación; Plata encabezó la captura de Galán en octubre. Berbeo, por su parte, continuó expidiendo órdenes después del juramento de las Capitulaciones y trató de conservar capitanías, rentas y disciplina desde su doble autoridad. La red de notables locales no regresó en bloque y de inmediato a una normalidad anterior: algunos buscaron institucionalizar lo obtenido, otros colaboraron con la restauración y varios cambiaron de posición a medida que se alteró la correlación de fuerzas.

Dos velocidades

La trayectoria de Berbeo revela las tensiones internas de una coalición extensa. Hubo diferencias sociales, regionales y tácticas, pero no dos ejércitos compactos que hubieran compartido una bandera y programas definidos de antemano.

Los vecinos prominentes del Socorro tenían agravios fiscales concretos y defendieron demandas que podían negociarse dentro de la monarquía. Sin embargo, las Capitulaciones no se redujeron a rebajas tributarias: incluyeron resguardos, empleos, milicias y organización local. Berbeo mantuvo fórmulas de fidelidad al rey y buscó dar forma institucional al acuerdo mediante el corregimiento. Describir ese horizonte como reformista es razonable; afirmar que toda la élite consideró satisfecha su demanda y volvió a casa como un solo actor borra conflictos posteriores y usos divergentes del pacto.

Los sectores populares tampoco tuvieron un único programa. Cultivadores, artesanos, indígenas tributarios, mestizos, negros y mulatos libres y personas esclavizadas formularon reclamos diferentes según la región. Galán impulsó en algunos lugares la abolición de estancos, la liberación de esclavizados y la continuidad armada, pero investigaciones recientes muestran que varias movilizaciones locales precedieron su llegada o siguieron después de su partida. Su desconfianza frente al pacto resultó fundada en cuanto la Audiencia lo anuló, aunque eso no demuestra que él expresara por sí solo la voluntad de todos los plebeyos ni que hubiera formulado ya una independencia nacional.

La conducta de Berbeo produjo consecuencias que alimentaron la acusación de traición: promovió la desmovilización, aceptó un cargo real y se distanció de la resistencia de Galán. Pero el mismo Berbeo siguió usando el título de capitán general, expidió órdenes y trató de hacer operativas varias conquistas del pacto antes de que su corregimiento fuera suprimido. La documentación permite discutir adaptación, moderación, institucionalización y colaboración posterior; no permite afirmar que avaló la horca de Galán ni reconstruir una ausencia total de contradicción interna. Esa distinción cambia el juicio moral sin borrar su responsabilidad política en el desenlace.

La memoria larga

Berbeo murió en el Socorro el 28 de junio de 1795, quince años antes de las juntas de 1810. No vivió la crisis final de la monarquía ni puede saberse qué posición habría adoptado entonces. Su nombre quedó ligado a la conducción comunera, mientras Galán adquirió con el tiempo una centralidad popular y heroica mayor. Esa diferencia de memoria no prueba que una clase social completa hubiera rechazado en 1781 la ruptura que otra generación realizó después.

La orden de la sentencia contra Galán buscó borrar su nombre, pero no produjo un silencio historiográfico de un siglo. Historias republicanas como las de José Manuel Restrepo, José Antonio de Plaza, Manuel Ancízar y José Manuel Groot mencionaron el levantamiento, aunque distribuyeron de manera desigual el protagonismo entre Berbeo, la conducción del Común y Galán. Manuel Briceño publicó Los comuneros en 1880 y convirtió a Galán en héroe principal de una narración extensa; Soledad Acosta de Samper volvió a darle un papel central en 1887. Hubo, por tanto, memoria antes del centenario y una reconfiguración decisiva alrededor de 1880, no un vacío absoluto.

En el siglo XX distintas corrientes reinterpretaron la revuelta. Orlando Fals Borda consideró a Galán el dirigente de mayor visión, pero sostuvo que el movimiento no llegó a constituir una subversión social fundamental. Otras investigaciones han destacado el pacto entre pueblo y rey, la guerra social, los proyectos regionales o la agencia de indígenas y afrodescendientes. La lectura de una moderación de Berbeo que clausuró todo cambio estructural es una interpretación influyente, no la conclusión única que se desprende de los hechos.

John Leddy Phelan publicó en 1978 The People and the King: The Comunero Revolution in Colombia, 1781, obra central para interpretar la rebelión como una negociación dentro de una cultura política monárquica. Esa lectura no coincide sin más con la imagen de Galán como resistencia irreductible, y ambas han coexistido con enfoques de guerra social y movilización étnica. La adopción posterior del nombre de Galán por organizaciones de izquierda y por un frente del ELN pertenece a la historia de sus usos políticos; no confirma una continuidad programática entre 1781 y la insurgencia contemporánea ni define por sí sola el legado de Berbeo.

Hacia 1798 Francisco de Miranda reunió en Londres materiales sobre la Nueva Granada, entre ellos una relación atribuida al protector general de los indígenas y un ejemplar de las Capitulaciones con traducción inglesa. Los usó para convencer a interlocutores británicos de que existía disposición americana contra el gobierno español. Ese expediente muestra que la rebelión podía ser reinterpretada como antecedente emancipador poco después de 1781. No demuestra que Berbeo compartiera esa lectura ni que la revuelta actuara de forma continua y subterránea durante las décadas siguientes.

El lugar de Berbeo

La memoria colombiana ha oscilado entre presentar a Berbeo como capitán general y negociador, acusarlo de traición o entender su corregimiento como un intento de institucionalizar el poder comunero. No debe añadirse a ese expediente una condición inexistente de avalista de la sentencia de Galán. Su nombre no figura entre los jueces que la pronunciaron el 30 de enero de 1782. La tensión documentada está en otro lugar: dirigió la marcha, negoció y promovió la desmovilización; luego aceptó autoridad real y terminó apartado del cargo cuando el gobierno recuperó fuerza.

Esa ambigüedad no se resuelve convirtiéndolo en héroe emancipador ni en traidor arquetípico. Fue un regidor y vecino prominente que asumió, bajo presión de una movilización masiva, la comandancia de una coalición heterogénea. Negoció un texto de amplio contenido fiscal, social y político; intentó ejercer después una autoridad simultáneamente comunera y real; y perdió ese espacio cuando avanzó la restauración. La escala de la marcha y la capacidad de obtener un pacto escrito hacen excepcional su trayectoria, pero atribuir a todos los notables una conducta idéntica o declarar las Capitulaciones el acuerdo más ambicioso de toda la resistencia colonial excede la comparación que permiten las fuentes revisadas.

Berbeo fue una figura bisagra dentro de la crisis colonial de 1781, aunque no entre Colonia y República, transición que no vivió. Bajo su comandancia, contingentes de numerosas poblaciones articularon una marcha regional, un mando compartido y un programa escrito capaz de obligar a las autoridades a negociar. El acuerdo mantuvo la fidelidad al rey y a la vez planteó cambios fiscales, territoriales, administrativos y políticos cuya radicalidad sigue discutida. Su posterior anulación mostró los límites de un pacto aceptado bajo coacción y sin una fuerza unificada que garantizara su ejecución. Eso convirtió la rebelión en referencia para interpretaciones posteriores sobre reforma y emancipación; no prueba que los patriotas de 1810 aprendieran una lección única de Berbeo ni que la independencia fuera una consecuencia necesaria de Zipaquirá.

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Conexiones del archivo

Red histórica

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1750Diferenciación regional y economías campesinas del Oriente neogranadino (1750–1770)Hecho1760Reformas borbónicasEntidad1764EstancoEntidad1769Carlos III de EspañaEntidad1776Visita Regia, virreinato de Caballero y Góngora y Expedición Botánica (1776–1789)Hecho1778Manuel Antonio FlórezEntidad1780Despotismo ilustradoEntidad1780Estanco del tabacoEntidad1780Pre-independencia neogranadina (1780–1809)Época1780Reformas borbónicas tardías y reorganización fiscal en la Nueva Granada (1780–1782)Hecho1781AlcabalaEntidad1781Ambrosio PiscoEntidad1781CapitulacionesEntidad1781Colonialismo internoEntidad1781ComunerosEntidad1781Conspiración esclava de Antioquia de 1781 y el rumor de la cédula real ocultaHecho1781José Antonio GalánEntidad1781Juan Francisco Gutiérrez de PiñeresEntidad1781La Revolución de los Comuneros y las Capitulaciones de ZipaquiráHecho1781La traición a Galán y las Capitulaciones de ZipaquiráEnsayo1781Las reformas borbónicas en la Nueva GranadaEnsayo1781Los Comuneros de 1781Ensayo1781Manuela BeltránEntidad1781SantanderEntidad1781SocorroEntidad1781ZipaquiráEntidad1782Antonio Caballero y GóngoraEntidad1782Ejecución y descuartizamiento de José Antonio Galán (1782)Hecho1782Virreinato de Caballero y Góngora y pacificación reformista (1782–1789)Hecho1785Comuna de Ayapel de 1785Hecho1793Atlántico revolucionarioEntidad1794José de EzpeletaEntidad1794Productividad política inversa de la coerción borbónica en la Nueva GranadaEnsayo1795Juan Eloy Valenzuela y MantillaEntidad1804Real Cédula de Consolidación de Vales Reales en Nueva Granada (1804)Hecho1810Antonio Amar y BorbónEntidad1810La discontinuidad entre 1781 y 1810Ensayo1810Soberanía popularEntidad1965SimacotaEntidad
Relacionadaspor co-ocurrencia
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Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

22 documentos · 27 fragmentos
01Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Páginas 95, 982 citas
[1]

el rey, pero no queremos pagar la Armada de Barlovento!» El alcalde prometió que participaría al cabildo sobre los reclamos de los reunidos para informar al visitador. La muchedumbre no le prestó aten- ción y una vendedora de la plaza, Manuela Bel- trán, rompió el edicto donde se hallaba fijado el impuesto. Como…

p. 95
[22]

del Socorro. En esta pro- vincia, entre el 20 de por el arzobispo Caballero y Góngora, que se ha- llaba de visita en la región, no apoyó las preten- siones del pueblo. Galán, que había llegado a Mogotes el 2 de septiembre, pertenecía al bando de quienes no creían en las promesas del arzobispo de hacer cumplir las…

p. 98
02Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · Página 622 citas
[2]

las demás provincias donde no hay este auxilio, la po- blación se reduce a unos pocos labradores, cuyos frutos se invierten en su propia manutención ". 91 Efectivamente, la división del trabajo en Santander era mayor que en el resto del territorio del virreinato: había una especiali- zación incipiente entre artesanía…

p. 62
[3]

las demás provincias donde no hay este auxilio, la po- blación se reduce a unos pocos labradores, cuyos frutos se invierten en su propia manutención ". 91 Efectivamente, la división del trabajo en Santander era mayor que en el resto del territorio del virreinato: había una especiali- zación incipiente entre artesanía…

p. 62
03Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Páginas 87, 902 citas
[4]

í n, donde la poblaci ó n libre se sent í a blanca, la principal actividad era la miner í a de alu vi ó n. La agricultura era pobre y se estaba promoviendo la coloni zaci ó n de nuevas tierras. En Socorro y Pamplona los habitantes se agrupaban en peque ñ as parroquias rodeadas de una agricultura de grandes y medianos…

p. 90
[14]

pesinos y comerciantes arrancaron los avisos de las nuevas reglas de impuestos. Las protestas crecieron con rapidez y poco a poco fueron incorporando a los notables locales de todo el oriente y se extendie ron a los llanos orientales. En decenas de pueblos se formaron gru pos de gente del “ com ú n ” que se un í an y…

p. 87
04Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · Página 531 cita
[5]

las relaciones comerciales de sus colonias. La población nativa de Colombia probablemente nunca había gozado de mejores condiciones que las existentes al finalizar la prime- ra mitad del periodo borbónico, pues su población iba en aumento y todos los viajeros de la época dan cuenta de su nivel de vida modesto pero…

p. 53
05Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 2311 cita
[6]

Nueva Gr nada. Nace José María del Castillo y Rada en Car- tagena. Se establece la imprenta en esta ciudad. Construcción de la catedral de Santa Marta, según trazas de Juan Cayetano Chacón. 1777 Muere el ex presidente Rafael Eslava en Santa- fé. Venta de resguardos en Popayán. Primer intento de organización gremial de…

p. 231
06Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · Página 3601 cita
[7]

llegada del regente para ese territorio, se acompa ñ aba la Ordenanza de Intendentes del R í o de la Plata "para que se adapte en lo que fuere adaptable ”, lo que indica que el prop ó sito de la Corona al establecer los regentes era obtener de su gesti ó n los resultados que esperaba de los intendentes en otros…

p. 360
07Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · Página 1781 cita
[8]

sustitución de él y en cierta forma para llenar sus funciones, para el Nuevo Reino, bajo Carlos III se creó la institución de la Regencia. En la Real Orden del 25 de marzo de 1783, dirigida a la Audiencia de Quito, con motivo de la lle- gada del regente para ese territorio, se acompa- ñaba la Ordenanza de Intendentes…

p. 178
08Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · Páginas 124, 1262 citas
[9]

n te las restricciones, destruían todas las plantas de tabaco sem bra das fuera de las áreas perm itidas y arrestaban y encarcelaban a los violadores. Todo ello ocurría en una época de escasez de alim entos y epidem ia de viruela en la región de G uanentá, cuando, según se dice, m urieron allí unas seis mil personas.…

p. 124
[17]

Pero esta reacción antiespañola iba m ás allá de la m era defensa de los intereses de los criollos de clase alta. En los distritos com uneros, incluso m ulatos pobres q u e no eran can d id ato s potenciales para la burocracia colonial expresaron su resentim iento contra los funcionarios españoles, a quienes tilda ban…

p. 126
09Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · Página 2351 cita
[10]

deseo de participación política. En 1752, en 1764 y en 1767 se realizaron motines contra la corona; y en 1779 una sublevación de 1.000 indígenas. Se incrementaron o crearon impuestos para alimentar la guerra de España contra Inglaterra. Al Regente Visitador Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres, le correspondió ejecutar…

p. 235
10Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · Página 651 cita
[11]

0,72 1,21 2,74 2,5 Impuesto/pib 2,9 % 4,7 % 10,4 % 8,4 % Fuentes: para los promedios de los quinquenios entre 1761 y 1800 en Meisel (2004); para 1810, Jaramillo, (1987) —cuenta fiscal que está posiblemente incompleta—. Los ingresos de la Corona en la última década de su dominación alcanzaron en promedio la suma de 2,…

p. 65
11Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · Página 1391 cita
[12]

de exportación del palo de tinte y el de la quina, de corta duración. Estos estancos o monopolios, especialmente el de aguardientes y tabaco, fueron el blanco de las mayores críticas, porque restaban campos de actividad a comerciantes y agricultores, que estaban en capacidad de hacer inversiones y explotar por su…

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12Peregrinación de AlphaManuel Ancízar · 2016 · Página 2201 cita
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a los principales jefes o capitanes de los comunes, dándoles a entender su comisión, y que los oirían gratos luego que les avisaran el paraje de la reunión. «Mas como la principal fermentación estaba dentro de la capital, donde se cree que formaron los pasquines, y se comunicaban frecuentemente los avisos al cuerpo de…

p. 220
13Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · Página 511 cita
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el siguiente mes de marzo estaba listo el expediente para su entrega. Todos esos documentos fueron escritos en español, la única lengua en que escribía correctamente el general, con una traducción inglesa anexa, y los cálculos fueron hechos con la mejor información que recibió, si bien la parte esencial la recogió…

p. 51
14Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · Página 441 cita
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estimó que cerca de cuatro mil personas avanzaban hacia la capital. Cuando llegaban a la actual ciudad de Zipaquirá, el arzobispo español Antonio Caballero y Góngora (designado para negociar la pacificación de la rebelión) se reúne con los líderes del movimiento, siendo el principal Juan Francisco Berbeo; es ahí que…

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1530 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · Páginas 13, 262 citas
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aprobación sea sin ambigüedad. Campamento de guerra en territorio de Zipaquirá, 5 de junio de 1781. M.P.S. Puesto a los pies de V.A. El más rendido vasallo, JUAN FRANCISCO BERBEO. (Estas Capitulaciones fueron redactadas por don Agustín Justo de Medina y don Juán Bautista de Vargas, Delegados de la ciudad de Tunja. Al…

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se inició el retorno de los comuneros a sus pueblos. Berbeo fue nombrado corregidor, con un sueldo anual de mil pesos. José Antonio Galán no aceptó las negociaciones, pues le parecía que habían sido aprobadas muy rápido. El tiempo acabó por darle la razón. El virrey, que estaba en Cartagena para prevenir un ataque de…

p. 13
16The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · Página 1991 cita
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stipends. Attentive to such misery, then, the total and annual contribution for the Indians shall remain at four pesos, and at two pesos for the mulattoes; priests shall not charge for rights or gratuities on baptisms, burials or weddings, nor require them to name an official for their holy days; if no participant…

p. 199
17Resistencia en el San JorgeOrlando Fals Borda · 2002 · Página 1611 cita
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a la religión y no haber entre ellos asesinatos ni peleas, aún en sus b o r r a c h e r a s ". (En esta tarea misional González Belandres tuvo d e s p u é s sus fuertes encontrones con el p a d r e José Palacios de la Vega, a quien también se le confió, en 1787, la misión de re- ducir a los indios de San Cipriano y…

p. 161
18Historia abierta del arte colombianoMarta Traba · 2016 · Página 731 cita
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en esta obra de pintura-ficción no se oye —o si se oye se desatiende— el ruido de las pisadas de los comuneros que, diez años antes de su estallido, ya comenzaban a volverse perceptibles. El primero de febrero de 1782 un hombre es arrancado a golpes de la cárcel, arrastrado por el suelo, llevado hasta el lugar donde…

p. 73
19Con nombre propioDaniel Samper Pizano · 2017 · Página 4051 cita
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su nacimiento; y el pie izquierdo en el lugar de Mogotes. Declarada por infame su descendencia, ocupados todos sus bienes y aplicados al real fisco; asolada su casa y sem- brada de sal, para que de esta manera se dé olvido a su infame nombre y acabe con tan vil persona, tan detesta- ble memoria, sin que quede otra que…

p. 405
20Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Página 9041 cita
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por la propia organización en noviembre de 1985. 259 Óscar Castaño, El guerrillero y el político, Ricardo Lara Parada, Bogotá, Oveja Negra, 1984, p. 61. 260 Nombre en homenaje al líder de la insurrección de los comuneros de 1781, encabezada por José Antonio Galán. Capturado, fue condenado a la pena de muerte y al…

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21La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · Página 981 cita
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evaluación de las cosas, dentro de la pers - pectiva general de la civilización occidental. 99 D e la subversión y la finali D a D histórica 5. Subversión y Frustración en el Siglo XIX La paz hispana se mantiene por tres centurias hasta prin - cipios del siglo XIX, sin que hubiera surgido mientras tanto ninguna…

p. 98
22Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · Página 2391 cita
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43. Ibid., 53. 44. Quoted in José Antonio Ocampo, Colombia y la Economía Mundial 1830 – 1910 (Bogotá: Siglo XXI editores, 1984), 253. 45. John P. Harrison, “The Evolution of the Colombian Tobacco Trade, to 1875,” in The Hispanic American Historical Review 32, no. 2 (1952), 173. 46. Quoted in Taussig, The Devil and…

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