Ensayo · Pre-independencia · 1780–1809
Las reformas borbónicas en la Nueva Granada
Entre 1750 y 1810, la monarquía española intentó racionalizar el fisco, centralizar el mando y promover las ciencias útiles en la Nueva Granada. El resultado fue paradójico: la misma modernización imperial que triplicó la carga tributaria y provocó la Rebelión de los Comuneros de 1781 formó también la élite ilustrada criolla que terminaría impugnando el orden colonial.
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La respuesta en breve
Las reformas borbónicas fracasaron por una doble razón que no puede reducirse a una sola. Por un lado, la política de ciencia útil, expediciones y cátedras reformadas formó una generación criolla ilustrada —Mutis, Caldas, Zea, Nariño— que terminó imaginando el territorio como propio y el orden colonial como ilegítimo. Por otro, la captura de los cabildos y las economías regionales por élites criollas terratenientes y comerciantes convirtió cada medida centralizadora en agravio, mientras la presión fiscal directa sobre campesinos y pequeños cultivadores —triplicada entre el período previo a las reformas y 1800, pasando del 2,9% al 10,4% del PIB— aportó el combustible plebeyo. La Rebelión de los Comuneros de 1781 y su desactivación en Zipaquirá prefiguran con precisión la forma que tomará la independencia: un proyecto de élite que se apropia del descontento popular para encauzarlo y neutralizarlo.
La historiografía oscila entre dos interpretaciones incompatibles. La lectura de la contradicción performativa sostiene que al fomentar saberes útiles, fundar la Expedición Botánica (1783) y reformar los planes de estudio, la Corona dotó involuntariamente a los criollos de instrumentos para imaginar un proyecto propio, inscribiendo la independencia neogranadina en el ciclo ilustrado atlántico. La lectura de la captura terrateniente, apoyada en la permanencia criolla en los cabildos, la hegemonía minero-hacendataria de Popayán y los circuitos de contrabando intactos, argumenta que el fracaso reformista —ilustrado por el colapso de la visita de Gutiérrez de Piñeres ante la rebelión de 1781 y la negociación de las Capitulaciones de Zipaquirá— se explica por un hecho social concreto: las élites locales absorbieron, desviaron y neutralizaron cada medida centralizadora, y la independencia fue la consumación de ese pacto interno que preservó las jerarquías coloniales bajo bandera republicana. La tensión entre ambas lecturas tiene consecuencias directas para entender el conservadurismo del siglo XIX colombiano: si la independencia fue fruto de una contradicción ilustrada, su lentitud en abolir la esclavitud y repartir tierras es una anomalía; si fue producto de la captura terrateniente, es exactamente lo que cabía esperar.
Ensayo completo
La lectura
¿Por qué fracasaron las reformas borbónicas en la Nueva Granada?
Entre 1750 y 1810, la monarquía española intentó rehacer su imperio americano desde la lógica de la razón fiscal, la utilidad de las ciencias y el mando peninsular. En la Nueva Granada, ese esfuerzo tomó forma de estancos ampliados, alcabalas endurecidas, gobernadores traídos de la península, cátedras reformadas, una Expedición Botánica y una visita general que en 1781 provocó el mayor levantamiento popular del imperio en el siglo XVIII. La paradoja es célebre: la misma Corona que estanca el tabaco financia a Mutis; el mismo virrey-arzobispo que negocia con los Comuneros patrocina la ciencia útil; el mismo régimen que forma a la élite criolla ilustrada es el que esa élite terminará impugnando. La pregunta que organiza esta ficha —por qué fracasaron las reformas y qué significa que fracasaran— es también la pregunta por cómo una modernización imperial fabricó, en un mismo movimiento, su instrumento y su fosa.
¿Qué está en juego al formular la pregunta?
Las reformas borbónicas en Nueva Granada admiten dos grandes lecturas, no del todo compatibles entre sí. La primera las presenta como un proyecto internamente contradictorio: al racionalizar el fisco, promover las ciencias útiles y formar una élite ilustrada, la Corona habría producido —involuntariamente— los sujetos, los saberes y el vocabulario político que harían inviable el orden colonial. La independencia sería, en esta lectura, un efecto no deseado pero lógico de la propia modernización imperial. La segunda lectura es más terca y menos hegeliana: el fracaso reformista no se explica por una dialéctica del espíritu ilustrado, sino por un hecho social muy concreto —la captura del aparato administrativo local por élites criollas terratenientes, mineras y comerciantes que convirtieron cada medida centralizadora en agravio, y la presión fiscal directa sobre campesinos, artesanos y pequeños cultivadores que aportó el combustible plebeyo. La independencia, entonces, no es fruto maduro de una contradicción filosófica, sino salida negociada de una fractura social que la propia élite criolla encauzó y traicionó.
Escoger entre ambas lecturas tiene consecuencias. Si las reformas fracasaron por su propia lógica contradictoria, la independencia neogranadina se inscribe en el ciclo ilustrado atlántico, hermana del norteamericano y del francés. Si fracasaron por captura terrateniente, se trata más bien de la consumación de un pacto interno de élites que preservó las jerarquías coloniales bajo bandera republicana —y así se explica por qué el siglo XIX colombiano fue tan conservador, tan lento en abolir la esclavitud, tan reticente al reparto de tierras. Ambos registros deben sostenerse a la vez, sin colapsar uno en el otro.
¿Qué defiende cada lado del debate?
La lectura de la contradicción performativa tiene apoyos sólidos. La Corona borbónica llegó al poder con la convicción, heredada de Campomanes y luego articulada por José de Gálvez, de que las colonias americanas debían gobernarse con lógica útil: recursos naturales explotados con criterio científico, fisco racional, administración meritocrática, iglesia sometida al patronato regio. En la Nueva Granada, esa convicción se tradujo en la creación efectiva del virreinato bajo los primeros Borbones, la expulsión de los jesuitas —vistos como cuerpo díscolo con sus reducciones autónomas y sus doctrinas jurídicas subversivas—, la prohibición de las obras de Suárez y de la enseñanza del derecho natural, y una insistencia programática en que audiencias y cabildos habían sido, bajo los Austrias, demasiado autónomos. La Real Expedición Botánica, fundada en 1783 con Mutis a la cabeza y patrocinada por el arzobispo-virrey Antonio Caballero y Góngora, cristaliza esta ambición: la ciencia como herramienta del control metropolitano y de la explotación racional de los recursos.
El problema es que esta misma política formó, en las últimas décadas del siglo XVIII, a una generación de neogranadinos que se educó bajo el signo de la ciencia útil y terminó imaginando el territorio como propio. Mutis, llegado en 1761 como médico del virrey Pedro Messía de la Cerda, enseñó las tesis de Copérnico en Santafé pese a la oposición de los dominicos. En torno a su cátedra y su correspondencia se tejió, a lo largo de dos décadas, una red de discípulos: Felipe Vergara y Caycedo en los años sesenta, Eloy Valenzuela en los setenta, ambos luego transmisores de matemáticas y filosofía natural en el Colegio del Rosario. José Félix Restrepo enseñó filosofía orientada a la ciencia en San Bartolomé entre 1778 y 1781, y luego en Popayán. Francisco José de Caldas, formado en esa red, editó el Semanario del Nuevo Reino de Granada entre 1808 y 1810, donde se articuló una imagen del territorio como espacio abundante, distinto, propio. A este núcleo se sumaron las publicaciones y tertulias que dieron cuerpo público a la nueva sensibilidad: el Papel Periódico de Santa Fe, el Correo Curioso fundado en 1801 por Jorge Tadeo Lozano y José Luis de Azuola, los círculos donde circulaban Francisco Antonio Zea y Camilo Torres. Todo ese tejido intelectual fue posible por, y no a pesar de, la política borbónica.
La lectura contraria —la de la captura local— también tiene su fuerza. Los cabildos neogranadinos, con regidores que compraban sus puestos, permanecieron mayoritariamente en manos criollas durante todo el período, resistiendo los intentos virreinales de nombrar regidores adicionales. La élite payanesa, enriquecida con las minas esclavistas del Chocó y Barbacoas y con las haciendas del valle del Cauca que las abastecían, mantuvo su hegemonía regional intacta. Los comerciantes criollos que vivían del contrabando y del comercio intercolonial siguieron operando pese a las restricciones metropolitanas. Los productores textiles del Socorro y Pamplona —cuya producción de algodón se estimaba en un millón de pesos hacia la época de los Comuneros— controlaban una economía interior que la Corona nunca logró penetrar del todo. Fue este entramado el que absorbió, desvió y neutralizó cada medida borbónica; y fue también este entramado el que, cuando la presión metropolitana se volvió intolerable en 1781, se subió al descontento plebeyo, lo dirigió y lo desactivó.
¿Qué dicen las cifras y los estancos?
La transformación fiscal borbónica en Nueva Granada fue real y medible. La carga tributaria se triplicó con creces: de cerca del 2,9% del PIB antes de las reformas pasó a rondar el 10,4% a comienzos del siglo XIX. En la última década colonial, los estancos de tabaco y aguardiente aportaban unos 770.000 pesos, aproximadamente un tercio de los 2,4 millones que la Corona recaudaba en el virreinato. El aguardiente había sido estancado por real cédula del 23 de septiembre, tras el fracaso de prohibiciones previas que se remontaban al menos a 1697; su renta creció de manera sostenida entre 1760 y la década de 1790. El tabaco, junto con la sal, completaba el trípode de los monopolios estatales.
Este esfuerzo tuvo un nombre y una fecha: Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres, nombrado regente visitador en 1778 en el marco de la política diseñada por Gálvez desde Madrid, con la finalidad expresa de financiar la guerra contra Inglaterra y la defensa del litoral caribe. Gutiérrez de Piñeres restableció el impuesto de la Armada de Barlovento, extendió la alcabala a nuevos productos y reorganizó el estanco del tabaco mediante minuciosas ordenanzas: cuatro zonas de cultivo autorizadas —Ambalema, Girón, Pore-Nunchía y Palmira— y seis administraciones y factorías para todo el virreinato. La consecuencia inmediata fue que numerosas regiones y pueblos que antes cultivaban tabaco libremente quedaron excluidos de la producción legal, sometidos a precios de compra reducidos por el estanco y a precios de venta al consumidor incrementados. La ejecución del impuesto incluía además la arbitrariedad ordinaria de los recaudadores, que Francisco Silvestre describiría más tarde en términos de vejaciones y fraudes cometidos con instrucciones secretas y facultades extraordinarias.
La distribución del agravio no fue homogénea, y esto importa. Sobre los pequeños cultivadores de tabaco del oriente neogranadino y sobre los artesanos textiles del Socorro, la reforma cayó como amenaza directa a la subsistencia. Sobre los grandes comerciantes criollos, como restricción a los circuitos de contrabando e intercolonial en los que se venían enriqueciendo. Sobre la élite política criolla, como desplazamiento: para 1794 los gobernadores militares eran casi todos españoles peninsulares, y aunque los cabildos seguían en manos criollas, el cursus honorum del gobierno virreinal se había cerrado. Cuando Manuela Beltrán rompió el edicto de nuevos impuestos en la oficina de Socorro el 16 de marzo de 1781, activó una coalición cuyos componentes tenían agravios distintos y expectativas distintas —y esa heterogeneidad determinaría el curso de la revuelta.
¿Cómo se articuló y se rompió la coalición comunera?
El levantamiento se extendió con rapidez inusual. En pocas semanas, Socorro, San Gil, Pamplona, Vélez y Cúcuta se sumaron; grupos armados se formaron en decenas de pueblos del oriente y los llanos; una columna marchó hacia Zipaquirá. El 8 de mayo de 1781 las tropas gubernamentales fueron derrotadas y Gutiérrez de Piñeres huyó a Cartagena, donde se hallaba el virrey Manuel Antonio Flórez supervisando las defensas frente a los ingleses. El 15 de mayo, la junta de tribunales de Santafé —tratando de contener el avance— acordó la rebaja de impuestos, la extinción de la Armada de Barlovento y la supresión de las guías y tornaguías establecidas por el regente. Era ya tarde: los comuneros exigían garantías, no promesas.
Las Capitulaciones de Zipaquirá fueron negociadas por Juan Francisco Berbeo en representación de los rebeldes y por el arzobispo Antonio Caballero y Góngora en representación de la Corona. Incluían la extinción del impuesto de la Armada de Barlovento, la reducción de alcabalas y estancos, la fijación de precios máximos para el aguardiente —seis pesos por jarro grande, dos reales por botella—, una contribución diferenciada para indígenas y mulatos, y la preferencia de los criollos americanos en los cargos del virreinato. Este último punto es decisivo: la élite criolla que dirigía la negociación entendía la crisis, además de fiscal, como un problema de acceso al poder. Los pequeños cultivadores del Socorro no marcharon a Zipaquirá reclamando cargos; marcharon reclamando precios y libertad de siembra. La coalición fue estratégica y transitoria, viable en un momento específico para actores que ocupaban posiciones distintas en la sociedad colonial.
José Antonio Galán entendió lo que estaba en juego. No creyó en las promesas del arzobispo, consideró que las Capitulaciones habían sido aprobadas demasiado pronto y trató de sostener el movimiento con una nueva marcha hacia Santafé prevista para el 15 de octubre de 1781. Fue aprehendido dos días antes cerca de Onzaga. El virrey Flórez, desde Cartagena, rechazó las Capitulaciones con un argumento que resume la posición borbónica: tenían "un defecto incorregible: que se habían negociado con amenaza de violencia". Galán fue ejecutado el 1 de febrero de 1782, ahorcado y descuartizado junto con Isidro Molina, Lorenzo Alcantuz y Manuel Ortiz; su cabeza fue expuesta en Guaduas, la mano derecha en el Socorro, la izquierda en San Gil, el pie derecho en Charalá, el pie izquierdo en Mogotes. La sentencia declaró la infamia de su descendencia, confiscó sus bienes, ordenó demoler su casa y sembrar sal en el solar. La orden fue explícita: borrar su memoria. Al menos parcialmente, se cumplió: el primer libro historiográfico importante sobre los Comuneros, el de Manuel Briceño, se publicó en Bogotá en 1880, casi un siglo después de los hechos.
La ejecución de Galán y el rechazo virreinal de las Capitulaciones muestran que la Corona reconocía dos amenazas distintas y las trataba distinto. Con la élite criolla se podía negociar, retroceder, prometer preferencias; con el descontento plebeyo radical no había pacto posible. La distinción es constitutiva del orden borbónico, y su desactivación en Zipaquirá prefigura, con precisión inquietante, la forma que tomará la independencia treinta años después: un proyecto de élite que se apropia del vocabulario popular para desactivar su radicalidad.
¿Por qué la Ilustración patrocinada terminó siendo perseguida?
Mientras el fisco endurecía y los pueblos ardían, la Corona invertía en una empresa que parecía —solo parecía— pertenecer a otro registro. La Real Expedición Botánica, fundada en 1783 y dirigida por Mutis desde su primera sede en la Mesa de Juan Díaz, fue concebida con fines pragmáticos: descubrir las propiedades comerciales de la quina y otras plantas, inventariar los recursos aprovechables del virreinato, fortalecer la economía española y consolidar el control metropolitano sobre el territorio. Caballero y Góngora, arzobispo y luego virrey, la patrocinó institucionalmente y en paralelo promovió una reforma del plan de estudios universitarios para sustituir las ciencias especulativas por las exactas y útiles —continuando en cierto modo el plan que el fiscal Francisco Antonio Moreno y Escandón había impulsado entre 1764 y 1780 sin llegar a aplicarlo plenamente.
El efecto de esta política sobre la conciencia criolla fue el que la Corona no había calculado, pero que retrospectivamente parece obvio. La Expedición produjo una nueva imagen del territorio: rico, singular, susceptible de conocimiento sistemático. Los pintores formados por Mutis en sus escuelas de ilustración botánica dibujaron una flora indisimuladamente americana. Mutis mantuvo correspondencia con Linneo —quien le dedicó la mutisia— y recibió la amistad de Humboldt y Bonpland en su visita al virreinato. La ciencia que la Corona financiaba para explotar mejor los recursos formaba, al mismo tiempo, un sentido de pertenencia territorial diferenciado. La intelligentsia criolla entre 1760 y 1800 compartió con los ilustrados españoles del reinado de Carlos III las mismas preocupaciones —rechazo al escolasticismo, entusiasmo por la ciencia moderna, fe en la utilidad social del conocimiento—, pero las aplicó a un territorio que iba dejando de ser una provincia lejana para volverse una patria posible.
Antonio Nariño lleva la paradoja al punto en que se vuelve política. Recaudador de la Tesorería de Diezmos, dueño de una biblioteca introducida clandestinamente que incluía clásicos griegos y latinos, filosofía, ciencias naturales y a los enciclopedistas franceses, Nariño imprimió en su Imprenta Patriótica de Santafé, hacia finales de 1793 o 1794, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. El texto le llegó a través de un libro del autor realista Christophe Félix de la Touloubre, Montjoie, que transcribía la Declaración de 1789 con sus diecisiete artículos —Nariño la tradujo del francés al español antes de imprimirla. Las autoridades virreinales, que en la década de 1780 habían tolerado o incluso promovido la Ilustración científica, reaccionaron con alarma: calificaron el documento de sedicioso y alertaron a Quito, Caracas y otras ciudades del imperio. Nariño fue condenado a diez años de cárcel, extrañamiento perpetuo de América y confiscación de sus bienes. La acusación política fue acompañada de un desfalco fabricado —lo obligaron a restituir fondos antes del vencimiento de su cargo, cuando sus créditos superaban la suma adeudada, algo contrario a la práctica habitual.
El caso Nariño marca el giro de las propias autoridades. La Corona que había financiado a Mutis, patrocinado la Expedición y promovido las ciencias útiles se encontró en la década de 1790 —bajo el impacto de la Revolución francesa y del gobierno republicano estadounidense— reprimiendo las corrientes de pensamiento político que se habían formado en el mismo suelo que la ciencia útil. La Ilustración era divisible en teoría pero indivisible en la práctica; quienes leían a Linneo también leían, o querían leer, a Montesquieu y a Rousseau. Nariño mismo criticaba los estancos de tabaco y aguardiente como trabas feudales al desarrollo económico y proponía sustituir las alcabalas internas por un impuesto directo de capitación —aunque, con matiz revelador, defendía la conservación del monopolio de la sal. La élite ilustrada criolla no era antifiscal en general: era antifiscal en aquello que la afectaba, e ilustradamente selectiva en lo demás.
¿Entonces, por qué fracasaron?
Ambas tesis son verdaderas y ninguna basta por separado. Las reformas borbónicas fracasaron en la Nueva Granada porque operaron simultáneamente en dos registros que la propia Corona no supo mantener articulados.
En el registro fiscal-administrativo, el fracaso fue mediado por la captura local. La élite criolla —regidores de cabildos, hacendados del Cauca, comerciantes de contrabando, mineros esclavistas de Popayán y Antioquia, productores textiles del Socorro— absorbió el centralismo como agravio de privilegio herido, no como amenaza a la subsistencia. Cuando el descontento plebeyo se desbordó en 1781, esa misma élite lo capitaneó en la marcha a Zipaquirá, negoció una salida que preservó las jerarquías (los indígenas y mulatos quedaban con una contribución diferenciada, no abolida) y agregó a la lista fiscal una reivindicación estrictamente elitista: la preferencia de los criollos americanos en los cargos. Cuando Galán intentó sostener la radicalidad plebeya, la élite negociadora lo dejó caer. Este patrón —élite criolla que se sube al descontento popular para pactar arriba y desactivar abajo— es exactamente el que reaparecerá en 1810 y da cuenta del carácter conservador y elitista de la independencia neogranadina, su lentitud en abolir la esclavitud, su reticencia a redistribuir la tierra, su continuidad con las jerarquías coloniales bajo nombres republicanos.
En el registro cultural-epistémico, sin embargo, la captura local no basta como explicación. La Corona sí produjo, involuntariamente, un vocabulario y unos sujetos que ninguna maniobra terrateniente podría haber generado por sí sola. La Expedición Botánica, las cátedras reformadas, la circulación de prensa científica, las tertulias, la biblioteca clandestina de Nariño y la traducción de los Derechos del Hombre formaron una élite ilustrada que aprendió a leer el territorio como propio y las instituciones coloniales como reformables o suprimibles. Sin este segundo registro, el descontento fiscal habría sido una revuelta más —numerosas en el imperio, todas aplastadas o negociadas— y no la matriz de una independencia. Con este segundo registro, y con la crisis imperial de 1808-1810 detonada por la invasión napoleónica a España, el descontento fiscal encontró una teoría —la reversión de la soberanía al pueblo—, una geografía —el territorio propio— y unos sujetos —los criollos ilustrados formados por la propia Corona— que lo convirtieron en proyecto político.
La pregunta inicial admite entonces una respuesta que se niega a ser síntesis. El régimen borbónico quiso modernizar sin democratizar, centralizar sin negociar con las élites locales que sostenían el aparato colonial en el terreno, e ilustrar sin controlar las derivaciones políticas de la ciencia útil. Las tres apuestas se traicionaron entre sí en tiempos distintos: la fiscal se estrelló contra la coalición socorrana y su tutela criolla en 1781; la administrativa quedó desactivada en la negociación de Zipaquirá y confirmada en el patíbulo de Galán; la ilustrada se volvió contra la Corona en la imprenta de Nariño y en el Semanario de Caldas. La independencia neogranadina no resuelve estas tres derrotas: las hereda simultáneamente. De ahí que sea, a la vez, la revolución elitista que Berbeo hubiera reconocido y la república ilustrada que Nariño no alcanzó a fundar —dos proyectos incompatibles cohabitando bajo una misma bandera, y por eso mismo condenados a repetir, ya sin Corona, la fractura que los engendró.
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Documentos usados en esta lectura
50 documentos · 81 fragmentos de referencia01Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 56, 652 fragmentos
[1]0,72 1,21 2,74 2,5 Impuesto/pib 2,9 % 4,7 % 10,4 % 8,4 % Fuentes: para los promedios de los quinquenios entre 1761 y 1800 en Meisel (2004); para 1810, Jaramillo, (1987) —cuenta fiscal que está posiblemente incompleta—. Los ingresos de la Corona en la última década de su dominación alcanzaron en promedio la suma de 2,…
p. 65
[77]Kfiídficnerst Posiblemente la producción de oro fue entre la mitad y un tercio mayor de la acuñada (Sharp, 1976) ya que así se eva- día el impuesto del quinto — 20 % del producto— y se financiaba el contrabando, que por esa misma razón sería reducido progresivamente hasta alcanzar un 3 % del valor de la producción…
p. 56
02Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 79, 139, 1453 fragmentos
[2]de exportación del palo de tinte y el de la quina, de corta duración. Estos estancos o monopolios, especialmente el de aguardientes y tabaco, fueron el blanco de las mayores críticas, porque restaban campos de actividad a comerciantes y agricultores, que estaban en capacidad de hacer inversiones y explotar por su…
p. 139
[3]distribución en las provincias de Antioquia, Cartagena, Santa Marta y Mompox. El primer rematador de la renta fue el comerciante de Honda José Mesa Armero, quien pagó por ella la suma de 50.000 pesos anuales. Este sistema de administración privada duró hasta 1774, cuando el virrey Solís estableció la administración…
p. 145
[81]en los consumos que le valieron el nombre de “Pamplonita la loca”, la ciudad entró en un período de larga decadencia. Poblados como Vitoria o Guamocó podían desaparecer sin dejar rastro o convertirse en sombras. Durante el siglo xvi1 ciudades como Popayán, Medellín y Rionegro hicieron su fortuna con la internación de…
p. 79
03Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 204, 2312 fragmentos
[4]Nueva Gr nada. Nace José María del Castillo y Rada en Car- tagena. Se establece la imprenta en esta ciudad. Construcción de la catedral de Santa Marta, según trazas de Juan Cayetano Chacón. 1777 Muere el ex presidente Rafael Eslava en Santa- fé. Venta de resguardos en Popayán. Primer intento de organización gremial de…
p. 231
[40]Pedro Messía de la Cerda. Lo impulsaba, fundamentalmente, el de- seo de desentrañar las propiedades de la quina y establecer sus auténticas propiedades médicas. El impacto del trópico fue grande, pues a cada paso se encontraba con una novedad botá- nica o zoológica. Al año de su llegada, sentó las bases de su…
p. 204
04Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 120, 122, 1283 fragmentos
[5]en las ciencias n atu rales tam bién debió facilitar la introducción d e las ideas políticas de la Ilustración. Esto es difícil de com probar puesto q u e fue peligroso para las elites criollas ap o y ar públicam ente las ideas revolucionarias. Sin em bargo, p u ed e establecerse q u e los escritos bási cos de la…
p. 122
[41]o r el tem a, poco se hizo al respecto, acaso p o rq u e los gastos m ilitares absorbían g ran p arte d e los recursos fiscales. A p a rtir d e la décad a d e los años 1790, los criollos ilu strad o s com enzaron a c u lp ar cada vez m ás al régim en español p o r no tom ar m ed id as ad e cu ad a s para m ejorar las…
p. 120
[63]u e el gobierno real tuviera u n a cara m ás criolla. Esto distaba m u cho del grito de in d ependencia, pero re p resen ta b a un paso hacia u n sentim iento nacionalista. En los años siguientes, ni el p u eblo neogranadino ni sus gober nantes españoles o lv id aro n la rebelión d e los C om uneros. Los sucesos de…
p. 128
05Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 2351 fragmento
[6]deseo de participación política. En 1752, en 1764 y en 1767 se realizaron motines contra la corona; y en 1779 una sublevación de 1.000 indígenas. Se incrementaron o crearon impuestos para alimentar la guerra de España contra Inglaterra. Al Regente Visitador Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres, le correspondió ejecutar…
p. 235
06Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 16, 1692 fragmentos
[7]entre las colonias y la metrópoli, desarrollar nuevas técnicas para la producción y el control del exce- dente exportado y, al mismo tiempo, fortalecer el Estado. Sin embargo, España prohibía la producción de textiles que podían competir con sus mercancías y continuó ejerciendo control sobre la producción y sobre los…
p. 16
[62]en duda el viejo orden social y político, sino también los preceptos de la fe que regían hasta entonces, para establecer métodos de investigación más objetivos y, si pudiera decirse, científicos. Parale- lamente al racionalismo de Descar- tes se instaura, principalmente en Inglaterra, el empirismo, cuyos mayores…
p. 169
07Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1081 fragmento
[8]naval base at Cartagena among other things, and the result was tax increases in New Granada along with irritating new controls to make sure the taxes were paid. Farmers and artisans in the province of Socorro demonstrated their defiance of these measures by destroying the liquor and tobacco belonging to state…
p. 108
08The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 1991 fragmento
[9]stipends. Attentive to such misery, then, the total and annual contribution for the Indians shall remain at four pesos, and at two pesos for the mulattoes; priests shall not charge for rights or gratuities on baptisms, burials or weddings, nor require them to name an official for their holy days; if no participant…
p. 199
09Peregrinación de AlphaManuel Ancízar · 2016 · p. 220, 2302 fragmentos
[10]a los principales jefes o capitanes de los comunes, dándoles a entender su comisión, y que los oirían gratos luego que les avisaran el paraje de la reunión. «Mas como la principal fermentación estaba dentro de la capital, donde se cree que formaron los pasquines, y se comunicaban frecuentemente los avisos al cuerpo de…
p. 220
[24]reunían; suponiendo órdenes del rebelde Tupamaro —Tupac-Amaru— 5 y queriéndo - les dar a entender que todos se hallaban exentos de tribu - tos y que habían cesado las contribuciones de diezmos y obligación de cumplir con los preceptos eclesiásticos, para esto, y como el principal motor y cabeza fue un vecino llamado…
p. 230
10Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 142, 1482 fragmentos
[11]1697. La prohibición no tuvo éxito: el consumo continuó extendién- dose y los productores satisficieron la demanda incentivados por las grandes ganancias que obtenían. Se dijo incluso que el aguardiente “se fabricaba en los trapiches o ingenios de azúcar que están en la gente más poderosa y válida del Reyno”. 12 En…
p. 142
[12]cabeceras de las administraciones generales. El establecimien- to del monopolio directo se dio de forma gradual, y entre tanto se permitió la coexistencia de los métodos anteriores, el de arrendamiento y el de asiento por remate del estanco de aguardiente. Las diversas reformas de la renta del aguardiente fueron…
p. 148
11Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 561 fragmento
[13]por la cantidad que de ellos se exige, o por lo que el erario reporta. Tales son en este Reino las alcabalas interiores y los estancos de aguardiente y tabaco». Inme- diatamente afirma: «El producto que aquí dejan al erario los estancos y alcabalas interiores, no corresponde al atraso que causan y al riesgo en que…
p. 56
12Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 356, 367, 5493 fragmentos
[14]os é M ar í a V ergara y V ergara, Bogot á, 1945. 52 P edro F erm í n de V argas, Pensamientos pol í ticos y memoria sobre la poblaci ó n en el Nuevo Reino de Granada, Bogot á. 1944. El plan de Nari ñ o, que es el m á s expl í cito y el que posee m á s car á cter administrativo, podr í a sintetizarse as í: a) Supresi…
p. 367
[55]franc é s cuyas obras, que penetran lentamente y a menudo de contrabando, influir á n de manera decisiva s ó lo en la generaci ó n siguiente, la que har á la Independencia. En la etapa comprendida entre 1760 y 1800 la intelligentsia criolla se encuentra preocupada por los mismos temas, los mismos problemas y…
p. 549
[76]est á tico o posi blemente disminu í a, seg ú n pudieron observarlo para la parte orien tal del virreinato los visitadores reales a partir de 1755. Tal creci miento significaba una mayor participaci ó n de los criollos en los problemas p ú blicos y un mayor grado de conciencia pol í tica y social 29 Relaciones,…
p. 356
13Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 79, 874 fragmentos
[15]la misma metrópoli. Si ella quería beneficiarse de la situación debía permitir el intercambio sin cortapisas de la creciente pro- ducción de virreinatos y capitanías. La liberación del comercio entre España y América obedeció a consideraciones similares. La rebaja general de aranceles pro- mulgada en 1776 cuadruplicó…
p. 79
[16]la misma metrópoli. Si ella quería beneficiarse de la situación debía permitir el intercambio sin cortapisas de la creciente pro- ducción de virreinatos y capitanías. La liberación del comercio entre España y América obedeció a consideraciones similares. La rebaja general de aranceles pro- mulgada en 1776 cuadruplicó…
p. 79
[73]dada el área tan inmensa monopolizada por la hacienda y explo- tada en mínima parte. Si bien existieron los ejidos de las ciuda- des, no parece haberse dado un equivalente en la Nueva Granada de aquellos poblados europeos cuyos habitantes eran arrendata- rios de las haciendas. Es más frecuente ver cómo los poblados…
p. 87
[74]dada el área tan inmensa monopolizada por la hacienda y explo- tada en mínima parte. Si bien existieron los ejidos de las ciuda- des, no parece haberse dado un equivalente en la Nueva Granada de aquellos poblados europeos cuyos habitantes eran arrendata- rios de las haciendas. Es más frecuente ver cómo los poblados…
p. 87
14Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 176, 180, 2793 fragmentos
[17]minas y agricultura, haciendo trabajar la gente ociosa pero auxilián- dola (47). Si no fueron positivos los resultados de la gestión de los regentes en el campo administra- tivo, en cambio sus efectos políticos fueron ne- gativos. En una clara referencia a la gestión de Gutiérrez de Piñeres en la Nueva Granada, y…
p. 180
[33]y de lo mucho que a ellas ocurre, y el que siempre han tenido los alcaldes ordinarios que han ma- nejado la Hacienda en estos lugares retirados, como que lo hacen por un año, sin sueldo y entre sus compatriotas. Pero es menester soste- ner a los puestos y a los que se pusieren; porque es mucho lo que los hacen padecer…
p. 176
[56]ilustración neograna- dina: Mutis, Zea, Matiz, Caldas, Ulloa, entre otros, además del mismo Rodríguez. El segundo periódico de importancia y el primero fundado y dirigido por particulares, Jorge Tadeo Lozano y su primo el presbítero José Luis de Azuola, tiene una orientación más específica y recibe sólo colaboraciones…
p. 279
15Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 84, 87, 903 fragmentos
[18]pesinos y comerciantes arrancaron los avisos de las nuevas reglas de impuestos. Las protestas crecieron con rapidez y poco a poco fueron incorporando a los notables locales de todo el oriente y se extendie ron a los llanos orientales. En decenas de pueblos se formaron gru pos de gente del “ com ú n ” que se un í an y…
p. 87
[36]a poco el n ú mero de espa ñ oles en los principales cargos, en particular al mando de tropas, como los gobernadores, que ya para 1794 eran casi todos espa ñ oles. Los cabildos, con regidores que casi siempre compraban sus puestos, siguieron en manos de los crio llos, a pesar de algunos intentos de los virreyes de…
p. 84
[71]í n, donde la poblaci ó n libre se sent í a blanca, la principal actividad era la miner í a de alu vi ó n. La agricultura era pobre y se estaba promoviendo la coloni zaci ó n de nuevas tierras. En Socorro y Pamplona los habitantes se agrupaban en peque ñ as parroquias rodeadas de una agricultura de grandes y medianos…
p. 90
16Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 10, 13, 503 fragmentos
[19]incorporado previamente en el habitas (Bourdieu, 1999b: 21). Hábito e ideología criolla... 9 Debido al proceso de expropiación de los privilegios criollos, acelerado con la visita general de 1776 y encaminado a desestimular la formación de vínculos entre ellos y los peninsulares, se desencadenó u n a creciente…
p. 13
[57]Buitrago 'Yo diré siempre con un filósofo piadoso que más me gusta Keaumur observando las polillas y dándonos remedios para poner a cubierto nuestras telas de la voracidad de estos insectos, que Leibni^ creando mundos" Francisco José de Caldas En el presente texto, haciendo uso de algunos conceptos desarrollados por…
p. 10
[59]constructor de identidad al reelaborarse su sentido a la luz del pensamiento ilustrado. De hecho, las políticas borbónicas, con el objetivo de desarrollar las riquezas naturales coloniales en beneficio del Estado español, habían patrocinado el estudio de las ciencias útiles a través de la reforma de la educación,…
p. 50
17Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 531 fragmento
[20]las relaciones comerciales de sus colonias. La población nativa de Colombia probablemente nunca había gozado de mejores condiciones que las existentes al finalizar la prime- ra mitad del periodo borbónico, pues su población iba en aumento y todos los viajeros de la época dan cuenta de su nivel de vida modesto pero…
p. 53
18Muiscas: representaciones, cartografías y etnopolíticas de la memoriaAna María Gómez Londoño (editora), Carl Henrik Langebaek Rueda, Jorge Augusto Gamboa Mendoza, Michael J. Francis, Marta Clemencia Herrera Ángel, François Correa Rubio, Óscar Guarín Martínez, Hermann Trimborn, Luis Fernando Restrepo, Mercedes López Rodríguez, Carlos Andrés Durán · 2005 · p. 1011 fragmento
[21]la Independencia fue otro factor que quizá no permitió un campo más fértil para que la élite criolla exaltara las ‘cuali- dades’ de la raza indígena. Además, la ‘defensa’ de América de las calumnias de Buffon y otros ilustrados se dejaba de un lado, porque la nueva élite no estaba del todo interesada en romper los…
p. 101
1930 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 131 fragmento
[22]se inició el retorno de los comuneros a sus pueblos. Berbeo fue nombrado corregidor, con un sueldo anual de mil pesos. José Antonio Galán no aceptó las negociaciones, pues le parecía que habían sido aprobadas muy rápido. El tiempo acabó por darle la razón. El virrey, que estaba en Cartagena para prevenir un ataque de…
p. 13
20Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 88, 98, 1063 fragmentos
[23]del Socorro. En esta pro- vincia, entre el 20 de por el arzobispo Caballero y Góngora, que se ha- llaba de visita en la región, no apoyó las preten- siones del pueblo. Galán, que había llegado a Mogotes el 2 de septiembre, pertenecía al bando de quienes no creían en las promesas del arzobispo de hacer cumplir las…
p. 98
[34](1818-1819). tado a través de la aplicación de las llamadas cien- cias útiles, la conciencia de habitar un territorio distinto de la metrópoli y la apropiación de una ideología diferente a aquella que sustentaba el ab- solutismo monárquico, crearon las condiciones para madurar el proceso de Independencia, el cual de…
p. 88
[64]los distintos grupos sociales de la Nueva Granada. En realidad, fue la coyuntura nacida de la inva- sión napoléonica a España la que incitó a los criollos a llenar el vacío de poder dejado por los Borbones, con la teoría en virtud de la cual, cuando faltaba el monarca, la sobe- ranía que éste ejercía a nombre del…
p. 106
21Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 441 fragmento
[25]estimó que cerca de cuatro mil personas avanzaban hacia la capital. Cuando llegaban a la actual ciudad de Zipaquirá, el arzobispo español Antonio Caballero y Góngora (designado para negociar la pacificación de la rebelión) se reúne con los líderes del movimiento, siendo el principal Juan Francisco Berbeo; es ahí que…
p. 44
22Resistencia en el San JorgeOrlando Fals Borda · 2002 · p. 1611 fragmento
[26]a la religión y no haber entre ellos asesinatos ni peleas, aún en sus b o r r a c h e r a s ". (En esta tarea misional González Belandres tuvo d e s p u é s sus fuertes encontrones con el p a d r e José Palacios de la Vega, a quien también se le confió, en 1787, la misión de re- ducir a los indios de San Cipriano y…
p. 161
23El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 190, 195, 5433 fragmentos
[27]pág. 79. 196 Jíndi Jícídneer Ucnsi gravamen sale del peculio del rico» 127. Y la Constitución del Estado Soberano de Antioquia dirá que «ningún hom- bre, ninguna clase, corporación o asociación de hombres puede, ni debe ser más gravada por la ley, que el resto de los ciudadanos» 128. En esta forma, en ambos casos se…
p. 195
[38]«… no debe guardar el juramento cuando por algún nuevo evento im - premeditado puede venir un peor mal. Si el juramento puede ser contra la salud, es indebido, no tiene fuerza para obligar, como acto que cae sobre indebida materia» 124. Tan claro era el sentido antiabsolutista de esa tradi- ción, que durante el…
p. 190
[46]el progreso de la sociedad. En el pensamiento neogranadino aparecía el concepto de «utilidad social de la ciencia», que había 370 Vida y escritos, ed. cit., págs. 143 y 144. 544 Jíndi Jícídneer Ucnsi sido completamente ajeno a la cultura colonial, cultura de contenido religioso esencialmente, jurídica y filológi- ca,…
p. 543
24Historia abierta del arte colombianoMarta Traba · 2016 · p. 731 fragmento
[28]en esta obra de pintura-ficción no se oye —o si se oye se desatiende— el ruido de las pisadas de los comuneros que, diez años antes de su estallido, ya comenzaban a volverse perceptibles. El primero de febrero de 1782 un hombre es arrancado a golpes de la cárcel, arrastrado por el suelo, llevado hasta el lugar donde…
p. 73
25Con nombre propioDaniel Samper Pizano · 2017 · p. 4051 fragmento
[29]su nacimiento; y el pie izquierdo en el lugar de Mogotes. Declarada por infame su descendencia, ocupados todos sus bienes y aplicados al real fisco; asolada su casa y sem- brada de sal, para que de esta manera se dé olvido a su infame nombre y acabe con tan vil persona, tan detesta- ble memoria, sin que quede otra que…
p. 405
26When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames David Henderson · 1985 · p. 301 fragmento
[30]the cry heard often in Tolima during the Revolt of the Comuneros. 14 As major landmarks in the political life of late-eighteenth-century Tolima, the Jesuit expulsion and the Comunero revolt were most significant for the reaction they failed to evoke. Those events did not trigger any popular outcry against the king,…
p. 30
27Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 282 fragmentos
[31]que uno de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser…
p. 28
[32]de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser utilizados…
p. 28
28Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · p. 54, 602 fragmentos
[35]Villalonga, recomendó suprimirlo, en vista de su escasa infraestructura. Era la colonia más pobre del Imperio español. De virreinato volvió a hablarse tiempo después, cuando la poderosa armada inglesa intentó tomarse Cartagena en 1741, hambrienta por colonizar Sur- américa. La Corona española reforzó las defensas de…
p. 54
[44]alumnos lo que ya se discutía en el resto de Europa: la Revolutionibus orbium coelestium de Copérnico, que sostenía que la tierra es otro planeta girando alrededor del sol, y no al revés, como querían las Sagradas Escrituras. La orden de los dominicos se fue lanza en ristre contra Mutis. No pudieron expulsarlo como…
p. 60
29Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo García Rincón · 2022 · p. 101 fragmento
[37]Las XVIII reformas borbónicas, buscando obtener un clero completamente dócil y controlable por la Corona, concibieron a las órdenes religiosas como entidades díscolas, debido a la gran independencia mostrada durante la época de los Habsburgo (siglos y) y a que eran dirigidas por autoridades XVI XVII internacionales,…
p. 10
30Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 351 fragmento
[39]institución eclesiástica sufrió un asalto sin precedentes, iniciado por ministros y funcionarios que se jactaban de sus ideas ilustradas. Sin embargo, esta no es la única interpretación disponible acerca de las relaciones entre Estado e Iglesia, pues también existieron miembros del clero afines a las reformas, incluso…
p. 35
31El Orinoco ilustradoJoseph Gumilla · 2016 · p. 171 fragmento
[42]viaje, realizado en 1799, así como también ha debido ser conocida por José Celestino Mutis, director de la Expedición Botánica, la cual se inició en 1783 1. El Orinoco ilustrado, historia natural, civil y geográfica de este gran río, y de sus caudalosas vertientes: gobierno, usos y costumbres de los indios sus…
p. 17
32Manual de arte del siglo XIX en ColombiaBeatriz González Aranda · 2017 · p. 29, 36, 483 fragmentos
[43]innovación y experimen- tación. La desarrolló únicamente con los recursos que obtuvo de sus distintas disciplinas: médico, mineralogista y profesor. Tuvo un solo pintor de santos, monjas y más adelante, virreyes, Pablo Antonio García del Campo, y alguno que otro ocasional. Este período duró desde 1760 hasta 1783. La…
p. 48
[48]simposio en la Universidad del Rosario. Como se sabe, Ángel Rama murió junto con su esposa Marta Traba y otros con- ferencistas que asistían a dicho simposio, en el accidente aéreo de Avianca en noviembre de 1983. El simposio no se realizó. 30 B índic Gercst c Adíraí Las implicaciones históricas se relacionan con…
p. 29
[53]laborioso e instruido en la ciencia natural» 15. Cuando a Mutis le roban el descubrimiento de los árboles de quina, es a Suecia y no a España donde acude en busca de auxilio. La extensa biblioteca de Mutis, que abarcaba todos los aspectos de la cultura, historia, literatura, geografía, matemá- ticas y botánica,…
p. 36
33La botánica en Colombia, hechos notables en su desarrolloSantiago Díaz Piedrahita · 2016 · p. 54, 1172 fragmentos
[45]parte a la riqueza de la flora colombiana. Colombia es uno de los países mejor dotados en cuanto a recursos natura - les, y dentro de dichos recursos sobresale una de las floras más ricas y variadas del universo. Se debe esta riqueza flo - rística, entre otros factores, a la posición equinoccial del territorio…
p. 54
[54]xix la enseñanza de esta ciencia en la Nueva Granada quedó en manos de Francisco Javier Matís, quien ejercía cierta influencia entre la juventud; aparte de él, esta activi - dad tan sólo era desempeñada por el presbítero Juan María Céspedes y por el médico Francisco Bayón. Céspedes, aun - que autodidacta en su…
p. 117
34¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 481 fragmento
[47]en las que se representó la flora de la Nueva Granada. Pero, ya se dijo, además de estimular la formación intelectual de los criollos, los monarcas españoles también deseaban forta lecer su autoridad sobre sus reinos en América, de ahí el apodo de "déspotas ilustrados" con el que se conocería posteriormente a estos…
p. 48
35Memorias para la historia de la medicina en Santafé de BogotáPedro María Ibáñez · 2017 · p. 801 fragmento
[49]primero que enseñó entre no- sotros el sistema de Copérnico, mirado como herejía por los frailes de la Colonia, los que no admitían que la tierra tuviera movimiento alguno. Sostuvo correspondencia con Linné, y este sabio le de- dicó varias plantas, conocida una con el nombre de mutisia, e hizo circular en el mundo…
p. 80
36Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 601 fragmento
[50]religiones, e incluso con sangre vinculada a árabes o judíos, muestra esta obsesión por la pureza religiosa. Esto se refleja, por supuesto, en el sistema educativo, que en la escuela básica forma a las personas en verdades indiscutibles, y a los pocos adultos que van a la universidad les inculca los principios de la…
p. 60
37The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · p. 101, 1042 fragmentos
[51]them and were awaiting higher appointments. These young men were more likely to be responsive to the new science than were older men operating according to a long-established routine. It is possible to construct a kind of intellectual genealogy showing how Mutis's influence spread from one student genera- tion to the…
p. 101
[58]Anillo, an engineer and mathematician sent from Spain as the vice-royalty's director of public works. 22 The most notable of the upper-class creole scientists who appeared at this time was Francisco José de Caldas of Popayán, who, despite the fact that he worked for a long time in virtually total isolation, managed to…
p. 104
38Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · p. 1381 fragmento
[52]dio más tiempo para ir a presentar sus respetos al hombre por el que había desviado su camino: José Celestino Mutis. La visita se alargó por dos meses. Mutis deleitaba a Humboldt con sus historias de Guatavita y las leyendas de El Dorado; con el recuento acerca de las dificultades técnicas de la extracción de sal en…
p. 138
39Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 284, 2872 fragmentos
[60]ú blica sin perjuicio de las obligaciones a que est á n afectados... y qu é estado tiene la ense ñ anza p ú blica en los enunciados Colegios [San Bartolom é, Rosario y Universidad Tom í st í ca], si se obser- 'vaen ellos el m é todo de estudios formulado por el se ñ or Fiscal don Francisco Antonio Moreno y Escand ó n;…
p. 287
[78]é cnica, del abono o no la usaba, los ar^ dos eran de madera y por excepci ó n de hierro, y la rotaci ó n cultivos y el mejoramiento de las semillas eran desconocidos. manufacturas y el comercio presentaban un panorama id é ntico de simplicidad. Para la hilander í a y tejedur í a los espa ñ oles habi^ importado el…
p. 284
40Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · p. 411 fragmento
[61]“embarrassing dilem- ma” was solved not by entirely rejecting the European vision, but by the creation of a sense of equality and a distancing from Europeans, as is reflected in the double mission of “countering the savage spirit” and “the ignorance of the masses” and, at the same time, struggling against “Western…
p. 41
41La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 1031 fragmento
[65]que habría de alcanzarse s i guiendo las leyes eternas de la naturaleza y la razón. Es esta concepción integral de la transformación de la sa - ciedad humana, con sus implicaciones revolucionarias, la que anima a pensadores como Rousseau a escribir tratados como el Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los…
p. 103
42Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 2921 fragmento
[66]llegó a las autoridades que entraron en pánico y asociaron la publicación de ese documento a una conspiración anti-hispánica en marcha, sobre la cual veían indicios en otras ciudades a través de pasquines, que como lo mostró posteriormente García Márquez en su novela sobre “La Violencia”, La mala hora, no sólo son de…
p. 292
43Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 141 fragmento
[67]circular el escrito, que tradujo de la lengua de Voltaire. El impacto y la indignación que el suceso produjo en las autoridades se revelaron en su reacción: Nariño fue condenado a diez años de cárcel, extrañamiento perpetuo de América y confiscación de todos sus bienes. Esto último permitió conocer cuánta avidez…
p. 14
44Gran Bretaña y la Independencia de Venezuela y ColombiaD. A. G. Waddell · 1983 · p. 1451 fragmento
[68]rebelión de Quito pudo ser aplastada. Para salvaguardar la protección de Santa Fe, cuyo regimiento había sido enviado prácticamente en su totalidad a Quito, se llevaron tropas de un regimiento de Cartagena. Cuando estos refuerzos llegaron a Santa Fe, el Virrey adoptó medidas en contra aquéllos que se tenía sospechas…
p. 145
45Myths of Harmony: Race and Republicanism during the Age of Revolution, Colombia, 1795–1831Marixa Lasso · 2007 · p. 1771 fragmento
[69]ec ciones, 7 z-7 6. 43. Pombo, Cornercio I contrabando,5Z-58. See also MacFarlane, Colombta before Independence, 3ra-r 4t. 44. Narifro translated the r7B9 version of the "Declaration of the fughts of Man,', which had sevenreen arricles. This new translation followed instead the more radical ver- sion that preceded the…
p. 177
46Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 1831 fragmento
[70]frutos vegetales y sobre las crías de los animales, con destino al servicio del culto. Precisamente Antonio Nariño, quien era recaudador de ellos, incurrió en un desfalco al no poder presentar los dineros confiados a su custodia, en el momento en que se le exigían. Sin embargo, para juzgar su conducta hay que tener en…
p. 183
47Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1701 fragmento
[72]y el intercambio de alimentos y otros productos agrícolas del interior, que incluía productos de climas más cálidos como el tabaco y el algodón, tuvo una influencia decisiva en la economía interna del país, mucho más que el comercio transatlántico. Las ciudades portuarias de Cartagena y Portobello (hoy en Panamá) eran…
p. 170
48Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 1701 fragmento
[75]([C-19], pág. 20) da cuenta de una estimación del valor de los tejidos de algodón en la región del Socorro en la época del levantamiento de los Comuneros: un millón de pesos. No dice de dónde lo hubo. 171 Iíndicers t aeócouurpí oí Cólóvxrs 1810-1930 Se puede afirmar que en el periodo final de la Colonia la Nueva…
p. 170
49Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · p. 1061 fragmento
[79]La evolución de esta enorme y poderosa región hasta finales del siglo XIX estuvo determinada por los ciclos de la producción minera en sus zonas de influencia y por el desa- rrollo de las haciendas, basado en el trabajo de la mano de obra esclava. El poder y la riqueza que alcanzó a acumular hicieron de Popayán y de…
p. 106
50Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · p. 2421 fragmento
[80]objeto de menciones frecuentes en docu- mentos políticos o fiscales. Pero la presencia de una numerosa población de españoles y mestizos pobres, de mulatos y libertos, de artesanos, peque- ños propietarios y jornaleros, resulta desdibujada en los documentos his- tóricos. Los Libros de Cabildos de las ciudades, por…
p. 242