Idea · Pre-independencia
Sociabilidad letrada
Entramado de tertulias, expediciones científicas, colegios reformados y prensa periódica mediante el cual una minoría criolla del virreinato de la Nueva Granada construyó, entre 1760 y 1810, un espacio propio de discusión ilustrada que sentó las bases intelectuales y relacionales del proceso de Independencia.
Trayectoria de una idea
- 1761
Llegada de Mutis y arranque de la red científica
- 1783
Inauguración oficial de la Real Expedición Botánica
- 1791
Fundación del Papel Periódico de Santafé
- 1793
Nariño imprime la Declaración de los Derechos del Hombre
- 1801
El Correo Curioso: primer periódico de particulares
- 1808
El Semanario de Caldas y la madurez del proyecto territorial
La lectura
La sociabilidad letrada no fue una conspiración ni un trasplante mecánico de los salones parisinos: fue una práctica criolla que creció en los intersticios del propio proyecto imperial borbónico, aprovechando las expediciones científicas, los colegios reformados y la prensa periódica para construir un vocabulario, unas redes y una conciencia de territorio que la Corona no supo contener. Sus protagonistas —Mutis, Nariño, Caldas, Rodríguez, Torres, Lozano— no se pensaron a sí mismos como opositores al imperio hasta muy tarde: su radicalización política fue efecto de la crisis de 1808, no causa de ella. Lo que la sociabilidad letrada produjo antes de esa crisis fue algo más duradero y menos visible: una imagen de la Nueva Granada como país rico y cognoscible, una comunidad imaginada que unía por la letra a élites de Cartagena, Popayán, Tunja y Mompox, y una biografía intelectual compartida que hizo posible convertir un vacío dinástico en un proyecto de autogobierno. Su legado más persistente es la convicción, todavía operante en la cultura política colombiana, de que gobernar es, ante todo, un asunto de letrados.
La sociabilidad letrada en el Nuevo Reino de Granada
Entre la década de 1760 y el estallido de 1810, un conjunto reducido pero intenso de criollos neogranadinos aprendió a reunirse alrededor de libros, gacetas y pizarras botánicas para hacer algo que las Indias no habían visto antes: pensar en voz alta sobre su propio territorio. A ese entramado de tertulias en casas particulares, colegios reformados, expediciones científicas, imprentas domésticas y periódicos que se leían de Cartagena a Popayán se le llama sociabilidad letrada. No fue una vanguardia clandestina ni una filial americana de los salones parisinos: fue un dispositivo criollo que tradujo la crisis de legitimidad del imperio español en un lenguaje político propio. Sus efectos se leen en el acta del 20 de julio de 1810 y siguen resonando en la manera en que Colombia se ha imaginado a sí misma como república de letrados.
Qué se entiende por sociabilidad letrada
La expresión nombra las prácticas de reunión, lectura, escritura y conversación mediante las cuales una minoría culta del virreinato de la Nueva Granada construyó, a lo largo de la segunda mitad del siglo XVIII, un espacio propio de discusión al margen —aunque nunca del todo fuera— de las instituciones oficiales. Cuatro escenarios la sostienen: las tertulias privadas en casas de Santafé y otras capitales de provincia; los colegios mayores (Rosario, San Bartolomé, Popayán), donde la reforma de los planes de estudio abrió grietas en la escolástica; las expediciones científicas, con la Real Expedición Botánica como núcleo articulador; y la prensa periódica, que emerge en 1785 y madura entre 1791 y 1810.
Esos escenarios comparten una gramática: la primacía del texto escrito e impreso, la circulación de un canon europeo cuidadosamente escogido, el francés como marca de distinción, la conversación cara a cara como método de validación y una red epistolar que unía provincias distantes. Pesa en la historia colombiana por una razón concreta: sin esa acumulación de prácticas letradas, la generación que declaró la independencia no habría tenido ni el vocabulario, ni las redes, ni las biografías intelectuales que le permitieron convertir un vacío dinástico —el que dejó Napoleón al secuestrar a Fernando VII en 1808— en un proyecto de autogobierno.
Los orígenes borbónicos: la Corona que formó a sus adversarios
La sociabilidad letrada neogranadina no nació contra la Corona; nació dentro de un proyecto de la Corona. Las reformas borbónicas, impulsadas desde Madrid con el propósito declarado de recuperar el control efectivo del territorio y aumentar la extracción fiscal de las colonias, requerían un conocimiento que el imperio no tenía. La Nueva Granada era, para los ojos ilustrados de Carlos III, una geografía casi desconocida en sus recursos aprovechables. Para gobernarla había que conocerla; para conocerla había que formar hombres capaces de medirla, describirla y catalogarla. Ese fue el cálculo. Los mismos monarcas que endurecieron el control fiscal y militar, que designaron peninsulares en los cargos codiciados por los criollos y que expulsaron a la Compañía de Jesús por díscola —temerosos de sus reducciones y de su doctrina jurídica— financiaron las expediciones, protegieron a los reformadores educativos y toleraron, cuando no auspiciaron, la introducción de la nueva filosofía natural en los colegios.
La paradoja se resume rápido: la Corona necesitaba criollos ilustrados para gobernar mejor, y al formarlos les dio los instrumentos con los que después la impugnaron. Los reformadores españoles del reinado de Carlos III —Feijóo, Jovellanos y su generación— eran los interlocutores naturales de esta intelligentsia americana. Compartían el rechazo a la escolástica, la confianza en la ciencia moderna como herramienta de progreso social y la convicción de que España y sus colonias podían recuperarse mediante educación útil. Hasta finales del siglo XVIII, los criollos ilustrados neogranadinos hablaban ese lenguaje reformista, no uno emancipador. Fue el impacto lento y contrabandeado de la Ilustración francesa, sumado al malestar fiscal y al desplazamiento social por parte de peninsulares, lo que en la generación siguiente empujó las lecturas hacia otro registro.
Al fondo de la paradoja hay una decisión estratégica: la Corona quería debilitar los cuerpos intermedios que le habían disputado autoridad durante los siglos anteriores. Las audiencias, los cabildos, las órdenes religiosas heredadas de los Austrias eran, para el ojo borbónico, excesivamente autónomos. La expulsión de los jesuitas —vistos como los más peligrosos de todos— y el impulso a un saber controlado por la Corona buscaban esa concentración del poder. El costo colateral fue crear, en las capitales americanas, una minoría letrada con instrumentos, vocabulario y conciencia de territorio que la propia Corona ya no supo contener.
La Expedición Botánica: el núcleo articulador
La figura sobre la que se organiza esta primera generación es José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta llegado a la Nueva Granada en 1761. Durante veintidós años trabajó como médico, mineralogista y profesor, tejiendo vínculos con estudiantes de los colegios y con protectores en el poder virreinal. En 1783 obtuvo lo que había perseguido: la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada quedó inaugurada oficialmente el 27 de abril de ese año, con Mutis como director y con la Mesa de Juan Díaz, en la actual Cundinamarca, como primera sede. Hasta su muerte en 1808, la Expedición operó con apoyo económico sostenido de la Corona; sería cerrada definitivamente en 1816, durante la Reconquista española.
Su función explícita era catalogar la flora del virreinato al servicio del interés fiscal y económico del imperio. Su función efectiva fue otra: convertirse en la escuela informal de una élite científica criolla y en el eje de una red intelectual que se reprodujo por generaciones. Mutis enseñó a Felipe Vergara y Caycedo en los años 1760 y a Eloy Valenzuela en los 1770; ambos llevaron matemáticas y filosofía natural al Colegio del Rosario. José Félix Restrepo, formado en San Bartolomé, se hizo devoto de la filosofía moderna, dictó filosofía de orientación científica en su alma mater entre 1778 y 1781 y luego trasladó esa enseñanza al Colegio-Seminario de Popayán. Francisco Javier Matís, pintor de la Expedición —un hombre de formación limitada que llegó a la botánica por su oficio de imagen—, continuó como docente de botánica entre la juventud bogotana tras la cancelación de la empresa mutisiana, y funcionó como uno de los pocos puentes vivos entre la generación de Mutis y la que enfrentaría la Reconquista.
Esa cadena docente hizo dos cosas simultáneamente. Formó una comunidad de hombres capaces de leer el territorio en clave moderna —recursos, mediciones, clasificaciones, mapas— y produjo una imagen nueva de la Nueva Granada: la de un país rico, cuyos bienes solo esperaban al conocimiento científico para ser aprovechados. Esta imagen, pensada como argumento fiscal por la Corona, se convirtió en argumento patriótico para los criollos. Habitar un territorio distinto de la metrópoli, y saberlo distinto por sus propios inventarios, fue una de las condiciones silenciosas de la separación política que vendría después.
El proyecto no fue tolerado sin fricción. Los dominicos se opusieron a la enseñanza del heliocentrismo copernicano, y Mutis solo pudo sostener sus posiciones gracias a la protección del arzobispo-virrey Antonio Caballero y Góngora. Esa alianza —entre un botánico ilustrado y un prelado con poder político— retrata bien el régimen intelectual del período: la ciencia moderna avanzaba en la Nueva Granada por concesión de las autoridades, no por conquista pública.
Tertulias y saraos en Santafé
Mientras la Expedición operaba, en las casas de Santafé se consolidaba una vida de tertulia que se distingue de las asociaciones formales —clubes, casinos, academias— que llegarían con la República. Eran reuniones informales, sostenidas por hospitalidad privada, con documentación escasa y contornos flexibles. Las más señaladas fueron la de Antonio Nariño y la que giraba alrededor de Manuel del Socorro Rodríguez, el cubano nacido en La Habana que dirigió el Papel Periódico. También la Tertulia Eutropélica y la Tertulia del Buen Gusto, cuyos perfiles la memoria histórica ha conservado con más nitidez.
El Buen Gusto tenía un carácter mundano y social. Su fin declarado era la diversión: se componían discursos, se propiciaban certámenes literarios, los jóvenes ejercitaban el ingenio con adivinanzas, chistes e improvisaciones de versos, y se comentaban los mejores libros llegados de Francia. En sus veladas se recitaban versos en francés —marca de distinción cultural que separaba a los patricios criollos del resto de la sociedad santafereña— y se ensayaba una forma de sociabilidad que copiaba, con adaptaciones, los salones europeos. A esa tertulia concurrieron jóvenes que después serían actores centrales del proceso independentista, entre ellos Camilo Torres Tenorio y Francisco Antonio Ulloa. Varios morirían durante la Reconquista.
La Eutropélica tenía un perfil más productivo. Los escritos literarios que allí se generaban encontraban salida en el Papel Periódico dirigido por Rodríguez entre 1791 y 1797. Esa articulación entre tertulia y prensa es una de las claves del período: lo que se pensaba en voz alta en las casas se imprimía y circulaba luego por el virreinato, ampliando el alcance de conversaciones que de otro modo se habrían quedado en salas de doce personas.
Hay algo que estas tertulias fueron y algo que no fueron. Fueron espacios de circulación de ideas ilustradas —Locke, Montesquieu, Rousseau, la Enciclopedia— en una élite criolla que compartía referentes de lectura. No fueron sociedades secretas ni conspiraciones organizadas. Las obras filosóficas francesas llegaban a menudo por contrabando, y algunas circulaban con cautela por la peligrosidad percibida de sus contenidos; pero las tertulias mismas no operaban en la clandestinidad. Su carácter privado era el de la sociabilidad de élite, no el de la conjura política. Eso explica un rasgo del proceso neogranadino que suele pasar desapercibido: la generación ilustrada del período 1760-1800 no se pensó a sí misma como opositora al imperio hasta muy tarde. Su radicalización política es efecto de la crisis de 1808, no causa de ella.
La prensa como comunidad imaginada
La primera imprenta bogotana la establecieron los jesuitas en 1738. El primer periódico, la efímera Gaceta de Santafé, apareció en 1785 y no pasó de tres números. La prensa regular y de peso nace con el Papel Periódico de la Ciudad de Santafé de Bogotá, fundado y dirigido por Manuel del Socorro Rodríguez, que apareció el 9 de febrero de 1791 y salió con constancia hasta el 6 de enero de 1797, a lo largo de casi seis años y más de doscientos sesenta números. Su nómina de colaboradores define, por sí sola, el perímetro de la ilustración neogranadina: José Celestino Mutis, Francisco Antonio Zea, Francisco Javier Matís, Francisco José de Caldas, Francisco Antonio Ulloa. Publicaba ensayos de botánica, física, medicina y filosofía, junto con los frutos literarios de la Tertulia Eutropélica. Su propósito declarado era enseñar y estimular el trabajo intelectual de los jóvenes ingenios criollos.
Diez años después llegó el Correo Curioso, Erudito, Económico y Mercantil de la ciudad de Santafé de Bogotá, fundado en 1801 por Jorge Tadeo Lozano y el presbítero José Luis de Azuola. Fue el primer periódico impulsado por particulares en el virreinato, con 46 números publicados. Y en 1808 apareció el Semanario del Nuevo Reino de Granada, editado por Francisco José de Caldas, que salió hasta 1810 y estuvo orientado al conocimiento del territorio y sus recursos: la traducción periodística, casi directa, del programa iniciado por Mutis en 1783.
El alcance de esta prensa no debe exagerarse en cifras de lectores, pero sí en efectos culturales. Los periódicos neogranadinos publicados entre 1791 y 1810 contribuyeron a formar una comunidad imaginada: un sentimiento de pertenencia compartida entre las élites criollas de provincias distantes que hasta entonces se conocían apenas. Un abogado en Popayán, un cura ilustrado en Tunja, un comerciante letrado en Mompox podían leer, con semanas de retraso, los mismos artículos y sentirse parte de una conversación única. A esa función pública se sumaban la correspondencia privada entre las élites y la circulación —lenta, pero real— de libros y gacetas europeos. El periódico no fue el único vínculo entre regiones, pero sí el más duradero y visible.
La biblioteca clandestina de Nariño y los Derechos del Hombre
En diciembre de 1793, Antonio Nariño usó la Imprenta Patriótica —que poseía en Santafé desde ese mismo año— para imprimir el folleto de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. La escena, tantas veces contada, merece ser recordada en sus detalles concretos, porque revela cómo circulaban realmente las ideas radicales en la Nueva Granada. El texto llegó a manos de Nariño a través de una hoja suelta contenida en un tomo de la Historia de la Asamblea Constituyente de Galart de Montjoie que había recibido el virrey José de Ezpeleta y que este facilitó al propio Nariño. Montjoie era, además, un autor realista, que había publicado un panegírico de Luis XVI y María Antonieta. Es decir: la Declaración —el manifiesto de la Revolución Francesa que las autoridades españolas temían más que ningún otro texto— entró al virreinato dentro de un libro escrito por un monárquico y a través del despacho del virrey en persona.
Nariño la tradujo, la imprimió y la difundió el 13 de diciembre de 1793. La consecuencia fue inmediata y desmesurada: diez años de presidio, extrañamiento perpetuo de América y confiscación de todos sus bienes. Cuando las autoridades inventariaron la biblioteca confiscada, encontraron el mapa de las lecturas de un criollo ilustrado avanzado: clásicos griegos y latinos, historia, filosofía, teología, matemáticas, medicina, ciencias naturales, tratados de leyes y escritos de los enciclopedistas franceses del siglo XVIII. Buena parte de ese material había entrado clandestinamente. La represión no se detuvo en Nariño. Comprometió por sedición a varios ciudadanos, entre ellos el propio Zea —catedrático de ciencias naturales en San Bartolomé y miembro de la Expedición Botánica— y el doctor Manuel Ignacio Fróes de Carvalho.
El episodio se lee en dos direcciones. Por un lado, muestra la porosidad real del sistema imperial: las ideas circulaban a pesar del control, y a menudo con la complicidad involuntaria de las propias autoridades. Por otro, revela la magnitud del pánico colonial. El virrey alertó a los gobernadores de Nueva Granada, Quito, Caracas y otras ciudades sobre el impreso; las autoridades asociaron la publicación con pasquines sediciosos que empezaban a aparecer en distintas plazas y percibieron una conspiración anti-hispánica en marcha. Estaban equivocados en el detalle —no había tal conspiración— y acertados en el fondo: la última década del siglo XVIII, con la Revolución Francesa desbordada y la joven república estadounidense en pie, había vuelto imposible sostener el orden monárquico colonial con los instrumentos habituales. El mensaje roussoniano ya había impactado a toda Europa, incluida España; llegar a la Nueva Granada era cuestión de tiempo, y de qué tomo prestado el virrey.
Colegios reformados: la infraestructura del pensamiento
Detrás de las tertulias, los periódicos y las bibliotecas privadas está la infraestructura menos visible pero más decisiva: los colegios de Santafé —el del Rosario y el de San Bartolomé— y el Colegio-Seminario de Popayán. Allí se reunieron, durante décadas, estudiantes procedentes de todas las provincias del virreinato. Esa concentración geográfica de jóvenes que después regresaban a Cartagena, Tunja, Popayán o Mompox creó, sin proponérselo, la primera red intelectual verdaderamente virreinal de la Nueva Granada, sostenida en las décadas siguientes por una correspondencia privada que hizo las veces de conversación permanente.
Dentro de los colegios se libró la batalla por la reforma de los planes de estudio. Los críticos de la escolástica argumentaban que la física escolástica, al sustituir el estudio de la naturaleza por cuestiones abstractas, resultaba inútil para los teólogos y perjudicial para quienes seguían otras carreras; reclamaban la incorporación de ciencias naturales, geografía e historia natural. La cadena docente que arrancaba en Mutis —Vergara y Caycedo, Valenzuela, Restrepo, Matís— fue la que llevó, en la práctica, ese programa a las aulas.
Los avances fueron reales pero limitados. En 1768, el doctor Juan B. de Vargas abrió el curso de Prima de Medicina en el Colegio del Rosario, y tuvo que abandonarlo por falta de conocimientos científicos suficientes: un episodio menor que dice mucho sobre las limitaciones del cuerpo docente colegial en ciencias naturales. El método pedagógico dominante seguía siendo el dictado y la copia manuscrita; los intentos por introducir libros impresos para cada estudiante fracasaron una y otra vez, perpetuando una enseñanza basada en la transmisión oral de autoridades establecidas. La reforma ilustrada de los colegios fue, en la Nueva Granada, un proyecto inacabado. Bastó, sin embargo, para formar una generación capaz de leer a Rousseau cuando el momento lo exigió.
De la tertulia a la junta: 1808-1810
En mayo de 1808, Napoleón forzó las abdicaciones de Bayona y Fernando VII quedó preso en Francia. La noticia llegó a la Nueva Granada como un vértigo. Sin monarca legítimo, la teoría política clásica —incluida la que se enseñaba en los colegios— ofrecía una salida: en ausencia del rey, la soberanía retornaba al pueblo. Ese principio, discutido en abstracto durante décadas en tertulias y aulas, se volvió de pronto un problema jurídico urgente. Los cabildos americanos empezaron a pensar como sujetos políticos.
La Junta Central de Sevilla convocó representantes americanos, y los cabildos neogranadinos redactaron instrucciones para el diputado Antonio Narváez y La Torre. Entre ellas destacaron el Memorial de Agravios de Santafé —redactado por Camilo Torres— y documentos análogos de Popayán, Socorro, Tunja y Loja. No eran ya quejas dispersas sobre la representación americana: eran programas de gobierno con contenido ilustrado. El 1 de septiembre de 1809, Ignacio de Herrera y Vergara redactó en Santafé las Reflexiones de un americano imparcial, donde afirmaba sin rodeos que "el pueblo es la fuente de la autoridad absoluta". El 20 de octubre de ese mismo año, el cabildo de Socorro firmó un documento que pedía, entre otras cosas, la supresión de clases improductivas. La teoría de la soberanía popular había pasado del salón al oficio jurídico.
Los letrados criollos —Torres a la cabeza— cuestionaron además el mecanismo mismo de representación diseñado por las Cortes de Cádiz. El sistema electoral prolongaba prácticas del Antiguo Régimen, y la representación por reinos no coincidía con la idea de una nación de dos hemisferios con iguales derechos. La discusión era técnica y política a la vez: exactamente el terreno donde los abogados criollos, formados en los colegios y ejercitados en las tertulias, se movían con soltura.
En Santafé, el Cabildo se convirtió en el bastión del accionar político criollo frente al virrey Antonio Amar y Borbón. El virrey respondió designando regidores españoles para contrarrestar la influencia criolla y militarizando la ciudad con tropas venidas de Cartagena. El clima se tensó durante meses. La noche del 20 de julio de 1810, tras una agitación popular en la plaza —el conocido incidente del florero de Llorente fue solo su pretexto—, se organizó una junta y al amanecer del 21 se firmó el acta redactada por José Acevedo y Gómez. El virrey se había negado a convocar el cabildo. La junta asumió la autoridad provisional del reino, estableció que toda autoridad residiría en ella hasta que se formulara una constitución y que el gobierno se organizaría en sistema federal con representación de las provincias.
Fue un acto radical y contingente a la vez. Radical porque materializó, en un documento de gobierno, principios largamente ensayados en la sociabilidad letrada. Contingente porque, sin la invasión napoleónica —sin ese vacío externo de soberanía—, es dudoso que la generación ilustrada hubiera roto con la Corona: hasta 1808, su horizonte era reformista, no separatista. La sociabilidad letrada proporcionó el vocabulario, las redes y las biografías; la crisis imperial proporcionó la oportunidad. Ninguna de las dos cosas, por sí sola, habría bastado.
Detrás del acta resonaban además tensiones más antiguas: la rebelión de los Comuneros de 1781 —desatada por los gravámenes fiscales borbónicos— y la represión de 1794 contra Nariño habían marcado ya la fractura entre la Corona y las élites locales. La experiencia de discriminación de los criollos bajo las reformas borbónicas, que favorecían a peninsulares en los cargos codiciados, se sumó como estímulo directo a las ideas ilustradas y a la teoría de la soberanía popular.
La ciudad letrada y sus exclusiones
Hay que nombrar lo que la sociabilidad letrada dejó afuera. Bogotá funcionó, como otras capitales latinoamericanas, como una ciudad letrada: un espacio donde los criollos con acceso a la escritura fundamentaban sus visiones y ejercían lo que ellos mismos llamaban una misión civilizadora. Los letrados criollos masculinos monopolizaron la producción de discursos legítimos sobre civilización y actuaron como dueños de esa civilización en una sociedad que ellos describían como bárbara. Su poder se sustentaba en la posesión del conocimiento europeo, posición accesible por su origen y su clase, que les permitía diferenciarse tanto de los sectores subalternos americanos —"el espíritu salvaje", "la ignorancia de las masas", en su propia terminología— como de los peninsulares.
Ese monopolio era, sin embargo, más frágil de lo que la mitología patria ha querido reconocer. La debilidad geográfica y demográfica de Bogotá como centro de poder relativizaba desde el inicio su capacidad hegemónica; la posición de los letrados bogotanos en la producción de discursos era, en rigor, débil y fragmentaria, condicionada por la existencia de otros polos regionales. Pero fue suficiente para excluir sistemáticamente a otros actores. Los saraos donde se recitaban versos en francés, las tertulias de patricios criollos, la nómina cerrada de colaboradores del Papel Periódico, la biblioteca confiscada a Nariño con sus miles de volúmenes: todo eso trazaba una frontera cultural que separaba a la élite letrada del resto de la sociedad neogranadina. La expresión escrita afrodescendiente, por citar el caso más elocuente, encontraría en Candelario Obeso, ya en el último cuarto del siglo XIX, una voz excepcional y prácticamente aislada: un gigante solitario en una muchedumbre sin oídos.
La cultura republicana letrada que nació de esta sociabilidad heredó, junto con el vocabulario de la soberanía popular, esa marca de origen: un proyecto de emancipación colonial que fue, al mismo tiempo, un proyecto de dominación interna.
Proyecciones: la República letrada
Después de 1810, y sobre todo después de la restauración republicana tras la Reconquista, las prácticas de sociabilidad letrada no desaparecieron: se transformaron. Las asociaciones informales del período colonial dieron paso a formas más estructuradas. En 1823, Francisco de Paula Santander solicitó al Congreso reglamentar las sociedades patrióticas, reconociendo tanto su utilidad como su peligro si caían bajo el control de demagogos. Con el paso de las décadas emergieron sociedades masónicas, populares, religiosas, democráticas y de artesanos que ensancharon el campo asociativo hacia una visión más populista del quehacer político y sirvieron como base de apoyo a los dirigentes liberales.
En la vertiente propiamente letrada, El Mosaico —a mediados del siglo XIX— reunió a publicistas y literatos de la élite bogotana identificados tanto con el liberalismo como con el conservatismo nacientes. Entre sus objetivos estuvieron la conformación de una biblioteca nacional y la publicación de biografías de neogranadinos ilustres y documentos históricos destinados a construir un pasado común. Fue, en muchos sentidos, la continuación adulta de las tertulias coloniales, ahora al servicio de la construcción del Estado. La escritura de la historia se hizo entonces de la mano de la política: los mismos hombres que redactaban semblanzas de los héroes epónimos de la Independencia organizaban bibliotecas públicas, dirigían archivos y ocupaban carteras ministeriales. Las Sociedades Democráticas fueron, en ese mismo movimiento, el mecanismo asociativo más innovador de la aguda transición política de mediados del siglo XIX.
Ese linaje —de la tertulia colonial al club republicano, de la gaceta ilustrada al periódico partidista, del sarao en francés al ateneo decimonónico— es la larga sombra de lo que empezó en las casas de Santafé hacia 1780. Colombia se pensó a sí misma, durante más de un siglo, como una república de letrados. Esa identidad, con sus virtudes y sus exclusiones, tiene fecha de origen y lugar. Empezó en las noches en que un grupo pequeño de criollos aprendió a discutir sobre botánica, filosofía y derecho en salas prestadas, con libros que a veces habían entrado de contrabando y a veces por la puerta principal del despacho virreinal.
En el archivo
2 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01Pre-independencia1780–18091
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01José Celestino Mutis — articulador principal de la red científica y docente que dio soporte institucional a la sociabilidad letrada desde 1761
- 02Real Expedición Botánica — escenario institucional central que formó a la élite criolla ilustrada y produjo la imagen moderna del territorio neogranadino
- 03Papel Periódico de Santafé — principal órgano de difusión que articuló tertulias y prensa, ampliando el alcance de la sociabilidad letrada a escala virreinal
- 04Antonio Nariño — figura que encarna el extremo radical de la sociabilidad letrada mediante la circulación clandestina de libros y la impresión de los Derechos del Hombre
- 05Tertulias de Santafé (Eutropélica, Buen Gusto) — espacios informales de conversación, lectura y producción literaria que alimentaron la prensa y formaron las redes personales de la generación independentista
- 06Reformas borbónicas — marco paradójico que financió la formación ilustrada criolla mientras endurecía el control colonial, generando las condiciones de la sociabilidad letrada y, a la larga, de su radicalización política
Personas
- Antonio Nariño2 piezas compartidas
- Camilo Torres2 piezas compartidas
- Francisco Antonio Zea2 piezas compartidas
- Francisco José de Caldas2 piezas compartidas
- Jorge Tadeo Lozano2 piezas compartidas
- José Celestino Mutis2 piezas compartidas
- Alexander von Humboldt1 pieza compartida
- Manuel del Socorro Rodríguez1 pieza compartida
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
40 documentos · 54 fragmentos
01¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 481 cita
[1]en las que se representó la flora de la Nueva Granada. Pero, ya se dijo, además de estimular la formación intelectual de los criollos, los monarcas españoles también deseaban forta lecer su autoridad sobre sus reinos en América, de ahí el apodo de "déspotas ilustrados" con el que se conocería posteriormente a estos…
p. 48
02Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 282 citas
[2]de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser utilizados…
p. 28
[3]que uno de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser…
p. 28
03Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 88, 1062 citas
[4](1818-1819). tado a través de la aplicación de las llamadas cien- cias útiles, la conciencia de habitar un territorio distinto de la metrópoli y la apropiación de una ideología diferente a aquella que sustentaba el ab- solutismo monárquico, crearon las condiciones para madurar el proceso de Independencia, el cual de…
p. 88
[34]los distintos grupos sociales de la Nueva Granada. En realidad, fue la coyuntura nacida de la inva- sión napoléonica a España la que incitó a los criollos a llenar el vacío de poder dejado por los Borbones, con la teoría en virtud de la cual, cuando faltaba el monarca, la sobe- ranía que éste ejercía a nombre del…
p. 106
04Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 549, 5552 citas
[5]franc é s cuyas obras, que penetran lentamente y a menudo de contrabando, influir á n de manera decisiva s ó lo en la generaci ó n siguiente, la que har á la Independencia. En la etapa comprendida entre 1760 y 1800 la intelligentsia criolla se encuentra preocupada por los mismos temas, los mismos problemas y…
p. 549
[17]percusi ó n por el impulso que ella dio al periodismo que por la can tidad o calidad de libros que en ella se imprimieron. El primer peri ó dico bogotano 90 fue de ef í mera duraci ó n pues no lleg ó sino a tres n ú meros; se trata de la Gaceta de Santa] é (1785). El primero de importancia fue el Papel peri ó dico de…
p. 555
05El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 538, 5592 citas
[6]su pensamiento. Sarrailh revalúa el «españolismo» de Jovellanos y otros contempo- ráneos suyos, su amor a España, su sincero catolicismo, y analiza el conflicto intelectual que en ellos se produjo al querer ser fieles a la tradición nacional y al propio tiempo renovar la cultura española en todos sus aspectos desde la…
p. 538
[31]Sema- nario del Nuevo Reino de Granada, Biblioteca Popular de Cultura Colombiana, Bogotá, 1942, vol. ii, pág. 137. 386 Plan, f. 295 r. El subrayado es nuestro. 560 Jíndi Jícídneer Ucnsi Parece que de propósito se ha olvidado la naturaleza, y contentándose con algunas expresiones generales, se fue introduciendo un…
p. 559
06Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 16, 1692 citas
[7]en duda el viejo orden social y político, sino también los preceptos de la fe que regían hasta entonces, para establecer métodos de investigación más objetivos y, si pudiera decirse, científicos. Parale- lamente al racionalismo de Descar- tes se instaura, principalmente en Inglaterra, el empirismo, cuyos mayores…
p. 169
[9]entre las colonias y la metrópoli, desarrollar nuevas técnicas para la producción y el control del exce- dente exportado y, al mismo tiempo, fortalecer el Estado. Sin embargo, España prohibía la producción de textiles que podían competir con sus mercancías y continuó ejerciendo control sobre la producción y sobre los…
p. 16
07Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo García Rincón · 2022 · p. 101 cita
[8]Las XVIII reformas borbónicas, buscando obtener un clero completamente dócil y controlable por la Corona, concibieron a las órdenes religiosas como entidades díscolas, debido a la gran independencia mostrada durante la época de los Habsburgo (siglos y) y a que eran dirigidas por autoridades XVI XVII internacionales,…
p. 10
08Manual de arte del siglo XIX en ColombiaBeatriz González Aranda · 2017 · p. 29, 482 citas
[10]innovación y experimen- tación. La desarrolló únicamente con los recursos que obtuvo de sus distintas disciplinas: médico, mineralogista y profesor. Tuvo un solo pintor de santos, monjas y más adelante, virreyes, Pablo Antonio García del Campo, y alguno que otro ocasional. Este período duró desde 1760 hasta 1783. La…
p. 48
[13]simposio en la Universidad del Rosario. Como se sabe, Ángel Rama murió junto con su esposa Marta Traba y otros con- ferencistas que asistían a dicho simposio, en el accidente aéreo de Avianca en noviembre de 1983. El simposio no se realizó. 30 B índic Gercst c Adíraí Las implicaciones históricas se relacionan con…
p. 29
09Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2041 cita
[11]Pedro Messía de la Cerda. Lo impulsaba, fundamentalmente, el de- seo de desentrañar las propiedades de la quina y establecer sus auténticas propiedades médicas. El impacto del trópico fue grande, pues a cada paso se encontraba con una novedad botá- nica o zoológica. Al año de su llegada, sentó las bases de su…
p. 204
10The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · p. 1011 cita
[12]them and were awaiting higher appointments. These young men were more likely to be responsive to the new science than were older men operating according to a long-established routine. It is possible to construct a kind of intellectual genealogy showing how Mutis's influence spread from one student genera- tion to the…
p. 101
11La botánica en Colombia, hechos notables en su desarrolloSantiago Díaz Piedrahita · 2016 · p. 1171 cita
[14]xix la enseñanza de esta ciencia en la Nueva Granada quedó en manos de Francisco Javier Matís, quien ejercía cierta influencia entre la juventud; aparte de él, esta activi - dad tan sólo era desempeñada por el presbítero Juan María Céspedes y por el médico Francisco Bayón. Céspedes, aun - que autodidacta en su…
p. 117
12Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · p. 601 cita
[15]alumnos lo que ya se discutía en el resto de Europa: la Revolutionibus orbium coelestium de Copérnico, que sostenía que la tierra es otro planeta girando alrededor del sol, y no al revés, como querían las Sagradas Escrituras. La orden de los dominicos se fue lanza en ristre contra Mutis. No pudieron expulsarlo como…
p. 60
13Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 279, 2822 citas
[16]a la literatura y a las ciencias naturales. Aunque en esta tertulia se tratan cuestiones científicas y temas de historia, se trata de una reunión de carácter mundano que agrupa a jóvenes patricios y cuyo fin principal es la diversión, pasar «la velada entretenidos en ejercicios literarios». Allí, tras una buena…
p. 282
[18]ilustración neograna- dina: Mutis, Zea, Matiz, Caldas, Ulloa, entre otros, además del mismo Rodríguez. El segundo periódico de importancia y el primero fundado y dirigido por particulares, Jorge Tadeo Lozano y su primo el presbítero José Luis de Azuola, tiene una orientación más específica y recibe sólo colaboraciones…
p. 279
14Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 4211 cita
[19]la intelectualidad criolla de los salones santafereños. Allí en los saraos literarios se componían y recitaban versos en francés, se detectaban gazapos y se criticaba la pronunciación galicada de los ilustrados (Curcio 1975: 69). Infortunadamente en la historia de la expresión social escrita y propia del negro en…
p. 421
15Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 2111 cita
[20]y Pintura (1847), la Academia de Santo Tomás de Aquino (1857), que fue fomentada por los religiosos dominicos, u n a Sociedad Protectora del Teatro y u n a Sociedad de Lectura que tuvieron u n a existencia efímera. Pero si no se cuenta con trabajos acerca de este tipo de asociaciones constituidas de u n a manera…
p. 211
16El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 1881 cita
[21]resultaba siempre, si se sabía dar con las personas apropia- das, un vivo intercambio de ideas sobre lo leído. Esta vida cultural es tanto más notable por cuanto que hasta 1738 no se estableció en Bogotá la primera imprenta, llevada allí por los jesuitas, y hasta 1789 no apareció el pri- mer periódico colombiano 57.…
p. 188
17Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · p. 161 cita
[22]dida. El 2 de diciembre del mismo año se reanudó pero ya en el taller denominado: "Imprenta. Patriótica", que funcionaba en la Plazuela de la Iglesia de San Carlos, cuyo 13 propietario era don A n to n io Nariño. A llí se sacaron los últimos seis números del "PAPEL PERIODICO." El impresor de esta tercera tipografía,…
p. 16
18Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 1101 cita
[23]febrero de 1791 con la aparición del Papel Periódico de la Ciudad de Santa Fe de Bogotá, que fundó y dirigió Ma- nuel del Socorro Rodríguez. Don Ma- nuel, nacido en La Habana, Cuba, ha- bía llegado dos años antes al Nuevo Reino de Granada en calidad de ami- Primera página del "Papel periódico de la Ciudad de Santafé…
p. 110
19Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 128, 1362 citas
[24]sentim iento incipiente de id en tid a d n eo g ran ad in a antes de finalizar el periodo colonial. El m u ch as veces citado Imagined Com m unities, de Benedict A nderson, sostiene q u e los periódicos del p eriodo colonial tardío, publicados en la N u e Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de…
p. 136
[30]u e el gobierno real tuviera u n a cara m ás criolla. Esto distaba m u cho del grito de in d ependencia, pero re p resen ta b a un paso hacia u n sentim iento nacionalista. En los años siguientes, ni el p u eblo neogranadino ni sus gober nantes españoles o lv id aro n la rebelión d e los C om uneros. Los sucesos de…
p. 128
20Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 521 cita
[25]8:31:09 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. Gran Colombian Print Culture 34 under the Spanish Crown to legitimate a centralized Colombian political economy that could most effectively extricate natural wealth. They went further by criticizing any attempts by…
p. 52
21La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 103, 1142 citas
[26]que habría de alcanzarse s i guiendo las leyes eternas de la naturaleza y la razón. Es esta concepción integral de la transformación de la sa - ciedad humana, con sus implicaciones revolucionarias, la que anima a pensadores como Rousseau a escribir tratados como el Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los…
p. 103
[51]su autoridad algunos jefes y personeros notables. Principalmente, el impacto de la ideología liberal se re - gistra en la organización social a través de dos asociaciones de tipo secundario, la Sociedad Democrática y la Escuela Republicana, que se convierten en activos disórganos. Las Sociedades Democráticas, en…
p. 114
22Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 141 cita
[27]circular el escrito, que tradujo de la lengua de Voltaire. El impacto y la indignación que el suceso produjo en las autoridades se revelaron en su reacción: Nariño fue condenado a diez años de cárcel, extrañamiento perpetuo de América y confiscación de todos sus bienes. Esto último permitió conocer cuánta avidez…
p. 14
23Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 2921 cita
[28]llegó a las autoridades que entraron en pánico y asociaron la publicación de ese documento a una conspiración anti-hispánica en marcha, sobre la cual veían indicios en otras ciudades a través de pasquines, que como lo mostró posteriormente García Márquez en su novela sobre “La Violencia”, La mala hora, no sólo son de…
p. 292
24Memorias para la historia de la medicina en Santafé de BogotáPedro María Ibáñez · 2017 · p. 35, 462 citas
[29]Derechos del Hombre, y las ideas propagadas por tal publicación fueron consideradas subversivas por el Gobierno colonial, y comprometieron en causa por se- dición a todos los que en tal publicación hubieran tenido parte. Entre otros distinguidos ciudadanos resultaron com- prometidos don Francisco Antonio Zea,…
p. 46
[33]y que había sido la primera que llegó a Santafé —en 1618 —, e impuso al Hospital la obligación de dar medicinas para la Casa de Niños Expósitos y para el Hospital de Honda. El año de 1768 abrió el doctor Juan B. de Vargas el curso de Prima de Medicina en el Colegio del Rosario, y dictó algunas lecciones sobre la…
p. 35
25Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 4911 cita
[32]mano» (cuadernos de apuntes): «Materias que oyó el di- cho señor doctor… Desde gramática hasta teología hay de mano cincuenta y ocho libros». Debe anotarse, sin embargo, que desde el inicio de los estudios en Santafé hubo intentos por superar el dictado y la escritura, a través del uso, por cada escolar, de un texto.…
p. 491
26Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 941 cita
[35]formar aldeas cimarronas- — no parec í an indicar m á s que la l (adicional indisciplina que los virreyes atribu í an a negros e indios. Algo m á s irritante era el creciente enfrentamiento entre americanos y espa ñ oles por el nombramiento de peninsulares en la mayor í a de los cargos, que produc í a peleas y…
p. 94
27Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 1001 cita
[36]society. Although many elite creoles envied the privileges of the Spanish-born, the two groups were brought closer together by their common economic interests. Simultaneously, the philosophy of the Enlightenment and eco- nomic liberalism had made their way into the younger generation trained in Bogotá. The economic…
p. 100
28Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 1001 cita
[37]society. Although many elite creoles envied the privileges of the Spanish-born, the two groups were brought closer together by their common economic interests. Simultaneously, the philosophy of the Enlightenment and eco- nomic liberalism had made their way into the younger generation trained in Bogotá. The economic…
p. 100
29Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 33, 372 citas
[38]to Origins 17 the Seville junta. The town councils did much more than merely complain of the Americans’ unequal representation in the junta or offer the familiar protests concerning the abuses of royal authorities. They went on to formu- late enlightened ideas and true programs for governance. Narv á ez y Latorre…
p. 33
[42]it was clear—and the vice- roy knew it—that the army would not act against the demonstrators. The plan worked: a junta was organized. At dawn on July 21, 1810, a document was signed that Colombians now refer to as their act of independence. Written by José Acevedo y Gómez, the act made clear the purposes and direction…
p. 37
30Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 291 cita
[39]went on to formulate enlightened ideas and true programs for governance. Narváez y Latorre received instructions from the cabildos of Santafé (known as the “Memorial de Agravios,” or “Memorandum of Grievances”), Popayán, Socorro, Tunja, and Loja, among others. Similarly, he received a document written by Ignacio de…
p. 29
31Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 521 cita
[40]generaron numerosas revueltas que terminaron con el establecimiento en la capital de un regimiento compuesto por centenares de soldados que venían desde Cartagena para proteger su dominio de Santafé de Bogotá. El antagonismo entre las autoridades reales de la capital y los miembros del Cabildo, integrantes de los…
p. 52
32Gran Bretaña y la Independencia de Venezuela y ColombiaD. A. G. Waddell · 1983 · p. 1481 cita
[41]ñoles. Cuando la agitación popular estaba llegando a su clímax, Acevedo Gómez hizo su aparición en un balcón de un edificio que daba a la plaza, desde donde se dirigió a la multitud, ca nalizando el descontento colectivo hacia demandas políticas es pecíficas, primero les pidió que se pronunciasen en favor de la…
p. 148
33La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · p. 65, 4332 citas
[43]Reino, por medio de sus correspondientes diputados. 8 7 “Carta de D. Camilo Torres a D. Ignacio Tenorio, oidor de Quito”. Santafé, 29 de mayo de 1809. http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/historia/julio20/sec2.htm 8 “Decreto de la Junta Central en que manda se elija un diputado para las Cortes”. El Alter- nativo…
p. 65
[49]médico, el abogado, el teólogo, todos han sido llamados a sufragar en las asambleas primarias, […] ¡Cuántos pueblos tendrán envidia al de la Nueva Granada, viéndose destituidos del precioso derecho de tomar parte en sus propios negocios públicos! ¡Cuántos pueblos han derramado inútilmente su sangre por recuperarlo y…
p. 433
34Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · p. 41, 832 citas
[44]the Fatherland.” 13 By seeing everything from one position, the literati were able to exclude other fields of vision. Their position, however, was a weak and fragmentary one. To understand why, we should map the positions from where literati spoke. B o g o t á, a L e t t e re d C i t y As Michael Shapiro has pointed…
p. 83
[45]“embarrassing dilem- ma” was solved not by entirely rejecting the European vision, but by the creation of a sense of equality and a distancing from Europeans, as is reflected in the double mission of “countering the savage spirit” and “the ignorance of the masses” and, at the same time, struggling against “Western…
p. 41
35Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 4401 cita
[46]con esta discusión entabla da ya hace demasiado tiempo. Si se mira de cerca el funcionamiento real del sistema, pronto se percibe que existían relaciones concretas de poder entre los funcionarios españoles y los administrados, los llamados colonos o «españoles americanos», a quienes se identifica simplemente con los…
p. 440
36Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de GranadaPedro Fermín de Vargas · 2016 · p. 11 cita
[47]PEDRO FERMÍN DE VARGAS PENSAM i EN t OS PO l Í tic OS y MEMOR i A SO b RE l A PO bl A ció N DE l N u EVO RE i NO DE GRANADA economía economía PEDRO FERMÍN DE VARGAS PENSAM i EN t OS PO l Í tic OS y MEMOR i A SO b RE l A PO bl A ció N DE l N u EVO RE i NO DE GRANADA Vargas, Pedro Fermín de, 1762-1830, autor…
p. 1
37Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · p. 521 cita
[48]estaba conformada por publicistas de la élite bogotana, afines a los nacientes partidos liberal y conservador, y tuvo como uno de sus objetivos prin- cipales las discusiones literarias y la conformación de una biblioteca nacional en la que se publicaran tanto las obras de los autores contemporáneos como las que habían…
p. 52
38Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 1971 cita
[50]y ganados. Así, la política se alimentó de formas múltiples de so- cialización, que se expresaron desde los inicios del siglo xix mediante sociedades masónicas, populares, religiosas, democráticas y de artesanos; algunas de ellas sirvieron de apoyo a dirigentes liberales, dentro de una visión más po- pulista del…
p. 197
39Historia doble de la Costa. Tomo 2: El Presidente NietoOrlando Fals Borda · 2002 · p. 991 cita
[52]de 1833, con la venia del Supremo Consejo del oriente Neogranadino, fundado cuatro días antes). El abogado Antonio Benedetti, entonces teniente de las milicias locales y compañero de Nieto en la plaza, pertenecía al grupo de funda- dores. No tuvo dificultades en presentar como aprendiz o luba- tón a J u a n J o s é en…
p. 99
40Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · p. 1, 32 citas
[53]27 Capítulo I Instaurar una tradición: las porfías de la historia nacional En el siglo aparecieron las primeras obras que utilizaron la noción de pasado para consagrar los XIX orígenes de la República. Las condiciones posteriores a la Independencia permitieron que los hombres de letras que elaboraron ejercicios de…
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[54]relatos históricos en este clima de ideas se expresaron en los modos en los que representaron la realidad. La moralización debía estar acompañada de “una imaginación viva y una ardiente fantasía” para que el historiador pudiera conmover los sentimientos. El relato “fiel de los hechos” debía tener un tono dramático que…
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