José de Ezpeleta
Pre-independencia
La biografía
José Manuel de Ezpeleta gobernó la Nueva Granada desde finales de julio de 1789 hasta comienzos de enero de 1797, cerca de siete años y medio. Militar nacido en Barcelona dentro de una familia navarra, llegó después de una larga carrera imperial y combinó patronazgo cultural, reforma administrativa y defensa del orden monárquico. Bajo su gobierno se sostuvo la Expedición Botánica, apareció el Papel Periódico y se nombró a Manuel del Socorro Rodríguez director de la Real Biblioteca. También se investigaron y castigaron la impresión clandestina de los Derechos del Hombre y otros episodios de 1794. El libro utilizado por Antonio Nariño no se lo entregó Ezpeleta, sino el capitán Cayetano Ramírez de Arellano. La idea de que las reformas borbónicas produjeron los instrumentos de su futura impugnación es una interpretación historiográfica útil, no una consecuencia automática demostrada por esos hechos.
Línea de vida
- 1789
Recepción en Santafé y llegada al virreinato
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Las fiestas de recepción del virrey Ezpeleta tuvieron lugar el 1 de agosto de 1789. Llegó después de haber gobernado La Mobila y Cuba. Por encargo suyo, Manuel del Socorro Rodríguez, letrado nacido en Bayamo, llegó a Santafé en 1790 y fue nombrado director de la Real Biblioteca.
- 1791
Fundación del Papel Periódico de Santafé
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El 9 de febrero de 1791 apareció el primer número del Papel Periódico de la Ciudad de Santafé de Bogotá, editado por Manuel del Socorro Rodríguez bajo el amparo institucional de Ezpeleta. La publicación llegó al número 265 el 6 de enero de 1797, después de casi seis años; el mando de Ezpeleta había durado cerca de siete años y medio.
- 1793
Nariño imprime los Derechos del Hombre
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En diciembre de 1793 Antonio Nariño tradujo e imprimió clandestinamente los Derechos del Hombre a partir del tercer tomo de una historia de la Revolución francesa de Kerversau y Clavelin. El libro pertenecía al capitán Cayetano Ramírez de Arellano, sobrino de Ezpeleta, quien se lo había prestado; no fue entregado personalmente por el virrey.
- 1794
Pasquines e investigaciones de 1794
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El 19 de agosto de 1794 aparecieron pasquines en Santafé. Las pesquisas llevaron a tres investigaciones distintas pero relacionadas: pasquines, tentativa de sublevación e impresión de los Derechos del Hombre. Nariño, Francisco Antonio Zea, Manuel Ignacio Fróes de Carvalho y otros acusados afrontaron expedientes y desenlaces diferentes.
- 1796
Relación de mando: diagnóstico del virreinato
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Ezpeleta fechó en 1796 su relación de mando, fuente central para estudiar cómo el gobierno saliente describía la población, la enseñanza, la hacienda y la infraestructura. El documento recomendó mejoras graduales y reconoció límites administrativos; caracterizar su tono como realismo moderado es una interpretación.
- 1797
Entrega del mando y carrera peninsular
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A comienzos de enero de 1797 Ezpeleta entregó el mando a Pedro Mendinueta; las fuentes discrepan entre los días 2 y 3. Ese año fue nombrado capitán general de Castilla la Nueva y gobernador del Consejo de Castilla. Ejerció en Cataluña desde 1807 y fue virrey de Navarra entre 1814 y 1820.
La semblanza: un funcionario ilustrado en el filo del siglo
Ezpeleta llegó a la Nueva Granada precedido por una larga hoja de servicios militares y gubernativos. Había servido en campañas del Caribe vinculadas a Bernardo de Gálvez, gobernado La Mobila entre 1780 y 1781 y ejercido como gobernador y capitán general de Cuba entre 1785 y 1789. Estaba casado con María de la Paz Enrile y Alcedo —no María Josefa—, quien lo acompañó en Santafé y fue elogiada por cronistas posteriores. Llegó al virreinato como un funcionario experimentado de la monarquía, aunque esa trayectoria no permite atribuirle sin más dominio equivalente sobre hacienda, fronteras y todas las ramas del gobierno.
Su gobierno se inscribe en la fase madura de las reformas borbónicas. Recibió el mando de Francisco Gil y Lemos, quien había administrado interinamente después de Antonio Caballero y Góngora, y lo entregó a Pedro Mendinueta a comienzos de enero de 1797; las fuentes consultadas discrepan entre los días 2 y 3. En 1794 coincidieron en Santafé tres investigaciones relacionadas pero distintas: la de los pasquines, la de una tentativa de sublevación y la de la impresión de los Derechos del Hombre. Reunirlas en un único desmontaje de la esfera pública borra diferencias de autores, pruebas, cronología y desenlaces judiciales.
Cronistas y semblanzas posteriores recordaron favorablemente a Ezpeleta y a su esposa María de la Paz Enrile y Alcedo, elogiada por su belleza y virtudes. También le atribuyeron admiración por la Sabana y la organización de un paseo al Salto de Tequendama con familias distinguidas de la capital. Esos relatos documentan una memoria de sociabilidad virreinal, pero no prueban por sí solos un carácter bondadoso ni permiten medir cuánto afecto le profesó el conjunto de los santafereños. Conviene conservar la escena como tradición biográfica y no como retrato psicológico incontrovertible.
Los orígenes de un despotismo ilustrado tardío
La Nueva Granada de finales del siglo XVIII recibió el efecto acumulado de reformas fiscales y conflictos anteriores. Las estimaciones disponibles sitúan los ingresos ordinarios cerca del 2,95% del producto en 1761-1765 y del 10,39% en 1796-1800; son reconstrucciones económicas para quinquenios, no una tasa anual observada directamente. Otro cálculo de 2,4 millones de pesos anuales, con unos 770.000 procedentes de tabaco y aguardiente, corresponde a la última década del régimen colonial y rebasa ampliamente el gobierno de Ezpeleta. El alza de estancos, precios y controles contribuyó al descontento que estalló en 1781, junto con otros agravios políticos, locales y económicos.
Aquel movimiento, precipitado por las medidas del regente Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres, había sido negociado por Caballero y Góngora en las Capitulaciones de Zipaquirá con Juan Francisco Berbeo, después anuladas una vez reforzada militarmente la capital. José Antonio Galán, que rechazó las condiciones y quiso continuar la lucha, fue apresado cerca de Onzaga, conducido a Santafé y ejecutado junto a otros cabecillas. La rebelión no fue un grito de independencia —distaba mucho de serlo—, pero expresó el deseo de un gobierno con cara más criolla y dejó en la memoria pública una huella que resonaría durante décadas. Cuando Ezpeleta tomó posesión, ese recuerdo estaba fresco tanto en el pueblo neogranadino como en las autoridades españolas, y condicionaba cualquier lectura oficial de la disidencia.
La Real Expedición Botánica había comenzado en 1783 por iniciativa virreinal de Caballero y Góngora y bajo la dirección de José Celestino Mutis. Ezpeleta heredó y sostuvo esa empresa científica, que articulaba conocimiento natural, utilidad económica y patronazgo imperial. Mutis había llegado en 1761 como médico del virrey Pedro Messía de la Cerda y enfrentó en 1774 una controversia sobre la enseñanza copernicana; Caballero, llegado como arzobispo en 1779, no pudo haber impedido una supuesta expulsión en la etapa inicial. Algunos integrantes de la Expedición participaron después en la Independencia, pero la historiografía reciente discute que el proyecto hubiera gestado de manera silenciosa y necesaria una conciencia nacional diferenciada.
Ezpeleta gobernó sobre una combinación de tensiones fiscales, memoria comunera, circulación ilustrada y noticias atlánticas. La Revolución francesa comenzó en 1789 y la experiencia estadounidense era anterior, pero su recepción en Nueva Granada fue desigual y mediada por impresos, rumores y redes letradas. Esos elementos contribuyeron al contexto de la crisis de 1794, sin demostrar que una fórmula de cuatro causas produjera necesariamente la primera crisis política moderna del virreinato ni que todos los actores interpretaran del mismo modo los acontecimientos externos.
La trayectoria: gobernar entre reformas, tertulias y sospechas
La relación de mando que Ezpeleta fechó en 1796 es una fuente central para estudiar cómo el gobierno describía la población, la enseñanza, la hacienda y la infraestructura del virreinato. Allí recomendó mejoras graduales y reconoció obstáculos para reorganizar asentamientos y jurisdicciones. Puede leerse como un ejemplo de prudencia administrativa, pero expresiones como temple moderado, ausencia de dramatismo o realismo interior son interpretaciones del tono documental, no rasgos psicológicos demostrados. La relación informa sobre prioridades y límites declarados por el gobierno saliente; no ofrece una ventana transparente a la personalidad del virrey.
En materia de enseñanza, Ezpeleta informó que se establecían escuelas públicas en barrios de la capital donde hacían falta, con maestros sostenidos por una dotación atribuida a Caballero y Góngora. Para poblaciones de fuera propuso financiar primeras letras con rentas de propios cuando las hubiera. También reconoció las dificultades de reformar corregimientos y de recaudar en lugares apartados mediante alcaldes anuales, sin salario y sujetos a redes locales. Su sucesor Mendinueta amplió después el diagnóstico sobre bajos sueldos, selección de funcionarios y abusos. El documento permite verificar esas observaciones; no el orgullo mesurado que el artículo atribuía a su autor.
Entre las obras públicas de su gobierno sobresalen el camino y los camellones hacia el norte de Santafé y el Puente del Común sobre el río Bogotá, pieza clave de la ruta a Zipaquirá. El puente de cinco arcos fue diseñado por el ingeniero Domingo Esquiaqui y quedó concluido el 31 de diciembre de 1792, según su inscripción. Estas intervenciones facilitaron el tránsito y el comercio, aunque su ejecución dependió de técnicos, trabajadores, financiamiento y autoridades locales y no debe reducirse a una destreza personal del virrey.
Ezpeleta gobernó una plaza militar delicada y en su relación informó sobre ejercicios e instrucción del regimiento auxiliar de Santafé. La composición social de las fuerzas, sin embargo, variaba por región, arma y período. El estudio de Allan J. Kuethe subraya que Santafé fue precisamente una guarnición donde los criollos no lograron dominar el cuerpo veterano debido a precauciones destinadas a conservar una fuerza leal. Por eso los porcentajes regionales o posteriores a 1800 no prueban que, durante el gobierno de Ezpeleta, la milicia santafereña se estuviera criollizando silenciosamente por la base.
La red: Mutis, Rodríguez, Nariño y los circuitos que patrocinó
Ezpeleta fue uno de los patronos institucionales de la cultura letrada. Por encargo suyo, Manuel del Socorro Rodríguez —nacido en Bayamo, no en La Habana— llegó a Santafé en 1790 y fue nombrado director de la Real Biblioteca. Rodríguez editó el Papel Periódico de la Ciudad de Santafé de Bogotá, cuyo primer número apareció el 9 de febrero de 1791 y cuya serie llegó al número 265 el 6 de enero de 1797. El periódico duró casi seis años, mientras el mando de Ezpeleta se extendió cerca de siete años y medio. Su salida y la pérdida de patronazgo pudieron influir en el cierre, pero las fuentes también mencionan penuria económica, críticas y dificultades de impresión; no permiten atribuirlo a una causa única ni probar una amistad personal previa entre ambos.
Ezpeleta sostuvo la Expedición Botánica, la Real Biblioteca, iniciativas de primeras letras y el Papel Periódico. Francisco Antonio Zea estuvo vinculado a la enseñanza y a la Expedición, pero su trayectoria política posterior no representa la de todos los naturalistas. Algunos científicos y letrados participaron después en la Independencia; otros siguieron rutas distintas, y sus posiciones cambiaron con la crisis monárquica. La imagen del despotismo ilustrado que cultivó la razón y cosechó necesariamente subversión es una interpretación retrospectiva. El patronazgo institucional está documentado; la intención íntima del virrey y una consecuencia política uniforme no lo están.
El punto de quiebre fue el proceso contra Antonio Nariño, antiguo tesorero de diezmos y propietario de la Imprenta Patriótica, donde trabajaba Diego Espinosa. En diciembre de 1793 tradujo e imprimió clandestinamente la declaración francesa a partir del tercer tomo de Historia de la Revolución de 1789 y del establecimiento de una Constitución en Francia, obra de François-Marie de Kerversau y G. Clavelin. El volumen pertenecía al capitán de caballería Cayetano Ramírez de Arellano, sobrino de Ezpeleta, quien se lo había prestado a Nariño. No era una obra de Galart de Montjoie ni un libro entregado personalmente por el virrey; por tanto, Ezpeleta no puso involuntariamente el texto en circulación mediante ese préstamo.
La impresión no provocó una reacción oficial inmediata: las autoridades la descubrieron durante las pesquisas abiertas después de los pasquines de agosto de 1794. Los expedientes sobre pasquines, tentativa de sublevación y Derechos del Hombre fueron tres causas distintas, aunque conectadas por la alarma oficial. Nariño fue encarcelado el 29 de agosto de 1794 y sentenciado el 28 de noviembre de 1795 a diez años de presidio en África, confiscación de bienes y destierro perpetuo de América. Escapó en Cádiz el 17 de marzo de 1796 y viajó por Francia e Inglaterra antes de regresar en 1797. Los demás acusados tuvieron procesos y resultados diversos; no cabe resumirlos como una sola causa de sedición seguida de absolución colectiva.
Los inventarios de la biblioteca de Nariño muestran una colección amplia y heterogénea de clásicos, historia, religión, derecho, medicina, ciencias y autores ilustrados. Las cifras varían según el momento y el inventario; una incautación registró 672 títulos en 1.803 volúmenes. Los libros circulaban por compra, préstamo y venta y no puede calificarse toda la colección como introducida clandestinamente. La biblioteca ayuda a reconstruir prácticas de lectura de una élite letrada, pero no es un mapa completo de una conciencia criolla única ni estaba ligada a un supuesto préstamo personal de Ezpeleta.
Nariño también enfrentaba un alcance en las cuentas de diezmos que administraba como tesorero. La confiscación de sus bienes y la actuación de fiadores entrelazaron el expediente fiscal con las consecuencias patrimoniales del proceso político. Nariño sostuvo después que había presentado finiquito y que no debía suma alguna; otras reconstrucciones discuten montos, plazos y responsabilidades. La evidencia consultada no permite afirmar como hecho cerrado que el caso de los Derechos del Hombre se hubiera fabricado para exigir fondos antes del vencimiento ni que sus créditos superaran inequívocamente la deuda. Son asuntos relacionados, pero jurídicamente distintos.
La crisis de 1794: pasquines, sedición y el reflejo del miedo
El 19 de agosto de 1794 aparecieron pasquines en Santafé, episodio investigado como posible desafío al orden colonial. Esa causa involucró a jóvenes como Luis Gómez, Pablo Uribe, José María Durán y José de Arellano y coincidió con pesquisas sobre una tentativa de sublevación. Durante esas averiguaciones salió a la luz la impresión hecha por Nariño meses antes. Las autoridades conectaron los episodios bajo una misma alarma frente a la sedición, pero los tramitaron en tres investigaciones distintas; por eso no corresponde presentar pasquines en diversas ciudades ni declarar que el impreso fue el detonante principal de todos los procesos.
La crisis tuvo un contexto atlántico: las experiencias francesa y estadounidense ofrecieron lenguajes políticos tanto a lectores como a autoridades. Su circulación en Nueva Granada fue selectiva y desigual, y no existe una medida única que permita ordenar cuál influencia fue mayor para toda la generación criolla. En el caso documentado, Ezpeleta no había facilitado el libro a Nariño; el volumen provenía de Cayetano Ramírez de Arellano. La reacción gubernativa puede estudiarse como parte del temor imperial a la sedición, sin convertirla en el súbito cambio de mirada provocado por un préstamo personal que nunca ocurrió.
La respuesta oficial ocurrió en un contexto de tensiones fiscales, competencia por cargos, memorias de 1781 y circulación atlántica de noticias e impresos. La historiografía pondera de manera distinta cada factor y no permite demostrar el contrafactual de que cualquier otro virrey habría actuado igual. Sí es verificable que bajo Ezpeleta coexistieron el patronazgo del Papel Periódico y de la Expedición con los procesos de 1794-1795. Leer esa coincidencia como prueba de que las reformas borbónicas generaron los instrumentos de su propia impugnación es una tesis interpretativa, no un hecho causal autosuficiente.
Expediciones, bibliotecas, periódicos y tertulias ampliaron espacios de lectura y sociabilidad dentro del orden monárquico. Algunos letrados usaron después esas competencias y redes en proyectos reformistas o republicanos, pero no todos compartieron una conciencia política homogénea ni la ciencia abierta funcionó como antesala necesaria de política clandestina. Los estudios sobre el Papel Periódico muestran además que difundió saberes ilustrados y propaganda de la monarquía, la Iglesia y el virrey. La relación entre esfera pública, identidad criolla e Independencia debe presentarse como debate historiográfico y no como una cadena ya resuelta.
La expresión despotismo ilustrado es una categoría analítica usada para describir gobiernos que promovieron conocimiento y reformas dentro de una monarquía autoritaria. Ezpeleta apoyó publicaciones, enseñanza, ciencia e infraestructura y, a la vez, defendió el orden real ante lo que las autoridades juzgaban sedición. La documentación fiscal confirma la importancia del recaudo, pero no demuestra que fuera su única preocupación ni permite afirmar qué pensó íntimamente cuando objetivos culturales y políticos entraron en tensión. Su gobierno combinó prioridades imperiales que a veces fueron compatibles y a veces conflictivas.
La huella: salida, epílogo y lectura larga
Ezpeleta entregó el mando a Pedro Mendinueta a comienzos de enero de 1797, tras cerca de siete años y medio de gobierno; las fuentes discrepan entre los días 2 y 3. El número 265 y final del Papel Periódico apareció el 6 de enero. La proximidad cronológica hace plausible que la salida de su patrono afectara la publicación, pero no prueba por sí sola una dependencia exclusiva. Las fuentes mencionan también penuria, críticas y dificultades de impresión. Tampoco permiten convertir el cierre en efecto directo de una disciplina general de los letrados después del proceso contra Nariño.
Ezpeleta no pasó directamente del gobierno de Nueva Granada al Virreinato de Navarra. En 1797 fue nombrado capitán general de Castilla la Nueva y gobernador del Consejo de Castilla y recibió el título de conde de Ezpeleta de Beire. Ejerció la Capitanía General de Cataluña desde 1807, atravesó la invasión napoleónica y sufrió cautiverio durante la guerra. Fue virrey de Navarra entre 1814 y 1820, cuando el inicio del Trienio Liberal puso fin al cargo. Murió en Pamplona el 23 de noviembre de 1823. Esa larga carrera está documentada; cualquier lucidez retrospectiva sobre la desmembración americana pertenece a la interpretación biográfica.
La relación entre Ilustración, conocimiento territorial e Independencia no es lineal. Una tradición historiográfica vio en la ciencia y la identidad criolla condiciones preparatorias de la ruptura; trabajos recientes advierten contra proyectar el desenlace republicano sobre instituciones creadas para servir al imperio. Las reformas proporcionaron recursos, lenguajes y espacios que distintos actores apropiaron de maneras cambiantes, junto con guerras, crisis de soberanía y conflictos locales posteriores. El gobierno de Ezpeleta forma parte de ese proceso, pero no puede identificarse como la fase en que una química interna empezó necesariamente a producir la Independencia.
La crisis de la década de 1790 admite explicaciones fiscales, corporativas, locales, imperiales y atlánticas, y Ezpeleta no fue su causa individual. También sería anacrónico describirlo simplemente como un funcionario atrapado por las consecuencias políticas inevitables de ilustrar a sus súbditos. Comuneros, pasquines, proceso contra Nariño y Junta de 1810 tuvieron actores, escalas y coyunturas distintas. La historiografía puede relacionarlos, pero no constituyen una cadena causal única ni prueban que bajo Ezpeleta la esfera pública criolla apareciera y fuera disciplinada por primera vez.
La memoria de Ezpeleta combina su patronazgo del Papel Periódico y de la Expedición con los procesos políticos desarrollados bajo su gobierno. Las escenas amables —el paseo al Tequendama y los elogios a María de la Paz Enrile y Alcedo— proceden de tradiciones biográficas que deben atribuirse. Nariño, por su parte, fue sentenciado por la Real Audiencia en 1795 y enviado hacia el presidio africano, aunque escapó en Cádiz en 1796. La coexistencia de patronazgo y represión es históricamente relevante, pero no demuestra que el proyecto ilustrado tuviera por lógica interna inevitable castigar el fruto político que él mismo había producido.
El Semanario del Nuevo Reino de Granada comenzó el 3 de enero de 1808, circuló semanalmente en 1808-1809 y tuvo una Continuación mensual desde 1810. Ha sido estudiado como un espacio de saber territorial e identidad criolla, pero su relación con el Papel Periódico, el caso Nariño y la Junta de 1810 no forma una línea recta. El legado de Ezpeleta reside en la coexistencia de patronazgo cultural, administración reformista y defensa del orden monárquico. No fundó una conciencia criolla ni fue el punto exacto en que la lealtad empezó a producir ruptura; esa fórmula pertenece a una lectura teleológica que la investigación debe matizar.
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Documentos y fragmentos citados
29 documentos · 39 fragmentos01Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · Página 3461 cita
[1]y la de los virreyes Eslava, escrita por el oidor Ber á s- tegui (1751), Sol í s (1760), Mess í a de la Zerda (1772), Guirior (1776), Caballero y G ó ngora (1789), Ezpeleta (1796), Mendinueta (1803), Montalvo (1818), se cuentan entre los m á s valiosos docu mentos que dej ó el gobierno colonial para el estudio de la…
p. 346
02Memorias para la historia de la medicina en Santafé de BogotáPedro María Ibáñez · 2017 · Página 461 cita
[2]Derechos del Hombre, y las ideas propagadas por tal publicación fueron consideradas subversivas por el Gobierno colonial, y comprometieron en causa por se- dición a todos los que en tal publicación hubieran tenido parte. Entre otros distinguidos ciudadanos resultaron com- prometidos don Francisco Antonio Zea,…
p. 46
03Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · Página 491 cita
[3]Granada que nos ha dejado el señor arzobispo virrey. Ezpeleta escribe pacientemente, que no es posible procurar obtener una modificación de la población del virreinato. Se inclina sin cólera ni desesperación ante la ineludible necesidad histórica: «Prescindiendo de entrar en el examen de si la población del Reino es…
p. 49
04Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · Páginas 176, 178, 2023 citas
[4]relación del virrey Ezpeleta. Sólo añadiré -dice el virrey después de referirse a la situación de los estudios superiores- que para la enseñanza de las primeras letras en esta capital se está tratando de poner escuelas públicas en los ba- rrios en donde hacen falta, y se halla este pro- yecto en buen estado,…
p. 202
[31]sustitución de él y en cierta forma para llenar sus funciones, para el Nuevo Reino, bajo Carlos III se creó la institución de la Regencia. En la Real Orden del 25 de marzo de 1783, dirigida a la Audiencia de Quito, con motivo de la lle- gada del regente para ese territorio, se acompa- ñaba la Ordenanza de Intendentes…
p. 178
[33]y de lo mucho que a ellas ocurre, y el que siempre han tenido los alcaldes ordinarios que han ma- nejado la Hacienda en estos lugares retirados, como que lo hacen por un año, sin sueldo y entre sus compatriotas. Pero es menester soste- ner a los puestos y a los que se pusieren; porque es mucho lo que los hacen padecer…
p. 176
05Crónicas de BogotáPedro María Ibáñez · 2014 · Página 821 cita
[5]que se distinguía por su belleza y por sus virtudes. Estas condiciones hicieron que estos Virre- yes fueran sinceramente estimados por los colonos. Ezpeleta admiró la belleza de la Sabana de Bo- gotá, y manifestó vivísimos deseos de conocer el Salto de Tequendama. Pasadas las fiestas de la cere- monia de la recepción…
p. 82
06Peregrinación de AlphaManuel Ancízar · 2016 · Página 261 cita
[6]- tanos laterales, facilitando el comercio y comunicación entre Bogotá y Zipaquirá, es uno de los muchos testimo - nios que de su ilustración y bondad dejó en este país el virrey Ezpeleta. Regresé a la pseudoposada y hallé a mi compañero confortablemente acostado sobre el pellón de su silla con los zamarros por…
p. 26
07Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · Páginas 14, 162 citas
[7]dida. El 2 de diciembre del mismo año se reanudó pero ya en el taller denominado: "Imprenta. Patriótica", que funcionaba en la Plazuela de la Iglesia de San Carlos, cuyo 13 propietario era don A n to n io Nariño. A llí se sacaron los últimos seis números del "PAPEL PERIODICO." El impresor de esta tercera tipografía,…
p. 16
[16]Jubilado, Regente que ha sido de estudios en este Convento Máximo, y Colegio del Seraphico Doctor S. Buenaventura. Ex-Custodio de esta Provincia, Examinador Synodal de este Arzobispado, y actual Misionero en la Jurisdicción de Tunja, Velez y el Socorro". PRELUDIOS DEL PERIODISMO El 12 de jul ¡o de 1785, un movimiento…
p. 14
08La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · Página 1031 cita
[8]que habría de alcanzarse s i guiendo las leyes eternas de la naturaleza y la razón. Es esta concepción integral de la transformación de la sa - ciedad humana, con sus implicaciones revolucionarias, la que anima a pensadores como Rousseau a escribir tratados como el Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los…
p. 103
09Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · Página 1831 cita
[9]frutos vegetales y sobre las crías de los animales, con destino al servicio del culto. Precisamente Antonio Nariño, quien era recaudador de ellos, incurrió en un desfalco al no poder presentar los dineros confiados a su custodia, en el momento en que se le exigían. Sin embargo, para juzgar su conducta hay que tener en…
p. 183
10Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · Página 141 cita
[10]circular el escrito, que tradujo de la lengua de Voltaire. El impacto y la indignación que el suceso produjo en las autoridades se revelaron en su reacción: Nariño fue condenado a diez años de cárcel, extrañamiento perpetuo de América y confiscación de todos sus bienes. Esto último permitió conocer cuánta avidez…
p. 14
11Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · Página 2921 cita
[11]llegó a las autoridades que entraron en pánico y asociaron la publicación de ese documento a una conspiración anti-hispánica en marcha, sobre la cual veían indicios en otras ciudades a través de pasquines, que como lo mostró posteriormente García Márquez en su novela sobre “La Violencia”, La mala hora, no sólo son de…
p. 292
12Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · Páginas 120, 122, 1283 citas
[12]u e el gobierno real tuviera u n a cara m ás criolla. Esto distaba m u cho del grito de in d ependencia, pero re p resen ta b a un paso hacia u n sentim iento nacionalista. En los años siguientes, ni el p u eblo neogranadino ni sus gober nantes españoles o lv id aro n la rebelión d e los C om uneros. Los sucesos de…
p. 128
[19]o r el tem a, poco se hizo al respecto, acaso p o rq u e los gastos m ilitares absorbían g ran p arte d e los recursos fiscales. A p a rtir d e la décad a d e los años 1790, los criollos ilu strad o s com enzaron a c u lp ar cada vez m ás al régim en español p o r no tom ar m ed id as ad e cu ad a s para m ejorar las…
p. 120
[26]en las ciencias n atu rales tam bién debió facilitar la introducción d e las ideas políticas de la Ilustración. Esto es difícil de com probar puesto q u e fue peligroso para las elites criollas ap o y ar públicam ente las ideas revolucionarias. Sin em bargo, p u ed e establecerse q u e los escritos bási cos de la…
p. 122
13Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Página 941 cita
[13]formar aldeas cimarronas- — no parec í an indicar m á s que la l (adicional indisciplina que los virreyes atribu í an a negros e indios. Algo m á s irritante era el creciente enfrentamiento entre americanos y espa ñ oles por el nombramiento de peninsulares en la mayor í a de los cargos, que produc í a peleas y…
p. 94
14Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · Página 161 cita
[14]entre las colonias y la metrópoli, desarrollar nuevas técnicas para la producción y el control del exce- dente exportado y, al mismo tiempo, fortalecer el Estado. Sin embargo, España prohibía la producción de textiles que podían competir con sus mercancías y continuó ejerciendo control sobre la producción y sobre los…
p. 16
15Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · Página 1101 cita
[15]febrero de 1791 con la aparición del Papel Periódico de la Ciudad de Santa Fe de Bogotá, que fundó y dirigió Ma- nuel del Socorro Rodríguez. Don Ma- nuel, nacido en La Habana, Cuba, ha- bía llegado dos años antes al Nuevo Reino de Granada en calidad de ami- Primera página del "Papel periódico de la Ciudad de Santafé…
p. 110
16Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · Página 282 citas
[17]de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser utilizados…
p. 28
[18]que uno de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser…
p. 28
17Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · Página 601 cita
[20]alumnos lo que ya se discutía en el resto de Europa: la Revolutionibus orbium coelestium de Copérnico, que sostenía que la tierra es otro planeta girando alrededor del sol, y no al revés, como querían las Sagradas Escrituras. La orden de los dominicos se fue lanza en ristre contra Mutis. No pudieron expulsarlo como…
p. 60
18El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · Página 5381 cita
[21]su pensamiento. Sarrailh revalúa el «españolismo» de Jovellanos y otros contempo- ráneos suyos, su amor a España, su sincero catolicismo, y analiza el conflicto intelectual que en ellos se produjo al querer ser fieles a la tradición nacional y al propio tiempo renovar la cultura española en todos sus aspectos desde la…
p. 538
19Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · Página 101 cita
[22]Buitrago 'Yo diré siempre con un filósofo piadoso que más me gusta Keaumur observando las polillas y dándonos remedios para poner a cubierto nuestras telas de la voracidad de estos insectos, que Leibni^ creando mundos" Francisco José de Caldas En el presente texto, haciendo uso de algunos conceptos desarrollados por…
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20Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Páginas 85, 88, 983 citas
[23]E 329 Sin embargo, las reformas no sólo tuvieron ese carácter, sino que también pretendieron solucionar los problemas de una sociedad que, como la neogranadina, acusó grandes cambios en el siglo XVII, cuando la población creció rápida- mente, el elemento mestizo pasó a ser el grupo mayoritario de la po- blación, se…
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[25](1818-1819). tado a través de la aplicación de las llamadas cien- cias útiles, la conciencia de habitar un territorio distinto de la metrópoli y la apropiación de una ideología diferente a aquella que sustentaba el ab- solutismo monárquico, crearon las condiciones para madurar el proceso de Independencia, el cual de…
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[32]del Socorro. En esta pro- vincia, entre el 20 de por el arzobispo Caballero y Góngora, que se ha- llaba de visita en la región, no apoyó las preten- siones del pueblo. Galán, que había llegado a Mogotes el 2 de septiembre, pertenecía al bando de quienes no creían en las promesas del arzobispo de hacer cumplir las…
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21¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · Página 481 cita
[24]en las que se representó la flora de la Nueva Granada. Pero, ya se dijo, además de estimular la formación intelectual de los criollos, los monarcas españoles también deseaban forta lecer su autoridad sobre sus reinos en América, de ahí el apodo de "déspotas ilustrados" con el que se conocería posteriormente a estos…
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22Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · Página 651 cita
[27]0,72 1,21 2,74 2,5 Impuesto/pib 2,9 % 4,7 % 10,4 % 8,4 % Fuentes: para los promedios de los quinquenios entre 1761 y 1800 en Meisel (2004); para 1810, Jaramillo, (1987) —cuenta fiscal que está posiblemente incompleta—. Los ingresos de la Corona en la última década de su dominación alcanzaron en promedio la suma de 2,…
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23Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · Página 441 cita
[28]estimó que cerca de cuatro mil personas avanzaban hacia la capital. Cuando llegaban a la actual ciudad de Zipaquirá, el arzobispo español Antonio Caballero y Góngora (designado para negociar la pacificación de la rebelión) se reúne con los líderes del movimiento, siendo el principal Juan Francisco Berbeo; es ahí que…
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24Resistencia en el San JorgeOrlando Fals Borda · 2002 · Página 1611 cita
[29]a la religión y no haber entre ellos asesinatos ni peleas, aún en sus b o r r a c h e r a s ". (En esta tarea misional González Belandres tuvo d e s p u é s sus fuertes encontrones con el p a d r e José Palacios de la Vega, a quien también se le confió, en 1787, la misión de re- ducir a los indios de San Cipriano y…
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25El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · Página 3981 cita
[30]llevaban y llevan los españoles en la propia sangre. Con esta exposición de lo que fue un sistema feu- dal teocrático-absolutista culpamos menos a un determi- nado pueblo civilizador que a la totalidad de una época. Diversos levantamientos de mayor o menor magni- tud, como el de los Comuneros del año 1781 en Colombia,…
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26Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · Página 1761 cita
[34]habían desempeñado funciones no insignificantes en España y en algunas de sus colonias 162, y de una «Sociedad Patriótica de Comercio». 161 Dio 21.500 habitantes para fines de 1800. 162 También trataba del establecimiento de esa institución el virrey Mendinueta ([R-4], pág. 488) y parece que se llevó a efecto en…
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27Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · Páginas 35, 382 citas
[35]conde de Guibert. 38 Pero domina la literatura corriente del siglo XVIII. que convierte a la batalla en un estricto ballet ordenado según una estricta partitura. Las sabias maniobras exigidas por la estrategia de Federico exigen repetidos entrenamientos, sobre todo los cambios de formación, que se deben ejecutar con…
p. 38
[37]del desafío a su autoridad. 20 Sin embargo, se deben evitar unas conclusiones demasiado generales: si en Popayán, así como en Santa Fe de Bogotá, son claras las tensiones entre el Ejército y el cuerpo civil, en Cartagena o en Venezuela reina una armonía relativa. Una evolución continental justifica este relativo…
p. 35
28Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · Páginas 35, 382 citas
[36]conde de Guibert. 38 Pero domina la literatura corriente del siglo XVIII. que convierte a la batalla en un estricto ballet ordenado según una estricta partitura. Las sabias maniobras exigidas por la estrategia de Federico exigen repetidos entrenamientos, sobre todo los cambios de formación, que se deben ejecutar con…
p. 38
[38]del desafío a su autoridad. 20 Sin embargo, se deben evitar unas conclusiones demasiado generales: si en Popayán, así como en Santa Fe de Bogotá, son claras las tensiones entre el Ejército y el cuerpo civil, en Cartagena o en Venezuela reina una armonía relativa. Una evolución continental justifica este relativo…
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29Gran Bretaña y la Independencia de Venezuela y ColombiaD. A. G. Waddell · 1983 · Página 1451 cita
[39]rebelión de Quito pudo ser aplastada. Para salvaguardar la protección de Santa Fe, cuyo regimiento había sido enviado prácticamente en su totalidad a Quito, se llevaron tropas de un regimiento de Cartagena. Cuando estos refuerzos llegaron a Santa Fe, el Virrey adoptó medidas en contra aquéllos que se tenía sospechas…
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