Ensayo · Transversal · —
El resguardo y la política indígena tardocolonial en la Nueva Granada
Entre 1750 y 1890, el resguardo indígena operó simultáneamente como escudo comunal y mecanismo de disolución, mientras las comunidades indígenas desplegaban una conducta política racional y pragmática frente al Estado colonial y republicano. La paradoja del dispositivo y la agencia indígena cuestionan tanto la imagen del indígena pasivo como la idea de una ruptura entre el orden borbónico y el liberal.
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La respuesta en breve
El resguardo fue un dispositivo paradójico que protegió la forma jurídica de la propiedad comunal mientras disolvía su contenido demográfico y económico: la monetización del tributo introdujo la economía de mercado en núcleos de economía natural, y la mestización absorbió comunidades enteras sin necesidad de decreto. La política borbónica de remates entre 1775 y 1780 y la extinción liberal del siglo XIX respondieron a una racionalidad fiscal e individualista común, más que a una ruptura ideológica. Frente a ese proceso, las comunidades indígenas —wayúu, kuna, chimila, antioqueñas— desplegaron un repertorio variable de alianza, litigio, neutralidad y resistencia armada que revela un cálculo pragmático sostenido, incompatible con la imagen del sujeto pasivo o anti-moderno.
La historiografía se divide entre tres lecturas del resguardo: la proteccionista, que subraya el amparo jurídico y la propiedad colectiva garantizada por la Corona; la disolvente, que insiste en que la arquitectura fiscal del dispositivo —tributo en moneda, concentración forzada, arrendamiento a mestizos— generó las condiciones de su propio colapso; y la agencial, que desplaza el eje hacia las estrategias indígenas efectivas. La tensión más profunda enfrenta a quienes leen los remates borbónicos y la extinción liberal como episodios discontinuos —la república como traición a una institución benéfica— con quienes los leen como continuidad de propósito: la misma racionalidad fiscal-individualista con vocabulario distinto, de José Campuzano en 1779 a los agrimensores liberales de la década de 1860. Un segundo eje de debate concierne a la conducta indígena: si la resistencia wayúu, kuna o chimila fue posible por capacidad bélica e identitaria sostenida, mientras las redes afrodescendientes del Caribe colombiano no lograron consolidar resistencia política equivalente por el cese temprano de importación de bozales y la dispersión geográfica, entonces la variable explicativa no es la voluntad sino los recursos identitarios y territoriales disponibles.
Ensayo completo
La lectura
Entre 1750 y 1890, el resguardo indígena fue en la Nueva Granada —y luego en Colombia— mucho más que una figura jurídica agraria: fue el terreno donde se libró, con lentitud y astucia, la larga batalla por la posición de los pueblos originarios dentro del orden colonial y republicano. La Corona lo había pensado a fines del siglo XVI como una reducción de doble filo: concentrar a los indios dispersos para tributarlos y evangelizarlos, y a la vez liberar tierras circundantes que se declararían vacas y se concederían como mercedes a españoles. Ese doble movimiento —proteger para explotar, amparar para disolver— fijó desde el principio la paradoja del dispositivo. Doscientos años después, cuando los Borbones remataron los resguardos del altiplano chibcha y los liberales del siglo XIX proclamaron su extinción, la contradicción original ya había producido sus consecuencias: una masa de campesinos desposeídos, un mercado de trabajo asalariado en formación y comunidades que, lejos de sucumbir sin resistencia, aprendieron a negociar, litigar y, cuando fue necesario, a hacer la guerra.
¿Fue el resguardo escudo comunal o mecanismo de disolución?
El resguardo es una de esas instituciones cuya evaluación divide la historiografía porque protegió y desposeyó al mismo tiempo. Preguntar si sirvió como escudo comunal o como mecanismo de disolución define cómo se lee la relación entre el Estado —borbón, republicano temprano, liberal radical— y las poblaciones indígenas, y qué se entiende por agencia política en un sujeto colonial. Si el resguardo fue solo trampa, la comunidad indígena aparece como víctima estructural, atrapada en un dispositivo que la fijaba para exprimirla. Si fue solo escudo, la extinción liberal parece una traición externa a una institución benéfica. Ninguna de las dos versiones aguanta el peso del archivo: el resguardo fue las dos cosas a la vez, y las comunidades lo supieron desde muy temprano.
De la respuesta depende también la lectura de dos rupturas mayores: la política borbónica de remates entre 1775 y 1780, y la extinción liberal republicana del siglo XIX. Si son procesos discontinuos, la independencia habría inaugurado un tratamiento nuevo; si son continuos, la ideología liberal apenas completó lo que la fiscalidad borbónica había empezado. El archivo se inclina hacia la segunda opción, aunque nunca de manera automática ni homogénea.
¿Qué lecturas se disputan el sujeto?
Tres lecturas se disputan el sujeto. La primera —proteccionista— subraya que la Corona diseñó el resguardo como amparo frente a la voracidad de encomenderos y estancieros: 200 a 20.000 hectáreas otorgadas a comunidades indígenas, administradas por consejos propios, con propiedad colectiva y jurisdicción interna. Bajo la política de composiciones, esas comunidades recibieron títulos que serían invocados, litigados y defendidos durante siglos. La segunda —disolvente— insiste en que la misma arquitectura del resguardo generó las condiciones de su colapso: concentración forzada, tributo pagado en moneda, introducción de la venta de fuerza de trabajo para cubrirlo y creciente presencia de arrendatarios mestizos en tierras cada vez más pequeñas. La tercera —agencial— desplaza el eje: importa menos si el dispositivo era bueno o malo en abstracto que cómo lo usaron las comunidades, y qué margen de maniobra les dio frente al Estado.
Las tres lecturas se han sostenido con evidencia real, y la disputa tiene apuestas ideológicas visibles: quienes ven al resguardo como escudo tienden a leer la extinción liberal como ruptura violenta; quienes lo ven como trampa capitalizadora leen la continuidad borbónico-liberal como una sola política de mercantilización de la tierra y del trabajo. Todas se juegan en el mismo tablero: la conducta indígena efectiva.
¿Cómo produjo la arquitectura fiscal el vicio de origen?
Desde su implantación entre 1595 y 1642, el resguardo cumplió tres funciones que hoy leemos como incompatibles y que en la lógica colonial se sostenían mutuamente. Concentró poblaciones dispersas —limitación severa para pueblos de tradición nómada— para facilitar la extracción de tributo. Conservó una reserva de mano de obra indígena disponible para el sistema económico español mediante la mita, el concierto y otras formas de trabajo forzado. Y liberó tierras circundantes al declararlas vacas, permitiendo mercedes a españoles.
La consecuencia más corrosiva no fue la más visible. Al fijar el tributo en moneda, la Corona forzó a los indígenas de resguardo a salir a vender su fuerza de trabajo fuera de la comunidad para conseguir el metálico con que pagar. Ese mecanismo, aparentemente técnico, introdujo la economía monetaria en núcleos de economía natural y produjo una dependencia estructural: la comunidad seguía teniendo tierra colectiva, pero sus miembros vivían ya dentro del mercado. Cuando la presión latifundista, la venta y el robo de tierras y la pobreza fiscal se sumaron, el resguardo empezó a comportarse como una institución funcionalmente capitalista antes de su extinción formal. El campesino indígena vendía trabajo, el terrateniente lo compraba barato porque el trabajador seguía anclado a su parcela comunal, y la Corona cobraba tributo con la moneda que entraba por esa vía.
Esta lectura no niega el amparo; lo relativiza. El resguardo protegió la tierra hasta cierto punto, pero abrió un flanco silencioso —la monetización del vínculo comunidad-Estado— por el que se filtró la disolución. Cuando en 1789 los vecinos de Rionegro y Marinilla, en Antioquia, redactaron un memorial explicando que la "extrema pobreza" y la "escasez de tierras" los empujaba hacia las montañas de Sonsón, describían un mundo donde la presión sobre las tierras de antiguo asentamiento ya era intolerable, y donde las tierras indígenas seguían siendo el objeto de deseo.
¿Por qué remataron los Borbones los resguardos del altiplano?
Hacia mediados del siglo XVIII, los funcionarios coloniales constataban lo que había ocurrido bajo sus pies: el 80 o 90 por ciento de la población de los antiguos pueblos de indios del Nuevo Reino era mestiza. El censo de 1778 registraba una población indígena de poco más de 150.000 personas, cuando antes de la conquista había superado probablemente los tres millones. Los libres o mestizos rondaban el 46 por ciento; los blancos, el 26; los indios, apenas un quinto. La composición demográfica había dejado obsoleta la ficción jurídica de dos repúblicas —española e india— que sostenía el sistema colonial.
Sobre esa base actuó la política borbónica. Entre 1775 y 1780, la mayoría de los resguardos de la antigua área chibcha fue disuelta o rematada. El procedimiento tenía forma reconocible: primero se concentraban varios resguardos en uno solo, generalmente en tierras distantes de los centros poblados y de menor calidad, y luego se remataban las tierras sobrantes. El destino de las tierras rematadas se bifurcó: en algunos casos acrecentaron el latifundio de las haciendas; en otros fueron adjudicadas a pobladores mestizos, originando economías campesinas de minifundio. En 1777 se registran ventas de resguardos en Popayán; en 1779, indígenas del resguardo de Beteitiva fueron trasladados por orden de José Campuzano. Los resguardos del altiplano chibcha fueron agrupados, trasladados o disueltos; únicamente en la región suroccidental mantuvieron su vigencia resistiendo tanto la política colonial como, después, la republicana.
No fue un giro civilizador de la Ilustración hacia la integración indígena, pese a la interpretación recurrente. Los indígenas que quedaban en los resguardos, casi todos culturalmente mestizos ya en el oriente colombiano, arrendaban las tierras comunales a la creciente masa mestiza. Lo que los Borbones hicieron no fue integrar sino formalizar contablemente lo que la demografía había producido: liquidar una institución cuya base tributaria se erosionaba y transferir sus tierras a un mercado más rentable. La apertura laica y racionalista sirvió de coartada; la razón operativa fue fiscal.
¿Rompió la república liberal con la lógica borbónica?
Cuando la Junta Suprema de Santafé abolió el tributo indígena en 1810 —medida ratificada en la Constitución de Cúcuta de 1821— podía parecer que la república inauguraba un tratamiento nuevo. Bolívar restableció el tributo transitoriamente en 1828, pero fue derogado definitivamente en 1832. La línea de fondo, sin embargo, no cambió. La segunda mitad del siglo XIX fue el escenario de la extinción liberal de los resguardos, impulsada por fuerzas económicas que buscaban ampliar el mercado nacional, obtener mano de obra más barata y romper la economía de autoabastecimiento indígena.
Los líderes republicanos presentaban la parcelación como camino hacia la igualdad ciudadana; la categoría misma de "indíjena" se fue armando entre saberes técnicos, leyes y fallos judiciales a menudo contradictorios entre sí. Varios resguardos de la sabana de Bogotá fueron desmantelados hacia mediados del siglo XIX, en un proceso cuya dinámica dependió menos de la eficacia técnica de los agrimensores que de la confluencia de leyes, litigios y presiones locales. No hubo consenso entre élites liberales, conservadoras, regionales y nacionales, y las comunidades indígenas opusieron resistencia constante mediante peticiones, quejas y litigios.
El resultado agrario fue previsible y devastador. La parcelación produjo minifundios antieconómicos: en Nariño, ya avanzado el siglo XX, se documentan parcelas resultantes de 500 a 700 metros cuadrados, y resguardos de 84 hectáreas repartidos entre más de cien familias con lotes de un cuarto a una hectárea. Al mismo tiempo, la descomposición de los resguardos formó una masa de campesinos desposeídos que se incorporaron como peones, aparceros y arrendatarios en beneficio de los terratenientes.
Leer los remates borbónicos y la extinción liberal como dos episodios de una misma racionalidad no exige borrar sus diferencias ideológicas. Los Borbones actuaban desde una lógica fiscal —recaudar más, controlar mejor, aprovechar la mestización— y los radicales desde una lógica de mercado —crear ciudadanos propietarios, movilizar tierra y trabajo—. Ambas coincidieron en el efecto: transferir la tierra comunal a circuitos privados y monetizar la fuerza de trabajo indígena. Entre José Campuzano en 1779 y los agrimensores liberales de la década de 1860 no hay ruptura; hay continuidad de propósito con vocabulario distinto.
¿Por qué Antioquia se disolvió sin remates?
El caso antioqueño merece detenerse aparte porque la disolución no operó allí principalmente por remate. Entre 1780 y 1800 se fundaron varios pueblos formados por grupos organizados de colonos pobres, primero cerca de las minas y después en las montañas del sur de la provincia. En 1784, el gobernador declaró que los propietarios de grandes concesiones en el sur habían perdido el derecho a la tierra por no haber ejercido "morada y labor", autorizando su ocupación por colonos. La decisión desencadenó un pleito que enfrentó durante siglo y medio a colonos y grandes propietarios.
Ese movimiento colonizador, documentado desde Sonsón, se expandió por las vertientes de la cordillera hasta el sur de Antioquia, el norte de Tolima, Caldas y el norte del Valle. En zonas periféricas —Bajo Cauca, Magdalena Medio, Nordeste y Suroeste hasta principios del siglo XIX— la colonización siguió una dinámica de frontera impulsada por oro y ganadería, con menor influencia normalizadora del Estado y la Iglesia. Todavía en la década de 1890, en Yolombó, grandes solicitantes de tierras chocaron con centenares de colonos que buscaban abrir tierras a lo largo del ferrocarril Medellín-Puerto Berrío. En Caldas, algunas familias prominentes y compañías comerciales adoptaron la política inversa: fundar poblaciones, construir caminos y promover la colonización subdividiendo y vendiendo a campesinos.
La consecuencia sobre las comunidades indígenas de Antioquia no requirió leyes especiales. Desde fines del siglo XVI, las tierras comunitarias en zonas de concentración española habían sufrido la invasión del ganado de los terratenientes, y luego la presión de blancos pobres y libres por acceder a la tierra. La mestización, el matrimonio mixto y la absorción demográfica en pueblos como San Antonio de Pereira, Sabanalarga, Cañasgordas, Sopetrán o Buriticá completaron lo que la ley no había dictado: la disolución se produjo por absorción, sin necesidad de decreto de extinción. Que ese proceso haya operado a través de instituciones nominalmente protectoras —el propio resguardo, la parroquia, el matrimonio registrado— refuerza el punto: el dispositivo protegía la forma jurídica mientras el contenido demográfico se disolvía.
¿Fue la conducta indígena cálculo o pasividad?
La imagen del indígena pasivo, ajeno al cálculo político, resistente por instinto o sumiso por naturaleza, no sobrevive al archivo. Lo que aparece es un repertorio de conductas variables —alianza, neutralidad, litigio, resistencia armada, arrochelamiento, negociación económica— que las comunidades combinaron según las circunstancias y con notable pragmatismo.
El caso wayúu es el más nítido. La península de La Guajira funcionó como zona de refugio, y los cambios ecológicos de los siglos XVII y XVIII permitieron generalizar el pastoreo, base de una economía autónoma. Pero los wayúu no se limitaron a la autarquía: se integraron a las redes de contrabando que articulaban la Nueva Granada con Venezuela, Aruba y Curazao, operando como proveedores de productos locales y mano de obra, mientras comerciantes criollos de Riohacha actuaban como intermediarios activos hacia los mercados del Atlántico Norte. Esta combinación —territorio defendido, comercio insertado, autonomía política mantenida— explica que los wayúu constituyan hoy cerca de la mitad de la población de La Guajira y sigan siendo eje sociocultural regional. Como declaró un miembro del clan Epiayú, sin territorio no hay vida cultural, ganado ni entierro de los muertos: el territorio es la condición material de la existencia colectiva.
Los kunas del Darién eligieron otra combinación: resistencia armada sostenida, con incendio de Montería en 1779, bloqueo del paso en San Bernardo del Viento y uso de armamento obtenido de piratas ingleses y corsarios franceses. Su población había sido reducida a la mitad, unas 8.000 personas, pero mantuvieron autonomía política mediante presión militar continuada. Los chimilas de la Sierra Nevada y el valle del Ariguaní, más presionados y disminuidos, no fueron exterminados: los censos modernos reportan alrededor de 1.500 sobrevivientes.
En Túquerres, en 1800, indios y mestizos rebeldes mataron al corregidor y a su hermano; tres acusados fueron condenados a muerte. Cerca del río Nechí, según el relato del misionero Palacios de la Vega, la resistencia a la reducción incluyó unos trescientos hombres y más de doscientas mujeres arrocheladas —indios, zambos, mulatos y negros— liderados por Antonio López, un "mulato-indio" que actuaba, según se dijo, bajo órdenes de un magnate y un sacerdote locales. El detalle es revelador: la rebelión arrochelada podía estar instigada por magnates locales, lo que significa que indígenas y libres arrochelados operaban también dentro de redes clientelares y de patronazgo que sabían aprovechar. El arrochelamiento —vivir "sin Dios ni ley", fuera del control territorial del Estado— era una estrategia consciente de sustracción, no un residuo salvaje. La política de reducción a pueblos, formalizada desde la Recopilación de 1551, existía precisamente porque la dispersión funcionaba.
La conducta política indígena, entonces, fue racional en un sentido estricto: cada comunidad calculó sus recursos —geográficos, demográficos, comerciales, militares, jurídicos— y eligió el repertorio que maximizaba autonomía o minimizaba pérdida. Los que tenían territorio defendible y comercio atlántico optaron por autonomía negociada. Los que tenían geografía extrema y armamento accesible, por resistencia armada. Los que tenían tribunales y títulos, por litigio prolongado. Los que estaban ya absorbidos demográficamente, por mestización y peticiones locales.
¿Por qué no hubo Bahía en Cartagena?
La comparación con las trayectorias afrodescendientes del Caribe colombiano, y su distancia respecto a Cuba y Bahía, aclara por contraste lo que el resguardo aportaba a las comunidades indígenas: un anclaje institucional. Cartagena de Indias fue el principal puerto de entrada de esclavizados africanos al Nuevo Reino y escenario de intensos procesos de zambaje y mulataje. Getsemaní, arrabal extramuros, fue el espacio tolerado de asentamiento de descendientes libres dedicados a trabajos artesanales y domésticos, y en la provincia se organizaron milicias de pardos y zambos libres cuya participación en la defensa fortaleció su estatus social.
En 1814, sin embargo, el censo electoral de Cartagena registraba 9.927 personas con derecho a voto sobre una población total que probablemente superaba los 16.000 habitantes: los esclavizados y una parte de los libres sin derechos plenos quedaban fuera. En la Nueva Granada existía consulta formal sobre si negros, mulatos y zambos podían votar y ser elegidos, lo que refleja la ambigüedad de su condición política. Tras la independencia, las presiones esclavistas y los compromisos con sectores del partido realista impidieron ir más allá de una manumisión de vientres tímida, costeada por el Estado. La abolición vino en la década de 1850, impulsada por la necesidad de ampliar el mercado laboral.
El almirante José Padilla, líder afrodescendiente de Cartagena, habló en 1828 ante el pueblo de Getsemaní enfatizando que la Carta Boliviana no ofrecía ventajas a la "segunda clase" y apelando a la identidad de los pardos para movilizarlos. Su gesto muestra que hubo movilización política afrodescendiente articulada; pero muestra también su límite. Padilla apelaba a una identidad de clase social dentro de la ciudadanía criolla, no a una institución territorial propia. No había equivalente al resguardo, ninguna forma jurídica que anclara a los afrodescendientes libres en un territorio comunal reconocido, y por tanto no había una plataforma desde la cual litigar durante décadas ni una reserva demográfico-cultural que renovara identidades colectivas.
Dos factores adicionales debilitaron los recursos identitarios afrodescendientes en el Caribe colombiano frente a Cuba y Bahía. El clima semiárido y la falta de capital frustraron la producción de plantaciones a gran escala, de modo que el comercio —no el ingenio azucarero— definió la economía regional del siglo XIX. Y la trata negrera al Nuevo Reino cesó tempranamente en el ciclo atlántico, mientras que Cuba y Bahía siguieron recibiendo bozales hasta bien entrado el siglo XIX. En esos dos escenarios, la renovación demográfica africana constante alimentó rebeliones esclavo-libres con recursos culturales, religiosos y lingüísticos vivos. En el Caribe colombiano, la mestización acelerada, la dispersión geográfica y el cese de la trata diluyeron esos recursos antes de que pudieran cristalizar en movilización comparable.
El contraste no es que los indígenas hayan sido "más resistentes" que los afrodescendientes en algún sentido esencial; es que la Nueva Granada les dio a los primeros una institución —el resguardo, con sus títulos y su jurisdicción interna— que fue simultáneamente jaula y escudo, y les negó a los segundos un equivalente. Esa asimetría institucional pesa más en la comparación que cualquier atributo cultural de los sujetos.
¿Qué balance cabe hacer entre 1750 y 1890?
El resguardo operó como trampa y como recurso al mismo tiempo. Su arquitectura fiscal —concentración, tributo monetizado, arrendamiento a mestizos, monetización de la fuerza de trabajo— generó las condiciones estructurales de su propio colapso desde el siglo XVI; los remates borbónicos entre 1775 y 1780 y la extinción liberal del siglo XIX fueron la culminación administrativa de un proceso ya avanzado. Bajo vocabularios distintos, ambos regímenes buscaron liquidar la tierra comunal y capturar la fuerza de trabajo indígena. Pero la velocidad, la forma y el alcance del colapso dependieron de la capacidad negociadora, litigiosa y militar de cada comunidad, y de la fragmentación del propio aparato estatal.
La geografía interna del despojo explica buena parte del desenlace: los resguardos del altiplano chibcha se disolvieron entre 1775 y 1780 mientras los del suroccidente aguantaron dos siglos más, y la combinación de composición demográfica, distancia del centro virreinal, calidad de las tierras y densidad de la presencia mestiza produjo desenlaces distintos en cada región. La deliberación indígena tardocolonial —cuándo litigar, cuándo rebelarse, cuándo arrochelarse, cuándo peticionar— aparece con nitidez en Túquerres 1800, en el Nechí de Palacios de la Vega y en los memoriales de Rionegro: fue cálculo, no reflejo. Y la extinción de los resguardos alimentó, según la región, peones, aparceros o minifundistas empobrecidos, según el tipo de mercado agrario que emergía a su alrededor.
Protegidos por la forma, disueltos por el contenido: en esa doble condición cabe la larga historia del resguardo entre 1750 y 1890.
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Documentos usados en esta lectura
45 documentos · 66 fragmentos de referencia01Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 21, 482 fragmentos
[1]indígenas acudían a vender su fuerza de trabajo para cubrir los tributos con el salario obtenido; la economía monetaria empezó a introducirse en estos núcleos de economía natural y las ventas de tierra por la Corona a partir del siglo XVIII y el robo descarado de ellas por los terratenientes vecinos fueron reduciendo…
p. 48
[14]y se remataron tierras. El despojo se inició cuando se concentraron varios resguardos en uno solo, generalmente distantes de los centros poblados y en tierras de menor calidad (Liévano Aguirre, 2002)3. Con la descomposición de los resguardos se fue formando el trabajo a sa lariado al que se incorpora el indio y una…
p. 21
02Estado crítico de la propiedad colectivaDelgado Castaño, P. · 2018 · p. 32 fragmentos
[2]existían franjas de terreno de pastos para la cría del ganado menor. En América, el resguardo se implantó como una medida proteccionista que, en principio, no varió la posesión del área física ocupada por los aborígenes, pero sí estableció una limitación para muchos de estos pueblos de tradición nómada.…
p. 3
[3]existían franjas de terreno de pastos para la cría del ganado menor. En América, el resguardo se implantó como una medida proteccionista que, en principio, no varió la posesión del área física ocupada por los aborígenes, pero sí estableció una limitación para muchos de estos pueblos de tradición nómada.…
p. 3
03The Agrarian Question and the Peasant Movement in Colombia: Struggles of the National Peasant Association, 1967-1981Leon Zamosc · 1986 · p. 291 fragmento
[4]produced surpluses for the limited regional markets as part of their traditional pattern of cattle raising and agricultural production. In Colombia, as in most Latin American countries, the formation of the haciendas and the peasantry was a long process that can be traced back to the evolution of the colonial agrarian…
p. 29
04Paramilitarism and Neoliberalism: Violent Systems of Capital Accumulation in Colombia and BeyondJasmin Hristov · 2014 · p. 1981 fragmento
[5]to forcibly extract a tribute in the form of labour, gold, or other products from a certain number of indigenous people from within a given geographic area. In exchange the colonizer was responsible for converting them to Catholicism and teaching them Spanish. The encomendero had property rights over the labour of the…
p. 198
05Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 47, 2572 fragmentos
[6]Ibid. f. 547. 94 Ibid. f. 442 r. 95 Ibid. f. 425 r. 96 Ibid. 240 H is t o r ia ec o n ó m ic a y soci u ]... me han parecido y parecen las mejores de los términos de la dicha ciudad así para estancias de ganados como para sembrados, y ninguna en los di chos términos conozco tan capaces para lo sobredicho, en las…
p. 257
[53]que incluye las provincias de Vélez, Guane, Pamplona y Mérida. O la jurisdicción de Santa Fe sobre las dos vertientes de la cordillera Orien tal y sobre el corregimiento de Mariquita que se extiende a lo largo del valle del Magdalena. Capítulo II LA SOCIEDAD INDÍGENA Y SU EVOLUCIÓN POSTERIOR A LA CONQUISTA LOS GRUPOS…
p. 47
06Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 53, 1452 fragmentos
[7]historia posterior de los resguardos y poblamientos muestra cómo los propósitos iniciales fueron deformados por los hechos históricos. Probablemente en ningún otro país de América hispana se llevó a cabo un proceso de mestización tan integral como en la Nueva Granada. En la segunda mitad del siglo xvII1, los…
p. 53
[63]distribución en las provincias de Antioquia, Cartagena, Santa Marta y Mompox. El primer rematador de la renta fue el comerciante de Honda José Mesa Armero, quien pagó por ella la suma de 50.000 pesos anuales. Este sistema de administración privada duró hasta 1774, cuando el virrey Solís estableció la administración…
p. 145
07Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 412 fragmentos
[8]años después se calcula una población de 750.000 indígenas, 10.000 mestizos y blancos y 15.000 negros. En el primer censo confiable (1778-1780) solo aparecen un poco más de 150.000 indios cuando el total de la población probablemente había sido superior a tres millones (Martínez 2010). Si hoy se reprodujera ese…
p. 41
[9]mulatos; diez años después se calcula una población de 750.000 indígenas, 10.000 mestizos y blancos y 15.000 negros. En el primer censo confiable (1778-1780) solo aparecen un poco más de 150.000 indios cuando el total de la población probablemente había sido superior a tres millones (Martínez 2010). Si hoy se…
p. 41
08Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 61, 742 fragmentos
[10]o “ cuarterones ”, agrupadas en los censos co mo “ mestizos ”, “ castas ” o “ libres ”. En efecto, ya para 1778 casi la mi tad de la poblaci ó n del Nuevo Reino figuraba como mestiza, y mu chos de los que aparec í an como ind í genas, blancos o incluso esclavos eran mestizos. En el censo de ese a ñ o los indios fueron…
p. 74
[40]Bogot á, Tunja, Popay á n y otras ciudades. En Antioquia, entre 1780 y 1800, se fundaron varios pueblos formados por grupos organizados de colonos pobres, con el apoyo de las autoridades, primero en las cercan í as de las minas, con la idea de que ayudar í an a abastecerlas y reducir los precios de sus consumos, y…
p. 61
09Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 196, 1994 fragmentos
[11]vienen levas militares de población o tributos, o los dos. De to- das maneras, la tendencia de la población será, de 30) aquí en adelante, hacia un crecimiento sostenido. Una de las realidades que se evidencian en el censo de 1778, que inquiere por la pertenencia socio-racial, es el crecimiento de la población…
p. 199
[12]vienen levas militares de población o tributos, o los dos. De to- das maneras, la tendencia de la población será, de 30) aquí en adelante, hacia un crecimiento sostenido. Una de las realidades que se evidencian en el censo de 1778, que inquiere por la pertenencia socio-racial, es el crecimiento de la población…
p. 199
[47]las autoridades dispusieron que los indios vivieran en pueblos con arreglo a normas fijas: una plaza mayor de 180 varas en cuadro, con una iglesia «lo mejor que pudieren», con calles rectas de 14 varas de ancho y manzanas cuadradas igual- mente de 80 varas de lado, con una casa para el cacique que «sea mayor y mejor…
p. 196
[48]las autoridades dispusieron que los indios vivieran en pueblos con arreglo a normas fijas: una plaza mayor de 180 varas en cuadro, con una iglesia «lo mejor que pudieren», con calles rectas de 14 varas de ancho y manzanas cuadradas igual- mente de 80 varas de lado, con una casa para el cacique que «sea mayor y mejor…
p. 196
10Muiscas: representaciones, cartografías y etnopolíticas de la memoriaAna María Gómez Londoño (editora), Carl Henrik Langebaek Rueda, Jorge Augusto Gamboa Mendoza, Michael J. Francis, Marta Clemencia Herrera Ángel, François Correa Rubio, Óscar Guarín Martínez, Hermann Trimborn, Luis Fernando Restrepo, Mercedes López Rodríguez, Carlos Andrés Durán · 2005 · p. 981 fragmento
[13]sociedades primitivas se acercaban a lo que habían sido las sociedades europeas en el pasado: John Locke había a afirmado que los primitivos americanos representaban el pasa- do de Europa. Las colonias se abrieron modestamente a la visita de europeos inte- resados en el asunto, animados por la idea de que la cultura…
p. 98
11Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2311 fragmento
[15]Nueva Gr nada. Nace José María del Castillo y Rada en Car- tagena. Se establece la imprenta en esta ciudad. Construcción de la catedral de Santa Marta, según trazas de Juan Cayetano Chacón. 1777 Muere el ex presidente Rafael Eslava en Santa- fé. Venta de resguardos en Popayán. Primer intento de organización gremial de…
p. 231
12Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 35, 984 fragmentos
[16]de los indígenas en los res- guardos, que fueron agrupados unos con otros, trasladados a tierras más distantes y menos fértiles o simplemente disueltos. Únicamente en la región suroccidental los resguardos mantuvie- ron su vigencia, tanto así que resistirán no sólo los embates de la política colonial sino también los…
p. 35
[17]de los indígenas en los res- guardos, que fueron agrupados unos con otros, trasladados a tierras más distantes y menos fértiles o simplemente disueltos. Únicamente en la región suroccidental los resguardos mantuvie- ron su vigencia, tanto así que resistirán no sólo los embates de la política colonial sino también los…
p. 35
[54]los patriarcas esclavistas, la aristocracia sin título de 'los Mosquera, Arboleda, Arroyo y sus parientes", opuestos al "partido de la canalla" que "abu- san de la libertad de prensa" colocando amigos en influencias en el gobierno. Las citas son de la correspondencia de Bolívar. (Halperín Donghi, op. cit., p. 64 a…
p. 98
[55]los patriarcas esclavistas, la aristocracia sin título de 'los Mosquera, Arboleda, Arroyo y sus parientes", opuestos al "partido de la canalla" que "abu- san de la libertad de prensa" colocando amigos en influencias en el gobierno. Las citas son de la correspondencia de Bolívar. (Halperín Donghi, op. cit., p. 64 a…
p. 98
13Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 50, 652 fragmentos
[18]determinado entonces por un mar- cado descenso de la población tributaria que creó una situación de abundancia de tierras y escasez extrema de mano de obra. La producción de oro colapsó, lo que llevó a que en 1700 casi desapareciera por completo, de un nivel de 2 millones de pesos plata a principios del siglo. Sola-…
p. 50
[64]0,72 1,21 2,74 2,5 Impuesto/pib 2,9 % 4,7 % 10,4 % 8,4 % Fuentes: para los promedios de los quinquenios entre 1761 y 1800 en Meisel (2004); para 1810, Jaramillo, (1987) —cuenta fiscal que está posiblemente incompleta—. Los ingresos de la Corona en la última década de su dominación alcanzaron en promedio la suma de 2,…
p. 65
14Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · p. 1931 fragmento
[19]Los frailes huyeron hacia países vecinos como Ecuador, Perú y Venezuela, y otros se refugiaron en regiones como los llanos del Casanare. Véase José David Cortés, Curas y políticos. Mentalidad religiosa e intransigencia en la diócesis de Tunja (Bogotá: Ministerio de Cultura, 1998), y Arcila Robledo, Apuntes históricos.…
p. 193
15Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 1791 fragmento
[20]de 1850. En el capítulo destinado a explicar el sentido de la reforma agraria de 1850 se harán varias consideracio- nes en torno a la afirmación últimamente reproducida del señor Camacho Roldán. Hacia 1850 había una falta de unidad en el sistema tributario nacional. Camacho Roldán dice en septiembre 180 Línd Eiíceir…
p. 179
16La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 30, 402 fragmentos
[21]pero desplazó una gran masa de campesinos hacia las tierras de vertiente. En la segunda mitad del siglo XIX las fuerzas económicas en ascenso coincidían en la necesidad de ampliar el mercado nacional como la primera con dición de un mejor bienestar. Esta premisa llevó a obtener la libertad de los esclavos y la…
p. 40
[65]so de que Fernando no recuperara el trono. Con 28 ello, defendían los privilegios de que venían go zando y al mismo tiempo aspiraban a detentar el poder y a afianzar la supremacía que desde mu cho tiempo atrás venían ambicionando. La terce ra estaba formada por los comerciantes criollos, por los artesanos y la masa…
p. 30
17Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 143, 1702 fragmentos
[22]use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. Calcul ating Equalit y 125 tion to pay for José María Solano’s surveying work. He received $800 from its sale, an amount supposedly greater than what he was owed. When asked to return the excess money, Solano dis- appeared. 8 Governor Acevedo’s address to the…
p. 143
[23]While it is true that several res- guardos were, in fact, dismantled by 1863, the dynamics that led to that dismantling were less about the effectiveness of trained, tech- nological expertise, as republican leaders such as Mariano Ospina or educators like Lorenzo María Lleras would have their readers believe. Barriga…
p. 170
18Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 2571 fragmento
[24]declaraban que el resguardo de indígenas dejaba de existir por carecer de titulación necesaria, es decir, por ser imposible encontrarla en las notarías; por lo mismo, las tierras se consideraban como baldías y los indígenas como simples ocupantes o colonos a quienes se les podía reconocer lo que tuviesen cultivado y…
p. 257
19Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 921 fragmento
[25]evolucionó hacia el orden señorial pues: había indígenas que, luego de ser asigna- dos a una hacienda, permanecían en ella, prácticamente en calidad de 9 Ospina Vásquez, Industria y protección en Colombia, 1810-1930, cit., p. 14. lO Relaciones de mando, cit., p. 8. CO'\;TI'\;UDADES E'\; LA POL!TICA SOCIAL AGRARIA,…
p. 92
20Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 56, 2872 fragmentos
[26]in response to forced resettlement and often were not autonomous movements, but were instigated or led by local magnates. For example, Palacios de la Vega claimed that near Nechí he faced alone three hundred armed men and ‘‘a troop, in my opinion, of over two hundred concubines [armed] with lances, machetes and…
p. 56
[36]–; Fidalgo, ‘‘Expedición Fidalgo,’’ n. . Howe, People Who Would Not Kneel, ; Mendinueta, ‘‘Relación,’’ , . . Pombo, ‘‘Informe del real consulado,’’ –; Nieto, ‘‘Geografía histórica,’’ . According to French resident Luis Striffler (‘‘El Alto Sinú,’’ pt. , –), who visited the Alto Sinú…
p. 287
21Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 56, 2872 fragmentos
[27]in response to forced resettlement and often were not autonomous movements, but were instigated or led by local magnates. For example, Palacios de la Vega claimed that near Nechí he faced alone three hundred armed men and ‘‘a troop, in my opinion, of over two hundred concubines [armed] with lances, machetes and…
p. 56
[37]–; Fidalgo, ‘‘Expedición Fidalgo,’’ n. . Howe, People Who Would Not Kneel, ; Mendinueta, ‘‘Relación,’’ , . . Pombo, ‘‘Informe del real consulado,’’ –; Nieto, ‘‘Geografía histórica,’’ . According to French resident Luis Striffler (‘‘El Alto Sinú,’’ pt. , –), who visited the Alto Sinú…
p. 287
22Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 73, 762 fragmentos
[28]Les- mes de Espinosa, con los indígenas de Vélez, Mu- zo y La Palma, en 1617, y en Cartago y Anserma en 1627; Herrera Campuzano, en Antioquia, en 1614; y Rodríguez de San Isidro en 1637, en el Valle del Cauca. Sin embargo, la época en que se hicieron ma- yor número de fundaciones fue en el siglo si- guiente, el XVII;…
p. 73
[49]las uniones efectuadas entre ellos, lo cual dio lugar a la forma- ción de las llamadas castas. De esa suerte, en el de- sarrollo del grupo humano colonial confluyeron múltiples factores derivados de la presencia de culturas diferentes, lo cual planteó a la Corona el problema de crear unas pautas de comportamien- to…
p. 76
23Herederos del jaguar y la anacondaNina S. de Friedemann, Jaime Arocha · 2016 · p. 3941 fragmento
[29]momentos culminantes de agresividad como el incendio de Monte- ría en 1779. Su resistencia violenta contra los españoles obligó a estos a formar escuadras de piraguas armadas para 395 Hfiífinfiídi nfic erstrí a cr rórfdónr poder navegar el río Sinú y a enfrentar el bloqueo que en San Bernardo del Viento impidió el…
p. 394
24Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 421 fragmento
[30]Túquerres, en 1800, los rebeldes —indios y mestizos— mataron al corregidor y a su hermano; tres acusados fueron condenados a muerte. _______________ 22 “Los indios deben ser reducidos a caseríos y no permitidos a vivir divididos y separados en montañas y selvas, donde están privados de todo consuelo espiritual y…
p. 42
25Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 174, 1782 fragmentos
[31]la noche. Somos, los indios más que hombres, una decisión frente al mundo... Antecedentes históricos y descripción general de la región La Guajira como zona de refugio, región capitalista y posible espacio de diversidad étnica Fueron múltiples los factores que se conjugaron a lo largo de los últimos 500 años para dar…
p. 174
[32]impera una cobertura vegetal de bosques secos, matorrales o vegetación xerófila, especialmente cactáceas, en la Alta; estepas herbáceas y montes espinosos semiáridos densos o esparcidos (cardonales), en la Media; y bosques de galería reemplazados cada vez más por pastos y cultivos, o por centros urbanos y la…
p. 178
26Marijuana Boom: The Rise and Fall of Colombia's First Drug ParadiseLina Britto · 2020 · p. 851 fragmento
[33]coast, served as the political and cultural center. The third face was the upper peninsula, the historic Wayuu territory—the source of most native products and labor and the location of natural ports for importation and exportation. Smugglers connected the three pieces together in at least two ways. On one hand,…
p. 85
27Viaje a la Sierra Nevada de Santa MartaÉlisée Reclus · 2016 · p. 194, 2042 fragmentos
[34]Riohacha; mi persona era, pues, sagrada, y todo insulto hecho al huésped de la tribu sería vengado con sangre. Del mismo modo, aunque yo hubiera sido inglés, español y hasta cocina, desde que me fue prometida la hospitalidad, nada tenía que temer, todos los ranchos me pertenecían y podía ordenar lo que quisiera.…
p. 204
[35]conducen varias mercaderías, palos de tinte, sal, granos de dividivi. De lejos, esta interminable fila de hombres y animales, compuesta a veces de muchos miles de individuos que avanzan sobre una estrecha lengua de arena que se levanta apenas por encima de las olas jugue - tonas, presenta el aspecto más fantástico: se…
p. 194
28Cuando los pájaros no cantaban: historias del conflicto armado en ColombiaAlejandro Castillejo-Cuéllar · 2022 · p. 3511 fragmento
[38]juro que nosotros nunca tuvimos contacto con la guerrilla. Recuerdo que un día cogí y le vacié la casa a mi mamá, y le dije: «¡Nos vamos de aquí! No nos vamos a hacer matar». Yo creía que con traérmele todas sus cosas se iba a venir conmigo, pero ella dijo: «No, yo no me voy. Si me van a matar, que me maten en mi…
p. 351
29Regiones y conflicto armado. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoClara Inés García · 2018 · p. 1941 fragmento
[39]la circulación de mercancía de contrabando. • Prácticas y rituales de la memo- ria con la transmisión oral de las historias de guerras y sus guerre- ros, de los arreglos de género y la división sexual del trabajo. • Sociedad segmentada, en la cual las lealtades y solidaridades no son primordialmente transversales. •…
p. 194
30La colonización antioqueña: una empresa de caminosEduardo Santa · 2016 · p. 691 fragmento
[41]la vista del investigador a medida que se va inter- nando en el interesante mundo de los archivos locales. Un memorial dirigido al gobernador de la Provincia, con fecha de 27 de agosto de 1789, es muy elocuente y preciso sobre este particular. Dice así, en su parte pertinente: Nosotros, los suscritos vecinos de la…
p. 69
31Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 78, 1042 fragmentos
[42]e cu ltu ra hispana y no tan dócil como los indígenas. La presión de blancos pobres y de libres p o r ob ten er tierra halló su ex presión en dos tipos de colonización, q u e H erm es T ovar Pinzón ha llam ado la "frontera cerrada" y la "frontera abierta". La p rim era consistía en las tierras co m unitarias indígenas…
p. 104
[51]y vivían en barrios m ayoritariam ente habitados por artesanos indios y m estizos. En el siglo xviii, estos barrios de artesanos, así com o la clase trabajadora urbana en general, eran en su m ayor p arte m estizos. El crecim iento num érico de los m estizos en Santa Fe de Bogotá (y d e m esti zos o m ulatos en otras…
p. 78
32El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 2871 fragmento
[43]ascenso económico y social y en busca de este objetivo aplicaron una combinación de prácticas capitalistas mercantiles con instrumentos políticos de tipo clien- telista. b) Después vienen los terratenientes ausentistas que, tan pronto la migración se expande, crean sociedades comerciales para parcelar y vender lotes…
p. 287
33Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 1071 fragmento
[44]of Colombia; Glenn Curry, "The Disappearance of the Resguardos Indígenas of Cundinamarca, Colombia, 18001863" (Ph.D. diss., Vanderbilt University, 1981); Orlando Fals Borda, El hombre y la tierra en Boyacá (Bogotá, 1972); David Church Johnson, "Social and Economic Change in Nineteenth-Century Santander, Colombia"…
p. 107
34Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 1471 fragmento
[45]trazado de ferrocarriles, los territorios anteriormente vacantes atraían simultáneamente tanto a especuladores como a colonos. En esos sectores los empresarios orientaban sus principales esfuerzos a la adquisición de derecho sobre la tierra per se, la cual, gracias a su localización privilegiada, podía, al venderse,…
p. 147
35Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 411 fragmento
[46]un buen vivir. Para las poblaciones que coexisten en Antioquia, habitar territorios con determi- nadas características geográficas y climáticas ha tenido consecuencias. En las tierras frías y templadas del centro –según la historiadora Diana Henao–, ubicadas hacia el oriente y el norte del Valle de Aburrá, el Estado y…
p. 41
36Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 441 fragmento
[50]sentido cultural—, o para fines de utilidad general: mitas para el transporte de leña, para obras públicas; y —lo que en un tiempo fue particularmente opresivo— para el transporte de perso- nas y mercancías a hombros, para la boga en el Magdalena 5, y para el trabajo de las minas de plata de propiedad fiscal de Las…
p. 44
37El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 2141 fragmento
[52]así en parte por razones muy variadas y no simplemente por espíritu de imitación. El ancestral sen- timiento localista español, que no había desaparecido del todo entre los criollos de las colonias americanas y que los Borbones trataron de eliminar trasladando a la metrópoli y al imperio ultramarino las formas…
p. 214
38Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · p. 961 fragmento
[56]ancho de los siglos las transformaciones de la sociedad colonial, según la presencia o la ausencia de quienes llegaron a trabajar tanto en las minas y el servicio doméstico como en las estancias y el mundo urbano 38. La superposición de estos instru- mentos públicos y las testamentarías, las cartas, los registros de…
p. 96
39The Work of Recognition: Caribbean Colombia and the Postemancipation Struggle for CitizenshipJason McGraw · 2014 · p. 331 fragmento
[57]the expense of older locales. The most dramatic example of this reallocation of population was the emptying of the walled colonial stronghold of Cartagena and the growth of the hamlet of Barranquilla to become the country’s third-largest city. Population movements often ex- acerbated interurban rivalries between…
p. 33
40Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 3471 fragmento
[58]de Cartagena, puerto de entrada de negros esclavos para el reino y ade - más escenario de zambajes y mulatajes, se toleró un sitio de poblamiento con un estatus superior al de los palenques y las rochelas. Se trataba del arrabal de Getsemaní, situado fuera de la muralla de la ciudad, en el que se toleraba el…
p. 347
41Myths of Harmony: Race and Republicanism during the Age of Revolution, Colombia, 1795–1831Marixa Lasso · 2007 · p. 1361 fragmento
[59]speaking to the people in Get- semani, although he emphasized the implications of the constitutional debates for pardos.toT According to witnesses' accounts' he declared that "after the people had sacrificed themselves for the cause of liberty, Mon' tilla aimed to destroy the laws and constitution, and to dissolve the…
p. 136
42La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · p. 471 fragmento
[60]negros y mulatos libres, en relación con el de los miembros de las élites cartageneras; y, por último, algo que tampoco debería olvidarse, sobre todo, por las lecciones que arroja para la hora presente: las gravísimas consecuencias del conflicto interno para los partidarios de la revolución y la dimensión del desastre…
p. 47
43La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · p. 2121 fragmento
[61]fueran padres de familia o cabezas de familia. Obtener la carta de ciudadano en las provincias realistas no era tarea fácil. Así lo señaló el diputado Arispe, en la reunión de las Cortes, para quien conseguir tal carta era “moralmente imposible”: 33 31 “Consulta de las autoridades de Valledupar sobre si los negros,…
p. 212
44¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 391 fragmento
[62]itinerario del co mercio colonial al conocer la actividad portuaria de Cartagena, Mompox y Honda, como también al tener una comunicación permanente con habitantes de Tunja y Popayán, hacia donde él mismo se dirigía para comercializar los productos de los indíge nas a los que evangelizaba en el piedemonte amazónico. Él…
p. 39
45Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 3941 fragmento
[66]no mezclarse en aventuras comerciales; otra, la de no contraer alianzas (matri moniales o de padrinazgo) dentro de la sociedad local. Otros peca- dillos daban lugar a murmuraciones y a uno que otro esc á ndalo pero su comprobaci ó n, como era usual en estos casos, resultaba demasiado problem á tica. En regiones…
p. 394