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Idea · Nueva Granada

Utilitarismo

Corriente filosófica y pedagógica derivada de Jeremy Bentham que, adoptada oficialmente en Colombia en 1826, se convirtió en el eje del debate entre liberales y conservadores sobre la educación, el Estado laico y la secularización durante todo el siglo XIX.

3.756 palabras40 documentos61 fragmentos citados
Utilitarismo

Trayectoria de una idea

  1. 1761

    Antesala ilustrada: Mutis y Caballero y Góngora

  2. 1826

    Adopción oficial: plan de estudios del 3 de octubre

  3. 1826

    Demanda provincial: solicitud del intendente Murgueitio

  4. 1828

    Prohibición bolivariana y polémica Margallo-Azuero

  5. 1830

    Cena de Santander con Bentham en Londres

  6. 1842

    Segunda prohibición: Mariano Ospina Rodríguez

  7. 1850

    Propuesta de Ezequiel Rojas y crisis de autonomía universitaria

  8. 1875

    Polémica de los textos y proyección internacional

  9. 1886

    Clausura con la Regeneración y el Concordato

03

La lectura

El utilitarismo no llegó a Colombia como filosofía abstracta sino como gramática de gobierno: una técnica para pensar las leyes desde su utilidad social y no desde la tradición teológica, en un país que necesitaba urgentemente códigos, juristas y una élite capaz de operar instituciones republicanas. Su adopción en 1826 fue una revolución silenciosa que desplazó a la escolástica del centro del saber legítimo y convirtió al legislador en árbitro de lo justo sin necesidad de consultar al teólogo. Esa pretensión lo hizo insoportable para el clero y para los conservadores, que lo combatieron desde el púlpito, la prensa y el gobierno durante más de medio siglo, y lo convirtió en bandera irrenunciable para los liberales, que lo mezclaron con Bastiat y Say para construir su programa de librecambio y secularización. La trayectoria del benthamismo en Colombia —adoptado, prohibido, readoptado, discutido en París y finalmente clausurado por la Regeneración— es el termómetro más fiel del pulso entre dos proyectos de nación que el bipartidismo colombiano heredó y prolongó mucho más allá del siglo XIX.

El utilitarismo en Colombia

Ninguna filosofía moderna caló tan hondo en el pulso político colombiano del siglo XIX como el utilitarismo de Jeremy Bentham. No llegó como corriente académica ni como curiosidad ilustrada: entró por la puerta grande del Estado en 1826, cuando el general Francisco de Paula Santander lo prescribió como texto obligatorio para formar a los juristas de la naciente República, y salió por la misma puerta en 1886, cuando la Constitución de la Regeneración devolvió a la Iglesia católica el gobierno de las conciencias y las aulas. Entre esas dos fechas, la doctrina del mayor bien para el mayor número fue prohibida, restituida, discutida en el Congreso, atacada desde el púlpito, defendida en la Académie des Sciences Morales et Politiques de París y convertida, casi contra su naturaleza, en insignia de partido. Para los liberales, Bentham era el pensador que legitimaba el Estado laico, el librecambio y la secularización; para los conservadores, un corruptor de costumbres cuyas obras arrancaban de raíz el fundamento católico de la nación. Su trayectoria en Colombia es el termómetro más fiel del pulso entre esos dos proyectos.

Qué era y por qué pesa

El utilitarismo enseñado en Colombia no fue exactamente el de la tradición inglesa ni el que Bentham había escrito para reformar el derecho penal británico o el civil francés. Fue una versión pedagógica y aplicada, condensada sobre todo en el Tratado de legislación civil y penal —conocido en el mundo hispánico gracias a la edición francesa de Étienne Dumont— y leída por los estudiantes neogranadinos como el primer manual sistemático de teoría del Estado. En ese uso local, el benthamismo funcionó menos como filosofía moral que como técnica de legislación: una gramática que permitía pensar las leyes desde su utilidad, desde su cálculo de consecuencias, desde su función social, y no desde la tradición, la costumbre o el mandato religioso. Ese desplazamiento era, en 1826, una revolución silenciosa: el legislador ya no debía consultar al teólogo para saber si una ley era justa.

De ahí su peso. En un país donde la escolástica había gobernado las aulas durante tres siglos y donde el clero conservaba una autoridad moral casi monopólica, imponer a Bentham como base de la enseñanza jurídica equivalía a redefinir qué era el saber legítimo. Los liberales lo entendieron y lo defendieron con celo; los conservadores también lo entendieron, y lo combatieron con la misma intensidad. El resto del siglo XIX colombiano se explica, en buena medida, por el trayecto de ese combate.

La antesala ilustrada

Cuando Santander decretó la enseñanza obligatoria de Bentham, el terreno llevaba medio siglo preparándose. La Ilustración neogranadina, muy próxima a la española de Feijoo, Jovellanos y Campomanes, había hecho lo suyo desde 1760: rechazaba la filosofía escolástica, ponía sus esperanzas en la ciencia moderna y creía en la educación como remedio de los males sociales. José Celestino Mutis, llegado a Santa Fe en 1761 como médico del virrey, enseñó la cosmología copernicana —que los frailes consideraban herejía— y mantuvo correspondencia con Linneo y encuentros con Humboldt y Bonpland. El arzobispo-virrey Antonio Caballero y Góngora impulsó una reforma del plan de estudios universitario para sustituir las especulaciones escolásticas por las ciencias exactas y útiles, argumentando —con un lenguaje que hoy llamaríamos benthamista avant la lettre— que el virreinato necesitaba más gente capaz de conocer la naturaleza y manejar el cálculo que teólogos discutiendo categorías.

Esa intelligentsia criolla, formada entre la biblioteca de Mutis y las lecturas francesas e inglesas que circulaban de mano en mano, fue la que abrazaría después el utilitarismo. No lo hizo por afinidad filosófica pura, sino porque Bentham prolongaba, con instrumentos jurídicos y económicos concretos, el mismo proyecto ilustrado de gobierno racional. Cuando el primer decreto educativo republicano se redactó con preceptos "impregnados de filosofía filantrópica", lo que hablaba era esa continuidad, no una ruptura. Conviene no confundir las cosas: la Ilustración europea, y aun el liberalismo posilustrado, no produjeron por sí mismos un pensamiento de liberación colonial. Bentham fue de las pocas excepciones que aplicó sus ideas al problema de las colonias, y esa peculiaridad suya —la de un pensador metropolitano preocupado por la reforma legal de los territorios dependientes— explica en parte la afinidad que despertó en los legisladores de una república recién nacida y ansiosa de códigos.

Colombia se apartó, además, de la tendencia general hispanoamericana. Mientras en el resto del continente predominaban las influencias francesas —Constant, Guizot, Cousin y su eclecticismo—, aquí se leyó ante todo a Bentham y, en menor medida, a Destutt de Tracy. Fue una preferencia insólita, alineada con la creciente influencia británica en el continente y con la admiración por lo anglosajón que siguió a la Independencia. Gran Bretaña era la potencia que prestaba capitales, compraba tabaco y quina, y proveía también libros. En ese sentido, la introducción del utilitarismo no fue solo una decisión intelectual: fue parte del reacomodo geopolítico que sustituyó la tutela colonial española por la tutela neocolonial inglesa.

La adopción oficial: 1826

El plan general de estudios promulgado el 3 de octubre de 1826, elaborado por una comisión presidida por José Manuel Restrepo —secretario del Interior— junto con la Dirección General de Instrucción Pública, en la que figuraban Félix Restrepo, Vicente Azuero y Estanislao Vergara, incluyó las obras de Bentham como base de la enseñanza de la jurisprudencia. Con ese acto, la teoría de la legislación benthamista se convirtió en la primera concepción del Estado y en la primera filosofía política sistemática enseñada en el país después de la Independencia. La medida no era gratuita: los políticos y economistas que la impulsaron buscaban formar jurídica y económicamente a las nuevas generaciones que debían operar las instituciones de la Gran Colombia, un Estado sin código propio, con hacienda desordenada y una universidad todavía atrapada en la lógica colonial.

El plan de 1826 representó también un retorno al control centralizado de la educación, revirtiendo la política más liberal adoptada en 1821. Ese detalle importa: la introducción de Bentham fue, paradójicamente, obra de un santanderismo que confiaba en el poder pedagógico del Estado para moldear a la élite dirigente. Los libros de Bentham no eran para todos; eran para quienes iban a hacer las leyes, cobrar los impuestos, redactar los códigos. La demanda, sin embargo, se extendió más allá de Santa Fe: en junio de 1826, el coronel Pedro Murgueitio, intendente del Departamento de Quito, solicitó al secretario del Interior el envío de los "publicistas Vattel, Bentham y los de Lepage", que consideraba indispensables para "cimentar la revolución literaria" de la juventud de su departamento. La palabra "revolución" tiene aquí su peso: el benthamismo llegaba a las provincias con la promesa de completar, en el orden intelectual, lo que las armas habían iniciado en 1810.

La ruptura de 1828

La adopción oficial duró apenas dos años. El 25 de septiembre de 1828, tras el atentado contra Bolívar en Bogotá, la dictadura recién instaurada endureció su reacción contra la obra santanderista. El 27 de agosto anterior se había anunciado la Ley Orgánica que servía de fundamento constitucional a la dictadura; el fracaso del Congreso de Ocaña había dado el pretexto. En ese clima, los libros de Bentham fueron proscritos de la enseñanza pública por contener supuestamente "ideas hostiles a la religión, la moral y el orden público". La conexión causal entre el benthamismo y el atentado nunca fue clara, pero políticamente la operación era transparente: se golpeaba a Santander a través de sus textos.

En su lugar se ordenó restablecer el estudio del latín, del derecho romano y canónico, y de la religión católica. La restauración era literal: se volvía al currículo colonial. La medida no fue solo académica; marcó el momento en que el debate sobre Bentham adoptó una forma partidista definitiva. Los liberales asumieron a Bentham como bandera propia; los conservadores, incluida buena parte del clero, se convirtieron en sus opositores sistemáticos.

Es en este contexto donde aparece la figura del padre Francisco Margallo, párroco de la iglesia de La Tercera en Bogotá, que emprendió desde el púlpito y desde su periódico El Gallo de San Pedro una campaña furiosa contra el utilitarismo y contra su principal defensor letrado, Vicente Azuero. Margallo no era una excentricidad marginal: encarnaba a un clero parroquial con mando efectivo sobre las conciencias urbanas, capaz de convertir un debate sobre libros de texto en cuestión de salvación eterna. Su celo llegó a incomodar al propio gobierno de Santander, que solicitó al arzobispo Fernando Caicedo y Flórez que interviniera; Margallo fue recluido unos días en el convento de San Diego, y al salir siguió combatiendo el utilitarismo hasta su muerte en 1837. Azuero, por su parte, sostenía que la doctrina de Bentham no era contraria a la moral ni anticristiana, y que su enseñanza no comprometía la fe. El argumento no convenció a Margallo ni convencería después a otros críticos, pero fijó desde temprano la línea de defensa liberal: el utilitarismo como técnica jurídica compatible con la religión, no como filosofía sustitutiva.

Un epílogo íntimo del episodio: durante su exilio, Santander pasó por Londres en julio de 1830 y cenó con Bentham, que tenía entonces ochenta y dos años. Lo que hablaron sobre Colombia y Bolívar no quedó registrado, pero la escena tiene un poder simbólico difícil de sustituir. El general que había impuesto los textos del filósofo por decreto se sentaba, tras la caída, a la mesa del filósofo mismo. Bentham moriría dos años después, en 1832, sin ver la larga trayectoria que su obra tendría en un país que apenas conocía de nombre.

El interregno conservador y el retorno de 1850

Las décadas de 1830 y 1840 no fueron favorables al benthamismo. Los gobiernos de José Ignacio de Márquez y de la primera administración de Tomás Cipriano de Mosquera mantuvieron una posición conservadora en materia educativa; Mariano Ospina Rodríguez, ministro y luego figura central del conservatismo, prohibió en 1842 el uso de textos de Bentham y de otros autores liberales en el currículo universitario. La medida formó parte de un conjunto de restricciones académicas y disciplinarias que la historiografía posterior llamaría el período neo-borbónico, aludiendo a la reinstauración de un orden pedagógico autoritario y confesional parecido al de las últimas décadas coloniales. Los jóvenes liberales de esa generación estudiaron a Bentham a escondidas, en ediciones importadas o prestadas, y muchos conservarían el resentimiento hacia esa atmósfera represiva como parte de su formación política.

En 1847, sin embargo, algo empezó a moverse. Florentino González, ministro de Hacienda de la segunda administración de Mosquera y antiguo santanderista, impulsó nuevas tarifas aduaneras que representaron el giro decisivo hacia el libre cambio. Santander y Márquez habían mantenido tarifas relativamente altas —menores que las coloniales, pero altas—, en parte por cautela fiscal, dado que los ingresos aduaneros eran la principal fuente de rentas del gobierno. González rompió con esa prudencia y ató la economía colombiana al mercado mundial. Era, en la práctica, aplicar el programa que la generación santanderista había aprendido en los manuales: la utilidad social del comercio libre, el Estado como facilitador de intercambios, el mercado como asignador racional de recursos. Bentham, Bastiat y Jean-Baptiste Say convergían en ese proyecto.

La llegada de José Hilario López a la presidencia en 1849 aceleró la ofensiva reformista. El congreso de 1850-1851 fue el momento culminante de un ciclo de cambios profundos, con los representantes más decididos de las burguesías regionales reunidos en el nuevo Partido Liberal. Bajo la coordinación del secretario de Hacienda Manuel Murillo Toro, se suprimieron gravámenes coloniales que habían sobrevivido a la Independencia: la alcabala, los derechos de exportación, los diezmos, el impuesto al aguardiente, el de hipoteca y registro. Se abolió el estanco del tabaco. Se expulsó a los jesuitas en 1850. Se remató, hacia 1851, el largo proceso de abolición de la esclavitud iniciado con la ley de libertad de vientres del Congreso de Cúcuta de 1821. Se dispuso la disolución de los resguardos indígenas, medida que —como reconocería después Miguel Samper— proletarizó a vastas masas indígenas incorporándolas a la economía monetaria y deteriorando su condición social.

En ese ambiente, era natural que el benthamismo volviera. En 1850, Ezequiel Rojas, entonces senador y profesor de filosofía, presentó ante el Congreso un proyecto para readoptar oficialmente las obras de Bentham en la cátedra de Legislación y los Elementos de ideología de Destutt de Tracy en la de Lógica de la Escuela Universitaria de Literatura y Filosofía. El Congreso aprobó la propuesta —en la forma cautelosa de una recomendación al Ejecutivo para que hiciera obligatorio el uso de esos textos—, pero la decisión fue impugnada en el Consejo Universitario por vulnerar la autonomía científica de la institución. El rector Manuel Ancízar, uno de los intelectuales más finos del liberalismo neogranadino, presentó su renuncia. El episodio revela una complejidad que suele pasarse por alto: la disputa por Bentham había dejado de ser un enfrentamiento simple entre liberales y clero para desbordar hacia una discusión moderna sobre la autonomía universitaria. Ni siquiera todos los liberales estaban dispuestos a que el Congreso dictara la ortodoxia filosófica del aula.

Rojas, por su parte, se convirtió en la figura central del apostolado benthamista colombiano. Sus contemporáneos lo describieron como el defensor más constante y de fe más ingenua del utilitarismo, y sus obras reflejaron los rasgos y las contradicciones propias de esa corriente. Ingenua o no, esa fe tuvo consecuencias: Rojas fue después uno de los redactores del programa fundacional del Partido Liberal en 1848, y su nombre quedó asociado, para bien y para mal, con la identificación entre liberalismo y benthamismo en la historia intelectual del país.

Bentham, Bastiat, Say: la mezcla radical

La ideología de los dirigentes liberales radicales de mediados de siglo no era benthamista pura. Mezclaba a Bentham con Frédéric Bastiat, con Jean-Baptiste Say, con dosis de espiritualismo francés y con un fondo católico que rara vez desaparecía del todo. Esa mezcla se enseñaba en las escuelas de derecho colombianas y conformaba el núcleo doctrinal de la Generación del Olimpo Radical. En sus versiones más entusiastas, el librecambismo prometía no solo prosperidad económica sino consecuencias culturales: debilitar las supersticiones campesinas, cuestionar el orden de castas heredado de la Colonia, secularizar el Estado, abrir el camino a la democratización política. Era una teoría integral del progreso, y encajaba con los intereses de una burguesía comercial en ascenso, mucho más que productiva.

Ahí residía su punto ciego. Los booms exportadores prometidos por la reforma —tabaco, añil, algodón, quina— fueron breves y no lograron una inserción estable en los mercados europeos. Escasez de capitales, técnicas rudimentarias, altos costos de transporte: la geografía y la estructura productiva del país impusieron sus límites. Una élite agraria y comercial sí se benefició; las mayorías rurales, incluidos los indígenas expulsados de los resguardos y los esclavos liberados sin acceso a la tierra, no encontraron en el nuevo régimen la promesa de utilidad general que la doctrina proclamaba. El utilitarismo colombiano padeció de una asimetría estructural: importado como marco de un Estado moderno, no encontró la base social —burguesía industrial, mercado interno consolidado, ciudadanía educada— que en Inglaterra sostenía su lógica. Predicó el mayor bien para el mayor número en un país donde ese "número" seguía sin ser cuenta.

La polémica de los textos

La disputa por Bentham no se apaciguó con las reformas de mediados de siglo. Volvió, con más fuerza aún, en la década de 1870, cuando el gobierno liberal impulsó una reforma educativa de gran calado: enseñanza laica, intervención decidida del Estado en la instrucción pública, contratación de una misión pedagógica alemana para modernizar los métodos. En ese marco, el decreto orgánico de la Universidad Nacional determinó a Destutt de Tracy como texto obligatorio para los cursos de filosofía. La medida reabrió, con lenguaje renovado, el conflicto que había estallado en 1828 y en 1850.

La "polémica de los textos" fue una de las controversias intelectuales más resonantes del siglo XIX colombiano. Miguel Antonio Caro, joven pensador conservador, escribió desde el periódico El Tradicionalista que el Estado liberal, "armado con la espada de la ley", estaba imponiendo sus sesgos de manera injustificada y caprichosa, "invadiendo con escándalo y violencia los derechos de la religión y la ciencia". Su acusación era doble: el Estado confundía su obligación de educar con el derecho —que él atribuía a la Iglesia— de adoctrinar; y confundía la enseñanza con la imposición de una filosofía particular como si fuera verdad oficial. El liberal Aníbal Galindo respondió sin sutilezas: la universidad liberal debía formar liberales, y Balmes y Bentham no podían coexistir en las aulas mientras el Partido Liberal estuviera en el poder. Rechazaba el eclecticismo con un candor casi orgulloso.

El choque entre Caro y Galindo revela el nudo del asunto. Los dos aceptaban, en el fondo, la misma premisa: la universidad era un instrumento de formación ideológica, no un espacio neutro. Diferían solo en qué ideología debía gobernarla. Ese acuerdo tácito —la educación como campo de batalla partidista, no como bien común neutral— fue lo que hizo tan violenta la disputa y lo que la vinculó estructuralmente con las guerras civiles del período. La reforma educativa de 1870 fue, en efecto, una de las causas de la guerra civil de 1876, en la que el Partido Conservador y la Iglesia católica se opusieron frontalmente al proyecto liberal.

La polémica alcanzó proyección internacional. El debate entre Rojas y Caro sobre el utilitarismo llegó a la Académie des Sciences Morales et Politiques de París, donde Rojas defendía la compatibilidad del utilitarismo con la religión natural y Caro lo atacaba desde una perspectiva católica conservadora. En su Estudio sobre el utilitarismo, Caro analizó a Bentham con un doble método —teórico e histórico—: examinó la estructura lógica interna de la doctrina y su concordancia con la tradición y el espíritu nacional. Es probablemente la crítica filosófica más elaborada que se produjo en el país en todo el siglo, y contrasta con la defensa de "fe ingenua" que Rojas hacía del utilitarismo. Esa asimetría intelectual tuvo consecuencias: en el largo plazo, el bando antiliberal contó con mejores argumentos escritos que sus adversarios, y esa ventaja se sentiría cuando llegara el momento de refundar el orden constitucional.

La Regeneración y el cierre

El benthamismo tuvo su ocaso en la década de 1880. Rafael Núñez inauguró el ciclo de la Regeneración con su discurso de 1878 —"regeneración administrativa fundamental o catástrofe"—, aunque en ese momento aún no proyectaba sustituir el sistema federal ni tocar los fundamentos del ordenamiento liberal de 1863. Los acontecimientos, y sobre todo la alianza con el conservatismo católico encabezado por Miguel Antonio Caro, empujaron el proyecto más lejos. La Constitución de 1886 fue en buena medida obra de Caro, y sus rasgos principales apuntaban a deshacer la obra de medio siglo del liberalismo santanderista y radical: extinguió la forma federal y dividió el territorio en departamentos gobernados desde el centro; restringió las libertades individuales; redujo la vitalidad de la prensa; y estableció una estrecha vinculación entre el Estado y la Iglesia católica que la reforma liberal había querido romper. Su artículo 41 dispuso que la educación pública se organizaría en concordancia con la religión católica.

El Concordato de 1887, firmado por Núñez con la Santa Sede, remató la operación: catolicismo como religión oficial, devolución de propiedades eclesiásticas confiscadas por gobiernos anticlericales, subordinación de la educación pública a los preceptos de la Iglesia, abolición del divorcio. Con esos dos instrumentos, la Iglesia recibió el control de la educación pública y la capacidad de vigilar la privada por los siguientes cincuenta años. El benthamismo, como filosofía enseñable en las aulas oficiales, quedó sepultado.

Caro, que había sido el principal crítico filosófico del utilitarismo, se convirtió también en su enterrador político. Actuó como vicepresidente de Núñez —quien prefería gobernar desde Cartagena en sus últimos años— y asumió el control completo del gobierno tras la muerte de Núñez en 1894. Bajo su presidencia, el liberalismo radical fue prácticamente expulsado de la representación institucional: no tenía senadores, y solo un representante en la Cámara. Los valores autoritarios de la Regeneración reemplazaron el ultra-individualismo liberal, y Núñez y Caro, escudados en el principio de "responsabilidad de la prensa", cerraron sus páginas a los disidentes. Sustituyeron una ortodoxia por otra, con un clientelismo más voraz y excluyente.

La hegemonía conservadora sostenida en la Constitución de 1886 y el Concordato de 1887 se mantuvo hasta 1930, cuando los liberales triunfaron electoralmente. Para entonces, el benthamismo pertenecía ya a la arqueología política del siglo anterior.

Herencia, huella, disputa

¿Qué queda del utilitarismo en Colombia? En términos filosóficos, poco: nunca produjo una escuela académica de pensadores originales, y sus defensores criollos —Azuero, Rojas, Galindo— fueron más operadores políticos y pedagógicos que teóricos. En términos institucionales, más de lo que suele reconocerse. La idea de que la ley debe medirse por sus consecuencias sociales y no por su conformidad con la tradición; la noción de que el Estado tiene el derecho —y el deber— de legislar en materias que la Iglesia consideraba de su fuero; el reflejo de asociar reforma jurídica con progreso económico; la sensibilidad estadística y calculadora de cierta técnica legislativa: todo eso quedó incorporado, a veces invisiblemente, al bagaje del Estado colombiano moderno.

También quedó una herencia menos visible pero más profunda: la conversión de las disputas filosóficas en asuntos de partido. Bentham fue en Colombia un marcador identitario antes que una doctrina razonada; se estaba con él o contra él según el color político, y las razones filosóficas venían después. Esa costumbre —discutir ideas como si fueran banderas, y banderas como si fueran ideas— sobrevivió a la Regeneración, sobrevivió al siglo XX y se filtró en los debates culturales colombianos hasta muy entrado el presente. La conjura de Margallo desde el púlpito, la renuncia de Ancízar por autonomía universitaria, el sarcasmo de Galindo negando el eclecticismo, la elegancia hostil de Caro en El Tradicionalista: todos esos gestos, tan distintos entre sí, son parte de una misma escena, la de un país que aprendió a definirse discutiendo textos escolares.

El utilitarismo, en Colombia, no fue lo que quiso ser. No produjo un cálculo racional de utilidades públicas ni un Estado gobernado por la evidencia. Pero fue, durante seis décadas, el nombre bajo el cual una parte del país imaginó que era posible fundar la República sobre bases distintas a las de la Iglesia, la tradición y la costumbre. Que ese intento haya fracasado en 1886 no significa que fuera menor: significa que la disputa sobre quién define la moral pública —el Estado o la Iglesia, la ley o la fe, el cálculo o la costumbre— sigue, en Colombia, sin cerrarse del todo.

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En el archivo

3 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01Francisco de Paula Santander — promotor institucional: decretó la enseñanza obligatoria de Bentham en 1826 y cenó con el filósofo en Londres en 1830
  2. 02Simón Bolívar — opositor político: prohibió los textos de Bentham en 1828 como parte de su dictadura y en reacción al santanderismo
  3. 03Ezequiel Rojas — apóstol colombiano: defendió el benthamismo con 'fe ingenua', propuso su readopción en 1850 y protagonizó la polémica con Caro que llegó a París
  4. 04Vicente Azuero — defensor letrado: argumentó que la doctrina de Bentham era compatible con la moral cristiana frente a los ataques del padre Margallo
  5. 05Francisco Margallo — opositor clerical: adelantó una campaña furiosa contra el benthamismo desde el púlpito y el periódico El Gallo de San Pedro hasta su muerte en 1837
  6. 06Miguel Antonio Caro — crítico conservador: atacó el benthamismo desde El Tradicionalista y protagonizó la polémica de los textos de la década 1870-1880
  7. 07Manuel Ancízar — liberal autonomista: como rector universitario, impugnó la imposición parlamentaria de Bentham por vulnerar la autonomía científica de la institución
  8. 08Escolástica — tradición desplazada: el utilitarismo llegó a reemplazar en las aulas la filosofía escolástica que había gobernado la educación durante tres siglos coloniales
  9. 09Regeneración — cierre del ciclo: el proyecto político de Rafael Núñez clausuró institucionalmente la influencia del utilitarismo al restituir el control clerical sobre la educación
  10. 10Bogotá — escenario principal: sede de las universidades, el Congreso y las polémicas públicas que definieron la trayectoria del benthamismo en Colombia
06

Documentos y fragmentos citados

40 documentos · 61 fragmentos

01Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 1201 cita
[1]

o r el tem a, poco se hizo al respecto, acaso p o rq u e los gastos m ilitares absorbían g ran p arte d e los recursos fiscales. A p a rtir d e la décad a d e los años 1790, los criollos ilu strad o s com enzaron a c u lp ar cada vez m ás al régim en español p o r no tom ar m ed id as ad e cu ad a s para m ejorar las…

p. 120
02Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 549, 5522 citas
[2]

tiles cien cias exactas en lugar de las meramente especulativas, en que hasta ahora lastimosamente se ha perdido el tiempo; porque un Reino lleno de precios í simas producciones que utilizar, de montes que allanar, de caminos que abrir, de pantanos y minas que desecar, de aguas que dirigir, de metales que depurar,…

p. 552
[3]

franc é s cuyas obras, que penetran lentamente y a menudo de contrabando, influir á n de manera decisiva s ó lo en la generaci ó n siguiente, la que har á la Independencia. En la etapa comprendida entre 1760 y 1800 la intelligentsia criolla se encuentra preocupada por los mismos temas, los mismos problemas y…

p. 549
03Memorias para la historia de la medicina en Santafé de BogotáPedro María Ibáñez · 2017 · p. 801 cita
[4]

primero que enseñó entre no- sotros el sistema de Copérnico, mirado como herejía por los frailes de la Colonia, los que no admitían que la tierra tuviera movimiento alguno. Sostuvo correspondencia con Linné, y este sabio le de- dicó varias plantas, conocida una con el nombre de mutisia, e hizo circular en el mundo…

p. 80
04Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 281 cita
[5]

que uno de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser…

p. 28
05Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 247, 296, 3063 citas
[6]

os lectura, escritura, aritm é tica y los dogmas de la moral cristiana. “ Les instruir á n en tos deberes y derechos del hombre en sociedad y les ense ñ ar á n el ejercicio militar todos los d í as de fiesta y los jueves en la tarde ”. 256 EL PROCESO DE LA EDUCACI Ó N Para este efecto, dice el art í culo 8? del…

p. 247
[19]

á rroco de la iglesia de La Tercera, quien en sus sermones domffiV cales y sus art í culos publicados en el Gallo de San Pedro adelant ó una violenta campa ñ a contra el benthamismo y contra su activo defensor, Vicente Azuero 26. El gobierno de Santander.ccoj sider ó excesiva y peligrosa la campa ñ a y solicit ó la…

p. 296
[27]

43. 43 Informe del rector de la Universidad Nacional en Anales, t, I, n ú m. 5, p á g. 431 G. LA POL É MICA DE LOS TEXTOS La d é cada comprendida entre 1870 y 1880 fue escenario te. una de las m á s resonantes pol é micas intelectuales del siglo xix, A la controversia que se libr ó en torno al decreto org á nico de…

p. 306
06Simón Bolívar: A LifeJohn Lynch · 2007 · p. 54, 2732 citas
[7]

S O N S F R O M T H E A G E O F R E A S O N 35 bore a harder edge than that of Humboldt. ‘During my time in America,’ Humboldt later wrote, ‘I never encountered discontent; I noticed that while there was no great love of Spain, at least there was conformity with the estab- lished regime. It was only later, once the…

p. 54
[20]

by authors like Bentham and the others, whose works contain not only enlightening ideas but also many that are hostile to religion and morality and public order’. These courses should be replaced by, among others, the study of Latin, Roman and Canon Law, and the Roman Catholic religion and its history. 80 The…

p. 273
07Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 111, 1392 citas
[8]

para ello que esperar a un Comte, pero, de nuevo, no hagamos teleología. Por ahora, baste decir que en últimas, todo este recorrido del ideólogo no podía sino desembocar en un proyecto pedagógico, pues en el fondo, era allí donde se podía conjurar, "hasta donde fuese posible", la "falla del sujeto": intervenir…

p. 139
[17]

del mismo año, el maestro Rojas, en el momento senador y profesor de filosofía del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, volvió a proponer en el Parlamento la adopción oficial de los Elementos de Ideologíadél conde Destutt de Tracy. En medio de acalorados debates logró hacer aprobar por las mayorías radicales…

p. 111
08Idola ForiCarlos Arturo Torres · 2016 · p. 175, 1812 citas
[9]

toda la filosofía, todo el pensamiento hispanoamericano se orienta hacia la política y son las influencias francesas las que predomi- nan: liberalismo de Benjamin Constant, doctrinarismo de 176 Cíndic Anerni Tinnsc Guizot, por dondequiera luchan y se imponen; en libros y folletos coméntanse estas doctrinas que los…

p. 175
[61]

la escuela de la violencia en el pensamiento, cuya proyección necesaria en la polí- tica es la escuela de la violencia en los hechos, bautizada entonces con el nombre de draconianismo. Draconianos y gólgotas, más que dos fracciones políticas del liberalismo, son dos formas antagónicas del pensamiento, dos concep-…

p. 181
09El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 240, 256, 4853 citas
[10]

y radical de ascendencia francesa, con un neoliberalismo de origen inglés, tarea que constituyó el esfuerzo de pensamiento y acción de Rafael Núñez, de Miguel Samper y de Manuel Ancízar, o con las del libera- lismo constitucionalista, tal como las sostenían Benjamin Constant, Rover Collard y otros escritores franceses…

p. 240
[16]

clásica, sobre todo la latina. Debería buscarse esa correlación no sólo con el contenido del pen- samiento político, sino también con la presencia de ciertas formas y actitudes mentales como el realismo, y el pensar con lógica y rigor. Sería incorrecto científicamente pretender que el romanticismo, el radicalismo y el…

p. 256
[32]

las grandes masas obreras. 486 Jíndi Jícídneer Ucnsi En su Estudio sobre el utilitarismo, Caro, siguiendo un método que no abandonará en sus posteriores obras, analiza el pensamiento de Bentham tanto en su estructura lógica interna, es decir, en su capacidad para construir una ciencia política o jurídica, o una teoría…

p. 485
10Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 401 cita
[11]

penetré en el pais el liberalismo utilitarista o radi- calismo inglés, que se difundid en esa época de 1347 transicion entre la dependencia colonial espanola y, desde el punto de vista econdémico, la influencia neocolonial inglesa. Con el triunfo de la democracia republicana so- bre el régimen colonial espanol, el…

p. 40
11Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 77, 3652 citas
[12]

1993), Salamanca, San Esteban, 1995), 275-295 (Monumenta Historica Iberoamericana de la Orden de Predicadores, volumen VI). 150 “Acta del claustro de la Universidad de Caracas reunido el 7 de febrero de 1823” (El Venezolano, 42, sábado 7 de junio de 1823). También en Ildefonso Leal, La Universidad de Caracas en los…

p. 365
[18]

Félix Valdivieso, trasladó la queja al presi - dente de la misma corte superior de justicia del sur por considerar que se trataba de “un negocio de la más alta consideración, pues nada menos que influye en la destrucción de los primeros fundamentos del sistema que hemos abrazado, y en una resistencia escan - dalosa al…

p. 77
12The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · p. 118, 1432 citas
[13]

of Gran Colombia (Caracas, Bogotá, and Quito), with the expectation that these would serve as seed schools for the areas surrounding them. 25 Even before these hopes were avowed, the Congress provided for chairs in mineralogy in the newly au- thorized colegios of Medellín, Cali, and Ibagué. 26 These paper programs for…

p. 118
[30]

on economic, fiscal, and political matters and their attitudes on education. They sought to open up increased social opportunities through provincial autonomy, laissez faire in all aspects of economic and social policy, abolition of the most obvious forms of privilege, and a rhetorical egalitarianism. Liberals viewed…

p. 143
13Historia de Colombia. La Gran Colombia I. Tomo 9Salvat Editores (Dirección: Juan Salvat, Roberto García Rojas; Director científico: Gonzalo Hernández de Alba) · 1988 · p. 441 cita
[14]

sido mejorado en forma sustancial. Por otro lado, durante el régimen colonial tan sdlo se habian fundado universidades en Bogota, Caracas y Quito. Por lo que Santander decreté, el 14 de abril de 1827, la fundacion de la Universidad de Popayan, la cual estaria llamada a ejercer notable influencia en el sur del pais.…

p. 44
14Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1151 cita
[15]

blame to Vice President San- tander, a man who had dropped out of law study to fight for indepen- dence but as chief executive surrounded himself with ardent young lawyers as helpers and advisers. What the country needed, in Boli- var's view, was a stronger executive, a less assertive legislature, and a partial…

p. 115
15Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · p. 90, 1292 citas
[21]

authors of Santander’s plan, reconsid- ered the benevolence of Bentham’s doctrine in the following terms: An examination of the philosophy of educational reform brings me to the conclusion that the origin of the wrong behavior lies in the politi- cal science taught to students by professors without enough judgment to…

p. 129
[45]

uprisings, which raise even to the highest posts ignorant and uncivil people, can vulgarize (aplebeyar) the language, bringing into general use antigrammatical terms and low words. 43 Grammar was not the sole quality deployed as power; education served this objective as well. The passage of Colombia from a barbar- ian…

p. 90
16Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 134, 142, 1473 citas
[22]

nacional; para con- trolar la educación oficial, se crearon juntas generales integradas por el rector, vicerrec- tor, catedráticos y doctores. La enseñanza universitaria se organizó en cinco facul- tades: jurisprudencia; teología, medicina; filosofía y ciencias naturales; literatura y bellas artes. Durante la década,…

p. 134
[25]

bolivarianos La Constitución de Cúcuta, de 1821, que incluía a Venezuela y Quito, instauró un régimen centra- Camilo Torres, líder fede- ralista. Centralismo y fe- deralismo fueron el origen de los partidos políticos. lista que, sin embargo, no encontró mayor oposición ni generó bandos definidos hasta 1826, cuando el…

p. 142
[36]

] general José Hilario López (1798-1869) fue elegido presidente de la Nueva Gra- nada, tras una tormentosa sesión del Congreso el 7 de marzo de 1849, para el período 1848- 1853. Durante su mandato, y bajo la coordinación del secretario de Hacienda, Manuel Murillo Toro (1816-1880), se concretaron bue- na parte de las…

p. 147
17La Gran Colombia y la Gran Holanda, 1815-1830. Una relación entre sueño y realidadSytze van der Veen · 2018 · p. 2401 cita
[23]

llegó en el transcurso de agosto de Caracas, que por boca de Páez se pronunciaba a favor de Bolívar. El 27 de agosto de 1828 se anunció la «Ley orgánica», pensada como fundamento constitucional de la dictadu - ra. Según la versión oficial, la constitución había perdido su efecto por el 16 Escenas similares se…

p. 240
18Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 127, 130, 1463 citas
[24]

rita de los pol í ticos, incluso para romper las reglas acordadas por los representantes del “ pueblo ”. En 1811, Antonio Nari ñ o dio el primer golpe de Estado, al derribar, a nombre del bien com ú n, con el apoyo de los militares, el gobierno de Jorge Tadeo Lozano. Entre 1811 y 1815 los dirigentes criollos,…

p. 127
[31]

las ind í genas, LA REP Ú BLICA FEDERAL 151 ilc esp í ritu infantil, y una autoridad fuerte era indispensable para controlar el esp í ritu montaraz y rebelde de mestizos y mulatos. La Iglesia era esencial para que s ú bditos o ciudadanos aceptaran las restricciones de la vida en sociedad: al reemplazar la idea de…

p. 146
[43]

í a llevado al poder, pero pon í an el acento en el cambio y' el progreso m á s que en el mantenimiento del orden y la tradici ó n. El cambio m á s brusco de este gobierno fue la adopci ó n ines perada del liberalismo econ ó mico internacional. Aunque é ste hab í a sido un deseo de casi todos los dirigentes, rebajar…

p. 130
19A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 26, 292 citas
[26]

faith. As the educational process aims to educate rational individuals, it should be free from the influence of religion, and in no way should it impose or weaken the private individual’s faith. The debate con - ltinued throughout the 19th century, alternating between the official endorse - ment of the books and their…

p. 26
[59]

Some authors dedicated theirs to “young people” but found little to no room in classes. Most professors used foreign books, especially Destutt de Tracy’s and Say’s. Other foreign texts were popular in the national debate, and Colombian authors translated books like Frédéric Bastiat’s Economic Harmonies (1850) to…

p. 29
20Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 531 cita
[28]

Jaramillo Uribe has called “the polemic of the textbooks.” 27 Conservatives like Miguel Antonio Caro, writing in the party newspaper El Tradicionalista, complained that the state was confusing its obligation to educate with the Church’s right to indoc- trinate. It was clear to Caro and his copartisans that the state,…

p. 53
21Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 41, 602 citas
[29]

algunos tenían fortunas independientes, más bien modestas, y cuidaban alguna ha- cienda o un negocio comercial, la ma- yoría de los dirigentes radicales se ha- bía dedicado ante todo al mundo de la política y de la ideología. Cuando no ocupaban un cargo público, un minis- terio o la presidencia, la enseñanza y el…

p. 41
[57]

era irrevocablemente liberal. Los acontecimientos de fines de ese año no sólo lo entregaron, ob- jetivamente, en manos de los conser- vadores, sino que lo convencieron de que el radicalismo no debía volver a levantar cabeza. Y los elementos del pensamiento conservador, el autori- tarismo, la utilización del…

p. 60
22Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 441 cita
[33]

el preambulo o anticipo de lo que ha de venir con las ideas radicales a las que el general José Hilario Lopez da prestigio desde la presidencia de la Republica. Pero para ello era preciso que se realizara antes el proyecto historico-politico modernizante de la pri- mera administracién del también general Tomas…

p. 44
23Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 471 cita
[34]

de Independencia, influida por la ideología utilitarista, presionaba un ambicioso programa de reformas tendiente a vincular la economía colombiana al mercado mundial. Entre las reformas propuestas descollaban la supresión de algunos monopolios estatales --siendo el del tabaco el más importante--, la adopción formal…

p. 47
24Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 2451 cita
[35]

suprimidos muchos gravámenes que entrababan el desarrollo de las fuerzas productivas. En el capítulo referente a los impuestos en la Colonia, vimos cómo estos eran grandes en número, no tenían una finalidad concreta y solo frenaban el desarrollo del comercio. Como expresión franca del sistema colonial, fueron atacados…

p. 245
25Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1091 cita
[37]

and worried about lax morality and Protestant education. The Church generally adhered to a Conservative sociopolitical agenda. The Liber- als who ascended to power at midcentury would make it a point to harass the Church, but the Church would fight back energetically. General José Hilario López ascended to the…

p. 109
26Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 2381 cita
[38]

pasó a ser arrendatario, la tierra fue destinada a cría o cebas de ganado y el consumo de víveres perdió gran parte de las fuentes que lo alimentaban. Todo esto como resultado de la teoría de la libertad planteada sin previo estudio de los hechos sociales». Y continúa don Miguel Samper, con noble y elevado acento: «No…

p. 238
27Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 1102 citas
[39]

de trabajo forzoso que se consolidan por medio de las deudas, el poder político local de los terratenientes y la influencia ideológica del clero. Como el liberalismo de esta época representa los intereses bá- sicos de una burguesía comercial, no productiva, que intermedia polos con distintas relaciones sociales, polos…

p. 110
[40]

de trabajo forzoso que se consolidan por medio de las deudas, el poder político local de los terratenientes y la influencia ideológica del clero. Como el liberalismo de esta época representa los intereses bá- sicos de una burguesía comercial, no productiva, que intermedia polos con distintas relaciones sociales, polos…

p. 110
28¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 591 cita
[41]

modernización del sistema productivo. La 115 ¿Otra historia de Colombia? extracción de oro fue importante hasta 1 860, y luego fue desplazada por el tabaco, que venía en auge desde la adopción del librecambio y que tuvo a la población de Ambalema como su epicentro. Incluso productos de extracción silvestre como la…

p. 59
29El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 871 cita
[42]

efectos perversos pueden mencionarse algunos positivos derivados del desarrollo material del país, así éste estuviese en función del mercado externo y de los intereses específicos de la burguesía comercial en ascenso. Desde el punto de vista político e ideológico, podría aceptarse la argu- mentación de Marx y Engels y…

p. 87
30Historia doble de la Costa. Tomo 2: El Presidente NietoOrlando Fals Borda · 2002 · p. 1731 cita
[44]

eran igualmente portentosos para los 4. HACIA LA FORMACIÓN SOCIAL NACIONAL: LA SUPERESTRUCTURA DEPENDIENTE J u a n José Nieto y Adolfo Mier vivieron un perido de siete años entre 1848 y 1854 que los más autorizados historiadores colombianos y extranjeros coinciden en señalar como de cambio revolucionario, el primero…

p. 173
31Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1241 cita
[46]

ejemplo de lo que llegó a generar estos desacuerdos fue la guerra civil de 1876: se gestó, entre otras razones, por el desacuerdo manifiesto del Partido Conservador y la Iglesia católica con las reformas educativas introducidas desde 1870 por el liberalismo radical en el poder, que impuso la enseñanza laica, la…

p. 124
32The Work of Recognition: Caribbean Colombia and the Postemancipation Struggle for CitizenshipJason McGraw · 2014 · p. 1171 cita
[47]

significant reforms over public instruction, from the freedom of learning during emancipation to the major reform of 1870 known as the Organic Decree over universal primary education. Each sys- temic change in schooling embodied particular features of liberal civiliza- tion, and while letrados understood basic…

p. 117
33De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 41, 442 citas
[48]

civil [...] y la sociedad religiosas". El documen- to también señala cómo la Iglesia Católica es «[una] parte esencial del orden nacio- MICHAEL J. LAROSA La Constitución de J 886 fue, en gran medida, obra de Miguel Antonio Caro. el principal pensador conservador de la época. Firme defensor de la Iglesia y la fe…

p. 44
[53]

papel político se man- tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991,…

p. 41
34De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 41, 442 citas
[49]

sociedad religiosas". El documen- to también señala cómo la Iglesia Católica es «[una] parte esencial del orden nacio- MICHAEL J. LAROSA La Constitución de J 886 fue, en gran medida, obra de Miguel Antonio Caro. el principal pensador conservador de la época. Firme defensor de la Iglesia y la fe católica, publicó un…

p. 44
[54]

tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991, fue notable por el nexo…

p. 41
35Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 261 cita
[50]

Constitución de 1886 El liberalismo radical fue exciirido del gobrerao y duramente per ido, Proviamento a la elaboración de Ea Constitación.el Consejo Nacional de Delegatariós expidió un “acuendo so- bre reforma constitucional”, quese sometió a La aprobación de Los conve jos municipales, cuyos miembros provedean —…

p. 26
36Homofobia y agresiones verbales: La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980Walter Alonso Bustamante Tejada · 2008 · p. 441 cita
[51]

util para hacer Ia lectura de Ia h istoria de Colombia hasta 1 980. El comienzo del siglo E l proyecto de construcci6n de un Estado colo m biano en el siglo x1x estuvo m a rcado por una alta i n esta b i l idad que se ex pres6, entre otras cosas, en Ia abunda ncia de constituciones politicas nuevas y reformadas 8, Ia…

p. 44
37Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 10, 302 citas
[52]

el Senado de Plenipotenciarios, tom6 posesion de la jefatura del gobierno de la Union Colombiana el general Ju- lian Trujillo, el presidente de la corporacién, doctor Rafael Nunez, inaguro el periodo de la denominada «regeneracién», implicita en este enunciado suyo: hemos llegado a un punto en que estamos con-…

p. 10
[56]

borado y prefirié gobernar con un estatuto dema- siado represivo, la ley 61 de 1888, mejor conocida con el nombre de «ley de los caballos», que tantos males causé al pais, pues seguin ella gobernaron las administraciones «regeneradoras» hasta 1904. A tal grado lIlegé la animosidad de don Miguel Antonio Caro contra el…

p. 30
38Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 561 cita
[55]

as libe rt ades individuales y e nton ces decayó el núm ero y vitalidad iconoclasta de periódicos y publicaciones. Los pasquines y perió- dicos irresponsables que florecieron durante el federali smo fue- r on sustituidos por pub li caciones o btu sas y tan sectarias. N úñ cz y Ca ro, d os hombr es provenient es de la…

p. 56
39The Struggle for Power in Post-Independence Colombia and VenezuelaMatthew Brown · 2012 · p. 611 cita
[58]

serve Britain as an opulent commercial domain,” and that “the character and customs of the British would become models for Americans to strive for in the future.” He concluded that “the most distin- guished Americans await impatiently the beginning of this project at the Congress of Panama, which could well be the…

p. 61
40Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 2261 cita
[60]

occidentales. A las tra- diciones católicas e hispánicas, se les unen en el siglo pasado el utilitarismo y el racionalismo positivista, encarna- dos éstos en el radicalismo neograna- dino de mitad de siglo. Por otro lado, la preocupación por las clases menos favorecidas (plasmada tanto en el pen- samiento del papa…

p. 226