Ezequiel Rojas
Nueva Granada
1803–1873
La biografía
En la historia intelectual de Colombia hay figuras que pesan más por lo que hicieron pensar a otros que por lo que hicieron ellas mismas. Ezequiel Rojas (1803-1873) es la más nítida de esas figuras en el siglo XIX. Filósofo de aula y senador de la República, tradujo el utilitarismo de Jeremy Bentham y el ideologismo de Antoine Destutt de Tracy en programa pedagógico obligatorio y en bandera de partido, y con ese doble movimiento se convirtió en el doctrinario del liberalismo colombiano: la bisagra que articuló la ilustración tardía heredada de Santander con la política republicana moderna que se estaba armando bajo sus pies. Su nombre no evoca batallas ni presidencias, sino un modo de pensar el Estado, la ley y la enseñanza. Y evoca también una polémica: la que sostuvo con Miguel Antonio Caro sobre si el utilitarismo era compatible con la fe católica, debate que trascendió Bogotá y llegó hasta la Académie des Sciences Morales et Politiques de París.
Línea de vida
- 1803
Nacimiento en Miraflores, Boyacá
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Nació en Miraflores, provincia de Boyacá, en los últimos años del régimen colonial, perteneciendo a la generación que inició sus estudios bajo el virreinato y los completó bajo la República.
- 1830
Cátedra de filosofía en el Colegio Mayor del Rosario
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Se vinculó al Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario en Bogotá como profesor de filosofía, cargo desde el cual formaría a las generaciones que ocuparían curules, juzgados y direcciones de periódico, ejerciendo simultáneamente como senador.
- 1848
Consolidación del utilitarismo como bandera liberal
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Con la publicación del Programa Conservador de 1849 por José Eusebio Caro y Mariano Ospina Rodríguez, el debate sobre Bentham adquirió forma abiertamente partidista: los liberales, con Rojas a la cabeza doctrinaria, tomaron el partido del utilitarismo frente a la oposición conservadora.
- 1862
Publicación de 'El doctor Ezequiel Rojas ante el tribunal de la opinión'
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Publicó en Bogotá, impreso por Echeverría Hermanos, este texto de vindicación y exposición doctrinaria en el que respondía a sus detractores y fijaba su lugar en el debate público filosófico y político colombiano.
- 1870
Aprobación legislativa de los textos de Bentham y Destutt de Tracy
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Impulsó y logró que el Congreso aprobara un proyecto de ley que recomendaba al Ejecutivo hacer obligatorio el uso de las obras de Bentham para la cátedra de Legislación y de los Elementos de Ideología de Destutt de Tracy para la cátedra de Lógica en la Escuela Universitaria, desencadenando la 'polémica de los textos' y la renuncia del rector Ancízar.
- 1870
Debate con Miguel Antonio Caro en la Académie des Sciences Morales et Politiques
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Su polémica con Miguel Antonio Caro sobre la compatibilidad del utilitarismo con la religión natural trascendió el ámbito nacional y llegó a resonar en la Académie des Sciences Morales et Politiques de París, donde Rojas intentó probar que el utilitarismo era compatible con la fe y las enseñanzas cristianas de caridad.
- 1873
Muerte en Bogotá
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Falleció en 1873, en vísperas del período conocido como el 'olimpo radical', alcanzando a ver a sus discípulos gobernar pero también dividirse en fracciones antagónicas del liberalismo.
Un doctrinario en la República
Rojas no fue caudillo ni tribuno de plaza. Fue algo menos vistoso y, para la formación del liberalismo colombiano, más decisivo: un profesor que además legislaba. En su persona coincidieron dos oficios que la República apenas empezaba a distinguir. Como catedrático de filosofía del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, formaba a los jóvenes que muy pronto ocuparían las curules, los juzgados y las direcciones de periódico. Como senador, redactaba y hacía aprobar las leyes que fijaban qué textos debían estudiar esos mismos jóvenes. El circuito era cerrado y virtuoso desde su punto de vista, o incestuoso desde el de sus adversarios: el legislador determinaba lo que el profesor enseñaba, y el profesor enseñaba lo que el legislador quería ver reflejado, años más tarde, en la sensibilidad política del país.
Ese doble oficio explica por qué la biografía intelectual de Rojas importa más que su biografía externa. Lo suyo fue una labor de traducción: tomar las obras de Bentham y de Destutt de Tracy —los pensadores en los que se apoyaba el reformismo europeo posrevolucionario— y convertirlas en materia de examen, en manual, en cátedra obligatoria. El liberalismo neogranadino, cuando finalmente cristalizó como partido a mediados de siglo, encontró en esa obra silenciosa buena parte de su lengua doctrinaria.
Los orígenes: Miraflores, Tunja y el aula
Ezequiel Rojas Ramírez nació en 1803 en Miraflores, provincia de Boyacá, en los años finales del régimen colonial. Su formación pertenece a esa generación que empezó los estudios bajo el virreinato y los terminó bajo la República: una promoción que vio derrumbarse un orden mientras aprendía a leer los textos con los que se construiría el siguiente. Se formó en Tunja y en Bogotá, y muy pronto quedó ligado al Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, la institución desde la cual ejercería la cátedra de filosofía y proyectaría su influencia doctrinaria.
La atmósfera intelectual en que Rojas maduró estaba marcada por la orientación que Francisco de Paula Santander había impreso a la instrucción pública tras la independencia. Colombia, en materia filosófica, se apartó del rumbo general hispanoamericano de la primera mitad del siglo XIX: mientras en México, Chile o Argentina se difundían el liberalismo doctrinario francés de Benjamin Constant y François Guizot, y algo después el eclecticismo de Victor Cousin, en la Nueva Granada se cultivó una relación mucho más estrecha con el empirismo inglés y con la tradición utilitarista. Bentham era, en cierto modo, un autor de casa. Vicente Azuero lo había defendido con beligerancia desde los primeros tiempos republicanos, en polémica con el presbítero Francisco Margallo —párroco de La Tercera—, quien desde el púlpito y desde las páginas de El Gallo de San Pedro había lanzado una violenta campaña contra el benthamismo, campaña que Santander intentó frenar solicitando la intervención del arzobispo Caicedo y Flórez, y que terminó con Margallo confinado unos días en el convento de San Diego, aunque el sacerdote continuó su combate hasta su muerte en 1837.
Es en ese terreno, arado por Azuero y sembrado de resistencias eclesiásticas, donde Rojas planta su enseñanza. No inventa la afición colombiana por Bentham: la recibe y la institucionaliza.
La trayectoria: del aula al Congreso y de vuelta al aula
La actuación pública de Rojas se concentra en tres frentes que en su cabeza eran uno solo: enseñar, legislar sobre la enseñanza y polemizar sobre lo enseñado.
En el aula del Rosario formó a estudiantes que se distinguirían luego en la especulación filosófica y en la vida política. Entre ellos figuraron Arrieta, Juan de Dios Uribe y Juan Manuel Rudas: nombres que la memoria historiográfica ha conservado como discípulos filosóficos suyos, aunque no como epígonos disciplinados. La divergencia entre ellos, más adelante, será uno de los rasgos más reveladores del legado de Rojas.
En el Congreso, su gestión más consecuente fue el proyecto por el cual recomendaba al Ejecutivo hacer obligatorio el uso de los textos de Bentham para la cátedra de Legislación y de los Elementos de Ideología de Destutt de Tracy para la cátedra de Lógica, en la Escuela Universitaria de Literatura y Filosofía. La medida no era un gesto retórico: fijaba los libros que los estudiantes debían leer para graduarse en el país, y por tanto determinaba el marco mental en que se pensaría la ley, la moral pública y la relación entre el individuo y el Estado.
La aprobación de ese proyecto, impulsado por las mayorías radicales, desencadenó de inmediato la resistencia que Rojas debió haber previsto. Impugnada la decisión ante el Consejo Universitario con el argumento de que vulneraba la autoridad y la autonomía científica de la institución, el rector Manuel Ancízar —una de las figuras más respetables del liberalismo ilustrado— presentó su renuncia. La escena es reveladora: la imposición legislativa de una doctrina, aun cuando esa doctrina fuese la propia, agrietaba el consenso liberal por dentro. No todo el liberalismo estaba dispuesto a admitir que el Estado, por vía del Congreso, fijara los textos de filosofía.
Rojas actuó también como polemista. En 1862 publicó, impreso por Echeverría Hermanos en Bogotá, un texto de vindicación titulado El doctor Ezequiel Rojas ante el tribunal de la opinión, en el que respondía a los ataques que se le hacían y fijaba su lugar en el debate público. La sola existencia del folleto —con su tono de autodefensa y su exposición doctrinaria— muestra hasta qué punto Rojas se percibía, y era percibido, como cabeza visible de una corriente.
Murió en 1873, en la víspera misma del período que sus adversarios llamarían el "olimpo radical". Alcanzó a ver a sus discípulos gobernar, pero también a verlos dividirse.
Bentham como bandera: la polémica de los textos
Para entender por qué Rojas fue quien fue, hay que entender por qué Bentham importaba tanto en Colombia. La respuesta no está enteramente en la filosofía. Bentham era, sin duda, el pensador que ofrecía una arquitectura racional para el Estado poscolonial: legislación fundada en la utilidad general, moral pública desprendida de la teología, cálculo de placeres y penas como criterio para medir instituciones. Todo eso resultaba atractivo para una élite republicana que buscaba desmontar el aparato jurídico y mental del antiguo régimen. Pero Bentham era también otra cosa: un marcador identitario. En torno a su nombre se dibujó, a lo largo del siglo, la frontera entre liberales y conservadores.
Esa frontera se trazó nítidamente en 1842. Una reconsideración crítica del uso de las obras de Bentham en la educación señaló que su doctrina contenía principios opuestos a la religión, la moralidad y la paz. Desde ese momento, el debate adquirió forma abiertamente partidista: los liberales tomaron el partido de Bentham y los conservadores se convirtieron en sus principales opositores. La consolidación fue definitiva cuando José Eusebio Caro —que ya había publicado artículos antiutilitaristas en 1842— coautoró en 1848 el programa ideológico del Partido Conservador junto con Mariano Ospina Rodríguez. El artículo apareció el 4 de octubre de 1848 en el periódico La Civilización, con el título de "Programa Conservador de 1849", y detalló los ocho principios rectores del nuevo partido: entre ellos, el orden constitucional contra la dictadura, el triunfo de la ley sobre la acción directa, la moralidad cristiana contra el materialismo y el ateísmo, y la libertad racional en todas sus aplicaciones contra el despotismo.
Bentham, y con él Destutt de Tracy, quedaron atrapados en esa lógica bipartidista. Cada vez que los liberales llegaban al poder, sus textos volvían a las aulas; cada vez que los conservadores lo recuperaban, eran retirados. La controversia sobre los textos benthamistas y de Tracy se extendió por más de cincuenta años a lo largo del siglo XIX, alternando adopción oficial y prohibición según el ocupante del palacio.
Hacia 1870, el decreto orgánico de la Universidad Nacional estableció la Idéologie de Destutt de Tracy para los cursos de filosofía, y estalló la llamada "polémica de los textos". Miguel Antonio Caro —hijo de José Eusebio y crítico aún más encarnizado del utilitarismo— sostuvo desde las páginas de El Tradicionalista que el Estado, "armado con la espada de la ley", imponía sus sesgos "invadiendo con escándalo y violencia los derechos de la religión y la ciencia", y que confundía su obligación de educar con el derecho de la Iglesia a adoctrinar. Del lado liberal, Aníbal Galindo respondió con una franqueza que suele omitirse en el relato piadoso del liberalismo radical: la universidad, dijo, debía enseñar doctrinas liberales para formar liberales, y mientras el Partido Liberal estuviera en el poder debía enseñar liberalismo, por honestidad política. Balmes y Bentham no podían coexistir en las aulas.
Rojas, entre esas dos posiciones, ocupaba la primera. Los textos obligatorios eran su obra.
Rojas contra Caro: utilitarismo y religión natural
La polémica más honda que sostuvo Rojas fue con Miguel Antonio Caro sobre si el utilitarismo era compatible con la fe. Rojas defendía que sí: el principio del mayor placer para el mayor número, sostenían él y sus discípulos —Galán entre ellos—, era tan cristiano como el del bien común o la caridad. El utilitarismo, argumentaba Rojas, no negaba la religión natural: la formulaba en un lenguaje moderno, la traducía a la gramática del Estado laico sin destruir su sustancia moral.
Caro no admitía la operación. Para él, el utilitarismo era una máquina materialista fundada en deseos, penas y placeres, incompatible con las raíces católicas del proyecto republicano. Detrás del cálculo utilitario, sostenía, se abría paso una antropología que confundía el bien con el interés y la virtud con la satisfacción. Y Caro llevaba en sí mismo una tensión más grave: intentó armonizar toda su vida una concepción optimista de la naturaleza humana con la doctrina católica del pecado original y la redención, sin conseguirlo del todo, y esa tensión interna entre gracia y libertad, entre omnipotencia divina y responsabilidad humana, hacía tanto más filosa su crítica al utilitarismo, en el que veía la disolución del misterio moral en aritmética social.
El debate no se quedó en Bogotá. Llegó a resonar en la Académie des Sciences Morales et Politiques de París, lo cual dice algo sobre la seriedad con que la generación de Rojas y Caro tomaba la discusión filosófica: en un país pobre, con guerras civiles cíclicas y aparato universitario precario, dos hombres discutían el fundamento de la moral pública con eco europeo.
Los críticos conservadores tenían un flanco que los liberales no siempre cubrían bien. Los benthamistas colombianos repetían el principio del mayor placer para el mayor número sin examinar críticamente la doctrina psicológica ni la filosofía social que lo sustentaban. Objeciones difíciles, como la relación entre el bien de la mayoría y el bien de todos, quedaban sin respuesta. Rojas había instalado los textos; no siempre había asegurado la lectura fina.
La red: maestros, discípulos, adversarios
Rojas se entiende dentro de una constelación. Detrás de él está la línea santanderista que había hecho de Bentham autor de referencia desde la independencia: Vicente Azuero como el defensor más beligerante, sosteniendo que la doctrina de Bentham no era contraria a la moral. Contra esa línea se alzó desde los años veinte la resistencia eclesiástica encabezada por Margallo, cuyo estilo de combate desde el púlpito prefiguraba el enfrentamiento partidista que vendría.
Alrededor de Rojas, en su generación, se movieron los hombres que harían la política liberal de mediados de siglo. Florentino González, antiguo santanderista y ministro de Hacienda en la primera administración de Tomás Cipriano de Mosquera (1844-1848), impulsó en 1847 las nuevas tarifas aduaneras reducidas que inauguraron el ciclo librecambista; era la traducción económica del liberalismo que Rojas venía enseñando como filosofía. José Hilario López, presidente desde 1849, firmaría el 21 de mayo de 1851 la ley que abolió definitivamente la esclavitud, declarando libres a todos los esclavos a partir del 1 de enero de 1852 con indemnización a los propietarios.
Contra ese liberalismo se alzó el conservatismo naciente: José Eusebio Caro y Mariano Ospina Rodríguez como fundadores doctrinarios en 1848, Miguel Antonio Caro como continuador filosófico, Julio Arboleda como brazo militar en la rebelión conservadora de 1851 —encabezada en el Cauca por Arboleda, en Antioquia por Eusebio Borrero y en Cundinamarca por Pastor Ospina—, derrotada en pocos meses. Curiosamente, varios de los fundadores del conservatismo —Arboleda, Ospina Rodríguez, el propio José Eusebio Caro— habían defendido con entusiasmo el librecambio: la frontera partidista no pasaba exactamente por la economía, pasaba por Bentham, por la Iglesia y por la definición del Estado.
Los discípulos filosóficos de Rojas —Arrieta, Juan de Dios Uribe, Juan Manuel Rudas— se distinguieron, pero no formaron escuela homogénea. Se separaron entre sí por diferencias en su concepción filosófica y política. Y en el plano más amplio del liberalismo, la generación educada bajo su influencia se dividió en dos fracciones que representaban no solo posiciones tácticas distintas sino dos formas antagónicas del pensamiento: los gólgotas y los draconianos.
La huella: gólgotas, draconianos y el liberalismo hecho gobierno
La descendencia política de Rojas se bifurca en la escisión que definiría al liberalismo colombiano de mediados de siglo. Los gólgotas —doctrinarios, líricos, librecambistas— expresaban los intereses de los comerciantes y hacían del liberalismo económico su bandera. Los draconianos —más apegados al criterio de lo absoluto, más dispuestos a la violencia en los hechos, proteccionistas— expresaban los intereses de manufactureros y artesanos. La escisión no era caprichosa: reflejaba una división real de la economía neogranadina, donde comerciantes importadores y productores manufactureros tenían intereses opuestos frente al arancel.
La reducción arancelaria impulsada por González en 1847, considerada arriesgada porque los ingresos aduaneros eran la principal fuente fiscal —razón por la que Santander y Márquez habían mantenido tarifas altas—, benefició a los comerciantes y golpeó a los artesanos, ya presionados por la competencia tecnológica de la navegación a vapor por el Magdalena, que abarataba las importaciones. Los artesanos recurrieron a la agitación política y a la organización colectiva. La breve guerra de 1854 terminó con la derrota de la coalición militar-artesanal y con la implantación del librecambio como doctrina dominante.
A partir de allí, el liberalismo radical —expresión maximalista de la línea gólgota— gobernó Colombia durante buena parte del período 1845-1885 y aceleró el ritmo de transformación social. Las reformas liberales de mediados de siglo, más radicales que las que se ensayaban en otros países latinoamericanos, incluyeron el sufragio universal masculino, la abolición de la esclavitud, la supresión del monopolio estatal del tabaco —lo que dio impulso decisivo a las exportaciones tabacaleras, que entre 1850 y 1875 alcanzaron entre dos y tres millones de pesos oro anuales— y la partición de tierras comunales indígenas. El proyecto teórico era liberar capital y trabajo inmovilizados en instituciones coloniales —esclavitud, resguardos, tierras eclesiásticas, monopolios— para integrar el país en la economía mundial.
La disputa con la Iglesia se agudizó bajo Mosquera: expulsión de los jesuitas, extinción de conventos, tuición de cultos, desamortización de bienes de manos muertas —justificada por Mosquera como arbitrio fiscal para aliviar un erario agobiado por deudas y guerras civiles, más que como persecución religiosa—. La ley de matrimonio civil y divorcio de 1853-1856 llevó el conflicto al interior de los hogares. La jerarquía eclesiástica, apoyada en el Syllabus y en el Concilio Vaticano I, rechazó de plano el liberalismo, el naturalismo, el racionalismo y el socialismo; los sacerdotes glosaban desde el púlpito y el confesionario los textos que demostraban la naturaleza pecaminosa del liberalismo.
La Constitución de Rionegro de 1863 fue el clímax institucional de todo ese proceso, y en cierto modo el monumento más literal a la sensibilidad doctrinaria que Rojas había cultivado. Dividió la nación en nueve estados con amplísimas facultades, permitió a cada uno determinar quién tenía derecho al voto, redujo la presidencia a dos años sin reelección inmediata y exigió unanimidad de todos los estados para reformarla. Debilitó al ejecutivo hasta el extremo y garantizó derechos individuales notables: abolición de la pena de muerte, libertad religiosa, libertad de expresión e imprenta. Ideas como el origen popular del poder y la igualdad de derechos independientemente de la situación económica, social o étnica se hicieron parte de la ideología política nacional, aceptadas por sectores amplios de la población y no solo por la élite letrada. Algo del programa que Rojas había querido enseñar en el aula se había convertido en sentido común republicano.
Pero la victoria fue frágil. La estructura material que sostenía la hegemonía liberal —el auge tabacalero— empezó a colapsar hacia 1875. Con él se erosionó la base económica del proyecto librecambista. En 1886, en medio del hundimiento de la economía exportadora y de una resistencia liberal débil y dividida, ascendió al poder la Regeneración conservadora. La Constitución de ese año restableció la centralización política y administrativa, entregó a la Iglesia el control de la educación pública y la vigilancia de la privada —el artículo 41 estableció que la educación pública sería organizada en concordancia con la religión católica— y cerró el ciclo del liberalismo radical. Los textos de Bentham y de Tracy salieron por última vez de las aulas.
Lo que queda
Rojas murió trece años antes del cierre conservador de 1886, y le fue ahorrada esa derrota. Pero incluso si hubiera vivido para verla, su legado no se mediría por ella. Lo suyo fue algo más difícil de fechar y más difícil de destruir: introducir en el vocabulario político colombiano una manera de razonar sobre la ley y sobre el Estado que ya no dependía de la teología. Que esa manera se enseñara con Bentham o con Tracy es hoy un detalle historiográfico; que se enseñara como derecho del ciudadano y no como concesión de la autoridad, no lo es.
La ambigüedad de su figura, sin embargo, es parte del retrato. Rojas quiso instalar una doctrina y produjo, sin proponérselo, un campo de batalla. Fijó los textos, y los textos alternaron entre adopción y prohibición durante medio siglo. Formó discípulos, y los discípulos se dividieron en fracciones antagónicas. Defendió la compatibilidad del utilitarismo con la religión, y su defensa terminó siendo la ocasión para que la Iglesia y el conservatismo definieran, contra él, buena parte de su propio programa. Consiguió que el Congreso impusiera sus autores en la universidad, y esa imposición hizo renunciar al rector Ancízar —un liberal— por defender la autonomía institucional. Cada uno de sus triunfos tenía el reverso de una polémica que no cerraba.
Quizá esa sea la verdadera medida de su papel. Rojas no fue el arquitecto de una escuela filosófica ni el fundador de un partido acabado. Fue el catalizador de las polémicas que estructuraron la política colombiana del siglo XIX: qué se enseña en las aulas, qué puede el Estado imponer, dónde termina la fe y empieza la ley, quién es dueño de la moral pública. Al plantear esas preguntas con la voz del utilitarismo, obligó al conservatismo católico a responderlas con la voz del tradicionalismo. Y de ese ida y vuelta —más que de las certezas de ninguna de las partes— salió el país político que Colombia sería durante más de un siglo.
Bisagra, entonces, en un sentido preciso: no como pieza fija que resuelve una articulación, sino como gozne que permite que dos hojas se muevan una contra otra. Ezequiel Rojas fue eso. La historia intelectual colombiana no se ha vuelto a mover sin oírlo, aunque muchas veces haya olvidado su nombre.
Conexiones del archivo
Red histórica
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
46 documentos · 57 fragmentos01Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · Páginas 111, 1652 citas
[1]del mismo año, el maestro Rojas, en el momento senador y profesor de filosofía del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, volvió a proponer en el Parlamento la adopción oficial de los Elementos de Ideologíadél conde Destutt de Tracy. En medio de acalorados debates logró hacer aprobar por las mayorías radicales…
p. 111
[57]de Phüosophie. Premiare Partie: Psychologie. 2 e éd. revue, corrigée et augmentée. París: Hachette, 1. Deas, Malcolm. (1993) Del Poder y la Gramática Bogotá: Tercer Mundo. Descartes, Rene. [1637] (1947) Discours de la méthode. Texte et commentaire par Étienne Gilson. París: Vrin. DestuttComte de Tracy. (1801)…
p. 165
02A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · Páginas 26, 1062 citas
[2]faith. As the educational process aims to educate rational individuals, it should be free from the influence of religion, and in no way should it impose or weaken the private individual’s faith. The debate con - ltinued throughout the 19th century, alternating between the official endorse - ment of the books and their…
p. 26
[5]1886–1895. Universidad Externado de Colombia. 2011. Goldman, D. (2017). Análisis económico del derecho penal y del derecho penal liberal: confluencias y bifurcaciones. Revista Derecho Penal y Criminología, 38 (104), 13–74. González, F. (1981). Escritos Políticos, Jurídicos y Económicos. Bogotá: Biblioteca Básica…
p. 106
03Idola ForiCarlos Arturo Torres · 2016 · Páginas 175, 1812 citas
[3]la escuela de la violencia en el pensamiento, cuya proyección necesaria en la polí- tica es la escuela de la violencia en los hechos, bautizada entonces con el nombre de draconianismo. Draconianos y gólgotas, más que dos fracciones políticas del liberalismo, son dos formas antagónicas del pensamiento, dos concep-…
p. 181
[12]toda la filosofía, todo el pensamiento hispanoamericano se orienta hacia la política y son las influencias francesas las que predomi- nan: liberalismo de Benjamin Constant, doctrinarismo de 176 Cíndic Anerni Tinnsc Guizot, por dondequiera luchan y se imponen; en libros y folletos coméntanse estas doctrinas que los…
p. 175
04The Struggle for Power in Post-Independence Colombia and VenezuelaMatthew Brown · 2012 · Página 2551 cita
[4]Nueva Granada, desde 1819 para adelante, 4 vols. (Bogotá: Imprenta Nacional, 1954). ——, Autobiografía, Apuntamientos sobre la emigración de 1816 e índice del diario político (Bogotá: Empresa Nacional de Publicaciones, 1957). —— Historia de la Revolución de la República de Colombia, 6 vols. (Medellín: Bedout, 1974).…
p. 255
05Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · Páginas 296, 3062 citas
[6]á rroco de la iglesia de La Tercera, quien en sus sermones domffiV cales y sus art í culos publicados en el Gallo de San Pedro adelant ó una violenta campa ñ a contra el benthamismo y contra su activo defensor, Vicente Azuero 26. El gobierno de Santander.ccoj sider ó excesiva y peligrosa la campa ñ a y solicit ó la…
p. 296
[10]43. 43 Informe del rector de la Universidad Nacional en Anales, t, I, n ú m. 5, p á g. 431 G. LA POL É MICA DE LOS TEXTOS La d é cada comprendida entre 1870 y 1880 fue escenario te. una de las m á s resonantes pol é micas intelectuales del siglo xix, A la controversia que se libr ó en torno al decreto org á nico de…
p. 306
06Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · Página 401 cita
[7]penetré en el pais el liberalismo utilitarista o radi- calismo inglés, que se difundid en esa época de 1347 transicion entre la dependencia colonial espanola y, desde el punto de vista econdémico, la influencia neocolonial inglesa. Con el triunfo de la democracia republicana so- bre el régimen colonial espanol, el…
p. 40
07Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · Página 1291 cita
[8]authors of Santander’s plan, reconsid- ered the benevolence of Bentham’s doctrine in the following terms: An examination of the philosophy of educational reform brings me to the conclusion that the origin of the wrong behavior lies in the politi- cal science taught to students by professors without enough judgment to…
p. 129
08Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · Página 531 cita
[9]Jaramillo Uribe has called “the polemic of the textbooks.” 27 Conservatives like Miguel Antonio Caro, writing in the party newspaper El Tradicionalista, complained that the state was confusing its obligation to educate with the Church’s right to indoc- trinate. It was clear to Caro and his copartisans that the state,…
p. 53
09El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · Páginas 583, 6162 citas
[11]su contexto, atribuyén- dole ideas que jamás sostuvo, como la negación de Dios, del alma y la conciencia, o tomando como suyos pensa- mientos que son de su traductor francés Dumont o de su comentador español Salas. A la acusación de egoísmo, Galán contesta haciendo la exaltación de las actividades filantrópicas de…
p. 583
[14]libertad es siempre desorden, y debe, no di- rigirse o reprimirse cuando convenga, sino estorbarse y comprimirse en todo caso» 453. Pero como esta concepción demasiado optimista de la naturaleza humana chocaba con la idea católica de caída y redención, Caro trató de armonizarlas, sin lograrlo 452 Miguel Antonio Caro,…
p. 616
10When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames David Henderson · 1985 · Página 391 cita
[13]liberty in all its different applications over against oppression and despotism in monarchical, military, demagogic, literary or any other variation; legal equality against aristocratic, demagogic, academic or any other kind of special privilege; true and effective [religious] tolerance versus exclusivism and…
p. 39
11Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · Páginas 44, 1082 citas
[15]Hilario Lopez. Por su parte, los tradi- cionalistas ya habian fundado, en 1838, las Socie- dades Catodlicas; y un grupo de jévenes intelectuales de izquierdas fund6 la llamada Escuela Republi- cana, simpatizante del socialismo utdopico y del ra- dicalismo. 1305 1306 A la izquierda, el filésofo espanol Jaime Balmes en…
p. 108
[23]el preambulo o anticipo de lo que ha de venir con las ideas radicales a las que el general José Hilario Lopez da prestigio desde la presidencia de la Republica. Pero para ello era preciso que se realizara antes el proyecto historico-politico modernizante de la pri- mera administracién del también general Tomas…
p. 44
12Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · Páginas 91, 1092 citas
[16]liberty; we will liberate ourselves from a theocratic government, and assure the people that they are secure in their homes and in their property, and that these guarantees are not false promises. 2 Less than three months later, on October 4, 1848, the newspaper La Civi- lización published an article by Mariano Ospina…
p. 91
[24]and worried about lax morality and Protestant education. The Church generally adhered to a Conservative sociopolitical agenda. The Liber- als who ascended to power at midcentury would make it a point to harass the Church, but the Church would fight back energetically. General José Hilario López ascended to the…
p. 109
13Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · Página 591 cita
[17]so, the casualty rate was normally a good bit lower in elections. What both types of political conflict had in common was the role of the two traditional parties, at least from the time those parties came into existence. Curiously, however, Colombian scholars still cannot agree on either when the parties were created…
p. 59
14Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Páginas 130, 1332 citas
[18]N DEL MEDIO SIGLO Para 1849 los candidatos presidenciales eran, en el conservatismo gobernante, el vicepresidente Rufino Cuervo, un maestro boya- cense, civilista y antiguo secretario de Hacienda, que representaba el esp í ritu de transacci ó n con el liberalismo que ahora encarna 1 38 HISTORIA M Í NIMA DE COLOMBIA ba…
p. 133
[21]í a llevado al poder, pero pon í an el acento en el cambio y' el progreso m á s que en el mantenimiento del orden y la tradici ó n. El cambio m á s brusco de este gobierno fue la adopci ó n ines perada del liberalismo econ ó mico internacional. Aunque é ste hab í a sido un deseo de casi todos los dirigentes, rebajar…
p. 130
15Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · Página 3271 cita
[19]tratando a los otros de serviles ”, 74 nombres que acaloraban más las pasiones políticas y marcaron una tradición de descalificación política en las legislaturas de la Nueva Granada: 70 Francisco Soto, Memorias para la historia de la Legislatura de Colombia en 1827 (cursiva añadida). 71 Ibid (cursiva añadida). 72 José…
p. 327
16Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Páginas 142, 1472 citas
[20]bolivarianos La Constitución de Cúcuta, de 1821, que incluía a Venezuela y Quito, instauró un régimen centra- Camilo Torres, líder fede- ralista. Centralismo y fe- deralismo fueron el origen de los partidos políticos. lista que, sin embargo, no encontró mayor oposición ni generó bandos definidos hasta 1826, cuando el…
p. 142
[25]] general José Hilario López (1798-1869) fue elegido presidente de la Nueva Gra- nada, tras una tormentosa sesión del Congreso el 7 de marzo de 1849, para el período 1848- 1853. Durante su mandato, y bajo la coordinación del secretario de Hacienda, Manuel Murillo Toro (1816-1880), se concretaron bue- na parte de las…
p. 147
17Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · Página 2851 cita
[22]memoria con la relación de sus diversos errores con que disipó bienes que hubieran sido bastantes al sostén de su familia, con los más que al verificar su casamiento le e n t r e g u é ". Ya en la década de 1840, la República de la Nueva Granada daba un vuelco definitivo en su economía y cultura para alejarse del…
p. 285
18Historia de Colombia. La Gran Colombia II. Tomo 10Juan Salvat, Roberto García Rojas (directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico) · Página 841 cita
[26]resurgieron a to- dos los niveles: provincial, seccional y cantonal. Africa en un mapa del atlas de Blaeuw. El continente africano fue la cantera constante de la que, durante siglos, se sacaron miles y miles de negros para ser condenados a la esclavitud. La captura por parte de los blancos se vio a menudo favorecida…
p. 84
1930 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · Página 841 cita
[27]siendo admisibles en pago por su valor nominal. ARTÍCULO 19. Quedan derogadas todas las disposiciones contrarias a las de la presente ley, y el Poder Ejecutivo dictará todos los reglamentos y órdenes del caso a fin de que tenga su más puntual cumplimiento. Dada en Bogotá, a 21 de mayo de 1851 El Presidente del Senado,…
p. 84
20Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850–1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · Página 471 cita
[28]n.p.n.; J. A. Restrepo, Retrato de un patriarca antioqueño. Pedro Antonio Restrepo Escovar, – (Medellín, ), – . immoral and dangerous... [the Jesuits] always leave tears, discord and anarchy behind wherever their ill-fated destiny takes them’. 4 When the Jesuits were again expelled in , El Espía,…
p. 47
21Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850-1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · Página 471 cita
[29]n.p.n.; J. A. Restrepo, Retrato de un patriarca antioqueño. Pedro Antonio Restrepo Escovar, – (Medellín, ), – . immoral and dangerous... [the Jesuits] always leave tears, discord and anarchy behind wherever their ill-fated destiny takes them’. 4 When the Jesuits were again expelled in , El Espía,…
p. 47
22Historia doble de la Costa. Tomo 2: El Presidente NietoOrlando Fals Borda · 2002 · Página 1731 cita
[30]eran igualmente portentosos para los 4. HACIA LA FORMACIÓN SOCIAL NACIONAL: LA SUPERESTRUCTURA DEPENDIENTE J u a n José Nieto y Adolfo Mier vivieron un perido de siete años entre 1848 y 1854 que los más autorizados historiadores colombianos y extranjeros coinciden en señalar como de cambio revolucionario, el primero…
p. 173
23Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · Página 321 cita
[31]bought their books on political and economic philosophy, studied, and observed first hand the suc- cess of liberal economic and political organization.P" Colombian Lib- erals, like their counterparts in other areas of the West, viewed society as the sum of individual, rational, juridically equal men. They be- lieved…
p. 32
24Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · Página 2451 cita
[32]suprimidos muchos gravámenes que entrababan el desarrollo de las fuerzas productivas. En el capítulo referente a los impuestos en la Colonia, vimos cómo estos eran grandes en número, no tenían una finalidad concreta y solo frenaban el desarrollo del comercio. Como expresión franca del sistema colonial, fueron atacados…
p. 245
25Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · Página 791 cita
[33]que tanto bien hizo a la nación bajo la orienta- ción del italiano Agustín Codazzi; se firmó el contrato definitivo para la construcción del fe- rrocarril de Panamá. Como se indicó en otro lugar, el partido conservador, teniendo de fondo el disgusto por la autoderrota del 7 de marzo, decidió iniciar un movimiento…
p. 79
26Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · Páginas 20, 292 citas
[34]viajes y la educación europea, los nuevos símbolos de prestigio en la sociedad republicana. En realidad esta comunidad de intereses se reconoció oficial- mente por primera vez en las elecciones de 1853. En esas elecciones el candidato conservador para la Procuraduría General de la Nación fue don Florentino González,…
p. 29
[37]importación, la agitación a favor de mayores tarifas de aduana haya coincidido con el establecimiento de la navegación de vapores por el Magdalena. Aunque las tarifas de carga de los v~pores no eran mucho más bajas que las de los champanes, la veloctdad y seguridad del nuevo método reducía sustancialmente los costos.…
p. 20
27Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · Página 3901 cita
[35]todas las otras existentes, se denomina única 445 ». La supresión de las aduanas era una de las ventajas que veían al impuesto único. También se pensó en su supre- sión como medida independiente del establecimiento de ese impuesto; era una medida evidentemente muy arries- gada 446. Pero era tan tenaz el sentimiento…
p. 390
28Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · Página 2801 cita
[36]pugna de comerciantes y manufactureros se expresó en las luchas de gólgotas y draconianos. Los pri- meros eran una manifestación política de los intereses económicos de los comerciantes, y los segundos expresaban la defensa igualmente política de los intereses económicos de los manufactureros y artesanos. Por eso, los…
p. 280
29El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · Página 821 cita
[38]Julio Arboleda, Mariano Ospina Rodrí- guez y José Eusebio Caro, habían defendido con entusiasmo el librecambio 4. Esta dicotomía entre librecambio y democracia se acentuó más profundamente en el pensamiento de la élite conservadora con el advenimiento del romanticismo político radi- cal y plebeyo producto de las…
p. 82
30Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · Página 3511 cita
[39]El valor de las exporta ciones de tabaco, producidas en un' pequeño enclave del Magdalena Medio, aumentó rápidamente hasta promediar entre dos y tres millones de pesos oro entre 1850 y 1875. Pero el colapso de la economía exporta· dora de tabaco, a partir de la última fecha, simultáneamente con la calda de la demanda…
p. 351
31Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · Página 3421 cita
[40]nuevos estados carecían de una legitimidad plenamente aceptada, sus rentas fiscales eran exiguas, sus deudas externas grandes y su aparato administrativo bastante precario. En cambio, la Iglesia disfrutaba de una sólida situación financiera, de gran aceptación social especialmente entre las masas populares y de clero…
p. 342
32Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · Página 381 cita
[41]y patronato estatal sobre la Iglesia lo que generó los primeros conflictos entre ambas potestades. El Estado pretendió seguir controlando a una institución eclesiástica cuya organización, peso social, político y económico, eran enormes, en comparación con la pobreza de sus arcas fiscales. En este escenario, el Estado…
p. 38
33Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · Página 2201 cita
[42]colocaba la jurisdicción episcopal en interdicción: de acuerdo con esa ley los arzobispos, o prelados en la Nueva Granada «son responsables por mala conducta em los ejercicios de aquellas funciones ue les son atribuidas por las leyes la República y responden ante los tribunales y juzgados civiles e ede- siásticos, que…
p. 220
34Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · Páginas 192, 3372 citas
[43]libertad obtenida en la década anterior, culminó con medi- das más drásticas frente a la Iglesia: la tuición de cultos y la desamortización de bienes de manos muertas. Durante los años 70, los liberales radicales instituyeron la educa- ción laica y obligatoria, otro factor más que se convirtió en elemento de choque…
p. 192
[44]donde cayó asesinado Jorge Eliécer Gaitán en Bogotá. Fotografía de Sady González. Cromos, N° 1627, abril 21 de 1948. La furia y el dolor. Óleo de Ignacio Gómez Jaramillo, 1954. Colección Margot Villa de Gómez Jaramillo, Bogotá. Éxodo. Óleo de Pedro Nel Gómez. Fondo Documental, Biblioteca Luis- Ángel Arango. Violencia.…
p. 337
35¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · Página 651 cita
[45]garantizaría a los ciudadanos la libertad religiosa y de expresión, incluyendo la de imprenta, al tiempo que se mantenía la eliminación de la pena de muerte. Prolongando el conflicto con la Iglesia, se mantendrían las leyes sancionadas en 1 861 por Mosqueta, bajo las cuales se expropiaron las tierras, las casas y los…
p. 65
36Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · Página 881 cita
[46]la desamortización no fue una medida de persecución religiosa, sino más bien un arbitrio fiscal para aliviar las penurias económicas del fisco, agobiado por las cargas de la deuda pública y los gastos de las continuas guerras civiles (Díaz; Mendoza; Jaramillo y Meisel). Como la medida fue tomada en medio de una guerra…
p. 88
37Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Página 1241 cita
[47]ejemplo de lo que llegó a generar estos desacuerdos fue la guerra civil de 1876: se gestó, entre otras razones, por el desacuerdo manifiesto del Partido Conservador y la Iglesia católica con las reformas educativas introducidas desde 1870 por el liberalismo radical en el poder, que impuso la enseñanza laica, la…
p. 124
38Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · Página 1101 cita
[48]Vaticano Primero, del Concilio Plenario de Obispos 1.a tinoa- mericanos, y las enseñanzas del Syl/alms, rechazaban los conceptos básicos de libera li smo, naturalismo, socialismo y racionalismo. En julio de 1902 se emitió otro juramento para los li berales que qui- sieran renegar; el arrepentido condenaba < < sin…
p. 110
39Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · Página 381 cita
[49]lución colombiana con la de otros paí- ses latinoamericanos, o si se advierte que la inestabilidad política no fue in- ferior bajo el imperio de constitucio- nes centralistas y autoritarias, el re- sultado no fue tan negativo, y bajo la vigencia de estas constituciones se fue- ron consolidando mecanismos de po- der…
p. 38
40The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · Página 3311 cita
[50]meant specifically "natural philosophy," or physics and allied natural sciences. Gólgotas: young radical Liberals in Colombia of the years 1850-1854. Guanentá: a mountainous region in southern Santander characterized by many small communities nestling in pockets in the broken terrain; the largest communities in the…
p. 331
41Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · Página 1101 cita
[51]la Indepen- dencia. Este cambio, sin embargo, era más rápido cuando la situación de demanda (doméstica y externa) hacía irresistible para la clase dirigente la posibilidad de enormes ganancias. Durante el período 1845-1885las riendas del gobierno estuvieron en manos de los liberales radicales (o "gólgotas", como se…
p. 110
42Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · Página 1221 cita
[52]Liberals changed the name of the country from Granadine Confederation (as in the 1858 constitution) to United States of New Granada (Estados Unidos de Nueva Granada, 1861-63). This action was followed by the adop- tion, in 1863, of another constitution that restored the name Colombia (more specifically Estados Unidos…
p. 122
43Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · Página 601 cita
[53]religiones, e incluso con sangre vinculada a árabes o judíos, muestra esta obsesión por la pureza religiosa. Esto se refleja, por supuesto, en el sistema educativo, que en la escuela básica forma a las personas en verdades indiscutibles, y a los pocos adultos que van a la universidad les inculca los principios de la…
p. 60
44Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · Página 1691 cita
[54]en duda el viejo orden social y político, sino también los preceptos de la fe que regían hasta entonces, para establecer métodos de investigación más objetivos y, si pudiera decirse, científicos. Parale- lamente al racionalismo de Descar- tes se instaura, principalmente en Inglaterra, el empirismo, cuyos mayores…
p. 169
45Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · Página 5491 cita
[55]franc é s cuyas obras, que penetran lentamente y a menudo de contrabando, influir á n de manera decisiva s ó lo en la generaci ó n siguiente, la que har á la Independencia. En la etapa comprendida entre 1760 y 1800 la intelligentsia criolla se encuentra preocupada por los mismos temas, los mismos problemas y…
p. 549
46Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · Página 1201 cita
[56]o r el tem a, poco se hizo al respecto, acaso p o rq u e los gastos m ilitares absorbían g ran p arte d e los recursos fiscales. A p a rtir d e la décad a d e los años 1790, los criollos ilu strad o s com enzaron a c u lp ar cada vez m ás al régim en español p o r no tom ar m ed id as ad e cu ad a s para m ejorar las…
p. 120