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Biografía

Vicente Azuero

Independencia

N. 1787

17 min de lectura31 documentos
Nacimiento1787
FallecimientoSin fecha registrada
RolesJurista · Senador de la Gran Colombia
Lugar principalColombia
Período históricoIndependencia1810–1831
03

La biografía

En la primera década de la república colombiana hubo una voz que llegó antes al papel que al recinto y que, desde la imprenta, definió qué debía entenderse por gobierno civil, por ley y por ilustración. Vicente Azuero Plata —santandereano, jurista, senador, redactor incansable— fue el ideólogo que dio forma escrita al proyecto civilista que Francisco de Paula Santander encarnó en el poder. Sin su prensa, sus dictámenes y sus polémicas, el liberalismo neogranadino no habría tenido la gramática con la que se enfrentó al bolivarismo entre 1821 y 1830. No es apéndice de nadie: fue el arquitecto letrado de una manera de entender la república —benthamista, laica, legalista, pedagógica— que precedió al nombre mismo con el que después se la designaría. Al mismo tiempo, y sin contradicción interna, ese liberalismo suyo era tutelar: creía que el pueblo debía ser educado para la república antes de ser consultado sobre ella. Ese doble filo —emancipador frente al autócrata, restrictivo frente a la asamblea popular— es el nudo que hace de Azuero una figura mayor y no cómoda de la historia colombiana.

02

Línea de vida

  1. 1821

    Congreso de Cúcuta y Constitución centralista

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    Participó en los debates del Congreso de Cúcuta que aprobó la Constitución de 1821, figurando entre los centralistas destacados junto a Francisco Soto, Pedro Gual y Fernando Peñalver en la organización política de la Gran Colombia.

  2. 1823

    Proceso político contra Antonio Nariño

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    Como senador grancolombiano, inició junto a Diego Fernando Gómez un proceso político contra Antonio Nariño. El 14 de mayo de 1823 Nariño se presentó ante el Senado, pronunció su discurso de defensa y fue absuelto por unanimidad, revelando el temperamento azueriano de convertir el desacuerdo político en causa jurídica.

  3. 1825

    Doctrina de la representación tutelar en la Gaceta de Colombia

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    Publicó en la Gaceta de Colombia (21 de agosto de 1825) su doctrina sobre las asambleas secundarias: argumentó que debían limitarse a elegir y no deliberar sobre asuntos constitucionales complejos por el bajo nivel de ilustración de sus miembros, y que las municipalidades debían servir de 'crisol' para experimentar las cualidades de futuros congresistas, apoyándose en el ejemplo de Mirabeau.

  4. 1825

    Polémica pública por el benthamismo contra el padre Margallo

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    Fue señalado como el más beligerante defensor del benthamismo, sosteniendo públicamente que la doctrina de Bentham no era contraria a la moral ni atacaba las instituciones sociales. Su principal adversario fue el presbítero Francisco Margallo, párroco de La Tercera, quien publicó artículos en El Gallo de San Pedro y pronunció sermones dominicales atacando el benthamismo y a Azuero. El gobierno de Santander consideró excesiva la campaña de Margallo y solicitó la intervención del arzobispo Caicedo y Flórez, quien sancionó a Margallo con días de reclusión en el convento de San Diego.

  5. 1827

    Fundación de El Conductor y posición sobre la separación de Venezuela

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    Fundó y dirigió El Conductor, tribuna desde la cual expresó su posición política en la crisis grancolombiana. En carta a Rufino Cuervo del 19 de julio de 1827 anunció que publicaría en ese periódico su posición favorable a la separación de Venezuela y la organización autónoma de la Nueva Granada.

  6. 1828

    Convención de Ocaña y cristalización de los bandos políticos

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    En la Convención de Ocaña los bolivarianos se retiraron del recinto al no poder imponer la reforma autoritaria; los santanderistas, bloque que Azuero representaba intelectualmente, se declararon sujetos a la Constitución de 1821. Quedaron delineados por primera vez con claridad los dos partidos de la Gran Colombia. Tras el fracaso de la Convención, Azuero formó parte del círculo de reuniones alrededor de Santander, junto a Vargas Tejada, Florentino González y Mariano Ospina, vinculadas al episodio de la Noche Septembrina del 25 de septiembre de 1828.

  7. 1832

    Celebración del sufragio neogranadino y publicación de 'Al público y a mis detractores'

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    Valoró positivamente el sistema electoral instaurado en 1832 en la Nueva Granada, que convocaba a sufragar en asambleas primarias a ciudadanos de todas las condiciones, presentándolo como el mejor fruto de veintiséis años de lucha por la independencia y las instituciones liberales. El 10 de agosto de 1832 publicó el texto 'Al público y a mis detractores' en la imprenta de Nicomedes Lora, posteriormente incluido en la compilación de Guillermo Hernández de Alba y Fabio Lozano y Lozano sobre documentos del doctor Vicente Azuero (Academia Colombiana de Historia).

La semblanza: quién fue Azuero y por qué pesa

Azuero fue el prototipo del criollo letrado del oriente neogranadino que hizo del derecho su vehículo de ascenso y de la imprenta su tribuna de combate. Entre 1821 y 1831 acumuló, casi sin pausa, las tres funciones que en la Gran Colombia eran una sola vocación: la de legislador —senador y actor central de los debates del Congreso—, la de publicista —fundador y redactor de El Conductor, colaborador de la Gaceta de Colombia, autor de opúsculos combatientes— y la de polemista doctrinario, sobre todo en la batalla por la enseñanza de Jeremy Bentham en las universidades de la república.

Su peso no reside en un cargo cumbre ni en una victoria militar. Reside en haber sido, junto a Santander, la cabeza visible del bloque civilista que se opuso al proyecto vitalicio de Bolívar; en haber ordenado por escrito, con lenguaje jurídico y utilitarista, la defensa de la Constitución de 1821 frente al proyecto boliviano de 1826; y en haber convertido la disputa entre bolivarianos y santanderistas en una controversia de ideas —sobre la soberanía, la representación, la iglesia, la moral pública— y no solo en una pugna de facciones. Cuando en la Convención de Ocaña de 1828 los bolivarianos se retiraron del recinto y los santanderistas se declararon sujetos a la Constitución de 1821, la frontera política que se dibujaba tenía el lenguaje que Azuero venía trabajando desde años atrás en las páginas de la Gaceta y en su periódico propio.

Los orígenes: el criollo letrado del Socorro

Vicente Azuero nació en 1787 en la Provincia del Socorro, en el territorio que la república bautizaría después con el nombre de Santander. Su formación siguió el itinerario que los criollos de las élites de provincia habían identificado desde el siglo XVIII como el único camino seguro hacia los cargos de gobierno y el prestigio social asociado a ellos: el estudio del derecho en Santa Fe, en el San Bartolomé o en el Colegio del Rosario. En esa Santa Fe universitaria de fines del siglo XVIII y comienzos del XIX se cruzaban las carreras tradicionales —derecho, medicina, teología— con el eco de la filosofía moderna que José Félix Restrepo, desde su cátedra bartolomea de fines de la década de 1770 y luego desde Popayán, había introducido con vocación científica.

Ese contexto importa para entender a Azuero. La élite letrada criolla a la que perteneció era una capa social densa, ambiciosa, con más abogados de los que la administración virreinal podía absorber. Muchos aspiraban a cargos gubernamentales que raramente conseguían, y esa tensión entre la élite letrada americana y el orden colonial forma parte del suelo desde el que emergieron los cuadros civiles de la Independencia. Cuando en la década de 1810 la crisis peninsular abrió el ciclo revolucionario, hombres como Azuero llegaron ya formados jurídicamente, con la convicción de que el derecho no era ornamento sino sustancia misma del gobierno republicano. Esa convicción sería la marca de agua de todo su desempeño posterior.

El apellido Azuero aparece en la Independencia por otra vía: el presbítero Juan Nepomuceno Azuero Plata —pariente cercano— fue firmante del Acta de Independencia, miembro del Congreso en la década de 1820, y una de las figuras eclesiásticas más singulares del período: masón y, más tarde, promotor en la Cámara de Representantes de un movimiento que llegó a hablar de un cisma total de la iglesia granadina para separarla de Roma. La familia Azuero, así, se instala desde temprano en el ala más avanzada del republicanismo neogranadino, aquella que no vio contradicción entre orden civil y crítica al poder eclesiástico romano.

La trayectoria: del Congreso de Cúcuta a la ruptura con Bolívar

1821-1825: la Constitución centralista y la doctrina de la representación

La Constitución de Cúcuta de 1821 fue el marco dentro del cual Azuero se hizo político nacional. Ese congreso aprobó el sistema centralista para integrar a Venezuela, Nueva Granada y Quito en una república unitaria, y consagró principios jurídicos —legalidad, presunción de inocencia, prohibición de detención sin proceso previo, prohibición de testificar contra uno mismo o sus parientes— que Azuero defendería después con la vehemencia del hombre que había participado en formularlos. En los debates sobre la organización política de la Gran Colombia figuró entre los centralistas destacados, junto a Francisco Soto, Pedro Gual y Fernando Peñalver.

En 1823 fue senador en el Senado grancolombiano. Ese año, junto con Diego Fernando Gómez, inició un proceso político contra Antonio Nariño, quien se presentó al Senado el 14 de mayo de 1823 para pronunciar su célebre discurso de defensa y fue absuelto por unanimidad. El episodio, más allá del desenlace, revela ya el temperamento azueriano: la política como litigio, el adversario como imputado, el Senado como tribunal moral de la república. Esa manera de operar —convertir el desacuerdo en causa— acompañará a Azuero toda la vida.

En agosto de 1825, en la Gaceta de Colombia, publicó los planteamientos que sostienen su doctrina más característica sobre la representación. Contra quienes proponían ampliar las facultades de las asambleas secundarias —las asambleas electorales de los cantones— para deliberar sobre asuntos constitucionales, Azuero argumentó que dichas asambleas debían limitarse a la función de elegir. Su razón era de una franqueza que hoy resulta incómoda: el bajo nivel de ilustración de sus miembros en muchos cantones les impedía deliberar con solvencia sobre cuestiones constitucionales complejas. La deliberación de fondo correspondía a instancias más calificadas. Y añadía, apoyándose en Mirabeau, que las municipalidades podían servir de "crisol" para experimentar las cualidades de futuros miembros del Congreso: la carrera política debía ascender gradualmente desde los cargos inferiores a los superiores, filtrando en cada peldaño a los hombres aptos.

Esa doctrina —tan racional en su lógica interna como restrictiva en sus consecuencias— es la clave de bóveda del liberalismo azueriano. Reconocía en el pueblo la fuente de legitimidad pero reservaba a una élite letrada la capacidad efectiva de deliberar sobre las cuestiones fundamentales. No era una contradicción del sistema: era el sistema. Un liberalismo pedagógico y tutelar que veía al ciudadano como material a formar y no como sujeto plenamente competente desde el primer día.

1826-1827: la ruptura y la fundación de El Conductor

La calma constitucional se rompió en 1826. Bolívar promovió desde ese año la Constitución boliviana, que establecía un presidente vitalicio con poderes casi monárquicos, y ese proyecto detonó la ruptura con Santander y la formación de bandos políticos definidos. La rebelión de Páez en Venezuela ese mismo año agravó la crisis: Bolívar regresó a Colombia a finales de 1826 y resolvió temporalmente el conflicto venezolano mediante un acuerdo con Páez que sus opositores civiles leyeron como capitulación ante el caudillismo militar. En carta del 19 de marzo de 1827, Bolívar rompió formalmente su amistad con Santander y le pidió que dejara de escribirle. La escena política grancolombiana quedó fracturada.

En ese contexto Azuero fundó y dirigió El Conductor, tribuna desde la cual expresó sin ambages su posición: la Nueva Granada debía organizarse de manera autónoma y aceptar la separación de Venezuela. En carta a Rufino Cuervo del 19 de julio de 1827, Azuero anunció que publicaría en su periódico esa posición favorable a la separación. Los planteamientos doctrinarios sobre la representación que había ensayado en la Gaceta de Colombia dos años antes se prolongaban ahora en un proyecto político concreto: si la Gran Colombia era ingobernable como república única, la Nueva Granada debía darse instituciones propias, civiles y legales, sin arrastrar la ficción bolivariana de una unidad continental sostenida por el poder personal del Libertador.

El Conductor fue, en esa coyuntura, uno de los primeros ejemplos maduros de prensa panfletaria republicana en Bogotá: un periódico con línea editorial, con adversarios claros, con doctrina explícita. Azuero perfeccionaba allí un estilo —jurídico en el andamiaje, apasionado en la superficie, moralmente inflexible— que se convertiría en el modelo del publicismo liberal neogranadino de las décadas siguientes.

1828: Ocaña, la Ley Orgánica y la Noche Septembrina

La Convención de Ocaña se reunió entre abril y junio de 1828 con el mandato de reformar la Constitución de 1821. Fracasó. Los bolivarianos, al ver que no podían imponer la reforma en el sentido autoritario que proponían, se retiraron del recinto. Los santanderistas —el bloque civilista que Azuero representaba intelectualmente— se declararon sujetos a la Constitución de 1821. La Convención se disolvió sin lograr nada. En Ocaña quedaron delineados, por primera vez con claridad, los dos partidos políticos de la Gran Colombia: bolivarianos y santanderistas. Luis Vargas Tejada había formado parte del grupo de diputados santanderinos desplazado a la Convención.

Tras el fracaso, Bolívar asumió poderes dictatoriales. El 27 de agosto de 1828 se anunció la Ley orgánica, que sirvió de fundamento constitucional a la dictadura: declaró caducada la constitución y delegó en Bolívar facultades extraordinarias de gobierno. Ese acto —un autogolpe en toda regla— cristalizó la lectura que el bloque civilista venía haciendo del bolivarismo: Bolívar no era ya el Libertador de la república sino su enterrador. Alrededor de Santander, y con Azuero, Vargas Tejada, Florentino González y Mariano Ospina Rodríguez, se organizaron reuniones vinculadas a la conspiración conocida como la Noche Septembrina.

La noche del 25 de septiembre de 1828, un grupo de oficiales del ejército, profesores y estudiantes reunidos en la llamada Sociedad Filológica intentó asesinar a Bolívar en el Palacio de San Carlos. El líder de la operación fue Pedro Carujo, oficial venezolano de veintiséis años con aspiraciones literarias, auxiliado por Ramón Guerra, jefe del estado mayor en Bogotá, y por Luis Vargas Tejada como coordinador civil. Manuela Sáenz encubrió la fuga de Bolívar por una ventana. Santander había sido consultado por los conspiradores: expresó su acuerdo sobre la criminalidad de Bolívar pero declinó participar en la violencia y desaprobó el plan, sin descartar una colaboración futura en un movimiento pacífico.

En la madrugada del 26 de septiembre, el general Urdaneta ordenó la detención de alrededor de sesenta personas. Santander fue arrestado; su papel exacto en la conspiración no quedó nunca aclarado: se comprobó que estaba al corriente de los planes, pero no que fuera el instigador. Vargas Tejada huyó. El bloque civilista quedó descabezado.

De Azuero, en este episodio, lo que queda establecido es su presencia en el círculo íntimo de reuniones previas alrededor de Santander, junto a Vargas Tejada, González y Ospina Rodríguez. Sea cual fuere el detalle de su implicación operativa, la dictadura de Bolívar cerró para él la posibilidad de una actividad pública libre. Los años que siguieron a septiembre de 1828 fueron para el bloque civilista años de silencio forzado, exilio o clandestinidad.

1830-1832: el fin de la Gran Colombia y la nueva república

La Gran Colombia se deshizo rápidamente. Hacia enero de 1830, los venezolanos habían votado a favor de la separación de Cundinamarca y los ecuatorianos estaban igualmente inclinados a separarse. Bolívar renunció a la presidencia y murió en Santa Marta el 17 de diciembre de 1830. Entre el 20 de octubre de 1831 y el 29 de febrero de 1832 se discutió y aprobó en Bogotá la nueva Constitución de la República de la Nueva Granada.

Azuero volvió al primer plano. En 1832 los constituyentes neogranadinos, en su mayoría liberales, establecieron un sufragio que incluía a todos los ciudadanos con subsistencia asegurada y no sujetos a servidumbre doméstica o jornalería, ampliando la participación electoral aunque manteniendo exclusiones significativas. Azuero celebró esa fórmula con un entusiasmo casi solemne: la presentó como el mejor fruto que el pueblo de la Nueva Granada estaba recogiendo tras veintiséis años de esfuerzos por su independencia y sus instituciones liberales. La cuenta era deliberada: 1832 aparecía como el punto de llegada de un ciclo abierto en la primera década del siglo, la coronación institucional del proyecto civilista.

La Constitución de 1832 instituyó el régimen provincial autónomo, dividiendo el territorio en provincias con cámaras dotadas de atribuciones propias en sus artículos 156 y 160 y siguientes. Ese arreglo —centralismo político combinado con autonomía provincial administrativa— era exactamente el equilibrio que el bloque civilista había defendido desde 1821. En agosto de 1832, Azuero publicó en la imprenta de Nicomedes Lora el texto Al público y a mis detractores, opúsculo posteriormente incluido en la compilación documental de Guillermo Hernández de Alba y Fabio Lozano y Lozano publicada por la Academia Colombiana de Historia en 1944. El título revela el temperamento: incluso en el momento de la victoria, Azuero escribía en modo de defensa contra sus enemigos.

Los años treinta lo consolidaron como una de las cabezas visibles del grupo liberal civilista neogranadino, en contraposición al bando ministerial. La denominación "liberal" ya circulaba con reconocibilidad; los partidos aún no eran organizaciones formalizadas, pero actuaban como grupos coherentes en las elecciones. La escena política de la nueva república estaba organizada alrededor de dos identidades: liberales, con Santander y Azuero como figuras rectoras, y ministeriales, partidarios del gobierno, con divisiones internas entre las que se contaban los llamados moderados civilistas.

Vicente Azuero murió en 1844, doce años después de aquella Constitución que había celebrado como la consumación de su lucha. Alcanzó a ver cómo su liberalismo se consolidaba pero no llegó a la reorganización partidaria de mediados de siglo, aquella que fijaría los nombres de Liberal y Conservador y que reelaboraría, muchas veces al costo de simplificarla, la herencia santanderista.

La red: Santander, Bentham, Margallo y el clero polémico

Santander: colaboración sin dependencia

La imagen de Azuero como intelectual orgánico del santanderismo es correcta si se entiende bien: no fue el redactor pasivo de las ideas del general, sino su interlocutor doctrinario. Santander imprimió al grupo una identidad política y aportó el peso institucional del vicepresidente y luego del presidente de la Nueva Granada; Azuero aportó la doctrina escrita, la polémica pública, la formalización jurídica. Los dos se leían mutuamente. Cuando en la carta a Rufino Cuervo de julio de 1827 Azuero anticipaba su posición sobre la separación de Venezuela, no estaba consultando a Santander: estaba fijando por escrito una línea que el propio Santander compartía y que la coyuntura hacía inevitable.

La colaboración estrecha en los años de la vicepresidencia santanderista, con la organización del sistema educativo republicano desde 1820 —los decretos sobre escuelas de primeras letras del 6 de octubre de 1820, la reorganización universitaria con la ayuda de José Manuel Restrepo—, situó a Azuero en el corazón del programa civilista: educación, legalidad, imprenta, benthamismo. Cuatro palabras que definen el proyecto tanto como cualquier declaración programática.

Bentham y Margallo: la guerra cultural del utilitarismo

La adopción de los libros de Jeremy Bentham para la enseñanza universitaria fue, en la Nueva Granada de los años veinte, más que una cuestión pedagógica: fue la primera gran guerra cultural de la república. Azuero se convirtió en su más beligerante defensor. Sostuvo públicamente que la doctrina de Bentham no era contraria a la moral ni atacaba las instituciones sociales. Sus adversarios más ruidosos vinieron del clero.

El presbítero Francisco Margallo, párroco de La Tercera, fue el rival principal. Adelantó una violenta campaña contra el benthamismo y contra Azuero personalmente en sermones dominicales y en artículos publicados en El Gallo de San Pedro. El benthamismo, según Margallo y sus aliados, contenía principios contrarios a la religión, la moral y la paz de los pueblos, y estaba destinado a corromper las costumbres y las bases religiosas de la sociedad. Púlpitos, libelos y periódicos convergieron en la ofensiva. El gobierno de Santander llegó a considerar excesiva la campaña de Margallo y solicitó la intervención del arzobispo Caicedo y Flórez, quien sancionó al párroco con días de reclusión en el convento de San Diego.

La disputa era una guerra por el alma pedagógica de la república. Bolívar terció a favor de los tradicionalistas: en 1828, ya en clave dictatorial, decretó la prohibición de los libros de Bentham en la enseñanza pública. Fue un acto de estrategia cultural: cerrar la puerta al utilitarismo era también cerrarla al proyecto santanderista de un Estado laico, moderno y racionalizador. En 1850, veintidós años después de aquella prohibición, Ezequiel Rojas —principal difusor del benthamismo en Colombia— volvería a presentar en el Congreso una propuesta relacionada con la adopción de los libros de Bentham para la enseñanza universitaria. En 1842, la controversia se había reactivado con José Eusebio Caro como figura central de la oposición conservadora al benthamismo. La disputa se convirtió en un pleito permanente entre los defensores de la modernidad y los de la tradición, con los liberales del lado de Bentham y los conservadores como sus principales opositores.

Azuero fue, en toda esa larga contienda, el fundador del bando benthamista neogranadino. La forma que le dio al debate —jurídica, laica, pedagógica, con la imprenta como campo de batalla— fijó los términos que otras generaciones heredarían.

La masonería y el clero heterodoxo

El presbítero Juan Nepomuceno Azuero Plata perteneció a una logia masónica durante la Independencia y la Gran Colombia. Su caso no es aislado: la masonería fue, en el período, un vehículo de sociabilidad política entre militares, comerciantes, artesanos y también sectores del clero. Una parte de la iglesia católica la combatió virulentamente —fray Antonio María Gutiérrez, dominico secularizado, inició hacia 1824 la discusión pública sobre la masonería en la prensa neogranadina desde El Patriota, y Margallo respondió con hojas antimasónicas—, pero dentro del mismo clero hubo numerosos miembros afiliados a las logias.

Vicente Azuero se movió en ese ecosistema de sociabilidades letradas, aunque no hay elementos para atribuirle una militancia masónica personal. Sí puede afirmarse que su universo intelectual —Bentham, Mirabeau, el derecho ilustrado, la crítica al poder eclesiástico romano— era el mismo universo en el que las logias operaban como espacios de discusión.

La huella: el liberalismo tutelar y la matriz del bipartidismo

La huella de Azuero se dejó sentir en tres planos. En el plano doctrinario, su definición de la representación —el pueblo como fuente de legitimidad, la élite letrada como instancia de deliberación— fijó la forma que tomaría el liberalismo neogranadino en su versión civilista: un liberalismo pedagógico, no plebeyo. La Constitución de 1832 incorporó ese equilibrio con su fórmula del sufragio limitado por la subsistencia asegurada y la no sujeción a la servidumbre doméstica: los ciudadanos plenos eran los adultos independientes, letrados o al menos económicamente autónomos. El resto era objeto de gobierno, no sujeto de decisión.

En el plano cultural, Azuero inventó junto con Santander la prensa republicana beligerante. El Conductor fue tribuna doctrinaria, no boletín oficial; sus polémicas con Margallo se libraron en los términos de una guerra cultural pública. Ese modelo —periódico como órgano de partido, doctrina como arma, adversario como imputado moral— definió el estilo del publicismo colombiano por décadas.

En el plano partidario, la pugna entre bolivarianos y santanderistas cristalizó en Ocaña como el primer momento de bandos políticos diferenciados. La continuidad entre aquel bloque santanderista-azuerista y el Partido Liberal consolidado a mediados del siglo XIX es real pero discontinua, mediada por reelaboraciones posteriores que la hagiografía liberal ha tendido a suavizar. Los propios académicos colombianos han debatido durante generaciones si los partidos comenzaron en 1828, en la década de 1830, o solo hacia mediados de siglo. Los nombres —Liberal, Conservador— no se usaron regularmente hasta esa altura y las organizaciones permanentes aparecieron aún después. Pero las corrientes políticas embrionarias son visibles desde antes, y la más nítida de ellas es la que Santander y Azuero encarnaron.

Conviene resistir la asociación automática. Que el santanderismo derivó en el Partido Liberal y el bolivarismo en el Conservador es una síntesis manejable pero engañosa. La Constituyente conservadora de 1858 promovió el federalismo; Florentino González, formado en el círculo santanderista, terminó en posiciones difíciles de encasillar. La traducción de las tendencias de los años veinte a las identidades partidarias posteriores no es mecánica.

Y sobre todo conviene no leer a Azuero como un demócrata contemporáneo. Su república era una república de ciudadanos ilustrados y económicamente independientes que decidirían sobre los asuntos de fondo, mientras a las asambleas cantonales se les asignaba la función acotada de elegir. Ese liberalismo tutelar fue emancipador frente al proyecto autocrático de Bolívar —la Constitución boliviana con presidente vitalicio, la Ley orgánica del 27 de agosto de 1828, la clausura de la vida civil— y fue restrictivo frente a la demanda popular de participación. Las dos cosas juntas, no una sin la otra.

Azuero encarna el momento fundacional en que una élite letrada neogranadina —criolla, jurídica, benthamista, laica— se pensó a sí misma como la clase natural del gobierno republicano y construyó, para justificarlo, una doctrina coherente de la representación, la educación y la ley. Que su proyecto fuera al mismo tiempo modernizador y elitista no es un defecto que reprocharle desde el presente: es la forma histórica que tomó el liberalismo en la Nueva Granada de la primera hora. Entender esa forma —con sus virtudes y sus límites— es entender el suelo sobre el que se levantó el bipartidismo colombiano. Y ese suelo, en buena medida, lo pisó primero Vicente Azuero, pluma en mano, en las páginas de El Conductor y en los debates del Senado grancolombiano entre 1821 y 1830.

04

Conexiones del archivo

Red histórica

05

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

31 documentos · 40 fragmentos
01The Struggle for Power in Post-Independence Colombia and VenezuelaMatthew Brown · 2012 · Página 2591 cita
[1]

15–19, 171–5 Ayacucho, battle of, 31–3, 37, 71 Ayala, José María, 135 Ayton, Joseph, 104, 107–11 Azuero, Vicente, 43, 80, 91, 101 Balls, 45, 49, 52 Banco Colonial Británico, Venezuela, 139–40, 148, 175 Banco Nacional, Venezuela, 140, 148 Banditry, 78, 162 Barbosa, 85, 87, 131 Barrot, Adolph, 95, 110–13 Bentham,…

p. 259
02Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · Páginas 99, 1042 citas
[2]

de integracion politica de la Gran Colombia, con la unién de Venezuela, Nueva Granada y Quito. Los centralistas defendieron la integracion en una republica unitaria e indivisible, con un gobierno fuerte, adaptable a la realidad americana, de carac- ter discolo y anarquico, y con una administracion centralista para el…

p. 99
[4]

general Santander imprimieron una identidad de «grupo politico» a sus seguidores, quienes partici- paban en las elecciones como grupos coherentes. Esto nos revela que en los citados anos treinta del siglo xix, y principalmente en el ultimo lustro, ya existian partidos politicos, a los cuales se llam6 mi- nisteriales…

p. 104
03Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Páginas 134, 1422 citas
[3]

bolivarianos La Constitución de Cúcuta, de 1821, que incluía a Venezuela y Quito, instauró un régimen centra- Camilo Torres, líder fede- ralista. Centralismo y fe- deralismo fueron el origen de los partidos políticos. lista que, sin embargo, no encontró mayor oposición ni generó bandos definidos hasta 1826, cuando el…

p. 142
[14]

nacional; para con- trolar la educación oficial, se crearon juntas generales integradas por el rector, vicerrec- tor, catedráticos y doctores. La enseñanza universitaria se organizó en cinco facul- tades: jurisprudencia; teología, medicina; filosofía y ciencias naturales; literatura y bellas artes. Durante la década,…

p. 134
04Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · Página 211 cita
[5]

así como, por muchos años, se consideró que el centralismo era conservador y el federalismo era liberal, pero no hay que olvidar que fue una Constituyente de estirpe conservadora, en 1858, la que promovió por primera vez el federalismo en Colombia. Y, tratándose del tema económico, la apertura, tan condenada hoy día…

p. 21
05Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · Páginas 59, 652 citas
[6]

so, the casualty rate was normally a good bit lower in elections. What both types of political conflict had in common was the role of the two traditional parties, at least from the time those parties came into existence. Curiously, however, Colombian scholars still cannot agree on either when the parties were created…

p. 59
[28]

the acts of repression inflicted on him and his followers by Bolívar's dictator- Page 23 ship, and his political style was clearly what came to be known in Colombia as "sectarian," or highly partisan behavior. Faithful to his own legalistic bent, Santander was careful not to violate directly the political rights of…

p. 65
06Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · Página 2591 cita
[7]

envidias y resquemores. Decepcionado y enfermo Nariño renunció a la vicepresidencia, el 5 de julio de 1821. El 13 de julio salió de Villa del Rosario. El martes 9 de octubre de 1821, lo eligieron senador por Cundinamarca, pero sus enemigos lo objetaron. Nariño llegó de incógnito a Santa Fe el 10 de enero de 1822,…

p. 259
07Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · Páginas 448, 465, 5233 citas
[8]

al general Francisco de Paula Santander. Pasto, 14 de oc - tubre de 1826” (en Obras completas, tomo V), 411-415. 103 Ibid. 104 Ibid. 407 La frustración de la ambición política colombiana ¿Puede el Libertador convocar la gran convención, según lo desean algunas munici - palidades? Respuesta: De ninguna manera legal,…

p. 448
[11]

de unión en una sola república. 271 Vicente Azuero Plata, Al público y a mis detractores (Bogotá: imprenta de Nicomedes Lora, 10 de agosto de 1832). Incluido en la compilación de Guillermo Hernández de Alba y Fabio Lozano y Lozano, Documentos sobre el doctor Vicente Azuero (Bogotá: Academia Colombiana de Historia,…

p. 523
[29]

fue un catálogo de los problemas de gobernabilidad que por entonces tenía la República: la deuda exterior y el descrédito público deriva - do, que la ponía en una situación “exánime”; el esquema constitucional de poderes que concentró la soberanía en el poder legislativo, de tal suerte que el derecho de presentar…

p. 465
08La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · Páginas 228, 235, 3253 citas
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necesaria, dado que las facultades de las asambleas habían sido definidas en función de las capacidades de sus integrantes. Para Azuero, era obvio que, si los constituyentes de 1821 les habían confiado a las asambleas secundarias solo la facultad de elegir, era porque ellos reconocían que los miembros que componían…

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y virtudes, ellos debían saber usarlas. Por eso se consideraba que era necesario empezar por los destinos inferiores para, posteriormente, ser elegido en los primeros destinos del Estado. En lo referente, Vicente Azuero decía: “nuestras municipalidades pueden servir de crisol para experimentar el interés, celo, pro-…

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primer paso hacia la anulación de las elecciones indirectas. Para los constituyentes de 1832, en su mayoría liberales, todos los ciudadanos que tuvieran su subsistencia asegurada, sin sujeción a otro en calidad de sirviente doméstico o jornalero, debían ir a las urnas y dar su voto por sus representantes. El pueblo…

p. 228
09Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · Páginas 290, 2962 citas
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á rroco de la iglesia de La Tercera, quien en sus sermones domffiV cales y sus art í culos publicados en el Gallo de San Pedro adelant ó una violenta campa ñ a contra el benthamismo y contra su activo defensor, Vicente Azuero 26. El gobierno de Santander.ccoj sider ó excesiva y peligrosa la campa ñ a y solicit ó la…

p. 296
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Expedici ó n Bot á nica. Ten í an por lo tanto una clara idea de la importancia de la educaci ó n para el desenvolvimiento del pa í s, sobre todo de la educaci ó n t é cnica y de las “ ciencias ú tiles"' por las cuales ellos mismos y los altos funcionarios de la admit í traci ó n colonial hab í an clamado in ú…

p. 290
10Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · Página 401 cita
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23 de mayo de 1824, en doceavo y ocho páginas. FAUNA PERIODISTICA Por esta época se presentó la discusión sobre la masonería, que inició fray Antonio María Gutiérrez, religioso dominico que colgó los hábitos y se afilió a esa secta. El exclérigo ocupó para estos menesteres el periódico de Santander "EL PATRIOTA". Como…

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11El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · Página 2561 cita
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clásica, sobre todo la latina. Debería buscarse esa correlación no sólo con el contenido del pen- samiento político, sino también con la presencia de ciertas formas y actitudes mentales como el realismo, y el pensar con lógica y rigor. Sería incorrecto científicamente pretender que el romanticismo, el radicalismo y el…

p. 256
12Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · Página 1291 cita
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authors of Santander’s plan, reconsid- ered the benevolence of Bentham’s doctrine in the following terms: An examination of the philosophy of educational reform brings me to the conclusion that the origin of the wrong behavior lies in the politi- cal science taught to students by professors without enough judgment to…

p. 129
13A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · Página 261 cita
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faith. As the educational process aims to educate rational individuals, it should be free from the influence of religion, and in no way should it impose or weaken the private individual’s faith. The debate con - ltinued throughout the 19th century, alternating between the official endorse - ment of the books and their…

p. 26
14Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · Página 401 cita
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penetré en el pais el liberalismo utilitarista o radi- calismo inglés, que se difundid en esa época de 1347 transicion entre la dependencia colonial espanola y, desde el punto de vista econdémico, la influencia neocolonial inglesa. Con el triunfo de la democracia republicana so- bre el régimen colonial espanol, el…

p. 40
15Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · Página 2161 cita
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1623, año en que el dero enemigo de La - depondencia y algunos criollos su mún confisban en la cansa del emprendieran contra Las Idea ma goblerno, en las po- siciónes más e de la jerarquia militar y, en fin, entre comere e incipientes artesanos, la pertemen- cia a alguna logía masónica era cas| TD e pam s te mar Y rm…

p. 216
16La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · Página 1181 cita
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los curas (27 de mayo de 1851). Así se traducían al formalismo de la ley, algunas de las ideas motoras de la utopía liberal de la época. La última ley mencionada merece destacarse, no solo por - que pretendió atacar las bases tradicionales del control ecle - siástico, llegando «hasta los grupos ecológicos básicos y…

p. 118
17Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · Página 571 cita
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Las consecuencias de la intransigencia del gobierno absolutista no se hicieron esperar, tras años de organización en sociedades patrióticas y en las más poderosas sociedades secretas como la masonería, estas que contaban con el apoyo económico de la burguesía, lo cual se tradujo en réplicas constantes pero fallidas de…

p. 57
18Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · Página 1151 cita
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blame to Vice President San- tander, a man who had dropped out of law study to fight for indepen- dence but as chief executive surrounded himself with ardent young lawyers as helpers and advisers. What the country needed, in Boli- var's view, was a stronger executive, a less assertive legislature, and a partial…

p. 115
19La Gran Colombia y la Gran Holanda, 1815-1830. Una relación entre sueño y realidadSytze van der Veen · 2018 · Páginas 240, 2452 citas
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llegó en el transcurso de agosto de Caracas, que por boca de Páez se pronunciaba a favor de Bolívar. El 27 de agosto de 1828 se anunció la «Ley orgánica», pensada como fundamento constitucional de la dictadu - ra. Según la versión oficial, la constitución había perdido su efecto por el 16 Escenas similares se…

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España, de quienes sospechaba que aplicaban una táctica taimada: apostaban a que el régimen de Santander degenerara en un caos total, para que España pudiera adue - ñarse otra vez de Colombia sin esfuerzo. En la madrugada del 26 de septiembre se produjeron varias detencio - nes, pues los principales conspiradores eran…

p. 245
20Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 2141 cita
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1857 José Joaquín Ortiz publicó una compilación de sus traba- jos bajo el título Poesías de Caro i Var- gas Tejada. Cultivó también el drama ESA AAA Biografías Luis Vargas Tejada, poeta y drama- turgo de los albores de la República, vivió una vida intensa y legendaria. RENATA neoclásico y los temas indigenistas. Su…

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21Simón Bolívar: A LifeJohn Lynch · 2007 · Página 2671 cita
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a mass revolt, but a projected coup designed to overthrow Bolívar, whom the conspir- ators identified as the supreme enemy of freedom. They consulted Santander, who agreed on the criminality of Bolívar but declined to participate in violence; when specifically sounded he expressed his disapproval, though he did not…

p. 267
22La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · Página 1571 cita
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dotó, según él, de la constitución política ideal, lo llenaban de contento. Creyó entonces, y lo creyó de verdad, que podía hacer realidad el sueño, que había mantenido en silencio, de una gran confederación que uniera por lo menos a Perú, México, la Confederación Centroamericana, Bolivia y la Gran Colombia. Nunca…

p. 157
23Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · Página 521 cita
[31]

en la cual la con- ducta legalista del segundo no fue bien aceptada por el Libertador. O como el rechazo que San- tander hizo de la rebeldía de Páez en 1826, al desconocer la autoridad granadina, conducta que no fue condenada por Bolívar, lo que desa- gradó profundamente al mandatario cucuteño. O como la simpatía que…

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24El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · Página 4231 cita
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donde se le nombró protector vitalicio del Perú, así como las muchas lisonjas y testimonios de aplauso, y el ilimitado poder que ejerció durante cinco años. Sólo tras largos ti- tubeos logró evadirse de aquella seducción. Partió enton- ces a Bogotá, donde se hicieron magníficos preparativos para tributarle un digno…

p. 423
25Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · Página 471 cita
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í var’s return to the capital city in January 1830, Congress had already met once more to approve a new constitution, and the Venezuelans had voted in favor of separation from Cun- dinamarca; the Ecuadorians were similarly inclined. Colombia had simply ceased to exist. This is how Bol í var understood the succession…

p. 47
26Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Página 861 cita
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tanto la ausencia de dichos distritos, que pronto se convertirían en repúblicas, como la renuncia a la presidencia que Simón Bolívar presentó a la Convención causaron que esta nueva carta política naciera muerta. La secesión y la guerra civil que ella produjo permitieron que en las provincias de la Nueva Granada…

p. 86
27Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · Página 1121 cita
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local por la vía del m atrim onio, de tal suerte que los intereses de los criollos bien relacionados sí tenían alguna representación. A unque por lo general a los criollos no se les perm itía o cupar altos cargos políticos, algunos m iem bros de la elite n eo granadina alcanzaron prestigio com o adm inistradores de…

p. 112
28The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · Página 1011 cita
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them and were awaiting higher appointments. These young men were more likely to be responsive to the new science than were older men operating according to a long-established routine. It is possible to construct a kind of intellectual genealogy showing how Mutis's influence spread from one student genera- tion to the…

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29Idola ForiCarlos Arturo Torres · 2016 · Página 1751 cita
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toda la filosofía, todo el pensamiento hispanoamericano se orienta hacia la política y son las influencias francesas las que predomi- nan: liberalismo de Benjamin Constant, doctrinarismo de 176 Cíndic Anerni Tinnsc Guizot, por dondequiera luchan y se imponen; en libros y folletos coméntanse estas doctrinas que los…

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30Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · Página 2911 cita
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Constitución de Cúcuta de 1821 se consagraron principios como el de legalidad, la presunción de inocencia, la prohibición de detención sin proceso judicial previo, y la prohibición de tes - tificar contra uno mismo o sus parientes 32. No obstante, en medio de la guerra y con el propósito de con - jurar situaciones de…

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31Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · Página 871 cita
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se suprimieron los departamentos y el territorio quedo dividido en provincias, ratificadas por la Constituci6n de 1832, que fue la que instituy6 el ré- gimen provincial auténomo (articulo 156). A estas provincias pasaron, con el nombre de camara pro- vincial, las camaras de distrito de los extinguidos de- partamentos,…

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