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Ensayo · Independencia · 1810–1831

La fractura Bolívar-Santander y el origen del bipartidismo colombiano

Entre 1826 y 1830, la rivalidad entre Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander cristalizó dos sensibilidades estatales enfrentadas que prefiguraron el bipartidismo colombiano. La primera competencia electoral moderna no produjo consolidación democrática sino dictadura, atentado y disolución del Estado.

15 min de lectura3.257 palabras32 documentos50 fragmentos
La fractura Bolívar-Santander y el origen del bipartidismo colombiano
Actualizado 03 de agosto de 2026
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Orientación para entrar

La respuesta en breve

La tesis

La pugna Bolívar-Santander prefiguró el bipartidismo colombiano no como choque de ideologías cerradas, sino como enfrentamiento entre dos sensibilidades estatales: una que confiaba en la autoridad ejecutiva concentrada —la presidencia vitalicia de la Constitución boliviana— como único cemento del orden, y otra que se aferraba al texto de Cúcuta de 1821 como única fuente de legitimidad. La primera competencia electoral organizada por facciones, en 1827, no maduró la deliberación pública sino que instaló la sospecha mutua y la lectura del adversario como enemigo de la república. La Gran Colombia carecía de un dispositivo cultural para reconocer al contrario como legítimo: la politización se ligó desde el inicio a la violencia, inaugurando la secuencia que recorre todo el siglo XIX colombiano.

La tensión

El debate central enfrenta dos cronologías y dos naturalezas del bipartidismo. Quienes sitúan el origen en 1849 argumentan que solo entonces surgieron partidos formales con nombres, programas y bases sociales propias, y que proyectar hacia atrás la división liberal-conservadora es una trasposición mecánica que confunde faccionalismo personalista con identidad partidista. Quienes lo sitúan en 1826-1828 responden que las etiquetas 'liberal' y 'servil' ya circulaban en 1827, que las facciones actuaron de forma organizada en las elecciones de Ocaña, y que las dos sensibilidades estatales —cesarismo ilustrado versus constitucionalismo civilista— son más explicativas que los programas formales de mediados de siglo. Una tercera posición desplaza el origen al faccionalismo piñerista-toledista de Cartagena (1811-1815), donde la movilización popular de pardos y afrodescendientes fue capturada por redes elitistas, prefigurando la lógica bipartidista como dispositivo de neutralización de la autonomía socioracial. Los tratadistas advierten además que la línea recta bolivarianismo-conservatismo / santanderismo-liberalismo es insostenible: Mariano Ospina Rodríguez, futuro fundador del Partido Conservador, figuró entre los conjurados de la Septembrina contra Bolívar.

Temas
Convención de Ocaña y fracaso constituyente de 1828Dictadura bolivariana y decreto orgánico del 27 de agosto de 1828Conspiración Septembrina de 1828Constitución boliviana y presidencia vitaliciaFaccionalismo piñerista-toledista en CartagenaCultura política y legitimidad del adversario en la Gran Colombia
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Ensayo completo

La lectura

¿Cuándo, y sobre todo cómo, aprendió Colombia a dividirse en dos? La pregunta parece cronológica y en realidad no lo es: bajo la fecha se juega una idea entera del país. Entre 1826 y 1830, la Gran Colombia se rompió por dentro antes de romperse geográficamente. En cuatro años se sucedieron el proyecto de Constitución boliviana, la rebelión de José Antonio Páez en Venezuela, la primera elección disputada por facciones organizadas, el fracaso de la Convención de Ocaña, la dictadura de Bolívar, el atentado del 25 de septiembre de 1828, la rebelión de Obando y López en el sur, la muerte del Libertador y la disolución de la república. En ese torbellino se formaron dos sensibilidades estatales enfrentadas —una que confiaba en la autoridad ejecutiva concentrada como único cemento del orden, otra que se aferraba al texto constitucional como única fuente de legitimidad— y se consolidó una regla no escrita que definiría el siglo XIX colombiano: quien perdía dentro de las reglas se sentía autorizado a violarlas invocando el bien común.

¿Qué se discute cuando se discute el origen del bipartidismo? Tres cosas a la vez: una fecha —¿1826, 1828, 1849, 1880?—, una naturaleza —¿ideologías, sensibilidades, clientelas, redes de élite?— y una continuidad —¿los liberales del medio siglo son herederos directos de los santanderistas de 1826?, ¿los conservadores lo son de los bolivarianos?—. ¿Qué está en juego en cada respuesta? Nada menos que una historia distinta del país. Si los partidos nacieron en 1849 con nombres propios y programas escritos, el siglo XIX comienza con una promesa democrática moderna que la Guerra de los Mil Días traiciona. Si nacieron en 1826 con la pugna Bolívar-Santander, son la prolongación institucionalizada de una fractura personal y regional, y la violencia partidista es su marca de nacimiento. Si nacieron antes, en las disputas centralistas y federalistas de 1811-1815, la república entera arrastra el problema desde su fundación.

Lo que se juega no es un detalle cronológico. Es la pregunta de por qué la primera experiencia de competencia electoral moderna en Colombia —la que ordenó los comicios de 1825 y 1827 y la elección de diputados a Ocaña— no produjo consolidación democrática sino dictadura, atentado, guerras civiles y disolución del Estado.

Los términos del debate

Cinco tesis compiten en este terreno, y ninguna sale intacta del cotejo con la evidencia.

La primera lee la disputa Bolívar-Santander como la versión local de un dilema continental: cómo construir orden republicano sin ciudadanía consolidada ni tradición de gobierno civil. Bolívar habría representado un cesarismo ilustrado —autoridad ejecutiva fuerte, vitalicia, capaz de suplir por decisión lo que la sociedad no puede sostener por costumbre—; Santander, un constitucionalismo civilista que apostaba a la sujeción estricta al texto de Cúcuta como única vía para formar hábitos republicanos duraderos. La disputa, así, no es entre dos hombres sino entre dos filosofías de la fundación estatal.

La segunda sostiene que el bipartidismo colombiano no nació en 1849 con la campaña de López y la adopción formal de las etiquetas liberal y conservador, sino que quedó prefigurado veinte años antes en la ruptura entre el Libertador y el vicepresidente. Lo que se cristalizó en 1826-1828 no fueron ideologías cerradas —el liberalismo económico no estaba en juego, la cuestión religiosa apenas asomaba—, sino dos sensibilidades estatales: una que privilegiaba la autoridad concentrada como respuesta a la fragilidad de la república, otra que privilegiaba la ley escrita como único freno al despotismo.

La tercera, más fuerte y también más frágil, afirma que la división liberal-conservadora nació directamente de la fractura personal de 1828, del choque entre la dictadura bolivariana y el legalismo santanderista. Es la tesis de la línea recta: bolivarianismo igual a conservatismo, santanderismo igual a liberalismo, y todo lo demás es desarrollo.

La cuarta se desplaza al plano de la cultura política y sostiene que la Gran Colombia careció desde el principio de un dispositivo mental para reconocer al adversario político como legítimo. La primera competencia entre facciones organizadas, la de 1827, fue leída de inmediato como guerra civil latente. Ese fue el problema, y no la ausencia de programas.

La quinta traslada la pregunta a Cartagena y observa que ahí, una década antes, ya había ocurrido algo estructuralmente idéntico: la pugna entre piñeristas y toledistas prefiguró la lógica bipartidista al canalizar la movilización popular —la de los pardos y afrodescendientes libres— dentro de redes elitistas que neutralizaban su autonomía política. El bipartidismo, en esta lectura, sería desde el origen un dispositivo de captura del pueblo por dos facciones de la misma élite.

La rivalidad y su detonante: la Constitución boliviana

En 1826, Bolívar propuso adoptar en Colombia la Constitución que había redactado para Bolivia. Su rasgo central era un presidente vitalicio con facultad de designar a su vicepresidente-sucesor: eliminaba la elección para la sucesión ejecutiva. Cuando Páez, desde Venezuela, le propuso imitar a Napoleón y coronarse rey, el Libertador rechazó la sugerencia respondiendo que el título de Libertador era superior a cualquier corona. Pero el proyecto boliviano era leído por sus críticos como una monarquía republicana bajo otro nombre.

Santander se opuso desde el inicio y se declaró sujeto a la Constitución de Cúcuta de 1821, que había establecido el régimen centralista de la Gran Colombia y no había suscitado, cinco años antes, mayor oposición. La ruptura entre ambos líderes comenzó ahí, no antes. Hasta 1826, Santander había sido el ejecutor civil del proyecto bolivariano; a partir de 1826, se convirtió en el guardián del texto constitucional frente a su reforma vitalicia.

Los bolivarianos respondieron con lo que se convertiría en una técnica recurrente de deslegitimación: las actas populares, promovidas por autoridades militares o civiles en las provincias, que desconocían la Constitución de Cúcuta e invocaban directamente la voluntad del pueblo para saltarse el procedimiento constitucional de reforma —que exigía diez años de vigencia antes de cualquier modificación—. En paralelo, en Venezuela, Páez se negó a obedecer una citación a Bogotá, se pronunció en rebeldía y justificó su acto invocando la voluntad del pueblo venezolano frente a los neogranadinos. Bolívar viajó a Venezuela en 1827, optó por negociar en lugar de someterlo militarmente, y encontró poco apoyo real para su Constitución boliviana, aunque logró apaciguar la situación.

La primera lectura —la del dilema continental entre cesarismo ilustrado y constitucionalismo— encuentra aquí su mejor apoyo. El proyecto boliviano no era caprichoso ni corrupto: respondía a un diagnóstico razonado sobre la imposibilidad de sostener repúblicas viables en sociedades sin costumbre política. Y el rechazo santanderista tampoco era mezquino: respondía a un diagnóstico igualmente razonado sobre la imposibilidad de formar hábitos republicanos si el primer gobernante se autoexcluía del principio de alternancia. Que la misma Constitución boliviana fuera rechazada por Bolivia, abolida por Perú y desintegrara a la Gran Colombia entre 1825 y 1830 sugiere que el diagnóstico santanderista tenía más pulso con la realidad social del momento; pero ambos partían de una preocupación compartida por el orden.

1825-1827: la elección como campo de facciones

La primera politización moderna del voto en Colombia ocurrió antes del choque final. En las elecciones de vicepresidente de 1825, Santander no alcanzó los dos tercios de los electores necesarios para ser elegido directamente por las asambleas: obtuvo cero votos en Caracas, apenas cinco de treinta y cinco en Carabobo, y por unanimidad los diez de Guayana. El mapa reflejaba con nitidez la geografía de la Gran Colombia: el vicepresidente neogranadino no penetraba en Venezuela. La elección pasó al Congreso, siguiendo el procedimiento constitucional.

Dos años después, para elegir diputados a la Convención de Ocaña, la operación electoral funcionó ya con lógica plenamente facciosa. Los partidarios de Bolívar y los de Santander actuaron de forma organizada para impedir la elección de candidatos del bando contrario. Se usaron estrategias tácticas: Santander mismo, como elector del cantón de Bogotá, apoyó la candidatura de un contradictor suyo, el ministro Castillo, por cálculo de conjunto. En 1827 los términos liberal y servil ya circulaban para designar respectivamente a santanderistas y bolivarianos —etiquetas que encendían las pasiones y anticipaban una tradición de descalificación legislativa que duraría décadas.

Aquí la cuarta tesis —la de la ausencia de dispositivos culturales para procesar la competencia política— gana fuerza. La primera vez que en Colombia se organizó una competencia electoral entre facciones con nombre y programa, el resultado no fue la maduración de la deliberación pública sino la sospecha mutua, la lectura de la elección como maniobra y la percepción de que el otro bando no era un adversario legítimo sino un enemigo de la república. El vocabulario mismo —servil del lado santanderista, demagogo y anarquista del lado bolivariano— indica que cada facción se pensó como salud pública y al contrario como enfermedad.

Ocaña, 1828: el fracaso constituyente

La Convención de Ocaña se reunió entre abril y junio de 1828 con un mandato claro: revisar la Constitución de Cúcuta. Los bolivarianos llegaron con el proyecto de reforma en la dirección de mayor autoridad ejecutiva; los santanderistas, con la defensa del texto vigente. Cuando fue evidente que no habría mayoría bolivariana, el grupo de amigos más cercanos a Bolívar —José María del Castillo y Rada, Juan de Francisco Martín y otros— se retiró de forma coordinada de las sesiones. Su retirada disolvió la asamblea por falta de quorum. Los santanderistas que permanecieron se declararon sujetos a la Constitución de 1821.

El 27 de agosto de 1828, en Bogotá, Bolívar expidió el decreto orgánico que instauró formalmente su dictadura. La justificación jurídica fue explícita y reveladora: el fracaso de la Gran Convención había hecho que la Constitución perdiera su efecto, el poder soberano delegado en Ocaña regresaba al pueblo, y el pueblo lo delegaba ahora en Bolívar con facultades dictatoriales. El inicio efectivo de la dictadura puede fecharse desde junio de ese año; se intensifica tras septiembre y se extiende hasta enero de 1830. El decreto suprimió la vicepresidencia que ejercía Santander.

Cierta lectura marxista y constitucionalista ha entendido esta doctrina de la dictadura como deudora de tradiciones jacobinas y rousseaunianas, en las que la soberanía popular podría delegarse temporalmente en un dictador para salvar la república. El propio Bolívar, en vísperas de Carabobo en 1821, había escrito a Santander que en Colombia el pueblo está en el ejército, porque realmente está, y porque ha conquistado este pueblo de manos de los tiranos. Esa identificación —pueblo igual a ejército— es la clave de cómo pudo el dictador presentarse como delegatario del soberano: si los pronunciamientos militares expresan la voluntad popular, el decreto orgánico no es golpe sino restitución. Un pronunciamiento de 1828 lo formuló sin eufemismo: el pueblo que sufragó por los Representantes de Venezuela, año de 18, fue el ejército, y muchas veces la República era solamente nuestro campamento.

El 25 de septiembre y la legitimidad de la fuerza

El 25 y la madrugada del 26 de septiembre de 1828, un grupo de conjurados intentó asesinar a Bolívar en el palacio de San Carlos, en Bogotá. La composición del grupo importa más por lo que revela que por su recuento: junto a figuras del círculo santanderista, como Florentino González y Vargas Tejada, aparece un nombre que complica cualquier lectura lineal, el de Mariano Ospina Rodríguez, futuro fundador del Partido Conservador. Los conspiradores justificaron el atentado invocando el precedente romano contra Julio César: si Bolívar había anulado la Constitución y establecido la dictadura, era legítimo usar la fuerza contra él. La lógica era simétrica a la del decreto orgánico: donde el dictador invocaba la soberanía popular para saltar la ley, sus enemigos invocaban la tiranía para saltar el orden.

Bolívar sobrevivió. Urdaneta ordenó la detención de alrededor de sesenta personas, incluido Santander, y siguieron ejecuciones y destierros. Poco después, José María Obando y José Hilario López encabezaron una revuelta en el sureste, en comunicación con los santanderistas de Bogotá, contra la dictadura. La lista canónica de rebeliones nacionales del siglo XIX colombiano abre precisamente con esa entrada de 1828 —Obando y López contra Bolívar—, seguida por la de Córdova en 1829. El atentado septembrino no aparece como entrada separada en esa lista, quizá porque no fue rebelión abierta sino conspiración fallida; pero pertenece a la misma serie.

La Septembrina no inauguró la cultura de la violencia política. Ya en 1811 Antonio Nariño había dado el primer golpe de Estado de la historia republicana neogranadina, derribando con apoyo militar al gobierno de Jorge Tadeo Lozano e invocando el bien común. Entre 1811 y 1815, centralistas y federalistas se enfrentaron alegando cada uno representar al pueblo. En 1826 vinieron las actas populares bolivaristas. En 1828, la dictadura, el atentado y las rebeliones. En 1830, el golpe de Urdaneta contra el gobierno legítimo, el 5 de septiembre, tras la renuncia forzada de Mosquera y Caycedo. El propio Bolívar, aunque simpatizaba con Urdaneta, se negó a asumir el poder por vía militar declarando que no se legitima una tiranía. Murió en diciembre de ese año.

Cartagena: la matriz local

Antes de todo esto, entre 1811 y 1815, Cartagena había ensayado su propia versión del faccionalismo. Los dos bandos —piñeristas y toledistas, encabezados por Gabriel Gutiérrez de Piñeres y José María García de Toledo— no se distinguían por origen social: ambos provenían de familias criollas adineradas y de alto prestigio provincial. La diferencia estaba en otra parte, y era la más incómoda de la política caribeña: la actitud frente a la participación de los pardos y afrodescendientes libres, mayoría demográfica de la ciudad y de barrios como Getsemaní.

Los piñeristas movilizaban a los sectores populares y defendían una igualdad real entre negros, mulatos y blancos que eliminaría las jerarquías coloniales. Los toledistas los acusaban de demagogos y de querer instaurar una ciudadanía igualitaria en la práctica. Desde la dirección de las Provincias Unidas, José Manuel Restrepo coincidía con la élite toledista en calificar a Piñeres de peligroso demagogo que predicaba la igualdad a negros y mulatos. Cuando los toledistas controlaron Cartagena bajo el general Manuel del Castillo, entre febrero y abril de 1815, se negaron a suministrar hombres y armas a Bolívar, desmovilizaron el ejército de la Línea del Magdalena y ordenaron a pueblos de la región no obedecerle, en una decisión que fortaleció objetivamente a las fuerzas realistas. Los notables cartageneros peticionaron contra la orden del gobierno federal de apoyar al Libertador y lo calificaron de exterminador.

La quinta tesis encuentra aquí su terreno más fértil, y también su límite. Es cierto que ambas facciones cartageneras pertenecían a la élite criolla y que su disputa canalizó la movilización popular pardo-afrodescendiente sin abrir un espacio autónomo para esa población. Pero la línea de fractura que atravesó a Cartagena —inclusión popular frente a república oligárquica— no es la misma que atravesó a Bogotá en 1826-1828. Bolívar y Santander no discutían sobre pardos: discutían sobre presidencia vitalicia y Constitución de Cúcuta. La dimensión racial del conflicto cartagenero es más incómoda y más específica, y su neutralización en el relato posterior sobre orígenes del bipartidismo no es casual: el país oficial prefirió recordar la disputa entre dos generales que la disputa entre dos formas de imaginar el cuerpo político.

Entonces, ¿cuál de las cinco tesis se sostiene?

De las cinco en pugna, la que mejor sostiene el peso de la evidencia es una versión matizada de la segunda. En 1826-1830 se sedimentaron dos disposiciones estatales reconocibles —concentración ejecutiva vitalicia frente a legalismo constitucional civilista— que operaron como matrices de conflicto durante décadas, antes de que existieran partidos formales con nombre propio. Pero llamarlas ideologías sería anacrónico: no había programas económicos diferenciados, la cuestión religiosa apenas comenzaba a asomar, y el vocabulario de liberal y servil de 1827 designaba posiciones frente al poder ejecutivo más que doctrinas sociales. Eran, en sentido estricto, sensibilidades estatales: formas distintas de responder a la pregunta de cómo se sostiene el orden republicano.

La tercera tesis, la de la línea recta entre 1828 y 1849, es la que peor resiste. Mariano Ospina Rodríguez, futuro fundador del Partido Conservador, participó en la conspiración septembrina contra Bolívar junto a santanderistas: si la genealogía fuera lineal, Ospina debería haber terminado del lado liberal. Fue una Constituyente de estirpe conservadora, la de 1858, la que introdujo por primera vez el federalismo formal en Colombia, invirtiendo la ecuación centralismo-conservador que la tesis lineal supone. Los epítetos de facción mutaron sin cesarliberales, progresistas, radicales, gólgotas, draconianos de un lado; serviles, ministeriales, beatos, godos, conservadores del otro—, lo que sugiere que las identidades políticas fueron más fluidas y contingentes que cualquier prefiguración estructural permite admitir. José Ignacio de Márquez llegó a la presidencia en 1837 con apoyo santanderista y terminó pactando con los bolivarianos: sus partidarios, los ministeriales, incluían moderados de ambas procedencias, y no se convirtieron en conservadores con ese nombre hasta cerca de 1849. La asociación mecánica entre bolivarianismo-conservatismo y santanderismo-liberalismo oscurece más que aclara.

La primera tesis —el dilema continental entre cesarismo ilustrado y constitucionalismo— es exacta pero incompleta: describe bien la dimensión filosófica del choque, pero no explica por qué en Colombia esa disputa produjo violencia mientras que en otros contextos produjo negociación. Ahí entra la cuarta tesis, la más decisiva. La cultura política grancolombiana no dispuso de un mecanismo compartido para reconocer al adversario como legítimo. Todos los actores —Nariño en 1811, los centralistas y federalistas hasta 1815, los bolivaristas de las actas populares de 1826, Páez en su rebelión de ese mismo año, Bolívar con el decreto orgánico de 1828, los conjurados de septiembre, Obando y López en el sur, Urdaneta en 1830— consideraron legítimo violar las reglas fundamentales cuando estimaban que la salud de la patria lo exigía. Ningún bando aceptó perder dentro de las reglas. Esa es la variable independiente; las sensibilidades ideológicas son la variable dependiente.

La quinta tesis, la cartagenera, señala una dimensión real y crucial —la neutralización de la autonomía política pardo-afrodescendiente por redes elitistas—, pero no puede extenderse sin más al conjunto del bipartidismo colombiano. Es un caso local con especificidad propia, no un modelo general.

Lo que sí se transmitió con nitidez de 1826-1830 a las décadas siguientes no fue tanto un contenido programático como una gramática del conflicto: la convicción de que cada bando representaba el bien común, la sospecha de que el adversario representaba su corrupción, y la disposición a saltar de la política a la guerra cuando la elección no favorecía al propio. Esa gramática atravesó la Guerra de los Supremos de 1840-1842, la Regeneración, la Guerra de los Mil Días y la Violencia del medio siglo XX. El bipartidismo formal apareció con nombres propios hacia 1849, y las organizaciones partidistas permanentes de alcance nacional no se consolidaron sino hacia 1880; pero su forma de operar —dos identidades hereditarias enfrentadas sin puente institucional entre ellas— ya estaba prefigurada en la ruptura de 1826.

¿Por qué la primera politización moderna del voto produjo dictadura y no democracia? Por la convergencia que este recorrido ha ido dibujando: dos sensibilidades estatales incompatibles sin árbitro reconocido, en un país donde el ejército era considerado el pueblo y donde la soberanía popular podía invocarse igualmente para instaurar una dictadura o para asesinar a un dictador. La elección de 1827 no podía consolidar nada porque ninguno de los bandos aceptaba la posibilidad de perderla. Fue leída, con razón, como guerra civil latente. Y como guerra civil se resolvió.

De ahí sale la respuesta a la pregunta inicial: 1826-1830 fue el momento en que Colombia aprendió a hacer política dividiéndose en dos bandos irreconciliables, y aprendió al mismo tiempo que la derrota electoral no obligaba a nadie a rendirse. Los partidos con nombre propio llegaron veinte años después. La costumbre llegó primero.

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Archivo documental

Documentos usados en esta lectura

32 documentos · 50 fragmentos de referencia
01Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 129, 1422 fragmentos
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bolivarianos La Constitución de Cúcuta, de 1821, que incluía a Venezuela y Quito, instauró un régimen centra- Camilo Torres, líder fede- ralista. Centralismo y fe- deralismo fueron el origen de los partidos políticos. lista que, sin embargo, no encontró mayor oposición ni generó bandos definidos hasta 1826, cuando el…

p. 142
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rianos, que habían presentado como candidato a Eusebio María Canabal, se sublevaron en distintas partes del país, especialmente las tropas venezolanas, aun cuando al- gunos batallones, como el Grana- deros y el Húsares, convinieron en regresar a su país. El gobierno proyectó desintegrar el batallón Callao, pero las…

p. 129
02Historia de Colombia. La Gran Colombia I. Tomo 9Salvat Editores (Dirección: Juan Salvat, Roberto García Rojas; Director científico: Gonzalo Hernández de Alba) · 1988 · p. 57, 1342 fragmentos
[2]

se apresuré a despachar con caracter urgente a su edecan Daniel Florencio O'Leary con instrucciones precisas, a fin de que calmara al general Paez mientras él mismo se dirigia a Caracas. Cabe senalar en este punto que el general José Antonio Paez ya habia propuesto al Libertador que imitara a Napoleon y estableciera…

p. 57
[4]

habian llegado nunca a convencerle: «El Presidente de la Republica nombra al Vice- Presidente, para que administre el Estado, y le su- ceda en el mando. Por esta providencia se evitan las elecciones, que producen el grande azote de las republicas, la anarquia, que es el lujo de la tirania y el peligro mas inmediato y…

p. 134
03Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 115, 1192 fragmentos
[3]

blame to Vice President San- tander, a man who had dropped out of law study to fight for indepen- dence but as chief executive surrounded himself with ardent young lawyers as helpers and advisers. What the country needed, in Boli- var's view, was a stronger executive, a less assertive legislature, and a partial…

p. 115
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of his term, Santander gave evidence of his legalistic bent by accepting the defeat of his chosen candidate and turning the presidency over to Jose Ignacio de Marquez Barreto (president, 1837^11), a former col- laborator whom he now opposed. Most of their differences were minor, but Santander objected to Marquez 's…

p. 119
04Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · p. 42, 3262 fragmentos
[5]

y soberano. En la Constitución de 1821 (Cúcuta) — la primera Carta fundamental de la República de Colombia, pues las anteriores habían sido Constituciones locales como las de Cundí- namarca, Tunja, Antioquia, Cartagena, Mariquita, etcétera—, se consignó la siguiente disposición* que consagra, como las anteriores, la…

p. 326
[10]

de Teseo, que la irritaban cuantos remedios se le ponían. Esta Haga cubre.a toda la república." 37 La promulgación de la Constitución Boliviana, ardorosamente defendida por unos y acervamente criticada por otros, dió origen a una intensa y generalizada batalla perio dística, donde predominaron la injuria y el insulto.…

p. 42
05Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 45, 572 fragmentos
[6]

no logra cristalizar sus anhelos, pero por lo menos es un precedente. Y en ese mismo año redacta la célebre "Constitución boliviana", a petición de la República nacida con su nombre. Allí plasma otra vez sus consideraciones y el resultado de tantos años de batallar y observar el comportamiento de los pueblos a los que…

p. 45
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todo lo relacionado con la conjuración septem- brina contra el Libertador y la secuela que su represión causó en el espíritu de los antiboliva- rianos, ahora y antes del Callao, con presencia en la gestión ejecutiva, Caicedo consideró del caso rehabilitar al general Santander en sus gra- dos y honores, como también la…

p. 57
06Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 94, 1082 fragmentos
[7]

más terrible de los gobiernos papula- res. Siendo la herencia la que perpe: Reyimenes políticos - Simivo Maltzar: Méstefuczo de José María Expéecir Pricin Mareo all Sighs AUX: Fogoti toa el régimen monárquico y lo hace cas) general en el mundo, ¡Cuánto más útil no es el método que acabo de proponer para la sucesión:…

p. 94
[44]

ninguna de las dos posiciones es satistactoria; ademas, independientemente de las exciavo- nes internas, es factible identificar a lo largo de la historia dos tendencias o talantes que conviven, precipitando o demorando el curse de los aconteci mientos ORIGEN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS COLOMBIANOS Absolutismo e…

p. 108
07Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 99, 1042 fragmentos
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de integracion politica de la Gran Colombia, con la unién de Venezuela, Nueva Granada y Quito. Los centralistas defendieron la integracion en una republica unitaria e indivisible, con un gobierno fuerte, adaptable a la realidad americana, de carac- ter discolo y anarquico, y con una administracion centralista para el…

p. 99
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general Santander imprimieron una identidad de «grupo politico» a sus seguidores, quienes partici- paban en las elecciones como grupos coherentes. Esto nos revela que en los citados anos treinta del siglo xix, y principalmente en el ultimo lustro, ya existian partidos politicos, a los cuales se llam6 mi- nisteriales…

p. 104
08Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 121, 1272 fragmentos
[9]

rita de los pol í ticos, incluso para romper las reglas acordadas por los representantes del “ pueblo ”. En 1811, Antonio Nari ñ o dio el primer golpe de Estado, al derribar, a nombre del bien com ú n, con el apoyo de los militares, el gobierno de Jorge Tadeo Lozano. Entre 1811 y 1815 los dirigentes criollos,…

p. 127
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a responder a Bogot á. Aun que Santander trat ó de convencerlo de que deb í a dar ejemplo de cumplimiento y de asegurarle que todo saldr í a bien, P á ez se neg ó a obedecer e hizo un “ pronunciamiento ” declar á ndose en rebeld í a y considerando injusta la investigaci ó n a la que se le quer í a some ter. Como se…

p. 121
09The Struggle for Power in Post-Independence Colombia and VenezuelaMatthew Brown · 2012 · p. 2051 fragmento
[11]

demolition” see Carrera Damas, Colombia, 1821–1827. For the term “unrestrained multitudes” see Bolívar to Flores, November 9, 1830, in Bushnell, ed., Simón Bolívar, 146. 56. For Venezuela see Zahler, Lawyers, and for Colombia see Helg, Liberty and Equality. 57. The British Consul in Caracas reported as much in his…

p. 205
10Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 211 fragmento
[12]

así como, por muchos años, se consideró que el centralismo era conservador y el federalismo era liberal, pero no hay que olvidar que fue una Constituyente de estirpe conservadora, en 1858, la que promovió por primera vez el federalismo en Colombia. Y, tratándose del tema económico, la apertura, tan condenada hoy día…

p. 21
11La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · p. 393, 4082 fragmentos
[13]

sea perpetua, es el sistema que reclama la opinión nacional, a pesar que ciertamente carecemos de algunos pocos elementos para igualarnos a otros pueblos. […] Dejo consignados en estas pocas líneas mis principios como ciudadano, y mis deseos como Elector. Mis comitentes serán instruidos oportunamente de la manera con…

p. 408
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% Pamplona 87 % Merida 0 % Barinas 68 % Santafé 26 % Popayán 21 % Guayana 100 % Cumaná 60 % Apure Sin datos Caracas 0 % Coro 0 % Riohacha 0 % Maracaibo 0 % Barcelona 37 % Margarita Mariquita 31 % Chocó 0 % Buenaventura 100 % Panamá 64 % Veraguas 100 % Neiva 64 % Pasto 100 % Ecuador 64 % Mapa 7.2. Porcentaje de los…

p. 393
12La Gran Colombia y la Gran Holanda, 1815-1830. Una relación entre sueño y realidadSytze van der Veen · 2018 · p. 240, 245, 2603 fragmentos
[14]

llegó en el transcurso de agosto de Caracas, que por boca de Páez se pronunciaba a favor de Bolívar. El 27 de agosto de 1828 se anunció la «Ley orgánica», pensada como fundamento constitucional de la dictadu - ra. Según la versión oficial, la constitución había perdido su efecto por el 16 Escenas similares se…

p. 240
[18]

España, de quienes sospechaba que aplicaban una táctica taimada: apostaban a que el régimen de Santander degenerara en un caos total, para que España pudiera adue - ñarse otra vez de Colombia sin esfuerzo. En la madrugada del 26 de septiembre se produjeron varias detencio - nes, pues los principales conspiradores eran…

p. 245
[20]

poco después del atentado a Bolívar, se produjo una revuelta en el sudeste. Lideraba el movimiento el coronel 267 Sytze van der Veen José María Obando, que estaba en comunicación con los santanderistas en Bogotá. Hacia finales de año, Bolívar partió rumbo a la zona rebelde para imponer el orden. No solo Obando…

p. 260
13Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 327, 473, 5283 fragmentos
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sur y en algunos del norte desde 1826, así como en el Istmo y en Cartagena. Se necesitó el fracaso de la gran Convención Constituyente para que se generalizara esta demanda en los departamentos del centro de Colombia. 160 El 24 de junio de 1828 entró 159 David Bushnell consideró que solo desde el mes de junio de 1828,…

p. 473
[24]

de la antigua Venezuela”. Citando la entrega 188 de la Gaceta de Cartagena, que proponía como candidato al general Marino Montilla, compartió la opinión de que el general Santander no debería continuar en ese alto empleo porque “lo ha desempeñado muy mal, y que sería una plaga para Colombia otros cuatro años de su…

p. 528
[25]

tratando a los otros de serviles ”, 74 nombres que acaloraban más las pasiones políticas y marcaron una tradición de descalificación política en las legislaturas de la Nueva Granada: 70 Francisco Soto, Memorias para la historia de la Legislatura de Colombia en 1827 (cursiva añadida). 71 Ibid (cursiva añadida). 72 José…

p. 327
14Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 4061 fragmento
[16]

l l(1985),p. 147. 2 3 Noticia Biográfica, p. 2. 2 4 B u s h n e l l (1985),p. 65. 2 5 Ibid., p. 152. 2 6 P o rd i v e r s a sr a z o n e se s t a ss o c i e d a d e sf r a c a s a r o ne n s uo b j e t i v o. Ibid., p p. 177 - 185. [3 2 8 ] En 1828 f u e e l e g i d o a l aConvención de Ocaña, en l aque formó p a r t…

p. 406
15Simón Bolívar: A LifeJohn Lynch · 2007 · p. 3541 fragmento
[17]

306–9. 45. Blanco and Azpurúa, Documentos para la historia de la vida pública del Libertador, XII, 705–20. 46. Mosquera, Memoria sobre la vida del General Simón Bolívar, 567. 47. Campbell to Dudley, Bogotá, 14 June 1828, National Archives, PRO, FO 18/53. 48. See Chapter 9. 49. Organic Decree, 27 August 1828, Decretos…

p. 354
16Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 46, 59, 653 fragmentos
[19]

obvious than one would assume. And should onecould onecount all the outbreaks whose immediate aim was to overthrow only regional authorities? For purposes of discussion it nevertheless may be useful to present a l of rebellions directed against the national authorities, rebellions whose seriousnes varied widely but…

p. 46
[22]

the acts of repression inflicted on him and his followers by Bolívar's dictator- Page 23 ship, and his political style was clearly what came to be known in Colombia as "sectarian," or highly partisan behavior. Faithful to his own legalistic bent, Santander was careful not to violate directly the political rights of…

p. 65
[45]

so, the casualty rate was normally a good bit lower in elections. What both types of political conflict had in common was the role of the two traditional parties, at least from the time those parties came into existence. Curiously, however, Colombian scholars still cannot agree on either when the parties were created…

p. 59
17Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 323, 3302 fragmentos
[27]

legitimidad se basa en dos necesidades: acabar con el gobierno militar sin una base popular y constituir un congreso en condiciones para crear un «cuerpo político», e incluso «una sociedad entera». 145 Esta convocatoria se alimenta del deseo de refundación revolucionaria con el fin de crear una raza y una sociedad…

p. 323
[29]

de la revolución, op. cit., III. p. 400. Todo lo cual no evitaba que lo odiaran. 128. Andrés LEVEL DE GODA, «Antapodosis», loc. cit., p. 584. 129. RESTREPO, Historia de la revolución, op. cit., III, p. 370. 130. Ibid. 131. Representación del procurador Andrés Level de Goda al rey Fernando VII. 5 de diciembre de 1819.…

p. 330
18Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 323, 3302 fragmentos
[28]

legitimidad se basa en dos necesidades: acabar con el gobierno militar sin una base popular y constituir un congreso en condiciones para crear un «cuerpo político», e incluso «una sociedad entera». 145 Esta convocatoria se alimenta del deseo de refundación revolucionaria con el fin de crear una raza y una sociedad…

p. 323
[30]

de la revolución, op. cit., III. p. 400. Todo lo cual no evitaba que lo odiaran. 128. Andrés LEVEL DE GODA, «Antapodosis», loc. cit., p. 584. 129. RESTREPO, Historia de la revolución, op. cit., III, p. 370. 130. Ibid. 131. Representación del procurador Andrés Level de Goda al rey Fernando VII. 5 de diciembre de 1819.…

p. 330
19Uniting States: Voluntary Union in World PoliticsJoseph M. Parent · 2011 · p. 91 fragmento
[31]

a focal solution to liberation legitimacy problems. He had a centralized multistate army, a reservoir of goodwill, and a mind for unication. Although no one matched Bolívar’s zeal for union, for a time he was the only game in town. 26 That reversed as Bolívar’s stayed the same while reality changed. His army grew…

p. 9
20¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 571 fragmento
[32]

Antonio José de Sucre, el líder del partido bolivariano menos compro metido en los conflictos. Cuando Bolívar murió, en diciembre de 1 830, la Nueva Granada, que incluía al actual territorio colombiano más Pa namá, ya tenía una vida separada. El país resultante llegaba a una nueva era afectado _por la pobreza de la…

p. 57
21Guns, Drugs, and Development in ColombiaJennifer S. Holmes, Sheila Amin Gutiérrez de Piñeres, Kevin M. Curtin · 2008 · p. 331 fragmento
[33]

Terri- torial Division Law” of June 25, 1824 (Ireland 1938). There were nine origi- nal departments (then called sovereign states) in what is today the north of Colombia and Panama (Antioquia, Bolívar, Cauca, Cundinamarca, Magda- lena, Panama, Santander, and Tolima; see Figure 2.4). When Simón Bolívar died, in 1830,…

p. 33
22Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 2991 fragmento
[34]

Peru Founding of P á cora in new colonization zone, Antioquia Painter José Mar í a Espinosa creates portrait of Simón Bol í var 1829 Military uprising against Bol í var’s dictatorship Shipyard project, to build steamships Juan Garc í a del R í o writes Meditaciones Colombianas 1830 —Constitutional assembly…

p. 299
23Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 661 fragmento
[35]

the civil war fought between 1830 and 1831. The territory that Gran Colombia called Cundinamarca be- came the Republic of New Granada. Following Simón Bolívar’s resignation of the presidency in May 1830 and his death in December of that year, Rafael Urdaneta assumed leadership of New Granada’s national military and…

p. 66
24El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 232 fragmentos
[37]

hasta expulsarlas, dando la independencia definitiva a Colombia el 19 de agosto de 1819. Una relativa calma se hizo presente hasta el 4 de septiembre de 1830, cuando tuvo lugar el primer golpe de Estado. Desde esa fecha no se volvió a conocer un día de paz a lo largo del siglo xix, aunque apenas otros dos golpes se…

p. 23
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hasta expulsarlas, dando la independencia definitiva a Colombia el 19 de agosto de 1819. Una relativa calma se hizo presente hasta el 4 de septiembre de 1830, cuando tuvo lugar el primer golpe de Estado. Desde esa fecha no se volvió a conocer un día de paz a lo largo del siglo xix, aunque apenas otros dos golpes se…

p. 23
25Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 561 fragmento
[39]

lideró una nueva revuelta que derribó al gobierno legítimo, y en septiembre invitó a Bolívar a reasumir el mando; pero este, a pesar del apoyo de tropas de varias provincias, se negó a hacerlo con base en una acción militar: si esta “no se legitima es una tiranía”, escribió a Urdaneta 55. Bolívar, aunque simpatizaba…

p. 56
26La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · p. 661 fragmento
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los que expresara con claridad su pensamiento político y, sin embargo, expuse suficientemente lo que pensaban de él y de sus ideas varios de los dirigentes del partido de las élites cartageneras, algunos poderosos comerciantes y altos funcionarios. Y también mostré cómo coincidían con las opiniones de un personaje que…

p. 66
27Myths of Harmony: Race and Republicanism during the Age of Revolution, Colombia, 1795–1831Marixa Lasso · 2007 · p. 841 fragmento
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possibilities that did not have clear limits. Would the crowd become a legitimate actor that influenced local politics? Or would crowd actions be delegitimized as anarchic and demagogic, at odds with ordered and legal society? These conflicts began to divide Cartagena's patriots into the two distinct camPs mentioned…

p. 84
28Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 1631 fragmento
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to defeat the piñeristas in Carta- gena. Such a decision, taken by the federal government without consulting the new authorities in Cartagena, infuriated the toledistas, who interpreted it as a piñerista maneuver to launch a war to the death in Caribbean New Granada. In late January  all the corporations and ‘‘all…

p. 163
29Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 1631 fragmento
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to defeat the piñeristas in Carta- gena. Such a decision, taken by the federal government without consulting the new authorities in Cartagena, infuriated the toledistas, who interpreted it as a piñerista maneuver to launch a war to the death in Caribbean New Granada. In late January  all the corporations and ‘‘all…

p. 163
30The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · p. 3311 fragmento
[48]

meant specifically "natural philosophy," or physics and allied natural sciences. Gólgotas: young radical Liberals in Colombia of the years 1850-1854. Guanentá: a mountainous region in southern Santander characterized by many small communities nestling in pockets in the broken terrain; the largest communities in the…

p. 331
3130 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 691 fragmento
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la tendencia natural del partido Conservador a la religión, de ahí su odio a las enseñanzas irreligiosas y disolventes”. En el país, hasta nuestros días, todos los gobiernos son liberales o conservadores. EL PARTIDO CONSERVADOR Y SU NOMBRE (La Civilización, número 17, 29 de noviembre de 1849) I. Hemos visto, en…

p. 69
32El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 1061 fragmento
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proceso revolucionario 85. Se invoc ó a Rousseau como la fuente e inspiraci ó n de esta tragedia pol í tica, de “ la dictadura revolucionaria 85 Las observaciones aqu í expuestas sobre la obra de Bol í var no pueden considerarse como una argumentaci ó n en contra de esa tesis marxista. Las dos cosas deben ser…

p. 106