Idea · La Violencia
Movilización popular
Proceso histórico de acción colectiva de sectores subalternos —campesinos, obreros, artesanos, indígenas, pobladores urbanos— para disputar tierra, salarios, derechos políticos o control territorial en Colombia, con su expresión más compleja y sangrienta durante La Violencia (1946-1958).
Trayectoria de una idea
- 1920
Ligas campesinas e indigenismo en el sur andino
- 1928
Huelga bananera y masacre de las bananeras
- 1929
Debate parlamentario de Gaitán sobre las bananeras
- 1931
Ley 83: reconocimiento del derecho de organización y huelga
- 1946
Persecuciones al gaitanismo y escalada de La Violencia
- 1948
Asesinato de Gaitán y el Bogotazo
- 1949
Autodefensa armada comunista y guerrillas liberales
- 1953
Golpe de Rojas Pinilla y amnistía parcial
- 1958
Frente Nacional: domesticación parcial de la movilización popular
La lectura
La movilización popular en Colombia no fue un fenómeno unitario sino un archipiélago de repertorios —huelgas obreras, invasiones de tierras, insurrecciones urbanas, autodefensas campesinas, éxodos de colonos— cuya densidad se fue acumulando desde los años veinte hasta estallar en el ciclo de La Violencia. Su rasgo más persistente fue la tensión entre la capacidad organizativa de los sectores subalternos y los intentos de los partidos tradicionales —especialmente el liberal— de canalizar ese descontento sin transformar las estructuras agrarias que lo producían. El gaitanismo representó el momento de mayor articulación política de esa energía social, pero su decapitación el 9 de abril de 1948 reveló que la potencia movilizadora de masas no bastaba sin una organización capaz de sostener un proyecto de poder. La Violencia que siguió fue simultáneamente una guerra sectaria, un mecanismo de despojo agrario y una respuesta armada de comunidades campesinas que habían acumulado décadas de memoria organizativa; su saldo —más de 200.000 muertos y dos millones de desplazados— no cerró el ciclo sino que lo trasladó, con nuevos actores, al resto del siglo XX.
La movilización popular en Colombia, entendida como proceso histórico de acción colectiva de sectores subalternos —campesinos, obreros, artesanos, indígenas, pobladores urbanos— para disputar tierra, salarios, derechos políticos o control territorial, encuentra en el período de La Violencia (1946-1958) su laboratorio más complejo y sangriento. No fue entonces una sola cosa ni tuvo un solo protagonista: fue un archipiélago de repertorios que iba del estallido urbano del 9 de abril de 1948 a las autodefensas comunistas del Sumapaz, de las guerrillas liberales de los Llanos Orientales a los éxodos de colonos armados hacia las fronteras internas, pasando por la resistencia sorda de miles de aparceros a los que se quiso despojar de su parcela. Ese archipiélago tenía raíces en las luchas agrarias y obreras de los años veinte y treinta, se articuló políticamente bajo el gaitanismo, se militarizó tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y quedó parcialmente domesticado —pero no clausurado— por el Frente Nacional en 1958. Los reductos que escaparon al pacto bipartidista se convirtieron en la matriz organizativa de las guerrillas que marcarían el resto del siglo XX.
La semblanza: qué es lo que se moviliza
Hablar de "movilización popular" en la Colombia de mediados del siglo XX obliga a resistir la tentación de una sola definición. En el mismo período conviven —y a veces se cruzan— fenómenos con lógicas distintas: la huelga urbana de asalariados, la invasión de tierras por aparceros, la insurrección espontánea de una ciudad, la autodefensa armada de una vereda, la marcha de colonos hacia una frontera agraria. Lo que los une no es una organización común ni un programa único, sino la condición subalterna de quienes participan y la voluntad —a veces defensiva, a veces ofensiva— de intervenir en el orden social y político desde fuera de las élites tradicionales.
Esa pluralidad importa porque explica por qué La Violencia no fue simplemente una guerra entre dos partidos. Debajo del enfrentamiento entre liberales y conservadores latían conflictos por la tierra que venían de dos décadas atrás, expectativas populares canalizadas y luego frustradas por el gaitanismo, formas de organización campesina y sindical que los partidos intentaban capturar sin lograrlo del todo, y una capacidad de acción colectiva que en unas regiones se expresó en la vendetta sectaria y en otras en la construcción de comunidades armadas con proyecto propio. El material humano de La Violencia no fue una masa amorfa: fue una serie de sociedades locales con memoria organizativa acumulada.
Los orígenes: ligas campesinas, huelgas y partidos de izquierda (1920-1940)
El sustrato de lo que estallaría en 1948 se formó en los años veinte y treinta. En Huila, Tolima, Sumapaz y Tequendama surgieron movimientos campesinos que reclamaban acceso a la tierra en las regiones cafeteras y en las tierras frías cercanas a Bogotá. El conflicto tenía una lógica precisa: en las haciendas cafeteras de Cundinamarca y Tolima, los terratenientes prohibían a los aparceros sembrar café en sus parcelas para impedir que los arrendatarios acumularan un patrimonio propio, y los campesinos respondieron organizándose en ligas, invadiendo tierras y exigiendo contratos más favorables. En el sur de Huila y Tolima, el movimiento indígena liderado por Manuel Quintín Lame se movilizó entre 1920 y 1940 con reivindicaciones que combinaban restitución de resguardos y autonomía política.
Paralelamente, el mundo obrero incipiente entraba en escena. En Barrancabermeja, los trabajadores del petróleo protagonizaron huelgas exigiendo mejoras laborales, y los braceros y marineros del río Magdalena —arteria económica del país— se organizaron para defender sus condiciones de trabajo. El hito fundacional de esa memoria obrera fue la huelga bananera de la zona de Santa Marta, reprimida militarmente en diciembre de 1928 por orden del general Carlos Cortés Vargas con un saldo indeterminado de muertos. La United Fruit Company operaba mediante contratistas intermediarios que enganchaban trabajadores, un sistema que le permitía usar el trabajo parcial de campesinos de la región y difuminar las relaciones laborales; el conflicto mezclaba desde el inicio demandas salariales con luchas por la tierra, porque la expansión de la compañía había expropiado a campesinos locales. Esa densidad —asalariados y campesinos en un mismo territorio, con reclamos entrelazados— sería una constante de la movilización popular colombiana.
La masacre de las bananeras se convirtió en escándalo político nacional gracias al debate parlamentario de Jorge Eliécer Gaitán en noviembre de 1929, que lo proyectó como el portavoz más conocido del movimiento obrero. Al mismo tiempo, aparecieron organizaciones políticas de izquierda —el Partido Socialista Revolucionario, un efímero Partido Agrario y el Partido Comunista de Colombia— que intentaron dar forma programática a un descontento que hasta entonces se había expresado sobre todo en lo local. María Cano y Raúl Eduardo Mahecha figuran entre los organizadores que recorrieron el país en esos años tejiendo esa red.
El punto de inflexión institucional llegó con la Ley 83 de 1931, aprobada bajo el gobierno liberal de Enrique Olaya Herrera, que reconoció los derechos de organización y de huelga. Con el amparo legal se multiplicaron los sindicatos rurales y las ligas campesinas, en un contexto en que el Partido Liberal promovía activamente la organización sindical por razones políticas: canalizar el descontento obrero y campesino le permitía consolidar su base electoral y contener a los sectores más reaccionarios. Ahí aparece la primera gran tensión de la movilización popular colombiana: los liberales instrumentaron ese descontento y le dieron coherencia política, pero al hacerlo también fijaron los límites de sus reivindicaciones dentro de un marco que la propia dirigencia liberal —terrateniente en buena parte— no estaba dispuesta a transgredir.
La trayectoria: del gaitanismo al 9 de abril
Sobre ese piso agrario y sindical se levantó el gaitanismo, la movilización popular de masas más potente que Colombia había conocido. Gaitán articuló a campesinos, obreros, artesanos y sectores populares urbanos alrededor de un discurso que contraponía el "país real" al "país político" de la oligarquía, y en los años cuarenta rompía el esquema bipartidista tradicional al construir dentro del liberalismo una corriente con lenguaje, símbolos y estructura de base propios. La caracterización más precisa lo sitúa en el ala izquierdista del Partido Liberal más que en el socialismo: sus discursos y programas lo acercaban a la izquierda en muchos puntos sin abandonar el marco liberal.
En el Congreso, Gaitán presentó dos proyectos que sintetizaban su programa: una reforma bancaria para popularizar el crédito y una reforma agraria para hacer efectiva la ley de tierras. Ninguno de los dos fue aprobado, y ese estancamiento parlamentario frustró el programa gaitanista antes de que su líder pudiera llegar a la presidencia. Al mismo tiempo, desde 1946 el movimiento gaitanista era objeto de persecuciones en municipios y ciudades del país: telegramas y testimonios de la época documentan allanamientos, encarcelamientos sin causa legal y destituciones laborales por motivos políticos. El clima previo al 9 de abril no era de paz interrumpida sino de conflicto en escalada.
Gaitán fue asesinado el 9 de abril de 1948 en el centro de Bogotá, sobre la carrera séptima con calle 13. Su destino lo singularizó dentro de la constelación populista latinoamericana de la época: mientras Lázaro Cárdenas, Juan Domingo Perón, Getúlio Vargas y Víctor Raúl Haya de la Torre prolongaron sus trayectorias durante décadas, Gaitán fue el único asesinado, y ese hecho truncó abruptamente en Colombia una vía populista que en otros países del continente siguió su curso.
La reacción popular fue inmediata y desbordada. El Bogotazo no se agotó en la capital: en pocas horas la insurrección se extendió a Barranquilla, Cartagena, Sincelejo y numerosas ciudades y pueblos del país, hasta el punto de que muchos historiadores prefieren hablar de "colombianazo". El diario caleño El Relator reportó conmoción en Manizales, ocupación militar en Cartago, saqueos en Buenaventura y graves disturbios en Puerto Tejada. En Bogotá, la espiral de destrucción convirtió en ruinas el casco antiguo y obligó a una reconstrucción posterior que modificó de raíz el aspecto urbanístico de la ciudad.
Pero el 9 de abril también reveló la fragilidad estructural de la movilización gaitanista. La energía movilizadora más potente del período se convirtió, sin liderazgo capaz de dirigirla, en destrucción sin programa: la violencia avanzó sin que nadie la encauzara hacia un proyecto político. El gaitanismo era una movilización de masas con una potente estructura de base, pero sin una organización capaz de sostener una toma del poder una vez decapitada su cabeza visible. Esa carencia explica tanto la derrota inmediata de la insurrección como la facilidad con que el liberalismo oficial reabsorbió después a sus restos, mientras el asesinato instrumentalizado políticamente —se acusó a comunistas colombianos y agentes soviéticos, versión difundida sobre todo por el conservatismo— servía para justificar la ofensiva que vendría.
La trayectoria: mecánica del terror bipartidista (1948-1953)
Tras el 9 de abril, el gobierno conservador de Mariano Ospina Pérez y luego el de Laureano Gómez orientaron su política hacia la "conservatización" de la policía. De ese proceso surgieron los chulavitas —agentes policiales de origen boyacense vinculados al partido conservador— y los Pájaros, un cuerpo paramilitar de carácter inicialmente civil y urbano que operaba como mercenario a sueldo. La violencia dejó de ser un fenómeno de choques episódicos y adoptó una mecánica sistemática.
La geografía de La Violencia fue desigual y elocuente. Se concentró en los Andes y en el piedemonte llanero, y fue particularmente intensa en las zonas de producción cafetera del centro y norte del Tolima y el antiguo Caldas. En la costa Caribe, en cambio, no logró replicarse con la misma intensidad. La explicación pasa en buena medida por la precariedad de las comunicaciones entre la costa y el interior andino: el río Magdalena, arteria histórica que había vertebrado el país, comenzó a decaer como vía de transporte en los años treinta y hacia 1950 ya no era el vínculo básico entre regiones, y con su declive se debilitó también la transmisión del conflicto de una zona a otra. Esa geografía diferencial revela que La Violencia no fue una fatalidad nacional sino un fenómeno de las zonas donde la tierra tenía valor cafetero y donde las estructuras políticas locales estaban intensamente polarizadas.
Los repertorios del terror fueron atroces. Los chulavitas quemaban casas de simpatizantes liberales, ejecutaban masacres, arrojaban cadáveres desde precipicios —zonas como Cunday y Villarrica, en Tolima, están asociadas a fosas comunes y cuerpos despeñados—, practicaban mutilaciones, violencia sexual y sevicia sobre cadáveres. Los Pájaros, financiados por ganaderos y hacendados convocados desde instancias de poder, ejercían labores de "guardia cívica" con funciones represivas y de justicia privada dirigidas contra liberales y sobre todo contra gaitanistas. Su líder más conocido, León María Lozano —alias "El Cóndor"— ejerció control territorial desde antes de 1950 en el norte del Valle del Cauca, el noroccidente de Risaralda, Caldas y varios municipios del Quindío. La cordillera Occidental del Valle se convirtió en bastión conservador dominado por los Pájaros.
Aquí aparece la dimensión indispensable para entender la movilización popular del período: La Violencia fue también, y de manera decisiva, un mecanismo de despojo agrario con cobertura política. En las zonas cafeteras el terror no se agotaba en el sectarismo; incluía robos de cultivos, robos de animales, ventas forzadas de tierras y presión para el abandono de parcelas. Los desplazamientos y las muertes se intensificaban en épocas de cosecha. Notarios y especuladores participaban activamente en la maniobra. El resultado final fue el despojo de aproximadamente 393.648 parcelas. Cinco departamentos concentraron el grueso del saqueo: Valle del Cauca, Cundinamarca, Tolima, antiguo Caldas y Norte de Santander. Miles de campesinos del interior abandonaron sus tierras o las vendieron por debajo del precio corriente, y se convirtieron en migrantes hacia zonas de colonización espontánea. Esa dimensión económica cambia la lectura del conflicto: buena parte de la movilización popular armada de los años siguientes fue respuesta defensiva a una ofensiva de concentración de tierras que operaba bajo el lenguaje de la lucha partidista.
El balance humano fue devastador. La Violencia causó más de 200.000 víctimas mortales y el desplazamiento de más de dos millones de personas. Eric Hobsbawm la caracterizó como la mayor movilización de civiles armados del siglo XX, aunque sin batallas propiamente dichas: no fue una guerra convencional sino una hemorragia territorial hecha de emboscadas, masacres, desplazamientos y venganzas.
La trayectoria: autodefensas y guerrillas (1949-1953)
Frente a esa ofensiva, los sectores populares del interior no se limitaron a huir. Dos semanas después de que se hizo evidente que Laureano Gómez ganaría las elecciones presidenciales de 1949 —en un proceso marcado por la abstención liberal frente a la violencia oficial—, el Partido Comunista Colombiano anunció una política de autodefensa armada de masas. Poco antes, cuando el presidente Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial a fines de 1949, el propio PCC había ordenado a sus miembros alzarse en armas en autodefensa, un llamado imitado por líderes liberales. El país entraba en una fase abiertamente insurreccional.
Los comunistas establecieron tres enclaves de autodefensa que serían decisivos para toda la historia posterior del conflicto colombiano: el municipio de Viotá, en Cundinamarca, cerca de Bogotá; la región del Sumapaz, en el sur de Cundinamarca a lo largo de la frontera oriental del Tolima; y el extremo sur del Tolima. En el Sumapaz, Juan de la Cruz Varela —veterano líder agrario de estirpe gaitanista— encabezó la resistencia. Llevado gradualmente por La Violencia a hacer causa común con los comunistas, imprimió a la lucha de su región el carácter de una guerra campesina contra la revancha terrateniente, prolongando en armas los conflictos agrarios que venían de los años treinta. En el sur del Tolima, Jacobo Prías Alape —"Charronegro"— condujo el enclave comunista. Esas comunidades combinaban autodefensa armada con formas de organización social y económica propias: en el Sumapaz, un documento confidencial estadounidense de mayo de 1959 describiría la zona como "una especie de estado socialista" donde los comunistas habían alcanzado influencia dominante, especialmente Víctor Merchán, con Varela como líder militar reconocido.
En paralelo, en los Llanos Orientales se desarrolló la más numerosa de las guerrillas liberales. Guadalupe Salcedo se convirtió en su jefe más importante y en símbolo nacional de la resistencia armada. Hacia comienzos de los años cincuenta se estimaba en unos 20.000 el total de hombres en armas en las guerrillas campesinas, con la mitad concentrada en los Llanos. El 15 de agosto de 1952 se celebró la Conferencia del Movimiento Popular de Liberación Nacional —conocida como Conferencia de Boyacá—, con delegados de las guerrillas del Llano, Santander, Antioquia y Sumapaz, en un intento de articulación nacional que sin embargo no consiguió superar las diferencias de fondo.
Esas diferencias eran profundas. Guerrillas liberales —los "Limpios"— y guerrillas comunistas —los "Comunes"— sostuvieron tensiones y enfrentamientos armados en el sur del Tolima, con una ruptura documentada hacia finales de 1951 en torno al campamento El Davis. Compartían enemigo pero no proyecto: los liberales luchaban por restituir a su partido en el poder y volver al orden previo; los comunistas construían, en las áreas que controlaban, formas alternativas de organización campesina con vocación de durar. Esa asimetría determinaría todo lo que vino después.
El desenlace: Rojas Pinilla, la amnistía y la Constituyente de 1954
El 13 de junio de 1953, el general Gustavo Rojas Pinilla derrocó a Laureano Gómez mediante un golpe militar, con apoyo de líderes tanto conservadores como liberales. El nuevo gobierno ofreció amnistía a las guerrillas, y entre agosto y octubre de ese año el grueso de las guerrillas liberales de los Llanos entregó sus armas: en seis semanas rindieron aproximadamente 3.220 combatientes, incluida una contraguerrilla conservadora. Guadalupe Salcedo se acogió a la amnistía; su muerte posterior en circunstancias confusas se convertiría en referente negativo para todos los procesos de desmovilización que Colombia intentaría después. Algunos jefes rehusaron rendirse y reanudaron la resistencia, pero el gran ciclo insurreccional liberal se cerraba.
Juan de la Cruz Varela realizó en octubre de 1953 una entrega políticamente calculada: presentó 1.200 hombres ante el gobierno según reportes de prensa, pero guardó las armas para prevenir la reacción latifundista, inaugurando lo que se llamó la "tregua" del Sumapaz. Fue una fórmula de doble filo: aceptaba el diálogo con el régimen militar sin renunciar a la capacidad de defensa. Los enclaves comunistas, siguiendo esa lógica, no aceptaron plenamente la amnistía; se replegaron a zonas remotas y mantuvieron su estructura armada independiente.
La ruptura definitiva llegó en septiembre de 1954, cuando el gobierno de Rojas Pinilla logró que la Asamblea Constituyente ilegalizara al Partido Comunista Colombiano, en un contexto internacional de creciente aceptación de la lógica de la Guerra Fría. La ilegalización profundizó la división entre las guerrillas liberales —que ya colaboraban con el gobierno militar— y las autodefensas campesinas comunistas, que conservaron armas y estructura. Ese mismo año, convencido de que los resistentes del Sumapaz eran comunistas, Rojas permitió al ejército realizar operaciones militares contra la zona en las inmediaciones de Villarrica. La política de tierra arrasada aplicada por el Estado en 1955 desencadenó las Columnas de Marcha: éxodos armados de familias campesinas que atravesaron cordilleras huyendo del ejército, en uno de los desplazamientos más significativos de todo el período.
Ese proceso migratorio no fue un accidente. Entre 1947 y 1962 tuvo lugar una de las mayores migraciones hacia la Amazonia occidental de la historia colombiana, causada por La Violencia, que obligó al desplazamiento de miles de campesinos de la región interandina a través de la cordillera Oriental. Los colonizadores armados que llegaron a las fronteras internas eran en su mayoría campesinos desplazados por el terror, organizados en autodefensas altamente influenciadas por el Partido Comunista. De esas comunidades y de esa memoria organizativa surgirían las FARC tras la Operación Marquetalia de 1964.
La red: partidos, personas, territorios
La movilización popular del período se entiende mal si se lee como fenómeno espontáneo. Fue producto de una red densa de mediaciones. Los partidos Liberal y Conservador funcionaban como paraguas político de las bases populares en la mayor parte del territorio: la mayoría de los campesinos y obreros que participaron en La Violencia lo hicieron desde una identidad partidaria heredada, no desde una conciencia de clase. Esa filiación era hereditaria, veredal, familiar, y explicaba tanto la lealtad como el odio.
El Partido Liberal —con figuras como Alberto Lleras Camargo en el ala moderada— canalizó desde los años treinta el descontento popular, pero sin permitir que ese descontento desbordara sus propios límites de clase. El gaitanismo intentó romper esa contención desde dentro; su derrota, con el asesinato de su líder, permitió que la dirigencia liberal recuperara el control del partido y llevara a la mayoría de las guerrillas del Llano a la desmovilización de 1953. El Partido Comunista, dirigido por Gilberto Vieira, ofrecía en cambio un paraguas alternativo: menos numeroso, pero con arraigo territorial en el Sumapaz, Viotá y el sur del Tolima, y con una lógica organizativa que no dependía del ciclo electoral bipartidista.
Los territorios también tenían su propia gramática. El Sumapaz cargaba con décadas de conflictos agrarios entre colonos y latifundistas que venían desde antes de la Ley 200 de 1936, agravados por la Ley 100 de 1944, que protegía a los terratenientes frente a las pretensiones de los aparceros que se declaraban colonos y autorizaba prohibir el cultivo de productos de subsistencia. Los Llanos Orientales tenían tradición de colonización ganadera y de relativa autonomía frente al Estado central. El Tolima cafetero conjugaba conflictos agrarios estructurales con una polarización partidaria feroz. Cada región produjo la movilización que sus condiciones permitían.
Entre las figuras que atraviesan el período, algunas anticiparon los ciclos posteriores. Pedro Antonio Marín —futuro Manuel Marulanda Vélez— se formó políticamente en el sur del Tolima al calor de los enfrentamientos entre Limpios y Comunes. Dumar Aljure protagonizó en los Llanos una trayectoria irregular que ilustró las zonas grises entre resistencia armada, bandolerismo y colaboración con el Estado.
La huella: el Frente Nacional y lo que quedó fuera
En 1958 entró en vigencia el Frente Nacional, un acuerdo de reparto del poder entre liberales y conservadores diseñado para neutralizar el aspecto partidista de La Violencia. Estableció alternancia presidencial cada cuatro años entre los dos partidos y repartición paritaria de cargos, y clausuró el acceso al poder para cualquier fuerza política distinta. Fue el intento más ambicioso de domesticar la movilización popular colombiana desde arriba: al eliminar la competencia electoral entre los dos partidos se buscaba desactivar el motor sectario que había alimentado el terror, pero al mismo tiempo se cerraban las puertas a cualquier expresión política que no pasara por el bipartidismo. Los comunistas quedaron formalmente excluidos.
El resultado fue ambiguo. La mayor parte de las fuerzas guerrilleras se desmovilizó con la entrada del Frente Nacional, pero la violencia no cesó. Entre 1958 y 1966 se registraron 18.481 víctimas computadas, con tres de cada cuatro concentradas en los departamentos donde persistía la "segunda Violencia" —Cauca, Huila, Tolima, Valle del Cauca y Viejo Caldas—, lo que pone en cuestión el éxito reconciliador del pacto. Al iniciarse la década de 1960 subsistían unos pocos cientos de guerrilleros comunistas viviendo en comunas agrícolas dispersas en regiones remotas: los reductos del Sumapaz, Marquetalia, El Pato, Riochiquito, Guayabero. Su exclusión del pacto bipartidista y su continuidad organizativa —anterior e independiente del paraguas partidario— explican por qué el Frente Nacional pudo cerrar la fase clásica de La Violencia pero no el ciclo largo del conflicto armado colombiano.
La huella profunda de la movilización popular del período está ahí, en esa doble herencia. Por un lado, una capacidad demostrada de acción colectiva de amplia base, con repertorios diversos —huelga, invasión de tierras, insurrección urbana, autodefensa, guerrilla móvil, éxodo colonizador— que quedaron disponibles en la memoria social para los ciclos siguientes: los paros cívicos de los años setenta, el movimiento campesino de la ANUC, las movilizaciones cocaleras, las marchas indígenas contemporáneas. Por otro, una estructura de exclusión política que persistió más allá del Frente Nacional y que hizo del recurso a las armas una opción recurrente para sectores que no encontraban cauce institucional.
La categoría "movilización popular" recoge, entonces, algo más que un capítulo cerrado. Nombra la persistencia de una capacidad organizativa que Colombia no ha dejado de producir desde las ligas campesinas del Sumapaz y las huelgas del río Magdalena, y que en La Violencia mostró simultáneamente su potencia y sus límites. Su potencia, en la extensión territorial y la variedad de repertorios que logró desplegar frente a una ofensiva estatal y paramilitar sin precedentes. Sus límites, en la porosidad de su autonomía frente a los partidos, en la dependencia respecto de liderazgos personales cuya desaparición la desarmaba, y en su dificultad crónica para traducir arraigo local en proyecto político nacional. De las bananeras de 1928 a Marquetalia en 1964, pasando por el 9 de abril y el Sumapaz, ese arco dibuja el terreno donde se han jugado en Colombia las relaciones entre pueblo, tierra y poder, y donde siguen jugándose.
En el archivo
1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Jorge Eliécer Gaitán
- 02La Violencia
- 03Autodefensa campesina
- 04Reforma agraria
- 05Gaitanismo
- 06Partido Comunista de Colombia
- 07Frente Nacional
- 08Bogotazo
- 09Sumapaz
- 10Llanos Orientales
- 11María Cano
- 12Raúl Eduardo Mahecha
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
69 documentos · 92 fragmentos
01Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 42, 482 citas
[1]de pro- piedad o de la institución de la familia, tales como están reconocidos y amparadas por la Constitución y leyes del país. 3. Promover, estimar o sostener huelgas violatorias de las leyes que las regula; y 4. Hacer apología de hechos definidos por las leyes penales como delitos. 56 Kalmanovitz, Economía y…
p. 42
[42]que llegaban hasta en pencas de mata de fique y daban plazos para abandonar los territorios. Estas acciones fueron resultado de una combinación de miedo, ánimo de venganza y fanatismo religioso, que fueron instrumentalizados desde la dirección del Partido Conservador. Bajo esta lógica de violencia, varios lugares en…
p. 48
02El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 3431 cita
[2]liberales, instrumentaron su descontento, canalizaron sus aspiraciones y dieron alguna coherencia política a sus reivindicaciones. Muy sintéticamente la protesta de estas regiones puede enunciarse así: 1) En cuanto a sus causas de corto plazo, hay que mencionar: la acelerada expan~ión de la producción cafetera a…
p. 343
03Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1871 cita
[3]de las rebeliones in d í genas en el sur del Tolima y el Cauca, revivieron despu é s de 1920, apoyadas por ligas agrarias o campesinas, por un ef í mero Partido Agrario, por disidencias liberales y por el Partido Socialista Revolu cionario, y estuvieron concentradas en sitios como el Tequendama y Sumapaz. All í…
p. 187
04Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 2491 cita
[4]Borda, Resistencias..., pp. 177b-178b. COLONIZACIÓN Y PROTESTA CAMPESINA EN COLOMBIA (1850-1950) Las ligas formadas por esos partidos ayudaban a los colonos a presentar un fren- te unido en sus relaciones tanto con los terratenientes como con el Gobierno. Aunque no se dispone de detalles sobre la afiliación y la…
p. 249
05La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 841 cita
[5]los arrendatarios y jornaleros de las grandes fincas de la región. Al comenzar la década del treinta el'movimiento campesino había adquirido una gran importancia po lítica; de su seno habían surgido un gran número de revolucionarios y todos los grandes luchadores de la época.tuvieron alguna relación con él movimeinto…
p. 84
06El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 1541 cita
[6]con base territorial y composici ó n social popular ” 3. 3 Ignacio Torres Giraldo, Los Inconformes, Tomo 4, Bogot á 1974, p. 7/8 Aqu í aparece como soluci ó n de emergencia precisamente aquello en que descansaban la fuerza y la capacidad movilizadora del nuevo partido: su í ntima relaci ó n con las agrupaciones…
p. 154
07Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 691 cita
[7](aunque con un solo aparato) y se entregaron cinco proyectos de ley sobre aspectos varios, incluido uno para hacer más efectivo el servicio militar obligatorio. Ciénaga y Líbano Los dos hechos históricos que sintetizan la fuerte y constante movilización obrera, popular y campesina y la respuesta militar del Estado en…
p. 69
08Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 4331 cita
[8]momento en que la migración de campesinos se inició, los terratenientes trataron de conservar la mano de obra en las condiciones de explotación tradicionales, pero los campesinos exigieron o salarios más altos o que en las parcelas además de los cultivos tradicionales se les dejara plantar café, producto que les…
p. 433
09Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 651 cita
[9]horas. El almacén de la compañía y otros edifi- cios fueron quemados hasta los cimientos, y los huelguistas intentaron quemar vivos a los empleados estadounidenses y colombianos que estaban resistiendo en la única casa que quedaba. Antes de que esto ocurriera, sin embargo, Uegó el Ejército, y en la batalla que siguió…
p. 65
10Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 641 cita
[10]sus actividades independientes al margen de la plantacion bananera, actuaban como una reserva de fuerza laboral. El sistema de contra- tistas implementado por la U.F.C., contratistas que a su vez enganchaban trabajadores, permitid el uso del trabajo parcial de estos campesinos. Y ademas, en la medida que la compajiia…
p. 64
11Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 2261 cita
[11]á tico, pero efectivo. Ese debate, en fOfembre de 1929, le dio publicidad a Gait á n, y lo convirti ó en el n ó rtf-voz m á s conocido del movimiento obrero. liberalismo fomenta la creaci ó n de un movimiento sindical \S? É 1 partido liberal lleg ó al gobierno en 1930 gracias a la divisi ó n |^ ¿ó nservatismo, y para…
p. 226
12Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 5291 cita
[12]declive del régimen laboral de las haciendas basado en el arrendamiento de servicios. Recuérdese asimismo el reconocimiento de los derechos de or- ganización y de huelga (Ley 83 de 1931) durante el gobierno de Olaya Herrena, y el consiguiente aumento de los sindicatos rurales y ligas campesinas que fueron reconocidos…
p. 529
13Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1491 cita
[13]zonas del centro de Bogotá saqueadas y reducidas a escombros; el sistema de tranvías quedó afectado, varias iglesias y diversos archivos eclesiásticos fueron quemados, y los negocios, en especial los que parecían simpatizar con los conservadores, fueron presa de asaltos. De los principales líderes populistas de…
p. 149
14Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 115, 2462 citas
[14]in 1950, but he was murdered in the center of Bogot á on April 9, 1948, a day that changed the history of the nation, much as the assassination of President Kennedy in 1963 changed U.S. society. The marginalized working class, people who felt that government, laws, and society were stacked against them, were stunned…
p. 115
[18]organized with Colombia, and Colombian military person- nel received training in the United States. Colombia was encouraged to freeze German assets, purge German pilots from its airline (which would be renamed “Avianca” during this time), and cooperate economically with Allied powers. The United States sought to…
p. 246
15Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2291 cita
[15]contradicciones y ca- rencia de coherencia política. Enfrentó las críticas del sector santista y de los conservadores, afrontó la generalización de la Violencia política, la cual no supo manejar, pues sus diálogos con el gobier- no habían resultado infructuosos. El país comen- zaba a desangrarse sin que se hiciera…
p. 229
16No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 531 cita
[16](1920-1958) 53 Los testimonios recogidos en comunidades por la Comisión de la Verdad permiten afirmar que efectivamente Gaitán y su movimiento, que incluía a sectores campesinos, obreros y pequeños propietarios, fueron objeto de una persecución implacable en varios de los municipios del centro del país. El asesinato…
p. 53
17Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 501 cita
[17]1982. formaciones y conflictividades propias del mundo urbano en colombia 51 menesteres denigrantes» 78. Un año después, en febrero de 1946, en Anapoima el perso- nero municipal ordenó «retirar [de su] trabajo a todo el personal Gaitanista» 79. El 20 de marzo de 1947, en Icononzo, Juan de la Cruz Varela 80 dirigió a…
p. 50
18Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 96, 1052 citas
[19]puerta a él y a toda una generación ávida de darle una orientación más liberal al país. En lo que respecta a Gaitán, desde sus inicios en la política, quiso acercarse a los sectores populares. Lo hizo visitando las zonas pobres de la ciudad (La Perseverancia, Los Laches, Belén, Egipto, Cruces, 20 102. A nuestro…
p. 96
[24]104 contra todo lo que representaba el poder clerical-conservador de la época. Los símbolos del liberalismo, como el periódico El Tiempo, no sufrieron ningún daño, pese a que se encontraban en el epicentro de las revueltas. El gaitanismo parecía anunciar, así, su retorno al oficia- lismo liberal… Detrás de los actos…
p. 105
19Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 117, 2192 citas
[20]presidente y los partidos lo tenían claro. “No había encuestas, pero la movilización popular era elocuente. El gaitanismo era un movimiento muy organizado, con estructura de base muy potente que estaba rompiendo el esquema liberal-conservador”, afirma. Jursich indica que el político se acercaba a la izquierda en…
p. 219
[27]o conceptos que aún después del debate en grupo queden confusos, podrán quedar simplemente enunciados, con el compromiso de que se completará su definición más adelante. La literatura y el Bogotazo Los estudiantes, organizados en los mismos grupos, escucharán un fragmento del re - lato autobiográfico de Gabriel García…
p. 117
20Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 721 cita
[21]assistance, contin- ued to wait. Politics and Violence in Colombia, 1945–1948 For Colombian authorities, the Rio Pact embodied hemispheric solidarity. The conference also intensified their frustrations with U.S. foreign economic policy. Yet neither attracted much public attention in Colombia. The country’s domestic…
p. 72
21Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 57, 1542 citas
[22]revolución en Ba- rranquilla. Acaban de tomarse la go- bernación de Barranquilla las fuerzas revolucionarias izquierdistas, en la ca- pital del Atlántico...» «Liberales de Boyacá, os habla Her- nán Villamarín, diputado actualmente Manifestación gaitanista en la Plaza de Bolívar con delegaciones de Cundinamarca y…
p. 57
[52]hacia Ríochiquito, en el Cauca, por el filo de la cordillera central. Los que tomaron el camino del Sumapaz fue- ron acogidos por un veterano líder agrario de estirpe gaitanista, Juan de la Cruz Várela, llevado gradualmente por la Violencia a hacer la causa co- mún con sus antiguos rivales, los co- munistas. Varela,…
p. 154
22"Falsos positivos" en Colombia y el papel de la asistencia militar de Estados Unidos, 2000-2010Movimiento de Reconciliación (FOR), Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU) · 2014 · p. 231 cita
[23]en Colombia a. e jecuciones como expresión de “L a v io L encia ” y L a d octrina de s eguridad n aciona L, 1946-1988 El año de 1946 ha sido definido por parte de los historiadores modernos como el año en que se origina en Colombia un conflicto violento ininterrumpido hasta el día de hoy, en el que la violencia contra…
p. 23
23La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 371 cita
[25]resistencia civil. La prensa liberal recrimina al gobernador tildándolo de débil e inoperante. El periodista "Ca- libán", de El Tiempo, con cabeza fría escribe en la "Danza de las Horas" que la causa de la violencia "es necesario buscarla también en las campañas de prensa que la estimulan sostenien- do todos los días…
p. 37
24Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 1111 cita
[26]Bogotá con numerosas obras de infraestructura, urbanizando la ciudad con la creación de nuevos barrios y generando una amplia oferta de empleos en la ciudad. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Partido Liberal se dividió entre los dos candidatos liberales Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán. Para las…
p. 111
25Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 1121 cita
[28]mecanizada, las comunicaciones, el comercio y los servicios se desarrollaron principal- mente a costa de los sectores tradicio- nales. Las actividades económicas de la población se modificaron en con- secuencia: si en 1938 cerca del 75 % de la población activa trabajaba en la agricultura, en 1957, por contra, no había…
p. 112
26El día del odioJosé Antonio Osorio Lizarazo · 2016 · p. 2801 cita
[29]de su opulencia, como los nuevos ricos, y construía su prestigio y su fausto sobre una caudalosa falsía y sobre un deliberado encubrimiento. Había que ofrecer una momentánea fisonomía jubilosa y era preciso evitar que los pobres salieran a exhibirse por las calles centrales, reservadas para los ilustres extranjeros…
p. 280
27Of Beasts and Beauty: Gender, Race, and Identity in ColombiaMichael Edward Stanfield · 2013 · p. 1161 cita
[30]on the cover. The violence sparked by “el nueve de abril” (April 9) made the streets and the public sphere, which had shaped Gaitán into a popular icon, dangerous terrain to tread.36 Once the Cali daily El Relator restarted printing its newspaper on April 12, reports tracked and interpreted the violent fallout of…
p. 116
28Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 951 cita
[31]ilustres y más influyentes se regó como pólvora, y así se instaló lo que los historiadores llamarían la Violencia en Colombia. Habían terminado los tiempos en que al pueblo colombiano se lo podía dominar por el discurso; a partir de entonces sólo se lo pudo dominar por la violencia. Los estudiosos de ese período nunca…
p. 95
29Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 251 cita
[32]que Gaitan habia recibido dinero de los soviéticos para organizar la revuelta. Y, en con- secuencia, desde el estallido del 9 de abril en ade- lante, la politica del partido conservador, y la del go- bierno, estuvo inspirada por el temor de Ja revolu- cién social y por la necesidad de evitarla a toda costa. Entre las…
p. 25
30Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 351 cita
[33]las FARC, sí articuló formas organiza- tivas agrarias, legales e ilegales, constituidas en los años precedentes. En este sentido, la base construida por el movimiento comunista en los núcleos agra- rios cafeteros de Cundinamarca posibilitó la conformación de las estructuras guerrilleras en la década de 1960. 1.…
p. 35
31Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 3051 cita
[34]of leading public figures to work together, and their willingness to enlist the citizenry in their partisan and personal struggles, spread violence and death over extensive portions of the nation. The armed struggle, first noted in sporadic incidents taking place in 1946, intensified over succeeding years, ul-…
p. 305
32When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames David Henderson · 1985 · p. 11 cita
[35]Introduction The Violencia and Its Literature On the fourth of June 1949} the registrar of voters of Santa Isabel} Tolima} picked up a pistol and fired a bullet through his brain. The news caused a ripple of interest in the village} and for several days people mused on his untimely passing. A newspaper in the nearby…
p. 1
33Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 195, 2282 citas
[36]de la costa con el interi or andino er an precarias. En la década de 1930 el río Magdal ena e mpezó a decaer y en 1950 ya no era el medio de transporte básico e ntr e las regiones a ndina s y el mundo. Estos factores d eben ayudar a exp li car por qué en la costa n o pudo replicar se el fenómeno de propagación…
p. 195
[63]titular de El Tiempo: ((E l Regreso a la Norma- lidad en el Llano* y abajo una fotografia panorámica a ocho colum- nas con este pie: <<... con la Cordillera al fondo y la inmensidad de la región en torno s uyo, las guerrillas caminan en fila india hacia el puesto de las autoridades militares en Tauramena para deponer…
p. 228
34Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 612 citas
[37]a quienes estaba dirigida la guerra, porque a través de ella se creaba una cortina de humo que impedía exigir las tierras y los derechos laborales que parcialmente se les concedió en la llamada Revolución en Marcha de López Pumarejo. 62 Alfonso Insuasty Rodríguez • J osé F e rnando V a l e ncia • J a neth Restrepo…
p. 61
[40]a quienes estaba dirigida la guerra, porque a través de ella se creaba una cortina de humo que impedía exigir las tierras y los derechos laborales que parcialmente se les concedió en la llamada Revolución en Marcha de López Pumarejo. 62 Alfonso Insuasty Rodríguez • J osé F e rnando V a l e ncia • J a neth Restrepo…
p. 61
35Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 421 cita
[38]regiones como el centro y norte del Tolima y el antiguo Caldas. Fueron las zonas cafeteras en regiones centrales del país –aquellas donde se habían concentrado los conflictos entre hacendados y campesinos colonos en las décadas del veinte y treinta– donde fue más cruda la violencia, y donde se produjeron con más…
p. 42
36Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 521 cita
[39]civiles conservadores contra los liberales. Esas aplanchadas eran hechas por los futuros Pájaros» 68. Si bien existen varias tipologías del denominado «bandolerismo», se asocia el bandolerismo político 69 con las agrupaciones violentas que reivindicaron una filiación política y usaron las armas en la aniquilación del…
p. 52
37Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 3911 cita
[41]caracterizaron por estar fundamentadas en la consideración de que las protestas y manifestaciones de traba - jadores, estudiantes, indígenas y campesinos eran alteraciones del orden público que requerían medidas de excepción 739. La respuesta a estas reivindicaciones fueron las medidas autoritarias dirigidas,…
p. 391
38El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 742 citas
[43]una reunión en su despacho a los gremios, a los ganaderos y hacen- dados para proponerles la creación de un cuerpo de policía privado, con unas trescientas unidades dotadas y pagadas con fondos de los propietarios [...]” 23 Así grupos de conservadores armados empezaron a ejercer labo- res de “guardia cívica”. Policías…
p. 74
[44]una reunión en su despacho a los gremios, a los ganaderos y hacen- dados para proponerles la creación de un cuerpo de policía privado, con unas trescientas unidades dotadas y pagadas con fondos de los propietarios [...]” 23 Así grupos de conservadores armados empezaron a ejercer labo- res de “guardia cívica”. Policías…
p. 74
39Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 173, 1772 citas
[45]vereda, establecían estrictas líneas de demarcación política cuya transgresión tenía consecuencias fatales. Una corbata, una camisa o una puerta roja eran una invitación a la muerte; como también cargar una cédula de identidad que llevara el registro de determinadas elecciones. Y formas atroces de mutilación, de…
p. 173
[53]durante periodos relativamente largos, dada la coexistencia en su estructura productiva de una ganadería inmediatamente disponible para el consumo y terrenos aptos para el sembrado de cultivos de pan coger de retorno inmediato. En su conjunto, estas zonas pudieron haber llegado a albergar hasta 20. 000 hombres en…
p. 177
40Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 511 cita
[46]par- tidista, electoral e ideológica, buscando, sobre todo, ejercer presión mediante el terror, no sólo contra liberales, sino contra todo aquello que a los ojos de los dirigentes conservadores, estaba en contra del orden, las instituciones, la nación y la Iglesia». Betancourt y García, Matones y Cuadrilleros. Origen…
p. 51
41When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 1603 citas
[47]Violencia the concept of class struggle was U above the true level of consciousness and alien to the nature" of most men under arms. 48 Two weeks after it became apparent that Laureano G6mez would win the presidential election of 1949} the Colombian Communist party announced a policy of anned self-defense rAutodefensa…
p. 160
[48]Violencia the concept of class struggle was U above the true level of consciousness and alien to the nature" of most men under arms. 48 Two weeks after it became apparent that Laureano G6mez would win the presidential election of 1949} the Colombian Communist party announced a policy of anned self-defense rAutodefensa…
p. 160
[49]Violencia the concept of class struggle was U above the true level of consciousness and alien to the nature" of most men under arms. 48 Two weeks after it became apparent that Laureano G6mez would win the presidential election of 1949} the Colombian Communist party announced a policy of anned self-defense rAutodefensa…
p. 160
42Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 2322 citas
[50]inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…
p. 232
[51]inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…
p. 232
43Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 531 cita
[54]estrategias orientadas a la sostenibilidad de la vida campesina y del propio modelo de gobier- no autónomo. Sin embargo, lo que quizás llama la atención en mayor medida es que estos gobiernos asumieran la tarea de garantizar un or- den social, y hasta dictaran normas para asegurar la disciplina entre los combatientes…
p. 53
44Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 1981 cita
[55]As Darío Fajardo and Medófilo Medina have shown, the uncertainty of land titles in these areas was such that the "agrarian question" remained very much alive. These were also regions with considerable preexisting peasant politicization, through the Communist party, the Partido Socialista Revolucionario, and Gaitán's…
p. 198
45Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 301, 3182 citas
[56]agrario del Alto Su- mapaz y Oriente del Tolima, liderado por Erasmo Valencia y Juan de la Cruz Varela, y de las relaciones de ellos con Gaitán, surgieran las guerrillas del Su- mapaz, grupos de autodefensa campesina que enfrentaron la opresión y per secución del régimen conservador y del proyecto de conservatización…
p. 318
[66]matriz de los procesos de conformación de las guerrillas campesinas, unas de origen liberal, otras comunistas; que tendrán un notorio protagonismo en algunas zonas del país. Por ello se hace mención de las guerrillas del Llano y sus dos leyes, que buscaban de alguna manera regular y ordenar los procesos agrarios en…
p. 301
46Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 53, 852 citas
[57]differences between those commanders who identified themselves as Communists and those who were fundamentally Liberals. As a result he withdrew from the meeting, leaving Guadalupe, who supported the law, as jefe supremo de los guerrillas liberales del Llano. Where this new compact might have led can never be known,…
p. 53
[79]turned in their arms, the initiative passed to the Communists, who chose not to accept the government’s offer and regarded their resistance as “self-defense.” Juan de la Cruz Varela in the Sumapaz coffee-growing region of Cundinamarca pioneered this strategy. While pledging support for pacification, Varela…
p. 85
47Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 47, 512 citas
[58]batallones del Ejército. Aunque la operación fue un fracaso militar, desen- cadenó la “rebelión llanera” que se prolongó hasta mediados de 1952 (Molano, 1986). Durante esta rebelión, numerosas victorias en contra de la Poli- cía y el Ejército consagraron a Guadalupe Salcedo, Eduardo Fran- 20 Todas las entrevistas…
p. 47
[81]comu- Barrancabermeja (Santander), Franco en Urrao (Antioquia), Juan de la Cruz Varela en la región del Sumapaz y en el Tolima José María Oviedo Arboleda y Leopoldo García. Todos ellos pactaron la paz y regresaron a la actividad agrícola (Colombia Nunca Más, 2011). 51 Procesos de colonización y semillas del…
p. 51
48A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · p. 21, 264 citas
[59]contra los conservadores y la policía chulavita. Los comunistas, orientados p o r el Partido, tenían u n program a social que reivindicaba los derechos a las tierras baldías y las garantías políticas a la oposición. Hacia finales de 1951 El Davis se dividió en dos sectores: El Davis propiam en te dicho, mandado por…
p. 21
[60]contra los conservadores y la policía chulavita. Los comunistas, orientados p o r el Partido, tenían u n program a social que reivindicaba los derechos a las tierras baldías y las garantías políticas a la oposición. Hacia finales de 1951 El Davis se dividió en dos sectores: El Davis propiam en te dicho, mandado por…
p. 21
[68]la mayoría de los com batientes liberales, los comunistas subjetivam ente no podían continuar p o r su cuenta y riesgo” el m o vim iento. E ntonces optó p o r constituir, en com pañía de C harro N egro, u n com ando clandestino, “ abso lutam ente m óvil”, que se conoció com o el de “Los T reinta”, con 26 hom bres y…
p. 26
[69]la mayoría de los com batientes liberales, los comunistas subjetivam ente no podían continuar p o r su cuenta y riesgo” el m o vim iento. E ntonces optó p o r constituir, en com pañía de C harro N egro, u n com ando clandestino, “ abso lutam ente m óvil”, que se conoció com o el de “Los T reinta”, con 26 hom bres y…
p. 26
49De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC). Informe No. 1Centro Nacional de Memoria Histórica, Álvaro Villarraga Sarmiento, Anascas Del Río Moncada, Mauricio Barón Villa, Andrea García Hernández, José Alirio Duque Orrego, Edith Garzón Quintero · 2017 · p. 541 cita
[61]de fondo, había posturas políticas e ideológicas en lo que cada uno defendía. Por ejemplo, se puede resaltar la defensa, por parte de Los Limpios, de la propiedad privada y la pertenencia al Partido Liberal: “Señores Santarritunos: Están muy gloriosos porque es- tán con los hijueputas limpios. Les avisamos que tienen…
p. 54
50Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 22, 262 citas
[62]el comunismo —aún alejado de la toma del poder político y más focalizado en la noción maoísta de guerra popular prolongada —, se va a afianzar sobre dos escenarios que, con posterioridad, serán claves en la emergencia guerrillera de las FARC, ya en la década de los sesenta: Tequendama y Sumapaz en Cundinamarca y el…
p. 22
[92]que llevaron a cabo los gobiernos, sobre todo de Lleras Camargo, y de su sucesor, el conservador Guillermo León Valencia (1962-1966), rápidamente experimentaron el desvanecimiento del efecto “luna de miel” sobre la gestión de una violencia que, si bien controlada entre 1959 y 1964, nuevamente presentaba exacerbados…
p. 26
51Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 391 cita
[64]población civil que buscaba su seguridad al lado de quienes tenían las armas. Por ello, la columna per- dió movilidad y tuvo que afrontar problemas de protección a la gente que se había sumado a la marcha Ese tiempo se constituyó en una especie de escuela de entrenamiento que hizo posible la etapa propiamente…
p. 39
52Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 1001 cita
[65]destacamentos embrionarios y los grupos guerrilleros liberales, comandados por Gerardo Loaiza; se creó el Comando del Davis en lo alto del cañón del Cambrín, y se conformó un estado mayor unificado. Entre 1949 y 1964, el PCC, en consonancia con los cambios de la situación política nacional, va a desarrollar una…
p. 100
53Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 53, 592 citas
[67]campesino. 60 fiflćflTh fl. ć fiThfl ć quedaba desheredado y que no podía acudir ante las autoridades, me decidí a buscar al Partido Comunista» 113. Es así como la respuesta de algunos campesinos gaitanistas a la violencia generali- zada fue emplear tácticas de autodefensa, apoyados por el PCC. En el partido pronto…
p. 59
[89]guerras de «limpios», como se conocía a los liberales, y «comunes», como se denominaba a los comunistas. La vio- lencia se atenuó 95 tras el pacto bipartidista que dio origen al Frente Nacional. Algunos autores señalan una tercera ola desde principios de los años sesenta, con la persecución al campesinado comunista…
p. 53
54Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 441 cita
[70]años treinta denunciada por parte de los conservadores (Guzmán, Fals Borda y Umaña, 1962). Como consecuencia de lo anterior, la arremetida latifundista tuvo, entre otros efectos, un despojo de tie- rras que el analista Paul Oquist calculó en 393.648 parcelas, princi- palmente en departamentos como Valle del Cauca,…
p. 44
55Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 3151 cita
[71]liberales después de 1930 para que se haga un esfuerzo por re- visar las titulaciones de los años an- teriores. La gravedad de estos conflic- tos puede ser atestiguada en el caso del Sumapaz. Ya en su Memoria de Industrias de 1933, Francisco José Chaux muestra los conflictos entre los herederos de títulos coloniales y…
p. 315
56Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 1751 cita
[72]Anual de Historia “Ernesto Restrepo Tirado” Panel 2 · Colonización, coca y movimiento social: el caso del Putumayo 175 iniciaron esfuerzos para colonizar esta parte de la Amazonia con el fin de ejer- cer su soberanía sobre esta área de frontera. 1947-1962: la colonización de la violencia Durante este periodo se…
p. 175
57Pueblos arrasados: Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión (relatores) · 2015 · p. 521 cita
[73]hablaba hasta que acabara. Él era muy buena gente (…) era chiquitico, pero era bravo de la lengua” (CNMH, entrevista con abuela, 2012). 1.4. Colonización, continuidad de la Violencia, e influencia del movimiento comunista En este contexto, el municipio de Villarrica, ubicado al oriente del departamento del Tolima,…
p. 52
58Narcotráfico en Colombia: Economía y ViolenciaGustavo Duncan, Ricardo Vargas, Ricardo Rocha, Andrés López · 2005 · p. 391 cita
[74]que agrupaban a la pobla- ción, la mayoría de ellos familiares, paisanos, compañeros de colonización o expulsados de la violencia. Utilizaban el esquema de autodefensas campesinas como forma de protección contra la persecución del Estado o de miembros de partidos políticos antagonistas. Los habitantes de estas…
p. 39
59Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 4241 cita
[75]café pre sionaron leyes que revivieron y extendieron los sistemas laborales de dependencia en las grandes propiedades. La Ley 100 de 1944 protegía a los terratenientes de las pretensiones de los aparceros que se declaraban colonos. Los autorizaba en los contratos de aparceria a prohibir el cultivo de productos de…
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60El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · p. 402 citas
[76]municipio de Puerto Nare. Esta zona había sido colonizada por habitantes de la Cordillera Central en el Oriente Antioqueño, en especial, de las cabeceras municipales de San Carlos, San Luis y Granada. Incluso, el camino tenía derivaciones a Puerto Berrío y a Puerto Triunfo que también pertenecían a la jurisdicción…
p. 40
[77]municipio de Puerto Nare. Esta zona había sido colonizada por habitantes de la Cordillera Central en el Oriente Antioqueño, en especial, de las cabeceras municipales de San Carlos, San Luis y Granada. Incluso, el camino tenía derivaciones a Puerto Berrío y a Puerto Triunfo que también pertenecían a la jurisdicción…
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61Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 1011 cita
[78]como lo habían hecho muchos de los dirigentes de las guerrillas liberales que se habían dejado atraer por la euforia de los primeros meses del gobierno militar, cuando se anunciaba la suspensión de toda forma de persecución basada en razones políticas, y cuando se ofrecieron indultos y amnistías a los guerrilleros que…
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62La dimensión moral del conflicto armado en Colombia. Una lectura a partir de Theodor W. AdornoTulia Almanza Loaiza · 2022 · p. 3461 cita
[80](2004) en: GMH, op. cit. (2013, 112) 565 Paul Oquist, Violencia y conflicto y política en Colombia, 322, en GMH, ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad. Informe General, 115. 347 A N EX O por el Partido Comunista, y las autodefensas del Sumapaz se negaron a aceptar la amnistía, con lo cual se expusieron a…
p. 346
63Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporáneaJorge Giraldo Ramírez · 2015 · p. 682 citas
[82]con las guerrillas liberales y otras se enfrentaron con ellas, como muestra del desorden reinante en la guerra y de la interferencia de muchos elementos que desbarataban las líneas previstas de enemistad. En los años que trascurrieron entre 1958 y 1962, los comunistas no fueron capaces de unificar su orientación para…
p. 68
[83]con las guerrillas liberales y otras se enfrentaron con ellas, como muestra del desorden reinante en la guerra y de la interferencia de muchos elementos que desbarataban las líneas previstas de enemistad. En los años que trascurrieron entre 1958 y 1962, los comunistas no fueron capaces de unificar su orientación para…
p. 68
64Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 157, 1862 citas
[84]especie de estado socialista, y los comunistas se establecieron entre ellos; poco a poco lograron una posición de influencia dominante. Esto es cierto, en especial, de Víctor Merchán que, prácticamente, parece dirigir sus asuntos; y de Juan de la Cruz Varela, quien durante la administración Rojas fue el líder militar…
p. 157
[86]y uno de sus acompañantes, y heridos tres agentes; luego, su abogado sostuvo que fue acribillado a sangre fría cuando se encontraba desarmado y con las manos en alto. En esa ocasión, como en tantas otras, se anunció la designación de investigadores especiales para esclarecer el suceso “hasta las últimas…
p. 186
65Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 2411 cita
[85]y Sa- lamanca. Se doctoró en derecho y desempeñó las cátedras de mercantil y economía política. Desde muy joven comenzó la actividad parti- dista conservadora. Fue concejal, diputado y congresista en varios períodos. También actuó como embajador en Perú y Argentina, ministro de Relaciones Exteriores, Guerra y…
p. 241
66La paz en ColombiaFidel Castro Ruz · 2008 · p. 661 cita
[87]habían sacrificado su vida y las armas conquistadas al precio de la sangre de muchos combatientes caídos era una traición en la cual no se incurría. Esto hacía la situa- ción de este sector de combatientes guerrilleros extre- madamente difícil. El análisis político que se hacía, a la luz de orientaciones centrales era…
p. 66
67Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · p. 2401 cita
[88]salido de control en las regiones, y que luego le devolviera el poder a los sectores moderados de las élites políticas liberales y conservadoras. Sin embargo, el plan no salió como lo esperaban. El proceso de pacificación arrojaba resultados más bien pobres y, más grave aún, Rojas no daba señales de querer devolver el…
p. 240
68Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 291 cita
[90]para el partido liberal y así sucesivamente, durante veinte años, cerrando a la vez la compuerta, a una posible opción de un tercer partido político que pudiera entrar a competir por el poder en igualdad de condiciones. El primer presidente elegido dentro de ese acuerdo frente- nacionalista, fue el liberal Alberto…
p. 29
69Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 291 cita
[91]para el partido liberal y así sucesivamente, durante veinte años, cerrando a la vez la compuerta, a una posible opción de un tercer partido político que pudiera entrar a competir por el poder en igualdad de condiciones. El primer presidente elegido dentro de ese acuerdo frente- nacionalista, fue el liberal Alberto…
p. 29