Idea transversal
Frontera agraria
La frontera agraria es el dispositivo histórico mediante el cual el Estado colombiano dirigió durante siglo y medio la presión social por la tierra hacia los baldíos y márgenes del territorio, aplazando sistemáticamente la reforma redistributiva y reproduciendo el latifundio en los propios frentes de colonización.
Trayectoria de una idea
- 1874
Ley de adjudicación de baldíos
- 1936
Ley 200: reforma frustrada y expansión ganadera
- 1944
Ley 100: reversión del impulso reformista
- 1953
Colonización armada: campesinos hacia La Macarena
- 1961
Creación del INCORA y colonización dirigida
- 1964
Operación Soberanía y nacimiento de las FARC
- 1972
Pacto de Chicoral: contrarreforma agraria
- 1980
Marginalidad demográfica de la frontera oriental
- 1994
Ley 160: mercado de tierras sin redistribución
La lectura
La frontera agraria colombiana no es un accidente geográfico sino una decisión política sostenida: la opción reiterada de abrir monte antes que repartir haciendas. Desde la ley de baldíos de 1874 hasta la Ley 160 de 1994, cada instrumento jurídico que prometió redistribución terminó reforzando la titulación de tierras públicas como sustituto de la reforma. El resultado más visible de esa postergación secular es paradójico: la frontera, celebrada como espacio de acceso democrático a la tierra, reprodujo en su propia dinámica interna el latifundio del que huían los colonos, pues el trabajo de habilitación lo hicieron los pequeños ocupantes y la propiedad la consolidaron los ganaderos y comerciantes que llegaron después. Esa lógica —documentada en el Caquetá, el Magdalena Medio, el Ariari y el piedemonte llanero— convirtió la colonización en un ciclo sin salida: despojo en el interior andino, marcha hacia la selva, nuevo despojo en la frontera, nueva marcha. Cuando el Estado llegó tarde y armado, como en 1953 y 1964, los colonos organizados respondieron con autodefensas que derivaron en guerrilla, haciendo de la frontera agraria el territorio natal del conflicto armado más largo del hemisferio occidental.
En Colombia, la frontera agraria no es una línea sobre un mapa: es un dispositivo. Nombra a la vez el borde móvil entre las tierras incorporadas a la economía de mercado y los baldíos que el Estado reservó como reserva estratégica, y nombra también la política —sostenida durante siglo y medio— de dirigir hacia esos márgenes la presión social que no se quiso resolver en el centro. Cada vez que el conflicto por la tierra amenazó con tocar la estructura latifundista del interior andino, la respuesta institucional fue la misma: adjudicar baldíos, empujar colonos, ampliar el mapa. La frontera fue, así, la manera colombiana de aplazar la reforma agraria. Y esa postergación —que atraviesa las leyes de 1874, 1936, 1961, 1973 y 1994— es el hilo que permite entender por qué el país llegó al siglo XXI con un índice de Gini de tierras superior al que tenía en 1970, con guerrillas nacidas en los frentes de colonización y con una Amazonia deforestada por campesinos que huían del despojo en los Andes.
La semblanza de un concepto
La frontera agraria designa, en su acepción técnica, el límite que separa las tierras destinadas a usos productivos —agricultura, ganadería, plantaciones— del bosque, la sabana o la selva no incorporados a esa economía. Pero en el vocabulario histórico colombiano el término tiene un espesor mayor: remite a las llamadas "tierras sin hombres" de los siglos XVIII y XIX —Santander, la Costa Caribe, más tarde el piedemonte llanero y la Amazonia— que sirvieron de válvula de escape para los "hombres sin tierra" expulsados de las zonas de vieja colonización. La lógica es antigua y persistente: donde la estructura de propiedad se cierra, el Estado abre monte.
Lo distintivo del caso colombiano es que esa apertura nunca fue subsidiaria de una reforma en el interior, sino su sustituto. Absalón Machado lo formuló con precisión: las leyes agrarias colombianas han favorecido la titulación de baldíos, han afectado marginalmente las tierras al interior de la frontera agrícola y han promovido la colonización, manteniendo intacto el modelo dual de latifundio y minifundio. La frontera funcionó como promesa geográfica de redistribución que dispensó al Estado de hacer la redistribución jurídica. Y funcionó, sobre todo, porque los latifundistas tuvieron la fuerza legislativa para que funcionara así: el proceso de equilibrar el acceso a la tierra durante las últimas décadas del siglo XIX y la primera mitad del XX fue frustrado por la influencia política que esa clase ejerció sobre el Congreso.
Como categoría, la frontera agraria es también un discurso. La designación de una zona como "frontera" o "baldío" ha servido reiteradamente para legitimar el acaparamiento: se declara vacío lo que está habitado por indígenas, negros o colonos sin título, y se activa el imaginario del pionero para justificar la desposesión. Ese uso instrumental del término —documentado con nitidez en la expansión de la palma africana en el Bajo Atrato— es inseparable de su historia legal.
Los orígenes: baldíos y Ley de 1874
El régimen colombiano de tierras públicas hereda del período colonial la noción de que el suelo no adjudicado pertenece a la Nación, y del siglo XIX republicano la convicción de que adjudicarlo era el modo de poblar el país y de convertir campesinos en propietarios. La ley de 1874 —citada en distintas fuentes como Ley 61 o Ley 51— consagró el principio de que los cultivadores efectivos de baldíos nacionales podían acceder a su titulación. En el papel, era una legislación favorable al colono independiente. En la práctica, terminó beneficiando sobre todo a los latifundistas, que dispusieron de recursos jurídicos y políticos para hacerse a las tierras trabajadas por otros, dejando a los ocupantes reducidos a la condición precaria de simples poseedores sin título. Algunas lecturas moderan ese balance y reconocen que la ley también mejoró la posición jurídica de ciertos colonos; la conclusión de conjunto, sin embargo, apunta hacia un patrón que se volverá estructural: la titulación de baldíos como mecanismo bifronte que beneficia sobre todo a quien ya tiene poder.
El siglo XIX cerró con una geografía del poblamiento en la que la colonización antioqueña había desbordado los límites de su provincia hacia las vertientes de Caldas, Quindío y Valle del Cauca, en un movimiento largamente celebrado por la historiografía nacional como la epopeya democratizadora del campesinado montañés. Una revisión más reciente, de corte regional, ha cuestionado la exclusividad antioqueña de ese proceso y ha señalado la participación de colonos de otras procedencias, aunque esa literatura ha circulado en un registro marginal sin desplazar el gran relato. Lo importante para el hilo que aquí interesa es otro dato: incluso en el corazón mítico de la colonización democrática, el patrón de reconcentración operó con eficacia, y las tierras habilitadas por pequeños ocupantes acabaron con frecuencia en manos de compradores mayores.
En el otro extremo del país, en el Magdalena Medio, la frontera adoptó su rostro más brutal. Los yariguíes, pueblo indígena de la región, fueron diezmados entre 1860 y 1925 por la extracción de quina y la caza: pasaron de unos quince mil individuos a apenas dos docenas. En 1924 aún se registraban masacres perpetradas por compañías de colonización. La "apertura de la frontera" fue, para muchos pueblos originarios, un exterminio en cámara lenta.
La Ley 200 de 1936 y su reversión
El primer intento reformista serio del siglo XX llegó bajo el primer gobierno de Alfonso López Pumarejo. La Ley 200 de 1936, hoy leída con la nostalgia de un umbral que no se cruzó, no fue en rigor una reforma agraria redistributiva: su objetivo fue estimular la productividad y modernizar el campo. Su innovación mayor —y su trampa— fue sustituir el requisito documental de la propiedad (títulos que muchos terratenientes no podían exhibir por no descender de concesiones de la Corona o de la República) por el de la destinación económica productiva. Con ello, la ley subsanó el problema jurídico de la gran propiedad: los latifundistas que no podían probar de dónde venían sus tierras quedaron amparados por el simple hecho de estar explotándolas.
La contrapartida era el artículo que fijaba un plazo de diez años para que las tierras ociosas fueran puestas en producción, so pena de extinción del dominio. En el diseño legal, aquella era la palanca redistributiva. En la práctica, su aplicación fue reconocidamente incompleta. Y produjo, además, un efecto no previsto que resultó decisivo: para no arriesgar juicios de posesión con arrendatarios, aparceros y colonos, muchos propietarios optaron por reconvertir sus tierras a ganadería extensiva. El decreto reglamentario aceptó una cabeza de ganado por hectárea como prueba de explotación económica. Bastaba con soltar reses para cumplir la ley. La ganadería extensiva se convirtió así en el disfraz técnico del latifundio improductivo, y la expulsión de trabajadores rurales —arrendatarios, aparceros, agregados— produjo un desplazamiento cuya magnitud precisa no está documentada pero cuya lógica es inequívoca.
Ocho años después, la Ley 100 de 1944, promulgada al inicio del segundo gobierno de López, cerró el ciclo. Amplió los plazos concedidos a los latifundios para explotar tierras improductivas y expresó, en su articulado y en su ánimo político, un giro a favor de los grandes propietarios. Es el freno definitivo a los avances redistributivos de 1936. En rigor, la reforma agraria colombiana del siglo XX terminó donde había comenzado.
Lo que sí operó a pleno rendimiento fue la ruta alternativa: la adjudicación de baldíos. Entre 1932 y 1946 se adjudicaron en Colombia 13.523 títulos que sumaron 654.334 hectáreas. La distribución geográfica es reveladora: el Valle del Cauca concentró el 23,2% de los títulos, pero Antioquia —con apenas el 4,9% de los títulos— recibió el 21,5% de la superficie adjudicada. La colonización, en la práctica, seguía reconcentrándose.
La colonización dirigida y sus geografías
A mediados del siglo XX la frontera se desplazó hacia el sur y el oriente. La Amazonia occidental —Putumayo, Caquetá, Amazonas— había sido tocada por la economía cauchera y quinera desde finales del siglo XIX, pero la colonización campesina masiva fue producto del siglo XX y, muy especialmente, del período que va de 1947 a 1977. La expulsaron dos fuerzas convergentes: la extrema pobreza rural andina y la exagerada concentración de la tierra en el interior. La empujaron, además, las violencias sucesivas del país.
En 1953, campesinos expulsados por el Ejército desde el Caquetá abrieron camino hacia la Sierra de La Macarena. Aquel gesto —una marcha por el monte para escapar de las armas oficiales— inaugura una tradición que atravesará las décadas siguientes: la colonización como huida, y la huida como fundación política. En los años que siguen, el Partido Comunista organizó nuevos frentes de colonización mediante las llamadas "columnas de marcha", que combinaron el trabajo agrícola con estructuras de autodefensa. Ya en 1962, el intelectual comunista Nicolás Buenaventura escribía que "la colonización y la lucha de autodefensa armada se han entrelazado multitud de veces, no sólo en la etapa contemporánea, sino en todo el proceso republicano", una frase que se anticipa en treinta años al concepto de "colonización armada" que la sociología del conflicto acuñaría más tarde.
La Operación Soberanía de mayo de 1964, dirigida contra los núcleos de autodefensa campesina en el sur del Tolima y el Huila, provocó la salida de esos grupos hacia otras zonas y culminó, con orientación del Partido Comunista, en la creación de las FARC. Pedro Antonio Marín —Manuel Marulanda Vélez, Tirofijo— había sido uno de los dirigentes de aquellas autodefensas que aplicaban el principio de "la tierra para el que la trabaja" y las "leyes del Llano" de 1953. La guerrilla más larga del hemisferio nace, así, no en la ciudad sino en la frontera: entre colonos, autodefensas y la memoria fresca de la Violencia.
La Ley 135 de 1961, impulsada por el gobierno de Alberto Lleras Camargo, creó el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria, INCORA. Se pensaba con vocación redistributiva. Terminó, previsiblemente, dirigiendo colonización hacia zonas de frontera. Entre 1962 y 1974 el INCORA adjudicó el 28,6% de la superficie nacional titulada, frente al 10,7% que se había adjudicado entre 1903 y 1961: se convirtió, más que en un redistribuidor de tierras privadas, en un titulador acelerado de baldíos. La colonización dirigida se superpuso a los procesos espontáneos y forzados en el piedemonte oriental, el Magdalena Medio, la altillanura Meta-Vichada, el sur de Córdoba y subregiones antioqueñas como el Bajo Cauca, el nordeste y Urabá. No redujo la concentración: al interior de las élites siguió predominando el sector que la promovía.
En 1980, el 65% de la población colombiana vivía en el núcleo andino y solo el 2,8% en los Llanos y la Amazonia. La distribución había cambiado poco respecto a períodos anteriores. La frontera absorbía presión, sí, pero no absorbía población en la magnitud que su expansión geográfica sugería: era una válvula que dejaba escapar más conflicto que masa demográfica.
El intento reformista de Carlos Lleras Restrepo a finales de los sesenta, con la organización campesina de la ANUC como brazo social, chocó frontalmente con la reacción gremial. El Pacto de Chicoral de 1972, sellado bajo el gobierno de Misael Pastrana Borrero, revirtió el impulso redistributivo. Los propios testigos de la época lo describieron como un "reversazo" de la política de equidad en el campo. La Ley 4 de 1973 formalizó ese giro. El modelo dual quedó, una vez más, blindado. Y la frontera volvió a hacer su trabajo: recibir a los expulsados.
La ley de tres pasos
En algún punto de esa cadena, el sociólogo Orlando Fals Borda formuló la ley interna del proceso: la "ley de tres pasos". En su descripción, el colono tumba el monte y habilita la tierra con rozas; luego vende sus mejoras a bajo precio a un contratista o finquero; finalmente, un gran terrateniente exige esas tierras para ampliar su estancia o montar una nueva hacienda. Tres movimientos, un resultado: el trabajo del colono termina beneficiando al gran ganadero.
La lógica es económica antes que jurídica. El colono no vende un título —no lo tiene—; vende una "mejora": el desmonte, la cerca, el pasto, la casa de tabla. Esa mejora es lo que el mercado sí reconoce, y su precio es siempre bajo porque el colono está aislado, sin justicia cerca, con hijos, sin capital para esperar mejor postor. El finquero intermediario acumula mejoras, y detrás llega el capital mayor a englobarlas. Existe incluso una variante extrema: el colono "no libre", contratado verbalmente por un terrateniente para tumbar monte con la promesa de un pago o una cosecha, y luego desplazado según las condiciones que aquel imponga.
El resultado es una paradoja instructiva: la frontera, celebrada como espacio de acceso democrático a la tierra, reproduce en su propia dinámica el latifundio del que huían los colonos. A principios de los sesenta, un solo terrateniente llegó a poseer entre 35.000 y 72.000 hectáreas en el Caquetá, incluyendo decenas de miles en los llanos del Yarí. En el Ariari, el Sarare, el piedemonte llanero y el Magdalena Medio, la economía de frontera se estructuró alrededor de la ganadería extensiva y el latifundio. La habilitación de la tierra la hicieron los colonos, gratis; la propiedad la consolidaron los ganaderos.
Las cifras de largo plazo son terminantes. Entre 1970 y 2014, los predios mayores de 1.000 hectáreas aumentaron su participación en el área total en 30,8 puntos porcentuales, pasando del 30,4% al 61,2% del suelo rural. Todas las demás categorías de tamaño redujeron su participación. El coeficiente de Gini de concentración de la tierra pasó de 0,86 en 1970 a 0,905 en 2014, sin contar territorios étnicos. En el país donde durante siglo y medio la política agraria consistió en abrir baldíos hacia los márgenes, la concentración no se moderó: se profundizó.
Coca, guerrilla y frontera cocalera
Hacia finales de los años setenta e inicios de los ochenta, la frontera cambió de mercancía. El cultivo de coca —hoja destinada a la producción de pasta base y cocaína— se introdujo en las zonas de colonización de Caquetá, Putumayo y Guaviare, y transformó de raíz la economía de esas regiones. Entre 1977 y 1987, un nuevo auge colonizador atrajo población de todo el país hacia la Amazonia. La Comisión de Superación de la Violencia reconoció en 1992 que ese proceso descontrolado había acelerado el despojo de territorios indígenas, en particular en el Putumayo.
La coca modificó la ecuación política de la frontera. Le dio a los colonos un cultivo con mercado, transportable en pequeñas cantidades, y le dio a las guerrillas —las FARC sobre todo— una base fiscal. Las FARC controlaron los eslabones iniciales de la cadena: cultivo, pasta, base. Cobraron impuestos al tráfico, prestaron con interés a cultivadores y transportadores, y actuaron como reguladores de derechos de propiedad y precios en zonas donde el Estado nunca había llegado. La propia guerrilla reconoció que su expansión numérica y bélica respondió al crecimiento del negocio del narcotráfico, que le permitió pasar a nuevas formas tácticas —fuerzas especiales, minas antipersonales, laboratorios de cristalización— antes reservadas a ejércitos formales.
En La Macarena, la imbricación llegó a niveles capilares. Normas impuestas por las FARC —como la prohibición de cazar ciertos animales— fueron adoptadas como reglas comunitarias por las Juntas de Acción Comunal, con conductas prohibidas y multas asociadas. La autoridad guerrillera y la organización campesina se solaparon en un régimen local donde la ausencia del Estado era el punto de partida y la regulación armada, la solución práctica.
Ese ordenamiento no fue idílico. Sobre él se montó, en la década siguiente, el asalto paramilitar. Y con los paramilitares llegó una versión aún más sofisticada de la vieja ley de tres pasos: el despojo masivo, la legalización notarial y la reconversión productiva de las tierras vaciadas.
Despojo paramilitar y vaciamiento
Entre 1997 y 2004, la expansión violenta de las Autodefensas Unidas de Colombia produjo más de 150.000 homicidios y desapariciones forzadas, y más de 3,5 millones de desplazados. Las cifras, ya inmensas, no capturan lo específico del fenómeno: los territorios de frontera fueron sistemáticamente vaciados. Urabá, los Montes de María, Cesar, Magdalena, el Bajo Atrato, la frontera con Panamá: geografías enteras cambiaron de manos.
El patrón fue reiterado. Amenazas, incursiones armadas, masacres selectivas, éxodos masivos. En el Bajo Atrato, desde mediados de los noventa, comunidades del Curbaradó y zonas aledañas sufrieron desplazamientos forzados en un contexto donde paramilitares y unidades del Ejército —la 17ª Brigada, con mando en la región— operaron en estrecha proximidad. El desplazamiento fue, para el Bloque Norte y otras estructuras, tanto consecuencia de hostilidades como instrumento deliberado de despeje de corredores estratégicos.
Lo distintivo del despojo paramilitar frente al de las guerrillas fue su sofisticación jurídica. Las AUC contaron con complicidad de servidores públicos en notarías, en el INCORA y luego INCODER, en el Banco Agrario y en FINAGRO. Las tierras usurpadas fueron legalizadas mediante mecanismos ilegales o aparentemente legales; los proyectos productivos sobre esas tierras —palma africana en Urabá y el Bajo Atrato, ganadería extensiva en la Costa, agroindustria en varias regiones— recibieron financiamiento estatal. El despojo se lavaba con crédito público.
Aquí el discurso de la "frontera agraria" cumplió un papel crucial. Las tierras del Bajo Atrato, ocupadas ancestralmente por comunidades negras e indígenas, fueron reinterpretadas como baldíos disponibles. Los linderos se movieron con la llegada de los proyectos de palma. La ausencia de formación catastral, en zonas donde el Estado nunca había hecho la tarea de titular, se convirtió en oportunidad para el capital. Lo que la política estatal había dejado sin resolver durante un siglo —la titulación real del campesinado en la frontera— quedó disponible para el actor armado con capacidad de imponer papeles.
En el debate legislativo sobre desplazamiento forzado, entre 1995 y 1996, se eliminó del proyecto el artículo que consagraba la presunción de ausencia de consentimiento en las transacciones sobre bienes de personas desplazadas. Se omitió, además, la relación entre desplazamiento y despojo como resultado de intereses económicos en zonas estratégicas por su potencial agroindustrial. La ley que debía proteger al desplazado se dejó cegada frente al despojo que lo producía.
La Ley 160 de 1994, promulgada en el gobierno de César Gaviria, había optado por la redistribución vía mercado de tierras, con menor intervención estatal. Sus resultados fueron escasos. El modelo dual latifundio-minifundio se mantuvo, y sobre él operó la contrarreforma paramilitar de la década siguiente, que reconcentró tierra con métodos que la ley no había previsto ni sabía combatir.
Los pueblos indígenas y las comunidades negras en la frontera
La frontera nunca fue vacía. Fue —y sigue siendo— territorio de pueblos originarios y de comunidades negras cuya presencia el discurso colonizador se empeñó en desconocer. En el alto Cauca, los paeces resistieron durante el siglo XIX las disposiciones de desamortización mediante protestas violentas, dilaciones legales, resistencia pasiva y negociación, y lograron conservar buena parte de sus resguardos. En las provincias de Popayán y Pasto, el aislamiento geográfico —barreras cordilleranas, cañones, ríos— facilitó esa preservación parcial. Las Cámaras Provinciales de Neiva, Riohacha, Cartagena y el Chocó también intervinieron ante las disposiciones desamortizadoras, en un mapa de resistencias territoriales que las historias generales tienden a aplanar.
En los Llanos, los colonos que llegaron desde distintas regiones arremetieron contra la vegetación de los bosques de galería y contra la vida tradicional de los pueblos que habían convivido con esos ecosistemas. En el Pacífico, hacia 2001, las comunidades negras habían accedido a 2,6 millones de hectáreas de territorios colectivos gracias a la Ley 70 de 1993; sumadas a los 1,575 millones de hectáreas de resguardos indígenas y a las 600 mil hectáreas de parques naturales, cerca de cinco millones de hectáreas de la región quedaron por fin excluidas del mercado. Fue una de las conquistas territoriales más significativas del período constitucional.
Pero esa protección tiene sus propias tensiones. Las zonas de reserva forestal y los parques nacionales se traslapan con resguardos y territorios colectivos, y las comunidades han sido con frecuencia empujadas hacia zonas con escasas posibilidades productivas. El artículo 22 de la Ley 70 impone a las comunidades negras obligaciones de conservación ecológica adicionales a las exigidas a propietarios privados y contempla su reubicación cuando sus prácticas resulten incompatibles con los usos del Sistema de Parques. La lógica conservacionista y la territorialidad étnica no siempre se leen bien.
Al desplazamiento por conservación se sumó el ejercido por los actores armados. Las FARC-EP, en el Bajo Atrato chocoano y en zonas de la Amazonia, cobraron impuestos a compradores de madera y autorizaron la entrada de aserradores en territorios indígenas, con lo que la extracción ilegal y la deforestación se intensificaron. Los paramilitares, por su parte, arrasaron comunidades enteras. Numerosos pueblos son además binacionales —habitan a ambos lados de las fronteras internacionales, con visiones integradoras del territorio— y quedaron atrapados entre soberanías estatales que solo aparecen para reclamar el subsuelo. Porque el Estado colombiano reconoce autonomía territorial indígena sobre la superficie del resguardo, pero se reserva la explotación del subsuelo, en una asimetría que hace de la frontera un espacio de disputa constitucional permanente.
La red: leyes, hombres, ideas
Para pensar la frontera agraria hay que sostener a la vez varias figuras y varios lugares. Está Alejandro López, ingeniero antioqueño que a comienzos del siglo XX pensó el problema agrario colombiano en clave de acceso a la tierra. Está Alfonso López Pumarejo, arquitecto del reformismo de 1936 y, ocho años después, firmante de su reversión. Está Carlos Lleras Restrepo, que en los sesenta intentó combinar reforma agraria y organización campesina y fue derrotado en Chicoral. Está Juan Friede, historiador de los indígenas del Cauca y crítico temprano del despojo colonial y republicano. Están Absalón Machado, Darío Fajardo, Catherine LeGrand, Orlando Fals Borda, Alfredo Molano: la genealogía intelectual que dio nombre y estructura al problema. Está Manuel Marulanda Vélez, colono, autodefensa, guerrillero: figura donde la frontera se hace persona.
Y están los lugares. Sumapaz, con sus ligas campesinas de los años treinta y su tradición agrarista. Tequendama, escenario de conflictos por tierras a las puertas de Bogotá. El Magdalena Medio, cuartel de la extracción y de la resistencia armada. Urabá, encrucijada de banano, palma y despojo. El Caquetá, el Guaviare, el Putumayo: geografía cocalera y frente farista. La Sierra de La Macarena, refugio y laboratorio de regulación guerrillera. El Catatumbo, frontera venezolana convertida en escenario de todos los conflictos. Los Montes de María, epicentro del desplazamiento en la Costa. El piedemonte llanero, donde el latifundio ganadero encontró su forma más eficiente.
Cada nombre y cada lugar remite a los otros. La frontera agraria colombiana es una red de causalidades cruzadas: no se entiende el nacimiento de las FARC sin la Ley 100 de 1944, ni el auge cocalero sin el Pacto de Chicoral, ni el despojo paramilitar sin la ausencia catastral heredada del siglo XIX. Cada eslabón depende del anterior, y cada aplazamiento produjo el material del siguiente conflicto.
La huella: una válvula que produce sus propias presiones
Lo que la historia larga de la frontera agraria colombiana revela es una paradoja de raíz. El dispositivo se pensó como válvula: canalizaba tensión hacia los márgenes para no reformar el centro. Pero la válvula terminó produciendo, en los márgenes, todo lo que el centro había querido evitar. Guerrillas nacidas de la colonización armada. Economías ilegales insertadas en el vacío institucional. Reconcentración de la tierra en los propios frentes de frontera. Desplazamiento masivo desde las zonas colonizadas. Deforestación de la Amazonia por campesinos sin más opción que "mejorar" el monte para probar posesión. Nada de eso fue accidental: fue el efecto acumulado de un modelo que sustituyó la reforma por la expansión.
El paro agrario de 2013 puso al campesinado colombiano de vuelta en la agenda nacional después de décadas de invisibilización política. Volvió a formularse la pregunta que la Ley 200 de 1936 dejó sin responder: qué hacer con la estructura de propiedad del interior. El Acuerdo Final de La Habana, firmado en 2016, incluyó un punto de Reforma Rural Integral que retomó el problema en términos redistributivos y de acceso. Su implementación, hasta el presente, ha sido lenta y desigual.
La frontera agraria sigue moviéndose. Lo hace hacia la altillanura, hacia el Vichada, hacia los últimos bordes de la selva amazónica. Y lo hace bajo las mismas lógicas: el discurso de las tierras baldías reactivado por la agroindustria, la ausencia estatal en el frente de colonización, la reconcentración vía "mejoras", la violencia como mecanismo de despeje. Los actores cambian —hoy hablan de disidencias, de multinacionales, de créditos verdes— pero la gramática es la misma que Fals Borda describió en tres pasos.
Comprender la frontera agraria es, en último término, comprender que Colombia decidió, durante más de un siglo, no decidir sobre su estructura de propiedad rural. Cada ley que pareció resolver el problema —1874, 1936, 1961, 1994— fue en realidad una manera de aplazarlo, y cada aplazamiento se pagó con violencia en los márgenes. La deuda sigue abierta. Y la frontera, esa línea móvil que nunca termina de estabilizarse, sigue siendo la evidencia geográfica de una reforma agraria que el país no ha hecho.
En el archivo
159 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01Conquista1499–15992
02Colonia1600–17801
03Pre-independencia1780–18091
04Independencia1810–18311
05Estados Unidos de Colombia1863–18853
06Regeneración1886–19295
07República Liberal1930–19469
- 1928La Colonia Agrícola del Sumapaz y el autogobierno campesino (1928–1936)Hecho
- 1930Colapso de la hacienda cafetera de Cundinamarca y Tolima (1930–1936)Hecho
- 1932Frontera amazónicaFicha
- 1932Soberanía amazónicaFicha
- 1935Erasmo ValenciaFicha
- 1936ColonatoFicha
- 1936Ley 200 de 1936Ficha
- 1936Ligas campesinasFicha
- 1939Antonio García NossaFicha
08La Violencia1946–19578
09Frente Nacional1958–197416
- 1958Colonización armada y frontera agraria (1958–1974)Hecho
- 1959Ley 2 de 1959 y las Reservas Forestales nacionalesHecho
- 1961Alianza para el Progreso, Ley 135 de Reforma Agraria e INCORA (1961–1962)Hecho
- 1961INCORAFicha
- 1961Reforma agraria del Frente Nacional y el Pacto de ChicoralPregunta
- 1961Reforma agraria fallidaFicha
- 1961Repúblicas independientesFicha
- 1964Migración rural-urbanaFicha
- 1966Economía campesinaFicha
- 1966InsurgenciaFicha
- 1967Decretos 157 y 158 de 1967: concesiones extraordinarias a Texas Petroleum en el PutumayoHecho
- 1969Estatuto Minero de 1969 y subordinación del suelo al subsueloHecho
- 1970Auge y radicalización de la ANUC: Mandato Campesino y recuperaciones de tierras (1970–1972)Hecho
- 1972ChicoralFicha
- 1972División de la ANUC en líneas Sincelejo y Armenia (1972)Hecho
- 1972Pacto de ChicoralFicha
10Crisis y narcotráfico1974–19907
- 1977Construcción estatal de la categoría 'cocalero' y criminalización campesina (1977–1990)Hecho
- 1980ColonizaciónFicha
- 1982Las FARC y la economía cocalera, 1982-2016Pregunta
- 1984La UribeFicha
- 1985Hacienda ganaderaFicha
- 1986Alcaldesas y concejalas de la Unión Patriótica en municipios de frontera (1986–1990)Hecho
- 1989La RochelaFicha
11Constitución de 19911991–20027
12Seguridad Democrática2002–20164
13Posconflicto2016–presente6
- 2016Reforma Rural IntegralFicha
- 2017Disidencias de las FARC y reconfiguración del conflicto armado (2017–2022)Hecho
- 2017Fracaso del PNIS (2017–2022)Hecho
- 2018Sentencia STC 4360 de 2018: la Amazonía como sujeto de derechosHecho
- 2019Iván MordiscoFicha
- 2023Acto Legislativo 1 de 2023: el campesinado como sujeto de especial protección constitucionalHecho
14Transversal—88
- -500Sabana de BogotáFicha
- 1000Sierra Nevada de Santa MartaFicha
- 1500Macizo ColombianoFicha
- 1537Cordillera OrientalFicha
- 1767Fronteras coloniales y marginalidad periférica en ColombiaPregunta
- 1819CasanareFicha
- 1819Llanos OrientalesFicha
- 1821BaldíosFicha
- 1840VillavicencioFicha
- 1850Colonización antioqueñaFicha
- 1880La colonización antioqueña democráticaPregunta
- 1880La colonización antioqueña y el mito de la democracia ruralPregunta
- 1886La DoradaFicha
- 1889ArmeniaFicha
- 1900Eje CafeteroFicha
- 1900Frontera internaFicha
- 1900Frontera porosaFicha
- 1900Hacienda cafeteraFicha
- 1900Las periferias colombianas y la exclusión territorial deliberadaPregunta
- 1900MocoaFicha
- 1900Modernización agraria y científica en Colombia (1850–1953)Pregunta
- 1905CatatumboFicha
- 1905HuilaFicha
- 1910AmazoníaFicha
- 1913Enclave bananeroFicha
- 1913VichadaFicha
- 1922BarrancabermejaFicha
- 1930SumapazFicha
- 1930ViotáFicha
- 1936Función social de la propiedadFicha
- 1940AparceríaFicha
- 1948Autodefensa campesinaFicha
- 1950CaquetáFicha
- 1950Juan de la Cruz VarelaFicha
- 1950OrinoquíaFicha
- 1950PalmiraFicha
- 1950Río SinúFicha
- 1950San Vicente de ChucuríFicha
- 1950TolimaFicha
- 1952YacopíFicha
- 1959MetaFicha
- 1960Concentración de la tierraFicha
- 1960FlorenciaFicha
- 1960LatifundioFicha
- 1961Colonización dirigidaFicha
- 1961Las reformas agrarias en Colombia (1936–2016)Pregunta
- 1961Reforma agraria en ColombiaFicha
- 1964ChaparralFicha
- 1964Colonización armadaFicha
- 1964Geografía del conflictoFicha
- 1964Las FARC: ¿injerto cubano o sedimentación agraria?Pregunta
- 1964Sur del TolimaFicha
- 1965El PatoFicha
- 1965SimacotaFicha
- 1966QuindíoFicha
- 1967CesarFicha
- 1967ValleduparFicha
- 1969Puerto GaitánFicha
- 1970Acumulación por desposesiónFicha
- 1970Magdalena MedioFicha
- 1971ANUCFicha
- 1971ANUC (Asociación Nacional de Usuarios Campesinos)Ficha
- 1972Contrarreforma agrariaFicha
- 1975El CaguánFicha
- 1975Urbanización colombiana del siglo XXPregunta
- 1976SaravenaFicha
- 1980ApartadóFicha
- 1980CimitarraFicha
- 1980TibúFicha
- 1984La MacarenaFicha
- 1985Ciudad BolívarFicha
- 1985Del país del café al país de la cocaínaPregunta
- 1985Economía cocaleraFicha
- 1985La periferia urbana colombiana como geografía del despojoPregunta
- 1985Oriente antioqueñoFicha
- 1985Puerto TriunfoFicha
- 1990El Carmen de ChucuríFicha
- 1990El movimiento campesino colombiano y la política agrariaPregunta
- 1990Norte del ValleFicha
- 1991GuaviareFicha
- 1995Sur de BolívarFicha
- 1997Desplazamiento forzadoFicha
- 1997San José de ApartadóFicha
- 1998MitúFicha
- 2000AltillanuraFicha
- 2000GlifosatoFicha
- 2000San Vicente del CaguánFicha
- 2011Restitución de tierrasFicha
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Absalón Machado: economista agrario que formuló con precisión cómo las leyes colombianas han favorecido la titulación de baldíos sobre la redistribución, manteniendo intacto el modelo dual de latifundio y minifundio.
- 02Baldíos: categoría jurídica de tierras públicas no adjudicadas que constituyó el soporte legal de la frontera agraria y el instrumento privilegiado por el Estado para gestionar la presión social por la tierra.
- 03Reforma agraria: política sistemáticamente aplazada en Colombia mediante el recurso a la frontera agraria; cada intento redistributivo —1936, 1961, 1968— fue revertido o vaciado, y la colonización de baldíos funcionó como su sustituto estructural.
- 04Manuel Marulanda Vélez: dirigente de las autodefensas campesinas de la frontera que aplicaban el principio 'la tierra para el que la trabaja'; su trayectoria desde los frentes de colonización hasta la jefatura de las FARC encarna la conexión entre conflicto agrario y conflicto armado.
- 05Carlos Lleras Restrepo: presidente cuyo impulso redistributivo a finales de los años sesenta, apoyado en la organización campesina de la ANUC, fue revertido por el Pacto de Chicoral de 1972, ilustrando el ciclo recurrente de reforma y contrarreforma.
- 06Caquetá: región amazónica que concentró las principales oleadas de colonización campesina desde mediados del siglo XX, escenario de la expulsión de 1953 que abrió camino hacia La Macarena y epicentro posterior de la economía cocalera.
- 07Latifundio: estructura de propiedad que la frontera agraria protegió al ofrecer una salida geográfica a la presión redistributiva; reproducido en la propia dinámica de colonización mediante la 'ley de tres pasos' descrita por Orlando Fals Borda.
- 08Colonización armada: concepto sociológico que describe la imbricación histórica entre apertura de fronteras agrícolas y organización armada de los colonos, anticipado en 1962 por Nicolás Buenaventura y materializado en la génesis de las FARC.
Personas
Lugares
Ideas
- Colonización111 piezas compartidas
- Reforma agraria92 piezas compartidas
- Baldíos91 piezas compartidas
- Latifundio82 piezas compartidas
- Extractivismo63 piezas compartidas
- Despojo62 piezas compartidas
- Desplazamiento forzado52 piezas compartidas
- Colonización armada46 piezas compartidas
- Geografía del conflicto42 piezas compartidas
Documentos y fragmentos citados
66 documentos · 89 fragmentos
01El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 631 cita
[1]orígenes la FNCC ha organizado los intereses cafeteros a nom- bre de la sociedad y del Estado, los ha representado en el mundo, y desde 1932 ha propuesto el discurso central del "café en Colombia'', calcado de la conciencia cafetera de los hacendados de fines del siglo XIX y comienzos del xx:: permanecer en el mercado…
p. 63
02Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 63, 892 citas
[2]distintas en años recientes y en nuevas regiones fronterizas. Contribuyó, por ejemplo, a La Violencia, esa guerra civil anárquica que costó 200 000 vidas en los años cincuenta, y dio pábulo a los movimientos guerrilleros que actúan hoy en las zonas fronterizas de Colombia. La interpretación del desarrollo de la…
p. 63
[4]Consecuentemente, estos eran los rasgos propios de la Colombia de esa época: fronteras altamente esparcidas, una economía exportadora que se desa- rrollaba en las vertientes de las montañas y en las tierras bajas, y una política de tierras que estimulaba tanto la inversión capitalista como la colonización campesina en…
p. 89
03Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 861 cita
[3]the coast, vast properties formed in the colonial period lay interspersed with equally vast expanses of public lands of which no one claimed ownership. 5 The first crops in Colombia were cultivated by large-scale entrepreneurs on private properties. But with the success of such crops, improvements in transportation,…
p. 86
04No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 45, 4002 citas
[5]las tierras improductivas, sus alcances estaban diri- gidos a estimular la productividad y la modernización rural, pero no a «adelantar una reforma agraria redistributiva» 50, lo que permitió con el tiempo perpetuar el modelo de acumulación de tierra. La aplicación de esta Ley 200, como ocurrió a lo largo del siglo…
p. 45
[73]ellas a través de mecanismos ilegales o aparentemente legales. La Comisión de la Verdad ha documentado que las AUC se caracterizaron por un despojo sofisticado al contar con la complicidad de servidores públicos para registrar en notarías las miles de hectáreas usurpadas e impulsar la creación de empresas y la llegada…
p. 400
05Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 2542 citas
[6]de la intervención del Es- tado como regulador de las condiciones sociales. En 1820 se tomaron medidas tendientes al re- parto de las tierras, especialmente la retribución a los soldados de la guerra de Independencia; hasta 1870 el comercio de tierras se vio afectado por la especulación de tierras baldías. La ley 51…
p. 254
[7]de la intervención del Es- tado como regulador de las condiciones sociales. En 1820 se tomaron medidas tendientes al re- parto de las tierras, especialmente la retribución a los soldados de la guerra de Independencia; hasta 1870 el comercio de tierras se vio afectado por la especulación de tierras baldías. La ley 51…
p. 254
06Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 4551 cita
[8]Cauca, y en el estado del Tolima —la parte de la hoya alta del Magdalena segregada de Cundinamarca en 1861 — avanzaba hacia el sur por la media falda orien- tal de la cordillera del Quindío. * Esta colonización se efectuaba al principio más o menos en las condiciones y con las formas coloniales y granadinas — con…
p. 455
07Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 1771 cita
[9]en los años cuarenta. 4.3. Los conflictos sobre tierras Según Tovar, en el siglo XIX el proceso de organización y movilización de los campesinos adquirió la forma del bandidismo, especialmente por su parti cipación en las guerras civiles, movidos por la lealtad local hacia los caciques y caudillos que los enrolaron en…
p. 177
08Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 50, 802 citas
[10]jueces agrarios y estableció mecanismos para evitar la acumulación ociosa de baldíos, lo que a la larga les permitió a muchos campesinos hacerse con la propiedad de la tierra que ocupaban. Así se inició una tradición en el modelo de garantía del derecho a la tierra del campesinado que privilegió la entrega de baldíos…
p. 50
[16]entonces senador Carlos Lleras Restrepo, quien señaló cómo los predios de menos de cinco hectáreas –el 55 % del total de las unidades agrarias– ocupaban en ese momento apenas el 4,18 % de la tierra productiva, mientras que los predios mayores de 100 hectáreas, que representaban el 4,5 % de las propiedades, ocupaban el…
p. 80
09Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 4451 cita
[11]situación de los últimos en la medida en que la Corte Suprema de Justicia por sentencia de 1926, reiterada en 1934, había establecido que en caso de litigio, quien pretendiera ser propietario de un predio debía exhibir títulos que se remontaran a concesión de la Corona o de la República, y muchísimos terratenientes…
p. 445
10Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 761 cita
[12](15,3 por ciento); Tolima (6,8 por ciento); Caquetá (5,4 por ciento); Cesar (5,4 por ciento); Chocó (5,1 por ciento); y Córdoba (5 por ciento). El mayor porcentaje de títulos se distribuyó así: Valle del Cauca (23,2 por ciento); Caldas (11 por ciento); Tolima (8 por ciento); Cundinamarca (6,4 por ciento) y Caquetá…
p. 76
11Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 641 cita
[13]í a distributiva. Juzgada por estos prop ó sitos, la ley 200 efectivamente fue eficaz, casi.totalment é en cuanto al segundo de los prop ó sitos y un poco menos en cuanto al primero. El primer efecto fue propi ciar, a costa de las tierras agr í colas, la expansi ó n de la ganader í a como forma de “ ocupaci ó n econ ó…
p. 64
12Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 4971 cita
[14]conflicto y sus víctimas, Contribución al entendimiento del conflicto armado en Colombia, desde abajo, Bogotá: Desde abajo, 2017 (tercera reimpresión), 366. 971 Múnera, Alfonso. Fronteras imaginadas. La construcción de las razas y de la geografía en el siglo XIX colombiano. Bogotá: Planeta, 2005, p. 103. 498…
p. 497
1325 años de luchas sociales en Colombia 1975-2000Mauricio Archila Neira, Álvaro Delgado G., Martha Cecilia García V., Esmeralda Prada M. · 2002 · p. 1461 cita
[15]el 44.63% de la superficie ocupada 37 • Esto muestra que se fragmentó la pequeña propiedad y que los pequeños y medíanos campesinos perdíeron control sobre la tierra. mientras los gran- des propietarios lo aumentaron. Por otra parte, las leyes de reforma agraria han tenido escasos resulta- dos: han favorecido la…
p. 146
14La crisis agraria en Colombia, 1950-1980Santiago Perry · 1983 · p. 1091 cita
[17]1 57. 1 60 IICA-CIRA. " Anotaciones preliminares para el análisis del estado de la - orma Agraria en Colombia ", Inf orme para la F AO, Bogotá, octubre 31 970, págs. 63 a 67. Expropiación signif1ca aquí venta no voluntaria. El hecho de que tan; proporción de tierras hayan sido expropiadas, muestra que la mayor de los…
p. 109
15Petróleo, coca, despojo territorial y organización social en PutumayoEdinso Culma Vargas, Juliana Guerra Rudas, Rocío Londoño Botero · 2015 · p. 681 cita
[18]con él genera una ruptura enorme en la anterior política nacional de tenencia de la tierra. Entre 1903 y 1961, se ha- bía adjudicado apenas un 10,7 por ciento de la superficie nacional, lo cual contrasta con la cifra del 28,6 por ciento que se adjudicaría en el periodo 1962-1974. En principio, el Incora se había…
p. 68
16Estado crítico de la propiedad colectivaDelgado Castaño, P. · 2018 · p. 5, 94 citas
[19]Fondo Nacional Agrario; la clarificación desde el punto de vista jurídico de la situación de las tierras rurales del país, incluso las de carácter -privado; la promoción y la ejecución de labores de recuperación de tierras; y la promoción de la colonización, a través de la prestación de ayuda técnica y financiera en…
p. 9
[20]Fondo Nacional Agrario; la clarificación desde el punto de vista jurídico de la situación de las tierras rurales del país, incluso las de carácter -privado; la promoción y la ejecución de labores de recuperación de tierras; y la promoción de la colonización, a través de la prestación de ayuda técnica y financiera en…
p. 9
[78]provincias sureñas de Popayán y Pasto, de alta concentración poblacional indígena, donde el aislamiento brindado por las formidables barreras cordilleranas, elevados cañones y caudalosos ríos, permitió que los resguardos tuvieran una tregua. Los principales pueblos indígenas del alto Cauca estrecharon lazos de unión…
p. 5
[79]provincias sureñas de Popayán y Pasto, de alta concentración poblacional indígena, donde el aislamiento brindado por las formidables barreras cordilleranas, elevados cañones y caudalosos ríos, permitió que los resguardos tuvieran una tregua. Los principales pueblos indígenas del alto Cauca estrecharon lazos de unión…
p. 5
17Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 651, 6742 citas
[21]que fue un pañito de agua que se dio con el gobierno de Carlos Lleras. Y ya con el gobierno de Misael Pastrana hubo un reversazo, porque [...] se dio el acuerdo de Chicoral, y en el acuerdo de Chicoral se reversó toda la política de equidad en el campo, de reforma agraria» 2123. Estos antecedentes son clave para…
p. 651
[64]años noventa dejaron un país convulsionado por la crudeza de la guerra. En las zonas donde el paramilitarismo fue ganando el pulso, los territorios fueron vaciados con desplazamientos masivos, como ocurrió en la frontera con Panamá, y el Caribe en las regiones de Urabá, Montes de María y los departamentos de Cesar y…
p. 674
18Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 509, 5212 citas
[22]y conflicto La extrema pobreza en muchas regiones campesinas y sectores urbanos, así como la exagerada concentración de tierras en nuestro país, alimentaron el alto número de personas que se aventuraron a colonizar el piedemonte amazónico desde mediados del siglo XX. Dicha ocupación ha consistido en un largo proceso…
p. 509
[50]de la violencia. Trasegar por los caminos de La Macarena significa advertir la presencia del conflicto. De camino al municipio de La Macarena, por la carretera que comunica la región con San Vicente del Caguán, me he encontrado uno tras de otro retenes guerrilleros y retenes del Ejército. El Ejército inspecciona…
p. 521
19Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 3721 cita
[23]y de sus intereses particulares. Comenzaban a articularse las bases de un mercado nacional a la par con el proceso de uni- ficación política y cultural. Este pro- ceso, sin embargo, ha ocupado el siglo entero sin agotarse y ha sido desigual, espontáneo, discontinuo y con carac- terísticas diferenciales. Distintas…
p. 372
20Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 171, 1782 citas
[24]su marginalidad. Para permitir y justificar la violencia se acuerdan derechos y reglas fuera de las leyes estatales. Hoy, los habitantes del Putumayo se remiten a este periodo histórico para explicar el por qué de la “barbarie” que según sus dirigentes, caracteriza la violencia en el departamen- to (Plan de Desarrollo…
p. 171
[34]5,15% Tolima: 4,9% Cundinamarca: 5,15% Otros: 4,9% Otros: 4,12% Caquetá: 2,4% Cauca: 3,78% Cundinamarca: 2,4% Caldas: 3,09% Meta 1,6% Quindío: 2,41% Huila 0,8% Boyacá: 2,41% Período de vinculación Período Putumayo Caquetá 1930 - 1946 0,80% 2,90% 1947 - 1967 23,20% 34,60% 1968 - 1977 19,20% 34,60% 1978 - 1986 37,60%…
p. 178
21El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 3321 cita
[25]de poder, es decir, las zonas de colonización y las zonas de frontera co- C ODHES 332 lombiana, han tenido una economía propia centrada en la extracción de recursos. En el departamento del Caquetá, y las zonas del piedemonte llanero, el Sarare, el Ariari y el Magdalena medio, por ejemplo, dicha economía estuvo muy…
p. 332
22El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 3321 cita
[26]de poder, es decir, las zonas de colonización y las zonas de frontera co- C ODHES 332 lombiana, han tenido una economía propia centrada en la extracción de recursos. En el departamento del Caquetá, y las zonas del piedemonte llanero, el Sarare, el Ariari y el Magdalena medio, por ejemplo, dicha economía estuvo muy…
p. 332
23Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · p. 26, 774 citas
[27]y demo - gráficos se articulan para transformar los bosques. En el caso de la frontera agrícola, la situación en la Amazon í a es ilustrativa de esta dinámica. Al mirar el mapa de Colombia en Google Earth, la zona amazónica aparece de un verde oscuro (bosque), pero a medida que uno se acerca a la cordillera oriental,…
p. 77
[28]y demo - gráficos se articulan para transformar los bosques. En el caso de la frontera agrícola, la situación en la Amazon í a es ilustrativa de esta dinámica. Al mirar el mapa de Colombia en Google Earth, la zona amazónica aparece de un verde oscuro (bosque), pero a medida que uno se acerca a la cordillera oriental,…
p. 77
[48]prin - cipio de “la tierra para el que la trabaja”, y las “leyes del Llano” de 1953 que, en un principio, conservaron la orientación liberal al promover “la confiscación de los bienes del enemigo o sea de los godos chulavitas”, y que después mostraron más autonomía al extenderla a todos “los hatos y propiedades de…
p. 26
[49]prin - cipio de “la tierra para el que la trabaja”, y las “leyes del Llano” de 1953 que, en un principio, conservaron la orientación liberal al promover “la confiscación de los bienes del enemigo o sea de los godos chulavitas”, y que después mostraron más autonomía al extenderla a todos “los hatos y propiedades de…
p. 26
24Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 621 cita
[29]cercano al poder, y quien fuera uno de los más grandes tenedores de tierra del conti- nente, llegó a poseer para principios de la década del sesenta entre 35.000 y 72.000 hectáreas en el Caquetá, incluyendo varias decenas de miles en los llanos del Yarí 139. Un campesino relata: «Coparon prácticamente todo el…
p. 62
25El Desarrollo de la Agricultura en ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1982 · p. 1141 cita
[30]se ha descrito en el primer capítulo de este trabajo, los pastizales fueron abiertos en gran medida por colonos, en la forma de aparcerías de relativo corto plazo. Según Fals Borda, los campesinos colonos espontáneos llamaron a esta institución la "ley de tres pasos": el colono tumbaba el monte, habilitaba la tierra…
p. 114
26Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 48, 522 citas
[31]frontera agrícola. Para ello, desde 1958, el Estado estimuló la creación de las Juntas de Acción Comunal (JAC), como escenarios de organización y participación para las comu- nidades. Estas reforzaron los procesos que eran cotidianos y autónomos desde la 94 Villamil, La reforma agraria del Frente Nacional.…
p. 52
[42]con las amazónicas 86 y desarro- llaron «ganaderías vacunas y cultivos de plátano y hortalizas» 87, dando comienzo a la reconfiguración territorial y productiva. Un colono campesino le contó a la Comisión su origen y el de su familia: «[Soy] un hijo de colonos por parte de mi padre, quien nació aquí en Florencia,…
p. 48
27Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 461 cita
[32]Departamentos en los que la ANUC tenía una fuerza muy importante. En aplicación de la Ley 135 de 1961 el Incora dirigió durante los años sesenta la colonización del piedemonte oriental de la cordillera Oriental, el Magdalena Medio, la altillanura entre el oriente del Meta y Vichada, el sur de Córdoba y en varias…
p. 46
28Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 511 cita
[33]El proceso de colonización fue asumido por el Incora 66. Entre 1961 y 1973 se adjudicaron en la intendencia de Arauca 85.830 hectáreas 67, con el propósito de incor- porarlas a la producción agropecuaria nacional 68. Aparte de brindar asistencia técnica y créditos a los pequeños productores campesinos, la ley incluía…
p. 51
29Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 147, 4872 citas
[35](1995), pp. 21 - 75; Betancourt y García. (1990), pp. 23 - 55; Betancourt y García (1994), pp. 12 1 - 149; Campo (1980), pp. 17 - 54. 4 Palacio (1983); L ópez Toro (1970); M achado (1988). C hristie (1986), p. 36, discute la hi pótesis de Parsons sobre la colon ización antioqueña, pero considera q u e sus planteam…
p. 487
[54]el llama do “ganado cimarrón”, que pastaba en tierras todavía sin cercar, cuando la actividad central de los ganaderos, la vaquería, se asemejaba a la de los cazadores24. Hay que insistir en este punto, sobre todo frente a una tradición historiográfica com o la colom biana, que ha tendido a identificar del todo a los…
p. 147
30Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1531 cita
[36]las reivindicaciones de negros y mulatos. Por esto, las formas de discriminaci ó n racial, mantenidas con severidad en la “ sociedad ci vil ” — no hab í a curas negros, ni estaban en los colegios elegantes, ni pod í an entrar a los clubes sociales, ni eran admisibles como pareja matrimonial de los blancos — se…
p. 153
31Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 1142 citas
[37]apropiación de la tierra por parte de nuevos terratenientes se iba haciendo relativamente más moderada, como sucedió en las regiones de Caldas y Quindío, con excepción del valle de Risa- ralda que es también ocupado en grandes extensiones. Uno de los enfrentamientos más espectaculares entre los colo- nos y los grandes…
p. 114
[38]apropiación de la tierra por parte de nuevos terratenientes se iba haciendo relativamente más moderada, como sucedió en las regiones de Caldas y Quindío, con excepción del valle de Risa- ralda que es también ocupado en grandes extensiones. Uno de los enfrentamientos más espectaculares entre los colo- nos y los grandes…
p. 114
32Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · p. 5, 232 citas
[39]these percentages had changed little: of a total of EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 7:55:30 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. Page 7 Map 1. Colombia: intendancies and comisar í as, 1931 – 1946 Source: Vila, Nueva Geograf í a de…
p. 5
[40]includes some 253,000 square kilometers of Colombian territory and stretches on into Venezuela for another 300,000 square kilometers. South of the Guaviare River is the second region, Amazonia. Its 420,875 square kilometers of tropical rain forest extend to the borders of Peru, Ecuador, and Brazil. Third, stretching…
p. 23
33La tierra no basta. Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el CaquetáCentro Nacional de Memoria Histórica, Erika Andrea Ramírez Jiménez · 2017 · p. 1061 cita
[41]de menos de 100 hectáreas obtuvieron el 69,51 % del área adjudicada. Cabe decir que estos períodos estuvieron marcados por crisis agrarias y conflictos en el espacio interandino y en las nuevas fronteras de colonización. En la siguiente gráfica podemos ver la superficie adjudicada por períodos entre 1903 y 2012. 39…
p. 106
34Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 2311 cita
[43]misma guerrilla: ganar la confianza de los campesinos, conocer palmo a palmo el t erreno (desde la to- pografía hasta la configuración social de los vecindarios), aligerar el equipo, disminuir el tamaño de las unidade s y hacer la guerra psicológica. De 1960 a 1963 fu eron liquidadas 57 cuadrillas y 20 231 232 Marco…
p. 231
35Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo I. Bloque Central Bolívar: origen y consolidaciónCentro Nacional de Memoria Histórica, Alberto Santos Peñuela · 2021 · p. 591 cita
[44]colombiano en el marco de la guerra fría. Las operaciones de mayo de 1964 conocidas como Operación Soberanía, ocasionaron la salida de campesinos que organizados en grupos de autodefen- sas, iniciaron una marcha hacia el sur del país en columnas, este proceso per- mitió la consolidación política y militar con la…
p. 59
36Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 50, 582 citas
[45]“país en el medio” que, contrariado con el teatro del Caguán, acogió con entusiasmo la Política de Seguridad De- mocrática del presidente Uribe y cambió los balances previos (Palacios, 2006). Un tópico del conflicto colombiano señala la proclividad de los colonos a involucrarse, como quedó demostrado en esa amalgama…
p. 58
[60]clientelismo, colonizaciones inte riores y contrabando) que contribuyeron a mantener y enredar el conflicto. A mediados de 1980 se había formado el tejido apropiado para que el despe gue de la economía de la droga implicara grandes dosis de violencia; ofrecía oportunidades a las farc, el m -19, el e pl y el e l n, a…
p. 50
37Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 211 cita
[46]de esta fase de la lucha fue una estructura de clases basa- da en la extensión de la tierra poseída que, a comienzos del siglo se configuraba así: rninifundio en las tierras altas; un sistema mixto de pro- ducción en las laderas, y latifundios en las llanuras 6. Estos patrones de producción todavía caracterizan el…
p. 21
38El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 2931 cita
[47]Violencia no se pueda vincular directamente al comportamicn to o los “intereses”—independientemente de lo que se entienda por esa expresión— de ciertas clases sociales, sí está críticamente ligada al diseño institucional de los derechos de propiedad sobre la tierra, es decir, a la “expansión de Legrand” y a la…
p. 293
39Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 2681 cita
[51]50 a 100 has 2,4 98 5,9 21 100 a 500 has 1,7 99,7 12,6 33,6 500 a 1.000 has 0,2 99,9 4,8 38,4 >1000 has 0,2 100,1 61,2 99,6 Sin contar los territorios étnicos del censo agropecua- rio, el Gini de 2014 se reduce a 0, 905, bastante mayor que el de 1970 que alcanzó 0, 86, reflejo de la concentración de la propiedad que…
p. 268
40Historia doble de la Costa. Tomo 2: El Presidente NietoOrlando Fals Borda · 2002 · p. 1611 cita
[52]e íbamos en canoa a sembrar en un playón cer- cano. Arriba, en lo seco, abríamos trochas entre todos y tumbábamos el monte para quemarlo y sembrar más comida: maíz pira (chiquito), cacao, ñame, calabaza, auyama, batata, berenjena, plátano, fríjol, yuca y arroz de secano. Siempre sobraba la producción y por eso nunca…
p. 161
41El poder de la carne. Historias de ganaderías en la primera mitad del siglo XX en ColombiaAlberto G. Flórez-Malagón (ed.), Luis Guillermo Baptiste, Ingrid Johanna Bolívar, Stefania Gallini, Shawn Van Ausdal · 2008 · p. 341 cita
[53]en los años 20, Absalón Machado y otros afirman que Colombia nunca realmente ha tenido una revolución burguesa (únicamente en los años cincuenta, el país comenzó a adoptar el llamado camino junker del desarrollo agrario capitalista desde arriba)"'. En los años 30, apunra Gómez, el latifundio ganadero estaba al frente…
p. 34
42Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 6411 cita
[55]cualquiera de las localidades de la región. La lógica de la inversión del Estado en infraestructura logra crear un efecto de “inaccesibilidad” para sus habitantes que se percibe, paradójicamente, como ausencia del Estado. Extracción y explotación El aprovechamiento de las legendarias riquezas de estas regiones ha…
p. 641
43El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · p. 1432 citas
[56]desplegó la presencia de las FARC. Así analizó la situación del departamento la Comisión de Superación de la Violencia en su informe publicado a inicio de 1992. La problemática (…) del departamento gira sobre dos grandes ejes: por un lado, una colonización de territorio amazónico fuera de control que en los últimos…
p. 143
[58]desplegó la presencia de las FARC. Así analizó la situación del departamento la Comisión de Superación de la Violencia en su informe publicado a inicio de 1992. La problemática (…) del departamento gira sobre dos grandes ejes: por un lado, una colonización de territorio amazónico fuera de control que en los últimos…
p. 143
44La masacre de El Tigre. Un silencio que encontró su vozGonzalo Sánchez G., Martha Nubia Bello Albarracín, Andrés Cancimance López · 2011 · p. 221 cita
[57]del resto del Departamento, sin embargo, no hay que desconocer que esta zona fue un corredor estratégico para la movilización y entrada de grupos de guerrilla y paramilitares hacia el Bajo Putumayo. Una situación similar ca- racteriza a la zona del Piedemonte o Cuenca del Río Caquetá (Medio Putumayo) 3. En estas…
p. 22
45Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1571 cita
[59]de prestar seguridad o apoyar la instaura- ción de estas economías. Otras devienen de la economía del narcotráfico, cuando los grupos armados controlan la siembra de marihuana y hoja de coca, y el procesamiento, la compra y la comercialización de pasta de coca. Otra renta con la que se financian los grupos armados es…
p. 157
46Narcotráfico en Colombia: Economía y ViolenciaGustavo Duncan, Ricardo Vargas, Ricardo Rocha, Andrés López · 2005 · p. 561 cita
[61]de coca y laboratorios de procesamiento de pasta y base. Los individuos que no están amparados por el poder de organizaciones fuertes son más vulnerables a la depredación de un grupo guerrillero, y de hecho, necesitan su presencia para que actúen como una tercera parte encargada de la regulación de los derechos de…
p. 56
47Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Magdalena MedioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 791 cita
[62]sur de Bolívar se instaló el Frente 24 y se organizaron comisiones hacia Tiquisio, Montecristo, Norosí y la serranía del Perijá. Sobre ese tema, un excomandante de las FARC-EP contó a la Comisión: «Para cultivar coca no se prestaba plata porque eso era incierto, es decir, no había seguridad, una persona podía sembrar…
p. 79
48Grupos Armados Posdesmovilización (2006 - 2015). Trayectorias, rupturas y continuidadesTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera Ramírez, Carlos Andrés Hoyos, Javier Benavides Torres, Jefferson Corredor Uyaban, Mateo Morales · 2016 · p. 251 cita
[63]la mayoría de las veces la gasolina es usada como insumo para las actividades de la producción de la pasta básica de la cocaína y el clorhidrato de coca. Por ejemplo, la gasolina robaba en el Magdalena Medio es un insumo para los grandes laboratorios de producción de cocaína en el Sur de Bolívar. 26 Grupos Armados…
p. 25
49Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Nariño y sur de CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1161 cita
[65]dicho que han minado de aquí para arriba, que por donde está limpio no más pueden pasar, que de ahí para allá no pueden porque hay minas”. [...] Hasta eso nosotros no sabíamos que esas minas causaban ese daño tan inmenso» 301. De acuerdo con las FARC-EP, la expansión en número y capacidad bélica res- pondió al…
p. 116
50Bojayá: La guerra sin límitesGrupo de Memoria Histórica, Martha Nubia Bello Albarracín, Pilar Riaño Alcalá, Gonzalo Sánchez G. · 2010 · p. 1621 cita
[66]la Ciénaga de Bojayá, lo cual ha generado preocupación entre los habitantes del Medio Atrato y sus organizaciones. 215 La precariedad del Estado en su ejercicio de control en esta región ha creado condiciones para la conversión del territorio en zona de ilegalidad y refugio. La ilegalidad se presenta en una do- ble…
p. 162
51Detrás de la guerra en ColombiaAriel Ávila · 2019 · p. 611 cita
[67]hecho, la violenta expansión paramilitar que se produjo entre 1997 y 2004 dejó más de 150 mil homicidios y desapariciones forzadas, además más de 3.5 millones de desplazados forzados. En todo caso, esta ola de violencia se desató mientras el país observaba el fracaso de los diálogos del Caguán y se creaba la imagen de…
p. 61
52La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo IICentro Nacional de Memoria Histórica · 2022 · p. 691 cita
[68]5.000 0 Suma de la Guajira Suma de Magdalena Etiquetas de fila Suma de Cesar Suma de Atlántico 70 LA TIERRA SE QUEDÓ SIN SU CANTO Tabla 1. Tipos de desplazamiento y momentos de la estructura Periodo e intenciones de operación Tipo de desplazamiento Descripción Mecanismos Incursión 1997-2001 Estratégico En este periodo…
p. 69
53Gobernar en medio de la violencia. Estado y paramilitarismo en ColombiaJacobo Grajales · 2017 · p. 120, 1302 citas
[69]de un caserío situado al borde del río Curbaradó, en la espesa selva del Darién. Los paramilitares estaban acompañados por dos guerrilleros que los pobladores conocían bien; eran desertores y habían cambiado de bando. Los habitantes fueron reunidos por la fuerza, con el fi n de que asistieran al asesinato de cinco…
p. 120
[75]haya habido amenazas, simplemente no había una formación catastral. Después viene el proyecto de palma y cogen la escritura de la fi nca y reinterpretan los linderos (León, 2005). Este discurso fue retomado por los actores involucrados en el acaparamiento de las tierras. La caracterización de la región como una…
p. 130
54Desmovilización y reintegración paramilitar. Panorama posacuerdos con las AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 5032 citas
[70]otros bienes despojados. en la política de desmovilización y reinserción no se ha avan - zado en la construcción de acuerdos entre el Gobierno nacio - nal y los GAIML, particularmente con los grupos de auto - defensas, para que estos restituyan efectivamente los bienes a las víctimas, como condición indispensable para…
p. 503
[71]otros bienes despojados. en la política de desmovilización y reinserción no se ha avan - zado en la construcción de acuerdos entre el Gobierno nacio - nal y los GAIML, particularmente con los grupos de auto - defensas, para que estos restituyan efectivamente los bienes a las víctimas, como condición indispensable para…
p. 503
55Paramilitarism and Neoliberalism: Violent Systems of Capital Accumulation in Colombia and BeyondJasmin Hristov · 2014 · p. 1221 cita
[72]He submitted a letter to INCORA explaining the reason why he was leaving the parcel of land he was granted in 1987. He submitted a second letter in 1995 hoping that the institution would prevent him from losing the land, but in vain. In 2007, the land appeared registered in the name of an unknown person who had never…
p. 122
56Tierra y carbón en la vorágine del Gran Magdalena. Los casos de las parcelaciones de El Toco, El Platanal y Santa FeYamile Salinas Abdala, María Paula Hoyos, Ana María Cristancho · 2018 · p. 371 cita
[74]a procesos de desalojos adelan- tados por alcaldes y policías 55, y a grupos armados conformados por vigilantes que desplazaron campesinos de las fincas. Tal es el caso de Rodríguez Fuentes que con apoyo de autoridades evitó la toma de su finca Nueva Dicha, antes de la incursión paramilitar en Agustín Codazzi (URT,…
p. 37
57Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 541 cita
[76]una unión laxa de grupos y organizaciones con profundos problemas de acción colectiva. • Su involucramiento con el narcotráfico coincidió con una estrategia deliberada de influir en procesos políticos y respaldar a congresistas y políticos locales para legitimar su poder. • Hubo fuertes vínculos de los grupos…
p. 54
58Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 861 cita
[77]87 y se omitió el reconoci- miento de la responsabilidad en las acciones de la fuerza pública 88. Otra manifiesta omisión es que no se hace referencia a la estre- cha relación entre el desplazamiento y los procesos de despojo 89 como resultado de la lucha por la tierra en el marco de una estruc- tura agraria obsoleta…
p. 86
59Estado crítico de la propiedad en ColombiaDelgado Castaño, P. · 2018 · p. 212 citas
[80]través no solo del desplazamiento de los pueblos tradicionales hacia zonas con escasas posibilidades de cultivo y acceso al agua, sino también con la creación de zonas de reserva forestal y parques nacionales que se traslapan con las zonas de resguardo y territorios colectivos. Esto impone a las comunidades…
p. 21
[81]través no solo del desplazamiento de los pueblos tradicionales hacia zonas con escasas posibilidades de cultivo y acceso al agua, sino también con la creación de zonas de reserva forestal y parques nacionales que se traslapan con las zonas de resguardo y territorios colectivos. Esto impone a las comunidades…
p. 21
60Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · p. 3311 cita
[82]multiculturalidad propia al nuevo modelo de Estado que la Constitución inaugura. Luego de una década de expedida la Constitución, las comunidades negras acceden a 2’600.000 hectáreas reconocidas como territorios colectivos 1, cifra que adquiere relevancia al momento de pensar la dinámica regional, si a ella se le…
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61Herederos del jaguar y la anacondaNina S. de Friedemann, Jaime Arocha · 2016 · p. 1301 cita
[83]Un cuarto grupo explica que las sabanas de hierba resultaron después que los bosques sufrieron la tala y la quema de los árboles. Por último hay quienes sostienen que a la sabana la mantienen las mismas quemas que realizan ganaderos y colonos. Lo cierto es que los colonos actuales, que provienen de otros lugares de…
p. 130
62Exilio colombiano. Huellas del conflicto armado más allá de las fronterasCentro Nacional de Memoria Histórica, Juan Manuel Zarama Santacruz, Randolf Laverde Tamayo, Juan Pablo Luque · 2018 · p. 1201 cita
[84]binacionales que habitan en las cinco fronteras de Colombia. Así: frontera colombo-brasileña: Pueblos Inga y Uitoto (Muruy-Muina); frontera colombo-ecuatoriana: pueblos indígenas Inkal, Awa, Pastos, Kofan, Siona, Huitoto (Murui), Kamëntsa, Kechwa, Emberá Chamí, Koreguajes, Misak, Inga y Nasa; frontera…
p. 120
63En medio del Magdalena MedioAlfredo Molano Bravo · 2009 · p. 241 cita
[85]motivo de la fiebre de la quina o cascarilla. El despoblamiento de nativos hecho por quineros y cazado- res fue, según Rodríguez Plata, (citado en Jacque April-Gniset, 1997, p. 11) alarmante: "De 15.000 en 1860 a 10.000 en 1880, a 5.000 en 1900, a 1.000 en 1910, a 500 en 1920, y dos docenas en 1925". Todavía en 1924,…
p. 24
64Sus armas no lograrán extinguir nuestra palabra. Informe de riesgos de extinción en 6 Pueblos Indígenas de ColombiaObservatorio por la Autonomía y los Derechos de los Pueblos Indígenas en Colombia (Observatorio ADPI); José Aristizabal G.; Lina María González Correa · 2014 · p. 231 cita
[86]más que todo los límites. La tierra es lo palpable, lo que se puede ver, coger, sembrar, donde hacemos casa, echamos semilla, eso es la tierra. El territorio es un todo, el conjunto de tierra que incluye bosque, río, quebrada, personas, todo” (Actualización Plan de Salvaguarda étnica del pueblo Awá: 60). En ese orden…
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65Histories of Perplexity: Colombia, 1970s–2010sLina Britto, A. Ricardo López-Pedreros · 2024 · p. 1531 cita
[87]- tional representation. There are antecedents dating back nearly a century, such as the National Federation of Coffee Growers and the Society of Farmers of Colombia. 38 Luis Carlos Agudelo Patiño, “Campesinos sin tierra, tierra sin campesinos: Territorio, conflicto y resistencia campesina en Colombia,” Revista NERA…
p. 153
66Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 452 citas
[88]el que actúo antes de las negociaciones de desmovilización iniciadas en el 2003. Como escribiera en una de sus columnas el periodista Da- niel Samper Pizano en relación al paro agrario de 2013: “En las últimas semanas ocurrieron dos hallazgos históricos: el país descubrió que tenía campesinos, y los campesinos…
p. 45
[89]el que actúo antes de las negociaciones de desmovilización iniciadas en el 2003. Como escribiera en una de sus columnas el periodista Da- niel Samper Pizano en relación al paro agrario de 2013: “En las últimas semanas ocurrieron dos hallazgos históricos: el país descubrió que tenía campesinos, y los campesinos…
p. 45