Idea · Regeneración
Sindicalismo agrario
El sindicalismo agrario colombiano es el conjunto de organizaciones —ligas campesinas, sindicatos de arrendatarios, ligas indígenas y cooperativas de colonos— que entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX transformaron la protesta rural dispersa en acción colectiva con lenguaje jurídico, cobertura política y proyección nacional. Su núcleo duro se formó entre 1918 y 1936 en las haciendas cafeteras de Cundinamarca y Tolima, en los resguardos del Cauca y en las plantaciones bananeras de la Costa Caribe.
Trayectoria de una idea
- 1838
Primera organización de artesanos y labradores
- 1854
Quiebre de las Sociedades Democráticas
- 1886
La Regeneración clausura los canales asociativos
- 1896
Reglamento de la Hacienda El Chocho
- 1904
Transmisión de la tradición organizativa al siglo XX
- 1919
Primer Congreso del Partido Socialista y emergencia sindical
- 1925
Confederación Obrera Nacional y cristalización del sindicalismo agrario
- 1939
Consolidación regional del movimiento campesino
La lectura
El sindicalismo agrario colombiano no fue un fenómeno importado por vanguardias urbanas sino la expresión moderna de un contencioso que llevaba medio siglo acumulándose en las haciendas, los resguardos y las fronteras de colonización. Su prehistoria arranca en las Sociedades Democráticas del liberalismo radical y en el trabajo dependiente de la hacienda decimonónica, donde el arrendatario cedía su tiempo, su producto y su fuerza de trabajo a cambio de una parcela de subsistencia. La Regeneración (1886-1904) no creó esos agravios, pero los administró cerrando las válvulas: excluyó al liberalismo del juego político, restringió el sufragio, reguló la prensa y consolidó la alianza Iglesia-Estado conservador, dejando a colonos, arrendatarios e indígenas sin instrumentos institucionales para tramitar sus demandas. Cuando el movimiento estalló en los años veinte —en las haciendas cafeteras de Cundinamarca y Tolima, en los resguardos del Cauca y en el enclave bananero de la Costa Caribe— lo hizo con un carácter marcadamente legalista heredado de décadas de litigios sobre baldíos y contratos de arrendamiento, pero también con la disposición a la acción directa cuando el derecho era denegado. Su consolidación entre 1918 y 1936 transformó la protesta rural dispersa en acción colectiva con lenguaje jurídico, cobertura política y proyección nacional, dejando una huella estructural en la historia social colombiana que ningún régimen posterior pudo ignorar.
Sindicalismo agrario en Colombia
El sindicalismo agrario colombiano es el conjunto de organizaciones —ligas campesinas, sindicatos de arrendatarios, ligas indígenas, cooperativas de colonos— que entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX transformaron la protesta rural dispersa en acción colectiva con lenguaje jurídico, cobertura política y proyección nacional. Su núcleo duro se formó entre 1918 y 1936 en las haciendas cafeteras de Cundinamarca y Tolima, en los resguardos del Cauca y en las plantaciones bananeras de la Costa Caribe, pero su prehistoria es más larga: incuba en el trabajo dependiente de la hacienda decimonónica, se politiza al calor de las Sociedades Democráticas del liberalismo radical y se comprime, durante la Regeneración (1886-1904), bajo un marco institucional que clausuró los canales legales y electorales de la protesta popular. Cuando estalla en los años veinte, no lo hace como fenómeno importado por vanguardias urbanas: lo hace como expresión moderna de un contencioso agrario que llevaba medio siglo acumulándose, y que la República conservadora había sabido silenciar sin resolver.
La estructura que lo hizo posible: hacienda, resguardo y trabajo dependiente
La condición material del sindicalismo agrario colombiano fue la hacienda. No la hacienda como paisaje pintoresco, sino como institución que reguló durante casi un siglo y medio —desde la crisis del orden colonial hasta mediados del XX— no solo las relaciones de producción sino el tejido más amplio de la vida rural. Lo que hundió al sistema colonial en el occidente colombiano no fue tanto la crisis minera ni las guerras de independencia como la dislocación de las formas de sujeción del trabajo: quién obedecía a quién, y bajo qué compulsión. Esa pregunta, apenas suspendida por la Independencia, atravesará todo el siglo XIX y llegará intacta al XX.
La estructura de clases rural colombiana a comienzos del siglo XX se organizaba en tres pisos: minifundio en las tierras altas, sistema mixto de producción en las laderas y latifundios en las llanuras. Sobre ese mapa físico, cada región modeló su propia variante del trabajo dependiente. En las haciendas cafeteras de Cundinamarca y Tolima —que serán el epicentro del conflicto agrario de los veinte— el arreglo típico era el arrendamiento: el hacendado cedía al arrendatario el usufructo de una parcela para cultivos de subsistencia (maíz, plátano, yuca) a cambio de un número de días de trabajo en los cafetales; en algunas haciendas, además, se le prohibía sembrar café en su propia parcela, para que no compitiera con el patrón ni se independizara. El Reglamento de la Hacienda El Chocho, de 1896, es documento clásico de este régimen: fija obligaciones de trabajo, penalidades por incumplimiento y sujeta al arrendatario a trabajo personal subsidiario para construcción de caminos, policía rural y multas por infringir las disposiciones del hacendado. El arrendatario, en la práctica, no era del todo dueño ni de su tiempo, ni de su producto, ni de su fuerza de trabajo.
En el sur de Córdoba, el bajo Cauca y el Urabá antioqueño, las haciendas se formaron por otro mecanismo: la tumba y quema de bosque concertada entre hacendados y terrazgueros, tras la cual el campesinado que buscaba tierra propia era empujado hacia la frontera agrícola. En el alto Cauca colonial, la integración entre minas y trapiches —bien documentada en los patrimonios de los Arboleda y de los jesuitas— había atado a las cuadrillas esclavas y libres a un circuito que sobrevivió como memoria y como propiedad de familia en la República. En cada región, el trabajador rural entraba al siglo XX con un margen estrecho de comercio libre, de disposición sobre su propia jornada y de acceso al mercado del café en condiciones equivalentes a las del hacendado.
Sobre esta estructura, y no sobre otra, iba a operar cualquier proyecto político de la segunda mitad del XIX.
Los ensayos del liberalismo: Sociedades Democráticas y la primera política popular
Antes de la Regeneración hubo un ensayo, corto pero decisivo, de política popular organizada. Desde 1838 existía en Bogotá una Sociedad democrático-republicana de artesanos y labradores progresistas, fundada por Lorenzo María Lleras, con filiales en Tunja y Villa de Leiva, todavía limitada a la difusión de información cultural. Pero fue con el ciclo liberal iniciado hacia 1850 cuando las Sociedades Democráticas se multiplicaron y adquirieron perfil propio. Su composición mezclaba artesanos urbanos con intelectuales afines al liberalismo; su repertorio integraba la lectura de la Revolución Francesa —igualdad, libertad, fraternidad— con demandas concretas, sobre todo la defensa del proteccionismo arancelario frente al librecambismo radical. No fueron sindicatos gremiales en sentido moderno, pero constituyeron el primer intento histórico de organización de los trabajadores colombianos para defender intereses comunes. Su antagonista lo tenían enfrente: las Sociedades Populares, vinculadas a la Iglesia y al conservatismo.
El punto de quiebre llegó en 1854. La Sociedad Democrática de Artesanos de Bogotá, dirigida por Ambrosio López, apoyó el golpe militar del general José María Melo cuando las demandas proteccionistas chocaron con el librecambismo del liberalismo radical. Antes ya habían resistido las medidas de reducción arancelaria de Obando en 1853. El episodio muestra dos cosas que importan al arco largo del sindicalismo agrario: primero, que la política popular colombiana nació articulada a partidos y facciones, no como fuerza autónoma; segundo, que el liberalismo, aun siendo el marco que permitió su existencia legal, no dudó en reprimirla cuando amenazó su proyecto económico. Cuando la Regeneración clausure esos espacios treinta años después, no clausurará una utopía consumada sino una experiencia tensa, incompleta, cuyos vasos comunicantes con el campo apenas comenzaban a insinuarse.
La tradición no se perdió. Los artesanos la transmitieron a los obreros a comienzos del siglo XX, fundando la Unión de Industriales y Obreros (1904) y la Unión Obrera Colombiana (1913), eslabones directos entre el asociacionismo del XIX y el sindicalismo moderno. Junto con la Escuela Republicana, las Sociedades Democráticas habían sido los dos principales mecanismos de organización social impulsados por la ideología liberal. La Regeneración se dedicaría metódicamente a desmontarlos.
La Regeneración como clausura política
La frase fundacional la pronunció Rafael Núñez en 1878, siendo presidente del Congreso durante la posesión de Julián Trujillo: "regeneración administrativa fundamental o catástrofe". No era una consigna programática sino un ultimátum, y describe bien lo que vendría. La Constitución de 1886, redactada bajo la dirección intelectual de Miguel Antonio Caro, dio la vuelta al modelo federal de Rionegro (1863): centralización radical del poder público, fortalecimiento del ejecutivo, catolicismo como religión de la nación, educación pública organizada en concordancia con la Iglesia, restricción de las libertades civiles que el régimen anterior había reconocido. El Concordato de 1887 con la Santa Sede consolidó la incidencia eclesiástica en la educación, dio efectos civiles al matrimonio católico, obligó a los poderes públicos a proteger la religión católica y garantizó la libertad de la Iglesia frente al poder civil.
El régimen así construido tuvo dos rasgos que pesarían directamente sobre la posibilidad del sindicalismo agrario. El primero fue la exclusión sistemática del liberalismo del juego político entre 1886 y 1904, mediante intimidación a la prensa, manipulación electoral y restricción de los derechos civiles. Caro llegó a declarar que las elecciones no podían estar abiertas a los liberales por ser estos "grupos de gentes notoriamente perniciosas". La Constitución restringió el sufragio nacional con requisitos de alfabetismo y propiedad, convirtió muchas elecciones directas en indirectas, abolió el derecho a portar armas y autorizó al gobierno a regular la prensa hasta que el Congreso expidiera una ley específica. El segundo rasgo fue el instrumento financiero: para sostener el proyecto centralizador, Núñez creó el Banco Nacional en 1881 e implantó el papel moneda de curso forzoso por el decreto 104 del 19 de febrero de 1886, con privilegio exclusivo de emisión establecido por la ley 57 de 1887. Las consecuencias monetarias —desvalorización, descontento de los sectores comerciales y bancarios que perdieron el monopolio del crédito, aumento del dinero circulante, caída de la tasa de interés— fueron severas.
Para el campo, el efecto neto fue una asfixia política. La combinación entre exclusión electoral del liberalismo, alianza operativa entre Iglesia y Partido Conservador —tan literal que en las elecciones de octubre de 1921 en Bogotá el voto del clero fue de 165 sufragios para los conservadores y cero para los liberales— y bloqueo de los canales asociativos que la Escuela Republicana y las Sociedades Democráticas habían abierto, dejó a los arrendatarios, colonos e indígenas sin instrumentos institucionales para tramitar agravios que la expansión cafetera y la colonización de baldíos iban a agravar. La encíclica Rerum Novarum de 1891, que en otras latitudes catalizó un catolicismo social capaz de organizar sindicalismos confesionales tempranos, coincidió en Colombia con el apogeo de la intransigencia católica: la polémica política ocupó las fuerzas de los católicos y la dimensión social quedó de lado. La legislación laboral inspirada en el catolicismo social tardaría, y no sería el motor decisivo: las reformas jurídicas del trabajo en Colombia se impulsaron principalmente a partir del Tratado de Versalles de 1919.
Ni la Regeneración ni sus herederos crearon los agravios del campo. Los heredaron y los administraron cerrando las válvulas. Ese es su lugar en la genealogía del sindicalismo agrario.
Café, colonos y baldíos: el terreno donde se cocinaba el estallido
Mientras el andamiaje regeneracionista se consolidaba, la economía cafetera dibujaba el mapa del conflicto que vendría. En 1834 el país exportaba apenas 150 toneladas de café; en 1873, ya 10.000. Santander concentraba en 1874 el 90% del café colombiano exportado. Pero la expansión de finales del XIX desplazó el centro de gravedad hacia Cundinamarca, los Santanderes, Antioquia y, en menor medida, el Valle del Cauca, y organizó la producción bajo un régimen de haciendas con arrendamiento. Ese régimen generaba una tensión estructural: mientras el precio internacional del café subía y el hacendado incorporaba más tierra al cultivo, el arrendatario, sujeto a trabajo obligatorio y a menudo impedido de sembrar café en su parcela, veía cómo la bonanza pasaba de largo por su rancho.
Al mismo tiempo, la frontera agrícola seguía siendo el escenario de una guerra silenciosa entre colonos y empresarios agrícolas que reclamaban tierras baldías como propias. Desde la segunda mitad del siglo XIX los colonos comenzaron a organizarse para enfrentar el poder de los terratenientes, y se registraron numerosos enfrentamientos de importancia entre unos y otros a lo largo del período. La legislación de baldíos protegía en principio los derechos de los colonos, y ese hecho explica el carácter marcadamente legalista que asumió durante décadas la protesta agraria colombiana: peticiones a los ministerios, inscripción en las listas municipales de impuestos como prueba de posesión, memoriales, litigios. Pero también explica su desborde: cuando la aplicación de la ley se demoraba o se torcía, la acción directa aparecía como continuación natural del derecho denegado.
Aquí conviene detenerse en un punto que suele desdibujarse. Tanto el régimen liberal de 1850-1885 como la República regeneracionista mantuvieron el vínculo con el mercado mundial en su modalidad agroexportadora; la imagen de un liberalismo internacionalista opuesto a una Regeneración cerrada y proteccionista es un contraste retórico, no una diferencia sustantiva. La estructura agroexportadora, y con ella la centralidad del café y del trabajo dependiente que lo producía, atravesó los dos regímenes. Lo que cambió fue el marco político que administraba sus tensiones.
Los años veinte: cuando el subsuelo aflora
La Guerra de los Mil Días (1899-1903) marcó el fin del ciclo regeneracionista, pero la hegemonía conservadora heredera del proyecto se prolongó hasta 1930. Fueron los años del papel moneda todavía en crisis, de la pérdida de Panamá, del gobierno de Rafael Reyes con su quinquenio autoritario y modernizador, de la República conservadora entrando poco a poco al siglo XX sin haber tramitado la cuestión agraria. Mientras tanto, en las ciudades y los enclaves, se estaba formando un actor nuevo.
Antes de la Primera Guerra Mundial, los artesanos constituían el volumen principal de la clase trabajadora colombiana; su organización se limitaba a sociedades de ayuda mutua bajo auspicios de la Iglesia, aunque también habían fundado asociaciones más combativas junto a los obreros. Entre 1918 y 1923 se formaron los primeros sindicatos y se produjeron las primeras huelgas. Los trabajadores de ferrocarriles, puertos, transporte fluvial y de los enclaves extranjeros del petróleo y el banano fueron el núcleo principal de ese naciente movimiento obrero. En agosto de 1919 inició sesiones el Primer Congreso del Partido Socialista, con veintidós delegados: cuatro representaban directorios socialistas, seis organizaciones artesanales, dos organizaciones obreras y uno a los empleados. En julio de 1925, en el segundo congreso obrero, surgió la Confederación Obrera Nacional (CON) con marcado tinte anarcosindicalista. Y después de la huelga del Ferrocarril del Pacífico, en septiembre de 1926, el núcleo marxista dirigido por Ignacio Torres Giraldo cristalizó el Partido Socialista Revolucionario (PSR), que simpatizó con la Internacional Comunista sin adoptar el modelo leninista de partido de cuadros: optó por ser un gran partido de masas.
Este actor urbano-obrero fue el que ofreció al campo lo que la Regeneración había cancelado durante cuatro décadas: un lenguaje político, redes de solidaridad, cobertura mediática, articulación nacional. Los sindicatos agrarios vinculados al PSR lideraron huelgas en Ciénaga, Barrancabermeja, Líbano y Girardot, articulando las luchas de colonos y arrendatarios por la tierra y por la participación en la bonanza cafetera. Su hito y también su tragedia fue la huelga bananera de 1928 contra la United Fruit Company en la zona de Ciénaga, Magdalena, terminada con la masacre ordenada por el general Carlos Cortés Vargas: un antes y un después en la memoria del movimiento popular colombiano y en la biografía política de Jorge Eliécer Gaitán, que la denunció desde el Congreso.
En Cundinamarca y Tolima, el conflicto adoptó otra forma. Las movilizaciones campesinas que renacieron después de 1920 se concentraron en las regiones del Tequendama y Sumapaz, y fueron apoyadas por las ligas agrarias y campesinas, por el efímero Partido Agrario, por el PSR y por disidencias liberales. Erasmo Valencia, en Sumapaz, se convirtió en figura tutelar de una organización campesina que combinaba el ideario agrarista con la práctica legalista de la reclamación de baldíos. El epicentro es medible: hasta 1939, Cundinamarca y Tolima concentraban 75 de las 153 agremiaciones campesinas con personería jurídica en todo el país. Los conflictos giraban en torno a las obligaciones laborales de los arrendatarios y a la disputa entre propietarios y colonos sobre tierras consideradas baldías. El régimen, alarmado, respondió con la ley aprobada en octubre de 1928 —la "Ley Heroica"— que prohibía la formación de organizaciones populares y sindicales de oposición, impedía la difusión de ideas socialistas y establecía mecanismos de condena rápida. La jerarquía católica la celebró abiertamente: el arzobispo de Cartagena la saludó como triunfo del "partido del orden social".
El giro jurídico de 1926 y el estallido ofensivo
En medio de esta compresión llegó un fallo que reordenó el campo de batalla. En 1926, la Corte Suprema de Justicia resolvió que la única prueba válida de propiedad privada sobre la tierra era el título original por el cual el Estado la había enajenado del dominio público —título remontado a concesión de la Corona o de la República. La sentencia fue reiterada en 1934. Su efecto sobre las haciendas cafeteras de Cundinamarca y Tolima fue eléctrico: arrendatarios y aparceros que hasta entonces se defendían jurídicamente contra el desalojo se pusieron de pie y se declararon colonos sobre tierras baldías, exigiendo al hacendado que exhibiera títulos originales que, en la mayoría de los casos, no existían. La postura defensiva se volvió ofensiva.
Un decreto del Ministerio de Industrias que reservó tierras para una colonia en Icononzo y Cunday llevó el criterio al límite: dentro de los límites de la reserva, todo el territorio se consideraría baldío salvo que los propietarios exhibieran títulos originales conforme a la sentencia de 1926. El resultado fueron invasiones masivas en las haciendas cafeteras de la región. La lógica de fondo de los conflictos agrarios de los veinte y treinta, con todo, no se reduce al giro jurídico: pesaron también factores internos a la propia hacienda cafetera —diferenciación social entre arrendatarios, creciente movilidad de la mano de obra, expansión acelerada de la producción cafetera en un ambiente políticamente polarizado— como motor de su desintegración. La sentencia de 1926 armó a los arrendatarios; la expansión del café los volvió imprescindibles y a la vez los hacinó de tensiones; la política los articuló.
La lucha indígena corría por un cauce paralelo. En los años veinte, la resistencia de los pueblos indígenas del alto Cauca —especialmente los paeces— se intensificó bajo el liderazgo de Manuel Quintín Lame, con activismo extendido al Tolima. Lame combinó la vía legal —memoriales, invocación de los títulos coloniales de resguardo, conocimiento jurídico obtenido en la práctica— con la vía armada, formando grupos que impusieron respeto a explotadores y gamonales. Los pueblos indígenas emplearon multiplicidad de mecanismos: protestas violentas, dilaciones legales, resistencia pasiva y negociación. Lame fue encarcelado más de un centenar de veces a lo largo de su vida. Cuando en 1926 se fundó el PSR y en 1930 el Partido Comunista, Lame y otros líderes del Tolima entraron en contacto con esas organizaciones y radicalizaron la lucha, multiplicando las tomas de tierras y rechazando las obligaciones fiscales en las haciendas.
En la Costa Caribe, entre tanto, surgían organizaciones propias: en las Tierras de Loba, en torno a San Martín de Loba, bajo inspiración antiimperialista vinculada a la resistencia contra la American Colombian Corporation; y en Lorica, con Juana Julia Guzmán al frente de la Sociedad de Obreros y Artesanos de Córdoba. Los primeros sindicatos agrarios habían surgido en las haciendas cafeteras a partir de la segunda década del siglo XX, y desde allí se extendieron a las plantaciones de banano, caña de azúcar y palma africana.
La red que sostuvo el proceso: personas, lugares e ideas
El sindicalismo agrario colombiano no fue obra de un líder ni de un partido. Fue el resultado de una red que tejía nombres, geografías e ideologías bajo condiciones adversas.
En la vertiente urbana e ideológica están Ignacio Torres Giraldo y María Cano, animadores del socialismo revolucionario que dieron cobertura nacional a las luchas del campo desde el PSR. En la vertiente agraria propiamente dicha, Erasmo Valencia articuló Sumapaz y Tequendama en una experiencia que sería referencia obligada para las décadas siguientes. En la resistencia indígena, Manuel Quintín Lame fusionó litigio, movilización y armas en un modelo que reaparecería, décadas después, en el Movimiento Armado Quintín Lame como reivindicación explícita de esa herencia. En la política nacional, Jorge Eliécer Gaitán se hizo figura pública denunciando la masacre bananera de 1928, marcando el momento en que la cuestión agraria colombiana entró de lleno al debate parlamentario. En el fondo largo, Salvador Camacho Roldán, desde el liberalismo del XIX, había pensado tempranamente la cuestión de la tierra en términos que solo se harían operativos mucho después.
Los lugares dibujan un mapa preciso. Sumapaz y Tequendama, en Cundinamarca, con sus haciendas cafeteras y sus colonos ofensivos. Chaparral y Líbano, en Tolima, escenarios del conflicto agrario y también del contacto entre líderes indígenas y socialistas. El Viejo Caldas, con su epopeya colonizadora antioqueña que produjo una variante del café —la del pequeño propietario— menos conflictiva que la de la hacienda cundiboyacense. Los resguardos del Cauca, laboratorio de la resistencia indígena y de la política de títulos coloniales. Santander, cuna del primer café y del proteccionismo artesanal. La Costa Caribe, con Ciénaga, San Martín de Loba y Lorica. Cada geografía imprimió al sindicalismo agrario un acento propio, y su articulación —siempre precaria, siempre parcial— fue la obra política mayor del PSR y sus herederos.
Las ideas que circulaban por esta red no eran homogéneas. Convivía un legalismo campesino que apelaba a las leyes de baldíos y a los títulos de resguardo. Convivía un liberalismo que había perdido la partida electoral pero conservaba redes rurales. Convivía un socialismo revolucionario que quería llevar el modelo obrero al campo, y un anarcosindicalismo que se filtró por la CON. Convivía, en fin, un agrarismo autónomo asociado a la figura de Valencia y a las Ligas Campesinas de inspiración liberal, que en 1930 —con el gobierno de Enrique Olaya Herrera— trataron sin éxito de integrar a los indígenas del norte del Cauca; el intento falló, en parte, porque la mentalidad sindicalista resultaba ajena al arraigo comunitario de los resguardos. Detrás de todas ellas, la doctrina social católica intentaba tardíamente ganar terreno, con menos eficacia de la que tuvo en otros países latinoamericanos.
La huella: de la Ley 200 al conflicto largo
La transición política de 1930, con la llegada del liberalismo al poder tras cuarenta y cuatro años de hegemonía conservadora, cambió el marco institucional del sindicalismo agrario. La Ley 83 de 1931, promulgada bajo Olaya Herrera, reconoció el derecho de organización sindical y de huelga, e impulsó el aumento de sindicatos rurales y ligas campesinas con reconocimiento legal. Cinco años más tarde, la Ley 200 de 1936, insignia agraria de la República Liberal, resolvió el problema de los títulos que la sentencia de 1926 había abierto: sustituyó el criterio del título original por el de la destinación económica productiva —la propiedad con "función social"— y estableció trabas al lanzamiento de colonos ocupantes. Antes ya, la Ley 74 de 1926 había permitido comprar fincas de más de 500 hectáreas para parcelarlas en lotes de hasta 50, y entre 1928 y 1936 el Estado repartió algunas haciendas cafeteras vendiéndolas a sus aparceros.
El sindicalismo agrario ganó, con estas medidas, existencia legal y algunos triunfos concretos —parcelaciones, reconocimiento de posesiones de buena fe—, pero perdió parte de su fuerza ofensiva. La Ley 200 desactivó el arma jurídica que la sentencia de 1926 había puesto en manos de los arrendatarios. Los conflictos internos de la hacienda cafetera se resolvieron, en Cundinamarca y Tolima, más por su desintegración progresiva —diferenciación social, movilidad laboral, subdivisión de la propiedad— que por una reforma agraria propiamente dicha. La estructura de clases rural que había descrito el siglo XIX —minifundio, ladera, latifundio— seguiría siendo, con ajustes, la del país durante décadas.
Quedan, sin embargo, dos huellas duraderas. La primera es organizacional: las ligas campesinas y sindicatos agrarios de los años veinte y treinta fueron la matriz de las que operarían después en Sumapaz, en el sur del Tolima y en el norte del Cauca, regiones donde la conjunción de lucha campesina por la tierra y lucha indígena por el reconocimiento político dejaría un contencioso irresuelto que tocaría de cerca el origen del conflicto armado colombiano de la segunda mitad del siglo. La segunda es simbólica: el sindicalismo agrario colombiano quedó asociado —por la Ley Heroica de 1928, por la masacre de Ciénaga, por la brevedad de la primavera liberal— a la memoria de una modernización tardía y bloqueada, en la que la organización campesina llegó a las instituciones cuando la violencia ya se acercaba.
Visto desde el arco largo, el sindicalismo agrario colombiano es la historia de una respuesta que llegó tarde a una pregunta que la Regeneración se negó a formular. La hacienda había sido el marco de la vida rural desde la colonia, y el trabajo dependiente su regla. El liberalismo del XIX había abierto un pequeño espacio de política popular urbana sin extenderlo al campo. La Regeneración, entre 1886 y 1904, clausuró ese espacio y lo prolongó cerrado durante toda la hegemonía conservadora, mientras la economía cafetera cargaba las tensiones que la política se negaba a tramitar. Cuando en los años veinte el subsuelo afloró —empujado por la expansión del café, armado por la sentencia de 1926, articulado por el PSR, la CON y las ligas campesinas—, lo hizo con la violencia acumulada de cuarenta años de silencio administrado. La República Liberal tuvo un decenio para integrarlo por vía institucional y lo hizo a medias. El resto de la historia, con sus insurgencias, sus reformas frustradas y sus décadas de guerra, se escribiría sobre ese saldo.
En el archivo
1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Hacienda cafetera — estructura material que generó el trabajo dependiente sobre el cual se construyó el sindicalismo agrario
- 02Regeneración — marco institucional (1886-1904) que clausuró los canales legales y electorales de la protesta popular, comprimiendo el conflicto agrario
- 03Ignacio Torres Giraldo — dirigente marxista que cristalizó el Partido Socialista Revolucionario (PSR) y articuló el sindicalismo urbano con las ligas campesinas
- 04María Cano — figura central de la agitación obrera y campesina de los años veinte, vinculada al PSR y a la movilización en enclaves y haciendas
- 05Manuel Quintín Lame — líder indígena del Cauca cuya resistencia en los resguardos constituyó una expresión paralela del sindicalismo agrario en territorios indígenas
- 06Raúl Eduardo Mahecha — organizador sindical en el enclave bananero de la Costa Caribe, articulador de la huelga de las bananeras de 1928
- 07Cundinamarca — región con mayor concentración de agremiaciones campesinas y epicentro de los conflictos en haciendas cafeteras
- 08Sociedades Democráticas — antecedente organizativo del siglo XIX que transmitió su tradición a los sindicatos obreros y campesinos del XX
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
57 documentos · 70 fragmentos
01Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 371 cita
[1]ó n 7. Adicionalmente a su trabajo en las labores del caf é, los trabajadores estaban sometidos a otras obligaciones, como las de trabajo personal subsidiario para la construcci ó n y man tenimiento de caminos, las de polic í a rural y toda una serie de multas por violar las estrictas disposiciones del hacendado. De…
p. 37
02Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · p. 1741 cita
[2]in this case, puritan habits of the owner. The arrendatarios grew their own food crops, but not coffee; the latter was planted under the administrator’s direction. One source of difficulty was the administrator’s rule that obliged the arrendata- rios to do unpaid work on the hacienda. Another source of difficulty was…
p. 174
03Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · p. 1141 cita
[3]casual work, since their own land did not require work for a large part of the year, and they had to eke out a subsistence income. Others were simply landless day- workers. Beyer gives the example of an estate-owner in North Santander who decided to buy up the land of his coffee-pickers in Boyaca in order to tie them…
p. 114
04"Patrones" y campesinos: tierra, poder y violencia en el Valle del Cauca (1960 – 2012)Absalón Machado Cartagena, John Jairo Rincón García · 2014 · p. 1561 cita
[4]hacienda, el control de la tierra y la fuerza de trabajo extendieron esta simbo- logía hasta los años cincuenta del siglo pasado, momento en el cual irrumpieron la agricultura comercial y la agroindustria. El ejercicio del poder originado en el dominio y posesión de la tierra, fundado en muchos de los principios…
p. 156
05Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 391 cita
[5]con el Estado nación. De esta forma garantiza diseños institucionales funcionales a sus intereses al tiempo que, deliberadamente, aplaza indefinidamente la respuesta a las demandas de los sectores populares. Las haciendas del sur de Córdoba, del bajo Cauca y del Urabá antioqueño se fueron formando mediante la tumba y…
p. 39
06Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 211 cita
[6]de esta fase de la lucha fue una estructura de clases basa- da en la extensión de la tierra poseída que, a comienzos del siglo se configuraba así: rninifundio en las tierras altas; un sistema mixto de pro- ducción en las laderas, y latifundios en las llanuras 6. Estos patrones de producción todavía caracterizan el…
p. 21
07Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 91, 1744 citas
[7]las pe- queñas manufacturas de lana, que antes se alimentaban de los vellones de ovejas que desaparecieron, su población diezmada, multitud de fusilados, mujeres vio- ladas y ranchos quemados". (Restrepo, vol. V, p. 138). En el Llano, cuando las tropas fueron licenciadas en 1824, los hombres "se encontraron sin hogar…
p. 91
[8]las pe- queñas manufacturas de lana, que antes se alimentaban de los vellones de ovejas que desaparecieron, su población diezmada, multitud de fusilados, mujeres vio- ladas y ranchos quemados". (Restrepo, vol. V, p. 138). En el Llano, cuando las tropas fueron licenciadas en 1824, los hombres "se encontraron sin hogar…
p. 91
[28]sobre las estribaciones de la Cordillera Oriental. La producción evolucionó con cierta rapidez, porque en los años setentas se exportaron hasta 10.000 toneladas (en 1873), cuando en 1834 prácticamente no figuran más de 150 toneladas. 8 "En 1874, se cultivaba en Santander el 90% del café colombiano". 9 El deterioro…
p. 174
[29]sobre las estribaciones de la Cordillera Oriental. La producción evolucionó con cierta rapidez, porque en los años setentas se exportaron hasta 10.000 toneladas (en 1873), cuando en 1834 prácticamente no figuran más de 150 toneladas. 8 "En 1874, se cultivaba en Santander el 90% del café colombiano". 9 El deterioro…
p. 174
08Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · p. 1731 cita
[9]las declara- ciones disminuyen de nuevo. Entre 1755y1765 hubo una cierta estabilidad y a partir de 1770 una nueva recuperación. Durante el resto del siglo, Caloto y el resto del distrito de Popayán hi- cieron declaraciones más cuantiosas que Nóvita. Este crecimiento debe atribuirse a la multiplicación de las…
p. 173
09La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 1141 cita
[10]su autoridad algunos jefes y personeros notables. Principalmente, el impacto de la ideología liberal se re - gistra en la organización social a través de dos asociaciones de tipo secundario, la Sociedad Democrática y la Escuela Republicana, que se convierten en activos disórganos. Las Sociedades Democráticas, en…
p. 114
10Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 22, 1102 citas
[11]bajo el Sistema Democrático, fundada en la parro- quia de Micái [un cantón de Guapí, en la provincia de Buenaventura]. El propósito de la sociedad era el de "sostener a todo trance nuestro actual sistema de gobierno, promover la agricultura e industria, hacer conocer esos sagrados principios de igualdad, libertad y…
p. 22
[68]y el Estado siguieron colaborando estrechamente. Esta relación fue ilustrada en forma inmejorable por la campaña presidencial de 1930, cuando la candidatura del Partido Conservador dependió de la aprobación del arzobispo de Bogotá. La unidad entre la Iglesia católica y el Partido Conservador siem- pre se hizo pública…
p. 110
11Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 871 cita
[12]cultural y organizativa como clase dependió del contacto con los artesanos. Estos últimos tampoco deben verse como productos típicos de modernas urbes. En las aldeas medievales o coloniales, ellos cumplían funciones complementarias a las economías agropecuarias circundantes. Es necesario romper la dicotomía entre…
p. 87
12Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 481 cita
[13]ya anotadas, se constituia como el aglutinante ideoldgico ante el re- formismo liberal, en el que veia una amenaza no sdlo desde el punto de vista de la economia, sino desde el punto de vista de la critica a la influencia terrenal de la Iglesia. En este sentido, la politica anti- clerical propuesta y llevada a cabo…
p. 48
13Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 1291 cita
[14]por una reducción más pausada de las tarifas; además, consideraban al arancel una fuen- te de ingresos estatales y no una herramienta de protección. Por otra parte, los conservadores, quienes comenzaron a actuar como partido solo hacia 1848, se oponían en general a un sistema de tarifas elevadas. El problema del…
p. 129
14Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 331 cita
[15]Centro Educativo Agualasal 31 Texto 2. Artesanos antes que obreros. En un comienzo, el número de obreros frente a los artesanos era bastante bajo. Por lo tanto, el artesano, un trabajador manual calificado y dueño de su taller o lugar de trabajo, fue el principal encargado de dirigir las luchas y los movimientos…
p. 33
15Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 791 cita
[16]Las nuevas élites de la ciudad distan mucho de aquellas que se concentraban alrededor del chocolate. En síntesis, la sociedad bogotana fue evolucionando a medida que sus hábitos de consumo incorporaban nuevas tendencias y modificaban sus formas de socialización. En 1813, se convidaba a tomar una taza de chocolate, en…
p. 79
16Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 1891 cita
[17]que el surgimiento de una clase obrera, que solo viene a darse a principios del siglo XX, sin negar que el proletariado asalariado ya surgía en las postrimerías del si - glo XIX pero vinculado al comercio y a la explotación agrícola extensiva. 4. La regeneración hasta 1930 E n un artículo Melo 28 hace referencia a los…
p. 189
17Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 170, 1982 citas
[18]1991, cuando la Asam- blea Nacional Constituyente aprobó una nueva Carta. Bases económicas y religiosas Para llevar a cabo el proyecto de la Regeneración, Núñez tuvo que sentar unas bases económicas acordes con la centralización. Con el fin de tener una emisión de dinero que cubriese la totalidad del país, durante su…
p. 170
[63]de la costa caribe y del interior del país, en busca de mejores condiciones econó- micas. Muchos de ellos se emplearon en el ferro- carril y en el puerto o se convirtieron en colonos de las propiedades públicas y se dedicaron a culti- var yuca, plátano, maíz, arroz, caña de azúcar y ta- baco, que se destinaban a…
p. 198
18Homofobia y agresiones verbales: La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980Walter Alonso Bustamante Tejada · 2008 · p. 441 cita
[19]util para hacer Ia lectura de Ia h istoria de Colombia hasta 1 980. El comienzo del siglo E l proyecto de construcci6n de un Estado colo m biano en el siglo x1x estuvo m a rcado por una alta i n esta b i l idad que se ex pres6, entre otras cosas, en Ia abunda ncia de constituciones politicas nuevas y reformadas 8, Ia…
p. 44
19Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 3201 cita
[20]so that state coffers could expand along with public instruction. Radical Liberals understood how the precarious place of the public education network in each state reflected their own tenu- ous hold on political power through client networks. In the wake of the Civil War of 1876 to 1877, political rivalries and…
p. 320
20Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · p. 1971 cita
[21]organización política federalista a uno centralista. El catolicismo fue declarado como la reli- gión de la nación y la libertad de cultos se mantuvo mientras no fueran contra- rios a la moral cristiana ni a las leyes, además, se dictaminó que la educación pública sería organizada y dirigida en concordancia con la…
p. 197
21Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 351 cita
[22]for disturbance of the social order and public peace. A transitory clause that became especially odious to political dissidents in subsequent years authorized the government to regulate the press and punish abuses until Congress enacted a press law. The right to possess and traffic in arms was abolished. Suffrage in…
p. 35
22Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 101 cita
[23]el Senado de Plenipotenciarios, tom6 posesion de la jefatura del gobierno de la Union Colombiana el general Ju- lian Trujillo, el presidente de la corporacién, doctor Rafael Nunez, inaguro el periodo de la denominada «regeneracién», implicita en este enunciado suyo: hemos llegado a un punto en que estamos con-…
p. 10
23El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 126, 3552 citas
[24]perspectiva nacional, extraordinariamente matizada en las localidades, dos regímenes políticos dominaron el periodo. Como veremos en las páginas y capítulos siguientes, tuvieron implicaciones en el modelo económico. Desde 1850 hasta 1885 hay un predominio liberal con breves interregnos entre 1854 y 1861. El régimen…
p. 126
[35]los Guardas de Aduanas contra los campesinos. Véase también los reportes sobre incidentes violentos por la misma causa, contrabando de aguardiente, en las haciendas El Chocho, Subia y Los Olivos, publicados en El espectador, 22 de marzo de 1919. Sobre los detalles del con- 354 EL CAFÉ EN COLOMBIA, 1850-1970 Cuadro…
p. 355
24Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · p. 11 cita
[25]44 Capítulo II Institucionalizar el pasado nacional Las pretensiones de los escritos históricos del siglo eran obvias: construir un espacio de XIX comprensión homogéneo que instaurara los elementos donde podrían insertarse las redes de pertenencia y legitimidad que cubrieran por igual a todas las regiones geográficas…
p. 1
25¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 68, 792 citas
[26]la aparición de ferrerías e industrias anexas en Pacho, Amagá y Samacá, como también los avances mucho más estables en la producción de alimentos y bebidas, cuyo ejemplo más notable fueron las fábricas de cerveza aparecidas a fmales de siglo. COLOMBIA EN 1886, BAJO LA ILUSIÓN DEL ORDEN Una dura consecuencia del ciclo…
p. 68
[44]una jornada laboral que era de doce horas o más, el acceso a servicios de seguridad social -atención en salud y pensión en 155 ¿Otra historia de Colombia? caso de retiro o incapacidad-, el derecho a organizar sindicatos y sociedades de ayuda mutua, más el aumento de los salarios. Los movimientos campesinos también…
p. 79
26Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 681 cita
[27]Si durante la vigencia de la Constitución del 63 los conservadores fueron víctimas frecuentes del fraude electoral y de la coacción, y en alguna ocasión de restricciones a su prensa, y si sólo lograron una representación minoritaria en el Congreso y las Asambleas de los estados que no con- trolaban, entre 1886 y 1904…
p. 68
27Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 81 cita
[30]que se han adoptado aquí para la subdivisión cronológica del tema. De hecho, en sus comienzos en las últimas décadas del siglo XIX, la expan- sión cafetera se asentó sobre un régimen de haciendas, principalmente en el occi- dente de Cundinamarca, los Santande- res, Antioquia y en menor medida el Valle del Cauca. Sin…
p. 8
28Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 321 cita
[31]el noroccidente de Cundinamarca. Colombia entró al siglo XX con la expectativa de integrarse de manera efectiva en la economía internacional. Tras los fallidos intentos de hacerlo a través de la exportación de tabaco y qui- na, el café se constituyó como el producto que permitiría dar ese paso, funda- mental para los…
p. 32
29Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 4101 cita
[32]a comienzos de los años treinta y, ante todo, lograron articularse con los nuevos movimientos políticos, lo que amplificó considerablemente el impacto de sus luchas. El epicentro de los conflictos fue la zona cafetera de Cundinamarca y Tolima. En efecto, si se mide tomando como punto de referencia los sindicatos…
p. 410
30Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 3801 cita
[33]de tales relaciones en el área situada al suroriente de Bogotá, donde las enormes haciendas cafeteras fundadas a fines del siglo pasado se convirtieron en el foco de grandes protestas obreras durante los años veintes y comienzos de los treintas. Comúnmente, a los trabajadores permanentes de estas propiedades,…
p. 380
31The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 2161 cita
[34]hired hands at harvest time, and, indeed, Lleras documented the fact that two thousand wage workers were brought onto the hacienda in this way, meaning that tenants acted as intermediaries and recruiters for landowners in need of hands. 2 Politically, Lleras’s involvement, and the involve- ment of other urban…
p. 216
32El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 3181 cita
[36]haciendas cafeteras. LOS ARRENDATARIOS, ¿KULAKS?, ¿PROLETARIOS? En esta sección sobre la estructura interna de las haciendas se discuten algunos aspectos que condujeron a la destrucción del sistema o a su desestructuración, para dar paso a formas de tenencia y propiedad centradas sobre la finca familiar y el…
p. 318
33Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 1001 cita
[37]factor was yet another reform in the legal system. Reflecting the state's tendency to take an interventionist role in the economy, the Colombian Supreme Court resolved for the first time to specify the legal criteria by which to distinguish private property from public land. When the Court ruled in 1926 that the only…
p. 100
34Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 4451 cita
[38]situación de los últimos en la medida en que la Corte Suprema de Justicia por sentencia de 1926, reiterada en 1934, había establecido que en caso de litigio, quien pretendiera ser propietario de un predio debía exhibir títulos que se remontaran a concesión de la Corona o de la República, y muchísimos terratenientes…
p. 445
35Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 210, 2242 citas
[39]programa de colonización patrocinado por el Gobierno, el Ministerio de Industrias reservó varios miles de hectáreas para una colonia en los municipios de Icononzo.y Cunday. En el decreto por medio del cual se estableció la colonia, el Ministerio estipulaba que todo el territorio dentro de los límites establecidos para…
p. 224
[53]en los trabajadores tanto urbanos como rurales. Antes de la Primera Guerra Mundial, los artesanos c9nstituían el volumen principal de la llamada «clase trabajadora» en Colombia. Su organización se limitaba asocie- dades de ayuda mutua, constituidas generalmente bajo los auspicios paternales de la Iglesia católica. El…
p. 210
36Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 525, 5292 citas
[40]reclamantes de tierras era su “inscripción en las listas municipales de impuestos” (Legrand, 1988, páginas 97-99). La ocupación de tierras incultas generalmente daba lugar a acciones de desalojo por parte de la guardia departamental, a las cuales los campesinos oponían resistencia, a veces pacífica y a veces violenta.…
p. 525
[61]declive del régimen laboral de las haciendas basado en el arrendamiento de servicios. Recuérdese asimismo el reconocimiento de los derechos de or- ganización y de huelga (Ley 83 de 1931) durante el gobierno de Olaya Herrena, y el consiguiente aumento de los sindicatos rurales y ligas campesinas que fueron reconocidos…
p. 529
37Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 1771 cita
[41]en los años cuarenta. 4.3. Los conflictos sobre tierras Según Tovar, en el siglo XIX el proceso de organización y movilización de los campesinos adquirió la forma del bandidismo, especialmente por su parti cipación en las guerras civiles, movidos por la lealtad local hacia los caciques y caudillos que los enrolaron en…
p. 177
38Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 2351 cita
[42]infeliz como al poderoso, cuando cualquiera de ellas tenga razón y justificación como ellas, en fin, no tienen consideración a las personas sino a los derechos de ellas, es que hoi elevo, por mi i en nombre de mis compañeros, mis quejas ante el impasible y recto jusgado… 172. A lo largo del siglo, el Congreso Nacional…
p. 235
39Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 471 cita
[43]se valieron de mecanismos como el uso de la fuerza policial al servicio de hacendados, en razón del carácter local que esta fuerza mantuvo hasta su nacionalización, en 1960 70. Contrario a lo definido por la Corte, El gobernador de Cundinamarca, por ejemplo, ordenó a las autoridades de Sumapaz que actuaran bajo el…
p. 47
40Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 321 cita
[45]a sus luchas. Desde finales del siglo xix, los indígenas de la región amazónica eran objeto de una terrible explotación por parte de los grandes comerciantes de caucho; en diferentes zonas del país, otras comuni- dades veían peligrar sus resguardos. En los años veinte, la resistencia indígena se hizo más fuerte, en…
p. 32
41Estado crítico de la propiedad colectivaDelgado Castaño, P. · 2018 · p. 52 citas
[46]provincias sureñas de Popayán y Pasto, de alta concentración poblacional indígena, donde el aislamiento brindado por las formidables barreras cordilleranas, elevados cañones y caudalosos ríos, permitió que los resguardos tuvieran una tregua. Los principales pueblos indígenas del alto Cauca estrecharon lazos de unión…
p. 5
[47]provincias sureñas de Popayán y Pasto, de alta concentración poblacional indígena, donde el aislamiento brindado por las formidables barreras cordilleranas, elevados cañones y caudalosos ríos, permitió que los resguardos tuvieran una tregua. Los principales pueblos indígenas del alto Cauca estrecharon lazos de unión…
p. 5
42A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · p. 112 citas
[48]Una de las preguntas más inquietantes es por qué el sur del Tolima y el norte del Cauca fueron la cuna de las Farc y por qué son regiones que aún están envueltas en el conflicto. La respuesta está vinculada a dos grandes litigios históricos vigentes en esos territorios: la lucha por la tierra de los indígenas — paeces…
p. 11
[49]Una de las preguntas más inquietantes es por qué el sur del Tolima y el norte del Cauca fueron la cuna de las Farc y por qué son regiones que aún están envueltas en el conflicto. La respuesta está vinculada a dos grandes litigios históricos vigentes en esos territorios: la lucha por la tierra de los indígenas — paeces…
p. 11
43El indio en la lucha por la tierra: historia de los resguardos del macizo central colombianoJuan Friede · 2017 · p. 3031 cita
[50]Varios años duró la resistencia de los indígenas y los campesinos, hasta cuando en 1964, ya bajo el gobierno del Frente Nacional, desapareció el último reducto de la resistencia organizada, la República Independiente de Riochiquito, después de un intenso bombardeo por las fuerzas armadas nacionales. Lograda la…
p. 303
44En defensa de mi raza y otros textosManuel Quintín Lame Chantre · 2017 · p. 251 cita
[51]encarcelara como a un ladrón facineroso porque reunía a los míos en los departamentos Nariño, Cauca, capital Po- payán; Huila, capital Neiva; Tolima, capital Ibagué, y el doctor Guillermo Valencia en su carácter de representante en la Cámara Baja, pidió se me desterrara de Colombia; pero el señor presidente de la…
p. 25
45Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 8741 cita
[52]ajena. Las comunidades son para nosotros la máxima autoridad y a su servicio ponemos todas nuestras capacidades y esfuerzos. Participamos también de las luchas de los demás explotados y oprimidos por derrotar la esclavitud capitalista y construir una patria más justa para todos. Las organizaciones populares, los…
p. 874
46Una Colombia que nos quedaLinsu Fonseca · 2007 · p. 731 cita
[54]exactamente a un congreso sindical sino a un encuentro abierto y revolucionario de organizaciones”.2 Agrega que el Partido se alimentaba del gran espíritu de lucha obrera que floreció en esa segunda década del siglo XX. Una época mar cada por un incipiente proceso de industrialización en el país, la confor mación de…
p. 73
47Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 2641 cita
[55]de que los socialistas hubieran podido concebir y difundir un progra- ma explícito que identificaba doctri- nariamente a su colectividad. Ésa no era precisamente hasta entonces la tradición de los partidos en Colombia. Esa circunstancia le confiere al PS un rasgo de agrupación política moderna. Los socialistas se…
p. 264
48Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 501 cita
[56]Estos nicleos compuestos por obre- ros, artesanose intelectuales se lanzan a la tarea de organizar el naciente movimiento laboral a través de congresos obreros. En el segundo de estos con- gresos, en julio de 1925, surgié la Confederacién Obrera Nacional, con un marcado tinte anarcosin- dicalista. Un afio més tarde,…
p. 50
49El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 1501 cita
[57]tico, era m á s que una mera representaci ó n de intereses sindicales. “ Los primeros partidos obreros sindicalistas hab í an desaparecido completamente al prome diar el a ñ o de 1925. Pero las masas estaban en acci ó n. En estas condiciones, la CON nac í a como central del movimiento obrero y tambi é n como bandera…
p. 150
50El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 392 citas
[58]en octubre de 1928, y que marcó la pauta en la concretización de un marco teórico altamente represivo. Colombia se adelantaba al Ministerio de la Defensa estadounidense —el Pentágono— en la formulación de doctrinas para combatir a lo que muchos años después se cono- cería como “enemigo interno”. Su eje central era…
p. 39
[59]en octubre de 1928, y que marcó la pauta en la concretización de un marco teórico altamente represivo. Colombia se adelantaba al Ministerio de la Defensa estadounidense —el Pentágono— en la formulación de doctrinas para combatir a lo que muchos años después se cono- cería como “enemigo interno”. Su eje central era…
p. 39
51Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1871 cita
[60]de las rebeliones in d í genas en el sur del Tolima y el Cauca, revivieron despu é s de 1920, apoyadas por ligas agrarias o campesinas, por un ef í mero Partido Agrario, por disidencias liberales y por el Partido Socialista Revolu cionario, y estuvieron concentradas en sitios como el Tequendama y Sumapaz. All í…
p. 187
52Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 691 cita
[62](aunque con un solo aparato) y se entregaron cinco proyectos de ley sobre aspectos varios, incluido uno para hacer más efectivo el servicio militar obligatorio. Ciénaga y Líbano Los dos hechos históricos que sintetizan la fuerte y constante movilización obrera, popular y campesina y la respuesta militar del Estado en…
p. 69
53Historia doble de la Costa. Tomo 4: Retorno a la tierraOrlando Fals Borda · 2002 · p. 225, 2372 citas
[64]los títulos concedidos al pueblo por de la Torre contra unos usurpa- dores de apellido Martínez que querían hacer una hacienda ganadera en Pajonal, y ganó el intento hacia 1902 con el recono- cimiento del gobernador de Bolívar, Joaquín F. Vélez. La negra Felicita Campos encabezó la resistencia contra el terrateniente…
p. 237
[65]iglesia. La policía empezó a quemar los ranchos y a tomar presos. La niña María fue declarada Arrocera en Tinajones. 1927, los grupos campesinos y obreros quedaron a cargo de Juana Julia Guzmán. 6 Contemporáneamente, aunque sin articulación directa con los esfuerzos organizativos de Adamo, se establecieron ligas…
p. 225
54Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 5581 cita
[66]principal marco de desarrollo de las organizaciones sindicales agrarias ha sido la agricultura exportadora. Las primeras organizaciones surgieron en las haciendas cafetaleras, en particular a partir de la segunda década del siglo xx; 5 Entrevistas a trabajadores de la industria de la caña de azúcar, afiliados a los…
p. 558
55Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 3151 cita
[67]liberales después de 1930 para que se haga un esfuerzo por re- visar las titulaciones de los años an- teriores. La gravedad de estos conflic- tos puede ser atestiguada en el caso del Sumapaz. Ya en su Memoria de Industrias de 1933, Francisco José Chaux muestra los conflictos entre los herederos de títulos coloniales y…
p. 315
56Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 3441 cita
[69]oferta cargada en la cabeza: frutas para dulce, legumbres, frutas frescas, gallinas y aves de monte. Las cajoneras y pandequeseras venden parva y algunas pan de azúcar, que parten con un serrucho. La modernización del trabajo, es decir, la generalización del salario como forma de pago en detrimento del trabajo…
p. 344
57Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 991 cita
[70]la necesidad de ocuparse de la clase obrera, puesto que aún era embrionaria. Por otra parte, la difusión de la encíclica coincidió con el establecimiento de la Regeneración y el reinado de la intransigencia católica, lo cual hizo que la polémica política ocupara las fuerzas de los católicos, dejando a un lado la…
p. 99