Las marchas cocaleras y la frontera agraria (1996–2000)
Entre 1996 y 2000, la expansión de los cultivos de coca en la Amazonia colombiana desencadenó las protestas agrarias más amplias de la historia del país, enfrentó al campesinado cocalero con el Estado y sus fumigaciones de glifosato, y preparó el terreno discursivo y territorial del Plan Colombia, convirtiendo la demanda de sustitución voluntaria en pretexto para la militarización.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- 1996–2000
- Dónde
- Putumayo, Caquetá, Guaviare, Sur de Bolívar, Catatumbo, Meta, Nariño, Tolima, San Vicente del Caguán, Florencia, Washington, Puerto Asís
- Protagonistas
- Ernesto Samper, Andrés Pastrana, Manuel Marulanda, Raúl Reyes, Bill Clinton, FARC-EP, Movimiento Cívico del Putumayo, Autodefensas Unidas de Colombia, Ecopetrol
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- Ausencia histórica del Estado en las zonas de frontera agraria amazónica: sin crédito, infraestructura ni mercados para productos agropecuarios tradicionales, el campesinado colonizador adoptó la coca como única fuente de liquidez inmediata y garantizada.
- Desplome de los cultivos de maíz y arroz en el sur del Caquetá durante los años setenta y ochenta, que dejó sin base económica viable a miles de familias campesinas y aceleró la sustitución hacia la coca.
- Expansión de las aspersiones aéreas con glifosato desde 1984, impulsadas por presión del gobierno estadounidense, que destruían cultivos de pancoger junto a la coca y deterioraban las condiciones de vida de las comunidades rurales.
- Decreto 0871 del 13 de mayo de 1996, que declaró zona especial de orden público a Guaviare, Vaupés, Meta, Vichada y Caquetá, recrudeciendo protestas campesinas ya en curso.
- Descertificación de Colombia por Estados Unidos en marzo de 1996 y presión de Washington para que el gobierno Samper respondiera con medidas de fuerza en la guerra antidrogas, en el contexto del escándalo del Proceso 8000.
- Presencia y control territorial previo de las FARC en Putumayo, Caquetá y Guaviare, que les permitió regular la economía cocalera, cobrar impuestos a narcotraficantes y movilizar comunidades campesinas en función de sus propios objetivos políticos y militares.
Consecuencias
- El área cultivada de coca en Colombia creció de unas 40.000 hectáreas en 1990 a entre 136.000 y 163.000 en el año 2000, con Putumayo concentrando el 40,4% del total nacional, consolidando la frontera amazónica como epicentro del narcotráfico.
- El gobierno firmó acuerdos de sustitución voluntaria con los cocaleros entre 1996 y 1997, pero los incumplió en más del 60% de lo pactado en Caquetá; las fumigaciones continuaron y las obras de infraestructura no se ejecutaron, destruyendo la credibilidad estatal ante las comunidades.
- Las marchas no generaron organizaciones autónomas de cultivadores: el papel protagónico y en momentos autoritario de las FARC impidió la consolidación de una vocería campesina independiente, debilitando la capacidad de exigir el cumplimiento de los acuerdos.
- A partir de 1997 fueron asesinados varios líderes cocaleros; la incursión paramilitar en Putumayo y el sur de Bolívar desde ese mismo año desplazó forzadamente a miles de familias y disputó a las FARC el control territorial y del negocio cocalero.
- La estigmatización del campesino cocalero como base social de la guerrilla se consolidó como marco político oficial, permitiendo tratar la protesta agraria como problema de orden público y la fumigación como estrategia contrainsurgente.
- El fracaso de la sustitución voluntaria y la militarización progresiva del territorio prepararon el terreno discursivo y territorial del Plan Colombia, la mayor operación de asistencia militar estadounidense en el hemisferio occidental desde la Guerra Fría.
La clave interpretativa
Por qué importa
Las marchas cocaleras de 1996 representan el momento en que Colombia eligió —o fue empujada a elegir— la militarización sobre la negociación como respuesta a la economía campesina de la coca, una decisión que selló el destino de cientos de miles de familias rurales durante las dos décadas siguientes. El episodio revela cómo la confluencia de presión estadounidense, debilidad institucional y control guerrillero del territorio convirtió una demanda agraria legítima en combustible para la escalada del conflicto armado. Entender ese nudo es indispensable para comprender por qué el problema de los cultivos ilícitos en Colombia resistió décadas de fumigaciones, erradicación forzada y operaciones militares sin resolverse.
Desarrollo histórico
La historia completa
Las marchas cocaleras y la frontera agraria (1996-2000)
Entre julio de 1996 y septiembre de 1999, la economía cocalera dejó de ser un problema policial para convertirse en el eje que reorganizó la relación entre el Estado colombiano, el campesinado de frontera y las FARC. En apenas tres años, las marchas de decenas de miles de raspachines contra las fumigaciones con glifosato desembocaron en el diseño del Plan Colombia, la mayor operación de asistencia militar estadounidense en el hemisferio occidental desde la guerra fría. En ese arco corto se cifra buena parte de la tragedia posterior: el momento en que la demanda campesina de sustitución voluntaria fue reemplazada por la militarización, en que el cultivador de coca quedó fundido con el guerrillero en el discurso oficial, y en que las FARC —a las que la coca ya financiaba desde los ochenta— capitalizaron el vacío de interlocución que dejó un Estado incapaz de cumplir lo pactado. La frontera amazónica se volvió el laboratorio donde se ensayaron, casi al mismo tiempo, la protesta cocalera más amplia de la historia colombiana y la contrainsurgencia disfrazada de política antidrogas.
La frontera que la coca terminó de poblar
El mundo del que brotan las marchas de 1996 no empezó con la coca. Entre 1950 y 1960, campesinos sin tierra provenientes de Nariño, Tolima y Boyacá bajaron del piedemonte hacia Putumayo y Caquetá en una de las oleadas migratorias más grandes del siglo colombiano. Buscaban lo que en sus regiones de origen ya no existía: tierra propia. Encontraron selva, ríos y muy poco Estado. El colono pionero desmontaba la manigua, hacía mejoras —una casa, un potrero, un cultivo de pancoger— y al cabo de unos años veía cómo un ganadero o un latifundista absorbía su tenencia. La concentración de la que había huido en el interior andino se reproducía en la Amazonia con otra escala y otros nombres.
Antes de la coca, otras economías extractivas movieron la región. La Texas Petroleum Company llegó a Orito en 1963 y concentró su explotación en el Valle del Guamuez y San Miguel; en 1979, cuando los campos revirtieron a Ecopetrol, el patrón migratorio ya estaba montado. Putumayo también fue, desde los setenta, corredor de tránsito de cocaína peruana: los nacientes carteles de Medellín y Cali instalaron allí laboratorios que procesaban hoja importada del Perú, en un ensayo que precedió por más de una década al cultivo local masivo.
La coca campesina llegó a llenar un vacío económico brutal. En Caquetá, el maíz y el arroz que habían sido la base productiva del sur durante los sesenta y setenta se desplomaron ante los altos costos de transporte, la ausencia de crédito y la falta de mercado. Sin infraestructura, sin apoyo técnico, sin caminos que sacaran una cosecha antes de que se pudriera, la coca funcionó como caja menor: proveía liquidez inmediata y garantizada en cualquier momento del año, sorteaba las fluctuaciones y permitía comprar sal, herramientas o medicamentos cuando el conflicto o el clima cerraban cualquier otra puerta. Hasta 1990, el campesinado no usaba agroquímicos; los aplicó de forma masiva cuando la plaga apareció y el monocultivo se consolidó.
El resultado fue vertiginoso. Entre 1990 y 2000, el área cultivada en Colombia pasó de unas 40.000 hectáreas a entre 136.000 y 163.000: un crecimiento de tres y hasta cuatro veces en una década. Al terminar el siglo, Putumayo concentraba él solo el 40,4% de la coca nacional. La frontera agraria se había convertido en la frontera cocalera, y allí las FARC —presentes en Guaviare, Caquetá y Putumayo antes de que llegara la mata— ya llevaban años tejiendo autoridad.
Las FARC como Estado paralelo de la coca
La relación entre las FARC y la economía cocalera no se explica por un cálculo único. Fue un sistema de regulaciones acumuladas que la Séptima Conferencia de 1982 —cuando la guerrilla adoptó su modelo militarista— encontró oportuno financiar por esa vía. Las FARC cobraban un impuesto de guerra o impuesto revolucionario a los narcotraficantes con plantíos en sus zonas de influencia. Los trataban como capitalistas sujetos a tributación y les exigían, en paralelo, que trataran correctamente a los campesinos. A los cultivadores les imponían una regla que servía por igual a la subsistencia comunitaria y al abastecimiento de la tropa: no abandonar del todo los cultivos de pancoger —yuca, plátano, maíz— junto a la coca. Un líder social lo resumía así: la guerrilla obligaba a mantener comida sembrada, porque también los combatientes comían.
Su papel iba más allá del impuesto. En Putumayo, Caquetá y Guaviare, las FARC regulaban las transacciones, mediaban en los precios de la hoja y la pasta base frente a los compradores del narcotráfico, y protegían al productor campesino de los peores abusos del chichipato —el intermediario menor que compra pasta a la puerta de la finca—. Ese papel regulador generó una legitimidad territorial funcional: donde el Estado no llegaba con crédito, camino ni juez, la guerrilla imponía un orden que, aunque coercitivo, era predecible.
El precio de ese orden también era alto. Hubo castigos y trabajos forzados impuestos por las FARC a pobladores vinculados a los cultivos. La intermediación en la venta de pasta base podía exponer a campesinos ante la fuerza pública sin que buscaran nunca un vínculo directo con la guerrilla. La regulación cocalera producía solidaridades —turnos colectivos de raspa entre familias vecinas, intercambio de pasta por alimentos cuando escaseaba el dinero, silencio ante las autoridades— pero también atrapaba al cultivador en una red de la que salir era costoso.
Contra la narrativa que en los noventa se impuso desde Washington, ni la CIA ni la DEA aceptaban entonces que las guerrillas colombianas fueran los grandes narcotraficantes hacia el mercado estadounidense. Un informe secreto de la CIA de 1992 reconoció que las FARC se involucraban crecientemente mediante el cobro de impuestos y, en algunos casos, la protección de infraestructura de tráfico. La distinción importaba: las FARC eran un poder territorial que gravaba y disciplinaba la economía cocalera, no un cartel exportador. Esa precisión analítica no sobreviviría a las presiones políticas que se venían.
1996: el año en que todo se torció
El año 1996 encontró a Ernesto Samper Pizano acorralado por el Proceso 8000 y por los narcocasetes que probaban la entrada de dineros del Cartel de Cali a su campaña. En marzo, Estados Unidos descertificó a Colombia por no cooperar suficientemente en la guerra contra las drogas. Meses antes, el director saliente de la DEA, Joe Toft, había calificado al país de narcodemocracia. La funcionaria de la embajada Denise Malczewsky se lo dijo a Samper con crudeza: Washington quería mantener la presión del escándalo como arma para obtener resultados en la guerra antidrogas. El gobierno colombiano, buscando aire, respondió con lo que tenía: mano dura y decretos.
El 13 de mayo de 1996, Samper expidió el decreto 0871, que estableció como zona especial de orden público a Guaviare, Vaupés, Meta, Vichada y Caquetá. La medida no fue el origen de la protesta cocalera, pero sí el fósforo. Ya desde el 18 de noviembre de 1994, cerca de cinco mil cultivadores del Movimiento Cívico del Putumayo se habían concentrado en Puerto Asís contra las fumigaciones con glifosato, que desde 1984 se ensayaban en la Sierra Nevada y para 1995 sobrevolaban ya el sureste colombiano. Los aviones que asperjaban hoja de coca también quemaban plátano, contaminaban aguas de las que dependían caseríos enteros y dejaban rastros de enfermedades y malformaciones cuya causalidad epidemiológica nadie estaba dispuesto a estudiar en serio.
Entre julio y agosto de 1996, la protesta desbordó. Miles de cocaleros de Caquetá, Putumayo y Guaviare bloquearon carreteras, ocuparon cabeceras municipales y marcharon durante semanas. Solo en Caquetá participó alrededor del 25% de la población total del departamento: una cifra que da la medida del peso económico y social que la coca tenía en la vida regional. Fueron una de las protestas agrarias más amplias de la historia colombiana.
El pliego era claro y modesto. Los cocaleros del Putumayo exigían suspensión inmediata de las fumigaciones con glifosato, un plazo de diez años para eliminar los cultivos ilícitos mediante sustitución voluntaria, y obras de desarrollo regional: vías, escuelas, puestos de salud, crédito agropecuario. No pedían legalizar la coca; pedían tiempo y alternativas. En esa modestia estaba la fuerza política del pliego: proponía una salida sin cargar todos los costos sobre el eslabón más débil.
La respuesta estatal fue militarizada. En Florencia y otras ciudades hubo choques con la fuerza pública, disturbios, heridos. El discurso oficial osciló entre reconocer que había campesinos legítimos entre los manifestantes y sostener —como haría después el propio Samper— que el paro se debía en realidad a las restricciones sobre precursores químicos. Es decir: defensa de una economía ilegal, no rechazo a las fumigaciones. La lectura campesina fue exactamente inversa: las aspersiones eran la causa central, y el glifosato quemaba pancoger antes que coca.
Entre finales de 1996 y 1997, tras semanas de bloqueos y muertos, el gobierno firmó acuerdos con representantes de los paros. Los compromisos incluían sustitución voluntaria, apoyo a alternativas productivas y obras de infraestructura. Sobre el papel, era una victoria campesina. En la práctica, fue una trampa. Las fumigaciones no se suspendieron. Las obras quedaron reducidas a asignaciones presupuestales preexistentes, sin recursos frescos. En Caquetá se incumplió más del 60% de lo pactado. La mesa de seguimiento se fue vaciando hasta quedar, en algunos escenarios, reducida a una sola persona.
Cuando la protesta perdió a sus dueños
Las marchas de 1996 tuvieron un problema estructural que sus organizadores no lograron —o no pudieron— resolver: las FARC. La guerrilla influyó de forma determinante en el paro, aportando recursos logísticos, capacidad de convocatoria y presión sobre las comunidades. Líderes campesinos reconocieron después que las FARC buscaban demostrarle al Estado su capacidad de movilización en el sur del país, y varios vincularon las marchas con el horizonte que ya se dibujaba: unas negociaciones de paz que necesitaban fuerza en el terreno.
Esa influencia tuvo un efecto duradero: impidió que naciera una organización autónoma de cultivadores de hoja de coca. Las juntas de acción comunal, base social de las movilizaciones, conservaron cierta autonomía y formularon las demandas concretas del pliego. Pero el peso protagónico —y en momentos autoritario— de la guerrilla ahogó cualquier posibilidad de que emergiera una vocería campesina independiente con capacidad de negociar en nombre propio. Cuando los acuerdos se firmaron y empezaron a incumplirse, no había un movimiento cocalero robusto para exigir su cumplimiento. Había juntas comunales, líderes locales dispersos y una guerrilla que interpretaba el fracaso del pacto como confirmación de su propia lectura política.
El desenlace fue peor aún. A partir de 1997 empezaron a asesinar líderes cocaleros. Ese mismo año, las Autodefensas Unidas de Colombia se constituyeron formalmente como organización nacional bajo el liderazgo de los hermanos Castaño, tras un proceso de unificación de grupos regionales que las ACCU venían promoviendo desde 1996. En el Guaviare formaron el Frente Héroes del Guaviare, precisamente cuando los líderes de las marchas empezaban a caer y el incumplimiento estatal minaba la credibilidad del pacto. En Putumayo incursionaron desde 1997 en zonas que concentraban parte importante de los cultivos. La combinación era demoledora: los líderes visibles morían, el Estado no cumplía, y los paramilitares llegaban a disputarles a las FARC el control del negocio y de la población.
En el bajo Putumayo, el desplazamiento forzado por la incursión paramilitar creció más de cien veces respecto al periodo previo. En el sur de Bolívar, los cultivos ascendieron sostenidamente entre 1998 y 2000, cuando alcanzaron su máximo histórico de 5.960 hectáreas, en un calendario que coincide con exactitud con la conquista territorial paramilitar de la región. Allí, Carlos Castaño delegó la entrada en Macaco, que ya tenía una organización criminal en el Bajo Cauca antioqueño y contactos con Cuco Vanoy y Julián Bolívar. Los paramilitares cobraban gramaje a cultivadores y compradores, controlaban plantaciones y autorizaban laboratorios más sofisticados que los de las FARC. La coca del sur de Bolívar no reprodujo el patrón guerrillero: se organizó bajo mando paramilitar desde el arranque.
El crecimiento paramilitar se aceleraba, además, durante los procesos de paz, empujado por tres motores simultáneos: el desacuerdo de élites regionales, los narcotraficantes convertidos en terratenientes que financiaban ejércitos privados, y sectores de las fuerzas armadas que rechazaban las negociaciones. El gobierno Pastrana, que llegaría al poder en 1998, encontraría en esa coincidencia un dilema que nunca terminó de resolver.
El discurso que fabricó al enemigo único
La estigmatización del campesino cocalero como base social de la guerrilla no fue un accidente retórico. Fue el marco político que hizo posible tratar la protesta como orden público y la fumigación como estrategia militar. Al considerar al cultivador simultáneamente responsable del narcotráfico y sostén de la insurgencia, la criminalización mantuvo la violencia sobre los eslabones más débiles y diluyó la responsabilidad de actores políticos e institucionales que se beneficiaban del negocio.
La lógica se leía en dos direcciones. Hacia adentro, permitía tratar a los cocaleros que marchaban en Puerto Asís o Florencia como sospechosos armados; hacia afuera, permitía vender la política antidrogas como contrainsurgencia y viceversa, según el interlocutor. Las políticas concentraron su violencia en el raspachín y el cultivador, mientras algunos sectores militares pactaban con narcotraficantes y los grandes jefes conservaban una capacidad de adaptación —trasladar operaciones, mover laboratorios, financiar nuevos actores armados— que las fumigaciones jamás desmontaron.
Bajo el gobierno Pastrana, cuando las fumigaciones se intensificaron con recursos del Plan Colombia, los grandes narcotraficantes respondieron trasladando operaciones a Nariño. La estrategia empujaba el cultivo de un departamento a otro, pero no desarticulaba las estructuras del narcotráfico. Empobrecía al campesino, desplazaba familias, quemaba pancoger, y dejaba intactos los eslabones lucrativos: procesamiento, exportación, lavado de dinero.
De un Plan Marshall al Comando Sur
El 8 de junio de 1998, en pleno tramo final de la campaña presidencial, Andrés Pastrana Arango presentó el Plan Colombia como parte de su Plan de Desarrollo. En esa versión original, el plan era una propuesta de inversión social masiva —un Plan Marshall para Colombia, decía la retórica— pensado como respaldo económico al proceso de paz que Pastrana pretendía abrir con las FARC. La sustitución de cultivos aparecía enmarcada en un esquema de desarrollo alternativo, con obras de infraestructura y apoyo a comunidades cocaleras.
Entre el otoño de 1998 y el otoño de 1999, esa propuesta se rehizo. En consultas sucesivas con Washington —donde el gobierno de Bill Clinton exigía condiciones específicas— y en paralelo al deterioro creciente del proceso de paz en el Caguán, la versión social del Plan fue descartada. En septiembre de 1999 se presentó públicamente una versión con el mismo nombre pero orientación distinta: ataques militares a regiones cocaleras y fortalecimiento acelerado de las Fuerzas Armadas colombianas. La retórica antidrogas quedó como envoltorio para encubrir el apoyo contrainsurgente ante los sectores del Congreso estadounidense y las organizaciones de derechos humanos que se oponían a colaborar con un ejército con historial de violaciones documentadas.
La pieza central era la fumigación masiva. Putumayo y Caquetá —departamentos bajo control de las FARC que concentraban cerca de la mitad de la coca del país— fueron elegidos como escenario piloto de la primera fase. La lógica militar la coordinaba el Comando Sur de Estados Unidos desde Florida, que estableció un grupo militar dedicado a formar, asesorar y fortalecer al ejército colombiano.
Entre 1999 y 2002, la ayuda estadounidense totalizó unos 2.000 millones de dólares, el 80% en asistencia militar. Con ese flujo llegaron 18 helicópteros Blackhawk y 42 Huey, entrenamiento para tres batallones élite y una arquitectura de bases —Larandia en Caquetá, la base de Putumayo con los batallones de la Brigada XXVII, Tolemaida en Cundinamarca, Apiay en Meta— que reorganizó la geografía operativa del ejército. Las cifras totales del Plan varían: algunas estimaciones hablan de 7.500 millones de dólares en seis años, otras las elevan a 10.000 millones cuando se incluyen periodos posteriores. La aritmética exacta importa menos que el orden de magnitud: fue el mayor esfuerzo militar externo recibido por Colombia en su historia.
La operación fue una intervención por invitación. Estados Unidos pasó a ser actor directo del conflicto armado colombiano desde diciembre de 1998, cuando Clinton prometió mayor ayuda militar. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, la distinción entre lucha antinarcóticos y contrainsurgencia se diluyó aún más: las FARC y el ELN fueron designadas organizaciones terroristas, y el uso de la ayuda militar se amplió para cubrir explícitamente ambos frentes.
El Caguán como espejo
Mientras el Plan Colombia se rehacía en Washington, Pastrana avanzaba en el Caguán. En noviembre de 1998 concedió a las FARC una zona de distensión de más de 42.000 kilómetros cuadrados que abarcaba San Vicente del Caguán, La Macarena, Mesetas, La Uribe y Vistahermosa. Las negociaciones se abrieron formalmente en enero de 1999 y se prolongaron, sin resultados sustantivos, hasta febrero de 2002, cuando el presidente declaró el fin del proceso a pocos meses de terminar su mandato.
La zona de despeje funcionó como espejo de lo que la coca había construido durante veinte años. Las FARC la usaron como refugio, como área de acumulación militar y económica, y como laboratorio de nuevas formas de poder local, más o menos compatibles con la existencia de autoridades civiles. En febrero de 2002 —ya al borde del colapso— expidieron la Ley 002, que estableció un impuesto obligatorio a todos los patrimonios altos en sus áreas de influencia: la codificación explícita de lo que llevaban años practicando en la economía cocalera, ahora presentada como tributo estatal-guerrillero.
La agenda de negociación fue criticada por su amplitud imposible: doce puntos temáticos que incluían el modelo económico y las relaciones internacionales, y que la hacían innegociable en un tiempo razonable. Mientras tanto, ambas partes se fortalecían militarmente en paralelo. La opinión pública que había apoyado la apertura fue erosionándose. Los secuestros, la Ley 002, el uso evidente de la zona como retaguardia estratégica: cada gesto restaba capital político al proceso.
El Caguán suele contarse como el engaño de las FARC a un gobierno ingenuo, o como la entrega de soberanía de Pastrana. La lectura más incómoda es otra: las FARC llegaron a la mesa exhibiendo el capital territorial que las marchas de 1996 y el incumplimiento estatal les habían transferido, y el gobierno negociaba con una guerrilla cuya legitimidad regional no dependía tanto de sus armas como de haberse convertido en el único interlocutor efectivo para los cocaleros del sur. La reingeniería paralela del Plan Colombia —militarización creciente mientras se hablaba de paz— confirmaba que ninguna de las partes creía del todo en la negociación. El Caguán fue, entre otras cosas, la escenificación pública de un pulso que ya se estaba resolviendo por otros medios.
Lo que quedó, lo que sigue
Las marchas cocaleras de 1996 fueron el momento en que la economía ilícita se articuló como lenguaje político en la frontera agraria. Los pliegos que firmaron los campesinos no pedían impunidad ni legalización; pedían tiempo, alternativas y un Estado que sustituyera fumigar comida con presencia productiva. La respuesta fue el decreto 871, la militarización, la firma de acuerdos que se incumplieron en más del 60% en Caquetá, y el asesinato sistemático de los líderes que habían negociado.
En ese vacío organizativo entraron dos actores. Las FARC, que ya regulaban la economía cocalera desde antes, capitalizaron el fracaso del pacto y convirtieron el sur en su base estratégica; el Caguán fue apenas la coronación visible de ese proceso. Los paramilitares, refundados como AUC en abril de 1997, entraron a disputarles el negocio y el territorio, con el resultado documentado de desplazamientos masivos en Putumayo y el crecimiento de la coca en el sur de Bolívar bajo su tutela. El campesino cocalero quedó atrapado en un triángulo del que no había salida individual: fumigado por el Estado, disciplinado por la guerrilla, exterminado por los paramilitares cuando llegaban a su vereda.
El Plan Colombia consolidó ese cuadro en lugar de resolverlo. Diseñado como contrainsurgencia bajo retórica antidrogas, priorizó el eslabón más débil de la cadena y dejó intactos los eslabones lucrativos. Empujó el cultivo de Putumayo a Nariño, del Caguán al Catatumbo, sin desarticular las estructuras exportadoras. Fusionó al cultivador con el guerrillero en el discurso oficial —una fusión que el gobierno de Álvaro Uribe llevaría al extremo con la retórica del narcoterrorismo— y volvió imposible, durante casi dos décadas, distinguir política agraria de política militar en la frontera amazónica.
El dato incómodo del arco 1996-2000 no es si el Estado colombiano debía combatir el narcotráfico. Es por qué, teniendo enfrente una demanda campesina razonable —sustitución gradual, cese de fumigaciones, inversión productiva—, eligió sistemáticamente la respuesta que fortalecía a los actores armados que decía combatir. La descertificación de 1996, las condicionalidades del Plan Colombia y el peso del Comando Sur redujeron los grados de libertad del Estado colombiano. La debilidad del gobierno Samper por el Proceso 8000, la urgencia de recursos militares del gobierno Pastrana y la ausencia crónica de una política agraria digna de ese nombre acabaron de cerrar el margen en Bogotá. En la propia frontera, una colonización sin Estado dejó a millones de campesinos ante la única opción rentable disponible, bajo la autoridad de unas FARC empeñadas en que esa opción se ejerciera en sus términos.
Cuando los acuerdos de La Habana de 2016 volvieron sobre la sustitución voluntaria de cultivos como columna del punto cuatro, lo hacían sobre un terreno que las marchas de 1996 habían dibujado veinte años antes. El pliego era, en lo esencial, el mismo. Y las tensiones que hicieron fracasar aquel primer intento —incumplimiento estatal, asesinato de líderes, paramilitares reciclados disputando el control territorial— reaparecieron con obstinación. Esa continuidad es la medida del daño: la frontera cocalera sigue esperando el Estado que no llegó, y sigue pagando con muertos el aplazamiento.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · p. 2201 cita
[1]insumos, por parte de los narcotraficantes. Todo se enmarca en un cuadro de desempleo y pobreza créni- ca de la poblacién campesina, consecuencia de la falta de infraestructura, medios de transporte, crédito, apoyo tecnolégico y facilidades de comercializacién y merca- deo para los productos agropecuarios…p. 220
02Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 126, 1302 citas
[2]previas a la implementación en 1999 del sistema de Monitoreo de Cultivos de Coca coordinado por UNODC, su fuente son estudios realizados por Estados Unidos. 262 Uribe, «Evolución de los cultivos de coca en Colombia: 1986-2017». Razón Pública. tercer ciclo de afectaciones (1991-2020) 127 Miles de hectáreas sembradas…p. 126
[22]incumplieron: no se suspendieron las fumigaciones y las obras de infraestructura quedaron limitadas a las asignaciones presupuestales que las entidades estatales ya tenían para el año en curso y los años siguientes 273. La Comisión ha podido establecer que sí hubo una influencia de las FARC-EP en el desarrollo del…p. 130
03Petróleo, coca, despojo territorial y organización social en PutumayoEdinso Culma Vargas, Juliana Guerra Rudas, Rocío Londoño Botero · 2015 · p. 1871 cita
[3]1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 Putumayo 2.200 2.400 4.000 5.000 6.600 7.000 19.000 30.100 58.297 66.022 Total nacional 37.500 41.206 49.787 46.400 53.200 69.200 79.100 101.800 160.119 163.289 Compara- tivo (%) 5,87 5,82 8,03 10,78 12,41 10,12 24,02 29,57 36,41 40,43 Fuente: Vargas, 2004, página 267, con base en…p. 187
04Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 171, 1782 citas
[4]5,15% Tolima: 4,9% Cundinamarca: 5,15% Otros: 4,9% Otros: 4,12% Caquetá: 2,4% Cauca: 3,78% Cundinamarca: 2,4% Caldas: 3,09% Meta 1,6% Quindío: 2,41% Huila 0,8% Boyacá: 2,41% Período de vinculación Período Putumayo Caquetá 1930 - 1946 0,80% 2,90% 1947 - 1967 23,20% 34,60% 1968 - 1977 19,20% 34,60% 1978 - 1986 37,60%…p. 178
[6]su marginalidad. Para permitir y justificar la violencia se acuerdan derechos y reglas fuera de las leyes estatales. Hoy, los habitantes del Putumayo se remiten a este periodo histórico para explicar el por qué de la “barbarie” que según sus dirigentes, caracteriza la violencia en el departamen- to (Plan de Desarrollo…p. 171
05Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 611 cita
[5]la renta que cobraban por concepto de protec- ción a las multinacionales e impedir su influencia política entre el cam- pesinado. Entre 1989 y 1994, 1.115 personas fueron asesinadas por motivos políticos (los índices más altos de la región). La mayoría de las víctimas eran colonos, pequeños campesinos e indígenas,…p. 61
06Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 1631 cita
[7]el deporte, los medios de comunicación, la banca, miembros del Ejército y miles de campesinos y de comerciantes. La corrupción del narcotráfico llegó a tal nivel que, incluso, un presidente de la República (Ernesto Samper) fue acusado de recibir enormes cantidades de dinero del cartel de Cali para financiar su campaña…p. 163
07Narcotráfico en Colombia: Economía y ViolenciaGustavo Duncan, Ricardo Vargas, Ricardo Rocha, Andrés López · 2005 · p. 56, 2142 citas
[8]de coca y laboratorios de procesamiento de pasta y base. Los individuos que no están amparados por el poder de organizaciones fuertes son más vulnerables a la depredación de un grupo guerrillero, y de hecho, necesitan su presencia para que actúen como una tercera parte encargada de la regulación de los derechos de…p. 56
[74]llamada “zona de distensión”, un territorio de más de 42 mil kilómetros que el gobierno cedió al control de la guerrilla. El gobierno y las FARC se reunieron durante más de dos años sin obtener ningún resultado concreto, hasta que en febrero de 2002, pocos meses antes de culminar su gobierno, Pastrana declaró el fin…p. 214
08La tierra no basta. Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el CaquetáCentro Nacional de Memoria Histórica, Erika Andrea Ramírez Jiménez · 2017 · p. 60, 3102 citas
[9]lo que ocasionó el fin de los cultivos de maíz y arroz, que habían sido la base económica de la región en las déca- das de los sesenta y setenta. A continuación presentamos algunos testimonios que dan cuenta de los efectos que trajo la economía cocalera en el sur del departamento. Nos llegó la cultura de la coca y…p. 60
[13]de la coca ha permitido a los campesinos sortear períodos de crisis derivadas tanto de las fluctuaciones económicas de los producto agrarios, como del conflicto armado. En este sentido, una campesina de la región afirma: “a nosotros nos tocó irnos cuando la retoma, y regresamos aquí hace poquito, a lo de uno, porque…p. 310
09Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 117, 145, 1533 citas
[10]la coca se acaba el movimiento guerrillero. Resulta que las raíces del movimiento guerrillero no son la coca sino los problemas sociales, eco- nómicos y políticos de este país. 24 La influencia de las FARC sobre esos campesinos se comprobó durante el movimiento de cocaleros (1996) que si breve, fue una de las…p. 117
[66]presidente Samper sí sabía, me enredé en eso y la verdad es que lo que me sucedió, y le voy a confesar muy abiertamente, es que me faltó valor para enfrentar la plena responsabilidad de mis actos, tuve miedo de asumirlo con toda la entereza del caso.4 Simultáneamente el presidente tuvo que neutralizar al locuaz…p. 145
[67]presencia cada vez más mediática de la sociedad civil y de las ONG de derechos humanos se convirtió en traba adicional de la acción del Gobierno que terminó dejando en el limbo la “política de paz”. No se consiguió implementarla a través de expertos, ni la sociedad civil se constitu- yó en interlocutor convincente y…p. 153
10Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1011 cita
[11]para trabajar como raspachines: «La raspa ha sido una de las principales dinámicas socioculturales en el Catatumbo desde los años noventa. Por una parte, se ha constituido en una de las fuentes de empleo más importantes para hombres y mujeres de la región, de otros departamentos y del vecino país Venezuela; por otra,…p. 101
11Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 90, 2772 citas
[12]loosely attributed to the coca industry (see Schulte-Bockholt, 2006: 135; Petras and Morley, 2003: 100). Cultivation of illegal crops was established in the colonization areas not simply because of weak army presence, but because the colonists were on the brink of ruin. And the guerrillas were in the colonization…p. 90
[75]themselves make or sell cocaine. Nevertheless, the choice of term served a political purpose. It worked as a hinge to connect what had been a war in communism to a new campaign, waged with the same tools and against similar targets. (Kirk, 2003: 227–8) Ironically, Tambs was later “accused of involvement in cocaine…p. 277
12Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · p. 44, 1472 citas
[14]j este es quizás el beneficio de la coca que más ha sido pasado por alto: provee Liquidez inmediata y garantizada en cualquier mo mento del año — una forma de convertibilidad instantánea en dinero cuando los tiempos son buenos o malos. Es decir, los retornos sobre un periodo de tiempo son menos significativos que el…p. 147
[16]que controlan las zonas de cultivos. Mapa 2. Presencia de cultivos de coca y capacidad institucional en Colombia Fuentes: Mapa elaborado por Osv aldo Zapata con información del SI MCI y de García Villegas y Restrepo (2012). 12 Otro ejemplo del aislamiento geográfico y del estado de las zonas de cultivo lo ofrece la…p. 44
13Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 512, 5152 citas
[15]como una práctica guerrillera, y que quienes participan de ella, por tanto, sean auxiliadores de la guerrilla, encuentre nuevos argumentos y complique más las relaciones a que da lugar el ejercicio de tal producción. La producción de coca ha construido una serie de solidaridades comunitarias que el carácter ilícito de…p. 515
[47]Macarena parece haberse planteado, entre otras cosas, no solo para quebrar las finanzas de las FARC provenientes de la coca sino también para afectar a los campesinos,1 1 sin lugar a dudas la muy genérica “base social” de la guerrilla, pero a quienes les cabe también cierto rango de independencia ante la estructura…p. 512
14Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 92, 1242 citas
[17]coloni- zación campesina. En cambio, en las zonas dominadas por ejércitos de narcotraficantes, que fueron principalmente las zonas de sabana y los llanos orientales, en el Casanare y norte del Meta, se concentraron los laboratorios de procesamiento de cocaína y la infraestructura para su exportación. En 1984, Colombia…p. 92
[18]de la fuerza organizativa que en la región se venía cultivando desde los años setenta, y que había recibido duros golpes como el exterminio de la UP. En esta ocasión, las comunidades se organizaron para enfrentar la amenaza de perder, de nuevo, su único medio de supervivencia: los cultivos de coca. Era un frente…p. 124
15No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 321, 3242 citas
[19]a la Comisión de la Verdad que cuando vinieron las fumigaciones había una restricción para llevar víveres en camiones y embarcaciones. «Fue cuando el ministro de Defensa [Fernando] Botero dijo que el glifosato no hacía daño, que él podía tomarse un vaso y bañarse con glifosato y que eso no era dañino» 969. 966…p. 321
[26]en el que los perdedores fueron los campesinos. Diferentes líderes cocaleros del momento han dicho a la Comisión de la Verdad que los golpes perpetrados por 976 Entrevista 433-CO-00284. Campesinos, Meta y Guaviare. 977 Entrevista 433-VI-00004. Hombre, campesino y negociador durante las marchas cocaleras de 1996. 978…p. 324
16Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 564, 5682 citas
[20]cocaleras participó alrededor del 25 por ciento de la población total del Caquetá, cifra que evidencia el peso que la economía de la coca tuvo en los procesos económi- cos regionales” (CNMH, 2015a). Como efecto de las marchas cocaleras, se intensificó el conflic- to armado. Un año después de las marchas, en el Caquetá…p. 564
[24]María Clemencia Ramírez cuan- do al referirse al papel de las FARC en las marchas cocaleras del Putumayo afirma: “Se hace evidente que las FARC apoya los paros cívicos para exigir al Estado el cumplimiento de sus funciones. Por consiguiente, no es tan claro que estén en contra de la inversión y presencia del Estado en…p. 568
17Nororiente y Magdalena Medio, Llanos Orientales, Suroccidente y Bogotá DC. Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento (coordinador), Alberto Santos Peñuela, Lukas Rodríguez Lizcano, Luisa Fernanda Hernández Mercado, Juanita Esguerra Rezk · p. 1991 cita
[21]acuerdos con el Gobierno na - cional (entre 1996 y 1997) para recibir apoyo y fomento en busca de alternativas productivas legales, con base en el inicio de los proyectos del programa Plante. La situación se complicó porque las FARC tenían una presen - cia notoria y gran interés en el control de las zonas de cultivos…p. 199
18Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 154, 2452 citas
[23]Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013 ses, se estaba fumigando sin ninguna consideración. La situación empeoró con el asesinato de varios de los líderes de la marcha y con el ingreso en 1997 de las auc a la zona, donde formó el Frente Héroes del Guaviare. El Caquetá no vivió una realidad…p. 245
[33]amenazas de los narcotraficantes, promovieron nuevos procesos de colonización, 95 tendieron a con- trolar la acumulación de tierras en un solo propietario, o replan- tearon las magnitudes de las posesiones existentes, para que estas les fueran entregadas a nuevos colonos. Los recortes de tierras para entregar…p. 154
19Detrás de la guerra en ColombiaAriel Ávila · 2019 · p. 331 cita
[25]las protestas campesinas. Para el 13 de mayo de 1996 se expidió el decreto 0871 por el cual se estableció como zona especial de orden público el área geográfica de la jurisdicción de todos los municipios de los departamentos de Guaviare, Vaupés, Meta Vichada y Caquetá (Ramírez, 2001). Con ello se recrudecieron las…p. 33
20At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 2891 cita
[27]the spraying of glyophosate killed staple food sources that were planted alongside the coca plants, poisoned the natural rivers and streams that provided them with fresh drinking water, and led to outbreaks of cancers and physical deformities in exposed local populations. 71 By 1996 and 1997, these aerial fumigations…p. 289
2125 años de luchas sociales en Colombia 1975-2000Mauricio Archila Neira, Álvaro Delgado G., Martha Cecilia García V., Esmeralda Prada M. · 2002 · p. 1341 cita
[28]crisis de la economía agraria de los primeros años e incrementaron sus u Martha Cecilia Garcia, ·luchas y movimientos clvicos en Colombia duranle los ochenla y tos novenla_ Transformaciones y permanencias~. en Mauricio Archila y t.tauricio Pardo (ediiOfes). Movimitnlos sociales, fSiado y democtacia en QJkJm. bla...•…p. 134
22El Placer: Mujeres, coca y guerra en el Bajo PutumayoMaría Clemencia Ramírez, María Luisa Moreno R., Camila Medina A. · 2012 · p. 27, 374 citas
[29]39 Comisión Andina de Juristas, Putumayo..., 80-83 40 Ramírez, María Clemencia, et.al., 2010. Elecciones, coca, conflicto y partidos políticos en Putumayo 1980-2007 (Bogotá: icanh/cinep/Colciencias, 2010), 15. Capítulo 1 37 un símbolo político del poder ciudadano. 41 Una vez los Mase- tos fueron expulsados, las farc…p. 37
[30]39 Comisión Andina de Juristas, Putumayo..., 80-83 40 Ramírez, María Clemencia, et.al., 2010. Elecciones, coca, conflicto y partidos políticos en Putumayo 1980-2007 (Bogotá: icanh/cinep/Colciencias, 2010), 15. Capítulo 1 37 un símbolo político del poder ciudadano. 41 Una vez los Mase- tos fueron expulsados, las farc…p. 37
[94]Una vieja guerra en un nuevo contexto. Conflicto y territorio en el sur de Colombia. (Bogotá: Universidad Javeriana/ Cinep/ Odecofi/ Colciencias/ Cerac, 2011), 184, 190. 27 Capítulo 1 y político, en permanente competencia con Mocoa. Los campamen- tos de la Texas Petroleum Company, a su llegada en 1963, se esta-…p. 27
[95]Una vieja guerra en un nuevo contexto. Conflicto y territorio en el sur de Colombia. (Bogotá: Universidad Javeriana/ Cinep/ Odecofi/ Colciencias/ Cerac, 2011), 184, 190. 27 Capítulo 1 y político, en permanente competencia con Mocoa. Los campamen- tos de la Texas Petroleum Company, a su llegada en 1963, se esta-…p. 27
23El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 2852 citas
[31]de Washington. ¿“Plan” contra la producción de cocaína? Las FARC no han negado que ellos cobran un “impuesto de guerra”, o “impuesto revolucionario”, al narcotraficante que tiene plantíos en sus zonas de influencia al asumir que es un capita- lista más, al tiempo que le exige pagar y tratar correctamente al campesino.…p. 285
[32]de Washington. ¿“Plan” contra la producción de cocaína? Las FARC no han negado que ellos cobran un “impuesto de guerra”, o “impuesto revolucionario”, al narcotraficante que tiene plantíos en sus zonas de influencia al asumir que es un capita- lista más, al tiempo que le exige pagar y tratar correctamente al campesino.…p. 285
24Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 552, 6702 citas
[34]estamos pidiendo y él dice que lo maten, pero que él no mandaba la vacuna [...]”. Y entonces yo ya fui, cancelé, les cancelé a ellos, les dije: “Bueno, me hacen el favor y me lo dejan quieto, ya de ahora pa delante vamos a negociar usted y yo» 1731. Otros testimonios recibidos por la Comisión de la Verdad revelan que…p. 552
[43]nacionales y extranjeras como Cargill, Poligrow y Manuelita para explotarlas con proyectos de agroindustria 2239. En otras zonas, la reconfiguración ocurrió por las aspersiones con agentes químicos para erradicar cultivos de coca y marihuana. Las fumigaciones en la Sierra Nevada de Santa Marta habían comenzado desde…p. 670
25Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 661 cita
[35]este mismo Informe Final de la Comisión de la Verdad. la hibridación de la guerra y la cruenta disputa por los territorios 67 extorsiones. A esto se sumó la expulsión del Estado de regiones y localidades en las que eran atacados los puestos de Policía en las cabeceras municipales, obligadas las autoridades civiles a…p. 66
26America's Other War: Terrorizing ColombiaDoug Stokes · 2005 · p. 1072 citas
[36]the containment of insurgents allegedly linked to international communism to the contain- ment of insurgents allegedly linked to international drug traffickers. In this way there remained continuity in the targets of US policy, but a discontinuity in its publicly stated rationale. Alongside this justification,…p. 107
[37]the containment of insurgents allegedly linked to international communism to the contain- ment of insurgents allegedly linked to international drug traffickers. In this way there remained continuity in the targets of US policy, but a discontinuity in its publicly stated rationale. Alongside this justification,…p. 107
27El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · p. 1432 citas
[38]desplegó la presencia de las FARC. Así analizó la situación del departamento la Comisión de Superación de la Violencia en su informe publicado a inicio de 1992. La problemática (…) del departamento gira sobre dos grandes ejes: por un lado, una colonización de territorio amazónico fuera de control que en los últimos…p. 143
[39]desplegó la presencia de las FARC. Así analizó la situación del departamento la Comisión de Superación de la Violencia en su informe publicado a inicio de 1992. La problemática (…) del departamento gira sobre dos grandes ejes: por un lado, una colonización de territorio amazónico fuera de control que en los últimos…p. 143
28Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 341 cita
[40]adinerada, establecieron un impuesto por gramo ('gramaje') a quienes participaban en el comercio de la droga, como fuente de financiación. No pocos militares pactaron con los narcotraficantes adoptar una posición de «ceguera voluntaria» frente a los cultivos y franco ilícito de drogas, a condición de millonarios…p. 34
29Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 341 cita
[41]adinerada, establecieron un impuesto por gramo ('gramaje') a quienes participaban en el comercio de la droga, como fuente de financiación. No pocos militares pactaron con los narcotraficantes adoptar una posición de «ceguera voluntaria» frente a los cultivos y franco ilícito de drogas, a condición de millonarios…p. 34
30More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · p. 2781 cita
[42]for the drug war. It differed little from the Bush administration's plan. Of the $13 billion requested, President Clinton asked for a 1 -percent increase in spending on demand reduction. But he succeeded in getting some- thing that had eluded President Bush: an agreement by Colombia to drop its opposition to the use…p. 278
31Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 70, 1112 citas
[44]principales fuentes de ingresos económicos ante la falta de oportunidades. Esto redundó en pobreza, hambre y enfer- medades. Una lideresa del corredor Puerto Vega Teteyé en Puerto Asís así lo menciona: «Esos suelos quedaron degradados por los efectos de la fumigación […]. Un señor, cuando fumigaron eso, él volvió a…p. 111
[93]de Tarapacá 151, y en el Putumayo hicieron lo mismo desde San Miguel 152. Así lo recuerda una de las fundadoras del Valle de Guamuez: «Antes de eso, por aquí era el paso de cocaína peruana. O sea, el Perú era el que pasaba. Los narcotraficantes esto lo tenían como un puente. Por aquí por el Putumayo empezaron a pasar…p. 70
32Guerras RecicladasMaría Teresa Ronderos · 2014 · p. 3371 cita
[45]verle la cara a la guerra que ya desangraba a Urabá, a Córdoba, al Magdalena Medio y a los Llanos Orientales. Pero el gobierno Pastrana había aprobado la fumigación con glifosato por aire de los cultivos de coca de Putumayo y Caquetá, los campeones nacionales en cultivos de coca. Además envió a esas selvas y llanos…p. 337
33Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 360, 3632 citas
[46]contra las FARC-EP se dio especialmente a partir de mediados de los años noventa y no puso en suficiente evidencia que los grupos paramilitares eran aliados del Estado en la lucha contrainsurgente y que estaban orgánicamente asociados al negocio del narcotráfico. 681 Isacson, «Aún si el glifosato no fuera cancerígeno,…p. 360
[68]y Lesmes, Pacto en la sombra, 62-65. 691 Fuente de Archivo Externa [ID Interno]. «Anexo 1985-1987, acuerdos de cooperación USA- Colombia». Archivo CEV. Programa de control de narcóticos. 692 Con renuencia de varios sectores del Ejército. 693 Testimonio del general del Ejército Nacional Jorge Enrique Mora Rangel en:…p. 363
34Plan Colombia: U.S. Ally Atrocities and Community ActivismJohn Lindsay-Poland · 2018 · p. 691 cita
[48]pushed the core of coca growing toward Colombia, where traditional drug traffickers, the paramilitaries, and guer - rillas adapted and found in it new sources of maintenance and expansion. 2 Colombian paramilitary groups consolidated in April 1997 into the Au - todefensas Unidas de Colombia (United Self- Defense…p. 69
35Violencia paramilitar en la Altillanura: Autodefensas Campesinas de Meta y VichadaÁlvaro Villarraga Sarmiento (Director general); Centro Nacional de Memoria Histórica · p. 1041 cita
[49]grupos armados bien constituidos 24. Sin embargo, el alcance de estas acciones se limitaba a sus zonas de influencia. Esta característica cambió con la aparición de las ACCU (Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá) en la región de los Llanos Orientales. En 1996 las ACCU, surgidas en 1994, emprendieron la ins-…p. 104
36Tierras. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoAlejandro Reyes Posada · 2018 · p. 701 cita
[50](CNMH, 2014, página 303). Toda la etapa de conflicto territorial entre parami- litares y guerrillas se caracterizó por una profunda afectación contra las organizaciones campesinas, cuyos líderes fueron estig- matizados, amenazados y muchos asesinados, hasta obligarlos a huir fuera de la región. 4.4. Actores armados en…p. 70
37Grupos Armados Posdesmovilización (2006 - 2015). Trayectorias, rupturas y continuidadesTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera Ramírez, Carlos Andrés Hoyos, Javier Benavides Torres, Jefferson Corredor Uyaban, Mateo Morales · 2016 · p. 1481 cita
[51]capital social y político (Bejarano, Jesús y otros, 1997). En estas regiones fue claro que uno de los resultados de la ofensiva nacio- nal de las AUC, en medio de los diálogos del Caguán y luego de la Seguridad Democrática, fue la de crear condiciones para la colo- nización empresarial y la consolidación de la…p. 148
38Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 2021 cita
[52]personas desplazadas han buscado protección y refugio 261. El efecto expulsor se hizo parti- cularmente evidente en municipios que coincidían con las rutas del narcotráfico y zonas en las que los narcotraficantes compraron tierras o en las que prestaban servicios de seguridad a terratenien- tes y agroindustriales. Es…p. 202
39Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo I. Bloque Central Bolívar: origen y consolidaciónCentro Nacional de Memoria Histórica, Alberto Santos Peñuela · 2021 · p. 511 cita
[53]disminución no son claras. Desde 1994 y hasta 1997, el número de hectáreas cultivadas osciló entre 2.000 y 2.500, pero a partir de 1998 se produjo un crecimiento sostenido de cultivos hasta el 2000, año en el que se triplica el área cultivada y alcanza su máximo histórico: 5.960 hectáreas (Minjusticia, Unodc, 2016, p.…p. 51
40Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo II. Bloque Central Bolívar: violencia pública y resistencias no violentasAlberto Santos Peñuela (coordinador del informe y correlator), Luis Miguel Buitrago Roa, Juan Guillermo Jaramillo Acuña, Nicolás Otero González, Rodrigo Torrejano Jiménez · 2021 · p. 1581 cita
[54]de hoja o pasta base de coca. Las oportunidades de obtener una nueva y altamente rentable fuente de ingresos hicieron que personajes como Macaco, que para 1998 se encontraba en el Bajo Cauca antioqueño, se mostraran interesados en incursionar en esta zona (Gutiérrez, 2004). Macaco contaba con una organización criminal…p. 158
41Doble discurso, múltiples crímenes. Análisis temático de las ACMM y las ACPBCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández (coordinador) · 2021 · p. 3662 citas
[55]ambas organizaciones paramilitares: A ver, allá se les cobraba un impuesto al cultivador (…) No por hectárea sino por lo que ya sacara en sí. En pasta. Es que ellos mismos tenían allá su chagra (…) Entonces, ahí se iban sacando dos impuestos. Quien iba com- 368 DOBLE DISCURSO, MÚLTIPLES CRÍMENES prar, por meterse a la…p. 366
[56]ambas organizaciones paramilitares: A ver, allá se les cobraba un impuesto al cultivador (…) No por hectárea sino por lo que ya sacara en sí. En pasta. Es que ellos mismos tenían allá su chagra (…) Entonces, ahí se iban sacando dos impuestos. Quien iba com- 368 DOBLE DISCURSO, MÚLTIPLES CRÍMENES prar, por meterse a la…p. 366
42Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 672 citas
[57]it and travel to various places inside and outside of the country, to en- courage agreements. But that was not enough. 28 The Growth of the Paramilitary Groups during the Pastrana Peace Process In his study of paramilitary groups, Mauricio Romero stated that his pur- pose was to underline an aspect that previously had…p. 67
[58]it and travel to various places inside and outside of the country, to en- courage agreements. But that was not enough. 28 The Growth of the Paramilitary Groups during the Pastrana Peace Process In his study of paramilitary groups, Mauricio Romero stated that his pur- pose was to underline an aspect that previously had…p. 67
43Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 216, 3074 citas
[59]López Michelsen. 98 El director de la DEA, Toft, sabía todo esto y, a mediados de 1994, se aseguró de que todos lo supieran. Cuando se marchó de Colombia, unos pocos meses después de la posesión de Samper, calificó al país de “narcodemocracia”. 99 95 Cinep, Deuda, 359-361. 96 Semana, 6 de diciembre de 1994, 50. 97…p. 216
[60]López Michelsen. 98 El director de la DEA, Toft, sabía todo esto y, a mediados de 1994, se aseguró de que todos lo supieran. Cuando se marchó de Colombia, unos pocos meses después de la posesión de Samper, calificó al país de “narcodemocracia”. 99 95 Cinep, Deuda, 359-361. 96 Semana, 6 de diciembre de 1994, 50. 97…p. 216
[70]Tal como se lo presentó inicialmente, el programa no era abiertamente militar. Los funcionarios civiles del Departamento de Planeación del país lo habían redactado, con la ayuda de militares y de civiles que trabajaban en el Ministerio de Defensa. Dado a conocer al público en septiembre de 1999, fue presentado 307…p. 307
[71]Tal como se lo presentó inicialmente, el programa no era abiertamente militar. Los funcionarios civiles del Departamento de Planeación del país lo habían redactado, con la ayuda de militares y de civiles que trabajaban en el Ministerio de Defensa. Dado a conocer al público en septiembre de 1999, fue presentado 307…p. 307
44Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 2251 cita
[61]for troops to move toward the Colombian border, but Colombia’s president Álvaro Uribe refused to take the bait, and the tensions diminished over time without what many feared might become a three-country war in northern South America. The 1990s were certainly hectic for Colombia. It was a decade that saw the demise of…p. 225
45En medio del Magdalena MedioAlfredo Molano Bravo · 2009 · p. 551 cita
[62]habían acogido a las negociaciones, re- forzaron su beligerancia. El Gobierno respondió primero con la Guerra Integral que se proponía liquidar la guerrilla en 18 meses autorizado por el Estatuto para la Defensa de la Justicia, y luego abriendo negociaciones con las guerrillas en Caracas y Tlaxcala. Las dos…p. 55
46Beyond Bogotá: Diary of a Drug War Journalist in ColombiaGarry Leech · 2009 · p. 2041 cita
[63]the Cali cocaine cartel. 1996 The United States decertifies Colombia for providing insufficient support in the war against drugs. Tens of thousands of farmers protest against government repression and fumigations of drug crops. The FARC attacks and seizes an army base in southern Colombia. 1997 President Samper…p. 204
47Conversaciones de honor: Memorias MilitaresMartín Nova · 2020 · p. 3461 cita
[64]Mi pregunta es si ese retiro de apoyo, especialmente contra el narcotráfico, tuvo que ver con el crecimiento de las FARC precisamente en esos años. Es decir, ¿el crecimiento de las FARC también se vio favorecido por los efectos del Proceso 8.000? El gobierno de Estados Unidos expresó esa pérdida de apoyo a través de…p. 346
48Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · p. 93, 1422 citas
[65]Reform and Oversight, Washington, DC, February 14, 1997). The use of “decertification” as leverage was known by Samper, as the Colombian desk officer in the U.S. embassy in Colombia, Denise Malczewsky, informed Samper in 1996 that the U.S. “wanted to maintain the pressure of the scandal as a weapon... in order to…p. 93
[72]end the country’s internal conflict involved not only negotiations with the insurgency but also the development of a massive $7.5 billion development plan that would be financed by the Colombian government and international contributors. The original proposal in the fall of 1998 focused upon social redistribution and…p. 142
49Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 65, 692 citas
[69]concebido por el propio Andrés Pastrana, el 8 de junio de 1998, se trataba de una iniciativa nuclear de su Plan de Desarrollo, resultando acogida por el presidente estadounidense Bill Clinton, en diciembre de 1998, cuando prometió destinar más ayuda militar a Colombia a fin de combatir las drogas y fortalecer la…p. 65
[81]la lucha guerrillera como Apiay, en el departamento de Meta, o Tolemaida, en el departamento de Cundinamarca; la base de Putumayo, donde se alojan los batallones de la Brigada XXVII; y la conformación de la Brigada Antinarcóticos del Ejército en el Fuerte Militar de Larandia, en el departamento de Caquetá. Dicho de…p. 69
50Los procesos de paz en Colombia, 1982-2014 (documento resumen)Álvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 1471 cita
[73]de los programas planteados en el marco de la política de paz, el Plan Colombia fue el más importante y abarcó el mayor esfuerzo del gobierno: El Plan Colombia se desarrollará, principalmente en zonas críticas del conflicto. Aquellas regiones del país que han tenido presencia continua, durante varios años, de actores…p. 147
51Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 26, 282 citas
[76]En el proceso de conformación y consolidación de la actual estrategia estadounidense hacia el conflicto armado en el país podemos distinguir tres etapas: Una primera, desarrollada entre 1995 y 1998, que se caracteriza por una prolongación y profundización de la lucha antinarcóticos con un apéndice más bien…p. 26
[78]de toque de la política estadounidense en el país. En efecto, Washington ha considerado el Plan Colombia el programa clave en su estrategia antinarcóticos para la región andina. En éste se combinan las medidas antinarcóticos precedentes —fumigación de cultivos ilícitos, control de precursores químicos, destrucción de…p. 28
52Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 4371 cita
[77]cultivations dominated. With the installation of a radar system from the United States in Vichada, aerial interdictions began against suspected narco-trafficking flights. United States-Colombia Security Cooperation and Plan Colombia Although the hardening of Colombia's antidrug policies stemmed from the upsurge of…p. 437
53War in Colombia: Made in U.S.A.Teresa Gutierrez, Sara Flounders, Rebeca Toledo, Andy McInerney (eds.) · 2003 · p. 661 cita
[79]official rhetoric of Plan Colombia to expose the reality behind it. In the words of one report, "It is clear that Plan Colombia's intent is to combat the principal threat to the nation's political and economic elite: the FARC." 16 This conclusion is further supported by the Plan's actual implementation. The Colombian…p. 66
54Post-conflict Colombia and the Global Circulation of Military ExpertiseManuela Trindade Viana · 2022 · p. 591 cita
[80]edly evoked by the U.S. ambassador in Bogota, Lewis Tambs, as well as in congressional debates. For instance, in a 1984 session in the Senate, speakers alerted that the guerrillas were connecting their activities with 20 Importantly, the externalization characterizing the problematization of drugs in the U.S. also had…p. 59
55Paramilitarism and Neoliberalism: Violent Systems of Capital Accumulation in Colombia and BeyondJasmin Hristov · 2014 · p. 1101 cita
[82]la Paz, la Prosperidad y el Fortalecimiento del Estado), known as Plan Colombia, 34 was put in place by the administration under Colombian President Pastrana and US President Clinton. This was a six-year strategy (1999–2005) for eliminating drug-trafficking and organized crime, strengthening institutions, and…p. 110
56Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2771 cita
[83]ó entre 1996 y 1998, y llev ó a que en la elecci ó n de este a ñ o el can didato conservador Andr é s Pastrana fuera elegido contra el liberal 2 74 HISTORIA M Í NIMA DE COLOMBIA Horacio Serpa, en buena parte porque las farc respondieron bien a sus gestos en favor de una negociaci ó n. É sta recomenz ó en enero de 1999…p. 277
57Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 1611 cita
[84]pidió excusas, pero insistió en que tenía derecho a definir las sanciones a los responsables, y que en este caso los indigenistas habían entrado a la “zona de distensión” controlada por las FARC sin pedirles permiso. Posteriormente, en 2008, lograron que el presidente Chávez le pidiera a la Asamblea de Venezuela que…p. 161
58Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2521 cita
[85]soldados retenidos en Las Delicias. Masacre de 30 campesinos en Mapiri- pán, a manos de los parami- litares, y de 14 campesinos de Mutatá, por las FARC. 1998 Asesinado Fernando Landázabal, ex ministro de Defensa. Muerte del cura Manuel Pérez Martínez, del ELN. Andrés Pastrana, elegi- do. presidente. «Despeje» de los…p. 252
59¡Adiós a las FARC! ¿Y ahora qué? Construir ciudadanía, Estado y mercado para unir las tres ColombiasClaudia López Hernández · 2016 · p. 2331 cita
[86]relaciones internacionales y (12) formalización de los acuerdos democráticos (Presidencia de la República, 1998, pp. 39-41). La agenda común fue criticada especialmente por su amplitud, que la hacía innegociable en un tiempo prudencial, y porque distraia la atención sobre aquellos problemas que se consideraban, de…p. 233
60Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 3871 cita
[87]Atlas de economía colombiana, 1960. Capítulo 14 387 388 Nueva Historia de Colombia. Vol. III Danza indígena, ilustración a la novela "Toá", de César Uribe Piedrahíta, publicada en 1933, con denuncias sobre matanzas de indígenas organizadas por los caucheros de la selva amazónica. apreciaba un movimiento interno de…p. 387
61Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · p. 772 citas
[88]y demo - gráficos se articulan para transformar los bosques. En el caso de la frontera agrícola, la situación en la Amazon í a es ilustrativa de esta dinámica. Al mirar el mapa de Colombia en Google Earth, la zona amazónica aparece de un verde oscuro (bosque), pero a medida que uno se acerca a la cordillera oriental,…p. 77
[89]y demo - gráficos se articulan para transformar los bosques. En el caso de la frontera agrícola, la situación en la Amazon í a es ilustrativa de esta dinámica. Al mirar el mapa de Colombia en Google Earth, la zona amazónica aparece de un verde oscuro (bosque), pero a medida que uno se acerca a la cordillera oriental,…p. 77
62Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · p. 661 cita
[90]total del país vive en la gran región oriental de la Amazonía y la Orinoquía. La colonización es conflictiva porque los grupos iniciales de campesinos que desmontan la selva o los bosques de galería llaneros son desplazados por los grandes compradores de mejoras, que concentran la propiedad para la ganadería extensiva…p. 66
63El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 3321 cita
[91]de poder, es decir, las zonas de colonización y las zonas de frontera co- C ODHES 332 lombiana, han tenido una economía propia centrada en la extracción de recursos. En el departamento del Caquetá, y las zonas del piedemonte llanero, el Sarare, el Ariari y el Magdalena medio, por ejemplo, dicha economía estuvo muy…p. 332
64El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 3321 cita
[92]de poder, es decir, las zonas de colonización y las zonas de frontera co- C ODHES 332 lombiana, han tenido una economía propia centrada en la extracción de recursos. En el departamento del Caquetá, y las zonas del piedemonte llanero, el Sarare, el Ariari y el Magdalena medio, por ejemplo, dicha economía estuvo muy…p. 332