El Caguán
“El Caguán no es simplemente un río ni una región administrativa: es el espejo donde Colombia ha visto reflejada, con mayor nitidez que en ningún otro lugar, la distancia entre el Estado y sus fronteras internas.”
El Caguán es una región del piedemonte amazónico colombiano que se extiende por el norte del departamento de Caquetá y bordes del Meta, articulada en torno al río del mismo nombre —afluente del Caquetá— y a un puñado de municipios que la historia unió: San Vicente del Caguán, Cartagena del Chairá, La Macarena, Uribe, Mesetas, Vistahermosa. Es zona de transición: allí terminan las últimas estribaciones de la cordillera Oriental y empieza la llanura amazónica. Pero su peso en la historia colombiana no viene de la geografía sino de lo que la geografía permitió. Frontera de colonización tardía, refugio de las FARC durante más de treinta años, epicentro del primer boom cocalero del suroriente, escenario de las marchas cocaleras de 1994, sede de la Zona de Distensión entre 1998 y 2002, y luego objetivo prioritario del Plan Patriota, el Caguán condensa como pocos territorios la relación desigual entre el Estado colombiano y sus fronteras internas: un país que llegó siempre tarde y, cuando llegó, lo hizo por concesión antes que por soberanía.
Un territorio de piedemonte
El Caguán pertenece a la Gran Cuenca Amazónica de Colombia. Su fisonomía es la del piedemonte andino-amazónico: bosques densos, ríos anchos y navegables, tierras de vega fértiles junto a suelos ácidos de menor rendimiento agrícola. El departamento de Caquetá, del que forma parte medular, agrupa dieciséis municipios y despliega tres pisos: el flanco oriental de la cordillera Oriental, el piedemonte y la llanura amazónica propiamente dicha. El río Caguán desemboca en el Caquetá y comparte cuenca con afluentes como el Apaporis, el Yarí y el Orteguaza. Caquetá y Guaviare, dos de los departamentos que confluyen sobre esta franja, tienen la particularidad de participar a la vez de la Orinoquía y de la Amazonía; el Caguán, en cambio, se inscribe claramente del lado amazónico.
Esa condición fronteriza es geográfica, pero también política. Durante la mayor parte del siglo XX el Caguán funcionó como zona de frontera externa: un territorio integrado periféricamente al Estado, con presencia institucional intermitente, servicios escasos, infraestructura vial precaria. No fue nunca despoblado —los pueblos Uitoto, Coreguaje, Inga, Emberá Chamí y Paeces habitaban Caquetá desde mucho antes de la llegada de colonos mestizos—, pero sí fue tratado por Bogotá como reserva: espacio de bosque y de baldíos al que se acude cuando el interior aprieta.
Los orígenes: colonización, baldíos y frontera abierta
La configuración moderna del Caguán empezó a decantarse a mediados del siglo XX, cuando La Violencia empujó a miles de campesinos desde las cordilleras hacia las tierras bajas. Entre 1950 y 1960, Nariño y Tolima registraron las tasas más altas de expulsión del país; buena parte de esa población se asentó como colona en Putumayo y Caquetá. La colonización del Caguán fue así, de origen, un desplazamiento por otro nombre: refugiados de la guerra bipartidista buscando en la selva una segunda oportunidad.
A esa oleada espontánea se superpuso pronto una política estatal. La Ley 135 de 1961 creó el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria, INCORA, y durante los años sesenta el instituto dirigió la colonización del piedemonte oriental, del Magdalena Medio y de otras subregiones fronterizas. En el papel, el objetivo era ordenado: adjudicar baldíos, dotar de tierra al campesino sin tierra, estabilizar la frontera. En la práctica, la política se diseñó en un Consejo Nacional de Agricultura donde tenían asiento los grandes terratenientes, las federaciones cafeteras y los ganaderos, lo que orientó todo el esfuerzo en una dirección precisa: abrir nuevas fronteras en lugar de redistribuir la tierra ya incorporada. La reforma agraria no tocó el latifundio del interior; empujó a los sin tierra hacia el monte.
Los resultados están a la vista. La política de colonización dirigida no redujo significativamente la concentración de la tierra y las zonas recién abiertas no recibieron la infraestructura estatal que hubiera transformado la frontera en territorio integrado. Entre 1947 y 1967, y entre 1968 y 1977, cada uno de esos períodos concentró el 34,6% de la vinculación de colonos al Caquetá. Es decir: cerca del setenta por ciento del flujo colonizador ocurrió antes de que el Estado hubiera tendido siquiera las carreteras y los puestos de salud que se le prometieron. El Caguán se pobló, y quedó suspendido a medio camino entre la nación y el olvido.
Coca, marchas y auge
La tercera oleada colonizadora fue distinta. Entre 1977 y 1987 se introdujo el cultivo de coca en el Caguán y en el conjunto Caquetá-Putumayo-Guaviare, y con él llegó un auge de nueva estirpe: gente procedente de todo el país bajó a las riberas del río Caguán detrás del jornal cocalero. Las hectáreas sembradas de coca en Colombia pasaron de 34.000 en 1988 a 136.200 en 2000, con una aceleración marcada desde 1995. En Caquetá, Guaviare y Putumayo la coca no fue un negocio entre otros: fue, en muchas ocasiones, la única alternativa económica viable para miles de campesinos frente a las escasas oportunidades del mundo rural. Ese hecho —duro, sin adorno— explica lo que vino después.
Cuando el Estado respondió, lo hizo por el aire. Las fumigaciones con glifosato desencadenaron en 1994 dos movilizaciones simultáneas y masivas: las marchas cocaleras en Caquetá, en las que participó alrededor del 25% de la población total del departamento, y el paro cívico del Putumayo, iniciado el 18 de noviembre de 1994 con cerca de cinco mil cultivadores concentrados en Puerto Asís y dirigido por el Movimiento Cívico del Putumayo. El pliego de peticiones exigía la suspensión de las aspersiones y un plazo de diez años para eliminar los cultivos ilícitos. Que la cuarta parte del Caquetá haya salido a las carreteras dice más sobre la estructura económica del departamento que cualquier estadística de hectáreas: la coca no era un enclave marginal, era la base productiva.
Las fumigaciones cumplieron a la vez dos funciones contradictorias. Suprimieron cultivos en los sitios asperjados, expulsaron población y desplazaron la producción; pero al mismo tiempo consolidaron la coca como espina dorsal de la economía regional, porque no vinieron acompañadas de sustitución viable. A comienzos de los años noventa las aspersiones ya habían provocado expulsión de población en Caquetá. En paralelo, los narcotraficantes compraron tierras en la frontera agrícola y las convirtieron en plataforma logística: laboratorios, pistas aéreas clandestinas, bodegas de insumos y de clorhidrato, lavado de activos. El Caguán quedó así atravesado por dos economías informales que se necesitaban —la del colono cocalero y la del capital ilegal— y por un Estado que llegaba solo con la avioneta fumigadora.
Las FARC como poder local
Antes de que el Caguán fuera Zona de Distensión, ya era retaguardia. Las FARC-EP, en el marco del Bloque Oriental, habían consolidado sus mandos en la región desde aproximadamente treinta años antes de 1999. Analistas y militares la describieron durante años como la retaguardia estratégica de la organización y su zona de movilidad más segura y confiable a nivel nacional. Ese asentamiento no fue casual: se apoyó en las mismas condiciones que produjeron la colonización desatendida. Donde el Estado no llegaba con carretera, escuela o juzgado, la guerrilla llegó con lo que llamaban justicia revolucionaria y con una idea de orden.
Las FARC no solo se refugiaron en el Caguán: lo administraron. Desde su nacimiento impulsaron allí lo que denominaron "colonizaciones armadas", un mecanismo de extensión territorial pensado como construcción de una legalidad alternativa a la del Estado. En La Macarena y las zonas aledañas al Caguán, la guerrilla ejerció formas de regulación social y justicia paralela: retenes que controlaban el tránsito de personas y de mercancías, normas comunitarias que las juntas de acción comunal adoptaban bajo su influencia, multas por incumplirlas, prohibiciones como la caza de determinados animales. Sectores de la población, ante las dificultades del sistema judicial estatal, terminaban demandando esa presencia; la guerrilla asumía funciones de mediación de conflictos vecinales que el juez ausente no atendía.
El crecimiento militar acompañó al arraigo social. En los años ochenta y noventa las FARC se fortalecieron con particular intensidad en el suroriente —Meta, Caquetá, Guaviare— y el reclutamiento en la zona alcanzó cifras extraordinarias: el 93,5% de los reclutamientos registrados en Caquetá fueron responsabilidad de las FARC, el 89,5% en Meta, el 93,6% en Guaviare, el 97,9% en Vaupés. En esas geografías la guerrilla no compartía cantera con nadie. El Caguán, y su prolongación hacia los llanos del Yarí, era simultáneamente hogar, cuartel, escuela militar y caja registradora.
La Zona de Distensión: geografía del despeje
En octubre de 1998, el presidente Andrés Pastrana Arango, recién posesionado, cumplió una promesa de campaña y estableció una Zona de Distensión para negociar con las FARC. Comprendía cinco municipios —San Vicente del Caguán, en Caquetá, y La Macarena, Mesetas, Uribe y Vistahermosa, en Meta— con una superficie total cercana a los 42.000 kilómetros cuadrados, un territorio del tamaño de Suiza. Duraría, con prórrogas, hasta el 21 de febrero de 2002: aproximadamente cuarenta meses.
El territorio elegido no era neutral. Era geográficamente marginal, con escasa infraestructura vial, incorporado tardíamente a la economía nacional, y representativo del hábitat histórico de las FARC. Escoger el Caguán era reconocer, sin decirlo, que allí había un poder territorial anterior con el que había que hablar. Pero la Zona de Distensión no fue —contra lo que se dijo entonces— un traspaso de soberanía. Ni la guerrilla tenía consolidado el control de toda la región despejada, ni el orden estatal había sido nunca hegemónico. Los pobladores vivieron bajo una regulación estatal precaria y bajo el orden de guerra impuesto por las FARC-EP.
El proceso arrancó con un mal augurio: en la primera reunión formal, en San Vicente del Caguán, Manuel Marulanda Vélez, "Tirofijo", no se presentó. Pastrana quedó solo en la tarima, junto a la silla vacía. Aquella imagen anticipó, en clave visual, casi todo lo que vendría después.
Durante la vigencia del despeje, las FARC procuraron proyectar la imagen de un Estado alternativo. Promulgaron leyes numeradas —la más conocida, la Ley 002, que estableció un impuesto obligatorio sobre patrimonios altos en sus áreas de influencia— con la pretensión de legislar no solo para la zona sino para todo el país. Convirtieron el Caguán en un centro diplomático inusitado, con visitas de personalidades internacionales, entre ellas la del asesor de la ONU James LeMoyne, que le dieron al proceso un aire de reconocimiento externo. Los negociadores de Pastrana —Víctor G. Ricardo primero, luego Camilo Gómez Alzate— transitaron por Los Pozos, Villa Nueva Colombia y San Vicente del Caguán en un carrusel de encuentros con Marulanda, Raúl Reyes y Joaquín Gómez.
Al mismo tiempo, la zona operaba como base militar. Las FARC la utilizaron como fuerte y campo de entrenamiento para nuevos reclutas, mantuvieron secuestrados dentro de su perímetro, realizaron extorsiones en las zonas vecinas, ampliaron cultivos de hoja de coca y expropiaron extensos bienes rurales. En esos cuarenta meses los efectivos de las FARC se habrían prácticamente duplicado, y la dirección del fenómeno es indiscutible: ambas partes utilizaron el período para prepararse militarmente. El gobierno Pastrana, en paralelo, modernizó las Fuerzas Militares y puso en marcha el Plan Colombia con apoyo de Estados Unidos, aun con la restricción impuesta por Washington de que las aeronaves recibidas solo podían usarse contra el narcotráfico, no en operaciones antiguerrilla —restricción que se levantaría al terminar los diálogos.
Las fronteras del despeje, además, se extendieron por vía informal. En Lejanías, El Castillo, Puerto Lleras y Puerto Rico del Meta, así como en Cartagena del Chairá y Puerto Rico del Caquetá, se produjeron "despejes paralelos" con reducción de la presencia militar. En El Retorno, Calamar y Miraflores, en el Guaviare, se crearon Asambleas de Poder Popular. La zona formal medía 42.000 kilómetros cuadrados; la efectiva era mucho mayor.
Vida cotidiana bajo el experimento
Lo que ocurrió con la gente común dentro y alrededor del Caguán es la parte menos contada del proceso. En La Macarena y San Vicente del Caguán coexistían retenes guerrilleros y retenes del Ejército sobre la misma carretera: el Ejército inspeccionaba carga y pasajeros; la guerrilla verificaba que los viajeros fueran personas conocidas en la región. Viajar de un pueblo a otro era pasar por dos aduanas, dos autoridades, dos normas.
En algunas veredas, las juntas de acción comunal adoptaron como reglas propias las prohibiciones impuestas por las FARC —la de cazar ciertos animales, por ejemplo—, sin que la línea entre lo comunitario y lo impuesto quedara clara ni siquiera para los propios pobladores. Al mismo tiempo, la guerrilla cometió abusos documentados: expulsó al alcalde de La Macarena, amenazó a la fiscal local de San Vicente del Caguán, presionó a funcionarios y ejerció formas cotidianas de coerción sobre la población civil. El gobierno Pastrana calificó esos hechos como incumplimiento de los acuerdos previos. Y sin embargo el proceso siguió, entre reclamos públicos por la ausencia de una reglamentación escrita y acordada para la zona desmilitarizada.
Hubo también gestos difíciles de clasificar. Durante la Zona de Distensión, las FARC permitieron que familiares de secuestrados enviaran fotos, cartas y objetos a sus cautivos, aunque en algunos casos negaron el encuentro presencial cuando las madres manifestaron intención de quedarse con sus hijos. Esa gramática cruel del contacto administrado —una carta sí, un abrazo no— es una de las marcas del Caguán en la memoria familiar de los secuestrados.
Tensiones, ruptura y retoma
El proceso de paz avanzó a saltos y sin acuerdos sustantivos. Los únicos acuerdos alcanzados fueron de carácter procedimental. El más importante, la creación de una Comisión de Notables el 11 de mayo de 2001 para recomendar vías para eliminar el paramilitarismo, con dos miembros designados por cada parte. La comisión trabajó en un clima crecientemente hostil. En septiembre de ese año, el secuestro y asesinato de la exministra Consuelo Araújo Noguera puso al proceso al borde de la ruptura.
Se salvó, apenas, con el Acuerdo de San Francisco de La Sombra, firmado el 5 de octubre de 2001. Dos días después, el 7 de octubre, Pastrana prorrogó la zona de distensión hasta el 20 de enero de 2002 y anunció medidas adicionales de control: fortalecimiento de anillos de seguridad y controles reforzados en carreteras, ríos y transporte aéreo alrededor del despeje. Era el último aire de un proceso al que le quedaban semanas.
En algún momento de aquella recta final, Pastrana comunicó a los colombianos, en cadena nacional de radio y televisión, la ruptura de las negociaciones, aunque dejó la puerta entreabierta al declarar que la voluntad de paz se mantenía. Ocho días después del secuestro del senador Eduardo Géchem Turbay, el gobierno declaró la antigua zona de distensión teatro de operaciones militares, bajo el mando del mayor general Gabriel Eduardo Contreras Ochoa. Tres días después del secuestro de Géchem, las FARC secuestraron a la candidata presidencial Íngrid Betancourt junto a su jefa de debates Clara Rojas, en un evidente intento de aumentar la presión por un canje humanitario. El proceso del Caguán había terminado; el conflicto entraba en una fase nueva y más dura.
La retoma militar no requirió esfuerzo significativo en el corazón mismo de la zona: las FARC no opusieron resistencia frontal allí. Habían replegado el grueso de sus fuerzas hacia la selva profunda antes de que llegara el Ejército. Las operaciones aéreas, no obstante, afectaron bienes civiles, y los combates terrestres dejaron un saldo de bajas del enemigo relativamente modesto para el tamaño del despliegue. En El Castillo, en el Meta, la retoma produjo el vaciamiento de veredas y centros poblados enteros: desplazamiento forzado masivo de una población que ya había vivido cuatro años bajo régimen guerrillero y que ahora huía del regreso del Estado.
La violencia después del despeje
El fin de la Zona de Distensión no fue el fin de la violencia en el Caguán: fue su reconfiguración. Los Llanos Orientales, en particular, habían experimentado durante los cuatro años del despeje una expansión acelerada del paramilitarismo. A partir de 1998 —el año en que se instaló la zona— las AUC crecieron en la región en un orden estimado en cerca del 500%. Al finalizar el despeje, en 2002, el Bloque Centauros desplegó unidades en municipios como Vistahermosa, Puerto Lleras, Mesetas, Lejanías, El Castillo y San Juan de Arama con listas de personas identificadas como informantes infiltrados durante el periodo del despeje. Lo que siguió fue una ola de asesinatos selectivos y masacres.
Para 2002, el conflicto armado en la Amazonía había alcanzado su pico máximo, con tres actores disputándose la región: las FARC-EP, las AUC y la fuerza pública. La economía de la cocaína financiaba a los tres y mantenía a la población civil atrapada en el medio, con una alta tasa de violaciones a los derechos humanos. Las FARC, tras la ruptura, adoptaron como política presionar a alcaldes, concejales e inspectores para que renunciaran y no ejercieran autoridad, en una estrategia expresamente formulada por Marulanda para dificultar la gobernabilidad en las regiones donde consolidaran territorio. A fines de enero de 2002, unos 200.000 habitantes del Meta protestaron golpeando sartenes y gritando "¡libertad!": la vecindad con la zona había pasado de esperanza a asfixia.
Plan Patriota y ofensiva estatal
El gobierno de Álvaro Uribe Vélez, iniciado en agosto de 2002, hizo del Caguán y del Yarí uno de los objetivos prioritarios de su Política de Seguridad Democrática. El Plan Patriota se propuso explícitamente recuperar el control de la extensa área bajo influencia de los Bloques Sur y Oriental de las FARC, desarrollándose principalmente en los llanos del Yarí y a lo largo del río Caguán. En 2007, el Ministerio de Defensa Nacional identificaba esa zona como la retaguardia estratégica de las FARC y como origen del grueso de los recursos derivados de la producción ilegal de coca. La ofensiva no perseguía solo territorio: perseguía la caja.
Los efectos, en el mediano plazo, fueron dobles. La ofensiva estatal replegó a las FARC hacia sus zonas de retaguardia más profundas y hacia las fronteras nacionales, con el riesgo consiguiente de propagación continental del conflicto hacia países vecinos. La capacidad de reclutamiento de la organización se debilitó al punto de que la propia guerrilla decidió, en algún momento, dejar de reclutar por la mala calidad de sus nuevos integrantes; desde 2000 las cifras de desvinculación empezaron a contrapesar las de reclutamiento, y a partir de 2003 se sumaron las estrategias de desmovilización individual del gobierno Uribe. La organización perdió, además, buena parte de su cúpula histórica: Manuel Marulanda Vélez murió por causas naturales en mayo de 2008, Mono Jojoy cayó en un bombardeo en septiembre de 2010, Alfonso Cano en noviembre de 2011. La crisis del secretariado fue profunda.
Pero la ofensiva no cerró la historia del Caguán. Las FARC-EP y el ELN, en el contexto de la desmovilización de las AUC y la Seguridad Democrática, buscaron consolidarse en zonas de frontera y se replegaron hacia territorios económicamente estratégicos —muchos de ellos en el mismo piedemonte amazónico— produciendo una reconfiguración del control territorial de los actores armados. Tras el fin de la Zona de Distensión, la guerrilla llegó incluso a destruir infraestructura vial en Cartagena del Chairá que había sido construida con recursos propios de los pobladores, quienes no comprendían la razón de esa destrucción. La retirada dejó cicatrices materiales en los caminos, y una desconfianza duradera.
Red: personas, lugares e ideas
El Caguán se entiende también por sus nombres. Del lado del gobierno, Pastrana condujo el proceso rodeado de un elenco cambiante: Víctor G. Ricardo, el alto comisionado que abrió las conversaciones, cedió el puesto a Camilo Gómez Alzate cuando el desgaste ya era evidente; Fabio Valencia Cossio llevó la representación de los partidos y James LeMoyne prestó a la mesa la cara internacional que le faltaba. Enfrente, Manuel Marulanda Vélez, el "Tirofijo" de la silla vacía, era la ausencia más elocuente; Raúl Reyes ponía la voz pública del secretariado y Joaquín Gómez, jefe del Bloque Sur, hacía las veces de anfitrión de facto en su propio territorio.
Los lugares tienen la misma condición de personajes. Los Pozos, corregimiento de San Vicente del Caguán, fue el escenario más filmado de las rondas de negociación; Villa Nueva Colombia, otro corregimiento, sirvió como sede alterna, y San Vicente mismo se volvió, durante cuarenta meses, capital paralela de un país que negociaba consigo mismo. Aguas abajo, Cartagena del Chairá condensaba lo que la zona significaba en clave económica: puerto fluvial, ruta cocalera, laboratorio y desembarcadero. Del otro lado del despeje, La Macarena, Vistahermosa, Uribe y Mesetas aportaron la mitad del territorio y, después, la mitad de las víctimas. Alrededor de todos ellos, el piedemonte amazónico entero, con sus baldíos adjudicados sin servicios y sus ríos como únicas carreteras seguras.
Las ideas que atraviesan la región son también reconocibles: la reforma agraria fallida y la colonización dirigida como sustituto; la coca como economía de subsistencia; la soberanía dividida; la paz como concesión territorial; la memoria como disputa. El Caguán es un cruce de todas ellas.
Huella: memoria, testimonio y archivo
Después de 2002 el Caguán entró en su fase de memoria, superpuesta al conflicto que siguió activo. Los pueblos Uitoto, Coreguaje, Inga, Emberá Chamí y Paeces recuperan y fortalecen costumbres ancestrales en sus territorios del Caquetá como forma de resistencia frente a una barbarie histórica que no empezó con las FARC ni terminó con el Plan Patriota, sino que atraviesa siglos.
Las capas documentales sobre el Caguán son ya notables. Existe un cuerpo creciente de trabajos sobre la historia territorial del Caquetá —colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales— que permite entender la región más allá del episodio del despeje. A ello se suman testimonios de excomandantes paramilitares, de familiares de secuestrados y de líderes comunitarios, que permiten reconstruir capa por capa lo que fue vivir dentro y al borde de la zona.
Entre esos testimonios están los objetos. La hija de un militar secuestrado durante los años del Caguán conserva las pertenencias que le devolvieron al recuperar a su padre: una Biblia con la silueta de una fotografía trazada, lápices, otras cosas menores. Donó parte al Museo de Memoria y guardó el resto. Esos objetos, aparentemente insignificantes, contienen la escala humana de un proceso que suele contarse en superficies, hectáreas, cifras de tropa y fechas de comunicado. En la Biblia dibujada, en el lápiz gastado, cabe el Caguán de la gente.
Lo que queda, en balance, es un territorio que ningún actor controló nunca del todo. El Estado colombiano lo construyó como frontera al orientar la reforma agraria hacia la apertura de baldíos en lugar de la redistribución, y luego lo desatendió al no dotar de servicios ni de infraestructura la colonización que él mismo había impulsado. Las FARC no se limitaron a ocupar ese vacío: lo administraron, lo normaron, lo poblaron con leyes propias, lo militarizaron, lo hicieron cantera de reclutamiento durante décadas. La coca fue el motor que financió y desplazó a todos los demás actores, redistribuyendo la geografía del conflicto cada vez que una fumigación cambió los mapas. La Zona de Distensión no creó ese enredo de soberanías superpuestas: lo hizo visible, y lo institucionalizó temporalmente. La ofensiva militar posterior a 2002 replegó a la guerrilla, pero no resolvió la condición de frontera que había hecho del Caguán lo que era.
Por eso el Caguán importa. No porque haya sido territorio de las FARC ni porque haya sido escenario del proceso fallido de Pastrana, sino porque es el retrato en escala real de una manera colombiana de hacer país: fabricando periferias, delegando por omisión, negociando en el suelo la soberanía que no se ejerce, y llegando al final —siempre al final— con el uniforme y la orden pública detrás del daño ya hecho. Es en esa larga historia, y no en los cuarenta meses del despeje, donde el Caguán encuentra su verdadero lugar en la historia de Colombia.
El territorio en el archivo
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Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
46 documentos · 59 fragmentos01At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 225, 2302 citas
[1]close this chapter with an analysis of the FARC ’ s counter-hegemonic social compact vis-à- vis cocalero farmers and workers as well as the social contradictions of the coca labor regime in the Caguán. Agrarian Development and the Rise of Fedegán ’ s Despotic Cattle Regime in the Caguán, 1963 – 1978 The Caguán region…
p. 230
[13]they are not opposed to its substitution for another livelihood strategy, including other agricultural crops, whatever replaces coca must at least provide enough income to meet their house- hold survival needs as coca did in the past. Otherwise, they may be forced to go back to producing it, which would then create…
p. 225
02Mi cuerpo es la verdad. Experiencias de mujeres y personas LGBTIQ+ en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2681 cita
[2]de Caquetá está ubicado al sur del país, en la región amazónica. Limita al norte con Meta y Guaviare; al noreste, con Vaupés; al sur, con Amazonas y Putumayo; y al oeste, con 759 Caso 086 - CI - 02007, «Caso AT - 03, mujer lesbiana, negra y afrodescendiente, vendedora ambulante». 760 Ibíd. 761 Caso 086 - CI - 02007,…
p. 268
03Colombia: bosquejo de su geografía tropical vol. IIErnesto Guhl · 2018 · p. 3401 cita
[3]una de las partes más húmedas y lluviosas del mundo. Es en esta región de montañas de isla donde se en- cuentran los dos grandes tipos de vegetación, y se prolonga hasta la tercera zona florística. 3. La zona del Caquetá-Apaporis. Yace entre las dos arriba descritas. Se caracteriza por numerosos ce- rros aislados de…
p. 340
04Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 36, 1552 citas
[4]padecen dinámicas comunes en el contexto del conflicto armado. La superficie de estos cinco departamentos alcanza los 372.942 kilómetros cuadrados, una extensión ligeramente superior a la de la actual Alemania. Sin embargo, para efectos de este informe, se excluyen algunas zonas amazónicas del Caquetá y del Guaviare.…
p. 36
[40]saldo la muerte de 30 militares y 26 guerrilleros 612. El acuerdo para el cese al fuego de San Francisco de la Sombra, firmado el 5 de octubre de 2001, intentó superar las tensiones generadas tras el secuestro y asesi- nato de Consuelo Araujo, sucedido el 29 de septiembre en la región Caribe 613. El 7 de octubre, al…
p. 155
05La tierra no basta. Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el CaquetáCentro Nacional de Memoria Histórica, Erika Andrea Ramírez Jiménez · 2017 · p. 11 cita
[5]INFORME DEL CENTRO NACIONAL DE MEMORIA HISTÓRICA LA TIERRA NO BASTA Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el Caquetá La tierra no basta Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el Caquetá Centro Nacional de Memoria Histórica LA TIERRA NO BASTA COLONIZACIÓN, BALDÍOS,…
p. 1
06Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 3871 cita
[6]Atlas de economía colombiana, 1960. Capítulo 14 387 388 Nueva Historia de Colombia. Vol. III Danza indígena, ilustración a la novela "Toá", de César Uribe Piedrahíta, publicada en 1933, con denuncias sobre matanzas de indígenas organizadas por los caucheros de la selva amazónica. apreciaba un movimiento interno de…
p. 387
07Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 461 cita
[7]Departamentos en los que la ANUC tenía una fuerza muy importante. En aplicación de la Ley 135 de 1961 el Incora dirigió durante los años sesenta la colonización del piedemonte oriental de la cordillera Oriental, el Magdalena Medio, la altillanura entre el oriente del Meta y Vichada, el sur de Córdoba y en varias…
p. 46
08Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 2261 cita
[8]those who, either directly or indirectly, had come out on top in the process. In regard to colonizationwhich may be considered the second focus of the government's agrarian policythe centers of greatest disturbance, which were the coffee zones, were avoided instead of emphasized. "Directed colonization" was presented…
p. 226
09Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 1001 cita
[9]excess population from the Departments of Santander, Norte de Santander, and Boyacá was the piedmont region on the eastern side of the Andes, or, in other words, the territories of Caquetá, Arauca, and the Depart- ment of Meta. Lleras Camargo accepted Lebret’s recommendations and began to implement them. 30 The first…
p. 100
10Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 1781 cita
[10]5,15% Tolima: 4,9% Cundinamarca: 5,15% Otros: 4,9% Otros: 4,12% Caquetá: 2,4% Cauca: 3,78% Cundinamarca: 2,4% Caldas: 3,09% Meta 1,6% Quindío: 2,41% Huila 0,8% Boyacá: 2,41% Período de vinculación Período Putumayo Caquetá 1930 - 1946 0,80% 2,90% 1947 - 1967 23,20% 34,60% 1968 - 1977 19,20% 34,60% 1978 - 1986 37,60%…
p. 178
11Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 1631 cita
[11]el deporte, los medios de comunicación, la banca, miembros del Ejército y miles de campesinos y de comerciantes. La corrupción del narcotráfico llegó a tal nivel que, incluso, un presidente de la República (Ernesto Samper) fue acusado de recibir enormes cantidades de dinero del cartel de Cali para financiar su campaña…
p. 163
12Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1261 cita
[12]previas a la implementación en 1999 del sistema de Monitoreo de Cultivos de Coca coordinado por UNODC, su fuente son estudios realizados por Estados Unidos. 262 Uribe, «Evolución de los cultivos de coca en Colombia: 1986-2017». Razón Pública. tercer ciclo de afectaciones (1991-2020) 127 Miles de hectáreas sembradas…
p. 126
13Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 5641 cita
[14]cocaleras participó alrededor del 25 por ciento de la población total del Caquetá, cifra que evidencia el peso que la economía de la coca tuvo en los procesos económi- cos regionales” (CNMH, 2015a). Como efecto de las marchas cocaleras, se intensificó el conflic- to armado. Un año después de las marchas, en el Caquetá…
p. 564
14Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 670, 8082 citas
[15]nacionales y extranjeras como Cargill, Poligrow y Manuelita para explotarlas con proyectos de agroindustria 2239. En otras zonas, la reconfiguración ocurrió por las aspersiones con agentes químicos para erradicar cultivos de coca y marihuana. Las fumigaciones en la Sierra Nevada de Santa Marta habían comenzado desde…
p. 670
[44]cabo los diálogos del Caguán 2812. Ocho días después, el Gobierno ordenó la recuperación militar de los territorios despejados y declaró la antigua zona de distensión teatro de operaciones, al mando del mayor general Gabriel Eduardo Contreras Ochoa, jefe de operaciones del Ejército 2813. Tres días después del…
p. 808
15Detrás de la guerra en ColombiaAriel Ávila · 2019 · p. 1141 cita
[16]la zona del Bloque Oriental no solo se encontraba el corazón de las Farc-EP, sino lo que se podría considerar su zona de movilidad más confiable a nivel nacional y la zona más segura con que contaron las Farc-EP. Mapa 19. Municipios atacados por las Farc-EP en el 2001 Página 114 Fuente: Fundación Paz y Reconciliación…
p. 114
16Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2771 cita
[17]ó entre 1996 y 1998, y llev ó a que en la elecci ó n de este a ñ o el can didato conservador Andr é s Pastrana fuera elegido contra el liberal 2 74 HISTORIA M Í NIMA DE COLOMBIA Horacio Serpa, en buena parte porque las farc respondieron bien a sus gestos en favor de una negociaci ó n. É sta recomenz ó en enero de 1999…
p. 277
17La guerra escondida. Minas Antipersonal y Remanentes Explosivos en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica, Fundación Prolongar · 2017 · p. 641 cita
[18]no tenían. La creación de los batallones de alta mon- taña fue clave en el desarrollo de esta fase. Otro componente importante en el despliegue de la Políti- ca de Seguridad Democrática fue el desarrollo de “operaciones ofensivas”, en donde se realizó el Plan Patriota. Su objetivo fue recuperar el control de la…
p. 64
18No es un mal menor. Niñas, niños y adolescentes en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2011 cita
[19]junto a otros amigos cuyas edades oscilaban entre los catorce y los quince años. «Nos cogieron y botaron a una cancha; decían que éramos guerrilleros, aunque en esa época ni sabíamos que la guerrilla pasaba por ahí. Al otro día nos pusieron a limpiar las calles. Luego, seis amigos, entre los catorce y quince años, nos…
p. 201
19Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · p. 290, 2942 citas
[20]y el Gobierno porque ese dinero lo pone la gente, no la guerrilla. [… ] En Cartagena del Chairá, después de acabada la Zona de Distensión, destruyeron la infraestructura, las vías que la gente había hecho con plata de su propio bolsillo, la guerrilla actuó como coordinadora, pero la guerrilla no pone plata para eso.…
p. 294
[23]quien mayor incidencia tiene en el abandono de tierras, porque cuenta con una mayor presencia. El dispositivo de la guerrilla de las Farc consiste en dos columnas móviles. Una de ellas la Teófilo Forero, encargada del narcotráfico en el departamento del Huila 320. Hay también un interfrente (Caguán), con influencia en…
p. 290
20Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 5211 cita
[21]de la violencia. Trasegar por los caminos de La Macarena significa advertir la presencia del conflicto. De camino al municipio de La Macarena, por la carretera que comunica la región con San Vicente del Caguán, me he encontrado uno tras de otro retenes guerrilleros y retenes del Ejército. El Ejército inspecciona…
p. 521
21Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 248, 2602 citas
[22]la zona de operaciones del Frente Combatientes del Yarí. 150 Sin duda, la guerrilla buscaba convertirse en una especie de Estado emergente en algunas regiones, generando inestabilidad po- lítica y las condiciones para lanzar una ofensiva militar de acuerdo con lo presupuestado en el llamado Plan Estratégico y a…
p. 260
[33]responsable del patrullaje de esa población. Además del poder armado, la guerrilla contaba con una emisora en la zona que funcionaba con cierta regularidad y que formaba 124 “Acuerdo sobre campamentos epl-Gobierno Nacional”, firmado por Bernardo Jaramillo y Jesús Antonio Bejarano, s.f. 125 “‘No se puede ceder más…
p. 248
22Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 1201 cita
[24]inep, (1990); Medina Gallego & Téllez Ardila, (1994); Medina Gallego, (1990, pp. 127-231). 128 GUERRA A LAS DROGAS, ESCALAMIENTO Y GUERRA SUCIA La zona de despeje del Caguán, ¿una radiografía territorial de las FARC? La imagen fabricada y autofabricada de unas farc poderosas militarmente, entreverada con los vaivenes…
p. 120
23Con licencia para desplazar. Masacres y reconfiguración territorial en Tibú, CatatumboYamile Salinas Abdala, María Fernanda Pérez Trujillo, Juan Pablo Luque, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 701 cita
[25]La zona que fue establecida en octubre de 1988 y levantada el 21 de febrero de 2002, comprendía una superficie de 42.000 kilómetros cuadrados de los muni- cipios de La Uribe, Mesetas, La Macarena y Vista Hermosa en el departamento del Meta, y San Vicente del Caguán en Caquetá. 48 Con mayor presencia en Tibú,…
p. 70
24Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2521 cita
[26]soldados retenidos en Las Delicias. Masacre de 30 campesinos en Mapiri- pán, a manos de los parami- litares, y de 14 campesinos de Mutatá, por las FARC. 1998 Asesinado Fernando Landázabal, ex ministro de Defensa. Muerte del cura Manuel Pérez Martínez, del ELN. Andrés Pastrana, elegi- do. presidente. «Despeje» de los…
p. 252
25Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · p. 285, 3122 citas
[27]definieron reglas de juego claras en la extensa región desmilitarizada, las f a r c utilizaron este inmenso territorio de alrededor de 42.000 kilómetros cuadrados — un territorio mayor a Holanda—, no solo para fortalecerse militarmente, sino para llevar a cabo toda suerte de acciones como mantener secuestrados,…
p. 285
[41]La decisión del Gobierno de impulsar un vasto rediseño y fortalecimiento de las Fuerzas Armadas, así como el gesto de Pastrana de sacrificar todo su capital político a favor de la paz — en abierto contraste con la actitud guerrerista de las f a r c — condujo a que este grupo guerri llero saliera disminuido…
p. 312
26Los procesos de paz en Colombia, 1982-2014 (documento resumen)Álvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 151, 1542 citas
[28]región; la conciliación con tal postura del presidente Pastrana, que lo llevó a insistir en la permanencia de las tropas en el Batallón Cazadores; la exigencia de las FARC-EP sobre el cumplimiento efectivo del compromiso de desmilitarizar la zona; el debate público ante contradictores del despeje; los reclamos de…
p. 151
[39]sobrevinieron tensiones tras las denuncias de abusos cometidos por las FARC-EP contra la población en la Zona de Distensión. Se agregaron hechos de presión de esta guerrilla contra autoridades civiles de la zona; de tal forma fueron afectadas la Alcaldía de La Macarena 273 Carta abierta de las FARC-EP al Presidente de…
p. 154
27Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 741, 7652 citas
[29]citarlos, escuchar sus inquietudes en torno a las negociaciones con la guerrilla y aceptar parte de sus cuestionamientos. La zona de distensión se había convertido en un factor de permanentes tensiones: constantemente circulaban rumores de que allí se cometían tropelías en contra de la población, de que servía como…
p. 741
[42]primera ruptura, que alcanzó a ser comunicada por el presidente de la República a los colombianos por cadena nacional de radio y televisión; sin embargo, Pastrana dejó la puerta entreabierta cuando manifestó: “Pero que quede claro: Este no es el final. Yo seguiré buscando la paz, de la mano de todos ustedes. Mantendré…
p. 765
28Colombia, así en la guerra como en la pazJorge Giraldo Ramírez · 2018 · p. 301 cita
[30]Extremadura que no podía ser objeto de acciones militares del Estado y el resto del país como terreno de guerra. Todo ello sin haberse iniciado los diálogos ni definido la agenda de los mismos. El decir del sociólogo franco-colombiano Daniel Pécaut fue que el Gobierno «de entrada quemó todas sus naves». Cuando, el 6…
p. 30
29Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2151 cita
[31]importante tener en cuenta que ni la guerrilla tenía consolidada la región que fue despejada ni tampoco el orden estatal fue hegemónico. Durante los tres años que duraron los diálogos, los pobladores de la zona se vieron sometidos a vivir en medio de una regulación de las instituciones estatales precaria y del orden…
p. 215
30Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 1611 cita
[32]pidió excusas, pero insistió en que tenía derecho a definir las sanciones a los responsables, y que en este caso los indigenistas habían entrado a la “zona de distensión” controlada por las FARC sin pedirles permiso. Posteriormente, en 2008, lograron que el presidente Chávez le pidiera a la Asamblea de Venezuela que…
p. 161
31Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 601 cita
[34]bandos tenía intención de paz. Ambos utilizan la zona de despeje para conocerse mejor, organizarse y preparar la guerra (EP 2, agosto de 2015). Esta situación de negociación, además, debía avanzar de acuerdo a dos cuestiones más. De un lado, el imperativo de combatir un paramilitarismo creciente que surgía como el…
p. 60
32Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 612 citas
[35]The government honored its pledge that the insurgents would have com- plete control of the demilitarized area during the dialogues. The talks began badly when FARC leader Marulanda did not appear for the first meeting, a clear indication of the weak-state position of President Pastrana. Later there were frequent…
p. 61
[36]The government honored its pledge that the insurgents would have com- plete control of the demilitarized area during the dialogues. The talks began badly when FARC leader Marulanda did not appear for the first meeting, a clear indication of the weak-state position of President Pastrana. Later there were frequent…
p. 61
33Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 3311 cita
[37]sobre todo militar, de miles de millones de dólares, que se conoció como el Plan Colombia, del año 2000. Los diálogos de paz del gobierno de Pastrana se llevaron a cabo en San Vicente del Caguán, en el departamento del Caquetá, uno de los municipios que hizo parte de la infame zona de despeje que el Gobierno les…
p. 331
34Conversaciones de honor: Memorias MilitaresMartín Nova · 2020 · p. 1321 cita
[38]ese proceso de conversaciones como parte de la toma del poder, no fueron para poner fin al conflicto, sino para fortalecerse, con miras a lograr su propósito de la toma del poder por las armas. Jamás la guerrilla de las FARC abandonó su aspiración de llegar al poder por las armas. ¡Jamás en el Caguán abandonó esa…
p. 132
35No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 3541 cita
[43]A eso se sumó que en marzo de ese 1999 el ELN pidió su propia zona de despeje en el sur de Bolívar, lo que causó una reacción en cadena de los alcaldes de esta región en contra de esa posibilidad y, más adelante, un verdadero movimiento influenciado por el Bloque Central Bolívar para evitar un diálogo con esa…
p. 354
36El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 2802 citas
[45]matando a Manuel Marulanda Vélez, jefe máximo e histórico; a Jorge Briceño, líder militar; y a Raúl Reyes, principal negociador [...] 8 Pero ni un mando medio fue capturado o muerto. Un nuevo revés militar que se sumaba a los miles que llevan las Fuerzas Armadas colombianas y estadounidenses en este largo conflicto…
p. 280
[46]matando a Manuel Marulanda Vélez, jefe máximo e histórico; a Jorge Briceño, líder militar; y a Raúl Reyes, principal negociador [...] 8 Pero ni un mando medio fue capturado o muerto. Un nuevo revés militar que se sumaba a los miles que llevan las Fuerzas Armadas colombianas y estadounidenses en este largo conflicto…
p. 280
37Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 2282 citas
[47]el fin de su tregua de Navidad. Este fue un golpe duro para un grupo de naciones de la Unión Europea y del hemisferio occidental que había pedido a las FARC que continuaran en el proceso de paz. Durante los treinta días siguientes, el grupo guerrillero realizó 117 operaciones, que in- cluyeron ataques a instalaciones…
p. 228
[48]el fin de su tregua de Navidad. Este fue un golpe duro para un grupo de naciones de la Unión Europea y del hemisferio occidental que había pedido a las FARC que continuaran en el proceso de paz. Durante los treinta días siguientes, el grupo guerrillero realizó 117 operaciones, que in- cluyeron ataques a instalaciones…
p. 228
38Pueblos arrasados: Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión (relatores) · 2015 · p. 751 cita
[49]Gobierno Nacional de una “zona de distensión” en cuatro munici- pios del Meta y uno del Caquetá, para adelantar conversaciones con las FARC. Su retoma, algunos años después, generaría el vaciamiento de las veredas y centros poblados del municipio El Castillo. De cualquier forma, ya en el periodo 1984-2001, el…
p. 75
39Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 182, 1852 citas
[50]Distensión y en agosto del año 2002 yo tomo la iniciativa junto con… acom- pañado por Manuel de coger todos estos municipios, cada municipio ya con la lista porque cuando la época de la Zona de Distensión todos se quemaron, entonces toda esa gente que se quemó, allá les… entonces, pa’ Puerto Lleras fueron con una…
p. 185
[51]volvieron usuales y, con ellas, las acciones en contra de la población civil de los muni- cipios y pueblos que eran considerados “guerrilleros”, “militantes” o simpa- tizantes de estos. Como lo explica un excomandante del grupo paramilitar: En el 98, que inicia la Zona de Distensión, segundo semestre… primer se-…
p. 182
40Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1271 cita
[52]el año 2002, el conflicto armado en la Amazonía estaba en su pico máximo con tres actores armados disputándose la región: las FARC-EP, consoli- dando su control sobre la Amazonía oriental y algunas zonas rurales de la Amazonía occidental; las AUC con un fuerte control de las áreas urbanas de la Amazonía occi- dental y…
p. 127
41Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. PacíficoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1521 cita
[53]1985-2005, Departamento Administrativo Nacional de Estadística. Proyecciones de población municipal por área 2005-2020, Departamento Administrativo Nacional de Estadística. 602 Entrevista 208-PR-02012. Testigo, mujer, religiosa. 153 fiflćffć́Th́ El repliegue de la insurgencia, los herederos del paramilitarismo y la…
p. 152
42¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 1251 cita
[54]Marulanda Vélez, presuntamente por causas naturales, en mayo del mismo año. A estas se sumaron las de Víctor Julio Suárez, alias Jorge Briceño o Mono Jojoy, co- mandante militar de las FARC, en septiembre del 2010, y la de Guillermo León Sáenz, alias Alfonso Cano, máximo comandante de las FARC tras la muerte de Manuel…
p. 125
43Una guerra sin edad. Informe nacional de reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes en el conflicto armado colombianoCentro Nacional de Memoria Histórica; Katherine López Rojas (coord.); Andrés Felipe Aponte; Carolina Lozano Rodríguez; Linda Lorena Sánchez Avendaño · 2017 · p. 1271 cita
[55]municipios de San Vicente del Caguán, Planadas, Mesetas y Florencia (Gráfica 8; Gráfica 10 del Anexo). Esta apuesta militar tuvo como respuesta una política contra- insurgente estatal que centró sus esfuerzos en esta guerrilla, con lo que vino cierta debilidad de las FARC en el proceso de recluta- miento, incluso…
p. 127
44La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · p. 871 cita
[56]de la forma más efectiva posible. Este inmenso esfuerzo presupuestal, sumado a los recursos del Plan Colombia, permitió el inicio del fortalecimiento de las Fuerzas Armadas, un proceso que tendría continuidad en los gobiernos del presidente Álvaro Uribe y en el mío. Un logro de particular importancia fue la…
p. 87
45Caquetá: conflicto y memoriaHarley Enrique Gutiérrez Ñustez, Rubén Darío Polo Sierra, Cristian E Paredes González · 2013 · p. 6, 92 citas
[57]con parafina para que los empleados disfruten con su desesperada agonía. Hoy en día los pueblos indígenas Uitoto, Coreguaje, Inga y los que llegaron en los últimos años, Emberá Chamí y Paeces, recuperan y fortalecen las costumbres ancestrales en sus territorios, como una forma de resistencia para dejar en el pasado la…
p. 6
[59]evitar los efectos inflacio - narios de la bonanza ilegal. Así mismo, ante las dificultades del sistema de justicia para reprimir el delito y mediar en la solución de todo tipo de con- flictos, la guerrilla se abroga sus funciones, condu - ciendo a que la población demande su presencia. Los procesos de paz con la…
p. 9
46Cuando los pájaros no cantaban: historias del conflicto armado en ColombiaAlejandro Castillejo-Cuéllar · 2022 · p. 3451 cita
[58]los tenían. Supuestamente les iban a dejar encontrarse con ellos. Lamentablemente, algunas madres dijeron que pensaban quedarse con ellos si las dejaban verlos. Entonces las FARC ya no quisieron, pero les permitieron enviar fotos o cartas. Mi madre me cuenta que ella le envió un poco de ropa: unas sudaderas; también…
p. 345