Institución · Frente Nacional
INCORA
El Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (1961-2003) fue la agencia estatal creada por la Ley 135 para redistribuir tierras, ordenar la colonización y estabilizar al campesinado colombiano; encarnó la promesa —y luego la administración del incumplimiento— de la reforma agraria durante cuatro décadas del Frente Nacional y sus secuelas.
Trayectoria de una idea
- 1961
Creación por la Ley 135
- 1962
Inicio de la colonización dirigida y adjudicación masiva de baldíos
- 1967
Reforma institucional de Lleras Restrepo y creación de la ANUC
- 1968
Entrega de títulos en el bajo Sinú
- 1972
Pacto de Chicoral y contrarreforma
- 1973
Leyes 4 y 5 de 1973: codificación de la contrarreforma
- 2003
Liquidación y absorción por el INCODER
La lectura
El INCORA nació en la confluencia de dos presiones externas —la Revolución cubana y la Alianza para el Progreso— y una interna —la violencia rural de una década—, pero su diseño institucional llevaba inscrita la negociación que lo limitaría: la clase terrateniente había suavizado los criterios de expropiación en el Congreso antes de que el instituto abriera sus puertas, y continuó el cabildeo en su burocracia para que la colonización periférica reemplazara a la redistribución. Durante su primera década el INCORA tituló baldíos a ritmo acelerado sin tocar la propiedad consolidada, y cuando Carlos Lleras Restrepo intentó convertirlo en palanca de una redistribución real —armando a los campesinos con la ANUC y reformando la ley en 1968—, la respuesta fue el Pacto de Chicoral de 1972, que codificó la contrarreforma en las Leyes 4 y 6. El balance cuantitativo es elocuente: menos del 1% de la superficie del país afectada en dieciséis años, un Gini de tierras que creció en lugar de reducirse, y 472.470 hectáreas compradas para 30.000 familias en cuatro décadas. Su historia no es la de una institución que fracasó por incompetencia, sino la de una reforma que fue derrotada por los mismos actores que debía transformar.
El Instituto Colombiano de la Reforma Agraria fue la agencia estatal que, entre 1961 y 2003, encarnó la promesa —y luego la administración del incumplimiento— de la reforma agraria en Colombia. Nació el 29 de diciembre de 1961, dieciséis días después de sancionada la Ley 135, en el corazón del Frente Nacional y bajo el aliento financiero de la Alianza para el Progreso, concebido para redistribuir tierras, ordenar la colonización y estabilizar al campesinado en un país donde la propiedad rural seguía siendo el eje de la desigualdad y del conflicto. Cuarenta y dos años después, cuando fue liquidado y absorbido por el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural, dejaba un balance ambiguo: menos del 1% de la superficie del país afectada por la reforma entre 1962 y 1978, un Gini de tierras que pasó de 0,86 en 1970 a 0,905 en 2014, y un archivo judicial en el que sus propios funcionarios aparecían investigados por legalizar el despojo paramilitar. Entre ambos extremos —la promesa y el epílogo— se despliega una de las biografías institucionales más reveladoras de la Colombia contemporánea.
Antes del INCORA: la cuestión agraria heredada
El INCORA no fue el primer intento del Estado colombiano por intervenir la estructura de la tierra, ni el primero en fracasar. Su prehistoria comienza con la Ley 200 de 1936, pieza central de la "Revolución en Marcha" de Alfonso López Pumarejo y apéndice de la reforma constitucional del mismo año, cuando la propiedad quedó atada, al menos en el papel, a una función social. La ley concedió a los grandes propietarios un plazo de diez años para explotar sus predios en forma capitalista —con trabajo asalariado—, bajo amenaza de reversión al Estado de las tierras improductivas. La amenaza nunca se cumplió. En cambio, la ley produjo efectos que sus redactores no habían previsto: temerosos de que arrendatarios, aparceros y colonos les disputaran las tierras que trabajaban, los terratenientes optaron por expulsarlos y por reconvertir sus predios a ganadería extensiva, amparados en un decreto reglamentario que consideraba suficiente una cabeza de ganado mayor por hectárea de buena calidad para acreditar "ocupación económica del suelo". Nació así una forma peculiar de modernización rural que despoblaba el campo y prescindía del campesinado sin necesidad de romper con el latifundio.
Los años cuarenta y cincuenta acumularon institucionalidad sin resolver el problema. En 1948, el gobierno de Mariano Ospina Pérez creó el Instituto de Parcelaciones, Colonización y Defensa Forestal, más preocupado por contener el alza de los precios de los alimentos que por redistribuir tierra. El régimen militar de Gustavo Rojas Pinilla lo transformó, mediante el Decreto 1894 del 18 de julio de 1953, en el Instituto de Colonización e Inmigración, que privilegió obras físicas y servicios sociales previos a la adjudicación de predios. La Ley 20 de 1959 y la intervención de la Caja Agraria completaron un mosaico de instrumentos que rozaban la cuestión agraria sin tocar su nervio. En paralelo, entre 1930 y 1946, las adjudicaciones de baldíos habían elevado la proporción de pequeñas y medianas parcelas —13% del área en predios menores de 20 hectáreas, 55% en predios de hasta 1.000—, corrigiendo apenas el sesgo histórico hacia las grandes extensiones. Cuando el Frente Nacional se instaló en 1958, la Colombia rural cargaba con una violencia de una década y con una estructura de propiedad prácticamente intacta.
La Ley 135 y el nacimiento de una promesa
El proyecto de reforma agraria fue redactado bajo la dirección intelectual y política de Carlos Lleras Restrepo, entonces figura central del liberalismo. Aprobado por el Congreso el 23 de noviembre de 1961 y sancionado por el presidente Alberto Lleras Camargo el 13 de diciembre de ese año, quedó consignado como Ley 135. El instituto encargado de ejecutarla se constituyó dieciséis días después, el 29 de diciembre. Al frente quedó Enrique Peñalosa Camargo, economista de treinta y un años, formado como asistente de Lauchlin Currie, con paso por el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento y por la dirección de la Corporación Autónoma Regional de la Sabana de Bogotá. La juventud y el perfil técnico de Peñalosa marcaban el tono de la operación: reforma administrada por economistas, no por agitadores agrarios.
La ley venía blindada por dos coordenadas. Hacia adentro, la lógica del Frente Nacional imponía un compromiso entre las élites liberal y conservadora, y solo los conservadores más doctrinarios se opusieron abiertamente al proyecto: la resistencia parlamentaria más visible fue la del laureanismo, encabezada en la Cámara por Hugo Escobar Sierra. Hacia afuera, la Alianza para el Progreso lanzada por John F. Kennedy tras la Revolución cubana convertía a la reforma agraria en un requisito hemisférico. Colombia recibiría, a lo largo del programa, más de 1.000 millones de dólares —el 11% del total de los fondos de la Alianza—, y una parte financiaría iniciativas del INCORA.
Pero la larga tramitación en el Congreso había hecho su trabajo. En sucesivas modificaciones, la clase terrateniente logró suavizar los criterios de expropiación, asegurar procedimientos de indemnización favorables y consagrar en el articulado una presunción decisiva: la explotación económica del predio lo eximía de la extinción de dominio. La Ley 135 creó el Fondo Nacional Agrario como brazo financiero del instituto, estableció la figura de los procuradores agrarios —herederos remotos de los jueces agrarios de la Ley 200—, dio vida a corporaciones regionales de desarrollo encargadas de la colonización y la parcelación, y consagró como herramienta central la extinción de dominio sobre tierras no explotadas. Sobre el papel era una arquitectura ambiciosa. En su diseño interno, sin embargo, la reforma nacía ya negociada.
La primera década: colonización en vez de redistribución
El sesgo se hizo visible pronto. Los terratenientes que habían suavizado el proyecto en el Congreso continuaron el cabildeo en la burocracia del INCORA, orientando sus programas hacia proyectos que no perturbaran la tenencia consolidada. La consecuencia fue una desviación estructural: en lugar de expropiar predios en las zonas agrícolas centrales, el instituto concentró su acción en la colonización dirigida fuera de la frontera agrícola. Durante los años sesenta, el INCORA organizó la ocupación del piedemonte oriental de la cordillera Oriental, del Magdalena Medio, de la altillanura entre el oriente del Meta y Vichada, del sur de Córdoba y de varias subregiones antioqueñas —bajo Cauca, nordeste, Urabá—. Solo en la intendencia de Arauca, entre 1961 y 1973, adjudicó 85.830 hectáreas.
Las cifras de baldíos, en efecto, crecieron. Entre 1962 y 1971 el INCORA adjudicó un promedio anual de 14.562 predios y 521.175 hectáreas, frente a los 5.362 predios y 283.572 hectáreas anuales del período 1931-1962: 2,71 veces más predios, 1,83 veces más superficie. Pero titular baldíos y redistribuir tierras son operaciones distintas, y en muchos casos ni siquiera se titulaba en vacío: la colonización "dirigida" se superponía con frecuencia a colonizaciones espontáneas anteriores, sobre todo en el Meta, donde tierras clasificadas como baldías estaban ya ocupadas por colonos, generando tensiones entre oleadas sucesivas. El instituto reconocía derechos preexistentes en la periferia mientras dejaba intocada la propiedad en las tierras planas del interior.
El déficit presupuestal marcó la operación desde el arranque. El presupuesto del INCORA no fue incluido en el ordinario de 1963 y solo se incorporó por vía extraordinaria: señal temprana de que la voluntad política de dotarlo de recursos era menor que la retórica reformista. La concentración de la propiedad, lejos de ceder, aumentó entre 1960 y 1970. Los críticos académicos señalarían pronto lo evidente: la Ley 135 era, en la práctica, una reforma legal sin aplicación real.
La segunda oportunidad: Lleras Restrepo y la ventana redistributiva
Que ese destino no era irreversible lo demostró el propio autor intelectual de la reforma cuando llegó al poder. Elegido presidente para el período 1966-1970, Carlos Lleras Restrepo intentó reactivar el proceso desde varios frentes. El primero fue institucional. La Ley 1 del 26 de enero de 1968 incorporó nuevas causales de expropiación por explotación inadecuada y facilitó la permanencia de campesinos en la tierra mediante la prolongación de contratos de arrendamiento y aparcería. El segundo fue organizativo. El Decreto 755 del 2 de mayo de 1967 ordenó el empadronamiento de usuarios reales y potenciales de servicios agropecuarios estatales, y la Resolución 061 del mismo mes creó, en el Ministerio de Agricultura, la División de Organización Campesina.
De ese andamiaje nació la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos, constituida formalmente en julio de 1970, con cerca de un millón de afiliados según algunas fuentes —entre 800.000 y 845.000 usuarios inscritos según otras—. La ANUC fue impulsada desde el gobierno en un contexto atravesado por dos amenazas: el ascenso de los movimientos insurgentes y el populismo electoral de la ANAPO de Rojas Pinilla. Al armar a los campesinos con una organización nacional reconocida legalmente, Lleras Restrepo buscaba también producir un aliado social capaz de sostener la reforma frente a la oposición de los gremios y del propio Congreso.
El gesto simbólico llegó en 1968, cuando el presidente entregó personalmente títulos de propiedad a antiguos terrajeros y aparceros del bajo Sinú y, en un discurso crítico contra los caciques regionales, fue aclamado por los campesinos como "el presidente de los campesinos". La imagen resumía la ambición del ciclo: convertir al INCORA en la palanca de una redistribución con respaldo popular.
Los resultados, sin embargo, quedaron atrapados en las contradicciones del propio instituto. Entre 1961 y 1971, el INCORA adecuó 178.000 hectáreas en distritos de riego, pero solo el 35% de los beneficiarios de esos programas fueron simultáneamente beneficiarios de la reforma agraria: el 50% eran minifundistas privados y el 15% propietarios medianos y grandes. Parte de las tierras adquiridas en los primeros años del gobierno de Lleras habrían sido destinadas a la construcción de distritos de riego bajo una lógica ingenieril, no redistributiva, que terminaba favoreciendo a los grandes propietarios. La Ley 135 y su reforma en 1968 seguían careciendo de mecanismos eficaces para redistribuir, y el instituto no tenía capacidad para responder a la demanda creciente en un campo que se transformaba capitalistamente a gran velocidad. A partir de 1968, además, el INCORA reemplazó su política de adjudicación individual por esquemas de entrega en grupo —empresas comunitarias—, modalidad que se expandiría sobre todo en los distritos de aparceros y arrendatarios; en 1973 existían unas 850 de estas empresas ocupando 207.000 hectáreas, concentradas en la costa Caribe: Bolívar, Cesar, Córdoba, Magdalena y Sucre reunían 81.162 hectáreas, el 40% del total nacional, solo Sucre 35.000.
Con todo, entre 1967 y 1972 se abrió una ventana redistributiva real, sostenida por la conjunción de un presidente reformista, una organización campesina masiva y un cuerpo legal renovado. Que esa ventana existiera —y que fuera clausurada por una decisión política, no por una fatalidad estructural— es lo que da su verdadero sentido al episodio que vino después.
Chicoral: la contrarreforma como pacto
El 9 de enero de 1972, en Chicoral, Tolima, el gobierno del conservador Misael Pastrana Borrero selló con los gremios de la propiedad rural el acuerdo que puso fin a la reforma. El Pacto de Chicoral no fue un accidente ni una consecuencia inevitable de los límites del INCORA: fue una decisión deliberada de reorientar la política agraria colombiana. Pastrana se había comprometido desde el comienzo de su mandato a detener la organización campesina y la redistribución de tierras, y Chicoral formalizó lo que la práctica gubernamental ya venía haciendo: las leyes de reforma fueron derogadas o revertidas, los miembros del movimiento campesino perseguidos y encarcelados, y la desposesión de minifundistas y colonos volvió a ser tolerada.
El desmonte se codificó en dos leyes. La Ley 4 de 1973 estableció amplias barreras de protección —160 hectáreas— contra la afectación por reforma agraria e introdujo nuevos criterios para clasificar un predio como adecuadamente explotado, endureciendo las condiciones de expropiación. La Ley 6 de 1975 revivió la figura de la aparcería consagrada por la Ley 100 de 1944, adjudicando la propiedad al aparcero o arrendatario solo tras diez años de trabajo sobre el predio, en lugar de proceder a la expropiación y reparto; peor aún, esa relación podía obligar al campesino a prestar servicios personales al dueño y a pagar rentas en trabajo y en especie. El giro se completó con la Ley 5 de 1973, orientada a la modernización de la agricultura empresarial.
Detrás del viraje operaba una filosofía distinta del desarrollo. Pastrana adoptó las tesis de Lauchlin Currie a través de la llamada Operación Colombia, que apostaba por la agricultura capitalista, la seguridad jurídica de la gran propiedad rural y el proteccionismo arancelario, distanciándose del enfoque cepalino de la Alianza para el Progreso. Su Plan de Desarrollo "Las Cuatro Estrategias" privilegió la vivienda urbana y la urbanización sobre la democratización del campo. El campo dejó de ser el problema a resolver: la solución sería sacar campesinos del campo hacia la ciudad.
El efecto neto fue doble. La concentración de la tierra en las zonas agrícolas centrales quedó intacta, y los campesinos fueron desplazados hacia la colonización periférica e informal, hacia los barrios subnormales de las grandes ciudades o hacia parcelas insuficientes de pancoger. La segunda mitad de los setenta y toda la década siguiente registrarían el freno del proceso reformista, con la administración de Alfonso López Michelsen continuando la orientación hacia el fomento sectorial iniciada en Chicoral. El INCORA sobrevivió, convertido cada vez más en agencia de titulación de baldíos: hacia el final de esa etapa administraba predios sobre baldíos con una extensión total de 4.312.940 hectáreas, mientras la cantidad de tierra efectivamente redistribuida a campesinos pobres seguía siendo insignificante.
Balance de tres décadas: la reforma que no fue
Los números condensan el fracaso. Entre 1962 y 1978, menos del 1% de la superficie total del país fue afectada por la reforma agraria. Hacia finales de 1970, apenas el 2% de la tierra agrícola había sido expropiada, y solo una fracción de ese porcentaje llegó a manos de los pobres rurales. En el gobierno de Lleras Restrepo, considerado el más activo del ciclo, el INCORA compró 472.470 hectáreas y distribuyó tierras a 30.000 familias. En el balance más largo, entre 1962 y 1986 el instituto adquirió 970.741 hectáreas —una cifra en la que la titulación de baldíos predominaba por amplio margen sobre la expropiación de latifundio improductivo—.
El contraste que mejor mide la escala del incumplimiento no viene del propio Estado, sino de sus enemigos. Durante los años ochenta y noventa, la narcoburguesía adquirió aproximadamente 4,4 millones de hectáreas, con un valor estimado de 2.400 millones de dólares: en veinte años, los capos compraron más tierra que la que el INCORA redistribuyó en treinta. La concentración, en el largo plazo, no cedió sino que se acentuó: el índice de Gini de la propiedad rural pasó de 0,86 en 1970 a 0,905 en 2014, y entre esos años la participación de los predios mayores de 1.000 hectáreas en el área agropecuaria total aumentó 30,8 puntos porcentuales —del 30,4% al 61,2%—, mientras todas las categorías menores perdían terreno. La caída absoluta más pronunciada correspondió a los predios de 100 a 500 hectáreas, con catorce puntos porcentuales de retroceso.
Las causas del fracaso ya estaban identificadas por los analistas contemporáneos. Los terratenientes usaron su representación en el Congreso para reducir el alcance redistributivo de cada reforma, disminuir la financiación de su implementación y elevar las barreras legales para la expropiación. En el interior del INCORA cabildearon para reorientar la acción hacia proyectos que no perturbaran la tenencia. La captura llegó a expresiones cuantiosas en el plano financiero: en 1974, bajo el Ministerio de Agricultura del terrateniente cordobés Rafael Pardo Buelvas, se expidió un decreto que condonó las deudas de grandes propietarios beneficiados por proyectos de adecuación de tierras, generando pérdidas cuantiosas para el Estado y confirmando que las inversiones del instituto en obras de riego habían servido, en muchos casos, para valorizar tierras de la élite sin exigir contraparte alguna.
De reforma agraria a mercado de tierras: la Ley 160 y el giro neoliberal
Los años noventa introdujeron una segunda mutación de fondo. La Ley 160 de 1994 reorientó la política agraria colombiana desde la adjudicación directa —que había estructurado el discurso oficial desde la Ley 200 de 1936— hacia el acceso a la tierra vía crédito y subsidio directo a proyectos productivos competitivos. La lógica ya no era redistribuir para corregir una injusticia estructural, sino facilitar la compra por parte de campesinos calificados como emprendedores agrícolas viables, dentro de un mercado de tierras. Un giro neoliberal que retiraba al Estado del papel central que le había atribuido la Ley 135.
El INCORA sobrevivió a esta transición como agencia gestora del nuevo modelo, pero su capacidad de acción se erosionaba junto con el marco institucional que le había dado sentido. La liquidación de las tres grandes agencias de desarrollo agrario creadas en los sesenta —IDEMA, la Caja Agraria y el propio INCORA— se produjo en el curso de una sola década. En 2003, siguiendo el Decreto 1300, el instituto fue absorbido por el nuevo Instituto Colombiano de Desarrollo Rural, INCODER, encargado de ejecutar la política agropecuaria y de desarrollo rural bajo principios de competitividad, equidad, sostenibilidad, multifuncionalidad y descentralización. La fórmula recogía el vocabulario de la época; enterraba, sin decirlo, la ambición redistributiva original.
El último capítulo: el INCORA como vector del despojo
Justo antes y durante esa transición institucional se produjo el episodio más oscuro de su historia. Entre febrero y marzo de 2003, la gerencia regional del INCORA en el departamento del Magdalena revocó la adjudicación de 134 predios, a un ritmo de dos por día, argumentando abandono o incumplimiento de créditos. Para dimensionar la anomalía basta el contraste: en los siete años previos, entre 1996 y 2002, solo se habían revocado 80 títulos. El "abandono" que servía de argumento tenía un nombre que no aparecía en los expedientes: desplazamiento forzado, ejecutado por el Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia bajo el mando de Rodrigo Tovar Pupo, alias "Jorge 40".
La Fiscalía abrió investigaciones penales contra funcionarios del INCORA y del INCODER por 36 casos de readjudicaciones fraudulentas en las veredas Bejuco Prieto y El Encanto, en Chivolo, Magdalena. Entre los investigados figuran el ex gerente regional José Fernando Mercado Polo, el jefe de Cartera Francisco Solano Díaz, la ex asesora jurídica Luz Cenit Curiel, el jefe de Gestión Ernesto Gómez Goelkel, y José Lozano Andrade y Carlos Vásquez Vásquez. Un exintegrante del Bloque Norte, con operación en Sabanas de San Ángel, declaró que el INCODER había tenido un rol fundamental en la legalización de tierras despojadas y que sus funcionarios aceptaban sobornos de los paramilitares. El testimonio de alias "Tolemaida" reveló otra pieza del engranaje: "Jorge 40" habría reunido a jornaleros y les habría dado un ultimátum —"o se van o se mueren"— siguiendo órdenes de Salvatore Mancuso de "legalizar y englobar los terrenos". Entre la orden paramilitar y el título nuevo mediaba una gerencia regional.
La operación no fue exclusiva del Magdalena. En Tibú, Norte de Santander, un campesino desplazado declaró haber sido llevado bajo amenaza de muerte a la oficina del INCORA en Cúcuta, donde firmó documentos sin poder leer su contenido. En La Jagua de Ibirico, Cesar, la Fiscalía estableció que el INCODER traspasó las parcelas 6, 9, 1, 45 y 48 del predio El Prado —entre 1.231 y 1.300 hectáreas que en 1997 habían sido tituladas por el INCORA a familias campesinas— a familiares de David Hernández, alias "Treintainueve", comandante del Frente Mártires del Cesar, tras el desplazamiento forzado de los beneficiarios originales. El Banco Agrario y FINAGRO participaron en el mismo proceso mediante financiamiento a la agroindustria que se apoderó de las tierras. Lo que había nacido como instrumento para redistribuir terminó operando, en algunos de sus últimos actos, como notaría del despojo.
Años después, ya en el INCODER, un nuevo escándalo cerraría el ciclo. La Procuraduría destituyó e inhabilitó por trece años a Rodolfo Campo Soto, exdirector del instituto entre 2006 y 2010 —el segundo período presidencial de Álvaro Uribe Vélez—, en el marco del programa Agro Ingreso Seguro, por el cual también fue condenado el exministro de Agricultura Andrés Felipe Arias.
La red: aliados, enemigos, herederos
Ninguna institución explica su trayectoria sola. El INCORA se movió entre tres campos de fuerza. El primero fue el bloque político-económico de las élites terratenientes, cuya influencia sobre el Congreso, sobre los gremios y sobre la burocracia del propio instituto marcó desde la Ley 135 hasta el Pacto de Chicoral y las leyes de los setenta. El segundo fue el reformismo tecnocrático del liberalismo llerista, con Carlos Lleras Restrepo como figura central y Enrique Peñalosa Camargo como ejecutor, que creyó posible modernizar el campo redistribuyendo sin romper con el pacto oligárquico del Frente Nacional. El tercero fue el campesinado organizado que, en la breve pero intensa ventana 1967-1971, se desplegó bajo la forma de la ANUC y logró convertir la reforma en asunto de calle antes de ser reprimido bajo Pastrana.
Alrededor de esos tres campos se movieron otras piezas decisivas. La Alianza para el Progreso de Kennedy proporcionó el marco geopolítico y los recursos financieros que hicieron viable el momento fundacional. El pensamiento económico de Lauchlin Currie, adoptado por Pastrana, aportó el vocabulario técnico para justificar el giro urbanizador que reemplazó a la reforma. Los ideólogos y operadores del laureanismo conservador, con Hugo Escobar Sierra a la cabeza en 1961, encarnaron la resistencia doctrinaria más visible al proyecto original. Y en el capítulo final, el paramilitarismo del Bloque Norte —"Jorge 40", Salvatore Mancuso, "Treintainueve"— utilizó la infraestructura administrativa del INCORA/INCODER como uno de sus vectores de legalización.
Huella
La huella del INCORA se lee en tres registros. En el registro institucional, el instituto acumuló durante cuarenta y dos años una experiencia de titulación de baldíos, adecuación de tierras y organización campesina que ninguna otra agencia colombiana ha logrado replicar. En el registro estadístico, el fracaso es difícil de disimular: menos del 1% de la superficie del país afectada por la reforma en los años más activos, Gini de tierras en ascenso constante, concentración de la propiedad más alta al final del ciclo que al comienzo. En el registro político, dejó una lección incómoda: la reforma agraria colombiana no fracasó porque fuera imposible, sino porque fue derrotada. La ventana 1967-1972 mostró que había márgenes reales; el Pacto de Chicoral demostró que esos márgenes podían clausurarse con la firma de un acuerdo.
El paisaje que hereda el país tras la liquidación del INCORA es, en muchos aspectos, más desigual que el que había en 1961. La ganadería extensiva que la Ley 200 de 1936 había estimulado sin quererlo, la colonización periférica que el propio INCORA orientó, la agroindustria que las leyes de los setenta protegieron, la narcoburguesía que compró millones de hectáreas en los ochenta y noventa, y el despojo paramilitar que la propia institución acabó legalizando en el Magdalena, el Cesar y Norte de Santander, se sumaron en una acumulación agraria sin contrapeso redistributivo. Cuando el Acuerdo de Paz de 2016 volvió a poner sobre la mesa la reforma rural integral, lo hizo sobre un terreno que el fracaso del INCORA había vuelto más denso: más concentrado, más violento, más marcado por décadas de promesas incumplidas.
La sigla, sin embargo, sigue vigente en la memoria institucional. Fue el nombre bajo el cual, por primera vez en la historia republicana, el Estado colombiano se comprometió públicamente a redistribuir la tierra. Que ese compromiso haya terminado convertido en su contrario no borra el hecho de que existió, ni exime del deber de explicarlo. El INCORA es, en ese sentido, el archivo más completo de una promesa: cómo se hace, cómo se negocia, cómo se administra y cómo se traiciona.
En el archivo
1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Carlos Lleras Restrepo — autor intelectual de la Ley 135 y presidente reformista (1966-1970) que intentó reactivar el proceso con la Ley 1 de 1968 y la creación de la ANUC
- 02Alberto Lleras Camargo — presidente que sancionó la Ley 135 el 13 de diciembre de 1961
- 03Enrique Peñalosa Camargo — primer director del INCORA desde su constitución el 29 de diciembre de 1961
- 04Misael Pastrana Borrero — presidente que impulsó el Pacto de Chicoral (1972) y la contrarreforma agraria
- 05Alianza para el Progreso — marco financiero internacional que aportó a Colombia más de 1.000 millones de dólares (11% del total del programa), parte de los cuales financiaron iniciativas del INCORA
- 06ANUC — organización campesina creada desde el Estado en 1967-1970 como aliado social de la reforma y luego perseguida tras Chicoral
- 07Ley 200 de 1936 — antecedente directo que introdujo la función social de la propiedad y cuyas limitaciones el INCORA heredó
- 08Pacto de Chicoral — acuerdo de 1972 que clausuró la ventana redistributiva y reorientó el INCORA hacia la colonización periférica
- 09Colonización dirigida — estrategia dominante del INCORA que desplazó campesinos hacia baldíos periféricos en lugar de redistribuir tierras en zonas agrícolas consolidadas
- 10Latifundio — estructura de tenencia que el INCORA no logró desmantelar; la concentración de la propiedad aumentó entre 1960 y 1970 pese a la legislación reformista
Personas
Lugares
Ideas
- Alianza para el Progreso1 pieza compartida
- Aparcería1 pieza compartida
- Baldíos1 pieza compartida
- Colonización dirigida1 pieza compartida
- Contrarreforma agraria1 pieza compartida
- Despojo1 pieza compartida
- Frente Nacional1 pieza compartida
- Frontera agraria1 pieza compartida
- Función social de la propiedad1 pieza compartida
Documentos y fragmentos citados
50 documentos · 69 fragmentos
01Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 541 cita
[1]200 de 1936-- no será sino un apéndice de esa reforma constitucional. Ella pretendía presionar a los terratenientes para que modernizaran la producción agropecuaria mediante la distante amenaza de expropiación, sin que realmente buscara modificar sustancialmente la situación de colonos y arrendatarios.…
p. 54
02Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 3372 citas
[2]y cómo se indemnizaba a los propietarios por la pér- dida de sus rentas. Nunca se pretendió eliminar a los terratenien- tes como clase, lo cual desentraña a cabalidad el alcance de la reforma vislumbrada por la "Revolución en Marcha". Se dirimía, además, la vía para el desarrollo del capitalismo en el campo; con base…
p. 337
[3]y cómo se indemnizaba a los propietarios por la pér- dida de sus rentas. Nunca se pretendió eliminar a los terratenien- tes como clase, lo cual desentraña a cabalidad el alcance de la reforma vislumbrada por la "Revolución en Marcha". Se dirimía, además, la vía para el desarrollo del capitalismo en el campo; con base…
p. 337
03Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2041 cita
[4]López Pumarejo ante el presidente del Congreso, Laureano Gó- mez. Desde ese momento, López dejó claro su pro- pósito de adelantar la Revolución en Marcha. Senado de la República y sancionada por el presi- dente el día 30 del mismo mes y año, y aparecer en el Diario Oficial del 21 de enero de 1937, sólo empezó a regir…
p. 204
04El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 3861 cita
[5]de la Ley de Tierras 14• Los fundamentos teóricos, las bases ideológicas y los efectos prácticos de la Ley 200 han sido muy divulgados y analizados por diferentes especialistas, especialmente en el campo del derecho agrario. Esto nos permite tocarla sólo de pasada. En cuanto a modernizar el derecho dándole uniformidad…
p. 386
05Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 641 cita
[6]í a distributiva. Juzgada por estos prop ó sitos, la ley 200 efectivamente fue eficaz, casi.totalment é en cuanto al segundo de los prop ó sitos y un poco menos en cuanto al primero. El primer efecto fue propi ciar, a costa de las tierras agr í colas, la expansi ó n de la ganader í a como forma de “ ocupaci ó n econ ó…
p. 64
06Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 497, 501, 5033 citas
[7]conflicto y sus víctimas, Contribución al entendimiento del conflicto armado en Colombia, desde abajo, Bogotá: Desde abajo, 2017 (tercera reimpresión), 366. 971 Múnera, Alfonso. Fronteras imaginadas. La construcción de las razas y de la geografía en el siglo XIX colombiano. Bogotá: Planeta, 2005, p. 103. 498…
p. 497
[18]élites terrate - nientes bloquearon la redistribución de tierras, usando la representación directa que tenían en la legislatura, además de la captura de una parte de los funcionarios elegidos, jueces o burócratas, que respondían a la distribución paritaria entre los partidos, y al uso del clientelismo para socavar el…
p. 501
[50]Bogotá: IEPRI-Debate, 2014, 278-279. 994 Esta ley revivió la aparcería que había sido implementada con la Ley 100 de 1944. 995 Entrevista 139-VI-00039. Exfuncionario Incora, abogado, víctima. 996 Entrevista 200-PR-00847. Hombre, exfuncionario, Puerto Asís. 504 fiflffffflhalz g osrlescmflrnlcsz protagonismo en los…
p. 503
07Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 293, 3382 citas
[8]agraria, pues en los cincuenta esa política se confunde con los ritmos de la Violencia y los intentos de rehabilitar a las víctimas. En 1948 el gobierno de Ospina Pérez había creado el Instituto de Parcelaciones, Colonización y Defensa Forestal, con el objetivo más que de parcelar, de incrementar la producción y…
p. 338
[25]y Amazonia sólo se habían adjudicado 6.479 predios, con 317.389 has, predios pequeños para colonos110. O sea que en la primera década de la nueva reforma agraria avanzó significativamente la ad judicación de tierras a colonos, ello se explica en buena parte como resultado de los proyectos de colonización dirigida que…
p. 293
08Tierras. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoAlejandro Reyes Posada · 2018 · p. 211 cita
[9]títulos de las fincas superiores a 500 hectáreas eran sentencias judiciales de pertenencia obtenidas ante los jueces civiles en los años que siguieron a la Ley 200 de 1936 (Reyes Posada, 1976). Las adjudicaciones de baldíos durante el periodo liberal de 1930-1946 tendieron a corregir el sesgo a favor de las grandes…
p. 21
09Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 1021 cita
[10]para tal fin por el Ministerio de Agricultura, sino también en terrenos baldíos de la Nación. Para ello, la ley obliga a las Cajas de Ahorros a crear cooperativas y a que Estas brinden a sus afiliados asistencia técnica, capacitación y “pros- pectos de fomento” (artículo 7°). Adicionalmente se establecían “las bases”…
p. 102
10Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 3491 cita
[11]oriente del To- lima, fue visto como el preludio a una grave agitación agraria. A pesar de la oposición laureanista dirigida en la Cámara por Hugo Es- cobar Sierra, el proyecto fue aprobado el 23 de noviembre y sancionado por el presidente el 13 de diciembre como ley 135 de 1961, base de toda la polí- tica agraria de…
p. 349
11The Agrarian Question and the Peasant Movement in Colombia: Struggles of the National Peasant Association, 1967-1981Leon Zamosc · 1986 · p. 55, 1722 citas
[12]of credit and technological development. 5 The approval of Law 135 of 1961, the Agrarian Social Reform Law, came as proof that a broad political consensus had been reached among the dominant classes. When the law was submitted to a Congress com- pletely controlled by Liberals and Conservatives, only the most…
p. 55
[56]land of their own Families with land under other forms of tenancy Families with no access to land Total (%) Number of families 1960/64 46.4 29.1 24.5 100.0 12,112 14,465 26,557 1970/73 52.2 24.0 23.8 100.0 Average amount of land per family 14.9 hectares 28.7 hectares 22.5 hectares 1979 70.1 12.1 17.8 100.0 (total…
p. 172
12Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 801 cita
[13]entonces senador Carlos Lleras Restrepo, quien señaló cómo los predios de menos de cinco hectáreas –el 55 % del total de las unidades agrarias– ocupaban en ese momento apenas el 4,18 % de la tierra productiva, mientras que los predios mayores de 100 hectáreas, que representaban el 4,5 % de las propiedades, ocupaban el…
p. 80
13Estado crítico de la propiedad colectivaDelgado Castaño, P. · 2018 · p. 9, 114 citas
[14]Fondo Nacional Agrario; la clarificación desde el punto de vista jurídico de la situación de las tierras rurales del país, incluso las de carácter -privado; la promoción y la ejecución de labores de recuperación de tierras; y la promoción de la colonización, a través de la prestación de ayuda técnica y financiera en…
p. 9
[15]Fondo Nacional Agrario; la clarificación desde el punto de vista jurídico de la situación de las tierras rurales del país, incluso las de carácter -privado; la promoción y la ejecución de labores de recuperación de tierras; y la promoción de la colonización, a través de la prestación de ayuda técnica y financiera en…
p. 9
[67]enfoque que se había querido dar al sector agropecuario colombiano con la Ley 200 de 1936. Esta situación se hace evidente cuando se consagran como algunos de los objetivos fundamentales de la ley: promover los procesos de adquisición de tierras por parte de los campesinos a través de crédito y subsidio directo a los…
p. 11
[68]enfoque que se había querido dar al sector agropecuario colombiano con la Ley 200 de 1936. Esta situación se hace evidente cuando se consagran como algunos de los objetivos fundamentales de la ley: promover los procesos de adquisición de tierras por parte de los campesinos a través de crédito y subsidio directo a los…
p. 11
14Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 89, 1002 citas
[16]that in order to receive legal title, the cultivator of baldíos had to develop at least two-thirds of the land that he or she was claiming and that fifty hectares was the ideal size of such a claim. The aim was to help both those peasants whose EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:29:25 PM…
p. 89
[21]excess population from the Departments of Santander, Norte de Santander, and Boyacá was the piedmont region on the eastern side of the Andes, or, in other words, the territories of Caquetá, Arauca, and the Depart- ment of Meta. Lleras Camargo accepted Lebret’s recommendations and began to implement them. 30 The first…
p. 100
15Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 4101 cita
[17]President John F. Kennedy in 1961. Kennedy and his wife were on hand in Bogotá the week Law 135 was signed. Before then the United States attempted to make Colombia the showpiece of the Alliance for Progress in Latin America. Over the life of the program the United States and international lending agencies lent…
p. 410
16Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 461 cita
[19]Departamentos en los que la ANUC tenía una fuerza muy importante. En aplicación de la Ley 135 de 1961 el Incora dirigió durante los años sesenta la colonización del piedemonte oriental de la cordillera Oriental, el Magdalena Medio, la altillanura entre el oriente del Meta y Vichada, el sur de Córdoba y en varias…
p. 46
17Petróleo, coca, despojo territorial y organización social en PutumayoEdinso Culma Vargas, Juliana Guerra Rudas, Rocío Londoño Botero · 2015 · p. 681 cita
[20]con él genera una ruptura enorme en la anterior política nacional de tenencia de la tierra. Entre 1903 y 1961, se ha- bía adjudicado apenas un 10,7 por ciento de la superficie nacional, lo cual contrasta con la cifra del 28,6 por ciento que se adjudicaría en el periodo 1962-1974. En principio, el Incora se había…
p. 68
18Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 421 cita
[22]El programa de apoyo a la colonización en el Meta contemplaba tambien el apoyo al crédito supervisado a partir de la “Titulación, asistencia técnica y crédito a colonos del Valle del Ariari, municipios de Granada, Fuente de Oro, Acacías, Guamal, San Martín y San Luis de Cubarral. Y construcción CAPÍTULO I ANTECEDENTES…
p. 42
19Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 571 cita
[23]El llanto del arpa», 25. 125 Molano, Fragmentos de la historia del conflicto armado, 38. 126 Medina Gallego, FARC-EP y ELN. 127 Entrevista 150-PR-03306. Compareciente. Bloque Sur FARC, Columna Teófilo Forero. 58 fiflćflThffifffj fjfl. flffflfj Tercera oleada: colonización dirigida o institucional Un tercer tipo de…
p. 57
20Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 511 cita
[24]El proceso de colonización fue asumido por el Incora 66. Entre 1961 y 1973 se adjudicaron en la intendencia de Arauca 85.830 hectáreas 67, con el propósito de incor- porarlas a la producción agropecuaria nacional 68. Aparte de brindar asistencia técnica y créditos a los pequeños productores campesinos, la ley incluía…
p. 51
21La tierra en disputa. Memorias de despojo y resistencia campesina en la costa Caribe (1960-2010)Absalón Machado, Donny Meertens · 2010 · p. 401, 4622 citas
[26]que el Incora compró en esos primeros años en el gobier- no de Carlos Lleras se compró para construir distritos de riego con una mentalidad ingenieril, no social. Todas las tierras que el Incora había adquirido no se las había entregado a los campesinos porque ese no era [su interés, sino que] era quitarte la tierra a…
p. 401
[66]en sus sistemas de planeación como en su forma de geren- cia y una excesiva carga administrativa, entonces se decide reformar al sec- tor […] (Mujer/adulta/exfuncionaria Ministerio de Agricultura/ Bogotá/febrero 2010). La nueva institución, «tendrá por objeto fundamental ejecutar la política agropecuaria y de…
p. 462
22Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 1031 cita
[27]y en la prestacion de servicios (crédito y asistencia técnica) que en la re- distribucién de la tierra. Estos gobiernos dedicaron sus esfuerzos a atender algunas zonas criticas, afec- 1778 tadas por la violencia politica en el decenio anterior, y a contrarrestar el surgimiento de las zonas de au- todefensa campesina,…
p. 103
23Tierra y carbón en la vorágine del Gran Magdalena. Los casos de las parcelaciones de El Toco, El Platanal y Santa FeYamile Salinas Abdala, María Paula Hoyos, Ana María Cristancho · 2018 · p. 29, 1312 citas
[28]que se tradujo en la institucionaliza- ción del movimiento campesino bajo el lema “la tierra pa’l que la trabaja” (Archila, 2005, página 97). Con base en el Decreto 755 de 1967, el Ministerio de Agricultura realizó un “empadronamiento masivo de usuarios reales y potenciales de servicios agropecuarios estatales”…
p. 29
[69]que se expandió a recursos de enti- dades nacionales. Muestra de ello es la destinación de subsidios del Programa Agro Ingreso Seguro 197 que terminaron en manos de parapolíti- cos y terratenientes 198 como Eduardo Vives Lacouture, uno de los condenados por parapolítica, y Silvestre Dangond Lacouture 199, propietario…
p. 131
24Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Magdalena MedioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 531 cita
[29]de tierras y siembra de pastos, forrajes y fumigación de potreros; pequeñas empresas de carne, leche y levante 79. Gracias a estos proyectos que se desarrollaron en la década de 1960, en la región se empezó a configurar un proceso de organización donde las asociaciones de usuarios cam- pesinos tuvieron un rol…
p. 53
25Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 691 cita
[30]pequeño paso para la organización campesina, pero un gran salto para reformar con equidad la estructura agraria del país. La dureza del discurso del presidente Lleras no era nueva. Tampoco gratuita. En 1968, durante la entrega de títulos de propiedad a antiguos terrajeros y aparceros del bajo Sinú, dejaba un vehemente…
p. 69
26Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · p. 1391 cita
[31]un énfasis en la dotación de tierras a los arrendata - rios y aparce ros, y la profun dización de la reforma por medio de la organiza ción de los campe sinos. Esta última medida condujo a la creación de la Asocia ción Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), que constituía una osada respuesta al ascenso de los movi…
p. 139
27No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 123, 1262 citas
[32]de julio de 1970, a un mes de que se terminara el gobierno de Lleras, se creó la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC). Para entonces, había casi un millón de hombres y mujeres afiliados a las asociaciones campesinas, y un empoderamiento que se reflejaba en las palabras del líder agrario sucreño Francisco…
p. 123
[53]del Pueblo (ORP), que según un exdirigente de la ANUC era «una organización clandestina, no armada, no era ilegal» 350. En 1984, apenas entró a operar la tregua de las guerrillas con el gobierno de Belisario Betancur, dirigentes de la ORP fueron acusados del secuestro y asesinato de Gloria Lara, una periodista que…
p. 126
28Paramilitarism and Neoliberalism: Violent Systems of Capital Accumulation in Colombia and BeyondJasmin Hristov · 2014 · p. 95, 1222 citas
[33]pacifying existing militant peasant and guerrilla groups (Rudqvist 1983). The same law also created the Colombian Institute for Agrarian Reform (Instituto Colombiano para la Reforma Agraria, or INCORA). Mostly in the early 1970s, INCORA bought up farms totalling 472,470 hectares and distributed land to 30,000 families…
p. 95
[64]He submitted a letter to INCORA explaining the reason why he was leaving the parcel of land he was granted in 1987. He submitted a second letter in 1995 hoping that the institution would prevent him from losing the land, but in vain. In 2007, the land appeared registered in the name of an unknown person who had never…
p. 122
29Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 621 cita
[34]colonización cultural y territorial, que implicaron formas de violencia tanto físicas como simbólicas. 128 Becerra, «Las relaciones entre misioneros», 17. presentación 63 De la crisis de la economía campesina a la economía de la cocaína (1972—1980) 64 fiflćflThffan nexosfl. nThnflon P ara la década del 70, la promesa…
p. 62
30La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 1171 cita
[35]al pro pio tiempo que la demanda para su producción se encontraba asegurada ya que, tratándose de un pro ceso de industrialización por sustitución de impor taciones, contaba con una demanda tradicional insa tisfecha, acrecentada por el ascendente volumeñ de población que se incorporaba a las actividades ur banas. De…
p. 117
31Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 31, 332 citas
[36]Aproximadan1ente 76,9% de los conflictos de tierras en 1971 ocu- rrieron en los latifundios de la costa atlántica, en los valles interandinos y en los Llanos Orientales, donde se desarrollaban los grandes latifun- dios ganaderos y el capitalisrno agrario 49. Los restantes conflictos terri- 62 Sistemas de guerra…
p. 31
[54]cubren 25 millones de hectáreas y benefi- ciaron a unas 37.000 familias indígenas 5 ~. Sin embargo, la distribución de tierras por el Incora fue mínima en comparación con la «contrarre- forma» agraria resultante de ajustes presupuestarios y de las fuerzas del mercado. Tal vez la fuerza más notoria que motivó la…
p. 33
32La crisis agraria en Colombia, 1950-1980Santiago Perry · 1983 · p. 105, 1092 citas
[37]1 57. 1 60 IICA-CIRA. " Anotaciones preliminares para el análisis del estado de la - orma Agraria en Colombia ", Inf orme para la F AO, Bogotá, octubre 31 970, págs. 63 a 67. Expropiación signif1ca aquí venta no voluntaria. El hecho de que tan; proporción de tierras hayan sido expropiadas, muestra que la mayor de los…
p. 109
[43]que lo controlan nQ 1 4. Departamento Nacional de Planeación, Estudio de eFaluación de los Proyectos de Adecuación de Tierras (PAT), Unidad de Estudios Agrarios, 1 977, Volumen 1, pág. l2. 107 habían pagado sus obligaciones al INCORA y, en 1 974, estando en el Ministerio de Agricultura el terrateniente cordobés Rafael…
p. 105
33La política de reforma agraria y tierras en Colombia. Esbozo de una memoria institucionalAbsalón Machado Cartagena · 2013 · p. 82, 872 citas
[38]adheridos para hacer uso productivo de los suelos, como el agua. 6. El débil apoyo institucional y la escasa participación comunitaria. Se heredó un sesgo procedimental que generó serias distorsiones en los logros; los grupos de consulta o comités técnicos no operaron y el Incora siguió teniendo una influencia…
p. 82
[44]Esto es contrario a otras opiniones de que la ley era complicada e impedía el trabajo del Incora, tenía vicios de inconstitucionalidad, o definiciones confusas o contradictorias, etcétera. También hubo opiniones calificadas cuando empezaba el proceso reformista, como la de Antonio Posada [1965], quien después de…
p. 87
34Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 65, 71, 833 citas
[39]dominant classes’ capability to accommodate the needs and wishes of the rural poor, as if the impoverished were the social strata that held political and economic power in Bogotá: Due to a changing social climate and the efforts of the government land reform, Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (INCORA),…
p. 65
[40]130,000 people (Lindqvist, 1979: 102; see also INCORA, 1972). Scholars analytically studying Law 135 came to a different conclusion. They discovered that these numbers were not just greatly misleading, they contradicted the real conditions. Tad Szulc (1964: 245) noted that in its first year, the achievements of Law…
p. 83
[42]land holdings were well below 5 hectares (see Christodoulou, 1990: 136; Kline, 1983: 21; Shaw, 1976: 27; Galbraith, 1953: 87), a position that was also recognized through the 1960s, when 63 percent of rural producers worked on lands less than 5 hectares (Berry, 1991: 83 (revised September 26, 2006); Shaw, 1976: 27;…
p. 71
35Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 2491 cita
[41]puertas de crédito para la producción agraria, viéndose obligadas a acelerar los flujos migratorios campo-ciudad y a intensificar la ocupación de nuevos territorios. Machado indica que el grado de concentración de la propiedad aumentó entre 1960 y 1970 a pesar de la prolija legislación agraria promulgada alrededor de…
p. 249
36Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 661 cita
[45]para seguir defendiendo nuestro territorio ancestral». 146 Informe 262-CI-00390. Consejo Regional Indígena de Caldas (Cridec) y Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice), «El genocidio silencioso del puebo Embera Chamí de Caldas». de las guerrillas liberales a la efervescencia social (1958-1977)…
p. 66
37¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 831 cita
[46]y 1975; la mayoría de ellas entre 1970 y 1973, cuando el movimiento 130 INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica el representante a la cámara Israel Santamaría, el senador Carlos Toledo Plata y un grupo de guerrilleros urbanos encabezados por Jaime Bateman Cayón, escindidos de las FARC, en 1974 conformaron…
p. 83
38Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 6511 cita
[47]que fue un pañito de agua que se dio con el gobierno de Carlos Lleras. Y ya con el gobierno de Misael Pastrana hubo un reversazo, porque [...] se dio el acuerdo de Chicoral, y en el acuerdo de Chicoral se reversó toda la política de equidad en el campo, de reforma agraria» 2123. Estos antecedentes son clave para…
p. 651
39Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 2461 cita
[48]y la toma de tierras. Los conflictos resultantes asediaron a la administración del presidente Lleras Restrepo, especialmente en sus dos úl- timos años, pero adquirieron mayor dinámica con la presidencia de Misael Pastrana Borrero, quien se compro- metió desde comienzos de su gobierno a frenar por completo la política…
p. 246
40Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 5371 cita
[49]1961 y 1971, el Instituto adecuó 178.000 ha. Solo el 35% de los beneficiarios de estos programas lo eran también de la reforma agraria, 50% minifundistas privados y 15% propietarios medianos y grandes. Con el Acuerdo de Chicoral, se inició el desmonte de la reforma agraria y el diseño de una política alternativa de…
p. 537
41Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · p. 292 citas
[51]36 (López Pumarejo) y 1. ª del 68 (Lleras Restrepo), mediante la adjudicación de la propiedad al aparcero o arrendatario, después de diez años de trabajo sobre ella 3. Así, mediante la Ley 6. ª se evitaba la redistribución de la tierra. Esta relación de aparcería, que incluso podía obligar al campesino a pres - tarle…
p. 29
[52]36 (López Pumarejo) y 1. ª del 68 (Lleras Restrepo), mediante la adjudicación de la propiedad al aparcero o arrendatario, después de diez años de trabajo sobre ella 3. Así, mediante la Ley 6. ª se evitaba la redistribución de la tierra. Esta relación de aparcería, que incluso podía obligar al campesino a pres - tarle…
p. 29
42El Desarrollo de la Agricultura en ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1982 · p. 2961 cita
[55]acaba de otorgar el Incora durante más de 14 años de existencia. Muchas de estas invasiones culminaron en la conformación de empresas comunitarias, que venían conformándose desde 1968, especialmente en los distritos de aparceros y arrendatarios y en los de adecuación de tierras, cuando el Incora cambia su política de…
p. 296
43Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 2681 cita
[57]50 a 100 has 2,4 98 5,9 21 100 a 500 has 1,7 99,7 12,6 33,6 500 a 1.000 has 0,2 99,9 4,8 38,4 >1000 has 0,2 100,1 61,2 99,6 Sin contar los territorios étnicos del censo agropecua- rio, el Gini de 2014 se reduce a 0, 905, bastante mayor que el de 1970 que alcanzó 0, 86, reflejo de la concentración de la propiedad que…
p. 268
4425 años de luchas sociales en Colombia 1975-2000Mauricio Archila Neira, Álvaro Delgado G., Martha Cecilia García V., Esmeralda Prada M. · 2002 · p. 1461 cita
[58]el 44.63% de la superficie ocupada 37 • Esto muestra que se fragmentó la pequeña propiedad y que los pequeños y medíanos campesinos perdíeron control sobre la tierra. mientras los gran- des propietarios lo aumentaron. Por otra parte, las leyes de reforma agraria han tenido escasos resulta- dos: han favorecido la…
p. 146
45La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo IICentro Nacional de Memoria Histórica · 2022 · p. 431 cita
[59]Verdad Abierta: (…) Entre febrero y marzo de 2003, el Incora revocó la adjudicación de 134 predios, dos en promedio por día, argumentando que los campesinos abandonaron la tierra o incumplieron con el pago de un crédito que les otorgaron quince años atrás. Se aprecia lo exagerado de la cifra, si se tiene en cuenta que…
p. 43
46Mujeres que hacen historia. Tierra, cuerpo y política en el Caribe colombianoGrupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación · 2011 · p. 1571 cita
[60]readjudicciones son Chivolo (47 casos), Ariguaní (32), Pivijay (24), Sitio Nuevo (12), Tenerife (8), Ciénaga, Santa Marta, Aracataca, Fundación y Plato con 2 casos cada uno y El Banco con 1 caso. La fiscalía abrió inves- tigaciones contra los funcionarios el INCORA/INCODER por 36 casos en las veredas Bejuco Prieto y…
p. 157
47Con licencia para desplazar. Masacres y reconfiguración territorial en Tibú, CatatumboYamile Salinas Abdala, María Fernanda Pérez Trujillo, Juan Pablo Luque, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 1741 cita
[61]Buenos Aires, que habían huido en 1997 y tres años más tarde 174 Con licencia para desplazar llegaron unos señores encapuchados y bien armados y le me- tieron candela al rancho y nos sacaron de adentro donde está- bamos durmiendo, a mí me pusieron en un barranco, ahí me insultaban y me decían palabras obesas (sic), me…
p. 174
48La maldita tierra. Guerrilla, paramilitares, mineras y conflicto armado en el departamento de CesarCésar Molinares Dueñas, Nathan Jaccard · 2016 · p. 971 cita
[62]propietarios que ellos conside- ran legítimos y con los poseedores de las parcelas. En su defensa, Drummond sostiene que adquirió 37 de las 38 parcelas de El Pla- tanal, “absteniéndose de adquirir una de ellas porque presentaba inconvenientes legales”. El caso de El Platanal es el último que se conoce de una serie de…
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49La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo ICentro Nacional de Memoria Histórica, Lukas Rodríguez Lizcano · 2022 · p. 4691 cita
[63]parcelas fueron entrega- das a otros parceleros, algunos de ellos familiares y testaferros de comandan- tes paramilitares, para luego venderlas a las empresas multinacionales. La Fis- calía estableció que el Incoder traspasó las parcelas 6, 9, 1, 45 y 48 a familiares de David Hernández, alias Treintainueve, comandante…
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50At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 2701 cita
[65]agreement with Peru and Ecuador (est. 2013). 3 In terms of its global commit- ments, Colombia became a signatory of the Uruguay Round of the General Agreement on Tariffs and Trade (1994) and a member of the World Trade Organization (est. 1999). As a developmental model, neoliberalism ’ s emphasis on market-led…
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