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Idea · Seguridad Democrática

Agroindustria

La agroindustria colombiana es un instrumento histórico de ordenamiento territorial que, desde los ingenios azucareros del siglo XIX hasta las plantaciones de palma aceitera subsidiadas durante la Seguridad Democrática, ha definido quién ocupa la tierra fértil, qué cultivos reciben apoyo estatal y cómo se articulan capital privado, política pública y violencia armada en el campo colombiano.

4.110 palabras58 documentos76 fragmentos citados
Agroindustria

Trayectoria de una idea

  1. 1864

    Adquisición de La Manuelita por James Eder

  2. 1874

    Consolidación del café como motor exportador

  3. 1921

    Hegemonía de la United Fruit Company en la Zona Bananera

  4. 1944

    Ley 100: reacción terrateniente al reformismo agrario

  5. 1961

    Ley 135: reforma agraria frustrada y sesgo agroindustrial

  6. 1972

    Gasto público agropecuario multiplicado por cincuenta con sesgo agroindustrial

  7. 1977

    Madurez institucional del complejo cañero

  8. 2005

    Expansión cañera y política de biocombustibles

  9. 2012

    Asesinato de Daniel Aguirre, fundador de Sinalcorteros

03

La lectura

La agroindustria colombiana no es solo un conjunto de cadenas productivas: es el mecanismo histórico mediante el cual se ha resuelto —siempre en favor de los grandes propietarios— la pregunta de para qué y para quién es la tierra fértil del país. Desde el ingenio de La Manuelita hasta los palmares del Pacífico y el Caribe, cada expansión agroindustrial ha implicado el desplazamiento de economías campesinas, étnicas o de subsistencia hacia las laderas, los baldíos y los márgenes. El Estado colombiano construyó durante el siglo XX una institucionalidad agropecuaria —gremios, parafiscales, institutos descentralizados, misiones internacionales— que multiplicó por cincuenta el gasto público en el campo entre 1950 y 1972, pero lo orientó sistemáticamente hacia los cultivos de exportación y las explotaciones de alta productividad, dejando sin respaldo los productos del minifundio. El resultado fue una estructura agraria dual que ninguna ley de reforma logró modificar sustancialmente: entre 1960 y 1970, el coeficiente de concentración de la tierra apenas varió 0,024 puntos pese a la Ley 135 de 1961. En su versión más reciente, bajo la Seguridad Democrática, la agroindustria alcanzó una articulación inédita con la violencia paramilitar: el despojo se legalizó como propiedad y la propiedad se convirtió en proyecto productivo con subsidio estatal, externalizando sobre comunidades afrodescendientes, indígenas y campesinas los costos territoriales y humanos de una modernización real pero profundamente inequitativa.

La agroindustria colombiana es, antes que un sector económico, un instrumento histórico de ordenamiento territorial. Desde el ingenio azucarero que James Eder puso en marcha en el valle geográfico del río Cauca a fines del siglo XIX hasta las plantaciones de palma aceitera que el Estado subsidió durante la Seguridad Democrática, ha definido quién ocupa la tierra fértil, quién queda relegado a las laderas y los baldíos, qué cultivos merecen crédito público y cuáles son abandonados al mercado. En su versión reciente —la que corre entre 2002 y 2010— alcanzó una articulación inédita entre violencia paramilitar, legalización institucional del despojo y subsidio estatal a la palma, con una modernización productiva real cuyo costo territorial y humano se externalizó sobre comunidades campesinas, afrodescendientes e indígenas. Entenderla exige remontarse a las haciendas del Cauca del siglo XIX, seguirla por la zona bananera del Magdalena de los años veinte, por la reforma agraria frustrada del Frente Nacional, por la apertura de los noventa, y llegar a los ingenios, palmares y agronegocios que hoy estructuran el mapa productivo del país.

La semblanza: qué es y por qué pesa

Por agroindustria en Colombia se entiende el conjunto de cadenas productivas que integran cultivo a gran escala, procesamiento industrial y comercialización nacional o exportadora: café, caña de azúcar, banano, palma aceitera, algodón, arroz y, en menor medida, flores y hortalizas. Cada una tiene su geografía —el Eje Cafetero, el Valle del Cauca, Urabá y la Zona Bananera del Magdalena, el Caribe palmero, la altillanura— y su gremio: la Federación Nacional de Cafeteros, Asocaña, Augura, Fedepalma, Fedearroz, Fedealgodón. Ese entramado gremial, tejido a lo largo del siglo XX, es la infraestructura política del sector: parafiscales para investigación, interlocución permanente con el Ministerio de Agricultura, capacidad de moldear leyes y planes de desarrollo.

Pesa por tres razones. Primero, porque explicó la inserción de Colombia en la economía mundial: el café financió al Estado del siglo XIX y buena parte del XX, permitió superar las crisis fiscales crónicas y capitalizó a las élites que después diversificaron hacia comercio, banca e industria. Segundo, porque configuró la estructura agraria del país —dual, polarizada entre latifundio productivo y minifundio de subsistencia— y bloqueó sistemáticamente los intentos de reforma. Tercero, porque, desde los años noventa y sobre todo bajo la Seguridad Democrática, se convirtió en la interfaz donde se encuentran capital privado, política pública y violencia armada: el lugar donde el despojo se transforma en propiedad y la propiedad en proyecto productivo con respaldo estatal.

Los orígenes: hacienda, exportación y clase empresarial (1860-1930)

El punto de partida es el valle geográfico del río Cauca a mediados del siglo XIX. A partir de 1860 comenzó a conformarse allí una clase empresarial ascendente que apostó por una economía de importación y exportación —comprar productos a campesinos para venderlos afuera— en lugar de reproducir la vieja hacienda esclavista de plantación. En esa élite modernizante encajó James Eder, llamado coloquialmente Don Santiago, que en 1864 adquirió la hacienda La Manuelita e inició un proceso de modernización agroindustrial que sería referente de la agroindustria azucarera del Valle. La Manuelita marcó el patrón: capital extranjero o binacional, integración de cultivo y procesamiento, orientación exportadora.

En paralelo, el café empezó su ascenso. En 1874 la producción colombiana rondaba los 114.000 sacos, de los cuales el 90% provenía de Santander. En las décadas siguientes el centro de gravedad se desplazó hacia Antioquia y Caldas, con el sistema de finca familiar cafetera que sostendría la exportación por más de un siglo. El café hizo algo que ningún otro producto había hecho: le dio al Estado colombiano recursos estables para superar las crisis fiscales que lo habían acompañado desde la Independencia, y permitió a los sectores ligados a producción, comercialización y exportación diversificar inversiones hacia la industria y el comercio nacientes.

En el Caribe, la agroindustria tomó forma de enclave. La United Fruit Company creó en la zona de Ciénaga, Magdalena, un enclave agrícola bananero que en 1921 ya controlaba el 59% de la tierra productiva e improductiva de la región. La consolidación de ese enclave se apoyó en una línea de ferrocarril y en un sistema de contratistas que enganchaban trabajadores, permitiendo el uso de mano de obra campesina de la zona. En 1928, la Unión Sindical de Trabajadores del Magdalena presentó un pliego de peticiones a la compañía; ante la negativa, los trabajadores declararon la huelga que desembocaría en la masacre de las bananeras, primer emblema del choque entre agroindustria de exportación y trabajo organizado en Colombia.

La caña, mientras tanto, se tecnificaba. En 1922, quien impulsaría la modernización del trapiche panelero de Riopaila viajó a Cuba por motivos de salud y aprovechó para visitar cultivos y factorías azucareras en plena bonanza, y de allí trajo la idea de modernizar el trapiche. En los años siguientes se consolidaron los grandes ingenios del Valle, con La Manuelita como matriz simbólica y técnica.

La institucionalidad frustrada: reforma agraria y sesgo agroindustrial (1936-1980)

La Ley 200 de 1936, en el marco de la República Liberal, creó los jueces agrarios y buscó regular la propiedad rural. Su aplicación fue incompleta: en vez de redistribuir tierras, los gobiernos sucesivos optaron por adjudicar baldíos y promover colonización periférica. La Ley 100 de 1944, impulsada por la Sociedad de Agricultores de Colombia y la Federación de Cafeteros, respondió a las presiones de los propietarios frente a arrendatarios y aparceros que intentaban asumir la posición de colonos, y buscó resolver la escasez de mano de obra: fue, en la práctica, la reacción terrateniente al reformismo del 36.

Dos décadas después llegaría el intento más ambicioso, y también el más domesticado. La Ley 135 de 1961, conocida como Ley de Reforma Agraria Social, creó el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (INCORA) con el mandato de redistribuir tierras, apoyar movimientos de colonización, mejorar la productividad mediante asistencia técnica, promover cooperativas campesinas y establecer procuradores agrarios y corporaciones regionales de desarrollo. Fue el resultado de una negociación larga en la que la clase terrateniente logró suavizar los criterios de expropiación y asegurar indemnizaciones con términos de pago aceptables. El resultado, medido en hectáreas efectivamente redistribuidas, fue magro: para 1971, menos del 1% de las tierras sujetas a expropiación se había distribuido, y la mayoría eran baldíos. Entre 1962 y 1978, menos del 1% de la superficie total del país fue afectada por la reforma.

Los datos de concentración son elocuentes. Entre 1960 y 1970, el grado de concentración de la propiedad de la tierra aumentó pese a la legislación agraria: las explotaciones menores de 10 hectáreas disminuyeron en número y superficie, las unidades medias perdieron importancia relativa, y crecieron los estratos de 20 a 50 hectáreas y, sobre todo, los de más de 50. Las explotaciones de más de 500 hectáreas pasaron de controlar el 40,4% de la superficie en 1960 al 40,9% en 1970. El coeficiente de concentración varió apenas 0,024 puntos en la década: los esfuerzos reformistas del Frente Nacional tuvieron efecto prácticamente nulo sobre la estructura agraria.

Mientras la redistribución se estancaba, el gasto público agropecuario se disparaba. En pesos constantes de 1958, pasó de 48,7 millones en 1950 a 2.467,6 millones en 1972: se multiplicó por cincuenta. La participación del sector en el presupuesto nacional subió del 4,9% en 1950 al 18% promedio entre 1970 y 1972. Y hacia 1972, los institutos descentralizados —encabezados por el IDEMA, el INCORA y el ICA— distribuían el 70% de ese gasto. El Estado gastaba mucho en el campo, pero lo gastaba con un sesgo claro: restrictivo frente a los latifundios improductivos, cuidadoso de no comprometer las explotaciones agroindustriales ni las tierras de alta calidad, como las del valle geográfico del río Cauca.

Detrás del diseño estaban las misiones internacionales, y una figura por encima de las demás: Lauchlin Currie. La misión del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento que Currie lideró en 1949 fue la primera misión general de país que hizo el BIRF en el mundo en desarrollo, y su informe de 1950 fijó el diagnóstico —severa subutilización de tierras productivas— que marcaría dos décadas de política agraria. Currie regresaría en 1971 bajo Misael Pastrana para formular un plan de desarrollo que adaptaba su Operación Colombia de 1960. Entre uno y otro momento se acumularon la Fundación Rockefeller con su Programa Agrícola Colombiano (1950), la Misión Lilienthal —que recomendó crear la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca—, una misión de la FAO a mediados de los cincuenta, otra del BIRF en 1956 y la Misión del padre Lebret en 1958. La influencia extranjera sobre el diseño institucional agrícola creó lazos de dependencia que se acrecentarían con el tiempo.

El sesgo se completó por la vía gremial. Desde 1948 con el Instituto de Fomento Algodonero, y luego con Asocaña, Fedearroz y Fedepalma, los cultivos agroindustriales contaron con soporte institucional para investigación, precios, crédito y política pública. Los productos típicos del minifundio —maíz, trigo, frijol, frutas— se comercializaban directamente por el campesino o a través de intermediarios, sin ese respaldo. Dos economías rurales convivían en el mismo país, pero solo una tenía representación política organizada.

La expansión cañera: modernización, conflicto laboral y frontera de ladera

En el Valle del Cauca, la caña se convirtió en el emblema del modelo. En 1977 se crearon Cenicaña, el Fondo Nacional del Azúcar y la Comisión Nacional de Azúcar, órganos que integraron el complejo cañero como sector maduro con institucionalidad propia. La modernización tecnológica y laboral de los ingenios trajo despidos y agudos conflictos entre trabajadores y propietarios. Los corteros de caña, articulados en sindicatos como Sinalcorteros, Sintraicañazucol y Sinaltrainal, desarrollaron sus organizaciones en un marco represivo particularmente estrecho de relaciones laborales, resultado de condiciones de explotación sistemática impuestas por el empresariado.

A mediados de la década de 2000, el área cultivada en caña en la zona azucarera era de 138.068 hectáreas. Para 2009, la producción de etanol con base en caña contaba con 193.423 hectáreas cultivadas: la política de biocombustibles estaba desplazando el balance de destino hacia el combustible. La expansión del monocultivo cañero incidió en el desplazamiento de cultivos transitorios y permanentes en el Valle, generando preocupaciones sobre soberanía alimentaria y diversificación. La agroindustria cañera gozó del apoyo del Estado y las corporaciones privadas, mientras la economía campesina y étnica de las planicies, y el café y la hortofruticultura de las montañas, quedaron descuidadas, agudizando la crisis económica y los conflictos interculturales alrededor de la tierra.

La expansión hacia tierras de ladera en el sur y norte del Valle y el norte del Cauca agudizó los conflictos socioambientales con campesinos, afrocolombianos e indígenas. En 2003, Daniel Aguirre fundó Sinalcorteros; el 27 de abril de 2012 lo asesinaron en Florencia, Valle, sujetos armados no identificados, tras una década de acompañamiento a luchas de corteros. Poco antes, los corteros habían articulado sus movilizaciones con la Minga indígena, convergiendo con más de 80.000 campesinos, indígenas, mestizos y afrodescendientes en Bogotá.

Urabá bananero: enclave, sindicato y paramilitarismo

Después de la Segunda Guerra Mundial, la United Fruit perdió su monopolio en la región de Santa Marta, se retiró de la producción directa y vendió o arrendó sus tierras a cultivadores colombianos; a comienzos de los sesenta abandonó totalmente la zona. La retirada socavó la unidad del movimiento obrero: los sindicatos se fraccionaron, la membresía cayó y las condiciones de vida de los obreros declinaron. El eje bananero se desplazó entonces hacia Urabá, donde empresarios nacionales impulsaron el cultivo en los mismos años en que los ingenios azucareros modernizaban el Valle.

El auge bananero de Urabá en los años setenta produjo una concentración acelerada de las tierras más fértiles en el eje proyectado para la expansión del cultivo. El INCORA inició adjudicaciones de baldíos, pero en algunos casos desconoció a poseedores previos —campesinos y colonos—, lo que generó despojo. Al mismo tiempo, inversionistas privados implementaron maniobras especulativas y de acaparamiento que les permitieron comprar suelos a bajo costo. Sobre ese sustrato se armó, en los años noventa y dos mil, la ecuación entre banano, sindicato y paramilitarismo. Los paramilitares del Frente William Rivas recaudaban de los empresarios bananeros 70.000 pesos anuales por hectárea cultivada; a cambio proveían seguridad a las fincas mediante patrullas de vigilancia por perímetros, y actuaron en ocasiones contra trabajadores vinculados a protestas laborales. El paramilitarismo en Urabá operó en beneficio de fincas bananeras y grandes hacendados, atacando sindicatos y reclamantes de tierras.

La apertura y el giro palmero (1990-2002)

La apertura económica de la administración Gaviria transformó las condiciones del sector. Desde finales de esa administración comenzó a gestarse una política de competitividad agrícola estructurada en torno a cadenas productivas, con papel más activo para los gremios, orientación que continuó bajo Ernesto Samper. Se adoptó un modelo con recursos parafiscales para investigación y asistencia tecnológica. Pero los efectos de estos instrumentos fueron modestos frente al triple choque de la apertura, las fases periódicas de revaluación del peso y la caída de los precios internacionales agropecuarios en los ochenta y noventa. La agricultura creció poco, presionada además por el bajo incremento del consumo interno; los precios agrícolas mejoraban estacionalmente, pero los de los insumos crecían de manera fuerte y desordenada.

Entre 1994 y 2005, la superficie cosechada de los cultivos tradicionales se derrumbó. El sorgo perdió el 69,20% de su área; el trigo, el 64,17%; la soya, el 30,34%; el maíz, el 25,31%; el algodón, apenas un 1,55%. Las hortalizas crecieron 40,30%. Y la palma africana se convirtió en uno de los cultivos permanentes de mayor expansión del país. Al final del siglo XX, Colombia había pasado de ser importador neto de oleaginosas a ubicarse entre los principales productores mundiales de aceite de palma —cuarto o quinto— y a exportar parte de su producción. En 1999 era ya el primer productor de palma de aceite en América Latina.

La Ley 160 de 1994, aprobada bajo el gobierno de César Gaviria, propuso redistribuir la propiedad vía mercado de tierras en un contexto de apertura de mercados. El resultado contradijo el propósito: la tierra se convirtió en bien especulativo y la propiedad rural se concentró, sin que ello implicara mayor producción. La reforma agraria, en sus versiones sucesivas desde 1961, había favorecido la titulación de baldíos, afectado marginalmente las tierras dentro de la frontera agrícola consolidada y mantenido el modelo dual latifundio-minifundio. El escenario estaba servido para lo que vendría.

La Seguridad Democrática y la agroindustria como proyecto de país (2002-2010)

Con la llegada de Álvaro Uribe Vélez a la Presidencia en 2002, la agroindustria pasó de ser un sector con apoyos sectoriales a convertirse en pieza central del proyecto de gobierno. La Seguridad Democrática articuló tres movimientos que hasta entonces habían corrido por carriles paralelos: la consolidación militar del territorio, el subsidio masivo a cultivos agroindustriales estratégicos —en particular la palma aceitera— y la legalización institucional de tierras despojadas por el paramilitarismo. El Ministerio de Agricultura, primero bajo Carlos Gustavo Cano y luego bajo Andrés Felipe Arias, alineó los instrumentos financieros del Estado —Finagro, el Fondo Agropecuario de Garantías, el Incentivo a la Capitalización Rural, el Certificado de Incentivo Forestal— con la expansión del cultivo. Fedepalma, presidida por Jens Mesa Dishington, y empresarios como Carlos Murgas Guerrero —conocido como el zar de la palma— lideraron el modelo de alianzas productivas estratégicas, contratos de asociatividad entre pequeños, medianos y grandes productores bajo la tutela de empresarios experimentados.

El modelo de alianzas tenía una asimetría en su base: los pequeños y medianos cultivadores debían asumir durante tres años la preparación del terreno y el mantenimiento de la siembra sin recibir ingresos del cultivo, y en la mayoría de los casos adquirían créditos para financiar esa etapa. Zonas como María La Baja, en Bolívar, o Tumaco, en Nariño, se llenaron de pequeños productores endeudados atados al gran capital palmero. El Plan Colombia financió proyectos productivos de palma africana como parte del componente de desarrollo alternativo en Tumaco, con extensión de cultivos por 1.500 hectáreas. Entre 2008 y 2012, Finagro aprobó recursos para financiar palma en Norte de Santander por 77.918 millones de pesos. La política de biocombustibles quedó formalizada en el Conpes 3510 de 2008, con tres objetivos: seguridad energética, protección del medio ambiente, y desarrollo rural junto con el posicionamiento del país como exportador. Se estimaba que más del 40% de la producción de palma se destinaría a biocombustibles.

Para 2009, Colombia contaba con 360.537 hectáreas cultivadas de palma aceitera. El crecimiento era real, medible, celebrado. Pero su geografía coincidía sistemáticamente con las zonas donde el paramilitarismo había despejado la tierra mediante desplazamiento forzado en los años anteriores.

Palma, paramilitarismo y despojo: el nudo del Bajo Atrato

El caso más documentado es el del Bajo Atrato, en el Chocó. En territorios colectivos de comunidades negras, tierras fueron apropiadas para cultivos de palma con participación de grupos narcoparamilitares. Vicente Castaño Gil reconoció públicamente, en entrevista a la revista Semana, que él mismo consiguió a los empresarios para invertir en cultivos de palma en Urabá, articulando de manera explícita capital privado y proyecto paramilitar. En el año 2000 existían dentro del territorio colectivo de Curvaradó 3.636 hectáreas de cultivos de palma africana, y 198 hectáreas en la cuenca del Jiguamiandó: un total de 4.183 hectáreas sembradas en territorios colectivos afrocolombianos.

El conglomerado empresarial palmero del Bajo Atrato se estructuró mediante solapamiento de equipos directivos entre varias empresas, y tuvo como agente organizador para la apropiación de tierras a Vicente Castaño, con la familia Zúñiga Caballero como socio mayoritario a través de Construcciones Unidas Ltda. Sor Teresa Gómez, representante legal de Asoprobeba, compró 1.000 hectáreas en Caño Manso, Curvaradó, junto con Ignacio Roldán, alias Monoleche, para instalar cultivos de palma aceitera, en el marco del despojo de tierras a agricultores por parte de las Autodefensas en Belén de Bajirá.

Instituciones estatales jugaron un papel activo en la legalización de tierras despojadas. INCORA e INCODER, el Banco Agrario y Finagro otorgaron créditos y subsidios a empresas palmeras; notarías y registros públicos incurrieron en irregularidades en la transferencia de títulos. En 2005, el Incoder reconoció el derecho de 1.125 familias de la región del Urabá chocoano a tierras colectivas, pero decisiones subsiguientes de la misma entidad beneficiaron a empresas de palma aceitera en la región. El acaparamiento violento de tierras no operó en un vacío institucional: orientó las instituciones a favor de los paramilitares. Al transformar tierras despojadas en propiedad legítima mediante titulación formal, la autoridad institucional salió paradójicamente reforzada, y el Estado se convirtió en arena central del despojo antes que en su obstáculo.

Montes de María, Magdalena, Catatumbo y altillanura: geografías del reordenamiento

Lo que en el Bajo Atrato se documentó con detalle judicial se repitió, con variaciones locales, en el resto del mapa agroindustrial. En los Montes de María, el desplazamiento forzado de aproximadamente 460.000 familias campesinas abrió paso a compraventas masivas irregulares que concentraron tierras en pocos propietarios, con intervención posterior de la Superintendencia de Notariado y Registro ante las irregularidades detectadas. Las redes de intercambio estratégico entre grupos paramilitares, élites agroindustriales y ganaderas, y la maquinaria electoral de Rodrigo Tovar Pupo, alias Jorge 40, resultaron sustanciales para imponer un nuevo ordenamiento territorial funcional a los agronegocios y la minería a gran escala, revirtiendo los avances de la reforma agraria en los Montes de María y el Magdalena Grande.

En el departamento del Magdalena, la Zona Bananera fue foco de articulación entre el Bloque Norte de las AUC y los cultivos de palma de aceite, con plantaciones en municipios como Ciénaga, Algarrobo, Fundación y Zona Bananera. La expansión de las Autodefensas Unidas de Colombia creó condiciones para la colonización empresarial y la consolidación de la agroindustria, combinando control territorial con narcotráfico, explotación maderera y cultivos de palma, especialmente en Urabá y el Atrato.

En el Catatumbo, empresas con sede en Barranquilla, Cali, Medellín y Bogotá compraron grandes extensiones de tierra sin arraigo local, orientadas al lucro y no a la sostenibilidad del territorio. En la altillanura, la multinacional Cargill, mediante el fondo Black River, creó 40 sociedades por acciones simplificadas y compró 43 parcelas de tierra en Vichada que representan 61.000 hectáreas, en operaciones que eludieron los límites legales a la acumulación de baldíos previamente adjudicados.

Los números finales no dejan margen a la interpretación benigna. La guerra interna acrecentó la concentración de tierra y les arrebató a los campesinos 8 millones de hectáreas, forzándolos a huir a las ciudades o a abrir frontera agrícola. De 7.098 sentencias de restitución de tierras proferidas hasta febrero de 2021, el 53% —3.761 casos— atribuye la responsabilidad del despojo a grupos paramilitares, principal victimario identificado en los procesos de restitución.

Su red: cómo se encaja el poder

La arquitectura de poder de la agroindustria colombiana no se explica por la suma de sus actores sino por su encaje. Los gremios funcionan como coadministradores de política pública, no como grupos de presión externos: Federación de Cafeteros, Asocaña, Augura, Fedepalma manejan parafiscales, centros de investigación —Cenicafé, Cenicaña, Cenipalma— y una interlocución permanente con el Ministerio de Agricultura que les permite escribir buena parte de la política sectorial. Sobre ese piso gremial se monta el ministerial, con nombres —Cano, Arias— que bajo la Seguridad Democrática convirtieron la agenda de Fedepalma en agenda de Estado. Y sobre el ministerial, el empresarial y familiar: los Eder, Caicedo y Cabal en el complejo cañero del Valle; Carlos Murgas Guerrero replicando el modelo de alianzas palmeras; los bananeros de Urabá agrupados en Augura y, en algunos territorios, comprometidos con estructuras paramilitares que Justicia y Paz terminaría acreditando.

Ese andamiaje se sostiene también sobre un origen internacional que rara vez se nombra. El marco institucional agrario colombiano es hijo directo del Banco Mundial —desde Currie en 1949—, de la Fundación Rockefeller y de la doctrina técnica que la FAO y la banca multilateral difundieron a lo largo del siglo XX. Los centros de investigación gremial tradujeron esa doctrina a lenguaje productivo y la revistieron de neutralidad científica.

En la orilla opuesta, actores mucho menos capitalizados. Los sindicatos agrarios —Sinalcorteros, Sintraicañazucol, Sinaltrainal, Sintrainagro— pagaron la construcción organizativa con vidas: el asesinato de Daniel Aguirre en 2012 es apenas un caso emblemático dentro de una serie más larga. Las comunidades campesinas, afrodescendientes e indígenas del Cauca, el Bajo Atrato, los Montes de María y el Catatumbo resistieron el despojo por la vía de la Minga, de los procesos de restitución de la Ley 1448 y de las denuncias ante la CIDH y la Corte Constitucional, cuya sentencia T-025 de 2004 y sus autos de seguimiento —el 005 sobre comunidades afrodescendientes, el 004 sobre pueblos indígenas— siguen siendo la principal herramienta jurídica contra la connivencia entre agroindustria y despojo. Entre el piso alto de gremios, ministros y misiones y el piso bajo de sindicatos y comunidades se juega, todavía hoy, el equilibrio político del campo colombiano.

Su huella: modernización productiva, despojo territorial

La huella que deja la agroindustria colombiana es doble y disputada. En la columna del haber, la modernización productiva es innegable: Colombia dejó de ser importador neto de oleaginosas y se convirtió en potencia palmera latinoamericana; el sector agroindustrial de alimentos fue el más exitoso del aparato manufacturero durante la apertura; el complejo azucarero del Valle se consolidó como referente tecnológico regional; los cafés especiales alcanzaron prestigio mundial. Ese avance capturó inversión, generó divisas y empleó a millones de personas.

En la columna del debe, la externalización del costo. La estructura agraria dual no se disolvió: se recompuso bajo formas más modernas. Las tres grandes reformas —Ley 200 de 1936, Ley 135 de 1961, Ley 160 de 1994— fracasaron una tras otra en alterar la frontera agrícola consolidada, redistribuyendo baldíos periféricos mientras el latifundio productivo permanecía intacto. La crisis de la economía rural derivada del sesgo agroindustrial arrojó cientos de miles de hectáreas al narcotráfico y contribuyó a que personas se incorporaran a grupos armados. La expansión de cultivos para biocombustibles generó despojo, concentración y deterioro ambiental, y afectó la soberanía alimentaria de comunidades rurales.

Bajo la Seguridad Democrática, la articulación alcanzó su punto más denso. El Estado canalizó subsidios, créditos y consolidación militar hacia zonas donde el paramilitarismo había despejado previamente la tierra mediante desplazamiento forzado. El despojo violento se transformó en propiedad legítima. La propiedad legítima se convirtió en proyecto productivo financiado con recursos públicos. Con ese sedimento debe negociar la Colombia posterior a los Acuerdos de Paz: comunidades que siguen esperando la implementación de la reforma rural integral acordada en La Habana, procesos de restitución que enfrentan serias dificultades en un contexto de impunidad y transformaciones territoriales, y una estructura agraria heredada que sigue siendo, con toda su modernidad técnica y toda su violencia acumulada, el terreno donde se decide si Colombia es capaz o no de romper con su propio siglo XX.

04

En el archivo

1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01James Eder ('Don Santiago'): pionero de la modernización agroindustrial azucarera en el Valle del Cauca desde 1864
  2. 02United Fruit Company: creadora del enclave bananero en la Zona Bananera del Magdalena, controlando el 59% de la tierra regional en 1921
  3. 03INCORA: institución creada por la Ley 135 de 1961 para redistribuir tierras, cuya acción práctica favoreció la titulación de baldíos y la colonización periférica sin afectar las explotaciones agroindustriales
  4. 04Fedepalma, Asocaña, Fedearroz, Fedealgodón: gremios agroindustriales que desde mediados del siglo XX articularon la representación política del sector y moldearon la política pública agropecuaria
  5. 05Valle del Cauca: territorio central de la agroindustria cañera y azucarera colombiana, con 138.068 hectáreas cultivadas en caña a mediados de los años 2000
  6. 06Lauchlin Currie: economista que lideró la misión del BIRF en 1949 y regresó en 1971, cuyo diagnóstico de subutilización de tierras marcó dos décadas de política agraria con sesgo agroindustrial
  7. 07Paramilitarismo: actor que en Urabá recaudaba 70.000 pesos anuales por hectárea bananera a cambio de seguridad, operando en beneficio de fincas bananeras y atacando sindicatos y reclamantes de tierras
  8. 08Desplazamiento forzado: consecuencia directa de la expansión agroindustrial palmera y bananera, especialmente en Montes de María, Urabá y Catatumbo durante la Seguridad Democrática
06

Documentos y fragmentos citados

58 documentos · 76 fragmentos

01Caña de azúcar en el "espléndido" valle del río Cauca, Colombia: Historia ambiental, conflictos ambientales y acción colectivaHernando Uribe Castro · 2021 · p. 119, 1382 citas
[1]

momento crucial del despegue modernizador de la agroindustria cañera, así como del desarrollo regional del valle geográfico del río Cauca: A partir de 1860 comenzó la conformación de una clase en ascenso no interesada en una agricultura de plantación de gran hacienda, sino en una economía de importación y exportación…

p. 119
[30]

datos del año 1960 al 2000 son tomados de Asocaña (como se citó en Perafán, 2013, p. 214). ***Los datos de los años 2005 y 2010 son de Asocaña (2015, p. 90). ~ El dato del año 2015 es tomado de Asocaña (2016, p. 5). Figura 3.9. Caña de azúcar en el valle geográfico del río Cauca 1915-2016. Fuente: Los datos de 1915 a…

p. 138
02Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 151 cita
[2]

Valle y parte de Cundinamarca, lo que permitió a esas zonas conocer un desarrollo muy significativo; el transporte ferroviario mejoró las comunicaciones, al menos entre los puntos de producción y los puertos desde donde era embarcado el grano hacia el exterior. No menos importante, los dividendos generados por el café…

p. 15
03Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 361 cita
[3]

Santander, palos de tinte en la costa Atlántica, y caucho en el Caquetá, Vichada y Putumayo y en me - nor escala en To lima. Pero por su base demográfica y por su im- pacto en definir las grandes regiones colombianas del siglo xx, las colonizaciones decisivas habrían de ser las del café, muy identifi- cadas con el…

p. 36
04Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 2691 cita
[4]

ac o n s t i t u c i ó n de l asociedad Maderas de Occ idente, dedicada a lnegocio de l a smaderas en v a r i o s municipios colombianos y en e le x t e r i o r. Por motivos de s a l u d,en 1922 v i a j óaCuba y aprovechó l aoportunidad para v i s i t a rc u l t i v o s azucareros y conocer l a smodernas f a c t o r í…

p. 269
05Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 2811 cita
[5]

ahora, el expendio de café era algo prácticamente desconocido en el país hacia 1850, donde el té y el chocolate eran bebidas más comunes. Los primeros cálculos de la producción cafetera colombiana da- tan de 1874. Para ese año, la cosecha total fue de unos 114 mil sacos, de los cuales el 90% provino de Santander. El…

p. 281
06Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 691 cita
[6]

(aunque con un solo aparato) y se entregaron cinco proyectos de ley sobre aspectos varios, incluido uno para hacer más efectivo el servicio militar obligatorio. Ciénaga y Líbano Los dos hechos históricos que sintetizan la fuerte y constante movilización obrera, popular y campesina y la respuesta militar del Estado en…

p. 69
07Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 641 cita
[7]

sus actividades independientes al margen de la plantacion bananera, actuaban como una reserva de fuerza laboral. El sistema de contra- tistas implementado por la U.F.C., contratistas que a su vez enganchaban trabajadores, permitid el uso del trabajo parcial de estos campesinos. Y ademas, en la medida que la compajiia…

p. 64
08Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 558, 5622 citas
[8]

principal marco de desarrollo de las organizaciones sindicales agrarias ha sido la agricultura exportadora. Las primeras organizaciones surgieron en las haciendas cafetaleras, en particular a partir de la segunda década del siglo xx; 5 Entrevistas a trabajadores de la industria de la caña de azúcar, afiliados a los…

p. 558
[34]

expresado otras comunidades de la Costa Caribe, Santander del Norte, Risaralda y Tolima, todos las cuales realizaron marchas en sus regiones como parte de la m inga. Estas movilizaciones han ampliado e intensificado sus articulaciones con otros procesos como el ya mencionado de la Asociación Nacional de Zonas de…

p. 562
09Estado crítico de la propiedad colectivaDelgado Castaño, P. · 2018 · p. 92 citas
[9]

Fondo Nacional Agrario; la clarificación desde el punto de vista jurídico de la situación de las tierras rurales del país, incluso las de carácter -privado; la promoción y la ejecución de labores de recuperación de tierras; y la promoción de la colonización, a través de la prestación de ayuda técnica y financiera en…

p. 9
[10]

Fondo Nacional Agrario; la clarificación desde el punto de vista jurídico de la situación de las tierras rurales del país, incluso las de carácter -privado; la promoción y la ejecución de labores de recuperación de tierras; y la promoción de la colonización, a través de la prestación de ayuda técnica y financiera en…

p. 9
10No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 451 cita
[11]

las tierras improductivas, sus alcances estaban diri- gidos a estimular la productividad y la modernización rural, pero no a «adelantar una reforma agraria redistributiva» 50, lo que permitió con el tiempo perpetuar el modelo de acumulación de tierra. La aplicación de esta Ley 200, como ocurrió a lo largo del siglo…

p. 45
11Gente negra en Colombia. Dinámicas sociopolíticas en Cali y el PacíficoOlivier Barbary, Fernando Urrea · 2004 · p. 3721 cita
[12]

que a través de esta toma inician un "proceso de recuperación de territorios" (Urrea y Hurtado, 2002). La hacienda fue negociada por el Incora'? con los propietarios y cedida en con- dición de préstamo fiduciario a los ocupantes, mediante la Ley 135 de 1961, Y luego fue adjudicada en la modalidad de propiedad mixta,…

p. 372
12The Agrarian Question and the Peasant Movement in Colombia: Struggles of the National Peasant Association, 1967-1981Leon Zamosc · 1986 · p. 551 cita
[13]

of credit and technological development. 5 The approval of Law 135 of 1961, the Agrarian Social Reform Law, came as proof that a broad political consensus had been reached among the dominant classes. When the law was submitted to a Congress com- pletely controlled by Liberals and Conservatives, only the most…

p. 55
13Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 301 cita
[14]

hecho de que esta región se encuentra de Santander y del inte- rior del país una cadena de 1nontaúas y llanuras y a la baja densi- dad de población aún más el de la guerra Los términos la distribución de tierra eran tan ambiguos que el Ministerio Agricultura tuvo la determinar tierras podían ser Se llegó a este…

p. 30
14Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 2491 cita
[15]

puertas de crédito para la producción agraria, viéndose obligadas a acelerar los flujos migratorios campo-ciudad y a intensificar la ocupación de nuevos territorios. Machado indica que el grado de concentración de la propiedad aumentó entre 1960 y 1970 a pesar de la prolija legislación agraria promulgada alrededor de…

p. 249
15La crisis agraria en Colombia, 1950-1980Santiago Perry · 1983 · p. 911 cita
[16]

la creciente presencia del capital monopólico internacional, usurero y comprador, configuran los rasgos característicos del semifeudalismo colombiano. 93 Cuadro No. 2. 1 CONCENTRACION DE LA TIERRA EN COLOMBIA 1960 - 1970 0-10 has + 500 has TOTAL 1960 SUPER (miles # EXPLOT. has) 2.403.7 1 1.052 27.337.8 925. 750 6.902…

p. 91
16Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 831 cita
[17]

130,000 people (Lindqvist, 1979: 102; see also INCORA, 1972). Scholars analytically studying Law 135 came to a different conclusion. They discovered that these numbers were not just greatly misleading, they contradicted the real conditions. Tad Szulc (1964: 245) noted that in its first year, the achievements of Law…

p. 83
17El Desarrollo de la Agricultura en ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1982 · p. 2711 cita
[18]

técnica e investigación aplicada, crédito, construcción de infraestructura, habilitación de tierras y control de aguas. Esta presencia se refleja a nivel de los gastos reales públicos en el sector (Gráfico 6.12), que ha requerido un previo refuerzo de la capacidad financiera del estado en gene- ral. La magnitud del…

p. 271
1825 años de luchas sociales en Colombia 1975-2000Mauricio Archila Neira, Álvaro Delgado G., Martha Cecilia García V., Esmeralda Prada M. · 2002 · p. 1461 cita
[19]

el 44.63% de la superficie ocupada 37 • Esto muestra que se fragmentó la pequeña propiedad y que los pequeños y medíanos campesinos perdíeron control sobre la tierra. mientras los gran- des propietarios lo aumentaron. Por otra parte, las leyes de reforma agraria han tenido escasos resulta- dos: han favorecido la…

p. 146
19Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 218, 2862 citas
[20]

los esfuerzos económicos de toda la comunidad, haciendo más profunda la crisis nacional de materias primas y alimentos. Este era un proceso de fraude a la reforma agraria y a la ancestral aspiración del campesinado a la tierra, ya que el esquema liberal-burgués se orientaba en otra dirección: la incorporación de la…

p. 218
[24]

la Caja Agra ria. También estuvo la Misión Lilienthal, que recomendó la creación de la CVC en el Valle del Cauca; una Misión de la FAO, de mediados de los cincuenta; otra del BIRF, en 1956 (Stewart, 1955), y la Misión del padre Lebret, que se ocupó de aspectos más humanos y de la calidad de vida, con una radiografía…

p. 286
20Making the Green Revolution: Agriculture and Conflict in ColombiaTimothy W. Lorek · 2023 · p. 111 cita
[21]

cultivators were thus primed to expand their holdings and take advantage of the low land values and rural exodus La Violencia had prompted. This process was noted by international observers as Colombia became a major theater of the early Cold War. The World Bank’s International Bank for Reconstruction and Devel-…

p. 11
21A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 1771 cita
[22]

the case of the 1949 IBRD mission, which came just after the outbreak of social unrest that followed the assassination of a presidential candidate with significant popular support. Finally, it is also important to point out that the scope of the first missions (Kemmerer, Currie, CEPAL) was more extensive, including…

p. 177
22Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 3521 cita
[23]

selling most of its stock to the public. 31 Thanks in part to the opening of Paz del Río, Colombia experienced a satisfactory evolution in its manufacturing profile. Between 1950 and 1958 capital goods increased from 5 to 10 percent of the nation’s total industrial output, while intermediate manufacturing increased to…

p. 352
23Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2521 cita
[25]

Roberto Arenas Bonilla, llamó en 1971 al economista Lauchlin Bernard Currie para que ayudara a formular un plan de desarrollo para Colombia. Pocos años antes, en 1960, Currie ha- bía redactado un documento titulado Operación Colombia, por petición del Consejo Nacional de Planeación, en el que propuso la redistribución…

p. 252
24Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 281 cita
[26]

Tierras (Himat). A este esfuerzo gubernamental se sumó la cons- titución de gremios en el sector; el primero la Fe- deración Nacional de Cafeteros, y luego el Fondo Nacional del Café (1927) y su centro de investiga- ción (Cenicafé) en Chinchiná (Caldas), el Instituto de Fomento Algodonero en 1948, Coltabaco, Pro-…

p. 28
25"Patrones" y campesinos: tierra, poder y violencia en el Valle del Cauca (1960 – 2012)Absalón Machado Cartagena, John Jairo Rincón García · 2014 · p. 57, 1092 citas
[27]

modernización tecnológica de la agroindustria cañera y, en segun- do lugar, en la ampliación del área sembrada con caña y maíz, expandiéndose el cultivo hacia las tierras de ladera relativamente planas, localizadas en el sur y norte del departamento del Valle y el norte del Cauca, agudizando con fl ictos…

p. 109
[32]

de trabajo asociado, que regulan y controlan los procesos de contratación y provisión de fuerza de trabajo a los ingenios azucareros para el proceso de corte de caña, entre otros. En la década de los setenta, nuevos órganos entraron a ser par- te del complejo cañero: en 1977 se crearon Cenicaña, el Fondo Na- cional…

p. 57
26Desmovilización y reintegración paramilitar. Panorama posacuerdos con las AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 495, 5264 citas
[28]

paran que la tierra se convierta en un bien especulativo, que se acumula sin mayor nivel de producción (PNUD, 2011, Colombia rural 2011. Razones para la esperanza, página 78). Otra expresión de esta problemática en el sector es el fenóme - no de la implementación de megaproyectos para la producción de biocombustibles,…

p. 495
[29]

paran que la tierra se convierta en un bien especulativo, que se acumula sin mayor nivel de producción (PNUD, 2011, Colombia rural 2011. Razones para la esperanza, página 78). Otra expresión de esta problemática en el sector es el fenóme - no de la implementación de megaproyectos para la producción de biocombustibles,…

p. 495
[44]

- praron predios de forma irregular (Eltiempo.com, 2010 noviem - bre 21, “La toma ‘para’ al Instituto Colombiano de Desarrollo Rural, INCODER”). Un Grupo Élite de la Superintendencia de Notariado y Registro se tomó la Oficina de Registro de Instru - mentos Públicos de Carmen de Bolívar, una vez destituida su di -…

p. 526
[45]

- praron predios de forma irregular (Eltiempo.com, 2010 noviem - bre 21, “La toma ‘para’ al Instituto Colombiano de Desarrollo Rural, INCODER”). Un Grupo Élite de la Superintendencia de Notariado y Registro se tomó la Oficina de Registro de Instru - mentos Públicos de Carmen de Bolívar, una vez destituida su di -…

p. 526
27Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 461 cita
[31]

económico dual: en las zonas planas a lo largo del valle geográfico del río Cauca se asentó la agroindustria de la caña de azúcar, mientras que en las laderas de las cordilleras se desarrollaron los cultivos de café y frutas y la agricultura forestal. No obstante, el fomento de las distintas actividades económicas fue…

p. 46
28Carne es guerra. Veganismo y conflicto armado en ColombiaColectiva Dostristestigres, La Calderita Vegana · 2021 · p. 14, 192 citas
[33]

en asocana.org 29. ASOCAÑA, Op. Cit. 30. Grupo Semillas – Escuela Itinerante Afronortecaucana (2013), pp. 2 – 10. 31. “Lo más desventajoso para el arrendador en este contrato es el precio: De acuerdo con uno de los contratos, se trata de un lote de terreno ¾ de plaza, es decir 4.800 metros cuadrados (casi media…

p. 19
[39]

palma africana es un cultivo de rendimiento tardío porque, a pesar de que es permanente, sólo empieza a ge - nerar frutos a partir del tercer o cuarto año. La extrac - ción del aceite debe realizarse máximo en las primeras 12 horas después de que el fruto ha sido recolectado, lo que exige la ubicación de una planta de…

p. 14
29Etnización de la negridad: La invención de las 'comunidades negras' como grupo étnico en ColombiaEduardo Restrepo · 2013 · p. 262, 2662 citas
[35]

en uso del municipio de Tumaco y el 13.3 % del área total sembrada en palma en Colombia. Colombia es el primer productor de palma de aceite en América Latina y el cuarto en el mundo, aportando Tumaco el 11% de la producción nacional de aceite de palma, con un promedio anual de 16 toneladas/ha (Fedepalma 1999). Esta…

p. 262
[49]

financiamos de las grandes cadenas de producción de la economía como el banano, el plátano, la ganadería. Pero en la región se adquirieron muchas tierras que se dice compraron las autodefensas. La realidad es que se quedaron con ellas los que iban atrás de nosotros ‘palmoteándonos’” (Urabá Hoy N o 34, abril 2006;…

p. 266
30Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 483, 6532 citas
[36]

la superficie destinada a este cultivo en tan solo 3 años. Gracias a esta evolución “al final del siglo, el país había pasado de ser un importador neto de oleaginosas a ser el quinto productor mundial de aceite palma e incluso a exportar parte de su producción” (Kal- manovitz y López, 2006, página 260). Si bien se ha…

p. 483
[37]

(FINAGRO, INCODER, Banco Agrario, con el liderazgo de la SAC) y que se proponía indagar acerca de cuatro temas estratégicos sobre el desarrollo de la agricultura colombia- na, con miras a un contexto de mediano plazo donde este tipo de temas, segura- mente, harán parte del debate nacional. 241 Fedecacao fue uno de los…

p. 653
31Con licencia para desplazar. Masacres y reconfiguración territorial en Tibú, CatatumboYamile Salinas Abdala, María Fernanda Pérez Trujillo, Juan Pablo Luque, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 1951 cita
[38]

la operación. Los recursos se manejan a través de una fiduciaria. Los créditos son solidarios, o sea que la asociación respectiva responde por ellos en primera instancia, pero, claro está, si el socio no puede pagar, la asocia- ción se queda con la tierra, que es la prenda real del negocio. 148 Se define como un…

p. 195
32Gran Enciclopedia de Colombia - Economía 2José Antonio Ocampo (Dirección Académica); Patricia Correa, Luis Nelson Beltrán, Roberto Steiner S. y otros (autores de capítulos) · 2007 · p. 1961 cita
[40]

importancia tanto en el area como en la produc- cion, dejando espacio al surgimiento de cultivos nuevos como las flores, el sorgo, la palma afri- cana, las hortalizas y las frutas, entre otros. Buena parte de esta variacién respondio a los cambios en la poblacion colombiana y a las mejoras en el Evolucion de la…

p. 196
33Violent Democratization: Social Movements, Elites, and Politics in Colombia's Rural War Zones, 1984-2008Leah Anne Carroll · 2011 · p. 3631 cita
[41]

iban en vehí- culo del ministerio del Interior.” 30. Ramírez, “Sintrainagro, en paro indefinido desde el jueves”; Inter- American Commission on Human Rights, “Admissibility: María del Consuelo Ibarguen Rengifo, et al., Colombia.” 31. Bedoya Madrid, “Los trabajadores bananeros suspenden el paro in- definido.” 32.…

p. 363
34Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 135, 1642 citas
[42]

de tierras, tierras robadas a campesinos, indígenas y comunidades negras para el exclusivo sembrado de la palma con el total apoyo de la Presidencia de la República. A principios del 2003 la plantación ilegal de la palma de aceite o africana, avanzaba en el norte de Colombia en las regiones próximas al Darién,…

p. 135
[46]

narcoparamilitar Freddy Rendón Herrera, alias 'el alemán' afirmo: «…necesitamos una gran revolución agraria que nos involucre». Por su parte la revista semana en una de sus entrevistas al temido cabecilla Vicente Castaño, alias 'el profe' —prófugo de la justicia y quien se pasea como Pedro por su casa en toda la Costa…

p. 164
35Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 135, 1642 citas
[43]

de tierras, tierras robadas a campesinos, indígenas y comunidades negras para el exclusivo sembrado de la palma con el total apoyo de la Presidencia de la República. A principios del 2003 la plantación ilegal de la palma de aceite o africana, avanzaba en el norte de Colombia en las regiones próximas al Darién,…

p. 135
[47]

narcoparamilitar Freddy Rendón Herrera, alias 'el alemán' afirmo: «…necesitamos una gran revolución agraria que nos involucre». Por su parte la revista semana en una de sus entrevistas al temido cabecilla Vicente Castaño, alias 'el profe' —prófugo de la justicia y quien se pasea como Pedro por su casa en toda la Costa…

p. 164
36La economía de los paramilitares: Redes de corrupción, negocios y políticaMauricio Romero Vidal (coordinador y editor), Ariel Fernando Ávila Martínez, Vilma Liliana Franco R., Ángela Olaya, Hernán Pedraza Saravia, Bernardo Pérez Salazar, Juan Diego Restrepo E., Diana Torres · 2011 · p. 145, 1472 citas
[48]

del agente organizador para la apropiación de tierras, es decir, con los grupos paramilitares asentados en la zona, en particular de Vicente Castaño." Inscrito en un proceso de reordenamiento del capital en el terri- torio, la formación de ese engranaje inicia con la articulación de un sector empresarial de la costa…

p. 145
[50]

secreto a voces que es un proyecto suyo que alcanzado entrará a nivelarse con cualquier emporio de los del estableci- miento, incluso promoverá su crecimiento a unas 70 ó 100 mil hectáreas como uno de los muchísimos proyectos que habrá en el pos conflicto. Es este tipo de inversiones las que se nego- cian en los…

p. 147
37Paramilitarism and Neoliberalism: Violent Systems of Capital Accumulation in Colombia and BeyondJasmin Hristov · 2014 · p. 1221 cita
[51]

He submitted a letter to INCORA explaining the reason why he was leaving the parcel of land he was granted in 1987. He submitted a second letter in 1995 hoping that the institution would prevent him from losing the land, but in vain. In 2007, the land appeared registered in the name of an unknown person who had never…

p. 122
38Gobernar en medio de la violencia. Estado y paramilitarismo en ColombiaJacobo Grajales · 2017 · p. 1341 cita
[52]

uinto Penal del Circuito Especializado de Medellín, 2014). Como vemos, el acaparamiento violento de las tierras no se llevó a cabo en un vacío institucional. No es la ausencia o la debilidad del Estado lo que explica la facilidad con la cual los paramilitares se apropiaron de la tierra. Por el contrario, fue…

p. 134
39La miseria en ColombiaJames A. Robinson · 2016 · p. 451 cita
[53]

este sistema. Cargill, la corporación multinacional con base en Estados Unidos, mediante el fondo de inversión Black River, creó 40 SAS y compró 43 parcelas de tierra en Vichada, que representan 61.000 hectáreas. El Estado extractivo de la periferia colombiana une los intereses de las élites de alta sociedad con los…

p. 45
40Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 5181 cita
[54]

Convivir. 1033 Ver el tomo Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivas, del Informe Final de la Comisión de la Verdad. 1034 Ibíd, 368. hacia la paz territorial 519 Forjando Futuros, de 7.098 sentencias de…

p. 518
41La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo ICentro Nacional de Memoria Histórica, Lukas Rodríguez Lizcano · 2022 · p. 4391 cita
[55]

Intereclesial de Justicia y Paz (2007), sus efectos nocivos se inscriben a partir de dos factores: el despojo territorial y la destrucción de ecosistemas. Desde el punto de vista de los derechos humanos, las empresas cultivadoras de palma llegan a los territorios ancestrales de comunidades nativas, des- pojando a…

p. 439
42La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo IICentro Nacional de Memoria Histórica · 2022 · p. 3881 cita
[56]

dos sectores: por un lado, las em- presas de palma de aceite o palma africana. Por otro, los grandes cultivos industriales de banano. Respecto a la dinámica de la palma, esta estructura paramilitar encontró tres focos importantes de colaboración forzada y volun- taria: i) en el norte del Cesar, en especial en el…

p. 388
43Grupos Armados Posdesmovilización (2006 - 2015). Trayectorias, rupturas y continuidadesTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera Ramírez, Carlos Andrés Hoyos, Javier Benavides Torres, Jefferson Corredor Uyaban, Mateo Morales · 2016 · p. 1481 cita
[57]

capital social y político (Bejarano, Jesús y otros, 1997). En estas regiones fue claro que uno de los resultados de la ofensiva nacio- nal de las AUC, en medio de los diálogos del Caguán y luego de la Seguridad Democrática, fue la de crear condiciones para la colo- nización empresarial y la consolidación de la…

p. 148
44Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. PacíficoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1201 cita
[58]

20 de julio de 2013. 420 Corte Constitucional, Sentencia SU394/16, 28 de julio de 2016. 421 Según informes del Incoder, en el año 2000 existían dentro del territorio colectivo de Curvaradó 3.636 hectáreas de cultivos de palma africana, mientras que en el área correspondiente a la cuenca del Jiguamiandó, la extensión…

p. 120
45Bojayá: La guerra sin límitesGrupo de Memoria Histórica, Martha Nubia Bello Albarracín, Pilar Riaño Alcalá, Gonzalo Sánchez G. · 2010 · p. 1671 cita
[59]

apoyada por los paramilitares porque garantizaban un cambio en el poblamiento y en el paisaje del Bajo Atrato, acercándolo al modelo del paisaje de Urabá con el monocultivo de banano, que debería permitirles arrebatar definitivamente el control del territorio a la guerrilla de las FARC, en un momento en el que el…

p. 167
46Mujeres que hacen historia. Tierra, cuerpo y política en el Caribe colombianoGrupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación · 2011 · p. 941 cita
[60]

de mucho tiempo atrás, cuando los Castaño, ‘El Alemán’ y otros jefes de las Autodefensas despojaron de sus tierras a agricultores que ocupaban las áreas rurales del municipio de Belén de Bajirá, entre otros, para establecer proyec- tos empresariales de palma de aceite 83. En esa época, Sor Teresa fi- guró como la…

p. 94
47Tierra y carbón en la vorágine del Gran Magdalena. Los casos de las parcelaciones de El Toco, El Platanal y Santa FeYamile Salinas Abdala, María Paula Hoyos, Ana María Cristancho · 2018 · p. 1661 cita
[61]

4 Sin garantías para la restitución y el retorno 4 Sin garantías para la restitución y el retorno Como se ha mostrado a lo largo del texto, las históricas tensio- nes entre los derechos a la tierra del campesinado y el modelo de desarrollo rural se exacerbaron con la incursión y consolidación paramilitar. En la…

p. 166
48Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 2191 cita
[62]

condiciones impuestas por la guerra obligaron a la compañía a suspender totalmente las exportaciones de ba- nano desde Colombia, por cinco años. Después de la segunda guerra mun- dial, la United Fruit Company perdió su monopolio en la región de Santa Marta y se retiró de la producción, vendiendo o alquilando muchos de…

p. 219
49Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo ILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · 2022 · p. 481 cita
[63]

la dinámica poblacional de la región (Botero, 1990, p. 19-29). Los altos precios internacionales del banano aumentaron el interés por la le- galización de la tenencia de la tierra y la adquisición de predios para vincularse a este negocio, ya que uno de los requisitos solicitados era contar con títulos de propiedad.…

p. 48
50Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1381 cita
[64]

las tierras de “Jorge 40”», VerdadAbierta.com. 316 Ver Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivas del Informe Final de la Comisión. 317 Juzgado Once Penal del Circuito Especializado de Bogotá, Sentencia contra…

p. 138
51Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo IILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · p. 1571 cita
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para… y yo lo que en ese tiempo entendía era para que cuidaran, la guerrilla se quería entrar a formar el desorden, ese desorden que ellos estaban formando, pero lo quería formar era la guerri- lla, que es lo que siempre (...). Que querían irse apoderando poco a poco de toda esa zona. 158 ESTRATEGIAS DE GUERRA Y…

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52Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 593, 5992 citas
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por rubros principales * Petróleo y derivados Oro carbón y teronequel rManutocara Agropecuaro "Cao FUENTE: Banco de la Repúbica Las exportaciones manufactureras, y especialmente aquellas con mayor contenido tecnológico, han seguido dependiendo en una alta proporción de los mercados intrarregionales. Estos mercados han…

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(con excepción de los productos de caucho), de hecho el sector más exitoso durante la apertura económica, así como del sector de papel e imprenta. Esto estuvo acompañado, sin embargo, por un retroceso de las industrias del caucho, vidrio y, especialmente, todas las metalmecánicas, incluido el sector automotriz, pese a…

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53Álvaro Uribe: El Caballo de Troya del NeoliberalismoJuan Manuel López Caballero · 2009 · p. 1671 cita
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consumo interno sino por esa sorpresiva demanda externa. El transporte y el comercio arrojan crecimientos importantes puesto que el trá fi co a la importación se ha crecido, aunque es un sector que denuncia el exceso de automotores de modo que las tarifas de carga se bajan a nivel de producir pérdidas. El efecto, las…

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54Estado crítico de la propiedad rural y de las políticas agrarias en ColombiaDelgado Castaño, P. · 2018 · p. 13, 184 citas
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que podían existir fuertes ajustes cambiarios que, debido a la elevada importación de alimentos, pondrían en riesgo las metas de inflación y, por tanto, el bienestar de los sectores de la población de menores ingresos. En esta medida, y como paliativo a la situación antes descrita, se propende dentro del plan por la…

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que podían existir fuertes ajustes cambiarios que, debido a la elevada importación de alimentos, pondrían en riesgo las metas de inflación y, por tanto, el bienestar de los sectores de la población de menores ingresos. En esta medida, y como paliativo a la situación antes descrita, se propende dentro del plan por la…

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que tiene su origen en la libertad económica y que se sustenta en las políticas EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:25:35 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 48 rentabilidad que deben obtener los campesinos. Este círculo vicioso que…

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que tiene su origen en la libertad económica y que se sustenta en las políticas EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:25:35 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 48 rentabilidad que deben obtener los campesinos. Este círculo vicioso que…

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55Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 461 cita
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Departamentos en los que la ANUC tenía una fuerza muy importante. En aplicación de la Ley 135 de 1961 el Incora dirigió durante los años sesenta la colonización del piedemonte oriental de la cordillera Oriental, el Magdalena Medio, la altillanura entre el oriente del Meta y Vichada, el sur de Córdoba y en varias…

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56Convocatoria a la paz grande. Declaración de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No RepeticiónComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 301 cita
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cultivos. Mientras las comunidades siguen esperando el día en que empiece la reforma rural integral acordada en la paz. esclarecer la verdad 31 El modelo económico En la tarea de comprender el conflicto armado y en la búsqueda de caminos de no repe- tición, la Comisión constató una y otra vez, en testimonios y…

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57Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 3921 cita
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Agrícolas Familiares en el respectivo municipio o región. También serán nulos los actos o contratos en virtud de los cuales una persona aporte a sociedades o comunidades de cualquier índole la propiedad de tierras que hubieren sido adjudicadas como baldíos, si con ellas dichas sociedades o comunidades consolidan la…

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58Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1511 cita
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que vienen a comprar esas inmensidades de tierra no viven en la zona. Son empresas que viven en Barranquilla, Cali, Medellín, Bogotá. Son empresarios grandes que no les interesa que el Catatumbo viva, o sea, yo cuando hablo de que el Catatumbo viva me refiero a otras cosas, por ejemplo, que el Catatumbo tenga agua,…

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