Alcaldesas y concejalas de la Unión Patriótica en municipios de frontera (1986–1990)
Entre 1986 y 1990, la Unión Patriótica llevó a mujeres a alcaldías y concejos de municipios de frontera agraria y enclave extractivo —Segovia, El Castillo, Puerto Rico, Arauquita, Saravena, Apartadó— inaugurando un capítulo del ejercicio político femenino en la Colombia rural que el genocidio del partido y la historiografía bogotanocéntrica han tendido a diluir dentro de las cifras totales del exterminio.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- Marzo de 1986 – marzo de 1990
- Dónde
- Urabá, Segovia (Antioquia), Remedios (Antioquia), Apartadó (Urabá, Antioquia), Mutatá (Urabá, Antioquia), Yondó (Antioquia), El Castillo (Meta), Puerto Rico (Caquetá), Arauquita (Arauca), Saravena (Arauca), Nordeste antioqueño, Ariari-Guayabero (Meta)
- Protagonistas
- Jael Cano (primera concejala elegida popularmente en Segovia, 1988; UP), Rita Tobón Areiza (alcaldesa de Segovia por la UP; sobreviviente de la masacre de 1988), María Mercedes Méndez (alcaldesa de El Castillo, Meta, por la UP; asesinada en Caño Sibao), Natalia Mejía Echeverri (candidata a la Alcaldía de Puerto Rico, Caquetá, por la UP; asesinada el 16 de enero de 1988), Diana Cardona Saldarriaga (abogada y militante de la UP; mencionada como primera mujer en llegar a una alcaldía en su región; asesinada; municipio exacto no confirmado), Amparo López (alcaldesa designada en Arauquita, Arauca, 1985), Yolanda Montes (alcaldesa designada en Saravena, Arauca, 1985), Elsa Rojas de Fernández (representante a la Cámara por Arauca, UP en coalición con el Movimiento Liberal Orticista Independiente, 53% de la votación), Blanca Nubia Ballesteros (lideresa de la UP en Guaviare; organizadora territorial), William Ocampo (alcalde electo de El Castillo por la UP; asesinado en Caño Sibao junto con Méndez), Rosa Peña Rodríguez (tesorera municipal de El Castillo; asesinada en Caño Sibao), Jesús María Molina (concejal de Segovia; hostigador sexista de Jael Cano)
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- La reforma de descentralización política impulsada por Belisario Betancur y consolidada en 1988 con la primera elección popular de alcaldes abrió espacios institucionales locales a fuerzas distintas del bipartidismo, permitiendo que la UP accediera a alcaldías y concejos en regiones de frontera agraria y enclave extractivo donde antes el poder era monopolio liberal-conservador.
- La fundación de la Unión Patriótica en 1985, como resultado del proceso de paz entre el gobierno Betancur y las FARC, canalizó el acumulado organizativo del PCC, el sindicalismo agrario (Sintragrim, Sintragro) y las ligas campesinas hacia la competencia electoral, llevando a mujeres con trayectoria en esas organizaciones a candidaturas y cargos locales.
- La presencia histórica del Partido Comunista Colombiano en regiones como el Ariari, el nordeste antioqueño y Arauca había formado cuadros políticos y sindicales —incluidas mujeres— que la UP convirtió en candidatas y funcionarias cuando se abrió la ventana electoral.
- El rendimiento electoral excepcional de la UP en 1986 —351 curules en concejos, 24 alcaldías a nivel nacional, 59 concejales en 28 municipios de Antioquia, mayorías en Segovia y Remedios— colocó a mujeres militantes en cargos de representación en municipios donde el bipartidismo nunca había cedido el poder local.
- La exclusión histórica de las mujeres de la política formal en zonas rurales no fue resuelta por los partidos tradicionales; la UP, al reclutar desde el sindicalismo y el campesinado organizado, incorporó a mujeres que ya ejercían liderazgo en esos espacios y las proyectó hacia la institucionalidad municipal.
Consecuencias
- Varias de estas mujeres fueron asesinadas o forzadas al desplazamiento: María Mercedes Méndez fue emboscada y muerta en Caño Sibao junto con el alcalde electo y la tesorera municipal; Natalia Mejía Echeverri fue asesinada el 16 de enero de 1988 antes de las elecciones; Diana Cardona Saldarriaga fue asesinada en circunstancias no completamente documentadas; Rita Tobón sobrevivió varios atentados y fue perseguida.
- El exterminio sistemático de la UP —ejecutado por paramilitares con participación de sectores de la fuerza pública, coordinado desde el Magdalena Medio y extendido mediante el Plan Esmeralda a los Llanos Orientales y el Caquetá— truncó las experiencias de gestión municipal que estas mujeres habían iniciado, impidiendo que se consolidaran como modelos de administración local participativa.
- La presencia electoral de la UP en concejos municipales descendió de forma sostenida como resultado directo de la violencia: de 325 concejales en 167 municipios (1986–1988) a 256 en 115 municipios (1988–1990) y 173 en 97 municipios (1990–1992), borrando progresivamente la representación que había hecho posibles estas trayectorias femeninas.
- El hostigamiento sexista institucionalizado —comandantes militares que ordenaban a alcaldesas regresar al hogar, concejales que cuestionaban públicamente la compatibilidad entre maternidad y ejercicio político— quedó documentado en testimonios ante la Comisión de la Verdad, constituyendo evidencia de una doble persecución: política y de género.
- La experiencia de estas mujeres en alcaldías y concejos de frontera —anterior al reconocimiento constitucional de 1991 y a los debates formales sobre participación política femenina— quedó silenciada por la historiografía bogotanocéntrica, que registró el genocidio de la UP como bloque pero no la dimensión de género de su experiencia gubernamental local.
- En Segovia, la masacre del 11 de noviembre de 1988 —43 muertos en el casco urbano, perpetrada por paramilitares con presunta colaboración del Batallón Bomboná— fue una respuesta directa a los resultados electorales de marzo de ese año favorables a la UP, destruyendo el tejido político-institucional que había hecho posible la elección de Jael Cano y la alcaldía de Rita Tobón.
La clave interpretativa
Por qué importa
Estas trayectorias reescriben la cronología del feminismo político colombiano al mostrar que el liderazgo ejecutivo femenino en municipios rurales no comenzó con la Constitución de 1991 ni con las cuotas de género posteriores, sino con mujeres que llegaron al poder local desde el sindicalismo agrario y el comunismo campesino en zonas de frontera, antes de ser eliminadas o desplazadas por el genocidio de la UP. Su importancia no es solo simbólica: en Segovia, El Castillo, Puerto Rico y Arauca, estas mujeres ejercieron o intentaron ejercer una gestión municipal que alteraba la distribución del poder local en territorios estratégicos —mineros, bananeros, petroleros, de colonización—, y esa alteración fue percibida como amenaza suficiente para justificar su eliminación. El silencio historiográfico sobre esta dimensión de género del exterminio no es un olvido inocente: es parte del mismo proceso que borró sus nombres de los registros públicos y redujo su muerte a una estadística dentro de las cifras totales del genocidio.
Desarrollo histórico
La historia completa
Alcaldesas y concejalas de la Unión Patriótica en municipios de frontera, 1986–1990
Entre las elecciones de marzo de 1986 y el asesinato de Bernardo Jaramillo Ossa en marzo de 1990, la Unión Patriótica llevó a mujeres a alcaldías y concejos de municipios que hasta entonces habían sido zonas ciegas del bipartidismo: Segovia y Remedios en el nordeste antioqueño, Apartadó y Mutatá en Urabá, El Castillo en el piedemonte del Ariari, Puerto Rico en el Caquetá, Arauquita y Saravena en la frontera araucana. Fueron pocas, no formaron un cuerpo articulado y llegaron por caminos distintos —elección popular, designación gubernamental, mayoría en concejo—, pero su presencia inauguró un capítulo del ejercicio político femenino en la Colombia rural que la historia posterior, ocupada en registrar el genocidio del partido como bloque, ha tendido a diluir dentro de las cifras totales. Este artículo reconstruye esa franja: quiénes fueron, qué hicieron, cómo las nombraban desde los cuarteles y las curules vecinas, y por qué murieron o sobrevivieron desplazadas. No es un catálogo nacional; es lo que puede afirmarse con precisión sobre un puñado de trayectorias documentadas en cuatro regiones de frontera agraria y enclave extractivo.
La apertura que hizo posibles esas curules
El marco institucional en el que estas mujeres accedieron a cargos locales se construyó a golpes de reforma entre 1982 y 1988. El gobierno de Belisario Betancur (1982-1986) abrió el proceso de paz con las FARC —tregua firmada en La Uribe en 1984— y, en paralelo, impulsó la descentralización política que desembocaría en la elección popular de alcaldes, institucionalizada en 1988 por primera vez en la historia del país. Antes de esa fecha, los alcaldes eran designados: dependían del gobernador o, indirectamente, de la mayoría del concejo municipal correspondiente.
La Unión Patriótica, fundada en 1985 como brazo político de la tregua y con participación del Partido Comunista Colombiano, se estrenó electoralmente en marzo de 1986. Los resultados sorprendieron: a nivel nacional obtuvo, junto con sus aliados, cifras cercanas a 325-351 curules en concejos municipales, y accedió a 24 alcaldías por la vía de haber conquistado mayoría en 30 concejos. El gobierno de Virgilio Barco, que sucedió a Betancur en agosto de 1986, nombró además 23 alcaldes de la UP en municipios donde el partido había obtenido las votaciones más altas.
En Antioquia la irrupción fue particularmente marcada. La UP obtuvo 59 concejales en 28 municipios del departamento y, en la subregión de Urabá y el nordeste antioqueño, sumó 29 concejales y cinco alcaldías: Apartadó, Mutatá, Segovia, Remedios y Yondó. En los concejos de Segovia y Remedios conjuntamente alcanzó seis de las diez curules disponibles. El Espectador calificó el rendimiento regional como un "fenómeno político", el más alto en veinte años. En Arauca, la UP en coalición con el Movimiento Liberal Orticista Independiente obtuvo el 53% de la votación y la única curul de la Cámara de Representantes por el departamento, ocupada por Elsa Rojas de Fernández. En marzo de 1988 —primera elección popular de alcaldes— la UP renovó y en algunos casos amplió esa presencia, especialmente en Segovia y Remedios.
Los concejos y alcaldías no eran, en estas regiones, cargos administrativos menores. Eran las primeras instancias del Estado con las que la gente tenía contacto cotidiano, y en municipios donde el bipartidismo había gobernado a través de cadenas clientelares con los caciques regionales, la llegada de una fuerza política nueva alteraba la distribución del gasto local, los nombramientos, el acceso a los servicios y —sobre todo— la relación entre el poder municipal y las comunidades rurales organizadas. Que las cabezas visibles de esa alteración fueran, en varios casos, mujeres provenientes del sindicalismo agrario, del comunismo o del trabajo con el campesinado añadía una segunda ruptura sobre la primera.
Las trayectorias documentadas
Jael Cano, Segovia
Jael Cano —hoy fallecida— fue la primera concejala elegida popularmente en el Concejo Municipal de Segovia, Antioquia, en 1988. Militaba en la Unión Patriótica. Segovia era, para entonces, un municipio minero del nordeste antioqueño donde la UP había obtenido resultados excepcionales y donde la violencia paramilitar ya estaba en curso: la masacre del 11 de noviembre de ese mismo año dejaría 43 personas muertas en el casco urbano.
Su gestión en el Concejo transcurrió bajo un hostigamiento continuo. El concejal Jesús María Molina, cuando llegaba ebrio a las sesiones, la interpelaba con insultos sexistas: le preguntaba en público quién le lavaba las ollas, la acusaba de "pasarse en la calle", negaba en voz alta que una mujer con hijos tuviera algo que hacer en un cargo político. La resistencia sexista de sus pares hombres se mezclaba con las rivalidades partidarias —Cano era comunista, mujer y estaba en un concejo mayoritariamente UP en un municipio bajo asedio armado—, y esa superposición hacía de cada sesión un ejercicio de resistencia doble.
Rita Tobón Areiza, Segovia
Rita Tobón fue alcaldesa de Segovia por la Unión Patriótica. Sobrevivió a la masacre de noviembre de 1988 y a los años que siguieron, aunque fue perseguida y sufrió varios atentados. Su testimonio, entregado a la Comisión de la Verdad décadas después, es una de las pocas fuentes directas sobre lo que significó ejercer una alcaldía UP siendo mujer en el nordeste antioqueño de finales de los ochenta.
El comandante de la XIV Brigada del Ejército, Alejandro Londoño Tamayo, le dijo públicamente que se fuera a su casa a cuidar a sus hijos: "esto no es para mujeres, esto es para machos". Tobón declaró también que el general Faruk Yanine Díaz la amenazó públicamente de forma similar y que ella lo denunció. Los comentarios de Londoño Tamayo combinaban el menosprecio hacia su condición de mujer en política con advertencias explícitas sobre la duración de su gestión —es decir, sobre cuánto tiempo estaría viva—. La lógica de esa interpelación es reveladora: la autoridad militar regional no la trataba como interlocutora institucional, sino como una intrusa doblemente ilegítima, por roja y por mujer, cuya sola presencia en el despacho requería un recordatorio del orden que ella estaba subvirtiendo.
María Mercedes Méndez, El Castillo
María Mercedes Méndez fue alcaldesa de la Unión Patriótica en El Castillo, Meta, en la subregión del Ariari-Guayabero, un piedemonte de colonización campesina donde el Partido Comunista Colombiano tenía un acumulado organizativo previo, articulado a través del Sindicato de Trabajadores Agrícolas Independientes del Meta (Sintragrim). Ese acumulado —cuadros sindicales, ligas campesinas, comités agrarios— había sido uno de los pilares que sostuvo a la UP en la región.
Méndez fue asesinada en una emboscada paramilitar en Caño Sibao, junto con William Ocampo, alcalde electo de la UP para el siguiente período, la tesorera municipal Rosa Peña Rodríguez, Ernesto Zaralde y otros funcionarios. El vehículo en que viajaban fue interceptado y atacado con granadas y disparos. Horas antes, Méndez y Ocampo habían acudido a la Séptima Brigada del Ejército en Villavicencio a solicitar medidas de protección. La secuencia —visita al cuartel, salida hacia el municipio, emboscada en la carretera— quedó documentada en los testimonios de la Comisión de la Verdad.
Méndez fue una alcaldesa en ejercicio asesinada por paramilitares en una acción que combinó información previa sobre su itinerario, planificación logística y objetivos políticos precisos: liquidar en un solo golpe a la administración municipal saliente y a la entrante.
Diana Cardona Saldarriaga
Diana Cardona Saldarriaga, abogada y militante de la Unión Patriótica, aparece mencionada como la primera mujer que llegó a una alcaldía en Colombia, o al menos en su región. Fue asesinada. Los fragmentos documentales disponibles no permiten establecer con precisión la fecha del crimen, el municipio donde ejerció el cargo ni la región exacta a la que corresponde ese "primera" —las menciones sugieren Urabá pero el material está incompleto—. Consignarla aquí sin resolver esos vacíos es un acto deliberado: nombrar lo que se sabe y admitir lo que no se puede completar por inferencia es parte del rigor que su historia todavía reclama.
Natalia Mejía Echeverri, Puerto Rico (Caquetá)
Natalia Mejía Echeverri renunció a su cargo en el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (INCORA) para aceptar la candidatura a la Alcaldía de Puerto Rico, Caquetá, por la Unión Patriótica. Fue asesinada el 16 de enero de 1988, semanas antes de las elecciones de marzo. Su caso no es el de una alcaldesa en ejercicio: es el de una candidata eliminada antes de llegar a la urna. La distinción importa. La violencia contra la UP en el Caquetá y los Llanos Orientales operó también en la fase de campaña, cortando trayectorias antes de que se convirtieran en gestión pública, y Mejía Echeverri es el caso más nítido de esa modalidad en la franja que interesa a este artículo.
Amparo López y Yolanda Montes, Arauca
En 1985, en un contexto de fuerte apoyo electoral a la Unión Patriótica en la región araucana, Amparo López fue nombrada alcaldesa en Arauquita y Yolanda Montes en Saravena. Ambos municipios pertenecían al arco fronterizo donde la UP, en coalición con sectores liberales disidentes, había construido su mayor bastión electoral departamental. Los nombramientos se produjeron antes de la elección popular de alcaldes, por la vía de designación gubernamental, y las fuentes disponibles no establecen de forma explícita la relación causal directa entre esos nombramientos y la militancia o el respaldo al partido. Lo que sí puede afirmarse es que en la Arauca de 1985, hablar de alcaldesas en Arauquita y Saravena era hablar de mujeres en cargos ejecutivos locales dentro del territorio donde la UP había obtenido su rendimiento más alto.
Elsa Rojas de Fernández, Arauca
Elsa Rojas de Fernández ocupó la única curul a la Cámara de Representantes por Arauca, obtenida por la UP en coalición con el Movimiento Liberal Orticista Independiente con el 53% de la votación regional. No fue alcaldesa ni concejala, pero pertenece al mismo circuito de representación política que estas mujeres construyeron desde la periferia: una curul nacional obtenida en un departamento fronterizo por una coalición encabezada, en su cara pública, por una mujer.
Concejos y alcaldías como espacios estratégicos
Para entender por qué estas trayectorias generaron una reacción tan intensa hay que reconocer qué representaba, en las regiones donde ocurrieron, controlar una alcaldía o una mayoría en concejo. Segovia y Remedios eran municipios mineros en los que las rentas del oro, los contratos de explotación, las autorizaciones municipales y la relación con las multinacionales pasaban por el gobierno local. El nordeste antioqueño era también corredor de tránsito hacia el Magdalena Medio, con presencia guerrillera consolidada y proyectos paramilitares en expansión. Urabá era el enclave bananero con la mayor conflictividad sindical del país y una frontera agraria en disputa entre colonos, empresarios y ganaderos. El Ariari era piedemonte de colonización con historia comunista y presencia de las FARC. Arauca era la nueva zona petrolera del país tras el hallazgo de Caño Limón. El Catatumbo era corredor fronterizo con Venezuela, con presencia del ELN y tradición campesina abstencionista.
En todos estos territorios, el bipartidismo Liberal-Conservador había gobernado a través de intermediarios y redes clientelares. La irrupción de la UP significó tres cosas simultáneas: la aparición de una fuerza electoral capaz de romper esa hegemonía, la llegada al poder local de dirigentes provenientes del sindicalismo agrario o del comunismo campesino, y la promesa —parcialmente cumplida en los pocos años en que las alcaldías pudieron ejercer— de una gestión municipal orientada a las comunidades organizadas antes que a los caciques. La descentralización de 1988 amplificó esa amenaza, porque a partir de ese año los alcaldes ya no dependerían del gobernador ni del concejo, sino de un voto directo que la UP podía ganar en estas regiones.
Que en varios de estos municipios las cabezas visibles fueran mujeres añadía una capa de disrupción. En territorios donde la política local se ejercía en cantinas, ferias ganaderas, reuniones de finca y despachos de brigada, el hecho de que la interlocución pasara por Rita Tobón, Jael Cano o María Mercedes Méndez rompía un código de acceso al poder tan naturalizado que ni siquiera se enunciaba. El comandante Londoño Tamayo lo enunció por todos: "esto no es para mujeres, esto es para machos".
La gramática de la persecución
El exterminio de la Unión Patriótica en las regiones que aquí interesan se ejecutó desde una arquitectura coordinada que combinó paramilitares, sectores de la fuerza pública y élites regionales. El caso de Segovia es el más documentado. La masacre del 11 de noviembre de 1988, en la que grupos paramilitares asesinaron a 43 personas en el casco urbano, se inscribió en la coyuntura electoral en la que la UP había obtenido mayorías en los concejos municipales y las alcaldías de Segovia y Remedios en los comicios de marzo de ese año. Integrantes del Batallón Bomboná y del Distrito XII de Policía estaban presentes en el municipio y no impidieron la matanza; según el testimonio de Alonso de Jesús Baquero, alias El Negro Vladimir, colaboraron en la planeación, incluso elaborando panfletos en el Batallón.
Baquero declaró ante la Fiscalía en 2010 que la política de exterminio de la izquierda se originó en una reunión en el Magdalena Medio con varios políticos nacionales, entre ellos Turbay Ayala, Santofimio Botero, Tiberio Villareal, Guillermo Vélez y César Pérez García. Desde Puerto Boyacá, una vez desterrada la dirigencia de izquierda del Magdalena Medio, la coordinación se extendió hacia Urabá, los Llanos Orientales y el Nordeste Antioqueño.
En Urabá y Córdoba, los hermanos Castaño y su ejército paramilitar fueron responsables de la muerte de la mayoría de los activistas de la UP, a quienes consideraban agentes encubiertos de las FARC. El primer alcalde electo de la UP en Remedios, Elkin de Jesús Martínez Álvarez, fue asesinado por paramilitares al servicio de Fidel Castaño antes de posesionarse. El alcalde de la UP que reemplazó al primer alcalde detenido en Riosucio, Benjamín Arboleda —de la dirección ejecutiva del partido—, fue asesinado por el paramilitar alias El Alemán, que le cortó las manos y exhibió el cuerpo por el pueblo. El primer alcalde de Yondó fue asesinado en noviembre de 1988 en Itagüí, tras señalamientos por su militancia.
Los patrones son claros: eliminación de electos antes de posesionarse, asesinato de alcaldes y candidatos en ejercicio, ataques a itinerarios conocidos —como en Caño Sibao—, masacres masivas en cascos urbanos de mayoría electoral UP —como Segovia—, y una operación sostenida contra los concejales y militantes que sobrevivían. La masacre de Piñalito, en Vistahermosa, Meta, el 21 de febrero de 1988 —14 simpatizantes de la UP asesinados—, inauguró lo que se llamó "el año de las masacres". El Plan Esmeralda, denunciado por el congresista Henry Millán —él mismo asesinado más tarde—, fue el nombre que recibió el plan de exterminio de la UP en los Llanos Orientales y el Caquetá. El 4 de marzo de ese mismo año, en las fincas La Honduras y La Negra del corregimiento de Currulao, en Turbo, unos treinta paramilitares encapuchados asesinaron a 17 trabajadores sindicalizados en Sintragro en La Honduras y a otros cuatro en La Negra.
Dentro de este patrón general, las mujeres electas o candidatas fueron alcanzadas por la misma violencia que arrasó a sus compañeros varones. Diana Cardona murió como murieron Elkin Martínez y Benjamín Arboleda. María Mercedes Méndez murió en la misma emboscada que William Ocampo. Natalia Mejía Echeverri fue asesinada como fueron asesinados otros candidatos varones de la UP en el Caquetá. Sostener que existió una "persecución generizada" contra las mujeres de la UP como categoría separada sería forzar el material: el vector principal del exterminio fue estructural-territorial —destruir la presencia electoral del partido en zonas donde amenazaba con consolidar poder local—, y ese vector no distinguió sexos.
Lo que sí distinguió fue el registro complementario del hostigamiento, el que operó en las curules, los despachos y las brigadas antes del asesinato o durante el ejercicio del cargo. Ese registro sí tuvo gramática de género. Los insultos de Molina a Jael Cano sobre las ollas, los pronunciamientos de Londoño Tamayo y Yanine Díaz a Rita Tobón sobre volver al hogar y sobre que la política era cosa de machos, la instrumentalización general de las mujeres en los partidos para cumplir cuotas simbólicas, la escasa financiación de sus campañas: todo esto formó una capa adicional que las alcaldesas y concejalas de la UP tuvieron que sortear mientras enfrentaban la misma violencia armada que sus pares hombres. Olga Betancourt, militante de la UP, fue abandonada por su pareja porque él la obligó a elegir entre el movimiento —al que calificaba de "liderado por comunistas"— y la relación; ella eligió el movimiento y quedó sola con sus hijos. Esa forma de clausura, que operaba en el ámbito doméstico antes que en el político, no aparece en los expedientes judiciales.
La superposición explica por qué la historia de estas mujeres se ha borrado con más facilidad que la de los hombres del mismo partido asesinados en las mismas regiones. No se borró porque hubiera una persecución específicamente contra ellas, distinta del genocidio general. Se borró porque la categoría "género" no fue la que organizó la persecución, sino la que organizó el silencio posterior sobre ellas.
Después del terror
El descenso electoral de la Unión Patriótica después de 1986 fue gradual y estadísticamente nítido: de 325 concejales en 167 municipios en el período 1986-1988, pasó a 256 concejales en 115 municipios entre 1988 y 1990, y a 173 concejales en 97 municipios entre 1990 y 1992. En Segovia, tras la masacre de noviembre de 1988 y la violencia posterior, la UP logró en 1990 apenas cuatro curules en el concejo y perdió la alcaldía; en años siguientes su participación se redujo aún más.
El descenso combinó dos causas. Una fue la retirada, tras la ruptura de la tregua, del apoyo logístico de las FARC a los votantes de la UP en regiones como el Caquetá y el nordeste antioqueño —soporte que había sido decisivo en 1986—. La otra, la más pesada, fue la eficacia pedagógica del terror. La violencia pre y poselectoral de 1986 y 1988 funcionó como aleccionamiento: votar UP era peligroso, ser candidato UP era estar muerto, ser alcaldesa UP era enfrentar la advertencia pública de un general.
A esa violencia se sumó el desplazamiento forzado, la segunda violación más frecuente contra militantes de la UP después del homicidio, con al menos 2.722 víctimas documentadas. En el Ariari, los militantes que sobrevivieron fueron quienes se desplazaron, se confinaron en zonas altas o ingresaron a la guerrilla; los que permanecieron fueron asesinados, y el Comité Regional del PCC-UP quedó arrasado. El desplazamiento fue, para muchos, el primer trayecto de un exilio más largo.
La Unión Patriótica perdió su personería jurídica al no cumplir los umbrales de votación exigidos por la Ley 130 de 1994. No se consideró, en esa decisión, que la falta de votación se fundara en el exterminio de sus candidatos y dirigentes. Fue la clausura administrativa de un proceso ya clausurado en el terreno por la violencia.
Por qué importa lo que se puede afirmar
Estas mujeres —Jael Cano en el Concejo de Segovia bajo los insultos de un colega ebrio, Rita Tobón sobrevivida y perseguida en la alcaldía, María Mercedes Méndez emboscada en Caño Sibao horas después de pedir protección al Ejército, Natalia Mejía Echeverri asesinada antes de la elección, Diana Cardona asesinada sin que hoy podamos precisar cuándo ni dónde exactamente, Amparo López y Yolanda Montes en las alcaldías de Arauquita y Saravena, Elsa Rojas de Fernández en la Cámara por Arauca— ejercieron o intentaron ejercer cargos públicos en un momento en que la descentralización colombiana estaba abriendo un espacio nuevo y las reformas del proceso de paz permitían pensar que una fuerza política de izquierda podía gobernar municipios sin ser eliminada.
Ese espacio se cerró antes de consolidarse. Lo cerraron los paramilitares y los sectores de la fuerza pública que colaboraron con ellos; lo cerraron las élites regionales que veían amenazadas sus rentas y sus redes; lo cerraron —también, en otro registro— los concejales que insultaban a sus colegas mujeres y los comandantes que las mandaban a lavar ollas.
Nombrar hoy a estas alcaldesas y concejalas con la precisión que permiten las fuentes —y admitir los vacíos donde las fuentes no alcanzan— es un ejercicio historiográfico limitado y necesario. No convierte a la UP en un partido feminista, ni transforma retrospectivamente a estas mujeres en fundadoras de una tradición unificada de feminismo político rural. Corrige un desbalance: la historia del genocidio de la Unión Patriótica se ha contado, con razón, como una tragedia de dimensiones nacionales, pero al contarse en bloque ha invisibilizado que dentro de ese bloque hubo trayectorias con especificidades que la sola categoría "militante asesinado" no captura.
Que Rita Tobón haya sobrevivido para dar testimonio ante la Comisión de la Verdad y describir, cuarenta años después, lo que un general del Ejército le dijo en una reunión pública sobre volver a cuidar a sus hijos, es una fuente. Que los expedientes judiciales del genocidio de la UP no hayan hecho de esa frase materia de imputación —porque la injuria y la amenaza contra una alcaldesa por su condición de mujer no encajaban en las categorías penales que se manejaban entonces— es otra. Entre las dos hay un espacio historiográfico que apenas empieza a abrirse.
Lo que puede afirmarse con seguridad cabe en pocas frases. Entre 1985 y 1990, la Unión Patriótica llevó a un número reducido pero significativo de mujeres a alcaldías y concejos en municipios de frontera y enclaves extractivos colombianos. Estas mujeres enfrentaron el mismo exterminio que sus compañeros varones y, además, un hostigamiento patriarcal específico ejercido por rivales políticos y mandos militares. Su experiencia de gobierno fue breve, interrumpida por asesinatos, desplazamientos y la clausura política del partido. Su historia forma parte del genocidio de la UP y, a la vez, tiene una textura propia que la historiografía centrada en la capital y en las cifras agregadas ha tardado en distinguir. Reconocerla no las redime ni las corrige: solo las nombra con la precisión que merecen las vidas que efectivamente existieron.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01Mi cuerpo es la verdad. Experiencias de mujeres y personas LGBTIQ+ en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 94, 972 citas
[1]que producen y reproducen una serie de prejuicios y estereotipos que vinculan a las mujeres a ciertas actividades y posiciones sociales asociadas a lo doméstico, el cuidado, asuntos que rara vez permiten construir influencia o autorida d política 263. Esta fue una de las luchas que Jael Cano (q.e.p.d.), primera…p. 97
[31]disputa por el poder político territorial, el entramado de actores y factores que allí convergieron – partidos políticos, actores armados, poca presencia estatal y descentralización de recursos, entre otros – condujo a que la violencia política se instalara en los municipios y registrara como parte de sus víctimas a…p. 94
02Todo pasó frente a nuestros ojos. El genocidio de la Unión Patriótica 1984-2002Vladimir Melo Moreno (Relator); Andrés Fernando Suárez, Carmen Andrea Becerra (Correlatores); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2018 · p. 68, 75, 3513 citas
[2]relacionados to- dos con un sistema de dominación patriarcal que incluye las rela- ciones familiares. Olga Betancourt señala Quiero decir que empecé con ¡tanto arranque! con ¡tanta verraquera! que perdí al padre de mis hijos porque él me puso a escoger entre él y el movimiento de la UP, que según decía estaba liderado…p. 351
[13]este éxito electoral en la escala local uno de los detonantes de la reacción violenta por parte de las redes criminales que perpetraron su victimización, como se explica- rá en el capítulo 4. Los resultados electorales locales posteriores a 1986 muestran un descenso en el número de municipios con participación de la…p. 68
[41]ción democrática de las ciudades (Motta, 1995, páginas 482 y 499). Ambas propuestas eran puntos centrales de la plataforma. Hubo, además, una disposición por la protección de los traba- jadores a través de ajustes a la legislación laboral para garantizar derechos tanto de los empleados oficiales como de los trabajado-…p. 75
03¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 2261 cita
[3]fuertes grados de control, dominación y violencia por parte de padres, hermanos y espo- sos. Sin embargo, la violencia política se sumó de manera dramática a su situación y vulneró los espacios asumidos por las mujeres como propios y definitorios de sus vidas. Los repertorios de violencia contra las mu- jeres…p. 226
04Caquetá: conflicto y memoriaHarley Enrique Gutiérrez Ñustez, Rubén Darío Polo Sierra, Cristian E Paredes González · 2013 · p. 211 cita
[4]Caquetá. Ángel Ricardo Acosta. Fue asesinado cuando era Diputado el 2 de sep- tiembre de 1987. Natalia Mejía Echeverri. Renunció al INCORA para aceptar la candida- tura a la Alcaldía de Puerto Rico. Fue asesinada el 16 de enero de 1988. Gustavo Artunduaga Paredes. Fue pionero de la aviación en el Caquetá, gerente del…p. 21
05Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 901 cita
[5]victimarios» 254. En Arauca, el apoyo al partido fue enorme. En coalición con el Movimiento Liberal Orticista Independiente, obtuvo el 53 % de la votación y consiguió la única curul disponible a la Cámara de Representantes 255, que ocupó Elsa Rojas de Fernández. Además, en el año 1985, Amparo López fue nombrada…p. 90
06Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 79, 83, 873 citas
[6]a quien Carranza le pagó diecisiete millones de pesos para sacar cuarenta salvoconductos de treinta y seis pistolas nueve milímetros y cuatro ametralladoras UZI”. (Sobrevivientes del Comité Cívico por los Derechos Humanos del Meta y otros, 1997). 87 Democratización violenta y arrasamiento de la izquierda (1984-2001) y…p. 87
[23]las que exigían la desmilitarización de la región y la investigación penal y disciplinaria de la masacre (Co- lombia Nunca Más, 2011). Sin embargo, los horrores no cesaron, y durante el éxodo se cometieron nuevos hechos victimizantes, como rememora un hombre que participó en uno de los talleres de la memoria: 83…p. 83
[38]y el PC, a la UP se unieron liberales, conservadores, campe- sinos, estudiantes, organizaciones sindicales, sociales y populares y muchas otras personas sin adhesiones partidistas, que se sintieron identificados con su apuesta programática. Los esfuerzos políticos de este movimiento se volcaron sobre las regiones…p. 79
07Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 95, 982 citas
[7]venganza 236. Los sobrevivientes recuerdan que mientras las paredes hablaban, ellos guardaban silen- cio. Si bien la alcaldesa Tobón sobrevivió, fue perseguida, sufrió varios atentados e incluso recibió el señalamiento de comandantes del ejército, como Alejandro Londoño Tamayo. Así lo recordó en diálogo con la…p. 98
[27]sí fue contra nosotros como UP[…]. »El alcalde que me reemplazó cuando fui detenido fue asesinado, y ese se lo adju- dicó El Alemán. En Riosucio lo cogieron, le cortaron las manos y lo mostraron por todo el pueblo; él se llamaba Benjamín Arboleda, era de la dirección ejecutiva de la UP […]. »El objetivo [conocido como…p. 95
08Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo ILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · 2022 · p. 631 cita
[8]Móvil N.o 1 (Sandoval et al., 2017, p. 35). La figura de la Junta Militar operó hasta 1990 y durante su existencia cua- tro altos oficiales estuvieron al frente de ella: Fernando Gómez Barros, Jesús 29 La Unión Patriótica (UP) fue el proyecto de mayor espacio político, simpatía y convocatoria que logró consolidarse…p. 63
09El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · p. 189, 2154 citas
[9]la UP, en las elecciones de marzo de 1986, en las que este partido alcanzó seis de las diez curules en los concejos municipales de Segovia y Remedios. Aunque el Distrito XII de Policía estaba ubicado en el parque central de Sego- via y a las afueras de la cabecera municipal se encontraba una unidad del Ba- tallón…p. 215
[10]la UP, en las elecciones de marzo de 1986, en las que este partido alcanzó seis de las diez curules en los concejos municipales de Segovia y Remedios. Aunque el Distrito XII de Policía estaba ubicado en el parque central de Sego- via y a las afueras de la cabecera municipal se encontraba una unidad del Ba- tallón…p. 215
[29]lo que fuera UP, fuuu. Había que golpearlos. (CNMH, CV, Sepúlveda, 2016, 21 de junio) Exterminada o desterrada la dirigencia de la izquierda en Cimitarra, Puerto Boyacá y Puerto Berrío, el genocidio de la UP se coordina desde Puerto Boyacá hacia las zonas en los que ese partido adquirió alguna presencia y fuerza…p. 189
[30]lo que fuera UP, fuuu. Había que golpearlos. (CNMH, CV, Sepúlveda, 2016, 21 de junio) Exterminada o desterrada la dirigencia de la izquierda en Cimitarra, Puerto Boyacá y Puerto Berrío, el genocidio de la UP se coordina desde Puerto Boyacá hacia las zonas en los que ese partido adquirió alguna presencia y fuerza…p. 189
10Huellas y rostros de la desaparición forzada (1970-2010)Federico Andreu-Guzmán (relator); Carlos Miguel Ortiz (coordinador); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2014 · p. 1221 cita
[11]para el período 1986 - 1990. Para 1986, cuando la UP obtuvo 328. 752 votos en la elección a la Presidencia de la República, en Antioquia se registraron 30. 515 sufragios en favor de ese movimiento político de oposición. Es- tas cifras eran signi fi cativas, pues en las pasadas elecciones pre- sidenciales su antecesor,…p. 122
11Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1131 cita
[12]Socialista de los Trabajadores (PST), que se agruparon en torno a la idea de construir una propuesta política extra institucional y en oposición a los métodos que ellos mismos consideraban conciliatorios, como los diálogos de paz. Para mayor información revisar el caso sobre la persecución, estigmatización y…p. 113
12Silenciar la democracia. Las masacres de Remedios y Segovia 1982-1997Centro Nacional de Memoria Histórica; Ronald Edward Villamil Carvajal, Vladimir Melo Moreno (relatores); Tatiana Rincón Covelli, Andrés Fernando Suárez (correlatores) · 2014 · p. 182, 188, 1943 citas
[14]adulto y desplazado), N° 14 (Hombre, adulto y desplazado); Equipo Nizkor & Derechos Human Rights, Tomo I, Op. Cit. 238 Base de Datos de Información Electoral para el Alto Nordeste Antioqueño (1978−1998), CNMH. 180 Silenciar la democracia. Las masacres de remedios y segovia 1982–1997 Línea de Tiempo N°. 7 Preferencias…p. 182
[17]de preferencia electoral por la UP. Este triunfo electoral representó a la izquierda en su conjunto, pues gran parte del éxito de la UP fue constituirse en la expresión electoral de un movimiento popular más amplio. De ahí que los gra- fitis del MRN contra la UP no se quedaran en la sigla “FARC–UP”, sino que se…p. 188
[40]va buscaba acabar con los intermediarios entre los ciudadanos y el Estado, así como superar la brecha entre las regiones y el Estado central. Lograr este objetivo significaba acabar con los espacios políticos en los que los caciques construían su red clientelar y de- pendería de la irrupción de nuevas fuerzas…p. 194
13Regiones y conflicto armado. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoClara Inés García · 2018 · p. 1621 cita
[15]• 1984-1996: actividad paramilitar sostenida y ciclo más dinámico de la movilización social regional (hasta 1995). En las masacres de 1988 y 1996, miembros de la fuerza pública participaron como planeadores. La primera se inscribe en una coyuntura electoral en la que la Unión Patriótica obtuvo la mayoría de los…p. 162
14Guerras RecicladasMaría Teresa Ronderos · 2014 · p. 4781 cita
[16]pública lo retoma también a la fuerza. Mueren 103 personas, entre ellas, casi todos los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Mayo Producto de los acuerdos de las Farc con el gobierno, crean un nuevo movimiento político llamado la Unión Patriótica. 1986 Marzo La Unión Patriótica y aliados ganaron 14 curules en…p. 478
15Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 108, 1112 citas
[18]tradicionales, sobre todo el Liberal, que dominaba la política local. En esta región, la UP fue un movimiento campesino. Las apuestas organizativas, formadas al calor de los movimientos sociales de los setenta, se aglutinaron a su alrededor. Líderes como Blanca Nubia Ballesteros, en Guaviare, o Eusebio Prada, en el…p. 108
[21]del Estado como su patrimonio natural» 373. El llamado «Baile Rojo» 374 y el «Plan Esmeralda» –este último desarrollado en la región–, tuvieron «la finalidad de perseguir y dar muerte a los miembros de la UP en los llanos orientales y Caquetá» 375, como lo denunció el asesinado congresista Henry Millán. La lucha…p. 111
16Pueblos arrasados: Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión (relatores) · 2015 · p. 80, 842 citas
[19]naciente movimiento se difundió y le permitió conquistar nuevos militantes. Surgió, de esta manera, un “frente amplio de convergencia democrática” que permitió a sec- tores tradicionalmente excluidos del sistema político incursionar en la democracia y vincularse a la actividad política legal (Cam- pos, 2008). En El…p. 80
[22]abuelo, Villavicencio, 2012). Los crímenes en contra de los militantes, simpatizantes y fa- miliares del PCC y de la UP continuaron ocurriendo hasta que “el Comité Regional fue arrasado” (CNMH, taller de construcción de memoria histórica con hombre adulto, Villavicencio, 2012). En El Castillo solo aquellos que se…p. 84
17Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 941 cita
[20]municipios predominantemente campesinos. El campesinado fue una parte importante de las víctimas del genocidio contra la Unión Patriótica. Como se puede evidenciar en el mapa 5, los asesinatos de militantes de este partido se cometieron en zonas alejadas de las grandes ciudades capitales y en los límites de la…p. 94
18Hacer la guerra y matar la política. Líderes políticos asesinados en Norte de SantanderCarlos Andrés Pallares Rincón · 2014 · p. 2041 cita
[24]por todo el país 258. A partir de su creación, la UP extendió su campo de acción a ciudades y municipios que históricamente habían estado bajo la egida de los partidos tradicionales, en los que además el Partido Comunista mantenía trabajo político y donde se registraba una presencia histórica de guerrillas con una…p. 204
19Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 5951 cita
[25]el presidente de la República condenó los hechos… El 21 de febrero de 1988, a escasas tres semanas de celebrarse la primera elección popular de alcaldes, se inauguró “el año de las masacres”, con el ataque de un grupo de paramilitares en el caserío de Piñalito, Vistahermosa, en el Meta, donde asesinaron a 14…p. 595
20Democracia feroz. ¿Por qué la sociedad en Colombia no es capaz de controlar a su clase política?Gustavo Duncan · 2018 · p. 1091 cita
[26]ellos. Las autoridades civiles, es decir el alcalde y los concejales, tienen autonomía para gobernar solo en temas que no involucren el interés de los poderes a la sombra. Paradójicamente, la historia de Remedios y de Segovia es una historia de elecciones recurrentes. Desde la instauración de la elección popular de…p. 109
21Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 1461 cita
[28](quien pronto sería elegido a la Cámara de Representantes como suplente de Gilberto Vieira, el secretario del PC) hablaron a nombre de la UP, y la presentaron como la proyección política de las FARC, quienes conservaban sus armas. Los grupos paramilitares de todo el país no estaban dispuestos a permitirlo, así que…p. 146
22Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 2482 citas
[32]viable a los partidos tradicionales Liberal y Conservador. Durante un breve período de tiempo, miles de colombianos militaron en el nuevo partido, y un número considerable de ellos vivía en los fortines de la guerrilla en Córdoba y Urabá. Una de las tragedias de la reciente historia de Colombia es que casi todos los…p. 248
[33]viable a los partidos tradicionales Liberal y Conservador. Durante un breve período de tiempo, miles de colombianos militaron en el nuevo partido, y un número considerable de ellos vivía en los fortines de la guerrilla en Córdoba y Urabá. Una de las tragedias de la reciente historia de Colombia es que casi todos los…p. 248
23Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Magdalena MedioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 971 cita
[34]estudiantes y, en general, las fuerzas políticas de izquierda. En 2010, el paramilitar Alonso de Jesús Baquero, alias Negro Vladimir, afirmó en declaraciones ante la Fiscalía que existió una política paramilitar de exter- minio de los militantes de izquierda y de organizaciones sociales: La política de combatir la…p. 97
24Mujeres y guerra. Víctimas y resistentes en el Caribe colombianoGrupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación · 2011 · p. 2311 cita
[35]y extorsiones y secuestros. La mayor presencia guerri- llera en la zona fue la de las FARC, seguida de la del ELN y, luego, la del EPL 21. Frente a estos repertorios, los hombres de Giraldo y de los Rojas deciden resistir y defenderse. Estos grupos entablan alianzas con otros narcotraficantes-pa- ramilitares que se…p. 231
25Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1301 cita
[36]estos por Cundinamarca; en convergencia, fueron elegidos otros seis, entre estos, Julio Enrique Ortiz Cuenca por el Huila (Movimiento de Convergencia Liberal y UP) y Alfonso Gómez Méndez por el Tolima (Movimiento Político Tolima Libre, Liberal Oficial-U, Nuevo Liberalismo, Movimiento Amplio y Democrático-Rescatemos el…p. 130
26Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2671 cita
[37]lo grar que jefes guerrilleros participaran en pol í tica y fueran elegidos al Congreso y otras corporaciones, buscaban crear un canal para simpatizantes y militantes civiles, muchos de ellos influidos por el curocomunismo, que cre í an que el ambiente pol í tico y la fatiga con la violencia favorec í an la acci ó n…p. 267
27Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2241 cita
[39]política y guerrillas: más allá de la llamada combinación de todas las formas de lucha En su gobierno, el presidente Belisario Betancur (1982-1986) puso en marcha un proceso de paz que reconoció las causas objetivas de la violencia, impulsó el diálogo con las guerrillas y admitió la necesidad de importantes reformas…p. 224
28No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2141 cita
[42]jeep del Ejército sin esconderse, ya no 630 Entrevista 001-VI-00007. Mujer, Líder de la Unión Patriótica, víctima. 631 Centro Nacional de Memoria Histórica, «Todo pasó». 632 Centro Nacional de Memoria Histórica, 58. la búsqueda de la democracia y la guerra sucia (1978-1990) 215 se escondían, y desde allí los vecinos…p. 214
29Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 7051 cita
[43]armado 2414. Además de las violencias letales, los integrantes de la UP y las personas relacio- nadas con ella sufrieron otros tipos de violaciones de derechos humanos que, si bien 2413 JEP-CEV-HRDAG, «Proyecto conjunto de integración de datos y estimaciones estadísticas sobre violaciones ocurridas en el marco del…p. 705
30La Verdad de las Mujeres. Víctimas del conflicto armado en Colombia. Tomo IRuta Pacífica de las Mujeres · 2013 · p. 1721 cita
[44]nada”. Guadací, Cesar, 2000, P.672. Él siempre nos llevaba a nosotros a reuniones y todo eso, inclusive yo estuve en la Juventud Comunista mientras él estuvo vivo, yo estuve yendo… lo que sí cambió, fue que después de que él se murió nosotros tampoco… quizá, porque en nues- tro inconsciente pensábamos que eso le había…p. 172
31Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 1392 citas
[45]cional Electoral, en las cuales se comunica que dejan de existir algunos partidos entre ellos el de la Unión Patriótica. Estos partidos políticos pierden su perso- nería jurídica por no cumplir con los requisitos de la Ley 130 de 1994, dentro de los cuales está el no haber tenido votaciones suficientes en Senado,…p. 139
[46]cional Electoral, en las cuales se comunica que dejan de existir algunos partidos entre ellos el de la Unión Patriótica. Estos partidos políticos pierden su perso- nería jurídica por no cumplir con los requisitos de la Ley 130 de 1994, dentro de los cuales está el no haber tenido votaciones suficientes en Senado,…p. 139