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Una historia del territorio

Segovia

Segovia es uno de esos lugares donde la geografía y la historia se han conspirado para producir riqueza sin desarrollo: siglos de extracción aurífera —colonial, artesanal, industrial— han dejado un municipio pobre, dependiente y violentamente…

17 min de lectura49 fuentes

En el nordeste de Antioquia, sobre las estribaciones de la serranía de San Lucas y a orillas del río Pocuné, Segovia es un municipio de vocación aurífera cuya historia, desde mediados del siglo XVI hasta hoy, se ha escrito sobre una sola constante: el oro bajo tierra y la disputa por quién lo extrae, quién cobra por él y quién manda en el territorio que lo cubre. Fundada como parte del segundo ciclo colonial minero, transformada por una compañía inglesa en enclave industrial de veta y convertida en el siglo XX en escenario de una de las masacres más emblemáticas del exterminio de la Unión Patriótica, Segovia acumula en pocos kilómetros cuadrados las capas de la larga historia extractiva colombiana. La noche del 11 de noviembre de 1988, cuarenta y seis vecinos fueron asesinados en el casco urbano por un comando paramilitar planeado desde el aparato del Estado y ordenado por un político liberal. Aquel episodio, condensación y no anomalía, es la puerta obligada para entender el pueblo.

Un municipio sobre vetas

Segovia pertenece administrativamente al Nordeste antioqueño y conforma, con Remedios, un continuo minero indistinguible en la práctica: los dos municipios comparten geología, sistema de vetas, historia de trabajo y, durante buena parte del siglo XX, un mismo dueño industrial. El paisaje es de selva húmeda entrecortada por bocaminas, entables, socavones antiguos y ríos —el Pocuné, el Nechí en la cuenca mayor— que durante siglos concentraron oro en sus sedimentos antes de que la explotación se desplazara hacia las vetas de roca dura. A diferencia de las zonas aluviales del Bajo Cauca, donde el oro se saca del lecho, en Segovia se saca de adentro: túneles, filones, molinos. Esa diferencia técnica —minería de veta y no de aluvión— ha determinado desde el siglo XIX quién puede trabajar allí, con qué capital y bajo qué reglas.

El municipio ocupa además una posición articuladora entre dos regiones mineras: el propio Nordeste antioqueño, donde comparte territorio con Remedios, Yolombó y los antiguos poblados coloniales de Zaragoza y Cáceres, y el Bajo Cauca, hacia el norte, cuya bisagra es El Bagre. Ese triángulo —Segovia, Remedios, El Bagre— es hoy el centro del sector minero antioqueño y ha sido señalado como el epicentro donde los grupos armados ilegales capturan rentas mineras bajo la figura del cobro por protección. La proximidad no es casual: el oro fija el territorio y el territorio, a su vez, fija los actores que lo disputan.

La fundación colonial y el primer ciclo aurífero

Segovia nace en el marco de la segunda ola fundacional colonial en la Nueva Granada, aquella que entre 1560 y el final del siglo XVI orientó explícitamente la creación de villas y ciudades hacia el desarrollo minero. Junto con Remedios, Cáceres, Zaragoza, Almaguer y Caloto, el poblado se levantó porque los ríos que lo rodeaban prometían oro. El descubrimiento de los ricos sedimentos del Nechí desencadenó, en muy pocos años, el desplazamiento de casi todos los mineros que trabajaban en Buriticá y la fundación en cascada de Cáceres, Zaragoza y Guamocó a fines del siglo XVI. Remedios y Segovia se inscriben en ese mismo movimiento, dentro de una lógica territorial en la que el poblado servía sobre todo como asiento administrativo, punto de fundición y sede de las cuadrillas.

El primer ciclo aurífero colonial alcanzó su cúspide entre 1590 y 1610. Fueron dos décadas de bonanza, con Zaragoza y Cáceres como grandes centros productores. Hacia 1608, muchos mineros ya preferían abandonar los antiguos asientos y probar suerte en Guamocó, la llamada Villa de Oro, ubicada tierra adentro en la serranía de San Lucas. La bonanza duró poco: para 1660, los depósitos de Guamocó y Zaragoza estaban agotados. Las cifras oficiales de acuñación —que no capturan el contrabando de oro en polvo y por eso subestiman la realidad— muestran una caída dramática: en 1630, los distritos antioqueños producían la mitad del oro del pico de 1600; hacia 1660, apenas una décima parte.

Guamocó fue abandonada por completo tras el desencanto que comenzó hacia 1640. Sus minas siguen ahí, tragadas por la selva. Cáceres y Zaragoza cayeron en una profunda depresión y no volvieron a recuperar la centralidad que habían tenido. En medio de ese colapso, Remedios y su vecino Segovia sobrevivieron con producciones menores, sostenidos por cuadrillas dispersas y por el trabajo de mazamorreros libres. Hacia 1598, el gobernador Gaspar de Rodas había propuesto ocupar las tierras del río Cimitarra y fundar una villa española para contener el éxodo de indios sometidos a los mineros de Zaragoza, presionados por los habitantes de Remedios y los indios patangoros. La propuesta apunta a una realidad del momento: el mundo indígena del Nordeste se estaba desintegrando bajo la doble presión de la esclavitud minera y las guerras de resistencia.

Tras el agotamiento del primer ciclo, un repunte aurífero se afirmó en los primeros decenios del siglo XVIII y configuró un segundo ciclo de auge, sostenido en gran medida por otras zonas de Antioquia y por Popayán. Segovia y Remedios sobrevivieron en la periferia de ese nuevo ciclo, con producciones modestas, hasta bien entrada la vida republicana. En ese período temprano de la República, ambos municipios —junto con Yolombó y Cancán— conformaron la circunscripción electoral llamada Departamento del Nordeste: los viejos centros coloniales mineros se habían transformado en núcleos administrativos regionales, ya sin la riqueza del auge inicial pero con la inercia institucional que confiere haber sido villa de fundación.

La Frontino Gold Mines y el enclave británico

La transformación decisiva de Segovia en los tiempos modernos no vino del oro colonial sino del oro industrial. La minería de veta —la que exige capital, técnica y organización de fábrica— empezó a expandirse en Antioquia después de la Independencia y, hacia mediados de la década de 1860, ya representaba una cuarta parte de la producción regional. Segovia, con sus filones densos y su geología favorable, fue uno de los distritos donde ese modelo se implantó con más fuerza.

La compañía que fijó el destino industrial del municipio fue la Frontino Gold Mines, de nacionalidad inglesa, consolidada hacia mediados del siglo XX como uno de los principales operadores del país. Para 1944, la Frontino producía cerca de sesenta y cinco mil onzas de oro anuales, cifra que la convertía en la segunda mayor productora de Antioquia, solo superada por la canadiense Pato Consolidated, que rondaba las cien mil. Dos compañías extranjeras extraían entre ambas la mayor parte del oro antioqueño, mientras las utilidades y las decisiones estratégicas se resolvían en Londres o en Toronto.

El modelo de enclave extractivo tiene una lógica clara. El capital foráneo aporta la técnica, la infraestructura y el mercado; recluta mano de obra local asalariada; y organiza toda la vida económica del municipio en torno al giro de la compañía. En Segovia, la Frontino no era simplemente el mayor empleador: era el municipio en su dimensión productiva. La ciudad crecía cuando la mina crecía, se contraía cuando la mina reducía turnos. Ese acoplamiento entre empresa y territorio es el rasgo definitorio del enclave: un mercado precario, sostenido por una sola actividad, con destino atado al agotamiento del recurso o a la decisión del accionista lejano.

En Colombia, la formación de enclaves auríferos de capital extranjero fue menos completa que en otros contextos latinoamericanos. El trabajador nativo antioqueño, culturalmente cercano al conquistador y con tradición propia de mazamorreo independiente, no llegó al grado de indefensión que caracterizó los enclaves clásicos del subcontinente. Eso le quitó vuelo al modelo, pero no lo eliminó. Segovia siguió siendo, durante décadas, un pueblo Frontino: sus horarios, su jerarquía social, sus sindicatos, su economía cotidiana giraban en torno a la mina.

El capital que la minería antioqueña generó no se quedó allí. La acumulación aurífera benefició sobre todo a los comerciantes, no a los mineros ni a las empresas extractivas, y esos capitales se desplegaron hacia el comercio, la industria y otras actividades tanto dentro de Antioquia como fuera. Medellín se industrializó en parte con oro de Segovia, pero Segovia no se industrializó con su propio oro. Esa asimetría —extracción periférica, acumulación en el centro— es la marca estructural del enclave y explica en buena medida la pobreza persistente de un municipio que durante siglos ha sacado toneladas de metal precioso de su subsuelo.

Sindicalismo, izquierda y apertura democrática

En los años setenta, la vida del municipio se organizó alrededor del sindicato. El auge organizativo de los trabajadores mineros, hacia 1976 y en los años inmediatamente posteriores, hizo de Segovia uno de los focos de la izquierda social antioqueña. Junto a la organización obrera creció una densa trama de juntas comunitarias, comités barriales, comités de derechos humanos y presencia militante de partidos como el Partido Comunista, el MOIR y otros sectores independientes. A esa base social le siguió, ya en los años ochenta, la implantación de la Unión Patriótica, el partido surgido de los diálogos de las FARC con el gobierno de Belisario Betancur.

La reforma que abrió elecciones populares de alcaldes y descentralizó el poder local convirtió esa acumulación social en poder político efectivo. En los comicios de marzo de 1986, la UP obtuvo en Antioquia treinta mil quinientos dieciocho votos, un diputado a la Asamblea Departamental y cincuenta y nueve concejales repartidos en veintiocho municipios. En las presidenciales del mismo año, el partido registró treinta mil quinientos quince sufragios en el departamento. El Espectador calificó el desempeño como un fenómeno político: la más alta votación de la izquierda en los últimos veinte años y el mayor número de escaños en corporaciones públicas.

En Segovia y Remedios ese fenómeno adoptó una forma inequívoca. La UP obtuvo seis de las diez curules de los concejos municipales de los dos pueblos, y ganó las cinco alcaldías regionales que le correspondieron ese año a nivel departamental: Apartadó, Mutatá, Segovia, Remedios y Yondó. La hegemonía liberal, que había dominado la política local durante generaciones apoyándose en la maquinaria clientelar del partido, quedaba desplazada por primera vez. Rita Ivonne Tobón asumió como alcaldesa de Segovia por la UP. En Remedios el ganador fue Elkin de Jesús Martínez Álvarez, quien no llegó a posesionarse: paramilitares al servicio de Fidel Castaño lo asesinaron antes de que pudiera tomar posesión. Fue el primer alcalde de la UP asesinado en el país, y el mensaje —enviado desde la cabecera regional del proyecto paramilitar— fue explícito: no permitirían que la izquierda gobernara la región.

Para septiembre de 1986, la cifra nacional de víctimas de la UP se calculaba ya en trescientos, entre ellos el congresista Pedro Nel Jiménez. La violencia contra el partido crecía a la misma velocidad que su implantación electoral. En Segovia, la primera concejala elegida popularmente, Jael Cano, militaba en la UP.

La noche del 11 de noviembre de 1988

La masacre se inscribió en un año particularmente sangriento del exterminio de la izquierda. En marzo, los paramilitares habían perpetrado las masacres de Honduras y La Negra en Urabá; en abril, Punta Coquitos en Turbo y La Mejor Esquina en Córdoba; en julio, Caño Sibao en el Meta. Todos, ataques contra territorios y militantes de la izquierda, muchos con presencia de la UP y del Frente Popular. Segovia cerró la serie el 11 de noviembre.

Aquella noche, un comando paramilitar entró al casco urbano. Los ejecutores llegaron vestidos unos de civil, otros de verde militar; algunos con máscaras negras, otros encapuchados. Sobrevivientes reconocieron, entre otros, a Carlos Mario y Marco Antonio Ruiz Villa —conocidos como los Yeyos o los Pecas— y a Francisco Antonio de Jesús Monsalve Copartidario. Recorrieron calles y establecimientos disparando contra la gente durante casi una hora. Cuando terminaron, quedaban cuarenta y seis muertos.

El Distrito XII de Policía tenía su sede en el parque central del municipio. Una unidad del Batallón Bomboná del Ejército se encontraba a las afueras de la cabecera. Ninguna de las dos autoridades hizo nada por impedir la masacre. El Ejército apareció aproximadamente tres cuartos de hora después de iniciado el tiroteo. La alcaldesa Rita Tobón declararía después ante el Congreso que uno de los uniformados que llegaron a la escena exclamó «ya lo hecho, hecho está» y soltó una carcajada.

La complicidad no era omisión pasiva. Alonso de Jesús Baquero Agudelo, alias Vladimir, jefe paramilitar que años después colaboraría con la justicia, declaró que integrantes de la fuerza pública participaron en la planeación misma de la masacre, y que los panfletos amenazantes que circularon los días previos se elaboraron dentro de las instalaciones del Batallón. La coordinación operativa entre paramilitares y militares —inteligencia previa, control de accesos, tiempo de respuesta— replicó el patrón observado en las masacres de Urabá de ese mismo año: grupos entrenados en asalto y sicariato, actuando bajo modalidad de irrupción rápida, con la fuerza pública asegurando que nadie interviniera.

El móvil, calificado judicialmente como político, era el exterminio de la UP en Segovia y el desplazamiento de quienes sobrevivieran del ejercicio de la política. La coyuntura electoral —la UP con las alcaldías y la mayoría de los concejos— fijaba el blanco. En mayo de 2013, la Corte Suprema de Justicia condenó a treinta años de prisión, en calidad de determinador y por concierto para delinquir y homicidio agravado, al político liberal antioqueño César Augusto Pérez García. Los testimonios de tres jefes paramilitares —Baquero, Iván Roberto Duque Gaviria (Ernesto Báez) y Fredy Rendón Herrera (El Alemán)—, valorados junto a prueba documental, establecieron su papel: Pérez García se reunió en Medellín con Henry de Jesús Pérez Morales y con alias Rambo para acordar la masacre, y mantenía relación con Fidel Castaño Gil. El aparato paramilitar ejecutó, pero la orden política venía de un dirigente liberal cuya hegemonía regional había sido desafiada en las urnas.

Antes y después del 11 de noviembre, las presiones sobre el gobierno local fueron continuas. El comandante de la XIV Brigada del Ejército, Alejandro Londoño Tamayo, amenazó públicamente a la alcaldesa Tobón instándola a abandonar el cargo. La propia alcaldesa denunció presiones del general Faruk Yanine Díaz. Tras la masacre, el Concejo Municipal remitió telegramas y comunicaciones a la Procuraduría General de la Nación y a otras instancias del Estado denunciando los excesos de la fuerza pública. La respuesta institucional inmediata fue la impunidad; la respuesta popular, paros cívicos y movilización, liderados en el ámbito urbano por A Luchar y la UP, con los sindicatos mineros como pilar.

Un ciclo largo de violencia política

La masacre de 1988 fue el punto más alto de una curva de violencia sostenida. Entre 1982 y 1997, en el Alto Nordeste antioqueño, trescientos cuarenta y siete civiles fueron víctimas fatales del conflicto armado. De ellos, ciento tres —aproximadamente uno de cada tres— eran gestores de la movilización social y política: cuarenta y nueve líderes comunitarios, veinticuatro sindicalistas, ocho autoridades políticas entre alcaldes y concejales, y cinco defensores de derechos humanos. Cincuenta y una de esas ciento tres víctimas eran militantes partidistas; al menos treinta y tres pertenecían a la Unión Patriótica.

Esas cifras dicen dos cosas simultáneas. La primera, que la violencia estuvo dirigida contra la izquierda social y política de manera sistemática y con propósito: la UP fue el blanco principal, pero también lo fueron el Partido Comunista, el MOIR, el Comité de Derechos Humanos y las juntas cívicas. La segunda, que el blanco excedía a la UP y alcanzaba a la organización popular en su conjunto: sindicalistas de la Frontino, presidentes de juntas de acción comunal, defensores de derechos humanos sin militancia partidista definida. La lógica de exterminio operaba contra el tejido asociativo del municipio, no solo contra un partido.

A escala nacional, la persecución contra la Unión Patriótica dejó, además de los homicidios, al menos dos mil setecientos veintidós desplazamientos forzados, ochocientas once amenazas, trescientos setenta y nueve atentados, doscientas cuarenta y ocho detenciones arbitrarias, doscientas veintinueve torturas y noventa secuestros documentados. Segovia y Remedios aportaron a esa contabilidad de aniquilación una cuota desproporcionada respecto a su tamaño demográfico.

En 1996 se cometió una segunda masacre en Segovia y Remedios, también con participación de miembros de la fuerza pública como planeadores, aunque de menor magnitud que la del 88. En 1997 se emplazó formalmente en el Nordeste antioqueño el Grupo de Autodefensas del Nordeste, y a partir de ese momento el papel de la fuerza pública en la violencia se hizo progresivamente menos directo y visible: el paramilitarismo pasaba de operación clandestina coordinada con el Ejército a estructura autónoma con control territorial, aunque el resultado —el exterminio de la izquierda local— siguiera siendo el mismo.

La renta minera y los nuevos actores armados

A finales del siglo XX y en las primeras décadas del XXI, la disputa por Segovia dejó de tener el rostro puramente político del 88 y adoptó, cada vez más, la forma de la disputa económica por la renta aurífera. Los bloques Mineros y Central Bolívar de las Autodefensas Unidas de Colombia operaron en el Norte y el Bajo Cauca antioqueños controlando simultáneamente las rentas de la minería, la madera y la cadena de la coca. El Bloque Mineros, cuyo primer periodo se inició en 1984, articuló en una misma estructura el control territorial, la economía extractiva —legal e ilegal— y el narcotráfico. La geografía de esa operación —Norte de Antioquia, Bajo Cauca, con vasos comunicantes hacia el Nordeste— coincide exactamente con el mapa aurífero de la región.

En 2010, la Frontino Gold Mines terminó su ciclo de casi siglo y medio como operadora industrial dominante en Segovia. La venta y liquidación de la empresa dejó al municipio en una transición en la que la minería informal, la pequeña minería y nuevos operadores empresariales convivieron con un vacío de gobernanza que los grupos armados llenaron. La captura de rentas mineras por parte de organizaciones criminales bajo la figura del cobro por protección se consolidó en el triángulo Segovia–Remedios–El Bagre como una economía paralela al Estado. Sobre las bocaminas de veta se instalaron dragas y motobombas en los cauces, y una porción creciente de la producción pasó a un circuito que combinaba explotación artesanal, exportación por vías irregulares y lavado de rentas del narcotráfico.

La postdesmovilización de las AUC no cerró el ciclo. Figuras como Jairo Hugo Escobar aparecieron ejerciendo influencia sobre la vida política local: durante su juicio, el alcalde de Remedios, Jorge Eliécer Gil, y el presidente del Concejo Municipal, Fabio Tamayo Urrego, fueron citados como testigos de la defensa y entregaron declaraciones escritas a su favor, un episodio que expuso con claridad la porosidad entre poder criminal e instituciones locales. Las políticas de formalización y legalización minera, además, tendieron a favorecer a las compañías transnacionales y a excluir a los mineros artesanales y tradicionales, empujando a estos últimos hacia la ilegalidad y ampliando el espacio en el que los grupos armados podían cobrar renta. El resultado, sobre el terreno, fue un municipio donde el pequeño minero pagaba dos veces —al operador legal por el título y al grupo armado por la seguridad— y donde la frontera entre economía formal, informal e ilícita se volvió, en la práctica, una sola.

Así, la pregunta que atraviesa toda la historia del municipio —quién controla el subsuelo aurífero y quién manda en el territorio que lo cubre— se reformuló en el siglo XXI con actores distintos pero con la misma estructura: enclaves de capital extranjero que se retiran o se transforman, minería informal que llena el vacío, grupos armados que capturan la renta y un Estado cuya presencia oscila entre la ausencia y la complicidad selectiva.

Palimpsesto

En Segovia cada capa histórica se depositó sobre la anterior sin borrarla. La toponimia colonial convive con los edificios sindicales de la era Frontino; los mausoleos de las víctimas del 88 están a metros de las bocaminas en actividad; los mismos ríos que llevaron oro a las cuadrillas del siglo XVI mueven hoy dragas y motobombas de operadores informales; el parque central donde se planeó la masacre —a metros del Distrito XII de Policía y a corta distancia del Batallón Bomboná— sigue siendo la plaza del pueblo.

La violencia del 11 de noviembre de 1988 no fue un accidente ni una irrupción exógena. Fue la expresión más brutal de un conflicto estructural de larga duración por el control del subsuelo aurífero y, al mismo tiempo, un episodio con causa coyuntural precisa: la descentralización democrática abrió un canal electoral que la izquierda aprovechó para desplazar a la hegemonía liberal local, y una alianza entre un dirigente liberal condenado por la justicia, oficiales del Ejército, comandantes paramilitares y un aparato criminal aceitado cerró ese canal con cuarenta y seis muertos. El sustrato de larga duración —renta aurífera, fragilidad institucional del enclave, impunidad histórica— hizo posible que la coyuntura política se resolviera con masacre.

La condena de César Pérez García en 2013, veinticinco años después de los hechos, estableció judicialmente lo que los sobrevivientes sabían desde la mañana del 12 de noviembre: que la orden había sido política, que el operativo había sido concertado con la fuerza pública y que el propósito era exterminar a la Unión Patriótica en un municipio donde acababa de ganar las elecciones. Pero las víctimas del ciclo 1982–1997 —esas ciento tres personas gestoras de la movilización popular que representan un tercio de todos los civiles muertos en el conflicto en el Alto Nordeste— indican que el blanco fue más ancho: la organización popular en sí misma, con o sin carné de partido, con o sin cargo de elección.

Segovia sigue siendo, en las primeras décadas del siglo XXI, un municipio minero del nordeste antioqueño donde el oro se extrae, la renta se disputa y la memoria se cuida. Cada una de esas tres tareas —extraer, disputar, recordar— hunde sus raíces en las mismas vetas que hicieron del lugar, hace casi cinco siglos, una fundación de la Corona española orientada a sacar metal precioso de las entrañas del Nechí. Que en ese mismo territorio se hayan sucedido un enclave colonial, un enclave británico y una economía capturada por grupos armados no es coincidencia geográfica: es la trayectoria que ha seguido, en este rincón del país, la larga historia del oro.

Conexiones

El territorio en el archivo

Dónde aparece y con qué se relaciona

Fuentes

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

35 documentos · 49 fragmentos
01
Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 225
2 citas
[1]

década de 1530, época de gran actividad fundacional. A este período pertenecen las funda- ciones de los núcleos que alcanzarán una catego- ría importante como centros administrativos, en su respectiva región, debido a la privilegiada situación de sus asentamientos, tales como Santafé de Bogotá, Tunja, Popayán y…

p. 225
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década de 1530, época de gran actividad fundacional. A este período pertenecen las funda- ciones de los núcleos que alcanzarán una catego- ría importante como centros administrativos, en su respectiva región, debido a la privilegiada situación de sus asentamientos, tales como Santafé de Bogotá, Tunja, Popayán y…

p. 225
02
Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 72
1 cita
[3]

pocas ocasiones alcanzaron a convertirse en ciudades. En Antioquia, por ejemplo, a fines del siglo xvi, el descubrimiento de los ricos sedimentos del río Nechí pro- vocó el rápido desplazamiento de casi todos los mineros que se encontraban en Buriticá. En muy pocos años fun- daron Cáceres, Zaragoza y Guamocó. El…

p. 72
03
Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 289
1 cita
[4]

al conquistador como empresario. Él no conocía una especialización que lo confinara dentro de una actividad eco nómico-profesional demasiado rígida. Con una encomienda disponía de mano de obra que podía dedicar indiferentemente a las labores agrícolas o la minería. La producción agrícola lo inducía a un comercio muy…

p. 289
04
Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 227
1 cita
[5]

en los dos decenios de 1590-1610. En adelante la producci ó n tiende a contraerse hasta entrar en una crisis que abarca una buena parte del siglo xvii. Hacia 1680 se observa un repunte (para el dis trito de Popay á n; posiblemente tambi é n para Antioquia) que se va afirmando en los primeros decenios del siglo xvm.…

p. 227
05
Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 115
1 cita
[6]

muy bajo. Esta, a lo menos, fue la primera impresión que tuvieron los ocupantes españoles. Pero la búsqueda obstinada de un Dorado revela mucho más acerca de los condicionamientos de una economía que tenía hambre de metales que sobre la existencia real de yacimientos metalí- feros inagotables, tal como se los…

p. 115
06
Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 88
1 cita
[7]

que, a partir de 1608, m uchos m ineros prefirieron explotar las m ás novedosas y m ejor em p la zadas m inas de G uam ocó. Sin em bargo, ya en 1660 los depósitos de G uam ocó y Z aragoza estaban agotados. Según las estadísticas oficiales de acuñación, en 1630 los distritos antioqueños p roducían la m itad de lo que…

p. 88
07
La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · p. 185
1 cita
[8]

Nordeste y departamento de Osos. Las circunscripciones electorales en la Provincia de Antioquia estuvieron directamente ligadas a la dinámica administrativa de los cabildos de Antioquia, Medellín, Rionegro y Marinilla, que se constituyeron en las respectivas cabeceras de departamento. Por su parte, las parroquias de…

p. 185
08
La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · p. 50
1 cita
[9]

una planta mo- derna de cianuración, y la mina se conectó con Yarumal por una carretera de treinta y cinco millas; pero se clausuró en 1946 porque se extinguieron los minerales. CUADRO 4 PRINCIPALES COMPAÑÍAS DE MINAS DE ORO EN ANTIOQUIA EN 1944 (A) PRODUCCIÓN NOMBRE NACIONALIDAD MÉTODO UBICACIÓN APROXIMADA EN ONZAS…

p. 50
09
Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 192, 346
2 citas
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jornales implicó un mercado amplio y propicio, que sirvió de base para que en la región surgiera una industria productora de bienes de consumo. En síntesis, la producción de oro en Antioquia creó condiciones propicias para que con otros elementos se diera una industria. El mercado se amplió, se adquirieron…

p. 346
[13]

además un mercado que puede desaparecer repentinamente con el agotamiento de las minas y con el que nadie puede contar como una base definitiva para su estabilidad económica. Todo progreso realizado sobre esa base es eminentemente precario, como muestra la experiencia tantas veces repetida del colapso económico…

p. 192
10
Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 101, 104
4 citas
[11]

larguísima historia de la orfebrería ni tener precursores agudos y enterados como Isaacs y Hubach 32 (Acosta 1986) que encontraron a tiempo los grandes yacimientos de carbón y níquel, ni haber conformado la gran mina y fundición de El Zancudo, ni las ferrerías tempranas de Pacho, Samacá y Anorí, ni las grandes…

p. 104
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No ha bastado la larguísima historia de la orfebrería ni tener precursores agudos y enterados como Isaacs y Hubach 32 (Acosta 1986) que encontraron a tiempo los grandes yacimientos de carbón y níquel, ni haber conformado la gran mina y fundición de El Zancudo, ni las ferrerías tempranas de Pacho, Samacá y Anorí, ni…

p. 104
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ha ocasionado que en algunos momentos los minerales hayan constituido una solución 29 Don Luis López de Mesa (1970) hace un recuento de las posibles riquezas mineras: platino, esmeraldas, rubíes, zafiros, granates, amatistas, diamantes (en el Riogrande antioqueño) sal, carbón, petróleo, hierro, cobre, mercurio, plomo,…

p. 101
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mala distribución del ingreso ha ocasionado que en algunos momentos los minerales hayan constituido una solución 29 Don Luis López de Mesa (1970) hace un recuento de las posibles riquezas mineras: platino, esmeraldas, rubíes, zafiros, granates, amatistas, diamantes (en el Riogrande antioqueño) sal, carbón, petróleo,…

p. 101
11
Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 291
1 cita
[14]

nacional. Sin embargo, la crisis de la minería durante la primera mitad del siglo fue bastante duradera y el volumen de producción del país probablemente no alcanzó los niveles de los últimos años coloniales hasta bien avanzada la década de los setenta. El principal rasgo de la expansión de la minería antioqueña fue…

p. 291
12
Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 776
1 cita
[15]

extranjera, de «enclaves» económicas, marca una economía colonial. Esta se encuentra en un grado avanzado de su evolución como tal cuando esos núcleos, numerosos, se rodean de anchas auras de proletarización, que así alcanza a una parte importante de la población. * En el caso nuestro lo perfecto, relativamente, de la…

p. 776
13
Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUC. Región Caribe, Departamento de Antioquia, Departamento de ChocóÁlvaro Villarraga Sarmiento, Alberto Santos Peñuela, Priscila Zúñiga Jiménez, Margarita Jaimes Velásquez, Lukas Rodríguez Lizcano, Gisela Andrea Aguirre García, Camilo Villamizar Hernández · 2014 · p. 104
1 cita
[16]

excombatientes: Puerto Triunfo, Sonsón y El Prodigio, en San Luis, fue capturado por narcotráfico y por “cobrar el gramaje por la siembra de hoja de coca y producción de pasta básica, en una vasta zona que comprende municipios como San Luis, San Francisco, Sonsón, Puerto Nare y Puerto Triunfo, en Antioquia, y La…

p. 104
14
Regiones y conflicto armado. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoClara Inés García · 2018 · p. 162, 290
2 citas
[17]

• 1984-1996: actividad paramilitar sostenida y ciclo más dinámico de la movilización social regional (hasta 1995). En las masacres de 1988 y 1996, miembros de la fuerza pública participaron como planeadores. La primera se inscribe en una coyuntura electoral en la que la Unión Patriótica obtuvo la mayoría de los…

p. 162
[40]

del conflicto armado. Los reclamos por inversión estatal en bienes públicos (infraestructura, salud, educación, vías) acompañaban sus denuncias de violaciones de derechos humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario (DIH). En el plano ru- ral fue la movilización cívica y regional las claves en la…

p. 290
15
El Bloque Mineros de las AUC. Violencia contrainsurgente, economías criminales y depredación sexualJuan Esteban Jaramillo Giraldo, José Manuel Hernández, Dairo Correa Gutiérrez · 2022 · p. 27, 293
2 citas
[18]

izquierda o alternativos que ame- nazan el control del Estado, tanto en lo nacional, como en lo regional y lo local. La participación del Grupo y el Bloque Mineros en los conflictos por la tierra y el territorio fue determinante y definitiva para consolidar el modo de producción económico de la región. Los repertorios…

p. 293
[21]

son aspectos destacados en tanto este Bloque interactuó con estas organizaciones, sus aliados y otros supuestos simpatizantes mediante la confrontación bélica y estrategias de vio- lencia selectiva y de extermino social. El auge del narcotráfico y los grupos irregulares que controlaron esta economía son temas de…

p. 27
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El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · p. 211, 215
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porte de armas, y que estos sirvieron de guía al mismo Bermúdez, al capitán Luis Felipe Becerra y a los paramilitares, para cometer la masacre. (Ronderos, 2014, página 178) I. CREACIÓN Y DESARROLLO 1977-1991 213 Las masacres de Urabá revelan patrones de otras cometidas por la misma época, incluidas las de Segovia y…

p. 211
[20]

porte de armas, y que estos sirvieron de guía al mismo Bermúdez, al capitán Luis Felipe Becerra y a los paramilitares, para cometer la masacre. (Ronderos, 2014, página 178) I. CREACIÓN Y DESARROLLO 1977-1991 213 Las masacres de Urabá revelan patrones de otras cometidas por la misma época, incluidas las de Segovia y…

p. 211
[23]

la UP, en las elecciones de marzo de 1986, en las que este partido alcanzó seis de las diez curules en los concejos municipales de Segovia y Remedios. Aunque el Distrito XII de Policía estaba ubicado en el parque central de Sego- via y a las afueras de la cabecera municipal se encontraba una unidad del Ba- tallón…

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la UP, en las elecciones de marzo de 1986, en las que este partido alcanzó seis de las diez curules en los concejos municipales de Segovia y Remedios. Aunque el Distrito XII de Policía estaba ubicado en el parque central de Sego- via y a las afueras de la cabecera municipal se encontraba una unidad del Ba- tallón…

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Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 98, 125
2 citas
[22]

del municipio de El Peñol acusados de ser auxiliadores del Frente Carlos Alirio Buitrago del ELN. Con varios campesinos de este municipio se reconstruyó la historia de la masacre y se señalaron conexiones con otras sucedidas por esa misma época en San Carlos, San Rafael, Granada y Yolombó. Entrevista 058-CO-00389.…

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venganza 236. Los sobrevivientes recuerdan que mientras las paredes hablaban, ellos guardaban silen- cio. Si bien la alcaldesa Tobón sobrevivió, fue perseguida, sufrió varios atentados e incluso recibió el señalamiento de comandantes del ejército, como Alejandro Londoño Tamayo. Así lo recordó en diálogo con la…

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Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo ILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · 2022 · p. 63
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[25]

Móvil N.o 1 (Sandoval et al., 2017, p. 35). La figura de la Junta Militar operó hasta 1990 y durante su existencia cua- tro altos oficiales estuvieron al frente de ella: Fernando Gómez Barros, Jesús 29 La Unión Patriótica (UP) fue el proyecto de mayor espacio político, simpatía y convocatoria que logró consolidarse…

p. 63
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Democracia feroz. ¿Por qué la sociedad en Colombia no es capaz de controlar a su clase política?Gustavo Duncan · 2018 · p. 109, 114
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[26]

ellos. Las autoridades civiles, es decir el alcalde y los concejales, tienen autonomía para gobernar solo en temas que no involucren el interés de los poderes a la sombra. Paradójicamente, la historia de Remedios y de Segovia es una historia de elecciones recurrentes. Desde la instauración de la elección popular de…

p. 109
[42]

la administración pública sea máximo. Una fuente de uno de los municipios de la región corroboró esta apreciación. La vida política de Segovia y Remedios en su cotidianidad estaba sujeta al poder de las organizaciones criminales. Incluso cuando un mandatario no tenía un vínculo evidente, estaba obligado a gobernar sin…

p. 114
20
Mi cuerpo es la verdad. Experiencias de mujeres y personas LGBTIQ+ en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 97
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[27]

que producen y reproducen una serie de prejuicios y estereotipos que vinculan a las mujeres a ciertas actividades y posiciones sociales asociadas a lo doméstico, el cuidado, asuntos que rara vez permiten construir influencia o autorida d política 263. Esta fue una de las luchas que Jael Cano (q.e.p.d.), primera…

p. 97
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Huellas y rostros de la desaparición forzada (1970-2010)Federico Andreu-Guzmán (relator); Carlos Miguel Ortiz (coordinador); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2014 · p. 122
1 cita
[28]

para el período 1986 - 1990. Para 1986, cuando la UP obtuvo 328. 752 votos en la elección a la Presidencia de la República, en Antioquia se registraron 30. 515 sufragios en favor de ese movimiento político de oposición. Es- tas cifras eran signi fi cativas, pues en las pasadas elecciones pre- sidenciales su antecesor,…

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1989María Elvira Samper · 2019 · p. 52
1 cita
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de un hecho inicuo que tiene que conmover a toda la sociedad colombiana y llamar a la solidaridad en momentos de crisis”. El ministro de Gobierno, Raúl Orejuela Bueno, sostiene que se trata de un “complot contra la democracia y el proceso de paz del Gobierno”, y el PC protesta por lo que considera la pasividad del…

p. 52
23
Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 20
1 cita
[30]

el Estado y el establecimiento, era la enorme corrupcion que se percibía en las capas gobernantes de la región, predominantemente liberales. El 28 de enero de 1985, como fruto de los mismos acuerdos de paz, se dio vida jurídica y política a la UNION PATRIOTICA. Su primer congreso finalizó el 16 do noviembre 1985 con…

p. 20
24
Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 20
1 cita
[31]

el Estado y el establecimiento, era la enorme corrupcion que se percibía en las capas gobernantes de la región, predominantemente liberales. El 28 de enero de 1985, como fruto de los mismos acuerdos de paz, se dio vida jurídica y política a la UNION PATRIOTICA. Su primer congreso finalizó el 16 do noviembre 1985 con…

p. 20
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¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 19
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[32]

2012), 150. 44. Sobre el surgimiento de estas organizaciones veáse capítulo 2. 51 Una guerra prolongada y degradada. Dimensiones y modalidades de violencia Entre los casos emblemáticos de masacres perpetradas contra territorios y militantes de la izquierda se cuentan: las masacres de Honduras y La Negra (Urabá,…

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Silenciar la democracia. Las masacres de Remedios y Segovia 1982-1997Centro Nacional de Memoria Histórica; Ronald Edward Villamil Carvajal, Vladimir Melo Moreno (relatores); Tatiana Rincón Covelli, Andrés Fernando Suárez (correlatores) · 2014 · p. 38, 44
2 citas
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décadas de violencia que requieren ser esclarecidas por las instituciones y la sociedad en su conjunto. La memoria es un derecho de las víctimas y un deber del Estado y de la sociedad, y como derecho o como deber la tarea de la memoria es hoy en Colombia inaplazable. Este texto es un reconocimiento no sólo a los que…

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particular a la izquierda social y p c olítica. De acuerdo con la Base de Datos de Conflicto Armado 17 Esta denominación administrativa tiene origen en la distancia entre los municipios y Medellín, la capital departamental. 42 Silenciar la democracia. Las masacres de remedios y segovia 1982–1997 Cartograma N°. 1…

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Todo pasó frente a nuestros ojos. El genocidio de la Unión Patriótica 1984-2002Vladimir Melo Moreno (Relator); Andrés Fernando Suárez, Carmen Andrea Becerra (Correlatores); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2018 · p. 426, 430
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el procesado y Fidel Castaño como determinadores de los hechos, identificando a la vez los móviles de este crimen Es así como los testimonios de los jefes paramilitares Alonso De Jesús Baquero Agudelo, Iván Roberto Duque Gaviria y Fre- dy Rendón Herrera, quienes pregonan la relación que existió entre el doctor César…

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Todo pasó frente a nuestros ojos El genocidio de la unión patriótica 1984-2002 34 casos, teniendo en cuenta la sistematicidad, generalidad y los móviles como elementos comunes, de conformidad con los he- chos y las investigaciones desarrolladas. En síntesis, la consideración de algunos hechos constitutivos de la…

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Guerras RecicladasMaría Teresa Ronderos · 2014 · p. 114
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porque empezó a llover. «Se largó un aguacero muy horrible, entonces corrían ríos de sangre, eso era impresionante». Tres días más tarde, según recordó El Espectador en una nota de 2012, se leyó ante el Congreso una constancia de la alcaldesa del pueblo, Rita Tobón, elegida por la Unión Patriótica, quién salió huyendo…

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Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 705
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armado 2414. Además de las violencias letales, los integrantes de la UP y las personas relacio- nadas con ella sufrieron otros tipos de violaciones de derechos humanos que, si bien 2413 JEP-CEV-HRDAG, «Proyecto conjunto de integración de datos y estimaciones estadísticas sobre violaciones ocurridas en el marco del…

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No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 214
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jeep del Ejército sin esconderse, ya no 630 Entrevista 001-VI-00007. Mujer, Líder de la Unión Patriótica, víctima. 631 Centro Nacional de Memoria Histórica, «Todo pasó». 632 Centro Nacional de Memoria Histórica, 58. la búsqueda de la democracia y la guerra sucia (1978-1990) 215 se escondían, y desde allí los vecinos…

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Paz en Colombia: perspectivas, desafíos, opcionesSara Victoria Alvarado, Eduardo A. Rueda Barrera, Pablo Gentili (editores) · 2016 · p. 185
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[43]

recaudando millones con la excusa de la “protección” que ofrecen a las explotaciones. La tercera es la más compleja. Se trata del proceso de legaliza- ción y formalización de las explotaciones mineras, que perjudica a los artesanales y tradicionales y favorece a las transnacionales. Un trabajo de Censat-Amigos de la…

p. 185
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Paz en Colombia: perspectivas, desafíos, opcionesMartha Nussbaum, Sara Victoria Alvarado (ed.), Eduardo A. Rueda Barrera (ed.), Pablo Gentili (ed.) · 2016 · p. 185
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recaudando millones con la excusa de la “protección” que ofrecen a las explotaciones. La tercera es la más compleja. Se trata del proceso de legaliza- ción y formalización de las explotaciones mineras, que perjudica a los artesanales y tradicionales y favorece a las transnacionales. Un trabajo de Censat-Amigos de la…

p. 185
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Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 641
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[47]

cualquiera de las localidades de la región. La lógica de la inversión del Estado en infraestructura logra crear un efecto de “inaccesibilidad” para sus habitantes que se percibe, paradójicamente, como ausencia del Estado. Extracción y explotación El aprovechamiento de las legendarias riquezas de estas regiones ha…

p. 641
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Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 344
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como la cantidad de capital invertido y el número de trabaja dores enrolados en la producción del metal, eran escasos en compara ción con las grandes colonias productoras de plata de Nueva E1ipaña y Perú. Los depósitos colombianos de oro en el alto y medio Valle del Cau ca fueron explotados durante los períodos de la…

p. 344
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Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 28
1 cita
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colombianos. En cierta medida, las tres clases de problemas definen un conjunto de igual número de periodos de la historia económica del país e indican la organización general de la obra. A. Supervivencias coloniales El área que se conoce hoy como Colombia fue ocupada por los españoles en la tercera década del siglo…

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