Idea · Colonia
Esclavitud minera
Sistema de trabajo forzado que sostuvo la extracción aurífera del Nuevo Reino de Granada entre mediados del siglo XVI y la primera mitad del XIX, concentrando cuadrillas de africanos esclavizados en los ríos auríferos de Antioquia, Popayán y el Chocó y movilizando a través de Cartagena uno de los flujos negreros más intensos del hemisferio americano.
Trayectoria de una idea
- 1580
Cartagena se consolida como el mayor puerto negrero del hemisferio
- 1598
Primer gran ciclo minero antioqueño en su apogeo
- 1616
Precios de esclavos mineros alcanzan niveles excesivos en Remedios
- 1640
Declive del primer ciclo minero y abandono de Guamocó
- 1713
Tratado de Utrecht y auge del segundo ciclo minero en el Chocó
- 1759
Censo de minas y esclavos del Chocó
- 1788
Máxima concentración de esclavos mineros en el suroccidente
- 1798
Pedro Fermín de Vargas declara la inviabilidad económica del sistema
- 1851
Abolición legal de la esclavitud en Colombia
La lectura
La esclavitud minera no fue simplemente una modalidad de trabajo forzado: fue el eje sobre el que giró la economía colonial del Nuevo Reino de Granada durante tres siglos, determinando la distribución racial del territorio, la estructura de las élites y el destino de regiones enteras. Su lógica interna era implacable: el hallazgo de un yacimiento desencadenaba la compra de esclavos a crédito, el agotamiento del yacimiento volvía excedentaria esa inversión humana, y el ciclo recomenzaba en otro río, dejando atrás reales de minas convertidos en aldeas sin más infraestructura que la que los propios esclavizados habían construido. La cuadrilla, unidad productiva y célula social a la vez, fue el laboratorio involuntario donde se forjaron las familias, los parentescos y las identidades colectivas que hoy caracterizan al litoral pacífico colombiano. Cuando el sistema colapsó —por agotamiento de los yacimientos, por la fuga de esclavos durante la Independencia y finalmente por la abolición de 1851— dejó tras de sí un Chocó sin élite blanca residente, un Antioquia en transición hacia la minería libre y un Pacífico cuya fisonomía social era, en lo esencial, la sedimentación de tres siglos de trabajo forzado.
La esclavitud minera en la Nueva Granada
La esclavitud minera fue el sistema de trabajo forzado que sostuvo la extracción aurífera del Nuevo Reino de Granada entre mediados del siglo XVI y la primera mitad del XIX. No fue la forma de esclavitud más numerosa —la doméstica, la urbana y la de hacienda existieron en paralelo—, pero sí la más costosa por cabeza, la más determinante para la Corona y la que fijó de manera duradera la geografía racial del suroccidente y del litoral pacífico colombianos. Concentró cuadrillas de decenas o centenares de africanos en los ríos auríferos de Antioquia, Popayán y el Chocó; movilizó, a través de Cartagena, uno de los flujos negreros más intensos del hemisferio; y organizó una economía cuya prosperidad dependía de un doble ciclo, el del oro que se agotaba y el del esclavo que envejecía. Cuando la ley del 21 de mayo de 1851 declaró libres a los últimos esclavizados de la República, tres siglos de trabajo minero forzado habían modelado ya poblaciones enteras: el Chocó era negro en un 75%, Antioquia era un mosaico de mulatos libres, y los ríos del Pacífico estaban sembrados de reales de minas convertidos en aldeas.
Del indio al africano: la sustitución forzada
En las primeras décadas de la conquista, las minas del Nuevo Reino se trabajaron con mano de obra indígena. Los encomenderos-terratenientes empleaban a los indios de sus encomiendas en los lavaderos y socavones, y en la gobernación de Popayán ese régimen se prolongó al menos hasta las últimas décadas del siglo XVII. Pero la catástrofe demográfica que siguió a la Conquista fue vaciando las cuadrillas indígenas al mismo ritmo que las Cédulas Reales iban restringiendo su empleo. La Corona, ante lo que llamaba el proceso de extinción del indígena, endureció la legislación sobre su uso en la minería y, en paralelo, autorizó y estimuló la introducción de esclavos africanos como sustituto de esa fuerza que se apagaba.
La sustitución no fue inmediata ni limpia. En la visita de 1640 a los distritos mineros de Santa Rosa se hallaron 221 indígenas trabajando junto a 294 esclavos negros; en Las Lajas, 119 aborígenes frente a 64 esclavos. Las solicitudes de fuerza de trabajo pedían ya más africanos que indios, pero las dos formas coexistieron durante décadas. La mita minera —el reparto obligatorio de indígenas para las labores— no fue abolida definitivamente hasta 1729, y su desaparición precipitó el cierre de las minas de plata de Mariquita y Pamplona, incapaces de recurrir a esclavos negros como sí hicieron las del Cauca, Antioquia y Chocó.
El triunfo del esclavismo africano en las minas neogranadinas no fue, por tanto, el resultado de una decisión racional de optimización laboral, sino la convergencia de varias fuerzas: el vaciamiento demográfico indígena, la prohibición expresa de esclavizar nativos, la disponibilidad de esclavos africanos a través de los grandes asientos de trata y el desarrollo del capitalismo comercial europeo que hizo posible financiar la operación. Desde la última década del siglo XVI, el esclavo negro empezó a sustituir de manera decidida al indígena en los yacimientos de Antioquia y del Nuevo Reino, mientras la población nativa era reorientada hacia el abastecimiento agrícola de los reales de minas.
Cartagena, puerta y bisagra
Ninguna historia de la esclavitud minera neogranadina puede escribirse sin Cartagena de Indias. Entre 1580 y 1640, en el período de su mayor esplendor como puerto negrero, Cartagena recibió más esclavos registrados que cualquier otro puerto del Caribe o de Brasil: al menos 110.000, sin contar el contrabando. Solo en las primeras décadas del siglo XVII entraron por su bahía unos 17.000 esclavos con licencia legal, 12.000 de ellos por cuenta del Asiento de Baez Cutinho entre 1603 y 1611, y otros 5.000 en el asiento inmediatamente posterior. Al Nuevo Reino le correspondió cerca del 22% de la porción española de la trata americana, con aproximadamente 350.000 esclavos introducidos durante todo el período colonial, o no menos de un cuarto de millón a razón de 823 esclavos por año entre 1550 y 1792.
Los asientos pasaron de manos portuguesas a francesas y, tras el Tratado de Utrecht de 1713, al monopolio inglés. Fue precisamente ese asiento británico el que abasteció el auge de introducción de esclavos a las minas chocoanas entre 1715 y 1740: los navíos ingleses de permisión reexportaban a Cartagena desde Jamaica, y desde Cartagena arrancaba el largo viaje interior. Unas 900 millas hacia el sur hasta Popayán, donde los mineros y sus mayordomos compraban las piezas; luego otras 300 millas al noroeste hasta el Chocó, por caminos que solo se cerraban en las peores crecientes. Los precios reflejaban esa distancia y esa demanda: en Remedios, hacia 1616, el cura Pedro de Villabona Zubiaurre registraba que un negro bozal valía 350 pesos oro, y uno adiestrado en minería entre 400 y 450, cifras que él mismo consideraba excesivas, "pues en otras partes de las Indias valían la mitad o la tercera parte". A finales del siglo XVIII, cuando Pedro Fermín de Vargas hizo cálculos sobre la rentabilidad del sistema, un esclavo costaba cerca de 500 pesos en Chocó, Barbacoas y Antioquia.
Los distritos: Antioquia, Popayán, Chocó
La minería esclavista neogranadina tuvo dos grandes ciclos, cada uno con su geografía. El primero, entre finales del siglo XVI y la primera mitad del XVII, se centró en Antioquia. El descubrimiento de los ricos sedimentos del río Nechí a fines del quinientos provocó un desplazamiento acelerado de mineros desde Buriticá y la fundación de Cáceres, Zaragoza y Guamocó. En 1598, el presidente Sande calculaba unos seis mil esclavos en el conjunto de los yacimientos antioqueños; en Zaragoza había entre 3.000 y 4.000, y en Remedios Francisco Beltrán de Caycedo llegó a poseer 500 negros esclavos en sus minas. La producción de oro del distrito antioqueño alcanzó un cénit hacia 1600, cayó a la mitad en 1630 y apenas a una décima parte hacia 1660: la curva es la de un yacimiento saqueado. Guamocó fue abandonada del todo hacia 1640.
Cuando el primer ciclo se apagó, los mineros del valle de Aburrá y de Santa Fe de Antioquia arrastraron sus cuadrillas hacia nuevos ríos. Desde la década de 1630 explotaban con esclavos negros los ríos Grande, Chico y San Andrés en la región de los Osos. Pero el desplazamiento más decisivo fue el que llevó a los propietarios caucanos hacia el occidente selvático, hacia las cuencas del Atrato y el San Juan, hacia el Chocó.
El segundo ciclo, más largo y más intenso, tuvo por escenario la gobernación de Popayán y el Chocó, y coincidió con el asiento inglés y con la llegada masiva de esclavos vía Cartagena entre 1715 y 1740. El censo de minas y esclavos de 1759 registró en el Chocó 63 minas con 4.216 esclavizados; en 1788, sumando Chocó, Antioquia y Popayán, había 18.496 esclavos, de los cuales cerca de 12.000 estaban dedicados al trabajo minero. En 1782, la población negra representaba casi el 75% del total del Chocó, estimado en 35.000 personas; los blancos eran apenas el 2%, y el resto, indígenas.
Ese porcentaje casi inverosímil se explica por una peculiaridad del sistema: los propietarios de minas del Chocó no vivían en el Chocó. Residían en Buga, Cartago, Cali, Anserma, Popayán o Santa Fe de Bogotá, y controlaban sus operaciones desde el interior, a través de administradores y capitanes de cuadrilla. El territorio se pobló de trabajadores esclavizados, pero no de colonos: fue una geografía sin élite blanca residente, lo que explica tanto la fisonomía racial que persiste hasta hoy como el vacío institucional que la Corona intentó llenar tardíamente.
La cuadrilla: unidad económica y célula social
La forma de organización del trabajo esclavo minero fue la cuadrilla. Su tamaño normal oscilaba entre 50 y 200 esclavos, aunque las mayores llegaban a varios cientos. Los propietarios distinguían dentro de ella a los "útiles" —los que efectivamente laboraban en los cortes y lavaderos— y la "chusma" —niños, enfermos, ancianos—, categoría contable brutal que revela con claridad la lógica del sistema: la cuadrilla se valoraba por lo que producía, no por lo que era.
La cuadrilla, sin embargo, fue algo más que una unidad productiva. Fue una unidad social: cuando los esclavizados se vendían, heredaban o trasladaban de un yacimiento a otro, se movían habitualmente como cuadrilla completa y no como individuos sueltos. La mayoría formaba familias dentro de ella. Los inventarios de minas del Chocó de finales del siglo XVIII registran ya con claridad la presencia de familias esclavas en los reales, y esa organización familiar tenía expresión espacial en la distribución de los asentamientos. La lenta introducción de mujeres —muy escasa al principio, pues en los siglos XVI y XVII la trata era abrumadoramente masculina; un estudio sobre nueve haciendas de la provincia de Cartagena entre 1633 y 1724 halló cinco varones por cada mujer— dio origen a roles femeninos inéditos, a la constitución de lazos de parentesco y, con el tiempo, a la génesis del sistema de troncos familiares que aún organiza la vida social del litoral pacífico.
Los esclavizados de una cuadrilla procedían de distintas etnias africanas. Sus apellidos delatan la procedencia: Chalá, Nongo, Mina, Nanga, Barule, marcadores de territorios yoruba y akan. La cuadrilla actuaba como unidad cohesionadora, pero el comercio esclavista podía romperla en cualquier momento —una venta forzada, una partición hereditaria— y separar a un individuo de todo vínculo previo.
Los asentamientos donde vivían y trabajaban las cuadrillas se llamaban reales de minas. Eran fundaciones muchas veces provisionales, precarias, plantadas junto al corte que se explotaba y desmontadas cuando el yacimiento se agotaba. Su inestabilidad era estructural: seguía la lógica del oro, no la del poblamiento. Los funcionarios reales que visitaban la región asociaban esa precariedad con la ausencia de orden político y con la imposibilidad de controlar una población dispersa por selvas y ríos. Solo las cuadrillas más numerosas lograban autoabastecerse mediante una división interna del trabajo que incluía cultivo y pastoreo: en esas minas el costo anual de mantener a un esclavo bajaba a 16 o 17 patacones, frente a los 30 que costaba en las minas dependientes de comerciantes externos, atadas al abastecimiento importado por los caminos imposibles del Chocó.
La aritmética del oro y del esclavo
La empresa minera esclavista se movía en un juego de márgenes estrechos. El hallazgo de un yacimiento nuevo incitaba a los mineros a comprar esclavos a plazo para incrementar rápidamente la cuadrilla y la producción; cuando el yacimiento alcanzaba su tope, los esclavos se volvían excedentarios y había que desplazarlos hacia otro corte, o venderlos, o endeudarse otra vez para trasladarlos. Este ciclo —auge, tope, agotamiento, migración forzada— es el ritmo profundo de la minería colonial neogranadina.
Los altos precios de los esclavos, su elevada mortalidad y la dificultad crónica de asegurar el suministro generaban quejas incesantes de los mineros sobre deudas e insolvencia, que llegaban con regularidad a los oficiales reales y al presidente de la Audiencia. En el Chocó, el problema se agravaba por la imposibilidad práctica de producir localmente los alimentos: los caminos hacia el interior encarecían todo, los mineros pagaban precios excesivos por los abastos, y esa fuga permanente de capital hacia el comercio de víveres estrangulaba la capacidad de reinversión en más esclavos.
Hacia finales del siglo XVIII, Pedro Fermín de Vargas puso los números por escrito. Con un esclavo que costaba cerca de 500 pesos y con un beneficio neto —tras descontar manutención y derechos fiscales— que él consideraba insignificante, la minería esclavista había dejado de ser rentable. Pocos mineros podían costear la compra, y la recuperación del capital invertido resultaba lenta e incierta. La cifra oficial de producción de oro, además, encubría la real: la evasión del quinto por contrabando podía elevar la producción efectiva a entre un tercio y la mitad más que lo acuñado. Pero incluso corrigiendo por ese margen, la tendencia era la que era: el sistema se comía a sí mismo.
La Corona en la selva: fisco, gobierno, contrabando
La Corona española tenía sobre el oro un interés doble: extraer el quinto real —la quinta parte de la producción, destinada a las arcas reales— y controlar el contrabando que se lo llevaba fuera. En pocas décadas, sin embargo, ese impuesto fue reduciéndose para estimular la producción declinante: del 20% inicial bajó a menos del 5%, y en algunas cuentas al 3%.
Recaudar en el Chocó era, en la práctica, casi imposible. La dispersión de los reales, la lejanía de las ciudades, la porosidad de las rutas fluviales hacia el Atrato y el Pacífico, hacían de la región un territorio fronterizo donde la fuga ilícita del oro era endémica. Hacia 1712 o 1713 el oidor Aramburu fue comisionado para establecer una Caja Real en la provincia de Nóvita, y fundó para ello el pueblo de San Felipe de Tamana como asiento de la nueva institución fiscal. Poco después, la Corona erigió al Chocó primero en superintendencia, bajo control directo de la Audiencia de Santa Fe, y luego en gobernación, con el fin declarado de reforzar la vigilancia sobre la minería y el contrabando.
La lógica de fondo era clara: sin centros urbanos no había control, y sin control no había fisco. Pero la geografía imponía sus condiciones. Los reales de minas seguían siendo provisionales, la población seguía dispersa entre ríos y bosques, y la autoridad colonial nunca logró penetrar del todo. En Popayán, mientras tanto, los comerciantes fueron ganando peso en la operación minera desde las últimas décadas del siglo XVII: abastecían con esclavos los reales, combinaban minería con haciendas de abasto y financiaban a los mineros a cambio de participaciones o adelantos sobre la producción. El sistema entero descansaba, cada vez más, sobre una red de crédito comercial que ataba al minero de la selva con el comerciante de la ciudad.
Bajo las reformas borbónicas, los ingresos de la Corona en la Nueva Granada como proporción del producto pasaron de aproximadamente el 2,9% antes de las reformas a un máximo cercano al 10,4% en algún quinquenio del período 1761-1800: una triplicación de la carga fiscal que refleja, entre otras cosas, un esfuerzo más eficaz por capturar el oro que hasta entonces se escapaba.
Cimarrones, palenques, insurrecciones
Ningún sistema esclavista se sostuvo nunca sin resistencia, y la minería no fue excepción. La forma más constante fue el cimarronaje: la fuga individual o colectiva de esclavizados que huían de los reales, se internaban en las selvas circundantes y a veces formaban asentamientos autónomos, los palenques. El ausentismo crónico de los propietarios en los reales del Chocó y de Popayán —esos amos que vivían en Cali o en Cartago— facilitaba tanto la fuga como su encubrimiento, y muchos reales convivieron durante décadas con núcleos cimarrones en sus inmediaciones.
Los palenques neogranadinos más célebres pertenecen al mundo cartagenero, no al minero, pero su ejemplo iluminó todo el sistema. El Palenque de San Basilio, fundado por esclavos huidos en la falda de la montaña de María, resistió repetidas expediciones militares hasta que sus fundadores lograron capitular bajo condiciones negociadas con el Ilustrísimo Casiani, entre ellas el derecho a establecer legalmente su población. Es el único caso conocido en América en que una comunidad de cimarrones obtuvo, por vía negociada, un estatuto reconocido de libertad.
En los distritos mineros, la resistencia armada más notoria fue la insurrección de Tadó, en el Chocó, en 1728. La encabezó un esclavizado apellidado Barule, posiblemente vinculado a Jamaica. Los apellidos de los sublevados —Chalá, Nongo, Mina, Nanga, Barule— y el uso del inglés entre ellos sugieren un grupo con vínculos akan y yoruba, tal vez pasado por las plantaciones inglesas antes de ser reexportado al continente. Los amplios movimientos de esclavos del siglo XVIII en la Nueva Granada apuntaban, para algunos intérpretes, a una insurrección general de la población de color, con eventual participación indígena, contra la esclavitud y las autoridades coloniales; hipótesis o no, la Corona los trató con la severidad reservada a las amenazas mayores.
La resistencia tuvo también una dimensión menos visible pero no menos persistente: la cultural. En las cuadrillas mineras, los esclavizados desarrollaron ritos mágico-religiosos de origen africano encubiertos bajo la fachada cristiana obligatoria, prácticas que los amos y curas percibían como pactos con el demonio y que constituyeron una red de resistencia cotidiana paralela a la fuga. Las mujeres negras participaron activamente en los palenques y en la vida clandestina de los reales, y su papel en la constitución de las familias esclavas fue central: la maternidad, en un mundo donde la reproducción biológica de la fuerza laboral era económicamente decisiva pero socialmente precaria, se cargó de un valor propio que las estructuras familiares del Pacífico contemporáneo aún reconocen.
La red humana: figuras que atraviesan el sistema
La esclavitud minera neogranadina se entrelaza con una serie de figuras que la explican desde ángulos distintos. Sebastián de Belalcázar fundó Popayán en 1537 y con ello el marco político desde el cual se organizaría el segundo ciclo minero. Francisco Pizarro, cuya conquista del Perú abrió las rutas del oro andino, delimitó indirectamente el papel del Nuevo Reino como proveedor complementario. Juan del Valle, primer obispo de Popayán, denunció los abusos sobre los indígenas en un momento en que la sustitución por esclavos africanos apenas comenzaba, y Bartolomé de las Casas —cuyo pensamiento evolucionó de aceptar la trata africana como remedio para los indios a rechazarla también— condensa la ambigüedad moral del propio impulso legislativo que autorizó la introducción de negros en América.
En Cartagena, San Pedro Claver dedicó cuarenta años del siglo XVII a atender a los esclavizados que desembarcaban en el puerto, testigo directo del tráfico que alimentaría los ríos del interior. Alonso de Illescas, africano huido en la costa esmeraldeña, fundó a fines del XVI una comunidad cimarrona que negoció con la Corona un estatuto propio, precedente del que un siglo después obtendría Benkos Biohó en San Basilio. Son nombres que marcan los polos del sistema: el conquistador que abre el territorio, el religioso que consuela o denuncia, el africano libre que niega el sistema desde dentro.
Demografía del oro: el peso en los cuerpos
Las cifras dispersas del sistema, sumadas, dibujan una demografía coherente. Seis mil esclavos en Antioquia hacia 1598. Cuatro mil doscientos dieciséis en el Chocó en 1759. Dieciocho mil cuatrocientos noventa y seis en Chocó, Antioquia y Popayán juntos en 1788, con doce mil dedicados a la minería. El aumento paulatino de la población esclava en el Chocó habría alcanzado su techo hacia la década de 1780, y desde entonces la tendencia se invertiría.
Estas cifras son las de los esclavizados; las de sus descendientes libres son otras. En Medellín, el censo de 1778 registró que el 55% de sus 14.704 habitantes eran mulatos o negros esclavos. En Santa Fe de Antioquia, el censo de 1805 halló 4.242 mulatos o esclavos sobre un total de 5.945 habitantes: más de dos tercios. La minería esclavista no solo puso africanos en los ríos: modeló las ciudades del suroccidente y del noroccidente en su composición racial, y esa composición sobrevivió al sistema que la había producido.
Sobrevivió, sin embargo, con una asimetría notable entre regiones. En el Chocó y en Popayán, la ruptura del esclavismo con las guerras de independencia y la manumisión progresiva dejaron a las cuadrillas desagregadas y a los reales sin propietarios, y la minería se estancó durante todo el siglo XIX. En Antioquia, en cambio, hacia mediados de ese siglo alrededor de cuatro quintas partes de los trabajadores del oro eran mazamorreros libres, descendientes de esclavos y mestizos que explotaban por cuenta propia los aluviones. Esa diferencia es tal vez la más consecuente del sistema: el mismo trabajo, cuando dejó de ser esclavo, dio en Antioquia base para una economía dinámica; en el Pacífico y en el sur, dejó apenas ruinas.
La huella: abolición, olvido, permanencia
La transición del sistema fue lenta. El Congreso de Cúcuta promulgó en 1821 la ley de libertad de vientres, que declaraba libres a los hijos de esclavas nacidos desde esa fecha, pero los mantenía bajo tutela del amo hasta la mayoría de edad —dieciocho o veintiún años, según las lecturas— y no tocaba a los esclavos adultos. Las presiones de los propietarios y los compromisos políticos con sectores realistas impidieron que la independencia avanzara más allá de una manumisión de vientres tímida y costeada por el Estado. La manumisión se ritualizó, se convirtió en escena patriótica de las celebraciones de independencia, y la libertad se asoció retóricamente a la virtud republicana mientras los esclavos adultos seguían en las cuadrillas.
Solo la ley del 21 de mayo de 1851, promulgada bajo el gobierno de José Hilario López y en vigor desde el 1° de enero de 1852, abolió definitivamente la esclavitud en el territorio de la República. Todos los esclavizados serían libres desde esa fecha y gozarían de los mismos derechos que los demás granadinos.
Lo que quedó después es lo que este artículo ha ido dejando ver por partes. Quedó una geografía racial: el Chocó negro, el norte del Cauca negro, la costa pacífica sembrada de comunidades cuyos apellidos y estructuras familiares se remontan a las cuadrillas mineras. Quedó una geografía económica desigual: Antioquia articulada en torno a una minería de trabajadores libres que se transformaría en base de acumulación regional; Chocó y Popayán empobrecidos por el colapso del sistema esclavista sin que otra economía viniera a reemplazarlo. Quedó una geografía cultural: las prácticas religiosas, musicales, funerarias y familiares del Pacífico colombiano conservan de manera reconocible las trazas de las etnias africanas que llegaron por Cartagena y bajaron por el Cauca hasta los ríos del oro.
Y quedó una constatación incómoda para las narrativas del progreso colonial. La esclavitud minera fue el sector económico más costoso del Nuevo Reino, el que movilizó los mayores capitales y las mayores expectativas, y sin embargo no dejó desarrollo tras de sí. La empresa era estructuralmente frágil: dependía de yacimientos que se agotaban, de un mercado de esclavos externo cuyas fluctuaciones no controlaba, de un régimen fiscal que le extraía sin compensarla, y de una organización territorial que impedía la formación de ciudades y de mercados locales. Cuando el sistema colapsó con la abolición y las guerras, las regiones donde había sido más total —Chocó, Barbacoas, Popayán— quedaron sin base económica alternativa. La misma dominancia que había hecho del esclavismo minero el corazón de la economía colonial neogranadina lo convirtió, al desaparecer, en la causa del estancamiento posterior. Fue un motor: pero un motor que consumió más de lo que acumuló, y que al detenerse dejó atrás no un legado industrial ni un tejido productivo, sino cuadrillas sueltas, reales abandonados y una población entera libre por decreto y sin tierra, a orillas de ríos que aún guardaban oro pero ya no tenían quién los organizara.
En el archivo
1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Cartagena de Indias: principal puerto de entrada de esclavos africanos destinados a las minas neogranadinas, con al menos 110.000 esclavos registrados entre 1580 y 1640
- 02Chocó: territorio donde el sistema alcanzó su mayor concentración demográfica, con el 75% de población negra hacia 1782 y cerca de 12.000 esclavos dedicados a la minería en 1788
- 03Antioquia: escenario del primer gran ciclo minero esclavista, con hasta 6.000 esclavos en sus yacimientos hacia 1598 y posterior declive hacia 1660
- 04Popayán: nodo de distribución interna de esclavos y sede de los propietarios ausentes que controlaban las minas del Chocó desde el interior
- 05Cimarronaje: respuesta de resistencia de los esclavizados mineros que huían de las cuadrillas, debilitando el sistema y contribuyendo a su colapso final
- 06Encomienda: institución de trabajo indígena que la esclavitud minera africana fue sustituyendo progresivamente desde finales del siglo XVI
- 07Benkos Biohó: líder cimarrón surgido del contexto de la esclavitud en la región de Cartagena, símbolo de la resistencia al sistema esclavista
- 08Extractivismo: lógica económica que estructuró la esclavitud minera, orientada exclusivamente a la extracción aurífera sin generar desarrollo económico autosostenido en las regiones explotadas
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Ideas
Documentos y fragmentos citados
27 documentos · 65 fragmentos
01Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 234, 237, 241, 292, 2935 citas
[1]una alternativa de empleo y de perma nencia en explotaciones agr í colas. Dentro del sistema defensivo del Imperio y la ruta de la Carre ra de Indias, Cartagena goz ó de una situaci ó n estrat é gica que favo rec í a no s ó lo la introducci ó n l í cita de esclavos y mercanc í as, sino que invitaba a su comercio il í…
p. 241
[39]1723. 16 A.G.I. Santa Fe, 24, Do c. 22. Autos de la visita de minas realizada por. Gon zalo Murillo, 1640. 308 LA ESCLAVITUD Y LA SOCIEDAD ESCLAVISTA Pare c e seguro que desde la ú ltima d é c ada del siglo xvi el es c lavo negro sustituy ó al ind í gena en el trabajo de las minas, siendo enton c es destinad * la po c…
p. 293
[40]la í ndole de h e c onom í a c olonial, la es c lavitud negra se impon í a c omo ú ni c a solu c i ó n y la Corona, para proveer a las c olonias ameri c anas de la mano de obra reque rida, super ó las di f i c ultades pol í ti c as, asi c omo las reservas morales plan teadas por algunos te ó logos. En esta f orma, la…
p. 292
[42]de un se ñ or de cuadrilla, d é un encomendero o de un funcionario ausentista, y estaban'encar gados de supervigilar el trabajo de ind í genas y esclavos. MANUAL DE HISTORIA I 249. i/. Ei í muchos casos la actividad de los se ñ ores de cuadrilla no sol í a reducirse a la miner í a. En el siglo xvi se trataba de…
p. 237
[48]contactos permanentes con contra bandistas franceses, ingleses y holandeses. Desde otro punto de vista, el Chor ó caracteriza'muy bien, los esfuerzos de la administraci ó n espa ñ ola por integrar fiscalmente estas regiones fronterizas. Desde 1713 el oidor Aramburu hab í a sido comisionado para asentar un poblamiento…
p. 234
02Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 321, 328, 3643 citas
[2]mismo un lote de 31 esclavos, a razón de 260 pesos la pieza126, lo cual indica que el precio debía ser más bien de 3 0 0 pesos. Más al interior, en Mariquita, un comerciante de esclavos, Fran cisco García de la Jara, vendió en 1590 una partida de 28 esclavos a Juan Martín, vecino de Vitoria. Más tarde se alegó que los…
p. 328
[5]propósito. Los «asientos» y el contrabando El caso de Zaragoza y Remedios parece haber sido excepcional. Estos ya cimientos se beneficiaron con la política de las grandes licencias otorgadas a partir de 1570 y con los «asientos» inaugurados en 1587 con Pedro de Sevilla y Antonio Méndez Lamego^guienes se comprometían a…
p. 321
[36]en otras partes (véase gráficos 6, 9, 10). En tanto que en Santa Fe, en Cartago y en Popayán la producción logra man tenerse en ocasiones como consecuencia de presiones renovadas sobre el trabajo indígena, la caída en las regiones en donde se empleaban esclavos no se atenúa en ningún momento. La villa de Santa Fe de…
p. 364
03La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · p. 271 cita
[3]puertos americanos ingresaron en esos años alrededor de 600 000 esclavos, de los cuales el mayor número, 196 000, lo hizo por Cartagena. Según el historiador Germán Peralta, en el período de poco más de medio siglo que va de 1580 a 1640, en el que Cartagena tuvo su mayor esplendor y crecimiento, entraron por este…
p. 27
04Black Catholic Worlds: Religious Geographies of Eighteenth-Century Afro-ColombiaBethan Fisk · 2025 · p. 103, 2602 citas
[4]per cent). 78 The internal slave trade in New Granada was an extension of the Middle Passage for arrivants like the man now named Joseph. The last line in this entry states: “The name of the baptised is Joseph Antonio.” 79 He had journeyed across the Atlantic Ocean, perhaps after being held for months on a ship…
p. 260
[15]relatively forgotten place, to a crucial space for capital accumulation and export throughout the course of the 1700s. 119 Marcela Echeverri argues that the construction of the Pacific as marginal reflects Spanish disdain for its alleged inhospitality. She challenges William Sharp’s characterisation of the Pacific as…
p. 103
05Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 1932 citas
[6]cien- to, los Estados Unidos con un 6 por ciento. Una al- tísima proporción, 34 por ciento, correspondió a las colonias antillanas británicas y francesas (la po- blación indígena del Caribe fue exterminada du- rante los primeros años de la Conquista y reem- plazada por población de origen africano) y el resto, el 6…
p. 193
[7]cien- to, los Estados Unidos con un 6 por ciento. Una al- tísima proporción, 34 por ciento, correspondió a las colonias antillanas británicas y francesas (la po- blación indígena del Caribe fue exterminada du- rante los primeros años de la Conquista y reem- plazada por población de origen africano) y el resto, el 6…
p. 193
06Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 59, 66, 79, 86, 1725 citas
[8]consecuencia de la ocupación del trono español por uno de los Borbones, el asiento pasó por unos años a los franceses, nuevos aliados dinásticos. La subsiguiente guerra de sucesión, que duró hasta 1713, no solo arrebató a España sus posesiones europeas, en Italia y los Países Bajos, sino que, por el tratado de…
p. 66
[29]minas propiamente dichas, donde un empresario minero con capital suficiente para tener una cuadrilla de esclavos explotaba un territorio de su propiedad. Una o varias de ellas constituyeron los llamados reales de minas, unidades administrativas creadas por las autoridades espafiolas para ejercer el control de la…
p. 86
[33]productividad per cápita, sino más bien del hallazgo de nuevos yacimientos con una gran riqueza superficial y del aumento constante de la mano de obra. En ambos casos la tendencia al agotamiento producía una curva muy regular en todos los distritos mineros. El hallazgo inicial incitaba a la compra de esclavos, por lo…
p. 59
[49]en los consumos que le valieron el nombre de “Pamplonita la loca”, la ciudad entró en un período de larga decadencia. Poblados como Vitoria o Guamocó podían desaparecer sin dejar rastro o convertirse en sombras. Durante el siglo xvi1 ciudades como Popayán, Medellín y Rionegro hicieron su fortuna con la internación de…
p. 79
[61]hubieran nacido después de 1821. Normalmente los amos habían practicado desde la Colonia el sistema de manumitir esclavos por decisión personal, pero en escala reducida. En la Colonia, por otra parte, los esclavos trabajaban en sus charcas o cascajeros de oro, con cuyos ingresos podían acumular el valor de su…
p. 172
07Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 48, 802 citas
[9]n fue fabuloso: 10 millones de pesos y como Pointis no lo reparti ó a los piratas, é stos volvieron y saquea ron otra vez la ciudad. 84 HISTORIA M Í NIMA DE COLOMBIA En el siglo xvm las relaciones con Inglaterra alternaron periodos de paz y contrabando con periodos de guerra, ataques militares y m á s contrabando.…
p. 80
[46]sonal, aunque pagaban impuestos al comercio o a la producci ó n minera (quinto, que se redujo a menos de 5% en pocos a ñ os) y agr í cola (diezmo para sostener la Iglesia). Con estas reformas, desde 1550 existi ó una autoridad local en todo el territorio y hubo un esfuerzo persistente por someter a los EL…
p. 48
08Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 72, 78, 893 citas
[10]conocimientos especialmente valo- rados por los amos eran los de los carpinteros, las parteras y los curanderos de picaduras de víboras. Las cuadrillas mineras llegaron a estar conformadas hasta por varios cientos de esclavos, aunque lo normal era que el tamaño de una cuadrilla oscilara entre los 50 y los 200…
p. 78
[28]pocas ocasiones alcanzaron a convertirse en ciudades. En Antioquia, por ejemplo, a fines del siglo xvi, el descubrimiento de los ricos sedimentos del río Nechí pro- vocó el rápido desplazamiento de casi todos los mineros que se encontraban en Buriticá. En muy pocos años fun- daron Cáceres, Zaragoza y Guamocó. El…
p. 72
[54]propios 55 Palacios de la Vega, Joseph, op. cit., pág. 75. 90 Bíndice Cnrdif Cnianonv de las naciones africanas. En estos se invocaban fuerzas mágico-sagradas portadoras de poderes que otorgaban determinados beneficios. Para estos trabajadores forzados, el mundo real tenía su paralelo con otro mundo, abstracto,…
p. 89
09Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · p. 75, 782 citas
[11]mayor. En efecto, Mario Diego Romero ha desarrollado una línea de investigación sobre los procesos de poblamiento, apropiación del territorio y configuración de sociedades locales de los grupos negros del Pacífico sur colombiano. Su trayecto investigativo se inició con la presentación de una tesis de pregrado en…
p. 78
[27]y Buriticá habían entrado en completa deca- dencia 26. Sin embargo, lo que muestran los documentos del Archivo Histórico de Antioquia y los del Archivo General de la Nación es que desde la década de 1630 ya se habían asentado en los Osos varios mineros, quienes con sus cuadrillas de negros explotaban tanto el…
p. 75
10Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 86, 88, 983 citas
[12]En los siglos xvi y xvii, la m ayoría de esclavos traídos de África eran varones, co n sid erad o s m ás útiles que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. I l i s r c 'K iA D ií C o l o m b i a. I’ a í s i r a g m l n t a i x v s c k t l d a u d i v i d i d a 1 0 1 las m…
p. 98
[22]e establecim iento de ciudades españolas y hatos ganaderos en el A lto M agdalena desde las prim eras décadas del siglo xvii y la m ás lim itada penetración en los Llanos O rientales d espués de 1660, se extendió bastante el área bajo control español. E l o c c i d e n t e En el lapso transcurrido entre fines del…
p. 86
[30]que, a partir de 1608, m uchos m ineros prefirieron explotar las m ás novedosas y m ejor em p la zadas m inas de G uam ocó. Sin em bargo, ya en 1660 los depósitos de G uam ocó y Z aragoza estaban agotados. Según las estadísticas oficiales de acuñación, en 1630 los distritos antioqueños p roducían la m itad de lo que…
p. 88
11Rites, Rights & Rhythms: A Genealogy of Musical Meaning in Colombia's Black PacificMichael Birenbaum Quintero · 2019 · p. 93, 1032 citas
[13]by appeals to the fear of God by the slaves Antonio and Matheo Mina, who spoke both English and Spanish (perhaps indicating a longer period in Chocó). The surnames of enslaved protagonists— Chalá, Nongo, Mina, Nanga, and Barule— indicated provenances from various Yoruba- and Akan- speaking ethnicities, but the shared…
p. 103
[65]wills, but most purchased their freedom. 67 A few escaped to runaway communi - ties or indigenous villages. 68 After slavery, some free people preferred to remain in paternalistic relationships with their former masters, 69 while others, called mazamorreros, formed free mining gangs, sometimes purchasing slaves them -…
p. 93
12Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · p. 91, 1432 citas
[14]permanente de hierro. Los REALES DE MINAS El real de minas era el poblamiento, muchas veces provisorio, de una cua- drilla en las inmediaciones de la explotación minera. La inestabilidad de estos asientos estaba forzada por la apertura de nuevos cortes y la búsque- da de depósitos de mayores rendimientos. La…
p. 143
[25]escasos y mas con mgen es». Finalmente, según el fiscal Moreno y Escandón,... las carnes, aves, menestras y comestibles, como que no se cμltivan ni crían en el Chocó para su abasto, entran de fuera a excesivos p_r_ecios pues la conducción a hombros de cargueros es muy costosa y los caminos que se transitan de los más…
p. 91
13Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 71, 75, 83, 988 citas
[16]costos monetarios, no tanto las horas de trabajo de que disponía por ser dueño y señor de los esclavos. La dificultad mayor en el Chocó residía en el transporte tan costoso y en márgenes de intermediación muy altos para los comerciantes, por el alto riesgo de los viajes, antes de los cuales, como lo anota Colmenares,…
p. 75
[17]costos monetarios, no tanto las horas de trabajo de que disponía por ser dueño y señor de los esclavos. La dificultad mayor en el Chocó residía en el transporte tan costoso y en márgenes de intermediación muy altos para los comerciantes, por el alto riesgo de los viajes, antes de los cuales, como lo anota Colmenares,…
p. 75
[19]de la dificultad que se presentó en la recluta de arrendatarios indígenas y mestizos, de su ínfima productividad cuando eran sojuzgados y de la fortaleza de la organización indígena que en algunos casos se prolongaría hasta el presente. El esclavismo, de otra parte, dominaba en las actividades mi- neras del Pacífico,…
p. 83
[20]de la dificultad que se presentó en la recluta de arrendatarios indígenas y mestizos, de su ínfima productividad cuando eran sojuzgados y de la fortaleza de la organización indígena que en algunos casos se prolongaría hasta el presente. El esclavismo, de otra parte, dominaba en las actividades mi- neras del Pacífico,…
p. 83
[43]fin defi- nitivo en 1729 cuando esta institución fue abolida por la admi- nistración colonial. Según Vicente Restrepo, la eliminación de la mita precipitó el cierre de las minas de plata de Mariquita y Pam- plona, 96 pero esto debió de ser apenas el remate de una situación caracterizada por un decreciente suministro…
p. 71
[44]fin defi- nitivo en 1729 cuando esta institución fue abolida por la admi- nistración colonial. Según Vicente Restrepo, la eliminación de la mita precipitó el cierre de las minas de plata de Mariquita y Pam- plona, 96 pero esto debió de ser apenas el remate de una situación caracterizada por un decreciente suministro…
p. 71
[62]los patriarcas esclavistas, la aristocracia sin título de 'los Mosquera, Arboleda, Arroyo y sus parientes", opuestos al "partido de la canalla" que "abu- san de la libertad de prensa" colocando amigos en influencias en el gobierno. Las citas son de la correspondencia de Bolívar. (Halperín Donghi, op. cit., p. 64 a…
p. 98
[63]los patriarcas esclavistas, la aristocracia sin título de 'los Mosquera, Arboleda, Arroyo y sus parientes", opuestos al "partido de la canalla" que "abu- san de la libertad de prensa" colocando amigos en influencias en el gobierno. Las citas son de la correspondencia de Bolívar. (Halperín Donghi, op. cit., p. 64 a…
p. 98
14Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 51, 652 citas
[18]fueron flexibles y acomodadas al ambiente de trabajo. El estudio historiográfico de Diego Romero ha contri- buido a trazar momentos de la génesis de la familia mine- ra en el litoral pacífico y del papel jugado por la mujer en la evolución del sistema que más tarde se convertiría en los troncos. De uno de los textos…
p. 65
[52][54] Las mujeres negras en la historia de Colombia cimarrona, y formó palenque con otros grupos de ne- gros esclavos fugitivos 78. Mujer y familia en los palenques Esclavas o libres, las mujeres negras ingresaron activa- mente en los palenques, el fenómeno de resistencia a la esclavitud que duró tantos años como la…
p. 51
15La guerra vino de afuera. El Bloque Pacífico en el sur del Chocó: una herida que aún no cierraCentro Nacional de Memoria Histórica, Laura Bibiana Escobar García, Laura Catalina Tovar Bohórquez, Esteban de Jesús Caviedes Alfonso · 2022 · p. 391 cita
[21]HÉROES DEL CHOCÓ 39 Las condiciones geográficas y climáticas se articulan con dinámicas pro- ductivas que han configurado las formas de poblamiento del Chocó. Desde el periodo colonial, se ha percibido al departamento como una despensa de recursos extractivos como el platino y el oro. Desde esta visión, se han ex-…
p. 39
16Herederos del jaguar y la anacondaNina S. de Friedemann, Jaime Arocha · 2016 · p. 3471 cita
[23]contaba con 600 esclavos importa - dos y en 1782 los negros ya representaban casi el 75 % de la población en el Chocó, de un total aproximado de 35. 000, mientras los blancos constituían apenas el 2 %, y el resto los indígenas. Los blancos eran dueños o supervisores de las minas, oficiales de la Corona, curas o…
p. 347
17Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 95, 100, 112, 121, 1925 citas
[24]el fin del siglo xviii. Según un censo de minas y esclavos hecho en el año de 1759, había en el Chocó 63 minas y otros tantos propietarios que poseían 4.216 esclavos. En el año de 1788 había 18.496 esclavos en el Chocó, Antioquia y Popayán, de acuerdo con la relación de mando del arzobispo virrey, Caballero y Góngora,…
p. 100
[34]Comunidad en 1776, la Miel, una de las mejores poseídas por la Compañía en la región, fue apreciada en 2.000, la casa en 150 y 48 esclavos en la suma de 6.222 pesos oro”. Ibid., p. 21. 101 Ibid., p. 48. 102 Ibid., p. 44. 103 Ibid., p. 52. 104 Ibid., p. 56. 105 Aquiles Escalante, op. cit., p. 112. 106 Jaime Jaramillo…
p. 121
[37]además un mercado que puede desaparecer repentinamente con el agotamiento de las minas y con el que nadie puede contar como una base definitiva para su estabilidad económica. Todo progreso realizado sobre esa base es eminentemente precario, como muestra la experiencia tantas veces repetida del colapso económico…
p. 192
[41]conquistados. En desarrollo de esa política fueron introducidos en América los primeros esclavos africanos. El cambio en la concepción y valoración del indígena tuvo sus raíces materiales muy concretas. Con la dominación colonialista en las Antillas y la intensísima tasa de explotación, la población autóctona estaba…
p. 95
[56]desde finales del siglo xviii para hacer antieconómica la institución de la esclavitud, y que presionaron su abolición, se sumaron los intereses de las potencias colonialistas, especialmente Inglaterra. Con la prolongación de la caza de esclavos durante siglos, los esclavistas tuvieron que adentrarse cada vez más en…
p. 112
18Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 123, 148, 1633 citas
[26]de Zaragoza para fines del siglo entre 3.000 y 4.000 esclavos. Francisco Beltrán de Caycedo poseía en las minas de Remedios 500 negros esclavos (14). De otra parte, en las minas de Las Lajas y Santa Ana -las que generalmente se supone fueron trabajadas exclusivamente por los mitayos de Santa Fe y Tunja (15) se…
p. 148
[32]Estos desplaza- La economía y la sociedad coloniales, 1550-1800 131 mientos estaban regidos por las posibilidades de rentabilidad de los esclavos y, en todo caso, permitían su reproducción en condiciones más favorables que en las minas. Ya se ha aludido en el curso de este trabajo a factores estructurales de la…
p. 123
[51]revueltas en las minas, sufrir robos de bienes de consumo y raptos, especialmente del elemento femenino de color. Al parecer, los amplios movimientos de esclavos, particularmente los del siglo XVIII, tenían como objetivo provocar una insurrección general de la población de color con la posible participación de algunos…
p. 163
19Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 50, 56, 65, 924 citas
[31]Kfiídficnerst Posiblemente la producción de oro fue entre la mitad y un tercio mayor de la acuñada (Sharp, 1976) ya que así se eva- día el impuesto del quinto — 20 % del producto— y se financiaba el contrabando, que por esa misma razón sería reducido progresivamente hasta alcanzar un 3 % del valor de la producción…
p. 56
[35]determinado entonces por un mar- cado descenso de la población tributaria que creó una situación de abundancia de tierras y escasez extrema de mano de obra. La producción de oro colapsó, lo que llevó a que en 1700 casi desapareciera por completo, de un nivel de 2 millones de pesos plata a principios del siglo. Sola-…
p. 50
[38]Producción de oro Durante el siglo xviii el oro fue el principal producto de exportación de la Nueva Granada y durante el siglo xix esta situación no varió mucho. Fue sólo a finales de ese siglo, ante la aparición de nuevos productos de exportación como el tabaco, la quina y el café, que el oro fue relegado a un…
p. 92
[47]0,72 1,21 2,74 2,5 Impuesto/pib 2,9 % 4,7 % 10,4 % 8,4 % Fuentes: para los promedios de los quinquenios entre 1761 y 1800 en Meisel (2004); para 1810, Jaramillo, (1987) —cuenta fiscal que está posiblemente incompleta—. Los ingresos de la Corona en la última década de su dominación alcanzaron en promedio la suma de 2,…
p. 65
20Historia de Colombia. La Gran Colombia I. Tomo 9Salvat Editores (Dirección: Juan Salvat, Roberto García Rojas; Director científico: Gonzalo Hernández de Alba) · 1988 · p. 701 cita
[45]no se establecié una economia nacional de tipo in- dustrial y porque el Estado carecié durante todo el siglo pasado de un registro de las propiedades pri- vadas. Al lado de esta innovacién en materia fiscal con- tinuaron las tradicionales contribuciones indirectas coloniales, las cuales gravaban los sectores eco-…
p. 70
21Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. PacíficoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 441 cita
[50]mientras mujeres negras adornadas con corpiños y brazaletes de oro se paseaban desnudas para servir a sus amos. Cuenta la historia que Pedro Quiñones, Marqués de Miraflores y alférez real de Barbacoas, preparaba plátanos cubiertos de polvo de oro y para evitar que los esclavos recuperaran el preciado metal de sus…
p. 44
22Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 3931 cita
[53]constancia vencí los muchos horrores y dificultades que se encontraron así por parte de los negros del palenque de San Basilio, como por la suma espresura de árboles y brozas que con dificultad se descubría la claridad del sol; a que se agregaban las muchas barrancas, despeñaderos y anegadizos; y aprovechándome del…
p. 393
23La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · p. 451 cita
[55]más in- tensamente, la sangre negra debía constituir por lo menos un tercio del linaje antioqueño en evolución. Así, el censo de 1778 de la villa de Medellín 55 alistó 55% como mulatos o negros esclavos, de los 14.704 habitantes. Para Santa Fe de Antioquia, el censo de 180556 registra 4.242 en un total de 5.945, como…
p. 45
24Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 3481 cita
[57]de maíz que conformaban la base de su dieta, estos trabajadores comprendían alrededor de cuatro quintas partes de los 15 mil mineros del oro que hubo en' Antioquia en los años de máximo empleo en el siglo XIX. Los' mazamorreros desarrollaron técnicas mineras y una cultura altamente móvil con el fin de aprovechar los…
p. 348
25Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 521 cita
[58]origins or around common experiences focused on the devastating reality of displace- ment and dislocation. Independence from Spain did not result in an immediate and significant change for slaves or free blacks. Although Peninsulares (people from Spain) and patriots offered freedom to the slaves who fought among their…
p. 52
26Myths of Harmony: Race and Republicanism during the Age of Revolution, Colombia, 1795–1831Marixa Lasso · 2007 · p. 701 cita
[59]manumitted many slaves but because they associated man' umission with Colombian nationalism, linking slavery to Spanish tyrlinny, and freedom to republican virtue. Prominent citizens were asked to demonstrate their patriotism bv contributing to the juntas' funds. Contributors' names and donations were duly mentioned…
p. 70
27Historia de Colombia. La Gran Colombia II. Tomo 10Juan Salvat, Roberto García Rojas (directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico) · p. 81, 842 citas
[60]no conceder la libertad es una bar- barie; darla de repente es una precipitacion. La li- bertad social tiene ciertos grados y necesita cierta disposicién en los que la reciben para que no sea peligrosa. No se pasa repentinamente de un estado al opuesto sin exponerse a grandes inconvenientes. Por otra parte, los…
p. 81
[64]resurgieron a to- dos los niveles: provincial, seccional y cantonal. Africa en un mapa del atlas de Blaeuw. El continente africano fue la cantera constante de la que, durante siglos, se sacaron miles y miles de negros para ser condenados a la esclavitud. La captura por parte de los blancos se vio a menudo favorecida…
p. 84