Juan del Valle
Conquista
La biografía
En una gobernación donde Sebastián de Belalcázar había arrasado, según el testimonio de Pascual de Andagoya, pueblos de quinientas a ochocientas casas en el corredor entre Cali y Popayán, Juan del Valle asumió como primer obispo de una diócesis erigida por Paulo III en 1546. Ejecutó formalmente su erección en Aranda de Duero en septiembre de 1547 y llegó a Popayán en 1548. Su episcopado coincidió con una fase especialmente violenta de la implantación colonial en el suroccidente neogranadino. Defendió a los indígenas frente a encomenderos y autoridades, convocó el sínodo de 1555 y promovió en 1558 una reunión doctrinal que parte de la historiografía considera segundo sínodo. Mantuvo una alianza política con el oidor Juan Montaño, salió de su diócesis en 1559 y, después de presentar sus asuntos ante el Consejo de Indias en 1561, emprendió sin licencia el camino hacia Roma y el Concilio de Trento. Murió en Francia a fines de ese año. Su figura quedó durante siglos en un plano secundario y fue reconstruida documentalmente por Juan Friede en 1961.
Línea de vida
- 1546
Erección de la diócesis y designación episcopal
Leer contexto
Paulo III erigió la diócesis de Popayán y designó a Juan del Valle como su primer obispo; la erección se ejecutó formalmente en Aranda de Duero en septiembre de 1547.
- 1548
Llegada a Popayán
Leer contexto
Del Valle llegó a su diócesis como obispo y protector de indios e inició una prolongada disputa por visitas, tributos, servicios y restituciones.
- 1555
Primer sínodo de Popayán
Leer contexto
Reunió a comienzos de junio el primer sínodo documentado en el territorio de la actual Colombia; solo se conservan fragmentos de sus constituciones.
- 1558
Catorce dudas sobre conquista y encomienda
Leer contexto
Promovió una reunión doctrinal en Popayán; parte de la historiografía la considera segundo sínodo y otra parte, un ayuntamiento o junta de letrados.
- 1559
Salida de la diócesis
Leer contexto
Partió con documentos para exponer ante las autoridades los conflictos de Popayán y la situación de los indígenas.
- 1561
Consejo de Indias, viaje sin licencia y muerte
Leer contexto
Presentó sus asuntos en España y tomó la ruta de Francia hacia Roma y Trento; Friede y estudios posteriores sitúan allí su muerte a fines del año.
Un obispo para el flanco más violento
La diócesis que Juan del Valle recibió no era una sede cualquiera. Erigida el 1 de septiembre de 1546 sobre el territorio de la gobernación de Popayán y vinculada inicialmente a la provincia eclesiástica de Lima, comprendía una extensa franja desde el valle del Cauca hacia el sur andino. En ella sobrevivían numerosas sociedades indígenas sometidas a guerra, encomienda, tributo, desplazamientos y trabajo forzado. La descripción que Andagoya dejó de aquel corredor —cimientos donde antes habría habido pueblos de centenares de casas— es un testimonio contemporáneo sobre la destrucción, no un censo que permita medir por sí solo toda la caída demográfica. Del Valle encontró una Iglesia apenas organizada y una sociedad de conquistadores y encomenderos renuente a que la autoridad episcopal limitara su control sobre el trabajo indígena.
El nombramiento coincidió con una reorganización institucional. Una real provisión de 1549 creó la Audiencia de Santafé e incluyó a Popayán en su distrito; el tribunal comenzó a funcionar en 1550. Eso no significa que el occidente hubiera estado antes bajo una Audiencia de Quito, creada solo en 1563: las jurisdicciones civiles y eclesiásticas siguieron trayectorias distintas y produjeron después varios solapamientos. Del Valle asumió, por tanto, en un territorio conectado con Santafé por una autoridad todavía reciente y donde la Iglesia era, en la práctica, un edificio por levantar. Durante buena parte del siglo XVI la evangelización en el distrito de Popayán fue débil y demorada, entre otras razones por la escasez y movilidad de los clérigos.
Su condición de primer obispo y protector de indios son las dos coordenadas que mejor definen su acción y ayudan a explicar su choque con los poderes locales. Juan Friede las reunió en el título de su estudio documental de 1961, Vida y luchas de don Juan del Valle, primer obispo de Popayán y protector de indios. La obra sigue siendo una referencia central porque trabajó archivos de España, Colombia, Roma y París, pero sus interpretaciones —como las de cualquier estudio— deben contrastarse con investigaciones posteriores y con los documentos que cita.
Formación en la sombra: lo que sabemos y lo que se calla
Los años previos a su llegada a América pueden situarse en el clima intelectual y político de la primera mitad del siglo XVI: la Universidad de Salamanca, las controversias sobre la legitimidad de la conquista y las Leyes Nuevas de 1542. Estas normas buscaron limitar la esclavización indígena, los servicios personales y la perpetuidad de las encomiendas, pero varias de sus disposiciones más conflictivas fueron revocadas o atenuadas desde 1545 ante la resistencia colonial. Ese contexto ayuda a entender los problemas que Del Valle enfrentó; no prueba, por sí solo, que hubiera participado personalmente en todos los debates de su tiempo.
Su formación salmantina y su actuación episcopal permiten ubicarlo dentro de la corriente indigenista o lascasiana del siglo XVI. Estudió jurisprudencia y cánones en Salamanca, fue bachiller en derecho civil y ocupó una cátedra de Artes. En Popayán denunció los abusos de la encomienda, exigió tasaciones y restituciones y sostuvo que la evangelización no podía separarse de la protección de los indígenas. La relación doctrinal con Bartolomé de las Casas está bien establecida; un discipulado personal anterior a América no lo está. Es posible que se vieran en España en 1561 y que Las Casas recibiera las catorce dudas, pero esos contactos tardíos no deben proyectarse como una relación formativa demostrada.
El archivo conserva más información sobre su origen y formación de la que durante mucho tiempo se supuso. La fecha exacta de nacimiento sigue desconocida y la atribución de Monzoncillo como lugar de origen procede de un documento anónimo que Friede no pudo confirmar con una partida de bautismo. El historiador consideró casi segura su identidad con Juan Sánchez García, llamado «maestro Valle», hijo de Andrés de Sancho García y Catalina. Los registros de Salamanca documentan cursos de jurisprudencia y cánones entre 1529 y 1532, el bachillerato en derecho civil del 1 de septiembre de 1536 y una cátedra de Artes entre 1541 y 1547. En cambio, Friede no halló prueba de los estudios en París que una relación póstuma le atribuía; la bula de nombramiento solo permite afirmar que en 1546 ya era presbítero de Segovia.
El marco: patronato regio y evangelización como razón de Estado
Para entender qué podía y qué no podía hacer un obispo en el Nuevo Reino a mediados del siglo XVI hay que detenerse en el marco jurídico. El patronato real, otorgado por el papado a la Corona castellana, comprendía tres derechos fundamentales: la autorización exclusiva para construir templos mayores, el patronato en su sentido castellano tradicional y el derecho de presentación de personas idóneas para iglesias catedrales, monasterios, dignidades, colegiatas y beneficios eclesiásticos. Estas prerrogativas se extendían en la práctica a virreyes, presidentes de audiencias y gobernadores, que actuaban como vicepatronos y marcaban las pautas de organización y gobierno de la Iglesia indiana.
La consecuencia era doble. Por un lado, la evangelización formó parte de la política imperial y la Iglesia americana quedó enlazada con la expansión de la monarquía. Por otro, el patronato concedió a la Corona amplias facultades de presentación, organización y financiación, ejercidas en América mediante virreyes, audiencias y gobernadores. Eso produjo dependencias y conflictos de jurisdicción, pero no dio siempre a las autoridades civiles locales una «última palabra» unilateral sobre templos, doctrineros y beneficios: muchas decisiones exigían negociación entre Corona, obispos, cabildos eclesiásticos, órdenes, gobernadores y audiencias. Del Valle podía invocar su jurisdicción episcopal y su título de protector, aunque la ejecución de sus medidas dependiera a menudo de autoridades civiles con intereses contrarios.
La Corona procuró canalizar por el Consejo de Indias y por sus embajadores ante Roma los asuntos de las iglesias americanas. Durante el Concilio de Trento pidió que los obispos de Indias fueran dispensados de asistir, alegando la residencia necesaria en sus diócesis, la distancia y los peligros del viaje; el patronato también hacía políticamente inconveniente una interlocución eclesiástica directa. Esas restricciones no cerraron todo contacto con Roma, pero sí redujeron la autonomía de los prelados. El viaje de Del Valle fue excepcional precisamente porque partió sin licencia del Consejo e intentó tratar sus asuntos con el papa y, después, con el Concilio.
Sobre ese entramado se articuló el sistema sinodal temprano. Juan del Valle reunió en Popayán un sínodo en junio de 1555. Juan de los Barrios celebró el de Santafé el 24 de mayo de 1556. En 1558 Del Valle promovió en Popayán una reunión de letrados en torno a catorce dudas sobre conquista, encomienda, restitución y jurisdicción. Friede, Forero y otros autores la cuentan como segundo sínodo de Popayán; José Manuel Pacheco y Alberto Ariza dudan de esa categoría y recuerdan que Las Casas la llamó «ayuntamiento de letrados». Por eso conviene mantener el acontecimiento y su contenido sin presentar como indiscutida su clasificación canónica.
El sínodo de Popayán y la ofensiva contra la encomienda
El sínodo reunido en los primeros días de junio de 1555 es una pieza central del episcopado de Del Valle. Asistieron los sacerdotes seculares y religiosos de la diócesis, y sus constituciones combinaron organización interna de la Iglesia —beneficios, culto, templos, diezmos y matrimonios— con reglas relativas a la protección y doctrina de los indígenas. Solo se conservan fragmentos copiados entonces por el procurador de Popayán para acusar al prelado, de modo que no conocemos un texto íntegro. Convocarlo dio forma normativa a una Iglesia local todavía precaria y convirtió problemas de tributo, servicio y restitución en un conflicto abierto con encomenderos y autoridades.
La agenda indigenista del sínodo operó dentro de un marco legal debilitado. Las Leyes Nuevas de 1542 habían intentado restringir la esclavización, los servicios personales y la transmisión hereditaria de encomiendas, pero la disposición sucesoria más resistida fue revocada en 1545 y otras medidas tuvieron aplicación desigual. En Popayán, Del Valle denunció que las tasaciones no se cumplían, que continuaban las cargas y que las autoridades obstaculizaban sus visitas. No se trataba, entonces, de una ley simplemente «suspendida» en bloque, sino de un conjunto normativo reformado, resistido y aplicado de manera fragmentaria.
En ese contexto Del Valle sostuvo una activa campaña contra abusos de encomenderos y funcionarios en la gobernación de Popayán. El oidor Juan Montaño fue enviado en 1553 para atender la rebelión de Álvaro de Oyón, aunque cuando llegó a la región los vecinos de Popayán ya habían derrotado a los sublevados. Montaño continuó hasta Cali y Popayán, trató de mediar entre el obispo y los vecinos y desde entonces respaldó varias de sus gestiones sobre visitas, tasaciones y maltrato indígena. La alianza fue real y contemporáneamente descrita como «amistad» y «parcialidad», pero formó parte de una red política más amplia contra el oidor Francisco Briceño; no fue solo una adhesión desinteresada a un programa indigenista.
La alianza con Del Valle expuso a Montaño a acusaciones de parcialidad, pero no explica por sí sola su caída. La residencia examinó también nombramientos y encomiendas para parientes, negocios, cohechos, malos tratos y decisiones judiciales. En 1561 el Consejo de Indias lo condenó por las muertes de Pedro de Salcedo y Luis Cruzado, y fue degollado públicamente en Madrid el 29 de julio. Presentarlo como víctima castigada por una clase encomendera debido únicamente a su apoyo al obispo borra la multiplicidad de cargos, la disputa entre facciones de la Audiencia y los abusos que el proceso atribuyó al propio oidor.
El territorio como estructura: por qué era casi imposible ganar
Conviene detenerse en la geografía política del suroccidente neogranadino, porque explica mejor que ninguna otra cosa los límites de lo que Del Valle podía lograr. La gobernación de Popayán —con Cali, Buga, Cartago, Anserma y la propia Popayán como núcleos urbanos, además de Timaná, fundada por Añasco y Ampudia hacia diciembre de 1538 por orden de Belalcázar, y Santa Ana de los Caballeros (luego Anserma), fundada por Jorge Robledo a mediados de 1539— era un archipiélago de ciudades aisladas entre sí. El aislamiento físico se traducía en aislamiento económico y en una tendencia poderosa hacia la autonomía política de cada ciudad, con jurisdicciones bien delimitadas donde el reparto de recursos quedaba confinado. Solo las empresas mineras vinieron a romper, mucho después, esa rígida estructura jurisdiccional.
En cada una de esas ciudades, los encomenderos y cabildos ejercían un poder considerable sobre tierras, tributos, trabajo y cargos. Popayán, como capital de la gobernación, acercó a sus élites a las autoridades metropolitanas; Cali, Buga, Cartago y Anserma tenían redes y conflictos propios. Un obispo con sede en Popayán dependía para muchas decisiones de una Audiencia instalada en Santafé y de oficiales civiles cuyas lealtades estaban divididas. La resistencia a sus medidas no provenía de un bloque homogéneo: encomenderos, cabildos, gobernadores, oidores y clérigos podían aliarse o enfrentarse según el asunto y el momento.
A eso se sumaba la volatilidad del gobierno civil. Belalcázar mismo fue suspendido por Briceño y enviado a España para justificarse ante el Consejo de Indias; murió en Cartagena a bordo del navío que debía llevarlo. García de Bustos, enviado desde España como reemplazo, falleció en la travesía. El puesto de gobernador quedó entonces en manos de Pedro Hernández de Busto. Esa cadena de sucesiones y muertes evidencia hasta qué punto el poder civil en la gobernación de Popayán era inestable a mediados del siglo XVI. Del Valle intentó gobernar una diócesis en un territorio donde el propio conquistador fundador acababa muriendo bajo sospecha y sus reemplazos morían en el mar.
La contradicción de fondo excedía el ámbito local. La Corona buscaba conservar población tributaria, afirmar su jurisdicción y moderar abusos que amenazaban el orden colonial; los encomenderos defendían trabajo, tributo y privilegios. Esa tensión produjo conflictos reiterados en la Nueva Granada y el Perú. Del Valle invocó la legislación regia en su versión más protectora, pero a veces excedió, según sus adversarios y la Audiencia, las competencias civiles que le correspondían como obispo y protector. La monarquía respaldó algunas de sus denuncias y limitó otras: no actuó como un árbitro estable de un solo bando.
La evangelización que no llegaba
El segundo frente que Del Valle tuvo que atender fue el de la evangelización propiamente dicha, y ahí las condiciones eran igualmente adversas. Los esfuerzos evangelizadores en el distrito de Popayán durante el siglo XVI fueron débiles y demorados. Los clérigos que llegaban a las zonas con comunidades indígenas pobres tendían a marcharse pronto, buscando regiones más prósperas: el Perú, las altiplanicies orientales, las minas. La costa atlántica sufrió un patrón semejante. Solo hacia mediados del siglo XVI empezaron a establecerse religiosos con cierta permanencia en los distritos de Santa Fe y Tunja, y aun ahí el proceso fue lento.
Las órdenes religiosas —dominicos y franciscanos sobre todo, con los dominicos llegando en 1528 al mando de fray Tomás de Ortiz como protector de indios— fueron las grandes protagonistas de la evangelización neogranadina. Pero su presencia en el suroccidente fue tardía y desigual. Del Valle, como obispo, se encontró con la tarea de construir una Iglesia territorial en un espacio donde la infraestructura misional era mínima y donde los pocos clérigos disponibles preferían otras destinaciones.
La evangelización también imponía nuevas cargas y transformaba la vida cotidiana de las comunidades indígenas. Los fragmentos del sínodo de 1555 muestran que Del Valle quiso regular simultáneamente la disciplina clerical, los sacramentos, los diezmos, el funcionamiento de templos y la obligación de doctrina, junto con restituciones y límites al servicio indígena. La evidencia permite hablar de una cristianización incompleta y conflictiva, pero no sostener para todo el distrito que la falta de una religión dominante o una supuesta permisividad general de los curas facilitara una conversión superficial. El sínodo fue, ante todo, un intento normativo en un territorio heterogéneo y pobremente atendido.
Ese doble frente —contra los encomenderos y por la construcción de una Iglesia territorial— explica por qué su episcopado fue tan agotador. No se trataba solo de denunciar abusos, sino de construir el aparato mismo desde el cual la denuncia pudiera ser sostenida.
El viaje a Europa y el Concilio de Trento
El acto más decidido y costoso de Del Valle fue su salida hacia Europa. Partió de Popayán en 1559 y llevó documentos para exponer el estado de los indígenas y los conflictos de su diócesis. En 1561 llegó a España y presentó sus asuntos ante el Consejo de Indias; después, sin licencia y contra las órdenes de la Corona, siguió hacia Francia con la intención de tratar negocios con el papa en Roma y llevar dudas al Concilio de Trento, cuyo tercer período comenzaría en enero de 1562. La documentación permite establecer esa intención, pero no que llevara un único «memorial de agravios» ni que hubiera alcanzado a participar en las sesiones conciliares.
La política del patronato canalizaba los problemas americanos por el Consejo de Indias y limitaba la asistencia autónoma de sus obispos a Trento. Esos canales no eran inexistentes: Del Valle había escrito repetidamente al rey, enviado representantes y recurrido a la Audiencia. Su decisión de viajar muestra que los consideraba insuficientes, no que el desplazamiento personal fuera la única alternativa jurídica disponible. El carácter clandestino del trayecto desde España hacia Francia confirma hasta qué punto su intento de acudir a Roma desbordó la vía autorizada por la monarquía.
Del Valle murió en el reino de Francia a fines de 1561, cuando se dirigía hacia Roma, sin llegar a Trento. Esa fecha procede de la reconstrucción archivística de Friede y es seguida por estudios posteriores de Marquínez y Tánacs; algunos repertorios episcopales secundarios repiten 1563, por lo que conviene conservar explícita la discrepancia. El obispo sí alcanzó a presentarse ante el Consejo de Indias antes de partir; lo que quedó frustrado fue su intento de tratar directamente con el papa y con el Concilio. Las muertes de Belalcázar y García de Bustos ilustran los riesgos de los viajes, pero no forman una simetría causal demostrable con la suya.
El viaje resume el alcance y los límites de su estrategia. Después de años de cartas, visitas, censuras, sínodos y litigios, Del Valle dejó la diócesis para intentar una gestión directa. En España, el Consejo siguió sus movimientos y pidió información sobre los fondos y documentos que llevaba. Luego tomó sin autorización la ruta de Francia hacia Roma. Su muerte impidió que compareciera ante el papa o el Concilio, pero no borró toda huella institucional: quedaron cartas, procesos, cédulas, fragmentos sinodales y testimonios que permiten reconstruir tanto sus denuncias como las acusaciones contra él.
La red: aliados, adversarios, contemporáneos
La trama humana en la que Del Valle se movió no se divide limpiamente entre un bloque encomendero y un pequeño grupo reformista. Chocó con cabildos y encomenderos de Popayán, Cali, Cartago, Arma y Anserma, y tuvo una enemistad sostenida con el oidor Francisco Briceño. Encontró apoyo en su provisor Francisco González Grandino, en colaboradores eclesiásticos y durante un tiempo en Juan Montaño. Pero este último encabezaba también una red de parientes, oficiales y beneficiarios, fue acusado de abusos y mantuvo otros conflictos con Juan de los Barrios. Las alianzas civiles y eclesiásticas eran cambiantes; la defensa de indígenas convivía con disputas de jurisdicción, honor y patronazgo.
Entre sus contemporáneos estuvieron conquistadores, gobernadores, cronistas, juristas y religiosos que intervinieron en la primera organización colonial del suroccidente. Belalcázar y Briceño aparecen directamente en los conflictos de gobierno; Andagoya y Cieza dejaron descripciones de la región; Las Casas fue un referente intelectual y político para el lenguaje de restitución y defensa indígena. Esa afinidad doctrinal permite hablar de una corriente lascasiana, pero expresiones como «utopía humanista» o una equivalencia con los hospitales-pueblo de Vasco de Quiroga son comparaciones historiográficas, no hechos biográficos demostrados sobre Del Valle.
En el plano institucional, Carlos V reinaba cuando se promulgaron las Leyes Nuevas, se erigió la diócesis y Del Valle celebró el sínodo de 1555. Felipe II comenzó a reinar en 1556; bajo su gobierno se produjo la reunión doctrinal de 1558 y el viaje final. Paulo III abrió el Concilio de Trento, mientras Pío IV convocó su tercer período. Juan de los Barrios, arzobispo de Santafé, celebró el sínodo de 1556 y mantuvo sus propios conflictos con Montaño; Luis Zapata de Cárdenas actuó después, en una fase distinta de organización eclesiástica. Separar esas cronologías evita convertir procesos de varias décadas en un único escenario contemporáneo de Del Valle.
La huella: silencio, marginalidad, retorno
La diócesis de Popayán tuvo después una historia territorial mucho más larga que el episcopado de Del Valle. En los siglos posteriores llegó a administrar regiones extensas y diversas, y su relación con zonas de frontera, poblaciones indígenas y comunidades afrodescendientes cambió con las sucesivas divisiones políticas y eclesiásticas. Los conflictos del siglo XVIII sobre la atención espiritual de personas esclavizadas pertenecen a esa historia posterior: ilustran la persistencia de disputas entre autoridad episcopal y élites locales, pero no pueden atribuirse como resultado directo de las decisiones del primer obispo.
El peso posterior de la diócesis contrasta con la visibilidad limitada de su primer obispo en las narraciones nacionales centradas en conquistadores y fundadores. Del Valle sí apareció en historias eclesiásticas y repertorios anteriores, aunque a menudo con datos contradictorios. La investigación de Juan Friede, publicada en 1961 con motivo del cuarto centenario de su muerte, cambió la escala del conocimiento disponible al reunir documentación de varios archivos. Desde entonces, los estudios sobre sínodos, patronato, redes de poder y circulación episcopal han discutido, confirmado o matizado partes de esa reconstrucción.
Sus derrotas fueron reales, pero no obedecieron a una estructura «diseñada» de antemano para producirlas. Encomenderos y cabildos resistieron sus censuras; la Audiencia limitó varias de sus actuaciones; su aliado Montaño fue procesado por una acumulación de cargos; la Corona apoyó algunas medidas protectoras y desautorizó otras; y la muerte interrumpió el viaje a Roma. El patronato, las distancias y los conflictos jurisdiccionales redujeron su margen de acción, mientras sus propias decisiones —incluida la ampliación de competencias eclesiásticas y el viaje sin licencia— también incidieron en el desenlace.
Reducir a Del Valle a una derrota noble también sería insuficiente. El sínodo de Popayán de 1555 fue el primero documentado en el territorio de la actual Colombia; el de Santafé de 1556 continuó la temprana actividad sinodal, y la reunión de Popayán de 1558 llevó a un extremo doctrinal las preguntas sobre conquista, encomienda y restitución, aunque su categoría de sínodo siga discutida. Sus cartas y actuaciones articularon un lenguaje indigenista cercano al de Las Casas. El viaje hacia Roma y Trento fue excepcional entre los obispos americanos y dejó una huella documental precisamente porque desafió las restricciones del patronato. Del Valle contribuyó a organizar una diócesis duradera, pero esa construcción fue colectiva y no puede atribuirse a él solo.
Juan del Valle ocupa un lugar relevante en la historia temprana de la Iglesia y del gobierno colonial del suroccidente porque intentó usar simultáneamente la jurisdicción episcopal, el título de protector, las normas regias y las censuras eclesiásticas para contener abusos contra los indígenas. La Corona no había simplemente proclamado y suspendido un programa coherente: reformó, revocó, toleró y volvió a ordenar medidas distintas según cambiaban los conflictos. Del Valle tampoco fue un héroe aislado ni un ejecutor sin contradicciones; actuó dentro de redes de aliados y adversarios y amplió en ocasiones el alcance de su jurisdicción. Su muerte en Francia no demuestra que pagara con la vida una derrota política, pero sí cerró un intento extraordinario de llevar a Roma y a Trento problemas que no había logrado resolver en Popayán, Santafé ni el Consejo de Indias.
Conexiones del archivo
Red histórica
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
25 documentos · 38 fragmentos01La gente de GuambíaRonald A. Schwarz · 2018 · Páginas 54, 71, 733 citas
[1]de las sociedades anteriores a la Conquista. Mientras que tales escritos se utilizan para apoyar las afirmaciones del avanzado estado de desarrollo de los muiscas y taironas (Kroeber 1946: 887-909; Reichel-Dolmatoff 1965: 143-68), el uso académico de documentos similares para la región de Popayán parece insuficiente.…
p. 54
[2]h a s t a 1 9 7 1 pueblos en la ruta a Cali, llamada entonces Lili o Lile. Masacres y quema de casas se convirtieron en su política, pueblos enteros fueron arrasados o destruidos completamente. Pascual de Andagoya, que sirvió brevemente como adelantado de la provincia de Popayán, describió lo que encontró en su…
p. 71
[33]en mucho y creyeron ser gran cosa, y dende á otros cuatro ó cinco días hobo otros 300 que se les hizo la misma fiesta (Andagoya 1829: 440-442). EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:26:42 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 74 L a g e n t…
p. 73
02Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · Página 1001 cita
[3]poblaciones al comenzar el descenso al Magdalena 14. Este río fue recorrido inicialmente por el lado oriental, por unas ochenta leguas; luego lo atravesaron y siguieron por la ribera izquierda hasta llegar a la desembocadura del Sabandija. Antes de la región de Neiva anduvieron entre poblaciones indígenas que luchaban…
p. 100
03Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · Página 291 cita
[4]por Pedro de Heredia. En 1535 o 1536 desembarcó allí otro soldado- escritor, Pedro Cieza de León (nacido en Extremadura, España, alrededor de 1518 y muerto allí mismo en 1560). En la primera parte de su Crónica del Perú (publicada en España en 1553) Cieza de León dejó los primeros testi- monios sobre la conquista del…
p. 29
04Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 621 cita
[5]punto de comunicación entre esta última ciu- dad y Quito, llamándola Villaviciosa de Pasto, po- blación que fue trasladada hasta el sitio que hoy ocupa en el año de 1541, por orden del goberna- dor de Quito, Pedro de Puelles. Jorge Robledo Jorge Robledo (m. 1546) fue comisionado para colonizar las tierras al norte de…
p. 62
05Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · Páginas 61, 692 citas
[6]uy dilu id a hasta fines del p eriodo colonial. En el occidente, establecieron un dom inio in equívoco en las com arcas de Pasto y en los alrededores de Popayán, Cali y Buga. M ás al norte controlaron algunos p u n to s m ineros en los actuales A ntioquia y C aldas, pero m uy poco en sus alrededores. En el siglo xvi,…
p. 61
[15]d id o s en el siglo xvi fueron débi les y dem o rad o s en la costa atlántica y en el d istrito de P opayán en el occidente, así com o en regiones inestables com o los valles del Alto M agdalena y las zonas m ineras del Cauca. Los clérigos q u e llegaban a la costa atlántica p o r lo general no perm anecían allí m…
p. 69
06Historia de la religión en Colombia, 1510-2021Jose Joaquin Pinto Bernal, Katherinne Giselle Mora Pacheco, Juan David Cascavita Mora, Juan Carlos Jurado Jurado, José Eduardo Rueda Enciso, Fabio Hernán Carballo, Fernanda Muñoz, Darío Arturo Zuleta Gómez, Carlos Arboleda Mora, Rafael Tamayo Franco, Juan Felipe Córdoba-Restrepo, Jeiman David López Amaya, María del Rosario Vázquez Piñeros, Andrés Felipe Manosalva Correa, Gabriel Cabrera Becerra, Gina Marcela Reyes Sánchez · 2022 · Páginas 6, 142 citas
[7]edificar ni erigir iglesias grandes en dichas islas y tierras adquiridas o que en adelante se adquirieren; y concedemos el derecho de Patronato, y de presentar personas idóneas para cualesquiera iglesias catedrales, monasterios, dignidades, colegiatas y otros cualesquiera beneficios eclesiásticos y lugares píos. 14…
p. 6
[32]de los centros educativos americanos y su inmersión en las nuevas corrientes intelectuales de la época. Así mismo, y con el objetivo de fortalecer la figura del rey frente al pontífice, se revisó la política conciliar, la cual se hizo más favorable a las medidas regalistas, y se apostó por limitar la comunicación…
p. 14
07Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 2251 cita
[8]Un fuerte temblor de tierra sacude Santafé y destruye Pamplona (16 enero). 1645 Juan Fernández de Córdoba, presidente del Nuevo Reino; adelan- ta las obras en Honda para facilitar la nave- gación en el curso del Magdalena y organiza el archivo de la Au- diencia, encomenda- do al cronista Juan Flórez de Ocáriz. 1646…
p. 225
08Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · Página 2091 cita
[9]o ser anguicliócesis en 1563. Misiones evangelizadoras Las misioneros que iniciaron la evan. gelización en las tierras colombianas fueron franciscanos llegados con el arribo de sa labor debie- at hamtrr las costumbres onsideraron paganas y de vida Ticenciesa de los indica, comoda codi cio y repacidad de los…
p. 209
09Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo Fabián García Rincón, William Elvis Plata, Diana Paola Hernández Fernández, Alberto José Campillo Pardo, Aliza Moreno-Goldschmidt, Odette Yidi David, Jorge Enrique Salcedo Martínez, Jose Joaquin Pinto Bernal, Katherinne Giselle Mora Pacheco · 2022 · Páginas 1, 6, 123 citas
[10]43 LA EVANGELIZACIÓN DE LAS COMUNIDADES INDÍGENAS DEL NUEVO REINO DE GRANADA DURANTE EL SIGLO XVI Leonardo Fabián García Rincón Introducción Lo que hoy denominamos “evangelización” se ha entendido como el proyecto religioso de expandir el catolicismo en América, una vez esta fue incorporada a la imagen de mundo que…
p. 1
[12]los sínodos de Popayán, Cartagena y Santafé de los años de 1555, 1556 y 1558. EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:22:45 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 49 Lucas Fernández de Piedrahíta. Historia General de las Conquistas del. Nuevo…
p. 6
[17]las imágenes de santos que ponían en sus casas y sus horarios. Adicionalmente, la permanencia del doctrinero significó, para las comunidades indias, más exacciones en productos o servicios. De modo que la evangelización trastocó no solo las 16 nociones de lo sagrado y lo profano de los indígenas —mediante la…
p. 12
10Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo García Rincón · 2022 · Páginas 1, 142 citas
[11]57 LAS ÓRDENES RELIGIOSAS Y LA SOCIEDAD NEOGRANADINA, SIGLOS XVI-XIX William Elvis Plata Introducción Las órdenes religiosas no solo fueron las grandes protagonistas del proceso de cristianización de la Nueva Granada en los siglos a, sino que, además, por lo mismo, adquirieron tal grado de XVI XVIII poder y de…
p. 1
[16]algunas regiones, como las actuales Antioquia y Santander, la influencia de las órdenes religiosas fue mucho más reducida, al punto de no existir sino muy pocos conventos y casas religiosas durante los siglos y. XVI, XVII XVIII Tan estrecho fue el vínculo de las órdenes con los poderes civiles, que su establecimiento…
p. 14
11Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · Páginas 80, 86, 1093 citas
[13]historia de Colombia, tomos I-IV, Bogotá, 1982. CASTELLANOS, JUAN DE: Elegías de varones ilustres de Indias,Bogotá, 1955. Documentos relativos a don Pedro de La Casca y Gonzalo Pizarro, tomos I-II, Madrid, 1964. FRIEDE, JUAN:Gonzalo Jiménez de Quesada a través de documentos históricos,Bogotá, 1960.: Documentos…
p. 109
[14]de Castillo y Francisco Hernández Girón. La preocupante situación que produjo en Santa Fe el levantamiento de Oyón, agravada entonces por la rebelión del poderoso cacique de Saboyá, quien amenazaba las ciudades de Vélez y Tunja, indujo a la Audiencia al envío del oidor Montaño, a la gobernación de Popa- yán. Ya antes…
p. 86
[18]del famoso pro- tector de indios, fray Bartolomé de las Casas, quien por entonces se encontraba en la Corte. Con ellas se trató de abolir el "señorío" que de hecho ejercían los españoles americanos sobre la población indígena, impedir su esclavización, acabar las encomiendas a medida que fueran caducando y declarar a…
p. 80
12Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · Páginas 147, 154, 1653 citas
[19]absorbido por los asuntos pol í ticos europeos, tampoco se preocup ó por Am é rica. Habi é ndose ausentado de Espa ñ a poco despu é s de su coro naci ó n, regres ó al pa í s s ó lo en 1541, despu é s de la humillante derrota sufrida en Argel. Al regreso suyo y bajo su influencia se produjo la llamada “ reforma…
p. 147
[27]Real Audiencia. Si desplegaba su ira contra los dominicos por su mundano vivir y por la suntuosidad de la iglesia que estaban construyendo, no faltaban tampoco cr í ticas contra su pro pia Orden. Las quejas que continuamente llegaban contra Barrios al Consejo de Indias, acus á ndolo de maltrato de los religiosos, de…
p. 165
[28]el bot í n que se obtuviera. Belalc á zar fue sus pendido por Brice ñ o y enviado a Espa ñ a para justificarse ante el ■ Consejo de Indias. Muri ó en Cartagena a bordo del navio que deb í a llevarlo. Luego en su reemplazo, fue enviado desde Espa ñ a Garc í a de Bustos, quien pereci ó en la traves í a. M á s tarde ocup…
p. 154
13Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · Página 461 cita
[20]diversa, han sido uno de los rasgos más peculiares y permanentes de las sociedades hispanoamericanas. CONFLICTOS Y REFORMAS Gran parte de los conflictos politicos y sociales posteriores a la Conquista se originaron en los intentos de la Corona española de limitar los privilegios y los abusos de los encomenderos. Las…
p. 46
14Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · Página 241 cita
[21]ordenar formas serviles de trabajo. Los debates sobre estos temas fueron interminables y de gran riqueza, y en ellos aparece el rechazo de los colonos a los alegatos de los curas y a las normas reales que los obligaban a moderar la explotación del indio. Los nuevos pobladores de las Indias argumentaban la necesidad de…
p. 24
15Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · Página 691 cita
[22]explotación de los indígenas, pero por causa de esta tendencia adoptó instituciones que garantizaran a los conquistadores el no interferir su prejuicio con respecto al trabajo material y que les permitieran vivir de sus rentas a costa de los sometidos.⁷⁸ Pero esta tendencia no se hubiera concretado si no hubieran…
p. 69
16Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · Página 421 cita
[23]y o s p a r a l a h is t o r ia d e l a p o l ít ic a d e t ie r r a s e n C o l o m b ia tó una serie de medidas para protegerlos, disfrazadas con ropajes religiosos o humanistas. Los tributos obligaban a dar al encomendero las pensiones particulares, el quinto para el Rey, el estipendio para el cura doctrinero y el…
p. 42
17The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · Páginas 117, 2692 citas
[24]as Christians. And so that this great malady and grave offense to God might be fixed, it is necessary that Your Royal High- Idolators and Encomenderos 103 ness appoint a person or declare that the high court appoint a person who, looking only to God and leaving behind all pretension for worldly gain or sinister…
p. 117
[25]come to pass, and the little fruit provided by their conversion. Sacred Catholic, Royal Majesty: O N HO w I NDIANS w HO BELONG TO Y OUR M AJESTY ARE MORE ILL - TREATED THAN OTHERS w HO DO NOT. Your Majesty also commands through a new law and royal ordinance that the Indians and Indian towns that were passed or are…
p. 269
18La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · Página 671 cita
[26]sobre la “humanidad” del indio. La propia exp e riencia colonizado- ra en el sur de España abrió la posibil i dad de” concebir un nuevo tipo de poblamiento para las ti e rras de ultramar, con plaza rectangular y calles rectas, un poco más eficiente que el antiguo en la Iberia (Foster, 1960). El mismo ambiente…
p. 67
19Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · Página 1811 cita
[29]como una élite terrateniente, minera 181 Capítulo 7. El localismo de las élites caucanas en el siglo xix y comerciante, que se consolidaría hacia el siglo xviii, tal y como lo expusiera Colmenares (1975). La situación de las élites de Popayán fue diferente. Al contar con un importante número de comunidades indígenas,…
p. 181
20Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · Página 211 cita
[30]marcado carácter patrimonial. Terminada la conquista, y con ella la influencia de los caudillos de las huestes, nadie hubiera podido re- clamar privilegios que se extendieran a toda una provincia. Por e~ta razón el reparto de recursos -tierras, indios, minas- que~ó confinado a lo que.~ sería la jurisdicci~n de una…
p. 21
21Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · Página 421 cita
[31]de campo mano de obra indígena. g) Que “el elemento más seguro de identificación era el alcance del poblamiento espa- ñol, la zona de influencia de un centro urbano”, pero que en todo, “los confines de una jurisdicción podían resultar demasiado remotos”; en el caso de la ciudad de Popayán, su “epicentro real” se…
p. 42
22Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · Página 2511 cita
[34]razones: en primer lugar, porque el departamento del Cauca era, para el periodo de estudio, el que tenía mayor extensión en el país y porque la Diócesis del Cauca, cuyo centro era Popayán, estaba encargada de administrar eclesialmente este amplio territorio. De esta manera, buena parte de las regiones de frontera…
p. 251
23Black Catholic Worlds: Religious Geographies of Eighteenth-Century Afro-ColombiaBethan Fisk · 2025 · Páginas 70, 2142 citas
[35]Considerable conflict between the bishops of the vast diocese of Popayán and the slave-owning miner elites centred on how the spiritual education of enslaved people was to be administered and financed. The mine and slave owning elite increasingly complained about the estipendio system, first to the bishop in the late…
p. 214
[36]of the Caribbean. In no jurisdiction 17 Helg, Liberty & Equality, 273; Tovar Pinzón, Tovar Mora, and Tovar Mora, Convoca - toria, 533. 18 McFarlane, Colombia before Independence, 47–48. 19 Helg, Liberty & Equality, 19. 20 Helg, Liberty & Equality, 19–20. 21 Tovar Pinzón, Tovar Mora, and Tovar Mora, Convocatoria,…
p. 70
24La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · Página 371 cita
[37]Robert C. West, en su libro reciente Colonial Placer Mining in Colombia, analiza la economía minera basándose en una cuidadosa investigación de los archivos. viajes a lomo de mula eran emprendidos raras veces por obispos en ejercicio. Francisco Luis Toro, "Obispos de Popayán que visitaron a Antioquia". Antioquia…
p. 37
25Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · Página 5881 cita
[38]la Nueva Granada, a despecho de que la jurisdicción eclesiástica de la diócesis de Quito se hubiera extendido “hasta los confines” de esa provincia. 99 Manifestó que ya 96 Santiago Arroyo, “Carta de Santiago Arroyo al general Flores. Popayán, 12 de noviembre de 1830” (en Archivo Jijón y Caamaño, correspondencia del…
p. 588