Carlos V
Conquista
1500–1558
La biografía
Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico (Gante, 1500 – Yuste, 1558) nunca puso un pie en el territorio que hoy es Colombia, pero su firma decidió su forma. Bajo su reinado peninsular (1516-1556) se otorgaron las capitulaciones que autorizaron las entradas por Santa Marta y Cartagena, se concedió la gobernación de Venezuela a los banqueros Welser, se conquistó el altiplano muisca, se fundó Santafé de Bogotá, se promulgaron las Leyes Nuevas de 1542 y se erigió la Real Audiencia de Santafé. El emperador es, para el Nuevo Reino de Granada, el arquitecto jurídico remoto: no gobernó desde América, sino que fijó el vocabulario legal —capitulación, encomienda, repartimiento, merced, patronato, audiencia— dentro del cual otros hombres, con nombre y espada, hicieron y deshicieron la conquista.
Línea de vida
- 1516
Asunción de los reinos hispánicos
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A los dieciséis años asumió los reinos de Castilla y Aragón —con sus Indias recién estrenadas— por la incapacidad de su madre Juana I de Castilla, inaugurando un reinado que transformaría la administración colonial americana.
- 1519
Elección como Emperador del Sacro Imperio
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Tras la muerte de su abuelo Maximiliano, fue elegido emperador, acumulando en un solo gobierno la herencia de cuatro dinastías: Castilla, Aragón, Borgoña y el patrimonio austríaco. Sus deudas con los banqueros Welser por esta elección condicionarían directamente la geografía de la conquista suramericana.
- 1528
Concesión de Venezuela a los Welser
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Rompiendo la política restrictiva de los Reyes Católicos, Carlos V abrió el acceso a las Indias a todos sus súbditos y concedió la gobernación de Venezuela a la casa comercial alemana de los Welser, cuya expedición bajo Nikolaus Federmann desembocaría en el altiplano muisca.
- 1536
Capitulación que origina la conquista del Nuevo Reino
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Bajo el marco jurídico de las capitulaciones carolinas, Gonzalo Jiménez de Quesada partió de Santa Marta en abril de 1536 con una expedición organizada por el gobernador Pedro Fernández de Lugo, iniciando la empresa que culminaría con la conquista del territorio muisca.
- 1538
Fundación de Santafé de Bogotá
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El 6 de agosto de 1538, Jiménez de Quesada fundó Santafé en el sitio muisca de Teusaquillo, materializando la soberanía castellana en el altiplano y bautizando el territorio como Nuevo Reino de Granada, todo ello en nombre del emperador Carlos V.
- 1542
Promulgación de las Leyes Nuevas
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Carlos V promulgó las Leyes Nuevas en Burgos, limitando el goce de las encomiendas a dos generaciones y buscando un trato más benigno para los indios. Su aplicación provocó guerra civil en el Perú; en el Nuevo Reino, el Cabildo de Bogotá las obedeció formalmente desde 1546 pero aplicó la fórmula 'se obedece pero no se cumple'.
- 1550
Erección de la Real Audiencia de Santafé
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Bajo el reinado de Carlos V se erigió la Real Audiencia de Santafé, consolidando el aparato burocrático que buscaba reemplazar el control privado de los conquistadores por una administración directa de la Corona en el Nuevo Reino de Granada.
- 1556
Abdicación y retiro a Yuste
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Carlos V abdicó en su hijo Felipe II y se retiró al monasterio de Yuste, donde murió en 1558, dejando un legado jurídico-institucional —capitulación, encomienda, repartimiento, merced, patronato, audiencia— que estructuró el Nuevo Reino de Granada durante el resto del período colonial.
El heredero de cuatro casas
Nació en Gante, en Flandes, hijo de Felipe el Hermoso y de Juana I de Castilla, nieto de los Reyes Católicos por línea materna y de los Habsburgo por la paterna. Esa doble ascendencia acumuló en un solo cuerpo la herencia de cuatro dinastías: Castilla y Aragón con sus Indias recién estrenadas, Borgoña con los Países Bajos, y el patrimonio austríaco que en 1519 lo llevaría, tras la muerte de su abuelo Maximiliano, a la corona imperial. Cuando en 1516 asumió los reinos hispánicos por la incapacidad de su madre, tenía dieciséis años, hablaba francés y flamenco antes que castellano, y llegaba a una Península que apenas dos décadas antes había cruzado el Atlántico.
Ese desajuste inicial —un rey extranjero sobre una monarquía que ya empezaba a ser imperial sin saberlo— marcó el estilo carolino de gobierno en Indias. Carlos no fue un monarca viajero de sus dominios americanos: los administró por escrito, a través de un aparato secretarial que en la primera mitad del reinado dominó Francisco de los Cobos, y a través del Consejo de Indias, órgano cuya centralidad crecería a medida que el Nuevo Mundo dejaba de ser una empresa privada de descubridores y se convertía en materia de razón de Estado. La distancia era el problema y también el método: se gobernaba lo americano a fuerza de cédulas, licencias y capitulaciones, con la conciencia de que entre la orden firmada en Toledo o Valladolid y su ejecución en la sabana de Bogotá mediaban meses, océanos y voluntades ajenas.
La política indiana carolina: soberanía por la letra
La primera decisión estructural del reinado, tomada muy temprano, rompió con el criterio restrictivo de los Reyes Católicos. Fernando e Isabel habían reservado el acceso a las Indias a castellanos y leoneses; Carlos abrió esa puerta a todos sus súbditos, de cualquier comarca del vastísimo conjunto de reinos que le respondían. La medida parecía técnica y fue tectónica: hizo posible, entre otras cosas, que en 1528 la Corona concediera la gobernación de Venezuela a la casa comercial alemana de los Welser, banqueros a los que el emperador debía sumas considerables por su elección imperial. Los Welser financiaron y equiparon expediciones, y una de ellas —la de Nicolás Federmann— desembocaría diez años después en el altiplano muisca. La primera lección del reinado, vista desde Bogotá, es que las guerras y las deudas europeas del emperador condicionaron la geografía misma de la conquista suramericana.
El instrumento jurídico central fue la capitulación: un contrato entre la Corona y un particular que constaba de tres partes. En la primera, el rey otorgaba licencia para descubrir y conquistar un territorio determinado. En la segunda se enumeraban las obligaciones del descubridor: aportar hombres, barcos, armas y bastimentos, respetar ciertas reglas y —a partir de 1526, por cláusula expresa que se generalizó bajo Carlos— procurar el buen tratamiento de los indios. En la tercera se prometían las mercedes regias: títulos, rentas, gobernaciones, porciones sobre lo que se hallara. Estas últimas eran siempre condicionales, supeditadas al éxito y a la conducta del capitulante. La capitulación era, así, un instrumento público: no un simple negocio privado, sino una delegación de soberanía revocable.
Sobre ese instrumento se levantó una doctrina crucial: en las Indias, todo dominio privado sobre la tierra derivaba de una gracia o merced real. La consecuencia era limpia y decisiva. El descubrimiento y la conquista no daban por sí mismos propiedad; daban acceso a la propiedad a través del reparto que hacía el conquistador facultado por su capitulación. El repartimiento fue considerado el primer título de propiedad sobre la tierra neogranadina, pero era un título derivado: presuponía que el dominio originario, el eminente, pertenecía a la Corona. Esta arquitectura permitió que Carlos V, sin ver jamás una legua del territorio, apareciera como propietario último de todo cuanto en él se descubriera, se repartiera, se sembrara o se minara. La soberanía carolina en el Nuevo Reino fue, ante todo, una soberanía escrita.
Esa escritura tuvo también su reverso económico. En 1544, Alonso Luis de Lugo —hijo del gobernador de Santa Marta que había organizado la expedición de Jiménez de Quesada— se apoderó violentamente de la doceava parte de las perlas depositadas en la Real Caja de Riohacha, alegando que le correspondían por su capitulación. El episodio, menor en la crónica, es mayor en la doctrina: mostraba que los títulos capitulares podían invocarse para reclamar rentas concretas, y que el emperador, en su ausencia, debía habérselas con hombres que leían las cláusulas al pie de la letra cuando les favorecían y las ignoraban cuando no.
Las tres expediciones y el diseño remoto de una conquista
La conquista del corazón del futuro Nuevo Reino de Granada fue obra, en el terreno, de tres capitulantes que operaban bajo autoridades intermedias amparadas por el rey. Ninguno había tratado personalmente con Carlos V; todos actuaban en su nombre.
Gonzalo Jiménez de Quesada partió de Santa Marta en los primeros días de abril de 1536, al mando de una expedición organizada por el gobernador Pedro Fernández de Lugo. Las cifras del contingente varían: unas hablan de setecientos cinco hombres, otras de más de mil en el conjunto general de la empresa lughiana. Lo que no varía es el desastre de la travesía por el Bajo Magdalena. Cuando en marzo de 1537 los sobrevivientes emergieron a las planicies frescas del altiplano, quedaban unos ciento setenta europeos y treinta caballos. Encontraron valles fértiles, poblaciones densas y sedentarias dedicadas a la agricultura, y una sociedad organizada bajo dos grandes señores, el Zipa y el Zaque. Era la sociedad muisca, la más avanzada y rica del territorio que se convertiría en el Nuevo Reino.
El botín acumulado en oro y esmeraldas hizo de esta la segunda entrada más lucrativa del siglo XVI hispanoamericano, solo superada por la conquista del Perú por Francisco Pizarro. Conviene detenerse en la ironía: los muiscas no producían oro. Lo obtenían por intercambio con los panches del valle del Magdalena y lo usaban en un régimen predominantemente ritual, político y redistributivo. Más de la mitad de los objetos áureos, según el estudio de la colección del Museo del Oro realizado por Roberto Lleras, no se destinaba a la exhibición personal, sino a ofrendas en santuarios o a la distribución en festejos y contextos de guerra. Lo que los hombres de Quesada arrebataron y fundieron era, en gran parte, oro sagrado: una economía simbólica desmantelada para convertirse en quintos reales despachados a las arcas de un emperador que se debatía con Francia y con los príncipes protestantes alemanes.
El 6 de agosto de 1538, Jiménez de Quesada fundó Santafé en el sitio muisca de Teusaquillo con una primera misa y doce chozas. El acto —modesto en piedras, decisivo en derecho— materializaba una operación jurídica: instaurar la ciudad como célula de soberanía castellana. Un segundo acto fundacional, más formal, seguiría al primero. Quesada bautizó al territorio Nuevo Reino de Granada, en referencia a la ciudad española de Granada, sea por su lugar de origen, sea por la semejanza del paisaje andino con la vega granadina.
Casi simultáneamente llegaron los otros dos. Nikolaus Federmann, agente de los Welser, arribó desde Venezuela tras más de dos años de travesía por los Llanos Orientales y la remontada de la cordillera. En el camino perdió setenta europeos, cuarenta caballos e innumerables cargueros indígenas. Sebastián de Belalcázar subía desde el sur, tras haber fundado Pasto, Popayán, Cali y otras poblaciones, atraído por rumores de riquezas septentrionales. Los tres capitanes reclamaban el mismo territorio para jurisdicciones distintas: Santa Marta, Venezuela y Quito. Antes que enfrentarse en el altiplano, acordaron viajar juntos a España para dirimir sus derechos ante el Consejo de Indias.
Ese arbitraje es la escena maestra del papel carolino en la conquista neogranadina. Tres hombres que habían ganado un reino con la espada aceptaron someter su ganancia al veredicto de un consejo de letrados en la Península. Al partir hacia España dejaron en Bogotá aproximadamente cuatrocientos hombres, ciento cincuenta caballos y trescientas marranas preñadas. Detrás vinieron nuevas fundaciones: Tunja, por Gonzalo Suárez Rendón el 6 de agosto de 1539 en el sitio de la antigua Hunza; Vélez, ese mismo año, por Martín Galeano; luego Tocaima, Málaga, Pamplona, Mariquita, Ibagué. La década de 1530 fue en el Nuevo Reino la de mayor actividad fundacional, y a ella pertenecen las ciudades que serían centros administrativos regionales.
Ciudad, encomienda y evangelización: la triple arquitectura carolina
Bajo Carlos V, la Corona no gobernaba las Indias con virreyes solamente ni con audiencias todavía —en el Nuevo Reino, con ninguna de las dos hasta 1550—; las gobernaba con tres dispositivos que la ficha jurídica había afinado desde la Reconquista: la ciudad, la encomienda y el patronato eclesiástico.
La ciudad fue el instrumento con el que la Corona castellana materializó su soberanía en el terreno, replicando el modelo peninsular contra los moros. Fundar una villa era plantar una bandera jurídica: instaurar cabildo, alcaldes, alarifes, campana, misa. La ciudad americana funcionaba como polo colonizador; podía trasladarse, cambiar de nombre, resistir un asedio indígena o extinguirse, pero mientras existiera actualizaba la presencia del rey. Tras la ola fundacional de los años treinta, una segunda oleada, orientada esta vez a las zonas de desarrollo minero —Almaguer, Caloto, Remedios, Cáceres, Zaragoza—, se extendió de 1560 hasta el final del siglo. Todas estas fundaciones se hicieron bajo Felipe II, pero sobre el andamiaje diseñado por su padre.
La encomienda fue la pieza que articuló la conquista al régimen tributario. En la sabana de Bogotá, los conquistadores no repartieron indios sueltos: repartieron grupos preexistentes —clanes, capitanías, señoríos menores— encomendados bajo la dirección de sus propios caciques. La tasación recaía sobre el conjunto y el cacique respondía por el pago del tributo. En términos jurídicos, la encomienda apropió el trabajo indígena; en términos económicos, la Corona delegaba en el encomendero la extracción de un excedente a cambio de que este garantizara —al menos en teoría— la defensa del territorio y la evangelización de los indios. En Mompox y sus alrededores se concedieron treinta y nueve encomiendas a otros tantos encomenderos, con participación del licenciado Santa Cruz en el proceso.
El modelo económico inicial fue rudimentario y revelador. Los conquistadores usaban a los indios encomendados para el cultivo de huertas y estancias y para la provisión de comida; a cambio de oro obtenían de ellos productos de intercambio elementales: hachas, cuchillos, tijeras, abalorios. La asignación de tierras propias a los españoles solo se generalizó cuando la caída demográfica indígena dejó tierras vacías; a partir de 1570 comenzaron a multiplicarse las mercedes de tierras en el Nuevo Reino, otorgadas tanto a encomenderos como a no encomenderos, en parte como respuesta al monopolio de la mano de obra indígena por parte de los primeros. Pero ese giro pertenece ya al reinado siguiente.
El patronato regio cerraba el sistema. Carlos V, como sus predecesores, disfrutaba en Indias de tres derechos fundamentales sobre la Iglesia: el exclusivo para autorizar la construcción de templos grandes, el patronato castellano tradicional y el derecho de presentación de personas idóneas para cargos eclesiásticos. Bajo este régimen, los monarcas españoles aparecían como jefes efectivos de la Iglesia americana y controlaban directamente al clero secular y regular; los altos dignatarios eclesiásticos, generalmente peninsulares, se relacionaban más estrechamente con el rey que con el pontífice romano. Las prerrogativas del patronato se delegaban en virreyes, presidentes de audiencias y gobernadores, que actuaban como vicepatronos.
Esa arquitectura convirtió la evangelización en una política de Estado. La conversión de los indios a la fe católica se consideraba tan importante como el reconocimiento de la soberanía castellana; ambas dimensiones eran, para la ideología del conquistador, inseparables. Las órdenes mendicantes —dominicos, franciscanos, agustinos— se convirtieron en protagonistas del proceso en el Nuevo Reino, y su presencia estuvo desde el inicio soldada al proyecto colonial. El concepto de policía cristiana fusionó fe y razón de Estado: las autoridades daban pláticas a los indios para animarlos a ser fieles vasallos del rey y buenos cristianos, lo cual implicaba adoptar nuevos modelos de comportamiento social, político, moral y religioso. La mentalidad colonial legitimó, sobre esta base, la percepción del indígena como ser inferior y su sometimiento como paso previo a la salvación. La permanencia del doctrinero, además, significó para las comunidades más exacciones en productos o servicios: la evangelización tuvo también su factura material.
Las Leyes Nuevas: el intento de reasumir el mando
Hacia 1540, la política americana del emperador enfrentaba una tensión que sus juristas veían con creciente alarma. La conquista había sido, esencialmente, una empresa privada delegada; las capitulaciones habían transferido a particulares poderes cuasi señoriales sobre tierras, indios y rentas. Las contradicciones entre la política real y los conquistadores habían aparecido tempranamente —lo mostraban los procesos judiciales contra Colón, contra Cortés, contra los Pizarro— y se recrudecían cada vez que la Corona intentaba controlar más directamente la vida colonial. Bartolomé de las Casas y otros denunciantes describían un régimen encomendero que la conciencia teológica de la monarquía no podía asimilar. Y detrás de la denuncia moral latía la razón de Estado: si los encomenderos se convertían en aristocracia hereditaria, América se feudalizaría y la Corona perdería el control soberano de sus dominios.
Las Leyes Nuevas fueron la respuesta. Carlos V las promulgó en Burgos en 1542. Su núcleo era doble: limitaban el goce de las encomiendas a solo dos generaciones sucesivas —tras las cuales revertirían a la Corona— y ordenaban un tratamiento más benigno para los indios. En su conjunto, representaban el momento en que la monarquía intentó asumir el control soberano directo sobre los territorios americanos y cerrar la fase de conquista privada. Fue, quizá, la decisión más ambiciosa del reinado carolino en materia indiana.
Fue también su fracaso más elocuente. En el Perú, las Leyes Nuevas provocaron una guerra civil de encomenderos que la Corona no pudo sofocar sino tras años de conflicto y a costa de importantes concesiones. El efecto se propagó: el emperador suspendió la aplicación de la legislación en el Nuevo Reino de Granada. En Bogotá, el Cabildo obedeció formalmente las Leyes Nuevas desde 1546 pero decidió no cumplirlas, aplicando la vieja fórmula castellana: se obedece pero no se cumple. Era una figura jurídica bien conocida en la Península —el reconocimiento simbólico de la autoridad regia junto con la suspensión práctica de una orden considerada injusta o inaplicable en el contexto local—, y su empleo en el altiplano muisca reveló los límites del gobierno por escrito.
La prohibición carolina no impidió tampoco que continuara la penetración territorial. En el Nuevo Reino se siguieron fundando ciudades después de 1548, fecha de referencia para la aplicación de las Leyes Nuevas en ese territorio. Las conquistas no autorizadas, en principio proscritas, prosiguieron. Y sin embargo, algo del propósito imperial se cumplió por vías indirectas. De las ciento ocho encomiendas existentes hacia 1550-1560 en Tunja y Santa Fe, sesenta y una habían sido perdidas por sus conquistadores originales; de los doscientos sesenta y cinco conquistadores de las expediciones de 1537-1543, solo noventa conservaron o ganaron encomienda, mientras el resto quedó como simples vecinos. El pretendido dominio hereditario de los conquistadores se erosionaba sin necesidad de que la ley se impusiera plenamente: la circulación de encomiendas, las muertes, los pleitos y la lenta llegada de una burocracia regia iban recomponiendo el mapa del poder colonial.
La Real Audiencia de Santafé: cerrar el círculo
El último acto carolino en la configuración del Nuevo Reino fue la erección de la Real Audiencia de Santafé, tribunal superior y órgano de gobierno instalado en 1550. La medida se inscribía en el mismo movimiento que las Leyes Nuevas: la monarquía asumiendo control directo, sustituyendo a los conquistadores por magistrados letrados, cerrando la fase heroica y abriendo la burocrática.
La necesidad de la Audiencia se había hecho patente en los años previos. Jerónimo Lebrón, enviado desde la Real Audiencia de Santo Domingo como juez de residencia al Nuevo Reino antes de que existiera la instancia santafereña, había sido expulsado por Hernán Pérez de Quesada —hermano del conquistador— en un gesto que ilustraba el vacío institucional local. El juicio de residencia de Belalcázar, que debía llevar Miguel Díaz de Armendáriz, se había suspendido ante los sucesos ocasionados por la implantación de las Leyes Nuevas. Solo con la instalación de la Audiencia en 1550 pudo Francisco Briceño retomar el juicio contra el conquistador de Popayán.
La Audiencia se estableció en el altiplano, entre Tunja y Bogotá, ciudades alejadas del mar y de la metrópoli. Esa posición geográfica —el interior fresco, remoto, andino— acentuaría el formalismo de la ley y de la escritura en la región. En el Nuevo Reino, más que en otras partes de las Indias, el gobierno colonial adoptaría el tono del expediente, del pleito interminable, del papel sellado. Era, después de todo, la única forma en que el emperador podía estar presente: como firma reconocida, como sello reproducido, como escritura obedecida —a veces cumplida, a veces no.
Con la fundación de la Audiencia se cerraba el ciclo carolino. Se había pasado, en poco más de una década, del contrato privado con capitulantes a la burocracia regia; de las armas de Quesada, Federmann y Belalcázar a los expedientes de los oidores; de la ganancia sobre el terreno al tributo canalizado por instituciones. La feudalización de América, temida por el Consejo de Indias, había sido contenida, aunque a costa de aceptar en la práctica lo que en la letra se negaba.
Red y contexto
La figura carolina en la historia neogranadina no puede desligarse de una red densa de actores intermedios que hicieron real, cotidianamente, su autoridad. Estaban los gobernadores de las provincias caribeñas —Rodrigo de Bastidas en Santa Marta, Pedro de Heredia en Cartagena— sin cuyas capitulaciones ninguna entrada al interior habría sido posible. Estaban los banqueros Welser, cuyos créditos al emperador se pagaron con la gobernación de Venezuela y cuyas expediciones aportaron la de Federmann. Estaban los conquistadores hispanos —Quesada, Belalcázar, Lugo, Pérez— que ejecutaron, torcieron o desafiaron las órdenes regias. Estaba el Consejo de Indias, la maquinaria letrada donde se resolvían los pleitos que el emperador no podía atender personalmente. Y estaban los teólogos, con Bartolomé de las Casas como voz más audible, que empujaron al rey hacia una legislación protectora de los indios contra los intereses de sus propios súbditos conquistadores.
En el plano imperial, el reinado se agotaba en frentes múltiples: la reforma protestante y las guerras contra la Liga de Esmalcalda; el enfrentamiento con Francia por el dominio de Italia; el avance otomano en el Mediterráneo y en los Balcanes. Las Indias eran, para Carlos, una fuente de recursos que financiaba esas empresas europeas, pero también una responsabilidad de conciencia. El rescate de Atahualpa, los tributos indígenas, las rentas de las minas y, sobre todo, el descubrimiento del Potosí en 1545 incrementaron de forma extraordinaria la producción de metales preciosos americanos y multiplicaron los ingresos de la Corona. Ese oro y esa plata financiaron los ejércitos que el emperador movió por Europa; parte del oro muisca fundido en el altiplano terminó pagando a piqueros alemanes en batallas cuyo sentido los caciques del Zipa jamás habrían podido concebir.
En 1556, agotado por la gota y por medio siglo de gobierno itinerante, Carlos abdicó los reinos hispánicos en su hijo Felipe II y se retiró al monasterio de Yuste, en Extremadura, donde murió en 1558. Le entregaba a su sucesor una monarquía compuesta cuyo componente americano ya no era una novedad exótica: era una realidad institucionalizada, con audiencias, obispados, encomiendas tasadas, cabildos activos y una legislación indiana en formación. En el Nuevo Reino de Granada, la Audiencia funcionaba, Bogotá era capital, Tunja y Vélez eran ciudades reconocidas, la evangelización avanzaba y los conquistadores originales cedían el paso a una nueva generación de encomenderos, letrados y clérigos.
Huella
La huella de Carlos V en Colombia es la de un ausente que estructuró lo presente. No hay una plaza mayor con su estatua en Bogotá, no hay una fecha nacional que celebre su reinado, no hay una escuela historiográfica local que lo reivindique como figura fundadora. Y sin embargo, buena parte del vocabulario con el que aún se piensa el pasado colonial colombiano —capitulación, repartimiento, encomienda, merced real, patronato, audiencia, ciudad fundada, quinto real— fue fijado bajo su reinado, en cédulas que él firmaba o que otros firmaban en su nombre.
Su legado más duradero es institucional. Las Leyes Nuevas no lograron desmontar el régimen encomendero en el corto plazo, pero sí instalaron el principio de que la Corona era la titular última del dominio en Indias y de que la relación entre encomenderos e indios debía someterse a la ley regia. Ese principio sobreviviría a todo el período colonial, y hasta cierto punto se transmitió al Estado republicano: el patronato regio no fue abolido con la independencia, sino incorporado a la estructura del nuevo Estado, que retuvo durante décadas el derecho de controlar los nombramientos eclesiásticos. Es una línea sorprendente y poco recordada: la República heredó del emperador la potestad sobre la Iglesia colombiana.
Su legado más incómodo es también material. La conquista del altiplano muisca, cuya legalidad reposaba enteramente en las capitulaciones carolinas, produjo el desmantelamiento de una sociedad densa, sedentaria y sofisticada, y el desplome demográfico consiguiente. La generación de leyes protectoras y de audiencias no compensó, en el siglo XVI, la magnitud del daño. El se obedece pero no se cumple con que el Cabildo de Bogotá recibió las Leyes Nuevas es la fórmula que resume la ambigüedad del reinado en su vertiente americana: una monarquía que legislaba con creciente escrúpulo teológico pero cuyas órdenes chocaban contra intereses locales que ella misma había creado al delegar la conquista.
Vista desde el altiplano, la figura de Carlos V se despoja de su aura europea de emperador universal y aparece en su función más precisa: el hombre cuya firma remota autorizó la entrada de Quesada, ratificó las gobernaciones de Santa Marta, Cartagena y Venezuela, prohibió sin éxito la herencia perpetua de las encomiendas, erigió la Audiencia que instaló el papel sellado en la sabana. Un arquitecto ausente cuya obra puede recorrerse aún hoy en los archivos de la Real Audiencia, en el trazado colonial del centro de Bogotá y de Tunja, en los apellidos de las familias encomenderas que echaron raíces bajo su reinado y en el principio, todavía vivo en la memoria jurídica del país, de que la propiedad última de la tierra deriva de un acto soberano y no de la mera ocupación. El emperador no vio nunca su Nuevo Reino de Granada. El Nuevo Reino, en cambio, vivió medio siglo bajo su firma.
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Documentos y fragmentos citados
38 documentos · 58 fragmentos01Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · Páginas 24, 272 citas
[1]cumplidas- del mandante (Ots Capdequi, 1946). Las capitulaciones tenían tres partes según el autor: la licencia del Rey para conquistar y descubrir, las obligaciones del descubridor y las mercedes regias concedidas por la Corona, y el carácter condicional de las mercedes, supeditadas al éxito de la empresa y la…
p. 24
[2]se hiciera el reparto a los privilegiados, generándose un problema de tierras con los indígenas y los nuevos inmigran tes europeos, o los españoles pobres. Las capitulaciones daban al conquistador una especie de dominio emi nente, que se particularizó y concretó con la encomienda. La norma según la cual el territorio…
p. 27
02Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · Páginas 141, 1442 citas
[3]colonizaci ó n que a la desenfre nada conquista, enganch ó otros vecinos e indios para la jornada. Luego se dirigi ó y atraves ó la Cordillera Oriental y siguiendo con ingentes penalidades las vertientes orientales de la cordillera hacia el sur, alcanz ó Mocoa, ascendi ó la cordillera y lleg ó a Pasto con su ej é…
p. 144
[17]a la orden de seguirlo, despu é s de explorar la Guajira y fundar la actual Riohacha, sigui ó tras los pasos de Espira, pero luego, desviando su ruta hacia la cordillera, la atraves ó, llegando a Pasca por el mes de marzo de 1539, cuando la tierra ya estaba ocupada por la hueste de Jim é nez. Algunos a ñ os antes de…
p. 141
03Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de GranadaPedro Fermín de Vargas · 2016 · Página 1991 cita
[4]inadvertida cosa alguna que engrandeciera a su patria y distinguiera a sus vasallos más inmediatos, halló en las disposiciones aludi- das una circunstancia oportuna y feliz. Castilla, y León ante todo, fue uno de sus móviles preferidos. Ejemplo sa- gacísimo fue este para Don Fernando cuando dispuso que la gracia se…
p. 199
04Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · Páginas 14, 234 citas
[5]instrumentos de intervención: de las prime- ras ocupaciones, financiadas privadamente, se había pasado al entronizamiento de una burocracia administrativa y eclesiástica, además de algún pie de fuerza militar, suficientes para debilitar el poder de los conquistadores. Las contradicciones entre la política colonial…
p. 14
[6]instrumentos de intervención: de las prime- ras ocupaciones, financiadas privadamente, se había pasado al entronizamiento de una burocracia administrativa y eclesiástica, además de algún pie de fuerza militar, suficientes para debilitar el poder de los conquistadores. Las contradicciones entre la política colonial…
p. 14
[28]y capitanes se convirtieron prácticamente en agentes de la Corona, y se les concedieron pri- vilegios, tierras y a veces encomiendas, responsabilidades organi- zativas y títulos. Las encomiendas en la sabana de Bogotá, por ejemplo, se organizaron con base en las capitanías, pueblos ente- ros sometidos a la dirección…
p. 23
[29]y capitanes se convirtieron prácticamente en agentes de la Corona, y se les concedieron pri- vilegios, tierras y a veces encomiendas, responsabilidades organi- zativas y títulos. Las encomiendas en la sabana de Bogotá, por ejemplo, se organizaron con base en las capitanías, pueblos ente- ros sometidos a la dirección…
p. 23
05Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · Páginas 31, 1342 citas
[7]12 H is t o r ia ec o n ó m ic a y so c ia l i toda nueva conquista que no estuviera autorizada por las Audiencias obe decía al designio de la Corona de retomar la carga que ella había abando nado a la iniciativa de los particulares desde el comienzo. Se quiso ante todo hacer cesar un derroche de vidas humanas, las de…
p. 31
[27]Tunja y 50 en Santa Fe. Entonces sólo 26 de las primeras pertenecían a los antiguos compañeros de Quesada y 19 en términos de Santa Fe6. Así, los datos de Flórez de Ocariz resumen la situación a partir de 1550 (muy probablemente hacia 1560). Después de 1550, la recompensa inicial se había desvanecido para mu chos de…
p. 134
06Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · Páginas 17, 212 citas
[8]reunieron en el cacicazgo de Bacatá (Bogotá) con la expedición de Jiménez de Quesada proveniente de Santa Marta. 1. Expedición de Jiménez de Quesada El primero de abril de 1536 don Pedro Fernández de Lugo, gobernador de Santa Marta, dio en su “Instrucción y Memoria” para la jornada que iba al “Río Grande”, nombrando…
p. 17
[18]noticia de la muerte de Fernández de Lugo, gobernador de la provincia de Santa Marta, hizo que Jiménez de Quesada apresurase su traslado en la mayor brevedad a la Corte Española, y provisto de una mayor cantidad de dinero se despreocupó de la organización de la ciudad de Bogotá con el debido cumplimiento de las…
p. 21
07The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · Página 371 cita
[9]as part of an expedition, organized by Pedro Fernández de Lugo, that included at least ten ships and more than a thousand people (including Euro- pean men, some European women, a small number of enslaved African men, and perhaps a few enslaved African women as well). After some initial excursions near Santa Marta…
p. 37
08Memorias para la historia de la medicina en Santafé de BogotáPedro María Ibáñez · 2017 · Página 221 cita
[10]salió el 6 de abril del año de 1536 otra expedición de 705 hombres mandada por don Gonzalo Jiménez de Quesada, con el objeto de conquistar las tie- rras situadas a las cabeceras del río Magdalena. Quesada enfermó gravemente en el Carare, lugar en donde dispuso que Juan Gallegos regresase a Santa Marta con los enfer-…
p. 22
09Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · Páginas 45, 472 citas
[11]d en sas selvas de esta vertiente de la cordillera O riental. Finalm ente, a principios de m arzo de 1537, once m eses d esp u és de salir de Santa M arta, unos ciento se tenta hom bres y treinta caballos em ergieron a las planicies an d in as h ab itad a s po r los m uiscas. En las planicies m uiscas, los…
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[19]bres y 130 caballos. D espués de m ás de dos años de travesía hacia el sur, atravesó los Llanos O rientales y, finalm ente, rem ontó la cordillera para llegar al territorio de Jim énez de Q uesada. Féderm an perdió 70 europeos, 40 caballos e innum erables cargueros indígenas. El arribo casi sim ultáneo de Belalcázar y…
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10El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · Página 2881 cita
[12]relati- vamente desarrollada. Luego de que los pacíficos habitantes de la Sabana quedaron sometidos, no sin que dejaran de cometerse al- gunas innecesarias crueldades y asesinatos en la persona de sus jefes, dispuso Quesada construir una ciudad en algún punto favorable y adecuado. Eligió para ello el lugar de es-…
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11Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · Páginas 60, 632 citas
[13]la fertilidad de sus tierras, contaba con una fuerza de cuarenta mil hombres. En un principio, los muiscas creyeron que los españoles eran hijos del sol y de la luna, y habían sido enviados por el creador para castigarlos por sus pecados. El vocablo con el que se referían a los invasores era uchies, conjunción de usa,…
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[16]remolinos tan llenos de peces que podían agarrarse con la mano o sacarse metiendo una cesta en el río. Había tantas tortugas en el Magdalena Bajo que viajeros posteriores las califican de obstáculos para la navegación. Un cronista, fray Pedro Simón, cuenta que en un trayecto de trece días por el río, el grupo que lo…
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12Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · Página 1011 cita
[14]half of his party to shipwreck at the mouth of the Magdalena and to disease, insects, and hunger on the march. After easily overcoming armed resistance, Jimenez de Que- sada and his lieutenants occupied the entire Muisca territory and on August 6, 1538, founded the city of Santafe (present-day Bogota, known as Santa…
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13Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Páginas 64, 672 citas
[15]éste. Entre tanto, en cumplimiento de las órdenes recibidas de Quesada, Martín Galeano procedió a efectuar la fundación de Vélez, en 1539. Por su parte, el 6 de agosto de 1539, en el sitio que ocu- para la antigua capital de los zaques, Hunza, Gon- zalo Suárez Rendón fundó la ciudad de Tunja. Mientras los españoles…
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[45]Popayán, donde fue nuevamen- te requerido por el representante del rey en el Pe- rú, Pedro de La Gasca, quien le nombró jefe de ca- ballería. En esa condición participó en la batalla de Xaquixahuana, en la que los rebeldes fueron defi- nitivamente abatidos. Belalcázar regresó en 1548 a Popayán, y desde allí envió…
p. 64
14Invading Colombia: Spanish Accounts of the Gonzalo Jiménez de Quesada Expedition of ConquestJ. Michael Francis · 2007 · Página 1221 cita
[20]person. He left his brother, Hernán Pérez de Quesada, behind as his lieutenant. In preparation for his journey, Jiménez EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 7:55:46 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 1 0 | I n v A d I n G C o l o M b I A…
p. 122
15Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Páginas 42, 452 citas
[21]tres conquistadores, cada uno de los cuales alegaba que la tierra de los muiscas estaba dentro de su jurisdicci ó n, se pusieron de acuerdo para viajar a Espa ñ a a alegar sus derechos, y dejaron unos 400 hombres y 150 caballos, as í como 300 marranas pre ñ adas, en Bogot á. 48 HISTORIA M Í NIMA DE COLOMBIA Para dar…
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[32]de varios “ regidores ”, que asum í a la autoridad sobre la ciudad y su entorno rural. El con quistador principal “ encomendaba ” o repart í a entonces los indios a los conquistadores, que trataban de intercambiar por oro productos atractivos para los indios (hachas y cuchillos, tijeras, cuentas, aba lorios) y los…
p. 42
16Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · Página 221 cita
[22]« The Conquerors of the New Kingdom of Granada », tesis de doctorado, University of Florida, Gainesville, págs. 114-120. 11 Los cronistas coloniales aquí considerados y sus obras son: fray Pedro Aguado, 1956, Recopilación historial, Bogotá; fray Juan de 23 Híndicíe rf ae oíre vidíríete ft Ciailqíe sultaba apremiante…
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17Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · Páginas 78, 1682 citas
[23]fundación de las primeras audien- cias y la promulgación de las primeras Leyes de Indias, particularmente con las de 1542, ex- pendidas por Carlos V, en la Ciudad de Burgos. En este momento es la monarquía, el Estado español, el que asume el control y ejercita sus plenos derechos soberanos sobre los nuevos te-…
p. 168
[46]las huestes de Federmán y Belalcázar, Pérez de Quesada comenzó a adju- dicarles encomiendas de indios, en detrimento de los derechos de los antiguos conquistadores, lo cual no contribuyó a la tranquilidad social. La llegada al Nuevo Reino de Jerónimo Lebrón, juez de residencia enviado por la Real Audiencia de Santo…
p. 78
18Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · Página 461 cita
[24]diversa, han sido uno de los rasgos más peculiares y permanentes de las sociedades hispanoamericanas. CONFLICTOS Y REFORMAS Gran parte de los conflictos politicos y sociales posteriores a la Conquista se originaron en los intentos de la Corona española de limitar los privilegios y los abusos de los encomenderos. Las…
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19Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · Página 241 cita
[25]ordenar formas serviles de trabajo. Los debates sobre estos temas fueron interminables y de gran riqueza, y en ellos aparece el rechazo de los colonos a los alegatos de los curas y a las normas reales que los obligaban a moderar la explotación del indio. Los nuevos pobladores de las Indias argumentaban la necesidad de…
p. 24
20Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · Página 611 cita
[26]nuevos títulos y bienes. Según Lope de Vega, los indianos son derrochadores por naturaleza, pues “tienen dineros y los dan en toda ocasión”, además de vivir presumiendo no solo las fatigas y trabajos vividos en el pasado, sino también los títulos que gracias a ello han alcanzado (Martínez-Tolentino, 2001, pp. 83 -…
p. 61
21Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · Página 751 cita
[30]pueblos de indios o en sus cercanías. En la isla de Mompox y fuera de ella, las autoridades concedieron así 39 encomiendas, a otros tantos encomenderos. Fue el comienzo formal de lo que se ha llamado el " r é g i m e n señorial" implantado en tierras ameri- canas. [C] Según los documentos, Loba era tan poblada…
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22Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · Página 611 cita
[31]a Pizarro y a sus compañeros. Después vinieron tributos que, al tomar posesión del país, impusieron los españoles a los indígenas y por último las rentas periódicas de las minas. El descubrimiento de las minas del Potosí (1545) acrecentó notablemente la cantidad de metales preciosos; su producción anual era de 300.000…
p. 61
23Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo Fabián García Rincón, William Elvis Plata, Diana Paola Hernández Fernández, Alberto José Campillo Pardo, Aliza Moreno-Goldschmidt, Odette Yidi David, Jorge Enrique Salcedo Martínez, Jose Joaquin Pinto Bernal, Katherinne Giselle Mora Pacheco · 2022 · Páginas 1, 122 citas
[33]43 LA EVANGELIZACIÓN DE LAS COMUNIDADES INDÍGENAS DEL NUEVO REINO DE GRANADA DURANTE EL SIGLO XVI Leonardo Fabián García Rincón Introducción Lo que hoy denominamos “evangelización” se ha entendido como el proyecto religioso de expandir el catolicismo en América, una vez esta fue incorporada a la imagen de mundo que…
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[36]las imágenes de santos que ponían en sus casas y sus horarios. Adicionalmente, la permanencia del doctrinero significó, para las comunidades indias, más exacciones en productos o servicios. De modo que la evangelización trastocó no solo las 16 nociones de lo sagrado y lo profano de los indígenas —mediante la…
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24Historia de la religión en Colombia, 1510-2021Jose Joaquin Pinto Bernal, Katherinne Giselle Mora Pacheco, Juan David Cascavita Mora, Juan Carlos Jurado Jurado, José Eduardo Rueda Enciso, Fabio Hernán Carballo, Fernanda Muñoz, Darío Arturo Zuleta Gómez, Carlos Arboleda Mora, Rafael Tamayo Franco, Juan Felipe Córdoba-Restrepo, Jeiman David López Amaya, María del Rosario Vázquez Piñeros, Andrés Felipe Manosalva Correa, Gabriel Cabrera Becerra, Gina Marcela Reyes Sánchez · 2022 · Páginas 1, 62 citas
[34]edificar ni erigir iglesias grandes en dichas islas y tierras adquiridas o que en adelante se adquirieren; y concedemos el derecho de Patronato, y de presentar personas idóneas para cualesquiera iglesias catedrales, monasterios, dignidades, colegiatas y otros cualesquiera beneficios eclesiásticos y lugares píos. 14…
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[37]26 EL PATRONATO REGIO EN LA AMÉRICA HISPANA Juana M. Marín Leoz Introducción El presente artículo hace un recorrido por la creación peninsular del patronato regio, su definición al compás de la expansión de la conquista y colonización material y espiritual del Nuevo Mundo, así como su transformación y consolidación de…
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25Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · Página 2241 cita
[35]reprinted in Carlos Martínez Silva, Escritos Varios (Bogotá: Ministerio de Educación Nacional / Ediciones de la Revista Bolívar, 1954), 173. 27. The patronato refers to the special power conceded by the pope to the Spanish Crown. The Spanish Crown had the jurisdiction to orient Chris- tian evangelization. Religion was…
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26Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · Página 301 cita
[38]las parro- quias; la dotacién de los templos, monasterios y hospitales; la revisi6n de las sentencias de los tri- bunales eclesiésticos; la autorizacién para la circu- laci6én y aplicacién de todas las disposiciones pa- pales y el recibo de los diezmos que la Iglesia re- caudaba para sus atenciones. Por su parte, la…
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27Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · Página 252 citas
[39]de nuevos territorios, se inició un poco después de la muerte de Isabel la Católica, bajo el reinado de Fernando, su viudo. Isabel y Fernando recibieron el título de Reyes Católicos durante el papado de Alejandro VI; los discípulos de San Agustín, San Francisco y Santo Tomas de Aquino fueron sus confesores y…
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[40]una posesión de nuevos territorios, se inició un poco después de la muerte de Isabel la Católica, bajo el reinado de Fernando, su viudo. Isabel y Fernando recibieron el título de Reyes Católicos durante el papado de Alejandro VI; los discípulos de San Agustín, San Francisco y Santo Tomas de Aquino fueron sus…
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28La Religión en ColombiaCarlos Arboleda Mora · 2010 · Página 531 cita
[41]más importantes de la estructura colonial” 66 Esta identificación entre la Corona y la Iglesia marcó el proceso evangelizador que coincide con el proyecto político. ¿Pero cuáles eran los rasgos del conquistador? El español llegaba con una característica esencial y era el ser creyente de cris- tiandad. Es decir, una…
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29Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo García Rincón · 2022 · Página 11 cita
[42]57 LAS ÓRDENES RELIGIOSAS Y LA SOCIEDAD NEOGRANADINA, SIGLOS XVI-XIX William Elvis Plata Introducción Las órdenes religiosas no solo fueron las grandes protagonistas del proceso de cristianización de la Nueva Granada en los siglos a, sino que, además, por lo mismo, adquirieron tal grado de XVI XVIII poder y de…
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30Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · Página 291 cita
[43]de catolicismo que se implantó y que iba a seguir el del modelo europeo, donde los poderes civil y eclesiástico interactuaban simbióticamente. El advenimiento de la época de la Colonia, a partir de la segunda mitad del siglo XVI, resulta en el establecimiento de las instituciones españolas en América y la fundación de…
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31Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · Página 321 cita
[44]el poder, la institución de la Real Audiencia prefirió guarecerse en el altiplano, entre Tunja y Bogotá, ciudades alejadísimas del mar y de la metrópoli. Naturalmente, allí se acen- tuó el formalismo de la ley y la escritura, y bajo aquella atmósfera mestiza encontramos los primeros textos narrativos. xxvi. De acuerdo…
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32Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · Página 322 citas
[47]to four million people. Some were warlike hunters and fishers, includ ing the Caribs and Arawaks, but many had developed agriculture, as well as gold work that attracted the Span- ish conquerors. They were also divided by geography, includ ing the Calima (Valle de Cauca), the San Agustín (Huila), the Tumaco (Nariño),…
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[48]to four million people. Some were warlike hunters and fishers, includ ing the Caribs and Arawaks, but many had developed agriculture, as well as gold work that attracted the Span- ish conquerors. They were also divided by geography, includ ing the Calima (Valle de Cauca), the San Agustín (Huila), the Tumaco (Nariño),…
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33El Orinoco ilustradoJoseph Gumilla · 2016 · Página 3751 cita
[49]de puertas adentro. Esto es cierto, hablando así del Perú como de Tierra Firme y del Nuevo Reino, pero fijando la atención en sólo este, ni ha necesitado, ni ha menester Dorados, cuando todo está no sólo dorado —que es un mero relumbrón superfi- cial—, sino lleno y recargado por todas partes de oro, plata, esmeraldas…
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34Mercados, poblamiento e integración étnica entre los Muiscas, Siglo XVICarl Henrik Langebaek · 1987 · Página 891 cita
[50]los españo- les encontraron allí, era proveniente de la región andina. En favor de esta hipótesis se puede citar, por cierto, el testimonio del mismo Simón (II 625/, 1981, I: 393) quien, haciendo caso omiso de su anterior afirmación sostuvo que en el Llano había "oro que tenían... del Reino". Los documentos de…
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35Economías prehispánicas de ColombiaAlberto Gómez Gutiérrez, Ignacio Briceño Balcázar, Jaime Eduardo Bernal Villegas, Carlos Eduardo López Castaño, Martha Cecilia Cano Echeverri, Francisco Javier Aceituno Bocanegra, Nicolás Loaiza Díaz, Andrea M. Cuéllar, María Alicia Uribe Villegas, Marcos Martinón-Torres, Santiago Giraldo, Daniela Castellanos Montes, Marianne Cardale de Schrimpff, Carl Henrik Langebaek, María Antonieta Corcione Nieto, Catalina Zorro, Luisa Mendoza, Marcela Bernal, Lucero Aristizábal, Leonor Herrera · Página 1822 citas
[51]larga secuencia de ocupaciones humanas en el altiplano, iniciada hace unos 12.000 años, y sus evidencias se encuentran sin interrupción desde el 900 d. C. aproximadamente hasta la conquista española en el siglo XVI y aún varios siglos después, durante el período colonial, en algunas regiones (Langebaek, 1995). M APA…
p. 182
[52]larga secuencia de ocupaciones humanas en el altiplano, iniciada hace unos 12.000 años, y sus evidencias se encuentran sin interrupción desde el 900 d. C. aproximadamente hasta la conquista española en el siglo XVI y aún varios siglos después, durante el período colonial, en algunas regiones (Langebaek, 1995). M APA…
p. 182
36Antes de Colombia. Los primeros 14.000 añosCarl Henrik Langebaek · 2021 · Página 4031 cita
[53]cosa que los españoles atribuyeron al poder de los caciques muiscas, pero olvidando que simplemente se trataba de ofrendas. Finalmente, unas palabras sobre el oro, un metal que en nuestra sociedad se vincula estrechamente con el poder y con la riqueza. Se sabe que los caciques muiscas lo guardaban en sus cercados, con…
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37Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · Páginas 219, 2254 citas
[54]y a los nativos ameri- canos se les tratará como infieles y se les aplicará el mismo procedimiento, hasta las últimas consecuencias: derrota y expulsión para los moros y dominación o exterminio para los indíge- nas americanos. En ambos casos se requiere poblar de fieles castellanos las tierras recuperadas o «des-…
p. 219
[55]y a los nativos ameri- canos se les tratará como infieles y se les aplicará el mismo procedimiento, hasta las últimas consecuencias: derrota y expulsión para los moros y dominación o exterminio para los indíge- nas americanos. En ambos casos se requiere poblar de fieles castellanos las tierras recuperadas o «des-…
p. 219
[57]década de 1530, época de gran actividad fundacional. A este período pertenecen las funda- ciones de los núcleos que alcanzarán una catego- ría importante como centros administrativos, en su respectiva región, debido a la privilegiada situación de sus asentamientos, tales como Santafé de Bogotá, Tunja, Popayán y…
p. 225
[58]década de 1530, época de gran actividad fundacional. A este período pertenecen las funda- ciones de los núcleos que alcanzarán una catego- ría importante como centros administrativos, en su respectiva región, debido a la privilegiada situación de sus asentamientos, tales como Santafé de Bogotá, Tunja, Popayán y…
p. 225
38Historia de Colombia. Descubrimiento y Conquista IGermán Arciniegas, Mauricio Obregón, Jorge Morales, Roberto Pineda Camacho, Javier Ocampo López, et al. · Página 1011 cita
[56]evitar que- 335 Patio principal de la mencionada casa del virrey. Este tipo de patio central e interior es de clara procedencia española, concretamente del sur de España. y resultó muy adecuado pare el clima caluroso del virreinato. rellas con fundaciones vecinas. Realmente son es- casas las ciudades que permanecieron…
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