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Ensayo · Conquista · 1499–1599

El policentrismo fundacional de la Nueva Granada

Entre 1536 y 1539, cuatro huestes conquistadoras simultáneas y rivales —Santa Marta, Cartagena, Coro y Quito-Popayán— penetraron el territorio colombiano sin que ninguna absorbiera a las demás, sembrando una geografía política policéntrica sin capital indiscutible ni mito fundacional único. La pregunta es si esa pluralidad fue estructura inevitable o accidente petrificado, y si de ella deriva la dificultad histórica del centralismo colombiano.

17 min de lectura3.587 palabras51 documentos75 fragmentos
El policentrismo fundacional de la Nueva Granada
Actualizado 29 de julio de 2026
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Orientación para entrar

La respuesta en breve

La tesis

El policentrismo colonial fue estructural en su forma general e inevitable en sus condiciones de posibilidad: la lógica jurídica de las capitulaciones atomizó la soberanía en núcleos urbanos rivales antes de que existiera un aparato imperial capaz de arbitrar entre ellos, y la ausencia de un Estado imperial indígena unificado —los muiscas no dominaban el territorio como los aztecas o los incas— obligó a los conquistadores a someter cacicazgos uno por uno, multiplicando fundaciones urbanas con élites encomenderas de intereses propios. Sin embargo, la jerarquía interna del policentrismo —por qué Santafé y no Popayán o Tunja terminó siendo el nodo dominante— fue contingente: la muerte de Lugo en 1536 emancipó a Quesada del eje costa-altiplano, y la convergencia de marzo de 1539 pudo haber producido un centro distinto si Federmann o Belalcázar hubieran llegado primero. El policentrismo era inevitable; cuál ciudad lo encabezaría, no.

La tensión

La tensión central enfrenta dos lecturas incompatibles sobre la naturaleza de la fragmentación regional colombiana. La lectura estructuralista sostiene que el policentrismo estaba inscrito en tres capas superpuestas: la fragmentación cacical prehispánica, que impidió la captura de un centro imperial único como Tenochtitlan o el Cuzco; la lógica jurídica de las capitulaciones, que atomizó la soberanía en contratos privados simultáneos sin jerarquía entre sí; y la geografía del relieve, que dificultó el control militar de poblaciones dispersas en pisos térmicos distintos. Desde esta lectura, todo proyecto centralizador —la Real Audiencia de 1553, la Regeneración de Núñez, la Constitución de 1886— choca contra un fondo que lo desborda, y el federalismo radical de 1863-1886 no sería anomalía sino expresión natural de ese legado. La lectura contingentista, en cambio, señala que la fractura costa-interior no era un dato geográfico dado sino el resultado de una sucesión política interrumpida: si Lugo no hubiera muerto en 1536, el eje Santa Marta-altiplano habría subordinado el nuevo asentamiento a la gobernación caribeña; si Federmann o Belalcázar hubieran llegado antes que Quesada, el acto fundacional habría ocurrido en otro punto y el nodo dominante habría sido distinto o inexistente. El debate no es solo académico: de la respuesta depende si la unidad nacional colombiana se piensa como recuperación de algo perdido o como construcción contra un legado estructural que resiste.

Temas
Capitulaciones y lógica jurídica de la conquistaFragmentación cacical prehispánica y ausencia de Estado imperial muiscaFundación de ciudades coloniales y rivalidad entre élites encomenderasFederalismo radical y centralismo en el siglo XIX colombianoMito fundacional y memoria histórica nacional
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Ensayo completo

La lectura

¿Por qué Colombia nació sin un centro único?

Entre 1499 y 1550, mientras México giraba alrededor de Tenochtitlan y el Perú se ordenaba desde el Cuzco y luego Lima, el territorio que hoy es Colombia fue penetrado simultáneamente por cuatro frentes conquistadores que no reconocían jerarquía entre sí: desde Santa Marta, desde Cartagena, desde Coro venezolano en manos de agentes alemanes, y desde Quito por autoridad de Pizarro. Ninguno derrotó a los otros. Ninguno absorbió a los demás. Cuando en agosto de 1538 Gonzalo Jiménez de Quesada fundó Santafé en el altiplano muisca, y meses después —en marzo de 1539— convergieron sobre esa misma sabana Nikolaus Federmann desde los Llanos y Sebastián de Belalcázar desde el sur, el desenlace no fue la consolidación de un centro imperial sino un pacto tenso entre iguales que regresaron los tres a España a litigar sus derechos ante la Corona. De esa arquitectura fundacional —huestes plurales sobre un sustrato cacical fragmentado, sin un Moctezuma ni un Atahualpa que capturar— nació una geografía política sin capital indiscutible y sin mito fundacional único, cuya tensión irresuelta reaparecería tres siglos después en el ciclo federal del XIX.

¿Fue esa pluralidad estructura o accidente? La evidencia sostiene que fue lo primero en su forma general —el policentrismo era inevitable— y lo segundo solo en la jerarquía interna: ¿por qué Santafé y no Popayán o Tunja terminó siendo el nodo dominante? Por contingencias que pudieron haber corrido de otro modo.

¿Qué se juega en la pregunta?

Preguntar por el origen colonial de la fragmentación regional colombiana no es curiosidad anticuaria. Es preguntar por qué el país que resultó de esa conquista no ha logrado, ni bajo la Constitución de 1832, ni bajo la de 1863, ni bajo la de 1886, saldar la tensión entre el centro y las regiones; por qué el federalismo radical produjo entre 1863 y 1886 cuarenta y dos constituciones o revueltas locales; por qué la Gran Colombia se disolvió en 1830 ante el rechazo de venezolanos y quiteños al gobierno bogotano; por qué la historiografía nacional ha carecido de un relato fundacional comparable al de la conquista de México por Hernán Cortés o el Perú por Francisco Pizarro. La pluralidad de huestes del siglo XVI no es un detalle erudito: es el molde institucional dentro del cual se decidieron los siglos siguientes.

¿Y qué modo de leer la historia colombiana se juega ahí? Si el policentrismo fue estructural —producto de la geografía, del sustrato indígena, de la lógica jurídica de las capitulaciones—, entonces todo proyecto centralizador choca contra un fondo que lo desborda, y la Regeneración de Rafael Núñez sería menos una restauración natural que una excepción sostenida por la fuerza. Si, en cambio, la centralidad andina de Bogotá fue una contingencia derivada de la muerte de Pedro Fernández de Lugo en Santa Marta en 1536 y del azar de las convergencias de 1539, entonces la fragmentación regional no es un destino sino un accidente petrificado, y otra secuencia de eventos habría producido otro país. De la respuesta depende si la unidad nacional se piensa como recuperación de algo perdido o como construcción contra un legado que resiste.

Seis tesis en pugna

Una primera tesis sostiene que la fragmentación regional estaba ya inscrita en la geografía caótica de las gobernaciones del XVI y en las rivalidades duraderas que estas sembraron entre ciudades capitales. Una segunda desplaza el peso hacia el sustrato prehispánico: la fragmentación cacical anterior a la conquista habría producido un patrón de penetración regionalizado que anticipa los regionalismos republicanos. Una tercera afirma que la imposibilidad histórica del centralismo se enraíza específicamente en la pluralidad de focos conquistadores, no en factores geográficos abstractos ni en decisiones decimonónicas. Una cuarta apunta a un vacío simbólico: el Nuevo Reino careció de un mito fundacional unificador —de un Cortés, de un Pizarro— y esa pluralidad de figuras moldeó una geografía policéntrica hasta el federalismo del XIX. Una quinta generaliza: la pluralidad de frentes conquistadores sembró una geografía policéntrica que explica el fracaso del proyecto centralista hasta bien entrado el siglo XX. Una sexta contradice a las cinco anteriores: la centralidad andina de Bogotá no era inevitable, y la fractura costa-interior es producto de una contingencia —la muerte de Lugo en 1536— antes que de una geografía determinante.

Ninguna es completamente falsa, y ninguna es completamente suficiente. El error consiste en presentarlas como excluyentes cuando operan en niveles distintos: unas hablan de condiciones estructurales, otras de detonantes coyunturales, otras de resultados de largo plazo. Ordenarlas jerárquicamente —¿qué pesa cuánto?— es el trabajo que la evidencia permite hacer.

¿Cómo atomizó la soberanía la lógica capitular?

La conquista española del territorio no fue el despliegue de un ejército nacional sino la ejecución simultánea de contratos privados firmados entre la Corona y empresarios armados. Las capitulaciones tenían tres partes: la licencia del Rey para conquistar y descubrir, las obligaciones del descubridor, y las mercedes regias otorgadas condicionalmente al éxito. Desde 1526 se incorporaron cláusulas expresas sobre el buen tratamiento de los indios, lo que subrayó el carácter público del instrumento. Cada capitulación autorizaba a un conquistador específico sobre un territorio delimitado y le otorgaba la facultad de repartir tierras entre los españoles que lo acompañaban —de allí el repartimiento como primer título de propiedad americana—, además de un dominio eminente que luego se particularizaría en la encomienda.

Las capitulaciones eran múltiples y simultáneas. La Corona firmó acuerdos separados con Rodrigo de Bastidas para Santa Marta, con Pedro de Heredia para Cartagena, con los Welser alemanes para Coro venezolano, con Francisco Pizarro para el Perú y sus proyecciones septentrionales. Cada titular podía subdelegar a lugartenientes; cada hueste que llegaba a un territorio nuevo fundaba una ciudad y desde allí desprendía nuevas expediciones. El reparto de recursos —tierras, indios, minas— quedaba confinado a la jurisdicción de cada ciudad fundada, sin que ningún vecino pudiera reclamar privilegios extendidos a toda una provincia. La influencia de los vecinos de Popayán, para tomar un caso, no alcanzaba más allá de Caloto al norte y Almaguer al sur.

¿Qué efecto produjo este diseño jurídico? Uno que ningún actor individual había planeado: la soberanía sobre el territorio quedó atomizada en núcleos urbanos rivales antes de que existiera un aparato imperial que pudiera arbitrar entre ellos. Cuando la Real Audiencia de Santafé se instaló entre 1553 y 1555, encontró un territorio ya troceado en jurisdicciones consolidadas cuyos vecinos encomenderos resistieron durante décadas la centralización. Los jueces de comisión enviados desde la Audiencia eran casi siempre rechazados por los vecinos del lugar. Solo hacia 1570, bajo la presidencia de Francisco Briceño, se logró una relativa consolidación institucional, y aun entonces Tunja y Santafé rivalizaron durante todo el siglo XVI como centros de poder dentro del propio Nuevo Reino. La lógica capitular no fue solo un mecanismo administrativo: fue el molde que hizo estructuralmente imposible la emergencia de un centro único.

¿Por qué no hubo un Moctezuma que capturar?

Los conquistadores que penetraron el territorio no encontraron un imperio. Los muiscas, el grupo indígena más avanzado —con la mayor riqueza, comunidades agrícolas densamente pobladas y una organización sociopolítica relativamente desarrollada—, habitaban solo las tierras altas de los actuales Cundinamarca y Boyacá, y ni siquiera dominaban ese espacio con un poder centralizado continuo. Su estructura política presentaba un liderazgo dual entre el Zipa y el Zaque, con disputas sobre cuál de ambos debía primar. El poder de los caciques se manifestaba principalmente en grandes fiestas ceremoniales; la vida cotidiana atenuaba la noción de dominio de una élite, alternando centralización con descentralización. No había un Estado imperial muisca comparable al azteca o al inca.

Fuera del altiplano cundiboyacense, la fragmentación era aún mayor. El trabajo del oro estaba presente en numerosos grupos —Calima, Quimbaya, Tairona— geográficamente diferenciados. La red de intercambio interregional muisca llevaba sal, mantas y cerámica desde el altiplano hasta Neiva al sur, Barrancabermeja al norte y ochocientos kilómetros al oriente, pero era comercial, no política: unía mercados sin unificar jurisdicciones. Las mantas funcionaban como el bien más próximo a un patrón de valor, sin llegar a constituir una moneda plena. La complejidad del relieve y la distribución de recursos alimenticios e hídricos habrían dificultado el control militar de una población dispersa en pisos térmicos distintos.

¿Qué consecuencia decisiva tuvo este sustrato sobre la conquista? No había un centro que decapitar. Cortés capturó a Moctezuma y con él el mecanismo tributario del Anáhuac completo; Pizarro capturó a Atahualpa y heredó, a través del Cuzco, la maquinaria administrativa del Tahuantinsuyo. En la Nueva Granada no existía tal atajo. Los conquistadores tuvieron que someter cacicazgos uno por uno, y para hacerlo multiplicaron las fundaciones urbanas: cada ciudad nueva era la base logística para controlar un cacicazgo o un grupo de ellos, y cada una generaba una elite local de encomenderos con intereses propios. La encomienda, además, solo era viable en sociedades sedentarias que producían excedentes y tenían una jerarquización política reconocida, aprovechable como intermediaria; esto fue posible principalmente en el antiguo territorio muisca, aunque en menor grado que en México, Perú o Bolivia. Fuera de allí, el modelo entraba en crisis, y la fragmentación productiva se sumaba a la jurisdiccional.

¿Operó la agencia indígena solo por resistencia activa? Paeces y pijaos sostuvieron durante mucho tiempo una frontera interior entre la Gobernación de Popayán y el Nuevo Reino, pero hubo también agencia por sustracción: la ausencia de un aparato imperial preexistente obligó a los conquistadores a construir su dominación por adición de núcleos, y esa adición fue lo que generó el policentrismo.

¿Qué ocurrió en la sabana de Bogotá en marzo de 1539?

El episodio que mejor condensa la lógica policéntrica es la convergencia sobre la sabana de Bogotá en marzo de 1539 de tres huestes que habían partido desde tres puntos cardinales distintos. Gonzalo Jiménez de Quesada había salido de Santa Marta en los primeros días de abril de 1536, con aproximadamente setecientos cinco hombres, remontando el río Magdalena y atravesando las serranías del Opón hasta alcanzar el altiplano muisca. Allí fundó Santafé el 6 de agosto de 1538, en un sitio probablemente identificado con Teusaquillo, lugar de esparcimiento del Zipa. Levantó doce cabañas de paja en torno a una iglesia con techo del mismo material, arrancó yerbas del suelo en gesto de toma de posesión, y bautizó el territorio Nuevo Reino de Granada en alusión a la ciudad española —de la que era originario según una versión— o a la villa que los Reyes Católicos habían fundado durante la Reconquista.

Meses después, en marzo de 1539, apareció Nikolaus Federmann proveniente de Coro, tras más de dos años atravesando los Llanos Orientales. Había perdido setenta europeos y cuarenta caballos en la travesía, y actuaba en nombre de los intereses alemanes que operaban por concesión Welser. Casi simultáneamente llegó Sebastián de Belalcázar desde Quito, bajo autoridad de Francisco Pizarro, tras fundar en su ruta —o hacer fundar por capitanes subordinados— Pasto, Popayán y Cali. Sus hombres, pese a ocho meses de viaje, conservaban vestuario y armas europeas y contrastaban con los otros dos grupos, menos imponentes. Los tres capitanes reclamaban el mismo territorio con títulos jurídicos distintos: Quesada como lugarteniente de la gobernación de Santa Marta, Federmann como agente de la concesión venezolana, Belalcázar como delegado del Perú. Ninguno tenía autoridad clara para prevalecer sobre los otros.

¿Cuál fue el desenlace? En lugar de una batalla, hubo un pacto: los tres viajaron juntos a España a litigar sus derechos ante la Corona, y ninguno de ellos gobernaría luego el territorio que habían disputado. Ese momento —tres huestes iguales sin un vencedor único— es la escena en la que el policentrismo estructural se hace visible. Y sin embargo, contiene también su reverso contingente: Quesada había fundado Santafé siete meses antes de la llegada de sus rivales. Si Federmann, retrasado por los Llanos, o Belalcázar, ocupado en fundar ciudades en el sur, hubieran llegado primero, el acto fundacional habría ocurrido en otro punto —o no habría ocurrido en absoluto en el altiplano, sino en el valle del Cauca o en el piedemonte llanero— y la geografía del policentrismo habría tenido un nodo dominante distinto, o quizás ninguno.

¿Y la muerte de Pedro Fernández de Lugo en Santa Marta en 1536? El adelantado bajo cuya autoridad Quesada había partido opera aquí como bisagra. Sin esa muerte, el control de Santa Marta sobre la expedición interior podría haber sostenido un eje costa-altiplano más fuerte, subordinando el nuevo asentamiento a la gobernación caribeña. Con Lugo muerto y su hijo Alonso Luis de Lugo asumiendo tardíamente un mando disputado, Quesada quedó relativamente autónomo, y su fundación en el altiplano se emancipó del origen samario. La fractura costa-interior que caracterizaría al país no era, entonces, un dato geográfico dado: fue el resultado de una sucesión política interrumpida.

¿Fue la fundación de ciudades solución o problema?

La fundación de ciudades fue el instrumento central mediante el cual la Corona materializó la posesión del territorio y organizó la dominación sobre las poblaciones indígenas. Las instituciones municipales aseguraron la Conquista de América del mismo modo que habían posibilitado el largo proceso de la Reconquista española. El acto fundacional era un ritual jurídico preciso: acta firmada por los participantes, juramento de fidelidad del fundador, señalamiento de la plaza, la iglesia y la casa de gobierno, distribución de solares, asignación de nombre. El trazado urbano respondía a instrucciones metropolitanas: cuadrícula ajedrezada, plaza mayor central flanqueada por edificios que simbolizaban el poder civil y eclesiástico. Y era frecuente que las ciudades fueran trasladadas a otro sitio y cambiaran de nombre sin perder por ello su condición.

Este mecanismo tuvo dos consecuencias entrelazadas. Permitió a la Corona proyectar soberanía sobre un territorio inmenso mediante un puñado de nodos administrativos; y multiplicó los focos autónomos hasta un punto en que la centralización posterior se volvió estructuralmente difícil. La primera ola fundacional —Santa María la Antigua del Darién en 1510, luego Santa Marta, Cartagena, Popayán, Tunja, Santafé— produjo los centros administrativos regionales que dominarían el mapa colonial. Una segunda ola, grosso modo entre 1560 y 1600, orientada al desarrollo minero, sumó Almaguer, Caloto, Remedios, Cáceres y Zaragoza, ramificando aún más el tejido urbano.

¿Cuál era la lógica interna de esta multiplicación? Económica antes que administrativa: cada nueva ciudad ofrecía la posibilidad de encomendar indios y otorgar el premio esperado por los conquistadores. En el Nuevo Reino, más de la mitad de las encomiendas registradas hacia 1550-1560 en Tunja y Santafé habían pasado ya de manos, y de los conquistadores originales apenas una minoría —cerca de un tercio— conservaba su encomienda. La presión por fundar nuevos asentamientos era también la presión por generar nuevos repartos que satisficieran a los recién llegados y a los desposeídos de la primera ronda. Cada fundación era una economía en miniatura, con sus indios, sus tierras, su cabildo, su iglesia, y su elite local que reclamaba autonomía frente a las jurisdicciones vecinas.

El desplome demográfico indígena del siglo XVI forzó en el XVII la política de agregación de pueblos, y alteró la ecuación sin corregir la fragmentación. Las ciudades españolas fundadas en los Andes dependían de las poblaciones indígenas que las sostenían; cuando esas poblaciones colapsaron, muchos centros quedaron pequeños y estancados sin dejar de ser cabeza de jurisdicciones amplias. El policentrismo, funcional mientras duró el ciclo del botín y la encomienda plena, se volvió disfuncional cuando la base tributaria se contrajo: la fragmentación jurisdiccional que había permitido repartir recompensas entre huestes rivales impidió luego la integración económica del conjunto.

¿Estructura inevitable o jerarquía contingente?

De las seis tesis en disputa, la evidencia sostiene una síntesis matizada. El policentrismo fue estructuralmente inevitable: dado el sustrato cacical fragmentado, la lógica capitular que atomizó la soberanía en jurisdicciones urbanas rivales, y la simultaneidad de las gobernaciones de Santa Marta, Cartagena, Coro y Quito, ninguna secuencia razonable de eventos habría producido un centro imperial único al modo mexicano o peruano. La tesis que atribuye la fragmentación a la geografía sin más es insuficiente porque hace pasar por naturaleza lo que fue arquitectura jurídica; pero la que la reduce a un accidente político como la muerte de Lugo es igualmente insuficiente porque confunde el nivel estructural con el coyuntural. La geografía condicionó, la ausencia de imperio indígena obligó, las capitulaciones institucionalizaron, y las huestes múltiples ejecutaron. Los cuatro elementos operaron a la vez.

¿Qué fue entonces contingente? La jerarquía interna del policentrismo: que Santafé y no Tunja, Popayán, Cartagena o Santa Marta terminara siendo el nodo dominante. Esa jerarquía dependió de una cadena específica: la muerte de Pedro Fernández de Lugo en 1536, la autonomización de Quesada, la fundación en el altiplano en agosto de 1538, el pacto entre las tres huestes en marzo de 1539, la instalación de la Audiencia en el altiplano hacia 1550, la consolidación bajo Briceño en la década de 1570. Cada uno de esos eslabones pudo romperse. Si la Audiencia se hubiera instalado en Cartagena o en Popayán —opciones geopolíticamente defendibles—, el mapa mental del país habría sido distinto. Si Belalcázar hubiera llegado primero al altiplano, la fundación bogotana podría haber sido reabsorbida en la órbita quiteña.

El Nuevo Reino careció, por tanto, de un mito fundacional unificador no por accidente narrativo sino porque no había materia prima para él: tres capitanes iguales convergiendo en 1539 no producen un Cortés ni un Pizarro. Y esa ausencia simbólica se conjugó con la ausencia estructural de un centro hegemónico para producir un país cuya identidad política nunca se organizó alrededor de una capital indiscutible ni de un relato fundacional único.

¿Cómo se prolongó ese legado en el federalismo republicano?

¿Es la conexión entre esta arquitectura colonial y el ciclo federal decimonónico una herencia mecánica? Más bien una reactivación. El rechazo de venezolanos y quiteños al gobierno centralizado en la Nueva Granada precipitó la disolución de la Gran Colombia en 1830, evidencia de que la fragmentación regional colonial se trasladó al proyecto republicano supranacional. La Constitución de 1832 estableció un régimen unitario y presidencialista que duró hasta 1853, cuando la nueva carta abrió el espacio para la organización autónoma de las provincias; entre 1854 y 1857 estas adoptaron normas propias, incluyendo la legalización del divorcio y la separación Iglesia-Estado. El proceso llegó a 36 provincias antes de la Constitución de 1853, tras lo cual se invirtió la tendencia hacia agrupaciones mayores: Panamá obtuvo estatuto federal en 1855, y luego Antioquia, Santander, Cauca, Cundinamarca, Boyacá, Bolívar y Magdalena siguieron el mismo camino.

Bajo la Constitución de 1863, la inestabilidad fue extrema: aproximadamente cuarenta y dos constituciones o revueltas armadas de carácter local en veinticinco años. La rivalidad entre estados llevó a la imposición de aduanas internas que fragmentaban el mercado interior, combinando la desintegración política con la económica. Rafael Núñez, en alianza con el Partido Conservador y Miguel Antonio Caro, impulsó desde 1880 el retorno a la autoridad central que culminaría en la Constitución de 1886.

¿Es este ciclo pura reproducción de patrones coloniales? No. El conflicto de 1840 encubrió una disputa de la clase dominante por el control de los mecanismos económicos del intercambio comercial regional, y su traducción al lenguaje federalismo-centralismo fue una simplificación de rivalidades económicas concretas. Las regiones que reclamaban autonomía en el XIX no eran sobrevivientes intactas de la colonia sino formaciones sociales que habían acumulado tres siglos de historia propia sobre el sustrato de las jurisdicciones capitulares. La herencia colonial explica el sustrato —por qué había regiones con identidad económica y política diferenciada susceptibles de traducirse en estados federales—, pero no determina el resultado político específico. Lo que la conquista sedimentó fue la posibilidad estructural del federalismo, no su forma histórica concreta.

El principio colonial de "se obedece pero no se cumple" —un principio de realismo político que evitó desaciertos y conflictos— había expresado durante tres siglos la adaptación local de las normas emanadas de Madrid frente a una realidad heterogénea que la pretensión de uniformidad imperial no podía disciplinar. La diversidad geográfica, cultural y de densidades de población había obligado a diferenciar la legislación y la gestión administrativa incluso dentro de una misma audiencia. Ese hábito de adaptación regional a la norma central no desapareció con la independencia: se convirtió en un rasgo político duradero.

¿Qué queda abierto?

Quedan tensiones que ninguna interpretación cierra. ¿Cuánto pesan las capitulaciones frente a la geografía en la producción del policentrismo? La cadena de tres cordilleras que atraviesa el territorio compartimenta espacios de un modo que habría dificultado la centralización incluso bajo otra arquitectura jurídica, y los dos factores son inseparables en la práctica. ¿Y fue el debate centralismo-federalismo del siglo XIX realmente una prolongación de la fragmentación colonial, o una recodificación en clave constitucional de conflictos económicos que habrían encontrado otra forma en cualquier caso? La Constitución de 1886 y la Regeneración de Núñez muestran que el centralismo era políticamente viable cuando las condiciones económicas y las alianzas partidistas lo favorecían.

La geografía política colombiana nació policéntrica no por accidente sino por la coincidencia entre un sustrato cacical fragmentado, una lógica capitular que atomizó la soberanía, y una simultaneidad de huestes que hizo imposible la emergencia de un centro único. La centralidad andina de Bogotá fue una jerarquía contingente dentro de ese policentrismo estructural, sostenida por la instalación de la Audiencia y consolidada a lo largo de dos siglos, pero nunca convertida en hegemonía indiscutible. Colombia no tuvo su Cortés ni su Pizarro porque no había materia prima para ellos, y esa ausencia —simbólica y estructural a la vez— pesa todavía sobre una historia política que ha vivido, desde el siglo XVI hasta hoy, la dificultad de imaginarse desde un solo centro.

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Archivo documental

Documentos usados en esta lectura

51 documentos · 75 fragmentos de referencia
01Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 24, 272 fragmentos
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cumplidas- del mandante (Ots Capdequi, 1946). Las capitulaciones tenían tres partes según el autor: la licencia del Rey para conquistar y descubrir, las obligaciones del descubridor y las mercedes regias concedidas por la Corona, y el carácter condicional de las mercedes, supeditadas al éxito de la empresa y la…

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se hiciera el reparto a los privilegiados, generándose un problema de tierras con los indígenas y los nuevos inmigran tes europeos, o los españoles pobres. Las capitulaciones daban al conquistador una especie de dominio emi nente, que se particularizó y concretó con la encomienda. La norma según la cual el territorio…

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02Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 25, 944 fragmentos
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una posesión de nuevos territorios, se inició un poco después de la muerte de Isabel la Católica, bajo el reinado de Fernando, su viudo. Isabel y Fernando recibieron el título de Reyes Católicos durante el papado de Alejandro VI; los discípulos de San Agustín, San Francisco y Santo Tomas de Aquino fueron sus…

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Perú y en la Patagonia o que aquí solo se quedaron las mujeres y los hombres más guerreros y solidarios, aquellos capaces de defender y controlar ese territorio pleno de alimentos y aguas. La hipótesis final trata de explicar por qué esa simbiosis complejísima de fertilidades, diversidades y fortalezas de plantas,…

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Patagonia o que aquí solo se quedaron las mujeres y los hombres más guerreros y solidarios, aquellos capaces de defender y controlar ese territorio pleno de alimentos y aguas. La hipótesis final trata de explicar por qué esa simbiosis complejísima de fertilidades, diversidades y fortalezas de plantas, animales y…

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03La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 301 fragmento
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so de que Fernando no recuperara el trono. Con 28 ello, defendían los privilegios de que venían go zando y al mismo tiempo aspiraban a detentar el poder y a afianzar la supremacía que desde mu cho tiempo atrás venían ambicionando. La terce ra estaba formada por los comerciantes criollos, por los artesanos y la masa…

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04Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · p. 541 fragmento
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así ex - poliar otros pueblos. Agotada esta segunda instancia, se hizo necesario “sistematizar la explotación de sociedades indígenas para mantener los frutos de la Conquista” (Colmenares, 1997 a, p. 4). La tesis, enmarcada 54 Editored rsiacordérmfirs9cred oa fi9d 7firiad as Cefie85r9 dentro de la lógica de una…

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05Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 322 fragmentos
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to four million people. Some were warlike hunters and fishers, includ ing the Caribs and Arawaks, but many had developed agriculture, as well as gold work that attracted the Span- ish conquerors. They were also divided by geography, includ ing the Calima (Valle de Cauca), the San Agustín (Huila), the Tumaco (Nariño),…

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to four million people. Some were warlike hunters and fishers, includ ing the Caribs and Arawaks, but many had developed agriculture, as well as gold work that attracted the Span- ish conquerors. They were also divided by geography, includ ing the Calima (Valle de Cauca), the San Agustín (Huila), the Tumaco (Nariño),…

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06Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 113, 1322 fragmentos
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activa vida ritual y mágico-reli- giosa. Poseían un dinámico mercado entre los dis- tintos poblados de la sierra —para lo que utiliza- ban una extensa red de caminos de piedra-, basado en productos agrícolas, la sal, el pescado y las manufacturas artesanales, como objetos de oro, mantas de algodón, adornos de plumas y…

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de la cual se había llegado al número de 36 provincias para el momento de ex- pedición de la nueva Constitución, dio paso a partir de este año a un proceso inverso, de agru- pación de las provincias en entidades de mayores dimensiones y capacidades, que fueron la antesala del federalismo. El vigoroso impulso federal…

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07Historia de Colombia. La Colombia más Antigua. Tomo 1Gonzalo Hernández de Alba (dir.); Camilo Domínguez O., José L. Lorenzo, Amancio Fernández, Gonzalo Correal y otros · p. 1411 fragmento
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laguna de la Herrera, Zipacón, Tequen- 114 Dibujo explicativo de los diferentes tipos de cerámica muisca. Entre esas variadas formas había piezas de simple utilidad doméstica y otras de uso ritual, como copas, múcuras y figurillas. dama, Zipaquirá, Sopó y Nemocón, y hacia el norte del altiplano en los alrededores de…

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08Antes de Colombia. Los primeros 14.000 añosCarl Henrik Langebaek · 2021 · p. 407, 4382 fragmentos
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poder de los caciques muiscas, sus argumentos parecen circunscribirse a ciertos momentos específicos, y muy especialmente a las grandiosas y prolongadas fiestas durante las cuales los indígenas se congregaban en lugares ceremoniales de gran importancia, muchos de ellos con una centenaria o milenaria ocupación, para…

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describir como el rápido despojo de lo ajeno, permitió que un puñado de conquistadores se enriqueciera, pero fue más la excepción que la regla. La segunda opción, establecer encomiendas, tenía un problema, y es que solo era posible cuando se trataba de sociedades más o menos sedentarias que producían excedentes y…

p. 438
09Los muiscas. La historia milenaria de un pueblo chibchaCarl Henrik Langebaek · 2019 · p. 1561 fragmento
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menos claro). En concretos, esto quiere decir que la sociedad se divide en “mitades”, cada una con su propio liderazgo. Por lo general nes entre esas mitades es asimétrica, de manera que una obre la otra, aunque las mitades suelen tener esferas de rentes, o complementarias: en algunos casos una mitad ás de lo secular…

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10Muiscas: representaciones, cartografías y etnopolíticas de la memoriaAna María Gómez Londoño (editora), Carl Henrik Langebaek Rueda, Jorge Augusto Gamboa Mendoza, Michael J. Francis, Marta Clemencia Herrera Ángel, François Correa Rubio, Óscar Guarín Martínez, Hermann Trimborn, Luis Fernando Restrepo, Mercedes López Rodríguez, Carlos Andrés Durán · 2005 · p. 1251 fragmento
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Muequetá. Con dicho vocablo se le trataba lo mismo que a su gente. Las delimitacio- nes, en cambio, diferenciaron sus fronteras étnicas: al suroeste con Tunja, al norte y sur con los sutagaos y al sureste con los panches. A pesar de que Simón pretende orientar al lector desde la geografía de la conquista, confunde la…

p. 125
11Economías prehispánicas de ColombiaAlberto Gómez Gutiérrez, Ignacio Briceño Balcázar, Jaime Eduardo Bernal Villegas, Carlos Eduardo López Castaño, Martha Cecilia Cano Echeverri, Francisco Javier Aceituno Bocanegra, Nicolás Loaiza Díaz, Andrea M. Cuéllar, María Alicia Uribe Villegas, Marcos Martinón-Torres, Santiago Giraldo, Daniela Castellanos Montes, Marianne Cardale de Schrimpff, Carl Henrik Langebaek, María Antonieta Corcione Nieto, Catalina Zorro, Luisa Mendoza, Marcela Bernal, Lucero Aristizábal, Leonor Herrera · p. 3032 fragmentos
[16]

productos muy diferentes en el sentido de que el primero era geográficamente restringido, esencial para la vida, pero no se hallaba en áreas vecinas; su valor económico dependía del comercio o de intercambios a corta y larga distancia. La transcendencia y el alcance geográfico de este intercambio por intermedio de los…

p. 303
[17]

productos muy diferentes en el sentido de que el primero era geográficamente restringido, esencial para la vida, pero no se hallaba en áreas vecinas; su valor económico dependía del comercio o de intercambios a corta y larga distancia. La transcendencia y el alcance geográfico de este intercambio por intermedio de los…

p. 303
12Mercados, poblamiento e integración étnica entre los Muiscas, Siglo XVICarl Henrik Langebaek · 1987 · p. 1391 fragmento
[18]

mostrar en línea generales qué clase de artículos intercambiaban los muiscas con etnias vecinas y a través de cuáles ruta podían circular los productos por el territorio de lo que hoy en día es Colombia. Paralelamente, se plantearán algunos datos generales sobre el trueque prehis-pánico en diversas regiones del país…

p. 139
13Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 43, 1142 fragmentos
[19]

que cumpliera adecuadamente las funciones que se le atribuyen, como patrón de medida del valor, medio de intercambio o alma- cén de valor. Sin embargo, existieron ciertas mercancías que se intercambiaron con mayor frecuencia y que pudieron servir como patrón para medir valores. Esta característica se le ha atribuido…

p. 43
[66]

central de intervenir en la política de cada estado soberano en la década de los setenta, y la de unos estados intentando mani- pular la de los vecinos, trajo consigo un resquebrajamiento no sólo de la unidad política sino también del mercado interior, porque las rivalidades llevaron a implantar adua- nas que frenaban…

p. 114
14The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 371 fragmento
[20]

as part of an expedition, organized by Pedro Fernández de Lugo, that included at least ten ships and more than a thousand people (including Euro- pean men, some European women, a small number of enslaved African men, and perhaps a few enslaved African women as well). After some initial excursions near Santa Marta…

p. 37
15Memorias para la historia de la medicina en Santafé de BogotáPedro María Ibáñez · 2017 · p. 221 fragmento
[21]

salió el 6 de abril del año de 1536 otra expedición de 705 hombres mandada por don Gonzalo Jiménez de Quesada, con el objeto de conquistar las tie- rras situadas a las cabeceras del río Magdalena. Quesada enfermó gravemente en el Carare, lugar en donde dispuso que Juan Gallegos regresase a Santa Marta con los enfer-…

p. 22
16Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 17, 212 fragmentos
[22]

reunieron en el cacicazgo de Bacatá (Bogotá) con la expedición de Jiménez de Quesada proveniente de Santa Marta. 1. Expedición de Jiménez de Quesada El primero de abril de 1536 don Pedro Fernández de Lugo, gobernador de Santa Marta, dio en su “Instrucción y Memoria” para la jornada que iba al “Río Grande”, nombrando…

p. 17
[28]

noticia de la muerte de Fernández de Lugo, gobernador de la provincia de Santa Marta, hizo que Jiménez de Quesada apresurase su traslado en la mayor brevedad a la Corte Española, y provisto de una mayor cantidad de dinero se despreocupó de la organización de la ciudad de Bogotá con el debido cumplimiento de las…

p. 21
17Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1011 fragmento
[23]

half of his party to shipwreck at the mouth of the Magdalena and to disease, insects, and hunger on the march. After easily overcoming armed resistance, Jimenez de Que- sada and his lieutenants occupied the entire Muisca territory and on August 6, 1538, founded the city of Santafe (present-day Bogota, known as Santa…

p. 101
18Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · p. 631 fragmento
[24]

la fertilidad de sus tierras, contaba con una fuerza de cuarenta mil hombres. En un principio, los muiscas creyeron que los españoles eran hijos del sol y de la luna, y habían sido enviados por el creador para castigarlos por sus pecados. El vocablo con el que se referían a los invasores era uchies, conjunción de usa,…

p. 63
19El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 2881 fragmento
[25]

relati- vamente desarrollada. Luego de que los pacíficos habitantes de la Sabana quedaron sometidos, no sin que dejaran de cometerse al- gunas innecesarias crueldades y asesinatos en la persona de sus jefes, dispuso Quesada construir una ciudad en algún punto favorable y adecuado. Eligió para ello el lugar de es-…

p. 288
20Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 76, 782 fragmentos
[26]

el 6 de agosto de 1538, como la fecha de funda- ción es decir, unas semanas después del reparto del botín. En la documentación sólo consta la La conquista del territorio y el poblamiento 83 fundación durante ese mismo año de la ciudad de Vélez, pues el 13 de agosto estuvo en ella Jiménez de Quesada, quien recibió…

p. 76
[55]

las huestes de Federmán y Belalcázar, Pérez de Quesada comenzó a adju- dicarles encomiendas de indios, en detrimento de los derechos de los antiguos conquistadores, lo cual no contribuyó a la tranquilidad social. La llegada al Nuevo Reino de Jerónimo Lebrón, juez de residencia enviado por la Real Audiencia de Santo…

p. 78
21Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 141, 2312 fragmentos
[27]

a la orden de seguirlo, despu é s de explorar la Guajira y fundar la actual Riohacha, sigui ó tras los pasos de Espira, pero luego, desviando su ruta hacia la cordillera, la atraves ó, llegando a Pasca por el mes de marzo de 1539, cuando la tierra ya estaba ocupada por la hueste de Jim é nez. Algunos a ñ os antes de…

p. 141
[53]

jueces de comisi ó n, cuyas actuaciones eran casi siempre rechazadas por los vecinos del lugar. Aun dentro del Nuevo Reino, Tunja y Santa Fe rivalizaron durante todo el siglo xvi como centros de poder, y s ó lo visitas sucesivas de los oidores (o visitas de la tierra) lograron coartar a la postre una actitud muy…

p. 231
22Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 47, 582 fragmentos
[29]

bres y 130 caballos. D espués de m ás de dos años de travesía hacia el sur, atravesó los Llanos O rientales y, finalm ente, rem ontó la cordillera para llegar al territorio de Jim énez de Q uesada. Féderm an perdió 70 europeos, 40 caballos e innum erables cargueros indígenas. El arribo casi sim ultáneo de Belalcázar y…

p. 47
[48]

las zonas aledañas. Al lado de los centros adm inistrativos estabilizados por una base ag ro p e cuaria bien consolidada y de los pueblos m ineros m ás inestables, aparecieron otros poblados españoles que funcionaban com o pu n to s de tránsito en la ru dim entaria red de cam inos. Los puertos caribeños de Santa M…

p. 58
23Invading Colombia: Spanish Accounts of the Gonzalo Jiménez de Quesada Expedition of ConquestJ. Michael Francis · 2007 · p. 1221 fragmento
[30]

person. He left his brother, Hernán Pérez de Quesada, behind as his lieutenant. In preparation for his journey, Jiménez EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 7:55:46 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 1 0 | I n v A d I n G C o l o M b I A…

p. 122
24Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 219, 2254 fragmentos
[31]

y a los nativos ameri- canos se les tratará como infieles y se les aplicará el mismo procedimiento, hasta las últimas consecuencias: derrota y expulsión para los moros y dominación o exterminio para los indíge- nas americanos. En ambos casos se requiere poblar de fieles castellanos las tierras recuperadas o «des-…

p. 219
[32]

y a los nativos ameri- canos se les tratará como infieles y se les aplicará el mismo procedimiento, hasta las últimas consecuencias: derrota y expulsión para los moros y dominación o exterminio para los indíge- nas americanos. En ambos casos se requiere poblar de fieles castellanos las tierras recuperadas o «des-…

p. 219
[38]

década de 1530, época de gran actividad fundacional. A este período pertenecen las funda- ciones de los núcleos que alcanzarán una catego- ría importante como centros administrativos, en su respectiva región, debido a la privilegiada situación de sus asentamientos, tales como Santafé de Bogotá, Tunja, Popayán y…

p. 225
[39]

década de 1530, época de gran actividad fundacional. A este período pertenecen las funda- ciones de los núcleos que alcanzarán una catego- ría importante como centros administrativos, en su respectiva región, debido a la privilegiada situación de sus asentamientos, tales como Santafé de Bogotá, Tunja, Popayán y…

p. 225
25Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 441 fragmento
[33]

se configu- raron los rasgos de las principales conflictividades y tensiones sobre el ordenamiento territorial y la distribución de la tierra que estuvieron en las raíces del conflicto armado interno. Las fundaciones coloniales provocaron una ruptura violenta en el ordenamiento territorial existente. No respondían a…

p. 44
26Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 64, 702 fragmentos
[34]

bién el núcleo administrativo, reli- gioso, y el lugar donde se aprendían nuevas formas de vida. Por otra parte, las ciudades simbolizaban el poder, y la ubicación de los edifi- cios importantes en ciertos lugares estaba destinada a impresionar a sus pobladores y visitantes. nh Normas para el establecimiento En parte,…

p. 70
[49]

Popayán, donde fue nuevamen- te requerido por el representante del rey en el Pe- rú, Pedro de La Gasca, quien le nombró jefe de ca- ballería. En esa condición participó en la batalla de Xaquixahuana, en la que los rebeldes fueron defi- nitivamente abatidos. Belalcázar regresó en 1548 a Popayán, y desde allí envió…

p. 64
27Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 401 fragmento
[35]

jerarquías indígenas (los reservados), por cuanto estas colaboraban en la recepción del tributo. La encomienda y el tributo debían dejar intactas las estructuras productivas indígenas, puesto que su misma existencia dependía de ellas. A la llamada república de los indios se le atribuía el papel de sustentar la…

p. 40
28Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 13, 512 fragmentos
[36]

Francisco Pizarro para fundar ciudades y la había ejercido al esta- blecer Quito, Cali, Popayán y luego Timaná. Él mismo, Belalcázar, también había estado presente cuando en 1519 Pedrarias Dávila fundó Panamá y quizás conocía las ins- trucciones reales que este había recibido para efectuar tal fundación, y hasta las…

p. 51
[73]

esta obra invitamos al insigne Gerardo Reichel-Dolmatoff a colaborar con un ensayo sobre la vida cotidiana en la época precolombina, pero sus ocupaciones y su estado de salud no le permitie- ron cumplir con el cometido. A dos colegas se les encargó estudiar la vida cotidiana de los resguardos indígenas en la…

p. 13
29Historia de Colombia. Descubrimiento y Conquista IGermán Arciniegas, Mauricio Obregón, Jorge Morales, Roberto Pineda Camacho, Javier Ocampo López, et al. · p. 95, 1012 fragmentos
[37]

presencia del Estado español. Ellos daban cuenta de la realidad urbana a gobernadores, audiencia y virreyes, que eran sus superiores en la escala burocrática. El ilustre historiador Haring, que ha investigado mucho sobre la naturaleza de las ciudades hispa- noamericanas y su evolución colonial, dice que aquéllas…

p. 95
[40]

evitar que- 335 Patio principal de la mencionada casa del virrey. Este tipo de patio central e interior es de clara procedencia española, concretamente del sur de España. y resultó muy adecuado pare el clima caluroso del virreinato. rellas con fundaciones vecinas. Realmente son es- casas las ciudades que permanecieron…

p. 101
30Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 271 fragmento
[41]

Nuñez de Balboa founded Santa Mar í a la Antigua del Darién in 1510. This was the first city in what today we call Colombia, and one of the first of Spanish origin on the American continent. However, the conquerors soon understood they were facing nations with different languages, customs, hierarchical regimes,…

p. 27
31Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 39, 1342 fragmentos
[42]

que las había originado, con mayo res posibilidades de abastecimientos y de mano de obra. Así, de las veinte ciudades que fueron fundadas entre 1537 y 1550, solamente dos fueron abandonadas más tarde. A partir de 1550, la Audiencia estimuló la funda ción de centros mineros y entre 1550 y 1560 se cuentan once…

p. 39
[47]

Tunja y 50 en Santa Fe. Entonces sólo 26 de las primeras pertenecían a los antiguos compañeros de Quesada y 19 en términos de Santa Fe6. Así, los datos de Flórez de Ocariz resumen la situación a partir de 1550 (muy probablemente hacia 1560). Después de 1550, la recompensa inicial se había desvanecido para mu chos de…

p. 134
32Arqueología de Colombia: un texto introductorioGerardo Reichel-Dolmatoff · 2016 · p. 351 fragmento
[43]

de ahí en ade- lante el oro se volvió su obsesión. Lo raparon de los vivos y de los muertos; extorsionaron las poblaciones, tortura- ron a los caciques, saquearon las tumbas y los santuarios. La búsqueda del oro pronto se convirtió en el factor deci- sivo en determinar las rutas de penetración de las huestes…

p. 35
33Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 10, 422 fragmentos
[44]

de varios “ regidores ”, que asum í a la autoridad sobre la ciudad y su entorno rural. El con quistador principal “ encomendaba ” o repart í a entonces los indios a los conquistadores, que trataban de intercambiar por oro productos atractivos para los indios (hachas y cuchillos, tijeras, cuentas, aba lorios) y los…

p. 42
[57]

1500-1570. INTRODUCCI Ó N 13 dad para producir lo esencial cerca y las dificultades de transporte se reforzaron entre s í. Durante los ú ltimos tres siglos los dirigentes vieron esta diversidad natural como promesa de riquezas infinitas, en contraste con la pobreza de la poblaci ó n. Los pueblos que ocuparon la regi ó…

p. 10
34Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 1711 fragmento
[45]

menos de los comerciantes europeos; los intercambios regionales o locales suplantan a los intercontinentales, el oro entra a desempeñar —así sea débilmente— un papel como moneda local, y posiblemente el nivel de vida de los encomenderos, que han visto desaparecer el espejismo de una rápida fortuna en América y…

p. 171
35Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo Fabián García Rincón, William Elvis Plata, Diana Paola Hernández Fernández, Alberto José Campillo Pardo, Aliza Moreno-Goldschmidt, Odette Yidi David, Jorge Enrique Salcedo Martínez, Jose Joaquin Pinto Bernal, Katherinne Giselle Mora Pacheco · 2022 · p. 61 fragmento
[50]

los sínodos de Popayán, Cartagena y Santafé de los años de 1555, 1556 y 1558. EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:22:45 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 49 Lucas Fernández de Piedrahíta. Historia General de las Conquistas del. Nuevo…

p. 6
36Patía, de la tierra de nadie a las grandes haciendasCarlos Daniel Quiñonez Rodríguez, Carlos Enrique Osorio Garcés · 2024 · p. 2431 fragmento
[51]

diferencia: lugar, movimientos, vida, redes. Popayán: Universidad del Cauca. Espinoza, Alex y Yilver Mosquera 2020 Violencia(s) y desplazamiento(s) en dos contextos latinoamericanos. El caso de Santiago de Chile (1973-1990) y el Valle del Patía, Colombia (1930- 2014). Historia y Sociedad. (39): 51-81. Disponible en:…

p. 243
37Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · p. 321 fragmento
[52]

el poder, la institución de la Real Audiencia prefirió guarecerse en el altiplano, entre Tunja y Bogotá, ciudades alejadísimas del mar y de la metrópoli. Naturalmente, allí se acen- tuó el formalismo de la ley y la escritura, y bajo aquella atmósfera mestiza encontramos los primeros textos narrativos. xxvi. De acuerdo…

p. 32
38Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 311 fragmento
[54]

las Indias 21, que garantizaba la dominación con intuiciones de control y vigilancia, la uniformidad pretendida seguía siendo trastocada por la realidad heterogénea del terri- torio. A este respecto Jaramillo Uribe anota: Diversas culturas, diversas densidades de población, diferentes territorios geográficos,…

p. 31
39Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · p. 231 fragmento
[56]

includes some 253,000 square kilometers of Colombian territory and stretches on into Venezuela for another 300,000 square kilometers. South of the Guaviare River is the second region, Amazonia. Its 420,875 square kilometers of tropical rain forest extend to the borders of Peru, Ecuador, and Brazil. Third, stretching…

p. 23
40Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · p. 18, 212 fragmentos
[58]

marcado carácter patrimonial. Terminada la conquista, y con ella la influencia de los caudillos de las huestes, nadie hubiera podido re- clamar privilegios que se extendieran a toda una provincia. Por e~ta razón el reparto de recursos -tierras, indios, minas- que~ó confinado a lo que.~ sería la jurisdicci~n de una…

p. 21
[72]

la esclavitud, la actividad minera, el surgimiento de la hacienda, los mecanis- mos de crédito, etc.; es decir, todas las posibles determinaciones de una realidad que había que reducir conceptualmente o, a la manera que es pro- pia de los historiadores, descriptivamente. Porque, al fin de cuentas, nin- guna promesa de…

p. 18
41Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · p. 541 fragmento
[59]

relaciones entre el espacio y la economía regional [1995(b)] y explica estas fragmentaciones regionales, de un lado, por el papel que desempeñaron las economías y sociedades locales, a las que considera como sus definidoras fundamentales, y del otro, por la forma en que se articulaba la Gobernación con la “economía…

p. 54
42Nueva Geopolítica de ColombiaJulio Londoño Londoño · 1965 · p. 361 fragmento
[60]

a esta norma que nos ha trazado la naturaleza, la fa- cilidad para la vida del país sería enorme; todo sería sencillo y lógico. Pero la naturaleza anda por un lado y el hombre por otro. Viene así un desorden del cual se cree salir variando la anterior división y haciendo otra que se acomode a las nuevas ideas po-…

p. 36
43Recentralisation in ColombiaJulián D. López-Murcia · 2022 · p. 731 fragmento
[61]

it requires the majority of the members of each chamber (not merely the majority of participants in the debate). This, of course, increases the veto power of the opposition. a b rief H istory of C olombia ’ s s ubnational i ssues Since the independence from Spain in 1810, the (re) design of subnational institutions…

p. 73
44Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 961 fragmento
[62]

primera Colombia fue precisamente el rechazo de venezolanos y quiteños a un gobierno centralizado en la Nueva Granada. Luego de la disolución, el régimen a que dio lugar la República de la Nueva Granada en 1832 fue, además de unitario –esto es, centralista–, favorecedor del poder ejecutivo: en otras palabras,…

p. 96
45Historia doble de la Costa. Tomo 2: El Presidente NietoOrlando Fals Borda · 2002 · p. 1241 fragmento
[63]

mismos objeti- vos a nivel nacional. Eran, p u e s, como dos facciones de la misma clase social que luchaban dentro de un mismo marco económico, aunque diferenciadas por regiones. No había muchas divergencias entre estas facciones, en cuanto a la política económica general del país. Ambas estaban de acuerdo en…

p. 124
46Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 5451 fragmento
[65]

a saber: «La del 27 de octubre de 1857, motivada por la crea- ción del Estado; «La del 12 de noviembre de 1863, motivada por la nacional del mismo año; «La del 25 - 26 de noviembre de 1864, fruto de una insurrección local, y «La del 15 de septiembre de 1877, resultado también de otra conmoción armada que derrocó al…

p. 545
47Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 1971 fragmento
[67]

y ganados. Así, la política se alimentó de formas múltiples de so- cialización, que se expresaron desde los inicios del siglo xix mediante sociedades masónicas, populares, religiosas, democráticas y de artesanos; algunas de ellas sirvieron de apoyo a dirigentes liberales, dentro de una visión más po- pulista del…

p. 197
48Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · p. 8, 27, 353 fragmentos
[68]

con las valoraciones que hacen muchos de los historiadores profesionales, y muchos otros intelectuales, sobre los legados de sus contrapartes “tradicionales”. Al respecto es ejemplar, para citar un caso reciente, Jorge Núñez Sánchez, “La historiografía ecuatoriana contemporánea”, en (Sevilla), vol. 53, n.º 1, 1996,…

p. 35
[69]

a la corrección de los detalles la posibilidad de una labor crítica de su empresa historiográfica […]. Aun para sus contradictores, la de José Manuel Restrepo ha constituido hasta ahora un repertorio fijo e Historia inalterable de los hechos, susceptible solo de reacomodarse en una interpretación diferente. Esta es…

p. 8
[70]

actividades de la Academia, pero también puso sobre el tapete las intolerancias sobre las cuales emergían las nuevas escrituras de la historia. Una vuelta a la tradición EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:28:03 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to…

p. 27
49El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 2021 fragmento
[71]

realizado probablemente el estudio m á s concienzudo sobre la influencia del imperialismo norteamericano en el desarrollo de la historia Contempor á nea de Colombia. Alvaro Tirado Mej í a con “ Introducci ó n a la Historia Econ ó mica de Colombia ”; Jes ú s Antonio Bejarano con “ El fin de la econom í a exportadora y…

p. 202
50Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 2091 fragmento
[74]

civiles están los trabajos de Álvaro Tirado Mejía (aspectos socia- les), Jorge Villegas (guerra de los Mil Días) y Gonzalo España (guerra de 1885). El tema de los artesanos lo han comenzado a tratar Miguel Urrutia y Jaime Jaramillo; el período de la Re- generación, en sus aspectos económi- cos, es estudiado por Darío…

p. 209
51La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 531 fragmento
[75]

histórico-social de las crisis a que da lugar la refracción y descomposición de órdenes en Colombia, cuenta con el valioso aporte del profesor Luis López de Mesa, quien publicó un Escrutinio sociológico de la histo ria colombiana en 1956. Es esta una obra mucho más sis- temática que su anterior y clásico estudio, De…

p. 53