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Biografía

Rodrigo de Bastidas

Conquista

1445–1527

17 min de lectura24 documentos
Nacimientoc. 1445
Fallecimiento1527
RolesEscribano · Explorador y navegante
Lugar principalColombia
Período históricoConquista1499–1599
03

La biografía

Escribano sevillano vuelto navegante, Rodrigo de Bastidas (c. 1445–1527) fue el primer europeo que recorrió con propósito de reconocimiento la costa Caribe de lo que hoy es Colombia y el fundador, veinticinco años después, de Santa Marta, la ciudad más antigua del país con presencia española permanente. Entre 1500 y 1501 exploró el litoral desde el Cabo de la Vela hasta el golfo de Urabá, descubrió la desembocadura del río Magdalena y bautizó, sin saberlo, la geografía por la que Colombia entraría al orden atlántico. Su figura interesa menos como aventurero que como tipo humano: el conquistador-mercader, hombre de pluma y de rescate antes que de espada, cuyo estilo de trato con los indígenas —pactado, comercial, casi siempre incruento— dibujó una alternativa a la conquista depredadora que fue, sin embargo, incapaz de sobrevivir a su propia muerte. Ese fracaso íntimo, y no la violencia de los caribes ni los desastres de la navegación, es lo que da a su biografía una densidad histórica que la mera cronología de descubrimientos no alcanza a explicar.

02

Línea de vida

  1. 1500

    Capitulación para explorar el litoral Caribe

    Leer contexto

    Bastidas firmó con la Corona una capitulación para reconocer la costa atlántica desde el Cabo de la Vela hasta el golfo de Urabá, aprovechando la apertura a particulares iniciada con la Real Cédula de 1495 y el desplazamiento del monopolio colombino.

  2. 1501

    Exploración de la costa y descubrimiento del río Magdalena

    Leer contexto

    Durante la expedición iniciada en 1500, Bastidas recorrió la bahía de Santa Marta, comerció mediante rescate con los taironas, avistó la futura Cartagena de Indias y descubrió la desembocadura del río Magdalena, bautizado entonces Río Grande, acompañado por Juan de la Cosa y el joven Vasco Núñez de Balboa.

  3. 1502

    Regreso a España, proceso y encarcelamiento

    Leer contexto

    A su vuelta, Bastidas fue procesado y encarcelado, acusado de haber ocultado parte de lo obtenido; sufrió lo que las crónicas describen como 'muchas miserias', en un patrón disciplinario que la Corona aplicó recurrentemente a sus propios agentes coloniales.

  4. 1525

    Fundación de Santa Marta

    Leer contexto

    Tras recuperar el favor real y capitular una gobernación permanente, Bastidas fundó Santa Marta en la bahía que había reconocido veinticuatro años antes, concibiendo la ciudad bajo un modelo de comercio pactado y trato incruento con los taironas, el primero en el territorio de la actual Colombia.

  5. 1527

    Muerte en Cuba tras el atentado de sus propios lugartenientes

    Leer contexto

    Los soldados que Bastidas había reclutado, insatisfechos con la lentitud del modelo comercial, lo atacaron en Santa Marta; sobrevivió al atentado pero murió en 1527 en Santiago de Cuba o en el trayecto de regreso, apenas dos años después de fundar la ciudad.

El escribano de Triana

Bastidas nació hacia 1445 y creció vinculado a Triana, el arrabal fluvial de Sevilla desde el que partían, subían y bajaban la mayoría de los oficios del Atlántico castellano en los años finales del siglo XV. Se formó como escribano —no notario, distinción que importa para entender su universo mental: el escribano era el redactor de contratos, actas y capitulaciones, el hombre que sabía leer las cláusulas antes de firmarlas— y ejerció el comercio en la Sevilla que se convertía, tras 1492, en el puerto de un mundo recién ensanchado. Esa doble condición, letrada y mercantil, es el sustrato de todo lo que vino después. A diferencia de los hidalgos empobrecidos que se embarcaron buscando la restauración de un rango perdido, o de los soldados curtidos en Granada que traían consigo el reflejo de la guerra santa, Bastidas se movía por el cálculo: sabía firmar y sabía negociar, y esas dos habilidades bastarían, en principio, para convertir una licencia real en una empresa rentable.

Sería un error, sin embargo, reducir su motivación al lucro. El acervo cultural de la Castilla del siglo XV imponía a cualquier empresa un vocabulario que mezclaba la honra y la hidalguía con la ganancia material; los conquistadores, incluso los más mercantiles, buscaban simultáneamente el enriquecimiento y el ascenso social. Bastidas no fue una excepción. Lo que lo distingue es el énfasis: donde otros pusieron primero el brazo armado y luego, si sobraba tiempo, el intercambio, él invirtió el orden. Ese detalle de método explicaría buena parte de su recorrido, incluidas sus caídas.

La capitulación de 1500 y el marco jurídico

Bastidas no navegó por libre. Su viaje se inscribió en un dispositivo jurídico preciso que había abierto América a los particulares apenas cinco años antes. La Real Cédula del 19 de abril de 1495 rompió el monopolio de Cristóbal Colón sobre el Nuevo Mundo y autorizó a la Corona a firmar capitulaciones —contratos— con exploradores individuales que asumieran el costo y el riesgo de armar expediciones a cambio de prerrogativas, mercedes y una participación en los beneficios. El instrumento tenía tres partes clásicas: la licencia regia para descubrir y conquistar, las obligaciones del capitulante y las mercedes concedidas por el rey. A eso se sumaba una cuarta característica esencial: el carácter condicional de esas mercedes, supeditadas al éxito de la empresa y a la buena conducta del conquistador. La Corona se reservaba la suprema jurisdicción civil y criminal sobre los territorios explorados, así como el quinto real —el 20% del botín, cifra heredada de la Reconquista y variable según la coyuntura— y se garantizaba, mediante la condicionalidad, la palanca disciplinaria que usaría después contra sus propios agentes.

En 1500, Bastidas capituló con la Corona el reconocimiento de la costa atlántica desde el Cabo de la Vela hasta el golfo de Urabá, franja hasta entonces inexplorada por los españoles. La licencia se otorgaba en un momento particular: Alonso de Ojeda, compañero de Colón, había llegado al Cabo de la Vela apenas un año antes, en 1499, acompañado por Juan de la Cosa y Américo Vespucio; y el obispo de Sevilla, Juan Rodríguez de Fonseca, actuando a nombre de los Reyes Católicos, distribuía permisos a diversos navegantes con la finalidad —no siempre explícita pero evidente— de erosionar el monopolio colombino. Ni Cristóbal Colón ni su hijo Diego aceptarían de buen grado esta apertura; los llamados pleitos colombinos, que enfrentaron a la familia con la Corona durante décadas, sólo se saldarían más tarde, en tiempos de Luis Colón, mediante una indemnización y la confirmación de la nobleza del linaje. Bastidas entró, pues, en el resquicio: un mercader sevillano que aprovechó el desplazamiento estratégico del descubridor para convertirse él mismo en descubridor.

El viaje de 1500-1502: rescate en la costa

La expedición zarpó a comienzos de 1500 y se prolongó hasta 1501, con tramos que llegaron a 1502. Bastidas iba acompañado por Juan de la Cosa, el cartógrafo cántabro que ya había pisado esas aguas con Ojeda, y por un joven Vasco Núñez de Balboa, que trece años después cruzaría el istmo y avistaría el Pacífico. La flotilla siguió la ruta habitual —Canarias, Antillas— y alcanzó el Cabo de la Vela, punto oriental de la capitulación. Desde allí, en lugar de detenerse, Bastidas hizo lo que ningún europeo había hecho: navegar sistemáticamente hacia el occidente, bordeando el litoral, entrando a las bahías, registrando lo que veía.

En 1501 topó con la bahía de Santa Marta, cuyo nombre le dio la festividad de la santa; comerció con los taironas de las tierras bajas, que ofrecían oro trabajado y perlas a cambio de las mercancías de rescate. Continuó hacia el suroeste y encontró, ese mismo año, la desembocadura de un río cuyo caudal descomunal empujaba agua dulce mar adentro. Lo bautizaron Río Grande, en referencia sencilla a la magnitud; sólo después se fijaría el nombre de Magdalena. La ruta siguió hasta la bahía frente a la cual, treinta y dos años más tarde, Pedro de Heredia fundaría Cartagena de Indias; se adentró entre las islas de San Bernardo y Barú y finalmente alcanzó el golfo de Urabá, límite occidental de la capitulación, en la zona llamada también Darién y donde el Atrato desagua en el Caribe.

Todo el trayecto se hizo bajo un método consistente, casi obsesivo: el rescate. Bastidas intercambiaba espejos, abalorios, machetes y otros efectos españoles baratos por oro, perlas, nácar y mantas de algodón. Es aquí donde su formación de escribano y comerciante marca la diferencia con el estilo predominante. Ojeda, un año antes, había disparado ballestazos y capturado indios; Bastidas prefirió el trueque. No hay que idealizarlo: el rescate era comercio profundamente desigual, en el que los taironas y los grupos costeros entregaban objetos de valor real por baratijas, y estaba orientado exactamente al mismo fin que la razia armada, la extracción de metales preciosos. Pero la diferencia de método no es trivial. Evitaba muertes, permitía repetir la operación en el mismo lugar, preservaba las poblaciones que serían la única fuente sostenible de riqueza. Era conquista, sí, pero conquista de escribano.

Proceso, cárcel y rehabilitación

El regreso a España desmintió la lógica del cálculo. Bastidas fue procesado, encarcelado y sometido a lo que las crónicas llaman "muchas miserias", acusado, según las versiones, de ingratitud a la Corona o de haber ocultado parte de lo obtenido. El episodio ilustra un patrón que atravesaría toda la primera mitad del siglo XVI y que no perdonaría a los mayores: Colón regresó encadenado, Cortés terminaría sus días litigando, los Pizarro se despedazarían entre sí. La monarquía había diseñado el sistema de capitulaciones precisamente para permitirse este juego —premiar cuando conviniera, castigar cuando el vasallo acumulara demasiado poder o riqueza autónoma—, y Bastidas, hombre de contratos, fue tratado como pieza de un contrato.

La rehabilitación llegó con el tiempo. En algún momento del segundo o tercer decenio del siglo XVI recuperó el favor real, se estableció en La Española y prosperó lo suficiente como para volver a capitular, esta vez no un viaje de reconocimiento sino una gobernación permanente sobre la tierra que él había avistado primero. Entre el retorno del viaje de 1501 y la fundación de Santa Marta transcurrieron cerca de veinticuatro años: un cuarto de siglo en el que Bastidas hizo carrera en el Caribe insular, acumuló bienes, crió familia y esperó, con la paciencia de quien sabe leer un documento, la ocasión de convertir su capitulación exploradora en capitulación fundacional.

El escenario indígena

Antes de contar la fundación, importa detenerse en lo que Bastidas había visto en 1501 y volvería a encontrar en 1525. La costa Caribe neogranadina no era un vacío ni una selva uniforme. Los taironas ocupaban las partes bajas de la Sierra Nevada de Santa Marta y las llanuras vecinas, y constituían el pueblo de más alto desarrollo tecnológico de la región. Practicaban agricultura intensiva de maíz, yuca, ají y algodón, con sistemas de irrigación en los campos planos cercanos a la actual Santa Marta; sus artesanos trabajaban la cerámica, tallaban la piedra para usos arquitectónicos y dominaban el trabajo del oro en aleación con cobre. Los pueblos se contaban por centenares, distribuidos entre las tierras bajas y las alturas abruptas del macizo, unidos por caminos de piedra y por un mercado interno que intercambiaba sal, pescado, oro, mantas, adornos de plumas y esculturas. Comerciaban con grupos vecinos y, por medio de intermediarios, llegaban hasta el altiplano muisca, en circuitos de larga distancia que trasladaban collares de cuentas, caracoles marinos y objetos áureos. Entre ellos había también tensiones internas: disputas entre ciudades, pugnas entre la autoridad de los caciques y la de los sacerdotes.

Más allá de los taironas, la llanura atlántica y el bajo Magdalena estaban poblados por grupos que los españoles agruparían bajo la etiqueta imprecisa de "caribes" —cocinas, pantágoras, yariguíes, opones, muzos, pijaos, entre otros—, a los que se atribuían el belicismo y el canibalismo. Esa etiqueta, más que una descripción etnográfica, fue un dispositivo jurídico: la reputación de "comedores de carne humana" convertía a los así clasificados en esclavizables en los mercados de las Antillas durante las primeras décadas del siglo XVI. En la Guajira, hacia el norte, los grupos de lengua arawak vivían en régimen nómada con agricultura marginal. La variedad era enorme, y los cronistas del siglo XVI, incluidos los que se ocuparon de los propios taironas, veían fragmentos y los cosían con nombres.

Bastidas, en 1501, se relacionó sobre todo con los taironas y con grupos de la costa. El buen recibimiento de que hablan las crónicas debe matizarse —Ojeda había pasado antes, y las poblaciones costeras ya no tenían la total ignorancia del recién llegado—, pero el método del rescate y el trato incruento permitieron que su nombre quedara asociado, del lado indígena, a algo distinto del terror. Ese capital simbólico, si existió realmente en la memoria local, sería una de las razones por las que su segundo regreso, en 1525, tomó la forma de fundación y no de invasión.

Santa Marta, 1525

La ciudad se fundó en 1525, en la bahía que Bastidas había reconocido veinticuatro años antes. Era la primera fundación española permanente en el territorio de la actual Colombia, y el modelo con el que Bastidas la concibió respondía a la lógica de toda su vida: comercio pactado, obtención de oro y perlas por rescate, control del territorio mediante alianzas más que mediante razias. La gobernación le daba, ahora sí, la autoridad civil y criminal —siempre bajo la reserva regia— para organizar el poblamiento y regular la relación con los taironas. Su idea era prolongar en tierra el sistema que había funcionado en el mar: una economía de intercambio con las jefaturas indígenas, con el saqueo y la esclavización como excepciones y no como norma.

El modelo se estrelló casi de inmediato con la composición humana de las tropas y con la lógica económica del proyecto colonial. Los hombres que Bastidas había reclutado —soldados sin oficio, aventureros con expectativas de enriquecimiento rápido, veteranos de otras campañas antillanas— no habían cruzado el Atlántico para esperar los tiempos lentos del comercio. Querían oro inmediato, esclavos vendibles en Santo Domingo, botín. Y el propio territorio, pese a la riqueza aurífera de los taironas, no ofrecía los grandes tesoros acumulados que los conquistadores encontrarían más tarde en el altiplano chibcha o en el Perú incaico.

El conflicto interno se agudizó hasta el punto de que Bastidas fue atacado por sus propios lugartenientes. Sobrevivió al atentado, pero las heridas y las miserias del retorno terminarían de consumirlo: murió en 1527, en Santiago de Cuba o en el trayecto de regreso, apenas dos años después de haber fundado la ciudad. El hombre que había construido su prestigio en el trato pacífico con los indígenas fue muerto, en último término, por los españoles que había traído consigo.

El desplome tras su muerte

La desaparición de Bastidas entregó la provincia de Santa Marta a la conquista desenfrenada. El "común" —la asamblea de vecinos y soldados— eligió como gobernador a Rodrigo Álvarez Palomino, conquistador con experiencia en las guerras de México, mientras la Audiencia de Santo Domingo, al enterarse de la muerte del titular, enviaba a Pedro de Vadillo para compartir el mando. Pedro de Heredia, futuro fundador de Cartagena, llegó con Vadillo y actuó como mediador entre los dos caudillos que se disputaban la gobernación. Una vez limadas las diferencias, ambos dieron rienda suelta a sus tropas para recoger oro y capturar indios que enviaban como esclavos a las Antillas.

El agotamiento rápido del oro superficial en Santa Marta —la región no tenía entierros comparables a los del Sinú, donde Cartagena podría vivir décadas del saqueo de tumbas— hizo que la esclavización de los indígenas llegara temprano y se volviera central en la economía local. Los taironas, hasta entonces sujetos preferentemente al rescate, pasaron a ser presa. La respuesta indígena fue prolongada: la belicosidad de los pueblos de los alrededores de Santa Marta se extendió más allá de 1550, año en que estalló la violenta rebelión de los indios de Buritaca, y la ciudad quedó, durante décadas, entre las plazas del Nuevo Reino de Granada más expuestas a ataques.

La Corona intentó, con retraso, corregir el rumbo. Nombró gobernador a García de Lerma, banquero con negocios en Santo Domingo desde 1514, siguiendo el patrón —aplicado también en México y Venezuela— de sustituir a los conquistadores por administradores de perfil comercial capaces de disciplinar a las huestes. A partir de 1526, en respuesta a los excesos generalizados, las capitulaciones comenzaron a incluir cláusulas expresas de buen tratamiento a los indios, cambio que acentuó el carácter público del instrumento. Pero el daño en Santa Marta ya estaba hecho: la gran mayoría de la población indígena pereció, víctima de una empresa colonizadora en la que predominaron los elementos esclavistas y de saqueo. La experiencia repitió, con variaciones más lentas, el desastre demográfico de La Española.

Aquí conviene la mesura. Es tentador leer el desplome como traición al legado pacífico de Bastidas, y hay en ello parte de verdad. Pero no hay que confundir el método con la finalidad. El propio Bastidas había ido a Santa Marta a extraer oro y perlas; la Corona lo había procesado en 1502 no por violento sino por ingrato con el quinto real; y su modelo dependía por completo de su presencia personal para contener fuerzas —económicas, culturales, institucionales— que empujaban sistemáticamente hacia el saqueo. La violencia que siguió a su muerte no fue una desviación del proyecto colonial: fue el proyecto colonial funcionando sin la contención excepcional de un hombre. La fragilidad estructural del estilo Bastidas está precisamente en que era el estilo de un hombre y no un sistema.

La red y los contemporáneos

La trayectoria de Bastidas se entiende mejor si se la sitúa entre otras que la cruzan y la iluminan. Juan de la Cosa, cartógrafo de la primera expedición, encarnaba la continuidad del saber náutico entre los viajes colombinos y los de los particulares; había navegado con Colón, con Ojeda y con Bastidas, y su mapa de 1500, uno de los primeros que representaron el Nuevo Mundo, contiene información recogida en aguas colombianas. Vasco Núñez de Balboa, joven marinero de la tripulación de 1500-1501, aprendería en esa costa los rudimentos del rescate y del trato con los indígenas antes de asentarse en La Española y, más tarde, cruzar el istmo del Darién en 1513 para avistar el Pacífico.

Alonso de Ojeda, su antecesor y competidor, ilustra por contraste. Ojeda había llegado al Cabo de la Vela en 1499 con Juan de la Cosa y Vespucio, en misión respaldada por Fonseca, y practicaba una conquista mucho más militar, con capturas y enfrentamientos. Cuando en 1508 la Corona repartió jurisdicciones sobre el continente, otorgó a Diego de Nicuesa el territorio al occidente del golfo de Urabá —la provincia de Veraguas— y a Ojeda y sus asociados la franja del golfo hasta el Cabo de la Vela, es decir, exactamente el tramo que Bastidas había recorrido primero. Que la Corona confiara a Ojeda ese territorio antes de dárselo a Bastidas, quien lo había explorado, es otra muestra del arbitraje regio: el descubridor no era necesariamente el gobernador, y las mercedes se distribuían según lógicas políticas mayores.

En La Española, Bastidas coincidió con Nicolás de Ovando, gobernador que reorganizó la administración de las Antillas entre 1502 y 1509, y estableció allí los vínculos familiares y económicos que le permitirían, años más tarde, financiar la fundación de Santa Marta. Se casó con Isabel Rodríguez de Romera y Tamariz, y de ese matrimonio nació Rodrigo de Bastidas y Rodríguez de Romera, que sería obispo de Coro, de Puerto Rico y de San Juan, figura eclesiástica de peso en el Caribe del siglo XVI cuya trayectoria pertenece a otro capítulo.

Legado

El legado de Bastidas se juega en dos planos que no siempre coinciden. En el primero, más obvio, está la geografía. Fue el primer europeo en recorrer sistemáticamente la costa Caribe colombiana, en descubrir la desembocadura del Magdalena —vía por la que durante siglos entraría al Nuevo Reino de Granada la penetración española, y por la que se transportarían, en bergantines empujados a fuerza de esclavos e indígenas, las cargas pesadas hacia el interior— y en fundar Santa Marta, la ciudad más antigua del país. Esa Santa Marta se convirtió, a partir de 1536, en la base desde la cual Gonzalo Jiménez de Quesada, nombrado teniente general por el gobernador Pedro Fernández de Lugo, organizó la expedición que penetraría al interior siguiendo el valle del Magdalena. La ruta terrestre cruzó las sabanas de Fundación, bordeó por el suroeste y sur la Sierra Nevada, atravesó el valle del Cesar y los márgenes del Magdalena hasta el afluente Opón, en el actual Santander, con cuatro quintas partes del trayecto por tierras planas. De los 705 hombres que partieron, menos de la cuarta parte —unos 166— llegó a la meseta chibcha; los enfermos fueron devueltos a Santa Marta desde el Carare. La expedición fundó Santafé de Bogotá el 6 de agosto de 1538 y saqueó oro y esmeraldas en cantidades que la convirtieron, posiblemente, en la segunda empresa más lucrativa del siglo XVI español, sólo por detrás de la de Pizarro en el Perú.

Es decir: la ruta hacia el interior era la que tenía en miras la compañía de Rodrigo de Bastidas. El fundador de Santa Marta no vio la penetración al altiplano, pero la posibilitó al fundar la ciudad. La paradoja del legado geográfico se cierra aquí: Santa Marta, concebida por un mercader como base de comercio pactado, se convirtió en la plataforma desde la cual Jiménez de Quesada desplegó una campaña de conquista extractiva de proporciones inéditas, y la ciudad más antigua de Colombia debe su existencia al conquistador-mercader pero su función histórica real al modelo depredador que él intentó frenar.

En el segundo plano, más sutil, está el legado como tipo humano. Bastidas es la evidencia de que dentro del universo de la conquista existían gradientes de método, y de que esos gradientes importaban aunque no cambiaran la finalidad extractiva del conjunto. La memoria colombiana lo ha recordado, con oscilaciones, como el "conquistador bueno", contrapuesto a los Ojedas, los Vadillos y los Palominos. Ese retrato tiene fondo real: hubo diferencia entre rescatar oro con espejos y capturar cuerpos con perros de presa; hubo diferencia entre morir a manos de los propios españoles por proteger a los indígenas y morir en campaña contra ellos. Pero la diferencia es de método y ritmo, no de estructura. La lógica esclavista y de saqueo estaba inscrita en las capitulaciones desde 1495; el quinto real presumía botín; la Corona misma, con su alternancia de procesos y mercedes, empujaba a sus agentes hacia la acumulación rápida para poder luego confiscar. Bastidas operó dentro de ese sistema con habilidad de escribano, no fuera de él.

Su muerte a manos de sus lugartenientes no fue, pues, una tragedia individual: fue el momento en que se hizo visible la imposibilidad de sostener un estilo pactado dentro de una estructura extractiva. Lo que en Bastidas parecía elección personal era contención frágil de fuerzas que lo excedían; y cuando esa contención cayó, en 1527, las fuerzas hicieron su trabajo. Santa Marta fue la primera prueba de que la conquista no admitía, en el largo plazo, versiones mercantiles amables: o se transformaba en imperio institucional, con todo el aparato de la Corona disciplinando a sus vasallos —camino que se abriría con las Leyes Nuevas de 1542 y con la sustitución progresiva de conquistadores por burócratas—, o degeneraba en saqueo hasta agotar sus fuentes.

De Bastidas queda, por eso, más que la ruta y la ciudad: queda la constancia de que en los inicios hubo otro modelo, imperfecto y limitado, pero real. Un escribano de Triana lo intentó, con espejos y abalorios, en las aguas que separan el Cabo de la Vela del golfo de Urabá. Duró lo que duró su vida.

04

Conexiones del archivo

Red histórica

05

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

24 documentos · 35 fragmentos
01Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · Páginas 65, 69, 733 citas
[1]

"pleitos colombinos", que sólo se pudieron resolver con el hijo de Diego, Luis Colón, mediante el pago de indemnización y la confirmación de la nobleza de la familia. Fue con estas nuevas condiciones con las cuales en el año 1500, Rodrigo de Bastidas, escribano de Triana, barrio de Sevilla, capituló la conquista del…

p. 65
[26]

que la muerte de Bastidas, entregó la provincia de Santa Marta a la desenfrenada conquista. Muerto aquél, el "común" eligió para go- bernar a Santa Marta a Rodrigo Alvarez Palomi- no, conquistador curtido en las guerras de Méxi- co, gobierno que fue luego compartido con Pedro de Vadillo, enviado por la Audiencia de…

p. 69
[33]

destacamento de los recién llegados, entre los cuales se con- taba Jiménez de Quesada, emprendió una expe- dición a la parte oriental de la gobernación, La Ramada. Sostuvo algunos encuentros con los indios y recogió algún oro. Sin embargo, desi- lusionado de lo que esperaba fuera un paraíso, abandonó la empresa. Sin…

p. 73
02Historia de Colombia. Descubrimiento y Conquista IGermán Arciniegas, Mauricio Obregón, Jorge Morales, Roberto Pineda Camacho, Javier Ocampo López, et al. · Páginas 57, 63, 853 citas
[2]

otra cualquier ma- nera o naturaleza de piedras preciosas, así como perlas e aljófar de cualquier manera o calidad que sean, e asi- mismo mostros, animales o aves de cualquier natura- leza o cualquier calidad o forma que sean, e todas e cualesquier serpientes e pescados que sean; e asi- mismo toda manera de especería…

p. 63
[4]

pri- mera audiencia en toda América, zarparon los ex- ploradores que visitaron las costas de lo que hoy es Colombia. En 1499, el conquistador Alonso de Ojeda, compañero de Colón, obtuvo una capitula- ción para explorar la costa del golfo de Paria. El mismo año llegó al cabo de la Vela, con lo cual po- demos decir que…

p. 85
[9]

| América la bien llamada, Buenos Ai- | | res, 1948. | Manzano y Colón y su secreto, Madrid, 1982”. Manzano, J. | Morison, S. E. The European Discovery of America, Oxford Press, 1974. | q o | Varela, C. Cristóbal Colón. Textos y documen- tos completos. Relaciones de viajes, | cartas y memoriales. Edición, pró- logo y…

p. 57
03Biografía del CaribeGermán Arciniegas · 2016 · Página 1121 cita
[3]

verse muy poco en los anales del mundo. En uno de esos viajes, Colón había explorado las costas de las Cayanas y Venezuela; hasta donde dejó la marca de las perlas. En otro, vio la América Central hasta Veragua, donde encontró el primer oro de Tierra Firme. Ahora es preciso unir estos dos puntos del mapa, explorar un…

p. 112
04Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · Página 541 cita
[5]

así ex - poliar otros pueblos. Agotada esta segunda instancia, se hizo necesario “sistematizar la explotación de sociedades indígenas para mantener los frutos de la Conquista” (Colmenares, 1997 a, p. 4). La tesis, enmarcada 54 Editored rsiacordérmfirs9cred oa fi9d 7firiad as Cefie85r9 dentro de la lógica de una…

p. 54
05Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · Páginas 114, 120, 1233 citas
[6]

ello en deudas y gastos, pero los medios financieros de que dispon í a no eran suficientes para continuarla como tal monopolio. En 1495, la Real C é dula del 19 de abril abri ó las puertas de Am é rica a la emigraci ó n general mediante aquellas “ capitulaciones * con personas particulares. En estas se otorgaban…

p. 114
[13]

nadie ”, proveedora de esclavos y de oro que se arrebataba a los indios, situaci ó n que perdur ó varios a ñ os. Fue Panam á, sede definitiva de Pedrarias D á vila, la que poco despu é s, al descubrirse el Per ú, se convirti ó en importante puerto comercial y, en 1538, sede de una Real Audiencia que tuvo pocos a ñ os…

p. 120
[29]

Fue ya la é poca en la cual las autoridades espa ñ olas trataron de combatir la arrogancia de los “ americanos ” que orgullosos de haber con quistado un imperio para Espa ñ a, desafiaban cualesquiera leyes que trataban de limitar su libre acci ó n. En M é xico fue destituido por, aquel entonces el “ conquistador ”…

p. 123
06Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · Página 241 cita
[7]

cumplidas- del mandante (Ots Capdequi, 1946). Las capitulaciones tenían tres partes según el autor: la licencia del Rey para conquistar y descubrir, las obligaciones del descubridor y las mercedes regias concedidas por la Corona, y el carácter condicional de las mercedes, supeditadas al éxito de la empresa y la…

p. 24
07Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · Páginas 57, 832 citas
[8]

una casi total desaparición de los sujetos en un breve plazo. 1 Segunda Parte LOS HECHOS DE LA CONQUISTA Capítulo 4 El DESCUBRIMIENTO DE LA COSTA Y LAS PRIMERAS GOBERNACIONES 1. Los viajes de exploración 1 Cristóbal Colón fue el primer explorador que avistó tierra del continente, cuando en 1498, en su tercer viaje a…

p. 57
[28]

población aborigen. Pero pese a su disminución, los indígenas de los alrededores mantuvieron, mucho mas allá de 1550 —año en el que se presentó una violenta rebelión de los indios de Buritaca— una actitud belicosa que hizo de Santa Marta una de las localidades del Nuevo Reino de Granada, más expuestas a ataque de los…

p. 83
08El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · Página 2821 cita
[10]

Castilla (1451-1504), y Fernando ii de Aragón (1542-1516), los «Reyes Católicos» de la España unificada. 144 Hernán Cortés Monroy Pizarro Altamirano (1485-1547), con- quistador extremeño y capitán general de México que se llamó en esos años la Nueva España. 145 Francisco Pizarro González (1478-1541), el conquistador…

p. 282
09Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · Página 391 cita
[11]

kogui vive en los departamentos de La Guajira, Cesary Magdalena punto geografico colombiano con el nombre de cabo de la Vela. Tras corta expedicién de Pedro Alonso Nifio, fue el andaluz Rodrigo de Bastidas quien emprendié en 1501 la primera gran exploraci6n de esa area vasta y alucinante, la cual empez6 por lo que…

p. 39
10Invading Colombia: Spanish Accounts of the Gonzalo Jiménez de Quesada Expedition of ConquestJ. Michael Francis · 2007 · Página 601 cita
[12]

Spaniards reached Sompallón, they did not venture ahead, in spite of the fact that their Indian guides and translators always spoke of the great riches, large provinces, and the lords who ruled them, that would be found much farther upriver. However, in spite of these rumors, on the occasions that the Span- iards made…

p. 60
11Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · Página 142 citas
[14]

instrumentos de intervención: de las prime- ras ocupaciones, financiadas privadamente, se había pasado al entronizamiento de una burocracia administrativa y eclesiástica, además de algún pie de fuerza militar, suficientes para debilitar el poder de los conquistadores. Las contradicciones entre la política colonial…

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instrumentos de intervención: de las prime- ras ocupaciones, financiadas privadamente, se había pasado al entronizamiento de una burocracia administrativa y eclesiástica, además de algún pie de fuerza militar, suficientes para debilitar el poder de los conquistadores. Las contradicciones entre la política colonial…

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12Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · Página 1701 cita
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y grados de desarro - llo. Los Guajiros, de lengua Arawak, nómadas y por ello con escasa agricultura. Más abajo se encontraban los Indios del Valle de Uupar que desaparecieron definitivamente y de cuya cultura se carece de datos. El grupo de los Indios Taironas, Melo los describe como el pueblo de más alto desarrollo…

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13Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · Página 1321 cita
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activa vida ritual y mágico-reli- giosa. Poseían un dinámico mercado entre los dis- tintos poblados de la sierra —para lo que utiliza- ban una extensa red de caminos de piedra-, basado en productos agrícolas, la sal, el pescado y las manufacturas artesanales, como objetos de oro, mantas de algodón, adornos de plumas y…

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14Historia de Colombia. La Colombia más Antigua. Tomo 1Gonzalo Hernández de Alba (dir.); Camilo Domínguez O., José L. Lorenzo, Amancio Fernández, Gonzalo Correal y otros · Páginas 145, 1492 citas
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litoral Atlántico. Se considera la montaña de litoral más elevada del mundo, y sus picos son los más altos del país: el Bolívar, de 5.775 m, y el Colón, de 5.770. Estas 118 ZONA ARQUEOLOGICA TAIRONA Ia Xm cumbres se levantan bruscamente desde el nivel del mar hasta las nieves perpetuas, a pocos kilómetros del litoral,…

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en la base de la estruc- tura social, estarían los especialistas de oficio, tales como agricultores, artesanos y mercaderes. Patrón de poblamiento La población indígena parece haber sido muy densa. En las fuentes históricas se mencionan cen- tenares de pueblos, localizados tanto en la «tierra» (como llamaban los…

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15Arqueología de Colombia: un texto introductorioGerardo Reichel-Dolmatoff · 2016 · Página 3591 cita
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cultivo del maíz y este, así como otros cultígenos y frutales, se sembra- ban en campos y terrazas irrigadas. En las tierras planas, cerca de la actual ciudad de Santa Marta, los españoles que- daron admirados con el perfecto sistema de irrigación que 170 Llama la atención que la oposición que existía entre ciertas…

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16Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Páginas 32, 362 citas
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el canibalismo y su car á cter cruel y guerrero. A la llegada de los espa ñ oles estaban en buena parte de la llanu ra atl á ntica, con excepci ó n de lo ocupado por los grupos chibchas ya mencionados, de los sin ú y varios grupos cercanos a Cartagena, (como los calamar), y de otras tribus que parecen arawak, como los…

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Am é rica la religi ó n mantuvo su predomi nio durante toda la Colonia y fue la base esencial del orden social y la raz ó n para la obediencia de las leyes y de las normas morales y de convivencia social. Aunque Espa ñ a incorpor ó muchos de los avances t é cnicos de la é poca, su cultura no estimul ó la actitud cient…

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17Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · Página 1201 cita
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denominación de «caribes» y la reputación de «comedores de carne humana», convirtiéndose así en una mercancía fructuosa en los mercados de esclavos de las Antillas en las primeras décadas del siglo XVI. Los relatos de los cronistas y las relaciones oficiales revelan la existencia de una gran variedad de grupos…

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18Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · Páginas 40, 422 citas
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aspiraciones de d o m in ar las regiones que iban o cu p an d o ratificaron la fragm entación ya su g erid a por la topografía. Los prim eros encuentros ocurrieron a lo largo de la costa del m ar Caribe. Al prim er viaje de exploración y com ercio de A lonso de O jeda a La Guajira (1499) le siguió el de Juan de la…

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e riqueza. Puesto que en Santa M arta se agotó rá p id a m en te la fase de saqueo del oro, la esclavización llegó tem p ran o y fue m uy im p o rtan te en la econom ía de la C onquista. En contraste, en la zona de C artagena los d esc u brim ientos de los entierros de oro del Sinú retrasaron la transform ación d e…

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19Historia de Colombia - La Colombia más Antigua IIRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), Juan Salvat, Roberto García Rojas (dirs.) · 1988 · Página 741 cita
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Tras la fundación de Santa Marta, en el año 1525, se empezaron a descubrir en sus alrededores y en las estribaciones del inmenso ma- cizo montañoso de Sierra Nevada, gran cantidad de enterramientos indígenas que contenían ricas ofrendas funerarias en objetos de oro, piedras finas, conchas, hueso y cerámica. Algunos…

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20The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · Página 371 cita
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as part of an expedition, organized by Pedro Fernández de Lugo, that included at least ten ships and more than a thousand people (including Euro- pean men, some European women, a small number of enslaved African men, and perhaps a few enslaved African women as well). After some initial excursions near Santa Marta…

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21Memorias para la historia de la medicina en Santafé de BogotáPedro María Ibáñez · 2017 · Página 221 cita
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salió el 6 de abril del año de 1536 otra expedición de 705 hombres mandada por don Gonzalo Jiménez de Quesada, con el objeto de conquistar las tie- rras situadas a las cabeceras del río Magdalena. Quesada enfermó gravemente en el Carare, lugar en donde dispuso que Juan Gallegos regresase a Santa Marta con los enfer-…

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22Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · Página 171 cita
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reunieron en el cacicazgo de Bacatá (Bogotá) con la expedición de Jiménez de Quesada proveniente de Santa Marta. 1. Expedición de Jiménez de Quesada El primero de abril de 1536 don Pedro Fernández de Lugo, gobernador de Santa Marta, dio en su “Instrucción y Memoria” para la jornada que iba al “Río Grande”, nombrando…

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23Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · Página 401 cita
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su resistencia, se deben consi- derar también las ventajas de la ruta que escogieron. Las sabanas de Fundación y las del suroeste y sur de la Sierra Nevada, el valle del Cesar que se extiende hasta el Magda- lena, el valle de este hasta su afluente, el Opón, todas eran tierras planas y conformaban las cuatro quintas…

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24Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · Página 291 cita
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por Pedro de Heredia. En 1535 o 1536 desembarcó allí otro soldado- escritor, Pedro Cieza de León (nacido en Extremadura, España, alrededor de 1518 y muerto allí mismo en 1560). En la primera parte de su Crónica del Perú (publicada en España en 1553) Cieza de León dejó los primeros testi- monios sobre la conquista del…

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